La necesidad de la poesía

"Ni siquiera la nube tiene el poder de rechazar una caricia", Eugène Guillevic. Foto: Louise Leclerc (Flickr/CC BY-NC-ND 2.0).
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Queridos amigos es un placer compartir con todos vosotros unos minutos, con una reflexión sobre la poesía, más concretamente, sobre la necesidad de tener cerca de nosotros la poesía, pues…

Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido la necesidad de decir algo especial a alguna persona, a un novio, a una novia, a un amigo, a una amiga, a nuestra pareja, a algún abuelo, tío, nieto, sobrino, a la vida, a nuestra mascota, a la naturaleza, a dios… y aunque en ocasiones no hayamos sabido cómo expresarlo, qué situación sería la más apropiada, o con qué palabras, siempre hemos sabido que ese “algo”, a veces inefable, pero a lo que hemos tenido que buscar una manera de explicar para poder transmitirlo, ha sido sin querer, en modo de poesía, de unos simples y difusos versos que con mayor o menor fortuna o técnica, siempre han estado cargados de sentimiento, de amor y, sobre todo, siempre han salido desde lo más profundo del corazón, haciendo que esos simples versos, y en alguna ocasión puede que incluso rudimentarios versos, se conviertan en una sublime poesía que se ha instalado en el corazón de la persona a la que iba dirigida, o de la persona que nos ha leído. No hay nada más bello que una hermosa poesía que haya emanado directamente del corazón.

Cuando queremos llegar a alguien de una manera especial, y tocar su fibra más sensible, no hace falta una larga carta, no hace falta un extenso e inacabable texto lleno de frases sin sentido que sean puro relleno y totalmente prescindibles. Tampoco hacen falta unos largos párrafos llenos de retórica y grandes paráfrasis que desvirtúen nuestro mensaje.

Cuando queremos llegar a alguien, basta con decir un sencillo pero sentido; “Te quiero”. Un amable y suplicante; “Te necesito”. O un luminoso y grandioso; “Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida”. Unas simples, pero hermosas palabras, que encierran en ellas más poesía y más carga emotiva que la más espectacular novela, la cual pueda en algún momento incluso perder el hilo de lo que en un principio se quería decir en pro de otros aspectos como las descripciones de personajes o situaciones, que en poesía no se suele hacer casi nunca.

La poesía es más directa, sin nada que pueda alterar su mensaje, pues en unos breves versos, se ha de concentrar todo lo bueno que se pudiera decir en las 500 páginas de una buena novela, y como dicen de la buena esencia, que se guarda en frascos pequeños, la poesía es esa esencia de la literatura que se guarda en esos escasos y breves versos que encierran dentro de sus entresijos, todo un mundo de belleza y esplendor.

Ahora bien, si a esas sencillas frases que comentaba, las acompañamos de otras de similar característica y las hacemos coincidir en su terminación final para darle más sonoridad y belleza a lo que queremos expresar y compartir, estamos creando la más hermosa forma de literatura, estamos creando poesía, y una poesía es como el alimento del espíritu. Como ese breve bocadito que te sacia enormemente, a veces sin saber por qué. Una buena poesía es como esa amiga que nunca te falla pudiendo leerla y releerla tantas veces como sea necesario. Una poesía es como una copa del dulce vino en tus momentos más íntimos o en los momentos siguientes a haber intimado con el amor de tu vida. Una poesía es como ese amor que regalas a todos con generosidad y profusión sin esperar nada a cambió. Una poesía es esa necesidad de decirle al mundo tus sentimientos, ya sean de amor, de desamor, de ira, de felicidad… esa necesidad de contarle al mundo cómo eres, como lo ves, de abrir al mundo tu alma, tu corazón y tu yo más íntimo y personal.

Así pues, con estos mimbres de buen hacer poético, llegamos a la necesidad de expresar todo cuanto llevamos en nuestro interior, y nada mejor que hacerlo a través de una poesía que compondremos teniendo en nuestro corazón a esa persona, animal, cosa, paraje o situación a la que queremos dedicarle una poesía, y sin saber cómo la misma irá fluyendo con extrema facilidad, pues nunca fluyen mejor las cosas, como cuando nacen directamente del corazón.

Es por ello que todos tenemos necesidad de poesía, necesidad de componer poesía, necesidad de leer poesía, o necesidad de que alguien se acuerde de nosotros con una poesía, pues no hay nada más bonito que un poema dedicado.

E incluso esa persona que siempre se ha declarado, “no amante de la poesía”, se rinde ante ella cuando la misma le llega hasta lo más íntimo de su ser, rozando su ánimo con mimo. Cuando esa poesía llega a formar un todo con esa persona y esta se identifica con ella.

Aunque no sepamos porqué y no sepamos cómo, todos necesitamos poesía.


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Juan Benito Rodríguez Manzanares

Nacido en Valencia en 1962 es profesor, Académico de la AICTEH y de ALUBRA, siendo poseedor de la Silla Inmortal número 20, escritor colegiado en la Asociación Colegial de Escritores de España, novelista, dramaturgo, ensayista creador de la lengua artificial Valjove… y el poeta creador de la Rima Jotabé. Pertenece a algunas de las más importantes órdenes de caballería, Hermandades, Cofradías y Asociaciones Culturales a nivel mundial, destacando la Soberana Orden Imperial Bizantina de Constantino el Grande. Ha escrito 22 libros tanto en valenciano como en español, destacando la novela La navaja de Occam, y colaborado en multitud de antologías. Posee numerosas condecoraciones y medallas, destacando la Medalla Internacional Antorcha Dorada por la Paz, otorgada por la UNESCO. Ha ganado casi 50 premios literarios, destacando por dos veces, el Premio Adlert de Novela. Además de otros premios como el Eros y Tánatos en Teatro.

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1 respuesta

  1. Magnifico escrito «La necesidad de la Poesía» una grandeza en cada palabra, una realidad, verdadera en todo el esplendor de cada palabra, de cada frase. Mis felicitaciones sinceras al escritor JUAN BENITO.

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