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  • No estaré aquí cuando tiembles, de Andrés de la Escosura. Editorial Adarve, 2024.

    No estaré aquí cuando tiembles, de Andrés de la Escosura. Editorial Adarve, 2024.

    No estaré aquí cuando tiembles es un poemario de miedo, de búsqueda, de aceptación, de luz. Se nos presenta dividido en tres partes, de las cuales hablaremos a continuación.

    1. La bruma, la herida.

    Una primera parte sombría pero no carente de algún rayo de luz ajeno, externo. El autor parece enlazar sus emociones y sentimientos con las imágenes que lo rodean, una herida ajena a lo que más adelante puede suceder, sintiéndose pequeña pero quizás en vistas de crecer y hacerse más profunda.

    Poca luz, sombras y brumas acompañan ese ánimo que se muestra a través de las pequeñas pinceladas de arte como son una herida en un cuadro de Sorolla, o la soledad de quien mira fuera desde dentro, en un cuadro de Hopper.

    Desaliento, desasosiego y una tenue resignación a la herida se detectan en estos poemas, que intentan abrirse paso hacia una luz que se presenta ajena. La vida sigue y se va abriendo camino a pesar de la incerteza, del frío, de la innegable impotencia que cubre esa herida.

    2. Animal desvalido, peregrino en el tiempo.

    El autor parece reflexionar sobre la soledad, el vagar sin un rumbo, sin esa palabra que nos vertebreba.

    Ya no nos cala esta ausencia

    de palabra, hoy entendida

    como un sonido vano que

    ayer nos vertebró y ahora

    vaga por páramos y calles

    como una antigua diva,

    la pobre venida a menos.

    -Fragmento de Como una antigua diva.

    Los recuerdos van tomando forma, y se contraponen con un presente vacío y herido. Las ausencias, el dolor, las palabras-acero que dejan su imponente marca en el alma. Es como si la vida fuera totalmente ajena, el mundo avanzara y siguiera su curso fuera de nosotros mismos. En cierto modo, pero, se sienta una búsqueda, unas ganas de ir más allá y encontrar aquella mano, aquella voz que nos devuelve a la vida.

    Y se alarga mi mano para coger

    al amigo del hombro y pedirle

    que no se vaya.

    Pero no me pertenecen

    ni mi mano ni su hombro,

    lo que vivimos juntos solo

    se nos había prestado.

    -Fragmento de Nada es mío.

    El pasado pesa sobre nuestra sombra, y nos convierte en peregrinos del tiempo en esa búsqueda de algo que ni siquiera sabemos si encontraremos. Pero aún queda una esperanza, la búsqueda de un atajo que nos devuelva a la luz.

    3. Amor y misterio, lumbres que prenderán.

    La certeza de ser y de que no siempre se será. La certeza de la ilusión que siempre se desvanece. La certeza de la incerteza.

    Hoy sé

    que no habrá respuestas

    como luciérnagas que lucen en la noche,

    tan reales,

    tan difíciles de encontrar.

    -Fragmento de Luciérnagas (poema en tres actos)

    Personalmente, noto un cambio interesante entre las dos primeras partes del poemario y esta tercera. Así como las dos primeras se me antojan más emocionales, más sentimentales, más etéreas, esta tercera se abre ante mis ojos como algo más racional, más analítico, más reflexivo, tomando conciencia de la vida y sus avatares incontrolables, de los inicios y de los finales.

    Me llama la atención, en este sentido, como, a medida que avanzan los poemas, el pasado se va aceptando, los recuerdos se van asumiendo y dejamos que nos vayan configurando

    Y de repente, esa mano aparece, esa tabla de salvación llega y se nos posa delante, para que podamos cogerla y salir de nuevo a flote, con nuestras sombras, con nuestros pactos con el pasado, con nuestras heridas, pero a flote.

    Y ahí aparece de nuevo la voluntad de volver a arder, de seguir y de ser

    Quiero sentir calor en las entrañas

    y que arda el miedo.

    Quiero que el a mor

    sea un perpetuo combustible

    que calienta, en inverno, mi hogar.

    -Fragmento de Que prenda el fuego

    La voluntad de ser amado y, sobretodo, de amar.  Los últimos poemas de esta segunda parte nos dejan ver de nuevo que el amor está, que existe, que somos, y es casi como si se cerrara un ciclo, desde la bruma, hasta la llama, pasando por un peregrinaje hacia la búsqueda de esa luz.

    No estaré aquí cuando tiembles es un poemario que sorprende. Poemas sutiles que envuelven, emociones y sentimientos que nos hacen ver que nosotros también los llevamos dentro. Imágenes cotidianas y reflexiones profundas a raíz de esas imágenes, que nos llevan a deslizarnos desde la oscuridad hasta la luz.

    Poemas maduros, excelentemente escritos, se nos clavan en los ojos precisamente para ayudarnos a ver, a comprender que tras las brumas y la soledad, hay siempre una pequeña llama que espera prendernos y una mano que nos puede acompañar. Y a menudo, esa mano está mucho más cerca de lo que creemos pensar.

    Andrés de la Escosura es profesor de Química en la Universidad Autónoma de Madrid y ha escrito multitud de obra científica. Pero por otro lado, es amante de la literatura y ha escrito poesía casi toda su vida. No estaré aquí cuando tiembles es su primero poemario y, estoy segura, no será el último. Os recomiendo que al calor de una taza de té o de café, os dejéis llevar por estos poemas maduros y profundos, y dejéis que ellos os muestren que la luz todavía existe, y que el fuego no ha dejado nunca de arder.

  • Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Nacida en 1850, Rosario de Acuña fue una escritora, poeta, pensadora y periodista considerada una adelantada en el proceso de la igualdad entre hombres y mujeres, y la en la lucha por los derechos de los más débiles.

    Desarrolló una enfermedad ocular que le ocasionaba la pérdida intermitente de visión, cosa que hizo que su enseñanza y educación difería en cierto modo de la enseñanza oficial que se daba a las mujeres, siendo educada en su propia casa, con un pleno contacto con la naturaleza, y al cuidado de unos padres dedicados totalmente a Rosario, como hija única que era. Esta educación despertó en ella un interés por la Historia y por las Ciencias Naturales, adquiriendo, en parte también gracias a sus estancias en Roma, en tierras andaluzas o a la vera del Cantábrico, un conocimiento tremendo del mundo animal y vegetal. Sus periódicos viajes al extranjero, París, Bayona, Roma, alimentaron su curiosidad por el mundo que la rodaba y su cultura, así como su talante libre pensador y republicano.

    Cuando apenas contaba veinticinco años, se estrena en el mundo literario ni más ni menos que en el Teatro Español de Madrid, siendo la segunda mujer que lo lograba, después de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Después de este magnífico estrenó, que le brindó el aplauso del público asistente, con una obra, Rienzi el Tribuno, que se centraba en ser una crítica a la tiranía y un grito a la libertad. A su vez, inevitablemente, también levantó las críticas de algunos sectores.

    Se casó poco después, trasladándose a vivir a Zaragoza, pero el matrimonio no duró demasiado y Rosario decidió abandonar a su marido por sus repetidas infidelidades; otra muestra más de que Rosario era una mujer adelantada y valiente, puesto que en esa época no que la mujer abandonara al marido era algo casi inconcebible.

    Paralelamente, no abandonó su producción literaria, publicándose, en 1874, el largo poema Ecos del Alma, que le abrió las puertas a diversas revistas como La Mesa revuelta, o El imparcial.

    A mediados de los años 1880, fue la primera mujer en ocupar la tribuna del Ateneo de Madrid, realizando una lectura poética y, posteriormente, también en el Fomento de las Artes, centro de acogida de escritoras liberales. Por su obra y su manera de ser, se ganó la simpatía de las corrientes y sectores librepensadores del país, grupos cercanos a la ideología republicana y defendiendo la separación de la iglesia y el estado, así como en la intromisión de la iglesia en la intimidad de las conciencias. Siguiendo su pensamiento, ingresó en una Logia masónica, y estuvo igualmente vinculada a otras dos logias más, Las Hijas del progreso, de Madrid, y la Logia Jovellanos, en Xixón.

    Sus ideas, su obra y su valentía la convirtieron en una de las primeras mujeres en vivir el éxito y abrirse camino en un mundo dominado por los hombres, clamando a viva voz por la igualdad de derechos. Una muestra podría ser el estreno de su obra El padre Juan, una de las más polémicas de su carrera, puesto que presentaba en escena los falsos valores de la religión católica, las deformadas creencias religiosas y el fanatismo, contraponiéndolos con personajes que encarnan la razón, la bondad y la justicia. La obra fue un escándalo para la época e incluso llegó a prohibirse, cerrando las puertas del teatro.

    Decidió abandonar la capital e instalarse en un pueblito de Cantabria, convirtiéndose en una experta avicultora, destacando igualmente en esta faceta, por su labor como investigadora y difusora de la industria avícola. Rescindido el contrato de su vivienda en cántabra, se trasladó a Asturies, donde habitó hasta su muerte en el año 1910. Allí continuo con sus ataques contra el conservadorismo y los estamentos más convencionales, con diversas publicaciones en distintos medios, siempre fieles al librepensamiento, denunciando el maltrato a las mujeres, la situación de los obreros y la dureza de la vida en algunos sectores más oprimidos. Y allí fue donde finalmente se estrenó su obra El padre Juan, gracias a la Sección Artística Obrera del Ateneo, siendo representada en el Teatro Robledo de Xixón. Falleció en el año 1923, en Asturies, por una embolia cerebral.

    Es importante también su faceta como periodista, la cual se centró en la denuncia de las desigualdades existentes entre la mujer y el hombre, destacando sus colaboraciones en Las Dominicales del Libre Pensamiento, un periódico que ya gozaba de bastante crítica y con multitud de denuncias por su contenido.

    En definitiva, Rosario fue una mujer adelantada a su tiempo, valiente, que se enfrentó a diversos sectores del conservadorismo, viviendo incluso la amenaza de entrar en prisión, cosa que la llevó a exiliarse durante un tiempo a Portugal. Su obra es una muestra de su manera de pensar, de su lucha y de su ideología.

    Su obra como dramaturga es quizás la más destacada de toda su producción, logrando un éxito hasta entonces casi sin precedentes por una mujer, pero aquí os vamos a compartir cinco poemas suyos. Esperamos que los disfrutéis.

    La eternidad

    Cuando resbala doloroso aliento

    de nuestro corazón entumecido

    y se torna la voz en un quejido

    eco triste de horrible sufrimiento,

    levantando su vuelo, el pensamiento

    así percibe el eco de un sonido

    que, de esperanza sacrosanta henchido,

    desciende del crespón al firmamento.

    «¡Mírala allí brillar!», dícele el alma

    señalando la azul inmensidad:

    «Para lograr tu inmarcesible palma

    sólo debieras ver la eternidad:

    allí la vida se desliza en calma,

    que el imperio es aquel de la verdad»

    Oh, libertad

    ¡Oh!, libertad, fantasma de la vida,

    astro de amor a la ambición humana

    el hombre en su delirio te engalana,

    pero nunca te encuentra agradecida.

    Despierta alguna vez, siempre dormida

    cruzas la tierra, como sombra vana;

    se te busca en el hoy para el mañana,

    viene el mañana y se te ve perdida.

    Cámbiase el niño en el mancebo fuerte

    y piensa que te ve ¡triste quimera!

    Con la esperanza de llegar a verte

    ruedan los años sobre la ancha esfera

    y en el último trance de la muerte

    aun nos dice tu voz, ¡espera, espera!

    En la escalera de mi casa

    Sube sin vacilar, si bajas llega

    adonde todo se le ofrezca llano,

    que solamente el ignorante o vano

    altura o fondo con empeño niega;

    alma o conciencia depravada o ciega

    podrá dudar del fin del ser humano

    y de que arriba existe un soberano

    que en los abismos su poder despliega.

    No reposes jamás, que entendimiento

    tienes, mortal, y en él está la ciencia,

    sube o baja sin dudas ni lamentos:

    que es una escala eterna la existencia

    por donde sube al cielo el pensamiento

    para bajar a hundirse en la conciencia.

    Los apóstatas del pueblo

    Nacieron entre restos de impudicia,

    o ejemplos de alcoholismo y de miseria;

    no brillando en su noche de laceria

    otro rastro de luz que la codicia:

    bajo este impulso de virtud ficticia

    buscan del pueblo la sublime arteria

    -¡Libertad!- dicen con palabra seria,

    y pretenden guiar la gran milicia.

    Bajo su aspecto de héroes, centellea

    su raza vil, y su ambición impura.

    Que triunfen una vez, y como sea

    de modo que vislumbren una hartura,

    ¡cuán fácilmente se cambiarán de idea

    tornando contra le pueblo su bravura!

    Un sueño de Satanás

    Durmiose Satanás, ansiando goces

    forjó en su mente ensueño deleitoso

    viose de nuevo arcángel venturoso

    y oyó su voz entre celestes voces.

    ¡Gracias, Señor, por fin me reconoces

    hijo tuyo, por fin, seré dichoso»

    -le dijo a Dios- «Espera, vanidoso

    -le contestó el Señor- «No te alboroces»

    «¿Odias?» -«No, ya del odio me he curado

    y de los siete vicios capitales»

    «¿Te curaste también del egoísmo?»

    «Él es mi vida» -dijo el condenado.

    «¡Pues huye de las huestes celestiales,

    vuelve a rondar al infernal abismo!»


  • Cinco poemas de Susana Thenón

    Cinco poemas de Susana Thenón

    Susana Thenón llegó al mundo en el año 1935. De familia judía, desde bien pequeñita estuvo rodeada por el mundo de la cultura y el arte. Formó parte del grupo de jóvenes actores del Teatro Cervantes, y estudió la Licenciatura en Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Contaba solamente 23 años cuando se publicó su primer libro de poesía, Edad sin tregua, en el año 1958 y, al año siguiente, salió a la luz Habitante de la nada.

    Junto con otros autores argentinos, como Alejandra Pizarnik o Alejandro Vignati, fundó la revista literaria Agua Viva, y quedó plenamente introducida en el mundo de la poesía. Se dedicó durante algunos años, aproximadamente a partir de mediados de la década de los 60, a la traducción de textos y fue entonces cuando publicó su tercer poemario, De lugares extraños, en el año 1967.

    A pesar de ser parte de algunos círculos intelectuales, lentamente se fue separando alejándose en cierto modo del mundo literario, tomando su propio camino, siendo fiel a las voces de su interior para sacar a la luz una poesía cruda, desnuda e incluso a veces hiriente.

    En la década de los 60, centró su atención en su faceta fotográfica, fotografiando a la que fue su pareja, la bailarina Iris Scaccheri. De hecho, su obra como fotógrafa se consolidó con diversas exposiciones en diferentes Galerías de Europa, e incluso logró el Premio de Fotografía Parisien, con su serie Humor Blanco Humor Negro. No publicó nada más de poesía hasta el año 1984; de hecho, su última obra publicada fue Ova completa, en el año 1987, pero a pesar de casi no publicar nada, siguió escribiendo y eso se muestra en la publicación de obras póstumas como La morada Imposible I y II, compilada por la poeta María Negroni, o Paraíso de Nadie.

    Falleció también en Buenos Aires, en el año 1991.

    Su poesía aborda temas como la soledad, la oscuridad, el deseo negado cosa que la llevó a ser, en cierto modo, comparada con la poesía de Pizarnik. Lo ausente está paradójicamente muy presente en su poesía, lugares extraños, sombras e imposibles. Es una poesía casi tangible que parte de su propio yo más íntimo para adentrarse en el mundo del lenguaje, de la oscuridad y del extravío. Su poesía contaba con un punto irreverente, despojada de adornos, directa y con un lenguaje afilado; lo que pretendía Thenón no era adaptarse a las corrientes literarias de su época, sino ser fiel a su yo más íntimo.

    A continuación os dejamos una selección de cinco poemas, no sin antes recomendaros que profundicéis un poco más en su obra. La poesía de Thenón ha sido en cierto modo injustamente eclipsada por otros autores argentinos de gran renombre, pero es una poesía que no dejará indiferente a nadie y podría incluso ser una poesía, a pesar de los años, de lo más actual.

    Juego

    Despojémonos de todo aquello

    seguro

    que se proyecta al exterior

    con trazos lentos

    y definitivos.

    Todos empleados en la tarea

    de ser, vivir, sentir

    sin otros lazos.

    Y quien no atine a sofocar

    su amor por lo prohibido,

    reclame su derecho al dolor,

    su penitencia.

    Despojémonos de todo cuanto

    nos conformó a imagen y semejanza

    nuestra

    y gustemos sabiamente para el recuerdo

    el minuto absurdo y libre.

    No

    Me niego a ser poesía

    por palabras, por jaulas,

    por geometrías abyectas.

    Me niego a ser

    encasillada,

    rota,

    absorbida.

    Sólo yo sé cómo destruirme,

    cómo golpear mi cabeza

    contra la cabeza del cielo,

    cómo cortar mis manos y sentirlas de noche

    creciéndome hacia adentro.

    Me niego a recibir esta muerte,

    este dolor,

    estos planes tramados, inconmovibles.

    Sólo yo conozco el dolor

    que lleva mi nombre

    y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

    Verdugo

    Una voz cercana

    me repite: descansa,

    y yo

    descansar no podría

    sino como en sueño

    latente,

    como flecha que reposa

    en su carcaj.

    Cada día

    mis horas

    se tornan más agudas,

    más ásperas,

    desde que no respiro

    y el sol me arde.

    Conozco las palabras

    a cuyo sonido

    las puertas vuelan como plumas

    y el cielo es un cojón a los pies.

    Conozco el castigo.

    Conozco todos los castigos.

    Pero hoy amanecí verdugo.

    No es un poema

    Los rostros son los mismos,

    los cuerpos son los mismos,

    las palabras huelen a viejo,

    las ideas a cadáver antiguo.

    Esto no es un poema:

    es un grito de rabia,

    rabia por los ojos huecos,

    por las palabras torpes

    que digo y que me dicen,

    por inclinar la cabeza

    ante ratones,

    ante cerebros llenos de orín,

    ante muertos persistentes

    que obstruyen el jardín del aire.

    Esto no es un poema:

    es un puntapié universal,

    un golpe en el estómago del cielo,

    una enorme náusea

    roja

    como era la sangre antes de ser agua.

    Oración

    Cuándo dejará la luna

    de preferir a esos pocos

    que tanto a media noche

    como al alba

    gritan su ardor sin freno.

    Cuándo será definitivo

    el derecho a soñarse

    sin verificar números,

    papeles rotos, sexos,

    velocidad sin prisa en la sangre.

    Cuándo morirá el cielo

    -sus castigos-

    y el rayo será un niño

    entre las hojas.

    Cuándo arderán los vientos

    sepultados.

  • Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    David González nos presenta un libro donde el Amor, con mayúsculas y en todo su esplendor, es el protagonista; no sólo amor de pareja, sino el amor a la vida, al mundo, al propio amor, a su ciudad, al arte, a la poesía.

    Es un libro escrito enteramente en sonetos, cosa que puede parecer de cierta osadía puesto que el soneto, para mí, es la composición clásica por excelencia y, ante tanto verso libre, tanto poema que a veces no es poema, tanto verso partido por la mitad, hallarse ante un libro todo con sonetos magistralmente escritos es todo un reto y, desde mi punto de vista, hoy en día, todo un lujo. Y más si tenemos en cuenta que los sonetos de David, endecasílabos perfectos, le surgen de una manera tan natural, que convierten el libro en toda una delicia.

    El poemario se divide en cuatro partes, Ars Amandi, Modus Operandi, Si Vis Pacem y la última Tempus Fugit. La primera parte se me antoja como más contemplativa; el amor está, se siente, se ve y se vive, ya sea a través de una persona, de una obra de arte, o de un instante. La segunda me hace pensar más en esas acciones que aportan amor, y a su vez, el amor por esas acciones, correr, observar, escribir… Si Vis Pacem, la tercera parte, me lleva a darme cuenta que para conseguir la pureza, la paz, el amor, a veces hay que cruzar caminos oscuros. Y finalmente Tempus Fugit, que me parece quizás la parte más sombría. De esta manera, siento que el poemario guarda en sí mismo esa luz que da claridad a lo sombrío. El mismo poemario contiene la sombra y la luz, iluminándonos los ojos y el alma, oscureciéndolos, y volviendo a iluminarlos.

    Porque amar es la opción más prohibitiva:

    soportar y a la vez ser el soporte

    y exprimir la pasión más primitiva.

    Fragmento del poema Nieve en primavera.

    El amor aparece como elemento de unión en todos los poemas, en diferentes vertientes, pero siempre como el elemento positivo que aporta ese fuego que tanta falta hace en lo sombrío.

    Todo el poemario me parece de una fuerza tremenda, con claroscuros que muestran que la vida, a al final, es eso, caminos de sombra para llegar a la plazoleta de la luz.

    El amor como ese elemento puro que llega, esperado, y revuelve todo nuestro mundo para convertirlo en algo luminoso y nuevo, en algo que nace de repente y lo llena todo de flores y perfumes:

    Llegaste con el arte por bandera.

    Contigo el mundo es un lugar mejor.

    Contigo comenzó la primavera.

    Fragmento del poema Soneto Confidente.

    Es un poemario que se hace cercano y es inevitable caer en sus redes y, nunca mejor dicho, enamorarse de los sonetos. Pero que precisa de una leída tranquila, con mimo, que nos permita entrar en todos y cada uno de sus versos para darnos cuenta de la fuerza que contiene y de que a veces, la luz, la podemos encontrar donde menos esperamos.

    Un mensaje luminoso y tan necesario en los días que corren hoy en día, un remanso de paz amorosa que nos acoge con los brazos abiertos y nos libra de las tinieblas.

    Amemos como un brujo en pleno trance:

    con fe, convencimiento y osadía;

    amemos sin medir ni hacer balance.

    Fragmento del poema Desbordar el recipiente.

    Soy consciente que en esta reseña no os desvelo mucho de lo que encontraréis en este poemario; y eso es porque me gustaría que lo leyerais, que entrarais en él y vierais por vosotros mismos todo lo que esconde. Como pequeña pista os diré que quizás este libro os traiga un poquito de luz en lo sombrío.

    David González Lago, Córdoba, 1981, licenciado en Historia del Arte y en Antropología Social y Cultural, es profesor de Geografía e Historia. Su faceta como escritor lo ha llevado a tener seis libros publicados, dos de los cuales han sido reseñados en esta revista: Animalicémonos y Artefactum. Luz en lo sombrío es su séptimo poemario.

  • Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Ercilia Brito Letelier, Iquique 1899, conocida en sus primeras publicaciones como Tilda Brito, y posteriormente adoptando el nombre por el cual se la conocería ampliamente en el mundo literaio, María Monvel, nombre que empieza a usar en la correspondencia que mantuvo, cuando era joven, con el poeta Julio Munizaga Ossandón, fue una de las voces literarias más destacadas de Chile.

    Empezó publicando poemas en folletines y revistas, pero un hecho importante es su carrera como poeta fue su aparición en la recopilación de poesía chilena editada en el año 1917, Selva Lírica, contando Tilda con solamente 18 años, y apareciendo a lado de autores como Pedro Pardo o Vicente Huidobro.

    Cuando se trasladó a Santiago, siendo poco más que adolescente, acabó siendo directora de la revista Para todos, editada por la Editorial Zig-Zag. Era una mujer que destacaba por su cultura y empuje, y por sus ideas, consideradas adelantadas a su tiempo, defendiendo los derechos y las libertades de la mujer y atacando, abiertamente, las actitudes machistas.

    En su labor de traductora, destaca por la traducción de obras de Goethe o los sonetos de Shakespeare, los cuales tradujo estando ya enferma, y que publicó en un libro llamado Últimos Poemas

    Publicó seis libros de poesía, el primero en el año 1918, Remansos de ensueño, y una antología que ella misma preparo, llamada Sus mejores poemas, que incluye su obra poética a lo largo de diez años.

    Según Gabriela Mistral, tenía un estilo donde destacaba el “verso fácil que rebalsa la copa llena de sentimiento”, usando un lenguaje claro y directo, pero con intensidad y cierto punto introspectivo y reflexivo.

    Falleció en Santiago, en 1936, después de una larga enfermedad.

    -CINCO POEMAS DE MARÍA MONVEL

    Juega como los pájaros y el viento

    Juega como los pájaros y el viento

    y yo, como los pájaros y el viento

    le traje a mí cuando me di al amor.

    Juega como los pájaros y el viento

    porque toda la tierra es su elemento

    aunque la cerquen ya muerte y dolor.

    No podrá defenderlo tu ternura!

    Es bello el sol, pero la tierra es dura…

    ¡Teme al amor! Huye al amor, mujer!

    La nube es clara, pero el hombre es fiera

    y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera

    que bello es ser, pero es mejor no ser.

    A pesar

    Hay en tus labios un acento puro

    de amor y de verdad.

    Tal vez como me quieres, nunca nadie

    me ha querido jamás;

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Hay en tu mano al estrechar la mía

    un no sé qué de dulce y de leal

    que es como una caricia y un amparo;

    algo de amor con algo de piedad…

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Tus ojos en mis ojos se han posado

    llenos de ensueño y de humildad,

    pero los ojos míos no se alegran…

    ¡están tan habituados a llorar!

    y aquí en mi pecho, el corazón inquieto

    a pesar mío está!

    Tu sol, no puede florecer mis rosas:

    se ha helado mi rosal…

    Ya no podrán tus labios sonrosarme

    los lirios muertos de la faz.

    La vida toda me anegó en acíbar…

    Tu amor no me valdrá,

    porque a pesar de todo, aquí en el pecho,

    mi corazón inquieto… inquieto está!

    El muerto cruel

    Suena su voz que murió

    en mi oído nuevamente.

    Para que nunca te olvide

    tú retornas de la muerte.

    Tocas mi memoria infiel

    y te marchas de esta vida.

    Muerto de mal corazón

    ¡los muertos nos resucitan!

    Retrato de ella

    Retrato de ella,

    que me acompañas sin mirarme,

    que me acaricias sin hablarme,

    retrato de ella…

    Sobre mi mesa estás

    en su actitud, gracia infinita,

    como una rubia margarita

    sobre mi mesa estás.

    Dulce dulzura mía

    ensimismada en su delirio,

    pálida y triste como un lirio,

    dulce dulzura mía.

    De tu inquietud, de tu locura,

    toda mi vida está pendiente,

    labios cerrados y dolientes,

    ojos transidos de ternura…

    Retrato de ella…

    Ella se marcha, tú, jamás!

    Tú siempre me acompañarás

    retrato de ella…

    Madrigal de mujer

    La fortuna te dio su escaso privilegio.

    Van sus cadenas áureas a tus manos prendidas

    tornándote más bello su extraño sortilegio…

    ¡Y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Los honores doblaron en reverencia grave

    su multitud de frentes a tu valer rendidas.

    Besó tus pies la gloria con su gran beso suave

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    En tus venas elásticas la sangre azul circula.

    Ni una gota bastarda halló en ellas cabida.

    Tu escudo en campo azur el de un infante emula

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Alabardas ha puesto a tus cuarenta años

    la juventud, para salvaguardar erguida

    tu frente, donde no ay surcos de desengaños

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Se clavó la belleza como un sol en tus ojos.

    Dio la luna a tus dientes esa luz desvaía

    y ha agonizado el día en tus cabellos rojos…

    ¡y tú ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Mi corazón estruja tu mano despiadada

    y me es dulzura y miel esta mortal herida.

    Mujer, como una niña me muero enamorada

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

  • Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Fuego, agua, tierra y aire. Estos son los cuatro pilares que, en su debido equilibrio, sostienen los poemas de este libro de Rosa Frías; un camino claro por diferentes etapas y emociones que, dejando atrás todo aquello que enturbia la vista, se queda con lo esencial de la vida y de los sentimientos. Aquello que nos conduce a la pureza de nosotros mismos.

    Fuego – «La pasión que abrasa, pero también la chispa que nos empuja a ponernos en acción.»

    La primera parte del poemario, Fuego, engloba diez poemas que nos lleva a la pasión, a la intensidad y al recuerdo vivo. Imágenes concretas, hechos específicos devienen símbolo de un tiempo en el que la pasión encendida se hacía sentir en cada gesto. Y no me estoy refiriendo a la pasión amorosa, sino a la pasión por la vida, a las ganas de sentir la intensidad de las emociones en todo su esplendor. Casi podríamos pensar en la juventud y esa fuerza irrefrenable que guía nuestros pasos cuando queremos comernos el mundo. Recuerdos de intensos pedacitos de vida.

    Nos arrimamos a la intensidad

    sólo para olvidar que un día

    más tarde o más temprano

    seremos sólo hueso,

    para ignorar

    que a veces resulta errático, inhabitable

    eso que llaman realidad.

    -Fragmento de El sueño de la vida.

    Agua – «La emoción sanadora sin embargo las aguas desbordadas nos ahogan.»

    En esta segunda parte, de algún modo, sentimos más dolor. El dolor de la pérdida, el dolor de perderse a uno mismo, el dolor de los recuerdos, el dolor de la realidad. El agua, personaje recurrente en los poemas que configura esta parte, aparece como aquello sanador, aquello que limpia y pule para dejar brillante la esencia y las emociones que ahora importan. Despojarse de lo que no es necesario y ver con claridad lo que de verdad tenemos entre las manos. Pero para ver, hay que cerrar los ojos antes, valorar, antes hay que perder, hay que llorar para limpiar. De ahí el camino en parte doloroso, que nos lleva a la pureza del agua y nos hace revivir de nuevo.

    Y un día después de la tormenta

    tendimos las mentiras al sol

    sobre los juntos del delta,

    y despojados de velos

    nos adentramos en el océano.

    -Fragmento de Aguas Sabias.

    Tierra – «El silencio balsámico pero sin la palabra no hay diálogo ni entendimiento.»

    Cierta paz asoma en esta tercera parte del poema. La paz del recuerdo, el Yoga, la figura del padre… pequeños elementos de la vida que la configuran y la hacen grande, entre silencios. El silencio es la columna vertebral de esta parte, el silencio que debemos aprender a escuchar, porque el él a menudo se encuentra la paz que tanto anhelamos.

    Pasado el fuego y el llanto, nos queda ese silencio de tierra, ese espacio nuestro que nadie puede romper, donde nos encontramos con nosotros mismos y aprendemos que casi todo lo importante de la vida lo tenemos dentro, y nos ha sido dejado a través de los días, a través de los recuerdos preciosos que atesoramos. El estar en paz a menudo pasa por conocer, amar y abrazar ese silencio.

    Pero el silencio,

    sostenido en el tiempo

    en terciopelo entre mis dedos,

    suave brisa sobre mi pelo,

    luz del ocaso en mi pecho.

    Porque en nuestra guerra

    las palabras eran cadena

    y los minutos, hueca espera.

    -Fragmento de El silencio de un imperio devastado.

    Aire – «El poder de la libertad, no obstante, sin los límites de la responsabilidad destruye tanto como un incendio.»

    Esta última parte me lleva inevitablemente a la libertad. Al vuelo libre y escogido. Despojados de todo aquello que nos llena de cosas innecesarias, darnos cuenta que tenemos una esencia libre que quiere se parte de nuestra vida. Aprender de lo que ocurre, vivirlo y sacar la enseñanza que nos permita ser libres de nuevo.

    Que no se llenen tus alas

    con el plomo del pesado sueño frustrado

    sólo así podrás volar alto…

    Sanando en verso, es un poemario que nos descubre el título una vez terminado. Podría considerarse una especie de guía poética para darnos cuenta que debemos descubrir lo que somos en realidad, quedarnos con lo bueno y ser libres dentro de nuestra propia esencia.

    Es un poemario curioso que invita a la introspección, que enseña y acompaña. Creo que es un libro cuyos poemas deberían irse leyendo de vez en cuando, para no olvidar que todo lo que nos ocurre, a veces oscurece lo que realmente somos. Volver a la esencia, comprender el fuego, amar el agua, escuchar la tierra y alzar el vuelo.

    Rosa Frías en ingeniera, inquieta, apasionada del conocimiento y con un alto interés en la psicología y la literatura. Estos dos intereses, en cierto modo, se traducen en este primer poemario que publica, convirtiéndose en una herramienta casi básica para comprender la vida, nuestra vida, y a nosotros mismos. Poemas y reflexiones en prosa que nos ayudarán a cerrar y abrir los ojos. Cuenta con unas hermosas ilustraciones hechas por Crisbel Robles, que reondean la belleza de libro.

  • Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Uno

    llega a cierta edad como un proscrito

    como el que ha escapado con vida

    de un accidente

    -Fragmento del poema Uno

    Delante del libro cerrado, con la portada ante mis ojos y el título, tan claro y transparente, no puedo más que pensar que en este poemario voy a encontrar poemas que me ayudarán a entender, a comprender, a asumir y a seguir. Y sobre todo, a darme cuenta.

    Me parece un poemario sincero, escrito a vida abierta, donde se nos confirma aquella premonición de que la vida es dura, complicada y hiere. Es un poemario que se centra en el paso del tiempo, en los cambios, que cuando suceden se ven esperados sin querer; aquella verdad que sabemos pero no queremos saber y al final, no queda otra opción que aceptarlo, porque lo intuíamos, aunque no creíamos que pudiera ser así.

    Es el paso de la vida, impertérrita y cruel, que hace que a veces añoremos la inocencia de la juventud, el desconocimiento, y nos centremos en las ganas de vivir. El camino, azaroso y desconcertante, hacia la madurez nos abre los ojos a la realidad; y la desesperanza llena lo que puede abarcar la vista, porque todo duele. Nada es luminoso ni claro, púas y cuchillos en las esquinas, de la piel, dolor en el alma. Desazón.

    Soy otro figurante en otro andén,

    soy la misma pregunta de las siete,

    soy el no saber todavía

    de qué muere exactamente una ilusión,

    si se deshace en el vértigo

    cuando nadie mira.

    -Fragmento del poema Reflexión suburbana.

    Los poemas están escritos de una manera muy directa, muy madura, con un lenguaje claro y conciso que plasma las emociones y los sentimientos de una manera muy certera, creando así una conexión con el lector que, sin duda, ha tenido esas emociones más de una vez a lo largo de su vida.  Un poemario de color terroso, con lodo en las paredes, cicatrices en los ojos que se abren y se cierran como el día empieza y termina.

    Un cielo hecho pedazos, una gallina muerta sustituida por otra igual, una lluvia ácida que nos empapa el alma con el pasar de los días… imágenes simbólicas de lo que es la vida cuando uno llega a la madurez; personas a la deriva que luchan, con el latido como arma, por sobrevivir, a pesar del dolor que eso supone.

    La nostalgia abandera en cierto modo este poemario, la nostalgia de las noches luminosas y los amaneceres claros y vivos. Ahogados en un charco, intentamos sobrellevar la existencia entre las oscuridades y frialdades que nos rodean, sacándonos las espinas a base de música, versos y sueños que aún quizás podemos recuperar.

    Excepcional el poema Tending Topic, que no reproduzco a aquí porque quiero que os hagáis con el libro, donde está toda la verdad de la vida actual concentrada en poco menos de 30 versos. No es que sea un poema que resuma la idea del libro, pero nos muestra la soledad real a la que estamos sometidos, la frialdad y la falsedad del mundo actual, tan rodeado de banalidades que nos parece básicas para vivir, cuando lo único que hacen es cerrarnos los ojos a la vida real.

    Se nos va esto de vivir

    en un abrir y cerrar de megas,

    pero a nadie le importa nadie

    que no sea trending topic.

    -Fragmento del poema Trending Topic.

    En definitiva, es un poema que recomiendo mucho, por cómo está escrito, por el lenguaje usado, que nos abre los ojos, por la añoranza que muestra y la realidad que plasma, verso tras verso, sin tapujos. Poemas de verso libre que se abren mostrando la percepción del mundo de la madurez; la resignación, la falta de esperanza y el pensar que si seguimos aquí es porque seguimos latiendo, a pesar de todo.

    La vida continua -nuevamente-

    entre el cielo y el barro.

    -Fragmento del poema Extinguirnos

    Pedro Antonio Sánchez es natural de Madrid (1977), suele publicar poemas en la web Letras &Poesía, e incluso ha sido parte de alguna de sus antologías. Latir a pesar de todo es su primer poemario y, mucho me temo, no será el último.

  • Poémame recomienda en diciembre

    Poémame recomienda en diciembre

    Por tercer mes consecutivo, desde las páginas de Poémame os vamos a recomendar las lecturas que aquellos integrantes de la comunidad nos han enviado, y que les han gustado por algún motivo que especificarán en su breve reseña.

    Si quieres enviarnos tu recomendación, mira la sección de Ágora para mayor información.

    @horten67 nos recomienda:

    Tony Takitani – Haruki Murakami

    TusQuets – 2019

    Haruki Murakami (Kioto 1949), ha recibido numerosos premios  internacionales, (además de ser el eterno candidato al Nobel de Literatura). En España ha merecido la Orden de las Artes y las Letras (concedido por el Gobierno español), el Arcebispo Juan Clemente y el Premi Internacional Catalunya 2011. El último ha sido El Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023 (20.13.23). Algunas de sus obras más reconocidas: “Tokio blues”, “1Q84” o  “La muerte del Comendador”.

    Tony Takitani es un joven que ha crecido aislado, entre burlas de compañeros. Su padre, trompetista de Jazz, se ausenta a menudo por sus giras. Tony pasa mucho tiempo solo. 

    Buen profesional, se dedica a ilustrar revistas de automóviles o anuncios. Un día conoce a una joven especial.

    Tony Takitani es un relato breve, maravillosamente ilustrado por Ignasi Font (ilustrador y diseñador afincado en Barcelona, fundador del premiado estudio Bungalow). Llevado al cine por Juan Ichikawa.

    Murakami nos habla de la soledad, el amor y la falta de afecto en la sociedad actual. Una constante en el mundo Murakami, la introspección del ser humano y la soledad del mismo.

    @jlregojo nos recomienda:

    El libro de los abrazos – Eduardo Galeano

    Siglo XXI editores – 1989 – 2003

    Eduardo Galeano (Montevideo,1940-2015)​ fue un periodista y escritor uruguayo, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana. Sus libros más conocidos son Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986).

    El libro de los abrazos es una compilación de 191 relatos breves con ilustraciones hechas por el autor. Los relatos que componen al libro carecen de unidad temática; no poseen un hilo conductor que los relacione. Sin embargo, son producto de una misma actividad: la memoria. Cada texto evoca diferentes vivencias de Galeano, recuperando (tanto para sí mismo, como para el lector) una vasta cantidad de experiencias. 

    @mariaprieto nos recomienda:

    Quercus. En la raya del infinito. – Rafael Cabanillas Saldaña

    Editorial Cuarto Centenario. 2019 

    Rafael Cabanillas Saldaña (Carpio de Tajo, Toledo, 1959), viajero incansable, docente, escritor, articulista y conferenciante, cierra con “Valhondo” la trilogía que inició con la anterior publicación de sus muy exitosas novelas “Quercus” (2019) y “Enjambre” (2021). Algunas obras del autor son “Conversaciones con un baobab” (2017), “África en tu mirada” (2009), “Hojas de baobab» (2010) y “Mirtillo Blu” (2012). Colaborador asiduo de National Geographic y de diversas ONGS, es también director y guionista del documental Cine para África.

    Quercus es un libro con una gran fuerza narrativa sobre la España “vacía” o “vaciada”, el inicio del abandono del mundo rural y sus orígenes en los años de posguerra.  El joven Abel huye del horror de la Guerra Civil y se refugia en una cueva. En ella pasará años poniendo a prueba su resistencia para sobrevivir a la soledad y a los infortunios. Para conseguirlo, debe fundirse con el bosque y con los animales que lo pueblan hasta convertirse en uno de ellos. Cuando al fin baja del monte al pueblo, inicia una nueva vida con sus habitantes, complicada también en esos difíciles años de escasez, de represalias, de injusticias…en el corazón de algún lugar de Castilla la Mancha.

    Es una historia profunda que no te deja indiferente. En un rico lenguaje, nos narra la lucha por la supervivencia y la dignidad de sus habitantes en aquellos años tan duros, impregnados de una cruda naturaleza agreste en las entrañas de una sierra olvidada. Es un libro pasional que te desborda, te atrapa, te hace llorar, te emociona, se vierte el sentimiento en sus letras vivas…“Desde los Santos Inocentes, del maestro Miguel Delibes, nadie ha logrado narrar con tanta fuerza, con tantos sentimientos y sensaciones tan profundas, la cruda realidad del medio rural como lo hace Rafael Cabanillas en esta conmovedora novela” (Antonio Mata Huete, escritor).

    @ze_pequenho nos recomienda:

    El puente de Clay, de Markus Zusak.

    Ed. DeBolsillo,  2020.

    Markus Zusak es un escritor nacido en Sydney (1975). Empezó a escribir cuando era adolescente, pero antes de convertirse en escritor profesional, realizó diversos trabajos como pintor de casas, profesor de inglés y conserge. Fue su novela, La ladrona de libros, publicada en el 2006, la que le dio la fama como escritor consagrado, a pesar de haber publicado antes cuatro otras novelas, siendo la primera en el año 1999. 

    El puente de Clay nos cuenta la historia de los cinco hermanos Dunbar, que viven en una casa sin adultos, después del abandono de su padre. Son cinco hermanos bien distintos entre ellos, uno lleva las riendas de la familia, otro nunca asiste a clase, otro se dedica a hacer dinero como puede, otro colecciona animales en casa y finalmente Clay, el protagonista principal, envuelto en un silencio y marcado por un suceso del que no se puede hablar.  Un día el padre regresa sin saber nadie por qué. Y a partir de ahí, la relaciones cambian, la historia crece, y nos aparece el puente de Clay, que se construirá para poder salvar a la familia. 

    Escrita con su particular estilo, la novela puede parecer un poco inconexa al principio, pero poco a poco todos los cabos que parecen sueltos se van entrelazando hasta crear una preciosa historia, a mi parecer, cargada de ternura. Con giros insólitos, la columna vertebral que sostiene a todos los personajes y las diferentes historias que se entrecruzan, con sus saltos temporales incluidos, se ve revelando a medida que la lectura avanza. Si bien de entrada puede parecer un libro confuso y sin sentido, recomiendo encarecidamente superar esos primeros capítulos algo liosos, para poder disfrutar de una novela muy especial, profunda, con unos personajes únicos, muchos matices emocionales y una buenísima historia que sólo logramos cerrar si terminamos la novela. 

    @marielacorderog nos recomienda:

    La búsqueda de fantasmas.de Lee Chiao.

    El Quirófano Ediciones.Guayaquil, Ecuador, 2023.

    En la actualidad, Lee Chiao es uno de los escritores taiwaneses más influyentes de su generación y además de ello es una figura relevante dentro de la literatura hakka. Ha publicado diversas obras literarias entre ellas la Trilogía «Noche Fría», considerada como una de las obras más importantes del escritor. 

    La búsqueda de los fantasmas reúne ocho relatos que navegan en las oscuras aguas del misterio, el terror y lo sobrenatural.

  • La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo (Ed. ExLibric, 2022)

    La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo (Ed. ExLibric, 2022)

    La Estela de la noche es un libro que recoge, en forma de diario, los días que se vivieron bajo la pandemia del coronavirus. Entremezclando prosa y poesía, el autor hace un trabajo introspectivo hacia la vida, las creencias, el amor, las persones y la muerte, tan presente en esos días que a nadie dejaron indiferente.

    Se trata de un libro escrito con un lenguaje muy cercano, cosa que crea un lazo de empatía entre autor y lector, además de tratar sobre una época que todos vivimos, que todos sufrimos, y en la que todos buscamos la manera de mejorar, por dentro y por fuera.

    El libro está formado por ocho partes siendo la primera Diario de un retiro en tiempos de pandemia.

    Escritos en prosa en forma de diario, intercalando también algún poema, es una parte introspectiva de reflexión. El autor vive esta etapa de retiro analizando, quizás sin esa pura intención, sentimientos y emociones derivadas de esta época de aislamiento. Se suceden los pequeños detalles a los que quizás, en vida normal, no pararíamos atención a la vez que recuerda a personas que han sufrido las peores consecuencias de esta pandemia: fallecidos, personas que perdieron su negocio y, por extensión, su vida habitual, sin olvidar el homenaje a las personas, especialmente de ámbito sanitario, que lucharon para salvar el mayor número de vidas posible, exponiendo la suya propia.

    Una parte íntima, escrita con el corazón, y en la que no falta la presencia reiterada de Dios, como apoyo y ayuda a la hora de superar estos días tan oscuros.

    La segunda parte, Poesía del alma enamorada, recoge una serie de escritos y poemas recopilados del blog del autor, La estela de la noche. Son escritos de temática diversa, con el denominador común del sentimiento. En todos ellos el autor deja el alma de manera emotiva, hasta conseguir emocionar al lector. Siguen presentes los pequeños detalles, un río, una escoba, un árbol… cosas pequeñas que parecen sin importancia pero que en las manos de Genaro se convierten en todo un símbolo de la vida. Como si fueran las raíces que sustentan todo lo que hay encima, el amor, la vida en sí.

    La tercera parte, Antología de la estela de la noche, según indica el autor, podría ser la continuación de Desde el corazón siento, su anterior obra publicada hace alrededor de un año. Una parte llena de escritos tiernos, sonrisas, poesía, amor y sentimiento. Los buenos deseos del autor, las ganas de que el mundo sea feliz y el querer aportar su granito de arena, el amar sin condiciones, y escribir este amor para regalarlo.

    En esta parte encontramos también una serie de “cuentecitos con moraleja”, en palabras del propio autor. Pequeños textos que dejan una pequeña enseñanza o moraleja al final, que se intercalan con otros textos más personales.

    También se incluyen aquí unos textos dedicados a su Granada natal, homenaje a la belleza de una tierra y su inigualable Alhambra, que marcan la importancia y la fuerza de las raíces, que nunca se olvidan.

    La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo

    A continuación, nos encontramos con la cuarta parte del libro, Oraciones, textos de temática religiosa, pequeñas plegarias donde se condensa la esperanza, la bondad, a lealtad, pero también tiene cabida las emociones, podríamos decir, más tristes, la pérdida, la ausencia, el recuerdo. Ciertamente, encontramos algunos textos ligeramente oscuros, pero no por eso faltos de verdad; son escritos muy puros que parten de un corazón y un sentimiento sincero.

    La quinta parte, En el silencio de la noche, dos textos, La cruz compartida y Las piedras, constituyen esta parte del libro en la que reina la tierra, Dios, la creencia. Un diálogo con Dios se convierte en una reflexión sobre la realidad del “peso” que muchos llevamos en vida, una especie de lección que viene a decirnos que no estamos tan mal, que a menudo el ser humano tiene tendencia a quejarse sin un verdadero motivo, y que hay que estar agradecido, porque vivimos, porque estamos.

    La sexta parte recoge algunos escritos publicados en el blog del autor Poesía del alma enamorada, bajo el título de Poesía eres tú, el cual nos trae a la mente inevitablemente, la poesía de Bécquer. Textos extremadamente sentimentales, un despliegue de emoción hacia las flores, Santa Gema, o una vez más la querida Alhambra. Son textos que parten de la pureza y el amor hacia las cosas sencillas. Entreveo cierta esperanza de que las cosas mejoren y cambien, puesto que el amor puede mover montañas, dicen, pero en el precioso poema final, La noche va llegando, hallamos un asomo de respuesta:

    No, el mundo que gira en mi interior,

    que parecía, pero no, no cambia.

    Todo marcha igual.

    Y así llegamos a la séptima parte de libro, Cartas. Textos que se me antojan ligeramente tristes y heridos, pero una vez más intuyo cierta entrega y mucho sentimiento sin condiciones.

    La octava parte y última la forman textos íntimos y delicados, como Lucho, Lucho, el cual adjunta también una fotografía, donde nos habla de su perrito, un texto de una emotividad y un amor sin límites que toca el alma, así como El gato Félix, donde se nos habla del gatito que también partió, con su maleta vacía. Textos, como digo, extremadamente emotivos y cuidados.

    En definitiva, se trata de un libro de temática variada, pero con el amor y el sentimiento como denominador común. Un libro puro, escrito a corazón abierto, que ayuda a canalizar y sobrellevar las emociones de la vida.

    Genaro Martín Arroyo nació en Granada, y ha sido parte en diversos foros y páginas de poesía. Abogado en el ámbito profesional, espera, en sus propias palabras, tejer el futuro escribiendo. La Tiene publicado con anterioridad Desde el corazón siento, que vio la luz hace alrededor de un año. La estela de la noche es su segunda obra publicada.

  • La bella lejanía, de Abel Santos (Ed. Garúa, 2023)

    La bella lejanía, de Abel Santos (Ed. Garúa, 2023)

    La bella lejanía es un libro de pasos. No en vano algunas de las partes que lo configuran llevan el mismo título: El siguiente paso. El mismo título pero un paso más hacia esa luz, hacia esa paz, hacia ese nuevo día en el que las vistas son mejores y la lejanía es solamente temporal.

    Tengo un bendito niño de tres años

    y una preciosa hija recién nacida.

    […]

    A él lo llamo

    Eduardo, el Conquistador.

    Y a ella

    -a ella y la conocéis-;

    La Poesía.

    -Fragmento de Un hijo te vuelve a enseñar

    A pesar de la alegría y la ilusión renovada de un hijo, La bella lejanía no deja de ser un poemario agridulce. Más dulce que agrio, cierto, pero presentes están el vacío y cierta tristeza de que quizás las cosas no han salido como uno soñaba, pero lo bonito ha regresado, en esos ojitos pequeños que miran a su padre con admiración, en esa sonrisa incondicional que mira a su hijo con todo el amor del mundo.

    Sigue el estilo de una poesía desnuda y franca, donde Abel muestra sus debilidades humanas, su cansancio vital, su pereza a la hora de abrir la puerta para salir cada mañana. Sin embargo, la fuerza le viene dada por lo que tiene ahora, por esa personita que le hace seguir adelante, y darse cuenta que todo ocurre por algo, y que el valor está en reponerse por aquel a quien tanto ama, y en seguir adelante. Esa es la verdadera riqueza que la vida tenía reservada para él.

    Nos presenta un recuerdo que se ha ido transformando en algo distinto, en algo que quizás duele un poco menos porque hay una nueva luz, un nuevo camino que seguir. Ha sido una lección de la que el poeta ha sacado frutos; como si de repente, después de la negrura de la última etapa, aparecieran unos nuevos pasos que llevan a algo mejor. Y ese algo mejor está, a menudo, dentro de nosotros mismos.

    Pequeños hechos cotidianos de la vida de un padre divorciado se abren ante nuestros ojos de par en par, mostrando a su vez la repercusión emocional dentro del alma del poeta. A pesar de ser un libro en parte luminoso, no podemos evitar ver ese lado desolado, esa tristeza y ese dolor que el camino hasta aquí ha ido dejando en cada esquina de la vida de Abel.

    Yo me pasaría lo que me queda de vida triste

    en la luz y la sombra de las calles,

    si la tristeza la retuviera conmigo,

    si la tristeza me la trajera de vuelta.

    -Fragmento de Pasando página

    Abel ha tenido que pasar página, quizás forzado, quizás con las manos sangrando a la hora de pasarla, pero poco a poco la sangre se seca, y se desprende, y de nuevo esa luz que ha aparecido para no irse es la que dibuja la sonrisa, aunque sea pequeña, pero sonrisa al fin y al cabo, en sus labios.

    La poesía de Abel sigue teniendo su sello indiscutible, la humanidad, la sinceridad y la transparencia. Pequeños detalles cotidianos se convierten en hechos poéticos que configuran la fuerza que hace falta para dar el siguiente paso.

    La lucha entre la melancolía y el seguir se hace patente en estos versos, pero lo mágico es que, a pesar de estar ahí la tristeza, de tener un vacío en el pecho que quizás nunca se llegue a llenar, porque el vacío es también parte de la vida, la fuerza que muestra el poeta es admirable; sabe alzarse de nuevo, enfrentarse al dolor y alzar el rostro para mirar ese precioso cielo que es la mirada de su hijo. Y ahí es donde la felicidad toma forma, donde la ilusión vence a la lágrima y el camino se abre de nuevo. Hay dolor, es cierto, pero los pasitos pequeños de su hijo son capaces de pisarlo. En el fondo, la poesía y Eduardo se convierten en la salvación del poeta. Ahí nace la fuerza y el querer continuar. Hay dolor, sí, pero hay un fondo positivo que ilumina.

    Ha sufrido, ha llorado, ha tenido la sensación que estaba perdido y no había más puertas por abrir. Sin embargo, de todo ese dolor surgió algo bonito; ahora, el camino de Abel son los pasos de su hijo.

    Como bien nos indica Manuel López Azorín en el prólogo, este libro se aleja un poquito de ese “bastardismo” que Abel suele dejar siempre en sus poemarios, para dar paso a algo más íntimo; más privado y más emocional. Es un poemario escrito con las ventanas abiertas, pero desde dentro, desde muy adentro, y eso lo transforma en un camino de emociones, desde la añoranza al recuerdo, de la oscuridad a la luz, del dolor a la esperanza luminosa.

    Todo se pasa, corazón roto, todo se pasa.

    Y enciendo un cigarrillo, por no gritar.

    -Fragmento de El hombre más poderoso sobre la tierra.

    Debo decir que La bella lejanía me ha parecido un poemario precioso, con sombras y luces, con dolor y esperanza. Un poemario abierto que enseña, que explica que con un corazón roto se puede seguir, se debe seguir, porque siempre hay un pedazo que lo cose y le tapa el agujero. Un poemario muy en la línea de la poesía de Abel, sincero, duro, abierto y, aunque no lo pueda parecer en una primera lectura, lleno de amor.

    Quiero terminar esta pequeña reseña con un poema que me ha cautivado, que creo es altamente significativo:

    Este hermoso punto de no retorno

    Y con gratitud abrazar

    los instantes de este mundo

    -con alimentos, bebida y encantamientos-

    antes de que la memoria

    desaparezca por completo

    en la terrible eternidad.

    Ah, qué hermoso punto de no retorno.

    Yo no creo en el futuro.

    Yo creo ahora.

    Y ahora es él, con su hijo de la mano, haciendo un nuevo camino entre los dos.