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Hace poco se cumplió un año de mi aterrizaje poético en este hermoso lugar de versos que es Poémame. Casi desde el principio, quedé cautivada por la lectura de unos bellos poemas sonoros, vibrantes, pasionales, de rico lirismo y exótico lenguaje poético. Eran sus versos, los bellos versos de Ramón Pérez, Ray Pérez para todos los que formamos parte de esta bella comunidad de poetas. Poeta madurado, intenso, de raza… Un escritor prolífico, con más de cuatrocientos poemas en su perfil. Venezolano que presume de serlo; de Cabimas, a la orilla del Caribe que tanto ama.

Más adelante, descubrí que no solo eran así sus versos, que así era también su propia persona, su talante: generoso, amigable, soñador, apasionado, desgarrado a veces…con un gran corazón.

Sus poemas vibran y hablan por él a través de los sentimientos y las emociones que le van embargando en cada momento.

Así se refiere a sí mismo en su propio perfil: 

Un poeta nace en la clandestinidad como hierro fundido en el éter. En las vértebras de huesos indolentes clavados en el cuerpo del imaginativo, idealista, soñador e incomprendido nauta.”

Se declara admirador y lector asiduo de Rubén Darío, de Neruda o Benedetti; seguidor también de algunos de los poetas simbolistas franceses más representativos, como Baudelaire y Rimbaud. 

“En la hondura del terraplén azul
me acosté a ver las estrellas.”

Y su influencia se hace sentir en su poesía utilizando un lenguaje musical, sonoro, brillante, en el que abundan los símbolos, los adjetivos, los vocablos exóticos, numerosas metáforas y sinestesias; bellas imágenes poéticas que sugieren y evocan todo tipo de sensaciones.

 “Acércate…
Más cerca de mis sentidos
empápame con tus labios
rayo dilatador.
Colores…
Prismas…
Luz…
Brillos…
Destellos…
Tengo esperanza y miedo.
Luz…
Sol…
Luna…
Sombras…
Volverás a fundir
el incandescente hierro
en la manta blanca
que cobija mis manos de labriego
y caminaremos por el valle de fuego
entre estatuas medievales,
castillos y dragones azules en vuelo.

Ella es el universo…
Estrella brillante
que gravita en la ensenada crepuscular
por donde se funde cielo y trópico…
Sirena de mar.”

Pero no se queda solo en la forma, pues aborda, así mismo, su mundo interior, personal e íntimo; reflejando sus diferentes estados de ánimo con imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

“La vida es corta y con altibajos 
tan corta como el suspiro
del atardecer.
Somos pequeñas ménsulas
ondeando en el mar.

Quiero volver a pisar el peligro
que alborota mis miedos
es un grito de ayuda
es un salto al vacío
donde se esconden…
mis penas
donde amanezco perdido
en este cielo,
en este infierno.”

Y ambos mundos coexisten en su poesía formando un todo.

“¿Dónde estás inspiración?
Divino elixir
que emana de lo invisible
como manantial dulce
¿Alma por qué huyes?
En esta hora no me abandones.
Soy tu existir
soy un fardo de músculos
y huesos…
Y tú… el radal misterioso
que mueve los hilos.”

El hermoso mar Caribe (que él personaliza refiriéndose a él en minúscula) está imbricado y enhebrado en su poesía como un elemento más de su vida.

 “EL MAR”

El mar me trae un suave susurro
lo pensé perdido en tierra firme
Yo… un desacoplado soñador
del bajo mundo oceánico
aspirante a capitán en un navío
cargado de sombras y sueños inconclusos.
Oh, ninfa del mar desapareciste
dejándome en medio de este mar bravío
a merced de feroces peces y despiadados
monstruos marinos.

Mirando el atardecer en su plenitud
una banda de gaviotas pasa
aullando su tedio y las aguas agolpadas
en este caribe mar
se reúnen y le dicen adiós
a ese tropel de aves
que rayan el cielo azul celeste.
Más siempre ese susurro
ha estado ahí como aguijoneando mi carne
sin proferir palabras solo permitiendo
que el crepúsculo tueste
mi rostro de quimeras y estíos pesares.

Así como Rimbaud se embarcó
en su barco ebrio.
Así… lo hago yo en esta barcaza
solo que mi navío permanece amarrado
en esta orilla del terraplén.
Solo la alquitrana luna,
en vez en cuando se asoma
y deja caer sobre mis pertrechos
sus anclas de tornasol
y sus hilos de plata.
Sigo absorto a través de las batientes olas
escuchando ese suave susurro
esperando a que no se desvanezcan
los sueños.

El amor fluye mágicamente en sus versos; a veces apasionado; calmado, sereno y maduro, otras…

“TU MÁGICA SONRISA”

Lucero argento
que en delirante cascada
rueda por tus cabellos negros
y se impulsa como alerta centinela
por un valle de azul sereno


Tengo la fortuna y el aval
de palpar tu cúspide planetaria.
Cristal de cuarzo~~
Jaspe rosado~~
Roca amatista~~
Petrificados en el ombligo
del bosque eterno.
Haz que esta noche no acabe
y que el plenilunio de tus ojos
no se cierre.
Barbacoa del silencio
este mar embravecido
en tu boca de algas
abre cauces y torrenteras.
Mi barco acorazado
rompe los helechos,
tritura el granito del deseo
y la alambrada gótica
sostiene las paredes del olvido
y explora
tu mágica sonrisa.

Sus versos se cubren con la pátina nostálgica y melancólica del paso implacable del tiempo, que hace estragos en el cuerpo y en el alma… Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales.

“EL TIEMPO EN MIS PUPILAS
SE AMONTONA”


El tiempo en mis pupilas
se amontona
el viento desplomado
atraviesa arando los surcos de mi piel;
de mi rostro senil.
las manecillas del reloj de arena
el mar las borra…

Ya no soy capaz
de echar andar los veleros
en esta tibieza soledad
anclado
en el muro lacustre
de la lobreguez.

Ya no soy capaz
de doblegar el claroscuro
de la embriaguez.  
Navego
por el sórdido océano azul,
descalzo y sin vértebras.

Los años caen
humedeciendo el alba.
Envejecemos
tan de prisa
que el viento
en retorno nos trae pisando.

Las nociones del tiempo
nos muestran
una paradoja existencial
¿El tiempo es lineal
o da vuelta en círculos?

De algo estoy seguro
el tiempo es eternal.
Los años pasan
como suenan
las guitarras del olvido
y el aroma de sándalo
diluido
en la estancia se ha ido.

Los años pasan
lo supe esta mañana
cuando te besé
en la cama.
Que importan los años
si a esta edad
todavía puedo endulzar
de miel tus labios.

No perdamos la calma,
el tiempo corre de prisa.
Mejor que sea la portátil lluvia
que nos haga florecer;
siempre juntos
y así tomar el café
mirando la puesta de sol
más brillante desde la ventana.

Descripción: https://www.notilogia.com/wp-content/uploads/2015/06/Simbolos-naturales.jpg

Y para terminar, estos tres poemas que dibujan magníficamente la tristeza del destierro, la ausencia…el amor y el dolor de su hermosa tierra venezolana…

“LEJOS”

Lejos de mi país
recojo el fruto del exilio
solo el silencio
me da abrigo.

Alma taciturna no
pierdas el arco iris
que te alumbra…

“LA CALLE ESTÁ VACÍA”

La calle está vacía…
Hace rato…
No se ven las hojas del tardío otoño.
Las hojas tardan en caer
aturdiendo el silencio del mediodía.

Los hijos se han ido a otras latitudes
en busca de sus sueños…
Se han desplazado
de su terruño de algodón.
La calle está vacía…
De esperanza y una sordera de cigarras
que taladran los tímpanos
con su áspero cantar.

Y la espada del sol
como Damocles se encima como arma hiriente.
Por la calzada la luna espera para brillar.
Estelas brillantes
se vierten en el posadero
del colibrí rayado
que no quiere despertar.

“ALGÚN DÍA VOLVEREMOS A TI”

Algún día volveremos a la tierra dulce
donde el crepúsculo amontona los rayos de luz.
Venezuela siempre Venezuela…
Mi mariposa de colores.

Navegas en un mar de brumas y en tu dulce aroma
de mujer infinita quiero fundirme.

Habitas en mis sueños, en mi almohada
y en lo más hondo de mis entrañas;
me acechas como el viento cuando
cose las pestañas de los nevados picos perpetuos
de la majestuosa montaña.

Venezuela la de ojos tristes y lágrimas rotas
cargadas de esperanza por un nuevo tiempo.

Llenas mi alma de suavidad y frescura
cada vez que el cóndor pasa
rayando las paredes del monte andino.
Aguanta y soporta estos vaivenes que
el mar con sus olas nunca te abandona.

Oh, mi país bajo tu suelo corren venas partidas
y un alud de rocas sutiles refrescan tu choza
levantada con barro pulido oculto entre
alambradas de rocas por donde las bestias
pasan descalzas a tumbarse en las puertas
del caribe mar.

Venezuela siempre Venezuela
donde las montañas se abrazan
con el frondoso Araguaney
y los espinos secos vuelan hasta tocar
la gravedad del firmamento.

En la molicie bóveda nocturnal

un enjambre de estrellas socava
el manto graficado de tu diamantino suelo.

Algún día volveremos a ti…

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Fue difícil para mí hacer esta selección entre tanto poema hermoso. Espero que, como yo, disfrutaran de su bella poesía.


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