Autor: María Prieto Sánchez

  • José Manuel Pérez: “Me esfuerzo en resucitar el poema y no hay poema. Simbolizarlo en el folio blanco y no hay pureza…”

    José Manuel Pérez: “Me esfuerzo en resucitar el poema y no hay poema. Simbolizarlo en el folio blanco y no hay pureza…”

    En el mes de agosto llegó a nuestra Comunidad un poeta salmantino de verso firme y palabra profunda; a veces sobria y clara, a veces densa, oscura, compacta…sobre todo en sus últimas obras.

    Se trata de nuestro compañero José Manuel Pérez González, licenciado en Geografía e Historia y dedicado a la docencia, según nos cuenta. Un autor prolífico y madurado que, en poco más de medio año, nos dejó en su perfil de Poémame más de doscientos poemas y formando ya parte activa de la Comunidad, participando en nuestros retos e interaccionando con los demás. 

    Leerlo…es viajar a su mundo poético, llevarnos a los páramos castellanos secos y recios donde nació, parajes que han dejado rastro en su quehacer poético. 

    Se declara admirador de Machado, cuya influencia se aprecia en su poesía. Y en este poema asoma también y respira, la prosa magnífica de Ortega y Gasset y su “España Invertebrada”… 

    “No es cierto que Castilla sea un océano,
    a menos, que veamos maremotos en sus cerros
    y andemos sobre arcilla en el Mar de los Sargazos,
    más bien, es cuero,
    cilicio en la espalda de la Armuña,
    gatuña dolorosa entre lentejas y algarrobas.

    “Es ancha y plana como el pecho de un varón”
    y hace a España invertebrada,
    tierra y cielo,
    cobijo en apariencia,
    adobe y piedra heredados con la mugre
    y el hambre que la cal confunde y hermosea.”

    Casi se siente la inmensidad y la desolación en estas hermosas y hondas descripciones, llenas de un lirismo recio y áspero de campos y pueblos casi abandonados de Castilla, que nos llega tan adentro…

    “Llanos inmensos, calcinados,
    desgarrados de calima y llanto;
    acezan los lagartos, tallados
    en silencio, luz y amianto.
    Sedientos campos arados
    y, entre encinas, toros bravos;
    huele a estiércol de ganado:
    campo charro, llano como la mano.”

                                              (De “Garabatos”)

    Y nos introduce, así mismo, en el ambiente decadente y polvoriento de la monotonía del vivir y del paso del tiempo, que hace estragos y se desprende a veces de sus versos, de los recuerdos y de sus íntimas reflexiones…fruto de la experiencia, las lecturas y el bagaje cultural que ha acumulado a lo largo de los años.

     Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales…

    “El tiempo pasa, demuele, turba, cansa,
    deja cicatrices y vacíos en la casa,
    dédalo de sueños pavorosos.
    Aterido en la sábana,
    no puedo concentrarme en Sófocles.
    El ojo azul, como un breve e inesperado meteoro
    empuja a escarbar en los recuerdos
    con la añoranza adolescente de rellenar lagunas,
    el ojo azul inquietándome de nuevo.”

                                         (De “Poemas Interiores”)

    En el poema que sigue, nos lleva al último tramo de su trayectoria poética y de vida. Una mirada a sí mismo cargada de autenticidad y con una buena dosis de fina y sutil ironía… 

    “Aproximación poética a la vida 3. Madurez”

    “Retomo aquí tu biografía.
    Durante tres años fue invierno para el árbol.
    Lo medito. Me explico:
    un millar de días amputaron ilusiones,
    sin descanso, miopizando.
    Así decías. Dioptrías.
    Constatabas que tu esperma, inútil tantas veces,
    se dispuso a aportar sus cromosomas,
    perdiste espermatozoides, bastoncillos y neuronas.
    Trompo sin apéndices,
    conectado al engranaje, sin salida.
    Por ósmosis, la ameba
    fue inoculada contra el siglo. Semiótica.
    La vida, percibida en premoniciones esporádicas,
    Samuel Beckett dedicado a la enseñanza,
    te atiborró de incongruencias
    para mitigar absurdos.
    La sociedad se cobró por servicios remisos.
    Durante un millar de días fuiste transformándote
    en un convencional padre de familia.”

                                    (De “Ordalías del nuevo ciudadano”)

    La mayoría de sus poemas los escribe en verso libre, pero también cultiva el clásico. Ya tiene publicados varios poemarios.

    No ha sido fácil para mí hacer esta pequeña muestra de sus poemas, por la calidad que se desprende de sus escritos y la variedad de los temas que toca. Os invito a pasar por su perfil de Póemame para conocerlo un poco más y disfrutar de su obra. Ha sido todo un placer para mí, escribir esta reseña, su obra lo merece.

    Y para terminar y a modo de despedida, este otro fragmento de uno de sus últimos poemas publicados, en el entorno inhóspito de la gran ciudad …

    “Los perros del otoño me azuzan con ladridos
    de incertidumbre y desesperación;
    hostiles agigantan el cansancio,
    mi aprensión,
    a medida que medito los presagios
    por la ruidosa avenida de la Castellana:

    Es septiembre, llegó la hora de emigrar
    al sur, como los pájaros.
    Asisto a asambleas, trato de evitarlo,
    sorteo autobuses que me esquivan de milagro,
    pero el destino acecha y nunca yerra.”

                                      (De “Poemas interiores”)

  • Sencillamente la vida, de Joseba Sasía Muñoz (Ediciones Septentrión 2022)

    Sencillamente la vida, de Joseba Sasía Muñoz (Ediciones Septentrión 2022)

    Mi vida es tan sencilla que bastarían apenas unas líneas para haceros llegar esa “orilla de mi vida”, en la que veo fluir el río que nos cobija y las hojas que, como yo, buscan la calma de los meandros…”

    Joseba Sasía Muñoz (Barakaldo, 1957) Estudió Derecho y Economía y ha sido premiado en numerosas ocasiones en el concurso Poemas del Mar que convoca el ayuntamiento de Castro Urdiales (Cantabria) donde reside. Ha publicado otros poemas en diferentes revistas literarias y en el ámbito profesional, dirigido publicaciones sobre Restauración y Patrimonio Histórico y también sobre Consumo.

    Sencillamente, la vida, es su primer poemario, publicado por Septentrión Ediciones de Cantabria.

    El poemario se estructura en cinco bloques, pero no son compartimentos estancos sin conexión, todos ellos llevan sus señas de identidad poéticas y son partes de un todo vital.

    El primero, Cruzando la puerta de las palabras, comienza con el poema que da título a la obra.

    “Sencillamente, la vida”

    “Apetitos distintos

    que nos disponen dispares

    para alcanzar el umbral

    de la tierra y de los mares.

    Por la alcazaba quebrada

    del vientre de una mujer,

    sencillamente, la vida,

    apenas el llanto es prisa,

    y en los labios de un suspiro

    se dibuja una sonrisa (…)”

    Se compone de una miscelánea de poemas donde sobresalen los versos sobre el quehacer de la escritura y la poesía.

    “Pliegos de prosa caliente,

    plumas de soledad,

    de versos blancos, tan blancos.

    Pintor de folios callados,

    escultor de los remansos,

    dibuja las olas altas,

    tan altas,

    de versos blancos

    tan blancos (…)”

    “Musas que me inspiran

    como me inspiran las barcas…

    las gaviotas, los recuerdos,

    los años que nunca vuelven,

    las miradas que se pierden,

    los matices que se estrechan,

    como se estrecha la vida

    por las calles del presente (…)”

    “A las gentes de la mar”, va dedicada a su entorno, al modo de vida en la villa marinera de Cantabria donde vive, Castro Urdiales, y sobre todo al mar que le ha servido de gran fuente de inspiración…

    “Barrio de los marineros,

    bajamar de mis sueños,

    sobre la barca varada,

    siguen tendidos los remos.

    Pleamar de esperanza.

    ¡A sotavento!

    Por la acera de las nubes

    caminamos al reencuentro (…)”

    El poemario continúa con “Paisajes de juventud” que dedica a sus padres. Son poemas emotivos e íntimos en los que relata sus vivencias familiares de esta época de su vida.

    Como estos, que dedica a su madre…

    “Campos enteros de trigo,

    redes enteras de peces,

    besos que no dio nadie,

    caricias que se estremecen.

    Ni en los nidos en flor,

    hay aves que tanto quieren (…)”

    “Refugio de mí”, dedicado a su compañera, y “Retoños” reúnen bellos poemas en torno al amor, los hijos, los sentimientos y las vivencias familiares.

    A su mujer:

    “Destapas la arena tierna

    de tu orilla mojada,

    desnudez, de mar conforme

    que te pliegas a mis aguas(…)”

    “Bajamar que refluyes

    embates de besos blancos (…)”

    A sus hijos:

    Me llamas

    y en tus metáforas

    de lenguaje sin sentido,

    entiendo las palabras de tus pupilas,

    las miradas de tus labios,

    el eco de tus silencios

    y tus manos que me reclaman.

    Recitas versos filiales,

    poeta sin estatura

    que me grabas en el alma (…)”

    El último apartado, “Cuando se quiebran los rasgos, se compone de varios textos donde reflexiona sobre la vida que le tocó vivir, el camino recorrido, el paso del tiempo, el olvido, la vejez que se acerca…Todo ello envuelto en una hermosa melancolía.

    Destaco este, a modo de despedida :

    (A la vida que me cobija)

    “¿Qué habría sido de mi vida

    si en el cauce tortuoso

    del río que me cobija,

    hubiera sido otra orilla

    más abajo o más arriba,

    la que poniendo sus manos

    de limo y de celosía,

    me acogiera en su seno

    y en su seno, mi porfía?(…)”

    Como resumen, diría que, en un lenguaje conciso, sencillo, sin innecesarias estridencias, pero no por ello exento de un lirismo suave y hermoso, Sencillamente, la vida” es un paseo por la existencia bien elaborado, una larga calle recorrida que desemboca en el mar de la palabra vivida y callada que sale a la luz pública después de un largo recorrido vital por el tiempo y los años.

    Vivir, vivir es lo que importa. En sus palabras encontramos la respuesta:

    “La vida es un sumatorio de tantas y tantas vidas…pasadas, presentes y futuras.
    Cuando unas se terminan, otras germinan de la nada para seguir creando vida.
    El olvido, es la antesala del recuerdo y el recuerdo, el jardín de los sueños; los que fueron y los que pudieron haber sido…”

    Nunca es tarde para que brote de nuevo la poesía y siga dando sus frutos…

    Joseba Saxia es miembro también de nuestra Comunidad Poética Poémame.

    Allí lo conocí y allí ha publicado sus hermosos poemas bajo el seudónimo de “Txopo”.

  • 13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    En esta ocasión, entrevisto a un compañero de nuestra Comunidad de Poetas Poémame, José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto”, como gusta llamarse.

    A punto de cumplir un año con nosotros, lleva ya compartidos más de doscientos poemas en su perfil de autor. También se le dedicó, anteriormente, otro artículo en nuestra revista con motivo de ser nominado como “Poeta del mes”.

    Así se define él mismo:  “…diré que soy granadino ya casi sesentón y que, desde muy joven, fui seducido por las artes literarias, a las que me he rendido como un fiel servidor y he tenido la osadía de entregar alguna obra poética, creo yo , por lo menos, legible. Soy, por consiguiente, aprendiz eterno de poeta que, al recalar en la Universidad de Mayores de la Universidad de Granada y en su Aula de Poesía que dirige nuestro poeta y maestro Luis de la Rosa, he emprendido esta aventura poética con mayor brío y dedicación. Todo lo demás es algo accesorio.”

    En febrero, con un poema dedicado a Antonio Machado, resultó ganador del I Premio Nacional de Poesía ALUMA, dirigido al alumnado de los Programas Universitarios de las Aulas de Mayores.

    1- ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi vida literaria ha sido, de alguna manera, una labor solitaria y subterránea, siempre al compás que marcaba la vida laboral y familiar. Soy un abuelo y padre de familia con residencia en Granada, aunque pasé mis primeros años en Navarra, adonde me siento muy unido.

    Publiqué de muy joven en algunas revistas de escasa tirada y duración, aunque alejado de las corrientes y los modelos literarios que imperaban en ese momento y me convertí en un poeta que escribe a solas, tomándose el pulso, descifrando la vida, la sociedad…pero, sobre todo, la profunda vida interior.

    Desde hace tres años, al incorporarme al Aula de Mayores de la Universidad de Granada, participo en una tertulia poética donde he comenzado a leer y publicar en su revista. Ya en febrero de este año fui premiado en la I edición de Poesía Nacional de Aluma, que ya ha recogido la revista, y que me ha servido para reiniciar mi trabajo poético.

    2 -¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas se circunscriben principalmente a los poetas de la Generación del 27 y a la Generación del 50; pero son dos los poetas me han marcado principalmente, el primero Juan Ramón Jiménez y más tarde José Hierro, su poesía narrativa y su contraste con las alucinaciones han sido muy importantes en la evolución de mi poesía. Y, por supuesto, la obra de D. Antonio Machado por su referente moral y por la calidad excelsa de su poesía.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía tiene dos vertientes, la del conocimiento como una fórmula para entender la vida, una poesía íntima y frágil, donde las respuestas a los interrogantes y los misterios del ir viviendo, contrastan con otra inquisitiva, socarrona, que pretende despertar las conciencias aletargadas y denunciar las formas más indecorosas de esta sociedad. La única premisa que me condiciona a la hora de escribir es el rigor en las formas y la calidad literaria: decir, pero de forma cuidada y artística.

    4 – ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    El poeta evoluciona a la par que su existencia, el aprendizaje continuo, las vivencias, lecturas…conforman el poema que el escritor va configurando a lo largo de su devenir.

    En mi caso, mis primeros poemas estaban influidos por Alberti o Lorca, con un lenguaje más expansivo, con temática variada y sin tener un estilo definido que luego fue perfilándose con años de paciente trabajo solitario. Hoy en día mi estilo pretende ser escueto, que no ramplón, donde la belleza recorra los versos, y que las imágenes poéticas y el desarrollo del poema conlleve la mayor información con el menor número de palabras, siempre con el mayor rigor y el más cuidado estilismo.

    5 -¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Ese es mi talón de Aquiles y la principal causa de mi alejamiento a la hora de publicar, debido a mi exigencia a la hora de considerar un poema terminado. Generalmente, después de un primer borrador, dejo reposar unos días el poema, al que vuelvo, posteriormente, para una lectura reposada y en ese momento, decido si está terminado o regresa a la “sala de espera”. Por ejemplo, el poema “A unos lirios (apunte)” publicado en la Comunidad el 25 de febrero, tuvo su primera redacción en 1990. Mi forma de corregir es de esta manera, muy exhaustiva y metódica.

    6 -¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente a esa búsqueda. Otro fin, reivindicar en la poesía contemporánea las formas clásicas (soneto, silva, lira, romance…) si acaso, para darles otra vuelta de tuerca y que los poetas más jóvenes recuperen esa materia prima que siempre ha estado ahí.

    7-¿Qué lugar ocupan, para un poeta como usted, las lecturas en vivo? ¿Y los premios literarios?

    Las lecturas en vivo son un estímulo para el lector, acercan el mundo poético, tan lejano a veces al pueblo al que deberían ir destinados. Así mismo, dan a conocer a los poetas, a su obra y trayectoria poética.

    Los premios son un acicate para los creadores porque dan un sentido al poeta que escribe en soledad, y que desconoce el calado que su obra tiene entre los lectores y la sociedad. Es un reconocimiento tácito para seguir escribiendo.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs…?

    Son, o deberían ser, una forma de recuperar la poesía, de volver a hacerla plebeya, y no prisionera de la cátedra y la crítica literaria. El problema radica en la calidad de algunas de estas plataformas, que pueden perjudicar esta recuperación.

    He participado, anteriormente, en otras plataformas y el rigor y la calidad han brillado por su ausencia. Aquí, en Poémame, me siento reconfortado, puesto que se me exigió una mínima calidad para entrar a formar parte de este magnífico proyecto.

    9 -¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Recomiendo el poema de José Hierro, “Historia para muchachos”. Un poema que, desde un aparente prosaísmo, ahonda en las circunstancias biográficas y espirituales de un poeta en un tiempo determinado. Bello y gran poema.

    10-¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ahora mismo estoy leyendo, con dedicación, “Cuaderno de Nueva York” de José Hierro, además de los diarios de D. Manuel Azaña, ya en otro apartado.

    11.- ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    El mejor consejo es la lectura atenta y cuidadosa del poema; aprender las nociones básicas de versificación clásica (rima, métrica, estrofas…) y, sobre todo, mucho trabajo. Escribir sin descanso, sin un fin determinado. Es la mejor receta que se puede dar.

    12.- ¿Ha publicado algún libro? ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    De momento no tengo ningún libro publicado, salvo la experiencia en revistas y comunidades como esta, aunque ya estoy con un poemario terminado y en proceso de revisión.

    La industria editorial, la tradicional, no apuesta con la suficiente energía en dar a conocer otras corrientes distintas a las oficiales. Y, tímidamente, otro tipo de editoriales o la autopublicación parecen paliar, de alguna manera, esa otra poesía no adscrita. El futuro está lleno de alternativas.

    13.- ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    El cuestionario es muy exigente y exhaustivo, poco podría añadir yo, solo dar las gracias por permitirme mostrar la cara del poeta de a pie. Un cordial saludo.

    Y para terminar la entrevista, este hermoso soneto autobiográfico recitado por el autor: Biografía”.

    Gracias por tu buena disposición y amabilidad para hacer la entrevista, José Antonio. Mucha suerte, compañero. Que sigas cultivando esta maravillosa pasión poética y que pronto se haga realidad ese proyecto de poemario, que estás preparando con tanto mimo y dedicación.

    Y a los lectores, amantes de la Poesía, muchas gracias por leer, espero que hayáis disfrutado de la entrevista.

  • Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Casi finalizando el mes de enero, arribó a Poémame un poeta granadino de verso firme, grave y potente. Dotado de un lirismo claroscuro, hondo y bello, que se percibe madurado en su quehacer poético por años de lectura y escritura.

    “Ternura, lirio, azucena

    esculpiéndose en mi carne.

    Grito.”

    Un poeta prolífico que, en apenas dos meses, nos ha regalado más de cien poemas. Se trata de José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto” para todos los compañeros de nuestra comunidad poética. Él mismo se dibuja en su perfil con estas palabras:
    “Aprendiz de poeta desde joven y quizá demasiado hipercrítico conmigo
    mismo.”
    A lo que yo le añadiría (después de leer su hermosa obra compartida) “amante del verso clásico y la mitología griega”, que cultiva, dotando a sus versos de una gran belleza y profundidad.

    “Faunos”

    “Algo sembró de miedo

    el recuerdo insondable de la laguna,

    el esfuerzo por sostener la mirada,

    tibia, de aquellos faunos de ensueño.

    Catedral enigmática del cieno.”


    Admirador declarado de la obra machadiana, de “Don Antonio”, como él le llama. Y ello se refleja en algunos de sus poemas:

    “Las verdinegras alamedas

    como guardianes del sonido

    danzan al viento esbeltas copas

    hienden el tan altivo cielo

    con su aleve viento encendido”

    Así nos traza, en unos cuantos rasgos, su transitar por la vida atravesando el tiempo y el olvido…

    “Del que fui y sigo ocultándome

    apenas si queda una ebria ceremonia

    en la ceniza de todos los versos o quizá

    quede un promontorio de cristales

    y alientos y desmemorias

    y un oculto deseo de esconderme.”

    Sus poemas abarcan también, lo efímero y la fugacidad de la vida…

    “Un hombre arruinado cruza

    por las calles más estrechas

    de los años

    y piensa

    que nada de lo suyo

    fue hecho para durar

    tan sólo

    un instante

    más de lo necesario.”


    Su voz poética cuenta con muchos y muy diversos matices tanto en la forma, como en el contenido de sus letras.

    Practica tanto el verso libre como el clásico. Y lo dota de imágenes de un bello y contundente lirismo, a veces crudo o enigmático. La naturaleza, el ser y sus circunstancias, el paso del tiempo, el dolor, el amor, la muerte, la memoria, la soledad, lo mitológico o lo social…son algunos de los grandes temas recurrentes en sus poemas; imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    Aderezado todo ello con excelentes figuras literarias y una larga lista de recursos estilísticos.

    Como muestra en verso libre, estos tres poemas:

    “Ciprés”

    “Ciprés delgado como savia

    de piel encendiendo silencio

    Ciprés adormecido carne

    envenenada como tumba

    Como nieve ciñendo olvido.”


    “Versos de atardecida”

    “El olmedal tan bravo

    donde circundan

    las olas su quejido

    el cilicio de luz

    que desteje las tardes

    finales del otoño

    estas hojas quemadas

    que entre la niebla

    se pueblan de misterio.”


    “Un día de furia”

    “Como roto jeroglífico de la noche,

    como un jirón de misericordia y sueño

    te espero, vida mía, en el hueco podrido

    del espejo.

    Como cierto énfasis idiota

    que observo en la cintura de los armarios

    y en el grueso tapiz de las palabras,

    grasa derretida del tiempo

    y la fe que ahora he perdido, tal vez,

    para siempre.”

    Y ya, para finalizar, os dejo una pequeña selección de composiciones clásicas en las que reluce, con un brillo especial, el soneto. La verdad, es que no ha sido fácil para mí, hacer dicha selección de poemas, todos tienen algo y son dignos de aparecer en la reseña. Por ello, os invito a pasar por su rincón en Poémame para conocerlo un poco más a través de su poesía. Merece una visita por la gran calidad que se aprecia en sus textos.


    “Pinos Genil (soneto)

    “Son lentas las mañanas del estío,
    el sonoro tapiz de la armonía
    que teje la desnuda algarabía
    de las aves que endulzan este río.

    Despacio van danzando por umbrío
    barranco donde surca el agua fría
    caricias demoradas, profecía
    de hadas por remolino tan sombrío.

    Un ave suspendida en el paisaje
    contiene en su cadencia ese reverso,
    donde espacio y memoria dan encaje

    al susurro del sauce que está inmerso
    en ecos y sonidos, equipaje
    donde ejerce el verano su universo.”


    “Madrigal clásico”
    A M.M.R

    “Deliciosa quimera de tus ojos,
    donde demoro la tarde y sus rojos
    islotes donde llueve la armonía,
    tristeza y melodía,
    en tus labios rubís como cerezas,
    mientras la tarde gime su belleza;
    y un gesto de tu mano desordena
    el hondo suspiro, tierna condena
    entre la llovizna, fría, y la nada
    que desgarra mi alma atormentada.”


    “Biografía” (soneto)

    Edifiqué tan lenta biografía
    con sólido cimiento de agua oscura;
    de enturbiadas columnas, luz impura,
    en una misteriosa astrología.

    El oscuro arquitrabe sostenía
    la indigna letanía, la amargura
    del tiempo que, falaz, ya me asegura
    que el palacio a la muerte ya me guía.

    El tiempo que, por fin, se ha detenido,
    las estancias desiertas ya nos muestran
    esa ardiente ceniza del olvido

    donde algunos recuerdos me demuestran
    el único motivo con sentido:
    tus ojos que a la muerte defenestran.

  • 5 poemas de Josefina de la Torre, una mujer de vanguardia

    5 poemas de Josefina de la Torre, una mujer de vanguardia

    “Llevabas

    en los pies arena blanca

    de una playa desconocida.

    Por eso

    cuando a mí llegaste

    no sentí tus pisadas.(…)

    Llevabas

    en las manos abiertas

    espuma blanca de aquel mar” (…)

    Hablar de Josefina de la Torre, es hablar de una artista polifacética en todos los sentidos. Aunque es conocida sobre todo por su obra poética, cultivó distintas artes. Además de ser una de las pocas escritoras vinculadas a la Generación del 27, también fue cantante lírica y actriz de cine, teatro y televisión.

    Nació en Las Palmas de Gran Canaria, en 1907 y formó parte de una familia amante del arte y la cultura; entre ellos había poetas, pintores o músicos. Desde niña comenzó a escribir poemas y aprendió a tocar algunos instrumentos como el piano, el violín y la guitarra. También aprendió a cantar y a actuar en un pequeño teatrillo que había construido su abuelo en la casa familiar de Las Canteras. Allí organizaba junto a su hermano Claudio, algunas obras de teatro en las que participaban todos los miembros de la familia.

    Cuando su hermano Claudio recibe el premio Nacional de Literatura en 1923, Josefina lo acompañó a Madrid para terminar sus estudios como cantante y actriz. Y allí se instaló para desarrollar su carrera literaria y artística. Entre 1926 y 1935 conoció a los escritores de la Generación del 27. Con ellos, publicaba sus poemas en revistas literarias tan prestigiosas como España, Alfar, Verso y prosa, La gaceta literaria o Azor  y acudía a tertulias para charlar y discutir sobre poesía. Rafael Alberti y Federico García Lorca fueron referentes y modelos indiscutibles para ella.  

    “Del cielo cae una lluvia
    redonda de puñaladas.
    Cien heridas en el lomo
    de la tierra verde y blanda.”

    Y precisamente fue en 1927 cuando publicó su primer libro, Versos y Estampas que fue prologado por Pedro Salinas, el cual dijo de ella:

    “Era un águila. El águila misma de la inspiración cazada viva por primera vez en el continente poético, llevada cautiva, ejemplar único y sin precio camino de Europa. Y que ahora estaba sola, perdida en la noche entre cielo, hondo mar, apoyada en las alas anchas, mientras que en cien lugares del mundo la esperan con la ventana abierta y la pluma preparada, tantos y tantos, con el corazón anhelante, en vano.”

    Fue una mujer independiente, que vivió de su propio trabajo durante toda su vida. Una auténtica artista, además de ser una excelente poeta. Trabajó como cantante y actriz de cine y de teatro y llegó a fundar su propia compañía teatral, la Compañía de Comedias Josefina de la Torre. También trabajó en la radio y colaboró en series de televisión.

    Sus años de juventud coincidieron con la II República Española (1931-1936), que fue una época de enormes avances para las mujeres y quiso ser una de esas mujeres modernas, de vanguardia, tal y como ella misma nos cuenta en la célebre antología Poesía Española (1934) de Gerardo Diego, en la que estuvo incluida. Se la relaciona con el grupo de las Sinsombrero, mujeres artistas y poetas adscritas a la Generación del 27, como Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde, Maruja Mallo, Margarita Nelken o María Teresa de León.

    Su obra en verso es muy breve, pero recoge algunas de las tendencias líricas más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Heredera del Modernismo, se centró de lleno en la corriente de la “poesía pura” que dominaba en la literatura española de la década de 1920.

    Su obra poética se resume en cuatro libros, no obstante, numerosos poemas suyos permanecen dispersos por las diversas revistas en las que fueron apareciendo.

    • El primer libro que publica, en 1927, se titulaba Versos y estampas.
    • Dos años más tarde, en 1930, publica sus Poemas de la isla, donde se aprecia la influencia neopopularista de la Generación del 27, con una poesía ya más intelectualizada.
    • Marzo incompleto, publicado en 1968, es una obra plena de madurez.
    • Y en 1989 se publica su obra poética completa, en la que se incluye el poemario Medida del tiempo, inédito hasta ese momento.

    Los temas frecuentes que aborda en ellos son: la infancia, la muerte y la soledad; pero entre todos, destaca el paisaje insular, concretamente el mar y la playa, dentro de la tradición poética canaria y en sus últimos poemas el paso del tiempo y la vejez, que ensombrecen su tono.

    “No te acerques al estanque:
    antes me he mirado en él
    y vi su fondo a través
    de mi sombra.
    No te acerques al estanque:
    tendrás el pecho hondo y frío
    y tembloroso del agua.”

    En su obra, con una aparente sencillez expresiva que no es tal, puede notarse una fuerte atracción por lo moderno, una gran admiración por la naturaleza y una voz clara y profunda, capaz de llevarte a la reflexión.

    Escribió en prosa algunos relatos, novelas cortas y algunas adaptaciones teatrales.

    Josefina murió el 12 de julio de 2002 en Madrid, a la edad de 95 años. La prensa se hizo eco de la noticia, denominándola “La última superviviente de la Generación del 27”.

    En este poema, que abre el poemario Medida del tiempo, se dirige a sus compañeros de la Generación del 27 a los que llama por su nombre y les reprocha su silencio y su olvido, después de haber sido sus maestros y guías.

    “Mis amigos de entonces,

    aquellos que leíais mis versos

    y escuchabais mi música:

    Luis, Jorge, Rafael,

    Manuel, Gustavo…

    ¡y tantos otros ya perdidos!

    Enrique, Pedro, Juan,

    Emilio, Federico…

    ¿por qué este hueco entre las dos mitades?

    Vosotros ayudasteis

    a la blandura del que fue mi nido.

    Yo me formé al calor

    que con vuestras palabras me envolvía.

    me hicisteis importante.

    Con vuestro ejemplo,

    me inventé una ambición

    y tuve

    vuelos, insospechados de gaviota.

    Gaviota, sí,

    porque fue el mar mi espejo

    y reflejó mi infancia, mis septiembres…

    ¡Amigos que de mí hicisteis nombre!

    A la mitad vertiente de mi vida

    hoy os llamo.

    ¡Tendedme vuestras manos!

    Yo me sentí nacer,

    para luego rozar de los cimientos

    la certera caricia.

    Pero de pronto,

    un día me cubrió lo indefinible,

    algo sin cuerpo, sin olor, sin música…

    y me sentí empujada,

    cubierta de ceniza,

    borrada con olvido.

    ¿Dónde estabais vosotros, compañeros,

    vuestras letras de molde, vuestro ingenio,

    vuestra defensa

    contra el desconocido ataque?

    ¡Oh, amigos!

    Enrique, Pedro, Juan,

    Emilio, Federico…

    nombre que no responderán mi voz.

    Manuel, Gustavo,

    lejos…

    Luis, Jorge, Rafael…

    Que aunque el afán

    vientos nos dé para encontrarnos,

    ignoro en qué ciudad

    y si llegará el día

    en que vuelva a sentirme descubierta.”

    Y a continuación otros cuatro poemas representativos de sus distintas obras, una poesía íntima y rica en experiencias personales, con pasión y sin estridencias:

      “La tarde tiene sueño
    y se acuesta en las copas de los árboles.
    Se le apagan los ojos
    de mirar a la calle
    donde el día ha colgado sus horas
    incansable.
    La tarde tiene sueño
    y se duerme mecida por los árboles.
    El viento se la lleva
    oscilando su sueño en el aire.”

                                    (De Versos y estampas)

      “Todos los días
    llama a mi puerta el desconsuelo
    Estoy vacía y su eco resuena
    por todos los rincones de mi vida.
    Se estremece mi sangre
    que es un hilo de hielo
    al faltarme el calor de tu presencia.
    No comprendo el idioma del paisaje;
    qué quiere decir sol,
    cielo azul
    aire.
    No comprendo mi ritmo,
    ni mi esencia,
    ni por qué sigo andando,
    respirando,
    contemplando a la gente,
    a los perros que pasan,
    a los pájaros
    que mi balcón visitan diariamente.
    Ni por qué la mirada,
    mis ojos,
    abarcan el entorno que me envuelve.
    Ya no comprendo nada.
    El mundo se me ha vuelto
    un compañero extraño
    que camina a mi lado
    y no conozco.
    ¿Qué quiere decir vida?
    Ya no encuentro
    aquel sabor que un tiempo me dejara.
    Las palmas de mis manos
    se cierran sin calor,
    desconsoladas.
    Que eran tuyos tu casa y tu paisaje;
    que está en ellos la huella de tus pasos,
    el hueco de tu cuerpo.
    Y está la casa llena
    de tu recuerdo.”

     “Me busco y no me encuentro.

    Rondo por las oscuras paredes de mí misma,

    interrogo al silencio y a este torpe vacío

    y no acierto en el eco de mis incertidumbres.

    No me encuentro a mí misma.

    Y ahora voy como dormida en las tinieblas,

    Tanteando la noche de todas las esquinas.

    Y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,

    que son fruto, sonido, creación, universo.

    No este desalentado y lento desgranarse

    que convierte en preguntas todo cuanto es herida.

    Y rondo por las sordas paredes de mí misma

    esperando el momento de descubrir mi sombra”

                                                (De Marzo incompleto)

    “Cuando veo mi imagen reflejada
    en la luna impasible del espejo,
    siento cómo me duele su reflejo
    tan fiel a mi verdad enajenada.
    Esta forma que late y se rebela,
    un tiempo fue de amor y fue de vida;
    y aún hoy, que huellas saben de su huido,
    queda una voz para su luz en vela.
    Pero un día vendrá el irremediable
    que a este espejo me asome, ya acabada.
    Y la raíz de fuego insobornable
    que crece en mi interior, aún no saciada,
    conmoverá la cárcel indomable
    con su llanto de ruina abandonada.”

                                     (De Medida del tiempo)

    REFERENCIAS:

    Datos extraídos de la biografía de la autora:

  • 13 preguntas y un poeta, Francisco Javier Sánchez Durán: “La poesía es mi visión del cosmos”

    13 preguntas y un poeta, Francisco Javier Sánchez Durán: “La poesía es mi visión del cosmos”

    Conocí a Francisco Javier a través de las redes sociales, en una página que compartíamos de Amigos de la Sierra de Aracena. Este poeta nació en un pueblo pequeñito, Cortelazor, en pleno corazón de esa maravillosa sierra onubense, aunque vive actualmente en Huelva, la capital. En esa página descubrí su poesía hermosa, que me hechizó desde el primer momento, puesto que teníamos en común (en nuestros escritos y en el día a día) el amor por la naturaleza y la defensa de la misma. Posteriormente nos pusimos en contacto y surgió esta entrevista.

    Es autor de tres poemarios, todos ellos publicados por la Editorial Niebla, de Huelva. “Mar de ausencias” (2016) y “Versos de un viajero, confuso” (2018) sonlos dos primeros. 

    Sacó a la luz su tercer poemario en el mes de diciembre de 2019, “…De la percepción de la lluvia y otros poemas”, una obra donde su poesía evoluciona ya hacia un compromiso social y se integra en lo que ahora se conoce como la “poesía de la conciencia”. Fco Javier Sánchez trata con su tercera obra, de “hacer consciente al lector de los problemas sociales, ecológicos y políticos del mundo.”

    En estos días se encuentra preparando la próxima edición de su cuarto poemario.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy maestro, licenciado en Psicopedagogía y profesor de Lengua Castellana y Literatura en varios institutos de Secundaria; miembro del MCEP (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular). Suelo frecuentar los ambientes literarios de Huelva, participando en múltiples recitales y encuentros como participante y colaborador, “Voces del extremo” Valle del Jerte 2018 y 2019 o “Poetas del Guadiana” son dos ejemplos. Y formo parte del grupo “Poetas de Huelva por la Paz”, del cual soy secretario. 

    También he colaborado como autor en diversas antologías, como Combinados Poéticos de Punta Umbría, Poetas de Huelva por la Paz, Versos para la vergüenza, Huelva en verso, Homenaje a Miguel Hernández, Conciencia en llamas, Las mil y una noches del 1900 o La noche de San Luis, entre otras.


    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Ya de jovencito me interesó la poesía. Mis primeras lecturas se centraron en Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Walt Whitman, Neruda, Cesar Vallejo, Vicente Huidobro, José Martí, Miguel Hernández, Constantin Cavafis, León Felipe, Gabriel Celaya….todos estos poetas me han marcado e influenciado mucho.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Aunque en mi primer poemario cultivé mucho el verso octosílabo y alguna composición clásica como sonetos, me he inclinado hacia el verso libre y mi poesía además de los temas clásicos como el amor, la nostalgia… es una poesía muy identificada con el paisaje y la defensa de la naturaleza (ecopoesía) y con los problemas sociales y políticos de nuestra sociedad (poesía de la conciencia).

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que evoluciona de forma natural. Desde mi primer poemario, que es una poesía que miraba mucho mis adentros, a una poesía implicada en los problemas de la sociedad que tenemos (“la poesía no puede ser, sin pecado, un adorno” Celaya). En cuanto a mi lenguaje poético se ha producido una simplificación, una búsqueda de lo sencillo, suprimiendo muchos adjetivos, evitando términos demasiado cultos para acercar el poema al gran público, hacerlo cercano al fin a la gente.


    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En principio hay poemas que son pura inspiración; otros, sin embargo, son poemas trabajados alrededor de una idea, o de una noticia que surge. De todas formas y en ambos casos, suelo corregir mucho mis poemas y, a veces, en más de una ocasión. Últimamente esta corrección se está concretando en un proceso de desnudar y simplificar el poema originario suprimiendo adjetivos innecesarios y cultismos.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    En realidad escribo porque creo que tengo algo que decir y aportar a este mundo, y lo hago desde la poesía porque ha sido mi inclinación desde pequeño. La poesía es mi visión del cosmos.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo? ¿Las practica?

    Mucho, amo los recitales con el grupo “Poetas de Huelva por la Paz”, colaboramos también con “Poetas del Guadiana” con los compañeros portugueses; asisto a encuentros, como ya cité, y doy recitales a nivel personal en ámbitos culturales (ferias del libro, bares, bibliotecas…) En realidad es una actividad frenética que últimamente se ha visto frenada por el confinamiento.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs…?

    Es necesario utilizar las nuevas reglas del juego, pero hay que hacerlo con mesura. Participo en foros virtuales, tengo un muro en Facebook (poesía fresca), mis poemas han sido publicados en muchos blogs personales de compañeros poetas, en revistas virtuales… estamos en ello, aunque tengo mucho que mejorar en mis actividades en las redes.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cito dos: “Espergesia” de Cesar Vallejo (Yo nací un día que Dios estaba enfermo…)  e                 

    “Ítaca” de Cavafis.


    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son varios:

    “Las personas del verbo” de Jaime Gil de Biedma.

    “Poesia completa” de Cesar Vallejo.

    “Salirse de la fila” de Antonio Orihuela.

    “Tienes que irte” de José Luis Piquero.


    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que dedique un horario fijo a escribir o corregir todos los días y que escriba, aunque la mejor respuesta está en un poema de Charles Bukowski:

    Así que quieres ser escritor
    Si no te sale ardiendo de dentro,
    a pesar de todo,
    no lo hagas.

    A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
    y de tu mente y de tu boca
    y de tus tripas,
    no lo hagas.

    Si tienes que sentarte durante horas
    con la mirada fija en la pantalla del ordenador
    ó clavado en tu máquina de escribir
    buscando las palabras,
    no lo hagas.

    Si lo haces por dinero o fama,
    no lo hagas.

    Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
    no lo hagas.

    Si tienes que sentarte
    y reescribirlo una y otra vez,
    no lo hagas.

    Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
    no lo hagas.

    Si estás intentando escribir
    como cualquier otro, olvídalo.

    Si tienes que esperar
    a que salga rugiendo de ti,
    espera pacientemente.
    Si nunca sale rugiendo de ti,
    haz otra cosa.

    Si primero tienes que leerlo a tu esposa
    o a tu novia o a tu novio
    o a tus padres o a cualquiera,
    no estás preparado.

    No seas como tantos escritores,
    no seas como tantos miles de
    personas que se llaman a sí mismos escritores,
    no seas soso y aburrido y pretencioso,
    no te consumas en tu amor propio.

    Las bibliotecas del mundo
    bostezan hasta dormirse
    con esa gente.
    No seas uno de ellos.
    No lo hagas.

    A no ser que salga de tu alma
    como un cohete,
    a no ser que quedarte quieto
    pudiera llevarte a la locura,
    al suicidio o al asesinato,
    no lo hagas.

    A no ser que el sol dentro de ti
    esté quemando tus tripas, no lo hagas.

    Cuando sea verdaderamente el momento,
    y si has sido elegido,
    sucederá por sí solo y
    seguirá sucediendo hasta que mueras
    o hasta que muera en ti.

    No hay otro camino.

    Y nunca lo hubo.


    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial en general o en concreto en Andalucía?

    Se están generando editoriales locales y están surgiendo muchos escritores. Es una gran eclosión. El tiempo separará al grano de la paja, pero creo que estamos en un momento de extraordinaria creatividad.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Qué autor consideras que ha influido más en tu poesía?

    Te daré dos nombres, Antonio Machado y Walt Whitman.

    Muchas gracias, Francisco Javier por tu buena disposición y amabilidad para hacer esta entrevista. Y mucha suerte con la edición del nuevo poemario que estás preparando.

  • El habla extremeña en la poesía: «El miajón de los castúos» de Luis Chamizo

    El habla extremeña en la poesía: «El miajón de los castúos» de Luis Chamizo

    “Porque semos asina, semos pardos,
    del coló de la tierra”

    Mi primer contacto con este hermoso libro, tuvo lugar en la clase de Lengua y Literatura Española en el instituto de Enseñanza Media de Badajoz, donde cursaba el bachillerato. Y fue el profesor que impartía esta asignatura, el que me enseñó a amarlo, a entenderlo, a descubrir la ternura, la belleza y el lirismo que encerraban sus poemas, escritos en ese habla o dialecto extremeño que a mí no me sonaba extraño, por haber nacido y transcurrrido mi infancia, en un pequeño pueblo del sur de la provincia. Desde entonces, lo conservo como si fuera un pequeño tesoro que releo de vez en cuando para no olvidarme de mis raíces castúas.

    Corrían los primeros años del siglo XX cuando este poeta extremeño, Luis Chamizo Trigueros, trasladó al papel las vivencias, costumbres y sentimientos de la gente de su tierra, reproduciendo en sus poemas el habla popular característica y propia de aquella época en un entorno campesino y humilde. Con ello inauguraba un nuevo estilo de belleza en las letras con el decir de la gente de Extremadura. Volcó en sus poemas todo un caudal de ideas, sueños, sentimientos… Y nos dejó escrito en verso, un patrimonio lingüístico que de otra manera hubiera quedado en el olvido.

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    Luis Chamizo nació en1894 en Guareña (Badajoz) en el seno de una familia humilde y trabajadora de Extremadura. Muy joven se trasladó a Madrid para cursar el bachillerato. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid y en la de Murcia. En esos años de estudiante, asistió con asiduidad a las numerosas tertulias literarias de los cafés y dio sus primeros e importantes pasos en el mundo de la poesía.

    Contactó con el movimiento modernista a través de algunos poetas como Salvador Rueda, Francisco Villaespesa o Amado Nervo. Conoció a Federico García Lorca, probablemente a Rafael Alberti y a otros intelectuales y poetas de entonces. Coetáneo de la generación del 27 prefirió quedarse en el camino de la poesía regionalista, siguiendo los pasos del poeta José María Gabriel y Galán.

    En 1818, la muerte de su padre, tinajero en su pueblo natal, le obligó a volver a su tierra de origen para proseguir con el negocio familiar y ese contacto con la gente humilde de su tierra le hizo profundizar en el conocimiento de la idiosincrasia y la forma de hablar extremeña.

    En 1921 publica el libro de poesía por el que fue más conocido: “El Miajón de los Castúos”, en el que intentaba reflejar y transcribir el habla rural. Pronto, el libro se convirtió en un verdadero fenómeno literario y Chamizo en un poeta de referencia en el mundo literario de Extremadura.

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    El poeta llama al conjunto de sus versos “el miajón de los castúos”.

    Dos vocablos muy característicos de la tierra:

    “Miajón”: la esencia, la miga, el jugo…del pueblo extremeño.

    “Castúo”: voz derivada de “castizo”, lo genuino, lo más auténtico.

    A partir de su publicación, se generalizó la palabra “Castúo”. Y con el tiempo, dicha denominación, se hizo popular para denominar las hablas regionales extremeñas en general.

    (…) Vusotros qu’atendéis a las lerturas
    y séis tan sabijondos de las cencias
    que quizás nus larguéis de carrerilla
    y en romances jazañas extremeñas
    que los nuestros ejaron sin contaglas
    endispués de jaceglas.


    Y sus dirá tamién cómo palramos
    los hijos d’estas tierras,
    porqu’icimos asina: jierro, jumo
    y la jacha y el jigo y la jiguera.(…)

    En esta obra, supo trasladar al verso toda la fuerza expresiva del lenguaje autóctono, que transmite el saber popular de generación en generación. Y en sus versos, canta a la vida cotidiana del hombre extremeño, que habita un medio rural, que ama y a la vez le condiciona. Todo ello en medio de difíciles circunstancias, avatares políticos y sociales y unas duras y precarias condiciones de vida propias de los comienzos del siglo XX, con el campo extremeño en manos de las oligarquías terratenientes y caciquiles. Sin embargo en sus versos, no hay una denuncia social explícita como tal, seguramente por la censura de aquellos años, más bien llevan implícitos cierta resignación y fatalismo vital.

    (…)“Y tamién sus dirá que semos güenos,
    que nuestra vida es güena
    en la pas d’un viví lleno e trebajos
    y al doló d’un viví lleno e miserias:
    ¡el miajón que llevamos los castúos
    por bajo e la corteza!”(…)

    Los temas del libro son los propios del regionalismo: la nostalgia de un pasado mejor, la vida rural y campesina, los oficios tradicionales, las costumbres de los ancestros, la vivencia de la naturaleza y el paisaje sometido por la mano del hombre…Y dan lugar a descripciones de gran lirismo y fuerza expresiva.

    Las características de su poesía se corresponden con la Extremadura que él redescubre al volver: sencillez, austeridad, gravedad, reciedumbre, ternura y sentido dramático.

    Según el académico José Ortega Bonilla, que escribe el prólogo “Todo es grande, fuerte, potentísimo…El libro de Chamizo no es de los que se dejan dormir en la estantería de la biblioteca. Quien comience la lectura, la continuará y la dará fin y no se olvidará más de ella.”

    El libro está integrado por once extensos poemas y uno inicial que hace de introducción: “Compuerta”

    Dada su larga extensión, solo dejo de muestra este poema sobre el nacimiento de un hijo de un matrimonio de campesinos, en mitad del campo. Todo un bello canto lírico a la Vida, a la Madre Naturaleza, que aunque sea recia, hostil, dura…también es acogedora y muy hermosa.

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    Monumento a La Nacencia. Parque de la Legión. Badajoz.

    LA NACENCIA

    I
    Bruñó los recios nubarrones pardos
    la lus del sol que s’agachó en un cerro,
    y las artas cogollas de los árboles
    d’un coló de naranja se tiñeron.

    A bocanás el aire nos traía
    los ruíos d’allá lejos
    y el toque d’oración de las campanas
    de l’iglesia del pueblo.
    Íbamos dambos juntos, en la burra,
    por el camino nuevo;
    mi mujé, mu malita,
    suspirando y gimiendo.
    Bandás de gorrïatos montesinos
    volaban, chirrïando, por el cielo,
    y volaban pal sol, qu’en los canchales
    daba relumbres d’espejuelos.

    Los grillos y las ranas
    cantaban a lo lejos,
    y cantaban tamién los colorines
    sobre las jaras y los brezos;
    y, roändo, roändo, de las sierras
    llegaba el dolondón de los cencerros.

    ¡Qué tarde más bonita!
    |Qu’anochecer más güeno!
    ¡Qué tarde más alegre
    si juéramos contentos!…


    —No pué ser más —me ijo—, vaite, vaite
    con la burra pal pueblo,
    y güérvete de prisa con l’agüela,
    la comadre o el méico.
    Y bajó de la burra poco a poco,
    s’arrellanó en el suelo,
    juntó las manos y miró p’arriba,
    pa los bruñíos nubarrones recios.


    ¡Dirme, dejagla sola,
    dejagla yo a ella sola com’un perro,
    en metá de la jesa,
    una legua del pueblo…
    eso no!   De la rama
    d’arriba d’un guapero,
    con sus ojos reondos
    me miraba un mochuelo;
    un mochuelo con ojos vedriaos
    como los ojos de los muertos…

    ¡No tengo juerzas pa dejagla sola;
    pero yo de qué sirvo si me queo!


    La burra, que roía los tomillos
    floridos del lindero,
    careaba las moscas con el rabo;
    y dejaba el careo,
    levantaba el jocico, me miraba
    y seguía royendo.
    ¡Qué pensará la burra
    si es que tienen las burras pensamientos!


    Me jui junt’a mi Juana,
    me jinqué de röillas en el suelo,
    jice po recordá las oraciones
    que m’enseñaron cuando nuevo.
    No tenía pacencia
    p’hacé memoria de los rezos…
    ¡Quién podrá socorregla si me voy!
    ¡Quién va po la comadre si me queo!


    Aturdío del tó gorví los ojos
    pa los ojos reondos del mochuelo;
    y aquellos ojos verdes,
    tan grandes, tan abiertos,
    qu’otras veces a mí me dieron risa,
    hora me daban mieo.
    ¡Qué mirarán tan fijos
    los ojos del mochuelo?


    No cantaban las ranas,
    los grillos no cantaban a lo lejos,
    las bocanás del aire s’aplacaron,
    s’asomaron la luna y el lucero,
    no llegaba, roando, de las sierras
    el dolondón de los cencerros…
    ¡Daba tanta quietú, mucha congoja!
    ¡Daba yo no sé qué tanto silencio…!

    M’arrimé más pa ella:
    l’abrasaba el aliento,
    le temblaban las manos,
    tiritaba su cuerpo…
    y a la lus de la luna eran sus ojos
    más grandes y más negros.
    Yo sentí que los míos chorreaban
    lagrimones de fuego.
    Uno cayó roando,
    y, prendió d’un pelo,
    en metá de su frente
    se queó reluciendo.
    ¡Qué bonita y qué güeña,
    quién pudiera ser méico!


    Señó: tú que lo sabes
    lo mucho que la quiero.
    Tú que sabes qu’estamos bien casaos,
    Señó, tú qu’eres güeno;
    tú que jaces que broten las simientes
    qu’echamos en el suelo;
    tú que jaces que granen las espigas,
    cuando llega su tiempo;
    tú que jaces que paran las ovejas,
    sin comadres ni méicos…
    ¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,
    con lo que yo la quiero,
    siendo yo tan honrao
    y siendo tú tan güeno?…


    ¡Ay! qué noche más larga
    de tanto sufrimiento:
    ¡qué cosas pasarían
    que decilas no pueo!
    Jizo Dios un milagro;
    ¡no podía por menos!

    II

    Toíto lleno de tierra
    le levanté del suelo;
    le miré mu despacio, mu despacio,
    con una miaja de respeto.
    Era un hijo, ¡mi hijo!,
    hijo de dambos, hijo nuestro…
    Ella me le pedía
    con los brazos abiertos.
    ¡Qué bonita qu’estaba
    llorando y sonriendo!


    Venía clareando;
    s’oían a lo lejos
    las risotás de los pastores
    y el dolondón de los cencerros.
    Besé a la madre y le quité mi hijo;
    salí con él corriendo,
    y en un regacho d’agua clara
    le lavé tó su cuerpo.
    Me sentí más honrao,
    más cristiano, más güeno,
    bautizando a mi hijo como el cura
    bautiza los muchachos en el pueblo.


    Tié que ser campusino,
    tié que ser de los nuestros,
    que por algo nació baj’una encina
    del caminito nuevo.


    Icen que la nacencia es una cosa
    que miran los señores en el pueblo:
    pos pa mí que mi hijo
    la tié mejor que ellos,
    que Dios jizo en presona con mi Juana
    de comadre y de méico.


    Asina que nació besó la tierra,
    que, agraecía, se pegó a su cuerpo;
    y jue la mesma luna
    quien le pagó aquel beso…
    ¡Qué saben d’estas cosas
    los señores aquellos!


    Dos salimos del chozo;
    tres golvimos al pueblo.
    Jizo Dios un milagro en el camino:
    ¡no podía por menos!

    Aquí pueden ver y escuchar el poema, recitado en castúo por Fernando González:

    Espero que lo hayan disfrutado.

    REFERENCIAS:

  • 13 preguntas a una bibliotecaria, María José Viz Blanco: “Cuando era muy  pequeña soñaba con trabajar en una librería.”(Biblioteca Miguel González  Garcés da Coruña)

    13 preguntas a una bibliotecaria, María José Viz Blanco: “Cuando era muy pequeña soñaba con trabajar en una librería.”(Biblioteca Miguel González Garcés da Coruña)

    Hoy entrevisto a María José Viz Blanco, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela, bibliotecaria de profesión y poeta. Desarrolla su labor en la sección de Literatura Infantil y Juvenil de la citada biblioteca, la más grande de A Coruña. María José forma parte también de nuestra comunidad poética, Poémame, donde la conocí.

    ¿Cómo decidiste hacerte bibliotecaria? ¿acaso eres una romántica sin esperanza como el protagonista de Farenheit 451? Háblanos un poco de ti.

    Que yo sea bibliotecaria ha sido fruto de la casualidad y, pienso ahora, también del destino. Entré a trabajar en la Biblioteca Pública de Ourense, hace casi veinticinco años, como auxiliar administrativa en funciones de auxiliar bibliotecaria. Era un tiempo en el que no existía, todavía, la categoría de auxiliar de archivos y bibliotecas en Galicia. Pasados siete años, se crearon plazas por oposición, me presenté y me convertí, de ese modo, en bibliotecaria por derecho. Cuando era muy pequeña soñaba con trabajar en una librería. Y, en esencia, somos muy parecidos los bibliotecarios y los libreros. Con lo cual, se puede decir que he cumplido mi sueño.

    Cuéntanos brevemente la historia de la biblioteca donde trabajas, ¿qué tiene de especial?

    Cuando aprobé las oposiciones, elegí como destino A Coruña. En concreto, la Biblioteca da Coruña Miguel González Garcés. Es la más grande de la ciudad (existe, también, una buena red de bibliotecas municipales, por un lado, y, por otro, una biblioteca dependiente de la Diputación de A Coruña. Además hay que tener en cuenta a las bibliotecas especializadas, de la Universidad, escolares, etc.). Mi biblioteca corresponde a las llamadas antiguamente, “Públicas del Estado”. Desde hace unos años, dependemos totalmente de la Xunta de Galicia. Somos depositarios de todo lo publicado por el Depósito Legal de la provincia. Y pertenecemos a la Rede de Bibliotecas Públicas de Galicia.

    ¿En qué sección de la misma trabajas?

    He pasado por todas las secciones de la Biblioteca, en todos estos años de servicio, pero llevo ya unos cuantos dedicándome a la Sala Infantil-Juvenil, principalmente. Lo cual no significa que, en momentos de escasez de personal, no tenga que suplir a compañeros en otras Salas.

    ¿Cuántos títulos tenéis aproximadamente?

    De los más de 250.000 documentos (entre libros, material audiovisual,
    revistas…) que contiene toda la Biblioteca, el fondo de la Sala Infantil-Juvenil supera los 42000, localizados tanto en la propia Sala como en su Depósito.

    ¿Cómo es el cliente tipo de la biblioteca? ¿Cuál es el género que más se lee?

    En mi Sala, como es lógico, los usuarios suelen ser niños y niñas, sus padres y abuelos y los docentes especialistas. En la biblioteca, en general, los usuarios son muy variados. Al tratarse de una biblioteca pública, las personas que se acercan son de edades y profesiones muy diversas. En cuanto al género más leído en la Infantil son más solicitados los cuentos y cómics, por encima de la poesía y el teatro. Si nos referimos a los adultos, basándome en mi experiencia con el préstamo y devolución de fondos generales, el interés sigue estando centrado en la novela y en los ensayos que, muchas veces, necesitan nuestros usuarios para su formación o intereses concretos. Dicho sea de paso, el préstamo de audiovisuales (en especial, las series más populares) es cada vez más frecuente, incluso entre el público infantil que muchas veces prefiere, por ejemplo, ver las películas de Harry Potter a leer sus libros… (Lo cual me parece, cuando menos, preocupante).

    ¿Escribes? ¿Qué género literario? ¿Tienes algún libro publicado?

    En 2015 se me despertó un interés creciente por la escritura. Tanto es así que, en menos de cuatro años, he publicado cuatro obras: dos son del género de la Microliteratura (Creaciones mínimas e Instantes hallados) y las dos últimas, dos poemarios completos (Los abrazos líquidos y Mar de chuvia seca, que es mi primer libro en edición bilingüe gallego-castellano y que estoy presentando, actualmente, en mi tierra).

    Dime tres requisitos imprescindibles para ser bibliotecario/a.

    Lo primero es ser empático, lo cual debe ir asociado, a mi modo de ver, a una formación continua y a que siempre exista motivación, pues esta es el motor que permite ser más eficaces y disfrutar, a un tiempo, de nuestro trabajo.

    ¿Cómo haces para recomendar libros? ¿tus gustos? ¿la vestimenta de quien te pregunta?…

    No me gusta nada recomendar lecturas, ni a los usuarios adultos ni a los niños. Pero cuando me “presionan” algunos padres para que ayude a su hijo o hija a enamorarse de la lectura, suelo dirigirlos a las colecciones más populares, del tipo “El diario de Greg” o la serie de “Tom Gates”, si son mayorcitos. A los más pequeños les busco esos maravillosos álbumes, con mucha ilustración, que invitan a ser admirados. Luego ya irán, poco a poco, leyendo libros con más texto que imagen. Por destacar una editorial de cuentos infantiles, para los más pequeños, en la que la ilustración es la protagonista, señalaría a Kalandraka, que es de Pontevedra, pero que se distribuye por toda España, tanto con oferta en gallego como en castellano.

    ¿Tienes alguna receta para incentivar la lectura entre los niños y jóvenes que os visitan? ¿realizáis algún evento o actividad de animación lectora?

    En nuestra Sala Infantil-Juvenil se realizan actividades de animación lectora, a través de dos vías principales: por un lado, se reciben visitas frecuentes de alumnos de colegios de la ciudad, a los que se les guía por la biblioteca y por sus fondos. Por otra parte, todos los sábados por la mañana, excepto el mes de agosto, tenemos cuentacuentos, talleres y similares, que convocan a numerosos usuarios.

    ¿Crees que los libros digitales están cambiando el mercado?

    Cada vez tienen más adeptos, es algo incuestionable, pero yo pienso que no van a desbancar al libro impreso. Aquí, en Galicia, tenemos una plataforma de préstamo del libro electrónico, llamada GALICIALE, que está funcionando muy bien. El único requisito imprescindible es pertenecer a alguna de las bibliotecas de nuestra Red. Muchas de las últimas novedades editoriales se pueden descargar de dicha página, de una manera muy fácil y cómoda.

    ¿Cuál es el rasgo diferencial de una biblioteca pequeña o de pueblo con respecto a la de una ciudad?

    Las bibliotecas de pueblo concentran todas las secciones en un único espacio, con todos los inconvenientes y ventajas que eso conlleva. Desde luego, uno de sus valores es el trato humano cercano que, en una biblioteca grande como la mía se pierde, en cierto modo. El saber qué le gusta a un usuario, el recomendarle las lecturas que más le puedan gustar, es habitual en las bibliotecas de los pueblos. No quiero decir con esto que en las bibliotecas de la ciudad no haya usuarios fieles, que conocemos de siempre, pero la gran cantidad de usuarios que debemos atender, en poco tiempo, nos fuerza a los bibliotecarios a tratar de agilizar nuestra gestión, sin detenernos mucho con cada persona, lamentablemente.

    ¿Cuál ha sido tu momento más dulce o la anécdota más divertida que has vivido como bibliotecario/a?

    Yo he tenido muchos momentos muy agradables, casi siempre basados en el agradecimiento de mis usuarios. Alguna mamá me ha dicho que yo nunca la dejo marchar sin intentar encontrarle, por todos los medios que se me ocurren, lo que me pide y, para mí, es muy satisfactorio que se reconozca mi esfuerzo. Una de las últimas anécdotas: una niña se disgustó porque yo no iba a estar por la mañana para cuando ella viniese con su colegio a visitarnos. Decía que, si yo no estaba, no venía, jajaja. Hace unos años escribí una Carta al Director, publicada en periódicos como El País, a la que titulé “Labor bibliotecaria”. Por cierto, fue también “Carta de la
    Semana” en XLSEMANAL. En ella decía, entre otras cosas, que recibir un simple “gracias”, por parte del usuario satisfecho, da valor a mi trabajo y al del resto del personal de la biblioteca. Y sigo pensando lo mismo.

    ¿Qué es lo que menos te gusta de un/a cliente y de tu profesión?

    No me gustan las personas que, aprovechándose de mi buena predisposición para el trabajo, “abusan” y exigen lo que no deben. Y no soporto la falta de motivación de algunos compañeros, pues generan descontento en los usuarios y en el resto del personal.

    Para terminar me gustaría que nos recomendases los tres libros que más te han apasionado y el que nunca volverías a leer.

    Ya he dicho que no me gusta recomendar, pues cada persona debe descubrir sus propias lecturas favoritas. Yo siempre he sido una gran lectora de literatura española, influida por mis estudios, con preferencia por la literatura breve y la poesía. De las tres propuestas que me han venido a la mente, dos son de autores españoles. La excepción es un libro hermoso de un autor japonés.
    “Lo bello y lo triste” de Yasunari Kawabata.
    “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca.
    “Réquiem por un campesino español” de Ramón J. Sender.
    Con respecto a libros que no volvería a leer, tengo que decir que, salvo de El Quijote, que lo he leído cinco veces, no suelo repetir la lectura de libros. Pienso que hay tanta producción literaria que es mejor ampliar el abanico, descubrir a nuevos autores y obras. Además, yo tengo una norma propia: si un libro no me atrae desde las primeras páginas, no sigo leyendo, pues creo que, si lo hiciese, perdería la oportunidad de descubrir otras obras interesantes que me están aguardando. Quisiera terminar agradeciendo a María Prieto y a Poémame el haberme invitado a responder a este cuestionario. Las bibliotecas son un derecho y un privilegio. Se deberían potenciar y apoyar más, pues la cultura nos hace ser mejores personas. Gracias.

    Muchas gracias a ti, María José, por acceder a esta interesante entrevista.

  • Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    “Yo de niña en mi espíritu sentía

    vaga melancolía

    de secreta ansiedad, que me agitaba;

    mas, al romper mi canto,

    cien veces, con espanto,

    en la mente infantil lo sofocaba.

    Que entonces, en mi tierra, parecía

    la sencilla poesía

    maléfica serpiente cuyo aliento

    dicen, que marchitaba

    a la joven que osaba

    su influjo percibir sólo un momento.”

    Nació el 2 de diciembre de 1820 en Almendralejo (Badajoz), en una familia adinerada y de ideología progresista. Su padre y su abuelo fueron perseguidos por el régimen a causa de sus ideas políticas. Su vida transcurrió en uno de los periodos históricos más convulsos de la historia de España, en poco menos de 100 años la política, la economía y la sociedad experimentaron grandes cambios.

    A la edad de 4 años, su familia se trasladó a Badajoz y allí fue educada según la tradición de las niñas de su época: costura, labores del hogar… Pese a lo cual, ya desde pequeña muestra un acusado interés por la literatura, lee libros de cualquier género u obra que podía conseguir y de manera autodidacta, comienza a componer versos con mucha facilidad, pero con errores léxicos.

    Mis estudios fueron todos ligeros porque nada estudié sino las ciencias del pespunte y del bordado y del encaje extremeño…” (Fragmento de una carta escrita en 1909.)

    Sin conocer el castellano, aprendí, sola, el francés y el italiano, y subí de un vuelo a leer a Tasso, Petrarca y Lamartine”.

    Con esta temprana afición literaria, escribió su primer poema a los diez años y tenía trece cuando Espronceda le dedicó unos versos:

    “Dicen que tienes trece primaveras

    y eres portento de hermosura ya,

    y que en tus grandes ojos reverberas

    la lumbre de los astros inmortal…”

    Se casó con Justo Horacio Perry, diplomático norteamericano, secretario de la embajada de su país. Su casa en la calle de Lagasca se convirtió en lugar importante de la vida literaria madrileña, famosa por las tertulias de escritores que en ella se realizaban y fue también refugio de políticos en esos años convulsos del XIX.

    Fue una mujer apasionada, con una elocuencia e intensidad poco frecuentes entre las damas de aquella época. Desarrolló una gran actividad como anfitriona, primero en Madrid, después en Lisboa, adonde se trasladaron a vivir. Por su salón pasaron personalidades progresistas de la altura del Duque de Rivas, Quintana, Zorrilla o Castelar.

    Es muy probable que influyera en su temperamento romántico la afección de catalepsia crónica que padecía, llegando a «morir» varias veces, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida.

    En 1844 se publica la noticia de su falsa muerte. Entonces escribe “Dos muertes en una vida”, que se publicaría tras su fallecimiento. Ya entonces había sido admitida en el Instituto Español y en casi todos los Liceos de España.

    Carolina falleció el 15 de enero de 1911 en Lisboa. Y su cuerpo, junto con el de su marido, fue trasladado y enterrado en Badajoz.

    Escritora y poeta, dejó su impronta en el siglo XIX pues fue pionera de la igualdad y abrió las puertas del mundo intelectual a las mujeres. Amante del progreso y de los inventos, amiga de la reina Isabel II y cortejada por la élite política y literaria. Famosa por su belleza y elegancia (lo prueba el retrato que le pintó Federico Madrazo y que se conserva en el Museo del Prado), su talento y sus ideas anticonformistas. Con sus escritos y con la denuncia de sus versos, se rebeló ante las injusticias. Y su voz pudo oírse al otro lado del océano cuando, simpatizando con la causa del presidente Lincoln, abanderó la abolición de la esclavitud en América.

    Junto a Gertrudis de Avellaneda, fue representante de la poesía femenina de la segunda oleada del Romanticismo en España en el siglo XIX, en unos años en que el espacio poético femenino lo llenaba una figura de tanta fuerza como la de Rosalía de Castro, que casi no deja sitio para ninguna más.

    La producción más importante de Coronado es la poética. Sus poemas fueron recogiéndose poco a poco en revistas, y más tarde, en 1843, se recopilaron en un volumen (Poesías) con prólogo de Hartzenbusch. En las posteriores ediciones de 1852 y 1872 se incorporaron nuevos poemas. Sin embargo, hasta hace poco no se ha podido conocer la totalidad de su obra.

    Sus poemas más conocidos fueron recogidos en Poesías (1843) o Poesías de la señorita Carolina Coronado (1850).

    Su talento como escritora, no estuvo exento de sinsabores por su condición de mujer, en una época en la que las poetas eran consideradas poco menos que “trastornadas”. Fue una figura relevante en su tiempo a la que se le asignó la incómoda etiqueta de miembro del grupo de “poetas menores”.

    En su poema, “La poetisa en el pueblo”, recoge las burlas y el sentimiento de rechazo que genera en una sociedad provinciana el hecho de que una mujer escriba poesía:

    “¡Ya viene, mírala! ¿Quién?

    – Esa que saca coplas.

    –Jesús que mujer más rara.

    –Tiene los ojos de loca (…)”.

    “Más valía que aprendiera

    a barrer que a decir coplas.

    -Vamos a echarla de aquí.

    -¿Cómo? -Riéndonos todas.”

    En prosa escribió un total de quince novelas y algunas obras teatrales.

    Desde el punto de vista temático, su obra poética es muy diversa: la contemplación e interpretación subjetiva de la naturaleza, el amor, la religión, el compromiso cívico, social e incluso político, y un naciente feminismo, que es uno de los temas más personales y constantes en su obra.

    Hay una secta de hombres implacables que con su odio colectivo a todas las mujeres ilustres, antiguas y modernas, se han armado de la sátira, del desprecio y de la calumnia”.

    (Fragmento de La Sigea.)

    Según el profesor y filólogo, Juan Senís, su historia no brilla en los manuales literarios y la apasionada Carolina es una gran desconocida para el gran público, a pesar de que muchos de sus poemas son de una indiscutible calidad. Rosalía de Castro dominando el panorama literario del siglo XIX, casi no deja sitio para ninguna más. Quizás en otra situación su obra hubiera tenido otra suerte…

    Estos 5 poemas que he elegido de su obra tienen una marcada afinidad con el romanticismo y el naturalismo. No solo están impregnados de una enorme sensualidad y belleza, sino también de compromiso social y reivindicación. La mayoría de sus poemas son muy extensos, por lo que algunos de los seleccionados son fragmentos.

    Que disfruten estos versos de su hermosa y apasionada poesía.

    “CANTAD, HERMOSAS”

    Las que sintáis, por dicha, algún destello

    del numen sacro y bello,

    que anima la dulcísima poesía,

    oíd: no injustamente

    su inspiración naciente

    sofoquéis en la joven fantasía.

    Si en el pasado siglo intimidadas

    las hembras desdichadas,

    ahogaron entre lágrimas su acento,

    no es en el nuestro mengua,

    que en alta voz la lengua

    revele el inocente pensamiento.

    Do entre el escombro de la edad caída,

    aun la voz atrevida,

    suena, tal vez, de intolerante anciano,

    que en áspera querella

    rechaza de la bella

    el claro ingenio, cual delirio insano.

    Mas ¿qué mucho que sienta la mudanza

    quien el recuerdo alcanza

    de la edad en que al alma femenina

    se negaba el acento,

    que puede, por el viento,

    libre exhalar la humilde golondrina?

    Aquellas mudas turbas de mujeres,

    que penas y placeres

    en silencioso tedio consumían,

    ahogando en su existencia

    su viva inteligencia,

    su ardiente genio, ¡cuánto sufrirían!

    ¡Cuál de su pensamiento la corriente,

    cortada estrechamente

    por el dique de bárbaros errores,

    en pantano reunida,

    quedara corrompida

    en vez de fecundar campos de flores!

    ¡Cuánto lozano y rico entendimiento,

    postrado sin aliento,

    en esos bellos cuerpos juveniles,

    feneció, tristemente,

    miserable y doliente–,

    desecado en la flor de los abriles!

    ¡Gloria a los hombres de alma generosa,

    que la prisión odiosa

    rompen del pensamiento femenino!

    ¡Gloria a la estirpe clara

    que nos guía y ampara

    por nuevo anchurosísimo camino! (…)

    “LA ROSA BLANCA”

    Antes que por la lluvia fecundada

    arde la tierra al sol de primavera,

    que apresurando su veloz carrera,

    muestras la luz de mayo anticipada;

    queda la yerba mísera abrasada

    antes de desplegarse en la pradera

    y, como niño que en la cuna muere,

    seco el pimpollo al rayo que lo hiere.

    Para su breve curso el arroyuelo:

    la fuente agota su caudal mezquino;

    de la desnuda acacia al muerto espino

    lleva la joven mariposa el vuelo;

    el polvo lame del estéril suelo

    la oveja hambrienta, y fijo en el camino.

    A lo lejos contempla los sembrados

    el labrador con ojos desolados…

    ¿A qué viene la niña de la aldea

    a recorrer los campos cuidadosa

    si no ha de hallar en ellos ni una hermosa

    flor, que de su cabello ornato sea?

    Siempre cuando la mansa luna ondea,

    al acabarse el día, presurosa

    desciende murmurando a la ribera

    y se mira en el agua placentera.

    Y alza de entre los juncos de su orilla

    una flor de blancura reluciente

    y una por una cuenta ansiosamente

    las hojas de su corola sencilla:

    y cuantas menos son, más gozo brilla

    en la faz de la niña, más latiente

    siente su pecho, y en el onda pura

    mira con más cuidado su hermosura. (…)

    “A UNA GOTA DE ROCÍO”

    Lágrima viva de la fresca aurora,

    a quien la mustia flor la vida debe,

    y el prado ansioso entre el follaje embebe;

    gota que el sol con sus reflejos dora;

    Que en la tez de las flores seductora

    mecida por el céfiro más leve,

    mezclas de grana tu color de nieve

    y de nieve su grana encantadora:

    Ven a mezclarte con mi triste lloro,

    y a consumirte en mi mejilla ardiente;

    que acaso correrán más dulcemente

    las lágrimas amargas que devoro

    mas ¡qué fuera una gota de rocío

    perdida entre el raudal del llanto mío…!

    “¡OH, CUÁL TE ADORO!”

    ¡Oh, cuál te adoro! Con la luz del día

    tu nombre invoco, apasionada y triste,

    y cuando el cielo en sombras se reviste

    aun te llama exaltada el alma mía.

    Tú eres el tiempo que mis horas guía,

    tú eres la idea que a mi mente asiste,

    porque en ti se encuentra cuanto existe,

    mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

    No hay canto que igualar pueda a tu acento

    cuando mi amor me cuentas y deliras

    revelando la fe de tu contento;

    tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,

    y quisiera exhalar mi último aliento

    abrasada en el aire que respiras.

    “EL MARIDO VERDUGO”

    ¿Teméis de ésa que puebla las Montañas

    turba de brutos fiera el desenfreno?…

    ¡más feroces dañinas alimañas

    la madre sociedad nutre en su seno!

    Bullen, de humanas formas revestidos,

    torpes vivientes entre humanos seres,

    que ceban el placer de sus sentidos

    en el llanto infeliz de las mujeres.

    No allá a las lides de su patria fueron

    a exhalar de su ardor la inmensa llama;

    nunca enemiga lanza acometieron,

    que otra es la lid que su valor inflama.

    Nunca el verdugo de inocente esposa

    con noble lauro coronó su frente:

    ¡Ella os dirá temblando y congojosa

    las gloriosas hazañas del valiente!

    Ella os dirá que a veces siente el cuello

    por sus manos de bronce atarazado,

    y a veces el finísimo cabello

    por las garras del héroe arrebatado.

    Que a veces sobre el seno transparente

    cárdenas huellas de sus dedos halla;

    que a veces brotan de su blanca frente

    sangre las venas que su esposo estalla.

    ¡Y que ¡ay! del tierno corazón llagado

    más sangre, más dolor la herida brota,

    que el delicado seno macerado,

    y que la vena de sus sienes rota!

    Así hermosura y juventud al lado

    pierde de su verdugo; así envejece:

    así lirio suave y delicado

    junto al áspero cardo arraiga y crece.

    Y así en humanas formas escondidos,

    cual bajo el agua del arroyo el cieno,

    torpes vivientes al amor uncidos

    la madre sociedad nutre en su seno.

    REFERENCIAS:

    Datos de la biografía de la autora extraídos de:

    Wikipedia

    Un siglo de vida y poesía.

    EcuRed Carolina Coronado

  • “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “SI LA POETA hablara

    el trino azul se diluiría

    entre las piedras del río desnudo

    para colgar puentes

    de cristalina fragilidad

    en el incipiente comienzo del día.”

    María José Viz Blanco nació en Vila de Cruces, Pontevedra. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela. Bibliotecaria de profesión. Sus comienzos en la escritura literaria parten de la Microliteratura, micropoemas a los que se aficionó y fueron el germen de su lenguaje lírico, según ella, por su pasión por lo breve y lo conciso.

    De esa manera surgen “Creaciones Mínimas” (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e “Instantes hallados” (Ojos Verdes Ediciones, 2017). Ambas obras están compuestas por micropoemas y microrrelatos (predominando estos últimos en la segunda) publicados previamente en obras colectivas o en la Red y participaciones en el Concurso de micropoemas “Cuenta 140”, promovido por El Cultural. La autora señala que en este concurso nació como poeta. Las ilustraciones del segundo libro fueron realizadas por su hermana Margarita.

    En 2018 publica su primer poemario completo, “Los abrazos líquidos” (Ojos Verdes Ediciones). La obra gira en torno al concepto simbólico del abrazo y es el origen de la obra que presento hoy.

    “Mar de chuvia seca” es su segundo poemario publicado por la Editorial Neopatria en enero de 2020, con ilustraciones de su hermana Margarita Viz Blanco.

    Se trata de una edición bilingüe en castellano y en gallego. Con ella rinde homenaje a la hermosa lengua de la tierra donde nació, acercándose con su poesía al mundo literario y cultural de Galicia, donde próximamente llevará a cabo la presentación de este poemario.

    Su título, “Mar de chuvia seca”, ya nos va señalando entre las olas la marejada intrincada y revuelta de sus versos; una visión del mundo intensa, dolorosa, inhóspita, a veces nihilista… a la que se enfrenta y ante la que sucumbe en ocasiones.

    “ECOS del caótico y visceral océano

    se acercan, en volutas displicentes, para decirme:

    párate, no pases de largo.

    Yo escéptica,

    giro mi espalda humedecida

    por tantos llantos y  dolor sobrevenido,

    y arrastro hacia el fango

    mi vida entera, invocada

    por este insolente mar embrutecido,

    que me reclama entre remolinos,

    queriendo aniquilar la soledad incrustada

    en mi perdido y vacuo ser.”

    Una hermosa lluvia seca que no moja, pero que cala hondo, que nos empapa y conmueve por dentro…

    “PERDIDA no barro,

    descalza de vida,

    de ollos conxelados,

    sen refuxio, sen parede,

    con infinda sede

    de abrazos.”

    En este nuevo libro sus poemas adoptan de nuevo, sobre todo en la primera parte, la estructura del poema breve o micropoema (sencillo en la forma, pero complejo en su construcción) en el que condensa en pocos versos todo un mundo de sentimientos, de pensamientos y sensaciones explícitas o contenidas; la crudeza y la lucha que se mantiene entre ese mundo exterior que la asfixia o acongoja y su íntimo y particular yo.

    Ese yo lírico, la subjetividad, la introspección, están presentes en la mayoría de sus poemas, escritos en primera persona y en femenino, lo que les dota de una gran veracidad y autenticidad, acercándolos así más al lector.

    “ACUBILLADA no lombo da túa sombra,

    espero a prolongación de meu ser,

    baixo o manto turbio que alumea, con tenue luz,

    os pasos da miña vellez implacable(…)”

    Tampoco llevan título alguno, no lo necesitan. Las palabras iniciales van presentando al poema remarcadas en mayúsculas y anticipando su contenido. Todos están escritos a doble página en las dos versiones: gallego y castellano.

    Su estilo es rico en todo un listado de figuras literarias y recursos fónicos, semánticos o morfológicos: aliteraciones (“Truenos anunciando / un apocalipsis de llanto”), metáforas (“solo soy un juguete descompuesto”), anáforas (a tus abrazos de angustia y lejanía / a tus ojos vacíos…”), hipérboles (“aplastada por los recuerdos que aniquilan”), epítetos (“bruñidas mañanas”, “cegadora luz”)…

    Todas estas imágenes contribuyen a crear su particular y hermoso universo lírico. Sin embargo y a pesar de ello, sus poemas no resultan sobrecargados, una sencillez estilística se vislumbra en sus versos.

    “Alforjas de miedo

    alimentan

    la nada.”

    El libro está estructurado en dos partes:

    1. A LA DERIVA.

    Esta primera parte está compuesta por 28 poemas. En ellos, lo oscuro, los sentimientos ahogados se hacen casi palpables. La poeta se desnuda en unos versos desgarrados, desolados, que retratan magníficamente esa deriva que parece llevarla, a veces al naufragio. Y en él, diluirse, desaparecer…

    “DESAPARECER tras o veo esquecido.

    Conectarse co infinito.

    Ser lembranza e ser latexo.”

    “DESAPARECER tras el velo olvidado.

    Conectarse con el infinito.

    Ser recuerdo y ser latido.”

    Y nos transmite de forma directa sus impresiones y sus reflexiones; enfrentándose a ese mar revuelto de su vida, al mundo agresivo y hostil que parece rodearla; desafiándolo o protegiéndose de él.

    “ME HUNDO en una litera de delirios.

    El miedo anquilosa mi belleza caduca

    e intento poner el pie en el estribo de mi universo.

    Mi sinrazón se quiebra bajo su propio desconcierto.

    Los buitres suspiran.

    Días soleados de afectos moribundos acuden a mí.

    Prisionera, busco una salida.

    Soy una fiera enjaulada

    entre nigromantes perdidos.”

    Todo ello aderezado con unas hermosas imágenes poéticas y un vocabulario que nos introduce en esa atmósfera, en ese mundo poético donde habita la oscuridad, la tristeza, la nada… (afectos moribundos, llantos y dolor sobrevenido, espectro senil, vuelo de muerte, aleteo estéril, libertad amputada, soledad inhóspita…)

    “LÁGRIMAS deslizándose veloces

    buscan poner fin a la nada,

    al inefable desapego.

    Derrotada, mi hundimiento aflora

    en este túnel sin escapatoria.”

    El desaliento, el desencanto también están presentes…

    “ESMAGADA polos recordos que aniquilan

    en puídas mañás de desencanto,

    agardo

    a que a lousa humillante

    de flores murchas

    sobre o durmido alento

    faga borrar a túa memoria.”

    El miedo, la amargura, la derrota, el desamparo, la ausencia…son temas recurrentes en este micromundo de sus versos, dotándolos de un clima ciertamente pesimista.

    “BANCARROTA de caricias

    que se alejan, esquivas,

    arrastrándome al feroz abismo,

    anclado en tu ausencia.”

    2. EN DIQUE SECO.

    En esta segunda parte, compuesta por 23 poemas, se van alternando algunos de mayor extensión con los micropoemas.

    La temática gira, preferentemente, en torno a la soledad, la ausencia de los afectos, o la imposibilidad amorosa. Un dique seco más anhelado que real, según se señala en el libro.

    “SINTIÉNDOME prendida a tu vuelo

    sigo culpando a las águilas altivas

    de la callada sinfonía de tu alejamiento.” (…)

    SENTÍNDOME prendida ao teu voo,

    sigo culpando as aguias altivas

    de calada sinfonía do teu afastamento.” (…)

    Poema tras poema, en el horizonte se va vislumbrando una luz indecisa que no acaba de refulgir, pero está allí, lejana aún.

    Y poco a poco, la soledad no deseada es aceptada, se va transformando en compañía, en consuelo, en una búsqueda de la paz y la armonía.

    “(…) En esta senectud alienante,

    la soledad me llena de calma,

    mecida por brisas suaves,

    deslizándose por interminables pendientes

    en pos de la luz sombría del túnel.”

    Y todavía, en medio de la oscuridad, de la aflicción o la desolación nos va llevando en busca del abrazo, de los afectos lejanos.

    “EMULSIÓN de abrazos con oxígeno vital.

    Pasión rebozada en carcajadas desordenadas.

    Cóctel de miradas furtivas.

    Escarbo, ahora, la memoria

    de sonidos y risas que nos arrebata

    la conjunción de nuestros astros desterrados.”

    A medida que vamos avanzando en esta segunda parte, el pesimismo desgarrador de los primeros poemas se va transformando en un cierto optimismo sereno, contenido…

    “Quiero convertir la niebla en luz

    y disipar el azul del cielo borrascoso

    para abochornar al arrogante sol.” (…)

    “Quero converter a néboa en luz

    e disipar o azul do ceo borrascoso

    para avergonzar ao fachendoso sol.” (…)

    La poeta expone sus sentimientos más personales e íntimos, sus ansias de sobrevivir, de salir por fin de las sombras y lo oscuro.

    Para ir acabando con hermosos versos donde subyace el deseo de un profundo renacer a la vida, la salvación propia.

    APAGAR instantes

    que se encienden,

    anegados de maleza.

    Renacer, oculta tras las alas,

    de una salvación soñada,

    todavía lejos de ser alcanzada.

    Retener la vida

    y descansar en la volátil copa del árbol

    que anhela mi abrazo.

    Y ser rama.

    Y ser pájaro.

    Y ser vuelo.”

    La voz de María José alcanza unos niveles de madurez, sensibilidad y personalidad poética enormes en este nuevo libro. Un sello muy personal y un estilo que refleja claramente ese pesimismo vital que, creo, caracteriza su poesía, aunque no exento de esperanza y renovación personal.

    En definitiva, una obra en la que abundan las ricas imágenes líricas y lo más importante: que te cala hondo por la profundidad de su temática y la expresión de los sentimientos de la propia autora. Ese sentir poético que socava sus cimientos, que plasma maravillosamente en sus escritos  y del cual me ha hecho partícipe como lectora.

    Creo que es una hermosa lluvia de palabras que te va impregnando hasta llegar al alma. Dejándote, a veces en el paladar, un cierto regusto a barro seco y, así mismo, el dulzor del disfrute en su lectura.

    El poemario termina con estos versos llenos de belleza y esperanza que transforma esa lluvia seca, en otra lluvia fértil que abre la puerta a la vida, a la salvación, a la recuperación de todos esos sueños perdidos que un día quedaron en el largo camino recorrido…

    “EN ESTE MAR de lluvia seca

    empapo mis alas de pájaro débil

    aguardando la luz del amanecer.

    Una catarata de caricias doradas

    resbalará por mi piel

    y haré mi nido en el árbol hermoso,

    aquel que esconderá mi desasosiego

    bajo sus ramas azules y blancas.

    Ahora emprendo mi vuelo

    de ave peregrina e inquieta

    para encontrar mis sueños perdidos

    en el mundo que me aguarda.”

    “NESTE MAR de chuvia seca

    enchoupo as miñas ás de paxaro feble

    agardando a luz da alborada.

    Unha fervenza de aloumiños dourados

    esvarará pola miña pel

    e farei o meu niño na árbore fermosa,

    aquela que acochará o meu desacougo

    baixo as súas ramas azuis e brancas.

    Agora emprendo o meu voo

    de ave peregrina e inqueda

    para atopar os meus soños perdidos

    no mundo que me está a agardar.!

    María José Viz Blanco también forma parte de nuestra comunidad poética, POÉMAME, donde publica regularmente algunos de sus poemas.

    La presentación de “Mar de chuvia seca” tendrá lugar el sábado 7 de marzo de 2020 a las 18:30 en RIQUELA CLUB, Rúa do Preguntoiro 31 de Santiago de Compostela. A Coruña.