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  • Falconetti sobre fondo rosa, Daniel María, Ed. La Palma

    Falconetti sobre fondo rosa, Daniel María, Ed. La Palma

    Daniel María (Canarias, 1985) es escritor, gestor cultural, editor y actor. Su obra de creación la comprenden los poemarios Hilo de cometa (Premio Félix Francisco Casanova, 2009), Flor que nace en los raíles (2015) y Falconetti sobre fondo rosa (2018); el libro de cuentos (De)función cómica (2009) y las novelas El hombre que ama a Gene Tierney (2ª ed. en 2014), Premio de Edición Benito Pérez Armas, y Un crimen lejos de París (2014). En 2023 publica ‘Bisutería auténtica‘ (Egales) y es uno de los autores de ‘Saritísima: historia ilustrada de un mito‘ (Varieté). En la actualidad está presentando su última novela ´Antiguas boquitas pintadas´, Lastura editorial.

    ¿Quién es Falconetti?

    Mi primera impresión fue asociar el nombre del poemario a Falconetti, el tuerto malo, el peor de todos los malos de las series que se veían en España a finales de los 70. Era el enemigo en ‘Hombre rico, hombre pobre’, la primera gran miniserie. Era más enemigo del hermano pobre (Nick Nolte, Tom) que del rico (Peter Strauss, Rudy).

    La verdad es que Daniel María se refiere a Maria Falconetti, una actriz francesa de cine y teatro, conocida por su papel de Juana de Arco en La pasión de Juana de Arco (1928), del director Carl Theodor Dreyer. Aunque algunas fuentes aseguran que María nació en Sermano (Córcega), actualmente se sabe que nació en Pantin (suburbio del norte de París).

    El porqué del título

    En 1928, el director danés Carl Theodor Dreyer estrenó la película La pasión de Juana de Arco. Su protagonista, la mítica María Falconetti, no volverá a hacer cine y continuará su trayectoria actoral en los escenarios. Se ha sabido, muchos años después, que los célebres primeros planos de Falconetti, en la agónica y desesperada confesión de Juana, se rodaron sobre fondo rosa, para dotar a la imagen en blanco y negro del tono que más satisfacía al director. Tal como nos indica Daniel María, de haberse filmado en color, el primer plano de Falconetti hubiera derivado en retrato pop.

    La niebla y la memoria

    se retiran

    dando pasos 

    hacia atrás.

    La verdad se distancia;

    y un desierto de nombres

    nos convierte

    en habitantes

    sin geografía.    

    Un libro de poemas íntimo, intenso y muy personal del escritor gomero Daniel María. Un poemario dividido en tres partes:

    Empezamos por la sección Lo bello. En ella nos encontramos con ‘La soledad de los retratos’ donde María nos habla de la verdad y la memoria. A continuación, el poeta asume, en ‘La muerte’, que esta es ruidosa y magullada. En cambio, más adelante nos indica que la vida solo es lo bello y lo oculto.

    En ‘Único’, ¿qué me dicen de los versos Romper la esperanza de los otros / que pusieron tu rostro a sus pecados?

    Un referente importante en la obra y vida de Daniel María es David Bowie y así lo demuestra en la página 27 del poemario.

    Siguiendo con el deleite que representa leer y releer sus poemas, nos comenta en ‘Poeta no’ que un poeta es un desconocido que descubre una verdad y duda

    El último verso de ‘La noche’, gracias a la noche, que nos ha dado tanto, nos ha recordado una popular canción folklórica chilena que cantó Violeta Parra, ‘Gracias a la vida’. Chilena como Nicanor Parra, el antipoeta, a quien dedica el poema.

    En la segunda sección, titulada ‘Lo oculto‘, me gustaría destacar el poema ‘Credo’: Y creo, sobre todo, / en la presencia / de mis muertos. El poema ‘Las cartas’ cuando asevera Pero las cartas importantes / no se guardan. Para acabar mi selección con el poema ‘La niñez’.

    El poemario tiene una tercera parte que no tiene desperdicio, El tiempo, que la tienen que deleitar en soledad para que les resulte más gustosa.

    Son poemas condensados a lo ‘oriental’, sin ser haiku, en pocas palabras, en pocos versos, dice mucho: ‘estamos condenados a envejecer la sombra´. Aunque si tengo que elegir un poema de entre todos los que configuran Falconetti sobre fondo rosa, me quedo con dos: Incertidumbre y Otoño.

    La poesía siempre guarda un secreto evidente que el tiempo revela con la vida, y que sorprende al poeta y al lector, como el rosa sobre el que Falconetti desmoronó su parlamento. La poesía sabe de nosotros y del mundo mucho antes de que logremos —si es que lo logramos— descubrir el mensaje total. Mientras, andamos por el laberinto de lo bello y lo oculto.

    Los amantes de la literatura de Daniel María estamos de suerte, no solo por poder leer sus libros, sino también porque nos indica el año de su muerte, muy lejano todavía. En el poema ‘He elegido mi tumba’, indica que morirá en 2091, eso quiere decir que tenemos muchos años por delante para gozar de su literatura.

    No lo duden, aquí pueden adquirir un ejemplar.

  • EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    EN COMPAÑÍA (AÉREA) DE MYRIAM SOTERAS

    (Una reseña del poemario “Espera Instrumental”)

    El XXI Premio de Poesía ‘Dionisia García’ que concedió la Universidad de Murcia en 2024 recayó en “Espera instrumental” de Myriam Soteras (Barcelona, 1975). A raíz de dicho galardón, fue publicado por Editum (Ediciones de la Universidad de Murcia) en una edición que, la verdad sea dicha, no está a la altura de los poemas que contiene. De no haber obtenido este premio, quizás estos poemas podrían haber caído en alguna editorial que cuide la manufactura y la distribución de sus libros y, en estos momentos, “Espera Instrumental” estaría en boca de todos los críticos. ¿Quién sabe? Así funciona el mundillo literario. Quizás, para que esto ocurra, Myriam Soteras y su obra solo necesitan esperar. 

    Precisamente la espera es el tema que vertebra el libro. Cada poema que lo compone utiliza la espera como metáfora de otra cosa. La espera concebida como ese espacio de tiempo que no sabemos si se expande o se contrae, en el que cabe toda una vida, el reemplazo de un diente de leche, tu turno en la fila, un parpadeo e incluso una decisión. 

    «Un parpadeo extiende el tiempo.
    De pronto, tienes edad para la noche.

    […]

    Un parpadeo reduce el tiempo.
    De pronto tienes edad para la paradoja.»

    La espera no solo conforma el panorama reflexivo de los poemas, sino que también lo estructura. Myriam elige la “espera instrumental”, un término técnico de aviación, para dividir el libro en las tres partes del movimiento elíptico que trazan los aviones mientras esperan recibir autorización para aterrizar. Inbound, Viraje y Outbound son las tras maniobras de esta elipse aérea y los títulos de los tres apartados en los que se divide el libro. 

    Tanto la maniobra de entrada a la “Espera Instrumental”, Inbound, como la de salida, Outbund, comparten la misma estructura interna. En las páginas impares encontramos un poema en prosa fragmentado que recorre todo el viaje (quizás hay quien pueda pensar que se trata de pequeños poemas en prosa, pero las aliteraciones y la cadencia de sentido a lo largo de la lectura – si se leen de seguido estos fragmentos – me dan la impresión de que se trata de un solo poema). 

    «Recoges la mesita plegable y escribes, torcida, en un margen: los aviones aterrizan como los  poemas; solo regresando encuentran el rumbo.»

    Los versos de estas páginas impares afloran dentro de un vuelo doméstico en el que cada situación nos lleva al poema que se encuentra en la página par, donde se repite la misma estructura: Un epígrafe seguido de un poema que es parte de un diccionario de esperas.  Con tan solo un poco de paciencia podríamos ir catalogando todas las esperas hasta llegar a los cuarentaicinco poemas que componen las Inbound y Outbound.

    Esperanza: Una niña esperando a que alguna vez el padre la recoja al terminar el colegio

    Pasión: Dos amantes que esperan la llegada de la noche.

    Verdad: “No te esperaba”

    Incomodidad: Dos amantes que esperan la llegada de día.

    Vida: La espera del nacimiento.

    Vida: La espera de la muerte.

      “Esta espera es un vaticinio”

    Viaje: La llegada del tren.

    Viaje: La salida del tren.

    No todo cuadra, «seguimos esperando unas matemáticas nuevas.»

    Estamos ante todo un tratado poético sobre la espera. Myriam tiene el cuidado de un piloto, maneja bien las coordenadas, las mediciones, no hay impaciencia, no hay prisa, la poesía no sabe de tiempos cortos. Nos lleva hacia una espera asumida, contenida, inevitable, de tiempo perdido, como casi todas las esperas. No esperamos de la misma manera lo imposible que lo que ya ha ocurrido. La desidia como estrategia de supervivencia o de escritura.

    «Como en un recuento, elaboro la estadística:  cuánto se ha perdido, qué queda. Afronto la  caída. En el eje horizontal, quietud. En el eje vertical, catástrofe. Solo yo mantengo el pulso  suspendido. Algún tipo de fe. Una espera.»

    Esperad. Dadme un momento. Me falta apuntar que la parte central del libro se titula Viraje. Está compuesta por un solo poema largo dedicado a la pausa, a la calma. A ese estado de transición entre un tiempo y otro.  Una pausa que nos traslada de una parte de la espera a la otra, de la parte en la que esperamos el comienzo a la que intuimos el final. Desde la primera cita del libro, perteneciente a “Cascara de nuez” de Ian MacEwan, a la última, de la misma novela. Todo es circular. O elíptico. Y es que no es de extrañar que nos encontremos con constantes ritornelos y enlaces entre los poemas, una especie de hipertexto que conecta todas las partes del libro y que, a su vez, gracias a las citas, se conecta con la tradición literaria.  Pensar los epígrafes como puertas de embarque que conectan vuelos.  ¿Alguien conoce la magnitud en la que quedan registrados los tropos en las cajas negras de los aviones?

    «Los hombres locos no saben esperar.

    Los hombres cuerdos escriben en la pausa dolorosa.
    Los hombres locos también escriben, pero siempre.»

    Hay poetas que dedican toda su obra a explorar una misma poética, a desarrollar una voz propia e inconfundible. Hay otros poetas que se dedican a probarse en deferentes voces. Ambas opciones son igual de correctas, legítimas. Si se hace bien. Supongo que este es un camino que, en la mayoría de los casos se toma, consciente o inconscientemente, en la publicación del segundo trabajo. “Espera Instrumental” es el segundo poemario de Myriam Soteras después de que en 2022 publicará “Papel de Lija” con Ediciones Tremendes.

    Parece que el camino que ha decidido emprender es el de explorar diferentes opciones. La Myriam que espera sin desidia en los poemas, se prueba la prosa poética, y le sienta bien. Se enfunda el fragmentarismo, y le sienta bien, la bibliomancia, y le sienta bien. Se prueba la hibridación de géneros y le sienta bien.  Debajo de esas nuevas vestimentas, aún se adivinan las silvas sonoras y robustas que ya aparecían en su anterior colección de poemas. Myrian da forma a su nueva voz como el cuerpo da forma a la ropa.  No es difícil darse cuenta de que este va a ser el camino poético que Myriam Soteras va a recorrer en sus próximos trabajos. A buen seguro la veremos engalanada con nuevas técnicas, nuevas voces, nuevos estilos, nuevas inquietudes, nuevas metáforas, nuevas palabras. 

    Merecerá la pena la espera.

  • Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    Fuego en lo sombrío, de David González Lago (Bajamar Editores, 2023)

    David González nos presenta un libro donde el Amor, con mayúsculas y en todo su esplendor, es el protagonista; no sólo amor de pareja, sino el amor a la vida, al mundo, al propio amor, a su ciudad, al arte, a la poesía.

    Es un libro escrito enteramente en sonetos, cosa que puede parecer de cierta osadía puesto que el soneto, para mí, es la composición clásica por excelencia y, ante tanto verso libre, tanto poema que a veces no es poema, tanto verso partido por la mitad, hallarse ante un libro todo con sonetos magistralmente escritos es todo un reto y, desde mi punto de vista, hoy en día, todo un lujo. Y más si tenemos en cuenta que los sonetos de David, endecasílabos perfectos, le surgen de una manera tan natural, que convierten el libro en toda una delicia.

    El poemario se divide en cuatro partes, Ars Amandi, Modus Operandi, Si Vis Pacem y la última Tempus Fugit. La primera parte se me antoja como más contemplativa; el amor está, se siente, se ve y se vive, ya sea a través de una persona, de una obra de arte, o de un instante. La segunda me hace pensar más en esas acciones que aportan amor, y a su vez, el amor por esas acciones, correr, observar, escribir… Si Vis Pacem, la tercera parte, me lleva a darme cuenta que para conseguir la pureza, la paz, el amor, a veces hay que cruzar caminos oscuros. Y finalmente Tempus Fugit, que me parece quizás la parte más sombría. De esta manera, siento que el poemario guarda en sí mismo esa luz que da claridad a lo sombrío. El mismo poemario contiene la sombra y la luz, iluminándonos los ojos y el alma, oscureciéndolos, y volviendo a iluminarlos.

    Porque amar es la opción más prohibitiva:

    soportar y a la vez ser el soporte

    y exprimir la pasión más primitiva.

    Fragmento del poema Nieve en primavera.

    El amor aparece como elemento de unión en todos los poemas, en diferentes vertientes, pero siempre como el elemento positivo que aporta ese fuego que tanta falta hace en lo sombrío.

    Todo el poemario me parece de una fuerza tremenda, con claroscuros que muestran que la vida, a al final, es eso, caminos de sombra para llegar a la plazoleta de la luz.

    El amor como ese elemento puro que llega, esperado, y revuelve todo nuestro mundo para convertirlo en algo luminoso y nuevo, en algo que nace de repente y lo llena todo de flores y perfumes:

    Llegaste con el arte por bandera.

    Contigo el mundo es un lugar mejor.

    Contigo comenzó la primavera.

    Fragmento del poema Soneto Confidente.

    Es un poemario que se hace cercano y es inevitable caer en sus redes y, nunca mejor dicho, enamorarse de los sonetos. Pero que precisa de una leída tranquila, con mimo, que nos permita entrar en todos y cada uno de sus versos para darnos cuenta de la fuerza que contiene y de que a veces, la luz, la podemos encontrar donde menos esperamos.

    Un mensaje luminoso y tan necesario en los días que corren hoy en día, un remanso de paz amorosa que nos acoge con los brazos abiertos y nos libra de las tinieblas.

    Amemos como un brujo en pleno trance:

    con fe, convencimiento y osadía;

    amemos sin medir ni hacer balance.

    Fragmento del poema Desbordar el recipiente.

    Soy consciente que en esta reseña no os desvelo mucho de lo que encontraréis en este poemario; y eso es porque me gustaría que lo leyerais, que entrarais en él y vierais por vosotros mismos todo lo que esconde. Como pequeña pista os diré que quizás este libro os traiga un poquito de luz en lo sombrío.

    David González Lago, Córdoba, 1981, licenciado en Historia del Arte y en Antropología Social y Cultural, es profesor de Geografía e Historia. Su faceta como escritor lo ha llevado a tener seis libros publicados, dos de los cuales han sido reseñados en esta revista: Animalicémonos y Artefactum. Luz en lo sombrío es su séptimo poemario.

  • Leugim, de Lange Aguiar

    Leugim, de Lange Aguiar

    Miguel Ángel Díaz Hernández, nació en 1952, en Icod de los Vinos, Tenerife.

    Forjó su futuro simultaneando sus estudios con el trabajo, realizando su carrera universitaria como psicólogo en la Universidad de la Laguna.

    Tesorero de Acte Canarias desde febrero de 2024. Coordinador de la Tertulia Escribamos, y conductor del programa de Acte Canarias «Letras que hablan», en Onda Aguere-Radio Geneto.

    Lange es el nombre con el que comienza a escribir desde muy joven y que mantiene a lo largo de su vida literaria, sin embargo, en el mundo social y profesional es más conocido como Miguel Díaz.

    Muchos poemas sociales y de denuncia fueron escritos por él en los años difíciles de la dictadura, formando parte de periódicos clandestinos. También publicó en la desaparecida Tarde, periódico vespertino más importante de Tenerife durante décadas, vieron la luz algunos de sus versos. Otros poemas, más intimistas, filosóficos o religiosos, formaron parte de obras de teatro y montajes poéticos en su pueblo, o en las diferentes organizaciones en las que militó durante muchos años.

    Lange Aguiar, como escritor, evoluciona, dejando atrás su silencio de años y ahora nos ofrece unos poemas libres rompiendo toda norma y estructura. Sus últimos poemarios Ser de luz, hijo de la tierra y Retazos del ser son una expresión máxima de este sentir.

    En 2024 le fue concedido el Premio Pablo Neruda del instituto panamericano de las letras, el premio Mundial Smart Lion Gold a la excelencia literaria de Ecuador

    Acostumbrados a leer la emoción de su poesía, Lange Aguiar nos sorprende en esta novela con la intensidad de su narrativa.

    Este libro nos acerca mucho más al autor, a su vida, a sus emociones, aparte de su pasado que creemos intuir entre líneas en la historia que nos cuenta.

    Una historia que juega con nosotros, obligándonos a danzar entre el pasado y el presente de su protagonista, Leguin, a saltos entre capítulo y capítulo, sin poder abandonar la lectura en ningún momento.

    Bandazos que nos van acercando a la verdad de la historia que Lange ha querido contar. El autor, en esta historia, nos acerca a su vida como él mismo dice en el primer capítulo:Esa parte de mi vida emocional, corporal, terrenal… que me marca y me hace ser tan humano, tan loco, tan visceral o pasional.

    Doy las gracias por la invitación a escribir este modesto prólogo porque la lectura intensa de la novela me ha llevado a conocer, un poco más, a su autor. Alguien que admiro y aprecio por el trabajo incansable que hace en pro de ayudar a los demás. Yo tampoco sé si es un ser de luz o simplemente refleja las luces de los demás, en todo caso, yo me siento feliz por acercarme a su luz y poder acompañarle en un tramo de este camino incierto que es la vida.

  • Zapatos azules de tacón alto, por Rosa Galdona

    Zapatos azules de tacón alto, por Rosa Galdona

    Rosa Galdona, Vicepresidenta de Acte Canarias desde febrero de 2024.

    Directora de las colecciones Taborno y Ayosa. Coordinadora del Taller literario de poesía Hiperbólica Letra», en Candelaria. Co-editora de la revista Tamasma Cultural donde lleva también la sección «Viajando por los versos».

    Rosa Isabel Galdona Pérez es natural de Güímar. Doctora en Filología, investigadora, docente y escritora. Ha impartido cursos en las universidades de Santander, La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y Alcalá de Henares. Su tarea investigadora ha abarcado la Semántica, la Teoría literaria y la Crítica feminista aplicada a la novela. Dejó huella de ello en publicaciones como Alaluz (Universidad de Riverside) o el Anuario de la Universidad de Extremadura, entre otras.

    Su tesis doctoral, Discurso femenino en la literatura española de posguerra: Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga, fue pionera en Canarias en utilizar el enfoque feminista para identificar las diferencias sociales por cuestión de género en la narrativa. Como reconocimiento, fue premiada por el Instituto Canario de la Mujer al mejor trabajo de investigación y publicada por la Universidad de La LagunaLa Real Academia de la Historia contó con ella para realizar la biografía de la escritora Elena Quiroga, incluida en el Diccionario Biográfico Español.

    Es autora de los poemarios: Algunos amaneceres deshabitados, Enllantecida Wendy, Reflexionario de mareas, Egográficas, Ablativa, La última esquina del viento, La grandeza de las simples cosas y del libro de relatos: Estampas de tinta.

    Debo reconocer que me sorprendió la invitación de Rosa Galdona para prologar su libro Zapatos azules de tacón alto. Un libro particularmente feminista que reivindica la figura de la mujer en la España del siglo XX, entre otras cuestiones. Me sorprendió porque me consta que la autora sabe de mi no posicionamiento en temas como el feminismo, pero tratándose de Rosa no pude negarme. Le debo mucho por todo su apoyo a mis proyectos culturales, pero sobre todo porque la considero una buena amiga a la que también intento apoyar en todo lo que emprenda. Así que… abrí el borrador que me había enviado y me sumergí con ojos de lectora empedernida y sin cortapisas en las palabras que tú descubrirás en un momento querido lector/a.

    Ya en las primeras líneas tenemos claro el enfoque del libro. Bajo el epígrafe ¿Por qué romper mordazas? Rosa nos impulsa a seguir leyendo para encontrar perlas literarias como esta: “El poder totalitario con el que la dictadura franquista instauró unos mitos femeninos ancestrales, visiblemente caducos y conservadores de la hegemonía masculina fue, durante años, incontestable”. O “Muchas fueron las mujeres que, de buen grado o a la fuerza, asumieron su papel de sumisión, pero muchas fueron, también, las que demostraron el coraje suficiente para romper el guion, actuando de acuerdo a los dictados de su propia razón”.

    En este capítulo nos habla de la sumisión de la mujer en la postguerra y de cómo se rebelaron aquellas que pudieron, sobre todo en el mundillo literario, en los años siguientes a la contienda que tanta sangre hermana derramó en España.

    En las siguientes páginas Rosa nos abre los ojos hablando de adolescencia, desviaciones, muerte, orfandad, confinamiento doméstico…  Sus reflexiones me hicieron volver a mi adolescencia.

    Y luego nos lleva de la mano en un paseo por los libros de las autoras que se impusieron a su época, y por las vidas de sus personajes que tan bien reflejaban la sociedad represiva que debían soportar las mujeres por entonces.

    En los capítulos siguientes, Rosa nos hace caer en la cuenta de la idiosincrasia de los distintos tipos de mujeres y sus circunstancias sociales, aunque sigue reflejándolo a través de la literatura femenina del siglo XX. Mujeres divorciadas, separadas, viudas, prostitutas, locas… Fiel reflejo de las realidades en las que tuvieron que vivir tanto las mujeres del pueblo llano como las de los altos estamentos de la sociedad.

    Cerré el archivo con dos sensaciones extrañas en mi mente. Por un lado, el agradecimiento por ese paseo por la literatura de postguerra que me permitió conocer autoras, libros y personajes que desconocía. Mis ojos de lectora empedernida hacían chiribitas ante cada descubrimiento. 

    Por otra parte, estuve largo rato reflexionando sobre mi visión del feminismo. Creo que tengo pendiente con Rosa una botella de vino y una larga charla que me acerque más a ese movimiento que con tan malas formas nos han hecho llegar los absurdos discursos de los medios de comunicación.

    De los personajes a los que Rosa hace alusión me enamoré de Frufru y su alegre y colorista locura, por lo que he decidido cerrar esta introducción a un libro, que todo el mundo debería leer, con sus propias palabras, puesto que me hicieron caer en la cuenta el porqué yo no daba mucho crédito a la necesidad de que existiera el movimiento feminista, porque yo siempre he vivido con el mismo pensamiento que Frufru: 

    “Las mujeres necesitamos libertad. Ah, sí. Necesitamos que nos dejen libres como el aire […] si yo quiero ir al pueblo voy al pueblo y si quiero un día coger la maleta y marcharme, pues me voy […] Si un día me canso de España me presento en el consulado y me voy. Ah, sí. Por eso me quedo, porque puedo irme…”.

    Ese debería ser el objetivo de cada mujer, sentirse libres de hacer y de decidir, lo demás… viene rodado. … y por eso me quedo.

  • Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Fuego, agua, tierra y aire. Estos son los cuatro pilares que, en su debido equilibrio, sostienen los poemas de este libro de Rosa Frías; un camino claro por diferentes etapas y emociones que, dejando atrás todo aquello que enturbia la vista, se queda con lo esencial de la vida y de los sentimientos. Aquello que nos conduce a la pureza de nosotros mismos.

    Fuego – «La pasión que abrasa, pero también la chispa que nos empuja a ponernos en acción.»

    La primera parte del poemario, Fuego, engloba diez poemas que nos lleva a la pasión, a la intensidad y al recuerdo vivo. Imágenes concretas, hechos específicos devienen símbolo de un tiempo en el que la pasión encendida se hacía sentir en cada gesto. Y no me estoy refiriendo a la pasión amorosa, sino a la pasión por la vida, a las ganas de sentir la intensidad de las emociones en todo su esplendor. Casi podríamos pensar en la juventud y esa fuerza irrefrenable que guía nuestros pasos cuando queremos comernos el mundo. Recuerdos de intensos pedacitos de vida.

    Nos arrimamos a la intensidad

    sólo para olvidar que un día

    más tarde o más temprano

    seremos sólo hueso,

    para ignorar

    que a veces resulta errático, inhabitable

    eso que llaman realidad.

    -Fragmento de El sueño de la vida.

    Agua – «La emoción sanadora sin embargo las aguas desbordadas nos ahogan.»

    En esta segunda parte, de algún modo, sentimos más dolor. El dolor de la pérdida, el dolor de perderse a uno mismo, el dolor de los recuerdos, el dolor de la realidad. El agua, personaje recurrente en los poemas que configura esta parte, aparece como aquello sanador, aquello que limpia y pule para dejar brillante la esencia y las emociones que ahora importan. Despojarse de lo que no es necesario y ver con claridad lo que de verdad tenemos entre las manos. Pero para ver, hay que cerrar los ojos antes, valorar, antes hay que perder, hay que llorar para limpiar. De ahí el camino en parte doloroso, que nos lleva a la pureza del agua y nos hace revivir de nuevo.

    Y un día después de la tormenta

    tendimos las mentiras al sol

    sobre los juntos del delta,

    y despojados de velos

    nos adentramos en el océano.

    -Fragmento de Aguas Sabias.

    Tierra – «El silencio balsámico pero sin la palabra no hay diálogo ni entendimiento.»

    Cierta paz asoma en esta tercera parte del poema. La paz del recuerdo, el Yoga, la figura del padre… pequeños elementos de la vida que la configuran y la hacen grande, entre silencios. El silencio es la columna vertebral de esta parte, el silencio que debemos aprender a escuchar, porque el él a menudo se encuentra la paz que tanto anhelamos.

    Pasado el fuego y el llanto, nos queda ese silencio de tierra, ese espacio nuestro que nadie puede romper, donde nos encontramos con nosotros mismos y aprendemos que casi todo lo importante de la vida lo tenemos dentro, y nos ha sido dejado a través de los días, a través de los recuerdos preciosos que atesoramos. El estar en paz a menudo pasa por conocer, amar y abrazar ese silencio.

    Pero el silencio,

    sostenido en el tiempo

    en terciopelo entre mis dedos,

    suave brisa sobre mi pelo,

    luz del ocaso en mi pecho.

    Porque en nuestra guerra

    las palabras eran cadena

    y los minutos, hueca espera.

    -Fragmento de El silencio de un imperio devastado.

    Aire – «El poder de la libertad, no obstante, sin los límites de la responsabilidad destruye tanto como un incendio.»

    Esta última parte me lleva inevitablemente a la libertad. Al vuelo libre y escogido. Despojados de todo aquello que nos llena de cosas innecesarias, darnos cuenta que tenemos una esencia libre que quiere se parte de nuestra vida. Aprender de lo que ocurre, vivirlo y sacar la enseñanza que nos permita ser libres de nuevo.

    Que no se llenen tus alas

    con el plomo del pesado sueño frustrado

    sólo así podrás volar alto…

    Sanando en verso, es un poemario que nos descubre el título una vez terminado. Podría considerarse una especie de guía poética para darnos cuenta que debemos descubrir lo que somos en realidad, quedarnos con lo bueno y ser libres dentro de nuestra propia esencia.

    Es un poemario curioso que invita a la introspección, que enseña y acompaña. Creo que es un libro cuyos poemas deberían irse leyendo de vez en cuando, para no olvidar que todo lo que nos ocurre, a veces oscurece lo que realmente somos. Volver a la esencia, comprender el fuego, amar el agua, escuchar la tierra y alzar el vuelo.

    Rosa Frías en ingeniera, inquieta, apasionada del conocimiento y con un alto interés en la psicología y la literatura. Estos dos intereses, en cierto modo, se traducen en este primer poemario que publica, convirtiéndose en una herramienta casi básica para comprender la vida, nuestra vida, y a nosotros mismos. Poemas y reflexiones en prosa que nos ayudarán a cerrar y abrir los ojos. Cuenta con unas hermosas ilustraciones hechas por Crisbel Robles, que reondean la belleza de libro.

  • Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Latir a pesar de todo, de Pedro Antonio Sánchez (Olé Libros, 2023)

    Uno

    llega a cierta edad como un proscrito

    como el que ha escapado con vida

    de un accidente

    -Fragmento del poema Uno

    Delante del libro cerrado, con la portada ante mis ojos y el título, tan claro y transparente, no puedo más que pensar que en este poemario voy a encontrar poemas que me ayudarán a entender, a comprender, a asumir y a seguir. Y sobre todo, a darme cuenta.

    Me parece un poemario sincero, escrito a vida abierta, donde se nos confirma aquella premonición de que la vida es dura, complicada y hiere. Es un poemario que se centra en el paso del tiempo, en los cambios, que cuando suceden se ven esperados sin querer; aquella verdad que sabemos pero no queremos saber y al final, no queda otra opción que aceptarlo, porque lo intuíamos, aunque no creíamos que pudiera ser así.

    Es el paso de la vida, impertérrita y cruel, que hace que a veces añoremos la inocencia de la juventud, el desconocimiento, y nos centremos en las ganas de vivir. El camino, azaroso y desconcertante, hacia la madurez nos abre los ojos a la realidad; y la desesperanza llena lo que puede abarcar la vista, porque todo duele. Nada es luminoso ni claro, púas y cuchillos en las esquinas, de la piel, dolor en el alma. Desazón.

    Soy otro figurante en otro andén,

    soy la misma pregunta de las siete,

    soy el no saber todavía

    de qué muere exactamente una ilusión,

    si se deshace en el vértigo

    cuando nadie mira.

    -Fragmento del poema Reflexión suburbana.

    Los poemas están escritos de una manera muy directa, muy madura, con un lenguaje claro y conciso que plasma las emociones y los sentimientos de una manera muy certera, creando así una conexión con el lector que, sin duda, ha tenido esas emociones más de una vez a lo largo de su vida.  Un poemario de color terroso, con lodo en las paredes, cicatrices en los ojos que se abren y se cierran como el día empieza y termina.

    Un cielo hecho pedazos, una gallina muerta sustituida por otra igual, una lluvia ácida que nos empapa el alma con el pasar de los días… imágenes simbólicas de lo que es la vida cuando uno llega a la madurez; personas a la deriva que luchan, con el latido como arma, por sobrevivir, a pesar del dolor que eso supone.

    La nostalgia abandera en cierto modo este poemario, la nostalgia de las noches luminosas y los amaneceres claros y vivos. Ahogados en un charco, intentamos sobrellevar la existencia entre las oscuridades y frialdades que nos rodean, sacándonos las espinas a base de música, versos y sueños que aún quizás podemos recuperar.

    Excepcional el poema Tending Topic, que no reproduzco a aquí porque quiero que os hagáis con el libro, donde está toda la verdad de la vida actual concentrada en poco menos de 30 versos. No es que sea un poema que resuma la idea del libro, pero nos muestra la soledad real a la que estamos sometidos, la frialdad y la falsedad del mundo actual, tan rodeado de banalidades que nos parece básicas para vivir, cuando lo único que hacen es cerrarnos los ojos a la vida real.

    Se nos va esto de vivir

    en un abrir y cerrar de megas,

    pero a nadie le importa nadie

    que no sea trending topic.

    -Fragmento del poema Trending Topic.

    En definitiva, es un poema que recomiendo mucho, por cómo está escrito, por el lenguaje usado, que nos abre los ojos, por la añoranza que muestra y la realidad que plasma, verso tras verso, sin tapujos. Poemas de verso libre que se abren mostrando la percepción del mundo de la madurez; la resignación, la falta de esperanza y el pensar que si seguimos aquí es porque seguimos latiendo, a pesar de todo.

    La vida continua -nuevamente-

    entre el cielo y el barro.

    -Fragmento del poema Extinguirnos

    Pedro Antonio Sánchez es natural de Madrid (1977), suele publicar poemas en la web Letras &Poesía, e incluso ha sido parte de alguna de sus antologías. Latir a pesar de todo es su primer poemario y, mucho me temo, no será el último.

  • La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo (Ed. ExLibric, 2022)

    La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo (Ed. ExLibric, 2022)

    La Estela de la noche es un libro que recoge, en forma de diario, los días que se vivieron bajo la pandemia del coronavirus. Entremezclando prosa y poesía, el autor hace un trabajo introspectivo hacia la vida, las creencias, el amor, las persones y la muerte, tan presente en esos días que a nadie dejaron indiferente.

    Se trata de un libro escrito con un lenguaje muy cercano, cosa que crea un lazo de empatía entre autor y lector, además de tratar sobre una época que todos vivimos, que todos sufrimos, y en la que todos buscamos la manera de mejorar, por dentro y por fuera.

    El libro está formado por ocho partes siendo la primera Diario de un retiro en tiempos de pandemia.

    Escritos en prosa en forma de diario, intercalando también algún poema, es una parte introspectiva de reflexión. El autor vive esta etapa de retiro analizando, quizás sin esa pura intención, sentimientos y emociones derivadas de esta época de aislamiento. Se suceden los pequeños detalles a los que quizás, en vida normal, no pararíamos atención a la vez que recuerda a personas que han sufrido las peores consecuencias de esta pandemia: fallecidos, personas que perdieron su negocio y, por extensión, su vida habitual, sin olvidar el homenaje a las personas, especialmente de ámbito sanitario, que lucharon para salvar el mayor número de vidas posible, exponiendo la suya propia.

    Una parte íntima, escrita con el corazón, y en la que no falta la presencia reiterada de Dios, como apoyo y ayuda a la hora de superar estos días tan oscuros.

    La segunda parte, Poesía del alma enamorada, recoge una serie de escritos y poemas recopilados del blog del autor, La estela de la noche. Son escritos de temática diversa, con el denominador común del sentimiento. En todos ellos el autor deja el alma de manera emotiva, hasta conseguir emocionar al lector. Siguen presentes los pequeños detalles, un río, una escoba, un árbol… cosas pequeñas que parecen sin importancia pero que en las manos de Genaro se convierten en todo un símbolo de la vida. Como si fueran las raíces que sustentan todo lo que hay encima, el amor, la vida en sí.

    La tercera parte, Antología de la estela de la noche, según indica el autor, podría ser la continuación de Desde el corazón siento, su anterior obra publicada hace alrededor de un año. Una parte llena de escritos tiernos, sonrisas, poesía, amor y sentimiento. Los buenos deseos del autor, las ganas de que el mundo sea feliz y el querer aportar su granito de arena, el amar sin condiciones, y escribir este amor para regalarlo.

    En esta parte encontramos también una serie de “cuentecitos con moraleja”, en palabras del propio autor. Pequeños textos que dejan una pequeña enseñanza o moraleja al final, que se intercalan con otros textos más personales.

    También se incluyen aquí unos textos dedicados a su Granada natal, homenaje a la belleza de una tierra y su inigualable Alhambra, que marcan la importancia y la fuerza de las raíces, que nunca se olvidan.

    La estela de la noche, de Genaro Martín Arroyo

    A continuación, nos encontramos con la cuarta parte del libro, Oraciones, textos de temática religiosa, pequeñas plegarias donde se condensa la esperanza, la bondad, a lealtad, pero también tiene cabida las emociones, podríamos decir, más tristes, la pérdida, la ausencia, el recuerdo. Ciertamente, encontramos algunos textos ligeramente oscuros, pero no por eso faltos de verdad; son escritos muy puros que parten de un corazón y un sentimiento sincero.

    La quinta parte, En el silencio de la noche, dos textos, La cruz compartida y Las piedras, constituyen esta parte del libro en la que reina la tierra, Dios, la creencia. Un diálogo con Dios se convierte en una reflexión sobre la realidad del “peso” que muchos llevamos en vida, una especie de lección que viene a decirnos que no estamos tan mal, que a menudo el ser humano tiene tendencia a quejarse sin un verdadero motivo, y que hay que estar agradecido, porque vivimos, porque estamos.

    La sexta parte recoge algunos escritos publicados en el blog del autor Poesía del alma enamorada, bajo el título de Poesía eres tú, el cual nos trae a la mente inevitablemente, la poesía de Bécquer. Textos extremadamente sentimentales, un despliegue de emoción hacia las flores, Santa Gema, o una vez más la querida Alhambra. Son textos que parten de la pureza y el amor hacia las cosas sencillas. Entreveo cierta esperanza de que las cosas mejoren y cambien, puesto que el amor puede mover montañas, dicen, pero en el precioso poema final, La noche va llegando, hallamos un asomo de respuesta:

    No, el mundo que gira en mi interior,

    que parecía, pero no, no cambia.

    Todo marcha igual.

    Y así llegamos a la séptima parte de libro, Cartas. Textos que se me antojan ligeramente tristes y heridos, pero una vez más intuyo cierta entrega y mucho sentimiento sin condiciones.

    La octava parte y última la forman textos íntimos y delicados, como Lucho, Lucho, el cual adjunta también una fotografía, donde nos habla de su perrito, un texto de una emotividad y un amor sin límites que toca el alma, así como El gato Félix, donde se nos habla del gatito que también partió, con su maleta vacía. Textos, como digo, extremadamente emotivos y cuidados.

    En definitiva, se trata de un libro de temática variada, pero con el amor y el sentimiento como denominador común. Un libro puro, escrito a corazón abierto, que ayuda a canalizar y sobrellevar las emociones de la vida.

    Genaro Martín Arroyo nació en Granada, y ha sido parte en diversos foros y páginas de poesía. Abogado en el ámbito profesional, espera, en sus propias palabras, tejer el futuro escribiendo. La Tiene publicado con anterioridad Desde el corazón siento, que vio la luz hace alrededor de un año. La estela de la noche es su segunda obra publicada.

  • “El relámpago mudo” de Raúl de Armas (Luis Felipe Capriles Ed.)

    “El relámpago mudo” de Raúl de Armas (Luis Felipe Capriles Ed.)

    Raúl de Armas

    Raúl de Armas nos sorprende con su primer libro de cuentos. 10 maravillosas historias ambientadas en diferentes zonas de Venezuela. 

    La selva virgen, mezclando la investigación científica, con costumbres indígenas que van más allá de lo imaginable, evocando el realismo mágico. Nos presenta relatos que parecen comunes y se mezclan con situaciones inexplicables.

    “En frente y a los lados se erguía un teatro de piedras bañadas por cascadas blancas. Era una escena magnífica… El joven admiró la vida cuando vio al pueblo. Sintió como nunca su existencia irrepetible y común… Las quinientas voces aumentaron con este nuevo sacrificio…” (El río de las quinientas voces)

    Así como actos del ser humano que te dejan reflexionando hasta donde somos capaces de llegar. Lo cerca que estamos de la agresión y de la muerte. 

    Como las circunstancias pueden cambiar nuestro plan de vida y qué somos capaces de hacer para recuperar el camino perdido. Tantas interrogantes. ¿Estamos preparados para hacer lo que sea? Porque seamos capaces de planearlo ¿seremos capaces de llevarlo a cabo? Y si lo hacemos ¿cómo nos sentiremos luego?

    “…«Todos tienen secretos». Este sería el de ella… Tuvo que lavarse las manos… No quería dejar rastros… Jamás pensó que sería tan sencillo… El pulso le temblaba… Tenía que limpiar todo…” (Un mundo sin sol)  

    Una de las historias, iniciando con la mención de un fenómeno meteorológico emblemático del país, más específicamente de Maracaibo, el “Relámpago del Catatumbo”, nos lleva lentamente, paso a paso, por el oscuro comportamiento, tristemente común, de la mayoría de la milicia y el gobierno del país, más aún en zonas apartadas: 

    –El ingenuo Ramírez creyó que Darwin no era amigo del Gobernador. El dinero persigue al dinero, Omaña, y la afinidad se reconoce entre sí… La jugada le salió mal… En este país mandan pocos y los de abajo tenemos que cumplir, bregar o morir. (El relámpago mudo)   

    La ingenuidad, mezclada, una vez más con la magia, tan presente en nuestro pueblo. Y que nos llega de la mezcla de tantas etnias. Un cuento específico, me hizo recordar una canción española que amo: “quedó un  taxista que pasaba mudo al ver como empezaba la Cibeles a llorar”. Y es que ¿cómo sabemos nosotros lo que hacen las estatuas cuando no estamos mirando?

    …estábamos en la Plaza Bolívar  del Hatillo… Hacía un sol lindo y los niños jugaban…decidimos comer  con las manos en un banquito de la plaza… veía el torso negro de Bolívar…y justo en el momento en que una brisa barrió la plaza, lo vi acomodarse mejor… (Les juro) 

    La ciudad, con su desastroso tráfico, su impactante mezcla de pobreza extrema, de niñez sufriendo de hambruna y maltrato, conviviendo calle de por medio con personas adineradas, pero sin motivación para seguir adelante, que muestran una amplia gama de reacciones, desde la indiferencia, hasta el desprecio, desde la frustración hasta la caridad de corazón. Y como pueden mezclarse esas vidas, por azar, por destino o por misericordia divina.

    …Era una viejita solitaria y acomodada, pues su esposo, un honorable abogado mercantil, le dejó un patrimonio suficiente para vivir sin apuros… cerca de la quinta una niña de trece años organiza una bandeja de chupetas caseras para vender… lleva unos pantalones rotos…Iba tarde… le tocó aguardar las mientras observaba a las grandes camionetas… recibió un codazo… la derribó al asfalto… Un comedor se alargaba a través del salón oscuro de los Wolhmar…Caía un aguacero… el timbre sonó… Casi no lo creía. Una niñita…” (Ailana)

    Cada uno de los 10 cuentos tiene su propia alma, su propio eje medular. 

    En fin, cada cuento es diferente, y sin embargo hay un hilo conductor que nos lleva por un intenso y trágico paseo por una Venezuela misteriosa, mágica, que sufre, que sobrevive, que tiene mucho que decir.

    Este libro me ha dejado con un sabor que recuerda a Rómulo Gallegos, a Quiroga, a Silvina Ocampo, incluso a Pablo Palacio. 

    Pero no se confundan Raúl de Armas tiene su propia voz, su estilo particular, reconocible y auténtico. Una voz ávida por contarnos sus historias  que nos hace llegar de la mano de Luis Felipe Capriles Editor

    Estoy segura que pronto escucharemos más sobre él. 

  • La bella lejanía, de Abel Santos (Ed. Garúa, 2023)

    La bella lejanía, de Abel Santos (Ed. Garúa, 2023)

    La bella lejanía es un libro de pasos. No en vano algunas de las partes que lo configuran llevan el mismo título: El siguiente paso. El mismo título pero un paso más hacia esa luz, hacia esa paz, hacia ese nuevo día en el que las vistas son mejores y la lejanía es solamente temporal.

    Tengo un bendito niño de tres años

    y una preciosa hija recién nacida.

    […]

    A él lo llamo

    Eduardo, el Conquistador.

    Y a ella

    -a ella y la conocéis-;

    La Poesía.

    -Fragmento de Un hijo te vuelve a enseñar

    A pesar de la alegría y la ilusión renovada de un hijo, La bella lejanía no deja de ser un poemario agridulce. Más dulce que agrio, cierto, pero presentes están el vacío y cierta tristeza de que quizás las cosas no han salido como uno soñaba, pero lo bonito ha regresado, en esos ojitos pequeños que miran a su padre con admiración, en esa sonrisa incondicional que mira a su hijo con todo el amor del mundo.

    Sigue el estilo de una poesía desnuda y franca, donde Abel muestra sus debilidades humanas, su cansancio vital, su pereza a la hora de abrir la puerta para salir cada mañana. Sin embargo, la fuerza le viene dada por lo que tiene ahora, por esa personita que le hace seguir adelante, y darse cuenta que todo ocurre por algo, y que el valor está en reponerse por aquel a quien tanto ama, y en seguir adelante. Esa es la verdadera riqueza que la vida tenía reservada para él.

    Nos presenta un recuerdo que se ha ido transformando en algo distinto, en algo que quizás duele un poco menos porque hay una nueva luz, un nuevo camino que seguir. Ha sido una lección de la que el poeta ha sacado frutos; como si de repente, después de la negrura de la última etapa, aparecieran unos nuevos pasos que llevan a algo mejor. Y ese algo mejor está, a menudo, dentro de nosotros mismos.

    Pequeños hechos cotidianos de la vida de un padre divorciado se abren ante nuestros ojos de par en par, mostrando a su vez la repercusión emocional dentro del alma del poeta. A pesar de ser un libro en parte luminoso, no podemos evitar ver ese lado desolado, esa tristeza y ese dolor que el camino hasta aquí ha ido dejando en cada esquina de la vida de Abel.

    Yo me pasaría lo que me queda de vida triste

    en la luz y la sombra de las calles,

    si la tristeza la retuviera conmigo,

    si la tristeza me la trajera de vuelta.

    -Fragmento de Pasando página

    Abel ha tenido que pasar página, quizás forzado, quizás con las manos sangrando a la hora de pasarla, pero poco a poco la sangre se seca, y se desprende, y de nuevo esa luz que ha aparecido para no irse es la que dibuja la sonrisa, aunque sea pequeña, pero sonrisa al fin y al cabo, en sus labios.

    La poesía de Abel sigue teniendo su sello indiscutible, la humanidad, la sinceridad y la transparencia. Pequeños detalles cotidianos se convierten en hechos poéticos que configuran la fuerza que hace falta para dar el siguiente paso.

    La lucha entre la melancolía y el seguir se hace patente en estos versos, pero lo mágico es que, a pesar de estar ahí la tristeza, de tener un vacío en el pecho que quizás nunca se llegue a llenar, porque el vacío es también parte de la vida, la fuerza que muestra el poeta es admirable; sabe alzarse de nuevo, enfrentarse al dolor y alzar el rostro para mirar ese precioso cielo que es la mirada de su hijo. Y ahí es donde la felicidad toma forma, donde la ilusión vence a la lágrima y el camino se abre de nuevo. Hay dolor, es cierto, pero los pasitos pequeños de su hijo son capaces de pisarlo. En el fondo, la poesía y Eduardo se convierten en la salvación del poeta. Ahí nace la fuerza y el querer continuar. Hay dolor, sí, pero hay un fondo positivo que ilumina.

    Ha sufrido, ha llorado, ha tenido la sensación que estaba perdido y no había más puertas por abrir. Sin embargo, de todo ese dolor surgió algo bonito; ahora, el camino de Abel son los pasos de su hijo.

    Como bien nos indica Manuel López Azorín en el prólogo, este libro se aleja un poquito de ese “bastardismo” que Abel suele dejar siempre en sus poemarios, para dar paso a algo más íntimo; más privado y más emocional. Es un poemario escrito con las ventanas abiertas, pero desde dentro, desde muy adentro, y eso lo transforma en un camino de emociones, desde la añoranza al recuerdo, de la oscuridad a la luz, del dolor a la esperanza luminosa.

    Todo se pasa, corazón roto, todo se pasa.

    Y enciendo un cigarrillo, por no gritar.

    -Fragmento de El hombre más poderoso sobre la tierra.

    Debo decir que La bella lejanía me ha parecido un poemario precioso, con sombras y luces, con dolor y esperanza. Un poemario abierto que enseña, que explica que con un corazón roto se puede seguir, se debe seguir, porque siempre hay un pedazo que lo cose y le tapa el agujero. Un poemario muy en la línea de la poesía de Abel, sincero, duro, abierto y, aunque no lo pueda parecer en una primera lectura, lleno de amor.

    Quiero terminar esta pequeña reseña con un poema que me ha cautivado, que creo es altamente significativo:

    Este hermoso punto de no retorno

    Y con gratitud abrazar

    los instantes de este mundo

    -con alimentos, bebida y encantamientos-

    antes de que la memoria

    desaparezca por completo

    en la terrible eternidad.

    Ah, qué hermoso punto de no retorno.

    Yo no creo en el futuro.

    Yo creo ahora.

    Y ahora es él, con su hijo de la mano, haciendo un nuevo camino entre los dos.