Etiqueta: poesía

  • Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    El pasado viernes 9 de noviembre se presentó en la Llibrería Calders, en Barcelona, el poemario “Versos de ocasión”, del dueto EM & EM’S, binomio compuesto por Eva Mascarell, fotógrafa y rapitenca de nacimiento, y Eduardo Margaretto, poeta, traductor y rapitenc de corazón.

    Me confieso admirador de Margaretto desde que hace un par de años compartí con él una jornada “fantiana” con motivo de la presentación de la obra que escribió sobre el autor: “John Fante. Vida y obra. Como un soneto sin estrambote.”

    En el acto del viernes, Anna Zaera, periodista, fue la encargada de introducir la obra, desgranando los puntos en común de Eva y Eduardo, y la complicidad que se transmite en el poemario.

    Seguidamente, Pilar Romera, escritora, crítica literaria y autora del prólogo, dijo no querer hablar de poesía, sino de sentimiento. Nos habló de su amistad con Eduardo, “Edi”, y de la ternura que se esconde en sus poemas. Y al hacerlo, sus sinceras palabras provocaron precisamente eso, sentimiento. Pilar no habló de poesía, pero su intervención, lo fue. Como suele suceder entre amigos.

    Eva Mascarell también es poesía. Poesía visual. No perdió la sonrisa en todo el acto, (tengo la sensación de que esta chica nunca puede dejar de sonreír). Tal vez por eso, y por su juventud, me sorprendió la madurez de sus fotografías, cómplices de los poemas de Eduardo.

    Por último, Eduardo Margaretto, oculto tras su disfraz de eterno rebelde, lanzó sentencias como, “no sé si esto es poesía, pero no me importa. Yo escribo, y ya está”, que, pudiendo parecer lanzadas sin sentido, en el caso de Eduardo son su auténtica esencia. “se trata de contar algo, el formato es lo de menos”, nos dijo. Él es así. No en vano, es corrector, lector, guionista, colaborador de revistas y periódicos, autor de guías de viaje, además de traductor, biógrafo, activista cultural, y yo añado, poeta. Porque sólo un poeta es capaz de escribir como él lo hace.

    Cometes poesía (fragmento)

    Cuando tienes frío y estás perdido
    evaporado en el polvo de un caballo blanco
    en uno de los muchos agujeros de la noche
    con una necesidad tremenda de ternura
    cuando desde el quinto piso buscas
    la serenidad que ha perdido una generación
    en lo más oscuro del día

    cometes
    de nuevo
    poesía.

    En “Versos de ocasión”, fotografías y poemas nos trasladan de Malasaña a La Rápita, mientras Margaretto nos muestra su trayectoria vital, la que le ha traído hasta aquí.

    Obra imprescindible para los amantes de la poesía, y no lo digo por admiración o amistad, que también.

  • La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    En una entrada anterior mencionábamos a la Biblioteca Nacional de España a cuenta del III Día de las escritoras. Pues bien, esta semana hará dos meses desde que la Biblioteca Nacional recibiera el archivo personal y la biblioteca del poeta José Hierro (1922-2002), Premio Cervantes de 1998 como donativo de parte de sus herederos: su viuda, sus hijos y sus nietas.

    Toda la donación comprende más de 3.500 documentos de distinta naturaleza entre los que se encuentran más de 600 manuscritos, destacando el de su novela inédita La vida es el fin, así como una variada correspondencia del poeta y más de 700 recortes de sus artículos y críticas artísticas.

    La BNE también nos informa que además, incluye su biblioteca personal, compuesta por alrededor de 2.000 ejemplares que recopilan ediciones de sus poemarios, sus obras de referencia y libros de algunos de sus amigos, como una copia dedicada de la obra de Vicente Aleixandre La destrucción o el amor.

    José Hierro fue un poeta que nació en Madrid y pasó su juventud en Santander, donde cursó estudios de perito industrial, interrumpidos en 1936 por la Guerra Civil. Al final de la guerra fue encarcelado hasta 1944. Tras dos años en Valencia, donde participa en las tertulias del café El Gato Negro, regresó a Santander, y comenzó a trabajar como crítico de arte en el diario Alerta, labor que continuará ejerciendo en otros medios de comunicación como Radio Nacional de España y el diario Arriba.

    Evocación

    Hoy sé que los quebrados son olivos
    cercados en el área de la escuela.
    Hoy sé que llevan remo y blanca vela
    los amados balandros adjetivos.

    Hoy sé que aquellos tiempos están vivos,
    que cada asignatura es centinela
    que vigila un recuerdo y lo revela
    con gesto y con presencia redivivos.

    Me encontré solitario, inerte, ciego,
    sin risueño pasado, sin el juego
    alegre entre los vientos del verano,

    y yo busqué en los álamos mi vida
    y al no encontrarla la creí perdida,
    y estaba aquí, al alcance de la mano.
    (De Prehistoria literaria, 1939)

    Tal y como nos hace ver el comunicado de la BNE, Hierro dirigió las publicaciones de la Cámara de Comercio y de la Cámara Sindical Agraria hasta 1952, año en el que se instaló definitivamente en Madrid, fundó la revista Proel y reanudó su carrera de escritor. Trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en la Editora Nacional. Además, colaboró en las revistas poéticas Corcel, Espadaña, Garcilaso, Juventud creadora, Poesía de España y Poesía Española, entre otras.

    José Hierro fue un trabajador lento y minucioso, tenía la superstición de no poder escribir en su propia casa, por lo que numerosos cafés de Madrid fueron testigos directos de la creación de su obra. La trayectoria poética de José Hierro fue laureada con hasta quince premios, llegando a recibir dos veces el Premio Nacional de Poesía (1953 y 1999) y en tres ocasiones el Premio de la Crítica (1958, 1965 y 1998). En 1981 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1998 recibió el Premio Cervantes, máximo galardón de la literatura en lengua española.

    Las nubes

    Inútilmente interrogas.
    Tus ojos miran al cielo.
    Buscas, mirando a las nubes,
    huellas que se llevó el viento.

    Buscas las manos calientes,
    los rostros de los que fueron,
    el círculo donde yerran
    tocando sus instrumentos.

    Nubes que eran ritmo, canto
    sin final y sin comienzo,
    campanas de espumas pálidas
    volteando su secreto,

    palmas de mármol, criaturas
    girando al compás del tiempo,
    imitándole a la vida
    su perpetuo movimiento.

    Inútilmente interrogas
    desde tus párpados ciegos.
    ¿Qué haces mirando a las nubes,
    José Hierro?

    (De Cuanto sé de mí, 1957-1959)

    Según los críticos, Hierro pertenece a la poesía desarraigada de la generación de posguerra, sus primeros versos aparecieron en distintas publicaciones del frente republicano. Su paso por la cárcel marcó de forma indeleble su poesía y cuando reapareció en los años cuarenta con dos libros casi simultáneos, lo hizo urgido por un amargo poso autobiográfico, que dota a su poesía de una madurez poco frecuente en poetas jóvenes. Así, en 1947 se publicaron Tierra sin nosotros y Alegría. Este último poemario le otorgó el Premio Adonais.

    Otras obras del autor son: Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42(1953), Cuanto sé de mí (1957), Libro de las alucinaciones (1964), Agenda (1991), Emblemas neurorradiológicos (1995) y, a finales de los años noventa, Cuaderno de Nueva York (1998), considerada esta última una obra maestra contemporánea.

    Como señala la BNE en el comunicado que hemos adaptado, el gesto de la familia de José Hierro permitirá conservar todo su legado y difundirlo, favoreciendo la investigación de la poesía de la generación de la posguerra.

    En son de despedida

    No vine sólo por decirte
    (aunque también) que no volveré nunca,
    y que nunca podré olvidarte.

    Emprendo la tarea
    (imposible, si es que algo hay imposible)
    de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
    aquellas fábulas y hechizos
    que gracias a ti fueron realidad.

    Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
    y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
    seguro
    dónde estaba el principio y dónde el fin).

    Estoy cansado, muy cansado.
    Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
    “Soy viejo porque tengo más de setenta años,
    que es mucha edad para un español”.
    (Sin comentarios).

             He vivido días radiantes
    gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
    cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

    Fue un tercer grado carcelario:
    regresas a la cárcel por la noche,
    por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre.
    Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
    arrebatarme tanta felicidad.

    Yo no he venido ―te lo dije―
    para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos,
    y eso que yo soñaba ser todo para ti
    como tú lo eres todo para mí.
    ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!

    No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas).
    Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
    la última margarita en “Santa Fe”,
    rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
    en la que ya no queda nada que fue mío.
    Desisto de adentrarme en su recinto,
    no tengo fuerzas para celebrar
    la melancólica liturgia de la separación
    Sólo deseo ya dormir, dormir,
    tal vez soñar…

    (De Cuaderno de Nueva York, 1998)

  • Savia viva en los versos de María Prieto

    Savia viva en los versos de María Prieto

    Una de las últimas incorporaciones a nuestro parnaso, llega con olor a salitre y a tierra húmeda. María Prieto Sánchez consigue que la naturaleza palpite en sus versos y retrata con maestría la belleza de una callejuela, de un caserón y hasta del propio olvido. Ya en la biografía de su perfil nos deja claro que la poesía le sirve, sobre todo, para entenderse, para poner en orden su caos y desorden interior. No lo duda: Por eso escribo. ¿Quieren pruebas?

    Con ojos de otoño

    Como fruta madura de final de verano,
    voy mirando la vida
    con los ojos de otoño.
    Soy octubre templado derramando semilla
    en parda sementera,
    despejando silencios; deambulando
    entre mis surcos con los ojos
    cerrados.
    Evocando primaveras…
    Voy tomando la sazón del áspero
    membrillo.
    Rosa abierta de sangre de granada.
    Son mis manos
    sarmientos de las vides del tiempo.
    Es mi piel
    vino añejo, entre soles dorados.
    Mi perfume,
    el aroma de la tierra mojada.
    Soy amiga del aire que estremece mi pelo
    y salgo a los caminos a extender mis alas
    contra la húmeda brisa que
    presagia la lluvia.
    A veces,
    estoy triste y me visto de niebla
    y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
    como el cielo en el alba.
    A ratos, luminosa,
    como sol de mañana
    o silente y profunda
    como noche
    cerrada.
    Soy el fuerte aguacero que me inunda
    por dentro,
    esas gotas primeras que levantan
    el polvo,
    la llovizna suave que te cala
    en el alma
    o el torrente feroz de amarga
    dentellada.
    Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…
    Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
    (Crujidos de hojas secas
    son mis pasos…)
    Me diluyo lentamente entre las frondas,
    con el pálido sol de la tarde.
    Y me miro en el agua…y me siento lejana…
    Y remonto
    a lo más alto – blanca soledad de nubes –
    en el vuelo triangular de las aves.
    Unas veces me río. Otras veces me callo.
    Y acumulo recuerdos del cajón
    de mi olvido,
    de batallas ganadas y de guerras perdidas.

    Tiembla aún la mirada de la niña
    que fui,
    guardando mil secretos
    entre los pliegues del sueño.
    Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
    irremediablemente inmerso
    en los ciclos vitales de las estaciones.
    Ese ritmo inclemente…
    de inicios y finales…
    Devenir eterno de
    los días
    y las noches.
    Luego vendrá
    el invierno
    con su capa de armiño
    y abrigaré mi corazón
    (suspiro de madroño anaranjado).
    Y volaré con las grullas a remotos lugares.
    Más cálidos…

    Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
    (Y ese día
    mis ojos
    lloverán
    estrellas.)

    La poeta se transforma con el paso del tiempo, su cuerpo, su voz y sus versos sirven de recipiente a todo cuanto acontece, ya sea cálido, ya sea gélido. Su sensibilidad a la hora de transmitirnos las emociones que la embargan, es enorme y hace magia y cosquillas en cada fibra del alma que llegan a tocar sus letras. ¿No me creen? Les invito a dar un paseo con ella a través de sus Retazos del verano, justo en el momento que nos dice:

    Y camino persiguiendo mi sombra, cada vez más alargada con el caer de la tarde, entre el agua fría y transparente y el albo nácar de las conchas que crujen bajo mis pies. Acompasar mis pasos a ese ritmo sonoro, cadencioso, continuo y ancestral de las olas y mareas estrellándose, incansables, contra las rocas.

    ¿No es hermoso? Por ahora, siete maravillosos poemas ha dejado en la palestra de Poémame. Dejo abiertas las ventanas de mis ojos a lo que quiera seguir susurrándonos su poesía. No se la pierdan.

  • Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Hoy quería acercaros un poco a una autora de Poémame con la que tengo una especial relación, Jana Rivera (@JanaRivera).

    Jana es sin duda un alma inquieta y un remolino de emociones. Transmite mucho sentimiento a través de su poesía. Juega con las palabras hasta moldearlas y hacer con ellas nuevos conceptos y sentidos. Le da un pellizco a los mofletes de la mañana, y se unta una tostada de pan de higo con mermelada de noche. Así es como yo veo su poesía. Una explosión de vida.

    Sin habernos visto nunca, tengo con ella una complicidad que he conseguido con pocas personas. Hemos tenido tardes y noches de risas y versos, porque eso es escribir con ella, momentos únicos de vida en verso. Por eso hoy os invito a que la conozcáis un poquito más a través de su poesía.

    Comerme la vida

    Remuevo conciencias.
    Hiervo las venas.
    Pongo sal a las lágrimas.
    Picante a los besos.
    Dulce al mirar.

    Mezclo caricias.
    Parto condenas.
    Separo rencores.
    Pellizco el caminar.

    Comerme la vida entera. Con sus platos amargos y también sabrosos.

    Ya me vendrá la cuenta. Pero, para entonces, habré amado, reído, llorado y soñado.

    Para entonces, habré decantado infinitos momentos dichosos.

     

    Relámpago

    Entraste por una rendija. Clavel curioso en la solapa del viento.

    Te fuiste como un relámpago. Con carga eléctrica. Puro estruendo.

     

    Tatuajes de tinta y saliva

    Abriéndose paso a base de pespuntes de piel, la aguja inyectaba tinta en un lienzo en blanco.

    Expectativas, ilusiones, historias y abrazos de mil maneras pueden caber en un pequeño dibujo.

    Besos rodados, besos soñados, besos imaginados, besos robados, besos en bucle, uno detrás de otro, se iban grabando en color negro en la memoria.

    Acariciaban las agujas con regusto afilado. Sentada, la impaciencia esperaba, ansiosa, en un banco.

    Al fin se reveló el universo particular. Asomaba al día un diminuto tatuaje. Tan grande que en él cabían deseos, estrellas, ecos, energías, constelaciones. Tan pequeño. Tan poco. Y tanto.

     

    El baile de mis cortinas

    ¡Cortinas al viento se precipitan por la ventana! Se agita mi pelo, asomada a la nada. Observo palomas, mariquitas en rojo y lunares. Nidos de cigüeña haciendo equilibrios entre torres y tejas. Oigo sus picos de percusión, espérame aquí, que ahora vengo.

    Me doy una vuelta por dos melodías y tres batucadas. Qué poco me pesan los huesos, qué fuertes mis alas.

    Sin mochilas a cuestas, bailo y vuelo con los pies en las nubes y las manos en el suelo. Qué mareoooo.

    Pero es genial. Es un aturdimiento placentero. Entro en el juego.

    Dicen que no es el tiempo quien todo lo cura, sino las personas que lo pasan con nosotros. Bienvenida la buena gente, la entusiasta, la sincera, la de las cosas claras, la de las risas a carcajadas.

    Tengo un horizonte cálido, repleto de oportunidades. De sueños tibios y sueños lentos. De sueños agitados y sueños tremendos.

    Irlanda, Escandinavia, Rusia. Este, oeste, norte y vientre meridional, danzando en curva y contracurva. Échale picante. Cálmalo con canela y azúcar.

    Deja que mi ventana siga abierta de par en par. Deja que mis cortinas jueguen entre pasos de baile, que el aire no pare de soplar.

     

    Un bocado de sandía

    Reducida hasta lo más esencial, surqué los mares moleculares. Los golpes de elementos que chocan como por arte de magia. Y el Hidrógeno se enamora del Oxígeno, y en su abrazo implosivo se derriten en agua, y me fluyen como al morder una porción de sandía.

    Con mis ojos bebo clorofila, me destella el verde más refrescante, me eriza toda la piel, es selva, es una sonrisa viva.

    En las plumas de un jilguero despliego el vuelo, serpenteo, planeo, zigzagueo, goteo… ¡Tin-tin-tin!, y me escurro por rocas calizas, mis manos desnudas, la mente vestida.

    Y me acurruco en los labios, suaves dunas en puestas de sol. Me deslizo entre curvas, la boca es un lienzo prohibido a pleno color.

    Que me deslizo, me simplifico, me complico.

    No sé si abrazar lo más pequeño o explotar al compás del universo entero. Igual me doy una vuelta en mi nube de barro, por si llueve chocolate, dulce y amargo.

    [Porque ya sabes que lo pequeñito puede ser realmente espectacular]

     

    Pirata de comisuras

    Era tan pirata sin pata de palo,
    que abordó sonrisas
    sin regalar botín a los ruidos,
    sin dar tregua a los llantos.

    [Dedicado a mi amiga Horten, que lleva por emblema el lado bueno de las cosas.]

     

    Miguitas de magdalenas

    Tenía un abrigo naranja para los días que pesaban. Hacía livianas las penas.

    Los labios vestidos en color frambuesa. Dejaban su marca en las tazas de café, como el que lanza miguitas en el camino para no perderse. Cada sorbo, una huella en el mapa.

    Sentada en la mesa con flores naturales. Madera suave, pulida por el paso de vidas y manos llenas, corazones rotos y sangre en las venas.

    Ella observaba el bullicio de la gente pasar por el ventanal de la cafetería. Era coqueto, el escenario ideal para practicar, con las comisuras rizadas, la magia de la mirada.

    Miraba los gorriones llevándose restos de magdalenas en el suelo. Miraba repartidores de vida agitada. Miraba jardines que aguardan la lluvia.

    Despacito se fijaba en los besos en las esquinas. Los bolsos llenos de rosas sin espinas.

    Miraba caminando vidas desoladas. Preocupaciones a cuestas del que muere en el trabajo. De los que viven en treinta metros cuadrados.

    Miraba cejas sinceras. Extraños que se cruzan y se saludan con la chispa del «buenos días» de verdad.

    Miraba bufandas suaves. Pañuelos al viento. Corazones blanditos y almas que rugen con puro estruendo.

    Miraba el amor del calcetín desemparejado con el que aparece en el otro pie de repente.

    Miraba fuentes incesantes. Gotas de vida. Periódicos altivos y gafas tímidas.

    Y miraba.

    Porque ver no es mirar. Cuando uno mira, le pone el alma. Toca la puerta del pecho. A veces se entra de puntillas. Otras, suenan campanas y se alborota el cabello.

    Déjame que mire, decía. Déjame que me beba el tiempo.

    Jana es la compañera de Poémame con la que más colaboraciones he hecho, y es todo un placer escribir con ella, así que os invito a leer esta. Nuestro compañero Alex richter-boix nos apodó la sal y la pimienta de Poémame, de ahí este poema.

    Risas a la sal y pimienta (colaboración con @horten67)

    Estornudar raudales de risas. Cocinar con sabor los pequeños momentos. Compartir trocitos de regocijo, amasar la amistad, hacer de la vida un feliz revoltijo.

    Poner sabor a la vida, con chispitas que explotan en la boca y hacen cosquillas en el alma. Sonreír juntos, en conjunto y juntando carcajadas y bromas que limpian lágrimas pegadas. Esas que se adhieren, se adueñan e inundan las mañanas nubladas y las noches sin luna.

    Echar carreras a los pájaros en el cielo, a las hormigas en el suelo. Que crujan los bordes de la pizza. Beberse la vida con bien de hielo y un millón de burbujas.

    Y si nos falta color en las mejillas, pellizcos de abuela en los mofletes. Canturrear cuando la voz está quebrada y cantar a pleno pulmón cuando se recupera.

    Y si llueve, botas de goma rojas. Y si nieva, gorros de colores y manoplas calientes.

    Sopa de pan calentita cuando el corazón es mendrugo duro.

    Y silbar en la ducha cuando el agua nos limpie tropiezos y deshaga los barros. Aplaudir los logros y zapatear con fuerza sobre los fracasos. Brindar por la suerte y lanzar hasta Júpiter al hombre del saco.

    Tomar la medida al miedo para hacerle un traje de faralaes, y bailar hasta que se rinda a tus pies. Después descorchar una botella de ganas y beber hasta quedar borracha de vida.

    No hay más vida que una.

    No la pierdas, no la tires ni la malgastes.

    Disfruta cada día como si fuera el primero y el último, y no olvides nunca, que todo sabe mejor CON SAL Y PIMIENTA.

    Estas líneas son fruto de la complicidad que une a personas que no se conocen, pero se conocen: las ganas de espachurrar la vida y de dar rienda suelta al estornudo del alma… la risa.

  • Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Tal como va retrocediendo el mundo en materia de libertades, no tenemos más remedio que recurrir a la poesía.

  • 13 preguntas y un poeta, Abel Santos: «La poesía es un fuego salvaje. Que no te atrape el lado maldito de la poesía»

    13 preguntas y un poeta, Abel Santos: «La poesía es un fuego salvaje. Que no te atrape el lado maldito de la poesía»

    Abel Santos, nacido en Barcelona el 12 de agosto de 1976. Es un poeta autodidacta, su poesía es de un estilo claro y afilado, de una lírica casi en ruinas, que trata de temas urbanos y cotidianos casi siempre inclinados hacia un crecimiento personal.

    Él mismo ha bautizado su poética de Realismo Bastardo, que bebe tanto del mundo real como del mundo poético o más introspectivo, sin una clara escuela o movimiento de arte como padre definido.

    En 1998 publica su primer libro de poesía Esencia, de corte más clásico y lírico.

    En 2010 sale su libro El lado  opuesto al viento, en el que advierte de los peligros de traspasar ciertos límites. Su tercer libro de poesía, 2013, Todo descansa en la superficie, es un libro cuya actitud es la sobriedad y el elemento es el agua. Un nuevo poemario en el que vuelve a romper moldes dentro de su forma de escribir poesía. Jass (2016), y su Antología poética 1998-2014 Demasiado joven para el blues.

    En sus versos se puede ver la influencia de poetas como Raymond Carver, Charles Bukowski, Billy Collins, Michel Houellebecq, Roger Wolfe o Karmelo C. Iribarren, o de pensadores tan dispares entre sí como Erasmo de Rotterdam o Lao Tsé.

    Antes de empezar la entrevista vamos a escuchar a Abel recitar Scat, un poema de Jass

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Crecí sin padres al cuidado de mis abuelos maternos. Mi primer contacto con la poesía era una señora mayor que le encargaba vestidos a mi abuela que era costurera. Aquella mujer apenas sabía leer, pero hacía poesías y las recitaba con un sentimiento y una voz estremecedoras. Quedé fascinado. Fue ya de adolescente que empecé a escribir poemas y sobre todo a escuchar música. A los 22 años publiqué mi primer libro, Esencia, que eran poemas de tono romántico y espiritual. Luego, tuve la desgracia, por una serie de circunstancias personales, principalmente por la muerte de mi abuela, que caí en una espiral de drogas y alcohol con ingreso en un centro psiquiátrico. Nunca dejé de escribir, pero la poesía que entonces reflejaba en el papel hablaba del mundo y el vacío por el que estaba pasando entonces. Tardé 12 años en publicar mi segundo libro y con cierto miedo, pues no sabía cómo reaccionaría la gente a esos poemas tan crudos. Se me abrieron una serie de oportunidades en el mundo literario al par que dejé por completo el consumo de alcohol y otras sustancias. Desde entonces llevo 8 años completamente sobrio, dedicado por entero a la poesía.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En casa de mi madre y mi padrastro, a la que me fui a vivir con 15 años, no había libros, y fue la mujer de mi hermano mayor que vive en Zaragoza, quien escribía poemas y me prestaba libros. Las rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer fue el primer libro que me cautivó, y Juan Salvador Gaviota. El primer libro de poemas que me compré fue Los señores y las nuevas criaturas, de Jim Morrison. A los veinte años empecé a comprar y leer muchos libros de poesía: Nicanor Parra, Pablo Neruda, Luis García Montero, Benjamín Prado, Lorenzo Oliván… Fue a los 30 cuando cambié el registro de lectura por autores del llamado Realismo Sucio: Bukowski, Roger Wolfe, Raúl Núñez, Raymond Carver.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Ecléctica. Autobiográfica. Bastarda, como yo la llamo. Tras publicar mi segundo libro El lado opuesto al viento, yo mismo bauticé mi poética de Realismo Bastardo, que bebe de muchas fuentes y estilos literarios: la música, el cine, y de los movimientos poéticos de la Poesía de la Experiencia, la Poesía Confesional, y el Neorrealismo.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura?¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Lo creo. Y si no lo hiciera estaría perdido. Y hay que saber diferenciar entre cantidad y calidad. Yo pido a la hora de escribir cantidad, que luego de lo que vale o no vale ya me encargo yo mismo de destriparlo. Procuro siempre que mi lenguaje poético sea claro, directo, sobrio, como yo mismo, y al mismo tiempo, sincero, veraz, real, como si estuviera confiando al lector mis dudas, mis miedos, mis sentimientos, mis alegrías, mi historia.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Por mi parte, voy acumulando en la memoria creativa frases que he leído y me han llamado la atención en algo que precisamente estoy sintiendo en esos días, estoy atento a las casualidades, conversaciones, situaciones reales con otras personas, una canción que escucho, y voy tomando nota mental de todo ello. Luego de repente, pasa o siento o pienso algo que es el disparador creativo para ponerme a escribirlo, y todo se empasta, todo lo que había en mi memoria creativa se funde y aparece el poema. Lo corrijo siempre teniendo en cuenta la musicalidad. Lo leo en voz alta varias veces para ver si camina bien. Y lo doy por terminado.

    Wladyslaw Szpilman

    Oculto
    en la parte aria de la ciudad
    el pianista ejecuta
    una canción
    Sin tocar las teclas. Sabe
    que todo está a oscuras,
    y la música de Chopin,
    su pureza,
    puede delatarle:

    Negras.
    Blancas. Blancas.
    Blancas.

    El pianista sólo ve
    -letales- las linternas.

    – Del poemario «Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas»

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Emocionar. Ayudar a alguien que esté perdido. Que mi poesía sea capaz de sanar a alguien. Aunque sólo sea a una persona, como la poesía me salvó y me salva a mí cada día del abismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Son primordiales. Las lecturas en vivo, tanto las propias como las de otros autores, nos muestran lo que tiene de humano la poesía, que va más allá del libro, tan solemne a veces, tan de pose. Es en las lecturas en vivo donde se ve de qué pasta está hecho realmente el autor o autora, su humanidad.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una gran herramienta de comunicación si tenemos en cuenta que los poetas somos como alguien que está solo y lejos, perdido en una estación espacial, mandando mensajes al vacío por si recibe una respuesta. A veces nos responde quien no debe, ja ja ja, pero es una gran herramienta. Volviéndo a la tierra, he hecho grandes amigos y contactos y he recibido propuestas interesantes de otros países para difundir mi poesía.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Ya no es tarde, de Benjamín Prado. Me cambió hace un par de años, de nuevo, otra vez, la vida.

    Nunca es tarde para empezar de cero,

    para quemar los barcos,

    para que alguien te diga:

    -Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

    Nunca es tarde para cortar la cuerda,
    para volver a echar las campanas al vuelo,
    para beber de esa agua que no ibas a beber.

    Nunca es tarde para romper con todo, para dejar de ser un hombre que no pueda permitirse un pasado. Y además
    es tan fácil:
    llega María, acaba el invierno, sale el sol,
    la nieve llora lagrimas de gigante vencido
    y de pronto la puerta no es un error del muro
    y la calma no es cal viva en el alma
    y mis llaves no cierran y abren una prisión.

    Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
    y si antes escribía para poder vivir,
    ahora
    quiero vivir
    para contarlo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Paciencia. Ha iniciado un camino, el difícil camino de la poesía. Que escriba y lea mucho y elija bien sus compañías. Porque cuidado, la poesía es un fuego salvaje. Y que no le atrape el lado maldito de la poesía. Porque no es bueno tragarse más de tres poemas malditos, hasta la maldita poesía lo sabe.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Hay buenas y diferentes propuestas para diversos perfiles de poetas.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    “Abel Santos, ¿cree usted en Dios?”… Y le hubiera respondido: “Sí, creo en Dios. Dios existe, porque a todo lo que existe se intenta engañarlo”…

    Abel Santos publicó en 2016 su quinto poemario Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (Chamán Ediciones), con prólogo de Diego Vasallo: un libro de poemas breves y espontáneos como una lágrima, escritos en servilletas de bar. Ya va por la segunda edición.

    Lady Shazam, poema que leeremos a continuación pertenece al sexto poemario que está pendiente de publicar, Huelga Decir, con prólogo de Javier Cano. Un poemario que trata de una crisis, de poemas de verso libre de carácter crítico escritos entre 2012 y 2018 y que se centra en dos temáticas: poemas de protesta social y poemas de amor.

    Lady Shazam

    Que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
    Julio Cortázar

    Cuando de nuevo pierdas la cabeza

    por saber el nombre

    de otra canción que te vuelve loco,

    recuerda a aquella mujer
    que durante largo tiempo amaste
    y que nadie sabía decirte entonces
    cómo se llamaba,

    la misma
    que por fin fue tuya,
    que su gemido
    era tu música en la rutina,
    hasta que vino a reclamarla
    otro amante, otro
    escenario, otra vida.

    Pongamos que su nombre
    es Lady Shazam,

    la que, a veces, de repente
    te devuelve la radio
    con un golpe de añoranza,
    mientras sigues lavando
    los platos rotos
    de aquellos días.

    Hoy finalizaremos la entrevista con una macro sorpresa para todos vosotros y vosotras que ocurrió durante una lectura de poemas del mes de marzo de 2017 que vale la pena rememorar.

    En el último momento, Abel Santos ha querido despedirse directamente de los lectores de la revista de Poémame con un poema. Aquí tenéis su saludo/despedida de la entrevista.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Reflexiona con un poema de Sylvia Plath

    Reflexiona con un poema de Sylvia Plath

    El 20 de diciembre ya publicamos un artículo sobre Sylvia Plath, pero el de hoy es más festivo porque es su cumpleaños. Hemos escogido este poema para celebrarlo:

    Espejo

    Soy plateado y exacto. Sin prejuicios.
    Cuanto veo trago de inmediato
    tal como es, intacto de amor u odio.
    No soy cruel, solo sincero—
    el ojo de un pequeño dios, de cuatro lados.
    En la pared opuesta paso la mayor parte del tiempo meditando:
    rosa, moteada. La he mirado tanto
    que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
    Rostros y oscuridad nos separan sin cesar.

    Ahora soy un lago. Una mujer se inclina hacia mi,
    busca en mi su verdadero ser.
    Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna.
    Veo su espalda, y la reflejo fielmente.
    Ella me paga con lágrimas y agitando las manos.
    Le importo. Ella viene y va.
    Todas las mañanas, su rostro reemplaza la oscuridad
    Ahogó en mi a una niña y una mujer en mi

    se alza contra ella todos los días, como un pez terrible.

    – Traducción de J.L.Regojo

     

    Mirror

    I am silver and exact. I have no preconceptions.
    Whatever you see I swallow immediately
    Just as it is, unmisted by love or dislike.
    I am not cruel, only truthful—
    The eye of a little god, four-cornered.
    Most of the time I meditate on the opposite wall.
    It is pink, with speckles. I have looked at it so long
    I think it is a part of my heart. But it flickers.
    Faces and darkness separate us over and over.

    Now I am a lake. A woman bends over me,
    Searching my reaches for what she really is.
    Then she turns to those liars, the candles or the moon.
    I see her back, and reflect it faithfully.
    She rewards me with tears and an agitation of hands.
    I am important to her. She comes and goes.
    Each morning it is her face that replaces the darkness.
    In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
    Rises toward her day after day, like a terrible fish.

    – Fuente: Genius

  • Concurso literario Poémame – “Gótico”

    Concurso literario Poémame – “Gótico”

    La noche de difuntos me despertó, a no sé qué hora, el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

    Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda.

    – Gustavo Adolfo Bécquer, Leyenda XV, «El monte de las ánimas»


    Con la colaboración de la escritora Marisa Béjar, y con motivo de la publicación de su novela «El Cielo de los Perros» (La fábrica de sueños, 2018) es un placer convocar un nuevo concurso literario de Poémame, de acuerdo con las siguientes BASES:

    1. Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
    2. Los originales presentados deberán estar escritos en castellano.
    3. Los originales podrán estar escritos en verso o prosa, la temática deberá encuadrarse en el género gótico y la extensión máxima será de 60 versos o líneas, en el caso de trabajos en prosa.
    4. Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el viernes 9 de noviembre de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursogotico” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso. Cada participante podrá presentar un máximo de 2 originales.
    5. El jurado estará compuesto por la autora Marisa Béjar, la poeta Galilea y la también poeta y colaboradora de Poémame, Verónica Teja. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de noviembre de 2018 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y en sus redes sociales.
    6. El premio consistirá en un ejemplar de la novela “El Cielo de los Perros” dedicado por Marisa Béjar, que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indique el ganador o ganadora del sorteo. En el caso de que éste no facilite una dirección postal en el plazo de 15 días desde la publicación del fallo del jurado, el jurado podrá optar entre seleccionar un nuevo ganador o dejar desierto el premio.
    7. La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.

    Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en FacebookTwitter e Instagram.

    ¿Qué es el género gótico?

    El género literario gótico surgió en Inglaterra a finales del siglo XVIII como una reacción emocional, estética y filosófica contra el pensamiento dominante de la Ilustración y del uso de la Razón como principal mecanismo de conocimiento. La literatura gótica, en cambio, explora y emplea el miedo ante lo desconocido para adentrarse en los márgenes entre lo real y lo irreal donde se confunden sueño y consciencia.

    La iconografía gótica es bien conocida: cementerios, páramos y castillos o monasterios medievales repletos de misterios, seres sobrenaturales, espíritus, hombres lobo, vampiros o demonios…

    Si bien el Gótico literario (1765-1820, aproximadamente) precedió al Romanticismo, sus planteamientos sirvieron de inspiración para un buen número de autores románticos, que incorporaron elementos góticos en muchas de sus obras, y sentó las bases de la literatura de terror y fantástica moderna. En España también se cultivó el género, destacando algunas de las Leyendas de BécquerLa sombra de Benito Pérez GaldósLa mujer alta de Pedro Antonio de AlarcónVampiro de Emilia Pardo Bazán.

    Miré, y la figura invisible que me asía aún de la muñeca, hacía que se abriesen las tumbas de toda la humanidad, y de cada una de ellas emanaba la débil irradiación fosforescente de la podredumbre; de tal modo que pude sondear los más recónditos escondrijos, y de ahí vislumbré los cuerpos enterrados, en su sombrío y solemne sueño, con el gusano. Pero, ¡ay!, los verdaderos durmientes eran muchos menos, muchos millones menos, que los que no dormían en absoluto; y había allí una débil lucha, y había allí una inquietud general y triste, y desde el fondo de las innumerables fosas subía el melancólico estrujamiento de los sudarios. Y entre los que parecían reposar tranquilamente, vi que un gran número de ellos habían cambiado, más o menos, de la rígida e incómoda postura que tenían al ser enterrados

    – Edgar Allan Poe, “El enterramiento prematuro”.

    Sobre «El Cielo de los Perros»

    El Cielo de los Perros, de Marisa Béjar (La fábrica de sueños, 2018)

    Hay un canal que une el mundo de los vivos con el de los muertos… Tras una ruptura sentimental Marina decide hacerse voluntaria del refugio de animales El Cielo de los Perros, una misteriosa masía del siglo XIX donde ocurren hechos paranormales. Marina se comunica con los espíritus desde la infancia, pero al llegar al refugio se amplía su nexo con el más allá. El voluntariado nos presentará la triste realidad que viven los animales abandonados. A lo largo de la novela Marina nos revelará los entresijos de su misterioso mundo onírico y las conexiones con su vida diurna. En su peregrinaje por la vida ella buscará el amor no sólo de los animales que cuida con devoción, sino del hombre que comparta su vida. El Cielo de los Perros es una novela única donde los protagonistas son humanos, espíritus y animales.

  • Crónica del recital poético Poémame en el Raval de Barcelona (18 de octubre de 2018)

    Crónica del recital poético Poémame en el Raval de Barcelona (18 de octubre de 2018)

    El pasado 18 de enero desde estas mismas páginas nos hicimos eco del evento organizado por Poémame, de la mano de Dick Edelstein y José Luis Regojo, en el Raval de Barcelona con motivo del lanzamiento de la campaña irlandesa Fired! cuyo objetivo era dar mayor visibilidad a las mujeres poetas irlandesas.

    Han pasado nueve meses desde entonces y el 18 de octubre Poémame ha vuelto a organizar un recital poético en el Cafè de les Delícies del Raval de Barcelona. Evento que ya anunciamos desde esta revista. Este recital también ha tenido eco en Irlanda desde las páginas de la web de Fired!

    Además de invitar a Geraldine Mitchell y a Christine Murray de Fired! para que nos recitaran en inglés sus poemas, aprovechamos el Día de las escritoras rebeldes y transgresoras, iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, para invitar a dos poetas más, Ma. Antònia Massanet (Palma Mallorca) para recitar en catalán y Gemma Rabaneda (Ze Pequeño) de Barcelona para recitar en castellano.

    Hemos de reconocer que no contábamos con el virus que atraviesa Europa y que ha afectado directamente a este recital y tanto Christine Murray como Ma. Antònia Massanet han sido víctimas del mismo y excusaron su asistencia. José Luis Regojo, presentador del acto, explicó al público asistente cómo se iba a desarrollar el recital a pesar de las dos ausencias.

    Este recital trilingüe: castellano, catalán e inglés contó con una primera parte en la que escuchamos a Gemma Rabaneda (Ze Pequeño), recitando en castellano y catalán, a Geraldine Mitchell, en inglés, y a José L. Regojo, en castellano. A continuación, Dick Edelstein, Ann King y la propia Geraldine Mitchell leyeron poemas de mujeres poetas irlandesas contemporáneas. La primera parte finalizó con la lectura por parte de José Luis Regojo del Manifiesto de las mujeres escritoras del Pen Club internacional presentado aquí por sus homólogas del Pen Club catalán.

    La segunda parte fue un recital de micrófono abierto en el que una decena de poetas salieron a recitar entre dos y tres poemas cada uno. El último poeta que recitó fue el que será el invitado británico a la próxima sesión de Poémame en el Raval, Michael Bunn, lo que le dio un cálido y entrañable punto final al recital.

    Al final nos encontramos cuatro seguidores de Poémame que nos conocimos durante el recital: @Pequenho_Ze, Guille Diez, @LaraenREM y @Jose_Luis_Regojo .

    Antes de finalizar el artículo no podemos dejar de agradecer a los asistentes su generosidad con la Caja de Solidaridad a favor del trabajo con las personas refugiadas y migrantes de la Fundación BarcelonActua con la que colaboramos los organizadores de este recital poético.

    Os convocamos al tercer recital poético ‘Poémame en el Raval‘ que tendrá lugar el próximo 13 de diciembre a las 20h en el Café de las Delícies. ¡Hasta pronto!

  • 7 poemas de Veronica Micle

    7 poemas de Veronica Micle

    La poeta romántica rumana Verónica Micle.

    Veronica Micle (1850-1889) fue una poeta rumana del romántico tardío conocida principalmente por su relación sentimental con el también poeta Mihai Eminescu.

    Aunque se conoce poco sobre su vida, como autora publicó novelas y diversas traducciones en revistas de la época. Como solía ser habitual, los poetas románticos no publicaron ningún libro de sus poemas, si no que lo hicieron en revistas literarias.

    En los estudios académicos se ganó el calificativo de “eminente” para, posteriormente, conocer en dicha escuela -llamada “escuela de niñas”- al que sería su futuro marido, Stefan Micle, un profesor universitario y rector de la universidad de Cluj. De este enlace nacieron sus dos hijas.

    En 1872 hizo un viaje a Viena donde le es presentado Mihai Eminescu. Desde aquel instante sus vidas cambian radicalmente, ya que ambos se enamoran apasionadamente el uno del otro. Mientras seguía casada con Stefan, los encuentros entre ella y Eminescu eran quizás, la inspiración para ambos de la poesía más realista, trágica y romántica a la vez, que se ha escrito alguna vez en la literatura rumana.

    El propio Eminescu reconoce la importancia que tuvo Veronica en su creación literaria. En una carta de 1876 de Mihai a Verónica se descubre cómo llevan dos años conociéndose y éste la amada apasionadamente desde la distancia.

    Dos años, señora, no he podido trabajar nada, y he seguido como un idiota una esperanza, no sólo inútil, sino indigna. Eras una idea en mi cabeza y te quería como alguien quiere un cuadro.

    Finalmente, cuando Eminescu muere en el sanatorio del doctor Sutu, ella al no poder asumir tal pérdida se suicida en el monasterio de Varatec por la ingesta de arsénico. En su último poema se puede apreciar su anhelo de trascender hacía donde estaba él.

    ¡Oh muerte!
    ¡Oh muerte si vinieras
    a mi solitario corazón para apaciguar mis pensamientos
    y oír como el huracán grita en crueles cantos,
    caminando sobre la nada, alejado por ásperos vientos!
    Anhelo un largo reposo… para poder dormirme.
    Dormirme para siempre.

    Dado que la obra de Veronica Micle no ha sido traducida al castellano, he reunido en una antología treinta de sus poemas para su posterior publicación por la editorial Ediciones Rilke, siendo ésta la primera edición en exclusiva de su obra en castellano.


    Acianos

    Entre las amarillas espigas los acianos orgullosos crecen
    y en el encanto de la mañana el sol con cariño miran;
    encantados por su mirada y encogidos por un misterioso anhelo,
    millones de mariposas en la llanura han dejado su huida.

    Por el verde y denso follaje bellos cantos se escuchan
    las mariposas se sientan y escuchan balanceados por áureos vientos .
    Entre flores pasan plácidamente un día de verano.
    ¡Y su amor fugaz ellos en besos se lo cuentan!

    Pero la noche llega con sus horas de silencio;
    las mariposas con su jovialidad se fueron como un pensamiento,
    los pájaros ya no cantan y los hermosos acianos
    después de un día de felicidad vuelven solos a estar.

     

    Este mundo tan grande

    Este mundo tan grande, tan desierto delante de mí se extiende,
    ni tan siquiera con mi mirada o mi mente puedo comprenderla;
    y en este caos sin margen, sin comienzo ni sentido
    me has dado tú, amado mío, refugio a mi alma.
    Y por eso, cada vez que pienso en ti,
    al amor como a este mundo final no puedo hallarle.

     

    ¿Por qué cuentas los años?

    ¿Por qué cuentas los años para ver si eres viejo
    cuando sabes el pesado dolor que llevas sobre tu pecho?
    ¿Y a que espejo preguntas mirando fijamente
    para decirte que todavía no está arrugado tu rostro?

    ¿Cuándo sabes que la materia que fluye sin cesar
    huellas profundas y tristes dejan en tu alma?
    ¿Y crees que es para siempre esta amargura
    sin que la vida te regale algún momento feliz?

    ¿Y de que sirve saber hoy como estas
    cuando sientes que de este mundo hace mucho que te fuiste?
    Llevando la muerte en el alma por siempre.
    ¡Tu vida vacía y desprovista de suerte!

     

    A Eminescu

    De entre las olas del tiempo llegas para iluminar
    pensador budista nacido en otro mundo,
    la fe está muerta, ya nadie venera a nadie,
    en vano escribo versos sin nombre.

    Lo sublime nunca nadie olvidará
    en la prosa-amarga de la vida quedas olvidado, renegado
    si le hablas de los astros piensan que es locura,
    si hablas de una mujer, piensan que no has amado.

     

    ¡Lo que daría un muerto!

    ¡Que daría un muerto por los rayos de la luna!
    Dijimos tu y yo, cuando sobre las alas del deseo
    llevados por el encanto del amor –mirando al cielo juntos-
    soñamos con la eternidad en lo que dura un instante.

    Que daría un muerto para ver un pobre rayo
    que desciende de la luna y la tierra toca,
    para sentir una vez más que su frente ilumina
    y que en su pecho la vida se refleja.

    Seguramente, creíamos que el cambiaría con alegría
    su tranquilidad eterna y su paz inquebrantable.
    Por un rayo de luna, por una dulce locura,
    por el instantáneo amor de otra vida.

    Pero el momento de amor vuela, vuela alejándose.
    En su lugar nos queda la amargura y la nada.
    ¡Ah! Para llevar la carga de un calvario que no cesa.
    Con tu muerte en el alma te arrastras día tras día.

    Si daría un muerto por un rayo de luna
    su tranquilidad eterna, yo voluntariamente entregaría
    todos los rayos de luna, todos los rayos de sol
    para a ti poder olvidarte y sentir como mi alma muere.

     

    Odio y amor

    Odio y amor ahora tengo de ti.
    La insignificancia de mi vida será profusa.
    Te pagué el amor con lágrimas y suspiro
    con que me recompensará tu irreconciliable odio.

    Si tú deseas que siga llorando por ti
    y eternamente destrozado ver mi corazón
    de una agonía sin límites y dolor profundo,
    con la voz sin ira dime que me olvidarás.

     

    Vete

    “Vete” te digo, pues mi mente
    presagia solo males.
    “No te vayas” susurra misteriosamente
    mi alma y este anhelo.

    Tú conoces cuanto amor
    guardo para ti,
    y después, como con palabras vanas
    siempre te alejo de mí.

    Y no sabes que creer
    si las palabras dichas
    o en el amor que nunca cesa
    que lees en mi mirada.

    ¡Ay! Y yo perpleja
    esforzándome estoy para entender
    púes no sé que sería mejor:
    ¿Escuchar la mente o el corazón?