Poemas

  • Elvira Sastre, poeta

    Elvira Sastre, poeta

    Hoy vamos a hablar sobre Elvira Sastre*, poeta, escritora, filóloga y traductora literaria española, nacida en Segovia en el año 1992. Cursó sus estudios universitarios en la universidad Complutense de Madrid. Se aficionó a la lectura a temprana edad gracias a la influencia de su padre. Escribió su primer poema a los 12 años y cuando tenía 15 comenzó su blog «Relocos y recuerdos», poco tiempo después, ganó el Premio de poesía Emiliano Barral con el relato corto Saudade. Unos años más tarde se trasladó a Madrid para comenzar su grado universitario de Estudios Ingleses.

    Durante sus estudios Elvira continuó escribiendo y comenzó a participar en eventos poéticos, junto a cantautores y poetas de renombre. Después de la carrera, curso un máster en la Universidad Complutense de Madrid de Traducción Literaria.

    Su entrada en el mundo de la publicación literaria profesional se produjo de la mano de la editorial Lapsus Calami, con la que publicó Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo en 2013, con prólogo de Benjamín Prado. Asimismo, Prado fue quien introdujo a Sastre en el panorama literario de la poesía española contemporánea. Unos meses después, en mayo de 2014, la editorial Valparaíso Ediciones, con sede en España y en América Latina le propuso publicar su segundo poemario, Baluarte.

    Su obra, de una cierta intensidad, nos trae títulos como…  Tú la acuarela/Yo la lírica (Coautora) (2013), ​Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo (Lapsus Calami, 2014)​, Baluarte (Valparaíso Ediciones, 2014), ​Ya nadie baila (Valparaíso Ediciones, 2015)​, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor Libros, 2016), Aquella orilla nuestra (Alfaguara, 2018) y Días sin ti (Seix Barral, 2019).

    Estos son algunos de sus poemas más conocidos:

    Somos mujeres

    Miradnos.
    Somos la luz de nuestra propia sombra,
    el reflejo de la carne que nos ha acompañado,
    la fuerza que impulsa a las olas más minúsculas.

    Somos el azar de lo oportuno,
    la paz que termina con las guerras ajenas,
    dos rodillas arañadas que resisten con valentía.

    Miradnos.
    Decidimos cambiar la dirección del puño
    porque nosotras no nos defendemos:
    nosotras luchamos.

    Miradnos.
    Somos, también, dolor,
    somos miedo,
    somos un tropiezo fruto de la zancadilla de otro
    que pretende marcar un camino que no existe.
    Somos, también, una espalda torcida,
    una mirada maltratada, una piel obligada,
    pero la misma mano que alzamos
    abre todas las puertas,
    la misma boca con la que negamos
    hace que el mundo avance,
    y somos las únicas capaces de enseñar
    a un pájaro a volar.

    Miradnos.
    Somos música,
    inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables,
    luz en un lugar que aún no es capaz de
    abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos,
    porque la belleza siempre cegó los ojos
    de aquel que no sabía mirar.

    Nuestro animal es una bestia indomable
    que dormía tranquila hasta que decidisteis
    abrirle los ojos con vuestros palos,
    con vuestros insultos, con este desprecio
    que, oídnos:
    no aceptamos.

    Miradnos.
    Porque yo lo he visto en nuestros ojos,
    lo he visto cuando nos reconocemos humanas
    en esta selva que no siempre nos comprende
    pero que hemos conquistado.

    He visto en nosotras
    la armonía de la vida y de la muerte,
    la quietud del cielo y del suelo,
    la unión del comienzo y del fin,
    el fuego de la nieve y la madera,
    la libertad del sí y el no,
    el valor de quien llega y quien se va,
    el don de quien puede y lo consigue.

    Miradnos,
    y nunca olvidéis que el universo y la luz
    salen de nuestras piernas.

    Porque un mundo sin mujeres
    no es más que un mundo vacío y a oscuras.
    Y nosotras
    estamos aquí
    para despertaros
    y encender la mecha.

    QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESIA AÚN NO HA ESCRITO.

    Cualquiera diría al verte
    que los catastrofistas fallaron:
    no era el fin del mundo lo que venía,
    eras tú.

    Te veo venir por el pasillo
    como quien camina dos centímetros por encima del aire
    pensando que nadie le ve.
    Entras en mi casa
    —en mi vida—
    con las cartas y el ombligo boca arriba,
    con los brazos abiertos
    como si esta noche
    me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
    con las manos tan llenas de tanto
    que me haces sentir que es el mundo el que me toca
    y no la chica más guapa del barrio.

    Te sientas
    y lo primero que haces es avisarme:
    No llevo ropa interior
    pero a mi piel le viste una armadura.
    Te miro
    y te contesto:
    Me gustan tanto los hoy
    como miedo me dan los mañana.

    Y yo sonrío
    y te beso la espalda
    y te empaño los párpados
    y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
    arrugado en el cubo de la basura.
    Y tú sonríes
    y descubres el hormigueo de mi espalda
    y me dices que una vida sin valentía
    es un infinito camino de vuelta,
    y mi miedo se quita las bragas
    y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

    Beso
    uno a uno
    todos los segundos que te quedas en mi cama
    para tener al reloj de nuestra parte;
    hacemos de las despedidas
    media vuelta al mundo
    para que aunque tardemos
    queramos volver;
    entras y sales siendo cualquiera
    pero por dentro eres la única;
    te gusta mi libertad
    y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
    me gusta tu verdad
    y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

    Tienes el pelo más bonito del mundo
    para colgarme de él hasta el invierno que viene;
    gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
    y una boca que me mira mejor que tus ojos;
    guardas un despertar que alumbra las paredes
    antes que la propia luz del sol;
    posees una risa capaz de rescatar al país
    y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

    Y de repente pasa,
    sin esperarlo ha pasado.
    No te has ido y ya te echo de menos,
    te acabo de besar
    y mi saliva se multiplica queriendo más,
    cruzas la puerta
    y ya me relamo los dedos para guardarte,
    paseo por Madrid
    y te quiero conmigo en cada esquina.

    Si la palabra es acción
    entonces ven a contarme el amor,
    que quiero hacer contigo
    todo lo que la poesía aún no ha escrito.

    • Información biográfica extraída de Wikipedia
  • Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias Serna* nació en Menaza al norte de la provincia de Palencia en 1962.  En los años sesenta se mudó con su familia a Bilbao donde se licenció en Filología Hispánica  por la Universidad de Deusto. Fue precisamente aquí donde se inició en la poesía, dentro del grupo Poetas para el Pueblo, editores de la revista Zurgai, donde publicó su primer poema. Pasó algunos años en Madrid y actualmente vive en Salamanca.

    Su primer libro, ‘Un lugar para el fuego» recibió el Premio Adonais en 1984. Esta obra gira en torno al fuego como llama amorosa. Su segunda obra, «Memorial de Amauta» (1988) está impregnada de tintes surrealistas recibió el Premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco 1995. Escribe un tercer poemario, «Dados y dudas’ (1996) por el que recibió el accésit del premio Jaime Gil de Biedma 1996 y en el año 2003 publica «Antes de nada, después de todo», que agrupa toda su obra poética anterior. En este mismo año, publica «Intravenus», conjuntamente con Dolores Velasco. Y en 2005 «Lázaro se sacude las ortigas», quizás el más complejo de sus libros. Premio Villa de Madrid Francisco de Quevedo 2006.

    Es también editora del libro de María Zambrano: Algunos lugares de la pintura (Espasa  Calpe). Codirigió, junto a Cesar Antonio Molina la revista de poesía La alegría de los naufragios (Juerga & Ferror)

    En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria.

    Ha sido incluida en diversas antologías como Las diosas blancas, Ellas tienen la palabra (Hiperión), Poetas de los ochenta (Mestral), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Muchnik), Ab Ipso Ferro. Congreso Internacional de Poesía Fray Luis de León. Diputación de Salamanca, 2018, etc.

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas…

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas,

    las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

    entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

    arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

    alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

    a secar mi corazón encima de la empalizada.

    De «Dados y dudas»  1996

    Desde nunca te quiero y para siempre…

    Desde nunca te quiero y para siempre,

    desde todo y quizá y para siempre,

    desde el rotundo rayo que sube por la acequia de las horas

    al látigo crecido en mis pupilas ponientes,

    veloz mi voz, mi viento:

    vértigo de desembocadura

    y el más ingrato delta para acabar el viaje.

    Hasta la nada espero,

    hasta lo lejos de la memoria inútil y el cráter sin crepúsculo,

    hasta la duda embriagada de rótulos celestes,

    en la fiebre y la luna imantada de agosto.

      De «Un lugar para el fuego» 1985

    Imán de ti

                                                                                 Tengo una atmósfera propia en tu aliento

                          La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas».

                                                                                                                                   Vicente Huidobro

    Cuando te pienso se desatan atractores extraños,

    mi cuerpo se desplaza,

    se hace trizas en todas direcciones para encontrarte.

    Y así vuelvo a nacer cuando te abrazo.

    En el microclima de tu piel

    mis briznas se conjugan con verbos desconocidos,

    se recomponen

    lejos de las palabras párvulas y huérfanas.

    Así vuelvo a nacer

    con los poros imantados de ti.

    Tu piel tira de ellos en la distancia.

    Hundo mis pies en tu océano,

    me abandono a la química de las pasiones,

    y a un solo movimiento tuyo

    se ordenan mis hormonas, mis células, mis glándulas,

    en el concierto del deseo sin ataduras

                                                                                  ni sintaxis.

    Y creo más en ti

    que en el silencio sobrecogido de las catedrales.

    Contigo sobrepaso el umbral de todas las incertidumbres,

    en ti el cobijo, el dintel,

    mi bóveda, mi ménsula, mi arquitrabe gozoso,

    me edificas, me construyes, me sostienes.

    El metropolitano ruge debajo de mi casa

    como un dragón de horario estremecido

    y yo me protejo en la fortaleza de tus extremidades,

    vadeo un río toda la noche para buscar el refugio de tu origen.

    Tú mi atmósfera, mi espacio abierto

    para entrar y salir sin centinela.

    Traes un aire nuevo entre tus labios

    y ya no sé respirar fuera de ti.

    Cuando tú no estás

    el cielo detiene sus hélices de plomo,

    se enrarecen las palabras

                                         y no saben decirte.

    De «La sed del río»

    Ítaca no existe

    Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

    la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

    y la humedad de quince o más otoños

    y esta locura

    y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

    tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

    o esa vela gastada en noche de tormenta.

    Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

    Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

    Asciendo lentamente

    aquella escalera de los sueños freudianos,

    subo a los altares mínimos

    de mi propia insuficiencia.

    ¡Cuánto ayer empozado,

    cuánta breve mortaja,

    cuánto leve recuerdo!

    Sobre la cal de esta pared escribo un veexist

    He regresado y nada me esperaba.

    Quizá se vuelve como a la patria o al padre

    con un algo de herida

    y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

    Quizá se vuelve tarde,

    se vuelve ya sin tiempo.

    Desde el suelo

    una muñeca muerta me contempla,

    —una muñeca serenamente mueragost

    Me alejo

    con la desagradable sensación de haber profanado una

      De un  lugar para el fuego 1985

    *Datos biográficos de Wikipedia

  • Victoria: “He descubierto en la poesía una forma de redescubrirme y palpar lo intangible”

    Victoria: “He descubierto en la poesía una forma de redescubrirme y palpar lo intangible”

    Una de las cosas más maravillosas que me ha pasado en Poémame, es descubrir infinidad de poetas, que pareciendo que estamos escondidos detrás de las pantallas de nuestro pequeño mundo personal, nos asomamos constantemente para ver y mostrar que somos, que existimos, que estamos y que escribimos. A continuación una de esas personas que descubrí en este universo nuestro “poemaniano”.

    Hoy quiero acercaros un poco a Victoria, (@AlexaMar223 ), si es que aún no os habéis acercado a la delicia de su poesía.

    El título de la reseña es su carta de presentación de su perfil en Twitter y creo que es perfecta.

    Aterrizó en nuestro Bar de letras el 14 de Julio de 2018, pero parece que llevará con nosotros desde siempre.  

    Compañera  generosa en sus comentarios y amable en el trato, Victoria no deja pasar la oportunidad de dejar un saludo cálido y regarle a la vista y a la lectura palabras dulces sobre tu poema.

    Entrar en su poesía es adéntrate en un amplio mundo de metáforas, lirismo y adornados versos, cargados de sentimientos profundos y hermosos. Versos engalanados y palabras que además de contar adornan el universo del poeta.

    Vine devanando estrellas fusiformes,

    Que se contornean

    En la rueca de sus gestos.

    No deja indiferente al lector esa forma tan personal de jugar con las palabras, de contar con un verso adornado un sentimiento muy sencillo.

    Titilo

    Y crujen las horas muertas,

    Tras un desfile de lunas

    Que cosquillean el río.


    En muchas ocasiones nos dibuja imágenes casi oníricas, con un poso de verdad y profundo sentimiento.

    Allí,

    Donde la luna desnuda sus muecas

    Y lo primigenio cobra el aliento.


    En otras ocasiones el dolor se viste de gala y despliega un manto de versos sentidos, sensibles y amargamente bellos.  El dolor y la pena se sientas con cada frase y cada palabra.

    Amargo en mis ríos

    Cuanta hendidura

    de ancho suspiro.

    Corre por mis venas la tierra

    Y aquel vino que nunca probé.

    Se quebró la copa

    Se quebró mi amanecer

    Se rompieron las alas…

    -Y aún tengo sed?-

    Pero como ya he dicho en otras ocasiones, la mejor forma de conocer y entender al poeta es leyendo su obra. No dejéis de pasar por su rinconcito en poémame, estoy segura que no dejará indiferente a nadie.

    Os dejo unos poemas suyos para vuestro deleite, y el mío claro.

    Marca

    Vocifera la noche

    que amansa mis estrellas

    Es el pasaje

    viento que recala en leyenda.

    Se estiliza la eternidad

    tras pupilas

    de vida

    Absorbe el sonido

    Del grito entre cenizas.

    -Y suave muerdes mis heridas-….

    Y se desnudan fieras

    escondidas.

    Cuándo y como

    ya no importa

    tatuado en mi piel

    Y en mi sangre

    Despiertas y ardes de a gotas….

    Tocas mi orilla

    A tientas

    entre acordes magistrales

    que esfuminan la niebla…..


    Fue allí

    Fue en la comisura

    de su musa inquieta.

    O tal vez en la orilla

    de sus ojos tristes,

    En el agujero

    de su ternura

    Que comencé a nadar

    entre entelequias.

    algo sombrías,

    desnudas

    ~mas nunca huecas.~

    Su piel y la mía

    crepitan

    tras los párpados de la luna.

    Mientras el sol la muerde

    atrevido

    ~aún con lluvia.~

    Crece la marea

    Y nuestros poros se asustan

    de tanto gemido

    que atraviesa, nos cruza.

    dejando un sendero de pétalos

    entre su trémulo horizonte vivo

    su viento

    y mi cintura.


    Exilio

    Que pueden astillar las palabras,

    Con una copa de noche escarlata

    bebida sin sueño.

    Que pueden volar los ojos

    Y arder el silencio que falta.

    Que puedo trinar como ave,

    Si mis pies

    tocan piélago vivo.

    Que puedo exiliarme del abismo de ruidos….



    Perfume a cielo abierto

    A bocanada abierta, alas de seda.

    Inspirando universo.

    Exhalando estrellas.

    Eternidad juega entre las pupilas del espacio.

    Y mientras, mi esencia de mujer contempla,

    Silente,

    Sintiéndose eterna.

  • 3 poemas de Deepti Gupta, poeta india.

    3 poemas de Deepti Gupta, poeta india.

    Deepti Gupta es una poeta india. Fue profesora universitaria durante muchos años.Trabajó en el Departamento de Hindi de tres de las mejores universidades de la India. Se ha dedicado a la escritura en los últimos 34 años y ha publicado 18 libros. Ha recibido 16 premios literarios. Sus cuentos y poemas son parte del programa de estudios en su país y en otros países. En el año 1989 el Presidente de la India la designó  Asesora Educativa, en el Departamento de Educación, Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo en Nueva Delhi por un período de tres años.

    Ella
    Su mirada pétrea me hace temblar
    ella ha tejido el hastío a su alrededor
     inhala dolor y exhala agonía
    experiencias tormentosas han marcado surcos
    en su frente
    hay un desierto profundo
    en sus ojos, que dice
    que el destino fue cruel con ella
    le arrebató en forma atroz el calor de su espíritu
    aplastó sus deseos, sus ambiciones…
    ¡y la convirtió en una roca desolada!
    que se ha sumido en la desesperación
    quizás no vuelva nunca más
    cada vez que la animo
    para que nade contra la corriente
    me mira como si me preguntara… ¿por qué?
    todos mis esfuerzos para hacerla
    salir de su caparazón, han sido en vano
    parece que ahora el silencio férreo
    y el dolor desgarrador, se han convertido en su vida
    ella se regocija en ellos
    se  ha acostumbrado tanto
    que no puede imaginar
    su vida sin ellos
    alegrías, sonrisas, vítores y
     risas la irritan, le resultan extraños
    y la perturban
    su apariencia, su presencia,
    su existencia habla de esto
    sus ojos, sus labios, su rostro
    su aspecto, todo habla sin ambages
    de ella, de esas tormentas que
    ¡la desarraigaron para siempre!
    pero ella tiene un  coraje invencible
    para vivir así –
    ¡desarraigada y desperdigada!

    Hasta ahora
    ¿Quién soy yo?
    ¿por qué estoy aquí?
    ¿quién me puso aquí?
    pasé años y años buscando
    las respuestas a estas preguntas,
    rastreaba en mi alma, en mi espiritualidad,
    y en mi identidad
    pero solo encontraba
    millones y millones de preguntas…
    mi búsqueda fue infructuosa,
    en medio de una maraña de confusión,
    busqué en lo recóndito
    aunque el desasosiego me seguía aturdiendo,
    una vez más, un fuego profundo me indujo
    a explorarme a mí misma
    mi búsqueda comenzó otra vez,
    miré dentro y me encontré a mí misma,
    impotente y desvalida… no podía ver nada
    con claridad.
    La curiosidad se convirtió en ansiedad
    el caos de la curiosidad y la ansiedad,
    la cordura y la locura, la satisfacción y el
    descontento, la felicidad y la tristeza,
    la alegría y el dolor, la certeza y la incertidumbre
    hizo que mi visión se nublara
    y de nuevo volví a quedarme
    sin respuestas.

    Ser mujer
    Un río fluye dentro de mí
    y hay piedad en mi corazón
    llevo sueños en los ojos
    y el sol en mi rostro
    una sonrisa encendida en mis labios
    respiro amor, aspiro amor, vivo el amor
    derramo amor, revelo amor
    soy un viento del oeste, que se lleva
    las hojas muertas de las agonías
    y hago crecer las flores de la alegría
    tengo el poder de crear y regenerar
    puedes probar tu poderío
    puedes hacerme daño, puedes traicionarme
    puedes extinguirme
    pero no conoces mi poder de fénix
    me levantaré de mis cenizas
    y me transformaré en una nueva persona
    respiro en tu pesar y apaciguo tus nervios
    porque, deseo verte en paz y armonía siempre.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Amanda Gamero

    El miércoles día 4 de diciembre de este 2019 presentó la poeta Amanda Gamero, en la biblioteca Andreu Nin de Barcelona, su poemario “Palabras como vértebras” (Ed.Oblicuas).

    Palabras que se engarzan como vértebras que conforman esa invisible columna vertebral que nos sustenta, que nos conforma.

    El poemario está estructurado en cuatro partes, correspondientes a los cuatro elementos, y que se inician con una cita de un poeta: María Zambrano para el aire, Miguel Hernández para la tierra, Gloria Fuertes para el agua y Pablo Neruda para el fuego.

    AIRE: contiene los poemas más intimistas, de reflexión sobre ella misma y que rezuman un cierto dolor existencial.

    TIERRA: como dadora vida y receptora de muerte. Nos habla la autora aquí de las raíces, de la familia, de la amistad; también de esa muerte que
    trasciende la vivencia personal: las guerras, las personas desarraigadas…

    AGUA: donde se hace más patente la presencia nombrada del elemento. Lágrimas, escarcha, rocío, lluvia, lago, río, burbuja, sobre todo lágrimas…
    La tristeza mayor, que contrasta con la cita de Gloria Fuertes: “ Poetas, no perdamos tiempo, que al corazón le llega poca sangre”. Pero ese contraste está en la personalidad de Amanda, mujer de acción, capaz de todas las organizaciones y en quien se vislumbra el deje de un poso esencial de
    tristeza.

    FUEGO: encontramos en estos poemas el amor más pasional, el más disfrutado.

    La poesía de esta autora es clara, directa muchas veces, pero otras se va por los caminos de esa poesía pura de la que habla la cita de María Zambrano, esa poesía que constituye otra forma distinta de comunicación, la única radicalmente verdadera, que utiliza las palabras, sí, pero en la que el
    lenguaje se aparta del orden lógico del pensamiento racional y de su capacidad de engaño. A veces es una imagen:

    “… el silencio es un árbol

    y pone en mis manzanas verdes.”

    “Los ojos sin techo se reflejan

    en un horizonte de luces endiabladas.”

    Otras, un quiebro, como el verso final del poema en el que habla de la muerte de su perro:

    “—Fuimos cristal y nos rompimos—”


    O este en medio del poema “El balcón”:

    “pero a veces sale un balcón

    y te descubre el alma.”

    Otras empapa el poema entero:

    “Una mujer

    vigila tu nombre,

    y en sus pupilas,

    transitan las sílabas

    más bellas del Sahara.”

    Un libro, en suma, que hará disfrutar a las personas amantes de la poesía y convencerá a quienes todavía no la han probado lo suficiente como para contarse entre las filas de aquellas.

  • Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Hace poco se cumplió un año de mi aterrizaje poético en este hermoso lugar de versos que es Poémame. Casi desde el principio, quedé cautivada por la lectura de unos bellos poemas sonoros, vibrantes, pasionales, de rico lirismo y exótico lenguaje poético. Eran sus versos, los bellos versos de Ramón Pérez, Ray Pérez para todos los que formamos parte de esta bella comunidad de poetas. Poeta madurado, intenso, de raza… Un escritor prolífico, con más de cuatrocientos poemas en su perfil. Venezolano que presume de serlo; de Cabimas, a la orilla del Caribe que tanto ama.

    Más adelante, descubrí que no solo eran así sus versos, que así era también su propia persona, su talante: generoso, amigable, soñador, apasionado, desgarrado a veces…con un gran corazón.

    Sus poemas vibran y hablan por él a través de los sentimientos y las emociones que le van embargando en cada momento.

    Así se refiere a sí mismo en su propio perfil: 

    “Un poeta nace en la clandestinidad como hierro fundido en el éter. En las vértebras de huesos indolentes clavados en el cuerpo del imaginativo, idealista, soñador e incomprendido nauta.”

    Se declara admirador y lector asiduo de Rubén Darío, de Neruda o Benedetti; seguidor también de algunos de los poetas simbolistas franceses más representativos, como Baudelaire y Rimbaud. 

    “En la hondura del terraplén azul
    me acosté a ver las estrellas.”

    Y su influencia se hace sentir en su poesía utilizando un lenguaje musical, sonoro, brillante, en el que abundan los símbolos, los adjetivos, los vocablos exóticos, numerosas metáforas y sinestesias; bellas imágenes poéticas que sugieren y evocan todo tipo de sensaciones.

     “Acércate…
    Más cerca de mis sentidos
    empápame con tus labios
    rayo dilatador.
    Colores…
    Prismas…
    Luz…
    Brillos…
    Destellos…
    Tengo esperanza y miedo.
    Luz…
    Sol…
    Luna…
    Sombras…
    Volverás a fundir
    el incandescente hierro
    en la manta blanca
    que cobija mis manos de labriego
    y caminaremos por el valle de fuego
    entre estatuas medievales,
    castillos y dragones azules en vuelo.

    Ella es el universo…
    Estrella brillante
    que gravita en la ensenada crepuscular
    por donde se funde cielo y trópico…
    Sirena de mar.”

    Pero no se queda solo en la forma, pues aborda, así mismo, su mundo interior, personal e íntimo; reflejando sus diferentes estados de ánimo con imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    “La vida es corta y con altibajos 
    tan corta como el suspiro
    del atardecer.
    Somos pequeñas ménsulas
    ondeando en el mar.

    Quiero volver a pisar el peligro
    que alborota mis miedos
    es un grito de ayuda
    es un salto al vacío
    donde se esconden…
    mis penas
    donde amanezco perdido
    en este cielo,
    en este infierno.”

    Y ambos mundos coexisten en su poesía formando un todo.

    “¿Dónde estás inspiración?
    Divino elixir
    que emana de lo invisible
    como manantial dulce
    ¿Alma por qué huyes?
    En esta hora no me abandones.
    Soy tu existir
    soy un fardo de músculos
    y huesos…
    Y tú… el radal misterioso
    que mueve los hilos.”

    El hermoso mar Caribe (que él personaliza refiriéndose a él en minúscula) está imbricado y enhebrado en su poesía como un elemento más de su vida.

     “EL MAR”

    El mar me trae un suave susurro
    lo pensé perdido en tierra firme
    Yo… un desacoplado soñador
    del bajo mundo oceánico
    aspirante a capitán en un navío
    cargado de sombras y sueños inconclusos.
    Oh, ninfa del mar desapareciste
    dejándome en medio de este mar bravío
    a merced de feroces peces y despiadados
    monstruos marinos.

    Mirando el atardecer en su plenitud
    una banda de gaviotas pasa
    aullando su tedio y las aguas agolpadas
    en este caribe mar
    se reúnen y le dicen adiós
    a ese tropel de aves
    que rayan el cielo azul celeste.
    Más siempre ese susurro
    ha estado ahí como aguijoneando mi carne
    sin proferir palabras solo permitiendo
    que el crepúsculo tueste
    mi rostro de quimeras y estíos pesares.

    Así como Rimbaud se embarcó
    en su barco ebrio.
    Así… lo hago yo en esta barcaza
    solo que mi navío permanece amarrado
    en esta orilla del terraplén.
    Solo la alquitrana luna,
    en vez en cuando se asoma
    y deja caer sobre mis pertrechos
    sus anclas de tornasol
    y sus hilos de plata.
    Sigo absorto a través de las batientes olas
    escuchando ese suave susurro
    esperando a que no se desvanezcan
    los sueños.

    El amor fluye mágicamente en sus versos; a veces apasionado; calmado, sereno y maduro, otras…

    “TU MÁGICA SONRISA”

    Lucero argento
    que en delirante cascada
    rueda por tus cabellos negros
    y se impulsa como alerta centinela
    por un valle de azul sereno


    Tengo la fortuna y el aval
    de palpar tu cúspide planetaria.
    Cristal de cuarzo~~
    Jaspe rosado~~
    Roca amatista~~
    Petrificados en el ombligo
    del bosque eterno.
    Haz que esta noche no acabe
    y que el plenilunio de tus ojos
    no se cierre.
    Barbacoa del silencio
    este mar embravecido
    en tu boca de algas
    abre cauces y torrenteras.
    Mi barco acorazado
    rompe los helechos,
    tritura el granito del deseo
    y la alambrada gótica
    sostiene las paredes del olvido
    y explora
    tu mágica sonrisa.

    Sus versos se cubren con la pátina nostálgica y melancólica del paso implacable del tiempo, que hace estragos en el cuerpo y en el alma… Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales.

    “EL TIEMPO EN MIS PUPILAS
    SE AMONTONA”


    El tiempo en mis pupilas
    se amontona
    el viento desplomado
    atraviesa arando los surcos de mi piel;
    de mi rostro senil.
    las manecillas del reloj de arena
    el mar las borra…

    Ya no soy capaz
    de echar andar los veleros
    en esta tibieza soledad
    anclado
    en el muro lacustre
    de la lobreguez.

    Ya no soy capaz
    de doblegar el claroscuro
    de la embriaguez.  
    Navego
    por el sórdido océano azul,
    descalzo y sin vértebras.

    Los años caen
    humedeciendo el alba.
    Envejecemos
    tan de prisa
    que el viento
    en retorno nos trae pisando.

    Las nociones del tiempo
    nos muestran
    una paradoja existencial
    ¿El tiempo es lineal
    o da vuelta en círculos?

    De algo estoy seguro
    el tiempo es eternal.
    Los años pasan
    como suenan
    las guitarras del olvido
    y el aroma de sándalo
    diluido
    en la estancia se ha ido.

    Los años pasan
    lo supe esta mañana
    cuando te besé
    en la cama.
    Que importan los años
    si a esta edad
    todavía puedo endulzar
    de miel tus labios.

    No perdamos la calma,
    el tiempo corre de prisa.
    Mejor que sea la portátil lluvia
    que nos haga florecer;
    siempre juntos
    y así tomar el café
    mirando la puesta de sol
    más brillante desde la ventana.

    Descripción: https://www.notilogia.com/wp-content/uploads/2015/06/Simbolos-naturales.jpg

    Y para terminar, estos tres poemas que dibujan magníficamente la tristeza del destierro, la ausencia…el amor y el dolor de su hermosa tierra venezolana…

    “LEJOS”

    Lejos de mi país
    recojo el fruto del exilio
    solo el silencio
    me da abrigo.

    Alma taciturna no
    pierdas el arco iris
    que te alumbra…

    “LA CALLE ESTÁ VACÍA”

    La calle está vacía…
    Hace rato…
    No se ven las hojas del tardío otoño.
    Las hojas tardan en caer
    aturdiendo el silencio del mediodía.

    Los hijos se han ido a otras latitudes
    en busca de sus sueños…
    Se han desplazado
    de su terruño de algodón.
    La calle está vacía…
    De esperanza y una sordera de cigarras
    que taladran los tímpanos
    con su áspero cantar.

    Y la espada del sol
    como Damocles se encima como arma hiriente.
    Por la calzada la luna espera para brillar.
    Estelas brillantes
    se vierten en el posadero
    del colibrí rayado
    que no quiere despertar.

    “ALGÚN DÍA VOLVEREMOS A TI”

    Algún día volveremos a la tierra dulce
    donde el crepúsculo amontona los rayos de luz.
    Venezuela siempre Venezuela…
    Mi mariposa de colores.

    Navegas en un mar de brumas y en tu dulce aroma
    de mujer infinita quiero fundirme.

    Habitas en mis sueños, en mi almohada
    y en lo más hondo de mis entrañas;
    me acechas como el viento cuando
    cose las pestañas de los nevados picos perpetuos
    de la majestuosa montaña.

    Venezuela la de ojos tristes y lágrimas rotas
    cargadas de esperanza por un nuevo tiempo.

    Llenas mi alma de suavidad y frescura
    cada vez que el cóndor pasa
    rayando las paredes del monte andino.
    Aguanta y soporta estos vaivenes que
    el mar con sus olas nunca te abandona.

    Oh, mi país bajo tu suelo corren venas partidas
    y un alud de rocas sutiles refrescan tu choza
    levantada con barro pulido oculto entre
    alambradas de rocas por donde las bestias
    pasan descalzas a tumbarse en las puertas
    del caribe mar.

    Venezuela siempre Venezuela
    donde las montañas se abrazan
    con el frondoso Araguaney
    y los espinos secos vuelan hasta tocar
    la gravedad del firmamento.

    En la molicie bóveda nocturnal

    un enjambre de estrellas socava
    el manto graficado de tu diamantino suelo.

    Algún día volveremos a ti…

    ………………………………………

    Fue difícil para mí hacer esta selección entre tanto poema hermoso. Espero que, como yo, disfrutaran de su bella poesía.

  • 3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    Ana María Velázquez.Poeta, narradora, ensayista. Nacida en Caracas. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela UCV. Magister Centro de investigación de mujeres, DUODA, Universitat de Barcelona, España. Egresada del VIII Taller de escritura del CELARG, dirigido por Eduardo Liendo, 1994. Publica sus primeros textos en El Diario de Caracas, 1995, gana el 3er lugar en el VI Festival de cuentos ucevitas, 2003, cuento que aparece publicado en la Revista Nacional de Cultura el mismo año. Publica Con los ojos abiertos, 2008 (cuentos); Creí que me besarías antes de partir, 2009, (cuentos); Al azar del viento, 2009 (novela); Cadaqués, palacio de viento, 2013;  Extranjera de por vida, 2013, Mención Especial del Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre, Cumaná, Venezuela, 2013. Sus textos han sido publicados en Barcelona, España, Ecuador, México, Alemania y Estados Unidos y aparecen en varias antologías.

    Puedo ser extranjera
    en cualquier parte
    no sólo aquí
    en todo el continente
    volar sobre murallas
    ir hacia el silencio
    con las mujeres pobres
    con las mujeres de la tierra.

    Causa común
    Confundí el día con la noche
    el idioma con la oscuridad
    de los ancestros
    la lengua con un beso
    de serpiente
    la causa común
    con una guerra de cuarto nivel
    quise ser quién no soy
    alguien que tocaba a redoble
    una marcha triunfal
    que nunca existió.

    Cien soles
    Morirán cien soles
    ahogados en el mar
    yo no moriré
    estaré contigo
    con mi alma
    siempre
    cada vez
    que el ave nocturna
    cante solitaria
    imitando un nombre
    de mujer
    seré yo
    quien florezca
    extraviada sobre la tierra.

    (Del poemario “Extranjera de por vida”. Editorial Lector Cómplice.

    Caracas 2014.

  • Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Nurit Kasztelan (Buenos Aires, 1982) es una matemática que escribe versos y que tiene una librería en su propia casa de Buenos Aires.

    Ha publicado Movimientos incorpóreos (Huesos de Jibia, 2007), Teoremas (La propia cartonera, Montevideo, 2010), Lógica de los accidentes (Ed. Liliputienses, 2014, 2015) y en agosto de 2019, Después, también en la editorial extremeña de José Mª Cumbreño, Ediciones Liliputienses.

    Después es un poemario en el que la madre de la poeta es la protagonista de los primeros poemas.

    … La dureza de una madre a medias

    una familia a medias y yo

    qué.

    Cuál es mi pérdida

    Poemas llenos de miedo y gritos ante los que Kasztelan cierra los ojos.

    …y le hubiera cosido los labios

    para que se callara.

    El alhajero

    El resto de temas que se pueden leer en las páginas del poemario también están dañados, no solo la relación con su madre: la infancia, los viajes, el amor… y otros temas secundarios más del día a día.

    … Cada vez hay más distancia

    entre lo que contás

    y lo que en realidad querés decir.

    Después de ver el Monte Fuji

    … Cambiaría tanto

    por tan poco:

    unas horas más de sueño

    que se arregle el calefón

    seguir el orden natural de las cosas

    congelar los recuerdos…

    Intento inútilmente congelar los recuerdos

    No enamorarse.

    Lo sabíamos y jugábamos

    a creer en otra cosa…

    Una sola regla

    En definitiva, Después es un libro lleno de emociones con poemas y versos finales que golpean al lector. Versos de un pasado nublado que han llevado a la poeta a un presente incierto que se encuentra ante un futuro insondable.

    Después es una reflexión a cámara lenta sobre el paso de los años para anunciar ese futuro lleno de caballos galopando que solo será posible si somos capaces de olvidar mucho de lo que aprendimos para confiar en lo que vendrá más tarde, después.

    Me nubla el exceso de paisaje, lo visual

    funciona como un grafismo.

    Hay una sensación de ajenidad

    no en mí

    sino en las cosas.

    El presente es un todavía incierto

    y me imagino un futuro

    lleno de caballos galopando.

    Recuerdos que solo funcionan en formato polaroid

    Un poemario inteligente y emocionante. Aquí lo podéis comprar.

  • 3 poemas de Jamal E. Benhyaoun, poeta marroquí

    3 poemas de Jamal E. Benhyaoun, poeta marroquí

    Jamal E. Benhyaoun es un poeta marroquí. Es profesor titular de literatura inglesa y estudios culturales en la Universidad Abdelmalek Essaadi de Tetuán, Marruecos, y es autor de numerosas publicaciones en árabe e inglés, incluyendo Narración, Navegación y Colonialismo (Peter Lang 2006). Es profesor de poesía clásica y moderna y editor jefe de Poems on the Edge, una revista de poesía en línea y próximamente una antología de poemas. Su poesía tanto en árabe e inglés ha sido publicada en antologías y periódicos. Actualmente está traduciendo al árabe la obra de los aclamados poetas chinos Tian He y Meier. También es conocido por sus artículos de opinión y actualmente es director del grupo de investigación sobre literatura y traducciones interculturales. Ha participado en numerosos y prestigiosos festivales literarios, entre ellos LIFFT, cuya última edición tuvo lugar en Bakú, Azerbaiyán, en 2019.

    Libertad
    Mientras marchábamos con los dedos entrelazados… a veces
    las sombras oscilaban bajo los pinos y ramas colgantes
    ¿recuerdas cómo tropecé y salté como un niño
    y me dijiste
    «una rana no podría hacerlo mejor”…y nuestras risas chocaron con nuestros ecos
    nuestros egos se elevaron y nos volvimos suaves y ligeros.
    embalsamados en la luz del sol, luciendo frescos con  nuestras sonrisas etéreas por todas partes
    ¿recuerdas cuánto odiaba el chicle pero siempre deseaba oler el sabor azucarado de tu palma?
    ¡qué maravillosa fue la coincidencia entre tu cinta para el cabello y el color de mis ojos!
    los cielos se multiplicaron en cielos una y otra vez y nos sentimos libres…
    con las manos en los bolsillos,  y los hombros echados hacia atrás
    la respuesta estaba lista: perfectamente envuelta entre hojas marrones.
    sabía que la cena estaba sobre la mesa y que la tenue luz de la cocina proyectaba mi imagen sobre la pared, traicionando mi ausencia.
    por si acaso volvía a tropezar…
    por si acaso no tomo el tren aunque corra, corra y corra.
    “estaba contando las nubes que flotaban por encima de la casa»
    «miraba el cielo expandirse…»
    «¡qué poco convincente!», decía mi madre
    «estaba por aquí…»
    dije.

    Todo azul.
    Pinta el sol de azul
    por una vez
    planta algunos olivos al lado de la luna
    no dejes que las nubes sean solo nubes
    tu morada está entre el cielo y el océano
    a partir de ahí se empieza
    y le cuentas la historia de la creación a tu hijo
    en un sueño menos que un sueño
    sigue mi consejo
    ¡escúchala, escúchala!
    mientras ella se escapa corriendo en la distancia
    todavía puedes escucharla e implorarle
    permanecer tan cerca de ella como de la luna
    si yo fuera tú la coronaría con raros capullos de jazmín antiguo
    me gustaría que Orfeo gobernara a los pájaros
    y hacerla olvidar estas historias terrenales de vez en cuando
    aclararé mi voz dos veces y le cantaré por la tarde
    hasta que los ecos de mi canto tornen salvajes las aguas del Bósforo
    tu cielo debe seguir siendo azul
    sin una nube, ni una sola nube.

    La vida
    Mis esperanzas
    cuelgan de las ramas de olivo para contribuir por una vida mejor
    una vida como un río rápido
    refresca las rocas secas y los campos remotos
    brinda alegría a las mujeres que quieren sumergir sus pies en aguas espumantes
    invita al niño que todavía espera por un barco que lo lleve a navegar por los océanos de la fantasía
    un espejo cristalino
    para que una chica contemple su belleza más allá del tiempo
    el circo Maximus para ver la carrera de los gorriones
    y una pista de baile para exuberantes mariposas
    reinventa estrellas rutilantes en la superficie del agua
    mis esperanzas cuelgan en el armario
    entre una chaqueta y una camisa blanca
    esperando el momento, humedezco cada minuto como el rocío en las primeras horas
    fresco, perfumado y vivificante.
    son el botín que se guarda en el último cajón de la memoria del tiempo
    que se libera con cada suspiro, cada paso
    y con cada sueño anhelado que pinté en mi sueño que se despliega
    mis esperanzas son ilimitadas
    un imperio que se expande más allá de las fronteras
    envolviendo aguas antiguas y cielos sagrados.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • Voz de mujer: 5 poemas de Gioconda Belli

    Voz de mujer: 5 poemas de Gioconda Belli

    “Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía y te recorro entero, sendero tras sendero, descalzando mi amor, desnudando mi miedo.”

    “… ¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
    la noche?…”

    Poeta y novelista nicaragüense. Nacida en Managua en 1948.

    Nació y vivió en el seno de una familia acomodada; su padre, Humberto Belli, era empresario y su madre, Gloria Pereira, fue fundadora del Teatro Experimental de Managua.

    Dio a conocer sus primeros poemas en 1970. En ese mismo año ingresó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, organización entonces clandestina, que perseguía derrocar a la dictadura de Somoza y en la que luego militó hasta 1994. Fue una firme opositora a la dictadura. Perseguida por la policía se exilió en México y Costa Rica. Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista. Con el triunfo de la Revolución regresó a Nicaragua, desempeñó diversos cargos en el nuevo gobierno. Estuvo casada con Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes de la dirección nacional.

    Abandonó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, ”La mujer habitada”, publicada en 1988. Fue un éxito clamoroso de amplia resonancia internacional, aunque no dejó nunca de lado la poesía.

    En 1972 publica su primer poemario, “Sobre la grama”. Estos primeros versos causaron gran impacto en la sociedad nicaragüense en su momento, porque eran revolucionarios tanto en el fondo como en la forma; se atrevían a tratar aspectos de la sexualidad femenina que hasta entonces habían quedado relegados, por pudor, al ámbito privado y rompieron muchos de los tabúes existentes sobre el placer y el deseo sexual de la mujer.

    “Mi literatura no es femenina, es una literatura donde la mujer es protagonista. Mi literatura es la visión del mundo desde la perspectiva de la mujer”.

    Su poesía es muy personal e intimista. En ella fluyen como temas candentes: la mujer, el erotismo, lo social o su propio compromiso político.

    Reivindica el cuerpo, la sexualidad, el amor, el deseo…Para ella es natural escribir de lo que vive, de su cuerpo, del de su amado, de la naturaleza de su Nicaragua natal, de las distintas experiencias y etapas de la vida por las que pasa una mujer…Y se agarra a la poesía para tratar de entender el mundo que la rodea.

    “A mí, la poesía me acerca más a la tierra, a lo palpable y cotidiano.”

    En sus poemas, la mujer deja de ser el objeto pasivo de la poesía, la musa, para convertirse en protagonista de todo lo que ama, vive y siente. En ellos comparte sus propias experiencias en sus diversas facetas, trata del bienestar pequeño-burgués y las limitaciones sociales y clasistas, de la convencional imagen de esposa y madre. Hasta lograr encontrarse ya libre de ataduras y de ideologías, como una mujer independiente, aunque con conflictos y contradicciones.

    «Amo a las mujeres desde su piel que es la mía. / A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas, / a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora, / a la que lucha enardecida en las montañas, / a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad, / a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal. […] A todas las amo y me felicito por ser de su especie«.

    Habla también de feminismo, de libertades, de derechos, de igualdad de género y rescata al hombre como compañero en esa lucha por la igualdad.

    “El feminismo no es una doctrina o una religión; el feminismo es la reacción de la mujer cuando se percata del lugar que la han forzado a ocupar en el mundo. La rabia que produce la injusticia de la desigualdad, el dolor de ver a otras mujeres asesinadas, asaltadas, maltratadas, abusadas por ser mujeres, todo eso causa que las cuerdas poéticas internas vibren intensamente. La poesía también es empatía, también es solidaridad.”

    También refleja en sus versos los cambios físicos de su cuerpo: de la menstruación, de la maternidad (“va creciendo como un puño que se abre/ el hijo que sembraste”), o de la menopausia.

    En los últimos tiempos, sus poemas giran ya sobre su “avanzada juventud”, la madurez, sobre cómo nos cambia el tiempo y a veces lo sentimos como una amenaza…

     (“No sé cuándo dispuse rebelarme. / No aceptar que sólo se me concedieran como válidos/ los diez o veinte años con piel de manzana / sentirme orgullosa de las señales/ de mi madurez”…)

    Gioconda Belli escribe poesía, novela, memorias, cuentos… Entre sus libros de poesía más reconocidos destacan: Sobre la grama, Línea de fuego, Truenos y arcoíris, Amores insurrectos y De la costilla de Eva.

    Es una de las más notables integrantes de la “Nueva Narrativa Nicaragüense”, que junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, iniciaron la renovación de la poesía en su país.

    Su obra ha obtenido importantes premios y reconocimientos y ha sido traducida a diversos idiomas. Hace unos años publicó “Escándalo de miel”, una antología poética que supone para ella una especie de biografía. En ella recoge sus mejores poemas.

    Ahora, viviendo entre Estados Unidos y Nicaragua y viajando por el mundo, dice que milita en la vida y que mientras se siga haciendo preguntas seguirá escribiendo poesía.

    “La experiencia de la vida es la pasión de beberla hasta la embriaguez profunda, cantar, bailar, decir versos hermosos y luego dormir.”

    (Arte: Mucha Kachidza)

    Y ahora nos toca disfrutar de su hermosa poesía…

    En esta selección de cinco poemas de sus distintos poemarios, la poeta se nos muestra por entero en su esencia de mujer, apasionada, independiente, vital ante todo, sin prejuicios ni ataduras. 

    Y DIOS ME HIZO MUJER

    Y Dios me hizo mujer,

    de pelo largo,

    ojos,

    nariz y boca de mujer.

    Con curvas

    y pliegues

    y suaves hondonadas

    y me cavó por dentro,

    me hizo un taller de seres humanos.

    Tejió delicadamente mis nervios

    y balanceó con cuidado

    el número de mis hormonas.

    Compuso mi sangre

    y me inyectó con ella

    para que irrigara

    todo mi cuerpo;

    nacieron así las ideas,

    los sueños,

    el instinto.

    Todo lo que creó suavemente

    a martillazos de soplidos

    y taladrazos de amor,

    las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

    por las que me levanto orgullosa

    todas las mañanas

    y bendigo mi sexo.

    RECORRIÉNDOTE

    Quiero morder tu carne,

    salada y fuerte,

    empezar por tus brazos hermosos

    como ramas de ceibo,

    seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños

    ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza

    hurgando la ternura,

    ese pecho que suena a tambores y vida continuada.

    Quedarme allí un rato largo

    enredando mis manos

    en ese bosquecito de arbustos que te crece

    suave y negro bajo mi piel desnuda

    seguir después hacia tu ombligo

    hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,

    irte besando, mordiendo,

    hasta llegar allí

    a ese lugarcito

    -apretado y secreto-

    que se alegra ante mi presencia

    que se adelanta a recibirme

    y viene a mí

    en toda su dureza de macho enardecido.

    Bajar luego a tus piernas

    firmes como tus convicciones guerrilleras,

    esas piernas donde tu estatura se asienta

    con las que vienes a mí

    con las que me sostienes,

    las que enredas en la noche entre las mías

    blandas y femeninas.

    Besar tus pies, amor,

    que tanto tienen aun que recorrer sin mí

    y volver a escalarte

    hasta apretar tu boca con la mía,

    hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento

    hasta que entres en mí

    con la fuerza de la marea

    y me invadas con tu ir y venir

    de mar furioso

    y quedemos los dos tendidos y sudados

    en la arena de las sábanas

    HERMOSURA DE LA DIALÉCTICA

    (A Cosme, mi profesor de Filosofía)

    Estoy viva

    como fruta madura

    dueña ya de inviernos y veranos,

    abuela de los pájaros,

    tejedora del viento navegante.

    No se ha educado aún mi corazón

    y, niña, tiemblo en los atardeceres,

    me deslumbran el verde, las marimbas

    y el ruido de la lluvia

    hermanándose con mi húmedo vientre,

    cuando todo es más suave y luminoso.

    Crezco y no aprendo a crecer,

    no me desilusiono,

    ni me vuelvo mujer envuelta en velos,

    descreída de todo, lamentando su suerte.

    No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,

    de la tierra parida,

    el canto de los pueblos,

    los brazos del obrero construyendo,

    la mujer vendedora con su ramo de hijos,

    los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

    Si.

    Es verdad que a ratos estoy triste

    y salgo a los caminos,

    suelta como mi pelo,

    y lloro por las cosas más dulces y más tiernas

    y atesoro recuerdos

    brotando entre mis huesos

    y soy una infinita espiral que se retuerce

    entre lunas y soles,

    avanzando en los días,

    desenrollando el tiempo

    con miedo o desparpajo,

    desenvainando estrellas

    para subir más alto, más arriba,

    dándole caza al aire,

    gozándome en el ser que me sustenta,

    en la eterna marea de flujos y reflujos

    que mueve el universo

    y que impulsa los giros redondos de la tierra.

    Soy la mujer que piensa.

    Algún día

    mis ojos

    encenderán luciérnagas.

    MUJERES DE LOS SIGLOS ME HABITAN

    Isadora bailando con la túnica

    Virginia Woolf, su cuarto propio

    Safo lanzándose desde la roca

    Medea Fedra Jane Eyre

    y mis amigas

    espantando lo viejo del tiempo

    escribiéndose a sí mismas

    sacudiendo las sombras para alumbrar perfiles

    y dejarse ver por fin

    desnudadas de toda convención.

    Mujeres danzan a la luz de mi lámpara

    se suben a las mesas dicen discursos incendiarios

    me sitian con los sufrimientos

    las marcas del cuerpo, el alumbramiento de los hijos

    el silencio de las olorosas cocinas, los efímeros tensos dormitorios

    mujeres enormes monumentos me circundan

    dicen sus poemas cantan bailan recuperan la voz

    dice: No pude estudiar latín no pude escribir como Shakespeare

    Nadie se apiadó de mi gusto por la música

    George Sand: Tuve que disfrazarme de hombre, escribí oculta en el

    nombre masculino

    Y más allá Jane Austen acomodando las palabras de “Orgullo y Perjuicio”

    en un cuaderno en la sala común de la parroquia

    interrumpida innumerablemente por los visitantes.

    Mujeres de los siglos adustas envejecidas tiernas

    con los ojos brillantes descienden a mi entorno

    ellas perecederas inmortales

    parecieran gozar detrás de las pestañas

    viendo mi cuarto propio”(…)

    NUEVA TESIS FEMINISTA

    ¿Cómo decirte

    hombre

    que no te necesito?

    No puedo cantar a la liberación femenina

    si no te canto

    y te invito a descubrir liberaciones conmigo.

    No me gusta la gente que se engaña

    diciendo que el amor no es necesario

    -«témeles, yo le tiemblo»

    Hay tanto nuevo que aprender,

    hermosos cavernícolas que rescatar,

    nuevas maneras de amar que aún no hemos inventado.

    A nombre propio declaro

    que me gusta saberme mujer

    frente a un hombre que se sabe hombre,

    que sé de ciencia cierta

    que el amor

    es mejor que las multi-vitaminas,

    que la pareja humana

    es el principio inevitable de la vida,

    que por eso no quiero jamás liberarme del hombre;

    lo amo

    con todas sus debilidades

    y me gusta compartir su terquedad

    todo este ancho mundo

    donde ambos nos somos imprescindibles.

    No quiero que me acusen de mujer tradicional

    pero pueden acusarme

    tantas como cuantas veces quieran

    de mujer.

    REFERENCIAS:

    Datos de la biografía de la autora extraídos de:

     – Escritores.org

    – Wikipedia

    – Solo literatura. Literatura Hispanoamericana

    – EcuRed