Etiqueta: poesía

  • ‘Delirios de madrugada’, Luisa Chico y Eduardo Savinien (Cursiva ed.)

    ‘Delirios de madrugada’, Luisa Chico y Eduardo Savinien (Cursiva ed.)

    Hoy les presentamos un poemario hecho a cuatro manos. Escrito entre Luisa Chico y Eduardo Savinien.

    Luisa Chico, nacida en Santa Cruz de Tenerife, es una escritora,  etnógrafa, folclorista y gestora cultural de largo recorrido. Fundadora de Acte Canarias (Asociación Canaria de Escritores/as) en 2018, donde ejerció como presidenta hasta el año 2020.

    Es difícil resumir su currículum en pocas palabras, pero hay que destacar que actualmente lleva la revista de cultura canaria, de la que es fundadora, Tamasma Cultural.

    Ha participado y editado diversas antologías y escrito novelas, poemarios y biografías de las que destacamos las siguientes,

    Sueños de pescador(novela). Publicada por Isla Rapid en 1995.

    Historia de una vida biografía de don Sebastián Melo Castellanos, en 1996.

    Agacheros60 años de folclore, (folclore canario). Publicado por el Tagoror Cultural de Agache en 1998.

    Nuestros bailes, paso a paso (folclore canario). Escrito conjuntamente con Diego Felipe y publicado por Farutes del Atlántico en 2009.

    Burbuja vital (poesí­a). Publicado con Editorial Cursiva, en 2017.

    Crisol de letras (relatos).Publicado por Begin Book, dentro de las colecciones de AOC, Asociación Orientada a la Cultura, de Albertine Orleans.

    Delirios de madrugada (poesía),escrito conjuntamente con Eduardo Garcí­a y publicado con Editorial Cursiva, dentro de la Colección Tigaiga de Acte Canarias, en 2018.

    El cumpleaños de la princesa (cuento infantil). Publicado en 2018 por Begin Book, dentro de la colección Chinija de AOC, Asociación Orientada a la Cultura, de Albertine Orleans.

    Brandán (novela).Publicada con Editorial Cursiva, dentro de la Colección Teide de Acte Canarias, en 2020.

    La pueden seguir en su blogVivencias de Luisa  Chico:  https://vivenciasdeluisachico.blogspot.com.es/

    Eduardo Savinien, natural de Arucas, Gran Canaria, es profesor de Educación Primaria y Especialista en Educación Física. Autor prolífico en Redes Sociales con varias series: «Palabras para Roxana», «Mi Doliente Voz», «La Sombra del Ciprés (Suburbalia) y «Alfarero del Verso» Tamasma Cultural. Ha participado en diversas antologías poéticas, «Poetas 88», editada por Albertine Orleans Creative  y «Trilogía Antológica»,  proyecto de Afesol Salud Mental (Andalucía), editado por Ediciones Algorfa.

    Delirios de madrugada es un poemario que surgió de la unión entre Gran Canaria y Tenerife, según cuenta Chico, y que ambos autores escribieron conjuntamente y lo dividieron en tres apartados:

    Añoranza (19 poemas), Ilusión (14 poemas), y Plenitud (12 poemas). 

    Es un poemario al que ambos autores dedicaron mucho tiempo y esfuerzo, horas robadas al sueño pero que se veía compensado por aquello que los dos compartían: ambos aman las letras. En clave de prosa, charlan a través de una red social y, en clave de verso, enlazan sus palabras en los poemas que fueron surgiendo.

    Delirios de madrugada muestra al mundo, en palabras de Luisa Chico, cuán mejor sería si en lugar de luchas y rencillas simplemente nos aventurásemos a hacer cosas juntos.

    Vislumbré su sombra a lo lejos

    sobre la arena

    murmurando miedos

    y masticando olvidos.

    Le rondaba el recuerdo

    de un ayer cercano.

    Mares de ensueño se precipitaban

    por el desfiladero infinito de sus ojos.

    Le sentí llegar despacio

    tratando que el suave roce de sus pies

    no hicieran ruido al pisar la arena,

    sabedor, al fin,

    de que invadía mi espacio vital,

    mi soledad y mi hastío.

    No me importó que conociera mis miedos,

    porque era… él,

    mi amigo.

    Antes de finalizar, no quiero dejar de felicitar a Juan Francisco Santana Domínguez por el excelente prólogo a la edición. Me permito la libertad de citarle cuando dice: Mis felicitaciones por ese desnudo de sentimientos y por llevarnos de la mano y a compartir con ustedes sus sombras y también sus luces, así como el alivio de sus deseos de poder recuperar unos momentos en los que la Felicidad, ¡esa gran ausente!, fue la gran protagonista.

    Les dejo la entrevista que realizaron a Luisa Chico en Digital Faro Canarias, así como esta grabación en YouTube para que disfruten del poemario, que pueden conseguir aquí.

  • Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Como suele pasar con los poemarios de Abel Santos, nos hallamos frente a una alta dosis de realidad, de humanidad y de vida. La primera bofetada de sinceridad arranca en el primer poema, donde nos habla claramente de un divorcio, de manera directa, como suele ser su estilo, sin dramas ni florituras, una verdad desnuda que se abre ante nuestros ojos para advertir que el poemario que tenemos entre manos se muestra como el contrario de su poemario anterior, El camino de Angi.

    La vida tiene giros que a veces nos pueden llegar a sorprender, y Abel ha sabido sacar partido de esta nueva sorpresa que la vida le tenía preparada sin saberlo. Una manera de canalizar y superar las trabas que se ponen en nuestro camino. Un poemario que es a su ver herida y cura, hasta quedar en cicatriz.

    El divorcio queda eclipsado por su hijo, por esa nueva luz que llena ahora su vida. Y nos lo presenta rápidamente, en su tercer poema, Un salto de fe. El autor ve la belleza de la vida en esos primeros gestos, en esas primeras expresiones que le colman a uno el corazón y disipan todas las penas.

    Es un poemario, como suele pasar con los libros de Abel, escrito abriéndose en canal. Recuerdos e ilusiones se enfrentan, como dando una de cal y una de arena, frente a los ojos y el alma del autor

    La lluvia,

    que nunca falla,

    que de nuevo

    cae.

    Así es

    tu recuerdo.

    -Fragmento del poema Tu nombre es canción.

    Abel Santos

    La lluvia nunca falla, porque siempre, en algún momento, acabamos diciendo adiós, y siempre duele.

    En ciertos poemas, probablemente el dolor, la sorpresa, hace que Abel cuestione directamente a la vida. La vida, muchas veces, aparece como ese personaje que todo lo mueve a su libre antojo, sin tener en cuenta quién o quiénes la están viviendo:

    que me pague al contado las ilusiones

    que se perdieron en el camino,

    toda esa bendita poesía amorosa

    que me ofreció, y que me debe.

    Pedírselo

    a la vida. Sí…

    A la vida…

    Menuda mafia.

    -Fragmento del poema Se acostumbra uno a caminar

    El desencanto, el sentirse vapuleado, quizás incluso utilizado, hace que la vida aparezca como ruin y malévola, como decíamos anteriormente, ese boss que mueve los hilos impunemente. Que causa dolor y desamparo y desilusión.

    Un libro escrito desde el dolor y el estupor que un hecho así en su vida le supuso; la pérdida inesperada de un ser tan querido, el enfrentarse a la soledad fría y blanca de un cuarto nuevo y distinto, el darse cuenta que el llanto no aligera, pero no cura ni trae de vuelta. Asumir y aceptar, aunque duela, mientras el lector es absoluto testigo mucho de lo que el poeta está sintiendo y viviendo en esta etapa de su vida.

    En esta desnudez sentimental, Abel muestra claramente sus heridas a la vez que intenta aceptarlas y comprenderlas, enfrentándose a un recuerdo tenue que poco a poco va perdiendo terreno, mientras el frío acecha.

    Retazos de vida ordinaria se agolpan en el poemario como recuerdos, como imágenes soñadas o imaginadas, como una manera de retener la vida que tendría que haber sido y que finalmente no ha sido. La necesidad de comprender pasa por la necesidad de revivir.

    La realidad se muestra abierta y sin adornos en sus poemas como si nos estuviera contando todo lo que arde en su interior a través de su mirada más sincera y clara

    Ya no me muero

    por hacer tonterías.

    Casado.

    Y recién divorciado.

    Y padre de un hijo.

    Compartiendo ilusiones,

    pero sobrio

    desde hace una década.

    Loco perdido

    por mi exmujer y sus ojos

    de aguamarina.

    Peleando, a diario,

    para que no falten

    los garbanzos

    en la mesa.

    Vamos,

    el auténtico

    lado salvaje de la vida.

    -Las horas más duras.

    ¿Puede haber poesía más cierta y humana que esta? Ahí donde el autor muestra sus miedos, sus debilidades, su lucha y su dolor. Algo tan característico en la poesía de Abel, se muestra en su esplendor en este poema, donde resume casi sus dos últimos libros, los últimos años que ha vivido. Y eso, al lector, le llega. Porque está casi escrito como si nos lo contara, porque se muestra claro y transparente y, por encima de todo, humano. La valentía de explicar su interior más íntimo es el sello de este poemario.

    Pero en toda esa amalgama de dolor y lágrimas está la luz de una sonrisa, la sonrisa de su hijo, que le habla, que le da fuerzas y que lo lleva de la mano hasta un futuro prometedor. El tener a alguien a quien amar por encima de todas las cosas hace ver que el amor no ha muerto, sólo ha cambiado de traje, ha cambiado de destino, y la fuerza sigue viva en algún rincón de esa alma herida. Esa fuerza que llena todos los poemas de Algo te queda, por encima de un dolor insufrible y de una tristeza que abruma.

    Hasta que llega la resignación, el saber que las cosas son como son, y aceptarlas, a pesar de todo y por encima de todo, aceptarlas.

    Porque ya te prometiste

    que no necesitar

    ser feliz en la vida

    es tu forma

    de felicidad.

    -Fragmento del poema Jazz en el agridulce blues de la vida.

    Así, después del dolor y el estupor, viene esa aceptación, y el alzar la cabeza con lo que se es y  lo que se tiene, porque es todo lo que hay en nuestro haber que, de algún modo, vale todavía la pena.

    Y en dirección a la poesía,

    vuelvo

    a caminar.

    -Fragmento del poema Estoy de paso en Vozkal.

    Los momentos cotidianos cobran magnitud en los poemas de Abel, porque no es sólo el instante que se está viviendo, es la comunión del instante con las emociones y los sentimientos del autor, de manera que no es sólo un momento, es lo que este momento provoca en él; así, de un viaje en tren sale un mar que se ríe, o de una vídeollamada en una Nochebuena, a veces tan fría, sale la sonrisa de un niño que hace que vuelva a ser Navidad.

    Y los recuerdos se agolpan a la vez que se difuminan casi a la fuerza, porque ahora el círculo se ha roto y el regreso no es a un hogar, a unos brazos, sino a una soledad fría donde uno casi se ve fantasma de esos días. Una vez más, la sinceridad y la humanidad del autor se muestran desnudas y claras, dejando ver que sufrimos, que lloramos, pero que también tenemos el poder de salir de esos agujeros tan profundos que parece que se nos tragan sin ningún tipo de piedad.

    si estos últimos versos te dejan

    con la miel en la boca,

    si el poema ya no es un lugar seguro,

    si ya

    no quiero

    hacer

    juntos

    algo

    bonito.

    -Fragmento del poema Boca Chiusa.

    La presencia del tren, como a veces suele ocurrir en los poemas de Abel, cobra un significado especial; viajes en tren como etapas de la vida. Cada etapa un nuevo tren que a veces ni siquiera sabemos dónde parará.

    Y entre trenes y viajes nuevos e inesperados, transcurre esta nueva etapa de la vida de Abel Santos, que nos muestra, como siempre suele hacer, en lo que mejor se le da: en los poemas. Una vez más, Abel nos presenta un poemario magistralmente escrito, desnudo, directo y claro. La parte más humana de la poesía; en la poesía no todo es luz y estrellas; si la poesía relata las emociones y la vida, la poesía también es soledad y frío, y podredumbre y falta de todo.

    Estoy completamente seguro

    de que los dos

    algo tenemos que ver:

    yo

    escribo

    -te escribo-

    para

    salir

    de la nada

    sin

    llegar

    al

    vacío.

    Un muy buen poemario que abre al autor en canal, mostrando la cara oculta de amor, la desencajada, la inesperada.

    Algo te queda es el último libro publicado de un autor tan prolífico como es Abel Santos, y fue finalista del XXIV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    (Segunda parte)

    Tal como comentamos en la primera parte, Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Tras haber analizado la primera sección, Las poetas del destierro, a continuación, vamos a comentar la segunda parte del libro, Las poetas que permanecieron en España. Una selección de poemas que detallan escenas vividas que se repetían en la capital asediada, los horrores de la guerra y la nostalgia de la patria abandonada, así como la muerte de seres queridos. Se demuestra el reconocimiento progresivo de los derechos de las mujeres durante la Segunda República hasta el fin de la guerra civil, momento en el cual se implantaron los valores conservadores del Régimen confinando, nuevamente, a las mujeres al hogar. La mayoría de estas poetas escribieron desde el exilio o bajo el anonimato del espacio doméstico.

    Las poetas que permanecieron en España

    Pilar de Valderrama (1889-1979). Madrid. De familia conservadora de la alta burguesía. Guiomar, el amor secreto de Antonio Machado. Casada con el intelectual Rafael Martínez Romarate. La muerte de su hijo, que luchó en el bando nacional, por enfermedad, afectó a su poesía.

    Lucía Sánchez Saornil (1895-1970). Madrid. Telefonista, poeta en las filas del ultraísmo vanguardista y escritora autodidacta. Vivió en Valencia de incógnito. Pareja de América Barroso.

    Ángela Figuera (1902-1984). Bilbao. La principal característica de la poesía de Ángela es su sinceridad durante los duros años del franquismo. Una mujer en un mundo de hombres, madre y abuela que reivindica un papel más activo para la mujeres, una vasca en Madrid. Casada con Julio Figuera.

    Porque es lo cierto que me da vergüenza,

    que se me pare el pulso y la sonrisa

    cuando contemplo el rostro y el vestido

    de tantos hombres con el miedo al hombro,

    de tantos hombres con el hambre a cuestas,

    de tantas frentes con la piel quemada

    por la escondida rabia de la sangre.

    (Fragmento de Belleza cruel)

    Concha Lagos (1907-2007). Córdoba. Editora, escritora y miembro de la Real Academia de Córdoba. Está considerada escritora total, por haber publicado tanto poesía como narrativa, teatro y ensayo. Casada con el arquitecto y fotógrafo Mariano Lagos.

    Carmen Conde (1907-1996). Cartagena (Murcia). Poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Primera mujer elegida como miembro de la Real Academia de la Lengua Española. Fundó, con su marido, el poeta Antonio Oliver, la primera Universidad Popular de Cartagena.

    Pino Ojeda (1916-2002). El Palmar de Teror (Gran Canaria). Escritora y artista plástica que abarcó el campo de la novela, la poesía y la pintura. Fue la primera mujer que fundó una galería de arte en Canarias. Se casó con Domingo Doreste. Su muerte le produjo una depresión y marcó su vida y su poesía.

    Gloria Fuertes (1917-1998). Madrid. Escritora de narrativa, poesía, teatro y prolífica autora de literatura infantil y juvenil. Pertenece al movimiento poético denominado Postismo. El conjunto de su obra se caracteriza por la ironía con la que trata temas tan universales como el amor, la soledad, el dolor o la muerte.

    María Beneyto (1925-2011). Valencia. Escribe en castellano y valenciano. Su carrera profesional tuvo dos etapas separadas por un silencio creativo de casi veinte años: desde  finales de los 70 hasta mediados de los 90 no escribió. Cultivó una sensibilidad muy especial hacia la cuestión de género.

    Acacia Uceta (1925-2003). Madrid. Los bombardeos, el dolor, el hambre y el sufrimiento fueron tema recurrente de su poesía. Directora de la sección de literatura del Ateneo de Madrid; fundadora y vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha y miembro numerario de la Real Academia Conquense de  Artes y Letras (RACAL). Se casó con el periodista Enrique Domínguez Millán.

    Angelina Gatell (1926-2017). Barcelona. Poeta, traductora, actriz de doblaje y mujer comprometida y luchadora que trabajó activamente en la defensa de diversas causas tanto políticas como sociales y culturales. Se casó con el actor Eduardo Sánchez Lázaro.

    Francisca Aguirre (1930-2019). Alicante. Hija Predilecta de Alicante en 2012 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018. Su poesía se mueve como testigo del mundo en el que vive y tiene un marcado carácter existencial. Se casó con el poeta Félix Grande.

    Mariluz Escribano (1935-2019). Granada. Profesora, poeta y narradora. La gran poeta del perdón y la memoria siguiendo la estela de Antonio Machado. Recibió el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio de las Letras Andaluzas y la Bandera de Andalucía por su trayectoria y compromiso ético.

    En la fosa donde pudren sus cadáveres

    se habían puesto a fumar, se habían sentado…

    Llegaron a creer que no hubo muertos,

    llegaron a creer que todo es campo.

    (…)

    Vestidos de soldados, no de ideas,

    vestidos de obediencia a otro mandato,

    sonríen y se van… No van contentos,

    tampoco se rebelan: son rebaño.

    (Carmen Conde. Fragmento de En un mundo de fugitivos)

    Para finalizar, tal como se indica en la introducción, «recuperar los nombres y la escritura de estas poetas supone reconocer su pasado y su puesto en la historia».

    Recuerda comprar y leer esta antología, no te defraudará.

    Si quieres consultar la base de datos de víctimas de la Guerra civil española y el franquismo de la asociación sin ánimo de lucro Innovación y Derechos Humanos, haz click aquí.

  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Un ejemplo de esta invisibilización nos la cuenta Vila-Belda en el prólogo: Entre quienes acompañaban a Antonio Machado en su exilio “figuraba la poeta catalana Clementina Arderiu. Ella y su familia integraban el grupo que cruzó a pie la frontera francesa con Machado la noche fría y lluviosa del 27 de enero de 1939. Arderiu ya había publicado tres colecciones de poesía. Viajaba con su marido, Carles Riba, también poeta y republicano comprometido (…) Pero mientras que los nombres de otros acompañantes de Machado, como Tomás Navarro Tomás o Corpus Barga, figuran en los relatos que narran el éxodo del poeta español, el de Arderiu apenas aparece en las listas de quienes integraban esta dolorosa marcha”.

    Ellas cuentan la guerra es una recopilación dividida en dos grandes secciones: Las poetas del destierro y Las poetas que permanecieron en España con un poema, a modo de preámbulo, de una poeta desconocida, Isabel. Publicamos la reseña en dos partes, que coinciden con las secciones del libro. Presentaremos brevemente a cada poeta y os dejamos a vosotros y vosotras la libertad de elegir el poema o poemas que más os gusten, una vez hayáis comprado y leído la antología.

    Mención especial hay que hacer a Reyes Vila-Belda, compiladora de esta antología y catedrática de Literatura Española Contemporánea en Indiana University (EEUU). Autora de diversos libros, entre los que destacamos aquellos dedicados a las figuras de Antonio Machado y Gloria Fuertes.

    El año 1936 marca el inicio de la guerra y también el de la publicación del poema ¡Alarma! de Rosa Chacel sobre los bombardeos, el primero que se conoce sobre el conflicto.

    Sus alas, rojas o negras,

    veloces el cielo surcan

    con maléficos destellos,

    son claras estelas puras.

    Sus fragorosos alientos

    con ira pasando zumban.

    Lanzas de fuego se arrojan,

    que encendidas se entrecruzan;

    meteoros de la tierra

    brotan, siguiendo su ruta.

    (Fragmento de ¡Alarma! de Versos prohibidos)

    Las poetas del destierro

    Clementina Arderiu (1889-1976). Barcelona. Cruzó la frontera con el grupo de Antonio Machado en 1939. Escribió siempre en catalán poemas que idealizan la vida cotidiana. Se casó con el poeta catalán Carles Riba.

    Rosa Chacel (1898-1994). Valladolid. Más conocida como novelista. Ayudó como enfermera los primeros meses de la guerra. Su poesía se puede catalogar como intelectual, clásica y neoclásica. Se casó con Timoteo Pérez, responsable del traslado de los cuadros del Museo del Prado a Suiza.

    Concha Méndez (1898-1986). Madrid. Mujer moderna, deportista, independiente y creadora de su identidad. Trabajó como maestra en Londres. Su poesía es directa, sincera, sensual, perdurable y romántica. Se casó con el poeta y editor Manuel Altolaguirre en 1932, quien la abandonó en 1944.

    Ernestina de Champourcin (1905-1999). Vitoria-Gasteiz. Única mujer incluida en la antología de Poesía Española Contemporánea de Gerardo Diego, pero en su segunda edición, por lo que su nombre se ha ninguneado como parte de la Generación del 27. Trabajó como enfermera en la retaguardia. Se casó con el poeta Juan José Domenchina, secretario personal de Manuel Azaña.

    Ana Mª Martínez Sagi (1907-2000). Barcelona. Deportista, independiente y feminista luchadora por el voto femenino. Primera mujer miembro de la junta directiva del FC Barcelona en 1934. Corresponsal en la columna Durruti. Poeta calificada como heredera de Rosalía de Castro. Mantuvo una relación con la escritora Elisabeth Mulder.

    María Enciso (1908-1949). Almería. Maestra y delegada del gobierno republicano para recoger niños españoles en los campos de concentración franceses. Poesía que reivindica la libertad e interés por mantener viva la memoria histórica. Divorciada de Francisco del Olmo en 1937. Pareja de Ramón Costa, izquierdista catalán.

    Concha Zardoya (1914-2004). Nacida en Chile de padres españoles. Hablaba en catalán con su madre, a pesar de no ser catalanas. Traductora del inglés, crítica literaria y la poeta que más ha escrito sobre la guerra civil española. Poesía con tono propio basado en la poetización de las cosas sencillas, como forma de indagación en los problemas de la condición humana.

    Es mi única patria la palabra.

    Es el único pan que como a diario.

    ¡Corteza dura masco, miga blanda,

    Dorado candeal que besa el labio!

    (Fragmento de Corral de vinos y muertos)

    Mada Carreño (1914-2000). Madrid. Escritora, periodista y ensayista. Su poesía muestra la voz inconfundible de una mujer libre. Se casó con el periodista y editor Eduardo de Ontañón.

    Julia Uceda (1925). Sevilla. Se exilió en 1959 cuando, viajando a París, se dio cuenta del ambiente opresivo de la posguerra. Ganó el Premio Nacional de Poesía 2003. Sus poemas nos conducen a la reflexión sobre el origen y a la búsqueda en el presente de la herencia del pasado remoto. En la actualidad reside en el valle ferrolano de Serantes.

    Nuria Parés (1925-2010). Barcelona. Poeta, ensayista y traductora. Su poesía, de corte intimista, muestra los problemas de la cuestión identitaria y el reproche hacia sus adultos por no asumir un destierro definitivo, lo que dificultó la plena integración de los más jóvenes en el país de acogida. Se casó con el médico exiliado Carlos Parés.

    Aurora de Albornoz (1926-1990). Luarca (Asturias). Poeta, crítica literaria, profesora y ensayista. Sus poemas insisten en referirse a un pasado infantil marcado por el conflicto civil y las penurias de una posguerra vivida. Su tío abuelo, Álvaro de Albornoz, presidió el gobierno republicano en el exilio.

    Algunas de estas poetas fueron conocidas como Las Sinsombrero, mujeres que, al quitarse el sombrero, símbolo de libertad y de rechazo al papel de esposa y madre que se esperaba de ellas, participaron de tú a tú en la vida intelectual española entre los años veinte y treinta del siglo XX.

    De todas las poetas que se exiliaron se puede destacar un rasgo común, la dificultad de adaptación al volver a España por los cambios políticos y culturales sufridos a consecuencia de la dictadura.

    Espérame en tu cruz, España mías.

    Yo volveré cuando las hojas caigan.

    Espérame en tu blanca luz de nardos,

    y en tu viento amarillo de retamas.

    Que si yo no volviera, como sueño,

    El mar, te llevaría mi esperanza.

    (Fragmento de  De mar a mar, María Enciso)

    Si quieres consultar la base de datos de víctimas de la Guerra civil española y el franquismo de la asociación sin ánimo de lucro Innovación y Derechos Humanos, haz click aquí

  • Primer Festival de Poesía ‘La Estación del Arte’

    Primer Festival de Poesía ‘La Estación del Arte’

    La asociación cultural La Estación del Arte crea el Primer Festival de Poesía en español con la
    finalidad de contribuir a la expresión y difusión artística en el actual contexto, desde plataformas
    virtuales. Así mismo pretende fomentar el intercambio internacional entre autores, gestores culturales
    y académicos del área literaria. En este sentido, la convocatoria reunió a poetas tanto emergentes
    como quienes llevan un trabajo literario de larga trayectoria sin distinción de edad, reuniendo en este
    certamen a autoras y autores de más de diez países.
    Los jurados Cecilia Carrasco, Desireé Monfreda, Luis Garvan, Alice Varrucciu, todos con vasta
    trayectoria académica y docencia en literatura y lingüística, fueron los encargados de seleccionar las
    poesías según su valor estético a través de distintas etapas de selección. El día domingo 14 de marzo,
    se da a conocer el resultado final donde Inés Negro, presidenta y gestora de La Estación del Arte,
    junto a las jurados Cecilia Carrasco y Desiree Monfreda, hablan de las tres poesías ganadoras en
    directo desde Radio Lavapiés en la ciudad de Madrid. El primer lugar, lo logra el poema Escultura del
    poeta Andrés Hubner, obteniendo el premio “Brilla una estrella”; el segundo lugar lo obtiene el
    poema La Bestia de la poeta Erre Raminé, ganando el premio “Libertad del corazón”; y finalmente el
    tercer lugar, se lo lleva el poema Gravitatoria del poeta Alberto Miñan, consiguiendo el título “Vuelo
    libre”. Para cerrar del festival se ha optado también al premio del público que ha sido otorgado a
    Tanya Mauri con su poema “ Cuando”.


    Inés Negro, reconoce que en el contexto de la pandemia en el que hemos vivido el último año a nivel
    global el valor de la poesía es fundamental para la expresión de las emociones. Por otro lado, Desiree
    Monfreda ha reconocido que en este tipo de instancias el verdadero ganador del festival es la poesía y
    que elegir entre los poemas no ha sido sencillo. En la misma línea, Cecilia Carrasco ha dejado claro
    que la literatura y la poesía es un trabajo tanto emocional como intelectual que requiere más que un
    fluir de la conciencia y declara que la calidad de las poesías convocadas en el concurso ha sido muy
    alta.
    Las emisiones del Festival de Poesía en español se encuentran en el instagram
    @la_estación_del_arte_ , así como también las declamaciones de las y los poetas. Incluyendo una
    mención especial para el día 8 de marzo, donde dos poetas María Vanessa Gómez García con su
    poema Noche y Sangre y Gemma Arimón con su poema Algunos dicen han sido seleccionadas por
    trabajar poesías con perspectiva de género, feminismo y denuncia.

    Redactado por Cecilia Carrasco
    Cecilia.carrasco@uchile.cl

    LA BESTIA de Juliana Salgado Prieto

    Es el olor quien doblega a las bestias,
    por el aroma por quien hincan sus rodillas,
    se vuelven dóciles, obedientes
    y dejan que acaricies sus crines y su testa.

    Bajan la mirada como súbditos,
    obedecen como esclavos,
    no preguntan como los subordinados.

    Es por el olor por quien rinden pleitesía
    Y extienden una alfombra de rosales colorados
    al paso maestre de su mando zafio.

    Posan sus cabezas en regazos maternales,
    Resguardan los colmillos en sus fauces fieras.
    Cierran los ojos en la noche, mansos
    y se dejan llevar de vuelta al bosque.

    Es por la poesía por quien me siento consolado
    y en un relámpago incierto colapso en armonía.
    Es por ti por quien me siento a salvo,
    a resguardo de tus garras, de tu gentil zarpazo.

    Noche y sangre (Emmanuelle) de Maria Vanessa Gómez Garcia


    No borres el perfume,
    el olor a carne,
    Emmanuelle.
    Deja ser al dolor.
    Él no se estremece
    por las lágrimas azules
    o por el sapo que salta
    entre la hierba fina…
    Él no sabe del dolor.
    Del dolor diario,
    entre paredes
    o sábanas.
    Él vive en el exterior.
    Él no sabe nada.
    No sabe nada,
    sobre cicatrices, cabellos o piel…
    Nosotras sí, Emmanuelle.
    Él no sabe nada,
    nada sobre filos de espejos.
    Tan solo lame su reflejo.
    Y en la noche, bajo su manta,
    masturba su cuerpo,
    que no el nuestro.
    No nos toca, cariño.
    Teme ya al cuerpo sangrante.
    Y en esta noche tan cruel,
    al fin,
    nos deja solas.

    Escultura de Andres Hubner

    Has esculpido una estatua
    Y te has dormido junto a ella;
    El soplo de una tarde escarlata
    Los alumbra en soledad de estrella.

    Entonces comienza aquel sueño
    Donde te hallas totalmente inmóvil,
    Ahora es ella quien te examina como a un leño
    Del cual extraer la figura joven.

    Espantado en tus ojos vivos
    La ves con cincel y martillo empuñado;
    Cae sobre ti y herido
    Asistes mudo a un horror desesperado.

    Astillas, médula y sangre
    Van vistiendo a la estatua,
    Cada golpe es uno que arde
    En un ruido que siempre se escapa.

    Teñida entera de tus restos
    Ya no espera una figura formar,
    De ti no ha quedado ni el fresco
    De la inspiración que deseaste forjar.

    Entonces despiertas espantado,
    Alzas tu mirada hacia la obra,
    Y reconociéndote en ella petrificado
    La arremetes con odio y deshonra.

    Pero ella no se queda quieta,
    Con sus dedos grandes y pétreos
    Agarra tu cuello y lo aprieta
    Destruyendo al instante el pescuezo.

    Como un cisne muerto en su mano
    Parece que ahora reposas,
    Y en la mirada de turistas y expertos
    Eres la escultura de una iracunda Diosa.

    Algunos dicen… (Gemma Arimon)
    Algunos dicen
    que ya estás seca.
    Que tus pieles
    son flácidas y cuelgan.
    Que te perdiste
    en el camino de curvas
    para pasar a la carretera recta.
    Algunos dicen…
    Que tus carnes
    ya no son prietas,
    ni apetecibles.
    Que ya no eres cándida,
    ni inocente.
    Diles…
    Que en el desierto
    se hallan oasis.
    Que las señales
    en tu piel
    son el mapa de la vida.
    Que te liberaste
    de las cadenas
    ideales y perfectas
    que subyugan tu cuerpo.
    Y que no te deslumbras
    por las palabras rimbonbantes
    de los farsantes.
    Diles,
    que algunos dicen…

    GRAVITATORIA de Alberto Miñan
    Arranca cada soledad
    de este cuerpo maldito.
    Empuja el aire hacia
    otro aliento innecesario,
    hacia otro día inexistente
    en este cuerpo vacío.
    Arranca cada palabra
    calcinada entre miedos
    en este cuerpo dolorido
    que aún siente el paso
    de hormigas invisibles
    entre acantilados vivos.
    Arranca cada sueño
    de raíz, que no vuelva
    a crecer una constelación
    entre tus oscuridades,
    que no crezca otra vez
    un tallo verde en el olvido.
    Arranca cada brillo
    de este invierno oculto
    entre las horas cálidas
    y apaga de una vez
    la órbita de la ciudad
    alrededor de tu cama.

    Esquiva cada franja horaria
    en tu vuelo nocturno
    y migratorio hacia el Sol.
    Ahora podrás observar
    el trazo onírico que define
    la frontera de la realidad.
    ¡Arranca el poco tiempo
    que queda en un grito!
    Siempre serás el comienzo
    y el final de tu viaje
    porque eres la inevitable
    consecuencia de ti mismo

    Premio del público TANYA MAURI

    CUANDO de Tania Mauri M.
    Cuando tu ya no estés
    Cuando yo me haya ido
    Se tejerán los recuerdos
    Con los hilos de olvido
    Y cuando el tapiz reaparezca
    En las manos de los hijos
    Regarán sus sonrisas
    Con las lágrimas de lo perdido.
    Cuando tu te hayas ido
    Y mi cuerpo esté frío
    Anidaran nuestros sueños
    En un campo vacío,
    Hibernando,
    hasta encontrarme contigo.
    Cuando yo me haya ido
    Y tu alma se reencuentre conmigo
    Bailaran las nubes
    regalando el rocío
    Y devolverá la vida
    Al amor suspendido.

  • #PoémameViral: Poesía contra el COVID19

    #PoémameViral: Poesía contra el COVID19

    El próximo 19 de marzo teníamos previsto celebrar una nueva edición de nuestros recitales #PoémameBCN. Como tantas otras cosas, la pandemia del coronavirus, nos ha obligado también a cambiar los planes.

    Pero hemos decidido que no va a poder con nosotros, no con la poesía.

    Si no nos podemos reunir para escuchar y recitar poesía, lo haremos de manera virtual.

    Para ello, os proponemos que os grabéis recitando DOS poemas en la lengua que queráis y nos lo enviéis al correo electrónico poemameviral@gmail.com.

    Publicaremos vuestras grabaciones en nuestro canal de Youtube y haremos un gran micro abierto, global y sin fronteras con la etiqueta #PoémameViral.

    El texto del mensaje debería indicar vuestro nombre o pseudónimo y la ciudad/país de residencia. El tiempo máximo de la grabación debe ser de un minuto y medio.

    El formato de la grabación será el siguiente:

    1. Decid vuestro nombre y apellidos (o pseudónimo)
    2. Decid vuestra ciudad y país
    3. Decid el título del poema 1 y lo recitáis
    4. Decid el título del poema 2 y lo recitáis
    5. Breve despedida

    Aquí tenéis un modelo:

    Recordad, la brevedad es virtud para que el público no huya de nuestras grabaciones 😉.

    Podéis enviarnos vuestras grabaciones hasta el 19 de marzo al correo electrónico poemameviral@gmail.com

    Os agradecemos desde ya vuestra participación. ¡Hagamos la poesía viral y de este evento la primera vacuna contra el COVID19!

    ¡Salud y poesía!


  • Urgencia poética

    Urgencia poética

    Hace unas semanas, un importante medio de comunicación se hacía eco en sus páginas culturales de una tendencia constatable en el ámbito de la creación teatral: una creciente proliferación de textos y espectáculos semidocumentales, en algunos casos teñidos de un cierto hiperrealismo, que dejan constancia contundente de algunos de los problemas más acuciantes a los que nos enfrentamos como sociedad desarrollada del siglo XXI: la desigualdad económica, la catástrofe medioambiental, la degradación de la democracia como sistema político, etc…. De alguna manera, el teatro recupera así una de sus funciones esenciales (nunca
    totalmente abandonada) al poner al espectador frente al espejo de su propia realidad. Sin llegar a los extremos (o sí) del distanciamiento político brechtiano de hace unas décadas, el espectador que acude a estos espectáculos se ve confrontado a unas problemáticas que fácilmente reconoce como cercanas y que le obligan a reflexionar acerca de ellas con un cierto sentido de urgencia. Teatro comprometido, se hubiese etiquetado hace unos años a esta propuesta estética. Me pregunto dónde radica hoy en el campo poético ese sentido de urgencia ante nuestra degradada realidad. Si bien se publican autores y libros que dejan testimonio de cuanto (malo)
    nos sucede hoy en día, este desequilibrio constatable frente al teatro me temo que es relevante. Y no ha sido siempre así. Los Pavese, Pasolini, Mayakovski, Fried, Celaya o Blas de Otero de antaño dejaron constancia del mundo que les tocó en suerte. Por no hablar de la compacta tradición hispanoamericana: desde Neruda hasta Benedetti, pasando por Nicolás
    Guillén. Sinceramente, los echo de menos. En las mesas de novedades proliferan hoy los poemarios ensimismados o de mirada cercana, casi solipsista. Y el mundo que hoy afrontamos exige ser mirado de frente, sin rodeos. Existe una magnífica tradición poética de la revelación. Diotima de Mantinea hablaba de nuestra condición humana como intermediaria de los dioses: ellos nos revelan a través de los poetas sus secretos. Hölderlin y RImbaud desempeñaron en su momento ese papel, pero los dioses hace tiempo que huyeron o dejaron de acompañarnos. Desaparecieron, estamos solos en este planeta y aún no hay pruebas concluyentes de que exista algo parecido al nuestro en otras galaxias. Dependemos de nosotros mismos en este empeño. Nunca fue fácil conjugar el Yo y el Nosotros en poesía, lo individual con lo colectivo. El compromiso político casi nunca dio frutos estéticos valiosos. Y pese a ello, una poética al servicio de lo humano, es decir, de lo social ante el riesgo real de colapso colectivo y medioambiental, me parece de nuevo hoy más que pertinente. Me parece urgente si queremos evitar que la poesía caiga en la irrelevancia o, peor aún, en el abandono que supone encontrarla tan solo en círculos hiperminoritarios para la autocomplacencia. En definitiva, se trata de configurar una renovada poética de lo social. Referentes hay. Y necesidad también.

  • 8 poemas para el 8M, Día Internacional de la Mujer

    8 poemas para el 8M, Día Internacional de la Mujer

    Como todos los 8 de marzo, en Poémame nos hacemos eco del Día Internacional de la Mujer a través de la poesía.

    En esta ocasión, lanzamos un reto poético consistente en dar una réplica en forma de poema a otro poema que, obviamente, tratase sobre la mujer y hubiera sido escrito por una mujer.

    Como ejemplo, propusimos el poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli, pero las y los participantes también nos descubrieron poemas de otras poetas, como Rupi Kaur o Laura Casielles. ¡Incluso algunas poetas se dieron la réplica entre sí!

    Elegir 8 poemas de entre todos los enviados al reto no ha sido fácil, pero aquí os compartimos algunos de los más votados.

    ¡Muchas gracias por participar y, parafraseando a Gioconda Belli, levantaos orgullosas, compañeras!


    Y Dios nos hizo iguales, de AM

    (En respuesta al poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli)

    Y Dios me hizo mujer
    fruto del beso de una amapola
    con la caricia del viento
    que deshojó sus pétalos
    esta vez,
    con fragancia femenina.

    Y me dotaron,
    de robustos remos
    para navegar
    entre las brisas de la libertad
    con mi propio timón
    asumiendo mis mares,
    tanto por las cálidas aguas del sur
    como por las insondables
    galernas marinas.

    Y me esculpieron
    para amar a la vida
    con todos sus brazos
    y todos sus dedos
    con la mano siempre abierta
    enarbolando
    la bandera de la igualdad.

    Que nunca se olvide,
    que Dios me hizo mujer
    y que Dios te hizo hombre
    pintando con el mismo color
    los cimientos humanos.

    Una mujer habita mi piel, de Zenaida (Varimar)

    (En respuesta al poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli)

    Esculpida con cincel
    avezada llega al sol.
    En tierra estéril planta orquídeas
    de bondad y de bemol.

    En jardines plagados de espinas
    donde las rosas gimen dolor,
    cultiva otras de fragancia nueva
    y las riega con amor.

    En noches de frío invierno,
    llena de dulzura y fervor
    su tarareo musitado
    ocupa espacios con calor.

    Su canto un sirimiri
    riega con vehemencia la vida.
    En sembradíos inhóspitos
    nacen espigas y las cuida.

    Mujer que avanza decidida
    en busca de su condumio.
    Dama amable y virtuosa
    rocía campos con orgullo.

    Los brazos morenos de él
    son apoyo en mi quebranto,
    pañuelo enjuaga mi llanto.
    Con fortaleza y decisión,
    levantada me agiganto.

    Una mujer habita mi piel.
    Con la frente en alto convencida,
    orgullosa por la vida
    de mi existencia comedida.

    En honor a la mujer, por Ana Barroso

    (En respuesta al poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli)

    Surgí en la vida siendo mujer,
    y entre vientos y mareas,
    me fui descubriendo
    Conocí mi lado más tierno,
    La entrega, el desvelo
    La generosidad y el sosiego
    Admire mis prodigios,
    vi que mis entrañas
    eran un campo de siembra,
    para otras vidas
    con sangre de mis venas
    Mi cuerpo estaba cincelado,
    formando curvas
    y surcos de vértigos,
    llanuras con fisuras
    Y un corazón bordado con sueños
    Surgí con una mente despierta
    Soy sensibilidad y lamento
    Soy mi propia guia
    Soy el valor con dolor tejido
    Soy el llanto silente
    Soy Lucha sin descanso
    Soy amor sin condiciones,
    ni precedentes.

    Y haciéndome Dios mujer, de Sinmi

    (En respuesta al poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli)

    Y haciéndome Dios mujer
    Como la guerra y como la paz,
    todo bajo un mismo faz.

    Como la tierra y como la mar
    reflejo de mi profundidad.

    Como la luz y la oscuridad
    una mujer con dualidad.

    Como la vida y como la muerte
    en mí todo está presente.

    Como la naturaleza
    con misterios y secretos,
    un ser muy discreto.

    Y en mi piel hay campos de trigo
    que no ofrecen pan ni abrigo.

    Mis labios color de rosas
    tienen espinas dolorosas.

    Mis ojos color miel
    pueden ser como la hiel.

    Y mis cadenas montañosas
    pueden tornarse peligrosas.

    Soy mujer en frasco pequeño
    que a nadie le quita el sueño.

    Y haciéndome Dios mujer,
    ¿Cuál será su querer?

    Me confieso mujer, de María Prieto

    (En respuesta al poema «Y Dios me hizo mujer», de Gioconda Belli)

    Me confieso mujer.

    Y no me hizo Dios…
    Pertenezco a la Tierra que habito.
    Tan solo soy una partícula,
    un elemento más del inmenso universo.

    Mujer hecha de carne
    y de silencios.
    De lluvias y de soles,
    de partes y de un todo.

    Mujer con cicatrices en los ojos,
    surcos labrados
    en la superficie inestable
    de los años.

    Soy de viento enardecido
    o de brisas apacibles.
    Cálida y fría.
    Fuego, agua, tierra.
    Mujer contradictoria e imperfecta.

    A veces muy presente, otras veces
    escondida entre la niebla.
    Como el aire, que fugaz desaparece
    y no se encuentra…
    pero siempre está ahí.

    Un halo de inseguridades me rodea
    y me hago la fuerte.
    Me rompo…
    recojo mis restos y me recompongo.

    Y no me arredro,
    ni me envuelvo en el manto negro
    de la pena doliente.

    Me declaro mujer, madre, amiga,
    compañera…
    Mis manos aúnan manos
    con la sangre de mi sangre.

    Río, siento, vivo, amo, sufro,
    pienso, sueño, canto, vuelo,
    me enfurezco… y por momentos,
    me invade la nostalgia y me llora la tristeza.

    Me confieso…
    mujer de alma agnóstica y pagana,
    subo al cielo y me paseo por el infierno.

    Escribo de mis días… y en mis versos
    procuro desprenderme
    de las pieles sobrantes,
    despojarme
    de la falsa humildad y la soberbia.

    Mis piernas firmes recorren sin respiro
    los caminos abruptos y escarpados
    recolectando la belleza increíble
    de las cosas pequeñas.

    Soy ave buscando su refugio
    en los atardeceres,
    pájaro libre de innecesarias ataduras
    que reivindica,
    que pide la palabra…

    La libertad de una cometa…
    con la cuerda ya suelta.

    No quiero dormitar
    entre barrotes de algodón.
    Ni sábanas de seda.

    Tan solo…
    la ternura de un momento.
    Tan solo necesito… quererme
    y que me quieran.

    Y en cuestiones de amor,
    sumamos uno y uno, y somos dos.
    Hombro con hombro. De igual a igual,
    mi compañero y yo.

    Me declaro mujer…

    Y todas las mañanas me levanto
    orgullosa de serlo.

    Benditas, de Delia Climent

    (En respuesta al poema «La naturaleza que me habita», de Hortensia Márquez)

    Y yo tampoco creo en Dios.
    Bendigo a la naturaleza
    que nos transmitió fuerza
    para cambiar la historia
    para alcanzar derechos.

    Benditas las mujeres
    que lucharon.
    Por ser visibles.
    Por ser iguales.
    Por ser libres.

    Benditas sus palabras.
    Sus ideas.
    Sus escritos.
    Sus poemas.
    Y teoremas.

    Y bendita es la
    magia del vientre
    de la madre
    que nos engendra.

    Mujeres valientes, de Isa García

    (En respuesta a un poema de Rupi Kaur)

    Viniste a esta vida
    para aprender, pero
    también, a enseñar…
    profesora quisiste ser…

    Viniste a esta
    vida, para aprender,
    pero también a
    curar…
    Enfermera quisiste ser…

    Viniste a esta vida,
    para aprender, pero
    también a dar sentido
    a esas palabras, que
    desde dentro de ti,
    nacían, y solas salían…
    Escritora quisiste ser…

    Y muchas profesiones más…

    Y ahora mira atrás,
    puedes ver, que aún quedan
    hilos que atar, aunque hay
    cosas que a lo largo de
    esta vida, han evolucionado,
    por la lucha de todas esas
    mujeres, que nunca han callado,
    que han gritado, que no
    han parado ni un segundo,
    en salir a las calles y luchar
    por nuestros DERECHOS…

    Y aún, queda mucho por hacer…

    Aunque no sea fácil,
    por ser MUJER, y
    te señalen y te juzguen..

    Sigue luchando
    para seguir haciéndote
    un hueco en esta vida.

    Aunque en esta
    vida, hemos
    venido a VIVIR, BAILAR,
    BRILLAR…
    Y no a hacer una
    guerra, de esas que
    acaban en tragedia.

    Hemos venido, a ser
    nosotras mismas, sin
    que nos juzguen, cada
    minuto, segundo, momento,
    por ser MUJER…

    Hay que seguir
    por eso que tanto
    llevan tantas
    mujeres de generaciones
    luchando, y nos han
    dejado ese legado, de
    seguir, sin parar, esta
    lucha, de salir a la calle,
    y gritar por nuestros
    derechos.
    Por una ¡ IGUALDAD!
    JUSTA…

    Mientras tanto, ¡VIVE!,
    sé tú misma,
    no lo estás haciendo
    mal, así qué, de vez
    en cuando, regálate
    flores, porque tú,
    ¡VALIENTE!, ¡LUCHADORA!
    Lo vales…

    Ellas lloran, de Carmen Cantos

    (En respuesta al poema «Homenaje a las hermanas» de Laura Casielles)

    Hay mujeres que admiro y no conozco
    que a veces lloran…

    lloran
    para ser más libres,

    lloran
    porque están despiertas,

    lloran porque
    en sus adentros
    pesan demasiadas guerras…

    lloran porque
    en sus miradas
    arden un sinfín
    de entregas
    y en sus vidas
    opacadas
    corren sueños
    por sus venas…

    lloran
    porque son sinceras…

    lloran
    porque son eternas…

    lloran porque son
    más fuertes
    que el peso
    de sus cadenas…

    lloran porque
    dan la vida

    lloran porque
    nada niegan…

    son mujeres
    que yo admiro,
    que me inspiran,
    que me enseñan…

    y en los cielos
    más oscuros
    brillan más
    que mil estrellas….

    Hay mujeres que yo admiro
    que a veces lloran sus penas.

  • 3 poemas de Tendai Rinos Mwanaka, poeta zimbabuense

    3 poemas de Tendai Rinos Mwanaka, poeta zimbabuense

    Tendai Rinos Mwanaka es un poeta, editor, traductor, artista visual y músico zimbabuense. Ha publicado alrededor de treinta libros. Escribe en inglés y en shona. Su obra literaria aparece en más de 400 revistas y antologías de más de 30 países. Sus poemas han sido traducidos al español, serbio, macedonio, albano, turco, bengalí, húngaro, francés y alemán. Los poemas Amor en esta página y Estrellas forman parte de su poemario Logbook Written by a Drifter (2018). El poema Refugiados apareció por primera vez en Voices From Exile (2010), reeditado por Mad Bob Republic.

    El poeta zimbabuense Tendai Rinos Mwanaka

    AMOR EN ESTA PÁGINA

    Amor, un abrazo

    que habla

    una voz que golpea en mi corazón

    exclama con lentitud

    signos de exclamación

    en la iluminación de la primera estrella

    no es puntual.

    los signos de puntuación

    no responden

    las interrogantes

    de su corazón sin torceduras

    soy su nota a pie de página

    ¿cuándo me transformé en esto?

    pero ella sigue siendo el texto

    una nube deshilachada

    dora mi corazón

    despojado

    en mi mente, de

     todas las cosas necesarias

    estoy en un nuevo texto con extraños

    símbolos

    raras señales

    estoy girando en aguas turbulentas.

    ESTRELLAS

    Mi amor tuvo la melodía

    de las estrellas

    en el llanto de los espíritus de los huesos

    de las estrellas

    resplandece el nogal de plata

    resplandece con intensidad

    frío, como un corazón vacío,

    su corazón estaba congelado

    y azul, estrellas

    estrellas en la oscura frialdad

    cielos vacíos.

    en la media luz de las estrellas

    las blandas rocas grises

    de mi corazón

    eran como esas estrellas

    que se quiebran

    contra la oscuridad

    de la noche

    minúsculos insectos son

    los navíos de la gran esperanza

    añorando la luz

    incluso muriendo por ello

    odiándolo

    como la polilla

    en el fuego.

    REFUGIADOS

     Incluso las águilas tienen opciones

    en grandes y amplios círculos

    por encima y por debajo de ellos

    ¡pero ellas nunca luchan con el viento!

    fuera de los caminos y puentes, de las chozas del pueblo

    fuera de los campos de refugiados, de los sucios contenedores

    fuera de los pueblos fantasmas

    nuestros fantasmas arden en nuestro interior sin culpa

    fuera de las luces de neón de las afueras

    fuera de las chicas convertidas en prostitutas para sobrevivir

    fuera del miedo, la furia y los corazones envenenados

    fuera de los hombres convertidos en bastardos asesinos

    fuera del escalofrío de las noches de invierno

    fuera de los incendios, inundaciones, y las vidas perdidas

    fuera de las cáscaras vacías, vidas vacías y seres vacíos

    fuera de las cepas por los policías en los foráneos

    fuera de los camiones de la policía que nos transportan de vuelta a Zimbabue

    el arma del policía me está apuntando.

    su compañero me agrede

    bestias curiosas olfateando por un soborno

    esta guerra ilegal contra los inmigrantes

    fomenta el patriotismo sin límites de los ciudadanos contra los extranjeros

    ellos quieren reventar nuestros cráneos

    ellos quieren quemarnos vivos

    reír y regocijarse entorno a nuestra muerte

    ellos quieren matar a cada extranjero

    cortar el cordón de nuestro vientre

    chupar la sangre de nuestros cadáveres

    ellos quieren comer nuestra carne

    ellos quieren violar a nuestras mujeres

    ellos quieren caminar sobre nuestros bebés

    ellos quieren cavar nuestras tumbas

    y quemar nuestros huesos

    para que no podamos vivir nunca más

    no podemos morir de nuevo

    nuestra debilidad es una afrenta para ellos

    siempre siendo cuantificados, medidos

    y etiquetados makwerekwere, makwerekwere.

    quizás la próxima vez ellos nos molerán

    nos empacarán y nos distribuirán

    y pienso que esto sería más instructivo

    más eficiente y más rentable.

  • 2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    Veronica Elizabeth Marian Forrest Thomson (1947-1975) fue una poeta y teórica crítica inglesa. Una atmósfera de misterio envuelve a esta poeta, que creció en Glasgow (Escocia) pues quienes la conocieron guardaron siempre celosamente cualquier dato biográfico o personal acerca de ella. Estudió en la Universidad de Liverpool y en Girton College, Cambridge, y enseñó en las Universidades de Leicester y Birmingham.

    Será maldecida la raza de los poetas, porque ha herido.

    Veronica Forrest Thomson

    Veronica murió mientras dormía el 26 de abril de 1975 a la edad de 27 años, como resultado de una sobredosis de drogas recetadas y alcohol. Estuvo casada con el escritor y académico Jonathan Culler desde 1971 hasta 1974, quien gestionaría su patrimonio literario. En 2013, el poeta y académico Gareth Farmer organizó el establecimiento del Archivo Veronica Forrest Thomson en la Biblioteca de Girton College.

    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson
    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson

    Dos volúmenes publicados con posterioridad a su muerte, En la periferia (1976) y Artificio poético: una teoría de la poesía del siglo XX (1978) reúnen, respectivamente, su producción poética y sus trabajos teóricos.

    Comparto en este breve artículo dos de sus poemas: originalidad en El Libro Marrón y despliegue, derroche y amplio repertorio de sentires y sentimientos en el extenso Cordelia o «un poema no debería significar sino ser»


    EL LIBRO MARRÓN

    Pero en un cuento de hadas la marmita también puede oír y ver
    y ayudar al héroe en su tarea
    de alentar algo hasta convertirlo en sus propios pensamientos,
    Noms de Personnes, Noms de Pays

    como Proust enseñó le tout Paris
    su pequeña frase
    intentando conseguirlo entre el dolor y su expresión.
    La vida yace entre Combray y Illiers.

    No es imposible que las reflexiones en torno a una magdalena
    iluminen una mente,
    pero un hombre que quiere detalles concretos
    grita de dolor

    con la superficie afásica de los objetos y sucesos
    de un día,
    sólo puede elegir la boca con la que dice:
    debería haberme gustado escribir un buen libro.

    Eso no ha ocurrido
    pero ya pasó el tiempo en que podía mejorarlo.

    CORDELIA O «UN POEMA NO DEBERÍA SIGNIFICAR SINO SER»

    A aquellos que besan en el temor de no volver a besar nunca
    A aquellos que aman con el temor de no volver a amar nunca
    A ellos dedico esta rima y lo que tenga.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano
    Se resuelve, y me gusta, en refrán
    Sobre todo porque puedo, ahora y luego, repetirlo
    Que estribillo es el uso, sustancial, del refrán.
    Yo pretendo, sin vuelo medio, dejar clara la verdad
    De honor, verdad y amor trasnochado que resurge
    Es un hecho que el amor cuando vuelve aburre.
    Puede que yo no entienda de dioses pero sé
    Que Eros es dios, poderoso y púrpura.
    Y que llegando a un punto, el incesto se convierta en
    Traición. No lo digo de forma literal;
    No amo a mi hermano o él me ama.
    Hemos estado evitándonos mutuamente
    Durante años así seguiremos.
    Hasta sé de palabras cruzadas.
    Lo que necesitamos es Dante.
    Dijo que amaba a Beatriz. Hiciera lo que hiciere
    No amó a Beatriz. Al menos, no
    A la Beatriz Portinari que menciona la historia.
    La conocía. Y lo que ocurre con todos esos
    Florentinos es que todos se ocupaban en
    Matarse unos a otros o en morir de tuberculosis
    Galopante. Beatriz murió; Rosetti la pintó
    Omitiendo a Dante en la calle. Boticelli
    Pintó el resto: Simonetta Vespucci
    Murió de tuberculosis galopante (edad, 23)
    Giuliano Cavalcanti murió en el exilio (edad, 35)
    Dante dei Aligieri murió en el exilio (edad, 90)
    Lorenzo dei Medici, que vive para siempre
    Puesto que allí estuvo, encargando
    Cuadros, poemas y estatuas,
    Si también encargó muertes
    Yo no se lo reprocho. No se sintió
    Muy magnífico cuando su hermano
    Fue asesinado en el santuario.
    Hay que comprender que quien lo hiciere
    Había de ser excomulgado si, eso es, si
    No hubiere asesinado también al enviado pontificio,
    Su mejor amigo.
    He vivido lo suficiente para observar una cosa;
    Que el término tiene un final.
    Oscurecía en el andén de ninguna parte
    Cuando llegué a ti ansiosa y triste.
    Ajena a la lluvia. Ajena al sonido del frío
    Viento que sopla antes y después y
    Hasta en Provenza se conoce.
    Y por lo que respecta a esta línea, la robo de T.S. Eliot
    Y de Ezra Pound y de A.C.Swinburne. Todos excelentes
    Poetas para robar porque los tres han muerto.
    El amor que es siempre, ha de guardar
    Seña de amor que fue, fuera de su dolor cual fuere.
    Jugamos a encajar las piezas que embozan los desagües.
    Escúchame. Oh Mister Poster, yo sé
    Que me cociste demasiado oscura, que debes hervirme de nuevo.
    Ni noción tienes de la delicia que sería
    Que nos cogieran y arrojaran al mar con las langostas.
    Amor mío, es la alondra y no el ruiseñor.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano.
    Ella quiso y buscaba gente que quisiera
    Yo creía que quería y ahora sé que no quiero.
    Amor mío es la alondra y no el ruiseñor.
    Por cierto que nunca escuché a una ni a otro
    Pero la gente dice que suenan lo mismo o casi.
    De qué pasta hicieron a ese Romeo y a esa Julieta
    Que perdieron su postrer momento
    Escuchando a los pájaros. Ah
    A mí me gusta sorprender a las alondras.
    Sorprender los juegos. Así obran casi todos los poetas
    J.H Prynne incluso, el memorable poeta
    Que se alegra al decir que U.L.
    Tiene su apellido intermedio equivocado.
    Pretende que la H sustituye a Hola
    Pero todo tiene un límite. Y yo me las sé todas.
    Adivina adivinanza, en un mar
    Verde de mocos gira y rueda cuando
    Nos cogen, cuando nos echan a la mar
    Junto a los Joyces.
    Cuéntanos el cuento de la derrota de Troya.
    A todos nos habría gustado estar allí.
    Infernal Ulises. Él es, él era, hiel turbia
    de envidia y revancha, destruye
    A la diosa-madre de mujeres. y a Swinburne
    le chifló el dolor pero a mí no
    Porque a mí me pegan.
    Me gustaría no seguir sonando como Ricardo Tercero.
    Claro que, si no, tiendo a sonar
    Como Ricardo Segundo. Y quién quiere ese.
    Supongo que debo sonar como Ricardo Primero.
    ¿Y él, qué hizo?
    Nada, me imagino.
    Me divierte sorprender con el pie a los ruiseñores.
    Prynne dice que si no regreso
    A salvo a Sicilia para el treinta de abril
    Enviarán un destacamento.
    Marzo es la estación más cruel
    Para enfrentarte a los camorristas.
    ¿Te asustaba realmente que pudieran violarte?
    No. Pensé que habría serias dificultades.
    Y no sólo porque estuviera yo en franca oposición,
    Que así estaba cualquiera, hombre, mujer o niño,
    Que viajara en ese tren.
    Me asustaba que pudieran matarme.
    Puedo parecer estúpida pero no lo soy
    hasta el extremo de pensar que tu nombre
    Es Elisabeth Brown. Bueno. De acuerdo,
    Mi nombre es Verónica Forrest Thomson.
    Agamenón era rey de los aqueos por aquel entonces,
    Príamo de los troyanos, Teseo de los atenienses.
    Y están muertos, como todos los buenos reyes.
    En mis tiempos era costumbre tomar partido
    por los troyanos, por la simple razón de su
    Fracaso. Pero yo siempre apuesto por
    Los ganadores, cada vez.
    Mary Shelley podría irse al infierno
    Porque pensó que iba a ninguna parte
    Y se llevó consigo a Frankincienso.
    Quiero a su marido, vivito y coleando.
    También a él lo mataron, por supuesto.
    Casi ni extraña que él tuviera la costumbre
    De leer a Aiscylos mientras navegaba.
    No leía a Aiscylos cuando se ahogó
    Fue incinerado como un rey pagano.
    No así Agamenón, quien -como dije- era rey por entonces
    Y perdió, asesino de su hija
    Asesinado por su mujer y por su otra hija.
    Asesinado por su muerte asesina de su vida.
    Apuñalado por la espalda en su baño.
    Lo pienso cada vez que tomo un baño.
    Aunque no siento simpatía alguna
    Hacia esa hija y ese hijo.
    Pienso que no es justo que Helena
    Lo tuviera todo, belleza inmortal,
    Amantes, ciudades destruidas y batallas
    Libradas por su causa. Ni que volviera a casa
    Y pudiera pasearse tranquilamente como mujer de Menelao
    Mientras su hermana gemela, Clitemnestra
    Era asesinada por su hijo y por su hija.
    Y los atenienses los frecuentaban.
    Nación de sofistas, ¿por qué no habían de hacerlo?
    Perpetuos traidores de aliados, torturadores
    De mujeres y niños y esclavizadores de gentes
    Hasta a Sócrates mataron, su hombre bueno y sin par
    Entonces fue cuando platón intentó convertirse en un filósofo rey.
    Le esclavizaron a causa de sus dolencias.
    Desearía que le hubieran mantenido esclavizado.
    Escapó, claro está, y escribió libros
    Sobre cómo lo haría mejor,
    De ser él responsable. Todos los poetas hacen eso.
    Son tan incompetentes como el resto
    Si intentan poner orden en las cosas.
    Como testigo de mis esfuerzos en ese sentido
    O los de mi avatar, Agamenón,
    Quien, como dije, volvió a casa y fue asesinado en su baño
    Asesinando a su mujer y a su hija.
    Y si no conocéis la historia, debéis conocerla.
    Leedla en la Ilíada, leedla en la Odisea.
    No la leáis en Freud, se equivoca siempre
    Aunque ni Freud merecería un hijo como Lacán.
    Pero de comienzo y de final, leedme a mí, amada,
    Asesinada en la matanza general
    Pero revive de nuevo con John Donne
    (Leedle también) Yo, Helena, Isolda, Yo, Ginebra,
    Yo, Clitemnestra y otras muchas que están al llegar.
    Yo lo hice, yo misma, lo hice matando al rey mi hermano.
    Es la sorpresa, mi amor, y no el ruiseñor
    Que a mí me chifla sorprenderme
    Pero no me gusta dar coces.
    Ellos tienen la potestad de herir y hieren
    Sin que los maldiga Shakespeare u otro cualquiera.
    De todos modos será maldecida
    La raza de los poetas, porque ha herido. De todos modos
    Es productivo el lindo proceso
    Especialmente si uno puede ser fontanero a la vez que poeta
    Y desatasca al mismo tiempo poesía y sumidero
    Artificio Poético «El dolor detuvo el partido» y
    Otros muchos libros, incluso poemas
    1974 y Todo lo demás (lo digo en serio)
    Yo, Verónica, lo hice. Entrecortada, buscada verdad
    Hurgada en el estiércol consigue la victoria.
    Los guerreros se escondieron en un caballo, ¡claro!
    Pretendían traer la paz
    Y no quisieron dirigirme la palabra, emboscados en lo oscuro
    Como un puñado de necios que escucharan la voz de la diosa
    En una ciudad ajena, yo hablo tu lengua en mi ciudad
    Cambridge o Camelot, y no me escucharéis
    Prevenidos como estáis por Odioseo, pretendiente, traidor,
    Y cuando hubieron matado a todos los hombres,
    Violado a todas las mujeres… etc.
    Agamenón volvió a casa y, como dije, fue apuñalado por su mujer
    En su baño. De todos modos mi amor, es la alondra,
    Y no el ruiseñor. Sigo los sagrados pasos de
    Hipólita, bendita tú, lo mejor
    Que ha sido dicho o bien expresado en lengua alguna
    Leed a John Donne – el memorable acreedor
    No leáis a Mathew Arnold; es un estúpido
    Yo no soy el príncipe Tomás de Aquino F.H.Elliot
    Tampoco soy servidor de lores
    Yo soy el rey que vive.
    La primavera nos sorprendió atravesando la plaza del mercado
    Y al salir el sol seguimos hacia la biblioteca universitaria
    Y tomamos yogur y hablamos durante una hora.
    Tú, tú, coge las riendas.
    Bebe cuanto puedas y ama cuanto puedas
    Y trabaja cuanto puedas
    Que nada de esto podrás hacer cuando estés muerto.

    Presta atención al refrán de este poema
    Y ponlo en práctica:
    Mientras estés aquí, no desperdicies y no eches en falta
    Los posibles júbilos.


    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)» de  árdora ediciones, libro de mi biblioteca personal y de Wikipedia.