Autor: José Luis Regojo

  • Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    © Foto:La Nueva España

    Alicia Louzao (Ferrol, 1987) es doctora y licenciada en Filología Hispánica y Filología Inglesa. Ha publicado los poemarios Manual para la comprensión del insomnio (El Transbordador, 2019) y El circo volador (Versátiles, 2020).

    Colabora en revistas como Quimera, Oculta LitLiberoamérica, etc.

    Uno de sus versos fue seleccionado para decorar la ciudad de Madrid (por iniciativa de Versos al paso). Su relato “Pausa para una tostada” fue seleccionado para su publicación en el número 5 de la revista La gran belleza; y ha ganado premios tanto de poesía como de relato (en castellano y en gallego).

    Finalista del XXXIII certamen Ana María Matute de narrativa (2021). Fue galardonada con el primer premio del VIII Certamen de Poesía Jovellanos al mejor poema del mundo (2021).

    Actualmente es profesora de lengua y literatura en un instituto público de Madrid.

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela es un poemario inteligente y conmovedor, con una mirada original que hace que destaque entre otros poemarios. Observa la realidad de un modo diferente y con perspectiva y voz de mujer, lo cual, casi siempre, es garantía. Pasamos de la mirada desconcertante de una niña ante el mundo de los adultos a una visión nostálgica y adulta de la niñez. En el prólogo de Andrea Miceiras concluye, muy certeramente, que «el recuerdo sostiene lo efímero.»

    Tal como indica Tes Nehuén en su blog literario Bestia Lectora, «el gran tema de este libro es la pregunta de si se puede salir de la tierra de los fracasados. Las posibles respuestas se perfilan llenas de matices y significados. Esa tierra puede simbolizar la herida siempre abierta del desconcierto pero también puede estar enlazada a la dificultad de entender el mundo, de comportarse como un ciudadano del mundo.»

    Capítulo I. Colegio. Lugar de sabiduría

    La tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Porque venía todo el mar a la nariz y frotaba las cejas y la frente.

    Las excavadoras procuraban desenterrar a los muertos con cuidado

    y la tierra abandonada por todos olía a col fuerte, a col en cucharadas, hirviendo en una cocina de azulejos oscuros y techo de madera.

    Una cocina rodeada de flores secas.

    La tierra de los fracasados despertaba cada vez que llegabas a la estación.

    Con una maleta de dos ruedas del tamaño de un puño de cría de ave y, dentro, las bragas descartadas, las cajas vacías, bolsas de plástico con restos de queso curado y una espina atravesada en la lengua y en la espalda.

    Una espina de ojos castaños que se volvían verdes con la luz solar.

    Que se volvían verdes con el flexo cuando en el salón solo estábamos los libros y nosotros y las migas de pan de unas piernas que estuvieron allí el último abril.

    La tierra de los fracasados albergaba un colegio pintado de verde.

    Cuando eligieron ese color, las monjas que lo habitaban sacaron sus palitos de madera para dar clase de gimnasia y aplaudieron con ellos, chocándolos ruidosamente, la decisión.

    Las cárceles más bellas se pintan de color verde y se les posan todas las gaviotas, extenuadas, sobre el tejado rojo sangre de rodilla de adolescente que corre hasta caer al suelo.

    El colegio verde llamaba por las mañanas a todos los infantes,

    que acudían arrastrando sus mochilas de colores hasta la puerta, esa boca que se los tragaba a todos, vigilados por Trinidad.

    Una, y tres veces,

    que contabilizada a los presos de colonia fresca y cuellos blancos y los saludaba con una sonrisa mientras, escaleras abajo, se iban cocinando las salchichas con las herramientas para cortar el pan.

    Había niñas de gordos gemelos capaces de tumbar a un camión. Y niñas que escondían Barbies bajo el abrigo. Y niñas que creían todavía en lo que soñaban en su cama, antes de leer las palabras prohibidas de una nota doblada en una papelera. Niños que tiraban pelotas a la pared y niños que fumaban en el baño.

    Y los había que escaparían de la ciudad de los fracasados burlando todas las sombras.

    Aunque nadie sabía nada.

    Todos eran una fila de fetos uniformados, con una maraña de ideas en la cabeza y aparatos dentales. Algunos llevaban maldiciones en los bolsillos. Tan pequeños. Y otros ya se querían morir.

    El colegio verde era un armario de cruces y de vírgenes y de rezos por la mañana y a la salida.

    Los rezos bailaban con las maldiciones que los niños lanzaban a los que no levantaban la cabeza.

    Había un pene cortado por la mitad en el libro de Coñecemento do medio. Y una vagina a su lado.

    Y alguien doblaba la hoja para que ambos aparatos se encon-traran y entender, así, el origen del mundo.

    Con estrépito.

    Los recreos eran el despuntar de las civilizaciones.

    Algunos los temían como se teme al monstruo que sabe dónde está tu herida. Ahí, justo debajo del calcetín rojo. Y se acerca con un palito largo dispuesto a indagar lo que hay debajo de la piel y abrir alguna que otra vena fina y transparente como la libélula en una mano.

    Otros corrían despavoridos huyendo del saber, de eso que era el saber, dispuestos a engullir bocadillos ajenos y lanzar la pelota bien alto hasta encontrar la cabeza perfecta.

    Y las chicas de pulseras de colores se situaban en su esquina, como las prostitutas de Montera se calientan en la calle. Y los chicos alimentaban sus fracasos riendo acerca de todas las niñas que les miraban y cuántos cigarrillos había en la mochila que sus padres no sabían que fumaban.

    Otros soñaban con las puertas rojas abiertas.

    Y Trinidad diciendo adiós.

    Una y tres a la vez.

    Que tengáis buena tarde, traed a vuestros hermanitos, aquí se come bien, esta vez aprobaréis, no recuerdo tu cara, tú no eres de este colegio, comprad flores a María.

    Cuidado con los extraños.

    Y todos los extraños de mi vida estaban en ese colegio de paredes verdes y presos incendiarios.

    Una vez un chico se volvió loco y subió por las escaleras insultando a una monja que parecía el maestro Yoda.

    Y otra vez sacó un paquete de galletas de limón y le ofreció a una niña que le miraba. Le miraba porque era malo, era alto, y era un auténtico cliché que acabó sirviendo en una gasolinera.

    La tierra de los fracasados estaba habitada por chicos largos, altos, que ofrecían galletas de limón y se encerraban en sus casas frente al televisor encendido.

    Un gato comiéndoles los pies.

    Unas migas en el regazo.

    Una ventana de acceso a la calle con cristales finos como un corazón.

    Y todo el polvo acumulado en las chaquetas que caían en las camas como un pensamiento que nadie tuvo. El sol sobre la cabeza como una premonición. Solo cuando la lluvia lo permite.

    Y chicos que conducen rápido porque quieren morir pronto.

    Y te llevan en el asiento y no te ven porque solo quieren clavar sus ojos en el lugar donde acabe todo.

    La tierra de los fracasados acumula chicos rotos.

    Chicos piedra.

    Chicos de ojos verdes que alguien extrajo de los mares lejanos y los dejó volcarse en unas cuencas vacías para llevar algo bonito en la cara.

    Chicos sin nada debajo de la piel.

    Quizá un avión perdido dando vueltas eternas.

    Y fui testigo de que

    la tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Lo puedes encontrar aquí.

  • Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    ©Foto: Emma Gunst

    Ballerina Vargas Tinajero (Sevilla, 1976) es licenciada en Periodismo y profesora de Secundaria de Lengua Castellana y Literatura. En 2015 publicó en Ediciones Liliputienses Antolejía. Poemas para limpiar el váter. En 2019 vio la luz Devastaciones mínimas, en la colección Las Hojas del Baobab. Ha colaborado en diversas revistas tanto impresas como digitales: Vinalia Trippers, Psicopompo, Cuadernos de Humo, Fake, Revista Ático, Estación Poesía, Alameda 39, Atonaal, El ático de los gatos

    París, 13 es su segundo libro, un poemario gamberro que representa su confirmación en el panorama poético alternativo español. Está dividido en dos secciones:

    I.- In morte

    II.- Poemas in vita

    Os dejamos un par de ejemplos de su poesía y su voz para que disfrutéis de su lectura y cadencia poética.

    PERDONA

    Perdona si a veces lloro a destiempo.
    Si alguna vez,
    cuando dices medio en broma que me quieres,
    mi mirada se pierde y me hundo
    en un silencio de piedras.

    Si me revuelvo nerviosa cuando me miras
    e intento zafarme de tu abrazo
    y te doy, sin querer,
    un rodillazo en los huevos.

    Y disculpa, amor,
    si mientras duermes te toco despacio,
    casi con recelo, y te observo extrañada,
    como si fueras el primer ser vivo
    con el que me encuentro.

    Perdóname.

    Es que soy feliz.

    Y no contaba con ello.

    VOTOS            

    El amor me ha vuelto cursi.

    Ya no puedo escribir

    poemas gamberros y todo

    son latidos y luces y tardes

    y noches… y no me aguanto.

    Pero no te querría menos

    si te dijera, amor (ya estamos),

    que me gustas más que un bocata

    de sobrasada o un jamón

    ya cortadito;

    que te cedería gustosa

    el primer trago largo de todos

    los botellines de Cruzcampo

    que me toque en suerte beber;

    que mi lugar favorito en el mundo

    está justo en ese hueco donde

    tu pecho y tu hombro confluyen;

    que me hago la olvidadiza a veces

    solo para que te repitas,

    por cómo disfrutas,

    por cómo cuentas y adornas

    tus historias de la mili.

    Que un día sin ti suena

    a banda sonora de Titanic

    tocada con flauta a trompicones

    por un alumno con asma

    de 1º de la ESO.

    Que me encanta

    que me imites roncando,

    que bailemos como el culo

    y que destrocemos en el coche

    Rock ‘n’ roll star.

    Y que, a pesar de no entender todavía

    cómo funciona tu mente cuando se trata

    de meter la comida del súper en el carro,

    espero, en fin,

    pasar los días que nos queden juntos,

    como la tristeza y el chocolate,

    como los hijos y el miedo,

    como el cocido y los gases,

    como el lavabo y los pelos.

    Cómpralo aquí.

  • Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) es el nuevo poemario de Coriolano González Montañez (Santa Cruz de Tenerife, 1965), publicado por Ediciones La Palma. Integrado por veinticinco poemas en los que González Montañez habla de su padre, desde el momento de su muerte hasta el instante en que sus cenizas fueron esparcidas catorce años después. 

    La obra de Coriolano González figura en distintas antologías, entre las que destacan La nueva poesía canaria (Editorial Verbum. Madrid, 2001), Los transeúntes de los ecos (Antología de poesía contemporánea en Canarias) (Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2001), Poetas de corazón japonés (Antología de autores de El rincón del haiku) (Editorial Celya. Salamanca, 2005), 55 poeţi contemporani (Compilación de Valentina Becart) (Editura Arhip Art, Sibiu, Rumania, 2010), Poesía canaria actual (A partir de 1980) (Compilación de Miguel Martinón) (Ediciones Idea, Canarias, 2010), Ανθολογία Σύγχρονης Ισπανόφωνης Ποίησης (Antología de la poesía iberoamericana contemporánea) (Atenas, 2013), Un viejo estanque (Antología de haiku contemporáneo en español) (Editorial Comares, Granada, 2013), Poesía canaria actual (1962-1992) (La Manzana Poética, Córdoba, 2016) y La escritura plural (33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura) Antología actual de poesía española (Compilación de Fulgencio Martínez y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, Ars Poética, 2019).

    A lo largo de los años en los que transcurre esta antología, el poeta escribió algunos textos sobre las distintas sensaciones que el tiempo y la memoria provocaban en la ausencia o presencia de su padre. Los doce textos que conforman la primera parte del poemario pertenecen a El tiempo detenido, un libro que representó el duelo del autor. Una parte emocional e íntima.

    Los trece textos de la segunda parte surgen del poemario Otra orilla, dos textos que acompñan a otros dos de Mapa del exilio y tres de Mapa de la nieve; el resto son inéditos. Seis poemas que no habían encontrado acomodo en ningún poemario y que se adecuaron perfectamente a esta compilación de catorce años de duración.

    Un libro especial que requiere una lectura pausada, disfrutando y paladeando cada palabra, cada verso. Lo puedes comprobar aquí.

    La abrazó como quien no es consciente

    de que alguna vez aquel polvo

    formó un cuerpo. La besó

    (Urna)

    Desde que tenía memoria

    el tiempo de vida se contaba

    de Carnaval en Carnaval,

    de verano en verano,

    de Navidad en Navidad;

    pero ya he olvidado cómo se hacía.

    Ahora solo encuentro una forma:

    antes y después de tu muerte, padre.

    (Calendario)

  • Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Tálata Rodríguez (Bogotá, 1978) poeta oral, migrante, performer, activista cultural. Autora de la colección de videoclips Primera línea de fuego publicada en formato libro por Tenemos las Máquinas (2013) es una colección de poemas reflejo de sus experiencias entre los años 1992 y 2012. Sus otros títulos son: Los pájaros de la montaña soñadora (Árbol de Tinta, 1986), Nuestro día llegará (SpiralJetty, 2015), Soy tu perro y otros poemas de grupi (Belleza y Felicidad, 2016), y Tanta Ansiedad (Caligrama, 2015).

    Hija de madre argentina y padre colombiano, nació en Bogotá en 1978 y ahora vive en Argentina. Experimenta entre lo literario y lo audiovisual a través de poemas rapeados con su micrófono en mano. Recita y rapea, rapea y recita sin parar.

    Tálata Rodríguez es una figura importante en el mundo del videoclip de poesía en español. Aquí destacamos dos de sus principales hits Como una Rolinga  y Torres Gemelas.

    Os invitamos a que una vez leídos los poemas, los recitéis y rapeéis para ver cómo se disfrutan de una manera diferente a la clásica lectura en silencio y soledad.

    Un país de ruinas y vos es un poemario para lectores arriesgados que buscan una nueva forma de leer y disfrutar de la poesía. No sé si tú puedes ser uno de ellos, inténtalo aquí.

    FINO


    El novio de mi mamá
    que era un “tipo bien”
    le decía,!
    señalándome
    en la mesa:
    ella tiene que saber
    que algún día
    la van a violar
    diciéndole
    que la aman.

  • Diari de laboratori d’Òscar Palazón (Viena ed. 2019)

    Diari de laboratori d’Òscar Palazón (Viena ed. 2019)

    Foto de Martí Andiñach

    Òscar Palazón (Lleida, 1969) és llicenciat en Filologia Anglogermànica. Viu a la ciutat de Tarragona, on fa de professor de llengua anglesa en un institut de secundària. A més de diversos relats i poemes en llibres col·lectius, ha publicat les novel·les Un rostre que no és meu (2008), El fotògraf (2008), Els complements del nom (2018) i Alguns ocells muts (2019), i els poemaris Atles de la memòria (2005), El coit imperfecte (2011) i Imagino Budapest (Documenta Balear, 2014). Compagina la faceta d’escriptor amb la traducció, la gestió cultural i el periodisme literari.

    Amb el poemari Diari de laboratori va guanyar el 44è Premi de Poesia Vila de Martorell 2019

    L’autor mateix ens avisa que Diari de laboratori pretén “donar visió poètica a la rutina, quelcom que té la seva part de poesia cada dia”. La poesia que n’hi ha a tot arreu.  Fins i tot en el moment d’aixecar-se per anar a treballar.

    La diferència és que aquell dia, al far, no

    plovia. Va ploure més tard. Gotes que

    rebentaven contra la vorera com grans

    de raïm madurs Recordo que vam parlar-ne

    per telèfon, i que ho vam trobar divertit.

    Ignoràvem que el més tràgic de

    l’última vegada és ignorar que és l’última

    vegada.

    El poeta mostra aquesta rutina i repetició en un detall, la repetició d’alguns versos en diferents poemes. Sobte al principi, perquè sembla que et trobes en un túnel del temps que et fa reviure el que ja has llegit, fins que te n’adones que són una sèrie de versos repetits en poemes diferents.

    La diferència és que aquell dia, al far, no

    plovia. Va ploure més tard. Els núvols

    van aparèixer de cop. Recordo que vam

    parlar-ne per telèfon, i que en cap moment

    no vam esmentar l’abisme. Ignoràvem

    que el més tràgic de l’última vegada

    és ignorar que és l’última vegada.

    Un altre detall de la seva poesia que m’agradaria destacar és el seu mestissatge lingüístic, m’explico, en Palazón barreja el castellà, català i anglès amb naturalitat als seus poemes, demostrant que són poemes arrelats a la societat de veritat, la que es comunica, independentment de la llengua que parli.

    I ara que tradueixo versos en què «the

    list is a colour like sugar or aspirin»,

    no puc evitar autocitar-me: «Aquella pàtina

    daurada dels llocs acabats de descobrir,

    aquella brillantor espessa que alenteix el ritme de les

    coses i les persones, com si tot estigués il.luminat

    pel sol d’una posta perpètua». En efecte, els

    llocs nous que visitem estan construïts

    amb racons dels llocs que ja hem visitat

    abans. Ho vam descobrir fa temps i des

    d’aleshores ens agrada jugar a endevinar-ne

    els ingredients. Pensàvem que

    érem els únics que ho fèiem, però ens

    equivocàvem. «Como, por ejemplo, cuando

    vas a un país y una rama de un árbol

    te recuerda a otra de un lugar muy lejano».

    En definitiva, el poeta Òscar Palazón és un agitador cultural des de les aules i des dels seus versos i relats que personifica el que tantes vegades hem volgut transmetre des de les nostres cròniques: hi ha esperança. Sí, aquest tipus de persona és el que fa que la societat cada dia sigui més rica (en humanitat) i més bona (en qualitat).

    No podeu deixar de comprar i llegir Diari de laboratori publicat per Viena Edicions: AQUÍ.

  • Acaricio perros de Consuelo Iturraspe (Ed. Liliputienses, 2021)

    Acaricio perros de Consuelo Iturraspe (Ed. Liliputienses, 2021)

    Consuelo Iturraspe nació en 1987 en Santa Fe (Argentina). Licenciada en “Dramaturgia” en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires (EMAD). Se formó también con Romina Paula, Mauricio Kartun y Jorge Boccanera. Es dramaturga, directora y poeta. Obtuvo la Beca Bicentenario a la Creación 2016 del Fondo Nacional de las Artes por su proyecto de escritura dramática colectiva “Un tiro cada uno”, obra escrita junto a sus compañeras del grupo de escritura feminista: CABEZA.

    La muerte de su padre, entendida como una huida, es el impulso que lleva a Consuelo Iturraspe a escribir Acaricio perros.

    Houston, Texas

    Mi padre se muere

    en la ciudad de los documentales

    sobre niños introvertidos

    que antes de ir a la escuela

    compran armas y hacen agujeros

    en los uniformes de los demás.

    Todos se esconden

    debajo de sus mesas.

    Yo,

    en el huracán.

    Es su primer libro de poemas en el que Iturraspe nos presenta una reflexión sobre los modos de escribir y de celebrar la amistad, así como descubre, según sus propias palabras, tomadas de la excelente entrevista publicada en la revista argentina El Litoral: los dos grandes poderes de la enunciación: volver algo real y dejarlo partir. Luego están los poemas que manifiestan todo lo otro, aquello que rodea a la muerte y que la mayoría de las veces tiene que ver con la ternura, con lo no dicho, con las marcas personales de la mirada en lo extraordinario y lo intrascendente de la supervivencia.

    Este poemario fue publicado en Argentina por la editorial Locos Poesía el año 2020 y en España por la editorial Liliputienses en el año 2021.

    Hospital

    ¿Cuánto tiempo hay que pisar un suelo para que se convierta en un hogar?

    Es interesante destacar la profundidad de las preguntas que se hace la autora a lo largo de este poemario que nos muestran la enorme sensación de pérdida que produce la muerte. El dolor, la tristeza y el recuerdo se hacen presentes en todos los poemas de este libro en el que vivimos, como si fuera nuestro, su propio vacío y desconsuelo. Acaricio perros es un poemario corto pero muy lleno de sentimiento que se lee, en ciertos momentos, con un nudo en la garganta.

    Mi madre nos asustaba con su muerte

    decía que moriría en un avión

    que el motor dejaría de funcionar

    y caería al mar.

    Nos suplicaba

    que no perdiéramos el tiempo buscando sus restos

    que seguramente nos darían pedazos de cuerpo

    equivocados

    y lloraríamos la muerte de otra madre.

    Después nos pedía

    que le hiciéramos juicio a la empresa

    por la incompetencia.

    Crecí convencida:

    detrás de toda muerte

    se esconde siempre un responsable.

    En el blog Dos Gardenias, Eduardo Aliverti pone voz a la poesía seleccionada de Acaricio perros.

    Puedes obtener el poemario aquí.

    NO TE ESCRIBO

    Acaricio perros

    en la calle,

    les saco fotos

    a las palomas arrolladas

    por un Uber.

    Todo lo que me gusta

    es pequeño

    está muerto

    o tiene un libro en la mano.

  • Revivir de Kjell Espmark (Libros del Innombrable, 2021)

    Revivir de Kjell Espmark (Libros del Innombrable, 2021)

    Kjell Espmark

    Iniciamos nueva temporada reseñando una pequeña gran joya poética que merece especial atención. Se trata de Revivir, un poemario del poeta, novelista e investigador literario Kjell Espmark, nacido en Strömsund (Suecia). Autor de una importante obra ensayística en la que destacan sus trabajos sobre poesía moderna. Desde que empezó a escribir poesía, 1956, ha publicado diecisiete poemarios en los que pasea su mirada crítica por Suecia y la historia de Europa. Es miembro de la Academia Sueca desde 1981 y fue presidente de su comité Nobel.

    Francisco J. Uriz

    La edición y la traducción de este volumen la ha realizado Francisco J. Uriz (Zaragoza, 1932) poeta, dramaturgo y traductor galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Traducción (en 1996 por Poesía nórdica, en el 2012 por el conjunto de su obra). En 1975 la Academia Sueca le otorgó el Premio de Traducción y en 2008 el Premio por la Difusión de la Literatura Sueca en el Extranjero. En 2008 el Gobierno Español le concedió la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. Fundador de la Casa del Traductor de Tarazona.

    La calidad y cuidado de la edición por parte de Libros del Innombrable ya son un adelanto de la joya que tenemos entre manos. Esta pequeña gran editorial, a la que le dedicamos un artículo el pasado mes de mayo, no solo ha publicado Revivir de Espmark, anteriormente publicó varios de sus libros que el que suscribe va a adquirir sin demora.

    En sus poemas, el autor resucita a personajes que toman cuerpo, o en este caso voz, a través de los versos: desde el lejano héroe Gilgamesh hasta la periodista Marie Colvin, muerta en Siria en 2012. Kjell Espmark homenajea a cada uno de ellos y ellas reviviéndolos. Veinte voces muertas que, tal como ha dicho el periodista Miguel A. Ordovás, «se enfrentan desde el otro lado a su propio destino, la mayoría de las veces más sufrido que gozado, para evocar una serie de semblanzas morales en las que a un tono de abatimiento se suele sobreponer una grandeza de ánimo y espíritu».

    Somos conscientes de que con la traducción del sueco al castellano perdemos una parte importante del sentimiento de los poemas, pero aún así, las traducciones consiguen que los versos se conviertan en algo más que palabras, son mensajes y sensaciones que llegan al lector.

    Para facilitar la comprensión de cada uno de los personajes, en la parte final del poemario, nos encontramos los comentarios del autor y del traductor, donde se aclara quiénes son los protagonistas de los poemas.

    Os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad a este poeta venido del norte y compréis su libro. No os arrepentiréis.

    Hay una resurrección

    incluso del más profundo olvido.

    Miles de años

    estuve enterrado en arena e indiferencia

    hasta que me sacaron a la luz,

    me quitaron la arena de los ojos

    y trataron de ponerme de pie.

    Me proporcionaron un pasado con ayuda de unos signos

    que habían estado largo tiempo en desuso

    y recuperé el nombre de Gilgamesh.

    Mientras acabo de redactar esta reseña me entero que dentro de pocas semanas, Libros del Innombrable va a dar a luz una antología poética titulada Algunos de los nuestros (nórdicos), que seguro que será una delicia.