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  • 13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    Alicia Plante nació en Buenos Aires. En 1970 publicó su primer libro, Asumiendo mi alma (poesía; Ediciones LH). En 1973, invitada por la Universidad de Harvard, grabó poemas inéditos para la biblioteca de esa institución. Trabajó en numerosas traducciones literarias y científicas; entre 1976 y 1980 siguió la carrera de Psicología. En 1990 ganó el premio Azorín de Novela (Diputación de Alicante) con Un aire de familia, que publicó en España y en Argentina. En 2004 editó El círculo imperfecto (Sudamericana), en 2011 Una mancha más (Adriana Hidalgo editora) y en 2013 Fuera de temporada (Adriana Hidalgo editora).

    Actualmente es colaboradora del diario Página/12, donde publica notas, cuentos, reseñas y entrevistas. También colabora con Libros sobre Libros, de México. Desde 1990 dirige talleres de narrativa y poesía.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay nada excepcional en mi vida. No fui víctima de maltrato ni abuso ni abandono, no tuve padres especialmente talentosos, no fui una estudiante brillante ni ninguna de esas cosas que generan expectativa. La menor de tres hermanas que nacimos una cada cinco años en una casa en los suburbios que amé y fue mía, tuve que esperar a que la señorita María me enseñara a leer y escribir en primero inferior para dejar de perseguir a mis hermanas para que me leyeran de sus libros en voz alta. Lo primero que escribí fue un poema, tendría unos siete u ocho años, El niño muerto, algo de sus manitos blancas, ni fue guardado ni lo recuerdo, pero estaban todos vagamente asombrados.

    Crecí más bien a la deriva, sin mayores controles ni cuidados, lo cual fue bueno porque me hizo independiente, pero también siempre algo dispuesta a la tristeza. Aunque entonces no me diera cuenta. Usaba el cuerpo desorganizadamente para cualquier deporte, todos y ninguno. Aprendí a nadar en la pileta del club de nuestro barrio sin que nadie me enseñara, era natural y no esperaba otra cosa. Y a la vez me sentía amada. Lo cual no quiere decir “escuchada”.

    No, no se es la menor por varios años sin un precio, eso se paga con el sentimiento de haber llegado tarde, de haberse perdido lo mejor.

    Y tal vez fue desde esa marca que empecé a escribir tan tarde. Todo se demoró, no sólo eso, también los estudios (psicología) ya que primero hube de contravenir el mandato implícito para las tres hermanas de casarnos y dedicar toda nuestra creatividad a fabricar gente. Escribir no fue una incursión en el mundo de lo creativo que me fuera estimulada. De hecho recién a los treinta años se convirtió en una aventura más organizada. Presentar poesías a una convocatoria local…, ser seleccionada…, ver mis palabras impresas (1971), sí, una emoción indescriptible. Y fue poco más tarde (1973), que coincidiendo con mi presencia en los Estados Unidos la Biblioteca de la Universidad de Harvard me invitó a grabar poemas inéditos para su sección de poetas latinoamericanos.

    Seguí en esa vena varios años, aunque supiera que mi aspiración era la prosa, la novela, con la poesía como cimiento estético, como matriz de música, ritmo y lenguaje determinando idéntica búsqueda de belleza y verdad a través de otros anclajes. Las diversificaciones iniciales fueron por el lado del cuento corto, como si fuera más fácil, que no lo es, sólo es un esfuerzo más breve, pero tiene reglas, leyes y características propias que conviene conocer. Los encontré hace poco, los primeros. Eran malos. Un par los reescribí desde una intuición mejor acariciada y ahí están, pero mi pasión ya se agazapaba y sin darme cuenta preparaba los músculos para el salto. Mi primera novela, Un aire de familia, la inicié durante un brevísimo pero inteligente taller de narrativa con Dalmiro Sáenz. Cuando en el grupo leí la primera hojita manuscrita Dalmiro me dijo algo inolvidable: “tenés el personaje de una novela…”. Él venía siendo inflexible, de modo que apoyada en mi nueva espalda trabajé con la idea durante más de un año, escribiendo a mano, corrigiendo en espirales alrededor de la página, y una noche la di por terminada. A comienzos de 1970 la presenté a un concurso en España y me senté a esperar, largos meses esperé, ¡y mi novela, increíblemente, ganó! Un llamado teléfonico, Radio Nacional de España en cadena, quizá mi día más feliz… Se publicó allá, en la bella Alicante (1971) y un año más tarde, sin el puñado de comas que habían agregado al manuscrito, en Buenos Aires (1972).

    Todavía me da placer esa novela, pensar en los personajes, sus perfiles…, revivo en ella el proceso de escritura más que con cualquiera de las otras, que a la fecha son más de diez, cuatro de las cuales todavía están inéditas.

    Luego, en 2002, apareció Carmen Balcells en mi paisaje. Le habían gustado los cuatro manuscritos que le mandé por mail y decidió representarme. Gestionó la publicación de una de esas novelas con la Editorial Sudamericana (2004), pero sin ninguna promoción de la editorial se vendió muy poco y Carmen, habiéndome regalado mi primera computadora, lo interpretó de algún otro modo y dio un paso al costado.

    Años duros, ganar un concurso o lograr un contrato de edición eran una utopía, se rebotaba en las editoriales argentinas tanto como en las españolas. Venía escribiendo numerosas reseñas literarias para Radar, el suplemento cultural del diario argentino Página 12. También cuentos cortos, notas, varios ensayos, incluso alguna traducción. A la vez escribí cuentos y reseñas solicitadas por diarios y revistas de Buenos Aires y del interior, más alguna de México. Y fue desde ahí que el contacto con Adriana Hidalgo editora se convirtió en la deseada realidad de una editorial que decidiera publicarme sin la intermediación de nadie. A la fecha (noviembre 2017) son cuatro las novelas negras aparecidas en ese sello. La que abrió la Trilogía del Agua fue Una mancha más, 2011 (también traducida y publicada en italiano por La Nuova Frontiera, Senza macchia aparente, 2015, y en francés por Editions Métaillié, Les eaux troubles du Tigre, 2016). La segunda sería Fuera de temporada, en 2012, seguida de Verde oscuro, 2014, y La sombra del otro, 2016Durante 2017 terminé de escribir la siguiente, El propio enigma, y en seis meses empecé y completé la última, Mala leche, ambas todavía inéditas.

    Foto de Fernando Sturla.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Me resulta difícil contestar esta pregunta porque no recuerdo exactamente cuándo ni por dónde empecé. Al comienzo estuvieron muy presentes los clásicos, principalmente Rubén Darío, por supuesto, así como los grandes poetas españoles, sobre todo García Lorca, Machado, Alberti, y los franceses traducidos… Hasta que en algún momento remoto descubrí la poesía de Borges. Ese fue un hito importante porque se derrumbaban ante mí las reglas establecidas y la belleza se adueñaba de la palabra sin inhibiciones. Era lo que buscaba, el coraje para transgredir sin destruir, para explorar el adentro más que la buena letra, y que sin embargo la elección de cada palabra, su sentido, su gravidez exacta te dejaran muda. No sé si puedo hacer responsable a Borges de lo que escribí en aquella época lejana, los sesenta, digamos. No lo creo, porque también circulaban por los pliegues absorbentes de mi imaginario escritoras como Juana de Ibarborou, Alfonsina, el amor en las mujeres, el lenguaje de la soledad y la muerte. La forma de rozar lo indecible se venía transformando ya desde Silvina Ocampo y Gabriela Mistral pero la ocupación del primer plano, la implosión en cada uno que significaron Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño, Diana Bellessi, y perdón por la mezcolanza, pero el arte, su manera de permanecer vigente en cada uno es caótico, desordenado, no me parece importante enumerar respetando cronologías, tendencias ni supuestas escuelas, dentro de mí están todas vivas al mismo tiempo, junto a magnates como Girondo, Gelman, Benedetti, Lamborghini… Y tantos otros que no voy a enumerar o que no leí. Confieso haber coqueteado con todos, pero no reconozco en mí la nítida influencia de ninguno.

    ¿Cómo definiría su poesía?

    Mmm, digamos que ajena a las etiquetas, al menos intencionalmente, pero no sabría cómo definirla salvo como un ojo, una mano, un diente, todo hincado en la carne de lo hondo, lo que se esconde, lo que más quiero decir, quizá para confirmarlo antes de que escape. Honesta. Sí, diría que es honesta, siempre hice pocas concesiones, y lo mismo con la prosa.

    ¿Cree que una poeta evoluciona en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Una mismo evoluciona, todo evoluciona, nada se queda quieto. Y necesariamente aparecen cosas nuevas que decir, o tal vez más que cosas nuevas, decirlas de otro modo, desde angustias o felicidades que no estaban, desde algún logro, alguna satisfacción que abrió puertas insospechadas, desde decepciones, alegrías, hay cierta maduración del laboratorio donde se bruñe poco a poco la belleza del lenguaje. Que cambia. El mío, hoy, creo que es más económico, más seco, quizá más hondo. Y más sencillo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En general corrijo la forma, reemplazo una palabra por otra, borro o acorto o alargo un verso. El contenido en cambio se define casi solo de entrada. Hay algo que quiero decir, aunque no tenga claro qué. Algunas veces termino de saberlo recién cuando está escrito, cuando acabó de armarse, con esa extraordinaria autonomía que tienen las palabras, como si respondieran a pulsiones inconscientes, secretas, a otro yo que sabe y dicta. Y no es metafísico ni parapsicológico, son los modos misteriosos de la poesía. Y lo doy por terminado cuando no necesito volver a leerlo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que lo que escribo haga sentir a otro que hablo por él, que encontré la forma de decir lo que no conseguía poner en palabras. O hacerlo descubrir dentro de sí mismo sentimientos o ideas de los que no sabía nada, que estaban sueltos dentro de él, desconectados, porque nunca había reconocido el diseño que formaban. Y que entonces le de placer leerme.

    ¿Qué lugar ocupan, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Francamente, me dan terror. Pocas veces las personas, aun los propios poetas, leen poesía sin distraerme con ese pánico a la vacilación, al error, al énfasis equivocado que me inunda. Recientemente asistí a una lectura conmovedora de sus poemas hecha por Liliana Lukin. Es raro. No sé si habrá ensayado mucho, si los sabía de memoria, pero parecían brotar de ella como si los estuviera escribiendo para nosotros en ese momento, tanto sentido, tanta emoción adecuada…, la vehemencia, la pausa, la introspección, la intención de tocarnos con cada palabra. Sí, fue una emoción fuerte y sabia, pero es raro.

    Poder escribir no es poder decir.

    No necesariamente. Y por emotivo que sea tener al poeta delante, creo que no compensa ese pudor de que lea mal.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Lo importante es llegar al otro, uno escribe para ser leído, se escribe para el otro, ese otro imaginario del que tanto hablaba Umberto Eco. Y como decía el querido y añorado Ricardo Piglia, es en el lector que lo escrito se concreta, se cierra, en el diálogo, que nunca es igual, que se da entre el que escribe y el que lee. Hoy es internet y los medios intangibles, ayer fue el libro, el papel, la tinta. Lo que importa, creo, es que sigamos escribiendo y leyendo. Que siga haciéndonos falta. Lo dramático, claro, es la situación económica de todos los que están detrás del libro, los escritores primero.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Elegir es dejar de lado el resto, imagínate, el universo de los poemas leídos…, pero si he de achicar y achicar la mira, casi al azar, voy por uno de Idea Vilariño, tan simple, tan sentido, que me deja sin palabras: “Ya no será”.

    Ya no será

    Ya no será
    ya no
    no viviré contigo
    no criaré a tu hijo
    no coseré tu ropa
    no te tendré de noche
    no te besaré al irme
    nunca sabrás quién fui
    por qué me amaron otros.
    No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
    ni si era de verdad
    lo que dijiste que era
    ni quién fuiste
    ni qué fui para ti
    ni cómo hubiera sido
    vivir juntos
    querernos
    esperarnos
    estar.
    Ya no soy más que yo
    para siempre y tú
    ya
    no serás para mí
    más que tú. Ya no estás
    en un día futuro
    no sabré dónde vives
    con quién
    ni si te acuerdas.
    No me abrazarás nunca
    como esa noche
    nunca.
    No volveré a tocarte.
    No te veré morir.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ayer terminé de leer una breve joya, de Stefan Zweig, Una partida de ajedrez. Es un relato perfecto.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/a que se iniciara en este camino de la poesía?

    Si la pregunta apuntara a la prosa, a la narración de una historia, tendría varios consejos claros y, creo, útiles, resultado de la experiencia y de lo que otros escritores con los que concuerdo han aconsejado. Pero en el terreno de la poesía…, si bien he tenido algunos jóvenes poetas en mis pequeños talleres con los que hemos trabajado sus textos para elaborar lo más valioso y dejar de lado lo ornamental o lo prescindible, no tengo consejos en este terreno que me atrevería a generalizar. Creo que lo único válido es que hay que escribir mucho, revisar, pulir… y seguir escribiendo. El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que está en una profunda crisis. Eso es precisamente de lo que hablaba en el punto 8. La falta de pausa en los ritmos que impone la vida moderna, el vértigo y la velocidad que parece diferenciar lo nuevo, lo joven, de lo viejo –de los viejos–, impone una preferencia por todas las puertas que abre la cibernética. La industria editorial es una de las víctimas evidentes de este fenómeno.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no le hice?

    Por ejemplo qué pienso de las preguntas que sí me hiciste. Porque me habría permitido decirte que me parecieron inteligentes, bien formuladas, abarcativas de una manera digna, y que estimulan la imaginación. Es decir, que al irlas leyendo me daban ganas de responder.

    Alicia Plante se unió a la iniciativa por la libertad de la palabra ¡PEN protesta! y ya publicamos el poema que allí recitó.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Carlos Asensio: «El camino de cada poeta o escritor es único y personal»

    13 preguntas y un poeta, Carlos Asensio: «El camino de cada poeta o escritor es único y personal»

    Carlos Asensio (Mallorca, 1986) pasó de considerarse un artista total frustrado a un artista total “en construcción”. Aquello le convenció de que todavía tenía la oportunidad de conseguir todo lo que se propusiera.

    Licenciado en sociología y ciencias políticas al que la vida le ha llevado por otros caminos como el marketing, la literatura y el mundo editorial, Asensio es un escritor principalmente de poesía si bien también escribe relato, teatro, ensayo y novela y reparte su tiempo entre diversos proyectos: un libro de relatos ilustrado, una colaboración en un fanzine, su nuevo poemario, y terminar la novela en la que lleva trabajando desde 2010.

    Ahora, vamos a conocer un poco más íntimamente al Asensio poeta a través de esta entrevista.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me llamo Carlos Asensio, trabajo en el mundo editorial y soy escritor, principalmente de poesía. Llevo más de 15 años escribiendo, pero desde hace un par de años lo hago de una forma más “profesional”. Mi primer libro de poesía, Dejar de ser, va a ser publicado y presentado el 15 de diciembre y un par de proyectos más vienen detrás en 2018; proyectos que aúnan poesía, relato e ilustración. Me gusta definirme como artista total en construcción y obseso de la belleza.

    «Dejar de ser», Carlos Asensio (Chiado, 2017)

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Recuerdo que los primeros libros de poesía que leí durante mi adolescencia en Mallorca fueron los de Antonio Machado, Pablo Neruda o Lorca (en castellano), y los de otros poetas como Miquel Martí i Pol o Joan Alcover (en catalán). Poco a poco, se abrió la puerta y entraron los grandes poetas franceses (Baudelaire, Rimbaud, Verlaine) y los norteamericanos (Emily Dickinson, Walt Whitman). De esa primera mezcla nació mi primera poesía; poesía que ha evolucionado con el tiempo gracias a la continua lectura de otros poetas tanto del pasado (Alejandra Pizarnik o Miguel Hernández), como contemporáneos (Yolanda Castaño o Luis Artigue).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que es una poesía muy simbolista, con un aire más bien melancólico, poco optimista. Siempre escribo en prosa, sin rima, sin forma, sin métrica… básicamente porque nunca me ha encajado el verso para expresar todo lo que sobreviene cuando escribo. Pero sería más útil que la definiera alguien más objetivo que yo, desde luego.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo firmemente en ello. De hecho, antes de intentar publicar Dejar de ser me lo pensé mucho, porque es un texto que comencé a escribir hace 4 años y que lleva un año más que terminado y mi estilo ha variado –no sé si evolucionado– desde entonces. Diría incluso que me cuesta sentirme al cien por cien identificado con él ahora mismo; forma parte de un “yo” anterior.

    Un poeta sigue leyendo, aprendiendo, experimentando, formándose durante toda su vida por lo que es imposible que su estilo se mantenga estático. Incluso diría que es deseable que esto ocurra. En diferentes épocas vitales leemos a determinados poetas o escritores, e indudablemente, estos y más tarde otros dejan una impronta en nosotros. También vamos sintiéndonos más cómodos con el lenguaje, nos conocemos más a nosotros mismos y finalmente encontramos nuestra “voz literaria”.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    La creación poética es un proceso complicado, donde influye tanto la inspiración como el trabajo continuo. Hay veces en que los poemas surgen a modo de revelación, de súbito, y se escriben casi solos. Hay otras en que sólo hay una idea, que se trabaja de forma incesante hasta que se convierte en algo enseñable. Hay veces en que se releen y se reescriben versos hasta el hartazgo. Y hay algunas en que ya habías creído terminar con un texto y éste no soporta una relectura meses o semanas después. Siempre digo que un texto “bueno” es el que aguanta con cierta dignidad el paso del tiempo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    El fin de escribir poesía, imagino que casi para todos los poetas, es expresarse. Quizá haya quien escriba pensando en la notoriedad, el reconocimiento o –más extraño aún– el dinero, pero creo que no suele ser así. En mi caso, es una cosa que, primero, hago para mí (para soltar lastres, exorcizar culpas, expresar sentimientos) y, segundo, para el resto. Me gusta la expresión a través del arte, y también me gusta la idea de que alguien sea capaz de leer un texto escrito por mí y sienta algo, le remueva, le genere algún tipo de sensación. Como si “le levantaran la tapa de los sesos”, que diría Emily Dickinson.

    Huracán (fragmento)

    A pesar de que yo siempre preferí jugar a la improvisación, a tirarme al vacío sin mirar lo que podía haber allí abajo.

    Y ahora lo entiendo todo:

    Tú eres el huracán que amenaza con destrozar mi confortable hogar con su pasión y su renovado ímpetu, y yo soy el necio que no se     pone a resguardo cuando te ve acercarte.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Ahora mismo ocupa un lugar muy minoritario, es algo que apenas he hecho. Me gusta mucho la relación con la gente, y trabajando en el mundo editorial he aprendido que el contacto directo con los lectores es algo útil, necesario y enriquecedor, pero personalmente me da algo de apuro. Una cosa es escribir algo, lanzarlo al mundo y esperar una respuesta desde la comodidad de mi casa… y otra muy diferente exponer de cuerpo presente ante los demás algo tan personal y visceral como la propia poesía ante una horda de ojos escrutadores. Pero estamos trabajando en ello.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece algo genial. Cualquier forma, medio o herramienta que ayude a difundir el arte y la cultura, forzosamente tiene que parecernos bien. Nada resta en realidad, y todo tiene su público. Creo que internet y otros medios han ayudado mucho a dar a conocer a poetas y escritores que de otra forma no habrían tenido ningún tipo de reconocimiento. Ya no podemos confiar en un canon literario universal, ni en que el mundo editorial, que al final también es un negocio, se mueva exclusivamente por razones de calidad literaria. Es cierto que, como en todo, esta “democratización” de las comunicaciones ha dado lugar a modas y a la aparición de cosas de muy mala calidad, pero no lo veo como algo necesariamente negativo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Por supuesto. Uno de mis descubrimientos este año ha sido Meridianos de tierra de Hasier Larretxea (Harpo libros), del que os dejo por aquí uno de mis poemas preferidos:

    Escribir es habitar los silencios. Escribir para dar forma a la historia interminable del pasado y sus fronteras sin cicatrizar. Escribir para esclarecer los nudos, liberar alambradas. Soltar a los gorriones. Escribir es caminar descalzos sobre la tierra y su bendición de rocío. Escribir para recoger con el rastrillo la hierba que cortaron a tiempo. Volver a aprender a saborear las cerezas recién recogidas. La textura de la lechuga, la pulga del tomate que brilla ante el cuchillo recién afilado. Escribir como si fuéramos a limpiar las tripas del cerdo que mataron para alimentar durante el invierno a toda una familia. Escribir es otra manera de alargar el vacío. El tirachinas con el que aprendieron a lanzar piedras en terrenos vedados.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo varios. Siempre leo varios géneros a la vez, así voy cambiando en función del momento del día y del ánimo. Ahora estoy leyendo Preciosa sangre, los diarios íntimos de la poeta chilena Teresa Wilms Montt editados por La señora Dalloway, el poemario Ciclo austral, de José Vicente Sala (Visor) y Sexismo cotidiano, un ensayo feminista de Laura Bates editado por Capitán Swing.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Es difícil dar consejos, porque creo que el camino de cada poeta o escritor es único y personal, pero creo que hay un consejo básico, universal e imprescindible: leer y escribir sin descanso. Cuando digo leer me refiero a leer libros de todos los géneros, de todos los estilos y de todas las temáticas. Poesía, relato, ensayo, novela. Ciencia ficción, historia, sociología, biografías, arte. Y luego escribir, escribir y escribir un poco más. Hasta que te encuentres a ti mismo.

    Napoleón (fragmento)

    Uno siempre debe decidir entre luchar y rendirse, entre sucumbir o vencer. Pero el que piensa, el que escribe, el que aguarda, no quiere conocer el fracaso.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Es bastante complicado responder a esta pregunta, incluso trabajando dentro de la industria. Creo que, como he respondido en otras ocasiones a preguntas similares, hay muchos indicios de que la cultura, y con ella toda la estructura de negocio que la rodea, agoniza. Cualitativamente, cada vez siento más que los objetos editoriales son más un producto creado para la venta masiva –como cualquier otro producto–, que bienes culturales y artísticos en sí mismos. Y esto es una pena. Por otro lado, en términos cuantitativos, parece que hay algunas razones para el optimismo: cada año se publican más libros y de momento no hay una tendencia clara de descenso en las ventas, lo cual es positivo. También se publica y se vende (y lee) más en digital. En general, creo que estamos en una época de transformación y adaptaciones, y cómo lo hagamos será clave para el futuro del sector.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Pues… me apasionan todas las preguntas sobre la interrelación entre las diferentes artes: la poesía y la música, la narrativa y la ilustración, la fotografía y la danza… Creo que todo el mundo que se dedica a una de ellas, en el fondo también destaca en alguna de las otras. Y la libertad de experimentación es siempre la clave de los mejores descubrimientos.

    Una vez hemos conocido un poco más la persona de Carlos Asensio, vamos a verlo recitar uno de sus poemas.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


    ÚLTIMA HORA: Carlos Asensio presentará Dejar de ser el viernes 15 de diciembre a las 19h en La Escalera de Jacob (c/ Lavapiés, 9, Madrid). Para inscribirse a la presentación, aquí os dejamos el enlace: http://www.laescaleradejacob.es/evento/633/presentacion-del-poemario-dejar-de-ser

  • 13 preguntas y un poeta, Ánchel Conte: «Un poema es una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona»

    13 preguntas y un poeta, Ánchel Conte: «Un poema es una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona»

    Ánchel Conte Cazcarro (Alcolea de Cinca, Huesca, 15 de octubre de 1942) es un escritor en lengua aragonesa, doctor en historia y catedrático jubilado de enseñanza secundaria. Reorganizó el Partido Comunista de España (PCE) en la provincia de Teruel en los últimos años del franquismo.

    Es uno de los fundadores del Consello d’a Fabla Aragonesa. Durante su estancia en Aínsa como profesor de Historia llevó a cabo una intensa labor de investigación del folclore de la comarca de Sobrarbe y fundó la agrupación folclórica Viello Sobrarbe.

    El poeta Ánchel Conte.

    Es una figura imprescindible de la literatura contemporánea en aragonés. Ha escrito tanto poesía como novela, además de varias colecciones de relatos.

    Fue asesor del I Congreso para la normalización del aragonés, pero no firmó los acuerdos gráficos de 1987, aunque ha escrito después todos sus libros con esa ortografía, exceptuando su último poemario, en el que ha vuelto a escribir como lo hacía con anterioridad a 1987, sin seguir ninguna de las normas de las distintas asociaciones. No quiso participar en el II Congreso del Aragonés, rechazando formar parte de la Academia del Aragonés.

    Ha recibido varios premios literarios: el Premio de Cuentos en Aragonés Ciudad de Barbastro (1970) y premios en la Fiesta de la Poesía de Huesca de 1968, 1969, 1970 y 1971. En 2001 recibió el premio de la Universidad de Zaragoza para poesía en aragonés por el poemario Como plebia sobre o bientre, editado en el poemario E zaga o mar o desierto (2002). Además, en 2008 se presentó como candidato al Senado por la provincia de Huesca en la lista de Izquierda Unida. En mayo de 2009 el Gobierno de Aragón le concedió la Medalla al Mérito Cultural por su larga trayectoria en el estudio, divulgación y defensa del patrimonio cultural popular, especialmente de la lengua aragonesa.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en 1942 en Alcolea de Cinca. Hijo de guardia civil, familia numerosa, pasé años viviendo en un cuartel en Alcolea, Barcelona y Sariñena. Estudié Bachillerato en Barcelona, Preu en Zaragoza y la carrera de Historia en Zaragoza y Barcelona, donde me doctoré. Toda mi vida la he dedicado a la docencia. La literatura me vino en forma de poesía trabajando en Aínsa, el municipio de España más pequeño con un centro de secundaria, al menos en 1966 cuando aterricé allí. Descubrí un mundo en destrucción (pantanos, emigración, cierre de escuelas, etc.) y me identifiqué con una gente y una lengua que yo solo recordaba en la boca de mi abuelo. La actividad docente fue muy satisfactoria y la recuerdo con emoción, pero la soledad era tremenda cuando me encerraba en el hotel o luego en mi piso: ser homosexual y comunista no era fácil en aquellos momentos, y más en un pueblo. Y fue esa soledad la que me llevó a escribir, y lo hice en la lengua ignorada y despreciada que hablaban mis alumnos y que yo hice mía y la tengo como única lengua a la hora de escribir poemas, relatos o novelas.

    ¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Creo recordar que de niño me gustaban los romances, mucho, Y el primer poeta que me emocionó fue Bécquer, no tendría más de 10 años, cursaba primero de bachillerato. Luego llegaron otros: Garcilaso, Quevedo, Rosalía de Castro, Kavafis, Juan Ramón Jiménez, Rimbaud, Baudelaire, Pavese…Pero el que me metió de lleno en la poesía fue Luis Cernuda; lo descubrí a los dieciséis años, en un momento en que su obra en España prácticamenteno se encontraba, pero alguien me lo puso en las manos. No sé qué poeta me ha influido más en mi obra, eso me resulta imposible verlo, pero en la vida, sin duda, todos los que he mencionado.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Sincera, poco elaborada y muy espontánea.

    LIBELULAS N’O PEITO

    escando aire alcontré o tuyo aliento

    busqué augua e me dies a  mirada

    querebe  fuego e trové o tuyo beso

    en revellar  cinco alas en luminoso volito

    revoliaban sobre o tuyo peito

    libelulas naixidas n’os polpillos  d’os míos didos

    23 octubre 2012

     

    LIBÉLULAS EN EL PECHO

    yendo por aire aire encontré tu aliento

    busqué agua y me diste la mirada

    quería fuego y hallé tu beso

    al despertar cinco alas  en luminoso vuelo

    revoloteaban  sobre  tu pecho

    libélulas nacidas en las yemas de mis dedos

     

    LIBÉLULAS NO PEITO

    indo por ar ar encontrei teu alento

    procurei água e deste-me a mirada

    queria fogo e achei teu beijo

    ao acordar cinco asas em luminoso vôo

    volteavam  sobre  teu peito

    libélulas nascidas nas polpas de meus dedos

     

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Cambia con los años, con los meses y con los días. Incluso en un mismo día pueden nacer poemas tan diferentes que si no llevan fecha resulta difícil ubicarlos en el tiempo, por eso desde hace unos años pongo siempre la fecha e incluso la hora exacta en que el poema nace. Seguramente el estilo cambia con los años, pero repaso poemas de hace cuarenta y ocho años y veo temas, imágenes, palabras que se han ido repitiendo a lo largo de mi obra.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No suelo corregir ni revisar un poema. Un poema es como una chispa que salta y la coges al instante o ya no funciona. Decía que mi poesía es espontánea y poco elaborada. Cuando un poema lo reviso, lo hago constar. Pero sucede pocas veces. No soy capaz de estar pensando el poema, sale a la primera o no sale nunca. Admiro a los poetas que construyen prodigiosas obras de arquitectura; yo me conformo con una simple tapia.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que lo vivido por mí reviviera en el lector.

    CHUPIU DE TU

    arribas ta yo con a suaveza d’a bisa

    m’abrazas

    e o beso que me das tien sapia á sal e algas

    ye puro suenio tan reyal

    que me siento de tu chupiu en cuerpo e alma

    21 octubre 2012 sobre borrador de diciembre 2011

     

    EMPAPADO DE TI

    llegas a mí con la suavidad de la brisa

    me abrazas

    y el beso que me das sabe a sal y algas

    es puro sueño tan real

    que me siento empapado de ti en cuerpo y alma

     

    EMPAPADO DE TI

    chegas em mim com a macieza da brisa

    me abraças

    e o beijo que me dás tem gosto a sal e algas

    é puro sonho tão real

    que me sinto  de ti empapado em corpo e alma

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No suelen gustarme, porque soy muy malo leyendo, pero si alguna vez lo hago y percibo que hay una corriente que fluye entre mi palabra y el que escucha, resulta emocionante. Y más si luego se entabla un diálogo.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Llevo siete años colgando mis poemas en Facebook. Alguien creó una página que se llama Queremos más obras d’Ánchel Conte. Piqué, y vi que llegaba a los lugares más insólitos. Decidí poner los poemas en aragonés, castellano y portugués para que llegara a más gente y, sobre todo, para difundir la lengua aragonesa que, por primera vez, llegaba a Japón, EEUU, Australia, Argelia, etc. algo que jamás había imaginado.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    El soliloquio del farero, de Cernuda.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Los diarios de Emilio Renzi, del argentino Piglia. Creo que en este momento, Argentina está dando lo mejor de la literatura en español.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que se dejara llevar por los sentimientos.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Estoy fuera de ese mundo. Escribo en la lengua más minoritaria de España, así que me muevo entre dos editoriales pequeñas, casi artesanales. Pero en general, visto desde fuera, me parece un mundo bastante podrido. Y basta ver lo que se publica, en general, para darse cuenta de eso.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    En qué lengua escribo y por qué lo hago.

    Muchas gracias por sus palabras.

     

    PRESENT  DE CABO D’AÑO (Regalo de cumpleaños, Presente de aniversário)

    en toz os espiellos  crebaus de casa  multiplicada per mil con a tuya nunca  verdadera pero sentida  ausencia creix a boca de tu  cascabillo  de viento que n’a  nueit  se redama vuelta  multisonora que no cesa con  musica m’ acubillas  burces  m’amansas  sin tartir amato luces zarro puertas tranco finestras cosa no veigo res no ascuito  só deixo que dende toz os costaus a tuya risa tova pluma abonico me  pleva

    fé-me o millor present de cabo d’año  deixa que baixo a tuya uembra de luz e agua con tu m’aduerma

    15 octubre 2012

     

    REGALO DE CUMPLEAÑOS

    en todos los espejos  quebrados de casa multiplicada por mil con tu nunca verdadera pero sentida ausencia crece tu boca cascabel de viento que en la noche se derrama  bóveda multisonora  que no cesa con música me cobijas  tempestades amansas  en silencio  apago luces puertas cierro atranco ventanas nada  veo cosa escucho sólo dejo que desde todos los sitios tu risa blanda pluma despacio  me llueva

    hazme el mejor regalo de cumpleaños deja que bajo tu sombra  de luz y agua contigo me duerma

     

    PRESENTE DE ANIVERSÁRIO

    em todos os espelhos quebrados  de casa multiplicada por mil com tua nunca verdadeira mas sentida ausência cresce tua boca cascavel de vento  que na noite derrama-se abóbada multisonora que não cessa com música me abrigas  tempestades amansas em silêncio apago luzes fecho portas atranco janelas nada vejo nada escuto só deixo que desde todos os lugares teu riso cbranda pluma devagar me chova

    faz-me o melhor presente de aniversário deixa que baixo tua sombra de luz e água  contigo me durma

    Ánchel nos ha comentado que no le gusta leer su poesía, por eso hemos decidido escuchar dos versiones del poema Mai, del poemario No deixez morir a mía boz (1972) cantado por José Antonio Labordeta y por Manolo García

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

    Poemarios

  • 13 preguntas y un poeta, Sergio Espinosa: «Me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda»

    13 preguntas y un poeta, Sergio Espinosa: «Me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda»

    El pasado 18 octubre a las 19h en la Sala Inusual Project de Barcelona se presentó el primer poemario de Sergio Espinosa, Hacia la mudez, publicado por kriller71ediciones en su colección Púlsar. Poémame fue hasta allí.


    Hacia la mudez, Sergio Espinosa (Kriller71, 2017)

    Sergio Espinosa, Jerez de la Frontera, 1988. Sus poemas se han publicado en antologías y revistas internacionales y han sido traducidos a doce idiomas.

    Sergio Espinosa hace una apuesta valiente apoyada por sus editores (más valientes todavía), Aníbal Cristobo y Lola Nieto, en este primer poemario con unos poemas en los que la oralidad son la fuerza que los mueve a pesar de / gracias a la mudez, a la ausencia de voz por la imposibilidad o negación que transmiten sus versos. Las cinco partes del libro destilan un monólogo interior que sale o huye de la poesía fácil de las grandes multinacionales de la edición.

    Antes de elegir el título definitivo del poemario, Hacia la mudez, el autor barajó la posibilidad de titularlo Fractales, título interesante para un conjunto de poemas cuyas palabras tienen una estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, que se repite a diferentes escalas.

    dibujando soles en la espalda amiga he pensado he

    girado sobre nuestros cuerpos has sido la mejor versión

    posible has querido siempre y evitado cuando si mañana

    siempre llueve solo perderás el alba pero si mañana no

    estás sano hoy eres del vencido solo una costilla mas

    En las partes del poemario podemos ver que a veces utiliza la cursiva (cuando escribe con mayúsculas y signos de puntuación) y otras veces utiliza la redondita (cuando escribe sin mayúsculas ni signos).Los poemas forman la imagen de un espejo desencajado hecho de palabras cuyo significado depende del contexto en el que se encuentren. Un poemario que tardó, en palabras de Sergio Espinosa tres años en ser escrito y cuatro en ser corregido.

    A lo largo de las páginas del libro, las palabras van goteando poco a poco hasta ir cayendo a raudales hacia el final del poemario. Pasa de un verso en la primera página* a trece en la última.

    vives en este mundo y nadie ve a través de la niebla

    Poemas en los que se nota que el poeta necesita crear sus mundos propios, en los que la persona que los lee está cercana a pesar de que el discurso no lo es. El poeta escribe para ser leído, intenta acercarse al lector huyendo de dogmas y verdades absolutas.

    invoco: suturo: que quien obre el milagro también

    construya el templo

    Una parte sorprendente de la lectura poética y que dio una plasticidad increíble a las palabras de Sergio Espinosa fue la gestualidad de su amigo Albert, el interprete de signos. La majestuosidad del lenguaje de signos llegó en algunos momentos a superar el sonido de las palabras de los poemas recitados por Espinosa.

    Si algo no me gustó de la presentación fue la exagerada utilización de un lenguaje en algunos momentos muy obtuso y rebuscado en las preguntas que llevó a situaciones cómicas cuando el poeta, una vez acabada su respuesta, se dirigiera al público y les preguntase: ¿Lo habéis entendido? Porque yo no.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me dedico al mundo de la traducción desde hace unos diez años. Llegué a la actividad literaria, en primer lugar, leyendo. Más tarde, escribiendo y traduciendo a otros.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras lecturas fueron probablemente las escolares: Romancero gitano de Lorca o Campos de Castilla de Machado. Ya pasados los años, la obra de Chantal Maillard ha sido transversal a mi primer libro.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Con Hacia la mudez intento presentar una poética plenamente consciente, y propongo un trabajo que desmitifique la propia palabra. Las ideas. Los mundos. Querría, luego, crear puentes.

    Que entregar de lejos con la palabra

    solo es desconfiar.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Quien escribe cambia, claro. La voz poética, por tanto, también hará propuestas diferentes. Hacia la mudez es mi primer libro, pero empecé a escribirlo hace ocho años. Diría que el mayor cambio gradual en mi lenguaje ha sido el de desconfiar de aquello que tiene muchos nombres. Trabajar más con palabras como “hombre”, “casa”. Crear imágenes a partir de ellas.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Visualizo el poema como un goteo. ¿Cuándo está lleno el lago? No lo sé. ¿Debe estar lleno? La corrección la planteo de una forma metódica: el texto no debo entenderlo solo yo, debe responder a una realidad común. Debe ser necesario. Si no lo es, no sirve.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Crear puentes. Puentes que conecten mundos. Con Hacia la mudez, me interesa cuestionar lo establecido, ponerlo en duda. Creo que hay muchas cosas que poner en duda hoy en día. Siempre.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Los poemas deben poder leerse, cantarse. Al escribirlos, la oralidad es inherente. Las lecturas en vivo sirven para levantar al texto de la página, darle una dimensión necesaria. Recitar es indispensable.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Lo digital es tan válido como lo analógico. Yo comencé escribiendo un blog en 2008 y casi diez años después he publicado un libro en papel. La virtualidad responde a una realidad diferente, sí, pero es una herramienta de difusión inmediata que ya está instalada en casi todas nuestras casas.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    ‘Deseo de ser arquero’, de Ruth Llana. Está en su libro Tiembla (Point de lunettes, 2014)

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Esta semana justamente releía Parte de nieve, de Paul Celan.

     la merodeante convicción

    de que esto hay que decirlo de otro modo y no

    así.

    Paul Celan (cita al inicio de «Hacia la mudez»)

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, corrige, y luego vuelve a corregir.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Si hablamos de poesía, y si hablamos de España, creo que las propuestas de casas editoriales como La Bella Varsovia han marcado una diferencia en la industria actual. Como lo hizo DVD hace unos años.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Quieres preguntarme algo?

    Por último y fuera del cuestionario nos gustaría que se autograbase recitando un poema que usted haya escrito y sea especial por algún motivo y nos explicase el porqué para nuestro canal de Youtube. Gracias.

    Muy bien. Espero que os guste.

     

    En el momento de cerrar la edición de este artículo, Sergio Espinosa lee un poema en el programa Página Dos de RTVE el 7 de noviembre. Le podéis escuchar en el minuto 17.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


    ACTUALIZACIÓN Sergio Espinosa estará presentando «Hacia la mudez» en Sevilla (1 DIC, Librería Casa Tomada) , Madrid (9 DIC, Arrebato Libros), Barcelona (14 DIC, Malpaso Librería) y Jerez (22 DIC, Alcázar). 

  • 13 preguntas y un poeta: Josep Masanés

    13 preguntas y un poeta: Josep Masanés

    Radiació de fons, Josep Masanés (Ed. Pagés, 2017)

    Josep Masanés Nogués (Barcelona, 1967) es un escritor catalán residente en Menorca desde el año 2004. Es autor de la novela La vall de la matança ganador del XXIX Premio Ribera d’Ebre de narrativa, finalista del Premio Ramon Llull 2013, ganador del 25º Premio de Novela Josep Saperas organitzado per Òmnium Cultural del Vallès Oriental, con la obra Camins sense retorn. El año 2015 ganó el Premio Literario la Vall de Sòller de novela y el Premio Ciutat d’Eivissa de literatura (2015) con La putrecacció de la llum, así como el LII Premio de poesía Benet Ribas con Radiació de Fons y el Premio de Novela Ciutat de Manacor 2017 Maria Antònia Oliver.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Barcelona en 1967. Estudié Derecho y vivo en Menorca. Tengo publicadas cuatro novelas y un poemario. Los cinco libros son premios literarios. Ahora está a punto de salir una quinta novela, Premio Ciudad de Manacor 2017.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En mi casa no había libros, de manera que mi primer libro de poesía lo compré yo. Cerca de donde vivía abrieron una papelería que duró cuatro o cinco años y allí compré por menos de cien pesetas las ‘Rimas y leyendas’ de Bécquer y un ‘Hamlet’ también por menos de cien pesetas. Los conservo ambos. El de Bécquer, destrozadito. Una edición de editorial Ebro. Creo que era en quinto de EGB. Después lo estudiamos en la escuela. Un año más tarde abrieron una biblioteca en la escuela y aquello ya fue el acabóse.

    Rimas y leyendas, G.A. Bécquer (Clásicos Ebro)

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    2x + 2y = 0

    Enmig del camp li obriren el cap i li tragueren la pedra de la bogeria i des de llavors va poder somriure a tothom mentre les babes li queien de la boca sobre els peus llagats.

    En medio del campo le abrieron la cabeza y le extrajeron la piedra de la locura y desde entonces pudo sonreír a todo el mundo mientras las babas le caían de la boca sobre sus pies llagados.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Siempre. Cuando uno es un escritor maduro puede no parecerlo pero siempre se evoluciona. Quedarse quieto es morir.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Si un poema sale bien no sueles tener que tocar mucha cosas. Si sale mal, no tiene arreglo. Conviene ir eliminando poemas y corrigiendo hasta que llega un momento que prácticamente no tocas nada.

    La revolució és sorda és idiota és sicària és cruel és manipulable és violenta. La revolució mai no ho canvia tot però ho remena tot i entretant cau algú, algun cap, alguns ronyons, més aviat els meus, els teus, que no pas els del déus.

    La revolución es sorda es idiota es sicaria es cruel es manipulable es violenta. La revolución nunca lo cambia todo sino que lo revuelve todo y mientras tanto alguien cae, alguna cabeza, algunos riñones, más bien los míos, los tuyos, pero no los de los dioses.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
    Hacer pensar, reflexionar, mostrar aspectos que nos pasan desapercibidos, transmitir conocimiento, trasladar belleza.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Creo que la lectura es un acto íntimo que requiere concentración, pausas y relectura. Lápiz, papel y documentación. Las lecturas en vivo son un modo de darse a conocer.

    La desil.lusió del licantrop. Tancat com un vell invàlid en una institució sinistra de parets enrajolades. Fetor de fluids vitals. Fins que cansat de voler ser home, una nit de lluna plena, abandonà la vella corbata i tornà amb els de la seva raça.

    La desilusión del licántropo. Encerrado como un viejo inválido en una institución siniestra de paredes alicatadas. Peste de fluidos vitales. Hasta que cansado de querer ser hombre, una noche de luna llena, abandonó la vieja corbata y volvió con los de su raza.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Un gran avance que se dispersa por el gran numero de información de que disponemos. Poco a poco aprenderemos a organizar mejor esta información.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Este lo leí ayer. Es de Emily Dickinson.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo varios libros a la vez. Uno de los que estoy leyendo es «La isla de la tortuga» de Gary Snyder, un poeta beatnik que ganó el Pulitzer en 1975 y que está vivo.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que siga su instinto y que sea valiente.

    …No som més que el somni d’un déu baixet i amb els calçons caiguts i granellut i de celles fosques, roí i mesquí i amb un sentit de l’humor cruel.

    …No somos más que el sueño de un dios bajito y con los pantalones caídos y lleno de granos y de cejas oscuras, ruin y mezquino y con un cruel sentido del humor.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que el principal problema es ser visible para el lector. Como lector me cuesta mucho estar al día de las novedades. Vivo en una isla pequeña donde apenas llegan los libros de poesía. Si busco en Internet rara vez cuelgan las primeras páginas de las obras. Así es bastante difícil vender un libro.

    Solipsistes incansables en un aparador, com sectaris internautes defensors de l’amo que els esclavitza. Marcs buits i violència invisible. Només ens queda la poesia.

    Solipsistas incansables en un escaparate, cual sectarios internautas defensores del amo que los esclaviza. Marcos vacíos y violencia invisible. Solo nos queda la poesía.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Dos reflexiones. Primera. Que las preguntas más simples y repetidas son las más difíciles de responder. Quizás porque nunca se han respondido bien. Segunda. Observo una tendencia generalizada a responder las preguntas en las entrevistas literarias con clichés. Creo que uno debería responder desde su propia experiencia y a veces coincidir con el cliché y otras veces no.

    Alienats i rebutjats i aturats. S’aixequen barreres invisibles al centre i als barris alts mentre ens dutxem amb elogis de democràcia i progrés, satisfets de ser cecs, cridant la nostra tolerància mentre els guetos innombrables segueixen sense ser trepitjats. Què ens queda ara que hem assassinat la necessitat i l’hem substituït pel desig.

    Alienados y rechazados y parados. Se levantan barreras invisibles en el centro y en los barrios altos mientras nos duchamos con elogios de democracia y progreso, satisfechos de ser ciegos, clamando nuestra tolerancia mientras los guetos innombrables continúan sin pisarse. Qué nos queda ahora que hemos asesinado la necesidad y la hemos substituido por el deseo.

     

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    La relación de Escandar Algeet con la poesía comenzó desde el cine pero pronto pasó a ser lector, a ser escritor, a ser poeta. Conocido también por su relación con uno de los bares que más poesía mueve en Madrid, el Aleatorio, Algeet es uno de los poetas más representativos de la llamada «nueva generación» que ha promovido la poesía entre un público juvenil, llevándola más allá de los muros protocolarios de la literatura y acercándose a la gente de la calle. En esta entrevista nos habla de él, de sus amigos, de sus inquietudes y de su nuevo poemario, «La risa fértil«.

    ¿Cómo comenzó tu relación con la escritura? ¿Porqué poesía?

    En el instituto. Descubrí el cine como expresión creativa, y en ese punto de giro, descubrí todos los demás caminos artísticos. La poesía fue por Benedetti. Casi por azar me encontré con él y me puse a jugar.

    ¿Qué es poesía? No vale contestar: «Poesía eres tú»
.

    Un juego de niñxs.

    ¿De tus cuatro libros cuál te llevarías contigo si hubiese un huracán y sólo pudieses llevarte uno?

    El quinto.

    ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Eres lector habitual de poesía o de novela?

    De ambas, un poco por épocas, pero leo (y a veces me cuesta diferenciar) ambas. El último que he leído: Amapolas, de Silvi Orión. De novela la última: Las uvas de la ira, de Steinbeck.

    ¿Quién es tu espejo poético, con qué autores te sueles identificar más? ¿Qué relación te une a ellos/as?

    Tengo muchos ojos en los que mirarme y todos me dan una imagen del mundo distinta, dependiendo de la mirada de la persona que sea. Marcus Versus, Carlos Salem, Ana Pérez Cañamares, María Sotomayor, Gsus Bonilla, Bárbara Butragueño, Irene X, Oscar Aguado. De “históricos” están la generación beat con Kerouac a nivel literario y sobre todo Neal Cassady a nivel vital, Benedetti, claro, Cortázar, Galeano. No sé, todo lo que leo y vivo en mí se queda y de alguna manera me transforma. Quizá mi mayor referencia, como utopía hacia la que caminar, mi gemelánima, siempre ha sido Silvi Orión.

    ¿Poeta maldito o poeta romántico, con que rol o estereotipo te suelen identificar? ¿Tú te sientes identificado en alguno o huyes de los clichés?

    No creo que nadie me considere maldito. Algunos me incluirán dentro del romanticismo, desde la parcialidad de mi obra quizás sí podría entenderse. Si acaso poeta de calle o poeta de bar, son los que más cariño me producen. Pero en general me da igual , dejo el etiquetado para otros, yo me limito a disfrutar, compartir y traviesear lo que se me pueda cuando se pueda.

    ¿Qué piensas del fenómeno «poesía en la red» o fenómeno «intensito»?

    Que prefiero la intensidad a la falta de consumo, haciéndole un fixed a Raúl Ferruz (sonríe).

    ¿Las editoriales de poesía viven o sobreviven? ¿Tienes relación directa con alguna? ¿Cómo ha sido tu experiencia en ese mundillo?

    Yo he publicado desde el primer libro con Casimiro Parker, y mi relación con mi editor, Marcus Versus, es excepcionalmente personal, somos compañeros, amigos y yo diría hermanos. Sé que él ha pasado por épocas mejores y peores, de celebraciones y marejadas, pero siempre ha trabajado con la premisa de que la poesía iba por delante de los demás condicionantes. Y si algo he aprendido, es que sobrevivir también puede ser una fiesta.

    ¿La poesía es una forma de vida o una vida que da forma al resto?

    Una forma de mirar, de sentir. Creo que tiene un poco de ambos en tu juego de palabras. La vida la ponen las personas, y de ellas: la poesía.

     ¿Te identificas con todos tus poemarios o con el paso del tiempo hay alguno que te gustaría cambiar?

    Cada uno muestra etapas diferentes de mi vida. En ese aspecto, me sigo reconociendo incluso en los textos más antiguos, aunque siempre haya detalles que ya no sientas o palabras que ya no usaría, pero soy la persona que recuerdo, y me veo, con más o menos lejanía, pero en el mismo camino.

    ¿De dónde sale tu poesía? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

    La vida, las personas, y todo lo que me llega a través de cualquiera de mis sentidos, incluido el raciocinio.

    ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha traído la poesía?

    Te podría decir muchos mejor y ningún peor. Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello.

    ¿Qué quieres de la poesía y que quiere ella de ti?

    Nada. Todo es regalo. Solo doy las gracias.

    ¿Cómo se titula tu nuevo poemario? ¿Puedes contarnos cómo ha sido el proceso de creación? 

    La risa fértil. Tiene la energía y las palabras de mis últimos años de vida, más o menos desde que montamos el Aleatorio. Lo trabajo desde la humildad de un yo lleno de dudas, errores y contradicciones, pero con la fuerza de un nosotras que me transciende y transforma.

    
¿La pizza con o sin piña?

    Con.

  • «La luna siempre miente», de Sierra Castro (Séneca)

    «La luna siempre miente», de Sierra Castro (Séneca)

    Bien sabe quién escribe poesía que un libro debe guardar el punto y final cuando siente que han abandonado los actores el escenario, y un tupido telón se cierra para siempre tras una oleada de aplausos, llantos y sonrisas. Recorre entonces un rumor de conclusiones abiertas haciéndose notar por los silencios del poeta; todo lo anterior es, entonces, un libro cerrado. Y para eso escriben, para marcar de algún modo los ciclos señalados en un lírico y personal mapa astral. Al igual que la luna, epitafio de Heráclito y su cambio eterno, pasear por el cielo y ser, cada noche, una realidad distinta vista desde nuestros ojos.

    «La luna siempre miente» (2016), de Sierra Castro (Séneca)

    La poeta de Hornachuelos (Córdoba) nos brinda unos versos cargados de lucidez en su segunda antología ─previamente publicada en 2013, Paraísos perdidos─ con la que logra hablar de los grandes temas de la literatura dejando al lector con los pies en la tierra entre la magia de sus palabras y el orden perfecto que las articula.

    Sierra Castro (Foto: Editorial Séneca)

    La clarividencia del verso y la total armonía entre estructura, estética y relato, hacen de esta obra todo un ejemplo del desarrollo actual de la poesía urbana y de la experiencia.

    Es cierto que para hablar del tiempo, del amor y el desamor, de habitaciones vacías y sillas abandonadas hay que tener la cadencia y elegancia suficiente como para poder hablar de ello, pero más valor debe acumular quien empuña la pluma para escribir, por ejemplo, sobre economía. Sierra Castro logra así hacer poesía de la frialdad de los mercados y sus fríos movimientos estratégicos en el poema Sin seguro a todo riesgo. Este fragmento es útil para entender la madurez en cuanto a la cadencia. Se percibe el ritmo solo con leerlo; la rima interna se hace sentir como si naciera casi sin querer en el cuaderno de la autora. Aparece entonces la distinción respecto del resto de poemas publicados hoy, gracias, precisamente, al baile perfecto de palabras que permite hacer de estos poemas un agradable recital.

    Invierte en las acciones que te eleven.
    Procura los activos poderosos
    para que se dispare el interés
    y solo sea la piel letra de cambio.
    Gestionemos el fondo tuyo y mío.
    Y en los fondos
    que las manos liquiden el deseo,
    que solo sea tu tacto el incentivo,
    que se anude con vértigo a mi olfato.

    El anhelo de que todo lo pasado fue siempre mejor que lo vivido entonces también está presente en el poemario. Sin maquillaje, repleto de mesura y realidad, la poeta evoca el recuerdo del modo más bello posible en Encuentro.

    Encuentro

    Yo no sé si es amor pero te tuve.
    Yo no se si es amor y ya te has ido
    y no anestesia eso mi deseo
    de repetir contigo los vientos y el paisaje,
    el imantado espacio entre las bocas,
    la piscina cubierta de tus brazos,
    una noche cualquiera de este mundo
    ─aunque solo sea un día en esta existencia─
    que nos haga sentir que nos amamos.

    Accesible, de vanguardia, con voz propia… Así es la obra de Sierra Castro, unas confidencias que bien podrían ser cuidadas epístolas de un pasado vago al futuro que le sigue lento e inmortal. Encontramos en sus poemas un icono oculto en el panorama nacional de la poesía que, sin embargo, representa y está a la altura de lo que se ha llamado poesía de la experiencia y urbana. Por último, todos los beneficios que genere esta obra serán donados a la Fundación Dharana para colaborar con el proyecto O Couso en el mantenimiento y creación de casas de acogida, escuela y comunidad.

  • D. Etéreo (Daniel Gómez): «Grandes editoriales han aprovechado las redes para mercantilizar a cualquier coste su «producto” poético»

    D. Etéreo (Daniel Gómez): «Grandes editoriales han aprovechado las redes para mercantilizar a cualquier coste su «producto” poético»

    “Escribo poesía. No encuentro un vicio que consuma más y a mayor precio.”

    Daniel Gómez, también conocido en algunas redes sociales como D. Etéreo es poeta por vocación. Zaragozano, de 27 años, tiene un libro publicado por la editorial Estrellas Fugaces, «A lo hecho, Verso», junto con el poeta Fran Pozuelo, y uno en solitario, una plaquette llamada «Réquiem«. Ha realizado recitales por diferentes lugares de la geografía española, siendo el último con motivo de la Diada de Sant Jordi, en Barcelona.

    “Escribo por mí, y quizás por los que no están” (Presentación, A lo hecho, verso).

    Dani, ¿por qué escribes poesía?

    Pues es una pregunta difícil para empezar, ja ja ja. Veamos, digamos que poesía escribo desde un tiempo antes de publicarla y/o mostrarla y quizá no ha cambiado apenas sus principales motivos: desahogo, desconexión, paz, limpieza o recarga.

    Escribo poesía por muchas cosas, pero quizá sea difícil definir la principal. Me hace sentir bien, ya no solo escribir poesía, sino leerla, recitarla, escucharla de otras bocas.

    La poesía es una droga, lo dije en uno de mis últimos poemas, y creo que la afirmación, salvando las distancias, es muy real.

    Escribo por los que no están, sí, en ocasiones sí, es un homenaje por toda esa gente que no puede escribir o que no ha podido leerme y que sé, les habría emocionado.

    “El campamento base lo planto en torno a la poesía” (Lecciones, A lo hecho, verso).

    ¿Concibes tu vida sin poesía?

    A día de hoy no concibo mi vida sin poesía, ya digo, no sólo propia, sino ajena.

    La poesía es una tela de araña, pero nosotros, los insectos que caemos en ella, no queremos salir, queremos ser arañas, tejer otra tela y hacer de esto un círculo vicioso.

    “Es hora de levantar la cabeza y ganar esta guerra, estrategia, ambición y un buen arma, voluntad y palabra” (Resumen, Réquiem).

    Muchos de tus poemas ponen el acento en temas sociales y políticos. ¿Consideras que la poesía es una buena arma?

    Cualquier forma artística puede ser un arma, en este caso, a través de la palabra, que es una pistola y una rosa a la vez, es decir, puede usarse para denuncia social, para reivindicación, para crítica, pero también para ensalzar lo bello, lo anhelado, lo soñado o lo que ansiamos conseguir.

    Todo puede tener cabida a través de la palabra y, quizá, la poesía tiene un poder para con la denuncia y la protesta. Yo vivo y escribo lo que vivo, lo que veo, si un día siento que debo contar en mi poesía lo enamorado que me encuentro, lo hago, pero hay días en los que la rabia inunda el folio y es de las pocas vías de escape y de protesta que tengo tan a mano.

    “Me desangro en letras, en tinta inmortal y fría que tan rápido seca” (Tocado, pero no hundido. A lo hecho, verso).

    ¿Crees que desnudarse emocionalmente es un requisito básico a la hora de escribir poesía? Es decir, ¿se puede mentir escribiendo poesía?

    Mentir, ha quedado claro, que hoy en día se puede en cualquier faceta, ámbito y forma.

    Se le da demasiado poco valor a lo real, a la palabra (a la honestidad, digo) y a la verdad. Habrá quien mienta escribiendo poesía o quien escriba en cadena cosas que no siente, por sacar beneficio del tipo que sea. Yo no, no concibo mentir en mi vida, ni en mi poesía, menos si cabe.

    Desnudarse emocionalmente no sé si sería un “requisito básico”, pero mostrarnos transparentes nos dota de una mayor belleza y de una mayor sinceridad. Recibir feedback de la gente, si eres natural, es de los mayores placeres que pueden existir.

    “Piedra del camino, papel y poema” (Apuesta, Réquiem).

    ¿Qué autores consideras que te han influenciado más a la hora de escribir? ¿Cuáles son tus autores de cabecera?

    Estos años he ido descubriendo un gran número de poetas y escritores que me han dejado huella y me han impresionado, y muchos quizá no vendan ni 200 ejemplares de sus libros.

    En mi ciudad por ejemplo, y no nombro por no dejarme a nadie en el tintero, hay una gran cantidad de buenos escritores y poetas.

    Mis influencias son variopintas, desde Bukowski o Panero, pasando por Pizarnik o Luis Eduardo Aute, Shariff, Chantal Maillard u Orwell, Galeano y Kerouac.

    Autores de cabecera tengo varios, ya que soy un tipo ansioso en la lectura y siempre comienzo varios libros a la vez. Si me debo quedar con uno que leo y releo a menudo y me emociona y fascina, sin duda: Karmelo C.Iribarren.

    “No he descubierto la poesía, ni vosotros la parusía de los versos”.

    Te mueves mucho por las redes sociales. ¿Crees que las redes han ayudado o han perjudicado a la poesía?

    Quizá me mueva demasiado y sea momento de aminorar el ritmo un poco, lo reconozco.

    Las redes tienen, como casi todo, sus pros y sus contras, hay que saber usarlas bien y pueden aportar grandes cosas.

    Por ejemplo, si no fuese por las redes, no habría conocido a un gran número de poetas a los que sigo y a los que considero amigos, no habría ido con un librito de la mano a Madrid o Barcelona y no habría sucedido esta entrevista.

    También hay quien las usa para lamerse heridas, engrandecerse el ego o conseguir dinero y reconocimiento rápido y/o fácil.

    Yo lo tengo como un aporte más, un canal donde abrirme en canal a la gente y compartir mi poesía (que es una parte íntima de mí) con otra gente.

    Ligado a la pregunta anterior, ha habido cierto auge de poetas que han ganado renombre en las redes. ¿Crees que la poesía puede acabar siendo una “moda” dejando un poco la calidad poética de lado en favor de lo que pide la mayoría? ¿Se está perdiendo el criterio estricto de lo que es realmente poesía?

    Es muy complejo, ya que todo se ha globalizado y también , en general muy similar y destinado a un mismo público juvenil que llena sus presentaciones y les proporciona mediante un efecto fan, altos beneficios económicos y publicitarios, gracias al boca a boca o el whatsapp a whatsapp y redes sociales.

    Por otra parte, yo soy un mero novato en este mundo que es la literatura y la poesía y siempre he abogado por una libertad y un respeto hacia cualquier otro escritor u artista. Si es mera moda, caerá. Quizá se esté perdiendo el criterio estricto de lo que es realmente poesía como dices, pero creo que hay que dar un tiempo para ver hacia donde lleva esta corriente.

    “No me quedan muchas palabras, ellos me las sacaron todas”.

    ¿Has realizado talleres en algunas escuelas, qué te aporta esta experiencia?

    Sí, he realizado talleres y charlas con niños en varios colegios y también en residencias de ancianos.

    Como dice la cita introductoria, no me quedan muchas palabras. Me aportan valor, me aportan cariño, fe en la humanidad, en la palabra y en la generosidad para con alguien desconocido, que les va a mostrar algo que hasta ese momento, desconocen. Recomiendo muy mucho mover iniciativas en colegios, residencias, centros sociales, cárceles, etc. Siempre voy con algo que enseñar y acabo siendo yo el que aprende más de todos y todas ellas.

    Gloria Fuertes termina uno de sus poemas afirmando que “La poesía debería ser obligatoria”. Entiendo que quizás consideras que la poesía es un género al que no se le da la importancia que merece en las escuelas. ¿Quizás se debería promover más, con actividades como recitales o charlas de poetas, como haces tú?

    Sin lugar a dudas, no se le da ni por asomo la importancia que merece y no se le dedica el tiempo deseable. Promover la cultura, la literatura, el arte, y dentro de ello, la lectura y la creatividad mediante, por ejemplo, en este caso, la poesía, debería ser un paso a dar en las escuelas. Yo he dado algunos talleres y charlas con niños de 3 a 14 años y les acerca mucho más a la poesía que darles un libro de por ejemplo Quevedo o Bécquer y que lo lean y analicen letra por letra.

    Creo que se podría iniciar con actividades más sencillas desde el inicio de la etapa escolar e ir adentrándoles progresivamente autores como los anteriormente citados u otros.

    Obviamente yo solo doy mi humilde opinión, el tema es mucho más complejo y daría para tertulias muy amenas y largas.

    “Reivin”. Háblanos un poquito de Reivin; esa faceta tuya de cantante o proyecto paralelo donde recitas tus versos a ritmo de rap. ¿Crees que la poesía y la música van de la mano? ¿Se complementan de algún modo?

    Uf, esa faceta empezó en mi adolescencia y en los últimos años ha quedado un poco solapada por la faceta poética. No descarto retomar grabaciones, ni he dejado de escribir con un ritmo de fondo, letras de rap. La poesía y la música son muy volubles y muy afines. Algunas de las presentaciones o recitales en los que he participado han sido amenizados o incluso fusionados con guitarra, violín, piano, etc. y el resultado ha sido fabuloso.

    Se complementan y se hacen coros mutuamente. En el caso del rap, hay una fuerte cercanía en cuanto a métricas, forma de expresión y rima. Cada una tiene sus diferencias, sus matices y sus singularidades, pero pueden compararse e incluso, fusionarse.

    “Luz al final del túnel no sé, pero disfruto del Sol cada día, por si algún día se harta de alumbrarme” (Un penacho, Réquiem).

    ¿Qué nuevos proyectos poéticos tienes ahora entre manos?

    Ahora mismo, en el momento de responder esta bella entrevista, estoy terminando de ensayar mi participación en el Poetry Slam de Zaragoza, donde tengo el honor y placer de ser finalista.

    Más allá, no tengo nada planeado. Quiero vivir, leer, soñar y si ha de llegar algo, bienvenido sea. Sigo con talleres pendientes de fechas en colegios y residencias y escribo a menudo, pero muestro menos. Quiero que el próximo poemario u obra que muestre, sea yo 200 % y sea digna de ser publicada. Y pienso que queda camino y queda mucho que mejorar, aprender y sobre todas las cosas, vivir para poder plasmarlo. Cuando crea que es el momento, lo sacaré a la luz.

  • Redry (David Galán): «Escribir me libera, me deja hacer lo que yo quiero con mi realidad»

    Redry (David Galán): «Escribir me libera, me deja hacer lo que yo quiero con mi realidad»

    David Galán (Redry), es maestro en Educación Infantil y escritor de Valladolid, ciudad a la que adora y donde empezó a escribir casi por instinto. Ha llegado a los corazones de mucha gente con su poesía, participando en recitales con grupos como PerVersos y Susurros a Pleno Pulmón, con su blog Aviones de papel para sobrevolar clases de poesía,y en redes sociales como FacebookTwitter o Instagram

    El pasado mes de abril presentó su primer libro «Abrázame los monstruos» de la mano de Editorial Espasa, en el que nos enseña su manera de ver y de sentir la vida con pequeñas historias que te dejan un dulce sabor en la boca, como el mejor de los abrazos.

    Vamos a empezar con la pregunta obligada, ¿qué es para ti la poesía?

    Creo que la poesía cada uno la puede definir desde sus sentimientos, poesía puede ser un cruce de miradas, un nudo en el estómago, un paseo por la playa o poesía eres tú, que diría aquel…

    ¿Por qué escribes? ¿Qué supone para ti?

    Empecé a escribir ya hace mucho, frases cortas en las mesas de clase, pequeñas notas que se perdían en los bolsillos de los pantalones, post-it que iba dejando en los autobuses, etc. Después llegó Internet a mi vida y aparecieron los primeros blogs, pasé por unos cuantos y ahora mismo todo ha derivado hacía las redes sociales que es donde me he dado a conocer de verdad. Escribir me libera, me deja hacer lo que yo quiero con mi realidad, las palabras transforman realidades y a veces me hace evadirme a la mía propia, otras muchas sirve de descarga, de desahogo de expresar cada uno de mis sentimientos.

    De la poesía clásica y contemporánea, ¿cuáles son tus favoritos?

    Si te soy sincero creo que poesía no leo mucho, me gusta más la novela, suele inspirarme mucho más. Puede que suene o tire de tópicos pero entre mis favoritos está, como no, Neruda, es de los pocos que con pocas palabras ha conseguido estremecerme.

    Dime, ¿crees que se nace poeta, o puedes aprender a serlo?

    No lo sé, yo desde luego no me lo considero, ni que sea poeta ni que escriba poesía, simplemente me dedico a hacer lo que me gusta, espero que a quien me lea le guste lo que hago.

    Eres maestro en educación infantil, ¿crees que es necesario inculcar el valor de la poesía desde pequeños?

    Por supuesto, pero en poesía o en cualquiera de los valores fundamentales para formarnos como personas. La poesía es una herramienta más con la que poder expresar nuestros sentimientos y aprovecharla a nuestro favor puede ser de gran valor en las edades más tempranas.

    La poesía actual está en pleno auge en estos momentos, ¿qué opinas sobre las plataformas, como Poémame, donde todo el mundo puede publicar sus poemas libremente?

    Un acierto, todo lo que sirva para difundir la poesía de una forma bonita y sana creo que siempre tiene que ser bien recibida. Todas las puertas que se abran para dar alas a la poesía y a nuevos autores es algo para agradecer, respetar y dar valor por ello.

    ¿Crees que es beneficioso o, por el contrario, piensas que resta valor a la poesía?

    Para nada le resta valor, al menos en mi opinión, como decía antes es una puerta a nuevos poetas o escritores con ganas de mostrar al mundo lo que llevan dentro.

    El 4 de abril ha salido publicado tu primer libro de poemas, «Abrázame los monstruos». Cuéntame cómo te sientes.

    Imagínate, es algo indescriptible, siempre había soñado con publicar un libro con todo aquello que había escrito, la idea ya rondaba en mi cabeza hace mucho tiempo, y fíjate, ha llegado. Respecto a ello me siento muy feliz, es una experiencia increíble y estoy intentando vivir cada detalle y cada momento al máximo. Está siendo muy emocionante.

    Y para terminar, ¿qué consejos darías a un escritor novel que quiere hacerse un hueco en la poesía y ver su trabajo publicado?

    Lo primero y fundamental, que disfrute con lo que hace, que sienta y escriba sin miedo a nada y que sea constante. Después de ese consejo solo puedo hablar desde mi experiencia, publicar en blogs y en cualquier red social y que llegue el momento de publicar, suena imposible, pero a mí me ha pasado…

    (Crédito de imagen de cabecera: Redry/Instagram)

  • Iris Almenara: «Concibo la poesía como un desahogo pero también como una lucha»

    Iris Almenara: «Concibo la poesía como un desahogo pero también como una lucha»

    Iris Almenara, (Castellón, 1989) es soprano y poeta. Ha ofrecido numerosos recitales de canto lírico y actualmente está acabando sus estudios en el Conservatorio Superior de Valencia. Su relación con la poesía comienza desde bien pequeña, nutriéndose como lectora. Con veinte años debuta como poeta con el colectivo Poetas sin sofá de Castellón con el cual ya publica algunos poemas. En Valencia comienza a recitar en varios centros culturales, participa en proyectos como Acercando orillas de la Cruz Roja y, desde 2014, participa en Slam Poetry Vlc. También ha colaborado en micros abiertos como Versonalidad y ha sido invitada especial de varios eventos poéticos como Vivir en Verso o Moviendopoesía.

    En diciembre de 2016 publica su poemario «Ombligo, mundo y raíz» -con prólogo de Javier Gm e ilustraciones de Soraya del Rey- en la colección Pliegos de la palabra de Ediciones Babilonia y que ha presentado en Castellón, Valencia, Sabadell y Madrid acompañada por el guitarrista Sergio Santes.

    Empezando por parafrasear a Bécquer, ¿qué es para ti la poesía?

    Poesía para mí son muchas cosas, muchas personas. Según mis alumnos de cinco años, a los que les enseño iniciación musical, poesía son una especie de canciones o pollo frito. Di por válidas todas las respuestas y además estoy de acuerdo con ellas. Es muy difícil definir lo que es la poesía. Pero quizás es muy fácil reconocer lo que no es. Las cosas malas como la guerra, los desahucios, las injusticias, el hambre, la desigualdad no son poesía pero es necesario denunciarlas a través de la poesía. De esta forma parece que cualquier cosa tiene cabida en poesía.

    La poesía, sin duda, es algo peligroso, como cualquier disciplina artística que abra la mente, que despierte conciencias, que haga ver más allá de una superficie plana. La poesía son horizontes no lineales, fronteras donde no existe un pasaporte, los edificios de la ciudad a lo lejos, cada hormiga en su madriguera de luz, el oxígeno en los ojos de mi madre, la palabra perdida a mitad de semana, el muro de hormigón lleno de graffitis…

    ¿Cómo y por qué empezaste a escribir poemas?

    Empecé a escribir casi igual que a cantar, digamos que fue una necesidad, una gran necesidad de decir algo. Todos tenemos algo que decir. Mi madre es una gran lectora y a veces escribe. Ella desde que yo era bien pequeña me dejaba libros, me hablaba de libros, me leía sus escritos. Una gran generación hemos mamado de Gloria Fuertes a través de nuestras madres. En cuanto al cómo he de decir que comencé a escribir de manera furtiva y casi clandestina. Diarios, diarios, poemas, reflexiones, incluso un par de novelas. A los 17 años en el instituto una profesora me sugirió que me abriese un blog en Internet. Así nació mi blog Luz y Penumbra. Así comencé desde el anonimato a publicar todos esos abismos que nacían y morían dentro de mí. De hecho hasta hace dos años seguía cómoda en el anonimato, porque me daba vergüenza publicarlo con mi nombre en las redes sociales.

    Es curioso el sentimiento de vergüenza que una puede tener. Al final no sé si era vergüenza, miedo o pudor. Quizás una mezcla. Pero de alguna forma me tiré a un barranco sin arnés, ni nada. Porque yo siempre he sido de arriesgar, lanzarme. Lo importante no es volar si no respirar.

    ¿Soprano y poeta? ¿Poeta y soprano? ¿Cómo se relacionan la música y la literatura en tu trabajo artístico?

    ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Es difícil contestar a esta pregunta. Comencé antes mis estudios de canto lírico. Digamos que la poesía vino después aunque siempre estuvo. En mi trabajo artístico la poesía está presente en las canciones que suelo interpretar. Los compositores europeos han basado siempre su musicalidad en textos poéticos de grandes autores como Victor Hugo, Goethe, Schiller, Verlaine…. Incluso Federico García Lorca, quien era aficionado a tocar el piano, con la ayuda de Manuel de Falla, compuso unas canciones.

    La poesía siempre ha sido música, y la música siempre ha sido poesía. Son indivisibles, inseparables, totalmente unidas, enraizadas en un abrazo eterno. Como dicen unos versos míos:

    El 80 % de nuestro cuerpo

    es música,

    el resto oscuridad.

    ¿Cuáles son tus referentes poéticos, tanto clásicos como contemporáneos?

    He respirado y vibrado con: Lorca, Gloria Fuertes, Pablo Neruda, Juan Gelman, Rafael Alberti, Cortázar, César Vallejo, Octavio Paz, Joyce Mansour, Leopoldo María Panero, Alejandra Pizarnik.

    Algunos poetas actuales que me inspiran profundamente admiración: Ana Pérez Cañamares, Felipe Zapico, Begoña Abad, David González, Javier Gm, Isla Correyero, Manuel Moya…. Y una lista interminable de gente entrañable a la que voy descubriendo incluso en mi rutina, desde redes sociales hasta micros abiertos por la ciudad de Valencia.

    Últimamente se dice que la poesía está viviendo cierta «efervescencia»: redes sociales, slams, nuevos poetas y hasta poetas superventas… ¿Estás de acuerdo? ¿Es esto bueno o malo para la poesía?

    Sí que es cierto que ahora mismo la poesía está de moda. Si te pones un gorrito, te haces un selfie y lo acompañas de una frase de desamor, tienes la receta perfecta para intentar hacerte un hueco entre los miles de pseudopoetas que piensan que eso es triunfar, triunfar en mayúsculas y triunfar en Internet. Para ciertas personas, más bien jóvenes, Internet es Dios. Si triunfas con tu foto y frase ya tienes asegurado un éxito literario. El problema no es que ellos realmente piensen que triunfan y que lo que hacen es poesía, el problema desde mi punto de vista son ciertas editoriales.

    Hay un sector editorial que ha visto el tirón de estos chavales. Una cuenta de Instagram con más de 10.000 seguidores. Perfecta para sacar un poemario. No importa la calidad, la madurez poética, no importa lo que tenga que decir en el fondo esa persona que está detrás del selfie del gorrito. Lo importante es vender. Vender en masa. Llenar estanterías a cualquier precio. Aunque engañen al público y lo más importante: al poeta.

    Todos esos jóvenes que ahora publican gracias a su triunfo en Internet viven una gran estafa. Porque ellos piensan que molan y que siempre les va a seguir yendo bien. Pero llegará un momento en que choquen con la realidad, con esos más de 10.000, con esas cifras, con esa cortina de humo, con esa bomba atómica.

    ¿Cómo separamos entonces el grano de la paja?

    Hay cosas más importante que el mal de amores. Y hay que denunciarlas. Yo concibo la poesía como un desahogo pero también como una lucha. Hace tiempo que estamos en estado de guerra, una guerra de desigualdad social muy importante, y no solo eso. A las mujeres nos están asesinando, exterminando. Hemos de denunciar este tipo de cosas. El amor es importante pero no hemos de quedarnos en la superficie del amor, hemos de profundizar en el amor. Y el amor es denuncia del odio.

    Ahora bien, es mi opinión y, como yo, la gente opina de todo. Si al menos este tipo de poesía superficial hace que jóvenes se inicien en la poesía, lean y se interesen por este género, genial. El problema es cuando se quedan ahí atrapados, sin interesarse por la otra poesía que hay detrás de las estanterías, las que están al fondo, no las que son de colorines y casualmente están siempre a la vista cerca de la caja del mostrador. Hay que aprender a rebuscar en las estanterías de las librerías y no quedarse con lo primero que encontramos al lado del mostrador.

    Recientemente has publicado tu primer libro de poemas, «Ombligo, mundo y raíz» (Ediciones Babilonia, 2016). ¿Qué te lleva a querer reunir y publicar tus poemas en este volumen?

    Portada de «Ombligo, mundo y raíz», Iris Almenara. Ediciones Babilonia, 2016.

    Me lleva de la mano un amigo a publicar este poemario. Javier Gm me veía por los bares de Valencia recitando y un día me dijo: “Niña, esto lo tienes que publicar”. Así me presentó a mi editor Paco Pérez Belda de Ediciones Babilonia. Esto desembocó en una espiral de trabajo creativo en el que intervino mi familia, sobretodo mi novio Sergio Santes que me aconsejaba y apoyaba en todo momento, al igual que mi amiga Catalina Isis que cuando yo no podía más, ella tiraba para adelante.

    También fue curiosa la forma de encontrar una ilustración. Para ello recurrí a una amiga de toda la vida que había estudiado bellas artes. Nadie mejor que ella: Soraya del Rey Martínez. Ella no solo conocía mi blog desde que nos conocimos en el instituto si no que sabía perfectamente traducir mi poesía en imágenes. Y así fue como nació la portada.

    Se puede decir que este libro surge del amor entre las personas, del cariño, de la amistad, de la confianza y estoy agradecida de corazón a todos los que me han ayudado con este proyecto tan personal para mí.

    ¿Crees que sigue siendo imprescindible publicar un poemario para consagrarse como poeta?

    Ostras, no sé qué contestar. Publicar un poemario es como parir, eso sí que lo puedo decir. Sientes que algo tuyo ha visto la luz, ha visto al mundo y el mundo lo ve. Quizás no haya que publicar un poemario para consagrarse aunque siempre es bueno compartir con los demás lo que te hace sentir porque la gente llega a sentir a través de ti. La palabra sería compartir.

    Para concluir, ¿qué consejos darías a un poeta novel que quiera darse a conocer y, eventualmente, ver publicado su trabajo?

    Lo más importante que sea el mismo desde al principio hasta el final. Que se implique, que se moje, que ponga las cartas sobre la mesa, que entienda que para escribir primero hay que leer y leer mucho, y además que sea humilde. Porque la soberbia no conduce a ningún lugar.

    La poesía es un espejo, una ventana abierta a la vida y los poetas antes de ser poetas somos hijos e hijas, madres o padres, personas. Con lo cual que siga siempre a su instinto, y que comparta lo que desee con los demás, pero que también guarde. Es importante aprender a guardar para uno.