Hoy quiero hablar de un compañero de versos con una forma muy personal de escribir, y a quien admiro mucho. Su poesía es visceral, urbana, dinámica, ágil, transgresora, única… podría poner mil calificativos y nunca acabaría de hacer una buena descripción. Estoy hablando de HotelK, poeta y músico.
Desde que leí un poema suyo por primera vez me enganché a su manera de escribir y expresar. Todos sus poemas me han gustado en mayor o menor medida y ninguno me ha dejado indiferente. Sabe escribir de tal forma que en el mismo poema esbozas una mueca triste y en el siguiente verso te saca una sonrisa. Te lleva al cielo y te muestra el infierno en el mismo párrafo.
No dejéis de pasar por su rincón y leer su magnífica poesía -en Poémame, en su perfil en Twitter o en su poemario «Los zapatos del no volver» (Ediciones Mouse, 2018)- o incluso de disfrutarla recitada en la voz de Zies:
https://youtu.be/7Mfa9xrbAEc
A continuación dejo una pequeña selección de algunos de sus poemas, que están entre mis favoritos. Espero que disfrutéis tanto como yo.
La princesa del cómic
Cuando la luna come gusanitos y la noche te hace prisionero de unas pestañas, guardo los hilos de mi marioneta autodidacta e ignoro la red de seguridad.
Aún no han sido retiradas las briznas ajadas de mi desubicado maremoto, se maceran veletas bajo el azulado manto de los días sin programar.
Herederos de un girasol, los corazones más duros brotan en silencio mientras un aliento improvisado contiene el grito en los tejados tristes.
La princesa del cómic me invitó a su guarida sin preguntar si la noche está atestada de disfraces.
Sus misteriosos ojos sanaron todas las heridas que revoloteaban en la página veintiuno.
Comimos libros desenfocados, bebimos licores de no esperar nada a cambio, dormimos sobre una rugosa alfombra al calor de dos cuerpos que intentaban encajar las dos mil piezas rotas de un turbulento pasado.
Al despertar pedí un poco de mi identidad para poder regresar a casa.
«Vuelvo a por ti en unas horas, de camino compraré algunas hogazas de futuro, cuando llegue nada será igual».
Viejo apósito, herida fresca
Descubro el apósito tras dos años de fermentación, el tiempo no ha curado nada la herida aún sigue fresca.
El remiendo con parches de humo me ha hecho masticar diagonales de consuelo de tonto.
Hoy es buen día para hurgar, con lentitud, con reposo de tiempo, de memoria, acariciando el elenco de imágenes y sonidos perpetuados en mi ser.
Puedo ver tus manos prohibidas deslizarse bajo la mesa, puedo oír tu voz y los ladridos de tu perro, puedo notar el dulce elixir del primer encuentro, puedo notar el agrio estilete de la despedida mil novecientos noventa y cinco días después.
Hoy desde la tranquilidad hermano un zarpazo más en el envés de la herida base.
Han llovido algunas dualidades pero el olvido se resiste a pasar al interior, siempre se queda en el umbral, encadenado al marco de la puerta.
Domingo 7:00 a.m despierto junto a un cuerpo que se antoja extraño, presento mis respetos al saberse de mi corazón empequeñecido.
Salgo a buscarte por la ciudad fantasma y lo único que encuentro son pasos de vuelta a casa.
Cuadriláteros
Tras tocar el timbre felino de la última puerta del mundo la cancha quedó deshabitada.
El sol escupió alergias de sombras y sueños frustrados, despojada la diversión cualquier tipo de maquillaje ya no tiene cabida.
He despertado cuatro veces sin mirar el reloj del miedo y como púgil desdentado he tirado las sábanas al suelo.
Como público solo fotos rasgadas adheridas a una telaraña.
Silban los ojos implorando un poco de agua anónima en el rectángulo submarino de aceite hirviendo.
Resbalé quince veces sobre tu rostro tatuado en la lona de papel.
Se abrió mi ser de piernas viendo pasar la fortuna de largo e instalarse la mala suerte en todos los adosados de futuros aún no pensados.
Fuera del observatorio
El roedor deshila versos de Rock bajo el puente rojo de la no conquista.
¿A quién esperas? las ráfagas de líos han saltado turno y creo que nos toca.
¡Corre! apostemos a la sed impar así mudaremos la piel para no oler a día anterior.
Escapé del Observatorio con hojas de tabaco y algunas monedas de rodillas ensangrentadas.
Tuve la capacidad de retener el fuego entre mis manos pero el precio de una barata canción desbarató el asalto a un cielo no pintado.
«Secuéstrame, arrástrame contigo abandonemos el lugar, inventemos sueños donde no habite el dolor».
¡Continúa! sigamos profanando la oscuridad envueltos en la toxicidad que nos depara.
Un vendaval de despedidas urgentes atraviesa los rincones de la ciudad.
Palabras llenas de zarpazos se guardan sin masticar.
¡Adiós! gracias por el viaje, un placer nos vemos en otra vida.
No tengo ganas de dormir, voy a quedarme un rato removiendo tumbas con la cucharilla del café.
Chistera
Un poema etílico en papel de cocina escrito con tu pequeño lápiz de ojos.
Llevo mis bolsillos repletos de banderas blancas pero la molestia no utiliza gabardinas.
Una chistera llena de indecisión guarda los azotes encriptados de la tarde.
Los sueños repartidos laten con miedo a los monosílabos que congelan el corazón.
Desnúdame rompiéndome a tiras mi otra piel.
A falta de pan buen trasvase de mentiras,
a falta de tabaco buenas son las heridas,
a falta de cuadros manteles vacíos,
a falta de esperas salas repletas de atendidos.
Caen timbres y paradas, gente sube y baja al antojo del día.
Llegó de puntillas, despacito, sin hacer mucho ruido. Como cuando vas caminando por una calle y de repente encuentras una esquina donde da el sol Otoñal, y te quedas ahí, con los ojos cerrados y aun así, mirando esa cegadora luz que te calienta la piel; y esa esquina es casi poética. Ahí se encuentra nuestro compañero Carlos Bernabeu, con una mesita y una pluma, dispuesto a regalarnos sus versos. Y es que a Karlos V le gusta escribir desde su esquina soleada, pues sus ideas nunca se detienen, ni siquiera en esos momentos de paz:
Aparece un rayo de sol en la ventana sur, la tarde se colma de gracia, las manos y los pies se calientan, las ideas siguen su curso y duermen
Hablar de su poesía es hablar de emoción, de nostalgia, de vida. Y todo con una profundidad casi imperceptible, pero sus versos tienen la capacidad de adentrarse mucho más adentro, no quedarse únicamente en la belleza, en la cadencia o el ritmo, sino que intenta adentrarse hasta llegar a aquellas zonas más oscuras, que no siempre nos gusta visitar de nosotros mismos, y dejarnos con el alma en suspense.
También cabría destacar cierta melancolía sutil que a veces impregna sus versos. Da valor al pasado, a los recuerdos, es como si el pasado estuviera detrás de nuestra espalda, dispuesto a sacar la cabeza cuando más lo hayamos olvidado. Da importancia a los recuerdos (el presente es una fábrica de recuerdos, afirma) y a veces hay cierta tristura empañando sus versos, el pasado a veces sobrevuela su poesía muy suavemente, a veces con nostalgia, a veces con dolor, pero siempre de una manera sutil, como si no quisiera darle la importancia que realmente le da.
Esta idea se puede ver por ejemplo en su poema Orígenes,
Tu lugar es la suma de muchos lugares superpuestos, como las calles de tu pueblo cuarenta años después,
tu lugar quedó para siempre enmascarado por un arroyo de tiempo, ignorancia y sordera,
ahora ya es tarde para sentir aquel calor olvidado que te acecha obstinadamente,
imagina lo que tendrás que escarbar para llegar a reconocer algún vago recuerdo, para orientarte entre la nada,
imagina el tiempo que te llevará reconocer algún rostro que te llevará a otro rostro y este a otro más,
llegarás a un rostro final que son trazos de sombras que anidan en tu memoria,
buscarás hasta que comprendas que se puede comprender lo mismo de otra manera, hasta que el frío y la oscuridad te desalienten,
mirarás fijamente a los ojos de la gente queriendo imaginar lo que ocurrió en tu ausencia, pero nunca podrás entender lo que nació entre humo,
no podrás dar significado a las palabras que entonces no quisiste oír, a todas aquellas tardes que pasaste con los ojos cerrados esperando despertar en otro mundo.
Se considera un alma rebelde en un cuerpo domesticado, y esta idea indirectamente se ve plasmada en sus versos: verso libre, no se adapta a una métrica fijada, sino que deja que las palabras tengan vida propia. Sin embargo, sus poemas están cuidadosamente escritos, de manera que tienen una belleza y un ritmo que parecen innatos. Son como preciosos pedazos de vida o emoción que el autor decide compartir.
Al leer sus poemas, una tiene la sensación que le están hablando directamente, hay una cercanía entre lector y autor, quizás por empatía, quizás por la emoción que sus versos esconden, sin caer en una sensiblería innecesaria; de hecho, sabe jugar con las emociones y el sentimiento en su justa medida. De ahí que muchos de sus versos calen hondo sin saber muy bien por qué.
Cae la noche sobre los rostros que el sol había tatuado en tus ojos, baña la tierra el manto frío que habita el cielo, goza la hierba y el matorral que todo lo admite, el silencio también acaba cubierto de oscuridad, las piedras ocultan su color el hombre acerca sus manos al fuego y aprende a aceptar su suerte.
II
Los minutos son bocados de tiempo sobre tu cuello blanco y brilla tu rostro mientras tu alegría se refugia en un rincón desolado a la espera del sol, de la música de un barco, de la sal que el mar le regala al viento, la muerte no existe en este mundo salado, la luz de tus manos gana la eternidad y la sombra de tu cuerpo es ya un extraño que habita en ti cuando acaba el día, el brillo de tus ojos atraviesa el espejo al que se rinde tu rostro, así todas las noches de lluvia, cada domingo encharcado de ausencias, la harina que el tiempo ierte en tu cuerpo acaba entre los dientes de todos los seres que ocupan para siempre tu imaginación.
III
Toda la sal que habita en tu piel son residuos de madrugadas rotas y amores perdidos.
IV
La noche es una mujer desconocida en el tiempo, con su oscuridad nos anuncia el fin, el minúsculo adiós, el ocaso que a todos nos espera, será una noche, una solitaria sin la mirada azul de la luna, nos abrazará en silencio, lentamente hasta presentarnos al último frío.
V
Sé que ya han comenzado a enfriarse las paredes de mi nuevo destino, allí comenzaré a desvestir lo que hasta hoy me empeñé en ocultar, todos los vicios que hacían mal ya no son nada, todo el temor al dolor y a vivir en soledad es ya una broma, ahora el frío final está cada día más cerca, ese abrazo fraternal que tanto añoré ya no puede con esta furia, con la templanza y seguridad que da el saberse perdido al perder el miedo a abrazar de cuerpo entero el olvido.
Ah, pero no todo se queda ahí…. el amplio abanico emocional de sus poemas también pasa por el amor.
volver a verte, a tocarte y sentir que todo cobra sentido deliberadamente
Como todo poeta, ama, y ese amor se ve en pequeños versos que a veces se cuelan, en pequeños instantes que por un momento acarician el latido y hacen que el corazón nos tiemble un poquito.
Entre las sábanas sucias de un otoño olvidado se desliza tímido el invierno,
he regado las plantas y quitado el polvo de los libros que aún me quedan por leer,
he buscado información contrastada y advertido que norte y sur no tienen la misma piel,
febril voz la mía que trata de frenar el ímpetu del viento, que espanta las respuestas y desgarra el silencio,
recuerdo el sonido de tus pasos aquel último domingo camino de la estación, nuevos mundos en la retina, ritmos internos que revivirían nuestros cuerpos,
sin saliva te dije adiós, en mi interior surgía una voz que me rogaba que todo fuera mentira,
cuando se adivina un error tiembla el terreno por el que se camina,
volví a casa perdido ya de inviernos y recorrí uno a uno todos nuestros secretos:
aquel banco de madera blanca bajo el olmo, la vieja taberna y su dueña temblorosa, el paseo junto al río, la luz apagada de tu ventana, el mercado cerrado y la barca oxidada desde la que inventábamos las noches de marea alta un idioma que nos impidiera recordar,
te dije adiós con la boca seca y guardaré silencio hasta que vuelvas.
Es un amor suave, una nostalgia delicada que acaricia el poema entero, pero con ese velo triste y nostálgico que disparan la emoción por dentro, pero a su vez, sus versos aportan una paz emocional que es difícil explicar con palabras.
Me gustaría que os adentrárais en su maravilloso universo poético y os dejéis envolver por su emoción, su vida, su nostalgia, su paz.
La vida te pide amar, pero el miedo es hierba mala que no se deja intimidar por sombras ni colores, que no se combate con la química de unos ojos, de unos labios o con millones de promesas.
Las noches de luna fría buscan asustar tu piel y hacer temblar tu corazón,
la luna es una hoz de plata afilada, una guadaña sonriente que te amenaza con su luz.
Hay noches que propician el encuentro de todas esas armas rutilantes, son madrugadas que se graban en la frente al juntarse dolor y placer abrazos, sudor y lágrimas, pies descalzos entre el fuego y el hielo, madera y acero.
Esas noches disueltas, perdidas en el éter, sin memoria, que albergan cuerpos destruyéndose en su roce, amor que se evapora, que huye por las grietas dejando en el suelo el áspero puñal de los años que nos pasan.
Los días gotean sus horas sobre este mar tan amplio como seco, entre el granito y las cicatrices de unas casas que viven por viejas,
sólo el pájaro rompe el inmenso silencio de una paz que cuesta asimilar,
la tierra de este sur revela sus ausencias y ordena, bajo su capa de calor, las imágenes de un tiempo destinado a perdurar más allá de nuestros huesos.
Los días se escurren entre las manos como alimento extraño por el paladar de un hambriento, se vive aguardando la llegada de algún hecho, un cambio, esperamos, sin sabernos dormidos que algo nos despierte, nos ilumine, algo que no está en ninguna página ni en ninguna canción,
creemos en el brillo de una mirada, en alguna sombra pasajera, sin embargo somos incapaces de retener la alegría,
se inunda el jardín lleno de flores antes de que aparezca la lluvia, deseamos sin identificar nuestro anhelo, y por ello todo pasa y seguimos atendiendo, subidos al carro del tiempo, pretendiendo que no seguimos su curso, que él no pasa por nosotros,
nosotros, que perdimos tanto en el camino, que no supimos nunca descifrar más de un idioma, porque nuestra verdadera lengua siempre fue la que usamos en los sueños, en esas aventuras que luego tratamos de entender y transformamos en luces, estrellas, vientos, brisas, abrazos o besos,
por eso la palabra es la herramienta que mejor rastrea el futuro, la que ayuda con sus destellos a iluminar los escondrijos donde se cobija lo que nos preocupa, lo que no conocemos y sin embargo late dentro, muy dentro de nosotros sin saberlo,
por eso el poeta sabe que algo va a acontecer y viaja subido en el río de la palabra, en el aura que emite una mirada, en el silencio que cabalga cada noche en el interior de su pecho, en un más allá que aparece en el sonido de una radio, en el aroma que escapa de un balcón, en la fuerza protectora que fluye por sus venas y en el sol que nunca lo abandona.
Un día abandonas la sensación de soga al cuello, los restos mohosos de tantos sueños devorados, la corbata impronunciable,
abrigado sólo por la luna bordeas la cuneta de la vida y sientes en la nuca el roce de la paz,
una vez el abandono comienza su conquista existe el riesgo de querer succionar todo demasiado rápido, aligeras el equipaje y deambulas por aceras sucias, mercados callejeros, las suelas de los zapatos empapadas de fruta podrida y grasientas tripas de pescado,
la libertad es un vapor que ofrece su alcohol entre dolores de cabeza y estómagos vacíos,
el abandono tiene por bandera una camisa sucia y arrugada al viento de un mundo pasajero, unos ojos que miran sin pedir nada, una frente cansada, un silencio tan amplio que te persigue cuando paras,
el abandono es un perro que ladra sólo para ti, la sombra que te huye, los pies que duelen antes de andar mientras la vida se diluye al fondo de los parques,
ahora, cuando todos tus bienes son casi todo males, buscas el calor entre cartones, nadie conoce el orden en ese rincón oscuro del puerto donde seres en vela celebran su eterno verano,
mañana es un arco iris en blanco y negro que despide migas de una hogaza caliente y pura, las migajas que aún concede la vida a quienes abandonaron su miedo a tiempo.
Y para terminar, os dejo con uno de mis poemas favoritos de Carlos, donde podemos encontrar justo los elementos más característicos de su poesía: la nostalgia, belleza y emoción. No sin antes invitaros a dar un paseo por su perfil de Poémame o por su blog, Mi esquina soleada.
Volver a casa, regresar de una prolongada ausencia, encontrar entre el silencio de las paredes el eco de aquellos días lluviosos, aquellas tardes grises que batían sin saber nuestra distancia,
ver entre la penumbra mi figura, aquel joven inquieto libro en mano, buscando palabras que explicaran algo que ya sabía inexplicable,
dejar entrar de nuevo la luz y el viento para que limpien el poso de tantos lamentos, lloros y risas acumuladas en estos pasillos donde por primera vez roce tu mano,
volver a verte, a tocarte y sentir que todo cobra sentido deliberadamente,
sé que sólo seré sombra sin la luz de tu mirada, esa luz que me trajo hasta aquí, hasta el principio, para intentar recobrar entre el tiempo todas las caricias perdidas, para saber que mi lengua necesita ser hablada y mis ojos advertir tu piel,
uno no recoge todo lo que siembra y a veces sufre con las cosechas ajenas, uno mira siempre al frente tratando de olvidar un dolor que ya no duele, un peso que se agolpa en la espalda como si el pasado fuera una herida sin rostro, una deuda impagable que adquirimos al nacer.
Queridos amigos es un placer
compartir con todos vosotros unos minutos, con una reflexión sobre la poesía,
más concretamente, sobre la necesidad de tener cerca de nosotros la poesía,
pues…
Todos en algún momento de
nuestras vidas, hemos sentido la necesidad de decir algo especial a alguna
persona, a un novio, a una novia, a un amigo, a una amiga, a nuestra pareja, a
algún abuelo, tío, nieto, sobrino, a la vida, a nuestra mascota, a la naturaleza,
a dios… y aunque en ocasiones no hayamos sabido cómo expresarlo, qué situación
sería la más apropiada, o con qué palabras, siempre hemos sabido que ese
“algo”, a veces inefable, pero a lo que hemos tenido que buscar una manera de
explicar para poder transmitirlo, ha sido sin querer, en modo de poesía, de
unos simples y difusos versos que con mayor o menor fortuna o técnica, siempre
han estado cargados de sentimiento, de amor y, sobre todo, siempre han salido desde
lo más profundo del corazón, haciendo que esos simples versos, y en alguna
ocasión puede que incluso rudimentarios versos, se conviertan en una sublime
poesía que se ha instalado en el corazón de la persona a la que iba dirigida, o
de la persona que nos ha leído. No hay nada más bello que una hermosa poesía
que haya emanado directamente del corazón.
Cuando queremos llegar a alguien
de una manera especial, y tocar su fibra más sensible, no hace falta una larga
carta, no hace falta un extenso e inacabable texto lleno de frases sin sentido
que sean puro relleno y totalmente prescindibles. Tampoco hacen falta unos largos
párrafos llenos de retórica y grandes paráfrasis que desvirtúen nuestro mensaje.
Cuando queremos llegar a alguien, basta con decir un sencillo pero sentido; “Te quiero”. Un amable y suplicante; “Te necesito”. O un luminoso y grandioso; “Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida”. Unas simples, pero hermosas palabras, que encierran en ellas más poesía y más carga emotiva que la más espectacular novela, la cual pueda en algún momento incluso perder el hilo de lo que en un principio se quería decir en pro de otros aspectos como las descripciones de personajes o situaciones, que en poesía no se suele hacer casi nunca.
La poesía es más directa, sin
nada que pueda alterar su mensaje, pues en unos breves versos, se ha de
concentrar todo lo bueno que se pudiera decir en las 500 páginas de una buena
novela, y como dicen de la buena esencia, que se guarda en frascos pequeños, la
poesía es esa esencia de la literatura que se guarda en esos escasos y breves
versos que encierran dentro de sus entresijos, todo un mundo de belleza y
esplendor.
Ahora bien, si a esas sencillas
frases que comentaba, las acompañamos de otras de similar característica y las
hacemos coincidir en su terminación final para darle más sonoridad y belleza a
lo que queremos expresar y compartir, estamos creando la más hermosa forma de
literatura, estamos creando poesía, y una poesía es como el alimento del
espíritu. Como ese breve bocadito que te sacia enormemente, a veces sin saber
por qué. Una buena poesía es como esa amiga que nunca te falla pudiendo leerla
y releerla tantas veces como sea necesario. Una poesía es como una copa del
dulce vino en tus momentos más íntimos o en los momentos siguientes a haber
intimado con el amor de tu vida. Una poesía es como ese amor que regalas a
todos con generosidad y profusión sin esperar nada a cambió. Una poesía es esa
necesidad de decirle al mundo tus sentimientos, ya sean de amor, de desamor, de
ira, de felicidad… esa necesidad de contarle al mundo cómo eres, como lo ves,
de abrir al mundo tu alma, tu corazón y tu yo más íntimo y personal.
Así pues, con estos mimbres de
buen hacer poético, llegamos a la necesidad de expresar todo cuanto llevamos en
nuestro interior, y nada mejor que hacerlo a través de una poesía que
compondremos teniendo en nuestro corazón a esa persona, animal, cosa, paraje o
situación a la que queremos dedicarle una poesía, y sin saber cómo la misma irá
fluyendo con extrema facilidad, pues nunca fluyen mejor las cosas, como cuando
nacen directamente del corazón.
Es por ello que todos tenemos
necesidad de poesía, necesidad de componer poesía, necesidad de leer poesía, o necesidad
de que alguien se acuerde de nosotros con una poesía, pues no hay nada más
bonito que un poema dedicado.
E incluso esa persona que
siempre se ha declarado, “no amante de la poesía”, se rinde ante ella cuando la
misma le llega hasta lo más íntimo de su ser, rozando su ánimo con mimo. Cuando
esa poesía llega a formar un todo con esa persona y esta se identifica con
ella.
Aunque no sepamos porqué y no
sepamos cómo, todos necesitamos poesía.
Hadaa Sendoo (Mongolia, 1961) es poeta y miembro de la Unión de Escritores de Mongolia. Desde 1989 ha publicado 19 libros de poesía, y en 2006 fundó el emblemático World Poetry Almanac que continúa editando.
El poeta mongol Hadaa Sendoo
Sus poemarios más recientes son Sweet Smell of Grass (en persa 2016), Aurora (en kurdo 2017), Mongolian Long Song (en Georgia, 2017), Wenn ich sterbe, werde ich träumen (en bilingüe mongol – alemán, 2017), Puntos azules de Mongolia (en holandés, 2017), Un rincón de laTierra (en noruego, 2018), Paz, corazón roto (en ruso, 2018) y Sich zuhause fühlen (en alemán, 2018). Sus poemas han sido traducidos a más de 40 idiomas. Ha obtenido diversos premios literarios, incluido el Premio de la Unión de Escritores de Mongolia. Actualmente vive en Ulan Bator, la capital de Mongolia.
100 millones de años luz de un sueño
Me conozco a mí mismo voy a pasar una página permaneceré en el lugar y el cuerpo oficialmente se despedirá del alma luego retornará a la hierba, el mundo ha sufrido demasiado, como yo. Pero deseo que conozcas a un buen hombre y que creas que el amor siempre puede calentar el frío en la tierra. Si cantas alguna canción, debería ser como las canciones de Mongolia la tristeza sin llanto y mi epitafio, está destinado a permanecer en mis líneas de poesía inscripción hipócrita; esto no se puede comparar con unas pocas líneas de lágrimas del nómada que retorna a casa después de los años de sufrimiento Voy a permanecer todavía como un árbol contra el viento. si la noche está llena de centellas, el pensamiento es como la casa de Dios. Si la libertad es pan, un poema es como miel pura.
Un poema escrito en el tren internacional
Cada vez que abro la cortina la plataforma avanza en la oscuridad cada estrella se convierte en un alma cada piedra se convierte en una flor cada árbol se convierte en un bailarín cada gota de leche se convierte en una estepa cada Joroo Mori* es mi hogar cada vez que levanto la cortina vendrá la urgencia por las lagrimas regreso con calma, y luego parto otra vez.
Joroo Mori, el nombre de un caballo mongol muy amado por los jinetes de la estepa. En inglés, a veces se llama «Ambling Horse».
1991
Este año, las palomas y los pájaros vuelan en el cielo y más lejos destellan nada más que los caballos salvajes de Mongolia aquellas lágrimas azules caen en el fondo de las estepas en el momento, cuando las tropas soviéticas se han retirado. Silencio es la noche en Ulan Bator.
En el bosque
Al final no necesito oro y sedas. Si es posible dame un poco de forraje por la noche, para alimentar a mi caballo. Él también está cansado. En el silencio dame un girasol dorado. Caminaré entre las cigarras y los cucos cantando. No me arrepiento de haber amado mucho. Lo único que lamento es llegar demasiado temprano, o demasiado tarde.
Fuego
Eres la antigua canción de las tierras altas. Danza del águila, tambor del chamán– eres pensamiento, alma dolor– eres el significado de los bosques ardiendo nómadas– caballos traspasando la noche veloces fulgores azules.
Hablar de la poesía de nuestro compañero Marc Zarzosa, es hablar de agilidad en el lenguaje. Su poesía, tanto en verso rimado (al cual es muy dado) como en prosa, es desde mi punto de vista dinámica, locuaz y sobre todo divertida. Nunca deja “puntada sin hilo”, y hace un análisis de la sociedad cargado de maravillosa ironía. En la descripción de su perfil en Poémame dice “payaso y responsable”, creo que esto dice mucho de cómo es su forma de escribir: doble sentido y más de una lectura.
Para mí es un placer leer su poesía, ya que siempre encuentro algo nuevo, algo refrescante. Además le gusta mucho jugar a esconder mensajes en los textos, y yo me he prestado en más de una ocasión a dicho juego.
Paso a dejaros una pequeña selección de sus geniales poemas, y os invito a leer y a conocer un poco más su poesía.
Poemas que matan
A oscuras en un día en que los vientos azotaron las lágrimas perdidas por los besos olvidados,
a tientas, caminaba fría por un fuego sofocado. Reabriendo sus heridas… reescribiendo su pasado.
Una simple poesía rompería su cercado, entraría en sus entrañas destruyendo lo aprendido.
Como un mazo de patrañas aplastando su sentido, la empujó hasta las cañas, las cruzó… y se tiró al río.
Destino dado
Dado que brindas dudas, dame dignas respuestas, dime a quien blindas dentro, di que me dejas fuera.
Día de dones dados, tarde de dichas puestas, digo que dije Diego, niego que el dado rueda.
Amnesia
Sensación dulce pero extraña he tenido al despertar, pues no sé si esta es mi casa… debo recapacitar.
Mi nombre se me olvidó, no distingo bien mi cara.. pero tengo una razón que mantiene mi esperanza.
Lo primero que recuerdo, es el eco de tu voz, y lo último un anhelo por besarte con fervor.
Sí me acuerdo de tu piel, saladita y remojada, de tus ojos color miel e infinito en tu mirada.
Pero en cambio se me escapa cómo he llegado hasta aquí, y ahora dudo de que haya nada más después de ti.
La cordura me falló, se fugó por la ventana, y el cerebro se rindió a una mente obsesionada.
Ya no sé si soy humano, dónde voy o a dónde fui, pero sí siento aún tu mano acariciando mi nariz.
¡Super gañán!
Hoy los corruptos crecen como champiñones y he cogido miedo a robar. Me pongo la capa de las grandes ocasiones, me calzo las Asics de runner, me planto con gafas en medio del puerto y empiezo a gritar, con el puño levantado pa’ volar:
¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto. ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco. ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar que años y años atrás no me he movido del asiento, que años y años atrás no me he movido del asiento…
Al levantarme me han dicho que esto estaba amañao, que hay mucho trigo por segar.. Y al volver a casa, mi abuelo to’ preocupao.. Me he dicho «tengo que hacer algo», me salgo y entiendo que me he convertido en el…
¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto. ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco. ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar que años y años atrás no me he movido del asiento, que años y años atrás no me he movido del asiento…
De los dos últimos poemas que aquí os dejo, el primero es un poema con mensaje (mensaje que logré descubrir, te invito a que lo hagas tú, amigo lector). Muy divertido. El segundo es un poema que me dedicó (lo cual agradezco muchísimo) y que también incluía un pequeño mensaje.
Coge un boli
No hay más relato que el que cuento, más verdad, que la que llevo dentro, no hay mensajes si no llegan a su dueño.
Así en el dos del primero de estos versos, suma el uno del segundo que otros vieron, coge el tres de las garras del tercero.
Vuelve al dos, que es el número que quiero para el cuarto de los «enters» por mi intento. Siete son las palabras hasta el reto de la quinta de estas frases con salero.
Y ahora ponle «poemas en los que» miento, y le añades «no he avisado» a tiempo, así sabes en aquello en que me vuelco aunque no hayas descubierto todo el texto.
Para ti mi última estrofa
No me atrevo a escribirte sin haberte leído, no me atrevo a dormirme sin haberte sufrido, no concibo la muerte sin haberte vivido, sin embargo mi suerte sigue a salvo contigo.
Tus palabras desprenden, como el cauce de un río, piedrecitas que arrastras de mi corazón frío. Me sumerjo en tus aguas, me mantienes en vilo, aunque a veces devastas mi inocencia de niño.
Veo como las gastas descifrando mis guiños, convirtiendo mis ganas en pasión por los líos, conociéndome saltas el listón de mi auxilio rescatándome a rastras del rincón más sombrío.
Estoy ciego en tu labia, que me ofrece su asilo, preparando en la nada que me da un folio limpio tu respuesta soñada, liberada del limbo, regalo mi esperanza a cada paso que escribo.
Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.
Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).
Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.
Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.
En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.
EL CAOS Y EL MIEDO
Me asomo a la ventana: soy siempre el último que me acuesto, el último de la calle, el de mi casa. El caos es visible: los papeles sobre la mesa como un enfermo anestesiado, rayajeados, escritos con diferentes colores; montones de libros en el suelo. Todo está oscuro y miro la vida con los ojos de la noche. Y siento el miedo de no saber si con la luz del día siguiente yo mismo seré capaz de amanecer.
– Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.
¿Cómo definiría a su poesía?
Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.
MAR DE EGEO III
la playa de erizos ha dibujado tu cadavérica silueta… un golpe de estado del mar… te ha borrado la arena
– Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado. Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.
¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?
Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.
Marchita su belleza en esquinas oscuras, su cuerpo corrompido de gusanos de noche, asediado de heridas, temblores y tumores ya no quiere vivir, desnudo y desterrado se aleja de los suyos. Agobiado de grietas es difícil mirarse en el espejo y ver una carroña sin forma ni esplendor, pergamino sonoro su piel en de profundis, la cicatriz de la barbarie iluminada. Imposible salvarse de esta guerra nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas, poniendo contrafuertes a su cuello, sus vidrieras borrosas de luz ronca, un nido de serpientes reptando por su nuca. ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar, de vender su hermosura a tener que comprarla, de ser incendio a estar petrificado, rebosante de vida a sentirse cadáver? Se sienta en la muralla del recinto, antes fortificado y defendido, esconde los juguetes venenosos, acaricia la miel de las ventanas y mirando la torre enmudecida, la gran plaza vacía, espera al enemigo, ya perdida la llave del deseo, que regrese de noche y fusile a traición su sangre sulfurada de metralla roída.
– In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.
Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:
Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.
La consideración sagrada de la materia se ha ido convirtiendo en uno de los centros simbólicos en la escritura de José Ángel Valente, hasta el punto de que Paolo Valesio ha llegado a proponer la expresión de «materialismo sagrado» como síntesis de buena parte de la poesía del autor gallego. Para comprender la posición de Valente, no debemos olvidar que una larga tradición religiosa y filosófica ha tendido a escindir materia y espíritu, hasta el punto de que lo sagrado se identifica con lo espiritual y la materia queda relegada al mundo profano. En buena parte de las tradiciones ascéticas, y no solo en la ascética cristiana, lo material tiende a ser visto como un obstáculo para acceder a una realidad superior. Valente se aparta por completo de esta concepción dualista, alejamiento que, en el contexto histórico del nacionalcatolicismo, también puede leerse como una afirmación heterodoxa frente a la religiosidad imperante en la España en la que empieza a escribir el poeta. El yo lírico no solo se niega a separar materia y espíritu, sino que, de tener que dar prioridad a uno de estos dos aspectos, no duda en destacar el elemento material, hasta el punto de que llegará a afirmar «El espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia».
El poeta José Ángel Valente (1929-2000).
Valente, que es un poeta del espíritu, es también un poeta materialista. O, más bien, porque para él la poesía es una aventura espiritual, hay en su obra una vívida consciencia de la materia, que en su última poesía se ofrece como el íntimo secreto de la existencia, como matriz siempre fértil de nuevas formas y significados. Afirma Jacques Ancet:
[…] experiencia poética, experiencia erótica y experiencia mística, las tres, descansan sobre la misma transgresión de los límites de la realidad hacia su fundamento oscuro y abisal, participan en un solo y mismo movimiento: el que se abre a lo que los místicos han descubierto desde hace siglos, si no milenios, a lo que la ciencia moderna está accediendo por sus propias vías y que Valente denomina «el enigma de la inmaterialidad de la materia».
Como Lucrecio, el poeta materialista que en su De rerum natura compone un himno a Venus como madre y engendradora de todas las cosas, como la sentencia inaugural de Tales de Mileto que afirma que todo está lleno de dioses, Valente percibe algo divino en la materia, ya que de ella nace todo y a ella todo regresa. Es aquello anterior a toda forma, la matriz sagrada de la que surge toda vida. En la poesía de Valente lo material se revela como lo sagrado por antonomasia, como el ser del mundo. Así, por ejemplo, en estos versos de su libro póstumo, Fragmentos de un mundo futuro:
Animal extendido sobre la duración, agazapado más allá del tiempo y de los tiempos o más allá del dios. Materia. Madre del mundo.
En mi opinión, esa mirada «más allá del dios» nos proporciona una de las claves para entender el peculiar acercamiento del poeta a lo numinoso. La vivencia de lo sagrado en Valente parece estar más allá (o más acá) de lo religioso entendido como institución eclesial (desde luego, lejos siempre de cualquier ortodoxia) y aun de lo divino, si atendemos a la distinción de María Zambrano. Si, para esta pensadora, lo sagrado es el fondo primigenio del que emergen los dioses, lo divino surge cuando esa oscura realidad se encarna en formas, en rostros, toma nombres y figuras. En Valente, sin embargo, parece haber una cierta reticencia a esa encarnación de lo sagrado en una forma que se pretenda definitiva. El hecho de que los dioses que aparecen en su poesía rara vez tengan nombre tal vez sugiere que son manifestaciones fugitivas de lo sagrado, epifanías que apenas duran el instante de la iluminación poética. De ahí esa insistencia en varios de sus poemas en los dioses de las profundidades, ya presentes en un poema de El inocente titulado precisamente «A los dioses del fondo», que parecen evocar esas presencias subterráneas que no acceden nunca a la plena manifestación de una epifanía. Precisamente, por no asomarse nunca del todo a la luz, estas divinidades quedan como advertencia de un fondo indisponible en lo real, de la falsedad de todo intento de reducir el ser a la medida humana:
El árbol pertenecía por la copa a lo sutil, al aire y a los pájaros. Por el tronco, a la germinación y a todo lo que une lo celeste con los dioses del fondo […].
– Interior con figuras
El insidioso fondo de la copa esconde a un dios incógnito. Me diste a beber sangre en esta noche. Fondo del dios bebido hasta las heces.
– Al dios del lugar
Quizá no sea casualidad que una de las escasas ocasiones en las que lo divino adopta una forma claramente determinada, apresada en el nombre propio, en el poema «Hera» de Mandorla, la figura de la diosa aparezca valorada muy negativamente. Como si lo sagrado al fijarse en un nombre no pudiera por menos que asociarse al poder. La divinidad griega se rechaza como representante de una voz autoritaria, una voz que se desgaja de ese fondo sagrado y que se convierte al fin en una figura vacía sobre la que el poeta lanza su imprecación: «También mueren los dioses, venerable». Resistirse a dar nombre a los dioses es tal vez también una forma de rechazar el poder que pretende hablar en nombre de lo sagrado. Desde luego la relación del yo lírico con esas apariciones divinas no resulta en ocasiones nada reverencial:
Los dioses de esta primavera no me han sido propicios y cuidadosamente los maldigo, madre oscura, blasfemia, madre de la plegaria.
Escribe Roberto Calasso:
Pero, ¿cómo se manifiesta el dios? Según observó el ilustre lingüista Jacob Wackernagel, en la lengua griega no existe vocativo para theós, «dios». Theós tiene ante todo un sentido predicativo: designa algo que sucede […] Allí veía Kerényi la «especificidad griega»: en el «designar un acontecimiento: “Es theós”».
La poesía de Valente testimonia lo sagrado como acontecimiento, como «algo que sucede» y cuya explicación última queda en sombras, sin que sea imperativo postular un Sujeto trascendente, un Otro como la divinidad personal del cristianismo. Otorgar a lo sagrado una identidad definida supone el riesgo de convertir esa identidad en autoridad. Y para Valente resultan siempre «hórridas o imposibles las bodas del espíritu y del poder». Así, sustraer lo sagrado de la esfera de la violencia y del poder parece ser una tarea imprescindible que comparten la mística y la poesía.
Bibliografía mínima
ANCET, Jacques, “Prefacio a Interior con figuras” en Claudio Rodríguez Fer, ed., José Ángel Valente. Madrid. Taurus.1992.
CALASSO, Roberto, La literatura y los dioses. Barcelona, Anagrama, 2012.
VALENTE, José Ángel, Obras completas I. Poesía y prosa. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2006.
VALENTE, José Ángel, Obras completas II. Ensayos. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2008.
VALESIO, Paolo, “El contorno de la ausencia (Reflexión sobre la poesía valentiana”) en Teresa Hernández Fernández, ed., El silencio y la escucha: José Ángel Valente. Madrid, Cátedra/Ministerio de Cultura, 1995.
Este texto pertenece al libro Extramuros. Escritos sobre poesía, publicado en otoño de 2018 en Libros de la Resistencia. Se han eliminado algunas notas y referencias bibliográficas para facilitar su lectura en un medio digital.
Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.
Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
El poeta mallorquín Llorenç Vidal
Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca / Al algarrobo de Sa Barraca’
Garrover ample, fores nostro refugi durant sa guerra.
Algarrobo amplio fuiste nuestro refugio mientras la guerra.
A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.
¿Cómo definiría a su poesía?
La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.
En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:
-Diguès: ¿Què cerques en aquesta nit màgica? -Estels i boires…
-Dime: ¿Qué buscas en esta noche mágica? -Nubes y estrellas…
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:
Soy un poeta menor de una literatura minoritaria. Me atrae el fuego del día, la magia de la palabra y los ensueños ocultos en los rincones del alma…
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?
Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?
‘El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.
¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:
Anacoreta de Santa Poesía, rezo y contemplo.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:
Simple y austero, escritor de poemas, introvertido…
Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.
Hace unos días Óscar David Sánchez me solicitó un artículo con una selección de unos diez poemas en Rima Jotabé de los muchísimos que perlan el gran foro poético Poémame, y que de ellos hiciera un breve comentario.
Acepté el encargo y a la vez el reto, pues sé de la calidad de los poemas en Rima Jotabé que en este magnífico foro se dan cita de la mano de unos grandes poetas, los cuales, me van a hacer muy complicada esa selección, para la cual, me basaré en las directrices de la preceptiva poética, como no puede ser de otras manera, (especificaciones, rima, métrica, recursos…), pero también haré caso en gran medida a los impulsos de mi corazón y los sentimientos que me transmitan, pues no hemos de olvidar que una poesía es técnica, inspiración y sensibilidad a partes iguales.
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Ahora bien, al realizar una selección de entre un gran número de buenos trabajos, siempre hay alguno que se queda fuera de ella, ¡una pena!, pero espero que ningún poeta se sienta molesto si no se ve reflejado en esta selección, pues, a decir verdad, todos los poemas de todos los poetas deberían ser parte de mi selección, y a todos ellos les ofrezco mi más sincera gratitud por sus bellos poemas compuestos en Rima Jotabé.
En esta mi selección personal, quiero comenzar por un poeta de origen cubano cuyo pseudónimo en el foro es Saltamontes, que compone poesía de manera magistral. Pero quiero resaltar el poema Cumpliendo retos, el cual es un lipograma que cuenta con la ausencia de la vocal “a”, este tipo de ejercicios de estilo, requiere una gran experiencia por parte de los poetas, pues les obligan a componer poesía dejando al margen multitud de palabras, en este caso, todas aquellas que contuvieran la vocal “a”. Un fuerte aplauso para Saltamontes.
Me sentiré contento y orgulloso, si logro componer sin ser goloso
once versos corrientes y sencillos, que sin ser muy complejos lleven brillos y no pequen del uso de estribillos, por feos y molestos como grillos.
Presuntuoso no quiero yo lucir; de vez en vez es bueno presumir
y como yo no soy menesteroso, me cuido de los cercos y los trillos porque es muy triste el riesgo de morir.
Solo quiero decir, que compuestos los once versos, creo que luché y triunfé como el Rey Teseo.
También quiero destacar el poema del poeta que utiliza el pseudónimo de Useggb, llamado Reproche, por esa bella personificación de una musaraña, para dar comienzo a un poema que trata el tema del desamor de una forma impecable.
tratándome de fantoche. Me cantará ese reproche que repite cada noche que en el amor no derroche
ni que me crea tan listo porque el final ya lo he visto.
Que un desamor siempre daña aunque madrugue y trasnoche y tenga todo previsto.
Es imprescindible resaltar el poema A latidos, de la poeta que firma bajo el pseudónimo rebktd, pues todo él es una completa explosión de metáforas y otros recursos poéticos, en el que además da color a cosas etéreas, roza ámbitos intangibles y personifica sensaciones, todo un lujo de poema que hay que leer.
En amor magenta, vestiré latidos besaré tu boca, lanzaré cupidos
con la piel abierta, rozaré tu verso nacerá mi luna, creará universo corazón y fuego, carmesí disperso bañará tus ansias, mi elixir perverso
Surcaré tu pecho,llegaré hasta dentro un suspiro rojo, tocará en su centro
Meceré tus sueños yacerán vencidos el poema escrito;sobre lienzo terso sinalefas, rimas; tatuarán encuentro.
Procede comentar el poema Expiración vital, que firma el pseudónimo Galilea, el cual nos introduce en una historia de desamor, incluyéndole al poema un estrambote, una técnica en un principio utilizada en ocasiones muy puntuales, pero que en los últimos años se ha extendido mucho su utilización.
En una vida al regate y escondiéndose; soslayando los juicios, guareciéndose.
Sin enfrentar responsabilidades ni aguantar el timón en tempestades. Desbordado el miedo en debilidades; anulando futuro y voluntades.
Mil sueños se quedaron aparcados, esclavos de cerrojos atorados.
Rota se quedó ya la vida y hundiéndose cobarde entre aciagas oscuridades, sufres de imposibles encadenados.
Por tiempos agotados sabes que vivir así es inservible, si existe muerte en vida irreversible.
Ahora quiero destacar el poema Nostalgia ermitaña, firmado por el pseudónimo Marqués_de_Boulière, el cual utiliza una rima un tanto compleja entre todo el poema compuesto por dos Jotabé. Este extremo lo hemos de tener siempre en cuenta a la hora de valorar cualquier poema. Además, este joven poeta ecuatoriano, nos brinda mediante un enlace, el poema declamado.
¡Qué esperas, corazón, si nadie espera! Tú sabes que el recuerdo desespera.
¿Que devuelva el pasado los amores? Si el pecho está vacío de deudores; y los latidos, corazón, en flores marchitadas, se quejan de dolores.
No esperes, corazón, del ido tiempo vacilante el latido de mi tempo.
¡Qué profundo el dolor! Y nos vulnera como pronta saeta de estertores. ¡No esperes, corazón, en mi destiempo!
No esperes, que esperando es el lamento, el eco confinado de un tormento.
Duérmete, corazón, en el arrullo. Duerme la noche mientras yo le aúllo al astro solitario que yo intuyo versó en tu soledad, fatal murmullo.
Y late en los otoños las delicias como la hoja que tiembla las caricias.
Y si dormir no puedes, de momento, versa las primaveras y el barullo que en los ojos extraños tú codicias.
El poema Quiérete de la poeta que firma bajo el pseudónimo horten67, debe estar en esta lista, pues su primordial cualidad es el mensaje que transmite, lleno de emotividad y compuesto con palabras que llegan a todos los lectores, por su sencillez y su gran sensibilidad en la redacción de los versos. No dejéis de leerlo.
Despertar por fin de este largo sueño, y sentir que de tu vida eres dueño.
Que ya no queda nada de quien eras, de figura triste y tristes maneras, la que siempre andaba entre mil quimeras, que guardó con llave las primaveras.
Ahora respiras nuevas mañanas despejas la mente y abres las ventanas.
Nunca mires hacia tras, pon empeño, mírate bien, sin miradas someras te dará luz y crecerán las ganas.
El poeta bajo el pseudónimo raulrib2 nos presenta el poema Transparencia, del cual, al margen de su calidad poética indiscutible, nos presenta un poema cargado de bellas palabras que nos hablan de la calidad del vocabulario del poeta, el cual en el poema nos presenta un encabalgamiento que hay que saber leer para no perder el hilo del poema y mantener la estructura versal.
Su mirada es más fría que el acero, con el brillo de luna o del lucero,
que ilumina la noche plateada, me sumerge en el fondo de la helada catarata, de su ojo figurada, y en el previo al albor de madrugada,
del iris brota el húmedo diamante, transparente tal gema titilante.
Y surge un sentimiento verdadero, el del alma, trasluz de enamorada, de sus lágrimas, velos del semblante.
Continúo esta selección con el poema El viento, firmado por el poeta bajo el pseudónimo Aurora, la cual hace del viento una fuerte personificación, con el cual casi entabla cierto diálogo en el poema. Bella poesía de imprescindible lectura.
El viento juguetea con mi pelo llevándose mis rizos en su vuelo.
Me enredo entre sus alas misteriosas, invisibles, sutiles y furiosas que me rozan la piel, cual mariposas, mientras rompen mi calma, silenciosas.
Si me dejo arrastrar en su espesura surcará mi alma, inquieta, su locura.
Solo siendo testigo del revuelo que provoca en la esencia de las cosas entiendo de su fuerza y su ternura.
La poeta bajo el pseudónimo Cleme_Eternamente, nos regala un poema dedicado a su madre, el cual se encuentra en esta lista para ejemplificar el mimo y el sentimiento que los poetas ponemos cuando le dedicamos un poema a nuestros padres, pero casi más en especial, a nuestra madre. Gran poema.
En mi reprimida y prolongada espera, madre mía, tú sabes a primavera.
Me sumerges en tus cálidas caricias que en mis crudas noches de lunas ficticias con tus lustrados consejos me reinicias y jamás a mi buen corazón enjuicias.
Más te vuelves una silenciosa brisa que penetra mi dolor y lo requisa.
Y mi alma… de temporales se libera volviendo a mí, aquellas calmas vitalicias que un día huyeron con vil prisa.
Y, por último, pues he llegado a la decena solicitada como máximo, y no a las poesías que yo incluiría, que serían muchas más, quiero dejar constancia del poema Te busco, del poeta que firma bajo el pseudónimo AljndroPoetry, pues en él encontraremos versos con imágenes inusuales que nos hablan de la imaginación desbordante del poeta. Cuando lo leáis, no os perdáis los versos del segundo pareado, son verdaderamente geniales.
Y te busco… te busco en el latir de los soles violeta y su partir.
Y te busco, en el haz de la alborada. El silencio enmudece en la almohada el cuchillo apuñala su punzada y te lloro… en tu ausencia devanada.
Y te busco, en los bordes de la vida, y en tus gotas de amor, mi bienquerida.
Y te busco, y te quiero ya sentir y besarte tus versos… ¡dulce amada! Revivir la caricia consentida.
Espero, queridos amigos y grandes jotaberos, que todos disfrutéis de la lectura de estos poemas y de todos los poemas en Rima Jotabé que me he dejado fuera de esta lista, que son muchísimos, de los cuales, todos vosotros debéis obtener vuestras propias valoraciones y percepciones sensoriales a medida que los leáis y disfrutéis, pues a veces, en gran medida, nuestras apreciaciones personales hacen que un poema se nos clave directamente en el corazón y nunca más salga del mismo.
Os deseo a todos una buena vida llena de poesía y de Rima Jotabé.
A muchos de nosotros, cuando oímos el nombre de Gloria Fuertes, nos asoma una sonrisa tierna en los labios. Creo que si tuviera que definir con una sola palabra a Gloria, esta sería ternura; pues esta mujer tenía el mágico don de sacar ternura de cualquier cosa, de cualquier hecho. Pero no debemos olvidar que su poesía también era dura y afilada; detrás de la ‘aparente’ sencillez, se esconde un mundo de horror (la Guerra Civil), el dolor por la pérdida de personas queridas (como Phyllis, el gran amor de su vida, que murió de cáncer y con la que estuvo 15 años… a partir de ese momento, Gloria siguió sonriendo, pero un poquito menos), o simplemente el ambiente en el que creció, en el seno de una familia con pocos recursos y que no apoyó sus ansias literarias ni aprobaba verla encerrada en su cuarto devorando libros o inventando y dibujando historias.
Cuando mi madre me veía con un libro, me pegaba. Nadie de mi familia me dijo nunca “escribe, hija, escribe, que lo haces bien”… Nadie. No tengo nada que agradecer a mi familia. Pero cuando se quiere una cosa, aunque tu familia no te ayude, se consigue.
Y así lo hizo; ella quería escribir, y acabo siendo una poeta reconocida e independiente que vivió como quiso, vistió como quiso y escribió como quiso. No es que rompiera las normas, es que tenía las suyas propias y esas son las que seguía.
Me dijeron
-O te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron amapolas.
Solía ser criticada por sus versos sencillos, por sus rimas fáciles; fue incluso apartada y marginada, como muchos otros, por su postura pacifista, antifranquista, por homosexual, por ser mujer que decía lo que pensaba y, es más, a menudo lo escribía. Y aunque sus versos pueden parecer tremendamente sencillos, -Gloria escribía como hablaba, con un lenguaje totalmente coloquial y natural-, cabe tener en cuenta que a veces en la poesía, el camino de la sencillez puede llegar a ser el más complejo, aunque viendo los versos de Gloria, pudiera parecer cosa de niños.
Nacida en el año 1917, mostró desde muy pequeñita su facilidad para jugar con la imaginación. Su vida no era fácil, era la niña de los zapatos rotos, e incluso se tuvo que poner a trabajar muy jovencita para ayudar a la familia. Un dato curioso, es que su primer trabajo fue, justamente, con una máquina de escribir.
La pobreza es hermosa cuando se tiene algo que te canta y te suena debajo de la carne, como si hubiera dentro un ángel ensayando.
Su juventud no fue fácil, pero no hay mal que por bien no venga, que se dice, y gracias a que ayudaba a su madre a hacer trabajo de limpiadora en la redacción de la revista Lecturas, apareció su primer poema publicado. Esto fue cuando Gloria tenía quince años: tuvo el atrevimiento de dejar sobre la mesa del director de la revista el poema Niñez, juventud, vejez, y éste apareció publicado la semana siguiente:
La siniestra oficina
se humanizaba por las noches
se oía un leve teclear.
Las máquinas se escribían
—unas a las otras cartas
de amor.
Gloria Fuertes. Retrato de Arturo Espinosa (Flickr/CC BY 2.0)
Hizo amigos ligados al mundo literario, y de la mano del poeta Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923 – Francia, 2010) se introdujo en el llamado Postismo; un movimiento literario creado a principios de los años 40 en España, que venía a ser la última de las vanguardias, el último de los ismos, el culto al disparate, que decían sus miembros. Aunque fue un movimiento que duró pocos años, el nombre de Gloria quedó atado a ese movimiento por el estilo ‘no académico’ de su poesía, por las altas dosis de imaginación, por esa ‘locura inventada’ que tanto rodeaba sus versos, aunque ella fue, por encima de todo, una escritora independiente que encontró su propio estilo en la necesidad de explicar lo que sentía y no saber muy bien cómo hacerlo.
Como ya hemos comentado antes, en ella reinaban el pensamiento y el sentimiento pacifistas, con una tendencia clara al amor y a la ternura, sufrió la Guerra Civil española en su carne, en su alma y en su corazón. Así definía Gloria este conflicto bélico que tanto la marcó:
Fue el crimen a sangre fría,
duró tres años,
ese horror lo viví día a día,
en plena juventud
tuve hambre y frío
muriendo y conviviendo
con el cadáver de mi alegría.
Y dejó huella en muchos de sus versos:
Te matan y después
piden perdón al cadáver.
Antifranquista declarada, no se le cayó jamás el lápiz a la hora de desnudar sus pensamientos e ideas en los poemas:
Un día que tenga tiempo
os contaré la aventura de mi infancia
con el lobo Franco.
Yo era una caperucita roja en zona roja.
El lobo Franco se enteró que en mi cestita
no llevaba solomillo y queso para mi abuelita
y al ver que llevaba libros y poesía,
mandó su jauría
y me detuvo en la Gran Vía.
Los criados del lobo
me metieron en prisión,
me mordisquearon a gusto,
por poco me muero del susto.
En el bosque de cemento
pasé un miedo atroz.
Yo era una caperucita roja
y “el Franco” un lobo feroz.
Y es que Gloria escribía lo que vivía, lo que sentía, y contaba lo que ocurría en su mundo. Conocida a veces como una poeta de postguerra, se encuentra muy frecuentemente el tema de la violencia y la muerte en sus versos, como podría ser el caso de este poema llamado El corazón de la Tierra, donde aparte del horror de la guerra, también aparece la Tierra, un elemento también recurrente en sus versos y con el que la poeta solía identificarse bastante, pues la tierra tiene corazón, igual que ella:
El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
La Tierra es muy anciana.
Sufre ataques al corazón
—en sus entrañas—.
Sus volcanes,
laten demasiado
por exceso de odio y de lava.
La Tierra no está para muchos trotes
está cansada.
Cuando entierran en ella
niños con metralla
le dan arcadas.
Pero Gloria amaba; amaba la vida, amaba el mundo, amaba a los hombres y a las mujeres aunque no se lo merezcan, y amaba los niños.
No es todo hacer poesía para el pueblo, sino un pueblo para la poesía. Por eso escribo para el niño y para el adolescente, que pronto serán ese nuevo pueblo decente.
No en vano se dedicó a hacer lecturas de poemas, para los más pequeños, les llevaba libros si no tenían medios para obtenerlos; de hecho, con su novia Phyllis, crearon una biblioteca ambulante para acercar la literatura a los niños de los pueblos.
Quiero que todos los poetas hagamos un arte útil, necesario. Que llevemos nuestros libros al pueblo y no a cuatro intelectuales, liricoides, técnicos-críticos, fríos o ñoños.
La poesía es un arma cargada de futuro, que decía Celaya. Para Gloria la poesía era una valiosísima y preciosa herramienta con la que se podría cambiar el mundo, las mentes, las almas y los corazones:
La poesía no debe ser un arma,
debe ser un abrazo,
un invento,
un descubrir a los demás
lo que les pasa por dentro,
eso, un descubrimiento,
un aliento,
un aditamento
un estremecimiento.
La poesía debe ser
obligatoria.
Pero consideraba que el futuro eran los niños, y hacia ellos quiso enfocar gran parte de su poesía, para que aprendieran, sintieran y se dieran cuenta que el mundo es mucho, muchísimo más que lo que tienen delante de los ojos. Quizás por eso destacó más la poesía que hizo para los niños, haciendo incluso programas en la televisión dirigidos a un público infantil, mientras la que iba más dirigida a los adultos, poco a poco, fue cayendo más en el olvido.
El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida. Edición de Jorge de Cascante. Ed. Blackie Books
A lo largo de su trayectoria publicó en revistas, ganó premios, publicó numerosos poemarios, dio clases en Estados Unidos, hizo recitales llenando auditorios, programas en la televisión… y todo con la finalidad de acercar la poesía y la literatura a todas las personas, a grandes y pequeños… Tuvo grandes amigos, creó grupos literarios con los que organizaban lecturas, explotó la noche madrileña… pero siempre tuvo un pequeño rincón de soledad y tristeza dentro de ella, pues era poeta.
De pequeña e imaginaba que los poetas eran siempre bichos raros, pero ya de mayor he visto que son –somos- como las personas corrientes, sólo que un poco más tristes.
Gloria jamás se cuestionó si su poesía debía tener alguna etiqueta (social, rebelde, triste…), ella sólo decía que su poesía salía del amor, y si con ella lograba emocionar, consolar o alegrar, su sonrisa se hacía más amplia. Escribía a la Humanidad, así, con la h mayúscula, y siempre, siempre lo hizo con corazón.
Ahora que se cumplen veinte años de su muerte, os quiero dejar aquí algunos poemas suyos, de esos que se suelen denominar, dentro de su obra, para adultos. Su faceta de poemas infantiles la celebramos con una selección de poemas infantiles publicados en Poémame.
Espero que los disfrutéis, los sintáis y los améis, pues están escritos con mucho, muchísimo amor.
Me entretengo queriéndote
Por la tarde, al atardecer
-después de los versos-,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.
Apago las luces
y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo…
(¡Es hermoso el otoño para amarte!)
…encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.
Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.
Cristales de ausencia
Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera se luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.
Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor –o de amor- es lo mismo,
murió desbaratada.
Silencio de nieve
Ante postura amorosa,
ante paciencia rebelde,
silencio de nieve.
Ante mi entrega diurna,
ante mi herida reciente,
silencio de nieve.
Cuando grito la injusticia,
silencio de nieve.
Cuando grito que te quiero,
nadie me entiende.
Llamo al amor por su nombre,
llamo a la puerta de enfrente,
no me importa que me queme,
llamo a tu llama
silencio de nieve.
Aviso
Está seco, sus ramas sin hojas,
su tronco sin ojos,
sus cables sin savia,
se mueve sin amor.
Está seco.
Nada le estremece,
por nada hasta blasfema.
La Bolsa y el Negocio
sólo le hacen vibrar.
Está seco.
Se mete en Ministerios,
administra guardillas,
rebaja los jornales,
que su vida es así.
Yo lo he visto
os advierto:
Enterrad a ese hombre cuanto antes.
No perdamos el tiempo
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando…
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrece todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar a usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
Hay un dolor colgando
Hay un dolor colgando del techo de mi alcoba,
hay un guante sin mano y un revólver dispuesto
hay una exactitud en la aguja del pino
y en icono viejo llora la Virgen Madre.
Todo esto sucede porque estamos cansados.
La vida no nos gusta y seguimos inertes,
a lo mejor venimos para ser algo raro,
ya lo peor nos vamos sin haber hecho nada.
Vienen los gatos flacos con lujurias en boca,
cantando eso que cantan a los pies de la urna,
y salen los espíritus debajo de la cama
cuando crecen los naipes en las manos del fauno.
NOTA: Las citas literales y entrecomilladas de Gloria y algunos de sus datos biográficos han sido extraídos de El Libro de Gloria Fuertes, Antología de poemas y vida editada por Blackie Books.