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  • 3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    Néstor Mendoza (Mariara, Venezuela, 1985). Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015) y Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer. Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España.

    SIMULACRO

    I

    Pasífae

    Dédalo, apresúrate. En ti confío. En ti reside mi seducción. Necesito cuero y ubres: hocico y orificio conveniente para su embestida. Madera y carne. No puede fallar el simulacro. Me urge, Dédalo; siento que mis piernas se endurecen y en mis pies resuena ese sonido áspero de cascos. Anatomía salvaje para él, olor de su familia para él. Mis dedos se acomodan a estos pares de pezuñas. Entro en la vestidura. Calzo. Nadie diría que no soy animal. Lo he engañado. Allí viene. Siento el trote en mi quietud inclinada. Me huele, Dédalo. El toro me huele. Sus cuadro patas, bajan; su testa erguida, sube. La unión sucede.

    II

    Dédalo

    Las piezas están dispuestas. He tallado cada hueso. Aquí la tienes: la superficie de vaca, casi de vaca. Se ve como vaca. Sacrifiqué a un animal para retirar su piel. Fino tallado, clavos. Un golpe de martillo te acerca al órgano del toro. Entrarás en esta ropa hecha para la confusión y el acople. Yo comprendo el secreto de la bestia. Tan perfecta es mi creación que casi trota y pasta en el paisaje. Tanto se asemeja a la vaca que un pastor la confundiría en su rebaño. Una vaca sin tripas ni estómagos. Tú serás las entrañas; tu desnudez blanca, disimulada en esa ropa, lo recibirá.

    CONTEMPLACIÓN

    I

    Narciso

    Desconozco mi perfección, la ignoro: solo algunas noches, en siestas entrecortadas, acaricio repetidamente la piel de mis manos y mi cara, en un vano intento de comprender la fascinación de los otros. Ellos me ven y desean tocarme como si tocaran la sábana nupcial de los dioses. Este es mi cuerpo, pretendido cuerpo que vaga entre estos campos y no logra impedir que muchos ojos se posen y traten de adueñarse de él. ¿Por qué tantos me observan? ¿Saben que no soy hombre sino un retrato de carne? Ha llegado la contemplación y el engaño de la fuente. Lo que busco no existe. Amo una ansiedad sin cuerpo, una nariz líquida, empozada, cabellos que se pierden con cada manotazo que doy. Lo que deseo está en mí.

    II

    Eco

    Cuerpo todavía soy, no voz. Lo que mi boca pronuncia se instala en los oídos de quienes me escuchan. Una acción mía me quitará este privilegio —el castigo es rutina entre los dioses—; de pronto, mi lengua pierde la fluidez del arroyo; llega la antorcha que interrumpe el discurso, se va mi canto diario de palabras. Ahora poseo la intermitencia de los finales pronunciados. Lo veo en el bosque, a Él, a la bella criatura que no puede verse a sí misma, que no conoce la elegancia de sus perfiles. Cumplo mi tarea fija de observación: desde este lado tapado del árbol sigo sus pasos. El amor se va abultando con el ojo; se infla, hinchado se eleva. Mis sonidos quieren entrar como carne y como besos. Mis ruidos aspiran a ser matriz tibia, dispuesta, para Narciso. Se avecina el rechazo, lo sé, el ocultamiento y mi inevitable transformación. El aire no me consuela y su fuerza me desliza por vías y montañas. Estoy en todos lados. Mi cuerpo adelgaza —se ha perdido ya— y gobierna el sonido. En el aire, los jugos del cuerpo, todos se pierden.

    LABERINTO

    I

    Minotauro

    Soy mitad hombre, mitad rebaño. Por ahí debe existir mi doble con pies de ganado y rostro de varón. Mi contrario y mi complemento. Soy hermoso de la garganta para abajo. La fealdad está en mi cabeza y en la violencia de mis cuernos. O solo es el encierro y su repetida soledad. Voy y me desplazo y creo en dioses o en la sangre de los sacrificados. Es lo mismo. Pienso en mí, en el hambre que no se termina o declina. Mato en cada embestida, pero en dos patas. Camino como hombre pero soy bestia y pienso como bestia. Ese es mi castigo.

    II

    Teseo

    Estiro el abismo hasta la ruptura de ambos extremos. No se debe romper, solo desplegar. No le exijo profundidad  pero sí extensión. Es una cuerda larguísima, que sube y que baja de mi mano a tu mano. Allí empieza la transformación: ahora es un mecate que frota la polea para extraer agua del pozo. Ya lo había visto antes: ladrillos enmohecidos que rodean el agua. Como no se ve la cara interna de los ladrillos nadie se entristece por ellos; no hay inmolación o sacrificio. La extensión, como las ideas, se ve al salir a flote. También es una cuerda de la infancia junto a los hermanos que no saben saltar. La cuerda de los juegos, el giro de dos manos. Los dos tenemos una punta tensa. Me enseñaron a temerle al abismo, a lo hondo, pero no a la extensión. He crecido y existe el miedo a los acantilados pero no al desierto. No puedo olvidar las cuerdas vocales que me permiten hablar despacio o rápido, según la ocasión; alto o bajo, según el lugar. Así voy atando objetos inútiles a este gran hilo para salir del laberinto y burlar al minotauro.

    Dípticos (inéditos, 2016)

    Fotografía: José Antonio Rosales

  • 3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    Alejandro Rodríguez Morales (Caracas, Venezuela) ha publicado los libros de poemas “Mapa de vuelo” (CreateSpace Publishing, 2016), “La suma de todos los elementos” (CreateSpace Publishing, 2015), “Te habías secado el pelo y empezó a llover” (Editorial Luhu, 2014) y “Oración errante” (Ediciones Publicarte, 2013), así como el chapbook “Las ventajas de ser un fantasma” (El sótano del cielo ediciones, 2012). Ganador del I Concurso de Aproximación al Haikú organizado por la Revista de Literatura Círculo de Poesía (2013). Sus poemas han aparecido en diferentes publicaciones y antologías, entre ellas la Revista Literaria “The Hoot and Hare Review” No. 2 (2013) y la antología “La Voz de la Ciudad” (Ediciones Publicarte, 2012). En Internet ha publicado poemas y traducciones en Cráneo de Pangea, Revista Letralia, Los Poetas del Cinco, QueLeer, Mala Digestión Fanzine, Por Qué Tiemblan Fanzine, Despolarizadas, Zoozobra Magazine, Guayoyo en Letras y Círculo de Poesía.

    Releer

    “Releo, lúcido, lentamente, trecho a trecho,

    todo cuanto he escrito. Y creo que todo es nulo

    y más valiera que no lo hubiese hecho”

    Bernardo Soares (heterónimo de Fernando Pessoa)

    Vuelvo una y otra vez

    al párrafo 94

    del libro de Bernardo Soares,

    sé que estas palabras

    y todas las palabras anteriores

    que me atreví a escribir

    son meras divagaciones;

    apenas dicen

    que no tuve el temple necesario

    para dejarlas intactas

    hermosas

    libres

    eternas,

    fuera de las páginas.

    Cuando todavía no se ha escrito

    Cuando todavía no se ha escrito

    el poema es canción

    que escuchamos dentro de nosotros

    y, a veces, durante tanto tiempo

    que no podemos evitar

    tocar su partitura

    de modo que otros

    también la escuchen;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es la cabeza de un fósforo

    y el papel en que se escribirá, lija,

    quien lo lee lo enciende en el mismo acto

    y entonces sus palabras iluminan;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema vuela y canta

    y comparte con otros pájaros

    que también vuelan y cantan

    de manera rítmica,

    si llega a escribirse

    es sólo que ha decidido posarse,

    en un instante eterno,

    sobre la página;

    cuando todavía no se ha escrito

    el  poema es suspiro posible,

    abrazo futuro,

    hallazgo repentino;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es el único vacío repleto

    capaz de llenar a quien lo lea

    luego de que otro lo escriba;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es todos los poemas,

    todas las lenguas, todos los sonidos,

    todos los acentos,

    todas las herencias,

    todos los afectos,

    todas las nostalgias,

    todos los silencios,

    todos los estruendos,

    toda la poesía.

    Dolor alarma

    Luego de que mi hermana me contara sobre

    la importancia neurológica del dolor.

    Si lo que pasa es lo mejor

    por qué el dolor,

    por qué la nostalgia

    que se torna dolor,

    por qué las hipótesis

    que se tornan dolor,

    por qué los planes

    todavía no cumplidos

    que se tornan dolor,

    por qué los sueños

    que se tienen despierto

    y que se tornan dolor.

    Porque sólo el dolor es golpe,

    sólo el dolor, aullido,

    sólo el dolor, alarma.

    Si hay dolor, todavía se está vivo,

    de lo contrario

    quizá ni siquiera

    notaríamos la cortada,

    moriríamos inevitablemente

    desangrados.

    Estos poemas pertenecen al libro “Pájaros y drones” (de próxima publicación por Ediciones El Drago, España)

  • 3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

     Luis Gerardo Mármol Bosch. Poeta venezolano (Caracas, 1966). PhD en matemáticas por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Es profesor de pregrado y postgrado en el Departamento de Matemáticas Puras y Aplicadas de la Universidad Simón Bolívar (USB), y fue así mismo miembro del Consejo Editorial de Equinoccio, casa editora de esta universidad. Es Director Asociado de la Editorial Eclepsidra, acompañando a su esposa, la también poeta Carmen Verde Arocha.  Ha publicado los poemarios Sueño de un día (Editorial Eclepsidra, 1997) y Purgatorio (Editorial Eclepsidra, 2012). Su tercer poemario, Entusiasmos, apareció en el segundo semestre del 2016, bajo el sello editorial Kalathos.  Tiene además dos libros inéditos de poesía cuyos títulos tentativos son La Venus del Espejo y otros poemas y Tercer libro de los Entusiasmos. Textos suyos han sido incluidos en Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, El turno y la transición (compilación de Julio Ortega, Siglo XXI Editores, México, 1997) y en El salmo fugitivo: antología de la poesía religiosa latinoamericana (Leopoldo Cervantes-Ortiz, editor; Editorial Clie, México, 2009), así como en algunas revistas impresas y en medios electrónicos dentro y fuera de su país.


    *

    Alguna vez te dije

    que el alba parece no ser tuya;

    pero un poeta olvidado ha dicho

    que todo el río de la noche corre al este

    y desemboca en el alba, como en algún mar.

    Tú, vorágine,

    pareces a veces Simonetta Vespucci.

    Bajo tus pies hay nácar

    o ellos mismos lo son.

    Y una mujer desnuda, frente a nosotros,

    nos parece siempre más grande que nosotros.

    ¿Tuvo o no tuvo Venus, al nacer,

    mirada compasiva?

    La acedía del amor

    te criba desde siempre,

    enjambre de higos.

    ¿Podrá tanto río de noche, tú misma tal vez,

    no ser tu mayor desagravio?

    Todo el estro, tu aroma mismo y el don de cantar,

    (y también el recuerdo de tu pelo y tus ojos,

    que dan, todos, inicio a la noche, o a su desembocadura)

    se abisman con el presentimiento,

    con la ciruela de extrañar:

    son el sentido más alto, y el más bajo

    como la luna y las estrellas fijas,

    una sola esfera.

    Para lo que se oye, música o sonido,

    no hay traducción.

    ¿Y para lo que se toca o apenas se roza,

    por Dios?

    (Inédito)

     Íconos: habiendo contemplado tu resurrección

    La matutina contemplación ahoga en oros

    la niebla y la aspersión, el sueño del índigo;

    la blanca Fe, inmersa en la dorada bruma, ¿qué se hace?

    La Esperanza y el Amor rondan el plexo del sol,

    olas y olas, la dicha de los niños.

    ¿El vino es amargo por ser nuestra vida?

    Grana y verde miran los niños,

    y blanco que se esconde.

    Olas y olas en el plexo del sol.

    El mar es el gran mediador,

    dice mi amigo, muchos años después.

    Todos los ríos son el Tíber o su boca

    frente al gran mediador.

    ¿Cómo se comienza a soñar

    o recordar así? 

    La niebla, viola vieja,                

    ¿cuán lejos nos deja, o cuán cerca

    de los ríos,

    que tal vez son como el Tíber, tal vez son otros,

    como el caño desértico

    del solsticio estival?

    A este último sí que se entra desnudo.

    ¿Esta agua nace o no de nosotros mismos?

    ¿Y cuándo se hace música el aliento?

    Es honda, muy honda, nuestra entrada en la carne.

    ¡Cómo nos duele el pecho cuando de súbito sentimos que nos vamos!

    El pecho, no la consolación

    del pinar en mitad de los ojos;

    los campos, sí, del elíxir inferior.

    ¿No se estremecen el vientre, y el plexo del sol,

    cuando por caso contemplas

    figuras del Más Allá?

    Dicen que las exhalaciones son el otoño,

    pero aquí no lo eran.

    ¿No es siempre una mujer

    la que está en el último umbral?

    Un suspiro lo limpia todo.

    Niebla es música del Más Allá.

    Blanco que se esconde, templo blanco,

    pero un árbol escarlata y un monte verdeoro miran los niños.

    Los ángeles del sepulcro vacío inclinan la cabeza,

    monte y encina roja procuran el Debir

    con nostalgia contemplativa.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

    *

    Si miro en torno a mí veo la hierba
    del paraíso, el río de Kucer,
    la llanura infernal se ha hecho celeste,
    descansa con beldades celestiales.
    Omar Khayyam

    El árbol del confín, ¿son unos pezones?

    ¿Difícil de pensar? Después de allí,

    es preciso andar solo.

    Los herejes somos los verdaderos ortodoxos.

    Como cientos de luces sobre los cerros,

    almas o lámparas o pinos, se acercan,

    y el aire suavísimo hace con nosotros el amor,

    no sabemos, dichosos,

    si contemplamos la fiesta o somos ya parte de ella.

    ¿Cuáles fiestas recordamos más?

    Cada estrella se agarra con las manos.

    La noche, un racimo de uvas o azufaifas.

    Nos hablan de un río confidente:

    ¿hay uno en especial?

    ¿Hay uno que no lo sea?

    Si hay uno en especial,

    ¿cómo haría para no recorrer todos los mundos?

    También, aquí, las llanuras infernales

    parecen páramos de ámbar

    donde crecen azufaifas.

    Las llanuras anticipan la inocencia o la nada

    que se hallan, según dicen,

    después de atravesar los ojos del demonio.

    Pero los juncos que, tras el retorno a la tierra, limpian nuestro rostro

    se cambian, aquí,

    por toda la piel de la ribera;

    y la feliz cabellera de los montes

    es ya la luz que se respira.

    La llaga es el presentimiento,

    pero cuando en medio de la presencia, y aún de la consumación, presentimos,

    esto es verdaderamente la llaga.

    ¿Son estas las palabras

    de un pobre hombre ignorante?

    Decir estas cosas sin conocer las entrañas de la tierra

    conduce sólo hasta los ojos tristes.

    Y aún entonces

    la nostalgia y la soledad salvan a los mejores,

    dice quien danza girando sobre sí mismo, sin morir.

    La hierba del Paraíso

    deja y no deja ver a las huríes:

    ¿qué luz o antorcha llega a ser?

    Y ellas preguntan: “el éxtasis, ¿es flor o fruto? Y tú, ¿qué eres?”

    La piel de la ribera, sonriente,

    ¿es columpio tal vez?

    Estos rastrojos cabrillean.

    ¿Por qué es tan melancólico el color del cielo

    cuando una flor lo tiene?

    La vía seca no es para todos, no es seca nuestra vía;

    pero todos, sin excepción, mirando las chamizas,

    respirando un vino que sólo puede respirarse,

    aprendemos cómo se respira.

    Una pastoral del espíritu.

    El agua es carruaje, el fuego es un velo.

    Un desfiladero con ecos, como las huríes.

    Gracias a ellas

    ya no se respira melancólicamente.

    ¿Cómo las alas del silencio podrán amparar el entusiasmo?

    Las almenas son árboles o estrellas, que tal vez llueven.

    Quietud y golondrina son lo mismo, no hay que olvidarlo.

    Sólo un río de esmeralda, claro hasta el fondo,

    conozco sobre la tierra.

    ¿De un río, de un mar claros hasta su fondo,

    de una pera, de una naranja,

    viene nuestro amor?

    Más allá de la humana ciencia está eso,

    y sin embargo es sólo escarcha,

    súbitamente nada

    ante la suprema cercanía.

    Sólo un río de esmeralda conozco,

    y una aldea visionaria

    sobre un desfiladero siempre.

    ¿Es flor o fruto?

    Mi amor, tal vez pera, río de esmeralda,

    tal vez  naranja, mar.

    Y sin embargo, todo es escarcha,

    súbitamente nada.

    Tú le ves, y no sabes que le ves.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

  • 3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    Navil José Naime, Venezuela, 1961, médico pediatra, ganador de la mención honorífica “Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt” 2012 con “Viejos Sonetos y otros poemas”; mención poesía en el IX Concurso Literario Internacional Bonaventuriano 2013, Colombia, con “Mil Palabras para la Tristeza” ; segundo lugar poesía mención ‘DÉCIMAS” la I Bienal de Literatura Lydda Franco Farías 2014 con “Décimas de un Caminante”; segundo lugar poesía IV Concurso “Por una Venezuela Literaria “ 2014, con “ESCARCHA Y CENIZAS”; ganador de la IV Bienal “Julián Padrón”, 2015 con “LA MISMA SED”; ganador de la II Bienal “Manuel Felipe Rugeles”, 2016 con “REGRESOS”; finalista V Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, España 2018 con “Retratos del Silencio”.

    .

    Olvido

    Elijo este lugar para olvidarte.

    No hay desechos de adiós

    sobre el pasto vacío.

    Cruje una hoguera

    de pequeñas cosas

    y en su loma de cenizas

    algo de ti

    se ríe de mi olvido.

    Mudez

    La voz que intenta

    lo que digo,

    trabada en el camino

    de mi sangre

    atrapada en el dolor que ostento.

    No fue posible urdirla

    con palabras.

    Esto que callo

    es todo lo que tengo.

    Nostalgia

    La memoria no encuentra su lugar.

    Herimos la casa

    persiguiendo un recuerdo.

    Alguien perdió la llave

    del último momento,

    el tiempo va horadando

    nostalgias movedizas.

    Madre zurce el abismo

    de sus sueños.

    Padre vuelve otra vez

    de su sonrisa.

    Estos poemas pertenecen al poemario La Misma Sed, NSB EDITORES, 2018

  • 3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    Wafi Salih (Valera, 1966), es una poeta y escritora nacida en Venezuela de ascendencia libanesa.  Dedicada principalmente la escritura poética, y en menor medida al relato y ensayo. Se le reconoce por el desarrollo del genero poético haiku en Venezuela de la cual es la primera expositora a nivel nacional. Ha publicado 17 libros en diversas editoriales nacionales y del extranjero, 11 enmarcados en el género poético del haiku. En Ecuador se publicó su libro infantil Cielos descalzos, que fue el libro más vendido en 2008 en el ámbito de literatura para niños.También fue fundadora de las revistas literarias: “El Farallón de los Naipes” y la revista: “Lápiz, Papel, y Creación”. En 2017, se celebró: CONCURSO POR UNA VENEZUELA LITERARIA EN HOMENAJE A WAFI SALIH, organizado por la editorial Negro Sobre Blanco.

    TORTUGA

    Una piedra

    tallada

    de secretos

    Lanzada

     lentamente

     al infinito

    Frágil

     y resguardada

     como un pedazo

     de Dios

     caído

      

    ESCARABAJO

    Ante la ciega

    lluvia

    una cascara

     de ébano

    se esconde

    Inocente

     y diminuta

    Filtra

     su oscuridad

     entre las hojas

    EN EL CAMPO

    ¿Es el pájaro

    o el viento

    Asomado

    en la tenue

    mirada

    En la ortografía

     remota

    de las piedras

    En el diálogo

     cautivo

     de las luciérnagas?

    Los poemas pertenecen al libro Pájaro de raíces

                                                                                  

  • 3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    Beatriz Alicia García (Caracas, 1966). Poeta, ensayista, investigadora, docente universitaria. Licenciada en Letras y Magíster en Literatura Venezolana por la Universidad Central de Venezuela. Diplomada en Docencia Universitaria en la Upel. Se ha desempeñado en el área editorial desde 1988. Ha publicado: Matarilerilerón (El Pez Soluble, 1999), Acto de fe (La liebre libre, 2000). Monte Ávila Editores Latinoamericana ha publicado su Antología poética de Hanni Ossott y Lugares olvidados (antología poética personal). Le han sido otorgados el Premio Víctor Valera Mora de Poesía de la Universidad Central de Venezuela, 1990, por Ciudad oscura y el Premio Municipal de Poesía 2007 (Mención de honor), por Lugares olvidados.

    La poeta

    Soy la poeta de la casa,

    la que anda entre libros

    y versos,

    la que hace pactos con la soledad

    y le pone música al dolor.

    Soy la poeta de la casa,

    la que mira hacia adentro,

    hacia lo hondo,

    como si mirase aves volar

    en una playa azotada por una catástrofe.

    Soy la poeta de la casa,

    aprendí a amueblar los silencios

    en días solitarios y de ausencias

    presentidas,

    aprendí a ponerles acentos y comas

    a alegrías y despedidas,

    como otros aprender a engordar

    cuentas bancarias

    y a dar órdenes.

    La casa

    a Marisol Marrer

    La casa

    antes de ser casa

    fue sentimiento.

    Hizo sus paredes

    en nosotros

    y en los que nos precedieron.

    Se hizo refugio.

    Pero la casa un día

    empezó a derrumbarse,

    la casa un día

    se hizo intemperie.

    Silencios en el aire

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Nos torna frágiles,

    él, que siempre impuso

    su presencia, su fortaleza,

    hasta que se quebró

    como algunos árboles

    y no volvió a levantarse.

    Lo he dejado irse,

    serenamente,

    la única de sus hijas

    que pudo acompañarlo

    en su muerte de hospital;

    lo he dejado quedarse,

    en ese rincón que habitará

    siempre, en mi sangre,

    en mis gestos, en mi corazón.

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Los poemas pertenecen al libro inédito Rituales de la casa

  • 3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    Ana María Velázquez.Poeta, narradora, ensayista. Nacida en Caracas. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela UCV. Magister Centro de investigación de mujeres, DUODA, Universitat de Barcelona, España. Egresada del VIII Taller de escritura del CELARG, dirigido por Eduardo Liendo, 1994. Publica sus primeros textos en El Diario de Caracas, 1995, gana el 3er lugar en el VI Festival de cuentos ucevitas, 2003, cuento que aparece publicado en la Revista Nacional de Cultura el mismo año. Publica Con los ojos abiertos, 2008 (cuentos); Creí que me besarías antes de partir, 2009, (cuentos); Al azar del viento, 2009 (novela); Cadaqués, palacio de viento, 2013;  Extranjera de por vida, 2013, Mención Especial del Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre, Cumaná, Venezuela, 2013. Sus textos han sido publicados en Barcelona, España, Ecuador, México, Alemania y Estados Unidos y aparecen en varias antologías.

    Puedo ser extranjera
    en cualquier parte
    no sólo aquí
    en todo el continente
    volar sobre murallas
    ir hacia el silencio
    con las mujeres pobres
    con las mujeres de la tierra.

    Causa común
    Confundí el día con la noche
    el idioma con la oscuridad
    de los ancestros
    la lengua con un beso
    de serpiente
    la causa común
    con una guerra de cuarto nivel
    quise ser quién no soy
    alguien que tocaba a redoble
    una marcha triunfal
    que nunca existió.

    Cien soles
    Morirán cien soles
    ahogados en el mar
    yo no moriré
    estaré contigo
    con mi alma
    siempre
    cada vez
    que el ave nocturna
    cante solitaria
    imitando un nombre
    de mujer
    seré yo
    quien florezca
    extraviada sobre la tierra.

    (Del poemario “Extranjera de por vida”. Editorial Lector Cómplice.

    Caracas 2014.

  • 3 poemas inéditos de Yoyiana Ahumada Licea #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Yoyiana Ahumada Licea #PoesíaVenezolana

    Yoyiana Ahumada Licea ( Caracas 1964) Magister Literae. Periodista, guionista Dramaturga, poeta, locutora, docente y actriz. Autora del poedrama Polvo de Hormiga Hembra (2016-2017), Nominado al Premio Isaac Chocrón (2016) Cabrujas: la voz que resuena,Cabrujas por siempre (Cultura Chacao, 2011- 2012) Cabrujas : el estruendo de la memoria ( Julio 2018) Autora del poedrama Polvo de Hormiga hembra ( 2013- Editorial Eclepsidra ) Venezuela: la obra inconclusa de José Ignacio Cabrujas (Ebook-2012) ; Portugal y Venezuela: 20 testimonios (Fundacion para la Cultura Urbana- 2011) y el ensayo Alucinados, visionarios e irreverentes, la idea escénica en Venezuela en los 70 (Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano,Ecuador,2001). Colaboradora de diarios,
    revistas y sitios web:poético: standupoetry, la Parada Poética, y
    aliciagallegospoeta.blogspot.com. Conduce una sección literaria en la emisora 881 FM en el espacio Por amor al arte y es parte del equipo de Librería Sonica en RCR 750 AM.

    Los huesos rotos no caben en mis manos
    su risa es un soplo distraído
    en la espalda de mi sombra
    Ayer lloraron
    las voces del recuerdo
    sobre las hojas de un Copihue
    Una canción serena
    Georgos poda la zarza
    Una memoria
    Jean Marie Farina
    mi plegaria sin manos
    Padre no dejes de lloverme
    en la piel
    sofoca la herida
    que marchita mis labios.

    Intento lo sagrado
    un templo lleno de cicatrices 
    nombra tu sombra 
    afuera sangra 
    La ciudad ruge en mis huesos 
    persigo el olvido
    piadoso se aferra 
    entrega la estirpe
    Obscurece.

    Engaña la ofrenda
    fugitiva raíz
    Humedece
     la memoria
    tierra de olvido
    Alumbra el abismo 
    tuétano hambriento
    Redime la flor
    que fragua el regreso
    Enciende
    la plegaria
    tallada en sangre vértice del crepúsculo
    En mis huesos
    de niña
    madre  ven a renacer




  • 3 Poemas de Rodrigo Lares Bassa #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Rodrigo Lares Bassa #PoesíaVenezolana

    Rodrigo Lares Bassa (Caracas,  1975) Abogado, narrador, poeta, ensayista y articulista de opinión. Ha impartido la docencia en varias universidades venezolanas de prestigio. Es autor de obras académicas, biográficas y literarias; de ensayos y trabajos de carácter científico-jurídico, e igualmente, tiene en su haber colaboraciones a libros homenajes y a revistas científicas. Amante del deporte, fue Director de la Fundación Escuela de Escritores de Venezuela y es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela. Ha recibido varios reconocimientos de carácter literario.

    Círculo
    Creo en las casualidades,
    en quien entra de pronto
    y conoces de siempre.
    Pero también…
    en lo fortuito:
    cuando la vida insiste
    en cruzarte
    con quien te quedó algo pendiente.

    A fuego de jazz
    Mi escalofrío favorito es escribirte:
    Vi tu sonrisa y me volví piano
    mientras mis labios en tu cuello se convirtieron
    [en jazz
    y la poesía corrió por mis venas.
    Al abrazarnos te convertiste en sueño de carne y
    [hueso.

    Limerencia
               A mamá
    ¿y si estuvieras?
    volaste
    y te eternizaste entre
    niebla y presunción.
    Y te persigo
    tus sabores 
    tus olores
    tus recuerdos. 
    De esquina a esquina
    este momento luminoso
    escondido en la neblina.
    Mamá
    la vida se hizo de ti
    y de ti lloró la vida.
    Mí infancia en tu plateado ser
    en el que me acurruco de tu cantar
    en la casa que te construí en mi recuerdo 
    en tus manos de miel con guayaba.
    A ojos vendados
    avanzo
             escondiéndome
             de mis lágrimas.
    Enmantillado
    con tu hondo trino.
    Años han pasado…
    Como un colibrí
                  pasaste por mi vida
    a dar luz
    a darme luz.
    A ti,
    a quien quise
    amo
    y adoraré
    por ésta ferviente impaciencia
    de algún día conocerte.

    Estos poemas pertenecen al poemario: A fuego de jazz. Caracas, Noviembre 2018. Editorial Eclepsidra

  • “Otra cosa de la agonía”, poema inédito de Jacqueline Goldberg #PoesíaVenezolana

    “Otra cosa de la agonía”, poema inédito de Jacqueline Goldberg #PoesíaVenezolana

    Jacqueline Goldberg nació en Maracaibo, Venezuela, en 1966. Es Doctora en Ciencias Sociales y Licenciada en Letras. Poeta, narradora, ensayista, editora y autora de libros infantiles y testimoniales, sus primeros trece poemarios fueron recogidos en Verbos predadores. Poesía reunida 2006-1986 (2007). Luego vendrían Postales negras (2011), Limones en almíbar (2014); Nosotros, los salvados (2015) y Las bellas catástrofes (2018). Algunos de estos libros y uno inédito, Aguardar la claridad, fueron reunidos en Previedad. Poesía reunida 2018-1988, que será publicado en España por Amargord Ediciones. En 2013 apareció la novela Las horas claras, que obtuvo en Venezuela el XII Premio Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2012) y que a su vez ganó en 2013 el Premio Libro del Año de los Libreros Venezolanos, la Medalla Internacional “Lucila Palacios”, que otorga el Círculo de Escritores de Venezuela y fue finalista en el Premio de la Crítica a la Novela del año en Venezuela. Fue reeditada en 2018 por la Universidad Metropolitana de Monterrey. En 2018 se publicó el libro de autoficción El cuarto de los temblores.

    Ha recibido en Venezuela, entre otros reconocimientos, Premio Tenedor de Oro a la Publicación Gastronómica que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía (2015); Premio Regional de Literatura Jesús Enrique Lossada (2008); Premio de Poesía de la Bienal Mariano Picón Salas (2001); Premio de Ensayo de la Bienal de Crítica y Ensayo Roberto Guevara (2001); Premio Nacional de Literatura Infantil Miguel Vicente Pata Caliente (1993).  En 2018 fue residente en el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Su poesía aparece incluida, reseñada y traducida en antologías en España, Italia, Inglaterra, Rumania, Corea del Sur, Puerto Rico, Estados Unidos, Perú, Brasil, México, Chile, Colombia, Argentina y Venezuela.


    Otra cosa de la agonía

    Tantas muertes la muerte.
    Tantos cuerpos los cuerpos.

    La agonía es otra cosa.

    Túnel, goteo.
    Sordo abatimiento.

    Entre arder y ser gemelo
    hay apenas un cartílago malogrado,
    diminutivo sin azul.

    El convencimiento es blando.
    Los episodios de la mudez
    guardan cierta inútil resonancia.

    Hay conjugaciones para el párpado,
    un doblez para cada sangre.

    No es lo mismo naufragar en el lecho nupcial
    que en el lecho marino.

    No es igual cuello que estirpe.

    Caben, eso sí,
    pasados compuestos,
    escozor en el apellido marital.

    La agonía es otra cosa.

    Los ahogados —se ha escrito—
    son muertos hermosos.
    Los más hermosos del mundo.
    Dentro del agua lucen erguidos,
    con las manos levemente empuñadas,
    como si hubiesen intentado asirse
    a una escalera invisible.

    No es muerte dolorosa.
    El pánico viene de una cabeza
    que no se concibe fuera,
    que debe escoger
    entre la bocanada y el grito.

    Tras el sumergimiento final,
    el aire alcanza para un minuto, no más.

    El que pronto se llamará ahogado
    tose y respira mar, río, lago encumbrado.

    La sensación es de desgarramiento,
    de quemadura e inmediatamente de calma.

    Luego el corazón se detiene.

    El corazón del ahogado
    es un corazón ahogado.

    El corazón del desangrado
    es también un corazón ahogado.

    La agonía es otra cosa, se sabe.
    Ruido de clavículas,
    mirar lejos y no verse,
    no verse y ya nunca estar.

    Se confunde corazón roto
    con cansancio, calambre,
    insomnio e indigestión.

    Duele el pecho, obvio.
    Duelen mandíbula, garganta, dignidad.

    A veces un corazón se salva,
    aunque estallar es su deber.

    La agonía es otra cosa.
    Petunias en trampas desalojadas,
    vigilias que han perdido el miedo al fracaso,
    miedo a otras vastas agonías.

    Vamos hacia el ruido natal.
    Todo son suposiciones
    de retornados, salvados, médicos,
    enfermeras locuaces.

    Nada sabemos.

    Agonía: palabra sin brecha.
    No absuelve.
    No resucita.
    No limpia de ofuscamientos.
    No salva de desgarros.
    Casi nada puede.
    No tiempla.
    No restaura el perdón.
    No reconvierte los duelos.

    Es agonía.
    Todo es agonía.
    Pura y terca agonía.


    Poema incluido en la antología «Ruido de clavículas», publicado por El Taller Blanco Ediciones (Bogotá, agosto de 2019).

    Fotografía de Jacqueline Goldberg por Umar Timol.