Poemas

  • 3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    Wafi Salih (Valera, 1966), es una poeta y escritora nacida en Venezuela de ascendencia libanesa.  Dedicada principalmente la escritura poética, y en menor medida al relato y ensayo. Se le reconoce por el desarrollo del genero poético haiku en Venezuela de la cual es la primera expositora a nivel nacional. Ha publicado 17 libros en diversas editoriales nacionales y del extranjero, 11 enmarcados en el género poético del haiku. En Ecuador se publicó su libro infantil Cielos descalzos, que fue el libro más vendido en 2008 en el ámbito de literatura para niños.También fue fundadora de las revistas literarias: “El Farallón de los Naipes” y la revista: “Lápiz, Papel, y Creación”. En 2017, se celebró: CONCURSO POR UNA VENEZUELA LITERARIA EN HOMENAJE A WAFI SALIH, organizado por la editorial Negro Sobre Blanco.

    TORTUGA

    Una piedra

    tallada

    de secretos

    Lanzada

     lentamente

     al infinito

    Frágil

     y resguardada

     como un pedazo

     de Dios

     caído

      

    ESCARABAJO

    Ante la ciega

    lluvia

    una cascara

     de ébano

    se esconde

    Inocente

     y diminuta

    Filtra

     su oscuridad

     entre las hojas

    EN EL CAMPO

    ¿Es el pájaro

    o el viento

    Asomado

    en la tenue

    mirada

    En la ortografía

     remota

    de las piedras

    En el diálogo

     cautivo

     de las luciérnagas?

    Los poemas pertenecen al libro Pájaro de raíces

                                                                                  

  • ¿Viajamos a Pessoa? (I)

    ¿Viajamos a Pessoa? (I)

    Decía Fernando Pessoa, en boca de Álvaro de Campos, que todos tenemos dos vidas: la verdadera, que es la que soñamos en la infancia, y que continuamos soñando, adultos, en un sustrato de niebla; la falsa, que es la que vivimos en convivencia con los otros, que es la práctica, la útil, aquella en que acaban por meternos en un ataúd. Sin embargo, Pessoa tenía muchas vidas, más de las dos descritas en esos versos; porque era consciente de que la vida no basta, ni una ni solamente.

    En los próximos artículos trataremos de desentrañar la máscara detrás de la máscara, para conocer un poquito mejor a este singular poeta portugués. Son muchas las lecturas y reflexiones que me han acompañado en esta búsqueda, en este deseo de descubrir, de comprender, de aprender más sobre uno de mis escritores favoritos. ¿Qué os parece si empezamos por el principio? Al fin y al cabo, si en algún lugar podemos situar el origen de su figura, debería estar en el nacimiento y evolución de la vida que dio vida al resto.  

    Fernando António Nogueira Pessoa nació en Lisboa, en la Parroquia de los Mártires (cuarto piso de la finca número 4 del Largo de São Carlos), el 13 de junio de 1888.  Los primeros años de su existencia transcurrieron allí, en el seno de una familia acomodada, junto a su madre, Maria Magdalena Pinheiro Nogueira, que poseía una cultura muy superior a las de las mujeres de su época; su padre, Joaquim de Seabra Pessoa, también culto y bien posicionado; y su abuela materna Dionísia, que padecía una enfermedad mental denominada “locura rotatoria”, con ciclos agudos de marcada agresividad. Pessoa presenciaría alguno de estos episodios que dejaron huella en él, en forma de preocupación excesiva por volverse loco. Así lo explicaba en uno de los párrafos de su diario de 1908: Una de mis dificultades mentales —más horrible de lo que las palabras pueden expresar— es el miedo a la locura, que es, en sí mismo, locura. Estoy, al menos en parte, en ese estado que Rollinat descubre como el suyo en el poema que abre su Neurosis. 

    El fallecimiento de su padre por tuberculosis en 1893, perfilará su infancia. Los problemas económicos a los que se ve sometida su madre, viuda con dos hijos, la obligarán a subastar parte de los muebles de la casa e, incluso, provocarían el traslado a una vivienda más modesta. Jorge, el hermano pequeño de Pessoa, moriría al año siguiente de fallecer el padre. Fue en aquella época de pérdida y cambio (fallecimiento de su padre y de su hermano; segundas nupcias de su madre, como veremos más adelante; nacimiento de sus nuevos hermanos, derivados de ese matrimonio…), difícil para cualquiera y más para un niño, en la que surgieron “otras voces”, como el capitán Thiebaut y Chevalier de Pas. Serán sus primeros heterónimos, esos personajes ficticios a los que daba biografía, personalidad y obra propia. También, aparecerá en ese momento su primer poema: A mi querida mamá.

    En 1895 su madre contraerá matrimonio con João Miguel Rosa, que fue enviado a Sudáfrica, como cónsul de Portugal en Durban. Esa fue la razón por la que Pessoa viviría entre los siete y los diecisiete años en aquella ciudad, recibiendo una educación inglesa, siendo un alumno destacado en el que ya podían observarse habilidades para la literatura. De hecho, en 1904 obtendrá el Premio Reina Victoria por un ensayo en inglés, realizado como una de las pruebas de admisión en la Universidad del Cabo. Ya por entonces, había tomado vida otro de sus heterónimos, Alexander Search (1899), con el que Pessoa se enviaba cartas a sí mismo, poemas escritos en inglés y portugués. La influencia de su educación inglesa será insistente a lo largo de su vida, en su pensamiento y en su obra. 

    Nos detendremos en 1905, cuando nuestro poeta regresará a Portugal (ya lo hizo en 1901, coincidiendo con la muerte de su hermana Henriqueta, de dos años de edad) para no volver a salir del país nunca más. Como despedida de este primer artículo, me gustaría dejaros con Quando ela passa (1902), uno de sus primeros poemas en portugués, posiblemente inspirado en la muerte de Henriqueta. 

    Quando eu me sento à janela
    P’los vidros qu’a neve embaça
    Vejo a doce imagem d’elia
    Quando passa… passa…. passa…

    N’esta escuridão tristonha
    Duma travessa sombria
    Quando aparece risonha
    Brilha mais qu’a luz do dia.

    Quando está noite ceifada
    E contemplo imagem sua
    Que rompe a treva fechada
    Como um reflexo da lua,

    Penso ver o seu semblante
    Com funda melancolia
    Qu’o lábio embriagante
    Não conheceu a alegria

    E vejo curvado à dor
    Todo o seu primeiro encanto
    Comunica-mo o palor
    As faces, aos olhos pranto.

    Todos os dias passava
    Por aquela estreita rua
    E o palor que m’aterrava
    Cada vez mais s’acentua

    Um dia já não passou
    O outro também já não
    A sua ausência cavou
    Ferida no meu coração

    Na manhã do outro dia
    Com o olhar amortecido
    Fúnebre cortejo via
    E o coração dolorido

    Lançou-me em pesar profundo
    Lançou-me a mágoa seu véu:
    Menos um ser n’este mundo
    E mais um anjo no céu.

    Depois o carro funério
    Esse carro d’amargura
    Entrou lá no cemitério
    Eis ali a sepultura:

    Epitáfio.

    Cristãos! Aqui jaz no pó da sepultura
    Uma jovem filha da melancolia
    O seu viver foi repleto d’amargura
    Seu rir foi pranto, dor sua alegria.

    Quando eu me sento à janela
    P’los vidros qu’a neve embaça
    Julgo ver imagem dela
    Que já não passa… não passa.

    Lecturas consultadas

    • Colaboradores de Wikipedia. Fernando Pessoa [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2019 [fecha de consulta: 29 de enero del 2020]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Fernando_Pessoa&oldid=122210338>.
    • Colaboradores de Wikipedia. Alexander Search [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2019 [fecha de consulta: 29 de enero del 2020]. Disponible en https://pt.wikipedia.org/w/index.php?title=Alexander_Search&oldid=55479125.
    • Colaboradores de Wikipedia. Quando ela passa [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2019 [fecha de consulta: 29 de enero del 2020]. Disponible en https://pt.wikisource.org/wiki/Quando_ela_passa.
    • Fernando Pessoa (prólogo, selección y traducción de Octavio Paz, 1984). Antología. Laia Literatura.
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2013). Un corazón de nadie. Antología poética (1913-1935). Galaxia Gutenbert.
    • García Martín, José Luis (2002). Fernando Pessoa, sociedad ilimitada. Llibros del pexe.
  • ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    José María Cumbreño, editor de Ediciones Liliputienses, nos ha vuelto a ofrecer desde su isla de San Borondón, otra pequeña gran joya poética desde Uruguay, una vez más, y de la mano de Claudio Burguez.

    Burguez, nacido en Santa Lucía, Uruguay, es escritor, poeta, artista visual, diseñador gráfico y director de arte. Estudió Bellas Artes, guión cinematográfico y edición. Le gusta coleccionar las gafas que va cambiando: «voy por mi séptimo par de lentes. Los conservo todos». Desde 1992 ha fundado varias bandas o colectivos artísticos: Los Malditos, Los Negros, Transitiva y Mondorocko.

    Ha publicado: Finlandia, 2006. El gran Algo, 2010. Perro de Aeropuerto 2011 (Estuario Editora en Uruguay) y en 2019 en (Ediciones Liliputienses). Las cosas que quiero no se quieren entre sí, narrativa 2019 (Pez en el hielo). La sangre, narrativa 2019 (Pez en el hielo).

    Organizó el FILBA (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) edición Montevideo en 2014 y 2015. Participó en el Mundial de Poesía Montevideo en el 2013, 2015 y 2017. Coordina el laboratorio de escritura: campomagnetico.net.

    Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, empieza mostrándonos a nosotros mismos en la piel de Kiro, un pastor alemán. No es un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde en el aeropuerto de Málaga. Así nos muestra de inicio Burguez, torturados y desorientados.

    Así comienza el poemario. A continuación, paseamos por habitaciones de hotel, escuchamos palabras junto a una botella de vino, que la soledad nos invita a consumir, llegamos a edificios de apartamentos donde la gente se ama o discute a gritos, oímos llantos nocturnos en Londres, nos sentamos en la playa a observar a las personas a nuestro alrededor o acabamos enviando por mensajería Fedex una hebra de pelo.

    Os animo a comprar para leer Perro de aeropuerto porque sus textos os sorprenderán gratamente por su misterio,

    Hoy la gente no es fruta, es insecto

    por su dureza ante el fin de una vida,

    La cosa más frágil es ver a tu padre que se va

    peleando con todo su esfínter para no perder ese taxi.

    por su ternura

    Mi padre (85) le propone a mi madre (75)

    deshojar una margarita

    luego de una comida familiar

    en el jardín de mi casa.

    (la quiere mucho, poquito y nada)

    Mi madre oculta su emoción y yo de lejos

    testigo único, también…

    Es un libro cuya interpretación dependerá de dónde pongas tu cámara, tu lectura, tal y como dice uno de sus versos:

    Abuelo, o me fui o llegué

    depende dónde pongas la cámara.

    En palabras de Claudio Burguez, «Para qué flotar si podés volar», yo os digo que con la lectura de Perro de aeropuerto vais a volar flotando si seguís la última recomendación del poeta

    Yo no caigo en la tentación,

    me tiro.

  • 11 poemas de amor y una canción de… @hotel_k para armónica

    11 poemas de amor y una canción de… @hotel_k para armónica

    Nos encanta dedicarle días a todo: que si el día del padre, el de la madre, el día del niño…hasta la croqueta tiene su día. ¡Cómo no lo iba a tener el AMOR!

    El 14 de febrero se celebra San Valentín (el santoral ha sido en muchas ocasiones clave para elegir qué celebrar ese día).

     San Valentín de Roma está relacionado con el concepto universal del amor y la afectividad. La Iglesia católica lo instauró para compensar las festividades paganas que se realizaban en el Imperio romano.

     Aunque es muy cierto que estos días se asocian ya más a un tema de consumir que de rememorar o celebrar, no hay que olvidar que casi cada cultura ha tenido su representante del amor:

     . Eros y Afrodita en la mitología griega

     . Aengus og  es el dios irlandés del amor

     . Ishtar diosa Babilónica del amor

     . Xochiquétzal  en la mitología mexicana

     . Hathor en la mitología egipcia

     . Cupido en la mitología romana

     … podríamos seguir…

    Por ello, un año más, sigamos a la mayoría y dejémonos llevar por el amor con esta pequeña selección de poemas que he sacado de las páginas de Poémame.

    Espero que os guste.

    A escondidas  – @garros_b 

    Romances furtivos

    A puerta cerrada

    Viviendo escondidos

    Lejos de miradas

    Amores que roban

    Besos en la espalda

    Caricias buscadas

    Muriéndose al alba

    Cómplices de alcoba

    Secretas sus ganas

    Posando el deseo

    Entre almohadas

    Romances furtivos

    Amores robados

    Cómplices de nada

    Aquello  –  @MorAlex7 

    Hace ya mucho tiempo

    de aquello,

    pero, igual que un poema

    sin terminar,

    nunca llegué

    a entender bien

    aquello.

    La única verdad

    es que aquello

    que brillaba cada noche

    entre nosotros,

    aquello…

    era el amor

    hecho música.

    Respiro  –  @Fran44Sombras 

    Tomo aire,

    una fracción de espíritu

    se cuela entre los pulmones,

    entre la necesidad de tenerte,

    y la de me faltan razones…

    Respiro la ausencia de tus besos

    el argón de tu despedida,

    el nitrógeno que me tiene preso,

    ahogándome en las lágrimas caídas…

    Inhalo las partículas que dejaste

    esparcidas en mi piel,

    los gases nobles de este desastre,

    de quererte y no poderte tener…

    Inspiro el vacío de esta distancia,

    el oxígeno que guardé de tu aliento,

    los vapores de mi desgracia

    porque siento que te pierdo,

    porque siento que me asfixio,

    si no aspiro de tu cuerpo…

    Resuello en el vértice del abismo,

    en la bocanada de esperanza

    que nos dimos,

    en el hidrógeno que rezuman

    tus palabras,

    y el helio que se escapa

    de las promesas que nos hicimos…

    Insuflo el dióxido de carbono,

    de tus pétalos cayendo

    en la habitación,

    donde las persianas bajadas

    no dejan entrar el sol,

    y el ozono que resultó

    del agitar de tus alas,

    entre las rendijas del tiempo

    se desvaneció..

    Y suspiro una vez más,

    mientras te busco en mi pecho,

    quizás sea la última,

    antes de caer en mi lecho,

    y podré decirle al Dios del viento,

    que fuiste lo último que respiré,

    cuando aún no estaba muerto….

    Una trémula herida  –  @Pequenho_Ze 

    Con la ligereza de las nubes,

    un pequeño amor posado en tu añoranza;

    mínimo beso de porcelana

    sueño abajo.

    Y en un pequeño abrazo

    -es sólo aire, lo sé, pero te abraza-

    estar y acariciar tus miedos;

    rozar así tu madrugada…

    con un te quiero que delira

    de la mano

    de una crédula esperanza

    y al final,

    una trémula herida

    tan callada….

    Mareas  –  @Carmen 

    Algo de ti

    sostiene

    mis mareas

    y yo…

    aprendiz

    de tus miradas,

    navego

    en ellas.

    Tornasol  –  @EnidIsáis 

    A ti, es a quien busco

    detrás de un tornasol plasmado

    en los vidrios de un día lluvioso;

    quiero esa agua de perlas vivas

    correr libres por mis senos

    y empaparme de tu esencia

    de uvas molidas vertidas

    entre el calor de mis piernas.

    Referéndum de amor – @Rama 

    Democrática decisión.

    Los comicios de mis sueños.

    Un referéndum de amor

    que se celebra en mi cuerpo.

    En mi vientre electoral,

    los escaños de mis dedos

    te señalan candidata

    del partido del deseo.

    La abstención ha sido nula,

    todos votan en secreto,

    cada trozo de mi carne

    colabora en el proceso.

    Con la participación masiva

    de mis órganos y huesos

    y el arbitraje real

    de su majestad el cerebro

    te han nombrado de por vida

    en el corazón de mi congreso

    por absoluta mayoría

    presidenta de mis besos.

    Ya no soy tu oposición,

    soy parte de tu gobierno,

    ya pueden hacer coalición

    mis manos entre tu pelo.

    Mis células diputadas

    sacarán un real decreto,

    lo publicaran en el B.O.E

    todos sabrán que te quiero.

    Undécimo  –  @rebktd 

    <A ti latido>

    Sobre el banco amor…

    acomodo la nostalgia de toda una vida,

    puedo sentir el aroma de las flores

    la llegada,

    de una nueva primavera.

    Puedo soñar que hay vida

    después del último beso,

    que enmudece,

    en la primera despedida…

    <Atentamente, ella .>

    «Tan solo amarte» Jotabém espejo   –  @Cleme_Eternamente 

    Como expresar lo que siento

    cuando me falta el aliento

    si tan solo al recordarte

    me vienen ganas de amarte

    en mis fauces apresarte

    y no dejar de besarte

    porque fuiste melodía

    cuando sola me sentía

    y te juro que no miento

    cuando digo que al pensarte

    eres lo mejor del día…

    cuando venir te veía

    yo, no podía ocultarte

    ese tierno sentimiento

    que, en mi mirada nacía

    y solo me apetecía

    en mis brazos abrigarte

    y jamás a ti soltarte

    más, a ti siempre brindarte

    lo tan pasmoso de mi arte,

    arte que será el cimiento

    de cada dulce argumento…

    En el redil de tu boca…  –  @rayperez 

    En el redil

    de tu boca temblorosa

    deposité

    un largo historial de besos…

    Besos cortos,

    largos y profundos…

    Besos melodiosos

    y risueños.

    En el pedestal de tus cabellos

    negros cómo la noche sin faroles

    cabalgué brioso

    detrás de tus sueños

    y entré

    a un mundo psicodélico

    donde

    se alojan los pensamientos,

    justo al lado del jardín

    de mariposas y jazmines

    colgados

    en las puntas de los sésamos

    por donde

    el tranvía del viento pasa

    con su carga de anhelos…

    Sinfonía – @Gioconda

    En las noches

    te traigo hasta mí,

    a desandar

    olvidos, soledades,

    desaciertos.

    Nos vamos

    apagando tranquilos,

    como luciérnagas

    en paz,

    que se cierran

    en los labios.

    Y dejamos

    de nombrarnos,

    transmutados en

    átonos compases

    de una madrugada

    En sinfonía…

    a dos cuerpos.

    Crepitante   –   @MotelK2  (Hotel_k)

    Un crepitante solo de armónica

    favorece al amarillo maquillaje

    del vidrio verde de tus ojos.

    Caen pétalos de los bolsillos

    al perseguir los rápidos pasos

    que sin destino buscan puertas

    con confortables señales de STOP.

    Vestido de día azul

    con complementos de manos limpias

    acaricio con suavidad al mar

    en su fase de reflexión.

    Puede que esté despidiéndome

    de los sonidos añejos

    con riffs de acantilados

    en la continua búsqueda

    de las alas que me prometieron

    en el barrio alto

    de los seres oscuros.

    Lancé mi cuerpo

    a la cribadora del ser,

    ni un solo átomo que recolectar.

    Como carne inerte

    de la que nada se puede aprovechar

    recurro a camas elásticas

    para regresar a los mundos efímeros

    con la escueta excusa;

    a la décima tampoco pudo ser.

    Para no variar

    el crepitante solo de armónica

    sigue descojonado.

  • 3 poemas de Umid Najjari, poeta azerbaiyano

    3 poemas de Umid Najjari, poeta azerbaiyano

    Umid Najjari (Ümid Nəccari) nació en Tabriz el 15 de abril de 1989. Después de graduarse en la Universidad Islámica Azad, Umid Najjari continuó su educación en la Universidad Euroasiática de Bakú, la Facultad de Filología, en Azerbaiyán en 2016.

    Es autor de «Valle de los pájaros», «Foto de la oscuridad» y «Al otro lado de las murallas», libros de poesía. Sus poemas se han publicado en Canadá, Turquía, Uzbekistán, Irak, Kazajstán, Georgia e Irán. Fue galardonado con el Premio Samad Behrangi en 2016. Obtuvo el Premio Ali bey Hosseinzadeh en 2019. Es miembro de la Unión de Escritores Azerbaiyanos (UAW) y de la Unión Mundial de Jóvenes Escritores Turcos (WYTWU).

    Un drama de oscuridad

    La luz de una vela, arde en el viento,

    me hace lucir como un niño frente  al espejo, en la oscuridad,

    titila en las paredes,

    y se despliega un drama oscuro,

    estoy cansado de comportarme como si fuera luz…

    mis diálogos son de color blanco puro,

    mis monólogos evidencian la soledad.

    Primer telón

    El sol sale en el cabello de una mujer…

    mis días se dilatan,

    mi angustia brota.

    hago el gesto de besarla

    colmado de expresiones agitadas

    cuando nací era mitad sombra y mitad humano.

    Mi sombra fue asesinada,

    y mi humanidad se quedó sola.

    … Los árboles crecen a través de los agujeros de mis bolsillos

    también las montañas.

    Esto a veces termina en tragedia –

    y de vez en cuando los héroes guardan silencio en los agujeros de mis bolsillos…

    Segundo telón

    …crezco mientras te miro fijamente,

    así como mi reflejo en el espejo.

    Crezco en los bosques de tus ojos…

    luego

    me convierto en leña para la hoguera de tus manos,

    ¡y en un bocado de mentira después!

    una hora antes de la mañana

    tu cabello es de color crepuscular,

    y tus ojos tienen el color de la oscuridad

    ¡una hora después del anochecer!

    tus manos son de algodón…

    déjame cuidarlas para que no se las lleve el viento.

    Ser un ala antes de volar,

    para así comprender su idioma…

    ¡Estoy tan vivo que puedo ser un idioma!

    ¡Soy tan similar a las palabras que puedo ser una voz!

    Traducción del azerí al inglés: Farid Suleymanov

    Traducción del inglés al español:Mariela Cordero

  • Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Cuando entro en la poesía de Rraffa, tengo la sensación de atravesar un bosque de niebla con luces que aparecen y desaparecen. Estar roedada de una soledad fría y húmeda, pero a su vez, sentir el tacto suave de una mano cálida.

    Rraffa nos lleva hacia su territorio de lluvias, océanos y sueños con poemas terriblemente intensos, creando ambientes que traspasan el papel, rodean nuestro espacio sin darnos cuenta degradando las luces, activando la noche, y abrazando con todo el sentimiento que un poema puede guardar.

    Ya sea en verso libre, ya sea adoptando alguna forma de poesía clásica, incluso métrica japonesa, todos sus poemas cuentan con una cadencia en los versos que parece involuntaria, pero que los dota de una musicalidad y un ritmo que los hace realmente agradables al oído.

    Vientos de olvido

    Una puerta cerrada entre los dos,
    retumba el golpe.
    La escalera se hace eco de tus pasos
    que resuenan con sabor a olvido
    en mis pulmones. Duele la memoria,
    tiemblan los cimientos de la casa.

    Abro la ventana ¿dónde el aire?
    ¿Dónde están las luces de la plaza?
    ¿Dónde las voces de la gente?
    ¿Dónde el mar?
    Sobre todo ¿dónde el mar?

    Burocracia del poema, letra estéril,
    palabras que vuelven al silencio,
    cenizas esparcidas por el suelo
    -se apagó el fuego-

    Al cerrar la puerta del olvido
    se lo llevó todo
    el viento de tus pasos.

    Muerte más allá del amor

    “… polvo serán, mas polvo enamorado”
    Quevedo

    Sí, bien rara es la vida que vivimos,
    no pagamos por sueños ni esperanzas,
    tardamos en armarla y en amarla,
    nada más aprender nos despedimos.

    Ya sé que somos longitud y tiempo,
    dependemos de fuerzas y de masas,
    sabemos que las horas siempre pasan
    y así evitamos todo contratiempo.

    No nos sirven lisonjas ni medallas
    pues seremos materia sin presencia
    en cuanto llegue a buscarnos la parca;

    al menos podremos decir bien alto:
    que la vida vivir hemos vivido
    si un día somos polvo enamorado.

    Algo recurrente en su poesía son los elementos que suelen asociarse al romanticismo, el mar, la lluvia, los sueños, la oscuridad, la nostalgia… pero, a su vez, siempre suelen aparecer con algo contrario que les arroja la luz necesaria; podríamos decir que a pesar de la melancolía que a menudo los suele rodear, siempre hay un pequeño asomo de esperanza, algo que nos dice que todo pasa.

    Así mimo, hay cierta comunión en algunos de sus poemas, entre el paisaje exterior y el estado interior. En este sentido, me parece precioso y muy significativo el poema Nubes, en el que, al leerlo, el lector puede acabar confundiendo el ambiente de fuera con el sentimiento de dentro; llega un momento que se produce tal fusión, que las nubes de fuera pasan a poblarnos por dentro:

    Esos días en que una nube
    anida en tu corazón
    se hace allí un hueco
    y acaba asomando por los ojos.
    No sabes que viento la ha traído;
    alguna melancolía del pasado
    que se escondió entre los pliegues
    de tu vida, espiral de recuerdos
    mal cosidos. Como esa piedra
    que espera en el zapato a qué comiences
    el camino y no te explicas
    como pudo entrar en él.
    Quizás es nube agazapada
    de una tormenta, que escondida,
    asoma al horizonte y la presientes,
    un aire frío recorre tu mirada.
    Esos días en que todo queda lejos.
    Esos días no te mueves,
    en silencio te acurrucas
    en tu mundo adoquinado
    de tristeza,
    a ver si escampa,
    si la nube no derrama
    mucha agua,
    si deja de oprimirte el corazón,
    si el vacío que sientes
    se vacía

    Antes de terminar, me gustaría destacar la capacidad de crear que guarda su poesía: una imagen, una atmósfera, que nos permite casi ver lo que cuenta el poema, a la vez que juega con los sonidos, dejando en sus versos sutiles aliteraciones, para hacernos casi tangibles las emociones que se describen. Pongo como ejemplo los dos primeros versos del poema Soledades: Por las calles vacías, sol, soledad; en los soportales: sombra, oscuridad. El sonido de la s aparece de manera reiterada, marcando cómo el tiempo se arrastra por el suelo en soledad.

    Por calles vacías: sol, soledad;
    en los soportales: sombra, oscuridad.
    Aire irrespirable de mitad de agosto,
    corazón sin agua, paisaje desierto.
    Esquinas, aceras, algún paseante
    llevando tristezas a ninguna parte.
    Pasan autobuses vacíos de aire,
    sin chofer, sin gente, destino al pasado.
    Árboles cansados ya no dan su sombra,
    nadie se cobija, no se ven sus hojas.
    El sol en lo alto al caos no lo ordena,
    cansar su mirada pides a la noche.
    El futuro allá lejos no sabes qué espera:
    está el mar oculto tras un baluarte.
    Buscando otros ojos no encuentras a nadie,
    contienes el caos con cadenas de sueños
    y vives de noche por no ver el cielo.
    Podrías volar, superar las cadenas…
    pero Ícaro es frágil, sus alas de cera

    Si bien su poesía tiene un sello muy personal, creo que marcado en parte por el vocabulario que usa, por la atmosfera que las palabras crean, cabe decir que en toda su poesía podemos encontrar diversidad temática; desde pequeñas lecciones encapsuladas en pequeños poemas:

    Ambición

    Una palabra, henchida de sí misma,
    fue sumando letras orgullosa,
    quiso decirlo todo,
    llegó muy alto…
    y al final calló,
    sin ruido,
    en el silencio.

    poemas inspirados por la propia poesía, en este caso, por un verso de Rilke: «Son como el viento que roza la rama y dice: mi árbol.»

    «Hechuras extrañas» (Rilke)

    ¿Quién dice mío?
    Los que tropiezan con las manos extendidas,
    avaros de sí mismos a pedestal subidos;
    de hechuras extrañas y patrias pequeñas.
    ¿Acaso hay algo nuestro?
    El viento no dice mía
    a la rama que mueve.

    Instantes descritos en los que, una vez más, encontramos cierta conexión entre el ánimo del autor y lo que este contempla:

    Desde mi ventana

    La lluvia esparce su sonido,
    gotas que repican en el agua,
    sonoro silencio repetido.
    Sin sonido se mueven
    las copas de los pinos;
    entre sus ramas, el mar
    y una gaviota bailan
    al son de una canción
    que dibuja en el aire
    melodías transparentes.
    El mar le cuenta historias
    de otras costas, con ríos
    y arenas en la orilla.
    La gaviota sueña,
    imagina nuevos vientos,
    caminos, libertad, otros paisajes.
    Un día partirá,
    verá mares turquesas,
    un aire cálido en sus alas
    sustentará su vuelo;
    otros cielos recogerán
    sus huellas, sus sonidos.
    No volverá…
    Y yo me quedaré
    mirando el mar,
    escuchando el repicar
    silencioso de la lluvia.

    En sus versos, siempre encontraréis complicidad emocional; sin daros cuenta, posando la lectura tras los versos, estaréis asimilando sutiles consejos para lidiar con algunos sentimientos, e incluso con la vida misma, o sintiendo una mano empática y amiga que, de alguna manera, reconforta el alma y hace que nos sintamos un poquito menos solos.

    De todas formas, la mejor manera de sentir la poesía de Rraffa es adentrándonos en ella. A tal objeto, dejamos aquí una pequeña selección de cinco poemas no sin antes, como siempre, recomendaros que deis un paseo por su perfil en la web de Poémame Poesía, Rraffa; pues allí encontraréis herida y cura, soledad y abrazo, caricia, sol y lluvia. Que lo disfrutéis.

    Nostalgia

    Un lagarto,
    desde lo alto de una piedra
    te mira con tristeza,
    reflejo de tus ojos en los suyos;
    la piedra, quemada por el sol,
    certifica la nostalgia.

    Melancolía

    La larga y sutil mano de la niebla
    surge del mar y aprieta mi garganta.
    Olas grises se agitan por la sangre
    y una nube anida en mis pestañas.
    Ya el horizonte es lo que fue,
    un punto en una esfera que se aleja.

    Dureza de las rocas en la orilla
    que hablan de naufragios muy antiguos,
    restos de otras vidas,
    de un tiempo adormecido.

    Del fondo de las aguas
    retornan recuerdos del pasado,
    sueños rotos cubiertos por las algas,
    almas atadas a tablones.
    Melancolía derramada por la playa
    … todo llora con el mar.

    Poesía en Otoño

    Me gusta el comienzo del otoño,
    no es tiempo para poetas malditos
    de calles apagadas y bares de absenta.
    Atrás quedaron ardientes arenas del verano,
    horizontes con sol que no se esconde.
    Lejos se ven inviernos infinitos
    con un frío de nieblas y de mármol.

    El espejo te pregunta ¿tú quién eres?
    olvidando las huellas de tu vida.
    Ya no eres ayer, aún no eres nada;
    ya no tienes frente a ti toda una vida,
    se acabó la incertidumbre del futuro,
    que ahora sabes ( ¿aceptas? ) lo que espera.

    Los relojes caminan con paso tranquilo
    por poemas que te hablan de sueños,
    por sueños que conviertes en poemas.

    Haiku

    El sol, tan grande,
    se pliega en una línea,
    llega la noche.

    Tanka

    Quisiste volar,
    ¡tristes tus alas rotas!
    queda el llanto.
    Recoges las lágrimas,
    haces nubes con ellas.

  • 3 poemas de Nour Nasra, poeta siria

    3 poemas de Nour Nasra, poeta siria

    Nour Nasra es una poeta, escritora y traductora siria. Es miembro del Sindicato de Periodistas Sirios. En 2017 obtuvo el Premio de Poesía de la editorial New Delmoun en Damasco. Ha publicado el poemario Muros de insonorización. Ha publicado diversos artículos y traducciones en periódicos sirios y árabes. Actualmente es Editora en el Departamento de Inglés de la web de Adwa-Almadena (Chipre)

    Pesado como la ira

    Pon tu ira en tu espalda,

    vete al mar,

    y cuando la noche se divida en su júbilo

    estarás ocupado arrojando tu cargamento.

    *

    Deja que la sal consuma

    el sudor de tu cuerpo

    mi sombra te seguirá

    mi sombra que corta el árbol

    se sienta, sabiendo que no puedes nadar

    esperando a que flotes después de hundirte,

    te arrastrará

    y serás tan pesado como la ira.

    Algunos de sus restos

    Ya no es brillante

    el sol me ha devorado

    y dejó pecas en mi corazón

    que se derriten cada vez que escuchan

    al viento enamorando a las hojas

    que se quiebran en el fondo del valle.

    entonces, la noche cae

    y cierra la boca del aire

    por mi dolor,

    y permite que la luz pase blandamente

    a lo largo del horizonte.

    En los sótanos de aislamiento

    el humo engaña a la herrumbre de la nostalgia.

    Algunos de sus restos

    no se transformaron en cenizas

    siguen ardiendo.

    *

    Me desconecto de ti

    cuando el último botón

    es cortado por mis dientes,

    como el hijo del campo

    que se cae sobre la hierba

    sin preocuparse por su caída

    o de las palabras que ella pronunció.

    Así es el amor

    sus banquetes se tornan abundantes

    cuando la despedida se hace realidad.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • 3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Beatriz Alicia García #PoesíaVenezolana

    Beatriz Alicia García (Caracas, 1966). Poeta, ensayista, investigadora, docente universitaria. Licenciada en Letras y Magíster en Literatura Venezolana por la Universidad Central de Venezuela. Diplomada en Docencia Universitaria en la Upel. Se ha desempeñado en el área editorial desde 1988. Ha publicado: Matarilerilerón (El Pez Soluble, 1999), Acto de fe (La liebre libre, 2000). Monte Ávila Editores Latinoamericana ha publicado su Antología poética de Hanni Ossott y Lugares olvidados (antología poética personal). Le han sido otorgados el Premio Víctor Valera Mora de Poesía de la Universidad Central de Venezuela, 1990, por Ciudad oscura y el Premio Municipal de Poesía 2007 (Mención de honor), por Lugares olvidados.

    La poeta

    Soy la poeta de la casa,

    la que anda entre libros

    y versos,

    la que hace pactos con la soledad

    y le pone música al dolor.

    Soy la poeta de la casa,

    la que mira hacia adentro,

    hacia lo hondo,

    como si mirase aves volar

    en una playa azotada por una catástrofe.

    Soy la poeta de la casa,

    aprendí a amueblar los silencios

    en días solitarios y de ausencias

    presentidas,

    aprendí a ponerles acentos y comas

    a alegrías y despedidas,

    como otros aprender a engordar

    cuentas bancarias

    y a dar órdenes.

    La casa

    a Marisol Marrer

    La casa

    antes de ser casa

    fue sentimiento.

    Hizo sus paredes

    en nosotros

    y en los que nos precedieron.

    Se hizo refugio.

    Pero la casa un día

    empezó a derrumbarse,

    la casa un día

    se hizo intemperie.

    Silencios en el aire

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Nos torna frágiles,

    él, que siempre impuso

    su presencia, su fortaleza,

    hasta que se quebró

    como algunos árboles

    y no volvió a levantarse.

    Lo he dejado irse,

    serenamente,

    la única de sus hijas

    que pudo acompañarlo

    en su muerte de hospital;

    lo he dejado quedarse,

    en ese rincón que habitará

    siempre, en mi sangre,

    en mis gestos, en mi corazón.

    Mi padre se ha ido.

    Su ausencia dibuja

    silencios en el aire.

    Los poemas pertenecen al libro inédito Rituales de la casa

  • «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    Mamen Solanas, nacida en Guadalajara (España), compagina la docencia con la experimentación y la escritura. Doctorada en Filología Española e Hispanoamericana, sus investigaciones sobre los movimientos de vanguardia la ayudan a indagar en las posibilidades de la palabra como cuerpo y materia. Tiene varios trabajos y artículos publicados sobre poesía contemporánea, la poética de la vanguardia y el verso libre. Ha publicado los poemarios Vudú desde la habitación de al lado (2016) y Poemas del té (2017) con Astrolabio Editorial. 

    Mamen Solanas fue seleccionada en 2016 para el Premio de Poesía Experimental de Badajoz y premiada en el Concurso Nacional de Poesía Villa de Azuqueca 2008.

    Solanas es una escritora y performer que poetiza con palabras y objetos. Trae las vanguardias poéticas a nuestro tiempo pasadas por su personal tamiz de dulzura y alegría. Desgrana en Vudú desde la habitación de al lado su micropoesía construyendo con ella un hermoso relato de lo cotidiano conectado con lo trascendental.

    Sus versos pueden parecer ingenuos, pero no lo son.

    3, 2, 1… La expectativa de la cuenta atrás.

    Contienen el conocimiento y la intensidad de su pasión por vivir. Con un estilo de escritura sencilla y fácil comprensión que dice más con menos.

    De hacer el amor juntos

    me quedaron solamente las agujetas

    Aquí tenéis un pequeño regalo de la poeta para que os hagáis una idea de la pequeña gran joya que es Vudú desde la habitación de al lado, que podéis encontrar en Astrolabio editorial.