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  • José Manuel Pérez: “Me esfuerzo en resucitar el poema y no hay poema. Simbolizarlo en el folio blanco y no hay pureza…”

    José Manuel Pérez: “Me esfuerzo en resucitar el poema y no hay poema. Simbolizarlo en el folio blanco y no hay pureza…”

    En el mes de agosto llegó a nuestra Comunidad un poeta salmantino de verso firme y palabra profunda; a veces sobria y clara, a veces densa, oscura, compacta…sobre todo en sus últimas obras.

    Se trata de nuestro compañero José Manuel Pérez González, licenciado en Geografía e Historia y dedicado a la docencia, según nos cuenta. Un autor prolífico y madurado que, en poco más de medio año, nos dejó en su perfil de Poémame más de doscientos poemas y formando ya parte activa de la Comunidad, participando en nuestros retos e interaccionando con los demás. 

    Leerlo…es viajar a su mundo poético, llevarnos a los páramos castellanos secos y recios donde nació, parajes que han dejado rastro en su quehacer poético. 

    Se declara admirador de Machado, cuya influencia se aprecia en su poesía. Y en este poema asoma también y respira, la prosa magnífica de Ortega y Gasset y su “España Invertebrada”… 

    “No es cierto que Castilla sea un océano,
    a menos, que veamos maremotos en sus cerros
    y andemos sobre arcilla en el Mar de los Sargazos,
    más bien, es cuero,
    cilicio en la espalda de la Armuña,
    gatuña dolorosa entre lentejas y algarrobas.

    “Es ancha y plana como el pecho de un varón”
    y hace a España invertebrada,
    tierra y cielo,
    cobijo en apariencia,
    adobe y piedra heredados con la mugre
    y el hambre que la cal confunde y hermosea.”

    Casi se siente la inmensidad y la desolación en estas hermosas y hondas descripciones, llenas de un lirismo recio y áspero de campos y pueblos casi abandonados de Castilla, que nos llega tan adentro…

    “Llanos inmensos, calcinados,
    desgarrados de calima y llanto;
    acezan los lagartos, tallados
    en silencio, luz y amianto.
    Sedientos campos arados
    y, entre encinas, toros bravos;
    huele a estiércol de ganado:
    campo charro, llano como la mano.”

                                              (De “Garabatos”)

    Y nos introduce, así mismo, en el ambiente decadente y polvoriento de la monotonía del vivir y del paso del tiempo, que hace estragos y se desprende a veces de sus versos, de los recuerdos y de sus íntimas reflexiones…fruto de la experiencia, las lecturas y el bagaje cultural que ha acumulado a lo largo de los años.

     Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales…

    “El tiempo pasa, demuele, turba, cansa,
    deja cicatrices y vacíos en la casa,
    dédalo de sueños pavorosos.
    Aterido en la sábana,
    no puedo concentrarme en Sófocles.
    El ojo azul, como un breve e inesperado meteoro
    empuja a escarbar en los recuerdos
    con la añoranza adolescente de rellenar lagunas,
    el ojo azul inquietándome de nuevo.”

                                         (De “Poemas Interiores”)

    En el poema que sigue, nos lleva al último tramo de su trayectoria poética y de vida. Una mirada a sí mismo cargada de autenticidad y con una buena dosis de fina y sutil ironía… 

    “Aproximación poética a la vida 3. Madurez”

    “Retomo aquí tu biografía.
    Durante tres años fue invierno para el árbol.
    Lo medito. Me explico:
    un millar de días amputaron ilusiones,
    sin descanso, miopizando.
    Así decías. Dioptrías.
    Constatabas que tu esperma, inútil tantas veces,
    se dispuso a aportar sus cromosomas,
    perdiste espermatozoides, bastoncillos y neuronas.
    Trompo sin apéndices,
    conectado al engranaje, sin salida.
    Por ósmosis, la ameba
    fue inoculada contra el siglo. Semiótica.
    La vida, percibida en premoniciones esporádicas,
    Samuel Beckett dedicado a la enseñanza,
    te atiborró de incongruencias
    para mitigar absurdos.
    La sociedad se cobró por servicios remisos.
    Durante un millar de días fuiste transformándote
    en un convencional padre de familia.”

                                    (De “Ordalías del nuevo ciudadano”)

    La mayoría de sus poemas los escribe en verso libre, pero también cultiva el clásico. Ya tiene publicados varios poemarios.

    No ha sido fácil para mí hacer esta pequeña muestra de sus poemas, por la calidad que se desprende de sus escritos y la variedad de los temas que toca. Os invito a pasar por su perfil de Póemame para conocerlo un poco más y disfrutar de su obra. Ha sido todo un placer para mí, escribir esta reseña, su obra lo merece.

    Y para terminar y a modo de despedida, este otro fragmento de uno de sus últimos poemas publicados, en el entorno inhóspito de la gran ciudad …

    “Los perros del otoño me azuzan con ladridos
    de incertidumbre y desesperación;
    hostiles agigantan el cansancio,
    mi aprensión,
    a medida que medito los presagios
    por la ruidosa avenida de la Castellana:

    Es septiembre, llegó la hora de emigrar
    al sur, como los pájaros.
    Asisto a asambleas, trato de evitarlo,
    sorteo autobuses que me esquivan de milagro,
    pero el destino acecha y nunca yerra.”

                                      (De “Poemas interiores”)

  • Sencillamente la vida, de Joseba Sasía Muñoz (Ediciones Septentrión 2022)

    Sencillamente la vida, de Joseba Sasía Muñoz (Ediciones Septentrión 2022)

    Mi vida es tan sencilla que bastarían apenas unas líneas para haceros llegar esa “orilla de mi vida”, en la que veo fluir el río que nos cobija y las hojas que, como yo, buscan la calma de los meandros…”

    Joseba Sasía Muñoz (Barakaldo, 1957) Estudió Derecho y Economía y ha sido premiado en numerosas ocasiones en el concurso Poemas del Mar que convoca el ayuntamiento de Castro Urdiales (Cantabria) donde reside. Ha publicado otros poemas en diferentes revistas literarias y en el ámbito profesional, dirigido publicaciones sobre Restauración y Patrimonio Histórico y también sobre Consumo.

    Sencillamente, la vida, es su primer poemario, publicado por Septentrión Ediciones de Cantabria.

    El poemario se estructura en cinco bloques, pero no son compartimentos estancos sin conexión, todos ellos llevan sus señas de identidad poéticas y son partes de un todo vital.

    El primero, Cruzando la puerta de las palabras, comienza con el poema que da título a la obra.

    “Sencillamente, la vida”

    “Apetitos distintos

    que nos disponen dispares

    para alcanzar el umbral

    de la tierra y de los mares.

    Por la alcazaba quebrada

    del vientre de una mujer,

    sencillamente, la vida,

    apenas el llanto es prisa,

    y en los labios de un suspiro

    se dibuja una sonrisa (…)”

    Se compone de una miscelánea de poemas donde sobresalen los versos sobre el quehacer de la escritura y la poesía.

    “Pliegos de prosa caliente,

    plumas de soledad,

    de versos blancos, tan blancos.

    Pintor de folios callados,

    escultor de los remansos,

    dibuja las olas altas,

    tan altas,

    de versos blancos

    tan blancos (…)”

    “Musas que me inspiran

    como me inspiran las barcas…

    las gaviotas, los recuerdos,

    los años que nunca vuelven,

    las miradas que se pierden,

    los matices que se estrechan,

    como se estrecha la vida

    por las calles del presente (…)”

    “A las gentes de la mar”, va dedicada a su entorno, al modo de vida en la villa marinera de Cantabria donde vive, Castro Urdiales, y sobre todo al mar que le ha servido de gran fuente de inspiración…

    “Barrio de los marineros,

    bajamar de mis sueños,

    sobre la barca varada,

    siguen tendidos los remos.

    Pleamar de esperanza.

    ¡A sotavento!

    Por la acera de las nubes

    caminamos al reencuentro (…)”

    El poemario continúa con “Paisajes de juventud” que dedica a sus padres. Son poemas emotivos e íntimos en los que relata sus vivencias familiares de esta época de su vida.

    Como estos, que dedica a su madre…

    “Campos enteros de trigo,

    redes enteras de peces,

    besos que no dio nadie,

    caricias que se estremecen.

    Ni en los nidos en flor,

    hay aves que tanto quieren (…)”

    “Refugio de mí”, dedicado a su compañera, y “Retoños” reúnen bellos poemas en torno al amor, los hijos, los sentimientos y las vivencias familiares.

    A su mujer:

    “Destapas la arena tierna

    de tu orilla mojada,

    desnudez, de mar conforme

    que te pliegas a mis aguas(…)”

    “Bajamar que refluyes

    embates de besos blancos (…)”

    A sus hijos:

    Me llamas

    y en tus metáforas

    de lenguaje sin sentido,

    entiendo las palabras de tus pupilas,

    las miradas de tus labios,

    el eco de tus silencios

    y tus manos que me reclaman.

    Recitas versos filiales,

    poeta sin estatura

    que me grabas en el alma (…)”

    El último apartado, “Cuando se quiebran los rasgos, se compone de varios textos donde reflexiona sobre la vida que le tocó vivir, el camino recorrido, el paso del tiempo, el olvido, la vejez que se acerca…Todo ello envuelto en una hermosa melancolía.

    Destaco este, a modo de despedida :

    (A la vida que me cobija)

    “¿Qué habría sido de mi vida

    si en el cauce tortuoso

    del río que me cobija,

    hubiera sido otra orilla

    más abajo o más arriba,

    la que poniendo sus manos

    de limo y de celosía,

    me acogiera en su seno

    y en su seno, mi porfía?(…)”

    Como resumen, diría que, en un lenguaje conciso, sencillo, sin innecesarias estridencias, pero no por ello exento de un lirismo suave y hermoso, Sencillamente, la vida” es un paseo por la existencia bien elaborado, una larga calle recorrida que desemboca en el mar de la palabra vivida y callada que sale a la luz pública después de un largo recorrido vital por el tiempo y los años.

    Vivir, vivir es lo que importa. En sus palabras encontramos la respuesta:

    “La vida es un sumatorio de tantas y tantas vidas…pasadas, presentes y futuras.
    Cuando unas se terminan, otras germinan de la nada para seguir creando vida.
    El olvido, es la antesala del recuerdo y el recuerdo, el jardín de los sueños; los que fueron y los que pudieron haber sido…”

    Nunca es tarde para que brote de nuevo la poesía y siga dando sus frutos…

    Joseba Saxia es miembro también de nuestra Comunidad Poética Poémame.

    Allí lo conocí y allí ha publicado sus hermosos poemas bajo el seudónimo de “Txopo”.

  • 13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    En esta ocasión, entrevisto a un compañero de nuestra Comunidad de Poetas Poémame, José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto”, como gusta llamarse.

    A punto de cumplir un año con nosotros, lleva ya compartidos más de doscientos poemas en su perfil de autor. También se le dedicó, anteriormente, otro artículo en nuestra revista con motivo de ser nominado como “Poeta del mes”.

    Así se define él mismo:  “…diré que soy granadino ya casi sesentón y que, desde muy joven, fui seducido por las artes literarias, a las que me he rendido como un fiel servidor y he tenido la osadía de entregar alguna obra poética, creo yo , por lo menos, legible. Soy, por consiguiente, aprendiz eterno de poeta que, al recalar en la Universidad de Mayores de la Universidad de Granada y en su Aula de Poesía que dirige nuestro poeta y maestro Luis de la Rosa, he emprendido esta aventura poética con mayor brío y dedicación. Todo lo demás es algo accesorio.”

    En febrero, con un poema dedicado a Antonio Machado, resultó ganador del I Premio Nacional de Poesía ALUMA, dirigido al alumnado de los Programas Universitarios de las Aulas de Mayores.

    1- ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi vida literaria ha sido, de alguna manera, una labor solitaria y subterránea, siempre al compás que marcaba la vida laboral y familiar. Soy un abuelo y padre de familia con residencia en Granada, aunque pasé mis primeros años en Navarra, adonde me siento muy unido.

    Publiqué de muy joven en algunas revistas de escasa tirada y duración, aunque alejado de las corrientes y los modelos literarios que imperaban en ese momento y me convertí en un poeta que escribe a solas, tomándose el pulso, descifrando la vida, la sociedad…pero, sobre todo, la profunda vida interior.

    Desde hace tres años, al incorporarme al Aula de Mayores de la Universidad de Granada, participo en una tertulia poética donde he comenzado a leer y publicar en su revista. Ya en febrero de este año fui premiado en la I edición de Poesía Nacional de Aluma, que ya ha recogido la revista, y que me ha servido para reiniciar mi trabajo poético.

    2 -¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas se circunscriben principalmente a los poetas de la Generación del 27 y a la Generación del 50; pero son dos los poetas me han marcado principalmente, el primero Juan Ramón Jiménez y más tarde José Hierro, su poesía narrativa y su contraste con las alucinaciones han sido muy importantes en la evolución de mi poesía. Y, por supuesto, la obra de D. Antonio Machado por su referente moral y por la calidad excelsa de su poesía.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía tiene dos vertientes, la del conocimiento como una fórmula para entender la vida, una poesía íntima y frágil, donde las respuestas a los interrogantes y los misterios del ir viviendo, contrastan con otra inquisitiva, socarrona, que pretende despertar las conciencias aletargadas y denunciar las formas más indecorosas de esta sociedad. La única premisa que me condiciona a la hora de escribir es el rigor en las formas y la calidad literaria: decir, pero de forma cuidada y artística.

    4 – ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    El poeta evoluciona a la par que su existencia, el aprendizaje continuo, las vivencias, lecturas…conforman el poema que el escritor va configurando a lo largo de su devenir.

    En mi caso, mis primeros poemas estaban influidos por Alberti o Lorca, con un lenguaje más expansivo, con temática variada y sin tener un estilo definido que luego fue perfilándose con años de paciente trabajo solitario. Hoy en día mi estilo pretende ser escueto, que no ramplón, donde la belleza recorra los versos, y que las imágenes poéticas y el desarrollo del poema conlleve la mayor información con el menor número de palabras, siempre con el mayor rigor y el más cuidado estilismo.

    5 -¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Ese es mi talón de Aquiles y la principal causa de mi alejamiento a la hora de publicar, debido a mi exigencia a la hora de considerar un poema terminado. Generalmente, después de un primer borrador, dejo reposar unos días el poema, al que vuelvo, posteriormente, para una lectura reposada y en ese momento, decido si está terminado o regresa a la “sala de espera”. Por ejemplo, el poema “A unos lirios (apunte)” publicado en la Comunidad el 25 de febrero, tuvo su primera redacción en 1990. Mi forma de corregir es de esta manera, muy exhaustiva y metódica.

    6 -¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente a esa búsqueda. Otro fin, reivindicar en la poesía contemporánea las formas clásicas (soneto, silva, lira, romance…) si acaso, para darles otra vuelta de tuerca y que los poetas más jóvenes recuperen esa materia prima que siempre ha estado ahí.

    7-¿Qué lugar ocupan, para un poeta como usted, las lecturas en vivo? ¿Y los premios literarios?

    Las lecturas en vivo son un estímulo para el lector, acercan el mundo poético, tan lejano a veces al pueblo al que deberían ir destinados. Así mismo, dan a conocer a los poetas, a su obra y trayectoria poética.

    Los premios son un acicate para los creadores porque dan un sentido al poeta que escribe en soledad, y que desconoce el calado que su obra tiene entre los lectores y la sociedad. Es un reconocimiento tácito para seguir escribiendo.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs…?

    Son, o deberían ser, una forma de recuperar la poesía, de volver a hacerla plebeya, y no prisionera de la cátedra y la crítica literaria. El problema radica en la calidad de algunas de estas plataformas, que pueden perjudicar esta recuperación.

    He participado, anteriormente, en otras plataformas y el rigor y la calidad han brillado por su ausencia. Aquí, en Poémame, me siento reconfortado, puesto que se me exigió una mínima calidad para entrar a formar parte de este magnífico proyecto.

    9 -¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Recomiendo el poema de José Hierro, “Historia para muchachos”. Un poema que, desde un aparente prosaísmo, ahonda en las circunstancias biográficas y espirituales de un poeta en un tiempo determinado. Bello y gran poema.

    10-¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ahora mismo estoy leyendo, con dedicación, “Cuaderno de Nueva York” de José Hierro, además de los diarios de D. Manuel Azaña, ya en otro apartado.

    11.- ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    El mejor consejo es la lectura atenta y cuidadosa del poema; aprender las nociones básicas de versificación clásica (rima, métrica, estrofas…) y, sobre todo, mucho trabajo. Escribir sin descanso, sin un fin determinado. Es la mejor receta que se puede dar.

    12.- ¿Ha publicado algún libro? ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    De momento no tengo ningún libro publicado, salvo la experiencia en revistas y comunidades como esta, aunque ya estoy con un poemario terminado y en proceso de revisión.

    La industria editorial, la tradicional, no apuesta con la suficiente energía en dar a conocer otras corrientes distintas a las oficiales. Y, tímidamente, otro tipo de editoriales o la autopublicación parecen paliar, de alguna manera, esa otra poesía no adscrita. El futuro está lleno de alternativas.

    13.- ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    El cuestionario es muy exigente y exhaustivo, poco podría añadir yo, solo dar las gracias por permitirme mostrar la cara del poeta de a pie. Un cordial saludo.

    Y para terminar la entrevista, este hermoso soneto autobiográfico recitado por el autor: Biografía”.

    Gracias por tu buena disposición y amabilidad para hacer la entrevista, José Antonio. Mucha suerte, compañero. Que sigas cultivando esta maravillosa pasión poética y que pronto se haga realidad ese proyecto de poemario, que estás preparando con tanto mimo y dedicación.

    Y a los lectores, amantes de la Poesía, muchas gracias por leer, espero que hayáis disfrutado de la entrevista.

  • 5 poemas de Josefina de la Torre, una mujer de vanguardia

    5 poemas de Josefina de la Torre, una mujer de vanguardia

    “Llevabas

    en los pies arena blanca

    de una playa desconocida.

    Por eso

    cuando a mí llegaste

    no sentí tus pisadas.(…)

    Llevabas

    en las manos abiertas

    espuma blanca de aquel mar” (…)

    Hablar de Josefina de la Torre, es hablar de una artista polifacética en todos los sentidos. Aunque es conocida sobre todo por su obra poética, cultivó distintas artes. Además de ser una de las pocas escritoras vinculadas a la Generación del 27, también fue cantante lírica y actriz de cine, teatro y televisión.

    Nació en Las Palmas de Gran Canaria, en 1907 y formó parte de una familia amante del arte y la cultura; entre ellos había poetas, pintores o músicos. Desde niña comenzó a escribir poemas y aprendió a tocar algunos instrumentos como el piano, el violín y la guitarra. También aprendió a cantar y a actuar en un pequeño teatrillo que había construido su abuelo en la casa familiar de Las Canteras. Allí organizaba junto a su hermano Claudio, algunas obras de teatro en las que participaban todos los miembros de la familia.

    Cuando su hermano Claudio recibe el premio Nacional de Literatura en 1923, Josefina lo acompañó a Madrid para terminar sus estudios como cantante y actriz. Y allí se instaló para desarrollar su carrera literaria y artística. Entre 1926 y 1935 conoció a los escritores de la Generación del 27. Con ellos, publicaba sus poemas en revistas literarias tan prestigiosas como España, Alfar, Verso y prosa, La gaceta literaria o Azor  y acudía a tertulias para charlar y discutir sobre poesía. Rafael Alberti y Federico García Lorca fueron referentes y modelos indiscutibles para ella.  

    “Del cielo cae una lluvia
    redonda de puñaladas.
    Cien heridas en el lomo
    de la tierra verde y blanda.”

    Y precisamente fue en 1927 cuando publicó su primer libro, Versos y Estampas que fue prologado por Pedro Salinas, el cual dijo de ella:

    “Era un águila. El águila misma de la inspiración cazada viva por primera vez en el continente poético, llevada cautiva, ejemplar único y sin precio camino de Europa. Y que ahora estaba sola, perdida en la noche entre cielo, hondo mar, apoyada en las alas anchas, mientras que en cien lugares del mundo la esperan con la ventana abierta y la pluma preparada, tantos y tantos, con el corazón anhelante, en vano.”

    Fue una mujer independiente, que vivió de su propio trabajo durante toda su vida. Una auténtica artista, además de ser una excelente poeta. Trabajó como cantante y actriz de cine y de teatro y llegó a fundar su propia compañía teatral, la Compañía de Comedias Josefina de la Torre. También trabajó en la radio y colaboró en series de televisión.

    Sus años de juventud coincidieron con la II República Española (1931-1936), que fue una época de enormes avances para las mujeres y quiso ser una de esas mujeres modernas, de vanguardia, tal y como ella misma nos cuenta en la célebre antología Poesía Española (1934) de Gerardo Diego, en la que estuvo incluida. Se la relaciona con el grupo de las Sinsombrero, mujeres artistas y poetas adscritas a la Generación del 27, como Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde, Maruja Mallo, Margarita Nelken o María Teresa de León.

    Su obra en verso es muy breve, pero recoge algunas de las tendencias líricas más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Heredera del Modernismo, se centró de lleno en la corriente de la “poesía pura” que dominaba en la literatura española de la década de 1920.

    Su obra poética se resume en cuatro libros, no obstante, numerosos poemas suyos permanecen dispersos por las diversas revistas en las que fueron apareciendo.

    • El primer libro que publica, en 1927, se titulaba Versos y estampas.
    • Dos años más tarde, en 1930, publica sus Poemas de la isla, donde se aprecia la influencia neopopularista de la Generación del 27, con una poesía ya más intelectualizada.
    • Marzo incompleto, publicado en 1968, es una obra plena de madurez.
    • Y en 1989 se publica su obra poética completa, en la que se incluye el poemario Medida del tiempo, inédito hasta ese momento.

    Los temas frecuentes que aborda en ellos son: la infancia, la muerte y la soledad; pero entre todos, destaca el paisaje insular, concretamente el mar y la playa, dentro de la tradición poética canaria y en sus últimos poemas el paso del tiempo y la vejez, que ensombrecen su tono.

    “No te acerques al estanque:
    antes me he mirado en él
    y vi su fondo a través
    de mi sombra.
    No te acerques al estanque:
    tendrás el pecho hondo y frío
    y tembloroso del agua.”

    En su obra, con una aparente sencillez expresiva que no es tal, puede notarse una fuerte atracción por lo moderno, una gran admiración por la naturaleza y una voz clara y profunda, capaz de llevarte a la reflexión.

    Escribió en prosa algunos relatos, novelas cortas y algunas adaptaciones teatrales.

    Josefina murió el 12 de julio de 2002 en Madrid, a la edad de 95 años. La prensa se hizo eco de la noticia, denominándola “La última superviviente de la Generación del 27”.

    En este poema, que abre el poemario Medida del tiempo, se dirige a sus compañeros de la Generación del 27 a los que llama por su nombre y les reprocha su silencio y su olvido, después de haber sido sus maestros y guías.

    “Mis amigos de entonces,

    aquellos que leíais mis versos

    y escuchabais mi música:

    Luis, Jorge, Rafael,

    Manuel, Gustavo…

    ¡y tantos otros ya perdidos!

    Enrique, Pedro, Juan,

    Emilio, Federico…

    ¿por qué este hueco entre las dos mitades?

    Vosotros ayudasteis

    a la blandura del que fue mi nido.

    Yo me formé al calor

    que con vuestras palabras me envolvía.

    me hicisteis importante.

    Con vuestro ejemplo,

    me inventé una ambición

    y tuve

    vuelos, insospechados de gaviota.

    Gaviota, sí,

    porque fue el mar mi espejo

    y reflejó mi infancia, mis septiembres…

    ¡Amigos que de mí hicisteis nombre!

    A la mitad vertiente de mi vida

    hoy os llamo.

    ¡Tendedme vuestras manos!

    Yo me sentí nacer,

    para luego rozar de los cimientos

    la certera caricia.

    Pero de pronto,

    un día me cubrió lo indefinible,

    algo sin cuerpo, sin olor, sin música…

    y me sentí empujada,

    cubierta de ceniza,

    borrada con olvido.

    ¿Dónde estabais vosotros, compañeros,

    vuestras letras de molde, vuestro ingenio,

    vuestra defensa

    contra el desconocido ataque?

    ¡Oh, amigos!

    Enrique, Pedro, Juan,

    Emilio, Federico…

    nombre que no responderán mi voz.

    Manuel, Gustavo,

    lejos…

    Luis, Jorge, Rafael…

    Que aunque el afán

    vientos nos dé para encontrarnos,

    ignoro en qué ciudad

    y si llegará el día

    en que vuelva a sentirme descubierta.”

    Y a continuación otros cuatro poemas representativos de sus distintas obras, una poesía íntima y rica en experiencias personales, con pasión y sin estridencias:

      “La tarde tiene sueño
    y se acuesta en las copas de los árboles.
    Se le apagan los ojos
    de mirar a la calle
    donde el día ha colgado sus horas
    incansable.
    La tarde tiene sueño
    y se duerme mecida por los árboles.
    El viento se la lleva
    oscilando su sueño en el aire.”

                                    (De Versos y estampas)

      “Todos los días
    llama a mi puerta el desconsuelo
    Estoy vacía y su eco resuena
    por todos los rincones de mi vida.
    Se estremece mi sangre
    que es un hilo de hielo
    al faltarme el calor de tu presencia.
    No comprendo el idioma del paisaje;
    qué quiere decir sol,
    cielo azul
    aire.
    No comprendo mi ritmo,
    ni mi esencia,
    ni por qué sigo andando,
    respirando,
    contemplando a la gente,
    a los perros que pasan,
    a los pájaros
    que mi balcón visitan diariamente.
    Ni por qué la mirada,
    mis ojos,
    abarcan el entorno que me envuelve.
    Ya no comprendo nada.
    El mundo se me ha vuelto
    un compañero extraño
    que camina a mi lado
    y no conozco.
    ¿Qué quiere decir vida?
    Ya no encuentro
    aquel sabor que un tiempo me dejara.
    Las palmas de mis manos
    se cierran sin calor,
    desconsoladas.
    Que eran tuyos tu casa y tu paisaje;
    que está en ellos la huella de tus pasos,
    el hueco de tu cuerpo.
    Y está la casa llena
    de tu recuerdo.”

     “Me busco y no me encuentro.

    Rondo por las oscuras paredes de mí misma,

    interrogo al silencio y a este torpe vacío

    y no acierto en el eco de mis incertidumbres.

    No me encuentro a mí misma.

    Y ahora voy como dormida en las tinieblas,

    Tanteando la noche de todas las esquinas.

    Y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,

    que son fruto, sonido, creación, universo.

    No este desalentado y lento desgranarse

    que convierte en preguntas todo cuanto es herida.

    Y rondo por las sordas paredes de mí misma

    esperando el momento de descubrir mi sombra”

                                                (De Marzo incompleto)

    “Cuando veo mi imagen reflejada
    en la luna impasible del espejo,
    siento cómo me duele su reflejo
    tan fiel a mi verdad enajenada.
    Esta forma que late y se rebela,
    un tiempo fue de amor y fue de vida;
    y aún hoy, que huellas saben de su huido,
    queda una voz para su luz en vela.
    Pero un día vendrá el irremediable
    que a este espejo me asome, ya acabada.
    Y la raíz de fuego insobornable
    que crece en mi interior, aún no saciada,
    conmoverá la cárcel indomable
    con su llanto de ruina abandonada.”

                                     (De Medida del tiempo)

    REFERENCIAS:

    Datos extraídos de la biografía de la autora:

  • 13 preguntas a una bibliotecaria, María José Viz Blanco: “Cuando era muy  pequeña soñaba con trabajar en una librería.”(Biblioteca Miguel González  Garcés da Coruña)

    13 preguntas a una bibliotecaria, María José Viz Blanco: “Cuando era muy pequeña soñaba con trabajar en una librería.”(Biblioteca Miguel González Garcés da Coruña)

    Hoy entrevisto a María José Viz Blanco, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela, bibliotecaria de profesión y poeta. Desarrolla su labor en la sección de Literatura Infantil y Juvenil de la citada biblioteca, la más grande de A Coruña. María José forma parte también de nuestra comunidad poética, Poémame, donde la conocí.

    ¿Cómo decidiste hacerte bibliotecaria? ¿acaso eres una romántica sin esperanza como el protagonista de Farenheit 451? Háblanos un poco de ti.

    Que yo sea bibliotecaria ha sido fruto de la casualidad y, pienso ahora, también del destino. Entré a trabajar en la Biblioteca Pública de Ourense, hace casi veinticinco años, como auxiliar administrativa en funciones de auxiliar bibliotecaria. Era un tiempo en el que no existía, todavía, la categoría de auxiliar de archivos y bibliotecas en Galicia. Pasados siete años, se crearon plazas por oposición, me presenté y me convertí, de ese modo, en bibliotecaria por derecho. Cuando era muy pequeña soñaba con trabajar en una librería. Y, en esencia, somos muy parecidos los bibliotecarios y los libreros. Con lo cual, se puede decir que he cumplido mi sueño.

    Cuéntanos brevemente la historia de la biblioteca donde trabajas, ¿qué tiene de especial?

    Cuando aprobé las oposiciones, elegí como destino A Coruña. En concreto, la Biblioteca da Coruña Miguel González Garcés. Es la más grande de la ciudad (existe, también, una buena red de bibliotecas municipales, por un lado, y, por otro, una biblioteca dependiente de la Diputación de A Coruña. Además hay que tener en cuenta a las bibliotecas especializadas, de la Universidad, escolares, etc.). Mi biblioteca corresponde a las llamadas antiguamente, “Públicas del Estado”. Desde hace unos años, dependemos totalmente de la Xunta de Galicia. Somos depositarios de todo lo publicado por el Depósito Legal de la provincia. Y pertenecemos a la Rede de Bibliotecas Públicas de Galicia.

    ¿En qué sección de la misma trabajas?

    He pasado por todas las secciones de la Biblioteca, en todos estos años de servicio, pero llevo ya unos cuantos dedicándome a la Sala Infantil-Juvenil, principalmente. Lo cual no significa que, en momentos de escasez de personal, no tenga que suplir a compañeros en otras Salas.

    ¿Cuántos títulos tenéis aproximadamente?

    De los más de 250.000 documentos (entre libros, material audiovisual,
    revistas…) que contiene toda la Biblioteca, el fondo de la Sala Infantil-Juvenil supera los 42000, localizados tanto en la propia Sala como en su Depósito.

    ¿Cómo es el cliente tipo de la biblioteca? ¿Cuál es el género que más se lee?

    En mi Sala, como es lógico, los usuarios suelen ser niños y niñas, sus padres y abuelos y los docentes especialistas. En la biblioteca, en general, los usuarios son muy variados. Al tratarse de una biblioteca pública, las personas que se acercan son de edades y profesiones muy diversas. En cuanto al género más leído en la Infantil son más solicitados los cuentos y cómics, por encima de la poesía y el teatro. Si nos referimos a los adultos, basándome en mi experiencia con el préstamo y devolución de fondos generales, el interés sigue estando centrado en la novela y en los ensayos que, muchas veces, necesitan nuestros usuarios para su formación o intereses concretos. Dicho sea de paso, el préstamo de audiovisuales (en especial, las series más populares) es cada vez más frecuente, incluso entre el público infantil que muchas veces prefiere, por ejemplo, ver las películas de Harry Potter a leer sus libros… (Lo cual me parece, cuando menos, preocupante).

    ¿Escribes? ¿Qué género literario? ¿Tienes algún libro publicado?

    En 2015 se me despertó un interés creciente por la escritura. Tanto es así que, en menos de cuatro años, he publicado cuatro obras: dos son del género de la Microliteratura (Creaciones mínimas e Instantes hallados) y las dos últimas, dos poemarios completos (Los abrazos líquidos y Mar de chuvia seca, que es mi primer libro en edición bilingüe gallego-castellano y que estoy presentando, actualmente, en mi tierra).

    Dime tres requisitos imprescindibles para ser bibliotecario/a.

    Lo primero es ser empático, lo cual debe ir asociado, a mi modo de ver, a una formación continua y a que siempre exista motivación, pues esta es el motor que permite ser más eficaces y disfrutar, a un tiempo, de nuestro trabajo.

    ¿Cómo haces para recomendar libros? ¿tus gustos? ¿la vestimenta de quien te pregunta?…

    No me gusta nada recomendar lecturas, ni a los usuarios adultos ni a los niños. Pero cuando me “presionan” algunos padres para que ayude a su hijo o hija a enamorarse de la lectura, suelo dirigirlos a las colecciones más populares, del tipo “El diario de Greg” o la serie de “Tom Gates”, si son mayorcitos. A los más pequeños les busco esos maravillosos álbumes, con mucha ilustración, que invitan a ser admirados. Luego ya irán, poco a poco, leyendo libros con más texto que imagen. Por destacar una editorial de cuentos infantiles, para los más pequeños, en la que la ilustración es la protagonista, señalaría a Kalandraka, que es de Pontevedra, pero que se distribuye por toda España, tanto con oferta en gallego como en castellano.

    ¿Tienes alguna receta para incentivar la lectura entre los niños y jóvenes que os visitan? ¿realizáis algún evento o actividad de animación lectora?

    En nuestra Sala Infantil-Juvenil se realizan actividades de animación lectora, a través de dos vías principales: por un lado, se reciben visitas frecuentes de alumnos de colegios de la ciudad, a los que se les guía por la biblioteca y por sus fondos. Por otra parte, todos los sábados por la mañana, excepto el mes de agosto, tenemos cuentacuentos, talleres y similares, que convocan a numerosos usuarios.

    ¿Crees que los libros digitales están cambiando el mercado?

    Cada vez tienen más adeptos, es algo incuestionable, pero yo pienso que no van a desbancar al libro impreso. Aquí, en Galicia, tenemos una plataforma de préstamo del libro electrónico, llamada GALICIALE, que está funcionando muy bien. El único requisito imprescindible es pertenecer a alguna de las bibliotecas de nuestra Red. Muchas de las últimas novedades editoriales se pueden descargar de dicha página, de una manera muy fácil y cómoda.

    ¿Cuál es el rasgo diferencial de una biblioteca pequeña o de pueblo con respecto a la de una ciudad?

    Las bibliotecas de pueblo concentran todas las secciones en un único espacio, con todos los inconvenientes y ventajas que eso conlleva. Desde luego, uno de sus valores es el trato humano cercano que, en una biblioteca grande como la mía se pierde, en cierto modo. El saber qué le gusta a un usuario, el recomendarle las lecturas que más le puedan gustar, es habitual en las bibliotecas de los pueblos. No quiero decir con esto que en las bibliotecas de la ciudad no haya usuarios fieles, que conocemos de siempre, pero la gran cantidad de usuarios que debemos atender, en poco tiempo, nos fuerza a los bibliotecarios a tratar de agilizar nuestra gestión, sin detenernos mucho con cada persona, lamentablemente.

    ¿Cuál ha sido tu momento más dulce o la anécdota más divertida que has vivido como bibliotecario/a?

    Yo he tenido muchos momentos muy agradables, casi siempre basados en el agradecimiento de mis usuarios. Alguna mamá me ha dicho que yo nunca la dejo marchar sin intentar encontrarle, por todos los medios que se me ocurren, lo que me pide y, para mí, es muy satisfactorio que se reconozca mi esfuerzo. Una de las últimas anécdotas: una niña se disgustó porque yo no iba a estar por la mañana para cuando ella viniese con su colegio a visitarnos. Decía que, si yo no estaba, no venía, jajaja. Hace unos años escribí una Carta al Director, publicada en periódicos como El País, a la que titulé “Labor bibliotecaria”. Por cierto, fue también “Carta de la
    Semana” en XLSEMANAL. En ella decía, entre otras cosas, que recibir un simple “gracias”, por parte del usuario satisfecho, da valor a mi trabajo y al del resto del personal de la biblioteca. Y sigo pensando lo mismo.

    ¿Qué es lo que menos te gusta de un/a cliente y de tu profesión?

    No me gustan las personas que, aprovechándose de mi buena predisposición para el trabajo, “abusan” y exigen lo que no deben. Y no soporto la falta de motivación de algunos compañeros, pues generan descontento en los usuarios y en el resto del personal.

    Para terminar me gustaría que nos recomendases los tres libros que más te han apasionado y el que nunca volverías a leer.

    Ya he dicho que no me gusta recomendar, pues cada persona debe descubrir sus propias lecturas favoritas. Yo siempre he sido una gran lectora de literatura española, influida por mis estudios, con preferencia por la literatura breve y la poesía. De las tres propuestas que me han venido a la mente, dos son de autores españoles. La excepción es un libro hermoso de un autor japonés.
    “Lo bello y lo triste” de Yasunari Kawabata.
    “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca.
    “Réquiem por un campesino español” de Ramón J. Sender.
    Con respecto a libros que no volvería a leer, tengo que decir que, salvo de El Quijote, que lo he leído cinco veces, no suelo repetir la lectura de libros. Pienso que hay tanta producción literaria que es mejor ampliar el abanico, descubrir a nuevos autores y obras. Además, yo tengo una norma propia: si un libro no me atrae desde las primeras páginas, no sigo leyendo, pues creo que, si lo hiciese, perdería la oportunidad de descubrir otras obras interesantes que me están aguardando. Quisiera terminar agradeciendo a María Prieto y a Poémame el haberme invitado a responder a este cuestionario. Las bibliotecas son un derecho y un privilegio. Se deberían potenciar y apoyar más, pues la cultura nos hace ser mejores personas. Gracias.

    Muchas gracias a ti, María José, por acceder a esta interesante entrevista.

  • Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    “Yo de niña en mi espíritu sentía

    vaga melancolía

    de secreta ansiedad, que me agitaba;

    mas, al romper mi canto,

    cien veces, con espanto,

    en la mente infantil lo sofocaba.

    Que entonces, en mi tierra, parecía

    la sencilla poesía

    maléfica serpiente cuyo aliento

    dicen, que marchitaba

    a la joven que osaba

    su influjo percibir sólo un momento.”

    Nació el 2 de diciembre de 1820 en Almendralejo (Badajoz), en una familia adinerada y de ideología progresista. Su padre y su abuelo fueron perseguidos por el régimen a causa de sus ideas políticas. Su vida transcurrió en uno de los periodos históricos más convulsos de la historia de España, en poco menos de 100 años la política, la economía y la sociedad experimentaron grandes cambios.

    A la edad de 4 años, su familia se trasladó a Badajoz y allí fue educada según la tradición de las niñas de su época: costura, labores del hogar… Pese a lo cual, ya desde pequeña muestra un acusado interés por la literatura, lee libros de cualquier género u obra que podía conseguir y de manera autodidacta, comienza a componer versos con mucha facilidad, pero con errores léxicos.

    Mis estudios fueron todos ligeros porque nada estudié sino las ciencias del pespunte y del bordado y del encaje extremeño…” (Fragmento de una carta escrita en 1909.)

    Sin conocer el castellano, aprendí, sola, el francés y el italiano, y subí de un vuelo a leer a Tasso, Petrarca y Lamartine”.

    Con esta temprana afición literaria, escribió su primer poema a los diez años y tenía trece cuando Espronceda le dedicó unos versos:

    “Dicen que tienes trece primaveras

    y eres portento de hermosura ya,

    y que en tus grandes ojos reverberas

    la lumbre de los astros inmortal…”

    Se casó con Justo Horacio Perry, diplomático norteamericano, secretario de la embajada de su país. Su casa en la calle de Lagasca se convirtió en lugar importante de la vida literaria madrileña, famosa por las tertulias de escritores que en ella se realizaban y fue también refugio de políticos en esos años convulsos del XIX.

    Fue una mujer apasionada, con una elocuencia e intensidad poco frecuentes entre las damas de aquella época. Desarrolló una gran actividad como anfitriona, primero en Madrid, después en Lisboa, adonde se trasladaron a vivir. Por su salón pasaron personalidades progresistas de la altura del Duque de Rivas, Quintana, Zorrilla o Castelar.

    Es muy probable que influyera en su temperamento romántico la afección de catalepsia crónica que padecía, llegando a «morir» varias veces, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida.

    En 1844 se publica la noticia de su falsa muerte. Entonces escribe “Dos muertes en una vida”, que se publicaría tras su fallecimiento. Ya entonces había sido admitida en el Instituto Español y en casi todos los Liceos de España.

    Carolina falleció el 15 de enero de 1911 en Lisboa. Y su cuerpo, junto con el de su marido, fue trasladado y enterrado en Badajoz.

    Escritora y poeta, dejó su impronta en el siglo XIX pues fue pionera de la igualdad y abrió las puertas del mundo intelectual a las mujeres. Amante del progreso y de los inventos, amiga de la reina Isabel II y cortejada por la élite política y literaria. Famosa por su belleza y elegancia (lo prueba el retrato que le pintó Federico Madrazo y que se conserva en el Museo del Prado), su talento y sus ideas anticonformistas. Con sus escritos y con la denuncia de sus versos, se rebeló ante las injusticias. Y su voz pudo oírse al otro lado del océano cuando, simpatizando con la causa del presidente Lincoln, abanderó la abolición de la esclavitud en América.

    Junto a Gertrudis de Avellaneda, fue representante de la poesía femenina de la segunda oleada del Romanticismo en España en el siglo XIX, en unos años en que el espacio poético femenino lo llenaba una figura de tanta fuerza como la de Rosalía de Castro, que casi no deja sitio para ninguna más.

    La producción más importante de Coronado es la poética. Sus poemas fueron recogiéndose poco a poco en revistas, y más tarde, en 1843, se recopilaron en un volumen (Poesías) con prólogo de Hartzenbusch. En las posteriores ediciones de 1852 y 1872 se incorporaron nuevos poemas. Sin embargo, hasta hace poco no se ha podido conocer la totalidad de su obra.

    Sus poemas más conocidos fueron recogidos en Poesías (1843) o Poesías de la señorita Carolina Coronado (1850).

    Su talento como escritora, no estuvo exento de sinsabores por su condición de mujer, en una época en la que las poetas eran consideradas poco menos que “trastornadas”. Fue una figura relevante en su tiempo a la que se le asignó la incómoda etiqueta de miembro del grupo de “poetas menores”.

    En su poema, “La poetisa en el pueblo”, recoge las burlas y el sentimiento de rechazo que genera en una sociedad provinciana el hecho de que una mujer escriba poesía:

    “¡Ya viene, mírala! ¿Quién?

    – Esa que saca coplas.

    –Jesús que mujer más rara.

    –Tiene los ojos de loca (…)”.

    “Más valía que aprendiera

    a barrer que a decir coplas.

    -Vamos a echarla de aquí.

    -¿Cómo? -Riéndonos todas.”

    En prosa escribió un total de quince novelas y algunas obras teatrales.

    Desde el punto de vista temático, su obra poética es muy diversa: la contemplación e interpretación subjetiva de la naturaleza, el amor, la religión, el compromiso cívico, social e incluso político, y un naciente feminismo, que es uno de los temas más personales y constantes en su obra.

    Hay una secta de hombres implacables que con su odio colectivo a todas las mujeres ilustres, antiguas y modernas, se han armado de la sátira, del desprecio y de la calumnia”.

    (Fragmento de La Sigea.)

    Según el profesor y filólogo, Juan Senís, su historia no brilla en los manuales literarios y la apasionada Carolina es una gran desconocida para el gran público, a pesar de que muchos de sus poemas son de una indiscutible calidad. Rosalía de Castro dominando el panorama literario del siglo XIX, casi no deja sitio para ninguna más. Quizás en otra situación su obra hubiera tenido otra suerte…

    Estos 5 poemas que he elegido de su obra tienen una marcada afinidad con el romanticismo y el naturalismo. No solo están impregnados de una enorme sensualidad y belleza, sino también de compromiso social y reivindicación. La mayoría de sus poemas son muy extensos, por lo que algunos de los seleccionados son fragmentos.

    Que disfruten estos versos de su hermosa y apasionada poesía.

    “CANTAD, HERMOSAS”

    Las que sintáis, por dicha, algún destello

    del numen sacro y bello,

    que anima la dulcísima poesía,

    oíd: no injustamente

    su inspiración naciente

    sofoquéis en la joven fantasía.

    Si en el pasado siglo intimidadas

    las hembras desdichadas,

    ahogaron entre lágrimas su acento,

    no es en el nuestro mengua,

    que en alta voz la lengua

    revele el inocente pensamiento.

    Do entre el escombro de la edad caída,

    aun la voz atrevida,

    suena, tal vez, de intolerante anciano,

    que en áspera querella

    rechaza de la bella

    el claro ingenio, cual delirio insano.

    Mas ¿qué mucho que sienta la mudanza

    quien el recuerdo alcanza

    de la edad en que al alma femenina

    se negaba el acento,

    que puede, por el viento,

    libre exhalar la humilde golondrina?

    Aquellas mudas turbas de mujeres,

    que penas y placeres

    en silencioso tedio consumían,

    ahogando en su existencia

    su viva inteligencia,

    su ardiente genio, ¡cuánto sufrirían!

    ¡Cuál de su pensamiento la corriente,

    cortada estrechamente

    por el dique de bárbaros errores,

    en pantano reunida,

    quedara corrompida

    en vez de fecundar campos de flores!

    ¡Cuánto lozano y rico entendimiento,

    postrado sin aliento,

    en esos bellos cuerpos juveniles,

    feneció, tristemente,

    miserable y doliente–,

    desecado en la flor de los abriles!

    ¡Gloria a los hombres de alma generosa,

    que la prisión odiosa

    rompen del pensamiento femenino!

    ¡Gloria a la estirpe clara

    que nos guía y ampara

    por nuevo anchurosísimo camino! (…)

    “LA ROSA BLANCA”

    Antes que por la lluvia fecundada

    arde la tierra al sol de primavera,

    que apresurando su veloz carrera,

    muestras la luz de mayo anticipada;

    queda la yerba mísera abrasada

    antes de desplegarse en la pradera

    y, como niño que en la cuna muere,

    seco el pimpollo al rayo que lo hiere.

    Para su breve curso el arroyuelo:

    la fuente agota su caudal mezquino;

    de la desnuda acacia al muerto espino

    lleva la joven mariposa el vuelo;

    el polvo lame del estéril suelo

    la oveja hambrienta, y fijo en el camino.

    A lo lejos contempla los sembrados

    el labrador con ojos desolados…

    ¿A qué viene la niña de la aldea

    a recorrer los campos cuidadosa

    si no ha de hallar en ellos ni una hermosa

    flor, que de su cabello ornato sea?

    Siempre cuando la mansa luna ondea,

    al acabarse el día, presurosa

    desciende murmurando a la ribera

    y se mira en el agua placentera.

    Y alza de entre los juncos de su orilla

    una flor de blancura reluciente

    y una por una cuenta ansiosamente

    las hojas de su corola sencilla:

    y cuantas menos son, más gozo brilla

    en la faz de la niña, más latiente

    siente su pecho, y en el onda pura

    mira con más cuidado su hermosura. (…)

    “A UNA GOTA DE ROCÍO”

    Lágrima viva de la fresca aurora,

    a quien la mustia flor la vida debe,

    y el prado ansioso entre el follaje embebe;

    gota que el sol con sus reflejos dora;

    Que en la tez de las flores seductora

    mecida por el céfiro más leve,

    mezclas de grana tu color de nieve

    y de nieve su grana encantadora:

    Ven a mezclarte con mi triste lloro,

    y a consumirte en mi mejilla ardiente;

    que acaso correrán más dulcemente

    las lágrimas amargas que devoro

    mas ¡qué fuera una gota de rocío

    perdida entre el raudal del llanto mío…!

    “¡OH, CUÁL TE ADORO!”

    ¡Oh, cuál te adoro! Con la luz del día

    tu nombre invoco, apasionada y triste,

    y cuando el cielo en sombras se reviste

    aun te llama exaltada el alma mía.

    Tú eres el tiempo que mis horas guía,

    tú eres la idea que a mi mente asiste,

    porque en ti se encuentra cuanto existe,

    mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

    No hay canto que igualar pueda a tu acento

    cuando mi amor me cuentas y deliras

    revelando la fe de tu contento;

    tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,

    y quisiera exhalar mi último aliento

    abrasada en el aire que respiras.

    “EL MARIDO VERDUGO”

    ¿Teméis de ésa que puebla las Montañas

    turba de brutos fiera el desenfreno?…

    ¡más feroces dañinas alimañas

    la madre sociedad nutre en su seno!

    Bullen, de humanas formas revestidos,

    torpes vivientes entre humanos seres,

    que ceban el placer de sus sentidos

    en el llanto infeliz de las mujeres.

    No allá a las lides de su patria fueron

    a exhalar de su ardor la inmensa llama;

    nunca enemiga lanza acometieron,

    que otra es la lid que su valor inflama.

    Nunca el verdugo de inocente esposa

    con noble lauro coronó su frente:

    ¡Ella os dirá temblando y congojosa

    las gloriosas hazañas del valiente!

    Ella os dirá que a veces siente el cuello

    por sus manos de bronce atarazado,

    y a veces el finísimo cabello

    por las garras del héroe arrebatado.

    Que a veces sobre el seno transparente

    cárdenas huellas de sus dedos halla;

    que a veces brotan de su blanca frente

    sangre las venas que su esposo estalla.

    ¡Y que ¡ay! del tierno corazón llagado

    más sangre, más dolor la herida brota,

    que el delicado seno macerado,

    y que la vena de sus sienes rota!

    Así hermosura y juventud al lado

    pierde de su verdugo; así envejece:

    así lirio suave y delicado

    junto al áspero cardo arraiga y crece.

    Y así en humanas formas escondidos,

    cual bajo el agua del arroyo el cieno,

    torpes vivientes al amor uncidos

    la madre sociedad nutre en su seno.

    REFERENCIAS:

    Datos de la biografía de la autora extraídos de:

    Wikipedia

    Un siglo de vida y poesía.

    EcuRed Carolina Coronado

  • “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “SI LA POETA hablara

    el trino azul se diluiría

    entre las piedras del río desnudo

    para colgar puentes

    de cristalina fragilidad

    en el incipiente comienzo del día.”

    María José Viz Blanco nació en Vila de Cruces, Pontevedra. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela. Bibliotecaria de profesión. Sus comienzos en la escritura literaria parten de la Microliteratura, micropoemas a los que se aficionó y fueron el germen de su lenguaje lírico, según ella, por su pasión por lo breve y lo conciso.

    De esa manera surgen “Creaciones Mínimas” (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e “Instantes hallados” (Ojos Verdes Ediciones, 2017). Ambas obras están compuestas por micropoemas y microrrelatos (predominando estos últimos en la segunda) publicados previamente en obras colectivas o en la Red y participaciones en el Concurso de micropoemas “Cuenta 140”, promovido por El Cultural. La autora señala que en este concurso nació como poeta. Las ilustraciones del segundo libro fueron realizadas por su hermana Margarita.

    En 2018 publica su primer poemario completo, “Los abrazos líquidos” (Ojos Verdes Ediciones). La obra gira en torno al concepto simbólico del abrazo y es el origen de la obra que presento hoy.

    “Mar de chuvia seca” es su segundo poemario publicado por la Editorial Neopatria en enero de 2020, con ilustraciones de su hermana Margarita Viz Blanco.

    Se trata de una edición bilingüe en castellano y en gallego. Con ella rinde homenaje a la hermosa lengua de la tierra donde nació, acercándose con su poesía al mundo literario y cultural de Galicia, donde próximamente llevará a cabo la presentación de este poemario.

    Su título, “Mar de chuvia seca”, ya nos va señalando entre las olas la marejada intrincada y revuelta de sus versos; una visión del mundo intensa, dolorosa, inhóspita, a veces nihilista… a la que se enfrenta y ante la que sucumbe en ocasiones.

    “ECOS del caótico y visceral océano

    se acercan, en volutas displicentes, para decirme:

    párate, no pases de largo.

    Yo escéptica,

    giro mi espalda humedecida

    por tantos llantos y  dolor sobrevenido,

    y arrastro hacia el fango

    mi vida entera, invocada

    por este insolente mar embrutecido,

    que me reclama entre remolinos,

    queriendo aniquilar la soledad incrustada

    en mi perdido y vacuo ser.”

    Una hermosa lluvia seca que no moja, pero que cala hondo, que nos empapa y conmueve por dentro…

    “PERDIDA no barro,

    descalza de vida,

    de ollos conxelados,

    sen refuxio, sen parede,

    con infinda sede

    de abrazos.”

    En este nuevo libro sus poemas adoptan de nuevo, sobre todo en la primera parte, la estructura del poema breve o micropoema (sencillo en la forma, pero complejo en su construcción) en el que condensa en pocos versos todo un mundo de sentimientos, de pensamientos y sensaciones explícitas o contenidas; la crudeza y la lucha que se mantiene entre ese mundo exterior que la asfixia o acongoja y su íntimo y particular yo.

    Ese yo lírico, la subjetividad, la introspección, están presentes en la mayoría de sus poemas, escritos en primera persona y en femenino, lo que les dota de una gran veracidad y autenticidad, acercándolos así más al lector.

    “ACUBILLADA no lombo da túa sombra,

    espero a prolongación de meu ser,

    baixo o manto turbio que alumea, con tenue luz,

    os pasos da miña vellez implacable(…)”

    Tampoco llevan título alguno, no lo necesitan. Las palabras iniciales van presentando al poema remarcadas en mayúsculas y anticipando su contenido. Todos están escritos a doble página en las dos versiones: gallego y castellano.

    Su estilo es rico en todo un listado de figuras literarias y recursos fónicos, semánticos o morfológicos: aliteraciones (“Truenos anunciando / un apocalipsis de llanto”), metáforas (“solo soy un juguete descompuesto”), anáforas (a tus abrazos de angustia y lejanía / a tus ojos vacíos…”), hipérboles (“aplastada por los recuerdos que aniquilan”), epítetos (“bruñidas mañanas”, “cegadora luz”)…

    Todas estas imágenes contribuyen a crear su particular y hermoso universo lírico. Sin embargo y a pesar de ello, sus poemas no resultan sobrecargados, una sencillez estilística se vislumbra en sus versos.

    “Alforjas de miedo

    alimentan

    la nada.”

    El libro está estructurado en dos partes:

    1. A LA DERIVA.

    Esta primera parte está compuesta por 28 poemas. En ellos, lo oscuro, los sentimientos ahogados se hacen casi palpables. La poeta se desnuda en unos versos desgarrados, desolados, que retratan magníficamente esa deriva que parece llevarla, a veces al naufragio. Y en él, diluirse, desaparecer…

    “DESAPARECER tras o veo esquecido.

    Conectarse co infinito.

    Ser lembranza e ser latexo.”

    “DESAPARECER tras el velo olvidado.

    Conectarse con el infinito.

    Ser recuerdo y ser latido.”

    Y nos transmite de forma directa sus impresiones y sus reflexiones; enfrentándose a ese mar revuelto de su vida, al mundo agresivo y hostil que parece rodearla; desafiándolo o protegiéndose de él.

    “ME HUNDO en una litera de delirios.

    El miedo anquilosa mi belleza caduca

    e intento poner el pie en el estribo de mi universo.

    Mi sinrazón se quiebra bajo su propio desconcierto.

    Los buitres suspiran.

    Días soleados de afectos moribundos acuden a mí.

    Prisionera, busco una salida.

    Soy una fiera enjaulada

    entre nigromantes perdidos.”

    Todo ello aderezado con unas hermosas imágenes poéticas y un vocabulario que nos introduce en esa atmósfera, en ese mundo poético donde habita la oscuridad, la tristeza, la nada… (afectos moribundos, llantos y dolor sobrevenido, espectro senil, vuelo de muerte, aleteo estéril, libertad amputada, soledad inhóspita…)

    “LÁGRIMAS deslizándose veloces

    buscan poner fin a la nada,

    al inefable desapego.

    Derrotada, mi hundimiento aflora

    en este túnel sin escapatoria.”

    El desaliento, el desencanto también están presentes…

    “ESMAGADA polos recordos que aniquilan

    en puídas mañás de desencanto,

    agardo

    a que a lousa humillante

    de flores murchas

    sobre o durmido alento

    faga borrar a túa memoria.”

    El miedo, la amargura, la derrota, el desamparo, la ausencia…son temas recurrentes en este micromundo de sus versos, dotándolos de un clima ciertamente pesimista.

    “BANCARROTA de caricias

    que se alejan, esquivas,

    arrastrándome al feroz abismo,

    anclado en tu ausencia.”

    2. EN DIQUE SECO.

    En esta segunda parte, compuesta por 23 poemas, se van alternando algunos de mayor extensión con los micropoemas.

    La temática gira, preferentemente, en torno a la soledad, la ausencia de los afectos, o la imposibilidad amorosa. Un dique seco más anhelado que real, según se señala en el libro.

    “SINTIÉNDOME prendida a tu vuelo

    sigo culpando a las águilas altivas

    de la callada sinfonía de tu alejamiento.” (…)

    SENTÍNDOME prendida ao teu voo,

    sigo culpando as aguias altivas

    de calada sinfonía do teu afastamento.” (…)

    Poema tras poema, en el horizonte se va vislumbrando una luz indecisa que no acaba de refulgir, pero está allí, lejana aún.

    Y poco a poco, la soledad no deseada es aceptada, se va transformando en compañía, en consuelo, en una búsqueda de la paz y la armonía.

    “(…) En esta senectud alienante,

    la soledad me llena de calma,

    mecida por brisas suaves,

    deslizándose por interminables pendientes

    en pos de la luz sombría del túnel.”

    Y todavía, en medio de la oscuridad, de la aflicción o la desolación nos va llevando en busca del abrazo, de los afectos lejanos.

    “EMULSIÓN de abrazos con oxígeno vital.

    Pasión rebozada en carcajadas desordenadas.

    Cóctel de miradas furtivas.

    Escarbo, ahora, la memoria

    de sonidos y risas que nos arrebata

    la conjunción de nuestros astros desterrados.”

    A medida que vamos avanzando en esta segunda parte, el pesimismo desgarrador de los primeros poemas se va transformando en un cierto optimismo sereno, contenido…

    “Quiero convertir la niebla en luz

    y disipar el azul del cielo borrascoso

    para abochornar al arrogante sol.” (…)

    “Quero converter a néboa en luz

    e disipar o azul do ceo borrascoso

    para avergonzar ao fachendoso sol.” (…)

    La poeta expone sus sentimientos más personales e íntimos, sus ansias de sobrevivir, de salir por fin de las sombras y lo oscuro.

    Para ir acabando con hermosos versos donde subyace el deseo de un profundo renacer a la vida, la salvación propia.

    APAGAR instantes

    que se encienden,

    anegados de maleza.

    Renacer, oculta tras las alas,

    de una salvación soñada,

    todavía lejos de ser alcanzada.

    Retener la vida

    y descansar en la volátil copa del árbol

    que anhela mi abrazo.

    Y ser rama.

    Y ser pájaro.

    Y ser vuelo.”

    La voz de María José alcanza unos niveles de madurez, sensibilidad y personalidad poética enormes en este nuevo libro. Un sello muy personal y un estilo que refleja claramente ese pesimismo vital que, creo, caracteriza su poesía, aunque no exento de esperanza y renovación personal.

    En definitiva, una obra en la que abundan las ricas imágenes líricas y lo más importante: que te cala hondo por la profundidad de su temática y la expresión de los sentimientos de la propia autora. Ese sentir poético que socava sus cimientos, que plasma maravillosamente en sus escritos  y del cual me ha hecho partícipe como lectora.

    Creo que es una hermosa lluvia de palabras que te va impregnando hasta llegar al alma. Dejándote, a veces en el paladar, un cierto regusto a barro seco y, así mismo, el dulzor del disfrute en su lectura.

    El poemario termina con estos versos llenos de belleza y esperanza que transforma esa lluvia seca, en otra lluvia fértil que abre la puerta a la vida, a la salvación, a la recuperación de todos esos sueños perdidos que un día quedaron en el largo camino recorrido…

    “EN ESTE MAR de lluvia seca

    empapo mis alas de pájaro débil

    aguardando la luz del amanecer.

    Una catarata de caricias doradas

    resbalará por mi piel

    y haré mi nido en el árbol hermoso,

    aquel que esconderá mi desasosiego

    bajo sus ramas azules y blancas.

    Ahora emprendo mi vuelo

    de ave peregrina e inquieta

    para encontrar mis sueños perdidos

    en el mundo que me aguarda.”

    “NESTE MAR de chuvia seca

    enchoupo as miñas ás de paxaro feble

    agardando a luz da alborada.

    Unha fervenza de aloumiños dourados

    esvarará pola miña pel

    e farei o meu niño na árbore fermosa,

    aquela que acochará o meu desacougo

    baixo as súas ramas azuis e brancas.

    Agora emprendo o meu voo

    de ave peregrina e inqueda

    para atopar os meus soños perdidos

    no mundo que me está a agardar.!

    María José Viz Blanco también forma parte de nuestra comunidad poética, POÉMAME, donde publica regularmente algunos de sus poemas.

    La presentación de “Mar de chuvia seca” tendrá lugar el sábado 7 de marzo de 2020 a las 18:30 en RIQUELA CLUB, Rúa do Preguntoiro 31 de Santiago de Compostela. A Coruña.

  • Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Hace poco se cumplió un año de mi aterrizaje poético en este hermoso lugar de versos que es Poémame. Casi desde el principio, quedé cautivada por la lectura de unos bellos poemas sonoros, vibrantes, pasionales, de rico lirismo y exótico lenguaje poético. Eran sus versos, los bellos versos de Ramón Pérez, Ray Pérez para todos los que formamos parte de esta bella comunidad de poetas. Poeta madurado, intenso, de raza… Un escritor prolífico, con más de cuatrocientos poemas en su perfil. Venezolano que presume de serlo; de Cabimas, a la orilla del Caribe que tanto ama.

    Más adelante, descubrí que no solo eran así sus versos, que así era también su propia persona, su talante: generoso, amigable, soñador, apasionado, desgarrado a veces…con un gran corazón.

    Sus poemas vibran y hablan por él a través de los sentimientos y las emociones que le van embargando en cada momento.

    Así se refiere a sí mismo en su propio perfil: 

    Un poeta nace en la clandestinidad como hierro fundido en el éter. En las vértebras de huesos indolentes clavados en el cuerpo del imaginativo, idealista, soñador e incomprendido nauta.”

    Se declara admirador y lector asiduo de Rubén Darío, de Neruda o Benedetti; seguidor también de algunos de los poetas simbolistas franceses más representativos, como Baudelaire y Rimbaud. 

    “En la hondura del terraplén azul
    me acosté a ver las estrellas.”

    Y su influencia se hace sentir en su poesía utilizando un lenguaje musical, sonoro, brillante, en el que abundan los símbolos, los adjetivos, los vocablos exóticos, numerosas metáforas y sinestesias; bellas imágenes poéticas que sugieren y evocan todo tipo de sensaciones.

     “Acércate…
    Más cerca de mis sentidos
    empápame con tus labios
    rayo dilatador.
    Colores…
    Prismas…
    Luz…
    Brillos…
    Destellos…
    Tengo esperanza y miedo.
    Luz…
    Sol…
    Luna…
    Sombras…
    Volverás a fundir
    el incandescente hierro
    en la manta blanca
    que cobija mis manos de labriego
    y caminaremos por el valle de fuego
    entre estatuas medievales,
    castillos y dragones azules en vuelo.

    Ella es el universo…
    Estrella brillante
    que gravita en la ensenada crepuscular
    por donde se funde cielo y trópico…
    Sirena de mar.”

    Pero no se queda solo en la forma, pues aborda, así mismo, su mundo interior, personal e íntimo; reflejando sus diferentes estados de ánimo con imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    “La vida es corta y con altibajos 
    tan corta como el suspiro
    del atardecer.
    Somos pequeñas ménsulas
    ondeando en el mar.

    Quiero volver a pisar el peligro
    que alborota mis miedos
    es un grito de ayuda
    es un salto al vacío
    donde se esconden…
    mis penas
    donde amanezco perdido
    en este cielo,
    en este infierno.”

    Y ambos mundos coexisten en su poesía formando un todo.

    “¿Dónde estás inspiración?
    Divino elixir
    que emana de lo invisible
    como manantial dulce
    ¿Alma por qué huyes?
    En esta hora no me abandones.
    Soy tu existir
    soy un fardo de músculos
    y huesos…
    Y tú… el radal misterioso
    que mueve los hilos.”

    El hermoso mar Caribe (que él personaliza refiriéndose a él en minúscula) está imbricado y enhebrado en su poesía como un elemento más de su vida.

     “EL MAR”

    El mar me trae un suave susurro
    lo pensé perdido en tierra firme
    Yo… un desacoplado soñador
    del bajo mundo oceánico
    aspirante a capitán en un navío
    cargado de sombras y sueños inconclusos.
    Oh, ninfa del mar desapareciste
    dejándome en medio de este mar bravío
    a merced de feroces peces y despiadados
    monstruos marinos.

    Mirando el atardecer en su plenitud
    una banda de gaviotas pasa
    aullando su tedio y las aguas agolpadas
    en este caribe mar
    se reúnen y le dicen adiós
    a ese tropel de aves
    que rayan el cielo azul celeste.
    Más siempre ese susurro
    ha estado ahí como aguijoneando mi carne
    sin proferir palabras solo permitiendo
    que el crepúsculo tueste
    mi rostro de quimeras y estíos pesares.

    Así como Rimbaud se embarcó
    en su barco ebrio.
    Así… lo hago yo en esta barcaza
    solo que mi navío permanece amarrado
    en esta orilla del terraplén.
    Solo la alquitrana luna,
    en vez en cuando se asoma
    y deja caer sobre mis pertrechos
    sus anclas de tornasol
    y sus hilos de plata.
    Sigo absorto a través de las batientes olas
    escuchando ese suave susurro
    esperando a que no se desvanezcan
    los sueños.

    El amor fluye mágicamente en sus versos; a veces apasionado; calmado, sereno y maduro, otras…

    “TU MÁGICA SONRISA”

    Lucero argento
    que en delirante cascada
    rueda por tus cabellos negros
    y se impulsa como alerta centinela
    por un valle de azul sereno


    Tengo la fortuna y el aval
    de palpar tu cúspide planetaria.
    Cristal de cuarzo~~
    Jaspe rosado~~
    Roca amatista~~
    Petrificados en el ombligo
    del bosque eterno.
    Haz que esta noche no acabe
    y que el plenilunio de tus ojos
    no se cierre.
    Barbacoa del silencio
    este mar embravecido
    en tu boca de algas
    abre cauces y torrenteras.
    Mi barco acorazado
    rompe los helechos,
    tritura el granito del deseo
    y la alambrada gótica
    sostiene las paredes del olvido
    y explora
    tu mágica sonrisa.

    Sus versos se cubren con la pátina nostálgica y melancólica del paso implacable del tiempo, que hace estragos en el cuerpo y en el alma… Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales.

    “EL TIEMPO EN MIS PUPILAS
    SE AMONTONA”


    El tiempo en mis pupilas
    se amontona
    el viento desplomado
    atraviesa arando los surcos de mi piel;
    de mi rostro senil.
    las manecillas del reloj de arena
    el mar las borra…

    Ya no soy capaz
    de echar andar los veleros
    en esta tibieza soledad
    anclado
    en el muro lacustre
    de la lobreguez.

    Ya no soy capaz
    de doblegar el claroscuro
    de la embriaguez.  
    Navego
    por el sórdido océano azul,
    descalzo y sin vértebras.

    Los años caen
    humedeciendo el alba.
    Envejecemos
    tan de prisa
    que el viento
    en retorno nos trae pisando.

    Las nociones del tiempo
    nos muestran
    una paradoja existencial
    ¿El tiempo es lineal
    o da vuelta en círculos?

    De algo estoy seguro
    el tiempo es eternal.
    Los años pasan
    como suenan
    las guitarras del olvido
    y el aroma de sándalo
    diluido
    en la estancia se ha ido.

    Los años pasan
    lo supe esta mañana
    cuando te besé
    en la cama.
    Que importan los años
    si a esta edad
    todavía puedo endulzar
    de miel tus labios.

    No perdamos la calma,
    el tiempo corre de prisa.
    Mejor que sea la portátil lluvia
    que nos haga florecer;
    siempre juntos
    y así tomar el café
    mirando la puesta de sol
    más brillante desde la ventana.

    Descripción: https://www.notilogia.com/wp-content/uploads/2015/06/Simbolos-naturales.jpg

    Y para terminar, estos tres poemas que dibujan magníficamente la tristeza del destierro, la ausencia…el amor y el dolor de su hermosa tierra venezolana…

    “LEJOS”

    Lejos de mi país
    recojo el fruto del exilio
    solo el silencio
    me da abrigo.

    Alma taciturna no
    pierdas el arco iris
    que te alumbra…

    “LA CALLE ESTÁ VACÍA”

    La calle está vacía…
    Hace rato…
    No se ven las hojas del tardío otoño.
    Las hojas tardan en caer
    aturdiendo el silencio del mediodía.

    Los hijos se han ido a otras latitudes
    en busca de sus sueños…
    Se han desplazado
    de su terruño de algodón.
    La calle está vacía…
    De esperanza y una sordera de cigarras
    que taladran los tímpanos
    con su áspero cantar.

    Y la espada del sol
    como Damocles se encima como arma hiriente.
    Por la calzada la luna espera para brillar.
    Estelas brillantes
    se vierten en el posadero
    del colibrí rayado
    que no quiere despertar.

    “ALGÚN DÍA VOLVEREMOS A TI”

    Algún día volveremos a la tierra dulce
    donde el crepúsculo amontona los rayos de luz.
    Venezuela siempre Venezuela…
    Mi mariposa de colores.

    Navegas en un mar de brumas y en tu dulce aroma
    de mujer infinita quiero fundirme.

    Habitas en mis sueños, en mi almohada
    y en lo más hondo de mis entrañas;
    me acechas como el viento cuando
    cose las pestañas de los nevados picos perpetuos
    de la majestuosa montaña.

    Venezuela la de ojos tristes y lágrimas rotas
    cargadas de esperanza por un nuevo tiempo.

    Llenas mi alma de suavidad y frescura
    cada vez que el cóndor pasa
    rayando las paredes del monte andino.
    Aguanta y soporta estos vaivenes que
    el mar con sus olas nunca te abandona.

    Oh, mi país bajo tu suelo corren venas partidas
    y un alud de rocas sutiles refrescan tu choza
    levantada con barro pulido oculto entre
    alambradas de rocas por donde las bestias
    pasan descalzas a tumbarse en las puertas
    del caribe mar.

    Venezuela siempre Venezuela
    donde las montañas se abrazan
    con el frondoso Araguaney
    y los espinos secos vuelan hasta tocar
    la gravedad del firmamento.

    En la molicie bóveda nocturnal

    un enjambre de estrellas socava
    el manto graficado de tu diamantino suelo.

    Algún día volveremos a ti…

    ………………………………………

    Fue difícil para mí hacer esta selección entre tanto poema hermoso. Espero que, como yo, disfrutaran de su bella poesía.

  • Voz de mujer: 5 poemas de Gioconda Belli

    Voz de mujer: 5 poemas de Gioconda Belli

    “Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía y te recorro entero, sendero tras sendero, descalzando mi amor, desnudando mi miedo.”

    “… ¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
    la noche?…”

    Poeta y novelista nicaragüense. Nacida en Managua en 1948.

    Nació y vivió en el seno de una familia acomodada; su padre, Humberto Belli, era empresario y su madre, Gloria Pereira, fue fundadora del Teatro Experimental de Managua.

    Dio a conocer sus primeros poemas en 1970. En ese mismo año ingresó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, organización entonces clandestina, que perseguía derrocar a la dictadura de Somoza y en la que luego militó hasta 1994. Fue una firme opositora a la dictadura. Perseguida por la policía se exilió en México y Costa Rica. Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista. Con el triunfo de la Revolución regresó a Nicaragua, desempeñó diversos cargos en el nuevo gobierno. Estuvo casada con Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes de la dirección nacional.

    Abandonó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, ”La mujer habitada”, publicada en 1988. Fue un éxito clamoroso de amplia resonancia internacional, aunque no dejó nunca de lado la poesía.

    En 1972 publica su primer poemario, “Sobre la grama”. Estos primeros versos causaron gran impacto en la sociedad nicaragüense en su momento, porque eran revolucionarios tanto en el fondo como en la forma; se atrevían a tratar aspectos de la sexualidad femenina que hasta entonces habían quedado relegados, por pudor, al ámbito privado y rompieron muchos de los tabúes existentes sobre el placer y el deseo sexual de la mujer.

    “Mi literatura no es femenina, es una literatura donde la mujer es protagonista. Mi literatura es la visión del mundo desde la perspectiva de la mujer”.

    Su poesía es muy personal e intimista. En ella fluyen como temas candentes: la mujer, el erotismo, lo social o su propio compromiso político.

    Reivindica el cuerpo, la sexualidad, el amor, el deseo…Para ella es natural escribir de lo que vive, de su cuerpo, del de su amado, de la naturaleza de su Nicaragua natal, de las distintas experiencias y etapas de la vida por las que pasa una mujer…Y se agarra a la poesía para tratar de entender el mundo que la rodea.

    “A mí, la poesía me acerca más a la tierra, a lo palpable y cotidiano.”

    En sus poemas, la mujer deja de ser el objeto pasivo de la poesía, la musa, para convertirse en protagonista de todo lo que ama, vive y siente. En ellos comparte sus propias experiencias en sus diversas facetas, trata del bienestar pequeño-burgués y las limitaciones sociales y clasistas, de la convencional imagen de esposa y madre. Hasta lograr encontrarse ya libre de ataduras y de ideologías, como una mujer independiente, aunque con conflictos y contradicciones.

    «Amo a las mujeres desde su piel que es la mía. / A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas, / a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora, / a la que lucha enardecida en las montañas, / a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad, / a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal. […] A todas las amo y me felicito por ser de su especie«.

    Habla también de feminismo, de libertades, de derechos, de igualdad de género y rescata al hombre como compañero en esa lucha por la igualdad.

    “El feminismo no es una doctrina o una religión; el feminismo es la reacción de la mujer cuando se percata del lugar que la han forzado a ocupar en el mundo. La rabia que produce la injusticia de la desigualdad, el dolor de ver a otras mujeres asesinadas, asaltadas, maltratadas, abusadas por ser mujeres, todo eso causa que las cuerdas poéticas internas vibren intensamente. La poesía también es empatía, también es solidaridad.”

    También refleja en sus versos los cambios físicos de su cuerpo: de la menstruación, de la maternidad (“va creciendo como un puño que se abre/ el hijo que sembraste”), o de la menopausia.

    En los últimos tiempos, sus poemas giran ya sobre su “avanzada juventud”, la madurez, sobre cómo nos cambia el tiempo y a veces lo sentimos como una amenaza…

     (“No sé cuándo dispuse rebelarme. / No aceptar que sólo se me concedieran como válidos/ los diez o veinte años con piel de manzana / sentirme orgullosa de las señales/ de mi madurez”…)

    Gioconda Belli escribe poesía, novela, memorias, cuentos… Entre sus libros de poesía más reconocidos destacan: Sobre la grama, Línea de fuego, Truenos y arcoíris, Amores insurrectos y De la costilla de Eva.

    Es una de las más notables integrantes de la “Nueva Narrativa Nicaragüense”, que junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, iniciaron la renovación de la poesía en su país.

    Su obra ha obtenido importantes premios y reconocimientos y ha sido traducida a diversos idiomas. Hace unos años publicó “Escándalo de miel”, una antología poética que supone para ella una especie de biografía. En ella recoge sus mejores poemas.

    Ahora, viviendo entre Estados Unidos y Nicaragua y viajando por el mundo, dice que milita en la vida y que mientras se siga haciendo preguntas seguirá escribiendo poesía.

    “La experiencia de la vida es la pasión de beberla hasta la embriaguez profunda, cantar, bailar, decir versos hermosos y luego dormir.”

    (Arte: Mucha Kachidza)

    Y ahora nos toca disfrutar de su hermosa poesía…

    En esta selección de cinco poemas de sus distintos poemarios, la poeta se nos muestra por entero en su esencia de mujer, apasionada, independiente, vital ante todo, sin prejuicios ni ataduras. 

    Y DIOS ME HIZO MUJER

    Y Dios me hizo mujer,

    de pelo largo,

    ojos,

    nariz y boca de mujer.

    Con curvas

    y pliegues

    y suaves hondonadas

    y me cavó por dentro,

    me hizo un taller de seres humanos.

    Tejió delicadamente mis nervios

    y balanceó con cuidado

    el número de mis hormonas.

    Compuso mi sangre

    y me inyectó con ella

    para que irrigara

    todo mi cuerpo;

    nacieron así las ideas,

    los sueños,

    el instinto.

    Todo lo que creó suavemente

    a martillazos de soplidos

    y taladrazos de amor,

    las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

    por las que me levanto orgullosa

    todas las mañanas

    y bendigo mi sexo.

    RECORRIÉNDOTE

    Quiero morder tu carne,

    salada y fuerte,

    empezar por tus brazos hermosos

    como ramas de ceibo,

    seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños

    ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza

    hurgando la ternura,

    ese pecho que suena a tambores y vida continuada.

    Quedarme allí un rato largo

    enredando mis manos

    en ese bosquecito de arbustos que te crece

    suave y negro bajo mi piel desnuda

    seguir después hacia tu ombligo

    hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,

    irte besando, mordiendo,

    hasta llegar allí

    a ese lugarcito

    -apretado y secreto-

    que se alegra ante mi presencia

    que se adelanta a recibirme

    y viene a mí

    en toda su dureza de macho enardecido.

    Bajar luego a tus piernas

    firmes como tus convicciones guerrilleras,

    esas piernas donde tu estatura se asienta

    con las que vienes a mí

    con las que me sostienes,

    las que enredas en la noche entre las mías

    blandas y femeninas.

    Besar tus pies, amor,

    que tanto tienen aun que recorrer sin mí

    y volver a escalarte

    hasta apretar tu boca con la mía,

    hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento

    hasta que entres en mí

    con la fuerza de la marea

    y me invadas con tu ir y venir

    de mar furioso

    y quedemos los dos tendidos y sudados

    en la arena de las sábanas

    HERMOSURA DE LA DIALÉCTICA

    (A Cosme, mi profesor de Filosofía)

    Estoy viva

    como fruta madura

    dueña ya de inviernos y veranos,

    abuela de los pájaros,

    tejedora del viento navegante.

    No se ha educado aún mi corazón

    y, niña, tiemblo en los atardeceres,

    me deslumbran el verde, las marimbas

    y el ruido de la lluvia

    hermanándose con mi húmedo vientre,

    cuando todo es más suave y luminoso.

    Crezco y no aprendo a crecer,

    no me desilusiono,

    ni me vuelvo mujer envuelta en velos,

    descreída de todo, lamentando su suerte.

    No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,

    de la tierra parida,

    el canto de los pueblos,

    los brazos del obrero construyendo,

    la mujer vendedora con su ramo de hijos,

    los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

    Si.

    Es verdad que a ratos estoy triste

    y salgo a los caminos,

    suelta como mi pelo,

    y lloro por las cosas más dulces y más tiernas

    y atesoro recuerdos

    brotando entre mis huesos

    y soy una infinita espiral que se retuerce

    entre lunas y soles,

    avanzando en los días,

    desenrollando el tiempo

    con miedo o desparpajo,

    desenvainando estrellas

    para subir más alto, más arriba,

    dándole caza al aire,

    gozándome en el ser que me sustenta,

    en la eterna marea de flujos y reflujos

    que mueve el universo

    y que impulsa los giros redondos de la tierra.

    Soy la mujer que piensa.

    Algún día

    mis ojos

    encenderán luciérnagas.

    MUJERES DE LOS SIGLOS ME HABITAN

    Isadora bailando con la túnica

    Virginia Woolf, su cuarto propio

    Safo lanzándose desde la roca

    Medea Fedra Jane Eyre

    y mis amigas

    espantando lo viejo del tiempo

    escribiéndose a sí mismas

    sacudiendo las sombras para alumbrar perfiles

    y dejarse ver por fin

    desnudadas de toda convención.

    Mujeres danzan a la luz de mi lámpara

    se suben a las mesas dicen discursos incendiarios

    me sitian con los sufrimientos

    las marcas del cuerpo, el alumbramiento de los hijos

    el silencio de las olorosas cocinas, los efímeros tensos dormitorios

    mujeres enormes monumentos me circundan

    dicen sus poemas cantan bailan recuperan la voz

    dice: No pude estudiar latín no pude escribir como Shakespeare

    Nadie se apiadó de mi gusto por la música

    George Sand: Tuve que disfrazarme de hombre, escribí oculta en el

    nombre masculino

    Y más allá Jane Austen acomodando las palabras de “Orgullo y Perjuicio”

    en un cuaderno en la sala común de la parroquia

    interrumpida innumerablemente por los visitantes.

    Mujeres de los siglos adustas envejecidas tiernas

    con los ojos brillantes descienden a mi entorno

    ellas perecederas inmortales

    parecieran gozar detrás de las pestañas

    viendo mi cuarto propio”(…)

    NUEVA TESIS FEMINISTA

    ¿Cómo decirte

    hombre

    que no te necesito?

    No puedo cantar a la liberación femenina

    si no te canto

    y te invito a descubrir liberaciones conmigo.

    No me gusta la gente que se engaña

    diciendo que el amor no es necesario

    -«témeles, yo le tiemblo»

    Hay tanto nuevo que aprender,

    hermosos cavernícolas que rescatar,

    nuevas maneras de amar que aún no hemos inventado.

    A nombre propio declaro

    que me gusta saberme mujer

    frente a un hombre que se sabe hombre,

    que sé de ciencia cierta

    que el amor

    es mejor que las multi-vitaminas,

    que la pareja humana

    es el principio inevitable de la vida,

    que por eso no quiero jamás liberarme del hombre;

    lo amo

    con todas sus debilidades

    y me gusta compartir su terquedad

    todo este ancho mundo

    donde ambos nos somos imprescindibles.

    No quiero que me acusen de mujer tradicional

    pero pueden acusarme

    tantas como cuantas veces quieran

    de mujer.

    REFERENCIAS:

    Datos de la biografía de la autora extraídos de:

     – Escritores.org

    Wikipedia

    Solo literatura. Literatura Hispanoamericana

    EcuRed

  • 5 poemas de Dulce María Loynaz

    5 poemas de Dulce María Loynaz

    ”En mi verso soy libre: él es mi mar. Mi mar ancho y desnudo de horizontes… Ando en mi verso; respiro, vivo, crezco en mi verso y en él tienen mis pies camino y mi camino rumbo y mis manos qué sujetar y mi esperanza qué esperar y mi vida su sentido».

    Dulce María Loynaz nacida y fallecida en La Habana (1902-1997) Poeta y novelista cubana.

    Escribió poesía desde muy joven con 16 años. En 1919 ya publicaba sus primeros poemas en varios periódicos de La Habana. Después de Doctorarse en Derecho, colaboró con las más importantes publicaciones de su país y viajó muchas veces por Europa, Asia y América, dedicándose paralelamente a la literatura. Recibió numerosos premios y reconocimientos, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura en Cuba (1987) y el Premio Cervantes en España (1992). También fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

    En la década de los 30 su casa de La Habana, El Vedado, se convierte en centro de la vida cultural de la ciudad, acogiendo en las llamadas “juevinas” a diversos intelectuales y artistas como García Lorca, Juan R. Jiménez, Gabriela Mistral o Alejo Carpentier. Fue siempre lugar de acogida para los escritores españoles que llegaban a Cuba.

    En el estilo de sus primeros escritos fue fundamental la influencia de Juan Ramón Jiménez. En esos versos de sus inicios, se puede encontrar una ternura, melancolía y lirismo intimista, que recuerdan a la prosa poética de Platero y yo, obra del poeta onubense. 

    Su poesía, según algunos estudiosos de su obra, tiene ciertos tintes impresionistas. Fuerte, enérgica, intensa, nada retórica… pero al mismo tiempo, delicada, desnuda, con mucha sensibilidad, escrita con el alma… A veces, una mezcla de realidad y fantasía en la que resulta difícil establecer una línea divisoria.

    Su vida era el verso. Y es que ella era tan sencilla y clara como su propia poesía. Sin embargo fue muy crítica y exigente consigo misma y con su obra. (Su novela “Jardín” la escribió siete veces buscando la perfección…)

    Su consejo a los jóvenes poetas era: «No se apresuren a publicar antes de tiempo, dejen que la fruta madure en la rama, porque si esto se adelanta nunca sale bien, oigan esto, porque la juventud es muy impaciente y se cree que no le va a alcanzar el tiempo… dejen madurar la fruta en el árbol, que así tiene luego más sabor».

    En sus primeros libros la influencia del modernismo se hizo notar; más adelante, su poesía no dejó de evolucionar hacia la sencillez y el intimismo.

    Poeta del agua. Sus “Juegos de agua” (1951) fueron un reflejo de la fugacidad del tiempo, de la nostalgia que nos invade…

    En sus versos se funde con su isla, con su soledad; con sus otras islas, las Canarias, que fueron su referente en su libro “Un verano en Tenerife”.

    “Nadie escucha mi voz, si rezo o grito: soy isla asida al tallo de los vientos.”

    Una gran mujer que se autoexilió en su propia casa para no participar en el  proceso revolucionario de aquellos años en Cuba, revolución que no apoyaba, según ella, para no contribuir al deterioro, a la vulgarización de la cultura y la identidad nacional cubana que tanto defendía.

    Y tal vez, por ello, se quería recluir en el silencio callado del estanque: «Yo no quisiera ser más que un estanque / verdinegro, tranquilo, limpio y hondo. / Uno de esos estanques / que en un rincón obscuro / del silencioso bosque, / se duermen a la sombra tibia y buena / de los árboles».

    En resumen, una poeta humilde, sencilla y activa, que se dedicó por entero a la literatura hasta alcanzar los 95 años de edad y que llegó a convertirse en figura de referencia mundial, una de las representantes femeninas más ilustres de la poesía latinoamericana del siglo XX.

    “¿Quién toca el arpa de la lluvia?

    Mi corazón mojado se detiene a escuchar

    la música del agua.

    Mi corazón se ha puesto a escuchar

    sobre una rosa…”

    En estos 5 poemas que he seleccionado, creo que están representadas las principales características, ya citadas, de su bella poesía, de su lirismo sencillo y delicado, sin adornos innecesarios.

    JUEGOS DE AGUA

    Los juegos de agua brillan a la luz de la luna
    como si fueran largos collares de diamantes:
    Los juegos de agua ríen en la sombra…Y se enlazan
    y cruzan y cintilan dibujando radiantes
    garabatos de estrellas…
    Hay que apretar el agua
    para que suba fina y alta…Un temblor de espumas
    la deshace en el aire; la vuelve a unir…desciende
    luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas…

    Pero no irá muy lejos…Esta es agua sonámbula
    que baila y que camina por el filo de un sueño,
    transida de horizontes en fuga, de paisajes
    que no existen…Soplada por un grifo pequeño.

    ¡Agua de siete velos desnudándote y nunca
    desnuda! ¡Cuándo un chorro tendrás que rompa el broche
    de mármol que te ciñe, y al fin por un instante
    alcance a traspasar como espada, la Noche!

    POEMA CXIV

    El mundo entero se me ha quedado vacío, dejado por los
    hombres que se olvidaron de llevarme.
    Sola estoy en esta vasta tierra, sin más compañía que los
    animales que tampoco los hombres necesitan, que los árboles
    que no creen necesitar.
    Y mañana, cuando les falte el canto de la alondra o el perfume
    de la rosa, se acordarán de que hubo una flor y que hubo un
    pájaro. Y pensarán acaso que era bueno tenerlos.
    Pero cuando les falte mi verso tímido, nadie sabrá que alguna
    vez yo anduve entre ellos.

    YO TE FUI DESNUDANDO…

    Yo te fui desnudando de ti mismo,
    de los «tús» superpuestos que la vida
    te había ceñido…

    Te arranqué la corteza —entera y dura—
    que se creía fruta, que tenía
    la forma de la fruta.

    Y ante el asombro vago de tus ojos
    surgiste con tus ojos aun velados
    de tinieblas y asombros…

    Surgiste de ti mismo; de tu misma
    sombra fecunda — intacto y desgarrado
    en alma viva…

    DIVAGACIÓN

    Si yo no hubiera sido…, ¿qué sería
    en mi lugar? ¿Más lirios o más rosas?
    O chorros de agua o gris de serranía
    o pedazos de niebla o mudas rocas.
    De alguna de esas cosas- la más fría…-
    me viene el corazón que las añora.
    Si yo no hubiera sido, el alma mía
    repartida pondría en cada cosa
    una chispa de amor…

    Nubes habría
    – las que por mí estuvieran – más que otras
    nubes, lentas… (¡La nube que podría
    haber sido!…)

    ¿En el sitio, en la hora
    de que árbol estoy, de qué armonía
    más asequible y útil? Esta sombra
    tan lejana parece que no es mía…
    Me siento extraña en mi ropaje; y rota
    en las aguas, en la monotonía
    del viento sobre el mar, en la paz honda
    del campo, en el sopor del mediodía…

    ¡Quién me volviera a la raíz remota
    sin luz, sin fin, sin término y sin vía!…

    ETERNIDAD

    En mi jardín hay rosas:
    Yo no te quiero dar
    las rosas que mañana…
    Mañana no tendrás.

    En mi jardín hay pájaros
    con cantos de cristal:
    No te los doy, que tienen
    alas para volar…

    En mi jardín abejas
    labran fino panal:
    ¡Dulzura de un minuto…
    no te la quiero dar!

    Para ti lo infinito
    o nada; lo inmortal
    o esta muda tristeza
    que no comprenderás…

    La tristeza sin nombre
    de no tener que dar
    a quien lleva en la frente
    algo de eternidad…

    Deja, deja el jardín…
    no toques el rosal:
    Las cosas que se mueren
    no se deben tocar.

    SU BIBLIOGRAFÍA POÉTICA:

    Versos (1950) Juegos de agua (1951) Poemas sin nombre (1953) Últimos días de una casa (1958) Poemas escogidos (1985) Poemas náufragos (1991)
    Bestiarium (1991) Finas redes (1993) La novia de Lázaro (1993) Poesía completa (1993) Melancolía de otoño (1997) La voz del silencio (2000) El áspero sendero (2001)

    REFERENCIAS:

    Datos extraídos de la biografía de la autora:

    Revista Digital Isla Bahía.

    Monografías.com. Lengua y Literatura.

    Instituto Cervantes. Cervantes.es. Bibliotecas y documentación.

    Escritores.org.

    Autora: María Prieto

    Maestra de Primaria de profesión y poeta aficionada desde la adolescencia. Ello, se reflejó también en mi actividad docente desarrollando y trabajando la creación poética con mis alumnos. Aficionada a la literatura (poesía y narrativa), al arte, a los viajes y a la naturaleza, muy presente en mis poemas. Publico mis escritos en mi blog: https://lamardeversosazules.blogspot.com/