Etiqueta: poesía

  • 3 Poemas de Huseung Lim임후성 시인, poeta surcoreano

    3 Poemas de Huseung Lim임후성 시인, poeta surcoreano

    Huseung Lim임후성시인 nació en Jindo, Corea del Sur (1968), es un consumado actor, fue elegido Premio Literario del Periódico de Seúl en 2023. Protagonizó la película Hanchae (Premio LG Red Vision y Premio Ciudadano de la Crítica en el Festival Internacional de Cine de Busan 2023), y actualmente es director de la compañía teatral Fjord. Es uno de los poetas destacados en el linaje de la poesía experimental, que explora el profundo mundo de los símbolos, utilizando la poesía y el teatro como un solo lugar de trabajo (Poeta Byeon Euisu). El poeta dice «Sabía que la montaña era muy antigua, también que era incognoscible. Que es la única regla».

    El cerrojo 

    Contempla un elefante 

    contempla el elefante que no puede ser visto por los elefantes 

    contempla la cuarta y tercera patas que hacen las veces de cola 

    contempla la piel plegada del pie que parece desprenderse, dejando atrás el pie al dar un paso. 

    No se aferra

    se arrastra  alrededor

    es el exterior nuestro desafío 

    la sustancia está suelta

    contemplen el andar del elefante, como un martillo desmontando un órgano en su interior.

    mira al elefante definido justo delante de ti.

    ¿No se deshace a cada paso?

    apenas se mantiene unido por sus colmillos, pero se desmorona poco a poco.

    no entres en el elefante  

    dentro y fuera, hay mucho dolor el uno para el otro.

    Contempla el bosque detrás de ti 

    las hojas se han abierto y cerrado en las ramas 

    contempla a los monos del viento, revoloteando alrededor de los árboles.

    Contempla sus ojos, incapaces de ver el rojo más cercano,

    esa peculiar raza está fascinada por el clavo de la sospecha. 

    Gira entonces la cabeza y contempla la noria que quema el tiempo en forma de

    incendio completo. 

    Contempla el intervalo de bostezos en la mañana 

    contempla tu cabeza, invitándote bajo el sinsentido de la rotación.

    Contempla a la persona que conocí hace cuatro años en el estacionamiento 

    en un bulevar a orillas del arroyo

    seduciendo bajo el puente

    contempla al hombre que vio los pernos clavados con fuerza en cada junta del puente

    hasta la puesta de sol

    contempla al hombre que quería quitar uno de los pernos.

    No sabes si ha salido a buscarte.

    Tiene un perno.

    Cruza el puente una vez más, solo, sin importarle. 

    El puente se tambalea

    contempla debajo 

    hay una omisión oxidada que deja un pequeño agujero

    Fiebre

    Chispas de antipatía

    tal vez sobre la vida, perdón, la vida

    no quiero luchar contra la muerte

    no quiero estirarme tanto como planea la muerte.

    En la habitación que alberga la plaga virulenta, entra otra plaga. 

    En la estrecha habitación, las plagas mueren 

    mezclándose fácilmente con otras

    gritando exactamente lo contrario 

    maldiciendo las insuficiencias 

    revelando la magnitud de la corrupción

    anhelando volver a los buenos tiempos de la enfermedad.

    El experimento en color.  

    El invierno notó que los colores estaban desapareciendo gradualmente

     en su jurisdicción 

    creyó que tenía algo que ver con la ideología del lugar: la muerte.

    El invierno comenzó a experimentar con el color. 

    La noche es un laboratorio para incubar elixires

    para encontrar un color, creándolo lentamente 

    el invierno reveló la transparencia de la muerte al día y al mundo 

    y aumentó la velocidad de sedimentación de la noche,

    atrapó el océano azul en una membrana osmótica húmeda y de color rojo oscuro, 

    ató las alas del pájaro amarillo con frías cuerdas blancas 

    un pesado sudario plateado colgaba sobre el desierto marrón, cerrando

    la extensión de la vida 

    a través de una muestra de oscuridad extraída de una piedra 

    el invierno, desde la levedad de la decoloración y el sinsentido

    ha visto cómo la vida podía adquirir esos colores resplandecientes  

    un ratón de campo aparece congelado por la mañana

    sus intentos de moverse por la noche se coagulan de nuevo en la decoloración  

    a medida que el experimento continúa, la oscuridad de la noche comienza a hacerse más pesada.

    El invierno lo supo por la profundización de los colores de la noche

    a medida que el núcleo de oscuridad se divide, se ilumina.

    Es la evidencia de un elixir distinto del color de la luz.

    Hoy, la división de los colores comienza de nuevo, expandiéndose y condensándose.

    Los colores recién nacidos surcan las ondas de luz, convectándose y fusionándose.

    Cada color se enciende y la masa de color fluctúa.

    El invierno registra que esta belleza es un sueño de muerte.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Weonik Ju 주원익 시인, poeta surcoreano

    3 Poemas de Weonik Ju 주원익 시인, poeta surcoreano

    Weonik Ju 주원익 nació en Seúl en 1980. En 2007, debutó en el Munhakdongne, y publicó su primer poemario, titulado «As being» en 2014, a través de la misma editorial.  El poeta Weonik Ju se dedica a la obra metafísica que explora los arquetipos del ser humano y del mundo. Para él, la poesía es una forma de filosofar. Es casi sagrado que el espíritu de su poesía y obra reduzca objetos y espíritus a imágenes de estructuras geométricas. Es uno de esos poetas a los que se puede llamar el verdadero sacerdote de la poesía.

    El mar lunar

    Al otro lado de la luna 

    el viento retorna

    como un cuerpo que se ilumina con luz prestada 

    el tiempo vuela en las llamas de la piedra

    la puerta junto al lenguaje se desmorona 

    la imagen llega ante mis ojos

    llega por la vista.

    Al cerrar los ojos 

    lo desconocido se hace visible.

    La imagen que se muestra

    es la concha rota

    y las perlas que no se encuentran

    en ninguna parte

    no se abren

    ni se forman con lágrimas sino 

    con los ojos que se redondean en la oscuridad 

    a la entrada de la luna llena

    no pudiendo cerrarse

    luz que revolotea  

    en el polvo.

    El poema escrito

    Las palabras arrancadas

    de esta manera

    como nube seca

    las ondas de tinta se escapan

    los márgenes se llevan lo escrito 

    entre las pálidas olas

    floreciendo en la noche de la civilización olvidada

    como un silphium triste

    pisando oraciones que se desvanecen

    si es ahora

    en el resucitar de las flores

    la poesía no se lee

    como la oscuridad

    grabando el esqueleto de las letras

    no

    para leer lo evidente 

    Si la masa material del sentimiento

    dividiéndose y llenándose

     está destinada como su corazón frío

     ya inclinado el tiempo es

    como un poema escrito

    sácalo

    como un puñado de pétalos

    El órgano

    El fluir

    silueta

    de desierto y nubes

    la horizontalidad de

    luz y gama

    la luz del sol es un reino de árboles

    Fluye cerca

     planetas

    un camino

    empujando dedos flotantes

    la colisión de

    ruido y polvo

    como rompiendo

    nebulosas

    con los restos de luz

    de la voluntad del polvo

    aglomerándose

    como la fuente de nuestros comienzos 

    en su lugar

    los dioses han enloquecido.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de  Hyung-jun Park박형준 시인3, poeta surcoreano

    3 Poemas de  Hyung-jun Park박형준 시인3, poeta surcoreano

     Hyung-jun Park박형준 시인 nació en Jeong-eup (Corea del Sur) en 1966 e ingresó en el Hankook Ilbo New Year Literature en 1991. Entre sus poemarios figuran ≪I Will Now Talk About Annihilation≫, ≪Mirrors That Smell of Bread≫, ≪Leaves Bloom Up to the Water≫, ≪Dance≫, ≪I Cry Every Time I Think of It≫, ≪Burnt House≫, y ≪Like a Giraffe Mourning Stripes≫, entre sus colecciones de prosa figuran ≪Patterns of Evening≫ y ≪Hungry for Beauty≫, y entre sus colecciones de crítica, ≪Silent Sound≫. Ha recibido el Premio de Poesía Contemporánea, el Premio de Poesía Sowol, el Premio de Poesía Lee Yuksa y el Premio YooShim. Actualmente, es profesor del Departamento de Lengua Coreana, Literatura y Escritura Creativa de la Universidad de Dongguk. Sus poemas tienen el poder de inspirar confianza a la gente y a los poetas al describir el amor por los seres humanos basado en la sencillez y la sinceridad, y es uno de los poetas líricos con una estética poética sobresaliente indispensable en la escena poética contemporánea coreana. (poeta Euisu Byeon)

    La piedra del país de la luna

    Hay una piedra del país de la luna en Arabia

    hay un punto blanco en esa piedra

    cuando la luna se hace más grande, el punto se hace más grande

    cuando la luna mengua, el punto mengua

    Hasta las cosas tienen una palabra dormida

    el punto blanco se hace más grande y más pequeño

    obviamente, hay magia en algún lugar

    tocando esas palabras

    sería posible extraer

    la luna que se esconde en cada objeto.

    El día que fui a ver el manantial junto al pantano contigo

    la reverberación profunda del agua

    hizo que la nieve de las ramas

    de repente cayera en flores

    que se fermentaron en las gotas del manantial

    entonces el amor vino a mí.

    La piedra del manantial en mi corazón

    mientras el punto blanco en la piedra

    crecía y se encogía

    me convertí en luna nueva en el pantano, luego en luna llena

    luego en luna antigua.

    Dos caballos en una exhibición al aire libre

    En la oscuridad, dos caballos están uno al lado del otro.

    A la luz del día

    eran meros modelos de alambre.

    La luz que entra,

    parece que los rozara cariñosamente

    sus cabezas reposan en el cuello del otro.

    Con la luz brillante que se levanta

    como el pan en la exhibición al aire libre,

    parece que en cualquier momento emprenderán un largo viaje.

    Como si estuvieran construyendo su propio país

    los cascos ya revolotean.

    Dos caballos se elevan desde la oscuridad hacia el cielo

    sueñan mirando

    las luces brillantes dentro del otro

    Mientras las espaldas de la noche siguen siendo oscuras

    se miran a los ojos como si fueran agujeros de ensueño.

    El otoño pasa con nombre de ave migratoria

    Desconozco el nombre de las aves, así que solo las miro.

    Tal vez ocurrió algo así

    alguien que también pasó a mi lado avanzando sin pensar

    saludaría a mi espalda, con la mano levantada

    porque mi nombre le resultaba fácil de olvidar.

    Cada ave se para sobre una piedra en el río

    embriagadas de luz solar

    inmóviles

    pregunte armándome de coraje a otra persona que las miraba como yo

    su nombre: ave migratoria.

    Frente a la luz del sol

    como si estuvieran practicando zen las aves en fila

    caen en una siesta

    en el río, la luz del sol otoñal de la tarde

    rebota en el agua con gas como si hiciera girar

    una rueda de bicicleta.

    Tampoco podría llamar por su nombre

    a algunas personas de mi pueblo  

    me limito a mirarles la espalda, dejándoles ir

    con el nombre de ave migratoria.

    Hubo un otoño que pasó a mi lado.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Verano + Poesía: Septiembre 2023

    Verano + Poesía: Septiembre 2023

    Hola,

    Llegó el verano y con él nuestro resumen anual de lo publicado los últimos doce meses

    Todo el equipo de redacción de Poémame esperamos que pasen un buen verano y disfruten con la lectura de la buena poesía minoritaria que les venimos ofreciendo desde septiembre de 2016.

    José Luis Regojo (jlregojo@poemame.com)

    Director Revista Poémame

    Tamasma y El canto de la alpispa: un aniversario entre letras.

    3 Poemas de Yang Geum-Hee, poeta surcoreana

    “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

    3 Poemas de Niloy Rafiq, poeta bengalí

    Zuihitsu de Ricardo Vega: letras puertorriqueñas en las Filipinas

    3 Poemas de Emanuele Martinuzzi, poeta italiano

    Mariela Cordero: «Me inspira el amor y sus transfiguraciones»

    3 Poemas de Yuleisy Cruz Lezcano, poeta cubana

  • Raúl Cristián Aguirre presenta “La vida videoclip” y otros dos libros de poesía en Barcelona

    Raúl Cristián Aguirre presenta “La vida videoclip” y otros dos libros de poesía en Barcelona

    El jueves 11 de julio a las 19 horas en la sala principal de Bcombinator, Badajoz, 32, Barcelona se presentarán los libros “La vida videoclip” y “En la otra orilla de la noche” del argentino Raúl Cristián Aguirre, más la antología poética de Hebe Monges “Antígona quiere morir”. 

    Los libros giran sobre los temas del amor, el desencanto y el exilio, tanto interior como real. En palabras de Aguirre: “Los dos libros fueron escritos hace más de tres décadas, pero se publican recién ahora. “La vida videoclip” lo escribí entre los últimos meses de vivir en Buenos Aires y los primeros meses en Barcelona. Daniel Freidemberg escribió el prólogo y señaló que el deseo es un tema subyacente en muchos de los poemas, y es cierto, pero yo lo veo un deseo teñido de ansiedad primero y de una incipiente nostalgia después. Pero no es una nostalgia puramente del país, es raro, porque es más una nostalgia por el tiempo que pasa y la felicidad plena que se resiste a llegar. Todo teñido de la estética de los videoclips de finales de los ochenta: la superficialidad al poder.”

    “En la otra orilla de la noche” fue escrito un par de años después, y cada poema va dejando testimonio de una bella historia de amor que, ojo al spoiler, termina mal. Pero ya se sabe que muchos amores terminan más bien patas arriba: no importa, no hay  que dejar de buscar el compromiso definitivo. Lo único eterno es el amor, aunque dure dos días.¨

    El tercer libro fue escrito por su madre y se publica póstumamente. “Mi madre publicó bastantes cuentos – “El tercero de la lista” es un clásico de internet – y algunas novelas, pero nunca había publicado casi nada de poesía. Así que lo que hice fue un acto de justicia, seleccionar los mejores poemas de ella y crear esta pequeña, deliciosa maravilla que es “Antígona quiere morir”. Acá sí que hablamos de exilio interior y de desencanto puro, porque mi madre tenía unas expectativas muy altas, que no llegaron a cumplirse del todo. Pero no son poemas tristes, son tremendamente vitales. Y son muy, muy bellos.”

    A continuación, algunos ejemplos de los poemas de cada libro: 

    equis

    equis se murió sin haber tenido en su vida con quién hablar

    a quién besar

    o alguien con quien hacer el amor.

    pero lo que es peor

    es que no tuvo al volver a su casa

    alguien que le dijera:

    «¿estás cansada, amor?»

    Raúl Cristián Aguirre (de “La vida videoclip”)

    aceitunas

    Rafaela tiró el otro día las aceitunas que sobraron de nuestra primera cena

    habían quedado en un rincón de la nevera semiescondidas 

    y estaban momificadas

    yo sabía que estaban ahí y las contemplaba año tras año

    simplemente porque estaba loco loco loco 

    loco 

    por tus huesos.

    Raúl Cristián Aguirre (de “En la otra orilla de la noche”)

    Antígona

    Antígona quiere morir:

    es inútil que Hemón, ese Romeo sin Julieta,

    trate de detenerla.

    La nodriza les ha contado, desde chicos

    los horribles ardientes mitos historias de familia.

    Desde entonces, no habrá paz para ella.

    ¿Qué puede hacer Hemón, ese muchacho claro,

    —dentro de lo que los humanos llaman claro o sencillo—?

    Nadie puede asir el ruedo del vestido

    de una muchacha decidida

    cuando comprende que su tiempo ha llegado.

    Un impulso tan fuerte como el mar

    y un deber que cumplir:

    visto así, desde lejos,

    parece simple

    pero hay que haber elegido ser Antígona,

    una mañana, a los veinte años.

    Hebe Monges (de “Antígona quiere morir”)

  • IV Festival Internacional de Poesía ¨La Estación del Arte¨

    IV Festival Internacional de Poesía ¨La Estación del Arte¨

    En esta edición del Festival Internacional de Poesía organizado por la asociación cultural de Madrid “La Estación del Arte”, el 4 de junio se han entregado los premios de la cuarta edición del festival de poesía “ Habitar la poesía” .

    El Festival se ha desarrollado en modalidad online en la página Instagram de la asociación, en Granada en “La Tertulia” en donde se han dado a conocer los 10 finalistas y la entrega de premios se ha celebrado en el Salón Principal de actos del Consulado General de México en Milán.

    El jurado compuesto por Desirée Monfreda y Alberto Miñan han otorgado los premios a continuación:

    1º premio “Brilla una estrella”: Miguel Checa Mancebo

    2º premio “La libertad del corazón”:  Lucía Vindas Vargas “La Bruja Poética”

    3º premio “En vuelo libre”:  María Patricia Herrera Gamboa.

    Premio del público: Rubén Moragues Izquierdo.

    Los poetas participantes este año han cuestionado el sentido de “Habitar la poesía”, una forma de vivir que tiene algo que ver con construir, cuyo tema hace alusión al 4 Festival Internacional de Poesía. La creación poética ha tomado matices diferentes y a veces al unísono, más concretamente, con medir, con tomar medidas. La medida del habitar se llama poesía porque ésta es la auténtica manera de habitar la Tierra. No una manera calculadora, sino un estar en la medida entre lo alto y lo bajo, entre la tierra y el cielo. Justo en el medio. Donde habita el encanto, pero también el riesgo. Porque la poesía es un lugar para cultivar y proteger. Es un espacio donde conviven la belleza y la ética de la poesía,  un espacio deseado y compartido se convierte en un espacio ético porque también es hospitalidad, intimidad, relación, justicia y potencia extrema de la palabra, una alternancia entre vacío y lleno, que se vuelve eterna.

    En la ceremonia de entrega en Milán han participado la embajadora  María de los Ángeles Arriola y el resto del cuerpo diplomático, además de los poetas italianos invitados a este evento, entre ellos:  Andrea Spinelli, Antonella Rizzo, Ottavio Rossani y el poeta mexicano invitado Oscar Pirot.  

    Andrea Cadierno, española residente en Milán, ha sido la voz de los poetas ganadores. A la ceremonia de entrega de premios ha participado Nadia Ferretti, diseñadora gráfica, que ha diseñado los diplomas de esta edición especial del festival de poesía.

    Esta edición llega a este lugar precisamente para fortalecer la idea de internacionalización de la asociación, que nace en Madrid y se propone como puente cultural no sólo con Italia, sino con todo el mundo hispano, uno de los objetivos de la asociación es acercar la cultura y el arte a todos y hacerlos accesibles a todos.

    El Festival de Poesía de la Estación del Arte se creó  con la idea de crear una red internacional de poetas, este año han participado poetas de varias partes de  España, México, de América Latina y de hispanohablantes residentes en Italia.

    Un agradecimiento especial va a Radio Lavapiés por la difusión, de manera particular, al director de Radio TV LAVAPIÉS: Carlos Ariel Marqués Urueña que nos ha apoyado para el fomento del festival y su difusión, la oportunidad de estar presente en cada edición del festival en donde se han entrevistado a los poetas con Gabriel Urcioli  que además este año  ha estrenado “Tras el festival” un programa en radio Lavapiés  con todos los poetas ganadores del festival y el equipo de trabajo;  a la revista Poémame por el apoyo que nos brinda todos los años desde la primera edición, al director Jose Luis Regojo y a Mariela Cordero, coordinadora de poesía internacional de la revista Poémame.

    La Estación del Arte es una asociación dedicada a la divulgación artística y cultura con especial interés por la difusión del arte en España y en el mundo con la intención de brindar nuevas posibilidades a los jóvenes creadores con especial mirada a las mujeres.

    Los demás poemas seleccionados por el jurado están publicados en el Instragram de la asociación: la_estación_del_arte_

    Inés Negro presidenta de la Asociación cultural La estación del arte

    1º premio brilla una estrella al poeta: Miguel Checa Mancebo

    Licenciado en Filosofía y Letras, sección Filología Hispánica, por la Universidad de  Málaga, III promoción (1975-1980). Cursos de doctorado en 1983 en UMA. Profesor  funcionario de carrera de Lengua castellana y Literatura en educación secundaria en  institutos de Cádiz y Málaga. Jefe del Departamento de Lengua. Profesor Tutor de Máster  de Secundaria.  Publicaciones en prensa malagueña (Diario Sur) de algunos artículos sobre Literatura;  en la Revista de la UMA “Analecta malacitana” varias reseñas de libros; seis  microrrelatos en los libros Microrrelatos 2021 y 2022 del Círculo Cultural Bezmiliana de  Rincón de la Victoria de Málaga. Mención en categoría “cuartetas” en I Certamen.

    MIMBRES DEL POEMA (59 vv.) 

    El poema- mínimo eco que susurra 

    convoca, en aquelarre, su conjuro versal: sus afeites, letanías y elixires. 

    Sigiloso su verbo, transita por cielos, 

    mares y páginas en puro derroche. 

    La palabra escala cumbres de emociones, -en presencia oportuna-, palpando el infinito. Ilumina ella los recónditos glaciares 

    de penumbras y ensueños 

    en busca del cómplice silencio 

    de la sangre hirviente, en líneas feroces  de pasión y valentía. 

    El papel -papiro parlante de la sinrazón y de la emoción- prende en el aire seco las hostiles miradas que saben a desengaño; acaricia con su escritura la chispeante historia de la memoria ida. 

    Sangra a sílaba viva, 

    gotea y anega el universo todo 

    persiguiendo alboradas de luz. 

    Cada verso es un misterio por escribir, un silencio tácito a pie de página 

    que busca y no encuentra, 

    el hondo rostro de su interior. 

    La palabra naufraga en el abismo del silencio y prender quisiera en el aire azul de la estrofa. Su alma palpita ansiosa como las aguas durmientes del insondable mar. 

    Ni el mensajero viento le susurra versos, ni desenmascara las egoístas luces del azar. 

    Toda su esencia cabe en el olvido 

    del pájaro sin vuelo, 

    en el desaliento de lo inefable. 

    Desea desnudar la luz de abril 

    con sus manos de mar, 

    con las palmeras crucificadas 

    en el monte del verbo y con la arena 

    que deja sus huellas 

    en la linealidad del verso. 

    Palabra, solo palabra sola, 

    impaciente, asomada al balcón de la creación.

    Y voló el poema. Niño armonioso que, con su voz, acapara el cielo, la orilla pinta y teje la arena, 

    con latidos, con símiles, 

    con metáforas, con sueños… 

    Poema, océano de voces bellas 

    que canta al aire con sones de palabras, hecho luz de otra luz, despejando sombras y la vida amenizando en su morada. 

    Ave, que, con vuelo presto, 

    vaga por los silencios del cielo, 

    escribiendo notas azules 

    en sus ondulaciones. 

    La poesía, el consuelo 

    y alimento del vivir 

    que reconforta del duelo 

    en el acto de escribir.  

    Solo nos queda la búsqueda… 

    2º premio la libertad del corazón:  Lucía Vindas Vargas “La Bruja Poética”

    Lucía Gabriela Vindas Vargas, más conocida como «La Bruja Poética», es costarricense, de 39 años. Sus escritos se han leído en revistas y programas literarios de radios nacionales e internacionales, además ha sido publicada en 7 antologías, 3 a nivel nacional y 4 a nivel internacional. En 2023 publicó su primer poemario titulado “Tríptico de mí”.

    La singular belleza de las cosas

    Habitar la poesía

    es recorrer esa casa de la memoria,

    a la que se acude como un lugar seguro

    lejos de la realidad que perfora nuestros ojos;

    donde los sonetos son calmantes para el dolor

    y nos cubrimos las heridas

    con los versos que un día dejamos inconclusos.

    Habitar la poesía

    es trazar una ruta profunda,

    desde nuestra alma hasta nuestra mente,

    es orquestar una sinfonía

    entre lo efímero y lo eterno,

    y convertirse en alquimista de las palabras.

    Habitar la poesía es vivir diariamente,

    en una permanente, pero desafiante

    coexistencia con el verbo,

    descubriendo y describiendo,

    en un mundo a veces tan sombrío como la muerte,

    la singular belleza de las cosas.

    3º premio en vuelo libre:  María Patricia Herrera Gamboa. México

    Escritora, poeta y columnista. Desde niña tuvo la inquietud por la poesía y la escritura. Es autora de antologías poéticas, capítulos de libro, artículos en revistas y páginas WEB. Algunos de sus trabajos han sido elegidos para formar parte de antologías de poesía, cuentos y relatos, en México, Chile, Colombia y EE. UU.  En sus ratos libres es aficionada a la fotografía y al dibujo (Arte en Papel, 30 láminas elaboradas, algunas publicadas o exhibidas). Es columnista de opinión del periódico mexicano Excélsior, Imagen de la mujer y Escritora invitada del Proyecto Historias Metropolitanas de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM, entre otros. 

    EL CANTO DE LAS PALABRAS…

    I

    El hombre hizo la palabra,

    la palabra hizo al hombre,

    solo el hombre habla y

    da sentido a las cosas…

    El hombre nombra,

    construye, destruye, 

    comunica, inventa, 

    habita…

    II

    Hablar no es cualidad

    es privilegio humano,

    es deber el hablar claro…

    El hombre habló y del 

    mundo se apoderó, 

    el mundo no sería mundo

    sin palabras…

    III

    Y las palabras se volvieron 

    letras, alfabeto, escritura, de

    pluma la literatura…

    Cuentan historias, sonetos,

    Arrullos, cuentos y poesías…

    IV

    La palabra es canto,

    tenor o soprano,

    como grito, como llanto…

    La palabra, expresa,

    enseña, desdeña

    ofende y miente…

    V

    La palabra calla,

    cuando la ahoga 

    la angustia…

    La palabra mata,

    hiere como daga,

    cuando es presa 

    de la ira… 

    VI

    A las palabras no 

    se las lleva el viento, 

    son memoria, son

    recuerdos…

    La palabra piensa,

    piensa el que habla,

    habla el que piensa,

    calla la ignorancia…

    VII

    La palabra vuela,

    ama, odia, enseña,

    de labia enamora…

    La palabra hablada o 

    escrita, testifica

    el sentir del hombre,

    porque solo el

    hombre habla…

    Y con este texto,

    que escribo

    en verso o prosa, 

    cedo la palabra…

    Premio del público: Rubén Moragues Izquierdo.

    Estudiante de Filología Hispánica por la Universidad de  Granada. Campeón de la Poetry Slam Garnata 2023-24, escribe y participa en recitales de  poesía todas las semanas, haciéndose notar en locales culturales del patrimonio granadino como La Tertulia. Ha sido galardonado en numerosos certámenes de poesía joven, entre  los que figuran el XXV Certamen Jóvenes Creadores organizado por el Ayuntamiento de  Ávila, el IV Concurso de Poesía «the philologist /UGR/» y el I Concorso internazionale  di poesia “Il nostro Mediterraneo” en la modalidad de poesía en madre lengua no italiana,  convocado por la Società Dante Alighieri.

    LA CALLE

    La calle que yo conozco tiene ojos, manos, y frío. 

    A veces mendiga por una taza de café 

    o por el redil de tabaco de tarde por la tarde. 

    La calle es la que duerme entre cartones y bolsas de basura, la que escupe a la mentira de la noche 

    como si reconociera en ella a los culpables de su tragedia, a los dueños del hedor a hijos muertos  

    que tiñe los adoquines cuando cierra los ojos. 

    Al final del día, sumida en la melancolía de los cigarros,  la calle tiene la certeza de que vive en el silencio,  

    en la triste ciudad que le ha arrancado la luz a las estrellas. Mañana, un futuro llorado en las estrías del cemento, huele a cartón en los ojos de los gatos. 

    Una vez despierta, la calle que yo conozco, 

    despeinada, con los labios entrecortados y la mirada turbia, se viste, pero no viste de etiqueta, de humildad o de encanto;   viste de miseria. La calle que yo conozco, aunque fue un sueño de cabaré, no ha probado mendrugo de pan en veinte años, 

    y cuando las muelas le recuerdan el hambre, 

    y muerde el aire como si estuviera recién horneado,

    se conforma con pieles de limón y espinas de atún podrido. 

    Ya no es el sol, ni la luz ni las estrellas, y tras un día gris 

    que empieza como acaba, la calle se repliega a las sombras 

    que la vieron nacer. 

     [Un paisaje de meadas le desea buenas noches. El vaivén de los mecheros, el tintineo de las persianas ásperas, 

    la obligan a sentarse cara a cara con el deseo]. 

    Entonces, miserable de los pies a la cabeza, 

    triste porque sabe que nació en este mundo, 

    la calle mira las constelaciones privadas de cada edificio, 

    la luz que alumbra nombres y alegrías que no conoce, 

    y se resigna al silencio. Imagina a duras penas un abrazo, 

    ¡cuánto tiempo sin un abrazo! 

    Estira las piernas, escupe a un lado, y se enciende un cigarro. 

    El silencio la devuelve a la realidad.  

    Al frío triste de una triste noche de mayo. 

    La calle que yo conozco está llena, dura, en cada esquina, 

     de humanidad. 

  • 3 Poemas de Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 , poeta surcoreana

    3 Poemas de Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 , poeta surcoreana

    Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 nació en 1978 en Yangpyeong (Corea del Sur) y apareció en el World Literature en 2007. Entre sus poemarios figuran ≪The Emotions of a Seesaw≫ (2009), ≪The Sociology of Sheep≫ (2014) y ≪I Just Heard a Strange Birdsong≫ (2020). Ha recibido el Premio Literario Pyunun, el Premio Kim Chun-soo de Poesía y el Premio Kim Kwang-hyeop de Literatura.Kim Ji-nyeo es la poeta a seguir, cuyo fascinante mundo poético recrea lo  existencial en un espacio místico pintando imágenes fantásticas con frases muy articuladas. (poeta  Byeon Euisu)

    Instalarse

    En mi cuaderno escribí el título del libro que leí en el barco

    eso es todo lo que dice el registro

    el cuaderno está abierto,

    Esto ocurrió un mes después

    me di cuenta de que esta isla era grande para mí

    siendo difícil describirla

    porque siendo tan simple

    la costa era compleja

    Venir a esta isla fue bueno

    por lo que ya había

    una isla

    sosteniendo un tiempo que no recuerdo

    haciendo un callejón angosto y humilde

    y flotando en el mar como un barco a punto de naufragar

    su sola existencia me hizo estremecer

    Acabo de oír el extraño canto de un pájaro

    pues no vi ningún pájaro

    era como música

    Durante más de un mes, en un cuaderno que contenía

    sólo el título del libro, escribí: Isla.

    La isla ha crecido, ligeramente distorsionada

    sería más preciso decir que se ha alargado.

    la isla está hecha de infinitos puntos

    una sola línea fue trazada a través del cuaderno.

    Cuando ha pasado un mes

    he completado un único borde de la ventana.

    Lu y Ro

    Lu saluda a Ro emergiendo de la oscuridad 

    en lengua india

    Lu llegó tropezando

    sosteniendo las patatas

    descalzo

    Lu se arrodilló y tendió una mano a Ro.

    La mano estaba cubierta de un líquido pegajoso

    Lu recuperando el aliento

    cortó las patatas en dados

    hervía la sopa

    Lu le pregunta a Ro

    que tan puntiagudo era el triángulo en su corazón 

    instándole a no ser tan opaco

    contándole a Lu

    dándoles el lugar de una sombra

    Ro de pie junto a Lu

    de pie en una colina contra el viento

    Lu y Ro

    miraron juntos

    el lugar por el que pasaron

    El rompecabezas

    Debido a una intervención fallida del elemento

     que distingue el lado derecho del cielo

    el cielo se superpone constantemente

    donde debería haber un sofá

    no está

    un pequeño progreso

    en la duodécima vuelta alrededor del patio

    el cielo empieza a hundirse

    siempre,

    decisiones fáciles

    que llevan a más arrepentimientos

    sin un solo trozo hermoso de puesta de sol, eventualmente

    la luz de la calle se enciende.

    La puerta que no encaja después de abrirse

    no se ha cerrado bien.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • De cuarzo y verso, de Ángeles Hdez. Cruz (Ed. Escritura entre las Nubes, 2024)

    De cuarzo y verso, de Ángeles Hdez. Cruz (Ed. Escritura entre las Nubes, 2024)

    Ángeles Hernández Cruz De cuarzo y verso, publicado por la editorial Escritura entre las Nubes, Colección Tigaiga de poesía de ACTE Canarias.

    “Amontono fotos de amaneceres,

    hago acopio de instantes sosegados,

    atesoro minutos de sueño

    sisados al insomnio,

    junto abrazos de aquí y allá,

    acumulo el desorden de los versos

    y guardo restos del sonido

    de mis torpes gratitudes”

    Estos versos del poemario de Angie constituyen una presentación certera de lo que nos vamos a encontrar en él: un memorial poético de resistencia al caos. Si te acercas a este libro, lector, hallarás una declaración de intenciones contumaz de que pese a todo dolor, pese a toda muerte, pese a toda tiniebla, la vida decide erguirse recta y sólida cada día. Y lo hace coleccionando fotos de amaneceres, momentos de sosiego, abrazos, fidelidades… Porque la escritora sabe que nada más útil para la existencia que el agradecimiento a la existencia misma por ser. 

    Angie es hija de emigrantes gomeros a Venezuela, aunque ha vivido en Tenerife desde que tenía tan solo 3 meses de edad. Se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna y dedicó más de tres décadas a enseñar inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Santa Cruz de Tenerife. La docencia es una profesión que le apasiona y que le aportó muchas satisfacciones. Confiesa ser una lectora compulsiva y que desde que era muy pequeña le ha gustado escribir, sin embargo, fue en 2019 cuando comenzó su aventura literaria, fruto de la necesidad de contar sus propias vivencias y expresar sus ideas de una manera diferente. 

    Para ello, asistió a algunos talleres de escritura y se inscribió en el Taller internacional de perfeccionamiento literario Ultraversal, donde se formó en narrativa y poesía. Es miembro de la asociación ACTE Canarias y actualmente coordina el taller de escritura de poesía Entreversos, en el que este colectivo colabora junto con el ayuntamiento de Tacoronte.

    Entre los galardones que ha recibido posee:

    • 2º premio del Certamen de poesía Cueva de Unicornios 2020 por el poema Que la montaña explote.
    • 1er premio del Certamen de poesía Cueva de Unicornios 2021 por el poema Hacia la nada.
    •  Premio Amparo Walls Hernández de novela corta 2021 por Piedra y océano. 
    •  Accésit en el Certamen de Relatos Cortos 2021 convocado por AMULL (Asociación de mayores de la Universidad de La Laguna), por el relato Un tango para Esther.

    Ha publicado colaboraciones en revistas digitales como Ultraversal, Poesía y Métrica o Tamasma cultural. Ha participado en antologías como la Segunda antología Ultraversal, los Encuentros literarios AMULL 2020 y 2021, Voces de Mar y El Canto de la Alpispa.

    En solitario tiene la novela corta Piedra y Océano, publicada por Cursiva en 2022 y que, como ya dijimos, obtuvo el primer premio de narrativa corta Amparo Walls en 2021.

    Bien, pues fruto de esa trayectoria es De cuarzo y verso, un poemario maravilloso que llena el alma de sensaciones y conmociones. Sí. Es un conjunto de palabras, lo que Angie nos regala, que nos sacude el alma desde la autencidad de los sentires que plasma:

    “Vi caer mi fe en el ser humano.

    Caía hecha metralla de tal perversidad

    que mutilaba a la esperanza

    con hoces interrogativas”

    Tremenda esta afirmación, de una contundencia que huele casi a pánico de la poeta ante el panorama vital que la desarma y le desarticula la fe.

    Queremos destacar tres aspectos diferentes en esta obra, que a su vez se complementan: la universalidad, el diálogo intraliterario y la precisión del lenguaje.

    La universalidad en los versos de Angie es evidente. Basta abrir el libro por cualquiera de sus páginas para encontrarse repetidamente uno de los grandes tópicos de la poesía de todos los tiempos: el dolor. Ese sentimiento (como el viaje o la muerte o el amor) tan humano que la literatura de todas las épocas rebosa cantos y llantos por él. Al dolor han cantado Shakespeare, Sylvia Plath, Virginia Woolf, César Vallejo, Blas de Otero… Ella también lo hace, canta al dolor de una existencia que siente hostil y ante la que alza la voz para buscarle sentido a través del lenguaje. Y lo hace de una forma tan desgarradoramente sincera que uno se siente parte de lo contado. Esa es la universalidad que quería destacar. Escuchen, si no:

    Me naufragó la vida en medio de la calma.

    Sin rayos ni tormentas,

    sin olas ni ventiscas,

    con su olor a tragedia me abordaron las rocas

    que viven en la isla del hastío.

    Y esta otra confesión:

    Me fallan las fuerzas para otra travesía,

    no caben tantas lágrimas

    en una sola casa.

    Temáticamente, pues, se puede afirmar que De cuarzo y verso es un poemario que busca la universalidad, el despliegue, el ensanche, la exhibición de un sentimiento tan humano, que creo que a todos nos es conocido: el dolor. El dolor en todas sus fases, pues de acuerdo a la estructura del poemario, aborda las sombras, la metamorfosis y la luz que llega tras las tinieblas (la propia Angie nos cita a este propósito a Jung: “nadie se ilumina fantaseando figuras de luz sino haciendo consciente su oscuridad”). Todo, como el proceso de un calvario personal y vital.  Pero es que, además, este grupo de poemas establece un diálogo literario sumamente prolijo y hasta lúdico, diría yo, con otras voces afines a su discurso. 

    Blas de Otero, Bukowsky, Pizarnik y otros portavoces universales del sufrimiento encabezan sus poemas, ¿no pensaremos que es casual, verdad? No. No lo hagamos porque pecaríamos de ingenuos. Angie busca siempre al aliado perfecto para suscribir e inscribir su sentir poético. Y no solo los cita, cuando se acerquen al libro hallarán también un juego de lo más original con Neruda. Está en el poema titulado Veinte estrellas desesperadas y un poema imposible. Léanlo, saboréenlo como un helado en agosto. Les calmará la sed de creación, porque realmente es un ejercicio metaliterario precioso.

    Por último, quiero hacer hincapié en el lenguaje utilizado en este libro. De cuarzo y verso está tallado con un vocabulario preciso a la vez que sencillo. Angie huye del artificio, de la expresión grandilocuente y de cualquier tipo de alambique verbal que distraiga al lector del mensaje de su discurso. La plasticidad del lenguaje utilizado es precisa, trabajada con delicadeza, pero fluye con una naturalidad tal, que parece casual. He ahí el valor poético. Aquel que Juan Ramón elogiaba al afirmar “no le toques más, que así es la rosa”. Esa sencillez minuciosa no está al alcance de todo el mundo, pero Angie lo hace fluir con una soltura asombrosa.

    Y no menos asombrosa es su capacidad para mezclar lo cotidiano con las imágenes más impactantes que pueda lector alguno tropezar. Pero, insisto, desde la naturalidad de un lenguaje diáfano, limpio, claro, a veces tan sincero que duele, que parece cotidiano, pero es poesía en su esencia:

    La rabia amontonada no sirvió para rasgar

    Doce capas de meses tan solo con mis manos.

    Quiero llevarte en el cuenco de las manos

    Pedacitos de furia.

    El lenguaje poético de Angie es una expresión del fondo que se plasma en una forma perfectamente equilibrada. Carente de aspavientos. Que busca la imagen perfecta en la unión original de dos palabras cualesquiera, pero concienzudamente emparejadas, en un ejercicio fiel a aquella idea lorquiana de que la poesía es la unión de dos palabras que uno no imaginaría que podrían juntarse. Esa es la premisa de este libro y la grandeza de su retórica.

    Y como tras cualquier fase de dolor y metamorfosis llega el resurgimiento. Ese que el lector espera tras cruzar tantas aguas amargas con la poeta. De cuarzo y verso verbaliza esa vuelta a la vida a través de la resistencia contumaz:

    Con la garganta llena de silencios

    (…)

    reptaré si es preciso,

    pero no seré esclava de una vida

    envuelta en el sarcasmo de ser superviviente

    con fobia a respirar.

    Y vuelve, también, a través del lenguaje, aferrada a las palabras que la ayudan a recomponeres de nuevo, como si se hubiese sentido un mecano roto y desarticulado que vuelve a erguirse con formas vivas y erectas. En otras palabras, Angie respira aire nuevo mediante la poesía:

    “hasta que llegó la poesía para enseñarme

    como alumbrar mis recodos,

    cómo elevar la frente y poner nombre

    a lo que tanto había temido pronunciar”.

    Este poemario, señores, es una pequeña joya para quienes aprecien el sentido de la vida. A través de sus páginas vemos el progreso vital de un ser fulminado por el miedo que se va rearmando muy despacio, vistiéndose con capas de esperanza de distintos colores y que acaba poniéndose en pie, flotando, incluso, y dejándonos a modo de declaración de principios este hermoso poema que cierra el libro:

    Enjambrada de arrugas

    ―huellas de sensatez

    en medio del desorden―,

    aquí sigues abierta 

    a dar y a recibir, 

    a ser arma y refugio,

    con ganas de mancharte una vez más

    con la tinta emoliente de unos versos.

    Acérquense a estos versos, amados lectores. Les esponjará el alma.

  • 3 Poemas de Jaihak Song 송재학 시인, poeta surcoreano

    3 Poemas de Jaihak Song 송재학 시인, poeta surcoreano

    Jaihak Song 송재학 시인 nació en Yeongcheon, Corea del Sur, en 1955. Pasó su infancia cerca de Pohang y del río Geumho. Tras licenciarse en Odontología por la Universidad Nacional Kyungpook en 1982, debutó como poeta en 1986 con la publicación trimestral World Literature.  Sus poemarios incluyen ≪Ice Poems≫ (1988), ≪The Salesian House≫ (1992), ≪Fighting against the blue light≫ (1994), ≪Memories≫ (2001), ≪He Touches my Face≫ (2007), ≪Mud Face≫ (2011), ≪Obtener el estilo femenino≫ (2011), ≪Dates≫ (2013), ≪Black≫ (2015), ≪Memories≫ (2016), ≪It’s Sad Grass Gyeokhye Dew≫ (2019), y ≪Morning Asked for a Wedding≫ (2022). Ha recibido el 24º Premio Literario Pyunun (2014), el 5º Premio Literario de Poesía Lee Sang (2012), el 25º Premio Cultural Geumbok de Literatura (2011), el 25º Premio Literario de Poesía Sowol (2010) y el 5º Premio Literario Kim Dal-jin (1994). El poemario de Song Jae-hak, «La mañana pide boda», creado por sus pensamientos íntimos y su imaginación, es también «uno de los mejores poemarios publicados en Corea en 2022» por el Instituto de Simbología. (poeta Byeon Euisu)

    Su tacto en mi rostro

    Él toca mi rostro

    estaba recostado en una cama que parecía una falda sencilla

    el aroma a gardenia siguió por el canal

    aunque él no es alguien que volverá

    como el rosa de los claveles junto a las tumbas   

     silba a la entrada del atardecer.

     Nunca despiertes

     incluso un lado de este bosque ahora está sellado y el brillo y la oscuridad se mezclan 

     debieron ser antiguos días llenos de mariposas.

      Él sigue el patrón de las alas de las mariposas.

      Se cuelgan de antemano tantas linternas como pilares erigidos por la luz del sol.

     Cuando abro los ojos, soy como cualquier otra mariposa.

     Él llora en silencio.

     

    Cuando él toca mi rostro

      asemejándome a un nuevo brote, crezco hasta él.

    A veces como grano, a veces como sauce.   

     

     El acantilado

     

    El acantilado nunca ha visto su parte inferior.

      Es vertical.

      Aunque las azaleas florecieron y escocían su cuerpo

      nunca había abrazado a nadie.

      No puede agarrar. 

      Por ser la pared vertical debido a un castigo divino.

      Tan solo mirando los rastros de la veta

      hace algún tiempo, también el acantilado debió tener suaves rasgos

      En la cicatriz lateral la cascada recta

      imprimiendo una pared vertical, construyó una cascada de hielo.

      El resto colgó la campana de viento de las nubes, por un momento,

      ni siquiera puede moverse.

      por al acantilado en el otro lado.

     La batalla contra el acantilado más empinado no ha terminado.

     

    Como la luna moviéndose

     

    La bestia ‘la luna’ se arrancó la cabeza, lanzándola hacia adelante.

      ¡La luna se mueve!

      La sombra de la onagra sufre un dolor fantasma hasta llenarse de carne.

      Cuando la luna se mueve con fuerza

      hasta los dedos de la ola intentan alcanzar el punto de tránsito de la luna.

      El mar de la tarde intenta rasgar el forro de la luna

      se abrieron todos los cajones de agua

      por encima de las constelaciones conectadas a las luces incandescentes de un pequeño

      barco pesquero.

      Mientras la bandada de gansos que ayudaba a la luna partió una estación antes

      aún no hay patrones de aves en la superficie de la luna.

      Para el aterrizaje de un ave, los árboles pelaron sus clavículas.

      La luna se mueve de nuevo.

      acortando la distancia hasta la bandada de gansos.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

     

  • EL VIAJE EN POESÍA

    EL VIAJE EN POESÍA

    Ítaca

    Si vas a emprender viaje hacia Ítaca,

    pide que tu camino sea largo,

    rico en experiencias, en conocimiento.

    A Lestrígones y a Cíclopes o al airado

    Poseidón nunca temas:

    no hallarás tales seres en tu ruta

    si alto es tu pensamiento y limpia la emoción

    de tu espíritu y tu cuerpo.

    A Lestrígones ni a Cíclopes, ni al fiero Poseidón

    hallarás nunca

    si no los llevas dentro de tu alma,

    si no es tu alma quien los pone ante ti.

    Pide que tu camino sea largo,

    que numerosas sean las mañanas de verano

    en que con placer felizmente arribes

    a bahías nunca vistas.

    Ten siempre a Ítaca en la memoria.

    Llegar allí es tu meta,

    mas no apresures el viaje,

    mejor que se extienda largos años,

    y en tu vejez arribes a la isla

    con cuanto hayas ganado en el camino,

    sin esperar que Ítaca te enriquezca.

    Ítaca te regaló un hermoso viaje,

    sin ella el camino no hubieras emprendido,

    mas ninguna otra cosa puede darte.

    Aunque pobre la encuentres, no te engañaría Ítaca.

    Rico en saber y en vida como has vuelto

    comprenderás ya que significan la Ítacas.

    Konstantin Kavafis

    Cualquier página dedicada al viaje en poesía debe volver los ojos a Cavafis. No puede ser de otra manera. Porque si alguien ha hecho de las ítacas, de las metas vitales una metáfora insoslayable, es el poeta griego. Este poema es, acaso, el paradigma literario del viaje en poesía contemporánea. Como lo fue la Odisea de Homero en la Antigüedad (y en quien se inspira Kavafis). El viaje, el camino por andar, el horizonte por alcanzar es sinónimo de vida. Por tanto, esa búsqueda de Ítaca hemos de esperarla longeva y próspera, porque lo importante es la duración y la intensidad, no la llegada. Las metas que nos marcamos en la vida han de quemarse lentamente, dejándonos impregnar por el aprendizaje de cada uno de nuestros pasos nos da. Habrá cíclopes y miedos en nuestra andadura, por supuesto, pero un alma íntegra y perseverante sabrá mantener el rumbo y el aprendizaje permanente.

    Para tener una perspectiva razonablemente clara sobre el viaje en poesía, hemos de remontarnos al Poema de Gilgamesh, (2000 a.C.), de autor anónimo, considerado el primer escrito que habla de la fundación e historia de Uruk. Uruk es considerada la primera ciudad construida sobre la faz de la Tierra, nacida hacia el 3.500 a.C aproximadamente en Mesopotamia, en el sur de lo que hoy sería la actual Irak. Cuenta la leyenda que fue la ciudad del héroe Gilgamesh, cuya epopeya es la historia escrita y datada más antigua del mundo, descubierta en 1853 y compuesta por doce tablillas de arcilla. La epopeya de Gilgamesh cuenta la historia de un rey tiránico al que los dioses envían un enemigo (Enkido), convertido luego en amigo y fallecido después. A la muerte de Enkidu, Gilgamesh viaja errante buscando la inmortalidad.

    La ya mencionada Odisea de Homero (Siglo VIII a.C.) narra el viaje de regreso a casa de Ulises después de la Guerra de Troya, para reclamar su trono. Este poema está estructurado en 24 cantos y se suele dividir en tres partes: la telemaquia, el regreso de Odiseo y la venganza de Odiseo. Según sabemos, La odisea, así como la Ilíada (también de Homero), eran parte de la tradición oral antigua, y eran cantadas de pueblo en pueblo por los rapsodas, hasta que en el siglo VI a. de C., Pisístrato, gobernador de Atenas, decidió recopilar los poemas homéricos. A partir de este momento, quedaron fijados como registro escrito. La historia narrada comienza cuando finaliza la guerra de Troya, narrada en la Ilíada, hasta el momento en que finalmente Ulises (Odiseo) vuelve a su hogar, muchos años después, y tras un cuento enfrentamiento con los usurpadores de su trono y pretendientes a la fuerza de su esposa, se alza con la victoria:

    Todos los pretendientes murieron, y el suelo del salón de trono se llenó de cadáveres. Todo era un mar de sangre.
    Y Ulises pudo reinar finalmente en Ítaca, con su mujer Penélope y su hijo Telémaco.
    Y aquí acaba la historia de La Odisea, de Homero.

    En el siglo IV d.C.) aparece la primera narradora, Egeria, una mujer cristiana cuyo diario de viaje, conocido como el Itinerarium Egeriae, describe su peregrinación desde Galicia a Tierra Santa. La obra es un conjunto de textos en latín escritos. Como libro de viajes, es una fuente importante para conocer la situación en ese momento de las zonas recorridas, puesto que la autora va contando las costumbres, creencias populares o rituales religiosos de los lugares por los que va pasando. Está escrito en primera persona en el latín coloquial o vulgar utilizado en la vida cotidiana. Es, en definitiva, una crónica humana en la que la autora expresa sus sentimientos ante cada situación que vive en el camino y lo dirige a un grupo de mujeres mencionadas con la expresión «dominae sorores», fórmula común para referirse a amigas y compañeras.

    Pero como muy bien se ve en el caso de Egeria, los viajes parecen prestarse más a ensayo, diario o relato que a poema. En la Edad Media fue un eje vertebrador de la literatura de viajes la obra de Marco Polo y su Libro de las maravillas del mundo. Pero seguimos en el terreno de la prosa.

    El tema del viaje también está presente en los relatos de conquista como el Poema de Mio Cid (hacia 1200), cantar de gesta anónimo que relata las heroicas hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, el caballero castellano que hace de su viaje de destierro un camino de conquistas desde Burgos hasta Valencia. También aparece el viaje vinculado a obras del Romancero de aventuras o al Mester de Clerecía (Milagros de Nuestra Señora, de Berceo).

    Ya en el Renacimiento, tenemos en Portugal a Luis Vaz de Camoes (1524-1580), cuya obra Os Lusiadas se constituye como un poema épico dividido en diez cantos en el que narra el viaje de Vasco de Gama a la India. Si Camoes se inspiró en La Eneida de Virgilio y en modelos más cercanos a su época, como el Orlando furioso, de Ariosto, su genialidad estuvo en narrar sucesos de la historia contemporánea de su patria. Él mismo había sido viajero a la India, náufrago y combatiente, y supo ver que los asuntos para la épica no había que buscarlos en sucesos lejanos y legendarios, sino en los viajes de los marineros portugueses, que él había vivido:

    Las áncoras tenaces van levando,

    Con la grita nautil acostumbrada:

    De la proa las velas solo dando,

    A enfilar van la barra, de bordada.

    Alas la bella Ericina, que guardando

    Iba siempre á su gente denodada,

    Viendo la gran celada, tan secreta,

    Del cielo al mar se lanza, cual saeta.

    Si te has adentrado aunque sea un poco en la poesía japonesa, es muy probable que conozcas este poema escrito por Matsuo Bashō 松尾芭蕉 

    A finales del s.XVII, es destacable la figura de Basho, considerado por muchos como «El poeta de Japón». Matsuo Bashō vivió en el siglo XVII y es, probablemente, el poeta japonés mejor conocido en occidente. Hijo de un samurái de bajo rango, nació cerca de Ueno y algunos biógrafos cuentan que fue cocinero de profesión. Ya desde joven cultivó la poesía y a lo largo de su vida adquirió una fama notable. Su obra incluye diversos géneros poéticos pero sus haikus son las composiciones más conocidas.

    Fue reconocido como uno de los mejores poetas de su tiempo y en sus peregrinajes, los aspirantes a poeta lo seguían ahí donde fuera y la gente lo invitaba a su casa para darle un lugar donde comer y reposar de sus largas caminatas por los pueblos. Matsuo Basho era un hombre de viaje ya que hizo varios peregrinajes largos en una época en la que el medio más común era caminar y había todo tipo de peligros en los caminos. A veces pasaba un año o más fuera de su casa y casi siempre estaba acompañado por estudiantes o gente local que lo acogía en sus casas. A Basho le gustaba ir a lugares y ver todo en detalle: vistas panorámicas famosas en la temporada adecuada como los cerezos en flor o la luna llena, templos, sitios históricos y dondequiera que iba, escribía. Escribía haiku y renga para inmortalizar esos lugares visitados:

    De los cerezos en flor

    al pino de dos troncos:

    tres meses.

    Si he de morir

    en el camino,

    que sea entre los campos de trébol.

    Al despedirme,

    escribí algo en el abanico,

    pero lo borré.

    En la montaña de verano,

    adoro las sandalias divinas;

    viaje a la vista.

    Entre las olas:

    acá, los pétalos,

    allá, las conchas.

    Los viajeros de la Ilustración siguieron rendidos a la prosa, la prosa de viajes. Alexander von Humboldt (1799-1804), recorrió más de 2000 destinos entre América, Europa y Asia. En el siglo XVIII se pudo de moda entre los nobles viajar, sobre todo por Europa.

     Charles Darwin (1831-1836) viajó en el s. XIX para obtener datos de la flora y fauna de varios lugares del mundo (especialmente de las Galápagos), lo que lo llevó a desarrollar la teoría de la Evolución. En el siglo XVII y principios del XVIII, los aristócratas ingleses y alemanes, entre otros, se dedicaron a viajar por el continente en lo que denominaron El Grand Tour. La visita obligada era París, por su carácter cosmopolita, pero se visitaba también otras ciudades de Europa, como Roma, Berlín o Londres. El motivo era didáctico, la curiosidad o el aprendizaje y se tomó la costumbre de regresar portando recuerdos o souvenirs del lugar visitado. Por ello llegaron a ser conocidos como «turistas” o “invasores”, personas desocupadas que visitaban por el mero hecho de merodear o estudiar y lo que se esperaba de ellos era que acabaran marchándose.

    Tendría que llegar el Modernismo del cambio de siglo para volver a ver la poesía tomar protagonismo. Escuchemos al nicaragüense Rubén Darío:

    El cantor va por todo el mundo

    sonriente o meditabundo.

    El cantor va sobre la tierra

    en blanca paz o en roja guerra.

    Sobre el lomo del elefante

    por la enorme India alucinante.

    En palanquín y en seda fina

    por el corazón de la China;

    en automóvil en Lutecia;

    en negra góndola en Venecia;

    sobre las pampas y los llanos

    en los potros americanos;

    por el río va en la canoa,

    o se le ve sobre la proa

    de un steamer sobre el vasto mar,

    o en un vagón de sleeping-car.

    El dromedario del desierto,

    barco vivo, le lleva a un puerto.

    Sobre el raudo trineo trepa

    en la blancura de la estepa.

    O en el silencio de cristal

    que ama la aurora boreal.

    El cantor va a pie por los prados,

    entre las siembras y ganados.

    Y entra en su Londres en el tren,

    y en asno a su Jerusalén.

    Con estafetas y con malas,

    va el cantor por la humanidad.

    En canto vuela, con sus alas:

    Armonía y Eternidad.

    Después del Modernismo llegó la voz de Machado pidiendo la palabra para perfilar su concepto del viaje como camino de venturas, sorpresas y desventuras. El autor de “caminante, no hay camino”, escribe así a un trayecto placentero en el soneto “Verás la maravilla del camino”:

    Verás la maravilla del camino,

    camino de soñada Compostela

    -¡oh monte lila y flavo!-, peregrino,

    en un llano, entre chopos de candela.

         Otoño con dos ríos ha dorado

    el cerco del gigante centinela

    de piedra y luz, prodigio torreado

    que en el azul sin mancha se modela.

         Verás en la llanura una jauría

    de agudos galgos y un señor de caza,

    cabalgando a lejana serranía,

         vano fantasma de una vieja raza.

    Debes entrar cuando en la tarde fría

    brille un balcón en la desierta plaza.

    También nos llegó el verso de Gloria Fuertes, para mostrarnos que el viaje de la vida es un frenesí irrenunciable, aunque sea cansado:

    La Tierra como león enjaulado
    da vueltas alrededor del Sol
    con su cadena de hombres.

    Desde que hemos nacido viajamos
    a ciento doce mil kilómetros por hora.
    La Tierra no se para
    y sigue dando vueltas,
    por eso hay tanto viento,
    por eso siempre hay olas,
    por eso envejecemos tan deprisa,
    por eso estamos locos,
    porque toda la vida haciendo un viaje sin llegada
    cansa mucho los nervios.

    Álvaro Mutis, en cambio, concibe el viaje como algo entre el desasosiego y la incertidumbre:

    Desde la plataforma del último vagón

    has venido absorta en la huida del paisaje.

    Si al pasar por una avenida de eucaliptos

    advertiste cómo el tren parecía entrar

    en una catedral olorosa a tisana y a fiebre;

    si llevas una blusa que abriste

    a causa del calor,

    dejando una parte de tus pechos descubierta;

    si el tren ha ido descendiendo

    hacia las ardientes sabanas en donde el aire se queda

    detenido y las aguas exhiben una nata verdinosa,

    que denuncia su extrema quietud

    y la inutilidad de su presencia;

    si sueñas en la estación final

    como un gran recinto de cristales opacos

    en donde los ruidos tienen

    el eco desvelado de las clínicas;

    si has arrojado a lo largo de la vía

    la piel marchita de frutos de alba pulpa;

    si al orinar dejaste sobre el rojizo balasto

    la huella de una humedad fugaz

    lamida por los gusanos de la luz;

    si el viaje persiste por días y semanas,

    si nadie te habla y, adentro,

    en los vagones atestados de comerciantes y peregrinos,

    te llaman por todos los nombres de la tierra,

    si es así,

    no habré esperado en vano

    en el breve dintel del cloroformo

    y entraré amparado por una cierta esperanza.

    Viajar es calzarse los zapatos de la vida y echar a andar. En pos del horizonte que sea que nos aguarda. El que forjemos. O el que nos impongan. O el que llegue, sin más. Nacer es comprar un billete de barco y zarpar. Y el viaje siempre vale la pena:

    Yo siento el viaje como un mapa.

    Un mapa que me embarga,

    lleno de cordilleras,

    de veredas como serpientes,

    de lagos como medallas de turquesa,

    de pueblitos como universos,

    y de otros átomos humildes y osados como yo.

    Yo siento el viaje como el propósito mismo de la vida.

    Viaje como la vida misma.

    Sí.

    Yo soy el viaje.

    Desde el útero hasta el polvo

    mortuorio.

    Siento el viaje como una travesía 

    donde uno es espectador

    y actor,

    y escenario,

    y aplauso

    y diálogo.

    Porque me contemplo en el espejo

    del ascensor que me baja a la calle y veo

    un guion lleno de risas y llantos,

    de asfaltos transitados y aldeas ignotas.

    De zapatos humillados por el pedregal del camino

    y de piernas bautizadas con el esplendor

    de la aurora boreal.

    Somos un escenario en ruta.

    Un funambulista empedernido

    que estaciona su inquietud

    en áreas de descanso.

    Somos un nómada en los andenes

    de la existencia.

    Porque el viaje es la vida misma

    y, nosotros, los errabundos.