José Robles (@Jose_Robles) trae a Poémame una poesía para subsistir en una realidad que a veces se torna surrealista.
Y es que qué mejor remedio que sus versos para sobrevivir en el laberinto de los pensamientos que se esconden en la cotidiana vida de la que somos pasajeros. José nos contagia con una poesía compleja y, sin caer en la confusión, nos adentra en un sinfín de historias mediante un mensaje sencillo y claro, vivir para subsistir.
Se desangra la letra
en impertinentes laberintos
de estéticas burdas,
o certeras.
En autovías de pensamiento sin quitamiedos.
En expositores de sensibilidad en trágico desborde.
En las más que absurdas buhardillas
llenas de objetos y palabras viejas,
y en oscuros sótanos con cadáver escondido,
con miles de cajas de cartón cubiertas de polvo,
llenas de inválidas ideas,
que me impregnaron.
Y de las que no consigo desentenderme
ni un solo momento.
Ni tampoco deseo dejar de soñarlas. Boquiabierto.
Se desangra la letra.
Pero tengo en casa a mi fiel compañera.
Una macetilla pequeña encima de un mueble.
Es preciosa,
y buena gente.
Si yo no me meto con ella, ella me respeta
y me deja vivir tranquilo mi vida.
Lo sabe todo de mí, pero alardea de prudencia.
La sonoridad de su poema “Seis lunas” nos entrega alegrías y deja un grato sabor de boca por sus cálidas y sencillas estrofas que envuelven su lectura hasta el final:
Caliente caliente
como agua de la fuente.
Poemas, estrofas, letras.
Versos contracorriente.
Tres de Pi
cinco de cuatro.
Ojos de fuego.
Beso amargo.
Seis lunas
miran al gato.
Rosa tronchada.
Mudo el piano.
Tres de Pi
cinco de cuatro.
Seis niñas
mira el gato.
En su poema “SN4 (no es una fórmula)“, José nos regala unos versos únicos y originales, carismáticos y fáciles de leer, pero que no por ello carecen de un mensaje que, en su cotidianidad, nos lleva a reflexionar desde el surrealismo más audaz de su poesía.
Maldiciendo el barro,
el olvido, o el recuerdo.
¡Que sé yo!
Cogiendo el bus
o encogiendo,
y no bajándome nunca.
¡O bajiéndo!
Vueltas. Mas vueltas.
Y vueltas.
A absurda velocidad
como de estar parados.
¡Corriando! ¡corriendo!
Viéndola pasar
¡O viviando! ¡o viviendo!
¿Las otras? ¿La mía?
¿La veo?
Apenas veo nada.
Vida ciega, de enceguecida.
Comprometida,
con la pura existencia
inconsistente
pero inconsciente
sin consistencia, sin consciencia
solo maquiavélicamente viviente.
Si tuviera que escoger un poema, me quedo con “Reincidencia”, me gusta su mensaje valiente y real en un surrealismo que nos acompaña todo el tiempo.
Mientras dormito
escucho los sonidos
y no puedo dejar de ver
y oír
tanto cuerpo destrozado
por bombas, balas y metralla
con sus correspondientes gritos
y aullidos.
Y estoy sentado en un hot dogs
cerca del mar
en una playa de un desasosegado
pueblecito pervertido.
Sentido amordazado por tres asesinas
palabras:
No te quiero.
NECESITO DESCUBRIR quién eres
realmente.
O más exactamente QUE FUISTE.
Sigue siendo inhóspito e inhabitable
para seres muertos como yo.
Como todas las acostadas desde más de mil años
me duermo, o eso creo, con la vista infiltrada
en el inmenso agujero negro, como cabeza de alfiler.
Una galaxia cercana se ha desplazado
un trillón de años luz. Desde ayer.
Empiezo a soñar.
Y sueño que quizá, después de todo
hasta puede que sea una persona normal.
Siento un tremendo escalofrío. Es ya hora
de despertarse antes de que en verdad
me duerma.
Y es el amanecer del mismo día.
¡Venga chico! me grita
¡Sin miedo!
¡ahí, esos valientes!
¡conquistadores de reinos con princesas desvalidas!
Vamos a vivirlo otra vez.
¡Ánimo, que solo son 24 horas!
Todo, y más aún, me grita la mujer china
de al lado del hot dogs
empeñada en cazar las águilas al vuelo
con sus finos palitos de comer.
Que la poesía siga siendo la mejor catarsis para la vida. José Robles lo entiende así, y lo plasma en cada uno de sus versos con extraordinaria alegría.
Según los expertos
en el juego del amor
existen tantos amores…
Amores a través del tiempo
y lejanos, en la lejanía
los que cruzan mares
y fronteras
amores en estado puro
y algunos de puro saldo.
Los menos,
enredados en una canción.
Luego está el que yo siento.
Según los expertos
sin clasificación.
Estoy dispuesto
a pasarme la vida entera
dándote
una explicación.
El jurado compuesto por la autora de la obra, la poeta Soraya Benítez; la poeta y colaboradora de la revista de Poémame, Verónica Teja; y el poeta y también miembro del equipo editorial de la revista de Poémame, Guillermo Vera, ha seleccionado, de entre los más de 40 textos presentados, aFlorecer, un poema en verso libre de Carmen, como ganador del concurso. ¡Felicidades!
El fallo ha estado sometido a la adecuación del poema a la temática propuesta (la primavera), el uso del verso libre y la bella evocación de las imágenes poéticas utilizadas.
Sin más, os invitamos a disfrutar de la lectura del poema ganador:
Florecer
Tarda en florecer la primavera
pero una mañana
en el aire líquido y transparente
o en la levedad de la lluvia
sentirás
los tallos febriles de las espigas
la carne entregada de las corolas
sentirás
que tus labios se deshacen
en murmullos de hierba
con un nuevo temblor de vida.
Asistimos al espectáculo de poesía multi-indisciplinada de las Hermanas del Desorden, también llamado Polipoesía & Rock’n’roll en el Espai Poe(tic) de Barcelona (España) el pasado tres de abril. De ellas solo sabíamos lo que habíamos leído en la entrevista que nuestra colaboradora Iris Almenara les hizo para la revista y lo que habíamos visto en este video promocional. Eso fue suficiente para querer ir a verlas y escucharlas. Pasamos un buen rato.
En su espectáculo, Ale Oseguera, Belén Berlín, Mad Pirvan, Laura Tomás en el bajo y Víctor Pérez, ‘El Becario’, en la percusión experimentan con los poemas que ellas mismas escriben con música original, teatro, danza y otros elementos escénicos. Nos gustó la puesta en escena efectista y el impactante uso del maquillaje. Un ejemplo de los poemas que escuchamos es ‘Jugando a la ouija con el dymo‘.
Ale es la más polivalente de las cuatro; Mad me recordó a Helena Bonham Carter en Alicia en el país de las maravillas; Belén con su ukelele y un arrojo increíble a la hora de ponerse a cantar en inglés es quizás la que mejor representa la definición de ‘unidad en el caos absoluto’. Junto con la inicialmente hierática Laura, al bajo, todas nos hicieron pasar unos 90 minutos muy divertidos. Aquí una muestra de sus versiones.
Es un espectáculo construido con poemas que nos transportan entre risas a la complejidad del ser humano y la crítica social a través de voces muy distintas. La parte melódica y musical le da otra capa de significado. Son poemas y música honestos, que emocionan, hieren, cabrean y enamoran. Esta frescura, en un entorno donde la política nacionalista hispano-catalana parece haberlo inundado todo, pues la verdad se agradece. Estas chicas son un huracán de aire fresco que se lleva volando los malos rollos. Estos desaparecen en cuanto piden que el público interactúe con ellas cantando sus versiones de Rata de dos patas´ (Paquita la del Barrio), ´Like a virgin´ (Madonna) y La Llorona (Chavela Vargas).
A pesar de la precariedad en el que vive el mundo cultural honesto de nuestro entorno, las Hermanas del Desorden se merecen un puesto destacado.
La fiesta acabó como un auténtico desorden del mundo con la palabra entre multitud de vítores y aplausos. ¿Qué más se puede pedir?
Queridos lectores de Poémame, hoy volvemos a estar de enhorabuena. Si hace unas semanas pudimos entrevistar a la poeta-calígrafa Tere Vila Matas, hoy nos encontramos con la otra poeta-calígrafa española, Paloma Fadón Salazar.
Dentro de la cultura china la pintura, la poesía y la caligrafía son consideradas disciplinas artísticas en sí mismas. Esta particular vinculación responde a la idea de concebir a las tres artes reunidas en una sola pieza. Así, a la integración inicial entre pintura y caligrafía se sumaría, durante la dinastía Song (960–1279), la idea de incorporar la poesía como un valor añadido a la obra. Y es a partir de esta dinastía cuando los entendidos concebirán la pintura como un arte integrado por la pintura, la poesía y la caligrafía. Este nuevo enfoque artístico se profundizará luego con los llamados pintores letrados de la dinastía Yuan (1271–1368).
Paloma Fadón, doctora en arte chino, se ha formado en las facultades de Bellas Artes de Bilbao y Madrid en España y Hangzhou en la R. P. China.
Ha escrito seis libros, siempre con la intención de transmitir sus conocimientos del arte y su propia experiencia con una intención didáctica y de reflexión dialogada consigo misma. Ha expuesto su obra buscando siempre la complicidad del espectador, pues sin la mirada del espectador no hay obra de arte. En la actualidad vive en Granada.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad caligráfica?
MI vida está centrada y dirigida por el arte. Con 16 años entré en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao y acabé en Madrid. Aterricé con 21 años en Nueva York donde visité una exposición de Arte Chino en el Metropolitan Museum of Art y me impactó más que cualquiera vista hasta el momento, corría el año 1981 y ese era un arte del que en España ni siquiera se oía hablar. No entendía nada, desconocía la técnica y el pensamiento me era totalmente ajeno pero a la vez me atraía hasta el punto de tener que volverla a ver y empezar a comprar libros y buscar con quien aclarar conceptos. Por eso a mi vuelta a Madrid y ya cursando las asignaturas de doctorado solicité las becas del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar en China y me fui en el año 1986. Nada más llegar y sin palabras que poder decir en el Instituto de Lenguas de Beijing encontré un maestro que daba clases de caligrafía y entré en su clase, con gestos me sentó ante un papel y puso un pincel chino entre mis dedos de una forma tan extraña que mi mano no dejaba de dolerme tras las horas que allí pasaba repitiendo y repitiendo caracteres sin decir nada y quizás ahí estuvo la clave, al no poder decir ni escuchar, potencié la capacidad de observación hasta tal punto que las palabras me estorbaban, sólo quería mirar, aprender a ver.
Agua que al agua vuelve, de luz orlada, la ola se abre en espuma. Movimiento perpetuo, arco perfecto, que se alza, retumba y se recoge, ola del mar que el mismo mar sostiene, amor que de sí mismo se alimenta. (J. Saramago)
¿Cuáles fueron sus primeras influencias?
Sin duda París y aquellos veranos en los que me sumergía en sus calles recorriendo lo que leía en los libros de arte, aquel deambular por museos, salas plagadas de obras y calles donde imaginaba a los artistas de principio del siglo XX con su pensamiento a cuestas y su hacer rompedor en los estudios. Allí aprendí ese deambular y observar que tanto me enseñó en China durante los tres años que invertí en escribir la tesis que luego leería en la Universidad de Granada.
¿Cómo definiría a su pintura?
Mi pintura está basada en el Arte del Trazo. Hay un Tratado de Pintura Chino que es sin duda el más significativo: el SHITAO o Discurso acerca de la Pintura por el Monje Calabaza Amarga. Está escrito a principios del siglo XVIII y nos introduce de lleno en el Trazo como base y sustento del Arte, en él está la ética, la estética, el pensamiento y la técnica tanto de la composición como de los materiales que son y están en la expresión artística. Tanto este tratado como el libro de los Cambios o I Ching definen mi obra. Una obra que se aleja del concepto de perspectiva única que hemos heredado del Renacimiento y que aún tenemos muy presente en nuestra forma de ver y componer, si bien es cierto que lo damos por concluido y que desde el Impresionismo las diferentes corrientes artísticas que han tenido lugar en Europa fundamentalmente trabajan la salida de ese punto de vista que aglutina una obra artística hasta llegar al performance que se desarrolla en el tiempo e incluso desaparece con él. A pesar de ello, seguimos teniendo muy presente una forma de ver que pide ser superada y para mí fue precisamente la comprensión del Arte Chino la que me sacó a una composición que hay que recorrer y nunca ver de un solo golpe de vista. El Trazo exige encontrar su inicio y seguirlo a lo largo de la obra como un camino, el camino de la vida, el tao, cuya perspectiva va cambiando según se adentra uno en el camino. No hay un único punto de vista, hay un desarrollo y en él tenemos que entrar para visualizar la obra.
¿Cree que una calígrafa o pintora “evoluciona” en su pintura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético-caligráfico a lo largo de los años?
Calígrafa es un término que rechazo. El término caligrafía fue utilizado como traducción del término chino que nada tiene que ver. Viene esta traducción, sin duda errónea, de cuando se hablaba igualmente de la chinoiserie para referirse a lo chino pero sin una comprensión real, hoy hemos investigado y comprendido mejor lo que es chino aunque tengamos que seguir recorriendo el camino. En China, el Trazo es la base y fundamento del Arte y para adentrarse en él, para llegar a su esencia pintan los caracteres de su escritura con el trazo, y lo hacen porque en ellos pueden abstraerlo hasta llegar a su máxima pureza, pureza del Trazo. El carácter es un ejercicio del pensamiento que si bien puede en su origen tener una mayor carga visual, es sobre todo una escritura que evoluciona desde la razón y para ella. Los caracteres son para escribir pero se da un desarrollo artístico de los mismos basado en el movimiento, el movimiento de la vida cuya energía llevamos cada ser humano en nuestras entrañas, comprender ese movimiento es estar en sintonía con la vida misma en la naturaleza y cuanta mayor sintonía mayor capacidad para vivirla en plenitud. Lo más importante que debemos entender de un carácter es el orden de su trazado, se traza siguiendo un orden que es único y que genera un movimiento que lo hacemos nuestro hasta llevarlo incluso a la abstracción, es decir que llega a no poderse leer, a ser puro movimiento y esto es lo más difícil porque parte de algo. Es imprescindible entender que se parte de algo, en este caso de un carácter concreto o de varios, para hacerse libre de todo apoyo, liberarlo, aprender a soltar. La evolución en la Pintura de Palabras está en consonancia con la evolución en la vida, llegar a Pintar una Poesía es lo más arduo. Hay que sentir la poesía, su presencia y su hacer bien dentro. Es una gran experiencia que te coge por sorpresa.
¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?
Mi agua lustral, mi claro río, mi barca de sueños y verdades, mi piedra de cielo y roca madre, mi regazo azul al caer la tarde. (J. Saramago)
Se corrige cogiendo otro papel y dejando que el movimiento se libere de ataduras, no se puede corregir en la obra como tampoco en la vida podemos volver al momento del error, tan sólo podemos elegir otro momento para enmendar algo que no nos gusta, corregir un trazo que no nos convence exige coger otro papel y otro momento en el que dejar fluir el trazo.
La doy por terminada cuando siento que el flujo del trazo es limpio de principio a fin, tan limpio como ese momento me lo permite, sin detenciones generadas por el miedo, el control, querer sujetarlo a lo conocido, lo resultón o lo fácil…
Una obra terminada responde al momento en el que se realiza, en él sin duda elegimos una de tantas posibilidades que conocemos porque las hemos trabajado previamente en los ejercicios de horas practicando con una poesía o una simple palabra.
Esto es aceptar el yin y el yang, los opuestos como complementarios, sin elegir uno en detrimento del otro, aceptando la alternancia del silencio y la voz, del trazo rotundo y el sereno, del torbellino y la pausa, no enfocamos en uno, permitimos el desarrollo, el camino. Podemos pintar la misma poesía toda una vida sin repetirnos, ya que entramos en el cambio constante de parámetros en la vida vivida de forma abierta, sin dejarnos atrapar en una posibilidad anquilosando el movimiento.
Porque no hay dos sin tres, es yin-yang-tao, el camino que nos lleva constantemente de lo yin a lo yang y viceversa. Se trata de dar con el camino en el que ir dando paso a lo uno y lo otro porque cada cosa tiene su momento en la vida y también en la obra. Si dejamos que el trazo camine soltando en cada espacio lo suyo daremos con la obra terminada, a sabiendas que ese simple acto ya ha puesto en la vida nuevas coordenadas con las que llegar a otra composición, sólo queda retomar el aliento y seguir con la que ya está llamando para ser pintada, sin aferrarnos a la definitiva, sólo es un paso que hay que dar previo al siguiente, pero que sin él no hay el siguiente.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su pintura?
Que el trazo conecte con lo más entrañable, lo más entrañado en mí, porque verlo me permite crecer como ser humano, caminar la vida con mayor plenitud. Sentir que la poesía tiene vida propia en ese momento concreto en que la sueltas desde dentro es crear, crear vida en el arte.
¿Qué lugar ocupa, para una pintora calígrafa como usted, las sesiones de pintura rápida o pintura al aire libre?
Curiosidad, distracción. La pintura al aire libre se basa en la observación que practico andando ya sea en la ciudad o en el campo, observar aprendiendo a ver. La rapidez ha de basarse en la capacidad para coger el pincel sin dominarlo o dirigirlo, dejarlo libre sin controlarlo confiados en lo que llevamos dentro, y así dejarlo salir para verlo y aprender, siempre aprender de la vida. Porque nada está definido a priori, la vida tiene demasiados factores que desconocemos y que sin embargo son concluyentes formando parte de decisiones cruciales, se resumen en esa expresión “de haber sabido hubiera hecho otra cosa” pero lo cierto es que no sabemos y ahí entra a formar parte la intuición, la capacidad de ver más allá de lo que tenemos delante. Confiar en la técnica, en el pensamiento, en la sensibilidad que nos acerca a una poesía es primordial para poder acallarlo todo en el momento de coger el pincel y dejar que surja lo que ni tan siquiera sabemos es parte ya de nosotros, por eso el primer sorprendido ante una obra es el propio artista. Si no hay sorpresa hay control y en vez de abrir el camino lo cerramos. La pintura al aire libre es un buen ejercicio para dejar que lo que es sea, sin interferencias.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la pintura/caligrafía, ya sea en páginas de Internet, foros cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Pues es muy positivo para hacerla cercana y despertar la curiosidad que es el primer paso para aprender.
¿Podría recomendarnos un poema/caligrafía de otro pintor que le haya gustado mucho?
Me costaría elegir, pero el monje calígrafo, pintor de poesía diría yo, más célebre de la historia, Huaisu (725-785) es mi debilidad, un gran representante de la escuela Chan, más conocida en Europa por el término japonés Zen.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
“Sufismo y Taoísmo” Ibn ´Arabi vol. I y Laozi y Zhuangzi vol. II de Toshihiko Izutsu
Me interesa mucho la Pintura de la Poesía Árabe.
¿Qué consejos le daría a un/a joven pintor/a que se inicia en este camino de la caligrafía/pintura?
Que lo haga sin miedo, con mucha curiosidad, dispuesto a poner en duda lo aprendido para renovarlo con otros puntos de vista que si en principio puedan parecer contradictorios o incluso excluyentes, son. Sólo valorándolos encontrará la complementariedad y enriquecerá su comprensión.
¿Cómo ve usted actualmente la industria de la pintura?
La encuentro miedosa, aferrándose a lo conocido, asegurándose con el marketing institucional, insegura en su caminar hacia delante por la incomprensión reinante en un mundo del arte en el que parece que todo vale y no es así, hay miedo al ridículo, a parecer un ignorante… hay demasiada industria y poca pintura.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
¿Son los caracteres chinos indispensables para Pintar Palabras o Poesía?
Pues no, sin duda toda escritura puede ser liberada de su cometido. La artesanía tiene un cometido al que dar respuesta sin embargo el Arte se caracteriza por su inutilidad, es en sí mismo y no para algo concreto. El Arte del Trazo parte de algo, de los caracteres escritos por ejemplo y se puede desarrollar una artesanía bella y espectacular como lo muestran excelentes caligrafías que tienen un cometido claro e ineludible: poder ser leídas. Si bien es cierto que partiendo de esos mismos caracteres podemos ir más allá, porque el Arte siempre tiene que ir más allá, dejar atrás la posible lectura para poseídos del contenido hacerlas bailar en estiramientos o piruetas hasta imprimir una visibilidad nueva a la poesía o palabra en cuestión. Ejemplo maravilloso de este hacer arte lo encontramos en el periodo Heian (794-1185) de Japón que siendo un país ágrafo encontró en los caracteres chinos un inicio a su escritura que transformó hasta llegar a sus silabarios o Kanas en los cuales depositaron un Arte no sólo de su expresión poética sino de la vida misma digna de estudiar con cautela y admiración. En mi caso pinto en castellano la poesía de Saramago por ejemplo, objeto de mi última exposición o las palabras y sentencias de María Zambrano de su libro Claros del Bosque en la actualidad. Está siendo una aventura increíble dejar que se exprese la grafía que utilizo para escribir. Sentí que así debía ser cuando observé que los caracteres chinos por muy aprendidos y bien memorizados que llegara a tenerlos no llegaban a lo más profundo de mí, el Trazo no se soltaba del todo, no llegaba a su total independencia conmigo, dependía aunque fuera mínimamente de mi consciencia, cosa que no ocurre cuando recurro a la escritura propia que puedo dejarla libre cuando ensimismada cojo el pincel y lo dejo actuar, ser en plenitud, o al menos de la que soy capaz.
Muchas gracias por la entrevista, realmente ha sido un lujo poder haberla entrevistado. Ahora, un último favor, ¿nos enseñaría su estudio?
En todos los continentes de este mundo la historia es falsa. Solo la cuentan los vencedores.
Hay un proverbio africano que dice: «Mientras que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.»
El poeta catalán Jaume Subirana, del cual ya publicamos un artículo sobre su cotraducción de L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser, nos ha hecho llegar esta reflexión publicada en su blog Flux, ‘Heaney i el terrorisme’, y que hemos traducido para los lectores de Poémame:
Antes de morir, en 2013, las últimas palabras que Heaney escribió a su esposa fueron noli timere (no tengas miedo). Pensando en el nuevo año, sería malo no recordarlas. Porque cuánto más temamos, más ganan ellos». Así finaliza un buen artículo del periodista Xavier Greenwood («My family escaped the Manchester attack. Seamus Heaney’s words kept fear at bay») en el Guardiansobre cómo Seamus Heaney (es decir, la poesía) le ayudó después de un atentado, y nos puede ayudar a nosotros, a poner palabras al miedo y a la vergüenza. Por ejemplo.
PD. ¿Cuándo volverá a haber un editor dispuesto a publicar a Heaney en catalán?
«Abans de morir, al 2013, les darreres paraules que Heaney va escriure a la seva esposa van ser noli timere (no tinguis por). Pensant en el nou any, seria dolent no recordar-les. Perquè com més temem, més guanyen ells». Així es clou una bona peça del periodista Xavier Greenwood («My family escaped the Manchester attack. Seamus Heaney’s words kept fear at bay») al Guardian sobre com Seamus Heaney (és a dir, la poesia) el va ajudar després d’un atemptat, i ens pot ajudar a nosaltres, a posar paraules a la por i a la vergonya. Per exemple.
PD. Quan tornarà a haver-hi un editor disposat a publicar Heaney en català?
Bonus track
Para aquell@s amantes de la poesía de Seamus Heaney, aquí os enlazamos una entrevista realizada en 1997 y publicada en The Paris Review.
¿Puede la belleza, lo bello, incluir lo feo?, ¿es toda obra de arte bella en sí misma?, ¿se puede considerar arte todo lo que se etiquete como tal?, ¿es exclusivamente un negocio?, ¿y la política, influye en el arte?
¿Cuánto de lo que hoy consideramos arte será recordado dentro de 100 años?
Apunte de una casa con torreón coronado por una luna de Joan Miró -para que no parezca «demasiado musulmán», anota-. Fundación Miró de Palma de Mallorca.
Lo primero que destaca del estilo de Alejandro es su versatilidad: con pasión y dedicación trabaja con habilidad estilos tan distintos como las formas poéticas japonesas, el verso clásico, o la prosa.
Ha recorrido la senda de la Escuela de la Sociedad Secreta del Haijin, de la que forma parte activa y en la que imparte sus conocimientos como maestro Senpai.
El sol sacude
su melena de fuego
ante mortales
en un planeta azul,
baila la vida
la sinfonía cósmica;
paciente espera
la oscura muerte trágica
el fin de esa canción.
Estricto y paciente, siempre en busca de la perfección, aborda con disciplina el verso clásico, respetando sus anclajes métricos y dominando los vértices de sus acentos melódicos, para terminar coronando con maravillosos estrambotes.
Es que a dónde se esconde, lo infinito me hastía,
mi señora maldita, mi final tan bendito
podadora de vida, sembradora de ruinas.
Putrefacta la espina
corroyendo mi esencia, putrefacta aureola
coronando el abismo, revolcando las olas.
De mente inquieta y con una desbordante imaginación, Alejandro es un poeta cósmico en un universo paralelo, y un creador nato de mundos siderales con millones de vidas estelares, más una: la suya y todas las que no se atrevió a vivir.
o como cuando se apagó el sol
del ocaso número
nueve mil novecientos noventa y nueve ─en alguna de todas esas vidas que aún no he vivido─
y qué de aquella vez que expiré
al caer aquella hermosísima estrella fugaz…
__ y siempre,
____ en ese último instante,
______ estaba,
________ pensando en ti…
Os invito a subir al tren de su intrépida poesía con estos cuatro vagones que he seleccionado para la ocasión. Comenzad el viaje.
Nos rasgamos la piel y nos la erizamos en las profundidades de este primer intenso vagón de versos:
Oscura está la habitación de mi alma.
Hasta los silencios huyeron despavoridos
antes de cerrar la última ventana.
El arce desfallece y se abraza
con sus atribuladas ramas secas,
esta mañana sacrificó
su última hoja de esperanza.
Se la dió al otoño gris
que me obsequió
su última sonrisa ocre ilusión.
Tengo el paladar marchito,
trago saliva de un pozo seco
al que no le quedan gotas de fe.
El futuro es una bola disforme
de sueños fracturados.
Afiladas dagas caen del techo,
con tino mortífero
se incrustan en cada poro,
en cada herida mortecina,
de la calcinada piel
que cubre mi pusilánime figura.
En esta extensa planicie de oscuridad
ni mi sombra me hace compañía,
se quedó allá afuera,
columpiándose del neumático
de una vida ancestral
en la que quizás, fui feliz.
El reloj de arena
en el centro de mi habitación,
es una silueta difusa
con contornos de mujer ardiente.
Cada grano de arena que cae
me recuerda la cuenta reversa
e irreversible de la vida
que se me escapa a borbotones.
Quiero vivir,
quiero ver el sol,
quiero oler la primavera,
abrir las ventanas de mi alma
tan solo una vez más.
Desnudo me arrastro a cuclillas
por kilometros interminables de oscuridad,
en el aire respiro cristales de muerte,
imposible llegar al lindero de mi alma.
Quiero llorar un río de tristeza,
mas la fuente de mi alma
es un árido desierto
sin agua salina para las lágrimas.
Nada queda, solamente…
Oscuridad.
Arrancamos las agujas al reloj, y con ellas entre las manos y la vida de segundos fulminantes entre los barrotes del tiempo, vamos en busca de la llave que esta prosa poética esconde.
Estoy atrapado en una celda de barrotes de oxígeno inoxidable. Mis carceleros son segundos mudos e implacables. Me cambian los carceleros a cada instante; cada que volteo a ver, se han ido los anteriores y vienen unos nuevos; más implacables y más mudos que sus predecesores.
Subyugado a la tiranía del presente, desde esta celda invisible; soy incapaz de caminar a la habitación contigua, la del ayer; sólo se me permite verla desde un cristal a prueba de balas atemporales.
Enfrente, observo constantemente, la habitación del mañana; pero no lo distingo claramente; hay una cortina de bruma que me la desdibuja. Por ratos la veo soleada, asombrosa y esperanzadora; por ratos la veo sombría, quejumbrosa y aterradora.
Cada vez que despierto, tengo la sensación de despertar en lo que parecía la habitación del mañana; pero la observo a detalle, veo el papel tapiz, los cuadros de arte abstracto que cuelgan de sus paredes, el color y textura del piso; el techo, esa misma mancha en una de sus esquinas, esa misma gotera que tanto me desespera; y concluyo, que sigue siendo la habitación del presente.
Durante el día, me siento en un banco de circunstancias; tiene tres patas desiguales; con mucho trabajo mantengo el equilibrio. Desde mi banco veo los segundos pasar; tan mudos, nunca me dicen nada, ni me saludan ni se despiden; tan implacables, de reojo me miran con desdén. Desfilan instante a instante frente a mí. La otra vez quise sujetar uno de ellos de una de sus piernas; era tan escurridizo y resbaloso; se me escapó en un segundo el muy taimado.
Tengo esta lista de cosas por hacer en este presente constante, y se me va la vida en hacer y hacer. A veces estoy tan ocupado en el hacer, que ni veo los segundos pasar; solo tengo esa sensación de que son multitud de ellos los que se han ido y han llegado, casi sin dejar huella en mi celda del ahora.
Después de un tiempo, empiezo a notar en carne propia, lo verdaderamente implacables que han sido (esa infinidad de segundos que han pasado).
¡Mira como me van dejando el cuerpo! Todo gastado, cada vez más marchito y mallugado; segundos desalmados.
Y sigo aquí, con mi lista del hacer; haciendo, deshaciendo y volviendo a hacer. Sin notar el ejercito de segundos que desfila frente a mi celda; sin sentir el daño que le hacen a mi cuerpo, a mi alma. Luego de un buen tiempo me doy cuenta, que la verdad; es que me están matando de a poquito, haciéndome pequeñito.
Un día desperté con esa sensación, clavada como puñal en el centro de mi corazón; ya no habrían más segundos para ver pasar, mi cuota estaba por alcanzar. La promesa contínua (que siempre se cumplió) de seguir viendo el mañana, se había acabado. Ese día quise contemplar el mañana a través de la bruma; mas una cortina de hierro me separaba de él. La cortina estaba recubierta de espadas de dos filos de distintos tamaños; en cada espada caminaban, a cada lado, escorpiones ponzoñosos de aspecto formidable. Infranqueable.
Me senté en mi banco de circunstancias. Miré mi lista de cosas por hacer, estaba vacía; del asombro casi me caigo de mi banco, al perder el equilibrio. Me parecía que los segundos pasaban más lento, casi se congelaban; y en ese momento observé sus rostros con todo detalle; cada uno tenía un rostro diferente, pero era obvio que todos, eran los rostros de la muerte.
El último segundo que llegó, tenebrosamente enmudecido; tenía los mil rostros de la muerte. Llevaba una túnica negra muy larga, parecía tan antigua. Su cuerpo parecía totalmente atemporal, desprovisto de temperatura; sin embargo, daba la sensación de estar envuelto en llamas ancestrales; pero las llamas no abrasaban, todo lo contrario, eran tan terriblemente frías; como salidas de un invierno recalcitrante, desde el origen de los tiempos de todos los universos. Llevaba un aro muy grande de plata, del cual pendían miles de millones de llaves de eternidad (no sé como le cabían tantas). Tomó una, la introdujo en el cerrojo de mi celda del ahora y la abrió.
─Eres libre ─me dijo─ ¡Todo ha terminado!
Nos lanzamos la flecha de cupido y nos dejamos enamorar con las notas carmesí que fluyen del corazón de estas sextillas.
Reflexiono al desnudarte
que en tu piel de porcelana
habita un dulce misterio;
trazos gráciles del arte
en azul, en negro y grana,
dioses de un antiguo imperio.Y no puedo sino amarte,
hacerte mi ansiada diana.
Mis ojos en cautiverio
no hacen sino desearte.
Y si la belleza es vana,
no estoy para un monasterio.Aunque mi mirada te harte,
te besa, le viene en gana.
Sufro cualquier vituperio
para poder contemplarte.
Tu hermosura brota y mana,
cual fuego sacro, sahumerio.Grácil pincel te dibuja
una forma caprichosa,
figuras despampanantes;
tejiéndote con aguja
la intensa tinta dichosa
sobre carnes abundantes.Hay un grafo que me embruja
en tu figura de diosa,
y ya no soy el que era antes.
Un deseo me apretuja
por tu estampa voluptuosa
con acertijos fragantes.Mi alma se desarrebuja
ante la vista gloriosa
de curvaturas vibrantes.
Usando la tientaguja
explorando tierra y rosa
de colores tan brillantes.Eres sublime visión,
ríos de extensa locura,
tu alucinante esplendor
hace estallar mi pasión
y alza mi temperatura.
Contigo soy soñador.Va en aumento mi ambición,
tus colores son mi cura,
te idolatro con fervor.
Tu arte va a ser mi canción,
tus círculos verdad pura
y tus labios mi temblor.
Te entrego mi rendición,
mi alma lealtad te jura,
lo hace sin ningún temor
así sea perdición.
Te voy a amar sin mesura
a ti, a tu arte y a tu amor.
Y llegamos al último vagón de este tren poético de distancias cortas para quedarnos a vivir aquí “congelados” en esta preciosa estampa de invierno que este Haibun de raíces japonesas nos obsequia y del que yo personalmente me siento cautiva por las bellas sensaciones que logra transmitir y por el origen de su inspiración.
Se asoma la noche con su blanquísimo abrigo sorprendiendo al farol en su amena charla con los árboles de su barrio. Conversan sobre caprichosos copos de nieve, y de niños juguetones que construyen sus blancos muñecos, con escobas, sombreros, y pipas viejas. Hablan de parejas de enamorados que se sientan en las bancas del parque a jurarse sus amores eternos. De lejos se asoma el viento, silbando cánticos de invierno y danzan los árboles tomados de las manos de sus níveas ramas. El farol prende su antorcha y los pajarillos acurrucados en sus nidos cantan nanas a sus hijos hasta verlos dormidos. Una manta de bruma lo envuelve todo, envuelve al viento, su silbido, a los pajarillos y a sus hijos dormidos. Tan gélida es la noche que ni la blanca luna asoma su redonda cara, se queda en cama, recostada sobre almohadas de esponjosas nubes en cubiertas de nieve.
Duerme la nieve
sobre los fríos árboles.
Vela el farol.
Amigo, poeta y, en muchas ocasiones, maestro al que admiro y al que tengo especial cariño, gracias Alejandro por compartir este año de viajes aquí, en este, nuestro bar de letras, y que nunca falten.
Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, España, 1973). Poeta y traductora, es una de las voces más premiadas y reconocidas de la actual poesía en español. Cerca de 200 críticos de más de 100 universidades (Harvard, Oxford, Columbia o Princeton, entre ellas) la han elegido la poeta más relevante en lengua española nacida después de 1970. Autora de los libros Leyendas del promontorio, Diario de un destello, Los ojos de la niebla, Croniria y Las pequeñas espinas son pequeñas, este último uno de los más vendidos en España en 2014. Croniria está publicado en inglés en Estados Unidos, mientras que Diario de un destello en francés se ha publicado en Francia bajo el título de Journal d’un scintillement. Su obra ha sido reunida en las antologías personales La acacia roja, Un sueño dentro de un sueño y A las órdenes del viento.
Entre los importantes galardones que ha recibido destacan el Premio Unicaja de Poesía, el Premio Antonio Machado en Baeza, el Premio del Tren o el Premio Jaén de Poesía, así como un accésit del Premio Adonáis.
De su trabajo como traductora destaca su versión rimada de los poemas de amor de Edgar Allan Poe, publicada en España y El Salvador con el título Poemas de amor; su traducción de una selección de poemas de Lewis Carroll, publicada bajo el título de Poemas; y su traducción de Los ojos de Elsa, el libro más reconocido de Louis Aragon y publicado por primera vez en español. Asimismo, ha publicado obra crítica, como Poesía soy yo, una antología de poetas del siglo XX en español, editada y prologada junto a Ana Merino.
Doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura, Máster en Comunicación Social y Licenciada en Filología inglesa, su obra ha sido parcialmente traducida a numerosos idiomas, e incluida en innumerables antologías y publicaciones literarias de todo el mundo, entre las cuales Poesía ante la incertidumbre ha superado la docena de ediciones en diferentes países. Participa en talleres de creación poética, cursos, festivales y encuentros literarios por todo el mundo, a la vez que colabora con prestigiosas revistas literarias y culturales internacionales.
Forma parte permanente del proyecto literario-teatral Hijos de Mary Shelley, que reúne a poetas, novelistas, dramaturgos y músicos. Es la traductora oficial al español para el proyecto europeo Pop Science, auspiciado por la Universidad de Ginebra, el CERN y la Academia Mundial de la Poesía, del que fue seleccionada representante española.Antes de pasar a la entrevista, vamos a ver y a escuchar a Raquel Lanseros recitar ‘Hacia la luz‘.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Mi actividad literaria comprende, además de la escritura de poesía, actividades como la traducción o la investigación académica. Me dedico también a la docencia universitaria, dentro del marco de la literatura y la enseñanza de lenguas.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Leí a temprana edad, como muchos lectores de mi generación, a poetas como Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer, Pablo Neruda, Miguel Hernández o Federico García Lorca. Todos ellos significaron para mí una referencia a la hora de comprender y sentir la poesía con su multiplicidad de universos sonoros y significativos.
No creo que yo sea la persona más adecuada para definir mi poesía, ya que nadie es buen juez y parte. Simplemente intento escribir poesía en libertad y en consonancia con mi verdad interior, indagando siempre.
¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Todo poeta evoluciona con los años por el propio aprendizaje que supone el paso del tiempo, como lo hace cualquier ser humano. Que ello entrañe una búsqueda estilística o no, ya depende de cada uno. En mi caso, la indagación es global, hasta el momento.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Paul Valéry dijo que un poema nunca se termina, sólo se abandona. Y tiene razón, llega un momento en el que el poeta siente que ya no puede hacer nada más por el poema, lo cual no significa siempre que esté perfectamente terminado. Yo corrijo muchísimo en algunos casos y muy poco en otros.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Transmitir la verdad que anida dentro de un ser humano, con su grito y su silencio, su alegría y su desgarro, su desesperación y su serenidad, su memoria y su olvido. Con apoyo de todos los recursos que el lenguaje brinda.
¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?
Las considero muy edificantes y formativas, tanto las ajenas como las propias.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?
Creo que cualquier soporte para la difusión de la palabra es válido y supone una plataforma a explorar. El medio nunca es el fin.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?
Hay cientos de poemas que me han fascinado a lo largo de mi vida. Por ejemplo, Stopping by Woods on a Snowy Evening, de Robert Frost.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
El espíritu de la Tierra, una antología poética de Miguel Torga.
¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Que leyese poesía sin parar, de todo tiempo, procedencia y estilo. Y que fuese todo lo fiel a sí mismo/a que pudiese.
Yo soy mi propio riesgo. Doy por cierta
la sed de infinitud que me espolea.
Ante el placer de respirar me postro.
– Himno a la claridad
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Con sus luces y sus sombras, como cualquier industria. Pero hay bastantes editoriales, grandes y pequeñas, que hacen un trabajo espléndido por visibilizar y poetenciar la Literatura.
Hay pocos camaradas
y mucha escarcha rota.
– Yago Bazal se deja ver dos horas
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Creo que la entrevista ha sido bastante completa, no echo de menos ninguna pregunta en particular.
Solo nos queda recordar que Raquel ya fue la poeta que nos hizo reflexionar en el Poemareflexiona de hace unas semanas y que podéis volver a leer aquí. Pero, antes de finalizar la entrevista vamos a escuchar uno de los poemas de Raquel Lanseros recitado por ella misma: ‘Invocación’. Aunque fue escrito hace unos años, mantiene su vigencia pues es una oración o ruego al tiempo y a nosotros mismos.
Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.
Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.
Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.
Por si vinieran tiempos de silencio.
Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.