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  • Resolución del I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    Resolución del I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    Queremos agradeceros vuestra participación en el I Concurso de Relatos Breves organizado por Poémame y la Fundación BarcelonActua.

    El jurado -compuesto por un representante de Poémame, otro de la Fundación BarcelonActua y otro de la Asociación Escribe Conmigo– ha decidido premiar los siguientes relatos:

    Ganadores

    El premio a los cinco mejores relatos consistirá en dos ejemplares de la antología que publicará la Fundación BarcelonActua y que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indiquen los ganadores o ganadoras del concurso.

    El jurado ha considerado que también debía otorgar siete menciones especiales a los siguientes relatos, que se publicarán también en la Antología.

    De nuevo, muchas gracias a todas las personas que habéis participado en el concurso.

  • Sinfonías de un paisaje en la poesía de Rafael Sánchez

    Sinfonías de un paisaje en la poesía de Rafael Sánchez

    Podría definir la poesía  de Rafael Sánchez como una suave melodía que resbala sobre las paredes del alma y se hace nota fuera de las líneas de un pentagrama. Su estilo destaca por el orden de las rimas sostenidas, convertidas en bellas sinfonías, desprendiendo un perfume natural e impregnado de matices y pinceladas de vida.

    Son poemas compuestos con frecuencia de dos estrofas, dos movimientos –adagio, allegro o andante– que finalizan siempre con una coda, entrecomillada, que enfatiza el mensaje que el autor quiere transmitirnos.

    TE HE BUSCADO CORAZÓN…

    Te he buscado, corazón,
    por desiertos infernales,
    y he mirado al infinito
    desde el fondo de los valles,
    he seguido las estelas
    y canciones de juglares
    y hasta en noches muy sombrías
    he mirado en los portales,
    y no estabas, no te he visto,
    ni en el fondo de los mares,
    ni en la pluma del poeta
    ni en sus labios tan amables;
    quizás puede que estuvieras
    y no viera tus cristales
    donde, en ellos, los latidos
    rezumaban tanta sangre…

    Te he buscado, corazón,
    cada día y cada tarde,
    en las sombras de la noche
    y en el alba cuando sale,
    y aquí sigo yo esperando
    el latido que renace,
    de ese verso tembloroso
    prisionero en una cárcel,
    y te espero corazón
    mientras bebo de este cáliz
    y contemplo la distancia
    de algún puente insobornable,
    pero un día, (no sé cuándo),
    sentiré de ti el mensaje,
    la llamada seductora
    con tu voz, tierna y amable…

    «…Te he buscado, corazón,
    y te busco para darte,
    la caricia de las olas
    y su luz, en este instante…»

    ES POSIBLE…

    Es posible que la vida
    nos otorgue sufrimientos,
    decepciones, amarguras
    como muestra del infierno,
    y si ocurre lo antedicho,
    ¿qué nos queda como premio?,
    ¿la esperanza del mañana
    y penumbras de los ciegos?,
    yo no tengo la respuestas
    aunque sí sé lo que quiero,
    un paseo por las nubes
    de tu mano, en mi velero,
    y si acaso no te gusta,
    ese viaje y el paseo,
    bajaremos a los campos
    a embriagarnos de sus versos.

    Es posible que las aguas
    te devuelvan mil reflejos,
    pero aquellos que tú buscas
    ya los tienes en el pecho.
    Son susurros de la vida,
    es la brisa y es el viento,
    la canción de las cigarras
    y el paseo de los elfos.
    Bella niña, no lo dudes,
    tienes vida y tienes tiempo,
    y por eso no lo pienses
    pues tu vida es todo esto:
    los suspiros de los ríos,
    las legañas de los cielos,
    y el candor de cada día
    que te llama con sus besos.

    «…Es posible que en tus ojos,
    se refleje lo que siento
    y te hable sin palabras
    con el roce de mis dedos…»

    En sus versos es habitual sentir el balanceo del columpio invitándonos a echar la vista atrás y volver los pasos sobre el rubor y las  tiernas sonrisas de la infancia.

    BENDITA LA INOCENCIA…

    Bendita la inocencia de los niños
    que viven y disfrutan de los sueños
    yo quiero disfrutar de esa utopía
    y ser un niño más en este invierno,
    las flores se marchitan en otoño,
    y sienten los rigores de los vientos,
    la lluvia y las heladas las castigan
    y acaban en alfombras por los suelos,
    por eso me consuela que en la infancia
    los niños son felices en su tiempo,
    los ratos en que juegan a ser niños
    y en otros en que estudian muy despiertos,
    bendita esa inocencia que proclaman
    y el halo que destilan en los versos,
    los niños son el alma de la vida
    que inundan a los ojos con recuerdos…

    «…Seamos como niños, simplemente,
    busquemos las caricias y los besos,
    seguro que al final de cada día
    también en su inocencia dormiremos…»

    PREGÚNTALE A LAS ESTRELLAS…

    Pregúntale a las estrellas
    que tiene el niño en el alma,
    y es posible que te digan
    que es el fruto de la infancia,
    todo aquello que recogen
    y que dentro de sí guardan,
    los instantes y segundos
    con la calma y marejada,
    que la vida nos entrega
    y que el tiempo con su vara,
    nos regala y administra
    hasta el día en que reclama,
    pero el momento que digo
    está lejos su distancia
    como el tren con sus vagones
    que llegará a la parada…

    Pregúntale a las estrellas
    dónde está el bosque y la magia,
    que contaban los relatos
    y leyendas de las hadas,
    porque los niños le buscan
    en las tardes que se pasan,
    y en las mañanas del cole
    a través de las ventanas,
    es fácil que el roble viva
    rodeado de las hayas,
    y los castaños florezcan
    entre abetos y entre jaras,
    y puede que entre los troncos
    exista ya la cabaña
    de los enanos del cuento
    esperando su llegada…

    «…Pregúntale a las estrellas,
    marinero, por tu barca,
    ya que tienes que remar
    y conseguir tu soldada…»

    Sus versos cayendo en cascada nos  regalan  paisajes llenos de sonidos, aromas y colores. Desde el mar hasta todas las tonalidades que pueda imaginar el cielo… Todo un horizonte de ilustraciones decoran la poesía de este poeta.

    EN LOS CAMPOS VERDES…

    En los campos verdes
    que están en mi aldea
    se observa a las vacas
    que en ellos sestean,
    también hay casonas
    y muchas dispersas,
    con cuadras adjuntas
    y algunas con huertas,
    en esos tejados
    se ven chimeneas,
    que mandan al cielo
    cenizas de leña,
    y así son los campos
    que hechizan mis letras,
    y el verde sublime
    que inunda mi tierra…

    Parece que es magia
    abrir estas puertas
    y ver tras las mismas
    la verde floresta,
    rincones perdidos
    y llenos de juerga,
    que guardan sonrisas,
    sudores y penas,
    y en esta campiña
    nacieron estrellas
    de fuentes ocultas
    en grutas y cuevas,
    surgieron en versos
    de muchos poetas,
    que fueron su norte
    bebiendo su néctar…

    «…Por los campos verdes
    la brisa se cuela,
    dejando recuerdos
    que van a mi oreja…»

    UN ÁRBOL SE NOS MUERE…

    Un árbol se nos muere
    en medio de este campo,
    sus ramas hoy vacías
    mil frutos nos brindaron;
    recuerdo las manzanas
    con un sabor amargo,
    preludio de la sidra
    brindada con el vaso,
    recuerdo que de niño
    buscaba este manzano,
    subiendo por sus ramas
    muy ágil, como un gato,
    pero ahora, en el otoño,
    es justo lo contrario,
    las ramas ya se doblan
    sin frutos y con daño.

    Un árbol se nos muere
    y no quiero llorarlo,
    prefiero su recuerdo
    al paso de los años,
    y vivo aquel instante
    de siega, en el verano,
    la sed nos acuciaba
    los cuerpos muy sudados,
    y al árbol acudíamos
    tal vez, de rato en rato,
    su sombra refrescaba
    lo cual era un milagro,
    los dedos, temblorosos,
    hurgaban por el alto
    buscando entre las ramas
    el fruto tan preciado.

    «…Un árbol se nos muere
    y quiero denunciarlo,
    se va con él la vida
    y un verso inacabado..

    Sin dejar de lado el olor a madera vieja y el humo saliendo de la chimenea, la nostalgia se vuelve verso, la bruma se vuelve tinta… Y en su pluma, pinceladas de recuerdos .

    YO NO QUIERO A LA NIEBLA…

    Yo no quiero a la niebla en el alma
    ni tampoco sus labios resecos,
    ya que siento la sed en los labios
    y una llama que quema mi pecho
    es por eso que busco en la tarde
    una luz que me lleve hasta el puerto
    allí esperan hambrientas gaviotas
    desperdicios de pesca y anzuelos,
    una sombra se acerca a la barca,
    un altivo y precoz marinero,
    en los ojos hay cierta nostalgia
    y en su boca la pipa de enebro,
    me estremezco al mirarle en la noche
    y no sé, soledad, lo que siento,
    una angustia que sale y me atrapa,
    un dolor impaciente en los huesos…

    Yo no quiero sembrar la discordia
    escribiendo poemas y versos,
    pues quisiera el descanso del día
    a través de la pluma y mis dedos,
    y es por ello que busco en la noche
    los colores tan grises y negros
    penetrando en la densa cortina
    y llegando al ciprés de los muertos,
    no me asustan abrazos silentes
    ni el sutil embarazo del miedo,
    aunque trote la sangre en las venas
    y mis ojos anhelen el fuego,
    notaré los aullidos del lobo,
    en el grito furioso y tan seco,
    que desgranan mezquinas gargantas
    reclamando la luz de los ciegos…

    «…Yo quisiera que tú me miraras
    y volvieras conmigo, un momento,
    a los tiempos de ayer que pasamos,
    entre risas, caricias y sueños…»

    ERA UNA CASA VACÍA…

    Era una casa vacía
    con ventanas entornadas,
    chimenea en el tejado
    y la puerta con su aldaba,
    me venía a los recuerdos
    la figura y la fachada,
    de la casa que ahora cito
    con saudades de una infancia,
    porque en ella vine al mundo
    una fecha ya lejana
    a crecer entre mayores
    y a comer lo que se daba,
    fueron tiempos de galernas
    y vivir con mucha falta,
    aunque entonces los suspiros
    daban paso a la esperanza…

    Pasó el tiempo y media vida,
    juvenil y enamorada,
    y cambiamos a la aldea
    por diversas circunstancias,
    traspasamos los desvanes
    con hollines y su magia
    y con ellos la alegría
    de los cuentos de las hadas,
    los cambiamos por paredes
    de edificios y sin gracia,
    en las villas y ciudades
    del trabajo y las migajas,
    y perdimos el encanto
    y el embrujo, por nostalgias,
    que quedaron, cual retales,
    en el fondo de las almas…

    «…Y de la casa vacía
    que reclama la mirada,
    hoy recuerdo, como siempre,
    los rescoldos de una llama,
    una mano enfebrecida
    con la rosa solitaria,
    y un suspiro entre los labios
    por la infancia ya lejana…»

    MARCHARÉ DE NUEVO…

    Marcharé de nuevo
    a buscar la calma,
    a sentir el frío
    de la fuerte helada,
    y tendré el recado
    que la tierra manda,
    ese escalofrío
    que mi pecho clama,
    y estaré despierto,
    quizás en la playa
    o puede que cerca,
    durmiendo en la cama,
    pero no me importa
    oír sin palabras,
    la voz del destino
    que llega y se marcha,
    la voz de los sueños
    cubiertos de algas
    y aquellas guitarras
    un tanto calladas…

    Bogaré, sin prisas,
    en la vieja barca,
    hundiendo los remos
    en las verdes aguas,
    y si acaso dudo
    buscaré el mañana
    la nube sombría
    y quizás dorada, 
    buscaré, te digo,
    a la luna casta
    que sale en el cielo
    a cantar sus nanas
    y si acaso veo
    una rosa blanca,
    burlaré su espino
    para así robarla,
    y será mi premio, 
    mi pequeña maga,
    para ti la rosa,
    lunita de plata… 

    «…Marcharé sin rumbo
    a buscar el alba,
    a sentir tus besos
    mi canija amada…»

    En sus letras también podemos apreciar un corazón de guerrero donde, entre hálitos de tristeza y gritos  de indignación,  el poeta lanza su armadura al viento y desnuda su sentir dejando patente su disconformidad e incomprensión frente a un mundo quebrado e injusto .

    LLUEVE EN LOS OJOS DEL CIELO…

    Llueve en los ojos del cielo
    y también en las estrellas,
    y hasta los ángeles lloran
    por lo que pasa en la tierra,
    y es que los hombres, sin norte,
    siguen buscando riquezas
    en los bolsillos hermanos
    sin entender sus problemas,
    puede que un día se asusten
    al ver su sombra en las puertas,
    donde otras sombras feroces
    forman sutiles tinieblas,
    así sabrán que la lluvia
    es necesaria y concreta,
    se necesita en los campos
    para regar a las huertas…

    Llueve en los ojos del niño
    con sus finísimas perlas,
    que van robando sonrisas
    y mil caricias concretas,
    así se pasa el invierno
    con días grises y nieblas,
    y sigue marzo avanzando
    para atraer primaveras,
    y llegan, sí, no lo dudes,
    aun superando galernas,
    tiemblan los ojos divinos
    con infantil sutileza
    de quién perdió la batalla
    sin acudir a la guerra…

    «…Llueve en los ojos del hombre
    mientras escribe un poema,
    porque sus versos suspiran
    al describir tanta pena

    ME CANSO DE ESCUCHAR…

    Me canso de escuchar las tonterías
    de vagos, pedagogos y de listos,
    proclaman anatemas sin reparo
    y siguen, sin reparo, su camino,
    lo cierto es que «preclaras eminencias»
    acerban su pasión en los sentidos,
    y el odio que destila su garganta
    no tiene contrapeso en otro sitio,
    los vemos en la prensa y en la tele,
    arengan a las masas, sin cilicio,
    lo hacen con palabras seductoras
    que emiten las culebras con estilo,
    y el hombre que precisa de esperanza
    se agarra a ese mensaje tan bonito,
    le sigue y le proclama con su ejemplo
    llegando hasta las puertas del Olimpo…

    Un día el «lenguaraz» mete la pata
    y puede que sus manos y el hocico,
    saliendo con el rabo entre las piernas
    y alguna quemadura por su ombligo,
    y entonces el oyente «papamoscas»
    se queda sumamente confundido,
    sus ojos se despiertan muy cansados
    y ve la realidad como discípulo,
    no juzgues, sin saber, de lo que ignoras
    ni des por verosímil los sonidos,
    que dictan los «profetas de la patria»
    ni aquellos vendedores con sus gritos,
    abundan charlatanes sin conciencia
    que abusan de los hombres y los niños,
    los llevan y los guían a su antojo
    por una libertad sin contenidos…

    «…Me canso, como tú, de la estulticia,
    de ser la marioneta que, sin hilos,
    emplea el charlatán, el periodista,
    y acaba en la tribuna del político…»

    Y como la vida sin un latido, no es vida, sino ceniza, también Rafael nos abre las puertas de su latido y como el aleteo carmesí de una mariposa, nos enamora los sentidos entre amores y suspiros .

    UN DÍA TE ENCONTRÉ…

    Un día te encontré
    buscando mariposas,
    estabas en el campo
    sentada en una loma,
    mirabas a lo lejos
    las nubes misteriosas
    dejando filigranas
    y esteras a las olas,
    el cielo despejado
    hacía que las rosas
    formaran fantasías
    de sueños y de aromas,
    y yo cerré los ojos
    de forma seductora
    sintiendo la caricia
    del sol con mano sorda…

    Un día te encontré
    sintiendo tu persona,
    robando de tus labios
    el néctar que te sobra,
    y tú me diste aquello
    que embriaga cuanto toca,
    el alma enfebrecida
    la sangre luminosa,
    marchamos de la mano,
    buscando tras las rocas
    rincones infinitos
    con alas muy nerviosas,
    alitas pequeñitas
    que posan en las hojas
    libando entre sus pétalos
    el verso de las sombras…

    «…Un día nos miramos
    y vimos que era hora,
    de dar un paso al frente,
    sentirnos mariposas…»

    YO GUARDO EN EL CORAZÓN…

    Yo guardo en el corazón
    el aroma de violetas,
    el fragor de tu sonrisa,
    tus pupilas de inocencia,
    y se quedan impacientes
    los recuerdos en las venas
    recorriendo todo el cuerpo
    cual resacas de mareas,
    en la mezcla se confunden
    con suspiros de sirenas,
    y canciones infantiles
    que no alcanzan los cometas,
    y es un néctar agridulce
    que se funde en un poema
    con los versos impacientes
    que se forman con sus letras.

    Yo guardo en el corazón
    la rosa que tú me dieras,
    el susurro de tus labios
    y aquel beso tras la puerta,
    y lo guardo, bien guardado,
    pues no quiero que se pierdan
    los momentos tan sublimes
    de aquel día en la ribera,
    necesito que palpiten
    y que brillen las estrellas,
    que la luna me sonría
    con su carita tan tierna,
    y preciso este detalle,
    con su metáfora eterna
    para sentir que estoy vivo
    y combatir la pereza.

    «…Yo guardo en el corazón
    los poemas que leyeras,
    para escucharlos, sin prisa,
    y embriagarme con tu esencia…»

  • ¿Quién fue Hannah Adams? #8demarzo

    ¿Quién fue Hannah Adams? #8demarzo

    «A quien pueda interesar», La isla de Siltolá (2018).

    Hace unos meses en estas mismas páginas entrevisté a Hilario Barrero, poeta, prosista y traductor español residente en Nueva York desde 1978. Gracias a aquella entreviste supe de la Antología de poesía en inglés A quien pueda interesar’ (To whom it may concern) publicada por La isla de Siltolá, 2018.

    Barrero ha sido el encargado de la selección y traducción del más de un centenar de poemas de cincuenta y cuatro poetas, desde Robert Southey (s.XVIII) hasta Denise Duhamel (s.XX) que conforman esta antología.

    Estamos a pocas horas de celebrar el 8 de marzo, día internacional de la mujer, y hemos querido destacar el poema de Carl Sandburg Who was Hannah Adams? / ¿Quién fue Hannah Adams?

    Fue la primera mujer en América que se ganó la vida

    escribiendo libros.

    Perdió a su madre cuando tenía dos años.

    Vio a su padre en la ruina a los diecisiete.

    Aprendió latín, griego, hebreo, lógica y geografía

    de los estudiantes de teología que se hospedaban en casa de su padre.

    Cuando los ejércitos de George Washington marchaban de un lado para otro durante ochos interminables años de guerra

    ella enseñaba en una escuela y hacía encaje.

    Escribió libros religiosos,

    historias de los judíos, y de Nueva Inglaterra.

    Leyó tantos libros para poder escribir los propios

    que casi perdió la vista.

    Nunca se casó,

    bebía mucho té

    y su caja de rapé estaba siempre a su lado.

    Murió en Massachusetts en 1832 a los setenta y siete años,

    la primera mujer que tuvo una tumba

    en el cementerio de Mount Auburn.

    No habría quedado mal

    si en su tumba hubieran puesto

    una tetera

    una caja de rapé

    y una pequeña hilera de libros.

  • Reflexiona con… Antonio Machado

    Reflexiona con… Antonio Machado

    Esta semana que ha finalizado coincidió con el 80 aniversario de la muerte del poeta español enterrado en Colliure (Francia) el 22 de febrero de 1939, don Antonio Machado.

    A Machado le dedicamos una entrada en la sección Poemareflexiona hace un año que podéis leer aquí.

    Antonio Machado, refugiado de la dictadura franquista, cruzó la frontera con una pequeña caja de madera con un poco de tierra de España para ser enterrado con ella. «ICI REPOSE Antonio MACHADO MORT en EXIL LE 22 FÉVRIER 1939», puede leerse en la sencilla lápida de Collioure.

    Con los tiempos convulsos que estamos viviendo y recordando a todas las personas refugiadas que llaman a las puertas de nuestros países, viene bien recordar esta afirmación del poeta:

    Y quizás convenga no olvidar esta otra afirmación:

    En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre.

  • III Poémame en el Raval

    III Poémame en el Raval

    El pasado 21 de febrero tuvo lugar en Barcelona el III Poémame en el Raval en el Café de las delicias. Esta vez también celebramos el primer aniversario de las lecturas poéticas Poémame en el Raval.

    Poémame en el Raval, 18 de enero 2018: Mujeres poetas irlandesas

    Poémame en el Raval, 18 de octubre 2018:  Día de las escritoras rebeldes y transgresoras

    II Poémame en el Raval, 13 de diciembre 2018: Poets Abroad

    Desgraciadamente ese día coincidió con una huelga general en Cataluña que impidió que la poeta catalana M.Antònia Massanet pudiera estar presente.

    José Ramón Ayllón

    Durante la primera parte del recital, tuvimos el placer de escuchar a José Ramón Ayllón, poeta de Zaragoza afincado en Barcelona, que nos deleitó con poemas de varios de sus poemarios premiados en los últimos años.

    Pellizco tus pezones mientras comes cerezas.
    Vas dejando huesitos casi rojos
    sobre colillas blancas y ceniza
    mientras yo voy contando los lunares
    de tu vientre desnudo. Te estiras como un gato;
    te arqueas persiguiendo la humedad de mi boca
    y el rítmico estribillo de mis dedos.
    Entumece la música de fondo
    de un anuncio en la tele
    la plácida cadencia de un gemido
    y me apartas el pelo de la cara,
    rojos también tus labios.
    Se estremecen los pliegues de tu piel;
    tensas los largos huesos de la noche
    bajo una serpentina de músculos despiertos
    y de estrellas fugaces.
    Definitivamente tendré que hacer un Facebook
    y empezar a colgar alguna foto
    que dé veracidad y atestigüe ante el mundo
    esta pornografía de emociones
    y sentimientos íntimos.
    (Climogramas de estación emocional, 2015)

    Eamon Mag Uidhir

    A continuación, el poeta y editor irlandés de la revista de poesía Flare, Éamon Mag Uidhir hizo un repaso a su poesía más reciente y nos leyó un poema escrito especialmente para la ocasión que transcribimos a continuación. También organiza en Dublín las lecturas poéticas Sunflower sessions.

    We put the clocks back at the weekend.
    But just for a single hour. In Catalunya
    they put the calendar back to 1939.

    The wind today’s from the South-East,
    from Barcelona, a whole France away from here.
    It bears voices from the anxious present, from
    the future’s hopes, from the pain of the past.

    We should know better than most how it feels
    to hear a republic denied and a province imposed-
    while a nation is revealed, bright and broadwinged,
    from the chrysalis of an old oppression.

    Barcelona, October 2017

    José Luis Regojo

    Una vez finalizaron, José Luis Regojo presentó su poemario Fronteras publicado por la editorial Autografía. Recitó y comentó diversos poemas enmarcados en la categoría de poesía social de denuncia de la situación de las personas refugiadas que llegan a Europa. En esta revista ya pudimos leer una reseña del poemario hace unos días.


    Un cortejo de refugiados
    pasa pidiendo aprobación,
    la Santa Compaña entre ellos.

    No la conocen.

    Una piara de empresarios
    se refocila en su pocilga
    para decidir.

    Una recua de políticos,
    unos tras otros,
    legisla.

    Tú y yo obedecemos.

    El cortejo de refugiados, Fronteras, Ed. Autografía, 2018

    Tras el descanso, se inició con gran éxito de poetas la sección de micro abierto.

    Dick Edelstein y José L. Regojo

    Para finalizar, los organizadores de Poémame en el Raval, Dick Edelstein y José L. Regojo, agradecieron la presencia y participación del público y se despidieron hasta la próxima sesión que tendrá lugar el jueves 11 de abril .

    La sala volvió a estar llena de personas de varias generaciones con ganas de vivir y disfrutar de la poesía más allá de la lengua en que esté escrita.

  • 13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    Ya sabéis que uno de los objetivos de Poémame es ser canal de difusión de nuevas voces poéticas. En nuestra búsqueda entre aquellas personas que publican en Poémame encontramos al poeta canario Alejandro P. Morales, autor de ‘A Contracorriente’ y decidimos entrevistarle. Aquí tenéis el resultado.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Las Palmas de Gran Canaria, muy a finales de la década de los 70. Cursé estudios de Audiovisuales, Cine y Fotografía. Mi actividad literaria despertó por inquietud y curiosidad. Siempre me sentí especialmente atraído por el arte y la cultura. El año pasado publiqué mi primer poemario, “A Contracorriente”, (Ediciones Mouse, 2018), y espero seguir colaborando a la difusión de la cultura literaria.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Realmente, el camino que escogió la poesía para llegar a mí fue la música. Los autores que nos enseñaban en el colegio, los grandes clásicos como Góngora, Garcilaso…, eran menos cercanos y no me transmitían demasiado a mis trece o catorce años. Y de repente, descubrí a Pedro Guerra, a Joaquín Sabina… que hablaban del deseo, el desengaño y el desencanto. Fue un punto de inflexión. A partir de ahí, empezó a interesarme Neruda, Miguel Hernández, Pedro Salinas, Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik… y contemporáneos Benjamín Prado, Luis García Montero o Elvira Sastre.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Soy incapaz de definir mi poesía. Definirse es limitarse y encasillarse un poco. Procuro alejarme de eso. Nadie tira de un único manual. Intento escribir una poesía honesta,
    intensa y realista. El lector de poesía es muy agradecido ante un poema en el que se está identificando o le está ayudando.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, lo creo. No se escribe igual con veinte que con treinta años. La literatura, como cualquier tipo de expresión artística, es una evolución constante. Intento que mi lenguaje poético sea claro, comprensible y accesible. Hablar de cosas que lleguen al lector, principalmente.

    Y antes de que los rescoldos
    de este torpe amor
    en mi memoria queden retenidos
    a la sombra del recuerdo,
    te invito a dilu(irte)
    por la puerta del olvido.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En mi opinión, un poema nunca acaba. Siempre es susceptible de modificación a través del tiempo. No acostumbro a corregir demasiado mis textos. Tal vez, una palabra o un verso por razones de rima o sonoridad. Cuando tengo la sensación de desahogo, cuando me he librado de algo que necesitaba o quería decir, doy por terminado el poema.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Mi objetivo no es otro que el de disfrutar escribiendo, sin pretensión alguna. Si mis textos sirven para que la gente profundice, se sienta identificada y se enganche a la lectura, estaré enormemente agradecido.

    “Cuando ya no funcione
    el motor de la ilusión,
    el deseo y la pasión…
    Cuando se apague la luna,
    cuando este yo muera
    como murieron los otros,
    entonces me habré hecho mayor.”

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Obviamente, cuando tienes un público todo es más fácil. Pero, hasta que llegue ese momento, subirte a un escenario sin saber cómo van a reaccionar es muy complicado. Las lecturas en vivo me aterran, pero reconozco que es algo importante a la hora de acercar tu obra a los demás.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Las redes sociales son una herramienta que, bien utilizadas, son magníficas porque te permiten difundir tu obra, llegar a muchos países y a muchas personas con un solo click. No obstante, también son un arma de doble filo porque existe mucho intrusismo y demasiada poesía que no cumple unos requisitos mínimos de calidad. Pero si eso sirve para que las librerías no cierren, la gente se interese por la poesía y sea un impulso o un puente para que la gente descubra a Ángel González, Karmelo C. Iribarren, Idea Vilariño o Piedad Bonnett… pues está estupendamente bien.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Es verdaderamente complicado elegir uno. Tal vez, me decante por “Puntos Suspensivos”, de Joaquín Sabina, incluido en su libro de sonetos clásicos “Ciento Volando De Catorce”. El magistral manejo de los símbolos de este soneto evoca imágenes de lo más certeras en lo que al desamor se refiere:

    Lo peor del amor, cuando termina,
    son las habitaciones ventiladas,
    el solo de pijamas con sordina,
    la adrenalina en camas separadas.
    Lo malo del después son los despojos
    que embalsaman los pájaros del sueño,
    los teléfonos que hablan con los ojos,
    el sístole sin diástole ni dueño.
    Lo más ingrato es encalar la casa,
    remendar las virtudes veniales,
    condenar a galeras los archivos.
    Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
    cuando, al punto final de los finales,
    no le siguen dos puntos suspensivos…

    Joaquín Sabina


    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me incomoda y me aburre leer solamente un libro. Generalmente, suelo tener varios frentes literarios y culturales abiertos. Actualmente, estoy leyendo “Acuerdo Verbal”, de Benjamín Prado y, paralelamente, “Cosas Que Los Nietos Deberían Saber” de Mark Oliver Everett.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Principalmente que lea, que investigue, que tenga curiosidad, que sea inquieto/a, que busque su propio estilo sin imitar a nadie, que mire con introspección y a su alrededor. La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con distancia, escepticismo y desconocimiento. No conozco demasiado la industria para sostener un argumento sólido y bien fundamentado. Pero supongo que una editorial no deja de ser una empresa y mirará por sus intereses, muchas veces en detrimento del talento.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Después de haberme tenido en cuenta, me parece una osadía pensar en qué pregunta se ha quedado por el camino o qué pregunta me hubiese gustado responder. Por decir algo, ¿Qué es el arte para mí? Sin duda, para mí el arte es un bálsamo que se inventó para corregir o sobrellevar la existencia. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, construye palacios sobre los escombros de la realidad.

    Ojalá tu ausencia
    sólo existiera
    en mi cabeza,
    y la angustia fuera
    tan falsa
    como real
    es mi tristeza.

    Muchas gracias Alejandro por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

  • Sentimientos hechos letra: La poesía de Isaac Freire

    Sentimientos hechos letra: La poesía de Isaac Freire

    Adentrarse en la poesía de Isaac Freire es entrar en un universo de sentimientos que llega para abrazarnos el alma y no soltarla. Algo tan noble como es el amor asoma en sus versos de manera recurrente pero con tantos matices, con tantos colores, con tantas formas y emociones diferentes, que cada vez que se lee un poema, se estrena un amor nuevo.

    Ese sentimiento plasmado en sus versos es un amor fuerte y delicado, capaz de desordenar el más puro caos para convertirlo en armonía, e incluso tiene la fuerza de levantar el corazón y curar heridas:

    Tú vuelas y desordenas todo completamente, levantas la tierra y las heridas de mi piel, levantas mi corazón.

    Es un amor que se centra especialmente en los pequeños detalles y, justamente esos pequeños detalles, hacen de la poesía de Isaac algo grande; pequeños instantes, pequeñas cosas que podrían pasar por alto pero, sin embargo, él logra captarlos, convertirlos en el centro, sacar toda su parte más emocional y hacerlos eternos, convirtiéndolos en un sentimiento que se expande  por dentro a medida que uno va leyendo.  A su vez, logra crear la imagen con pocas palabras que abre la imaginación, de manera que el lector puede incluso casi visualizarla a la par que sentirla.

    Puede ser un pequeño momento:

    ¡Que instante maravilloso el de tu piel sobre la cama!

    La magia de un pequeño lunar:

    Tu lunar 
    siempre va a ser el motivo 
    por el que yo libre varias batallas y,
    aunque pierda, 
    continuaré ahí, 
    entre mil mareas y hojas rotas (…)

    O simplemente quedarse y centrarse en unas manos para mostrar un sentimiento inmenso que queda perfectamente plasmado en los dos últimos versos del poema Tus manos, donde el poeta es capaz de sintetizar todo el amor que siente:

    Tus manos

    Tenía las manos trasnochadas
    de sol y
    de cristal
    eran en mi amanecer
    y en el suyo.

    Tenía en sus manos la perfección
    que jamás había visto

    Y no eran ni blancas
    Ni rosadas
    Ni delicadas

    Eran simplemente suyas
      Por eso me gustaban, por eso me gustan.

    Y donde hay amor ha de haber pasión, que dicen. Y la poesía de Isaac no escapa al embrujo de la piel, eso sí, con elegancia, cuidado y sutileza, tal como el tema requiere, si no se quiere caer en la trampa de la poesía erótica e incluso soez. Lean, por ejemplo el poema Sobre esa noche, donde describe un instante (¿real o soñado? decidan ustedes…) de intensa pasión:

    Sobre esa noche

    Cuerpo desnudo, lleno de búfalos 
    de mis manos las bestias
    duermes, duermes. Instante.

    Se abren despacio las puertas del pecado
    me arrodillo ante tus ojos
    absorbo ese pedazo de carne de tus labios.

    Muertos, dormidos.

    Mi boca besa firma la tuya, la convierte en propiedad
    con ganas y a mil kilómetros me dejo caer en tu pantalón
    extasiado y sin límites, absorbo un beso amargo.

    Lleno mi espacio con tu sexo
    admiro primero las líneas de tu espalda
    mi respiración se agita y duerme contigo
    aún en los más locos sueños, el loco se despierta.

    Pero si se habla de amor, ¿cómo no hablar de ausencia? Cómo olvidar ese dolor casi tangible que nos produce la ausencia del ser amado. Pero de nuevo nos encontramos con esa sutileza tan propia en los versos de Isaac, y con la importancia de los pequeños detalles: nos muestra lo que se irá y lo que vendrá sólo nombrando pequeños hechos quizás casi rutinarios, pero que explican perfectamente algo grande: el fin de un amor, el inicio de una soledad, la llegada de un frío que se hará interminable:

    Que me quede tu invierno

    Cosas que desaparecerán:

    Las mañanas de este mayo interminable
    Las tardes de noviembre que aún no acaba de nacer
    Las noches finísimas forradas de surcos en el espacio
    Las madrugadas dulcísimas de conversaciones interminables

    Cosas que se me hacen difíciles:

    No sabré (de nuevo) el sabor de tu boca y cintura dormida
    No despertaré en tu cama, ni alborotaré tus lunares
    No encontraré alguna indecisión en tu mirada
    No amanecerá tu sexo debajo de esas cobijas.

    Tengo toda una vida llena de noches de invierno
    Tengo toda una vida llena de tus miradas.

    O plasmar ese dolor incomprensible para su propio corazón, ahogándolo en la escritura algo que podría haber sido, pero no será, y debe quedar sólo en los versos:

    Volar conmigo

    No sabía cómo escribir
    ni pintar en esas hojas blancas.

    Tenía que:
    suspirar
    morir
    sobrevivir
    o matar;
    hundir a versos lo que estaba empezando
    entender que:

    Si quieres volar
    ahora ya no es conmigo.

    Tengo mi corazón que bombea ramificaciones extrañas de dolor

    Algo que puede llamar la atención es la estructura de sus poemas; Isaac no se ciñe a una métrica prefijada, escribe en verso libre, y suele jugar mucho con la extensión de los versos, intercalando versos largos con versos breves. Esto dota a sus poemas de un ritmo a veces lento y suave, a veces acelerado, como si las palabras se leyeran en cascada, para volver luego a nuevo a un ritmo más relajado:

    Honores callejeros

    Porque esas cenizas de lo que fuimos fuego
    Son reclutadas de nuestros amores muertos.

    Porque estaba lloviendo sudor por entre nuestras manos

    Éramos sangre, 
    piel,
    luz, 
    barco, 
    velas y 
    mar.

    Porque esta noche he escrito para ti 
    Lo que siempre he escrito para mí.

    Creo que esta forma de escribir otorga a su poesía de un estilo personal y propio y le da un ritmo a sus versos que intensifican el significado de los poemas y las emociones que nos transmite.

    Hay tanta magia y tanto sentimiento en la poesía de Isaac Freire (@poesia_al_alba), que no sé si he sido capaz de recoger toda su esencia en este breve artículo. Espero que una vez leído, os podáis hacer una idea de la magnitud emocional de sus versos. Y si no, siempre podéis dar un paseo por su rinconcito en Poémameh o por su blog, cosa, por otro lado,totalmente recomendada.

    Dicho esto, les dejo una pequeña selección de sus poemas. Que los disfruten.


    Jaula de papel

    Pero por supuesto que moriría por ti, ¿acaso está sería la primera vez?
    Si ya he muerto en mi infancia y en mis 22
    Que me espera de aquí al infinito…
    La nada y tus pupilas.

    Y te volví a preguntar, ¿en ti hay vida suficiente para guardar rezagos de la mía?
    La seda que envolvía tus manos se agitó y despertó de repente
    Volaron más allá de mis límites y se llevaron mis rezagos con ellas
    Entonces;
    no tengo rezagos, 
    ni tú,
    la vida.

    Y si respiras todo mi cuerpo, ¿que aliento me mantendrá vivo?
    El aliento, el aire, nunca nos mantendrán vivos 
    Serán tus palpitaciones, y jadeos en noches de lucecitas ebrias
    Las que decidirán si tú, yo, el todo o el olvido.

    Saber abandonarse

    Golpe a golpe
    el sonido comienza a moverse


    Tengo miedo de perder el amanecer
    y que vuelvas 
    y que no esté.

    Tengo miedo de llevar mi ausencia acuestas
    de que me leas
    y que no esté

    Tengo miedo de no ser,
    a pesar de que tú seas
    y que no esté.

    Porque



    Yo estaría aun así;
    aún sin más y con todo

    Aún a pesar de no ser en ti,
    ni que me llames,
    ni que seas, 
    y no estando tú, sin ser yo.

    Con todo lo que puedo,
    con lo que me falta,
    con lo que sueño.

    Y con lo que no estás.

    Así soy.
    Así eres y,
    así,
    te espero.

    Eternos desvaríos

    Nunca una mirada había hecho tanto por mí.
    Y es que usted no sabe el poder de esas pupilas.

    Todo florece, todo cambia
    Todo es inmarcesible 

    Nada puede marchitarse, nada puede salir mal.
    Nada revolotea tanto como mi cintura al observar de tu boca, instantes.

    Usted ha hecho que se juegue una dura batalla entre lo que merece ser y lo que el corazón dictamine
    del invierno mis sentimientos y, al contacto de su piel, de su boca, de su mirada tan sólo: 
    florecen, se vuelven sensibles y…

    ¡Eternos desvaríos de una soledad angustiada!

    Y acabé buscándome entre tus sábanas

    Y ¿hay algo más roto que yo en esta noche? 
    Pues sí. 
    La noche en si misma está rota. 
    Por ello tantas estrellas entre los surcos y,
    tantas distancias entre sus contornos.

    Quizá hoy

    Mi poesía.

    Eres tu despedazado en letras.
    Eres el sonido del viento
    y el agua de las violetas

    Eres el arado de la tierra y
    el vino de las piedras.

    Sus piernas, valles del placer de la carne.
    Cabía todo el oro en su mirada.
    Miles de caminos y cruzadas

    Al final, el verso eres tú

    Soy joven, muy joven, es un buen comienzo para morir.

    En carne vuelvo

    Y de tantos mares, hojas y noches
    A ti vuelvo en barcos, raíces y estrellas

    Y de tantas canciones, poemas y paisajes
    A ti vuelvo en acordes, instintos y memorias

    Y de tantas manos, cinturas, y camas
    A ti vuelvo en tejidos, sexos e historias

    Y de tantas acertijos, miradas y obsesiones
    A ti vuelvo en respuestas, pupilas y recetas.

    Y de tantos nombres, lugares y lunares
    A ti vuelvo en gentilicios, espacios y explicaciones.

    Y de tantas personas, caminos y letras
    A ti vuelvo en carne, polvo y tinta.

  • I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    Una vez más Poémame se pone del lado de las personas más desfavorecidas a través de las letras. Si hace un año colaboramos con la Fundación BarcelonActua para la elaboración del poemario Versos de Acogida / Versos d’acollida, este año lo volvemos a hacer pero con los relatos breves.

    La idea de este concurso es poder editar una antología de relatos breves para el Día del Libro, el 23 de abril, y para eso contamos con todos vosotros y vosotras.

    BASES

    1. Podrán concursar en este concurso autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
    2. Los relatos deberán guardar relación con uno o varios de los ámbitos de trabajo de la Fundación BarcelonActua:
    • Gente mayor: La precariedad económica, la falta de salud y la soledad son los principales problemas a los que debe hacer frente este segmento de la población.
    • Inclusión social: El porcentaje de personas en riesgo de exclusión social sigue en aumento y muchas de ellas con una renta muy baja. Cada día, más personas no tienen hogar en nuestras ciudades, y también sigue en aumento.
    • Inserción laboral: Más de la mitad de las personas desempleadas tienen más de 45 años, y muchas de ellas llevan más de un año en esta situación. Acceder al trabajo y disponer de un empleo son condiciones necesarias para lograr una inclusión social plena.
    • Jóvenes y niños: Actualmente más de un 30% de los menores de 16 años vive por debajo del umbral de la pobreza. Los efectos de la crisis generan más necesidad de atención al alumnado más desfavorecido o en situación de pobreza, al tiempo que la falta de recursos conlleva más dificultades para compensar las situaciones educativas de más riesgo.
    • Refugiados e inmigrantes: Durante el año 2018 las solicitudes de protección internacional en España se han incrementado. Hay que trabajar en el proceso de integración social de las personas recién llegadas a nuestras ciudades.
    1. Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 15 de febrero de 2019, en la sección BarcelonActua (https://poemame.com/m/concursobac, haciendo click en la opción «Publicar») para ser incluidos en el concurso.
    2. Los relatos podrán estar escritos en castellano o catalán y deberán tener una extensión comprendida entre 500 y 2000 palabras.
    3. El jurado estará compuesto por personas que representarán al mundo editorial, al Aula de Escritores de Barcelona, a la Fundación BarcelonActua y a Poémame.
    4. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de marzo de 2019 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y BarcelonActua y en sus redes sociales.
    5. El premio a los cinco mejores relatos consistirá en dos ejemplares de la antología que publicará la Fundación BarcelonActua y que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indiquen los ganadores o ganadoras del concurso.
    6. La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases y la autorización a incluir y reproducir los relatos en la antología.
    7. Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
  • HotelK: parada y fonda para la poesía

    HotelK: parada y fonda para la poesía

    Hoy quiero hablar de un compañero de versos con una forma muy personal de escribir, y a quien admiro mucho. Su poesía es visceral, urbana, dinámica, ágil, transgresora, única… podría poner mil calificativos y nunca acabaría de hacer una buena descripción. Estoy hablando de HotelK, poeta y músico.

    Desde que leí un poema suyo por primera vez me enganché a su manera de escribir y expresar. Todos sus poemas me han gustado en mayor o menor medida y ninguno me ha dejado indiferente. Sabe escribir de tal forma que en el mismo poema esbozas una mueca triste y en el siguiente verso te saca una sonrisa. Te lleva al cielo y te muestra el infierno en el mismo párrafo.

    No dejéis de pasar por su rincón y leer su magnífica poesía -en Poémame, en su perfil en Twitter o en su poemario «Los zapatos del no volver» (Ediciones Mouse, 2018)- o incluso de disfrutarla recitada en la voz de Zies:

    https://youtu.be/7Mfa9xrbAEc

    A continuación dejo una pequeña selección de algunos de sus poemas, que están entre mis favoritos. Espero que disfrutéis tanto como yo.


    La princesa del cómic

    Cuando la luna come gusanitos
    y la noche te hace prisionero
    de unas pestañas,
    guardo los hilos
    de mi marioneta autodidacta
    e ignoro la red de seguridad.

    Aún no han sido retiradas
    las briznas ajadas
    de mi desubicado maremoto,
    se maceran veletas
    bajo el azulado manto
    de los días sin programar.

    Herederos de un girasol,
    los corazones más duros
    brotan en silencio
    mientras un aliento improvisado
    contiene el grito
    en los tejados tristes.

    La princesa del cómic
    me invitó a su guarida
    sin preguntar si la noche
    está atestada de disfraces.

    Sus misteriosos ojos
    sanaron todas las heridas
    que revoloteaban
    en la página veintiuno.

    Comimos libros desenfocados,
    bebimos licores de
    no esperar nada a cambio,
    dormimos sobre una rugosa alfombra
    al calor de dos cuerpos
    que intentaban encajar
    las dos mil piezas rotas
    de un turbulento pasado.

    Al despertar pedí
    un poco de mi identidad
    para poder regresar a casa.

    «Vuelvo a por ti en unas horas,
    de camino compraré
    algunas hogazas de futuro,
    cuando llegue nada será igual».

    Viejo apósito, herida fresca

    Descubro el apósito
    tras dos años de fermentación,
    el tiempo no ha curado nada
    la herida aún sigue fresca.

    El remiendo
    con parches de humo
    me ha hecho masticar
    diagonales de consuelo de tonto.

    Hoy es buen día para hurgar,
    con lentitud,
    con reposo de tiempo,
    de memoria,
    acariciando el elenco
    de imágenes y sonidos
    perpetuados en mi ser.

    Puedo ver tus manos prohibidas
    deslizarse bajo la mesa,
    puedo oír tu voz
    y los ladridos de tu perro,
    puedo notar el dulce elixir
    del primer encuentro,
    puedo notar el agrio estilete
    de la despedida
    mil novecientos noventa y cinco
    días después.

    Hoy desde la tranquilidad
    hermano un zarpazo más
    en el envés de la herida base.

    Han llovido algunas dualidades
    pero el olvido se resiste
    a pasar al interior,
    siempre se queda en el umbral,
    encadenado al marco de la puerta.

    Domingo 7:00 a.m
    despierto junto a un cuerpo
    que se antoja extraño,
    presento mis respetos
    al saberse de mi corazón empequeñecido.

    Salgo a buscarte
    por la ciudad fantasma
    y lo único que encuentro
    son pasos de vuelta a casa.

    Cuadriláteros

    Tras tocar el timbre felino
    de la última puerta del mundo
    la cancha quedó deshabitada.

    El sol escupió alergias de sombras
    y sueños frustrados,
    despojada la diversión
    cualquier tipo de maquillaje
    ya no tiene cabida.

    He despertado cuatro veces
    sin mirar el reloj del miedo
    y como púgil desdentado
    he tirado las sábanas al suelo.

    Como público
    solo fotos rasgadas
    adheridas a una telaraña.

    Silban los ojos
    implorando un poco de agua anónima
    en el rectángulo submarino
    de aceite hirviendo.

    Resbalé quince veces
    sobre tu rostro tatuado
    en la lona de papel.

    Se abrió mi ser de piernas
    viendo pasar la fortuna de largo
    e instalarse la mala suerte
    en todos los adosados de futuros
    aún no pensados.

    Fuera del observatorio

    El roedor
    deshila versos de Rock
    bajo el puente rojo
    de la no conquista.

    ¿A quién esperas?
    las ráfagas de líos
    han saltado turno
    y creo que nos toca.

    ¡Corre!
    apostemos a la sed impar
    así mudaremos la piel
    para no oler a día anterior.

    Escapé del Observatorio
    con hojas de tabaco
    y algunas monedas
    de rodillas ensangrentadas.

    Tuve la capacidad
    de retener el fuego
    entre mis manos
    pero el precio
    de una barata canción
    desbarató el asalto
    a un cielo no pintado.

    «Secuéstrame,
    arrástrame contigo
    abandonemos el lugar,
    inventemos sueños
    donde no habite el dolor».

    ¡Continúa!
    sigamos profanando la oscuridad
    envueltos en la toxicidad
    que nos depara.

    Un vendaval
    de despedidas urgentes
    atraviesa los rincones
    de la ciudad.

    Palabras llenas de zarpazos
    se guardan sin masticar.

    ¡Adiós!
    gracias por el viaje,
    un placer
    nos vemos en otra vida.

    No tengo ganas de dormir,
    voy a quedarme un rato
    removiendo tumbas
    con la cucharilla del café.

    Chistera

    Un poema etílico
    en papel de cocina
    escrito con tu pequeño
    lápiz de ojos.

    Llevo mis bolsillos repletos
    de banderas blancas
    pero la molestia
    no utiliza gabardinas.

    Una chistera
    llena de indecisión
    guarda los azotes encriptados
    de la tarde.

    Los sueños repartidos
    laten con miedo
    a los monosílabos
    que congelan el corazón.

    Desnúdame
    rompiéndome a tiras
    mi otra piel.

    A falta de pan
    buen trasvase de mentiras,

    a falta de tabaco
    buenas son las heridas,

    a falta de cuadros
    manteles vacíos,

    a falta de esperas
    salas repletas de atendidos.

    Caen timbres y paradas,
    gente sube y baja
    al antojo del día.

  • Nostalgia, emoción y vida desde una esquina soleada en los versos de Karlos V

    Nostalgia, emoción y vida desde una esquina soleada en los versos de Karlos V

    Llegó de puntillas, despacito, sin hacer mucho ruido. Como cuando vas caminando por una calle y de repente encuentras una esquina donde da el sol Otoñal, y te quedas ahí, con los ojos cerrados y aun así, mirando esa cegadora luz que te calienta la piel; y esa esquina es casi poética. Ahí se encuentra nuestro compañero Carlos Bernabeu, con una mesita y una pluma, dispuesto a regalarnos sus versos. Y es que a Karlos V le gusta escribir desde su esquina soleada, pues sus ideas nunca se detienen, ni siquiera en esos momentos de paz:

    Aparece un rayo de sol en la ventana sur,
    la tarde se colma de gracia, las manos y los pies se calientan,
    las ideas siguen su curso y duermen

    Hablar de su poesía es hablar de emoción, de nostalgia, de vida. Y todo con una profundidad casi imperceptible, pero sus versos tienen la capacidad de adentrarse mucho más adentro, no quedarse únicamente en la belleza, en la cadencia o el ritmo, sino que intenta adentrarse hasta llegar a aquellas zonas más oscuras, que no siempre nos gusta visitar de nosotros mismos, y dejarnos con el alma en suspense.

    También cabría destacar cierta melancolía sutil que a veces impregna sus versos. Da valor al pasado, a los recuerdos, es como si el pasado estuviera detrás de nuestra espalda, dispuesto a sacar la cabeza cuando más lo hayamos olvidado. Da importancia a los recuerdos (el presente es una fábrica de recuerdos, afirma) y a veces hay cierta tristura empañando sus versos, el pasado a veces sobrevuela su poesía muy suavemente, a veces con nostalgia, a veces con dolor, pero siempre de una manera sutil, como si no quisiera darle la importancia que realmente le da.

    Esta idea se puede ver por ejemplo en su poema Orígenes,

    Orígenes

    Tu lugar es la suma
    de muchos lugares superpuestos,
    como las calles de tu pueblo
    cuarenta años después,

    tu lugar quedó para siempre enmascarado
    por un arroyo de tiempo, ignorancia y sordera,

    ahora ya es tarde
    para sentir aquel calor olvidado
    que te acecha obstinadamente,

    imagina lo que tendrás que escarbar para llegar a reconocer algún vago
    recuerdo, para orientarte entre la nada,

    imagina el tiempo que te llevará reconocer algún rostro
    que te llevará a otro rostro y este a otro más,

    llegarás a un rostro final
    que son trazos de sombras que anidan en tu memoria,

    buscarás hasta que comprendas que se puede comprender
    lo mismo de otra manera, hasta que el frío y la oscuridad
    te desalienten,

    mirarás fijamente a los ojos de la gente
    queriendo imaginar lo que ocurrió en tu ausencia,
    pero nunca podrás entender lo que nació entre humo,

    no podrás dar significado a las palabras que entonces
    no quisiste oír,
    a todas aquellas tardes que pasaste con los ojos cerrados
    esperando despertar en otro mundo.

    Se considera un alma rebelde en un cuerpo domesticado, y esta idea indirectamente se ve plasmada en sus versos: verso libre, no se adapta a una métrica fijada, sino que deja que las palabras tengan vida propia. Sin embargo, sus poemas están cuidadosamente escritos, de manera que tienen una belleza y un ritmo que parecen innatos. Son como preciosos pedazos de vida o emoción que el autor decide compartir.

    Al leer sus poemas, una tiene la sensación que le están hablando directamente, hay una cercanía entre lector y autor, quizás por empatía, quizás por la emoción que sus versos esconden, sin caer en una sensiblería innecesaria; de hecho, sabe jugar con las emociones y el sentimiento en su justa medida. De ahí que muchos de sus versos calen hondo sin saber muy bien por qué.

    Noches y olvido

    I

    Cae la noche
    sobre los rostros que el sol
    había tatuado en tus ojos,
    baña la tierra
    el manto frío que habita el cielo,
    goza la hierba
    y el matorral que todo lo admite,
    el silencio también acaba cubierto de oscuridad,
    las piedras ocultan
    su color
    el hombre acerca sus manos al fuego
    y aprende a aceptar
    su suerte.

    II

    Los minutos son bocados
    de tiempo
    sobre tu cuello blanco
    y brilla tu rostro mientras
    tu alegría se refugia
    en un rincón desolado
    a la espera del sol, de la música de un barco,
    de la sal que el mar
    le regala al viento,
    la muerte no existe en este mundo
    salado,
    la luz de tus manos
    gana la eternidad y la sombra de tu cuerpo
    es ya un extraño
    que habita en ti
    cuando acaba el día,
    el brillo de tus ojos
    atraviesa el espejo al que se rinde tu rostro,
    así todas las noches de lluvia, cada domingo
    encharcado de ausencias,
    la harina que el tiempo
    ierte en tu cuerpo
    acaba entre los dientes de todos los seres
    que ocupan para siempre
    tu imaginación.

    III

    Toda la sal que habita en tu piel
    son residuos de madrugadas rotas y amores
    perdidos.

    IV

    La noche es una mujer
    desconocida en el tiempo,
    con su oscuridad nos anuncia el fin,
    el minúsculo adiós, el ocaso que a todos
    nos espera,
    será una noche, una solitaria sin la mirada azul
    de la luna, nos abrazará en silencio,
    lentamente hasta presentarnos
    al último frío.

    V

    Sé que ya han comenzado a enfriarse
    las paredes
    de mi nuevo destino, allí
    comenzaré a desvestir
    lo que hasta hoy me empeñé
    en ocultar,
    todos los vicios que hacían mal
    ya no son nada,
    todo el temor al dolor
    y a vivir en soledad
    es ya una broma,
    ahora
    el frío final está cada día más cerca,
    ese abrazo fraternal que tanto añoré
    ya no puede con esta furia, con la
    templanza y seguridad que da
    el saberse perdido
    al perder el miedo a abrazar
    de cuerpo entero
    el olvido.

    Ah, pero no todo se queda ahí…. el amplio abanico emocional de sus poemas también pasa por el amor.

    volver a verte, a tocarte
    y sentir que todo cobra sentido
    deliberadamente

    Como todo poeta, ama, y ese amor se ve en pequeños versos que a veces se cuelan, en pequeños instantes que por un momento acarician el latido y hacen que el corazón nos tiemble un poquito.

    Leamos por ejemplo su poema Fragmento:

    Fragmento

    Entre las sábanas sucias de un otoño olvidado
    se desliza tímido el invierno,

    he regado las plantas
    y quitado el polvo de los libros que aún me quedan
    por leer,

    he buscado información contrastada y advertido que
    norte y sur no tienen la misma piel,

    febril voz la mía
    que trata de frenar el ímpetu del viento,
    que espanta las respuestas y desgarra el silencio,

    recuerdo el sonido de tus pasos
    aquel último domingo camino de la estación,
    nuevos mundos en la retina, ritmos internos que revivirían
    nuestros cuerpos,

    sin saliva te dije adiós,
    en mi interior surgía una voz que me rogaba
    que todo fuera mentira,

    cuando se adivina un error
    tiembla el terreno por el que se camina,

    volví a casa
    perdido ya de inviernos
    y recorrí uno a uno todos nuestros secretos:

    aquel banco de madera blanca bajo el olmo,
    la vieja taberna y su dueña temblorosa,
    el paseo junto al río, la luz
    apagada de tu ventana, el mercado cerrado y la barca oxidada
    desde la que inventábamos las noches de marea alta
    un idioma que nos impidiera recordar,

    te dije adiós con la boca seca
    y guardaré silencio hasta que vuelvas.

    Es un amor suave, una nostalgia delicada que acaricia el poema entero, pero con ese velo triste y nostálgico que disparan la emoción por dentro, pero a su vez, sus versos aportan una paz emocional que es difícil explicar con palabras.

    Me gustaría que os adentrárais en su maravilloso universo poético y os dejéis envolver por su emoción, su vida, su nostalgia, su paz.

    Los años que nos pasan

    La vida te pide amar,
    pero el miedo es hierba mala
    que no se deja intimidar
    por sombras ni colores,
    que no se combate con la química
    de unos ojos, de unos labios
    o con millones de promesas.

    Las noches de luna fría
    buscan asustar tu piel
    y hacer temblar tu corazón,

    la luna
    es una hoz de plata afilada,
    una guadaña sonriente
    que te amenaza con su luz.

    Hay noches que propician el encuentro
    de todas esas armas rutilantes,
    son madrugadas que se graban en la frente
    al juntarse dolor y placer
    abrazos, sudor y lágrimas,
    pies descalzos entre el fuego
    y el hielo,
    madera y acero.

    Esas noches disueltas, perdidas
    en el éter,
    sin memoria,
    que albergan cuerpos
    destruyéndose en su roce,
    amor que se evapora,
    que huye por las grietas
    dejando en el suelo el áspero puñal
    de los años que nos pasan.

    Alentejo

    Los días gotean sus horas
    sobre este mar tan amplio como seco,
    entre el granito y las cicatrices de unas casas
    que viven por viejas,

    sólo el pájaro
    rompe el inmenso silencio
    de una paz que cuesta asimilar,

    la tierra de este sur
    revela sus ausencias
    y ordena,
    bajo su capa de calor,
    las imágenes de un tiempo
    destinado a perdurar
    más allá de nuestros huesos.

    El sol del poeta

    Los días se escurren entre las manos como alimento extraño
    por el paladar de un hambriento,
    se vive aguardando la llegada
    de algún hecho, un cambio,
    esperamos, sin sabernos dormidos
    que algo nos despierte, nos ilumine,
    algo que no está en ninguna página
    ni en ninguna canción,

    creemos
    en el brillo de una mirada, en alguna
    sombra pasajera, sin embargo somos incapaces
    de retener la alegría,

    se inunda el jardín lleno de flores
    antes de que aparezca la lluvia, deseamos sin
    identificar nuestro anhelo, y por ello
    todo pasa y seguimos atendiendo, subidos al
    carro del tiempo, pretendiendo que no seguimos
    su curso, que él no pasa por nosotros,

    nosotros, que perdimos tanto en el camino, que
    no supimos nunca descifrar más de un idioma,
    porque nuestra verdadera lengua siempre fue
    la que usamos en los sueños, en esas aventuras que luego
    tratamos de entender y transformamos en luces, estrellas, vientos,
    brisas, abrazos o besos,

    por eso la palabra es la herramienta que mejor
    rastrea el futuro, la que ayuda con sus destellos
    a iluminar los escondrijos donde se cobija
    lo que nos preocupa, lo que no conocemos y sin embargo
    late dentro, muy dentro de nosotros sin saberlo,

    por eso el poeta sabe que algo va a acontecer y viaja
    subido en el río de la palabra, en el aura
    que emite una mirada, en el silencio que cabalga
    cada noche en el interior de su pecho, en un más allá
    que aparece en el sonido de una radio, en el aroma que escapa
    de un balcón, en la fuerza protectora
    que fluye por sus venas
    y en el sol que nunca lo abandona.

    Abandono

    Un día abandonas
    la sensación de soga al cuello,
    los restos mohosos de tantos sueños
    devorados,
    la corbata impronunciable,

    abrigado sólo por la luna
    bordeas la cuneta de la vida
    y sientes en la nuca el roce de la paz,

    una vez el abandono comienza su conquista
    existe el riesgo
    de querer succionar todo demasiado rápido,
    aligeras el equipaje y deambulas por aceras sucias,
    mercados callejeros, las suelas de los
    zapatos empapadas de fruta podrida y grasientas tripas de pescado,

    la libertad es un vapor
    que ofrece su alcohol entre dolores de cabeza
    y estómagos vacíos,

    el abandono tiene por bandera una camisa sucia
    y arrugada al viento de un mundo pasajero,
    unos ojos que miran sin pedir nada,
    una frente cansada, un silencio tan amplio
    que te persigue cuando paras,

    el abandono es un perro que ladra sólo para ti,
    la sombra que te huye, los pies que duelen antes de andar
    mientras la vida se diluye al fondo de los parques,

    ahora,
    cuando todos tus bienes son casi todo males,
    buscas el calor entre cartones,
    nadie conoce el orden en ese rincón oscuro del puerto
    donde seres en vela celebran su eterno verano,

    mañana es un arco iris en blanco y negro
    que despide migas de una hogaza caliente y pura,
    las migajas que aún concede la vida
    a quienes abandonaron su miedo
    a tiempo.

    Y para terminar, os dejo con uno de mis poemas favoritos de Carlos, donde podemos encontrar justo los elementos más característicos de su poesía: la nostalgia, belleza y emoción. No sin antes invitaros a dar un paseo por su perfil de Poémame o por su blog, Mi esquina soleada.

    Volver

    Volver a casa, regresar de una prolongada ausencia,
    encontrar entre el silencio de las paredes
    el eco de aquellos días lluviosos,
    aquellas tardes grises
    que batían sin saber nuestra distancia,

    ver entre la penumbra mi figura, aquel joven
    inquieto libro en mano, buscando palabras que explicaran algo
    que ya sabía inexplicable,

    dejar entrar de nuevo la luz y el viento
    para que limpien el poso de tantos lamentos,
    lloros y risas acumuladas en estos pasillos
    donde por primera vez
    roce tu mano,

    volver a verte, a tocarte
    y sentir que todo cobra sentido
    deliberadamente,

    sé que sólo seré sombra sin la luz de tu mirada, esa luz
    que me trajo hasta aquí, hasta el principio, para intentar recobrar
    entre el tiempo todas las caricias perdidas,
    para saber que mi lengua necesita ser hablada
    y mis ojos advertir tu piel,

    uno no recoge todo lo que siembra
    y a veces sufre con las cosechas ajenas,
    uno mira siempre al frente tratando de olvidar un dolor
    que ya no duele,
    un peso que se agolpa en la espalda como si el pasado
    fuera una herida sin rostro,
    una deuda impagable que adquirimos al nacer.