Categoría: Escuela

  • POESÍA COMO BÚSQUEDA DEL YO

    POESÍA COMO BÚSQUEDA DEL YO

    Me busco y no me encuentro.
    Rondo por las oscuras paredes de mí misma,
    interrogo al silencio y a este torpe vacío
    y no acierto en el eco de mis incertidumbres.
    No me encuentro a mí misma
    y ahora voy como dormida a las tinieblas,
    tanteando la noche de todas las esquinas,
    y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,
    que son fruto, sonido, creación, universo.
    No este desalentado y lento desganarse
    que convierte en preguntas todo cuanto es herida.
    Y rondo por las sordas paredes de mí misma
    esperando el momento de descubrir mi sombra.

    Sirvan estas palabras de Josefina de la Torre para afirmar que escribir es siempre un ejercicio para la intimidad. Y escribir poesía, aún más. Cuando la pluma dejar salir un poema, lo que brota es un sentimiento tan personal, tan incuestionablemente propio y exclusivo, que lo que ahí emerge es alma en gotas. Nada como un poema para ayudar al ser humano a expresar lo que le apasiona o le atribula. Nada. 

    A través de la poesía, la persona es capaz de bucear por sus adentros y hallar rincones tan personales y recónditos que, de otra manera, quedarían acaso enterrados. El yo, no obstante, ha experimentado a lo largo de la historia de la literatura una evolución vinculada al propio pensamiento de cada época. Abarcando todo aquello que relacionamos habitualmente con lo íntimo, (espiritualidad, recogimiento, ensimismamiento, conciencia…) podemos constatar una enorme evolución del concepto de lo íntimo. 

    Así, verificamos que en la época clásica no existe lo íntimo como sustantivo, sino sólo como adjetivo, para indicar una cualidad que se aplica a objetos tanto materiales como inmateriales. Son muchos los críticos que consideran que la tradición literaria occidental comenzó con Homero, quien con sus obras Ilíada y Odisea, marcó de forma duradera el canon literario con sus descripciones y manejo de temáticas como la guerra y paz, honra y deshonra, amor y odio. Sin embargo, el tratamiento del yo no había cuajado aún. Habría de llegar Safo para dar forma a la poesía lírica centrada en el yo como género.  Más tarde, San Agustín fue de los primeros autores en usar de forma sustantiva un vocablo análogo a “interioridad”, a esa “zona espiritual, íntima y reservada de una persona”, que apunta a “lo más particular de los pensamientos, afectos y asuntos interiores”. 

    San Agustín fue retomado por Descartes en su idea de volverse hacia dentro, afincando la interioridad inmaterial en la mente o el alma. Pero sin duda, uno de los intentos más lúcidos por escribir una historia de la poesía desde la inscripción del yo íntimo es el del poeta y ensayista español Luis García Montero, autor de El sexto día, quien sostiene que “la historia de la poesía es terreno privilegiado para plantearse una interpretación de la intimidad, una búsqueda no sólo de lo que han sido los hombres y las mujeres, sino de cómo se han pensado a ellos mismos, en qué yo han justificado esos valores tan esenciales y objetivos que parecen no necesitar una justificación”.

    El yo que busca Teresa de Ávila, por ejemplo, posee aureolas de fe: 

    Alma, buscarte has en Mí,
    y a Mí buscarme has en ti.

    De tal suerte pudo amor,
    alma, en mí te retratar,

    que ningún sabio pintor
    supiera con tal primor
    tal imagen estampar.

    Fuiste por amor criada
    hermosa, bella, y así
    en mis entrañas pintada,
    si te perdieres, mi amada,
    Alma, buscarte has en Mí.

    Que yo sé que te hallarás
    en mi pecho retratada,
    y tan al vivo sacada,
    que si te ves te holgarás,
    viéndote tan bien pintada.

    Y si acaso no supieres
    dónde me hallarás a Mí,
    No andes de aquí para allí,
    sino, si hallarme quisieres,
    a Mí buscarme has en ti.

    Porque tú eres mi aposento,
    eres mi casa y morada,
    y así llamo en cualquier tiempo,
    si hallo en tu pensamiento
    estar la puerta cerrada.

    Fuera de ti no hay buscarme,
    porque para hallarme a Mí,
    bastará solo llamarme,
    que a ti iré sin tardarme
    y a Mí buscarme has en ti.

    El yo de Lope de Vega es, por su lado, una lucha interna contra el fin:

    Ir y quedarse, y con quedar partirse,
    partir sin alma, y ir con alma ajena,

    oír la dulce voz de una sirena
    y no poder del árbol desasirse;

    arder como la vela y consumirse,
    haciendo torres sobre tierna arena;
    caer de un cielo, y ser demonio en pena,
    y de serlo jamás arrepentirse;

    hablar entre las mudas soledades,
    pedir prestada sobre fe paciencia,
    y lo que es temporal llamar eterno;

    creer sospechas y negar verdades,
    es lo que llaman en el mundo ausencia,
    fuego en el alma, y en la vida infierno.

    En Borges es remordimiento:

    He cometido el peor de los pecados
    que un hombre puede cometer. No he sido
    feliz. Que los glaciares del olvido
    me arrastren y me pierdan, despiadados.

    Mis padres me engendraron para el juego
    arriesgado y hermoso de la vida,
    para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
    Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

    no fue su joven voluntad. Mi mente
    se aplicó a las simétricas porfías
    del arte, que entreteje naderías.

    Me legaron valor. No fui valiente.
    No me abandona. Siempre está a mi lado
    La sombra de haber sido un desdichado.

    En Juan Ramón Jiménez, mirar hacia adentro es hallar desesperanza:

    (…)

    Pensé en arrancarme el corazón y echarlo,
    pleno de su sentir alto y profundo,
    el ancho surco del terruño tierno,
    a ver si con partirlo y con sembrarlo,

    la primavera le mostraba al mundo
    el árbol puro del amor eterno.

    En Octavio Paz, asoma un irremediable sentimiento de lo efímero:

    Entre irse y quedarse duda el día,
    enamorado de su transparencia.

    La tarde circular es ya bahía:
    en su quieto vaivén se mece el mundo.

    Todo es visible y todo es elusivo,
    todo está cerca y todo es intocable.

    Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
    reposan a la sombra de sus nombres.

    Latir del tiempo que en mi sien repite
    la misma terca sílaba de sangre.

    La luz hace del muro indiferente
    un espectral teatro de reflejos.

    En el centro de un ojo me descubro;
    no me mira, me miro en su mirada.

    Se disipa el instante. Sin moverme,
    yo me quedo y me voy: soy una pausa.

    En Lorca, ¿cómo no?, es arrebatado grito de dolor:

    La sombra de mi alma
    huye por un ocaso de alfabetos,
    niebla de libros
    y palabras.

     ¡La sombra de mi alma!

    (…)

    En las palabras de Gioconda Belli, hallamos una resonancia a resistencia al dolor:

    Claro que no somos una pompa fúnebre,
    a pesar de todas las lágrimas tragadas
    estamos con la alegría de construir lo nuevo
    y gozamos del día, de la noche
    y hasta del cansancio
    y recogemos risa en el viento alto.

    Usamos el derecho a la alegría,
    a encontrar el amor
    en la tierra lejana
    y sentirnos dichosos
    por haber hallado compañero
    y compartir el pan, el dolor y la cama.

    (…)

    En Walt Whitman, por fin, es celebración de la existencia:

    Yo me celebro y me canto,
    y cuanto hago mío será tuyo también,
    porque no hay átomo en mí que no te pertenezca.

    Holgazaneo, e invito a mi alma.
    Holgazaneo, a mi antojo, y me paro a observar una briza de
      hierba estival

    Mi lengua, y hasta el último átomo de mi sangre, están formados
      por esta tierra, por este aire;
    nacido aquí, de padres nacidos aquí, lo mismo que sus padres, y
      lo mismo que los padres de éstos,
    yo, de treinta y siete años de edad, en perfecto estado de salud,
      empiezo ahora,
    y espero no acabar hasta la muerte.

    Dejo en suspenso credos y doctrinas;
    me aparto un trecho: los conozco bien, y no los olvidaré,
    Acojo el bien y el mal, y me permito hablar, sin preocuparme
    por los riesgos,
    naturaleza sin freno, con su energía primigenia.

    ¿Qué podemos concluir, entonces, acerca del yo en la lírica? Pues es muy sencillo: hay tanta poesía intimista como prismas existen para ver y sentir la realidad que nos circunda. El verso es el cauce para el sentimiento más específico y privativo que pueda concebirse, escribirse o declamarse. ¿Y tú… miras hacia adentro? Yo, sí:

    La mujer que se arruga conmigo se acaricia 

    ante el espejo.  

    Se conoce. Sabe que es ella la que deshilvana 

    trampas y allana 

    su propio camino.

    La persona que soy vislumbra 

    a la vieja que seré.

    Y me da tranquilidad, 

    porque trae en su cara toda la paz de los campos amarillos

    de Van Gogh.

    Así que respiro hasta lo más hondo de mis tripas. 

    Por fuera, la piel tiene la textura

    de un terreno recién arado. 

    Tendido al cielo, 

    Cielo solo en su propia compañía.

    Por dentro, la pescadora de sueños 

    y la corredora de fondo,

    la proscrita hembra de las calamidades, 

    se ha vuelto una Lucrecia Borgia inerme,

    embozada bajo el tul de las nubes y los árboles

    que le sirven de fondo. 

    Un ser humano templado que tiempla sus sueños 

    Con la suavidad de un saxo

    tocando silencio.

    La mujer en la que me estoy convirtiendo se sabe tierra. 

    Se sabe parte de un círculo próximo a cerrarse. 

    Perfecto. 

    Rotundo. 

    Se sabe beso que besa el final de una historia. 

    Y se sabe final feliz de una existencia sin beber del todo, 

    porque a veces, lo mejor del vino está en la última copa.

    ©Rosa Galdona

    El último libro que leí

    tenía páginas confusas.

    Era complejo pasar aquellas hojas

    en las que la vida y la muerte,

    el yo, el tú y el otro,

    parecían formar torbellinos

    entre letras, hiatos 

    y anomalías de existir.

    El último libro que leí

    quedó abierto en el sillón de las visitas.

    Su lectura me asustaba,

    sonaba a rebato,

    me dejaba al aire el eco sordo de mis tripas,

    de mi conciencia doblando a muerto

    por los huecos deshabitados de mi vida.

    El último libro que leí

    era mi mueca ante el espejo.

    Por eso me asustaba.

    ©Rosa Galdona
  • Guía paso a paso para parafrasear un poema sin cambiar su significado

    Guía paso a paso para parafrasear un poema sin cambiar su significado

    La paráfrasis es una técnica para recrear viejas ideas y presentarlas de una manera única sin perder la calidad real y los significados del contenido.

    En el campo académico, es una habilidad que todos los estudiantes deben aprender, ya que les ayuda a renovar tareas antiguas y las hace fáciles de leer.

    ¡Pero reformulando el poema! ¿Tienes alguna idea de cómo se puede reformular un poema?

    En este artículo, vamos a hablar sobre las técnicas efectivas que pueden ser útiles para reescribir un poema sin perder su significado real.

    Utilice la herramienta de parafrasear online

    La forma más rápida de parafrasear el poema es obtener ayuda de un parafrasear online, ya que puede ayudarlo a recrear el contenido de una manera única y ahorrar mucho tiempo.

    Con esta herramienta en línea, puede recrear el contenido con bastante facilidad sin perder la intención real del contenido.

    Además, obtendrá múltiples modos de paráfrasis en esta herramienta en línea que lo ayudará a recrear el contenido de diferentes maneras.

    Una de las mejores cosas de esta herramienta en línea es que nunca altera la fluidez real del contenido.

    Principales beneficios de Parafrasear Online

    Aquí vamos a hablar de los principales beneficios que puede obtener al usar un parafrasear en línea . Echémosle un vistazo.

    Múltiples modos de paráfrasis

    En una herramienta de paráfrasis en línea , puede recrear el artículo de múltiples maneras. La razón es que esta herramienta en línea ofrece múltiples modos que incluyen modos generales, de blog, antiplagio, formales y de fluidez, etc.

    Todos estos modos te ayudarán de una manera diferente y le darán un aspecto único al contenido.

    No cambies los significados reales

    Una de las mejores cosas de las herramientas de paráfrasis en línea es que nunca cambian los significados reales del contenido y le brindan un nuevo artículo con los mismos significados.

    Cuando carga el contenido en esta herramienta en línea, pasa por cada una de las líneas y comprende el contexto principal de las líneas. Después de eso, esta herramienta de IA recrea viejas ideas y les da un aspecto único que tendrá los mismos significados.

    Garantiza la privacidad

    Muchas personas se preocupan por el factor de privacidad al usar herramientas en línea. Por lo tanto, evitan recrear el contenido en línea.

    Sin embargo, las herramientas de paráfrasis de IA se aseguran de mantener su contenido 100% seguro y nunca comparten la información con ninguna otra parte.

    Evita el plagio

    No tienes que preocuparte por el factor plagio mientras usas el parafrasear online . La razón es que esta herramienta en línea mantiene una gran biblioteca de sinónimos.

    Entonces, cuando el contenido se carga en esta herramienta en línea, realiza cambios en todo el contenido y se asegura de mantenerlo único del contenido original.

    Pulir la estructura del contenido

    Si ha escrito un contenido que no es fácil de leer debido a su mala estructura, esta herramienta gratuita de parafraseo en línea también lo ayudará en este sentido.

    Con esta herramienta en línea, puede mejorar la estructura del contenido y hacer que las líneas sean más atractivas para leer.

    Mantiene la fluidez del texto.

    Las herramientas de paráfrasis online evitan cometer errores gramaticales en el contenido que puedan perturbar la fluidez del texto.

    De hecho, el nuevo contenido que obtiene en la pantalla será gramaticalmente perfecto, lo que facilita su lectura y comprensión.

    Parafrasear el poema manualmente

    Hasta ahora, hemos discutido los beneficios de las herramientas de paráfrasis en línea y cómo pueden ayudar a recrear poemas. Sin embargo, también es muy importante aprender cómo puedes reformular el contenido por ti mismo.

    En esta sección, hablaremos sobre las mejores tácticas que puedes aplicar para parafrasear los poemas manualmente sin cambiar los significados reales del contenido.

    Lea el poema varias veces con atención.

    Para reformular cualquier contenido, es muy importante comprender primero su contexto. Del mismo modo, debe leer el poema varias veces y comprender lo que dice el autor en él.

    Si no tiene una buena comprensión del tema principal, le resultará difícil recrear las ideas.

    Recítalo con tus palabras.

    Una vez que termines de leer el poema y comprendas la intención principal del contenido, tendrás que recitar el contenido con tus propias palabras.

    Trate de mantener las líneas simples. Para ello, debe utilizar el lenguaje cotidiano común porque su objetivo principal es revelar los significados reales y no hacerlo hermoso o atractivo.

    Empieza a escribir el poema en tu tono.

    Ahora es el momento de reformular el poema y escribirlo con tus propias palabras. Debes tener un vocabulario fuerte para que puedas reescribir el poema de la mejor manera sin cambiar los significados del poema.

    Además, debe recordar que no tiene que encajar las líneas con el ritmo. Solo tienes que reformularlo de manera que ninguna de las ideas se elimine.

    Revisa tu escrito

    En este último, es muy importante revisar el nuevo contenido y eliminar las líneas que están creando alguna perturbación en la fluidez del texto.

    Mientras parafraseas el contenido, nunca tienes idea de qué errores cometes en las líneas.

    Por lo tanto, es un paso obligatorio para corregir el nuevo contenido y descubrir los errores que deben eliminarse del nuevo texto.

    Líneas inferiores

    Parafrasear un poema es una tarea bastante desafiante. Los escritores a menudo pierden el contexto real del poema cuando tienen que reformular el contenido.

    En este artículo, hemos hablado sobre las formas efectivas que pueden ayudarlo a recrear el poema de la mejor manera posible sin perder la intención real.

    Puedes obtener ayuda de parafrasear textos en línea herramienta para reescribir los poemas y presentarlos de una manera única.

    También hemos discutido la forma manual que puede usar para reformular los poemas y hacerlos únicos para leer.

  • Estrofas de 6 versos de arte menor: De la Sextilla a la Sexta Torrada

    Estrofas de 6 versos de arte menor: De la Sextilla a la Sexta Torrada

    Antes hemos hablado de las estrofas de 6 versos mixtas y de arte mayor en la poesía hispana.
    Ahora le daremos paso a los versos de arte menor y hablaremos de la versátil Sextilla.
    Así como el sexteto, la sextilla reviste gran importancia histórica y un uso difundido hasta la
    actualidad. Básicamente, en la poesía clásica hispana la estrofa de arte menor es la Sextilla. Lo
    que la hace tan interesante son sus variantes.
    Hablaremos de las más conocidas y difundidas.
    Adicionalmente mencionaremos dos estrofas poco conocidas: la Sexta Torrada y la Lira con
    Eco
    , que es en su mayoría de arte menor, pero lleva un verso endecasílabo, por lo cual podría
    considerarse mixta.

    La Sextilla:

    Es una estrofa de seis versos de arte menor, con la misma métrica, es decir isométrica.
    Originalmente está formado por octosílabos, pero existen muchas variantes que van desde
    trisílabos hasta octosílabos, siendo estos últimos el estándar original.
    Su origen se ubica en Italia. Su rima es siempre consonante.
    Existen varias combinaciones de rima, generalmente usando 2 o 3. Algunos ejemplos válidos son:
    aabaab; aabccb. Y otras combinaciones que por uso tienen nombre propio e iremos explorando
    más adelante.

    Ejemplos:

    Alma que cabe en un verso                                a8

    mejor que en un universo!                                 a8

    –Instinto de águila real                                       b8

    que engarza en ave canora,                                c8

    roja semilla de aurora                                         c8

    en un surco musical!                                          b8

    Delmira Agustini

    Es importante tener en cuenta que, normalmente, en la sextilla, o cualquiera de sus variantes, en
    esquemas tradicionales, no quedan versos sueltos o blancos.
    Cabe destacar, sin embargo, que algunos famosos autores sí han utilizado ese recurso de dejar
    algún verso suelto. Más adelante veremos una variante así.

    La Sextilla Alterna:

    Es una sextilla, igualmente consonante, usualmente formada por versos octosílabos, aunque se
    admiten desde versos trisílabos hasta octosílabos, siempre que guarden la misma métrica, es
    decir, es una estrofa isométrica.
    Se caracteriza por utilizar solamente 2 rimas, alternadas, de allí su nombre. Es decir, su estructura
    es ababab.

    Ejemplos:

    Placidez honda, sumisa                                      a8

    a la ley, y en la gentil                                         b8

    boca breve, una sonrisa                                      a8

    enigmática, sutil,                                                b8       

    iluminando, indecisa,                                         a8

    la tez color de marfil.                                         b8

    Amado Nervo

    La Sextilla Correlativa:

    Igualmente, en métrica, es una estrofa de seis versos de arte menor. Generalmente octosílabos,
    aunque pueden ir desde trisílabos hasta octosílabos. En la sextilla correlativa el primer verso rima
    con el cuarto, el segundo con el quinto y el tercero con el sexto, quedando entonces de esta forma
    abcabc.

    Ejemplos:

    Así como el caballero                                        a8

    vence al dragón con su espada,                          b8

    a veces, los monstruos ganan.                            c8

    Si dejas en el tintero                                           a8

    tu batalla postergada,                                         b8

    las heridas nunca sanan.                                     c8

                                                   Grace Borrello          

    ¿Es la vida pasión?                                             a7

    ¿Es acaso cordura?                                             b7

    ¿Un eterno extravío?                                          c7

    ¡La vida es ilusión!                                            a7

    ¡Y también es locura!                                         b7

    ¡Un simple desvarío!                                          c7

                                                   Alda Pascuzzo-Lima 

    Nótese que el segundo ejemplo es heptasílabo, pero igualmente isométrico.

    La Sextilla Paralela:

    Es una de las combinaciones de rimas más utilizadas. Usualmente está formado por octosílabos,
    pero al igual que otras variantes, permite desde versos trisílabos hasta octosílabos.
    La sextilla paralela está formada por dos pareados, separados por versos de otra rima, es decir, el
    primer verso rima con el segundo, el tercero rima con el sexto, y el cuarto rima con el quinto,
    quedando entonces de esta forma aabccb.

    Ejemplos:

    Las costumbres de la gente,                               a8

    llevarlas siempre presente,                                 a8

    arrimarse a algún fogón.                                    b8

    Atizar siempre las brasas,                                  c8

    invitados en sus casas,                                       c8

    significan tradición.                                           b8

                                                   Arjona Delia 

    He admirado el hormiguero                               a8

    cuando henchían su granero                               a8

    las innúmeras hormigas.                                    b8

    He observado su tarea                                        c8

    bajo el fuego que caldea                                    c8

    la estación de las espigas.                                  b8

    José María Gabriel y Galán


    La Sextilla de Pie Quebrado (Sextilla o Copla Marriqueña):

    La sextilla de pie quebrado, también llamada copla de pie quebrado o sextilla manriqueña, fue
    creada por el poeta castellano Jorge Manrique, de allí el nombre “Manriqueña”. La introdujo en
    sus famosas “Coplas a la muerte del maestre don Rodrigo Manrique” comúnmente conocidas
    como “Coplas por la muerte de su padre”.
    Es una sextilla mucho más específica en cuando a la métrica. Está formada por seis versos,
    igualmente, cuatro octosílabos y dos tetrasílabos, es decir, de la mitad del tamaño de los otros,
    son esos los denominados versos “de pie quebrado”, también utilizados, por ejemplo, en los
    Ovillejos. La combinación de métrica y rima es la siguiente a8b8c4a8b8c4.

    Ejemplos:

    Partimos cuando nacemos                                  a8

    andamos mientras vivimos                                b8

    y llegamos                                                          c4

    al tiempo que fenecemos                                   a8

    así que cuando morimos                                    b8

    descansamos.                                                      c4

    Jorge Manrique

    Cabe señalar que Don Miguel de Unamuno introdujo una variante a la copla o sextilla de pie
    quebrado, cuya disposición es: a8a4b8c8c4b8.

    Mansos, suaves ojos míos,                                 a8

    tersos ríos                                                            a4

    rebosantes de quietud;                                       b8

    a beber vuestra mirada                                       c8

    sosegada                                                              c4

    llegue mi alma a plenitud.                                  b8

    Miguel de Unamuno

    La Sextilla Hernandiana:

    Es el perfecto ejemplo de la estructura de sextilla que permite un verso blanco. La introdujo José
    Hernández en su famosa obra “Martín Fierro”, y en su honor recibe ese nombre. También está
    formada por versos octosílabos y en cuanto a la rima, el primer verso queda suelto (o blanco) el
    segundo rima con el tercero y el sexto, y el cuarto rima con el quinto, es decir: abbccb.

    Ejemplo:

    Pido a los Santos del Cielo                                8a

    que ayuden mi pensamiento,                              8b

    les pido en este momento                                   8b

    que voy a cantar mi historia                               8c

    me refresquen la memoria                                 8c

    y aclaren mi entendimiento.                               8b

    José Hernández

    La Sexta Torrada:

    Quizás una de las pocas que no recibe el nombre de “sextilla”. Es una estrofa italiana,
    específicamente de origen sardo (Cerdeña, Sardegna). Usualmente formada por versos
    octosílabos. Después del primero, vienen veros pareados, hasta el último que puede o no rimar
    con el primero.
    Es una de las pocas estrofas de arte menor de 6 versos que llega a utilizar 4 rimas: abbcca o
    abbccd. Aunque algunos teóricos definen la segunda combinación indicando que el primero y el
    sexto verso son libres o blancos, el segundo rima con el tercero, y el cuarto con el quinto:
    8x8a8a8b8b8x.
    Se conoce una variante a las dos principales: abbaad, aunque no es tan común.
    No hay muchos ejemplos en español.

    Ejemplo:

    Se presenta penitente                                         8a

    Magdalena pecadora                                          8b

    absuelta a su debida hora                                   8b

    perdonada prontamente                                      8c

    con estrechez diligente                                       8c

    en lágrimas y dolor.                                           8d

    Canción Popular Cerdeña

    En algunos textos se habla de la “Lira con Eco” como estrofa de 6 versos de arte menor, pero,
    toda vez que el último verso es endecasílabo, ya no puede considerarse “arte menor” sino, en
    todo caso “mixta”. Aun así, comparto acá la estructura de rima y métrica, para su conocimiento:
    7a7b2b7a7c11c. Es una de las pocas estrofas que usa versos bisílabos, que viene a ser,
    precisamente, lo que le aporta el “eco”.

    En una próxima entrega hablaremos de las estrofas clásicas de 7 versos.

  • Estrofas de 6 versos:Del Sexteto a la Sexta Intercalada

    Estrofas de 6 versos:Del Sexteto a la Sexta Intercalada

    Hablemos de las estrofas de 6 versos en la poesía hispana, clásica y actualidad.

    Han sido de gran importancia históricamente y su uso aún está muy difundido. Existen estrofas de arte mayor, de arte menor y estrofas mixtas (versos de dos métricas alternadas). Las iremos revisando a lo largo de artículo.

    En principio hablaremos de las estrofas de arte mayor, o de las estrofas mixtas que combinan versos de arte mayor.

    Y para una próxima entrega hablaremos de las estrofas de arte menor.

    El Sexteto:

    Es una estrofa de seis versos de arte mayor, con el mismo número de versos, es decir isolilábica. Originalmente está formado por endecasílabos, pero existen muchas variantes. Su origen se ubica en Italia.

    Su rima es siempre consonante. La combinación de rima básica es ABCABC. Menos frecuente pero igualmente válido es la combinación  ABCCAB.

    Adicionalmente, existen diferentes variantes que revisaremos paso a paso, algunas de las cuales mezclan versos de arte mayor y arte menor.

    En líneas generales el sexteto, o cualquiera de sus variantes, no hace uso de versos sueltos o versos blancos. Tenemos dos excepciones a esta regla, la primera es un esquema poco conocido llamado “Sexteto Lira de Versos Blancos” que no analizaremos acá, toda vez que su estructura no está estrictamente definida. Y la segunda es un esquema moderno denominado “Sexta Intercalada” que analizaremos al final.

    Ejemplos:

    Yo no sé si eres muerte o eres vida,                             10A

    si toco rosa en ti, si toco estrella,                                   11B

    si llamo a Dios o a ti cuando llamo.                               10C

    Junco en el agua o sorda piedra herida                         11A

    sólo sé que la tarde es ancha y bella,                             11B

    sólo sé que soy hombre y que te amo.                           10C

    Dámaso Alonso*

    * En ese poema el autor se ha tomado ciertas libertades relacionadas con las sinalefas, por lo cual estrictamente medidas se presentan versos decasílabos y endecasílabos.

    La pluma corre sola, vehemente,                                   11A

    por el blanco papel, negra la tinta,                                 11B

    y antes de darme cuenta ¡he dicho tanto!                     11C

    Tengo miedo a escribir, sinceramente,                          11A

    la opción a la palabra, casi extinta…                             11B

    ¡Resulta peligroso alzar mi canto!                                 11C

    Alda Pascuzzo-Lima

    Posteriormente su uso se hizo más común utilizando versos alejandrinos.

    El Sexteto Paralelo:

    Es una estrofa de 6 versos de arte mayor, con rima consonante AABCCB. También llamando sexteto simétrico. Usualmente se utilizan endecasílabos, pero se pueden utilizar otros versos de arte mayor.

    Por ejemplo, Rubén Darío, en “El Clavicordio de la Abuela” utilizó eneasílabos.

    Ejemplo:

    Va la manita en el teclado,                                             9A

    como si fuese un lirio alado,                                          9A

    lanzando al aire la canción,                                            9B

    y con sonrisa placentera                                                 9C

    sonríe el viejo de gorguera                                             9C

    en los tapices del salón.                                                 9B

    Rubén Darío

    Sombras en que se ciernen mis recuerdos,                  11A

    trato de conservarlos como cuerdos                              11A

    ávidos de solemne transparencia;                                  11B

    cesa la prioridad ante el sufriente,                                 11C

    luces que se le niegan al presente                                  11C

    dándole sepultura en la conciencia.                               11B

    Libardo Blandón

    El Sexteto Alterno:

    En esta estrofa solo participan dos rimas, una para los versos pares y otra para los impares. Su esquema es: ABABAB.

    Ejemplo:

    Bucéfalo frustrado yo diría,                                           11A

    alzada pobre, hueso abandonado,                               11B

    de nombre Rocinante le pondría                                  11A

    luciendo como mulo mal cebado.                                 11B

    Abdjar corcel, también le envidiaría                              11A

    sin alas de Pegaso en el costado.                                   11B

    Pepe Soriano

    El Sexteto Agudo:

    Es una estrofa donde que se compone de versos de arte mayor (aunque puede combinar versos de arte menor), agrupados en la forma ABC’ ABC’ o AAB’ CCB’, debiendo los versos tercero y sexto terminar en palabras de acentuación aguda.

    Uno de los ejemplos más importante y difundido es, sin duda, la “Sonatina” de Rubén Darío.

    Ejemplo:

    La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?                     14A

    Los suspiros se escapan de su boca de fresa,                             14A

    que ha perdido la risa, que ha perdido el color.                         14B’

    La princesa está pálida en su silla de oro,                                 14C

    está mudo el teclado de su clave sonoro,                                   14C

    y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.                            14B’

    Rubén Darío

    Cabe mencionar que el Sexteto Agudo también puede ser mixto.

    En esos casos el tercer y sexto versos son de arte menor, o de arte mayor, pero más cortos que los principales, y siguen siendo agudos. Gustavo Adolfo Bécquer es uno de los autores que hizo uso de esa variante.

    Ejemplo:

    Al brillar un relámpago nacemos,                                             11A

    y aun dura su fulgor cuando morimos:                                    11B

    ¡tan corto es el vivir!                                                                 7c’

    La gloria y el amor tras que corremos,                                      11A

    sombras de un sueño son que perseguimos:                           11B

    ¡despertar es morir!                                                                    7c’

    Gustavo Adolfo Bécquer

    El Sexteto Lira:

    Es una estrofa de seis versos mixta, es decir, está formada por versos de arte mayor y de arte menor, específicamente y endecasílabos y heptasílabos alternados. Es de rima consonante y existen tres esquemas básicos de estructura de los versos: AbBAaB; abCabC; y, aBaBcC, todas igualmente válidas.

    Como otras composiciones que mezclan endecasílabos y heptasílabos, es de influencia italiana,  como lo son el Cuarteto Alirado y la famosa Lira (estrofa de 5 versos).

    El Sexteto Lira también es llamada “Sexteto Alirado” o incluso, aunque menos frecuente, “Lira de 6 versos”.

    Fue muy utilizada durante la era del Romanticismo.

    Ejemplos:

    Tus cuerdas de oro en vibración sonora                                     11A

    vuelve a agitar, ¡oh lira!,                                                            7b

    que en este ambiente, que aromado gira,                                   11B

    su inercia sacudiendo abrumadora                                             11A

    la mente creadora,                                                                      7a

    de nuevo el fuego de entusiasmo aspira.                                   11B

    Gertrudis Gómez de Avellaneda

    ¡Oh llama de amor viva,                                                            7a

    que tiernamente hieres                                                            7b

    de mi alma en el más profundo centro!                                 11C

    pues ya no eres esquiva,                                                            7a

    acaba ya, si quieres;                                                                   7b

    rompe la tela de este dulce encuentro.                                   11C

    San Juan de la Cruz

    ¿Tornarás por ventura                                                                7a

    a ser de nuevas olas, nao llevada                                              11B

    a probar la ventura                                                                     7a

    del mar, que tanto tienes ya probada?                                     11B    

    ¡Oh! Que es gran desconcierto.                                                 7c

    ¡Oh! Toma ya seguro, estable puerto.                                       11C

    Fray Luis de León

    La Sexta Rima:

    Sexteto de endecasílabos que riman en consonante, según la siguiente disposición: el primero con el tercero, el segundo con el cuarto, el quinto con el sexto. Son posibles algunas modificaciones en el esquema de disposición de la rima y la introducción de heptasílabos, especialmente a partir del Romanticismo.

    En ella intervienen tres rimas ordenadas de la siguiente manera: el primero verso con el tercero, el segundo con el cuarto, y el quinto con el sexto. Es decir, el esquema es ABABCC.

    Analizado la estrofa en partes, básicamente se puede decir que está formada por un Serventesio seguido por un Pareado de igual métrica.

    Algunos autores, han utilizado combinaciones diferentes, como AABCCB, AABCBC, ABCCAB. Son menos frecuentes, poco utilizadas en poesía española y siempre tendrán 2 versos de cada rima.

    Ejemplos:

    No más pedirte que tu blanca diestra                                         11A

    en mi sombrero ponga el fino lazo,                                           11B

    que en sus colores tu firmeza muestra,                                       11A

    que allí le colocó tu airoso brazo;                                              11B

    no más entre los dos un albedrío,                                               11C

    tuyo mi corazón, el tuyo mío.                                                     11C

    José de Cadalso

    Es en la oscuridad donde aparecen                                            11A

    los inútiles miedos y problemas,                                               11B

    alas grandes y oscuras te estremecen                                        11A

    pero tú los conviertes en poemas                                              11B

    porque eres al igual fiera y nobleza,                                           11C

    temor, locura, creación, belleza.                                                11C

    Alda Pascuzzo-Lima

    La Sexta Intercalada:

    Es una estrofa de 6 versos de reciente creación que se caracteriza por combinar versos de pie quebrado interpuestos con versos largos. La rima es abbcaa o AbBCaA. Donde los versos 2 y 5 son los versos de pie quebrado. La métrica de los versos cortos se define como la mitad de los versos largos. Por ejemplo, la forma básica de menor métrica está formada por versos de arte menor octosílabos y tetrasílabos: a8-b4-b8-c8-a4-a8.

    En los casos donde los versos largos sean impares, el verso quebrado se redondea al entero inmediato. Por ejemplo, en el caso de los endecasílabos (11) la mitad es 5,5 por lo tanto la estructura queda: A11-b6-B11-C11-a6-A11.

    Existen variantes de la misma, pero es un tema amplio para tratarlo en este apartado.

    Ejemplos:

    Viendo la vida en forma fervorosa                                            11A

    y en el fondo el miedo                                                               6b

    ese susurro que detiene quedo                                                  11B

    darle vueltas al mismo pensamiento                                         11C

    como mariposa                                                                           6a

    siempre en vuelo sobre la misma rosa.                                      11A

    Alda Pascuzzo-Lima

    Y amaneceré en el lecho del renacimiento                                14A

    con la sed de su fuente                                                               7b

    acristianando mi nombre bajo el sol naciente                           14B

    que decore mi reinado de labios amantes                                  14C

    pariré el testamento                                                                    7a

    que rubrique con mi fiel palabra lo que siento.                          14A

    Ana María González

    En una próxima entrega hablaremos de las estrofas de 6 versos de arte menor isosilábicas y las estrofas de 6 versos de arte menor de métrica mixtas.

  • Transfiguración de la poesía a través de la era digital y el criptoarte: NFT

    Transfiguración de la poesía a través de la era digital y el criptoarte: NFT

     

    NFT, la palabra del año 2021 para el Collins Dictionary; NFT en realidad es una sigla en inglés (Non Fungible Token), en español: Token No Fungible.

    Los NFT´s son activos digitales, únicos, que no se pueden modificar ni intercambiar por otro que tenga el mismo valor, ya que no hay dos NFT que sean equivalentes, igual que no hay dos personas que lo sean. Cada ser humano es no fungible, es único.

    Por lo tanto, se puede pensar en un NFT como una gran obra de arte, o como un libro, o una pieza musical o un poema;  por ejemplo, “La calumnia” de Rubén Darío, es un poema único, y podría encontrarse en un market place (sitio web donde se exponen los NFT´s para la venta y compra). Pero ¿qué sentido tendría comprar “La Calumnia” si es un poema público y si queremos leerlo basta con buscarlo en internet?

    Pasa lo mismo con la Torre Eiffel, es un lugar público, visitado por millones de turistas cada año, allí nos podemos tomar innumerables fotos y publicarlas sin la necesidad de avisar a nadie por derechos de copyright, pero ¿Quién tiene la propiedad de la Torre Eiffel? Quien tiene la propiedad es quien posee el activo, por más que el acceso sea público.

    Con un NFT, el valor  lo tiene quien lo posee (creador o coleccionista).

    Así mismo, los NFT´s son activos digitales. Vale la pena mencionar que junto a “NFT”, destacan muchos más conceptos que no son excluyentes entre si, todo lo contrario, son dialógicos, como  “blockchain”, “descentralizado”, “metaverso”, “criptomoneda”. Así que, para entender el contexto de manera integral, se debe hacer un tejido comprensivo frente a ésta revolución digital.

    Los NFT´s  se almacenan a través de la tecnología blockchain, que funciona por medio de una red descentralizada (no estado – no bancos – no terceros). Los poemas en formato NFT (poemas tokenizados), no necesitan pasar por aparatos legitimadores como las editoriales, aquí se expresa la democratización tanto en la creación como en el coleccionismo y cada market place o galería, posibilita la circulación de bienes creativos que traslada la potencia estética de escritores a escenarios distintos a los tradicionalmente elegidos.

    Cada poema se almacena en la blockchain, que es resistente a la modificación de datos, razón por la cual ésta tecnología ha sido escalada, por ejemplo, a escenarios de votaciones presidenciales, pues es incorruptible.

    La poesía, ahora tiene otro lugar para existir,  poco a poco diversos poetas han ido colonizando este escenario digital, en el que se democratiza el acceso al arte, la literatura, la música, entre otras posibilidades de expresión. La poesía resignifica su valor a través de la tecnología blockchain y se adentra en las alternativas de los meta-versos (Dimensiones virtuales). Cada poema en formato NFT que se compra o vende, es transado predominantemente con criptomonedas (token) que hoy hacen parte de una economía emergente paralela a la tradicional.

    ¿Para qué las personas compran criptoarte o poemas en formato NFT? Algunas personas coleccionan “NFT poems”, porque les gusta, porque siguen al artista, otras porque creen que el valor del NFT va a aumentar con el tiempo, y luego podrán venderlo por más dinero, pues es un activo único, lo que en teoría le debería dar un valor mayor al no existir otro igual.

    Nada mejor que buenos ejemplos, para experimentar las diversas maneras de presentar un poemas encriptado, explorar artificios literarios, algunos de ellos, performativos, degenerativos, otros acompañados de música, otros declamados y otros como producto de colaboración entre artistas. En la comunidad NFT se integran poetas consagrados y emergentes en un solo código: el criptográfico.

    Obras de algunos criptopoetas:

    NFT poético de María Páramo. En twitter: @estrujamentes

    NFT poético de Merchant Coppola. En twitter: @MerchantCoppola

    NFT poético de Grey González en colaboración con el músico Ernesto Cisneros. En twitter: @USCMGrey –  @ErnestCisneros1

    NFT poético de Simulacrartist. En twitter: @simulacrartist

    NFT poético de Pierre Gervois. En twitter: @pgervois

    NFT poético de Ana María Caballero en colaboración con @HacheDeHenry y el artista visual Luis Ricardo. En twitter: CaballeroAnaMa@LuisRiCartoons@HacheDeHenry

    NFT poético de Kaamawainiku. En twitter: @kaamawainiku

    NFT poético de Kalen Iwamoto. En twitter: @KalenIwamoto

    NFT poético de Arregium. En twitter: @arregium

    NFT poético de Sasha Stiles. En twitter: @sashastiles

    NFT poético de Duocrypto. En twiter: @PoeticSoapNFT

    NFT poético de Sarah Ridgley. En twitter: @sarah_ridgley

    NFT poético de Julie Marie Wade. En twitter: @manyplums

    NFT poético de Johnny Dean Mann. En twitter: @GuysWily

    NFT poético de Christian Bok. En twitter: @christianbok

    NFT poético de Aurèce Vettier. En twitter: @aurecevettier

    NFT poético de David Jones. En twitter: @thestorydj

    NFT poético de Denise Duhamel    

    Para crear o coleccionar poemas en formato NFT, acércate a la comunidad de creativos literarios que están predominantemente, en Twitter, Discord y Clubhouse.

  • Poesía entre muros*

    Poesía entre muros*

    Aunque primero fue el verso y luego el poema, y la mujer desde el inicio como fuente de inspiración, ha costado siglos de estudio… y cuesta, que las obras literaria escrita por mujeres tenga el lugar que merece.

    Para hablar de literatura cubana escrita por mujeres siempre habrá que comenzar por dos nombres de mujeres que marcaron el inicio María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, más conocida con el nombre de Condesa de Merlín (La Habana 1789 – París 1852) y Gertrudis Gómez de Avellaneda (Puerto Príncipe 1814 – Madrid 1873).

    Si con Viaje a La Habana (1844), versión censurada de la primera edición francesa de La Havane (1844), a la Condesa de Merlin se le atribuye el mérito de haber fundado la literatura cubana en femenino, la novela Sab (1841) le asigna a Gertrudis Gómez de Avellaneda2 la primacía de haber introducido la narrativa social en Latinoamérica, poniendo el acento en la situación de la mujer y el esclavo.[1]

    Luego de más de 170 años (177 exactamente) del inicio de la literatura cubana femenina se ha forjado una tradición y nombres de mujeres necesarios para las letras cubanas y universales. Luisa Pérez de Zambrana, Ofelia Rodríguez Acosta, Dulce María Loynaz, Fina García Marruz, María Villar Buceta, Lydia Cabrera. A los que se suman  Ana Luz García Calzada, Mirta Yáñez, Nancy Alonso, Marilyn Bobes, Aida Bahr, Reina María Rodríguez, Soleída Ríos, Teresa Melo, Sonia Díaz Corrales, Laura Ruiz Montes, María Elena Hernández Cordero, Odette Alonso Yodú, Lourdes González, Ena Lucía Portela, Kenia Leyva Hidalgo, Damaris Calderón, Liudmila Quincoses, Aymara Aymerich Wendy Guerra…

     
    Abriendo un paréntesis llegamos al territorio de la antigua provincia La Habana, que desde el año 2011 dio lugar a las provincias de Artemisa y Mayabeque; provincias que luego de diez años de creadas aun no muestran -en mi opinión- desde la sociología cultural una identidad propia que las caracterice. Sus municipios en vez de consolidar su identidad y salvaguardar la memoria histórica se han disgregado y con ellos su cultura y creadores.

    En el caso de la poesía existen topos comunes por lo que no me atrevería a separar un territorio del otro. Veamos este pequeño análisis sobre la poesía escrita por mujeres nacidas, y que viven “Sembrando Versos”[2] en estas fértiles tierras.

    Desde el “yo sujeto femenino” es una poesía individual pero comprometida con el “nosotros” a través de expresiones abiertas, coloquiales, de diferentes tonos; donde la voz femenina irrumpe con el desasosiego y valentía del sujeto mujer en reflexiones éticas e identitarias.

    Las poetas nacidas en este terruño al que me niego a llamar nuevas provincias eternizan la tradición poética cubana fundamentalmente desde el verso libre y la décima, pues esta última composición es de gran arraigo en la zona. Mujeres que continúan el sendero de las inspiraciones clásicas de la poesía como el amor y el desamor, la muerte, la familia, los amigos, el tiempo… pero ahora se une el desarraigo familiar, los dolores de la isla donde han nacido y a la que ven como parte implícita de los objetos familiares que conforman el hogar,  la soledad, las dudas, la incertidumbre del mañana, las referencias culturales, el dolor social mezclado con efectos narrativos, entre otros, conforman la libertad poética de estas féminas que a pesar de la pluralidad de voces mantienen un lenguaje sencillo mezclado con un lenguaje poético donde la metáfora, las alegorías, el símbolo, el juego intertextual, las citas, los préstamos … son corpus presente. 

    En la heterogeneidad del discurso lírico de estas voces se combina la vida cotidiana con la diversidad de estilos y temas, el mestizaje lingüístico, la recurrencia al mar, el desasosiego y sensación de abandono. Ana Nuñez Machín , Encarnación de Armas, Mercedes Valdés Martínez, Esther Trujilo, Julia Cabalé, Gisella Rizo, Carmen Suárez León, Ivett González Pérez, Yazmín Sierra Montes, Felicia Hernández Lorenzo, Gilda Guimeras Pareja, Marilú Rodríguez Castañeda, Teresa Regla Medina Rodríguez,  Maritza Vega Ortiz, Nuris Quintero Cuéllar, Andrea García Molina, Mireysi García Rojas, Selene Margarita Perera de Armas, Dimarys Aguila García, Yanara de la Caridad Díaz Martínez, Elizabeth Álvarez Hernández, Shatila Valdés Abi- Rashed, Domimga Pérez Llanes (Mina Pérez), Polina Martínez Shvietsova, Yanelis Encinosa, Maritza Garro,  Zurelis Lopéz, Nora Lloró Gelabert, María Esther Valiente Pérez, Ana Margarita Valdez Castillo, Esperanza Iglesias San Román, Tania Pérez Collado, Oneidys Torres Santos, Sucet Vázquez Ortega, Yohanna Talancón Puentes, Mónika González Ortega, Zurisady Gómez Torres, Suleydis Hernández Milán y Yuray Tolentino Hevia; son solo algunas de las voces femeninas de este territorio que a pesar una obra solida dentro y fuera de Cuba no son tan (re)conocidas debido a la misma dispersión geográfica y a la casi nula crítica literaria.                                          

    Dimarys y Shatila (residente en España) tienen puntos en común en su poesía al tocar la sexualidad desde el erotismo descarnado y sensible. Mujeres sin tabúes que a través de un lenguaje femenino son capaces de poner al descubierto su propia sexualidad que sin lugar a dudas es la sexualidad de otras muchas mujeres que por pudor, educación o tradición suelen callar.

    Desde la cotidianidad, el peso de los días, desde el existencialismo y la habilidad para conjugar las palabras de formas reflexivas que al oído del lector suenan como frases conocidas tejen Andrea, Gilda, Yasmín, Teresa, Maritza, Wayna y Marilú sus versos.

    Dueñas de la palabra desde un pensamiento racional, identitario, marcado con el seguimiento a la tradición de la décima pero con un alto concepto del valor del significado y significante poético se encuentra la familia de Armas, cuya raíz es  Encarnación y luego le sigue su hija Selene y las nietas  Arianne y Arlene.

    Elizabeth, Nuris y Felicia; tres escritoras que además de la décima incursionan y con la misma calidad en otras composiciones poéticas como el haiku, el soneto, el verso libre y la narrativa.   

    El dinamismo y multiplicidad de versos nos muestran el amplio abanico poético de la región, debemos tener en cuenta que existen un vasto número de escritoras jóvenes de menos de 30 años de las cuales no hago referencias pues no domino sus nombres pero si se del trabajo de los asesores literarios en las Casas de Cultura de los municipios.

    La visión femenina en una Cuba que se transforma día a día está presente en la obra de estas poetas que para nada se diferencia de la obra escrita por hombres, más allá del “toque sensual” con mano de mujer. Estas escritoras que viven en pueblos de campo viven la misma cotidianidad, sobresalto, carencias y sueños que todas las mujeres que las rodean, con las que comparten ya sea una taza de café o una cola, pero escribiendo una poesía entre muro que grita ser (re)descubierta.

    Güira de Melena, agosto 13 del 2021

    * El título de este trabajo surgió en una conversación con el poeta y realizador audiovisual Ulises Hernández Expósito, fue él quien se refirió a estas mujeres como que escribían Poesía entre muros.

    [1] Escritoras en la Cuba del siglo XX. Silvana Serafin (Università degli Studi di Udine).

    [2] “Sembrando Versos” es un proyecto en colaboración con la realizadora audiovisual y productora colombiana Karen Kaissal Salazar. Desde la Fundación Arte – Cultura, proyecto apoyado por el Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura de Colombia.

  • Estrofas Clásicas de 5 Versos

    Estrofas Clásicas de 5 Versos

    En la poesía hispana, las estrofas de 5 versos han tenido gran relevancia, no solamente en la
    historia de la poesía clásica, sino en la actualidad.
    Existen estrofas de 5 versos de arte mayor (>8 sílabas métricas), de arte menor (<=8 sílabas
    métricas) y mixtas (combinación de arte mayor y arte menor).

    Hablemos un poco de las diferentes estrofas clásicas.

    El Quinteto:

    Estrofa de cinco versos de arte mayor que utiliza exclusivamente 2 rimas “A” y “B” cuya
    combinación será a gusto del poeta, siempre y cuando no haya tres versos seguidos con la misma
    rima y que los dos últimos no formen un pareado.

    Entonces las posibles combinaciones válidas son:

    ABAAB;
    ABABA;
    ABBAB;
    AABAB; y,
    AABBA.

    Ejemplos:

    “Sólo la edad me explica con certeza 11A
    por qué un alma constante, cual la mía, 11B
    escuchando una idéntica armonía, 11B
    de lo mismo que hoy saca tristeza 11A
    sacaba en otro tiempo la alegría.” 11B

    Ramón de Campoamor

    “Ese vago clamor que rasga el viento 11A
    es la voz funeral de una campana: 11B
    vano remedo del postrer lamento 11A
    de un cadáver sombrío y macilento 11A
    que en sucio polvo dormirá mañana.” 11B

    José Zorrilla

    “Todo en ella encantaba, todo en ella atraía 14A
    su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar… 14B
    El ingenio de Francia de su boca fluía. 14A
    Era llena de gracia, como el Avemaría. 14A
    ¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!” 14B

    Amado Nervo
    (Fragmento)

    La Quintilla:

    Estrofa de cinco versos de arte menor, comúnmente octosilábicos, con dos rimas consonantes
    “a” y “b”, distintas que se organizan a gusto del poeta, con la condición de que no haya tres
    versos seguidos con la misma rima, de que los dos últimos no formen pareado y de que ningún
    verso quede suelto.

    Por tanto, las combinaciones son:
    abaab,
    ababa,
    abbab,
    aabab,
    aabba.

    Su esquema, en principio, derivó de una redondilla a la que se añadió un verso.
    Cabe destacar que la métrica de los versos puede ser menor, pero siempre uniforme, por ejemplo,
    puede escribirse una quintilla hexasílaba (con 5 versos de métrica 6).

    Ejemplos:

    “En tu cariño pensando, 8a
    en vela pasaba el día… 8b
    y por la noche, soñando, 8a
    soñando que no dormía. 8b
    Tu querer me va matando.” 8a

    Manuel Machado (ababa)

    “Beldad, como por despojo, 8a
    van en copla a vos las vidas 8b
    que defiendo con enojo. 8a
    Y ¿quién puede, sino un cojo, 8a
    abogar por las caídas?” 8b

    Francisco de Quevedo (abaab)

    La Lira:
    Estrofa de cinco versos, de los cuales dos son endecasílabos (el segundo y el quinto) y tres son
    heptasílabos (el primero, el tercero y el cuarto). El esquema de las rimas, consonantes, se
    organizan del siguiente modo: aBabB. Es una forma introducida, como todas las estrofas
    “aliradas” en el siglo XVI por influjo de la literatura italiana. Garcilaso de la Vega, Fray Luis de
    León y San Juan de la Cruz fueron grandes exponentes de la Lira. Y aún ahora, en la actualidad
    aún es muy utilizada.

    Ejemplos:

    “El aire el huerto orea 7a
    y ofrece mil olores al sentido; 11B
    tos árboles menea 7a
    con su manso ruido, 7b
    que del oro y del cetro pone olvido.” 11B

    Fray Luis de León

    “¡Oh noche, que guiaste! 7a
    ¡Oh noche amable más que el alborada! 11B
    ¡Oh noche que juntaste 7a
    Amado con amada, 7b
    amada con el Amado transformada!” 11B

    San Juan de la Cruz

    “Pupilas sin pulmones 7a
    se fosilizan, beben del pasado 11B
    entre otoños llorones 7a
    su esqueleto ahogado 7b
    en ese estanque de beso dorado.” 11B

    Ana María González

    La Quinta:

    Es una estrofa de cinco versos de métrica uniforme. Puede ser de arte menor o de arte mayor,
    pero requiere uniformidad. El esquema de las rimas es consonante, siendo de arte menor: aabbb;
    y de arte mayor AABBB.
    Es una estrofa moderna, introducción de una poeta venezolana como parte de un esquema poético
    mayor, pero también puedes ser usada en forma independiente.

    Ejemplos:

    “El canto de las aves 7a
    armónicas y suaves, 7a
    bajo cielos azules, 7b
    mil pañuelos de tules 7b
    bajo los abedules.” 7b

    Alda Pascuzzo-Lima

    “Tan cerca aguarda la real rivera 11A
    dispuesta a lustrar las piedras que hubiera 11A
    dar riego, abono, que al desierto poble. 11B
    Y cantando con las aves de un roble 11B
    separe la pena de mi faz noble.” 11B

    Carlomagno García

    Algo, si se quiere, curioso, es que las estrofas clásicas de 5 versos utilizan solamente 2 rimas, más
    allá de la métrica, siempre 2 rimas.

    En la próxima entrega hablaremos de las “Estrofas Clásicas de 6 Versos”.

  • Estrofas de 4 versos Mixtas: Del Cuarteto Lira a la Estrofa Sáfica

    Estrofas de 4 versos Mixtas: Del Cuarteto Lira a la Estrofa Sáfica

    Ya hemos hablado de la importancia de las estrofas de 4 versos en la poesía hispana, no sólo en la
    historia de la poesía clásica, sino en la actualidad.
    Anteriormente analizamos las estrofas de 4 versos de Arte Menor (8 sílabas métricas o menos) y
    de Arte Mayor (más de 8 sílabas métricas), ahora hablaremos de las estrofas de 4 versos Mixtas.
    Con “Mixtas” queremos hacer una recopilación de las estrofas más significativas y ampliamente
    utilizadas de 4 versos que combinan versos de arte menor y versos de arte mayor.
    Como suele suceder con las otras estrofas pueden ser un poema en sí mismas, o pueden formar
    parte de un poema mayor, ya sea del mismo tipo de estrofa, o combinadas con estrofas diferentes.
    ¡Comencemos!

    El Cuarteto Lira:
    Es una estrofa de cuatro versos que combina heptasílabos y endecasílabos. Es una de las formas
    aliradas” introducidas en España desde la literatura italiana.
    Tiene la particularidad de que la manera de combinar los versos es variable; pero la disposición
    de rimas, sigue dos esquemas fundamentales:
    – O riman primero y tercero y segundo y cuarto; o,
    – riman primero y cuarto y segundo y tercero.
    Es una estrofa de rima consonante. Sin embargo, algunos poetas han utilizado el mismo esquema
    con rima asonante.
    Los esquemas posibles serían: AbBa, aBAB, AbAb.
    Veamos un típico ejemplo AbAb:

    ¡Cuán solitaria la nación que un día (A11)
    poblara inmensa gente, (b7)
    la nación cuyo imperio se extendía (A11)
    del Ocaso al Oriente! (b7)

    José de Espronceda

    Ahora veamos ejemplo de su aplicación asonante:

    ¿Adónde voy? El más sombrío y triste (X11)
    de los páramos cruza, (b’7)
    valle de eternas nieves y de eternas (X11)
    melancólicas brumas. (b’7)

    Gustavo Adolfo Bécquer

    Pueden notar, un uso común en Bécquer, que su esquema deja libres los versos 1 y 3, y rima en
    asonante los versos 2 y 4.

    El Cuarteto Lira Suelto:
    Es una combinación de tres heptasílabos seguidos de un endecasílabo que no llevan rima, ni
    asonante, ni consonante (todos son versos libres).
    Veamos un ejemplo:

    A la orilla del mar,
    en una hermosa acera
    de una gran avenida,
    nos sorprendió un suceso prodigioso.

    Jorge Guillén

    La Seguidilla Gitana:
    Cuando analizamos las estrofas de arte menor, hablamos de la “seguidilla simple”, dado que
    aunque combina versos de diferente métrica (heptasílabos y pentasílabos) ambos son de arte
    menor.

    Cabe decir que la “familia” de las seguidillas es amplia.
    La Seguidilla Gitana es una estrofa que alterna hexasílabos (primero, segundo y cuarto versos)
    con un endecasílabo (tercero verso).
    Riman en asonante el primer verso con el tercero y el segundo con el cuarto (6a’6b’11A’6b’).
    Algunas veces sólo riman en asonante el 2 do con el 4 to versos.
    Se afirma que el mayor cultivador de la seguidilla gitana es Manuel Machado. Veamos un
    ejemplo:

    Las que se publican
    no son grandes penas;
    las que se callan y se llevan dentro
    son las verdaderas.

    Manuel Machado

    Otra de las variantes es que el último verso puede ser decasílabo, quedando la estructura
    (6a’6b’11A’10B’).

    La Seguidilla Real:
    Es otra variante de la seguidilla simple. Creada por Sor Juana Inés de la Cruz.
    Utiliza comúnmente rima asonante en los versos pares, quedando el primer y el tercer versos
    sueltos.
    El primero y el tercero son decasílabos, y el segundo y el cuarto hexasílabos, quedando la
    estructura original (10X 6a’ 10X 6a’).
    Veamos un ejemplo:

    Sin farol se venía una dueña
    guardando el semblante,
    porque dice que es muy conocida
    por las Navidades.

    Sor Juana Inés de la Cruz

    Posteriormente algunos autores la utilizaron con rima consonante en los pares, dejando los
    impares sueltos. Veamos un ejemplo:

    Apreciar el brillo de la aurora,
    bella bienvenida,
    la interconexión entre los seres
    en alta medida.

    La esencia misma de la bondad
    dulce y agradecida,
    luces, flores, aves, mariposas…
    ¡Gracias a la vida!

    Alda Pascuzzo-Lima

    La Endecha Mixta:
    Es una variante de la Endecha que alterna versos hexasílabos con versos heptasílabos y
    pentasílabos. En general, riman en asonante el segundo con el cuarto, mientras el primero y el
    cuarto quedan libres, quedando la estructura (6/7x 5a’ 6/7x 5a’).

    Río de Sevilla 6x
    ¡cuán bien pareces 5a’
    con galeras blancas 6x
    y ramos verdes! 5a’

    Lope de Vega

    La Endecha Real:

    Es una estrofa variante de la Endecha formada por tres versos heptasílabos y un endecasílabo.
    Esta estrofa fue inventada por Pedro de Espinosa en su poema “Los montes que el pie se lavan”.
    Su propuesta es consonante, rimando el primer verso con el segundo y el tercer verso con el
    cuarto, quedando la estructura (7a 7a 7b 11B).
    Veamos un ejemplo:

    ¡Oh, perdido primero
    tras un jabalí fiero!:
    no te pierdas ahora
    tras esa que te huye cazadora.

    Pedro de Espinosa

    Sin embargo se fueron sucediendo posteriores variantes, entre las cuales destaca la rima asonante
    entre el segundo verso y el cuarto, dejando libres al primer y tercer versos, quedando la estructura
    (7x 7a’ 7x 11A’).
    Por ejemplo:

    Rompe el volante leño
    los cristales turquíes,
    burlándose del Euro,
    que más cojea cuanto más le sigue.

    Francisco de Trillo y Figueroa

    La Estrofa Alcaica:
    Estrofa alcaica se entiende una estrofa compuesta de dos endecasílabos alcaicos, un eneasílabo
    alcaico y un decasílabo alcaico. Atribuida al célebre poeta Alceo de Mitilene.
    La estrofa alcaica fue ampliamente usada en el mundo latino, especialmente por Horacio, en sus
    Odas, y renovada por Carducci, consta de 4 versos sueltos, el primero y el segundo son
    decasílabos, formados por dos hemistiquios de 5, y terminados en palabra esdrújula, el tercer

    verso es un eneasílabo, comúnmente dactílico, y el cuarto es un decasílabo simple, quedando la
    estructura, sin acusar el ritmo, de la siguiente forma (10x 10x 9x 10x).
    Veamos un ejemplo:

    Tuve al mirarte cariño súbito,
    máximas ganas de estarme próximo
    a ti como sombra imantada,
    ¡como noche que abraza su luna!

    Alberto Salas

    Variante de la Estrofa Alcaica:
    El poeta Francisco de Medrano modificó la Estrofa Alcaida original en sus Odas.
    Creó dos propuestas, ambas consonantes, formadas por endecasílabos y heptasílabos.
    En la primera variante el primero y el segundo versos son endecasílabos y el tercero y el cuarto
    heptasílabos, y riman el primero con el cuarto y el segundo con el tercero, quedando la siguiente
    estructura (11A 11B 7b 7a).
    Veamos un ejemplo:

    Llégate al fuego, y quítame delante
    esos leños mayores. ¡Oh, qué brasa!
    ¡Y qué a sabor las asa
    Nise! ¡Y el Alicante

    qué tal es! Come bien, que están suaves
    las batatas, y bebe alegremente:
    que no serás prudente
    si necio ser no sabes.

    Francisco de Medrano (Oda V)

    (Nota: Cabe señalar que era de uso común considerar consonante el uso de la “v” y la “b”, por
    ejemplo, en el primer verso de la segunda estrofa “suaves” y el cuarto verso de la misma
    “sabes”.)

    En la segunda variante los tres primeros versos son endecasílabos y el cuarto heptasílabos.
    Igualmente riman el primero con el cuarto y el segundo con el tercero, quedando la siguiente
    estructura (11A 11B 11B 7a).
    Veamos un ejemplo:

    Sosiego pide a Dios en su desierta
    y alta mar, el piloto a quien la luna
    nubes robaron tristes y ninguna
    le luce estrella cierta.

    Francisco de Medrano (Oda XXIV)

    La Estrofa Sáfica:
    Es una estrofa de cuatro versos, originaria de Italia, que trata de imitar los metros clásicos. Se
    compone de tres endecasílabos sáficos y de un verso pentasílabo, normalmente con acento en la
    primera sílaba (verso adónico).
    Es muy parecido a un cuarteto lira.
    Apareció en España como muchas otras estrofas de origen francés e italiano, en el siglo XVI. Al
    principio sin rima, pero en el XVIII, pasaron a rimar el primer verso con el tercer.
    Esa es la estrofa sáfica que utilizamos hoy en día.
    Esteban Manuel de Villegas y Miguel de Unamuno utilizaron mucho esa estrofa. Éste último
    introdujo variaciones y esquemas alternativos, en cuanto al orden y a la rima. Por ejemplo: 11A
    11B 11C 5b, nótese que riman el segundo y el tercero. 11A 11B 11A 5b, nótese que en este caso
    riman el primero con el tercero, pero también el segundo con el cuarto; 11A 11B 7c 5b, nótese
    que riman el segundo con el cuarto, pero hace la introducción de un heptasílabo en el tercer
    verso.
    Veamos un ejemplo:

    Tú me levantas, tierra de Castilla,
    en la rugosa palma de tu mano,
    al cielo que te enciende y te refresca,
    al cielo, tu amo.

    Miguel de Unamuno

    Existe una variante de la estrofa sáfica conocida como “Estrofa de Francisco de la Torre”, de la
    que se diferencia sólo por tener el cuarto verso heptasílabo; sin rima, y quedando la métrica 11X
    11X 11X b7.
    Veamos un ejemplo:

    Escuchad vos mis quejas, que mi llanto
    no es indicio de no rabiosa pena;
    no vayan tan perdidas como siempre
    tan bien lloradas lágrimas.

    Francisco de la Torre

    En una próxima entrega, hablaremos de las principales estrofas de 5 versos y de 6 versos.

  • A un año de su nacimiento el mepi camina solo por el mundo

    A un año de su nacimiento el mepi camina solo por el mundo

    «Un poeta tiene un poder de imaginación
    que más allá de la invención, es una forma
    de exponer la realidad»

    Hector Gaibor

    Convertir números en palabras no es ninguna novedad, ni en el campo de la ciencia y mucho menos en los vastos espacios de la literatura, Lo que pudiera llamarse una curiosidad, es el hecho de asignarle a la rigidez infranqueable  de los números, un sentimiento. El arte en todas sus manifestaciones, constantemente  se vale de la matemática para establecer relaciones prácticas que permitan la comprensión   de sus límites y definiciones; por eso siempre vamos a encontrar en estas dos disciplinas vínculos irreductibles.

    La poesía no está exenta  de resistir las fuerzas magnética que ejercen los números sobre todas las cosas del universo, al contrario, pareciera ir detrás de dicho flujo, con actitud hipnótica y propiciando asociaciones con el fin de expandirse y amplificar la capacidad exteroceptiva en los seres humanos.

    Se pueden citar mil ejemplos concretos, donde millares (quizás millones) de poetas entremezclan sus creaciones a los designios de las cifras. Pero citaremos uno que nació en este espacio (Poémame) en abril de 2020, nos estamos  refiriendo a una estructuración estrófica que sigue la secuencia del número pi hasta el infinito; por consenso decidimos llamarla Métrica pi, compactada en un acrónimo simplemente  como Mepi.

    No sería un procedimiento justo afirmar que el Mepi nace como producto del azar, más bien surge de una necesidad derivada de los tiempos digitalizados que vivimos, digamos que fue un ciclo de continuos descubrimientos, en primera instancia como expresión de la nano poesía tan demandada en la voracidad de la era actual:

    Seré
    luz
    en la bruma
    sal
    que reverbera faro que evite tus naufragios.

    María Prieto; Seré Luz, Mepi básico, España.

    Aplicando metro licencias en los monosílabos, la estructura adhiere la flexibilidad del lenguaje, a la verticalidad de un número irracional con infinitos decimales , pero que al igual que los sentimientos, no tiene razón constante, por ello se presta para que sobre sí, transcurra una frecuencia rítmica no acentual, sino poli versal, es decir, el ritmo se marca sobre la continuidad del verso integrando conjuntos con dos o más versos, según la secuencia escogida, lo cual permite que la isocronía de las palabras y la rima sean optativas o prescindir por completo de ellas de allí que: «Seré/luz» dos verso distintos cuya escansión es casi imperceptible durante la expresión oral, transmiten un solo sonido en el discurso, con sentidos gramaticales distintos. Del mismo modo «en la bruma/sal» fluye como unidad fonética, sin distorsionar la esencia emocional  que la autora quiere transmitir.

     Las formulaciones en métrica pi, no le restan autonomía a la construcción poética, por el contrario, pareciera flexibilizar en cierto modo lo que se quiere decir, garantizando su inserción en un patrón rítmico que allana los caminos hacia lo  estético, la  modulación transcurre  desde una hasta nueve sílabas por  verso, la extensión mínima de un Mepi se ha fijado en seis versos, pero cada poeta tiene la libertad de extenderse hasta el número que su propia inspiración decrete.  El poeta ,alagueño Juan Carlos Burgos, fue de los primeros en poner a prueba  la elasticidad de esta novel propuesta, y emprendió por cuenta propia la inversión  de un Mepi básico de seis estrofas para componer un Mepi espejado cuya conformación  se representa en dos estrofas; donde la segunda estrofa, inicia con la misma secuencia, en que termina la primera; y culmina donde aquella  comienza,  de modo que la antiimagen rítmica,  está distanciada  por el mismo número de versos, cumpliendo una propiedad suprayectiva. Esta impronta, ha permitido que otros poetas se sumen a la propuesta, ofreciendo sus creaciones con espontaneidad y variedad de formas.

    Bendita

    primavera
    de
    aires inquietos
    composición de la alegría,
    brotas con musicalidad
    sobre los campos
    luz
    y armonía
    don
    y fuego.

    María Jesús Hernández ; Primavera, Mepi espejado , España

    El instinto, el rapto, el intelecto y la cognición son posibles de cohabitar simultáneamente en una construcción poética de la naturaleza del Mepi, queda a discreción de la mano que escribe, la mente que piensa y el alma que siente, trazar las fronteras donde detenerse.  Desde Perú, el poeta Carlo Magno García nos presenta un Mepi extendido hasta el digito número once de la secuencia.

    Las flores,
    dos,
    extendidas
    en
    el ancho mar,
    caídas sin luna ni sol,
    muestran
    en su último abrazo,
    color de idilio,
    espuma
    y olas de amor.

    Las Flores; Carlo Magno García Ruiz (Perú).

    Como sustrato consustancial del Mepi, en primer lugar, encontramos un impulso emocional del subconsciente que dicta la necesidad de plantear un esquema, que de algún modo, refleja la constricción del espacio físico durante el confinamiento, por la contingencia sanitaria que se vivía en aquel momento; toda manifestación artística individual, guarda una estrecha relación con el contexto histórico y social en que se desenvuelve el sujeto que la exterioriza. De tal manera que sin plantear esto como objetivo, el Mepi sugiere la idea de seguir un marco prescrito dentro de la secuencia pi a manera de norma, pero al mismo tiempo ofrece un abanico de posibilidades para su expresión y exposición. He allí la similitud con el tiempo actual, los números de pi simbolizan la casa; —una gran casa, — sin salir de ella, el poeta puede escoger uno de los muchos lugares que ofrece dicha casa para su permanencia y estadía sin caer en el hastío. Alda Pazzcuso desde Venezuela, optó por incorporar un estribillo a una configuración básica, cuyo metro,cohonesta con los primeros tres dígitos de la constante.

    ¡Cantemos
    con
    esperanza!
    Amigos
    de
    los heridos
    los
    desamparados
    unámonos todos por ellos.
    ¡Cantemos
    con
    esperanza!
    Podemos
    con
    muchas ganas
    si
    canalizamos
    todo nuestro enorme poder.
    ¡Cantemos
    con
    esperanza!
    Ideas
    de
    color rosa,
    mil
    corazonadas
    guiando nuestros pasos al bien.
    ¡Cantemos
    con
    esperanza!

    Alda Pascuzzo, Mepi con estribillo (Venezuela)

    Otro componente de la fibra imaginaria de esta propuesta poética es la relación filial, que vincula dos estadios  muy bien distinguidos en todo proceso artístico: la creación y el descubrimiento; el poeta crea con la palabra (situaciones, cláusulas, sentencias y resoluciones) y descubre con la forma métrica aquello que lleva dentro de sí (emociones, sensaciones, intuiciones). El  Mepi  como herramienta  o vehículo práctico,   permite escarbar regiones ocultas y aptitudes que subyacen en la psiquis del poeta y que este, antes no se vio motivado a explorar. 

    América
    si
    yo me acuesto,
    tu
    sentir tecleas.
    América, tiendo a ti extensa
    cuerda
    desde mi azotea.
    Tu calor seca
    mi llanto,
    tu acento alegra
    la música. ¡Baila América!
    Elévame a tus cordilleras.
    Selvática y volcánica,
    austral y tropical. Diversa.
    Ser llama,
    cóndor,
    jaguar,
    tapir, guanaco, tucán,
    colibrí
    bebiendo en tus flores
    sueñan
    estos decimales
    de homenaje.
    América,
    orillas
    de luz, páginas de arena
    escritas.
    Genios
    de universales letras.
    Cae mi tarde en tu mañana,
    mi alma en tu tierra.

    Juan Carlos Burgos , América, Mepi cero,(España)

    En los escritores y poetas siempre está latente el desafío de jerarquizar los sentimientos que afloran con el caos propio de los torrentes, que aspiran un remanso para plasmarse dentro de la obra de modo coherente, conformando sintagmas que dan un sentido, sin detrimento de la esencia originaria que los produce, El Mepi es capaz de contribuir en dicha jerarquización desde tres posibles escenarios, piramidal: cuando inicia en el primer dígito de pi, en espiral, cuando adopta los esquemas espejados y lineal, cuando escoge la secuencia que mejor se ajusta al argumento.

    Actúas
    con
    tal frialdad
    con
    tal saña, mientras
    muriéndome estoy cada día.
    Ignoras
    que
    en su abrazo,
    yo
    soy más mujer de
    lo que algún día fui contigo.
    Llegaste
    tú,
    tierno amante
    con
    flores y poemas,
    noches de pasión desmedida.
    Abrí
    mi
    corazón
    y
    confíe una vez más
    en la aventura del amor.

    Selene Navidad; Tierno amante , 4 estrofas Mepi, (México)

    En todo cuanto es visible en los tiempos que nos ha tocado vivir, preexiste un efecto de permeabilidad, cuyo carácter bidireccional, es un factor que va calando inconscientemente en los registros selectivos de preferencia de cada individuo, sin distinciones de los estratos sociales, o brechas generacionales, solo basta una coincidencia de intereses, para que una propuesta, vaya de un espectador a otro y vuelva al ente propulsor con nuevos signos de vigencia.

    El Mepi propicia la penetración en un elemento que forma parte de otros sistemas ajenos a la poesía, que sin ser del todo ignorado, no tiene un protagonismo determinante, como patrón de medida en la poesía. Cuando el poeta despoja el velo presunto de misterios que envuelve esta constante, ya palpa la misma como un evento lógico, aun siendo de naturaleza irracional desde su concepción , es allí donde se cumple la bidireccionalidad aludida anteriormente y el número comienza a tener otro sentido por efecto de la indagación, a medida que el poeta indaga sobre los números, recibe satisfacciones y gozo.

    Morder
    tu
    cuello quiero
    ¡Oh
    bella mortal!
    Para probar de la exquisita
    sangre
    que de tu piel mana.
    ¡Ven hacia mí!
    Serás
    tú, mi alimento
    he de saciarme de ti.
    Y en un amor tan inmutable
    unimos nuestras almas
    cual eclipse total y eterno.
    ¡Oh dulce
    dama
    nocturna!
    Mis labios están sedientos
    deseando
    tus húmedos besos…

    Said Morión , Vampírico amor; Mepi extendido (21), Colombia.

    La tecnología al contrario de las artes, sufre continuos procesos de caducidad originados por su misma evolución, aunque mantenga los principios científicos que los sustentan, las técnicas de cómo construir por medio de la tecnología, son tan variantes como diversas. las artes por su parte tienen la propiedad de prevalecer en el tiempo, y siempre encontraremos referencias artísticas cuya vigencia parece perpetuarse.

    ¡Domingo!
    Y
    borbotea
    la
    grácil ternura
    ardid de olvido en la atrición.
    Duele
    esta soledad,
    castigo impuesto
    sobre hechos
    de una torpeza
    que fermenta la dulzura.
    En el luminoso horizonte
    motean nubes grises
    que alteran el límpido vidrio,
    traslúcido,
    diáfano,
    a triste,
    cuando el alma reverbera
    alegría:
    glóbulos de espuma
    blanca.
    Dolor de domingo
    es dolor,
    tristeza
    que miente,
    obscena duda que nubla
    su luz;
    duda,
    duda necia y tozuda
    que oscurece el sol y restaura
    domingos tristes.
    Tristes,
    pierden su brillo
    sin fe en el trillo.

    Edel González; Domingo de feliz a triste, Mepi con estrambote, Cuba.

    El Mepi nace en un contexto tecnológico como acto de inquisición de un poeta en ciudad de Guatemala, (Alejandro Cárdenas) quien descubriera la necesidad dentro de esa cosa llamada espíritu que otro poeta en provincia de Buenos Aires , Argentina (Domingo Martínez) llevara como un virus, enquistado en las regiones del ser donde se guardan las inquietudes.

    Cerezo,
    flor
    que es luz rosa
    en
    la noche astrífera.
    Primavera es tu amor de pétalos.
       

    Oasis;
    luz
    de verano
    en
    la noche astrífera.
    Los niños juegan en el lago.

    Luciérnagas
    dan
    de su luz
    en
    la noche astrífera.
    Hojas crujiendo en pleno otoño.
       

    Destellan
    los
    fucilazos
    en
    la noche astrífera.
    Una ardilla y lluvia; es invierno.

    Mepi Sakura cuatro estaciones a cuatro plumas: Autores: Daniela Acosta (Venezuela), Silvia Bojart (Argentina), Said Morion (Colombia), Alejandro Cardenas (Guatemala)

    Ninguna manifestación artística requiere argumentos que la justifiquen, porque las razones del arte provienen de mundos internos, que pueden resultar a veces incomprensibles ante la legítima diversidad de percepciones y visiones que ondean por el universo, a quien corresponde la desaprobación o aceptación de una obra de arte, es al espectador, encarnado en multitudes de seres que experimentan algún tipo de sensación, ante dicha obra. En la era actual exponer la palabra o cualquier otra expresión ante el espectador, se ha visto favorecido por la influencia de las redes sociales en la cotidianidad. El Mepi se orienta como una forma de expresión de nuestro tiempo, cuyo fin último no es desplazar ninguna fórmula existente, ni intentar ostentosas   hegemonías en los espacios virtuales, sino contribuir como herramienta, para que los jóvenes poetas y los no muy jóvenes compartan su palabra con el mismo exquisito sabor del pan ante el ayuno, con el frescor del agua cuando la sequía comanda los escuadrones de la sed y con el amor, amor  imprescindible, cuando nos movemos dentro de las armoniosas buenas prácticas que tiene la humanidad.  La poesía es una de ellas, la historia así, lo ha demostrado, aunque han pasado más de mil años.

    Días pasan,
    y presurosos dejan su huella
    en el crepúsculo.
    Temor a perder
    el pasado, el futuro.
    Destino…
    va separando
    los
    corazones, esas almas
    sin regreso definido.
    Pánico inunda
    pieles adormecidas.
    Muy alejados,
    cada
    quien vive muchas vidas,
    y es
    turbio el
    cansancio muy soterrado,
    amándose en la lejanía.
    Las
    almas
    rotas
    buscando sin cesar
    aquellos amores perdidos.
    El sol
    se asoma en el horizonte,
    han
    pasado más de mil años,
    hay marcas,
    y
    el
    mar
    deja los surcos muy profundos,
    el frío
    calla las caricias nocturnas…
    ¡fin!

    Zenaida Sanoja (Varimar) ;Han pasado más de mil años, Mepi desde la secuencia 465 a 500 de pi. Argentina
  • Aves de paso: Rosalía de Castro y la «sed de amores»

    Aves de paso: Rosalía de Castro y la «sed de amores»

    Un poema de Rosalía de Castro, perteneciente a En las orillas del Sar (1909), dice así:

    Sed de amores tenía, y dejaste

    que la apagase en tu boca,

    ¡piadosa samaritana!

    Y te encontraste sin honra,

    ignorando que hay labios que secan

    y que manchan cuanto tocan.

    ¡Lo ignorabas…, y ahora lo sabes!

    Pero yo sé también, pecadora

    compasiva, porque a veces

    hay compasiones traidoras,

    que si el sediento volviese

    a implorar misericordia,

    su sed de nuevo apagaras,

    samaritana piadosa.

    No volverá, te lo juro;

    desde que una fuente enlodan

    con su pico esas aves de paso,

    se van a beber a otra.

    No deja uno de admirarse con la artesanía con que está construido, que no procede explicar en detalle aquí. Únicamente hay que decir que, después de pensar en ello, llegamos a la conclusión de que el tema se podía definir como «deseo y desprecio de un amor traicionero». La poeta (o la voz lírica) se deja besar por alguien que quería únicamente saciar su sed «de amores» (atención al plural: no amor, sino amores, que en lírica popular solía rimar con flores, como algo bello a disfrutar), siendo la consecuencia directa de eso, en este poema, que la poeta se encuentre «sin honra», clasificando esos besos como ímprobos o algo peor. Sin embargo, se llama a sí misma «pecadora», una pecadora que ayuda, a pesar de que la compasión que la mueve sea «traidora», porque sabe que se dejaría besar de nuevo. Finalmente, lo echa de menos con ese «No volverá…», pero se recompone a sí misma repudiándolo: 

    desde que una fuente enlodan

    con su pico esas aves de paso,

    se van a beber a otra. 

    Cito de nuevo estos tres versos finales porque son de suma importancia. El poema habla de «sed de amores» que hay que saciar. En este caso, el hombre es un Don Juan, tentador, irresistible, que la besa para apagar su sed con el consentimiento de ella, siendo la poeta (o voz lírica) «donjuanada» y «donjuanable» porque se deja y lo disfruta, porque admite que volvería a hacerlo. ¿No es esta contradicción una verdad eterna, un conflicto que muchos de nosotros tenemos y no hemos logrado resolver nunca? En esos tres versos hay escondida una parte importante de la filosofía del amor y del erotismo, o incluso de la psicología de las relaciones afectivas humanas. Esto es el sustrato que tiene que tener un poema para ser universal, que se sustenta además en elementos líricos de larga tradición en la literatura.

    En primer lugar, está la fuente. Desde la más remota antigüedad, la fuente se ha utilizado como elemento simbólico. Como símbolo que es, representa un concepto, una abstracción. En todos los casos que hereden la lírica medieval de tipo popular, va a significar ‘satisfacción amorosa’. Por eso, la fuente (manantial de agua fresca y pura, lo que mejor sacia la sed) va a estar relacionada con lo que conduce a ella y las maneras en que regocija: la sed y beber, o lavarse o bañarse. Rosalía de Castro, al igual que las muchachas protagonistas de la lírica popular de todos los tiempos, se identifica con ella, surtidora de agua pura, a modo de participación mística de Jung, porque el que tiene sed es él y va a saciarse con ella. Pero a ella le gusta, porque repetiría, a pesar de las malas consecuencias para su reputación: «Caballero, queráisme dejar, / que me dirán mal», decía una muchacha en la misma situación, en un poema popular (Frenk, 2008:81).

    El poema, que parece ser una expresión de repulsa a los donjuanes que utilizan mujeres para saciarse, tiene un trasfondo de apología del amor libre, de disfrutar los amores (en plural) sin importar demasiado las consecuencias. Ella es la fuente, pero no es un objeto pasivo, sino que se regala a sí misma en su satisfacción. Que vengan a saciarse la sacia al mismo tiempo a ella, porque ella es fuente, de modo que no necesita buscar la fuente. Hay que remarcar esto, porque desde la más temprana Edad Media, en las cantigas de amigo, ya se fusionaba la muchacha con la fuente mediante relaciones semánticas del lenguaje e imágenes representadas (Frenk, 2008:43):

    [Levou-s’ a louçana],

    levou-s’ a velida,

    vai lavar cabelos

    na fontana fria,

       Leda dos amores,
       dos amores leda.

    El mayor atractivo y distintivo de esplendorosa juventud de las muchachas, que es el cabello, se lo va a lavar a la fuente. Se combina así el elemento ‘atractivo’ de la fuente fría (que sacia) y la muchacha de hermosos cabellos (que sacia y se sacia).

    El siguiente punto a tratar es el verbo «enlodan». Aquí hay otro abismo de tradición literaria y de teoría amorosa. Se entiende que hay maneras de gozar de la satisfacción amorosa que proporciona la fuente dejándola anulada de su función tras el uso. En algunos poemas simplemente la fuente sacia, normalmente a ciervos que van a beber, sin mencionar que haya deturpación del agua sin importar cuantos ciervos beban. Sin embargo, a veces los hay que enturbian el agua, dejándola no apta para beber o bañarse. Siempre se suele añadir atractivo al agua con adjetivos como fríaclara, etc. Pero tras el paso por la fuente de ciertos sujetos, se usan verbos como enturbiarenlodar volver (revolver, remover). En este poema hay una inversión de los sexos y son ciervas, no ciervos, las que quieren satisfacerse, en este caso lavando la camisa (que era una prenda íntima), metonimia del hombre amado (Frenk, 2008:82):

    Cervatica, que no me la vuelvas,

    que yo me la volveré.

    Cervatica tan garrida,

    no enturbies el agua fría,

    que he de lavar la camisa

    de aquel a quien di mi fe.

    El paso del agua fría (y limpia) a turbia es un proceso más o menos rápido que ocurre con la visita y uso de la fuente por parte de alguien, como se ha dicho. Por tanto, si la facultad de ‘satisfacción amorosa’ de la fuente se pierde, es que el disfrute amoroso o el amor propiamente dicho se consumen. En el poema anterior, dice la protagonista: «que no me la vuelvas, / que yo me la volveré», es decir, «no estropees mi relación amorosa, que ya la estropearé yo». Ella sabe que su relación se va a consumir, que el chico y ella se van a dejar de amar. Pero quiere que eso ocurra por ella misma, no por la intromisión de otra que pueda desviar la atención del chico.

    Este hecho de que la satisfacción amorosa (el agua de la fuente) se pueda enturbiar expresa que hay relaciones amorosas que tienen caducidad y hay que disfrutarlas mientras duren. Incluso antes de que aparezca una tercera persona que anticipe el fin.

    Es así, por tanto, muy poderoso el símbolo de la fuente en materia de amores (también en otros temas). Uno puede estar en una relación donde el agua ya está turbia, incluso si ha aparecido otra cervatica, o si de por sí, de tanto lavar, beber o bañarse, el agua se ha vuelto inapetecible. En estos momentos, uno (o una) puede sentir sed y pensar, con extremo deseo, en una fuente de agua fresca y clara que pudiera aliviarnos del inclemente sol del verano… 

    Por eso no echemos toda la culpa a ese Don Juan. ¿La deshonró, se aprovechó de ella? No hay rechazo por su parte. Ella, la voz lírica de Rosalía de Castro, dejó que apagase su sed en su boca. Luego hablaría él (se lo contaría a alguien), porque enlodó la fuente con su pico…, siendo ésa la manera de deshonrarla, aparte de su evasión del compromiso: «No volverá…», por lo tanto se ha ido sin poder ser localizado. Y la supuesta promiscuidad: «se van a beber a otra».

    Por fin, llegamos al tercer punto que merece la pena atención, las aves de paso. Las aves son en la lírica popular símbolo de las ‘ilusiones’. Nos referimos a las aves normalmente pequeñas, que cantan, que están en las ramas de los árboles, no a grandes aves rapaces. Estas avecillas son las que inexorablemente apuntan a una ilusión o esperanza, de ahí la «avecilla» del famoso Romance del prisionero:

    […]

    que ni sé cuándo es de día

    ni cuándo las noches son,

    sino por una avecilla

    que me cantaba el albor.

    Las aves, que representan ilusiones, deseos o esperanzas (amorosas, por supuesto), van a nutrirse de la satisfacción amorosa (la fuente), porque la ilusión se hace más grande con la esperanza de satisfacción. Así ocurre en este otro famoso romance, Fontefrida:

    Fontefrida, Fontefrida

    Fontefrida y con amor,

    do todas las avecicas

    van tomar consolación,

    si no es la tortolica,

    que está viuda y con dolor.

    Por ahí fuera a pasar

    el traidor del ruiseñor;

    […]

    Normalmente, insistimos, cuando se habla de «aves» que adornan el paisaje o que se intentan cazar o atrapar, se trata puramente de ilusiones. En las cantigas de amigo, equivalen también a los peces, que son igualmente difíciles de coger con las manos. Pero, en el caso de Fontefrida, se especifican los tipos de pájaros: la tórtola y el ruiseñor, que tienen cada uno sus connotaciones. La paloma o la tórtola, como es natural, representa el amor fiel, mientras que el ruiseñor, que embauca con sus cantos (con su «piquito de oro»), se asocia con el amor de un Don Juan, sin compromiso y de goce.

    Pero a la «fuente fría», Fontefrida, van a beber todas las aves a tomar consolación. Van todas, de todo tipo, porque todas tienen en común que tienen sed.

    Rosalía habla de aves de paso. Esta denominación es maravillosa, porque, aunque las trate mal, por enlodar cada fuente en la que beben, tienen una connotación bella. A las aves de paso se las contempla con sosiego, con añoranza incluso, por volar ellas alto, donde no podemos llegar, o acuciándonos el deseo de ir con ellas, o al menos de saber adónde irán. Cruzan el cielo de lado a lado, en una bandada cuya forma organizada se mantiene más o menos fija en su peregrinación. No se puede asociar algo demasiado negativo a las aves de paso. Son igualmente inalcanzables que el resto de las aves de la lírica popular. Son también ilusiones.

    Ella repetiría su «pecado de compasión», de dar de beber a un ave de paso, aun sabiendo que sufriría después el juicio o rechazo social, la deshonra. Pero no puede negar que repetiría. Disfrutó, vivió el instante, que es lo que al final importa.

    Las aves de paso, las experiencias amorosas fugaces, que ilusionan durante un tiempo más o menos breve, son curativas. Este factor de la curación, de sanar el alma mediante el cuerpo, está en Fontefrida: «van tomar consolación«.

    Y concuerda con este dato la fantástica canción de Joaquín Sabina Aves de paso, una auténtica joya y todo un clásico de la juventud de muchos. Pongo el enlace por si quieren escucharla ahora mismo:

    Dice el inmejorable estribillo:

    A las flores de un día,

    que no duraban, que no dolían,

    que te besaban, que se perdían.

    Damas de noche

    que en el asiento de atrás de un coche

    no preguntaban si las querías.

    Aves de paso

    como pañuelos

    cura fracasos.

    Esta canción recoge lo dicho por la lírica popular, los romances y Rosalía de Castro. Es una verdad eterna. «Que te besaban, que se perdían», que se corresponde con el «No volverá, te lo juro» y «se van a beber a otra» de la poeta gallega. A ella sí le dolió, pero es un dolor menor comparado con el placer que le da. Joaquín Sabina ha aprendido a sobrellevarlo, o bien miente ligeramente con ese «que no dolían». Claro que duele siempre que una ilusión desaparezca, pero más vale que una ilusión aparezca y desaparezca a que no la haya habido nunca.

    Y ahí está, la curación que conllevan estos amores que apagan la sed: «como pañuelos cura fracasos». Sanan las heridas, las frustraciones, levantan el ánimo. Pueden revivir a un muerto. Pueden hacer ver a una persona dolorida tras una separación que hay más mundo, que hay mucho más por conocer y por disfrutar. 

    Hay que tener siempre una fuente de agua fresca para saciar la sed. Y si está el agua turbia, buscar una nueva fuente o dejar que se aclaren las aguas. Pero no se puede vivir sin beber.

    Bibliografía

    Frenk, Margit (2008). Lírica española de tipo popular. Madrid: Cátedra.