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  • EL VIAJE EN POESÍA

    EL VIAJE EN POESÍA

    Ítaca

    Si vas a emprender viaje hacia Ítaca,

    pide que tu camino sea largo,

    rico en experiencias, en conocimiento.

    A Lestrígones y a Cíclopes o al airado

    Poseidón nunca temas:

    no hallarás tales seres en tu ruta

    si alto es tu pensamiento y limpia la emoción

    de tu espíritu y tu cuerpo.

    A Lestrígones ni a Cíclopes, ni al fiero Poseidón

    hallarás nunca

    si no los llevas dentro de tu alma,

    si no es tu alma quien los pone ante ti.

    Pide que tu camino sea largo,

    que numerosas sean las mañanas de verano

    en que con placer felizmente arribes

    a bahías nunca vistas.

    Ten siempre a Ítaca en la memoria.

    Llegar allí es tu meta,

    mas no apresures el viaje,

    mejor que se extienda largos años,

    y en tu vejez arribes a la isla

    con cuanto hayas ganado en el camino,

    sin esperar que Ítaca te enriquezca.

    Ítaca te regaló un hermoso viaje,

    sin ella el camino no hubieras emprendido,

    mas ninguna otra cosa puede darte.

    Aunque pobre la encuentres, no te engañaría Ítaca.

    Rico en saber y en vida como has vuelto

    comprenderás ya que significan la Ítacas.

    Konstantin Kavafis

    Cualquier página dedicada al viaje en poesía debe volver los ojos a Cavafis. No puede ser de otra manera. Porque si alguien ha hecho de las ítacas, de las metas vitales una metáfora insoslayable, es el poeta griego. Este poema es, acaso, el paradigma literario del viaje en poesía contemporánea. Como lo fue la Odisea de Homero en la Antigüedad (y en quien se inspira Kavafis). El viaje, el camino por andar, el horizonte por alcanzar es sinónimo de vida. Por tanto, esa búsqueda de Ítaca hemos de esperarla longeva y próspera, porque lo importante es la duración y la intensidad, no la llegada. Las metas que nos marcamos en la vida han de quemarse lentamente, dejándonos impregnar por el aprendizaje de cada uno de nuestros pasos nos da. Habrá cíclopes y miedos en nuestra andadura, por supuesto, pero un alma íntegra y perseverante sabrá mantener el rumbo y el aprendizaje permanente.

    Para tener una perspectiva razonablemente clara sobre el viaje en poesía, hemos de remontarnos al Poema de Gilgamesh, (2000 a.C.), de autor anónimo, considerado el primer escrito que habla de la fundación e historia de Uruk. Uruk es considerada la primera ciudad construida sobre la faz de la Tierra, nacida hacia el 3.500 a.C aproximadamente en Mesopotamia, en el sur de lo que hoy sería la actual Irak. Cuenta la leyenda que fue la ciudad del héroe Gilgamesh, cuya epopeya es la historia escrita y datada más antigua del mundo, descubierta en 1853 y compuesta por doce tablillas de arcilla. La epopeya de Gilgamesh cuenta la historia de un rey tiránico al que los dioses envían un enemigo (Enkido), convertido luego en amigo y fallecido después. A la muerte de Enkidu, Gilgamesh viaja errante buscando la inmortalidad.

    La ya mencionada Odisea de Homero (Siglo VIII a.C.) narra el viaje de regreso a casa de Ulises después de la Guerra de Troya, para reclamar su trono. Este poema está estructurado en 24 cantos y se suele dividir en tres partes: la telemaquia, el regreso de Odiseo y la venganza de Odiseo. Según sabemos, La odisea, así como la Ilíada (también de Homero), eran parte de la tradición oral antigua, y eran cantadas de pueblo en pueblo por los rapsodas, hasta que en el siglo VI a. de C., Pisístrato, gobernador de Atenas, decidió recopilar los poemas homéricos. A partir de este momento, quedaron fijados como registro escrito. La historia narrada comienza cuando finaliza la guerra de Troya, narrada en la Ilíada, hasta el momento en que finalmente Ulises (Odiseo) vuelve a su hogar, muchos años después, y tras un cuento enfrentamiento con los usurpadores de su trono y pretendientes a la fuerza de su esposa, se alza con la victoria:

    Todos los pretendientes murieron, y el suelo del salón de trono se llenó de cadáveres. Todo era un mar de sangre.
    Y Ulises pudo reinar finalmente en Ítaca, con su mujer Penélope y su hijo Telémaco.
    Y aquí acaba la historia de La Odisea, de Homero.

    En el siglo IV d.C.) aparece la primera narradora, Egeria, una mujer cristiana cuyo diario de viaje, conocido como el Itinerarium Egeriae, describe su peregrinación desde Galicia a Tierra Santa. La obra es un conjunto de textos en latín escritos. Como libro de viajes, es una fuente importante para conocer la situación en ese momento de las zonas recorridas, puesto que la autora va contando las costumbres, creencias populares o rituales religiosos de los lugares por los que va pasando. Está escrito en primera persona en el latín coloquial o vulgar utilizado en la vida cotidiana. Es, en definitiva, una crónica humana en la que la autora expresa sus sentimientos ante cada situación que vive en el camino y lo dirige a un grupo de mujeres mencionadas con la expresión «dominae sorores», fórmula común para referirse a amigas y compañeras.

    Pero como muy bien se ve en el caso de Egeria, los viajes parecen prestarse más a ensayo, diario o relato que a poema. En la Edad Media fue un eje vertebrador de la literatura de viajes la obra de Marco Polo y su Libro de las maravillas del mundo. Pero seguimos en el terreno de la prosa.

    El tema del viaje también está presente en los relatos de conquista como el Poema de Mio Cid (hacia 1200), cantar de gesta anónimo que relata las heroicas hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, el caballero castellano que hace de su viaje de destierro un camino de conquistas desde Burgos hasta Valencia. También aparece el viaje vinculado a obras del Romancero de aventuras o al Mester de Clerecía (Milagros de Nuestra Señora, de Berceo).

    Ya en el Renacimiento, tenemos en Portugal a Luis Vaz de Camoes (1524-1580), cuya obra Os Lusiadas se constituye como un poema épico dividido en diez cantos en el que narra el viaje de Vasco de Gama a la India. Si Camoes se inspiró en La Eneida de Virgilio y en modelos más cercanos a su época, como el Orlando furioso, de Ariosto, su genialidad estuvo en narrar sucesos de la historia contemporánea de su patria. Él mismo había sido viajero a la India, náufrago y combatiente, y supo ver que los asuntos para la épica no había que buscarlos en sucesos lejanos y legendarios, sino en los viajes de los marineros portugueses, que él había vivido:

    Las áncoras tenaces van levando,

    Con la grita nautil acostumbrada:

    De la proa las velas solo dando,

    A enfilar van la barra, de bordada.

    Alas la bella Ericina, que guardando

    Iba siempre á su gente denodada,

    Viendo la gran celada, tan secreta,

    Del cielo al mar se lanza, cual saeta.

    Si te has adentrado aunque sea un poco en la poesía japonesa, es muy probable que conozcas este poema escrito por Matsuo Bashō 松尾芭蕉 

    A finales del s.XVII, es destacable la figura de Basho, considerado por muchos como «El poeta de Japón». Matsuo Bashō vivió en el siglo XVII y es, probablemente, el poeta japonés mejor conocido en occidente. Hijo de un samurái de bajo rango, nació cerca de Ueno y algunos biógrafos cuentan que fue cocinero de profesión. Ya desde joven cultivó la poesía y a lo largo de su vida adquirió una fama notable. Su obra incluye diversos géneros poéticos pero sus haikus son las composiciones más conocidas.

    Fue reconocido como uno de los mejores poetas de su tiempo y en sus peregrinajes, los aspirantes a poeta lo seguían ahí donde fuera y la gente lo invitaba a su casa para darle un lugar donde comer y reposar de sus largas caminatas por los pueblos. Matsuo Basho era un hombre de viaje ya que hizo varios peregrinajes largos en una época en la que el medio más común era caminar y había todo tipo de peligros en los caminos. A veces pasaba un año o más fuera de su casa y casi siempre estaba acompañado por estudiantes o gente local que lo acogía en sus casas. A Basho le gustaba ir a lugares y ver todo en detalle: vistas panorámicas famosas en la temporada adecuada como los cerezos en flor o la luna llena, templos, sitios históricos y dondequiera que iba, escribía. Escribía haiku y renga para inmortalizar esos lugares visitados:

    De los cerezos en flor

    al pino de dos troncos:

    tres meses.

    Si he de morir

    en el camino,

    que sea entre los campos de trébol.

    Al despedirme,

    escribí algo en el abanico,

    pero lo borré.

    En la montaña de verano,

    adoro las sandalias divinas;

    viaje a la vista.

    Entre las olas:

    acá, los pétalos,

    allá, las conchas.

    Los viajeros de la Ilustración siguieron rendidos a la prosa, la prosa de viajes. Alexander von Humboldt (1799-1804), recorrió más de 2000 destinos entre América, Europa y Asia. En el siglo XVIII se pudo de moda entre los nobles viajar, sobre todo por Europa.

     Charles Darwin (1831-1836) viajó en el s. XIX para obtener datos de la flora y fauna de varios lugares del mundo (especialmente de las Galápagos), lo que lo llevó a desarrollar la teoría de la Evolución. En el siglo XVII y principios del XVIII, los aristócratas ingleses y alemanes, entre otros, se dedicaron a viajar por el continente en lo que denominaron El Grand Tour. La visita obligada era París, por su carácter cosmopolita, pero se visitaba también otras ciudades de Europa, como Roma, Berlín o Londres. El motivo era didáctico, la curiosidad o el aprendizaje y se tomó la costumbre de regresar portando recuerdos o souvenirs del lugar visitado. Por ello llegaron a ser conocidos como «turistas” o “invasores”, personas desocupadas que visitaban por el mero hecho de merodear o estudiar y lo que se esperaba de ellos era que acabaran marchándose.

    Tendría que llegar el Modernismo del cambio de siglo para volver a ver la poesía tomar protagonismo. Escuchemos al nicaragüense Rubén Darío:

    El cantor va por todo el mundo

    sonriente o meditabundo.

    El cantor va sobre la tierra

    en blanca paz o en roja guerra.

    Sobre el lomo del elefante

    por la enorme India alucinante.

    En palanquín y en seda fina

    por el corazón de la China;

    en automóvil en Lutecia;

    en negra góndola en Venecia;

    sobre las pampas y los llanos

    en los potros americanos;

    por el río va en la canoa,

    o se le ve sobre la proa

    de un steamer sobre el vasto mar,

    o en un vagón de sleeping-car.

    El dromedario del desierto,

    barco vivo, le lleva a un puerto.

    Sobre el raudo trineo trepa

    en la blancura de la estepa.

    O en el silencio de cristal

    que ama la aurora boreal.

    El cantor va a pie por los prados,

    entre las siembras y ganados.

    Y entra en su Londres en el tren,

    y en asno a su Jerusalén.

    Con estafetas y con malas,

    va el cantor por la humanidad.

    En canto vuela, con sus alas:

    Armonía y Eternidad.

    Después del Modernismo llegó la voz de Machado pidiendo la palabra para perfilar su concepto del viaje como camino de venturas, sorpresas y desventuras. El autor de “caminante, no hay camino”, escribe así a un trayecto placentero en el soneto “Verás la maravilla del camino”:

    Verás la maravilla del camino,

    camino de soñada Compostela

    -¡oh monte lila y flavo!-, peregrino,

    en un llano, entre chopos de candela.

         Otoño con dos ríos ha dorado

    el cerco del gigante centinela

    de piedra y luz, prodigio torreado

    que en el azul sin mancha se modela.

         Verás en la llanura una jauría

    de agudos galgos y un señor de caza,

    cabalgando a lejana serranía,

         vano fantasma de una vieja raza.

    Debes entrar cuando en la tarde fría

    brille un balcón en la desierta plaza.

    También nos llegó el verso de Gloria Fuertes, para mostrarnos que el viaje de la vida es un frenesí irrenunciable, aunque sea cansado:

    La Tierra como león enjaulado
    da vueltas alrededor del Sol
    con su cadena de hombres.

    Desde que hemos nacido viajamos
    a ciento doce mil kilómetros por hora.
    La Tierra no se para
    y sigue dando vueltas,
    por eso hay tanto viento,
    por eso siempre hay olas,
    por eso envejecemos tan deprisa,
    por eso estamos locos,
    porque toda la vida haciendo un viaje sin llegada
    cansa mucho los nervios.

    Álvaro Mutis, en cambio, concibe el viaje como algo entre el desasosiego y la incertidumbre:

    Desde la plataforma del último vagón

    has venido absorta en la huida del paisaje.

    Si al pasar por una avenida de eucaliptos

    advertiste cómo el tren parecía entrar

    en una catedral olorosa a tisana y a fiebre;

    si llevas una blusa que abriste

    a causa del calor,

    dejando una parte de tus pechos descubierta;

    si el tren ha ido descendiendo

    hacia las ardientes sabanas en donde el aire se queda

    detenido y las aguas exhiben una nata verdinosa,

    que denuncia su extrema quietud

    y la inutilidad de su presencia;

    si sueñas en la estación final

    como un gran recinto de cristales opacos

    en donde los ruidos tienen

    el eco desvelado de las clínicas;

    si has arrojado a lo largo de la vía

    la piel marchita de frutos de alba pulpa;

    si al orinar dejaste sobre el rojizo balasto

    la huella de una humedad fugaz

    lamida por los gusanos de la luz;

    si el viaje persiste por días y semanas,

    si nadie te habla y, adentro,

    en los vagones atestados de comerciantes y peregrinos,

    te llaman por todos los nombres de la tierra,

    si es así,

    no habré esperado en vano

    en el breve dintel del cloroformo

    y entraré amparado por una cierta esperanza.

    Viajar es calzarse los zapatos de la vida y echar a andar. En pos del horizonte que sea que nos aguarda. El que forjemos. O el que nos impongan. O el que llegue, sin más. Nacer es comprar un billete de barco y zarpar. Y el viaje siempre vale la pena:

    Yo siento el viaje como un mapa.

    Un mapa que me embarga,

    lleno de cordilleras,

    de veredas como serpientes,

    de lagos como medallas de turquesa,

    de pueblitos como universos,

    y de otros átomos humildes y osados como yo.

    Yo siento el viaje como el propósito mismo de la vida.

    Viaje como la vida misma.

    Sí.

    Yo soy el viaje.

    Desde el útero hasta el polvo

    mortuorio.

    Siento el viaje como una travesía 

    donde uno es espectador

    y actor,

    y escenario,

    y aplauso

    y diálogo.

    Porque me contemplo en el espejo

    del ascensor que me baja a la calle y veo

    un guion lleno de risas y llantos,

    de asfaltos transitados y aldeas ignotas.

    De zapatos humillados por el pedregal del camino

    y de piernas bautizadas con el esplendor

    de la aurora boreal.

    Somos un escenario en ruta.

    Un funambulista empedernido

    que estaciona su inquietud

    en áreas de descanso.

    Somos un nómada en los andenes

    de la existencia.

    Porque el viaje es la vida misma

    y, nosotros, los errabundos.

  • 3 Poemas de Sang-ho Gil상호 길, poeta surcoreano

    3 Poemas de Sang-ho Gil상호 길, poeta surcoreano

      Sang-ho Gil 상호 길 nació en Nonsan (Corea del Sur) en 1973, se licenció en el Departamento de Lengua y Literatura Coreanas de la Universidad de Hannam e ingresó en el Hankook Ilbo New Year Literature en 2001. Ha publicado varias colecciones de poesía, entre ellas ≪Sleeping in a Child Tree≫ (2004), ≪Pretending Not To Know≫ (2007), y dos de prosa, entre ellas ≪Warm Cat After Winter≫. Ha ganado varios premios, entre ellos el Modern Poet Coterie Award (2004), el Lee Yuk-sa Literature Award for Rookie of the Year (2006), el Cheon Sangbyeong Literature Award (2008), el Kim Dal-jin Literature Award for Young Poet, el Jilma Jae Haeoreum Literature Award (2011) y el Kim Jong-sam Literature Award. Sang-ho Gil es un poeta de talento innato que abraza todos los objetos y cosas con compasión, y es uno de los mejores poetas líricos contemporáneos de Corea que utiliza técnicas metafóricas que captan esos contenidos con resonancia estética. (poeta Byeon Euisu)

    La nube gato

    Aunque abre un libro, no tiene los ojos puestos en él.

    La clara nube rayada en su lomo

    desaparece vagamente

    el sol del atardecer entra en silencio

    se sienta en círculo

    al son de las páginas que pasan

    mientras el gato se quedaba dormido

    solía recostar su cabeza en mi mano

    ¿A dónde se ha ido mi buen Sanmun?

    como el día cuando se detuvo el marcapasos

    ahora el libro sólo tiene márgenes.

    Mi hermana es un árbol

    El roble ha dejado caer todas las hojas

    se parece a mi hermana mayor sin cabello

    la gente recoge bellotas y desaparece

    mi sobrino se ha casado

    nacerá un bebé

    si uno se borra, hay otro

    la nube con calva

    llevaba una peluca negra

    y llovió

    el paraguas no se abrió

    el bebé oxidado

    cada vez que lloraba

    caían las migas

    el roble está de pie como una hermana mayor

    con un sombrero de cubo

    casi no logro reconocerla.

    Ahora detenerse.

    Difícilmente se agote también esta vida, los autos avanzan con dificultad, dejando huellas en la nieve, los árboles se apresuran en su camino sacudiendo los hombros, Un vendedor de bollos en forma de cruz acumula nieve para hacer pescado, las lágrimas de pescado derriten la nieve, Aunque los he comprado para ti, tu tienda está cerrada ahora.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 13 preguntas y una poeta: Balbina Rivero

    13 preguntas y una poeta: Balbina Rivero

    Balbina Rivero, (Granadilla de Abona, Tenerife, 1944), es una escritora española que actualmente reside en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife. Cuenta con numerosas obras editadas, entre las que se encuentran novelas, poemarios, colecciones de cuentos y aforismos, tanto en editoriales canarias como de fuera de las islas. Además de su producción literaria, Balbina pertenece a la Junta Directiva de la  Asociación Cultural Canaria de Escritores, ha publicado artículos en la prensa local y ha colaborado en programas de radio y televisión de distintas cadenas de ámbito local. Ha participado en numerosas ferias del libro y de la edición.

    Hoy tenemos la oportunidad de entrevistarla en La Laguna para saber un poco más de ella y de su obra.

    1 – ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Soy una mujer que nació con la vocación de crear personajes, historias y mundos, pero tuvo que pasar mucho tiempo para que mi trabajo, tesón y constancia obtuviera su recompensa. Al fin conseguí realizar mi sueño. 

    Escribir, ya sea en prosa o en verso, requiere recogimiento y es entonces cuando valoro  las presentaciones, recitales; visitas a centros escolares para fomentar la lectura entre los estudiantes, o asistir a tertulias. Desde hace algunos años coordino un club de lectura en el cual hemos estudiado a los poetas canarios e internacionales.

    Escribo novela, poesía, ensayos, aforismos, cuentos literarios para adultos y literatura infantil, tanto en  prosa como en verso.


    2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    El libro con el que aprendía a leer fue la Biblia y el primer poema, El cantar de los cantares.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Sencilla, directa, en la que el eje central es el ser humano con todas su problemática. 

    A veces es intimista, otras místicas, metafísica, social, de denuncia, etc.

    4 -¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Indudablemente, todo cambia, evoluciona, se transforma. Las personas también. Creo que son los lectores los que mejor pueden apreciar los cambios, si es que se  han producido en mí. 

    Defino a la poesía como “la voz del alma interpretada por los sentimientos y expresada en verso”, por lo que si el poeta evoluciona, su obra también.

    5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando un poema brota como un vómito incontenible, ese poema sé que es bueno, poco tiene que corregir. Hay otros que necesitan ser revisados, leídos un par de veces y escuchar su voz y su música.

    6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Despertar conciencias e invitar a ejercitar  el pensamiento.

    7- ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Para crear es necesaria la solitud, luego las lecturas en vivo son una forma agradable de compartir con otras personas la belleza de las palabras. No hay que olvidar que el ser humano es gregario. 

    El encuentro con los lectores es siempre reconfortante.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Toda difusión es bienvenida, pero prefiero el contacto con otras personas.

    9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Si tuviese que elegir a un solo poeta, creo que me inclinaría por Herman Hesse. Pero por favor, que nadie me obligue a renunciar a los grandes poetas, que los hay, hay muchos para nuestro deleite.

         En la niebla

    ¡Qué extraño es vagar en la niebla!
    En soledad piedras y sotos.
    No ve el árbol los otros árboles.
    Cada uno está solo.

    Lleno estaba el mundo de amigos
    cuando aún mi cielo era hermoso.
    Al caer ahora la niebla
    los ha borrado a todos.

    ¡Qué extraño es vagar en la niebla!
    Ningún hombre conoce al otro.
    Vida y soledad se confunden.
    Cada uno está solo.

    Este, por ejemplo, de Herman Hesse, cualquier otro que eligiera sería interesante.

    10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy dando un repaso a los poetas italianos, después de releer a los anglosajones.


    11.- ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que tenga paciencia, que no se desanime por los obstáculos que, seguro,  encontrará por el camino. Es importante el tesón, el mundo de la Literatura no es muy fácil.

    12.- ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Ha cambiado mucho en los últimos años y las redes sociales, en parte, han obligado a ello. Lo más desagradable, para mí, es que las llamadas grandes editoriales no valoran mucho (salvo excepciones) la creatividad, suelen publicar más por el nombre del autor o por su clase social, sin darle oportunidad a quien verdaderamente es un talento, estos suelen quedarse para un público minoritario, los llamados escritores de culto. El marketing está reservado para  los primeros. 

    13.- ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Creo que ha hecho unas buenas preguntas.  Gracias.

    Por último, y para que el público que nos lee tenga la oportunidad de ver en vivo y en directo a Balbina Rivero, adjuntamos una entrevista que le hicieron el 21 de mayo de 2024, en la Tertulia Escribamos, dirigida por Lange Aguiar.

  • 3 Poemas de Alfredo Orihuela Gutiérrez, poeta peruano

    3 Poemas de Alfredo Orihuela Gutiérrez, poeta peruano

    (Ayacucho, Perú, 1970) Es ingeniero de profesión, y poeta desde el año 1998. Publicó los poemarios «Gotas de Vida» (2001), «La Dimensión de la Noche» (2023), y, «La Persistencia del Tiempo» (2024). Promueve la poesía internacional en su red literaria «Dimensión Poética», desde la cual desarrolla Recitales de poesía en forma virtual y presencial, con poetas adscritos. Algunos de sus poemas, están publicados en el prestigioso canal Fonoteca Española de Poesía: https://fonotecapoesia.com/peru/

    Cae la noche

    Cae la noche… inhumana.

    Cae la noche, goteando en tu boca,

    en el pecho iluminado

                           de una ciudad que humea,

    en los recintos derramados de la tarde,

    cuando crepita la luna

    y una montaña reverbera.

    He oído a los truenos en la luz

    forjar al viento,

    y una sombra se quema

    sobre una danza invisible.

    Suenan los silencios

                                      y las puertas se abren.

    También aquella vieja campana yergue

    sobre un pueblo que ya no existe.

    La noche emite lunas plateadas.

    Exilio a la noche

    La tarde empapa al silencio

    y un manso oleaje avecina la huida.

    El paisaje de su orgasmo

    decrece en la sombra

    y no hay más que lamer

    la brisa erógena de su exilio,

    de su aliento,

    de su fruto exquisito

    que florece en la noche.


    El delirio evoluciona en las horas,

    el grito primitivo de luz

    avizora el comienzo,

    y en la cúspide

    un brillo vierte la esperanza:

    la noche,

                tus ojos,

                            el oxígeno,

                                           tu boca.

    Enigma

    Ayer mutaron las sombras

    en cada especie,

    en cada humano,

    en cada rincón desolado.

    Ayer sonaron las campanas

    y la música se derramó

    por las calles aún intactas.

    La arquitectura del ocaso

    pareciera esconder

    todo el firmamento,

    todas las fisuras

    por donde la luz se suicida,

    por donde la noche

    llama a nuestras noches

    y retornamos a la soledad, de nuevo.

  • POESÍA COMO BÚSQUEDA DEL YO

    POESÍA COMO BÚSQUEDA DEL YO

    Me busco y no me encuentro.
    Rondo por las oscuras paredes de mí misma,
    interrogo al silencio y a este torpe vacío
    y no acierto en el eco de mis incertidumbres.
    No me encuentro a mí misma
    y ahora voy como dormida a las tinieblas,
    tanteando la noche de todas las esquinas,
    y no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía,
    que son fruto, sonido, creación, universo.
    No este desalentado y lento desganarse
    que convierte en preguntas todo cuanto es herida.
    Y rondo por las sordas paredes de mí misma
    esperando el momento de descubrir mi sombra.

    Sirvan estas palabras de Josefina de la Torre para afirmar que escribir es siempre un ejercicio para la intimidad. Y escribir poesía, aún más. Cuando la pluma dejar salir un poema, lo que brota es un sentimiento tan personal, tan incuestionablemente propio y exclusivo, que lo que ahí emerge es alma en gotas. Nada como un poema para ayudar al ser humano a expresar lo que le apasiona o le atribula. Nada. 

    A través de la poesía, la persona es capaz de bucear por sus adentros y hallar rincones tan personales y recónditos que, de otra manera, quedarían acaso enterrados. El yo, no obstante, ha experimentado a lo largo de la historia de la literatura una evolución vinculada al propio pensamiento de cada época. Abarcando todo aquello que relacionamos habitualmente con lo íntimo, (espiritualidad, recogimiento, ensimismamiento, conciencia…) podemos constatar una enorme evolución del concepto de lo íntimo. 

    Así, verificamos que en la época clásica no existe lo íntimo como sustantivo, sino sólo como adjetivo, para indicar una cualidad que se aplica a objetos tanto materiales como inmateriales. Son muchos los críticos que consideran que la tradición literaria occidental comenzó con Homero, quien con sus obras Ilíada y Odisea, marcó de forma duradera el canon literario con sus descripciones y manejo de temáticas como la guerra y paz, honra y deshonra, amor y odio. Sin embargo, el tratamiento del yo no había cuajado aún. Habría de llegar Safo para dar forma a la poesía lírica centrada en el yo como género.  Más tarde, San Agustín fue de los primeros autores en usar de forma sustantiva un vocablo análogo a “interioridad”, a esa “zona espiritual, íntima y reservada de una persona”, que apunta a “lo más particular de los pensamientos, afectos y asuntos interiores”. 

    San Agustín fue retomado por Descartes en su idea de volverse hacia dentro, afincando la interioridad inmaterial en la mente o el alma. Pero sin duda, uno de los intentos más lúcidos por escribir una historia de la poesía desde la inscripción del yo íntimo es el del poeta y ensayista español Luis García Montero, autor de El sexto día, quien sostiene que “la historia de la poesía es terreno privilegiado para plantearse una interpretación de la intimidad, una búsqueda no sólo de lo que han sido los hombres y las mujeres, sino de cómo se han pensado a ellos mismos, en qué yo han justificado esos valores tan esenciales y objetivos que parecen no necesitar una justificación”.

    El yo que busca Teresa de Ávila, por ejemplo, posee aureolas de fe: 

    Alma, buscarte has en Mí,
    y a Mí buscarme has en ti.

    De tal suerte pudo amor,
    alma, en mí te retratar,

    que ningún sabio pintor
    supiera con tal primor
    tal imagen estampar.

    Fuiste por amor criada
    hermosa, bella, y así
    en mis entrañas pintada,
    si te perdieres, mi amada,
    Alma, buscarte has en Mí.

    Que yo sé que te hallarás
    en mi pecho retratada,
    y tan al vivo sacada,
    que si te ves te holgarás,
    viéndote tan bien pintada.

    Y si acaso no supieres
    dónde me hallarás a Mí,
    No andes de aquí para allí,
    sino, si hallarme quisieres,
    a Mí buscarme has en ti.

    Porque tú eres mi aposento,
    eres mi casa y morada,
    y así llamo en cualquier tiempo,
    si hallo en tu pensamiento
    estar la puerta cerrada.

    Fuera de ti no hay buscarme,
    porque para hallarme a Mí,
    bastará solo llamarme,
    que a ti iré sin tardarme
    y a Mí buscarme has en ti.

    El yo de Lope de Vega es, por su lado, una lucha interna contra el fin:

    Ir y quedarse, y con quedar partirse,
    partir sin alma, y ir con alma ajena,

    oír la dulce voz de una sirena
    y no poder del árbol desasirse;

    arder como la vela y consumirse,
    haciendo torres sobre tierna arena;
    caer de un cielo, y ser demonio en pena,
    y de serlo jamás arrepentirse;

    hablar entre las mudas soledades,
    pedir prestada sobre fe paciencia,
    y lo que es temporal llamar eterno;

    creer sospechas y negar verdades,
    es lo que llaman en el mundo ausencia,
    fuego en el alma, y en la vida infierno.

    En Borges es remordimiento:

    He cometido el peor de los pecados
    que un hombre puede cometer. No he sido
    feliz. Que los glaciares del olvido
    me arrastren y me pierdan, despiadados.

    Mis padres me engendraron para el juego
    arriesgado y hermoso de la vida,
    para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
    Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

    no fue su joven voluntad. Mi mente
    se aplicó a las simétricas porfías
    del arte, que entreteje naderías.

    Me legaron valor. No fui valiente.
    No me abandona. Siempre está a mi lado
    La sombra de haber sido un desdichado.

    En Juan Ramón Jiménez, mirar hacia adentro es hallar desesperanza:

    (…)

    Pensé en arrancarme el corazón y echarlo,
    pleno de su sentir alto y profundo,
    el ancho surco del terruño tierno,
    a ver si con partirlo y con sembrarlo,

    la primavera le mostraba al mundo
    el árbol puro del amor eterno.

    En Octavio Paz, asoma un irremediable sentimiento de lo efímero:

    Entre irse y quedarse duda el día,
    enamorado de su transparencia.

    La tarde circular es ya bahía:
    en su quieto vaivén se mece el mundo.

    Todo es visible y todo es elusivo,
    todo está cerca y todo es intocable.

    Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
    reposan a la sombra de sus nombres.

    Latir del tiempo que en mi sien repite
    la misma terca sílaba de sangre.

    La luz hace del muro indiferente
    un espectral teatro de reflejos.

    En el centro de un ojo me descubro;
    no me mira, me miro en su mirada.

    Se disipa el instante. Sin moverme,
    yo me quedo y me voy: soy una pausa.

    En Lorca, ¿cómo no?, es arrebatado grito de dolor:

    La sombra de mi alma
    huye por un ocaso de alfabetos,
    niebla de libros
    y palabras.

     ¡La sombra de mi alma!

    (…)

    En las palabras de Gioconda Belli, hallamos una resonancia a resistencia al dolor:

    Claro que no somos una pompa fúnebre,
    a pesar de todas las lágrimas tragadas
    estamos con la alegría de construir lo nuevo
    y gozamos del día, de la noche
    y hasta del cansancio
    y recogemos risa en el viento alto.

    Usamos el derecho a la alegría,
    a encontrar el amor
    en la tierra lejana
    y sentirnos dichosos
    por haber hallado compañero
    y compartir el pan, el dolor y la cama.

    (…)

    En Walt Whitman, por fin, es celebración de la existencia:

    Yo me celebro y me canto,
    y cuanto hago mío será tuyo también,
    porque no hay átomo en mí que no te pertenezca.

    Holgazaneo, e invito a mi alma.
    Holgazaneo, a mi antojo, y me paro a observar una briza de
      hierba estival

    Mi lengua, y hasta el último átomo de mi sangre, están formados
      por esta tierra, por este aire;
    nacido aquí, de padres nacidos aquí, lo mismo que sus padres, y
      lo mismo que los padres de éstos,
    yo, de treinta y siete años de edad, en perfecto estado de salud,
      empiezo ahora,
    y espero no acabar hasta la muerte.

    Dejo en suspenso credos y doctrinas;
    me aparto un trecho: los conozco bien, y no los olvidaré,
    Acojo el bien y el mal, y me permito hablar, sin preocuparme
    por los riesgos,
    naturaleza sin freno, con su energía primigenia.

    ¿Qué podemos concluir, entonces, acerca del yo en la lírica? Pues es muy sencillo: hay tanta poesía intimista como prismas existen para ver y sentir la realidad que nos circunda. El verso es el cauce para el sentimiento más específico y privativo que pueda concebirse, escribirse o declamarse. ¿Y tú… miras hacia adentro? Yo, sí:

    La mujer que se arruga conmigo se acaricia 

    ante el espejo.  

    Se conoce. Sabe que es ella la que deshilvana 

    trampas y allana 

    su propio camino.

    La persona que soy vislumbra 

    a la vieja que seré.

    Y me da tranquilidad, 

    porque trae en su cara toda la paz de los campos amarillos

    de Van Gogh.

    Así que respiro hasta lo más hondo de mis tripas. 

    Por fuera, la piel tiene la textura

    de un terreno recién arado. 

    Tendido al cielo, 

    Cielo solo en su propia compañía.

    Por dentro, la pescadora de sueños 

    y la corredora de fondo,

    la proscrita hembra de las calamidades, 

    se ha vuelto una Lucrecia Borgia inerme,

    embozada bajo el tul de las nubes y los árboles

    que le sirven de fondo. 

    Un ser humano templado que tiempla sus sueños 

    Con la suavidad de un saxo

    tocando silencio.

    La mujer en la que me estoy convirtiendo se sabe tierra. 

    Se sabe parte de un círculo próximo a cerrarse. 

    Perfecto. 

    Rotundo. 

    Se sabe beso que besa el final de una historia. 

    Y se sabe final feliz de una existencia sin beber del todo, 

    porque a veces, lo mejor del vino está en la última copa.

    ©Rosa Galdona

    El último libro que leí

    tenía páginas confusas.

    Era complejo pasar aquellas hojas

    en las que la vida y la muerte,

    el yo, el tú y el otro,

    parecían formar torbellinos

    entre letras, hiatos 

    y anomalías de existir.

    El último libro que leí

    quedó abierto en el sillón de las visitas.

    Su lectura me asustaba,

    sonaba a rebato,

    me dejaba al aire el eco sordo de mis tripas,

    de mi conciencia doblando a muerto

    por los huecos deshabitados de mi vida.

    El último libro que leí

    era mi mueca ante el espejo.

    Por eso me asustaba.

    ©Rosa Galdona
  • 3 Poemas de Hassane Yarti, poeta marroquí

    3 Poemas de Hassane Yarti, poeta marroquí

    Hassane Yarti. Escritor marroquí afincado en Barcelona, España. Miembro de Unión de Escritores Árabes, Unión de Élite Árabe para la Poesía y la Literatura. Presidente de Asociación Al-Nabras para la Cultura y las Artes. Fundador de Revista Literaria de Barcelona. Su obra literaria se ha publicado en diversas revistas literarias y diarios. Ha publicado libros de relatos, entre ellos: «Los círculos del vacío» (2024), publicado por la editorial Al-Halabi «Kufiyya» (2024), publicado por Al-Sarah for Printing and Publishing, «Espectros del paso» (2024), publicado por la editorial y distribuidora Al-Isra. También ha publicado libros de poesía: «Poemas contra la atrocidad» (2024), antología internacional publicada por la Universidad de Creadores Marroquíes. Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés, francés, italiano y coreano.

    Me iré

    ¿Con quién hablaré?

    mis palabras son un pesado rompecabezas

    comprendido sólo por unos pocos

    quizás sea hora de la despedida

    y de los rituales de la partida,

    me iré.

    Estoy dejando un rastro de amor

    y los signos de un corazón herido

    cómo anhelaba los vientos

    y cantaba como un vagabundo

    sin embargo, pocos han oído mi melodía.

    Perdono la pena

    porque me dejó con el corazón de piedra

    y un mar profundo,

    me iré.

    Y por la memoria de los seres queridos…

    profundo amor

    y sincera gratitud,

    cerraré mi buzón

    cerraré mis ojos

    y evitaré que las lágrimas

    fluyan.

    En este lugar, dejo una flor

    y amor…

    por un hermoso pasado.

    Melodías olvidadas

    En una noche sin luna

    me moví sigilosamente

    mi pluma afilada en la mano

    llorando un cuento blanco.

    Mis letras atraviesan la oscuridad

    anhelando el sonido de melodías olvidadas

    que habitan en el alma.

    Deambulo por las calles de la cuadra,

    ¿Dónde están aquellos con quienes…

    luché con mis palabras silenciosas?

    Los poetas se han ido

    y plumas se han desvanecido con el tiempo

    mis letras se mecen como hojas de otoño

    buscando un rastro perdido

    entre los pliegues de un tiempo que se desvanece.

    Soy como un poeta perdido

    persigo sombras tras el velo del olvido

    para encontrar letras temblorosas como ramas de un árbol

    en busca de una vaga esperanza,

    En la epopeya de la pérdida,

    al son de las palabras,

    veo un sudario envolviendo el lugar

    y al son de la sinfonía del silencio

    los himnos han muerto.

    Asalto

    Pensé que el sueño se había evaporado

    pasé mi vida en la tristeza

    y soy más digno de la alegría

    Pensé que el amor había tropezado a mis pies

    pero

    me asaltó, amigo mío

    y yo estaba seguro

    sólo llegó tarde

    ¿Entonces, es el amor

    quién restaura lo que está roto dentro de nosotros?

    se inclina riendo

    echando una mano a este dañado

    Para darte cuenta, amigo mío

    que cuando amas

    incluso el tiempo… sí, ¡incluso el tiempo!

    … cambia.

    Traducción del árabe al inglés Nina Alsirtawi

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Emina Đelilović-Kevrić, poeta bosnia

    3 Poemas de Emina Đelilović-Kevrić, poeta bosnia

    Emina Đelilović-Kevrić (nacida el 12 de diciembre de 1989 en Travnik) vive actualmente en Vitez, Bosnia y Herzegovina. Tras estudiar lengua y literatura B/C/S (bosnio/croata/serbio) en la Facultad Filosófica de Zenica, obtuvo un máster sobre el tema «La construcción de la memoria en la comunidad interlineal eslava del sur: modelos típicos de la experiencia de los campos de guerra en la literatura». Es autora de la colección de poesía «Este tiempo sin historia» (Dobra knjiga, 2016) y de la colección de relatos cortos «Vidas borradas» (Dobra knjiga, 2021).  Su colección de poemas «Mi hijo y yo» ha sido premiada por la Fundación Editorial de Bosnia y Herzegovina en 2021. También es autora del libro infantil «Cuento sobre el niño Adi y el ordenador». Ha ganado numerosos premios literarios y ha participado en muchas antologías.

    Rosas

    La miro arrancar las pequeñas espinas de las rosas.

    Desde mi perspectiva, el jardín se ve al revés

    ella espera tanto a que alguien toque el timbre y traiga rosas

    rosas rojas y un puñado de mala poesía

    el jardín se ríe

    ella arranca una con un vestido de pelusa

    la huele y admira el aroma que no existe

    yo sólo siento el sudor de su impotencia como un mero observador

    ella encontró su rosa sin espinas

    hay algo demoníaco en ella

    cierro las ventanas y las puertas de mi casa

    huyendo de la mujer que no está ahí abajo.

    Muerte de Miss Virginia

    La reconstrucción de la muerte de Miss Virginia dicta que su cuerpo

    sea ensamblado con papel collage multicolor

    sustituir sus ojos por dos lunas del jardín

    poner una lámpara azul en lugar de su cabello

    poner un bolígrafo negro en su mano

    no temas, ella dibujará su propia boca.

    será negra y de ella saldrán pájaros primaverales.

    Los que olvidaron la primavera

    escribirán cartas a través del lago con letras perfectamente precisas

    como diciendo adiós a la puesta de sol

    nunca podrá decir me voy de forma más bella

    era como si en una mesa redonda ella estuviera cortando limpiamente las palabras con las que se creaban las canciones

    ese concepto siempre fue un sueño inalcanzable para ella.

    como todas las ciudades e idiomas que no conocía

    y que se marchitaron en el rubor de su vientre asustado

    Virginia, el viento sopló y los restos de las plantas de la casa y del bosque se pegaron a tu piel de collage

    la muerte se ha convertido en una simple nota.

    Querida, durante años me dejé violar por los oscuros átomos de la inquietud existencial.

    Jacqueline

    Una mujer de nuestro barrio

    anoche cayó accidentalmente del séptimo piso

    dicen que ella lo amaba con locura

    dicen que su apartamento siempre olía mejor.

    que su baño siempre estaba desinfectado

    cada semana usaba dos Domestos y dos ácidos clorhídricos.

    Sonreía a todo el mundo y les daba los buenos días.

    Los niños siempre estaban limpios, ordenados y educados.

    Cocinaba por la mañana y luego los llevaba al parque.

    Los ponía a dormir, luego cocinaba, luego los llevaba al parque otra vez.

    Jacqueline solo leía los catálogos del supermercado.

    Miraba los descuentos y pensaba qué comprar

    con esos diez o veinte marcos que él deja.

    Jacqueline tenía las cejas torpemente dibujadas,

    y unos ojos que conseguían examinar por la noche

    alguna serie turca, y mañana por la mañana la vuelven a contar con facilidad

    a algún vecino que encuentran por el camino.

    Ella tenía sus actores favoritos y él que casi nunca estaba.

    Jacqueline sólo a veces no sabía qué hacer.

    Se limitaba a asomarse al balcón y observar a los pájaros.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Hatem Al Shahri, poeta saudita

    3 Poemas de Hatem Al Shahri, poeta saudita

    Hatem Al Shahri (Arabia Saudita) es autor de quince libros, que han sido traducidos al inglés, francés, español, kurdo, sueco, italiano y bosnio. Cuenta con dieciséis años de experiencia en el campo editorial. Primer agente literario de Arabia Saudita. Agente literario acreditado y autorizado por el Ministerio de Cultura.  Autoridad de Medios Audiovisuales con más de 1.500 horas de televisión. Miembro del jurado del Premio de la Feria Internacional del Libro de Riad 2022. Jefe del Comité de Medios de Comunicación de la Asociación Mawaddah. Miembro del Comité Asesor del Programa del Departamento de Literatura Inglesa en la Universidad Princesa Noura.

    Aquí no hay nadie que nos compadezca

    Pobre de ti, si crees que los muertos sólo están en los cementerios…

    ¿O tal vez piensas que están en los clubes literarios, en los conciertos,

    y en los barrios más importantes?

    Ah, pero sus nombres no aparecen en la página de obituarios…

    Estamos aquí, los muertos (y no hay nadie que se compadezca de nosotros).

    Solo como un espantapájaros

    El cordón de la esperanza no se quedó atrás.

    Está alrededor de mi cuello…

    Pensé que la mentira era sólo su hilo

    pero también encuentro esperanza.

    Estoy solo como un espantapájaros,

    asustado y sin esperanza,

    y deseando, pensando,

    … y los pájaros…

    Conozco bien la cara de la desesperación

    Desde la ventana de la paciencia, la desesperación camina hacia la puerta.

    Me he vuelto adicto a observarla….

    Trae consigo a sus hermanos, no viene sola.

    Me protejo con paciencia; pero prevalece el coraje.

    Esperaba morir solo…

    Sus hermanos me llaman cada noche.

    No moriré solo, pues sé que

    la cara de la desesperación trae buena suerte…

    Estos poemas pertenecen al libro I Know Well The Face of Despair. Nomad Publishing (2023). Hatem Al Shahri. Traducido del árabe por Jinane Khashouf y Abdulrahman Jones

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas inéditos de Jeremy Paden, poeta estadounidense

    3 Poemas inéditos de Jeremy Paden, poeta estadounidense

    Jeremy Paden es profesor de literatura, poeta y traductor. Recibió su doctorado en filología hispana de Emory, es docente en Transylvania University donde es el director de los programas de humanidades. Ha traducido a poetas de Argentina, España, Estados Unidos, Colombia, Chile, México y Perú. Sus libros más recientes son «world as sacred burning heart» (3: A Taos Press, 2021) y «Autorretrato como una iguana/Self-Portrait as an Iguana» (Valparaíso USA, 2021) y “Un poema rápido en vez de un himno” (Santa Rabia Poetry Press, 2024), poemario escrito junto con el poeta chileno Luis Correa-Díaz. La Academia Norteamericana de la Lengua Española galardonó su libro bilingüe «Bajo el sol del ocelote» con un premio Campoy-Ada para libros infantiles.

    Hemos salido en busca del yeti

    que viene a ser lo mismo que ir

    a ver si damos con el monstruo

    de las aguas del lago Ness

    que no es nada más ni menos que

    emprender un viaje para hallar

    al ángel de la espada ardiente

    que veda el paso al paraíso—

    hemos salido a ver si por fin

    podemos hacer que el reino de los cielos se haga realidad

    Nadie nos leerá después de la muerte

    No escribimos para obtener la fama

    de Homero ni Petrarca ni Pizarnik

    ¿quién aspira a una eternidad de malas

    lecturas, de lecturas a medias, hechas

    por aquellos hijos de la burguesía

    que se creen bohemios o los padres

    que quieren estar en la onda o los abuelos

    que sufren con insomnio? mejor reservar

    ese infierno para los Nicanores, los Oliverios

    y las Eunices, lo nuestro es escribir

    para entender este misterio que se llama

    la vida, y al decir lo nuestro quiero

    decir lo mío, no presumo saber por qué

    escriben los demás, ni pretendo que este yo

    más filosófico, más comedido, sea el yo

    que soñaba con ser poeta a los veinte

    hierbas amargas

    me he conformado con gustar

    de las hierbas más amargas

    la mostaza parda

    y la cerraja

    el rábano picante

    y los tréboles de olor

    me los como

    crudos y cubiertos

    aún de tierra y estiércol 

    no sufro de dentera

    más bien practico

    la bella arte

    de comer el barro

                del que vine

    y al que voy

  • 3 Poemas de Mohammed Rahal, poeta argelino

    3 Poemas de Mohammed Rahal, poeta argelino

    Muhammad Rahal. Académico, poeta, artista, investigador en folklore, autor de letras de canciones y embajador de medios internacionales, cuenta con 18 estudios académicos en poesía. Es considerado uno de los poetas más activos a nivel internacional. Ha participado en numerosos foros nacionales e internacionales.

    *

    De ti tomé las palabras de derechos

    ellos extrañaron mi ausencia

    ¿Por qué tienes que decir más?

    Tu amor me cautiva, mi amor.

    ellos gobernaron mi vida

    la sangre fluye en mis venas

    Me quedé despierto todas las noches mirándote

    mis lágrimas son cálidas

    más bien, mis ojos y mis ancestros.

    Supuestamente le di la vuelta a tu corona

    el sufismo te elevó

    mi bondad está sobre ti y se derrite.

    ¿Por qué tienes que aumentar mis números?

    mi herida es dolorosa

    mi mente está amplia y no quiero hablar contigo.

    Ella quiere ver si está muerto.

    haces que tu boca parezca más larga

    que mi corazón leal te sacuda

    Bienvenido

    cuanto más me giraba, más mis heridas se giraban

    Te amamos y eres el motivo de mi alegría.

    Oh mi esperanza

    el corazón no sabe dónde perdonar.

    No te preocupes por tu corazón

    con muchas heridas

    de ti, mi amor

    *

    Te queremos a ti y a tu pareja

    te echamos de menos, lloramos, lloramos

    Un hermano te guiará

    quietud de corazón y alma

    Juré que no te descuidaríamos

    te pagaremos caro y nos iremos

    Has echado a perder tu alma

    los espíritus te llaman y se van

    La bondad y el almizcle están sobre ti

    tú hueles y hueles

    Me quedé despierto soñando contigo

    el amante lo deja expuesto

    El viento del aire llegó a tus manos

    un corazón herido te guía

    Amantes que aman divertirse contigo

    como destetar a la madre

    Ama este lulav

    ella te olvida y se rompe el alma

    *

    Tu regalo a mi corazón lo hace joven

    después del amor, ¿cuál es mi precio?

    mi amor, olvidé diez veces

     lo que hiciste fue asustarte, mi compañía de toda la vida

    está prohibido olvidar el tiempo del amor

     mi anhelo ha aumentado, monstruo de Olvi

     te hace peor por compartir

     hoy en tu amante

     lo has traicionado, y la muerte es tu porción

     hazlo más miserable. Hoy es tu culpa

    mi anhelo

    engaña a tu amante

    y le di a luz como un extraño para vivir

     y el ojo, el ojo, empezó a ver

      érase una vez la perspicacia

     el corazón camina, te veo en un fuego ardiente dentro su corazón

    ella derramará lágrimas abrumadas

     el resto de tu fantasma está en su imaginación

     el amor retorna y nada queda

    déjame devolver la paz

     nunca engaño odio la sangre

    y el corazón y las lágrimas se derraman

     dulce gola me duele

     verte hace que el alma se marchite

     su serenidad registra tu alma, oh habitante del corazón

    en ti iré.

    Traducción al español por Mariela Cordero.