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  • La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    Hablar de la poesía de nuestro compañero Marc Zarzosa, es hablar de agilidad en el lenguaje. Su poesía, tanto en verso rimado (al cual es muy dado) como en prosa, es desde mi punto de vista dinámica, locuaz y sobre todo divertida. Nunca deja “puntada sin hilo”, y hace un análisis de la sociedad cargado de maravillosa ironía. En la descripción de su perfil en Poémame dice “payaso y responsable”, creo que esto dice mucho de cómo es su forma de escribir: doble sentido y más de una lectura.

    Para mí es un placer leer su poesía, ya que siempre encuentro algo nuevo, algo refrescante. Además le gusta mucho jugar a esconder mensajes en los textos, y yo me he prestado en más de una ocasión a dicho juego.

    Por si fuera poco, podemos disfrutar de algunos de sus poemas recogidos en recitados y cantados en su perfil en Soundcloud, ElectreJocs, además de diversas recopilaciones publicadas en iTunes.

    Paso a dejaros una pequeña selección de sus geniales poemas, y os invito a leer y a conocer un poco más su poesía.

    Poemas que matan

    A oscuras en un día
    en que los vientos azotaron
    las lágrimas perdidas
    por los besos olvidados,

    a tientas, caminaba fría
    por un fuego sofocado.
    Reabriendo sus heridas…
    reescribiendo su pasado.

    Una simple poesía
    rompería su cercado,
    entraría en sus entrañas
    destruyendo lo aprendido.

    Como un mazo de patrañas
    aplastando su sentido,
    la empujó hasta las cañas,
    las cruzó… y se tiró al río.

    Destino dado

    Dado que brindas dudas,
    dame dignas respuestas,
    dime a quien blindas dentro,
    di que me dejas fuera.

    Día de dones dados,
    tarde de dichas puestas,
    digo que dije Diego,
    niego que el dado rueda.

    Amnesia

    Sensación dulce pero extraña
    he tenido al despertar,
    pues no sé si esta es mi casa…
    debo recapacitar.

    Mi nombre se me olvidó,
    no distingo bien mi cara..
    pero tengo una razón
    que mantiene mi esperanza.

    Lo primero que recuerdo,
    es el eco de tu voz,
    y lo último un anhelo
    por besarte con fervor.

    Sí me acuerdo de tu piel,
    saladita y remojada,
    de tus ojos color miel
    e infinito en tu mirada.

    Pero en cambio se me escapa
    cómo he llegado hasta aquí,
    y ahora dudo de que haya
    nada más después de ti.

    La cordura me falló,
    se fugó por la ventana,
    y el cerebro se rindió
    a una mente obsesionada.

    Ya no sé si soy humano,
    dónde voy o a dónde fui,
    pero sí siento aún tu mano
    acariciando mi nariz.

    ¡Super gañán!

    Hoy los corruptos crecen como champiñones
    y he cogido miedo a robar.
    Me pongo la capa de las grandes ocasiones,
    me calzo las Asics de runner,
    me planto con gafas en medio del puerto y empiezo a gritar,
    con el puño levantado pa’ volar:

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    Al levantarme me han dicho que esto estaba amañao,
    que hay mucho trigo por segar..
    Y al volver a casa, mi abuelo to’ preocupao..
    Me he dicho «tengo que hacer algo»,
    me salgo y entiendo que me he convertido en el…

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    De los dos últimos poemas que aquí os dejo, el primero es un poema con mensaje (mensaje que logré descubrir, te invito a que lo hagas tú, amigo lector). Muy divertido. El segundo es un poema que me dedicó (lo cual agradezco muchísimo) y que también incluía un pequeño mensaje.

    Coge un boli

    No hay más relato que el que cuento,
    más verdad, que la que llevo dentro,
    no hay mensajes si no llegan a su dueño.

    Así en el dos del primero de estos versos,
    suma el uno del segundo que otros vieron,
    coge el tres de las garras del tercero.

    Vuelve al dos, que es el número que quiero
    para el cuarto de los «enters» por mi intento.
    Siete son las palabras hasta el reto
    de la quinta de estas frases con salero.

    Y ahora ponle «poemas en los que» miento,
    y le añades «no he avisado» a tiempo,
    así sabes en aquello en que me vuelco
    aunque no hayas descubierto todo el texto.

    Para ti mi última estrofa

    No me atrevo a escribirte sin haberte leído,
    no me atrevo a dormirme sin haberte sufrido,
    no concibo la muerte sin haberte vivido,
    sin embargo mi suerte sigue a salvo contigo.

    Tus palabras desprenden, como el cauce de un río,
    piedrecitas que arrastras de mi corazón frío.
    Me sumerjo en tus aguas, me mantienes en vilo,
    aunque a veces devastas mi inocencia de niño.

    Veo como las gastas descifrando mis guiños,
    convirtiendo mis ganas en pasión por los líos,
    conociéndome saltas el listón de mi auxilio
    rescatándome a rastras del rincón más sombrío.

    Estoy ciego en tu labia, que me ofrece su asilo,
    preparando en la nada que me da un folio limpio
    tu respuesta soñada, liberada del limbo,
    regalo mi esperanza a cada paso que escribo.

    A Hortensia Márquez (@horten67 para los amigos)

  • Mujeres y generación Beat

    Mujeres y generación Beat

    Hace años asistí a un recital poético en California en el que tuve la suerte de charlar con poetas de la talla de Allen Ginsberg, Gary Snyder, Peter Orlovsky y una mujer que no conocía, Denise Levertov.

    De Gary Snyder ya hemos hablado en la revista en tres artículos diferentes:

    Es cierto que cuando alguien se refiere a la Generación Beat surgen los nombres de siempre, pero siempre hombres. ¿Y las mujeres? Poco se habla de las mujeres que también se sumaron al movimiento Beat ¿dónde están esas beatniks? ¿Su poesía? ¿Sus palabras, sus pensamientos? 

    Para aclararnos estas dudas, hemos querido compartir un artículo muy interesante publicado el 4 de noviembre en el blog «la otra poesía» bajo el título: ‘Mujeres de la generación Beat. Sí, también hubo mujeres.’

    Cuando hayáis acabado de leer el artículo anterior os recomiendo que hagamos un viaje de vuelta y volvamos a la España actual donde también tenemos mujeres poetas beat. Una de las principales exponentes es Mónica Caldeiro: poeta, anarcobudista y beat. No os perdáis esta entrevista que le realizó Beatriz García para The Objective donde explica muy bien su trayectoria.

  • 13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.

     Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).

    Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía
    experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa
    (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.

    Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi
    segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.

    En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en
    leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.

    EL CAOS Y EL MIEDO

    Me asomo a la ventana:
    soy siempre el último que me acuesto,
    el último de la calle, el de mi casa.
    El caos es visible: los papeles
    sobre la mesa como un enfermo anestesiado,
    rayajeados, escritos con diferentes colores;
    montones de libros en el suelo.
    Todo está oscuro y miro la vida
    con los ojos de la noche.
    Y siento el miedo de no saber
    si con la luz del día siguiente
    yo mismo seré capaz de amanecer.


    – Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues
    entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero
    mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.

    MAR DE EGEO III

    la playa de erizos
    ha dibujado tu cadavérica
    silueta… un golpe de estado
    del mar… te ha borrado
    la arena

    – Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado.
    Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.

    ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente
    despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.

    Marchita su belleza en esquinas oscuras,
    su cuerpo corrompido de gusanos de noche,
    asediado de heridas, temblores y tumores
    ya no quiere vivir, desnudo y desterrado
    se aleja de los suyos. Agobiado de grietas
    es difícil mirarse en el espejo
    y ver una carroña sin forma ni esplendor,
    pergamino sonoro su piel en de profundis,
    la cicatriz de la barbarie iluminada.
    Imposible salvarse de esta guerra
    nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas,
    poniendo contrafuertes a su cuello,
    sus vidrieras borrosas de luz ronca,
    un nido de serpientes reptando por su nuca.
    ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,
    de vender su hermosura a tener que comprarla,
    de ser incendio a estar petrificado,
    rebosante de vida a sentirse cadáver?
    Se sienta en la muralla del recinto,
    antes fortificado y defendido,
    esconde los juguetes venenosos,
    acaricia la miel de las ventanas
    y mirando la torre enmudecida,
    la gran plaza vacía, espera al enemigo,
    ya perdida la llave del deseo,
    que regrese de noche y fusile a traición
    su sangre sulfurada de metralla roída.

    – In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.

    Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.

    Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El poeta mallorquín Llorenç Vidal

    Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca /  Al algarrobo de Sa Barraca’

    Garrover ample,
    fores nostro refugi
    durant sa guerra.

    Algarrobo amplio
    fuiste nuestro refugio
    mientras la guerra.

    A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i  Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.

    En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:

    -Diguès: ¿Què cerques
    en aquesta nit màgica?
    -Estels i boires…

    -Dime: ¿Qué buscas
    en esta noche mágica?
    -Nubes y estrellas…

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:

    Soy un poeta menor
    de una literatura minoritaria.
    Me atrae el fuego del día,
    la magia de la palabra
    y los ensueños ocultos
    en los rincones del alma…

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:

    Anacoreta
    de Santa Poesía,
    rezo y contemplo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:

    Simple y austero,
    escritor de poemas,
    introvertido…

    Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. Por eso os dejamos la poesía de Llorenç Vidal y un e-book del mismo poeta de regalo.

  • 13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    A través de la sección Slam de la web de Poémame supe de la edición del poemario Mirlo Blanco, recuerdo azul (Ed. Camelot, 2018) de Soraya Benítez. Éste llega después de Mi mejor abril (Ediciones Mouse, 2018), su primer poemario, fruto de un blog homónimo donde Soraya escribe, según sus propias palabras, «para no perder el sur. Una suma de poemas que resta dolor, nostalgia y soledad, plasmando las inquietudes que hacen temblar a la primavera y al corazón. Un paracaídas fabricado con versos."

    Soraya Benítez es una diplomada en Magisterio de Educación Física y licenciada en Psicopedagogía apasionada de los libros, de los viajes, de la naturaleza, de la música, de la actividad física, de la comida… De todo lo que da un soplo de vida y te hace respirar. Tiene una novela a punto de ser publicada y otra en proceso de ebullición.

    Antes de empezar la entrevista, vamos a escucharla recitar uno de sus poemas, “Si quieres que te olvide”

    Este poema pertenece a Mi mejor abril. Es uno de sus poemas preferidos, porque «se suele hablar mucho del olvido, pero poco de las ganas reales de olvidar. Cuesta olvidar, claro que cuesta, aunque hay ocasiones en las que se hace más difícil porque, lo reconozcamos o no, no queremos hacerlo

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay mucho que contar, mi biografía se va haciendo más sencilla y austera conforme pasa el tiempo. Nací en Córdoba, en el verano que inauguró la década de los ochenta y, actualmente, resido en Gijón. Entre lo uno y lo otro, he vivido. Se podría decir que, en ese recorrido por los años, la literatura ha sido una compañera inseparable, en forma de lectura o de folio en blanco a la espera de que volcara en él mis inquietudes, mis temores, mis preguntas.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron? 

    Mis primeros encuentros con la poesía fueron triviales o, al menos, así los recuerdo. No me acerqué yo a ella sino ella a mí, en forma de obligación escolar. Conocí a Juan Ramón Jiménez, a Bécquer o a Antonio Machado, entre otros. 

    Muchos años después, volvió a acercarse a mí, no ya como obligación sino a través del amor. Llegó Neruda, Pedro Salinas, Lorca, Cernuda… A partir de ese momento, no he dejado de ser yo la que acuda en su búsqueda, como terapia, respuesta y sosiego. 

    Aparte de los ya nombrados, supongo que cualquier autora o autor que caiga en mis manos, deja algo suyo en mí, aunque siempre recaigo en la lectura de Cristina Peri Rossi, Ángel González, Felipe Benítez Reyes, Fernando Pessoa o Anne Sexton.

    Mirlo blanco, recuerdo azul, de Soraya Benítez (Ed. Camelot, 2018).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía habla de mí y de todo aquello que me emociona. No sabría definirla, pero sí tengo claro lo que me gustaría conseguir con ella: me encantaría que aquello que cuento en mis poemas, no fuera solo mío, que pudiera servir a otros para sentirse identificados, acompañados y entendidos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que debería evolucionar en su escritura. Decir que se mantiene inalterable sería como afirmar que no se ha visto salpicada e influida por los acontecimientos que ha ido viviendo, las personas que ha ido conociendo, las lecturas que han pasado por sus ojos… Creo que todo eso actúa sobre nuestra manera de ver las cosas y, por supuesto, repercute en nuestro estilo y nuestro lenguaje poético. El mío ha ido cambiando a lo largo de los años, quiero pensar que progresando, gracias a no decaer en el hábito de la lectura y a la búsqueda constante de mejora, siendo autodidacta.

    Al final  del puente de Brooklyn

    El sol se abre paso entre gigantes
    que me acechan, desde lejos, cuando avanzo lentamente, como pez serpenteante
    por las aguas del East River.
    Amanece y tengo sueño.
    Me adormecen los gruñidos de madera,
    de pisadas más precoces que las mías
    con el rumbo de memoria aprendido
    en la planta de sus pies.

    Tiemblan los brazos de acero cuando bosteza la brisa, soplo marmóreo que vaga
    a mi alrededor.

    Sin duda, Lorca también temblaría sobre esta lengua inagotable.
    ¿Qué encontraré al final,
    cuando llegue?

    ¿Quién más habrá?

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    A veces, hago un esfuerzo para dar por concluida la corrección de un poema. Siempre encuentro una expresión o una palabra que defina mejor lo que quiero contar. Me resulta indispensable tener a mano un diccionario y suelo recitar en voz baja el poema, buscando una melodía que me guste, el ritmo adecuado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Hice referencia a ello anteriormente, creo que no hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector, esa especie de reflejo. Al final, es como un guiño, te sientes  acompañada o entendida por otra persona, allá donde esté. Esa empatía es fantástica. 

    Mi mejor abril, de Soraya Benítez (Ed. Mouse, 2018)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Prácticamente, no he participado en ellas, aunque no me desagradan. Son otra forma más de expresión y comunicación. La voz del poeta, sus gestos, su forma de recitar… enriquecen el poema. Otras formas más teatrales como las Poetry Slam, también me parecen estimulantes y necesarias. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece estupendo. No deja de ser una adaptación a la era tecnológica que vivimos. Es normal que se adapten los medios y las técnicas utilizadas para hablar sobre poesía, para escribirla, para leerla. Puede que haya a quien le guste que la poesía sea un género incomprendido, para una minoría privilegiada, sin embargo, con Internet se rompen muchas barreras y el deseo de unos pocos poco importa.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay muchos que me han gustado mucho, pero… si tuviera que recomendar uno, diría Advertencia, de Felipe Benítez Reyes. No tiene desperdicio y lo interpreto, desgastando la ironía que subyace en la poesía de Felipe. 

    Advertencia (recitado por el propio poeta)

    Si alguna vez sufres -y lo harás-
    por alguien que te amó y que te abandona,
    no le guardes rencor ni le perdones:
    deforma su memoria el rencoroso
    y en amor el perdón es sólo una palabra
    que no se aviene nunca a un sentimiento.
    Soporta tu dolor en soledad,
    porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
    está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
    no apostando sólo por el amor que te entregaba
    su esplendor inocente, sus intocados mundos.

    Así que cuando sufras -y lo harás-
    por alguien que te amó, procura siempre
    acusarte a ti mismo de su olvido
    porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
    Y aprende que la vida tiene un precio
    que no puedes pagar continuamente.
    Y aprende dignidad en tu derrota,
    agradeciendo a quien te quiso
    el regalo fugaz de su hermosura.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me pone nerviosa leer solo un libro. Necesito tener empezados cinco, seis, siete… a la vez. Y así, pasa, que tardo la vida para acabarlos. Actualmente, estoy haciendo más hincapié en Dime quién soy, de Julia Navarro, una novela maravillosa.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No soy quien para dar consejos a nadie. Al fin y al cabo, los consejos son maneras de contar nuestra experiencia, para que sirva de referencia o punto de apoyo y no de dogma. Y mi experiencia en el mundo de la poesía no es tan dilatada. Eso sí, considero fundamental leer mucho y escribir mucho. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con ojos de escritora novata, desconozco el mundo editorial como para opinar con datos y argumentos bien formados. No obstante, me da la impresión de que una editorial es más empresa que nunca y busca beneficio, por encima de todo. 

    Noviembre, última forma de amar

    Noviembre, enfrías las manos dejando lágrimas sobre las hojas de los árboles que han llorado esta mañana.

    Suspiras y cortas los labios,
    agrietas la cara, instauras desorden
    en cada peinado, asustas ventanas
    y alzas el vuelo de las servilletas
    que llevan escritos mis últimos versos.

    Noviembre, roba domingos,
    piel de otoño que llena la nada de niebla, tardes de marco plomizo.
    Al otro lado, se oye el eco de un recuerdo que, todavía, no he tenido.

    Cómo va a cantar el mirlo en otoño…

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No me ha preguntado nada acerca de nuestro parnaso, nuestro bar de letras de Poémame, como lo bautizamos desde un principio, @Pequenho_Ze y yo. Creo que es mucho más que una plataforma literaria virtual para los apasionados de la poesía. Escaparate, verbena, palestra… y, sobre todo, punto de encuentro donde, a veces, es posible que surja la magia.

    Ahora, antes de acabar toca el regalo a nuestros lectores. Si os ha gustado la poesía de Soraya no podéis dejar de visitar su blog Mi mejor abril.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    Hilario Barrero nació en Toledo en 1946, Profesor Emérito de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), tiene una larga y productiva trayectoria que infunde mucho respeto. No os vamos a abrumar con una larga lista, solo vamos a señalar aquellas publicaciones de los últimos diez años:

    • PoesíaAgua y Humo (2010), Libro de familia (2011), Educación nocturna (2017), Blending (2018).
    • NarrativaUn cierto olor a azufre (2009). Dirección Brooklyn (2009), Brooklyn en blanco y negro (2011), Nueva York a diario (Impronta, 2013), Diarios 2012-2013 (La isla de Siltolá, 2015).
    • TraducciónDelicias y sombras, de Ted Kooser (2009), El amante de Italia, de Henry James (2009), Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés (2011), La esperanza es una cosa con alas, de Emily Dickinson (2017); Luces y sombras y otros poemas de Nueva York, de Sara Teasdale (2018); A quien pueda interesar Antología bilingüe (2018).

    A lo anterior podríamos también añadir los textos suyos presentes en numerosas compilaciones y antologías.

    A su faceta de escritor, hemos de añadirle la de pintor, fotógrafo y editor de “Cuadernos de Humo” que es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York), por la que han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    Antes de empezar con las preguntas, vamos a leer su poema titulado ‘Pregunta‘:

    Pregunta

    En la mañana
    la luz hablaba a gritos,
    la sombra muda.En el atardecer
    el miedo a reflejarse
    sin saber
    si es la sombra del cuerpo
    la que quema
    o es el fuego del alma
    que se extingue.

    Ya con la oscuridad te haces la pregunta
    que no tiene respuesta:
    ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada?

    Noche clara del cuerpo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde 1978 vivo en Nueva York. Enseñé español en la Universidad de Princeton. En paralelo a mi labor académica, he escrito varios libros intentando conjugar diversos géneros: poesía, traducción y colaboro habitualmente en revistas literarias como Clarín, Hélice, Poesía española, Turia y en periódicos como Abc. Edito Cuadernos de Humo.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño Campoamor, Gabriel y Galán; siempre, los clásicos; en la universidad la Generación del 27, especialmente Cernuda, Salinas y Guillén. Y Brines. Y más tarde la poesía americana.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Un poema más que un arma para el futuro es una navaja del pasado, una mano abierta para el presente y una eternidad basada en el instante de un amor para el futuro. Estoy en deuda con Góngora al que siempre hay que volver, con Quevedo, con Aldana, con la poesía contemporánea en inglés (Auden, Ginsberg, O’Hara, Schuyler, Frost…). Toda buena poesía, toda poesía seria debe tener algo de maldición y algo de misterioso. Todo poema, como la vida, debe ser en cierto modo, oscuro y maldito. La oscuridad le da al poema una distancia y le hace minoritario e inalcanzable: un coto privado de belleza, sólo reservado a un grupo minoritario y privilegiado. Leer un poema debe ser un acto de reflexión, una comunicación con lo espiritual, un ritual, un sacrificio, un ejercicio de la mente y el corazón. Una comunión entre el poeta, el oficiante, y el lector.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    El hombre cambia, el estilo queda. Puede cambiar el tono, la estructura, el léxico, la forma del poema, pero si uno es un poeta con “personalidad” se le debe reconocer. Igual que se reconoce al Greco, a Velázquez, a Picasso o a Brahms, Beethoven o Arvo Part.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El poema está terminado cuando el lector lo hace suyo. Yo tardo mucho en escribir un poema. Cuando lo termino lo dejo en el cajón que descanse. Y suelo corregir poco. Si hay que corregir, es mejor olvidarlo. “No la toquéis ya más / que así es la rosa…”

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Iluminar la soledad, llenar un vacío, dar muerte a la muerte, encender una vida… Dar a la palabra el “otro” significado, el que nadie ha usado, el que solo conocen los poetas.

    Código

    Para ellos,
    eres el nombre
    que te dieron
    dentro de su legalidad:
    un signo solamente.
    Tu otro nombre,
    el elegido en la noche
    de la boca de lobo,
    es solo mío.
    Un sonido animal.
    Y así te escucho.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Como vivo en USA solo voy a lecturas cuando presento algún libro en España. A veces me invitan comunidades hispanas de aquí o universidades a dar lecturas y siempre es una grata experiencia.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay compañeros que piensan que estar en la red no es cosa de un escritor. A mí me parece la octava maravilla. Yo tengo un blog “por hache o por be”, Facebook, Twitter, Instagram…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cualquier soneto de Quevedo, de Góngora, de Lope, de Aldana… Me gusta “Mi vaquerillo” de Gabriel y Galán. Mi madre nos dormía cantándonoslo.

    He dormido esta noche en el monte
    con el niño que cuida mis vacas.
    En el valle tendió para ambos
    el rapaz su raquítica manta
    ¡y se quiso quitar-¡pobrecito!-
    su blusilla y hacerme almohada!
    Una noche solemne de junio,
    una noche de junio muy clara…
    Los valles dormían,
    los búhos cantaban,
    sonaba un cencerro,
    rumiaban las vacas…
    y una luna de luz amorosa,
    presidiendo la atmósfera diáfana,
    inundaba los cielos tranquilos
    de dulzuras sedantes y cálidas.
    ¡Qué noches, qué noches!
    ¡Qué horas, qué auras!
    ¡Para hacerse de acero los cuerpos!
    ¡Para hacerse de oro las almas!
    Pero el niño ¡qué solo vivía!
    ¡Me daba una lástima
    recordar que en los campos desiertos
    tan solo pasaba
    las noches de junio
    rutilantes, medrosas, calladas,
    y las húmedas noches de octubre,
    cuando el aire menea las ramas,
    y las noches del turbio febrero,
    tan negras, tan bravas,
    con lobos y cárabos,
    con vientos y aguas!…
    ¡Recordar que dormido pudieran
    pisarlo las vacas,
    morderle en los labios
    horrendas tarántulas,
    matarlo los lobos,
    comerlo las águilas!…
    ¡Vaquerito mío!
    ¡Cuán amargo era el pan que te daba!
    Yo tenía un hijito pequeño
    -hijo de mi alma,
    que jamás te dejé si tu madre
    sobre ti no tendía sus alas!-
    y si un hombre duro
    le vendiera las cosas tan caras!…
    Pero ¿qué van a hablar mis amores,
    si el niñito que cuida mis vacas
    también tiene padres
    con tiernas entrañas?
    He pasado con él esta noche,
    y en las horas de más honda calma
    me habló la conciencia
    muy duras palabras…
    Y le dije que sí, que era horrible…,
    que llorándolo el alma ya estaba.
    El niño dormía
    cara al cielo con plácida calma;
    la luz de la luna
    puro beso de madre le daba,
    y el beso del padre
    se lo puso mi boca en su cara.
    Y le dije con voz de cariño
    cuando vi clarear la mañana:
    -¡Despierta, mi mozo,
    que ya viene el alba
    y hay que hacer una lumbre muy grande
    y un almuerzo muy rico… ¡Levanta!
    Tú te quedas luego
    guardando las vacas,
    y a la noche te vas y las dejas…
    ¡San Antonio bendito las guarda!…
    Y a tu madre a la noche le dices
    que vaya a mi casa,
    porque ya eres grande
    y te quiero aumentar la soldada…

    – Autor: José María Gabriel y Galán

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son dos: The Great Fires, de Jack Gilbert (un poeta que he traducido y que recomiendo) y open eye, open heart, de Ferlinghetti, que me parece un timo.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea a los clásicos, que no tenga prisa, que no se crea que es la divina pomada, que vaya a la universidad, si puede, que piense que un poema es un universo, un mundo, una obra maestra y que como tal necesita tiempo, espacio, fondo, forma, ritmo, musicalidad, metáforas, encabalgamientos… Que el adjetivo que no da vida, mata. Que menos es más, que cada palabra es un diamante, que no la gasten…

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Floreciente y saludable. Siempre se ha publicado mucho y siempre el tiempo ha cribado. De los cientos de poetas de hoy solo quedaran cinco o seis.

    Postdata

    Me arrimo a ti
    en una calle estrecha
    y dejo pasar la sombra
    que nos viene siguiendo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Posiblemente acerca de “Cuadernos de Humo”, qué tipo de música clásica me gusta y mi opinión sobre mi pintura.

    Algunas de esas preguntas las dejaremos para una próxima entrevista, ahora vamos a hacer un triple regalo a nuestros lectores:

    Ejemplo de obra pictórica

    Cuatro poemas

    Un poema

    En qué pozo se esconde, de qué montaña llega, de qué torrente nace, dónde queda escondido el metal de su aliento, en qué túnica de humo se bautiza, qué desnudez la suya, en qué tierra de nadie proclama su inocencia, si pura, qué sangre anima el fuego de su sexo, si es un cuerpo de guerrero bello e inaccesible qué bronce mal fraguado en la hoguera de Apolo le tizna con un virus de moho su torso amoratado, la belleza intocable de un mármol de lujuria, la rúbrica del óxido firmando su sentencia, una rosa agrietada en su esplendor de mayo por la ferocidad sin freno del olfato cobarde, dudando si llamarla con nombre de batalla o con signo de tregua, bautizada de almendra, con el velo nupcial apuntalado de hambrientas gaviotas, o dejar que su sombra se refleje en el hospicio fundiendo los aceros de la tarde, cuando ansías su lengua de muchacha te ofrece la amargura de su boca de fruta no madura, su saliva vinagre, agrios sus labios con bozales de espuma, cuando esperas en noches de tormenta que llueva en la ventana del poema te ofrece la sequía abacial de la cuaderna vía, sudario de la rima condenada, consonantes de polvo y de ceniza, cuando piensas en ella, cuando esperas su aroma de Tedeum triunfal te entona un deprofundis de silencios, encendida la lámpara del aceite esperas su llegada, virgen prudente y necia, beata del incienso que perfuma sus pechos, que llegue cuando quiera, que juegue con tu pelo, que caliente tu boca, que te ayude, que desnude tus ojos, que te envuelva tus manos en tules congelados, que le dé al corazón una armadura de soldado vencido, en tu sien un disparo de pólvora nevada, siempre la incertidumbre de no saber si vuelve, si olvidó mi costumbre de acariciar sus muslos, siempre teniendo miedo de ser tan sólo un siervo que no le da placer a su látigo húmedo, perro que solo bebe de su lluvia oxidada de musgo, de ser tan sólo un hombre sin simiente para su corazón de madre, de ser una mujer para la ambigüedad de su mirada y ofrecerle un orgasmo en la falsa bandeja de mi voz de castrato para su colección de autógrafos sin nombre, y siempre la amargura, la duda, el desaliento de que no me conozca, que me ignore, que no vuelva jamás y si me deja ¿cómo vivir sin el sonido de su voz, sentir sin el cuchillo de su aliento, respirar sin el aroma de su muerte?

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y tenemos otro regalo para los que resisten. Si queréis el PDF del Cuaderno de Humo nro. 23 que saldrá el 7 de diciembre, pedidlo como comentario a este artículo y os lo haremos llegar de alguna manera.

    Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    El pasado viernes 9 de noviembre se presentó en la Llibrería Calders, en Barcelona, el poemario “Versos de ocasión”, del dueto EM & EM’S, binomio compuesto por Eva Mascarell, fotógrafa y rapitenca de nacimiento, y Eduardo Margaretto, poeta, traductor y rapitenc de corazón.

    Me confieso admirador de Margaretto desde que hace un par de años compartí con él una jornada “fantiana” con motivo de la presentación de la obra que escribió sobre el autor: “John Fante. Vida y obra. Como un soneto sin estrambote.”

    En el acto del viernes, Anna Zaera, periodista, fue la encargada de introducir la obra, desgranando los puntos en común de Eva y Eduardo, y la complicidad que se transmite en el poemario.

    Seguidamente, Pilar Romera, escritora, crítica literaria y autora del prólogo, dijo no querer hablar de poesía, sino de sentimiento. Nos habló de su amistad con Eduardo, “Edi”, y de la ternura que se esconde en sus poemas. Y al hacerlo, sus sinceras palabras provocaron precisamente eso, sentimiento. Pilar no habló de poesía, pero su intervención, lo fue. Como suele suceder entre amigos.

    Eva Mascarell también es poesía. Poesía visual. No perdió la sonrisa en todo el acto, (tengo la sensación de que esta chica nunca puede dejar de sonreír). Tal vez por eso, y por su juventud, me sorprendió la madurez de sus fotografías, cómplices de los poemas de Eduardo.

    Por último, Eduardo Margaretto, oculto tras su disfraz de eterno rebelde, lanzó sentencias como, “no sé si esto es poesía, pero no me importa. Yo escribo, y ya está”, que, pudiendo parecer lanzadas sin sentido, en el caso de Eduardo son su auténtica esencia. “se trata de contar algo, el formato es lo de menos”, nos dijo. Él es así. No en vano, es corrector, lector, guionista, colaborador de revistas y periódicos, autor de guías de viaje, además de traductor, biógrafo, activista cultural, y yo añado, poeta. Porque sólo un poeta es capaz de escribir como él lo hace.

    Cometes poesía (fragmento)

    Cuando tienes frío y estás perdido
    evaporado en el polvo de un caballo blanco
    en uno de los muchos agujeros de la noche
    con una necesidad tremenda de ternura
    cuando desde el quinto piso buscas
    la serenidad que ha perdido una generación
    en lo más oscuro del día

    cometes
    de nuevo
    poesía.

    En “Versos de ocasión”, fotografías y poemas nos trasladan de Malasaña a La Rápita, mientras Margaretto nos muestra su trayectoria vital, la que le ha traído hasta aquí.

    Obra imprescindible para los amantes de la poesía, y no lo digo por admiración o amistad, que también.

  • La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    En una entrada anterior mencionábamos a la Biblioteca Nacional de España a cuenta del III Día de las escritoras. Pues bien, esta semana hará dos meses desde que la Biblioteca Nacional recibiera el archivo personal y la biblioteca del poeta José Hierro (1922-2002), Premio Cervantes de 1998 como donativo de parte de sus herederos: su viuda, sus hijos y sus nietas.

    Toda la donación comprende más de 3.500 documentos de distinta naturaleza entre los que se encuentran más de 600 manuscritos, destacando el de su novela inédita La vida es el fin, así como una variada correspondencia del poeta y más de 700 recortes de sus artículos y críticas artísticas.

    La BNE también nos informa que además, incluye su biblioteca personal, compuesta por alrededor de 2.000 ejemplares que recopilan ediciones de sus poemarios, sus obras de referencia y libros de algunos de sus amigos, como una copia dedicada de la obra de Vicente Aleixandre La destrucción o el amor.

    José Hierro fue un poeta que nació en Madrid y pasó su juventud en Santander, donde cursó estudios de perito industrial, interrumpidos en 1936 por la Guerra Civil. Al final de la guerra fue encarcelado hasta 1944. Tras dos años en Valencia, donde participa en las tertulias del café El Gato Negro, regresó a Santander, y comenzó a trabajar como crítico de arte en el diario Alerta, labor que continuará ejerciendo en otros medios de comunicación como Radio Nacional de España y el diario Arriba.

    Evocación

    Hoy sé que los quebrados son olivos
    cercados en el área de la escuela.
    Hoy sé que llevan remo y blanca vela
    los amados balandros adjetivos.

    Hoy sé que aquellos tiempos están vivos,
    que cada asignatura es centinela
    que vigila un recuerdo y lo revela
    con gesto y con presencia redivivos.

    Me encontré solitario, inerte, ciego,
    sin risueño pasado, sin el juego
    alegre entre los vientos del verano,

    y yo busqué en los álamos mi vida
    y al no encontrarla la creí perdida,
    y estaba aquí, al alcance de la mano.
    (De Prehistoria literaria, 1939)

    Tal y como nos hace ver el comunicado de la BNE, Hierro dirigió las publicaciones de la Cámara de Comercio y de la Cámara Sindical Agraria hasta 1952, año en el que se instaló definitivamente en Madrid, fundó la revista Proel y reanudó su carrera de escritor. Trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en la Editora Nacional. Además, colaboró en las revistas poéticas Corcel, Espadaña, Garcilaso, Juventud creadora, Poesía de España y Poesía Española, entre otras.

    José Hierro fue un trabajador lento y minucioso, tenía la superstición de no poder escribir en su propia casa, por lo que numerosos cafés de Madrid fueron testigos directos de la creación de su obra. La trayectoria poética de José Hierro fue laureada con hasta quince premios, llegando a recibir dos veces el Premio Nacional de Poesía (1953 y 1999) y en tres ocasiones el Premio de la Crítica (1958, 1965 y 1998). En 1981 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1998 recibió el Premio Cervantes, máximo galardón de la literatura en lengua española.

    Las nubes

    Inútilmente interrogas.
    Tus ojos miran al cielo.
    Buscas, mirando a las nubes,
    huellas que se llevó el viento.

    Buscas las manos calientes,
    los rostros de los que fueron,
    el círculo donde yerran
    tocando sus instrumentos.

    Nubes que eran ritmo, canto
    sin final y sin comienzo,
    campanas de espumas pálidas
    volteando su secreto,

    palmas de mármol, criaturas
    girando al compás del tiempo,
    imitándole a la vida
    su perpetuo movimiento.

    Inútilmente interrogas
    desde tus párpados ciegos.
    ¿Qué haces mirando a las nubes,
    José Hierro?

    (De Cuanto sé de mí, 1957-1959)

    Según los críticos, Hierro pertenece a la poesía desarraigada de la generación de posguerra, sus primeros versos aparecieron en distintas publicaciones del frente republicano. Su paso por la cárcel marcó de forma indeleble su poesía y cuando reapareció en los años cuarenta con dos libros casi simultáneos, lo hizo urgido por un amargo poso autobiográfico, que dota a su poesía de una madurez poco frecuente en poetas jóvenes. Así, en 1947 se publicaron Tierra sin nosotros y Alegría. Este último poemario le otorgó el Premio Adonais.

    Otras obras del autor son: Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42(1953), Cuanto sé de mí (1957), Libro de las alucinaciones (1964), Agenda (1991), Emblemas neurorradiológicos (1995) y, a finales de los años noventa, Cuaderno de Nueva York (1998), considerada esta última una obra maestra contemporánea.

    Como señala la BNE en el comunicado que hemos adaptado, el gesto de la familia de José Hierro permitirá conservar todo su legado y difundirlo, favoreciendo la investigación de la poesía de la generación de la posguerra.

    En son de despedida

    No vine sólo por decirte
    (aunque también) que no volveré nunca,
    y que nunca podré olvidarte.

    Emprendo la tarea
    (imposible, si es que algo hay imposible)
    de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
    aquellas fábulas y hechizos
    que gracias a ti fueron realidad.

    Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
    y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
    seguro
    dónde estaba el principio y dónde el fin).

    Estoy cansado, muy cansado.
    Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
    “Soy viejo porque tengo más de setenta años,
    que es mucha edad para un español”.
    (Sin comentarios).

             He vivido días radiantes
    gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
    cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

    Fue un tercer grado carcelario:
    regresas a la cárcel por la noche,
    por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre.
    Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
    arrebatarme tanta felicidad.

    Yo no he venido ―te lo dije―
    para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos,
    y eso que yo soñaba ser todo para ti
    como tú lo eres todo para mí.
    ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!

    No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas).
    Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
    la última margarita en “Santa Fe”,
    rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
    en la que ya no queda nada que fue mío.
    Desisto de adentrarme en su recinto,
    no tengo fuerzas para celebrar
    la melancólica liturgia de la separación
    Sólo deseo ya dormir, dormir,
    tal vez soñar…

    (De Cuaderno de Nueva York, 1998)

  • Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Jo tenia deu oliveres, Premi Vila de Lloseta de Narrativa 2018, El Gall Editor, Pollença, Mallorca

    Josep Masanés és un poeta/novel.lista catalano-menorquí que té al seu haver un bon grapat de publicacions i de premis tant en poesia com en prosa. Ja va ser entrevistat el mes d’octubre de 2017 a la nostra revista.

    Té un poemari que es titula Radiació de fons, publicat a Pagès editors l’any 2017 del qual ja vam fer una ressenya aquí.

    Fa un any aproximadament, li vaig demanar si volia participar amb un poema a l’Antologia poètica a favor de les persones refugiades Versos d’Acollida que es va publicar a la Fundació BarcelonActua amb la col.laboració de Poémame. La casualitat va fer que ell ja estigués acabant el primer esborrany d’aquesta novel.la. Em va dir que sí i em va enviar un poema que podeu trobar a l’antologia que gairebé és un resum de la novel·la.

    El diumenge dia 11 de novembre vaig tenir la sort de fer la presentació del llibre a la Llibreria Documenta de Barcelona amb la presència de l’autor.

    En aquest cas, en Josep Masanés dona veu a la Dalita, una mestra d’Alep, per expressar la tragèdia que va suposar l’esclat de la guerra d’Irak l’any 2011. ‘Jo tenia deu oliveres’ és un relat en veu de dona, un relat d’una persona sensible que ha triat a una dona per explicar-nos la història de la seva família. Les dones, de totes maneres, tenen molta força a la novel.la i en els seus diàlegs:

    • ‘L’home no és el centre de l’univers’ (52),
    • ‘la sexualitat de la dona no ha estat mai una part de la nostra llibertat, han estat els homes qui han dictat com havíem d’emprar-la’ (54).
    • ‘I aquest és el nostre màxim terror. Que ens cosifiquin.’ (67)

    Les dones també són les grans oblidades de les guerres (només es parla dels que maten).

    Dalita mai deixa de ser mestra i mare amb els seus fills i ho demostra compartint un tros de pa amb una veïna en un moment on era molt difícil trobar-lo. L’autor ens confessa que aquesta anècdota la va viure quan ell era petit.

    En Josep Masanés desgrana el dia a dia de la guerra, de tot el que es va perdent de mica en mica, adonar-te’n que t’és igual el teu país, la teva nacionalitat, només vols sobreviure tu i la teva família. Per aconseguir veracitat a la seva història va seguir el compte de Twitter d’una nena de deu anys que va narrà la situació a Síria a cop de piulades fins que una bomba la va silenciar.

    El marit de la Dalita, l’Aram, va a la guerra i a través d’ell i d’altres personatges podem veure i, fins i tot a vegades sentir el patiment, la por, el desconcert, la separació, la mort i molts altres sentiments que sorgeixen al voltant de la guerra.

    El llenguatge que utilitza Josep Masanés és auster, telegràfic, et va donant cops de puny a mesura que vas llegint i et fa qüestionar el nostre dia a dia. Paràgrafs curts que donen rapidesa i vitalitat a la lectura. És un estil cinematogràfic, vibrant.

    Intercala la veu del poeta en petits detalls

    • el professor Hadidi acaronant un llibre enmig dels bombardeigs,
    • la mort per inanició d’un rellotge al qual ningú li donarà corda (94),
    • les teranyines a les finestres (55),
    • la papallona groga (87),
    • les mirades dels personatges (106),
    • la soledat (107),
    • els arbres despullant-se (121).

    També trobem un petit gran homenatge als voluntaris civils que van a ajudar com la Rasha, el noi amb la nina a les mans, la Paula.

    La música. És un tema que surt reiteradament a la novel.la: l’ària de Lascia (24), Stravinsky (41) o la cançó City of Stars (46). En Josep Masanés ens confessa que la inspiració li va venir de quan va conèixer a la ciutat de Palma una cantant d’òpera que havia hagut de marxar del seu país i es dedicava a cantar pels carrers.

    És una novel.la molt treballada en els més petits detalls:

    • El blau a la pell per disparar amb un Kalashnikov (33),
    • com va vestida la gent abans i durant la guerra,
    • els bigotis dels homes,
    • com van sortint les canes als personatges a mesura que passa el temps (117),
    • el fet de colpejar les parets amb masses quan els militars entren a les cases (29),
    • el canvi de presentadora de TV (34),
    • l’absurditat de planxar la roba (35),
    • la roba cosida a trets mentre s’està eixugant al sol (61), …

    Els lectors també rebem missatges directes de les víctimes que pateixen:

    • ‘rebels o terroristes’? El nom no fa la cosa. (27)
    • en temps convulsos cal mimetitzar-te amb el que t’envolta per sobreviure. (29)
    • com és la naturalesa humana (33)
    • ‘guiat pel cor, no per principis filosòfics, …’ (88)
    • ‘la venjança no canvia el passat, cal oblidar, cal perdonar… no deixis que els records no et deixin viure’ (90)
    • ‘el combat sempre és vil’ (21)
    • ‘nosaltres els sirians érem gent normal, els desastres són històrics’ (22)
    • ‘per què darrere dels grans discursos no hi ha més que misèria moral i interessos espuris?’ (14)

    De tant en tant en Josep Masanés, que ja va escriure un llibre sobre la Guerra Civil espanyola ‘La vall de la matança’ amb el que va guanyar el premi XXIX de narrativa de Ribera d’Ebre, ens deixa detalls per a qui els vulgui entendre:

    • les víctimes de cunetes: “homes que ningú servarà el record fins d’aquí a molts anys, quan el seu record ja no pugui fer mal als botxins ni als seus descendents” (32)
    • les coses que passen i que no es parlen (el silenci de la postguerra) tant per part dels civils com dels militars. (83,84,103)

    La portada del llibre és una olivera seca, talada però amb les arrels ben posades, com si fos una imatge de la Dalita i la seva família. I per una altra banda, la contraportada és negra, com la guerra.

    És una novel.la plena d’esperança, fàcil i agradable de llegir malgrat el tema i que aconsegueix dues coses: plaer per la lectura i reflexionar sobre la societat en què vivim. Us la recomano.

     

  • Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Tal como va retrocediendo el mundo en materia de libertades, no tenemos más remedio que recurrir a la poesía.