Etiqueta: ze pequeño

  •  A LAS PUERTAS DEL HUESO, de Natalia Darias

     A LAS PUERTAS DEL HUESO, de Natalia Darias

    Adentrarse en A las puertas del hueso no invita a una lectura pasiva; se trata más bien de un ejercicio de exposición. Natalia se sacude todas las capas para mostrarse sin defensas y eso, a los ojos del lector, lleva aun efecto espejo. Los versos, tan directos, crean en el alma del lector una sacudida emocional, de manera que se encuentra frente a frente con sus propias heridas. Desde la primera página una se da cuenta que no estamos frente a algo puramente retórico, sino ante una voz de autenticidad radical que no tiene miedo de mostrarse vulnerable y hace que, a su vez, el lector se sienta del mismo modo. 

    A rasgos generales, podríamos decir que el poemario destaca por su madurez en la gestión del dolor y la identidad, huyendo de artificios y ornamentación innecesaria, centrándose en lo que es más esencial. De aquí que el título no sea algo banal, sino que puede considerarse una muestra de lo que vendrá a continuación: el hueso representa aquello que queda cuando sacas todo lo demás: la piel, las apariencias, la carne… Natalia ya nos avisa que estamos frente a un poemario crudo y desnudo.

    Nos damos cuenta, a medida que avanzamos por el poemario, que el cuerpo no es solamente un “envase” para los huesos, sino que es un lugar donde ocurren cosas. Sufre dolor, sufre deseo, sufre ausencias y se hiere. Ahondando, a su vez, en una fragilidad que nace, en cierto modo, de la constante dualidad entre lo que hace daño y el querer o intentar mantenerse en pie. 

    Es un poemario muy intenso, pues a pesar de ser breve, tiene una inmensa carga emocional, todo verso se convierte en esencial. Ese estilo tan particular dota la poesía de Natalia de una autenticidad única, su voz suena desnuda y pura, sin filtros, sin pretensiones. Esto es lo que soy, esto es lo que siento.

    Vacía, ausente.

    Un conato,

    un ensayo de vida estéril.

    Me pierdo entre lo inexistente.

    Abandono la verticalidad

    y muto a la forma difusa

    de mi no consciencia.

    Un espacio vacío

    donde ni mi saliva me reclama.

    -Fragmento del poema Lista de Espera 

    A menudo ocurre que la poesía quiere fascinar con belleza y hermosas palabras, pero Natalia lo que hace es huir de florituras, mostrar su espacio más privado, “sus huesos”, y muestra sin tapujos lo que siente. Nos abre su cuerpo hasta llegar a lo más hondo, y muestra ahí la tristeza, el dolor o incluso la resistencia en su lado más crudo. Podríamos decir que Natalia no escribe desde una comodidad contemplativa, sino que se implica con todo su ser, hace un ejercicio de despojarse de todo lo innecesario y nos muestra su esqueleto emocional. Muestra aquellas emociones que, por norma general, solemos guardamos para nosotros mismos y nuestra propia intimidad, tales como el dolor, o la fragilidad, o la lucha con la ausencia.

    De esta forma, el poemario se convierte en una experiencia compartida con el lector: la autora nos invita, a través de sus emociones y sentimientos, a dejar de lado todas las apariencias, nos arrastra a descubrir la parte más íntima, humana y elemental de nosotros mismos.

    En mi opinión, el poemario de Natalia se me aparece como un canto a la resistencia y la supervivencia emocional. A pesar de todo el dolor, de las pérdidas, de los desengaños, de algún modo, el ser sigue en pie, y eso convierte la fragilidad en una suerte de fortaleza, los huesos se mantienen, porque ya no tienen el miedo a romperse, porque se han roto y han resurgido.  

    Es un poemario que pide que se lea poco a poco, que cada poema se mastique, y que nos obliga a respirar después de cada poema. 

    Resumiendo, podríamos decir que, con una poesía afilada y cortante, en la que nos hace ver que sólo llegando al hueso logramos hablar el lenguaje de la verdad emocional más pura y cruda, pero con una factura poética impecable, Natalia se confirma, con este su primer poemario, como una sólida voz, capaz de transformar la experiencia íntima de leer el poemario en una verdad pura que sacude la esencia del lector. 

  • Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Felices Fiestas y Próspero Año 2026

    Desde la redacción de Poémame queremos desearos unas Felices Fiestas y un mejor Año Nuevo. En esta ocasión hemos encargado a un nuevo colaborador, Antonio Sánchez Solá, un texto y poema de felicitación que os transcribimos a continuación.

    Amigos, amigas, seguimos entre letras.

    El equipo de Poémame

    Alda, Hortensia, Gemma, José Luis, María, Mariela y Óscar.

    EL POEMA MÁS FEO

    Un Cuento de Navidad

    Nací en una hoja reciclada, sin márgenes perfectos ni tipografías elegantes. No traía palabras difíciles ni metáforas vestidas de gala. Era apenas eso: unos versos honestos, escritos con tinta azul, todavía tibia, todavía con olor a mañana. Como todos los poemas, nací con un sueño: ser leído. Vivir en los ojos de alguien. Acompañar una tarde fría. Consolar un cansancio. Hacer compañía, aunque fuera en silencio.

    Pronto comprendí que no todos los caminos estaban hechos para un poema humilde como yo.

    Mi primera visita fue a una revista literaria famosa. Entré temblando, con mis estrofas recién ordenadas, intentando parecer más importante de lo que era. Me miraron como se mira un objeto fuera de lugar, buscando en mí un brillo que nunca apareció. Hablaban de poesía esencial, de resonancias profundas, de un yo inabarcable que yo no sabía pronunciar. No me leyeron. No hizo falta. Yo no pertenecía a esa categoría invisible que solo algunos entienden. Salí con mis versos un poco más arrugados, como si la tristeza también dejara pliegues.

    Probé después en una revista moderna, llena de colores y palabras nuevas. Allí la poesía debía ser breve, libre, radical, deconstruida. Cuando dije que era un poema de Navidad, el silencio pesó más que cualquier crítica. Me llamaron normalito. Demasiado sencillo. Demasiado claro. Al irme escuché por primera vez ese nombre que me acompañaría un tiempo: el poema más feo. No por mi forma, sino por no esconderme. Por no maquillar lo que quería decir.

    Seguí viajando. Revistas distintas, rechazos parecidos. En todas me explicaron cómo debía ser la poesía, qué debía doler, qué debía ocultar, cuántas capas necesitaba para ser tomada en serio. Y yo, que solo llevaba conmigo una pequeña luz, una verdad sencilla, empecé a creer que no bastaba. Que mis palabras eran demasiado pequeñas para un mundo tan grande.

    Llegué a Poémame casi sin fuerzas. La puerta estaba abierta, como si alguien me hubiera estado esperando sin saberlo. Dentro no había solemnidad, sino calor. Libros, pantallas encendidas, café recién hecho. Me acerqué despacio, con la voz cansada de tanto decir lo mismo, y conté mi historia. Conté que nadie me había querido publicar. Que tal vez tenían razón. Que quizá yo no valía.

    Entonces ocurrió algo distinto. No me definieron. No me clasificaron. Me preguntaron qué quería yo. Y por primera vez me quedé en silencio, sorprendido. Yo solo quería decir mi mensaje. Regalar lo que llevaba dentro. Nada más.

    Me escucharon.

    Mis palabras encontraron un lugar donde quedarse, alguien se reconocía en ellas. Si. Incluso los poemas más feos guardan una chispa capaz de iluminar a otros.

    POEMA DE NAVIDAD

    Hoy no vengo con
    palabras grandes,
    traigo pan
    recién horneado.

    Vengo de unas tierras
    donde las campanas
    saben llorar y celebrar
    con la misma voz,
    la victoria y
    la derrota,

    y las ausencias
    siguen ocupando
    su lugar a la mesa.

    Ojalá esta noche
    nadie se sienta invisible,
    aunque esté solo.

    Ojalá alguien piense
    en él, como se piensa
    un deseo.

    Que la Navidad
    no sea una fecha
    sino un acto sencillo:

    una sopa humeante,
    una llamada que
    rompe el frío,

    un perdón dicho
    en voz baja
    para que no duela.

    Que el año nuevo
    nos encuentre
    menos piedra,
    más abrazo.

    Que sepamos
    quedarnos
    cuando huir
    fue fácil.

    Porque las derrotas,
    cuando has luchado,
    también embellecen.

    Y porque todos —
    personas y poemas—
    solo buscamos lo mismo:

    un lugar donde quedarnos
    y alguien que nos
    lea con el corazón abierto.

    FELIZ NAVIDAD!

    Antonio S. Sola

  • Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Espejo de monos alumbrados, de José Siles González. Ed. Vitruvio, 2025

    Lo primero que puedo decir de este poemario es que es realmente sorprendente. José Siles se desmarca de la armonía de la rima clásica y se adentra en el mundo de la poesía libre y con cierto aire vanguardista, invitándonos a recorrer un camino intelectual y estético que nos lleva hacia las raíces de nuestra existencia, usando la vanguardia y la originalidad como un cuchillo que se dispone a abrir en canal nuestra historia, nuestra existencia y nuestro hacer.

    Adentrándonos en el poemario, se hace casi inevitable acordarse de la conocida teoría de McKenna, El mono dopado, donde se dice, a grandes rasgos, que el paso hacia el Homo Sapiens se dio debido a unos hongos.

    El poemario está estructurado en cinco partes, de las cuales hablaremos un poquito aquí, pero un poquito, porque considero que este libro hay que leerlo no una vez, sino dos como mínimo, con la mente abierta y dispuesto a preguntarse sobre el camino de la humanidad en el mundo. Estas cinco partes huyen de la belleza efímera y se centran en ese espejo que muestra la cruda realidad, transitando desde lo más primitivo a una sátira afilada y aguda de la sociedad actual.

    Espejo de monos alumbrados.

    Cogiendo como tema central la evolución del primate a ser humano consciente, del árbol al bipedismo, el mono alumbrado aparece como la figura central, influenciado por substancias externas (como declara la teoría de Mckenna) que se hacen parte indispensable en esa evolución.

    Estos monos colocados

    se hicieron notar,

    alcanzando cierta fama por la intensidad dramática

    de sus trascendentes trances,

    siempre trotando alrededor de la pira,

    hartos de setas y aullando mantras,

    como lobos enrabietados.

    Es palpable el tono filosófico en estos versos, donde abundan las preguntas indirectas sobre esa “luz” que alumbra a los monos, que los ilumina y no somos capaces de afirmar si esa luz es un logro, un pedacito de fortuna, o más bien una condena.

    Manadero de místicos mántricos

    Se me antoja como la parte más oscura y profunda del poemario. Es como si el individuo estuviera como atrapado entre la lucidez y el desvarío, la trascendencia frente a la inevitable finitud. Son poemas que podría reflejar el ritmo de la vida actual, como acelerado, como ligeramente caótico, oscuro y a veces imprevisible.

    Sigo percibiendo la crítica social, quizás un poco menos obvia y más inteligente

    en esa vida anonadada,

    donde reposa sin descanso

    y en vilo de relapso perpetuo

    el alma de un cuerpo de mujer

    quemado vivo ante un público expectante.

    Todo ello regado con cierto aire de desamparo existencial, como si esa evolución de la que hablaba en los anteriores poemas fuera un paso al caos, mostrando que luz, quizás, sí era más una condena que una suerte.

    Griegos, si aún recordarais algo de lo que fuisteis: ¡saltad!

    Aparece algunos de los grandes temas poéticos, como el tiempo y, sobretodo, la muerte. La vida persiste en el paso del tiempo, a pesar de las oscuridades, de la búsqueda incesante de una verdad que quizás ni siquiera existe o, si existe, se nos muestra como confusa y ligeramente delirante.

    Hay cierto aroma a bajeza humana que se planta ante nuestros ojos casi haciendo daño, incomodándonos y haciéndonos enfrentar con lo que realmente somos.

    Mis ojos, asomándose sin recelo

    a los ventanales que se abren al infinito inédito

    donde estuvimos, estamos o estaremos alguna vez,

    contemplan las lejanías inclasificables,

    remotos horizontes donde los dogmas

    que aún ningún profeta ha escrito

    se desvanecen antes de nacer.

    Sinfonía de hachas y hogueras: versos de alumbrados ajusticiados.

    Quizás esta sea la parte más cruel o más violenta del poemario. Seres alumbrados son ajusticiados ante la irracionalidad. Una vez más veo entre líneas que la luz deviene condena antes que fortuna.

    Es necesaria una verdad, pero tiene porqué ser la verdad más pura, sino aquella más imprevisible, la que refleja el espejo. La lucidez frente al desvarío, las hachas como armas para destrozar esos espejos y romper con esa “verdad” mediante la reflexión que despiertan estos versos.

    Ahora, en el siglo del posmodernismo,

    el ajusticiamiento público y ejemplarizante

    de las brujas, mujeres sabias del siglo XXI,

    no ha cambiado de causa:

    purificarlas

    de su delictivo conocimiento.

    Tomando ron bajo las estrellas en la popa del Líricus

    Vendría a ser un cierre o conclusión del viaje filosófico y satírico al que el autor nos ha sometido.

    Aparecen sutilmente los espejos y los espejismos, como un cierre cíclico que nunca acaba de cerrar. La humanidad sigue su camino y vuelve a su inicio, una involución vestida de evolución

    La búsqueda incesante de la verdad y de los orígenes puede llevarnos a ver la luz o condenarnos por ella.

    Desde tiempos inmemoriales, esta fascinación ha orientado

    al bicho bípedo impulsándolo, cada noche,

    a mirar más allá de lo común que tienen las estrellas

    elaborando fábulas, mitos y religiones

    para concebir fenómenos inasimilables.

    Es un poemario que, de la mano de decenas de personajes históricos, nos lleva de la mano por nuestro propio camino; desde los primates hasta los humanos racionales, mostrando la parte más oscura, que nunca cambia. Logra conectar el pasado evolutivo de la humanidad con un presente poético cargado de preguntas indirectas que no nos dejan huir por atajos, que nos hacen seguir el camino que el autor propone, para darse de bruces con lo que en realidad es el ser humano.

    Este poemario no solo se lee; se nos incrusta en la piel como una pregunta incómoda sobre quiénes somos realmente. Eso sin deslucir la clara sátira social que destilan estos versos, mostrando la autodestrucción propia del humano, la hipocresía, la ceguera voluntaria, que nos hacen preguntarnos si nuestro comportamiento realmente es civilizado y racional, o simplemente es una pureza primitiva con diferentes trajes.

    Es un poemario que logra mantener al lector y su mente abiertos y activos, usando un lenguaje científico, referencias históricas, y la libertad que otorga el verso libre, junto con tintes de poesía vanguardista; implica al lector en todos y cada uno de los poemas, atrapándolo y no dejándole escapar.

    Ciertamente, no es un libro fácil, precisa de diversas lecturas y, como hemos dicho, de una mente despierta y preparada para afrontar diversas verdades que pueden parecer incómodas. Es sacar toda la paja y los distintos embellecedores de la humanidad, para quedarse con la parte más primitiva y pura.

  • Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    Más que palabras, de José Molina Melgarejo. (Ediciones Rilke, 2025)

    En el panorama poético actual, a veces saturado de estruendos y grandilocuencia, el poemario Más que palabras, de José Molina Melgarejo, aparece como un oasis de paz, un lugar en el que una puede refugiarse para disfrutar de un rato emotivo y calmo, dejando una estela de paz una vez se han cerrado sus páginas.

    Es un poemario que ya desde su inicio nos lleva de la mano hacia un camino de introspección; explorar esos instantes y esas emociones para los que el lenguaje a veces se hace insuficiente, y nos invita a ir más allá de lo que nuestros ojos perciben en los versos.

    Con un puñado de palabras se pueden tejer versos y trazar poemas. Pero las palabras no siempre bastan para que los versos o los poemas cobren vida. En muchas ocasiones se necesitan más que palabras; se requiere un bramido de pasión, una ráfaga de emoción contenida o sin contener.

    Cuando una se introduce en los poemas de José Molina, se da cuenta, poco a poco, que el autor no busca describir la realidad, sino más bien evocarla a través del hilo invisible del sentimiento; la poesía se convierte en una ventana desde la que se observan las distintas emociones: melancolía y memoria, dolor, amor…

    La importancia de las palabras como camino para desgranar las emociones es innegable en este poemario. Pero ya no sólo de las palabras; sino también de todo aquello que de ellas se desprende y que no podemos llegar a percibir simplemente con nuestra mirada, sino que hay que ir un poco más allá, abrir el alma y darse cuenta de que todo lo que nos cuentan va un paso por delante de las propias palabras.

    El poemario aborda temas recurrentes en la poesía; el amor, la guerra, la muerte, el dolor, el recuerdo… la vida en general, pero tratados de una manera tan sutil, tan suave, que sin darnos cuenta va adentrándose en nosotros hasta llegar, si se lo permitimos, a ser parte de nosotros mismos. El autor ahonda en estos temas de una manera profunda y madura, que “obliga” en cierto modo al lector a poner de su parte para poder sentirlos en su absoluta plenitud.

    Se diluye el tiempo,

    el que volaba a corazón abierto

    a cualquier lugar del universo

    y ahora vuela a ras del suelo,

    sin poder batir sus alas,

    que un soplo de aire punzante

    laceró sus plumas a medianoche

    y ahora se arrastra de día.

    He de decir que, en mi opinión, Más que palabras es un poemario muy humano y sentido, y no solamente por las emociones y por esa incesante búsqueda del yo, de la esencia, sino también por la denuncia y la pena de ciertos temas, como desastres naturales o guerras, que convierten el poema en un grito que resuena dentro.

    Quizás sea por eso que a veces se leen los poemas tras un velo de desesperanza o pesimismo, como si una negrura asediara los días, la vida, el mundo, y las palabras solas no son capaces de disipar.

    Más que palabras es un poemario maduro y profundo que requiere que el lector ponga de su parte para dejarse penetrar por los poemas, y llegar a su fondo, aquel fondo que no se solamente en las palabras, sino que requiere de la pasión, del bramido, del sentimiento.

    Os invito a entrar en el poemario y dedicarle el tiempo que merece; uno no puede abrir el libro, leer un poema y cerrarlo. Debemos adentrarnos y dejar que el poemario nos entre, hasta hallar esa conexión emocional que nos hará abrir los ojos, pero por dentro.

    José Molina Melgarejo es miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, y colaborador de la revista Entreletras. Es autor de libros de relatos y cuentos, así como de novela y poesía. Tiene numerosa obra publicada que, dicho sea de paso, os recomiendo que investiguéis, porque no os dejará indiferente. En definitiva, un autor consagrado de gran talento, con una obra limpia y despojada de innecesidades, para traernos lo más pudro del sentimiento, de la palabra.

  • Silla amarilla, Olga González Latapi (Ed. Valparaíso, 2025)

    Silla amarilla, Olga González Latapi (Ed. Valparaíso, 2025)

    Trece instantes configuran este primer poemario de Olga González Latapi. Trece instantes en los que una se sienta en esa silla amarilla que espera, dentro de nosotras, a que nos atrevamos a iniciar ese volar hacia adentro que durará apenas unos instantes, hasta que volvamos a sentarnos.

    En esos instantes, abrimos los ojos por dentro y encontramos, en esta soledad, la más pura esencia de las distintas emociones que configuran este poemario. Escrito en verso libre, con una libre disposición de las palabras (el espacio también es parte del poema), estos poemas invitan a una reflexión sincera, sin distracciones. Una silla que abre lo que más adentro llevamos.

    En esos instantes, abrimos los ojos por dentro y encontramos, en esta soledad, la más pura esencia de las distintas emociones que configuran este poemario. Escrito en verso libre, con una libre disposición de las palabras (el espacio también es parte del poema), estos poemas invitan a una reflexión sincera, sin distracciones. Una silla que abre lo que más adentro llevamos.

    Creo que hay que ser valiente para enfrentarse a este poemario; ser valiente, como lo ha sido Olga a la hora de desnudar esas emociones tan intensas, esa soledad que le ha permitido bucear en sí misma y, por extensión, el lector se verá arrastrado a su propia soledad analizadora de su propia esencia.

    Creo que hay dos verbos que rigen el poemario de principio a fin: ser y estar. En el momento en que aceptas sentarte en esa silla, eres y estás contigo. Y ahí es cuando empezamos a descubrir algo que quizás ni imaginábamos. Nuevos caminos en nuestra memoria, nuevos caminos en nuestra piel, nuevos caminos en nuestros ojos que, quizás por primera vez, miran de verdad hacia adentro. Esa soledad que nos rodea, la masticamos despacio mientras nos vamos (re)descubriendo.

    todos los días escucho afuera de mi puerta

    voces de descanso

    una ciudad lejana

    residuos sobre mi ventana

    el constante de mi cerebro

    dentro de este espacio

    ahora escucho el día

    -Fragmento del poema Pasos fantasmas.

    La autora, con sólo trece poemas, hace una muestra de su dominio del lenguaje, de la capacidad de traspasar la piel del lector y hacerle dar la vuelta para verse desde dentro. Y sentir. Sobre todo sentir y palpar cada una de las emociones que se describen.

    Personalmente, este poemario me ha parecido una manera de bucear en una misma y hablar directamente con las propias emociones. Son poemas que necesitan ser leídos más de una vez, abandonándonos a la reflexión sin miedo, sin tapujos ni distracciones; con una desnudez emocional que debemos afrontar. Son poemas realmente profundos, que no me parecen de fácil lectura, pero el esfuerzo de adentrarnos en ellos tiene una grandísima recompensa: descubrir, conocer, aceptar. Y como no, darnos el gusto de conocer una voz poética diferente, directa, que ha sido capaz de remover, con trece poemas, lo más puro de nosotras mismas.

    Personalmente, este poemario me ha parecido una manera de bucear en una misma y hablar directamente con las propias emociones. Son poemas que necesitan ser leídos más de una vez, abandonándonos a la reflexión sin miedo, sin tapujos ni distracciones; con una desnudez emocional que debemos afrontar. Son poemas realmente profundos, que no me parecen de fácil lectura, pero el esfuerzo de adentrarnos en ellos tiene una grandísima recompensa: descubrir, conocer, aceptar. Y como no, darnos el gusto de conocer una voz poética diferente, directa, que ha sido capaz de remover, con trece poemas, lo más puro de nosotras mismas.

  • #PoémameVerano: Abril 2025

    #PoémameVerano: Abril 2025

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jlregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    Siglema 575

    3 Poemas de Giuliana Donzello, poeta italiana

    Testigos de cargo, de Bruno Mesa

    3 Poemas de Carmen Rojas Larrazábal #PoesíaVenezolana

    No estaré aquí cuando tiembles, de Andrés de la Escosura. Editorial Adarve, 2024

    3 Poemas de Silvana Dimitrievska, poeta macedonia

    13 preguntas y una poeta: Dolors Fernández Guerrero

    3 Poemas de José Pablo Juárez, poeta mexicano

    13 preguntas y una poeta: Ana Nayra Gorrin

    Por la libertad del poeta de Togo, Affectio (Honoré Sitsopé Sokpor)

  • #PoémameVerano: Diciembre 2024

    #PoémameVerano: Diciembre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    Gotas de Rocío, de Moncho Borrajo (Le Canarien Ed. 2022)

    3 Poemas de Ju-ri Oh오주리, poeta surcoreana

    Cinco poemas de Rosario de Acuña

    3 Poemas de Jeong-lock Lee이정록, poeta surcoreano

    Fyrel:  Cuando el amor es el vehículo

    3 Poemas de Hyun-rim Shin 신현림, poeta surcoreana

    Mestizajes músico-poéticos

    3 Poemas de Juan Ortiz #Poesía Venezolana

    EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

  • PoémameVerano: Noviembre 2024

    PoémameVerano: Noviembre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    Inocente, hasta que se demuestre lo contrario, de Beatriz Gómez (Ed. ExpressArte, 2023)

    3 Poemas de Byeong-il Le이병일, poeta surcoreano

    Seis poemas de Audre Lorde

    3 Poemas de Chill Hwan Ban반칠환, poeta surcoreano

    13 preguntas y una poeta: Albertine de Orleans

    3 Poemas de Yong Mee Cho조용미, poeta surcoreana

    Cinco poemas de Susana Thenón

    3 Poemas de  Eon Kim김언, poeta surcoreano

  • #PoémameVerano: Octubre 2024

    #PoémameVerano: Octubre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    3 Poemas de Gisela Cappellin #PoesíaVenezolana

    Ana María Fagundo Guerra

    3 Poemas de Lidia Salas #PoesíaVenezolana

    Introducción a “Diálogos entre un poeta y su lectora” 

    3 Poemas de Giordana García Sojo #PoesíaVenezolana

    Cinc poemes de na Joana Raspall

    3 Poemas de Hwi-woong Choi최휘웅, poeta surcoreano

    Poesía, vida y muerte de Teresa Wilms Montt

    3 Poemas de Jasna Gugić, poeta croata

  • #PoémameVerano: Septiembre 2024

    #PoémameVerano: Septiembre 2024

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado desde el pasado mes de septiembre de 2024. Les incluimos una relación de los artículos de más interés que fueron publicados.

    El equipo fijo de la revista está compuesto por @osvid , @aldapascuzzo , @horten , @ze_pequenho , @marielacordero , @mariaprieto y @jlregojo . Esperamos que pasen un agradable verano y disfruten con la lectura de la buena poesía que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jregojo@gmail.com)

    Director Revista Poémame

    Melchor López, Cuaderno de Cabo Verde (Ed. del Pampalino, 2021)

    3 Poemas de Lee Sang 이상 시인, poeta surcoreano

    Zapatos azules de tacón alto, por Rosa Galdona

    Leugim, de Lange Aguiar

    3 Poemas de Haingsook Kim 행숙  김, poeta surcoreana

    13 preguntas y una poeta: Rosa Galdona

    3 Poemas de José Ochoa Díaz #PoesíaVenezolana

    Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    3 Poemas de Victoria Marín Fallas, poeta costarricense