Categoría: Poemas

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • 3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    Beatriz Alicia García (Caracas, 1966). Poeta, ensayista, investigadora, docente universitaria. Licenciada en Letras y Magíster en Literatura Venezolana por la Universidad Central de Venezuela. Diplomada en Docencia Universitaria en la Upel. Se ha desempeñado en el área editorial desde 1988. Ha publicado: Matarilerilerón (El Pez Soluble, 1999), Acto de fe (La liebre libre, 2000). Monte Ávila Editores Latinoamericana ha publicado su Antología poética de Hanni Ossott y Lugares olvidados (antología poética personal). Le han sido otorgados el Premio Víctor Valera Mora de Poesía de la Universidad Central de Venezuela, 1990, por Ciudad oscura y el Premio Municipal de Poesía 2007 (Mención de honor), por Lugares olvidados.

    La poeta

    Soy la poeta de la casa,

    la que anda entre libros

    y versos,

    la que hace pactos con la soledad

    y le pone música al dolor.

    Soy la poeta de la casa,

    la que mira hacia adentro,

    hacia lo hondo,

    como si mirase aves volar

    en una playa azotada por una catástrofe.

    Soy la poeta de la casa,

    aprendí a amueblar los silencios

    en días solitarios y de ausencias

    presentidas,

    aprendí a ponerles acentos y comas

    a alegrías y despedidas,

    como otros aprender a engordar

    cuentas bancarias

    y a dar órdenes.

    La casa

    a Marisol Marrer

    La casa

    antes de ser casa

    fue sentimiento.

    Hizo sus paredes

    en nosotros

    y en los que nos precedieron.

    Se hizo refugio.

    Pero la casa un día

    empezó a derrumbarse,

    la casa un día

    se hizo intemperie.

    Silencios en el aire

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Nos torna frágiles,

    él, que siempre impuso

    su presencia, su fortaleza,

    hasta que se quebró

    como algunos árboles

    y no volvió a levantarse.

    Lo he dejado irse,

    serenamente,

    la única de sus hijas

    que pudo acompañarlo

    en su muerte de hospital;

    lo he dejado quedarse,

    en ese rincón que habitará

    siempre, en mi sangre,

    en mis gestos, en mi corazón.

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Los poemas pertenecen al libro inédito Rituales de la casa

  • «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    Mamen Solanas, nacida en Guadalajara (España), compagina la docencia con la experimentación y la escritura. Doctorada en Filología Española e Hispanoamericana, sus investigaciones sobre los movimientos de vanguardia la ayudan a indagar en las posibilidades de la palabra como cuerpo y materia. Tiene varios trabajos y artículos publicados sobre poesía contemporánea, la poética de la vanguardia y el verso libre. Ha publicado los poemarios Vudú desde la habitación de al lado (2016) y Poemas del té (2017) con Astrolabio Editorial. 

    Mamen Solanas fue seleccionada en 2016 para el Premio de Poesía Experimental de Badajoz y premiada en el Concurso Nacional de Poesía Villa de Azuqueca 2008.

    Solanas es una escritora y performer que poetiza con palabras y objetos. Trae las vanguardias poéticas a nuestro tiempo pasadas por su personal tamiz de dulzura y alegría. Desgrana en Vudú desde la habitación de al lado su micropoesía construyendo con ella un hermoso relato de lo cotidiano conectado con lo trascendental.

    Sus versos pueden parecer ingenuos, pero no lo son.

    3, 2, 1… La expectativa de la cuenta atrás.

    Contienen el conocimiento y la intensidad de su pasión por vivir. Con un estilo de escritura sencilla y fácil comprensión que dice más con menos.

    De hacer el amor juntos

    me quedaron solamente las agujetas

    Aquí tenéis un pequeño regalo de la poeta para que os hagáis una idea de la pequeña gran joya que es Vudú desde la habitación de al lado, que podéis encontrar en Astrolabio editorial.

  • Elvira Sastre, poeta

    Elvira Sastre, poeta

    Hoy vamos a hablar sobre Elvira Sastre*, poeta, escritora, filóloga y traductora literaria española, nacida en Segovia en el año 1992. Cursó sus estudios universitarios en la universidad Complutense de Madrid. Se aficionó a la lectura a temprana edad gracias a la influencia de su padre. Escribió su primer poema a los 12 años y cuando tenía 15 comenzó su blog «Relocos y recuerdos», poco tiempo después, ganó el Premio de poesía Emiliano Barral con el relato corto Saudade. Unos años más tarde se trasladó a Madrid para comenzar su grado universitario de Estudios Ingleses.

    Durante sus estudios Elvira continuó escribiendo y comenzó a participar en eventos poéticos, junto a cantautores y poetas de renombre. Después de la carrera, curso un máster en la Universidad Complutense de Madrid de Traducción Literaria.

    Su entrada en el mundo de la publicación literaria profesional se produjo de la mano de la editorial Lapsus Calami, con la que publicó Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo en 2013, con prólogo de Benjamín Prado. Asimismo, Prado fue quien introdujo a Sastre en el panorama literario de la poesía española contemporánea. Unos meses después, en mayo de 2014, la editorial Valparaíso Ediciones, con sede en España y en América Latina le propuso publicar su segundo poemario, Baluarte.

    Su obra, de una cierta intensidad, nos trae títulos como…  Tú la acuarela/Yo la lírica (Coautora) (2013), ​Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo (Lapsus Calami, 2014)​, Baluarte (Valparaíso Ediciones, 2014), ​Ya nadie baila (Valparaíso Ediciones, 2015)​, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor Libros, 2016), Aquella orilla nuestra (Alfaguara, 2018) y Días sin ti (Seix Barral, 2019).

    Estos son algunos de sus poemas más conocidos:

    Somos mujeres

    Miradnos.
    Somos la luz de nuestra propia sombra,
    el reflejo de la carne que nos ha acompañado,
    la fuerza que impulsa a las olas más minúsculas.

    Somos el azar de lo oportuno,
    la paz que termina con las guerras ajenas,
    dos rodillas arañadas que resisten con valentía.

    Miradnos.
    Decidimos cambiar la dirección del puño
    porque nosotras no nos defendemos:
    nosotras luchamos.

    Miradnos.
    Somos, también, dolor,
    somos miedo,
    somos un tropiezo fruto de la zancadilla de otro
    que pretende marcar un camino que no existe.
    Somos, también, una espalda torcida,
    una mirada maltratada, una piel obligada,
    pero la misma mano que alzamos
    abre todas las puertas,
    la misma boca con la que negamos
    hace que el mundo avance,
    y somos las únicas capaces de enseñar
    a un pájaro a volar.

    Miradnos.
    Somos música,
    inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables,
    luz en un lugar que aún no es capaz de
    abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos,
    porque la belleza siempre cegó los ojos
    de aquel que no sabía mirar.

    Nuestro animal es una bestia indomable
    que dormía tranquila hasta que decidisteis
    abrirle los ojos con vuestros palos,
    con vuestros insultos, con este desprecio
    que, oídnos:
    no aceptamos.

    Miradnos.
    Porque yo lo he visto en nuestros ojos,
    lo he visto cuando nos reconocemos humanas
    en esta selva que no siempre nos comprende
    pero que hemos conquistado.

    He visto en nosotras
    la armonía de la vida y de la muerte,
    la quietud del cielo y del suelo,
    la unión del comienzo y del fin,
    el fuego de la nieve y la madera,
    la libertad del sí y el no,
    el valor de quien llega y quien se va,
    el don de quien puede y lo consigue.

    Miradnos,
    y nunca olvidéis que el universo y la luz
    salen de nuestras piernas.

    Porque un mundo sin mujeres
    no es más que un mundo vacío y a oscuras.
    Y nosotras
    estamos aquí
    para despertaros
    y encender la mecha.

    QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESIA AÚN NO HA ESCRITO.

    Cualquiera diría al verte
    que los catastrofistas fallaron:
    no era el fin del mundo lo que venía,
    eras tú.

    Te veo venir por el pasillo
    como quien camina dos centímetros por encima del aire
    pensando que nadie le ve.
    Entras en mi casa
    —en mi vida—
    con las cartas y el ombligo boca arriba,
    con los brazos abiertos
    como si esta noche
    me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
    con las manos tan llenas de tanto
    que me haces sentir que es el mundo el que me toca
    y no la chica más guapa del barrio.

    Te sientas
    y lo primero que haces es avisarme:
    No llevo ropa interior
    pero a mi piel le viste una armadura.
    Te miro
    y te contesto:
    Me gustan tanto los hoy
    como miedo me dan los mañana.

    Y yo sonrío
    y te beso la espalda
    y te empaño los párpados
    y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
    arrugado en el cubo de la basura.
    Y tú sonríes
    y descubres el hormigueo de mi espalda
    y me dices que una vida sin valentía
    es un infinito camino de vuelta,
    y mi miedo se quita las bragas
    y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

    Beso
    uno a uno
    todos los segundos que te quedas en mi cama
    para tener al reloj de nuestra parte;
    hacemos de las despedidas
    media vuelta al mundo
    para que aunque tardemos
    queramos volver;
    entras y sales siendo cualquiera
    pero por dentro eres la única;
    te gusta mi libertad
    y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
    me gusta tu verdad
    y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

    Tienes el pelo más bonito del mundo
    para colgarme de él hasta el invierno que viene;
    gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
    y una boca que me mira mejor que tus ojos;
    guardas un despertar que alumbra las paredes
    antes que la propia luz del sol;
    posees una risa capaz de rescatar al país
    y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

    Y de repente pasa,
    sin esperarlo ha pasado.
    No te has ido y ya te echo de menos,
    te acabo de besar
    y mi saliva se multiplica queriendo más,
    cruzas la puerta
    y ya me relamo los dedos para guardarte,
    paseo por Madrid
    y te quiero conmigo en cada esquina.

    Si la palabra es acción
    entonces ven a contarme el amor,
    que quiero hacer contigo
    todo lo que la poesía aún no ha escrito.

    • Información biográfica extraída de Wikipedia
  • Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias Serna* nació en Menaza al norte de la provincia de Palencia en 1962.  En los años sesenta se mudó con su familia a Bilbao donde se licenció en Filología Hispánica  por la Universidad de Deusto. Fue precisamente aquí donde se inició en la poesía, dentro del grupo Poetas para el Pueblo, editores de la revista Zurgai, donde publicó su primer poema. Pasó algunos años en Madrid y actualmente vive en Salamanca.

    Su primer libro, ‘Un lugar para el fuego» recibió el Premio Adonais en 1984. Esta obra gira en torno al fuego como llama amorosa. Su segunda obra, «Memorial de Amauta» (1988) está impregnada de tintes surrealistas recibió el Premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco 1995. Escribe un tercer poemario, «Dados y dudas’ (1996) por el que recibió el accésit del premio Jaime Gil de Biedma 1996 y en el año 2003 publica «Antes de nada, después de todo», que agrupa toda su obra poética anterior. En este mismo año, publica «Intravenus», conjuntamente con Dolores Velasco. Y en 2005 «Lázaro se sacude las ortigas», quizás el más complejo de sus libros. Premio Villa de Madrid Francisco de Quevedo 2006.

    Es también editora del libro de María Zambrano: Algunos lugares de la pintura (Espasa  Calpe). Codirigió, junto a Cesar Antonio Molina la revista de poesía La alegría de los naufragios (Juerga & Ferror)

    En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria.

    Ha sido incluida en diversas antologías como Las diosas blancas, Ellas tienen la palabra (Hiperión), Poetas de los ochenta (Mestral), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Muchnik), Ab Ipso Ferro. Congreso Internacional de Poesía Fray Luis de León. Diputación de Salamanca, 2018, etc.

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas…

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas,

    las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

    entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

    arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

    alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

    a secar mi corazón encima de la empalizada.

    De «Dados y dudas»  1996

    Desde nunca te quiero y para siempre…

    Desde nunca te quiero y para siempre,

    desde todo y quizá y para siempre,

    desde el rotundo rayo que sube por la acequia de las horas

    al látigo crecido en mis pupilas ponientes,

    veloz mi voz, mi viento:

    vértigo de desembocadura

    y el más ingrato delta para acabar el viaje.

    Hasta la nada espero,

    hasta lo lejos de la memoria inútil y el cráter sin crepúsculo,

    hasta la duda embriagada de rótulos celestes,

    en la fiebre y la luna imantada de agosto.

      De «Un lugar para el fuego» 1985

    Imán de ti

                                                                                 Tengo una atmósfera propia en tu aliento

                          La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas».

                                                                                                                                   Vicente Huidobro

    Cuando te pienso se desatan atractores extraños,

    mi cuerpo se desplaza,

    se hace trizas en todas direcciones para encontrarte.

    Y así vuelvo a nacer cuando te abrazo.

    En el microclima de tu piel

    mis briznas se conjugan con verbos desconocidos,

    se recomponen

    lejos de las palabras párvulas y huérfanas.

    Así vuelvo a nacer

    con los poros imantados de ti.

    Tu piel tira de ellos en la distancia.

    Hundo mis pies en tu océano,

    me abandono a la química de las pasiones,

    y a un solo movimiento tuyo

    se ordenan mis hormonas, mis células, mis glándulas,

    en el concierto del deseo sin ataduras

                                                                                  ni sintaxis.

    Y creo más en ti

    que en el silencio sobrecogido de las catedrales.

    Contigo sobrepaso el umbral de todas las incertidumbres,

    en ti el cobijo, el dintel,

    mi bóveda, mi ménsula, mi arquitrabe gozoso,

    me edificas, me construyes, me sostienes.

    El metropolitano ruge debajo de mi casa

    como un dragón de horario estremecido

    y yo me protejo en la fortaleza de tus extremidades,

    vadeo un río toda la noche para buscar el refugio de tu origen.

    Tú mi atmósfera, mi espacio abierto

    para entrar y salir sin centinela.

    Traes un aire nuevo entre tus labios

    y ya no sé respirar fuera de ti.

    Cuando tú no estás

    el cielo detiene sus hélices de plomo,

    se enrarecen las palabras

                                         y no saben decirte.

    De «La sed del río»

    Ítaca no existe

    Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

    la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

    y la humedad de quince o más otoños

    y esta locura

    y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

    tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

    o esa vela gastada en noche de tormenta.

    Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

    Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

    Asciendo lentamente

    aquella escalera de los sueños freudianos,

    subo a los altares mínimos

    de mi propia insuficiencia.

    ¡Cuánto ayer empozado,

    cuánta breve mortaja,

    cuánto leve recuerdo!

    Sobre la cal de esta pared escribo un veexist

    He regresado y nada me esperaba.

    Quizá se vuelve como a la patria o al padre

    con un algo de herida

    y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

    Quizá se vuelve tarde,

    se vuelve ya sin tiempo.

    Desde el suelo

    una muñeca muerta me contempla,

    —una muñeca serenamente mueragost

    Me alejo

    con la desagradable sensación de haber profanado una

      De un  lugar para el fuego 1985

    *Datos biográficos de Wikipedia

  • Victoria: “He descubierto en la poesía una forma de redescubrirme y palpar lo intangible”

    Victoria: “He descubierto en la poesía una forma de redescubrirme y palpar lo intangible”

    Una de las cosas más maravillosas que me ha pasado en Poémame, es descubrir infinidad de poetas, que pareciendo que estamos escondidos detrás de las pantallas de nuestro pequeño mundo personal, nos asomamos constantemente para ver y mostrar que somos, que existimos, que estamos y que escribimos. A continuación una de esas personas que descubrí en este universo nuestro “poemaniano”.

    Hoy quiero acercaros un poco a Victoria, (@AlexaMar223 ), si es que aún no os habéis acercado a la delicia de su poesía.

    El título de la reseña es su carta de presentación de su perfil en Twitter y creo que es perfecta.

    Aterrizó en nuestro Bar de letras el 14 de Julio de 2018, pero parece que llevará con nosotros desde siempre.  

    Compañera  generosa en sus comentarios y amable en el trato, Victoria no deja pasar la oportunidad de dejar un saludo cálido y regarle a la vista y a la lectura palabras dulces sobre tu poema.

    Entrar en su poesía es adéntrate en un amplio mundo de metáforas, lirismo y adornados versos, cargados de sentimientos profundos y hermosos. Versos engalanados y palabras que además de contar adornan el universo del poeta.

    Vine devanando estrellas fusiformes,

    Que se contornean

    En la rueca de sus gestos.

    No deja indiferente al lector esa forma tan personal de jugar con las palabras, de contar con un verso adornado un sentimiento muy sencillo.

    Titilo

    Y crujen las horas muertas,

    Tras un desfile de lunas

    Que cosquillean el río.


    En muchas ocasiones nos dibuja imágenes casi oníricas, con un poso de verdad y profundo sentimiento.

    Allí,

    Donde la luna desnuda sus muecas

    Y lo primigenio cobra el aliento.


    En otras ocasiones el dolor se viste de gala y despliega un manto de versos sentidos, sensibles y amargamente bellos.  El dolor y la pena se sientas con cada frase y cada palabra.

    Amargo en mis ríos

    Cuanta hendidura

    de ancho suspiro.

    Corre por mis venas la tierra

    Y aquel vino que nunca probé.

    Se quebró la copa

    Se quebró mi amanecer

    Se rompieron las alas…

    -Y aún tengo sed?-

    Pero como ya he dicho en otras ocasiones, la mejor forma de conocer y entender al poeta es leyendo su obra. No dejéis de pasar por su rinconcito en poémame, estoy segura que no dejará indiferente a nadie.

    Os dejo unos poemas suyos para vuestro deleite, y el mío claro.

    Marca

    Vocifera la noche

    que amansa mis estrellas

    Es el pasaje

    viento que recala en leyenda.

    Se estiliza la eternidad

    tras pupilas

    de vida

    Absorbe el sonido

    Del grito entre cenizas.

    -Y suave muerdes mis heridas-….

    Y se desnudan fieras

    escondidas.

    Cuándo y como

    ya no importa

    tatuado en mi piel

    Y en mi sangre

    Despiertas y ardes de a gotas….

    Tocas mi orilla

    A tientas

    entre acordes magistrales

    que esfuminan la niebla…..


    Fue allí

    Fue en la comisura

    de su musa inquieta.

    O tal vez en la orilla

    de sus ojos tristes,

    En el agujero

    de su ternura

    Que comencé a nadar

    entre entelequias.

    algo sombrías,

    desnudas

    ~mas nunca huecas.~

    Su piel y la mía

    crepitan

    tras los párpados de la luna.

    Mientras el sol la muerde

    atrevido

    ~aún con lluvia.~

    Crece la marea

    Y nuestros poros se asustan

    de tanto gemido

    que atraviesa, nos cruza.

    dejando un sendero de pétalos

    entre su trémulo horizonte vivo

    su viento

    y mi cintura.


    Exilio

    Que pueden astillar las palabras,

    Con una copa de noche escarlata

    bebida sin sueño.

    Que pueden volar los ojos

    Y arder el silencio que falta.

    Que puedo trinar como ave,

    Si mis pies

    tocan piélago vivo.

    Que puedo exiliarme del abismo de ruidos….



    Perfume a cielo abierto

    A bocanada abierta, alas de seda.

    Inspirando universo.

    Exhalando estrellas.

    Eternidad juega entre las pupilas del espacio.

    Y mientras, mi esencia de mujer contempla,

    Silente,

    Sintiéndose eterna.

  • 3 poemas de Deepti Gupta, poeta india.

    3 poemas de Deepti Gupta, poeta india.

    Deepti Gupta es una poeta india. Fue profesora universitaria durante muchos años.Trabajó en el Departamento de Hindi de tres de las mejores universidades de la India. Se ha dedicado a la escritura en los últimos 34 años y ha publicado 18 libros. Ha recibido 16 premios literarios. Sus cuentos y poemas son parte del programa de estudios en su país y en otros países. En el año 1989 el Presidente de la India la designó  Asesora Educativa, en el Departamento de Educación, Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo en Nueva Delhi por un período de tres años.

    Ella
    Su mirada pétrea me hace temblar
    ella ha tejido el hastío a su alrededor
     inhala dolor y exhala agonía
    experiencias tormentosas han marcado surcos
    en su frente
    hay un desierto profundo
    en sus ojos, que dice
    que el destino fue cruel con ella
    le arrebató en forma atroz el calor de su espíritu
    aplastó sus deseos, sus ambiciones…
    ¡y la convirtió en una roca desolada!
    que se ha sumido en la desesperación
    quizás no vuelva nunca más
    cada vez que la animo
    para que nade contra la corriente
    me mira como si me preguntara… ¿por qué?
    todos mis esfuerzos para hacerla
    salir de su caparazón, han sido en vano
    parece que ahora el silencio férreo
    y el dolor desgarrador, se han convertido en su vida
    ella se regocija en ellos
    se  ha acostumbrado tanto
    que no puede imaginar
    su vida sin ellos
    alegrías, sonrisas, vítores y
     risas la irritan, le resultan extraños
    y la perturban
    su apariencia, su presencia,
    su existencia habla de esto
    sus ojos, sus labios, su rostro
    su aspecto, todo habla sin ambages
    de ella, de esas tormentas que
    ¡la desarraigaron para siempre!
    pero ella tiene un  coraje invencible
    para vivir así –
    ¡desarraigada y desperdigada!

    Hasta ahora
    ¿Quién soy yo?
    ¿por qué estoy aquí?
    ¿quién me puso aquí?
    pasé años y años buscando
    las respuestas a estas preguntas,
    rastreaba en mi alma, en mi espiritualidad,
    y en mi identidad
    pero solo encontraba
    millones y millones de preguntas…
    mi búsqueda fue infructuosa,
    en medio de una maraña de confusión,
    busqué en lo recóndito
    aunque el desasosiego me seguía aturdiendo,
    una vez más, un fuego profundo me indujo
    a explorarme a mí misma
    mi búsqueda comenzó otra vez,
    miré dentro y me encontré a mí misma,
    impotente y desvalida… no podía ver nada
    con claridad.
    La curiosidad se convirtió en ansiedad
    el caos de la curiosidad y la ansiedad,
    la cordura y la locura, la satisfacción y el
    descontento, la felicidad y la tristeza,
    la alegría y el dolor, la certeza y la incertidumbre
    hizo que mi visión se nublara
    y de nuevo volví a quedarme
    sin respuestas.

    Ser mujer
    Un río fluye dentro de mí
    y hay piedad en mi corazón
    llevo sueños en los ojos
    y el sol en mi rostro
    una sonrisa encendida en mis labios
    respiro amor, aspiro amor, vivo el amor
    derramo amor, revelo amor
    soy un viento del oeste, que se lleva
    las hojas muertas de las agonías
    y hago crecer las flores de la alegría
    tengo el poder de crear y regenerar
    puedes probar tu poderío
    puedes hacerme daño, puedes traicionarme
    puedes extinguirme
    pero no conoces mi poder de fénix
    me levantaré de mis cenizas
    y me transformaré en una nueva persona
    respiro en tu pesar y apaciguo tus nervios
    porque, deseo verte en paz y armonía siempre.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Amanda Gamero

    El miércoles día 4 de diciembre de este 2019 presentó la poeta Amanda Gamero, en la biblioteca Andreu Nin de Barcelona, su poemario “Palabras como vértebras” (Ed.Oblicuas).

    Palabras que se engarzan como vértebras que conforman esa invisible columna vertebral que nos sustenta, que nos conforma.

    El poemario está estructurado en cuatro partes, correspondientes a los cuatro elementos, y que se inician con una cita de un poeta: María Zambrano para el aire, Miguel Hernández para la tierra, Gloria Fuertes para el agua y Pablo Neruda para el fuego.

    AIRE: contiene los poemas más intimistas, de reflexión sobre ella misma y que rezuman un cierto dolor existencial.

    TIERRA: como dadora vida y receptora de muerte. Nos habla la autora aquí de las raíces, de la familia, de la amistad; también de esa muerte que
    trasciende la vivencia personal: las guerras, las personas desarraigadas…

    AGUA: donde se hace más patente la presencia nombrada del elemento. Lágrimas, escarcha, rocío, lluvia, lago, río, burbuja, sobre todo lágrimas…
    La tristeza mayor, que contrasta con la cita de Gloria Fuertes: “ Poetas, no perdamos tiempo, que al corazón le llega poca sangre”. Pero ese contraste está en la personalidad de Amanda, mujer de acción, capaz de todas las organizaciones y en quien se vislumbra el deje de un poso esencial de
    tristeza.

    FUEGO: encontramos en estos poemas el amor más pasional, el más disfrutado.

    La poesía de esta autora es clara, directa muchas veces, pero otras se va por los caminos de esa poesía pura de la que habla la cita de María Zambrano, esa poesía que constituye otra forma distinta de comunicación, la única radicalmente verdadera, que utiliza las palabras, sí, pero en la que el
    lenguaje se aparta del orden lógico del pensamiento racional y de su capacidad de engaño. A veces es una imagen:

    “… el silencio es un árbol

    y pone en mis manzanas verdes.”

    “Los ojos sin techo se reflejan

    en un horizonte de luces endiabladas.”

    Otras, un quiebro, como el verso final del poema en el que habla de la muerte de su perro:

    “—Fuimos cristal y nos rompimos—”


    O este en medio del poema “El balcón”:

    “pero a veces sale un balcón

    y te descubre el alma.”

    Otras empapa el poema entero:

    “Una mujer

    vigila tu nombre,

    y en sus pupilas,

    transitan las sílabas

    más bellas del Sahara.”

    Un libro, en suma, que hará disfrutar a las personas amantes de la poesía y convencerá a quienes todavía no la han probado lo suficiente como para contarse entre las filas de aquellas.

  • Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Vida palpitante y sonora en los versos de Ray Pérez

    Hace poco se cumplió un año de mi aterrizaje poético en este hermoso lugar de versos que es Poémame. Casi desde el principio, quedé cautivada por la lectura de unos bellos poemas sonoros, vibrantes, pasionales, de rico lirismo y exótico lenguaje poético. Eran sus versos, los bellos versos de Ramón Pérez, Ray Pérez para todos los que formamos parte de esta bella comunidad de poetas. Poeta madurado, intenso, de raza… Un escritor prolífico, con más de cuatrocientos poemas en su perfil. Venezolano que presume de serlo; de Cabimas, a la orilla del Caribe que tanto ama.

    Más adelante, descubrí que no solo eran así sus versos, que así era también su propia persona, su talante: generoso, amigable, soñador, apasionado, desgarrado a veces…con un gran corazón.

    Sus poemas vibran y hablan por él a través de los sentimientos y las emociones que le van embargando en cada momento.

    Así se refiere a sí mismo en su propio perfil: 

    Un poeta nace en la clandestinidad como hierro fundido en el éter. En las vértebras de huesos indolentes clavados en el cuerpo del imaginativo, idealista, soñador e incomprendido nauta.”

    Se declara admirador y lector asiduo de Rubén Darío, de Neruda o Benedetti; seguidor también de algunos de los poetas simbolistas franceses más representativos, como Baudelaire y Rimbaud. 

    “En la hondura del terraplén azul
    me acosté a ver las estrellas.”

    Y su influencia se hace sentir en su poesía utilizando un lenguaje musical, sonoro, brillante, en el que abundan los símbolos, los adjetivos, los vocablos exóticos, numerosas metáforas y sinestesias; bellas imágenes poéticas que sugieren y evocan todo tipo de sensaciones.

     “Acércate…
    Más cerca de mis sentidos
    empápame con tus labios
    rayo dilatador.
    Colores…
    Prismas…
    Luz…
    Brillos…
    Destellos…
    Tengo esperanza y miedo.
    Luz…
    Sol…
    Luna…
    Sombras…
    Volverás a fundir
    el incandescente hierro
    en la manta blanca
    que cobija mis manos de labriego
    y caminaremos por el valle de fuego
    entre estatuas medievales,
    castillos y dragones azules en vuelo.

    Ella es el universo…
    Estrella brillante
    que gravita en la ensenada crepuscular
    por donde se funde cielo y trópico…
    Sirena de mar.”

    Pero no se queda solo en la forma, pues aborda, así mismo, su mundo interior, personal e íntimo; reflejando sus diferentes estados de ánimo con imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    “La vida es corta y con altibajos 
    tan corta como el suspiro
    del atardecer.
    Somos pequeñas ménsulas
    ondeando en el mar.

    Quiero volver a pisar el peligro
    que alborota mis miedos
    es un grito de ayuda
    es un salto al vacío
    donde se esconden…
    mis penas
    donde amanezco perdido
    en este cielo,
    en este infierno.”

    Y ambos mundos coexisten en su poesía formando un todo.

    “¿Dónde estás inspiración?
    Divino elixir
    que emana de lo invisible
    como manantial dulce
    ¿Alma por qué huyes?
    En esta hora no me abandones.
    Soy tu existir
    soy un fardo de músculos
    y huesos…
    Y tú… el radal misterioso
    que mueve los hilos.”

    El hermoso mar Caribe (que él personaliza refiriéndose a él en minúscula) está imbricado y enhebrado en su poesía como un elemento más de su vida.

     “EL MAR”

    El mar me trae un suave susurro
    lo pensé perdido en tierra firme
    Yo… un desacoplado soñador
    del bajo mundo oceánico
    aspirante a capitán en un navío
    cargado de sombras y sueños inconclusos.
    Oh, ninfa del mar desapareciste
    dejándome en medio de este mar bravío
    a merced de feroces peces y despiadados
    monstruos marinos.

    Mirando el atardecer en su plenitud
    una banda de gaviotas pasa
    aullando su tedio y las aguas agolpadas
    en este caribe mar
    se reúnen y le dicen adiós
    a ese tropel de aves
    que rayan el cielo azul celeste.
    Más siempre ese susurro
    ha estado ahí como aguijoneando mi carne
    sin proferir palabras solo permitiendo
    que el crepúsculo tueste
    mi rostro de quimeras y estíos pesares.

    Así como Rimbaud se embarcó
    en su barco ebrio.
    Así… lo hago yo en esta barcaza
    solo que mi navío permanece amarrado
    en esta orilla del terraplén.
    Solo la alquitrana luna,
    en vez en cuando se asoma
    y deja caer sobre mis pertrechos
    sus anclas de tornasol
    y sus hilos de plata.
    Sigo absorto a través de las batientes olas
    escuchando ese suave susurro
    esperando a que no se desvanezcan
    los sueños.

    El amor fluye mágicamente en sus versos; a veces apasionado; calmado, sereno y maduro, otras…

    “TU MÁGICA SONRISA”

    Lucero argento
    que en delirante cascada
    rueda por tus cabellos negros
    y se impulsa como alerta centinela
    por un valle de azul sereno


    Tengo la fortuna y el aval
    de palpar tu cúspide planetaria.
    Cristal de cuarzo~~
    Jaspe rosado~~
    Roca amatista~~
    Petrificados en el ombligo
    del bosque eterno.
    Haz que esta noche no acabe
    y que el plenilunio de tus ojos
    no se cierre.
    Barbacoa del silencio
    este mar embravecido
    en tu boca de algas
    abre cauces y torrenteras.
    Mi barco acorazado
    rompe los helechos,
    tritura el granito del deseo
    y la alambrada gótica
    sostiene las paredes del olvido
    y explora
    tu mágica sonrisa.

    Sus versos se cubren con la pátina nostálgica y melancólica del paso implacable del tiempo, que hace estragos en el cuerpo y en el alma… Y en ellos, busca respuestas a sus dudas existenciales.

    “EL TIEMPO EN MIS PUPILAS
    SE AMONTONA”


    El tiempo en mis pupilas
    se amontona
    el viento desplomado
    atraviesa arando los surcos de mi piel;
    de mi rostro senil.
    las manecillas del reloj de arena
    el mar las borra…

    Ya no soy capaz
    de echar andar los veleros
    en esta tibieza soledad
    anclado
    en el muro lacustre
    de la lobreguez.

    Ya no soy capaz
    de doblegar el claroscuro
    de la embriaguez.  
    Navego
    por el sórdido océano azul,
    descalzo y sin vértebras.

    Los años caen
    humedeciendo el alba.
    Envejecemos
    tan de prisa
    que el viento
    en retorno nos trae pisando.

    Las nociones del tiempo
    nos muestran
    una paradoja existencial
    ¿El tiempo es lineal
    o da vuelta en círculos?

    De algo estoy seguro
    el tiempo es eternal.
    Los años pasan
    como suenan
    las guitarras del olvido
    y el aroma de sándalo
    diluido
    en la estancia se ha ido.

    Los años pasan
    lo supe esta mañana
    cuando te besé
    en la cama.
    Que importan los años
    si a esta edad
    todavía puedo endulzar
    de miel tus labios.

    No perdamos la calma,
    el tiempo corre de prisa.
    Mejor que sea la portátil lluvia
    que nos haga florecer;
    siempre juntos
    y así tomar el café
    mirando la puesta de sol
    más brillante desde la ventana.

    Descripción: https://www.notilogia.com/wp-content/uploads/2015/06/Simbolos-naturales.jpg

    Y para terminar, estos tres poemas que dibujan magníficamente la tristeza del destierro, la ausencia…el amor y el dolor de su hermosa tierra venezolana…

    “LEJOS”

    Lejos de mi país
    recojo el fruto del exilio
    solo el silencio
    me da abrigo.

    Alma taciturna no
    pierdas el arco iris
    que te alumbra…

    “LA CALLE ESTÁ VACÍA”

    La calle está vacía…
    Hace rato…
    No se ven las hojas del tardío otoño.
    Las hojas tardan en caer
    aturdiendo el silencio del mediodía.

    Los hijos se han ido a otras latitudes
    en busca de sus sueños…
    Se han desplazado
    de su terruño de algodón.
    La calle está vacía…
    De esperanza y una sordera de cigarras
    que taladran los tímpanos
    con su áspero cantar.

    Y la espada del sol
    como Damocles se encima como arma hiriente.
    Por la calzada la luna espera para brillar.
    Estelas brillantes
    se vierten en el posadero
    del colibrí rayado
    que no quiere despertar.

    “ALGÚN DÍA VOLVEREMOS A TI”

    Algún día volveremos a la tierra dulce
    donde el crepúsculo amontona los rayos de luz.
    Venezuela siempre Venezuela…
    Mi mariposa de colores.

    Navegas en un mar de brumas y en tu dulce aroma
    de mujer infinita quiero fundirme.

    Habitas en mis sueños, en mi almohada
    y en lo más hondo de mis entrañas;
    me acechas como el viento cuando
    cose las pestañas de los nevados picos perpetuos
    de la majestuosa montaña.

    Venezuela la de ojos tristes y lágrimas rotas
    cargadas de esperanza por un nuevo tiempo.

    Llenas mi alma de suavidad y frescura
    cada vez que el cóndor pasa
    rayando las paredes del monte andino.
    Aguanta y soporta estos vaivenes que
    el mar con sus olas nunca te abandona.

    Oh, mi país bajo tu suelo corren venas partidas
    y un alud de rocas sutiles refrescan tu choza
    levantada con barro pulido oculto entre
    alambradas de rocas por donde las bestias
    pasan descalzas a tumbarse en las puertas
    del caribe mar.

    Venezuela siempre Venezuela
    donde las montañas se abrazan
    con el frondoso Araguaney
    y los espinos secos vuelan hasta tocar
    la gravedad del firmamento.

    En la molicie bóveda nocturnal

    un enjambre de estrellas socava
    el manto graficado de tu diamantino suelo.

    Algún día volveremos a ti…

    ………………………………………

    Fue difícil para mí hacer esta selección entre tanto poema hermoso. Espero que, como yo, disfrutaran de su bella poesía.

  • 3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Ana María Velazquez #PoesíaVenezolana

    Ana María Velázquez.Poeta, narradora, ensayista. Nacida en Caracas. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela UCV. Magister Centro de investigación de mujeres, DUODA, Universitat de Barcelona, España. Egresada del VIII Taller de escritura del CELARG, dirigido por Eduardo Liendo, 1994. Publica sus primeros textos en El Diario de Caracas, 1995, gana el 3er lugar en el VI Festival de cuentos ucevitas, 2003, cuento que aparece publicado en la Revista Nacional de Cultura el mismo año. Publica Con los ojos abiertos, 2008 (cuentos); Creí que me besarías antes de partir, 2009, (cuentos); Al azar del viento, 2009 (novela); Cadaqués, palacio de viento, 2013;  Extranjera de por vida, 2013, Mención Especial del Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre, Cumaná, Venezuela, 2013. Sus textos han sido publicados en Barcelona, España, Ecuador, México, Alemania y Estados Unidos y aparecen en varias antologías.

    Puedo ser extranjera
    en cualquier parte
    no sólo aquí
    en todo el continente
    volar sobre murallas
    ir hacia el silencio
    con las mujeres pobres
    con las mujeres de la tierra.

    Causa común
    Confundí el día con la noche
    el idioma con la oscuridad
    de los ancestros
    la lengua con un beso
    de serpiente
    la causa común
    con una guerra de cuarto nivel
    quise ser quién no soy
    alguien que tocaba a redoble
    una marcha triunfal
    que nunca existió.

    Cien soles
    Morirán cien soles
    ahogados en el mar
    yo no moriré
    estaré contigo
    con mi alma
    siempre
    cada vez
    que el ave nocturna
    cante solitaria
    imitando un nombre
    de mujer
    seré yo
    quien florezca
    extraviada sobre la tierra.

    (Del poemario “Extranjera de por vida”. Editorial Lector Cómplice.

    Caracas 2014.