Autor: José Luis Regojo

  • Poemareflexiona de verano I

    Poemareflexiona de verano I

    Durante el paréntesis estival os vamos a recordar algunos de los Poemareflexiona con… que hemos publicado en la Revista.

    En esta primera entrega veraniega vamos a reflexionar con cuatro poetas:

    Poemareflexiona con… Joan Brossa

    Poemareflexiona con… Martin Niemöller

    Poemareflexiona con… Manoel Ricardo de Lima

    Poemareflexiona con… Victoria Ash

  • 13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: «Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción»

    13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: «Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción»

    De la generación de poetas descubiertos entre las publicaciones de Poémame, esta es la tercera entrevista que publicamos después de haber conocido mejor a Ze Pequeño, y a Santiago Arroyo. Hoy conoceremos a Hortensia Márquez.

    Hortensia tiene un libro publicado, Derramando palabras, del que vamos a destacar algunos versos sueltos y le oiremos recitar un par de poemas que no son de este poemario:

    Para ponernos en situación, vamos a escuchar cómo Hortensia nos recita su poema Pacto tácito.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en El Barco de Ávila (Ávila) hace 51 años. La cuarta de 6 hermanos (5 chicas y un chico). Mi padre mecánico de maquinaria agrícola y mi madre ama de casa (empezó a trabajar con 8 años y ya no pudo estudiar). Escribo desde que tenía unos 13 o 14 años (aún conservo aquellos primeros poemas de adolescencia). Leer siempre ha sido para mí una necesidad (literatura y poesía), aunque con etapas de menos actividad debido al trabajo y otras ocupaciones. He trabajado en muchas cosas, aunque mi actividad más larga fue de Administrativa en una multinacional. Pero la que recuerdo con más cariño fue un año en una librería. Aprendí, descubrí y me enamoré por completo de la escritura en todos sus géneros. Mi primera colección de libros la hice con el dinero que me daba mi madre los domingos. Siempre hay un libro que estoy leyendo y una larga lista (cada vez más) de libros por leer.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron las que incluía el libro de literatura en el cole. Ya entonces descubrí el placer al leer poesía. Sin lugar a dudas me gustaban muchos poetas (Lorca, Machado, Rosalía de Castro, Teresa de Jesús, Celaya, …), pero destacaba Miguel Hernández. Conecté con su poesía desde el primer momento, yo tenía entonces unos 13 o 14 años. Pero el libro que me marcó y por el que decidí que quería seguir escribiendo fue “Azul” de Rubén Darío. El autor que más me ha influido ha sido Joaquín Sabina. A día de hoy sigo pensando que es el poeta que más me emociona.

    No siempre hay luz

    Inseguridad fugaz, que llegas a veces,

    desordenas mi mundo de palabras

    y me haces nadar sin otros peces.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Difícil definirme…. sencilla, visceral, personal, muy de sentidos y sentimientos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, sin lugar a dudas. Madurar es evolucionar y la vida es posiblemente la maestra que más enseña. Mi poesía actual, aunque le quede poso, no es la misma de hace 20 años. Creo que ni la de hace 10. Mi lenguaje poético se ha enriquecido a lo largo de la vida de leer, de sentir, de absorber todo lo que me emociona o eriza la piel, y eso se transmite en mi poesía. Es una escritura más madura y más segura. Aunque mi peor enemigo sigo siendo yo. Supongo que nunca estaré del todo satisfecha con lo que escribo.

     ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando comienzo a escribir un poema es casi como un impulso. De pronto me surge una palabra o una frase y ahí empiezo. Escribo un pequeño párrafo y leo comprobando que transmito y se entiende lo que quiero decir. Y continúo hasta que siento que ya no quiero decir más. Después releo un par de veces o tres, buscando posibles errores ortográficos y modificando alguna palabra que no sea la que buscaba. Pero tengo que reconocer que los toco poco. Lo que escribo es lo que en ese momento siento que quiero contar y procuro no cambiar mucho. Escribo todos los días, igual que leo todos los días. Esto creo que también me ayuda para escribir.

    Mariposa efímera

    Reivindico mi derecho

    a ser yo, para mí, por mí

    y dejar que el mundo siga viviendo

    como mariposa efímera.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Nunca he buscado ningún fin. Escribo por necesidad y por satisfacción. Si me reporta algo más, bienvenido sea. Pero mi finalidad principal es sólo escribir.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Pues no demasiado importante, no más que la lectura intima. Reconozco que soy más de leer para mí y conmigo. No la descarto y me gusta escuchar cuando alguien sabe leer bien (o cantar bien, que no quiero decir tener buena voz, cantar con sentimiento). Pero lo considero una forma más de transmitir poesía.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Que son la voz de los pequeños escritores. De los que no llegamos a los grandes medios. Para mí ha sido la forma de poder publicar un libro, ya que fue a través de mi blog, como la editorial que me ha publicado me descubrió y por lo que contactó conmigo. Literatura y poesía al alcance de todos y a disposición de todos. Muy a favor.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El poema de un autor desconocido (hasta ahora). Se ha hecho famoso por ganar un programa televisivo de talentos. Lo cual ya dice mucho, que alguien recitando poesía propia gane un concurso de ese tipo, ya es meritorio. Se llama César Brandon, “La relación de amor entre 0 y 1”.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Tengo empezados dos de poesía y una novela. «Sin Coraza» de Javier Hortal, un viaje a través del amor y el dolor de un padre que perdió a su hijo adolescente de cáncer. Muy emotivo el libro y el autor. Al cual tengo el inmenso placer de conocer personalmente. Poeta muy recomendable. «La esencia está en el aire» de nuestra querida compañera de poémame Rebeca Tejedor Díaz. Una maravilla de persona y de libro.

    Una novela que acabo de terminar  es «Las montañas azules» de Begoña Ruiz Hernández. En una época como ésta tan reivindicativa por los derechos de la mujer, este libro habla del papel de la mujer en el medio rural, en torno al año 1932 más o menos. Libro muy recomendable, la dedicatoria es “A mi madre, que no pudo estudiar por ser mujer”. Nos damos cuenta a donde hemos llegado, de dónde venimos y todo lo que aún nos queda por hacer. Y el que empezaré hoy es “La chica de la niebla” de Donato Carrisi.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Ninguno. No me gusta nada dar consejos. La poesía es visceral. Hay que escribir si se siente y se quiere, sin esperar mucho más.

    (Silencio)

    Susurro

    incesante que

    lame despacio y

    eternamente la

    nuca fría,

    curvada del

    instante en que yo

    olvidé vivir.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La verdad es que no sabría que decirte. Hay mucha gente escribiendo mucho, pero siempre oímos hablar de los mismos, y no siempre (para mi) son los mejores.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna en especial, creo que las preguntas hechas están bien. Gracias.

    Siembra poeta

    el terreno vacío

    con versos frescos.

    Gracias a usted. Pero antes de acabar vamos a escuchar a Hortensia recitando un nuevo poema, Rayito que ya no está.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.
  • Poemareflexiona con… Ida Gramcko

    Poemareflexiona con… Ida Gramcko

    Uno de los lectores de Poémame solicitó ayuda para encontrar un poema de la escritora venezolana Ida Gramcko a partir de un par de versos. No ha sido fácil, pero aquí está el resultado.

    Al mismo tiempo, en el mismo foro se generó un debate sobre la felicidad. Ambas cosas juntas nos llevaron al poema original que nos habla del deseo de morir, el vivir con fuerza y la plenitud de la tristeza mientras sueña… aristas diferentes de la felicidad.

    Sólo por el gusano
    la rosa es pura y bella.
    Paradoja mortal. Quizá milagro
    o miseria.
    Alimento el deseo de morir
    por alguien o por algo de la tierra,
    para vivir
    con fuerza.
    Ola, sin mar, llevando el mar en sí.
    Blanda llama espectral en mi existencia.
    Si mis mejillas sangran
    y mis pupilas siembran
    lágrimas
    de luz, en las tinieblas,
    no digáis que mi alma
    pierde la plenitud por su tristeza.
    Mientras solloza, canta
    la vida, y mientras sueña.

    Ida Gramcko – Contra el desnudo corazón del cielo

  • Fútbol y poesía (II)

    Fútbol y poesía (II)

    La semana pasada os mostramos en el artículo Fútbol y poesía I, una serie de poemas de poetas reconocidos que los habían escrito teniendo presente el llamado deporte rey, el fútbol.  También hicimos una pequeña reflexión sobre los derechos humanos en Rusia.

    Antes de pasar a la lectura de cinco poemas más dedicados al #EquipoValiente del que formas parte, vamos a repasar todas las violaciones de los derechos humanos que se siguen cometiendo en Rusia mientras los jugadores van marcando goles y el mundo se calla.

    Si estáis interesados en este tema, aquí tenéis unas pinceladas para no aburriros con estos pequeños detalles:

    • Cambios legislativos que permiten a las autoridades privar de la nacionalidad rusa a quienes la hayan adquirido “con la intención de amenazar las bases del orden constitucional [ruso]”
    • Ley que despenaliza los actos de violencia intrafamiliar cometidos por “familiares cercanos” que causen dolor pero no heridas o pérdida de capacidad para trabajar.
    • Miles de personas que se manifiestan pacíficamente, así como transeúntes y periodistas, son detenidas; otras son sometidas a tratos crueles, inhumanos y degradantes, detención arbitraria prolongada y juicios injustos en los que se imponen cuantiosas multas y “detenciones administrativas” de varios días.
    • 61 ONG rusas contra la ley de “agentes extranjeros”, que califica su trabajo como ‘actividad política’ hasta que dejan de recibir financiación del extranjero.
    • La mayoría de los medios de comunicación siguen sometidos en la práctica al control del Estado y las autoridades los utilizan para difamar a defensores y defensoras de los derechos humanos, opositores políticos y otras voces disidentes.
    • Los grupos religiosos minoritarios continúan sufriendo hostigamiento, que incluye su prohibición, el bloqueo de sus sitios web y la inclusión de sus publicaciones en la lista federal de material de contenido extremista.
    • Persiste la discriminación y la persecución promovidas por el Estado contra las personas LGBTI, y se aplica de forma activa la “ley de propaganda” de corte homofóbico.
    • Desapariciones forzadas, detenciones ilegítimas, tortura y otros malos tratos a personas detenidas, y ejecuciones extrajudiciales en el Cáucaso Septentrional.
    • Violaciones sistemáticas del derecho a un juicio justo en vistas penales y administrativas, incluidas las causas contra manifestantes pacíficos. La mayoría de los juicios administrativos se basan principalmente en informes de la policía, ampliamente cuestionados, como única prueba.
    • Persisten las noticias sobre tortura y otros malos tratos en prisiones y centros de detención de toda Rusia.
    • Rusia utilizó cinco veces su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear resoluciones con las que se habrían impuesto sanciones por la fabricación y el uso de armas químicas en Siria.
    • Rusia sigue devolviendo a personas solicitantes de asilo o refugiadas a países en los que corren peligro de sufrir tortura y otros malos tratos.

    Aquí encontraréis toda esta información más detallada.

    A continuación os podéis relajar con los cinco poemas que os prometí al principio del artículo, uno de ellos, el de Joan Company es un poema que acaba de obtener el noveno premio en un festival poético en Argentina:

    Píndaro

    Fútbol sin parar – Gonzalo Rojas

    Qué desmadre. Mundo; todo lo futbolero, pelotas
    y patas, se jerarquiza hasta la cresta
    del Aconcagua: ¿metáfora
    de patear por patear, o exhibición
    de cuero del Testículo
    en el césped hinchado así: Mayúsculo: que eyacula y
    hace eyacular
    estadios enteros y salpica
    retórica y grasa por
    satélite en

    los idiomas todos; el maya,
    el etrusco incluso?
    Pensar
    que hubo toreros, gladiadores
    en la apuesta, y ritmo.
    Píndaro
    hubiera llorado.

     

    Estadio de noche – Günter Grass (traducción de Miguel Sáenz)

    Lentamente ascendió el balón en el cielo.
    Entonces se vio que estaba lleno el graderío.
    En la portería estaba el poeta solitario,
    pero el árbitro pitó fuera de juego.

     

    Maradona

    Hoy tu tiempo es real – Mario Benedetti

    A Diego Maradona

    Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
    Y aunque otros olviden tus festejos
    Las noches sin amos quedaron lejos
    Y lejos el pesar que desalienta.

    Tu edad de otras edades se alimenta
    No importa lo que digan los espejos
    Tus ojos todavía no están viejos
    Y miran, sin mirar, más de la cuenta

    Tu esperanza ya sabe su tamaño
    Y por eso no habrá quien la destruya
    Ya no te sentirás solo ni extraño.
    Vida tuya tendrás y muerte tuya.

    Ha pasado otro año, y otro año
    Les has ganado a tus sombras, aleluya.

     

    El guardameta – Carlos Germán Belli

    Por velar el arco
    del verde campo del fútbol,
    por aquel del universo
    sumo ser animado,
    como los aires, la piedra o las aguas semejante,
    e inerte, fijo, sin vida, tres palos colocados
    en los linderos del orbe por donde se entra o se sale
    ya mañana, tarde, noche, de estación en estación,
    tu desdeñas fríamente,
    sin pensar jamás dos veces,
    el peso del centroforward
    que el cielo te reservaba p
    or ser hijo primogénito de la familia terrestre
    y elaborado en el seno de los gérmenes supremos,
    con óptimo patrocinio y el mayor de los primores,
    tal si fueras destinado a vivir eternamente.
    y te olvidas por completo
    de ti mismo y de tus deudos,
    que están vivos y no son
    este arco que tu vigilas,
    que nunca ríe y no habla y no se mueve un centímetro,
    para siempre indiferente a tus mil preocupaciones
    en tomo al balón ferroso de los mal aviesos hados,
    en tanto ayunan contigo tus deudos en las tribunas,
    mirándote todos mustios
    como velas noche a noche
    tu arco más inanimado
    que la piedra, el agua o el aire.

     

    Soneto a Lionel – Joan Company i Arpa

    Erase un hombre a un balón pegado
    rápido y preciso como ninguno.
    Se multiplica en la cancha, oportuno,
    supera siempre al rival, desquiciado.

    Trata al esférico con tal cuidado
    que la hierba que pisa no ve al huno,
    sino a un rey de los otros veintiuno,
    capaz de hacer gritar al más callado.

    Apenas habla y domina el lenguaje,
    rompe algún récord siempre que respira:
    Fútbol de antología, su equipaje.

    Acumula goles que el mundo admira;

    títulos y premios, del oficio, gaje.

    Luce en la espalda el diez, con Dios conspira.

    Antes de finalizar este artículo, os quiero recomendar el poemario con el que la colección Visor de poesía celebró su número 800 el año 2012: Un balón envenenado.Poesía y fútbol. Una recopilación de algunos de los mejores versos que el fútbol ha inspirado. La selección ha corrido a cargo del poeta Luis García Montero y del editor Chus Visor.

    ¡Ah! No te olvides de firmar para seguir formando parte del #EquipoValiente  y de sonreír un poco con el penalty que Diana Ross lanzó con motivo del mundial de fútbol de los Estados Unidos en 1994.

  • Poemareflexiona con… Warsan Shire

    Poemareflexiona con… Warsan Shire

    Ahora que el Mundial de fútbol de Rusia ha apagado las informaciones sobre el barco de los refugiados de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, Aquarius, es un buen momento para recordar el poema Casa/Home de la poeta somalí Warsan Shire del que ya hablé en el blog de José Luis Regojo el 7 de septiembre de 2015.

    casa

    nadie se va de casa salvo
    que la casa sea la boca de un tiburón
    solo corres hacia la frontera
    cuando ves a toda la ciudad corriendo también
    tus vecinos corriendo más rápido que tú
    aliento ensangrentado en sus gargantas
    el niño con el que fuiste a la escuela
    que te besó aturdido detrás de la vieja fábrica de hojalata
    lleva una pistola más grande que su cuerpo
    solo te vas de casa
    cuando la casa no te deja quedarte.
    nadie se va de casa salvo que la casa te persiga
    fuego bajo los pies
    sangre caliente en tu vientre
    es algo que nunca pensaste que harías
    hasta que el filo quemó amenazas en
    tu cuello
    e incluso entonces llevaste el himno
    entre dientes
    solo rompiste el pasaporte en el baño de un aeropuerto
    sollozando mientras cada bocado de papel
    dejaba claro que no ibas a regresar.
    tienes que entender,
    que nadie mete a sus hijos en un barco
    salvo que el agua sea más segura que la tierra
    nadie se quema las manos
    bajo trenes
    debajo de vagones
    nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
    alimentándose de periódicos salvo que las millas recorridas
    signifiquen algo más que viaje.
    nadie se arrastra debajo de vallas
    nadie quiere que le peguen
    que sientan lástima de él
    nadie elige campos de refugiados
    o registros sin ropa donde te dejan
    el cuerpo dolorido
    o la prisión,
    porque la prisión es más segura
    que una ciudad de fuego
    y un guardia de la prisión
    en la noche
    es mejor que un camión lleno
    de hombres que se parecen a tu padre
    nadie podría soportarlo
    nadie podría aguantarlo
    ninguna piel sería lo bastante dura
    los
    volveos a casa negros
    refugiados
    sucios inmigrantes
    solicitantes de asilo
    exprimiendo nuestro país
    negratas con las manos fuera
    huelen raro
    salvaje
    destrozaron su país y ahora quieren
    destrozar el nuestro
    cómo es que las palabras
    las miradas sucias
    caen rodando de vuestras espaldas
    quizá porque el golpe es más blando
    que un miembro arrancado
    o las palabras son más tiernas
    que catorce hombres entre
    tus piernas
    o los insultos son más fáciles
    de tragar
    que escombros
    que huesos
    que tu cuerpo infantil
    en pedazos.
    quiero ir a casa,
    pero la casa es la boca de un tiburón
    la casa es el cañón de la pistola
    y nadie se iría de casa
    salvo que la casa te persiga hasta la costa
    salvo que la casa te diga
    que muevas más deprisa las piernas
    deja la ropa atrás
    arrástrate por el desierto
    vadea los océanos
    ahógate
    sálvate
    sé hambre
    mendiga
    olvida el orgullo
    tu supervivencia es más importante
    nadie se va de casa hasta que la casa es una voz sudorosa en el oído
    que dice:
    vete,
    huye de mí ahora
    no sé en qué me he convertido
    pero sé que cualquier lugar
    es más seguro que aquí.

    Traducción del inglés de Berna Wang, con licencia Creative Commons. Más información sobre la poeta somalí Warsan Shire.

    home

    no one leaves home unless
    home is the mouth of a shark
    you only run for the border
    when you see the whole city running as well
    your neighbours running faster than you
    breath bloody in their throats
    the boy you went to school with
    who kissed you dizzy behind the old tin factory
    is holding a gun bigger than his body
    you only leave home
    when home won’t let you stay.
    no one leaves home unless home chases you
    fire under feet
    hot blood in your belly
    it’s not something you ever thought of doing
    until the blade burnt threats into
    your neck
    and even then you carried the anthem under
    your breath
    only tearing up your passport in an airport toilets
    sobbing as each mouthful of paper
    made it clear that you wouldn’t be going back.
    you have to understand,
    that no one puts their children in a boat
    unless the water is safer than the land
    no one burns their palms
    under trains
    beneath carriages
    no one spends days and nights in the stomach of a truck
    feeding on newspaper unless the miles travelled
    means something more than journey.
    no one crawls under fences
    no one wants to be beaten
    pitied
    no one chooses refugee camps
    or strip searches where your
    body is left aching
    or prison,
    because prison is safer
    than a city of fire
    and one prison guard
    in the night
    is better than a truckload
    of men who look like your father
    no one could take it
    no one could stomach it
    no one skin would be tough enough
    the
    go home blacks
    refugees
    dirty immigrants
    asylum seekers
    sucking our country dry
    niggers with their hands out
    they smell strange
    savage
    messed up their country and now they want
    to mess ours up
    how do the words
    the dirty looks
    roll off your backs
    maybe because the blow is softer
    than a limb torn off
    or the words are more tender
    than fourteen men between
    your legs
    or the insults are easier
    to swallow
    than rubble
    than bone
    than your child body
    in pieces.
    i want to go home,
    but home is the mouth of a shark
    home is the barrel of the gun
    and no one would leave home
    unless home chased you to the shore
    unless home told you
    to quicken your legs
    leave your clothes behind
    crawl through the desert
    wade through the oceans
    drown
    save
    be hunger
    beg
    forget pride
    your survival is more important
    no one leaves home until home is a sweaty voice in your ear
    saying-
    leave,
    run away from me now
    i dont know what i’ve become
    but i know that anywhere
    is safer than here.

  • Fútbol y poesía (I)

    Fútbol y poesía (I)

    No soy un futbolero, pero ahora que todo el mundo va a hablar del Mundial de fútbol que empieza en Rusia, he pensado que sería interesante ver cómo ligamos el fútbol y la poesía.

    Este año, aparte de celebrarse el mundial de fútbol, también es el año del 20 aniversario de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos. Han pasado dos décadas y, todavía, defender los derechos humanos en Rusia sigue siendo una actividad de alto riesgo. Las personas que a pesar de todo desempeñan esa valiosa labor en Rusia son enjuiciadas por cargos falsos, difamadas por las autoridades, atacadas e incluso asesinadas. ¿No os lo creéis? Leed lo que Amnistía Internacional dice al respecto.

    Por otro lado, el fútbol ha estado presente en la literatura y en escritores ‘serios’ como Albert Camus («Lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol«), Pasolini, Roberto Bolaño, Handke, Javier Marías, Anna Maria Moix, Eduardo Galeano, … y poetas como:

    Oda a Platko – Rafael Alberti

    Ni el mar,
    que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
    Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.
    Ni el mar, ni el viento, Platko,
    rubio Platko de sangre,
    guardameta en el polvo,
    pararrayos.
    No nadie, nadie, nadie.
    Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
    Camisetas reales,
    contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
    Platko, Platko lejano,
    rubio Platko tronchado,
    tigre ardiente en la yerba de otro país.
    ¡ Tú, llave, Platko, tu llave rota,
    llave áurea caída ante el pórtico áureo !
    No nadie, nadie, nadie,
    nadie se olvida, Platko.
    Volvió su espalda al cielo.
    Camisetas azules y granas flamearon,
    apagadas sin viento.
    El mar, vueltos los ojos,
    se tumbó y nada dijo.
    Sangrando en los ojales,
    sangrando por ti, Platko,
    por ti, sangre de Hungría,
    sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
    temieron las insignias.
    No nadie, Platko, nadie,
    nadie se olvida.
    Fue la vuelta del mar.
    Fueron diez rápidas banderas
    incendiadas sin freno.
    Fue la vuelta del viento.
    La vuelta al corazón de la esperanza.
    Fue tu vuelta.
    Azul heróico y grana,
    mando el aire en las venas.
    Alas, alas celestes y blancas,
    rotas alas, combatidas, sin plumas,
    escalaron la yerba.
    Y el aire tuvo piernas,
    tronco, brazos, cabeza.
    ¡ Y todo por ti, Platko,
    rubio Platko de Hungría !
    Y en tu honor, por tu vuelta,
    porque volviste el pulso perdido a la pelea,
    en el arco contrario al viento abrió una brecha.
    Nadie, nadie se olvida.
    El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
    Las insignias.
    Las doradas insignias, flores de los ojales,
    cerradas, por ti abiertas.
    No nadie, nadie, nadie,
    nadie se olvida, Platko.
    Ni el final: tu salida,
    oso rubio de sangre,
    desmayada bandera en hombros por el campo.
    ¡ Oh, Platko, Platko, Platko
    tú, tan lejos de Hungría !
    ¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
    Nadie, nadie se olvida,
    no, nadie, nadie, nadie.

     

    Elegía al guardameta – Miguel Hernández

    Tu grillo, por tus labios promotores,
    de plata compostura,
    árbitro, domador de jugadores,
    director de bravura,
    ¿no silbará la muerte por ventura?
    En el alpiste verde de sosiego,
    de tiza galonado
    para siempre quedó fuera del juego
    sampedro, el apostado
    en su puerta de cáñamo anudado.
    Goles para enredar en sí, derrotas,
    ¿no la mundial moscarda?
    que zumba por la punta de las botas,
    ante su red aguarda
    la portería aún, araña parda.
    Entre las trabas que prendió la meta
    de una esquina a otra esquina,
    por su sexo al balón, a su bragueta
    asomado, se arruina,
    su redondez airosamente orina.
    Delación de las faltas, mensajeras
    de colores, plurales,
    amparador del aire en vivos cueros,
    en tu campo, imparciales,
    agitaron de córner las señales.
    Ante tu puerta se formó un tumulto
    de breves pantalones
    donde bailan los príapos su bulto
    sin otros eslabones
    que los de sus esclavas relaciones.
    Combinada la brisa en su envoltura
    bien, y mejor chutada,
    la esfera terrenal de su figura
    ¡cómo! fue interceptada
    por lo pez y fugaz de tu estirada.
    Te sorprendió el fotógrafo el momento
    más bello de tu historia
    deportiva, tumbándote en el viento
    para evitar victoria,
    y un ventalle de palmas te aireó gloria.
    Y te quedaste en la fotografía,
    a un metro del alpiste,
    con tu vida mejor en vilo, en vía
    ya de tu muerte triste,
    sin coger el balón que ya cogiste.
    Fue un plongeón mortal. Con ¡cuánto tino!
    y efecto, tu cabeza
    dio al poste. Como un sexo femenino,
    abrió la ligereza
    del golpe una granada de tristeza.
    Aplaudieron tu fin por tu jugada.
    Tu gorra, sin visera,
    de tu manida testa fue lanzada,
    como oreja tercera,
    al área que a tus pasos fue frontera.
    Te arrancaron cogido por la punta,
    el cabello del guante,
    si inofensiva garra, ya difunta,
    zarpa que a lo elegante
    corroboraba tu actitud rampante.
    ¡Ay fiera! en tu jauleón medio de lino
    se eliminó tu vida.
    Nunca más, eficaz como un camino,
    harás una salida
    interrumpiendo el baile apolonida.
    Inflamado en amor por los balones
    sin mano que lo imante,
    no implicarás su viento a tus riñones,
    como un seno ambulante
    escapado a los senos de tu amante.
    Ya no pones obstáculos de mano
    al ímpetu, a la bota
    en los que el gol avanza. Pide en vano,
    tu equipo en la derrota,
    tus bien brincados saques de pelota.
    A los penaltys que tan bien parabas
    acechando tu acierto,
    nadie más que la red le pone trabas,
    porque nadie ha cubierto
    el sitio, vivo, que has dejado, muerto.
    El marcador, al número contrario,
    le acumula en la frente
    su sangre negra. Y ve el extraordinario,
    el sampedro suplente,
    vacío que dejó tu estilo ausente.

     

    Domingos por la tarde – Luis García Montero

    A veces las infancias escapan de sí mismas
    y corren por la lluvia como en fuera de juego
    sin oír las sirenas de los árbitros.
    Es verdad que son mares en un vaso de agua,
    pero hay olas que tienen esa espuma
    de las alineaciones,
    paraísos que aguardan los despachos
    del último minuto
    o días que amanecen
    con la tranquilidad de un tres a cero,
    de un cinco a cero en punto de la tarde.
    Por lo demás también hay labios
    en el extremo izquierda del domingo,
    lesiones en las dudas del mañana,
    pasados que regresan
    igual que una llamada de teléfono.
    – ¿Y lo de ayer? Sonríe la memoria,
    cuando parece amiga del equipo contrario.
    Las verdades del área
    son rectas de dudosa geometría,
    como ardientes amores de ficción
    en manos de un penalti.
    Por eso saben mucho
    de la felicidad y la belleza.
    No conviene que demos a estas cosas
    un valor excesivo.
    Son noventa minutos en un vaso de agua.
    Pero a mí me han quitado muchas veces la sed.

     

    Contraoda del poeta de la Real Sociedad – Gabriel Celaya

    Y recuerdo también nuestra triple derrota
    en aquellos partidos frente al Barcelona
    que si nos ganó, no fue gracias a Platko
    sino por diez penaltis claros que nos robaron.
    Camisolas azules y blancas volaban
    al aire, felices, como pájaros libres,
    asaltaban la meta defendida con furia
    y nada pudo entonces toda la inteligencia
    y el despliegue de los donostiarras
    que luchaban entonces contra la rabia ciega
    y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
    Todos lo recordamos y quizá más que tú,
    mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
    porque estaba allí, porque vi lo que vi,
    lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
    recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
    y hay algo que no cambian los falsos resultados.

    Espero que estos poemas te animen a formar parte del #EquipoValiente que jugará el Mundial de los derechos humanos en Rusia. Firma para exigir a Putin que respete sus obligaciones internacionales.

    La próxima semana seguiremos jugando con el #EquipoValiente. Espero encontrarte. Hasta pronto.

  • Poemareflexiona con… Gaspar M. de Jovellanos

    Poemareflexiona con… Gaspar M. de Jovellanos

    Gaspar Melchor de Jovellanos, ​ (Gijón, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811), fue un escritor, jurista y político ilustrado español. A pesar de ser poco conocido por su obra poética, también nos dejó algunos poemas para el recuerdo.

    Hoy destacamos uno de sus pensamientos escrito entre poema y poema.

    A pesar de los dos siglos que hace que lo escribió, sigue siendo de candente actualidad en la España del 2018:

    La opresión de mi inocencia amenaza la suya, y el atropellamiento de mi libertad pone en peligro y hace vacilante la de todos mis conciudadanos.

    8 de octubre de 1801, al rey Carlos IV desde su arresto en el Castillo de Bellver (Palma de Mallorca).

  • 13 preguntas y un poeta, Santiago Arroyo: «Tengo un único fin, erizar los sentidos»

    13 preguntas y un poeta, Santiago Arroyo: «Tengo un único fin, erizar los sentidos»

    Hoy entrevistamos a Santiago Arroyo Dorado que acaba de publicar el poemario El Donante de Sentidos en ediciones Mouse. Poeta malagueño que trabaja de vigilante de seguridad en hospitales de Málaga y padre de dos hijos. Él mismo se define así:

    Solo necesito una ajada mochila, un lápiz roído por la constancia y un cuaderno con los renglones torcidos, porque hay demasiado mundo y poco cielo.

    Antes de entrar de lleno en la entrevista, le tengo que comentar que me ha sorprendido mucho que todos sus poemas acaben con ‘Amén’, ¿por qué?

    Es muy sencillo, mis poemas nacen de mis vísceras, como si fueran oraciones, una vez terminé uno de esa forma con un amén al final, lo he guardado como seña de identidad.

    Perfecto, pues hablando de señas de identidad, vamos a comenzar la entrevista. ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Pues verás, tengo 56 años, hijo de emigrantes andaluces, en la actualidad vivo en Málaga desde el año 1974. Aunque nacido en Vitoria, Álava, el 30 de noviembre de 1961, soy malagueño, porque los malagueños nacemos donde queremos. Hijo de emigrantes de una pedanía de la provincia de Córdoba, Albendín, llevo residiendo en Málaga desde 1974 tras vivir en diferentes ciudades en mi infancia: Vitoria, Reims (Francia) y Pamplona.

    Mi actividad literaria empezó muy tarde, en el año 2003. A raíz de la muerte inesperada de una amiga en accidente de moto escribí mi primer poema, muy básico. Después de aquel suceso, no podía dejar de escribir, de hecho llegué a pensar que todo era como resultado de algún tumor cerebral que me oprimía alguna parte del cerebro… ja ja ja es broma. Pero es cierto que estaba enormemente sorprendido, ya no decir mi entorno más próximo. Mi mujer me conoce desde 1986 y sabía que no había escrito nunca, hasta el punto que al principio pensó que hacía copio-pego de diferentes cosas navegando por Internet. Hasta que, en el aniversario de boda del 2004, estábamos cenando en un Mesón, llovía, frente a mi había una ventana de medio punto y empecé a mascullar letras. Al llegar a casa escribí todas aquellas sensaciones que me produjeron los elementos y ahí se convenció. He seguido escribiendo, muy espaciadamente, hasta que en noviembre del año pasado encontré Poémame y desde entonces es una eclosión de letras y evolución en mi forma de escribir que me han llevado a publicar mi primer libro “El Donante de Sentidos”

    Poeta vagabundo de versos,
    títere de silencios,
    en su soledad de musa
    anheló sanar su inspiración
    renegada de palabras y letras.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas fueron Federico García Lorca, Miguel Hernández y sobre todo Gustavo Adolfo Bécquer.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Bufff quizás eso lo debería definir los lectores, pero si hay una palabra es intimista, una gran amiga me dijo una ocasión que escribo como si yo fuera la única persona que fuera a leerlo.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí claro que evoluciona y debe hacerlo si no quiere desaparecer como poeta. He evolucionado en mis figuras poéticas, básicamente, en transgredir ésas figuras con escritura un tanto abstracta en ocasiones.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Depende, en ocasiones liberado, otras agotado…. no sé depende de cómo o por qué haya escrito. No soy de corregir mucho, cuido que no se repitan palabras, expresiones, repaso las comas hecho que para mí son muy importantes porque creo que le dan fuerza a los poemas.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
    Un único fin, transmitir, no dejar indiferente, erizar los sentidos.

    Vida que transita por una vía
    con estación en el olvido,
    vida escrita, sangrada,
    con renglones arrugados.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No siempre el poeta es buen trovador de sus propias letras, pero sí es cierto que un buen poema bien expresado en voz alta es una pequeña obra de arte.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Pues que son una maravilla, poder hacer llegar a lugares y personas, que de otra forma sería impensable no solo hacerles llegar mis poemas, sino incluso conocerlos, hablar con personas de cualquier parte del mundo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Como no podría ser de otra forma, de Poémame, tengo un elenco de poetas a los que soy afín, pero mi debilidad, mi espejo es Ze Pequeño, conocida en las redes como @pequenho_ze y el primer poema de mi admirada amiga que hizo que deseara quedarme a vivir entre sus versos es “En crujidos

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Releyendo “Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que se olvide de encorsetar sus poemas, que los sangre, que crezcan manteniendo sus sentidos receptivos a toda forma de escritura.

    El amor perdurable
    es el no paladeado,
    sobrevive anudado al deseo,
    a la ausencia de recuerdos.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Un desastre y la poesía totalmente abandonada por parte de la industria.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Por qué escribo….

    Buscar el silencio
    en el ruido de tu ausencia,
    cerrar los ojos
    para mirarte en cada verso.

    Por último, y fuera del cuestionario, nos gustaría que se autograbase recitando un poema que usted haya escrito y sea especial por algún motivo y nos explicase el motivo para nuestro canal de Youtube.

    Voy a recitar Bandera blanca, un poema escrito a tres manos en Poémame con @pequenho_ze y @hotel_k:

    Bandera blanca

    Las riendas aprietan
    el polvo de los zapatos,
    el corazón emparedado
    en la última despedida,
    ha amordazado todos los ünguentos
    que tenía preparado,
    para la posible caída sin red
    desde este extraño trapecio.

    La importancia del camino
    ha cedido a las paredes,
    y todo son muros pesados que se ciernen
    a ambos lados
    de mi complementariedad.

    De latidos absortos,
    paralizados en laberintos,
    ladrillos de silencios con los que
    se alimentaron nuestros diques,
    sima de nuestro perdón bastardo,
    hoquedad de cielos y promesas.

    ¿Y ahora qué?,
    no se pueden levantar imperios
    cuando la fractura se ha extrapolado
    en un no volver.

    Me cosí ambas manos a la espalda
    para no desgarrar las distancias
    -cada vez más largas-
    con besos de aire,
    con una ineludible culpabilidad
    que se esconde tras una dignidad
    demasiado canalla para ser certera.

    Levantando estaciones
    donde esperarnos,
    sin renunciar al billete de vuelta
    a la casilla de salida.

    Será mejor hacer ovillos de silencio
    y tomar carreteras secundarias
    con los ojos vendados.

    Muerdo las penas para conservar
    el sabor de la última palabra,
    y me quedo a observar cómo arden
    las últimas fuerzas.

    Quemando mis naves
    como acto desesperado
    de habitar en tu isla,
    clavar mi bandera blanca,
    derribar despedidas,
    recolectando esperanza
    para plantarla en tu orilla.

    Amén

    Muchas gracias, Santiago. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • La jodida intensidad de vivir, de Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    La jodida intensidad de vivir, de Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    Poemario, diario y novela, La jodida intensidad de vivir (Vaso Roto) es la obra que Beltrán compone después de treinta años, no sólo como desahogo como veremos más adelante.

    ¿Cómo se puede resistir el miedo cuando la muerte ha dejado de ser una abstracción?

    Creo que me salvé porque no tuve más remedio que buscar la autenticidad en cada palabra. Esta era la única salida posible.

    A Esteban Beltrán (Madrid, 1961) le conocí antes de que escribiera su primer poemario y de esto hace más de 30 años. El próximo 7 de junio a las 19h estaremos juntos presentando el segundo, La jodida intensidad de vivir, en la librería Laie de Barcelona. Ya veis, el chico trabaja a fuego lento.

    El primero, Marian o la muerte que no admite olvido, fue publicado por Félix Grande en Cuadernos Hispanoamericanos en la década de los 80. El segundo, éste, ahora en Vaso Roto.

    Estos poemas funcionan como una especie de conjuro. Me interesan especialmente los contrastes entre lo ordinario y lo extraordinario, y el modo de reunir los miedos existenciales con los sucesos más simples

    – Belén Gopegui

    También es profesor de derechos humanos en universidades de España y Argentina; el año 2009 publicó con Debate el ensayo Derechos torcidos: tópicos, medias verdades y mentiras sobre pobreza, política y derechos humanos. Además, Esteban se dedica a identificar y tratar de someter a la justicia a verdugos y apoyar a sus víctimas a través de su trabajo como director de Amnistía Internacional donde le conocí y trabajamos años muy duros hace 36 años.

    La jodida intensidad de vivir es un buen título para este libro, para este poemario, diario y novela. Os lleváis tres libros al precio de uno.

    Él mismo nos dice que este libro es una forma de hacer visible el caos dentro de sí y hacerse la ilusión de que lo manejaba. Todo ocurrió a la vez:

    • la insensatez de amar a quien idolatraba lo instantáneo y deseaba morir (de forma real), Polonia;
    • la muerte inesperada de un inmortal amigo de la infancia, V;
    • seis meses de agonía consciente junto a la mujer de su vida, M.

    Muchos de mis lectores ya conocéis mi inclinación hacia el mundo oriental por muchos de los detalles que voy dejando aparecer en mis artículos. Yo, que llevo años trabajando la caligrafía china, la influencia oriental en mi poesía no publicada y mi dedicación a la obra de Gary Snyder, creo que puedo definir a Esteban como un producto kintsugi.

    La historia del kintsugi se remonta a finales del siglo XV cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a China dos de sus tazones de té favoritos para ser reparados. Los tazones volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los hacían desagradables a la vista. El resultado no fue de su agrado, así que buscó artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas, convertida en arte. Esta técnica y arte de reparación de los objetos fue tan apreciada que algunos llegaron al punto de ser acusados de romper cerámica para luego poderla reparar con dicho método, dándole así un nuevo valor. El kintsugi forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.

    La jodida intensidad de vivir, Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    Por eso Esteban es el resultado del kintsugi. Un Esteban roto por sus vivencias, ha reparado parte de su historia personal con un libro prosapoético, La jodida intensidad de vivir.  El autor post este poemario tiene más valor que el primero, el original, porque ha tenido el coraje de desnudar sus sentimientos ante el público lector.

    La jodida intensidad de vivir es un texto al que el lector se ha de enfrentar sin convencionalismos, sin prejuicios. Es una poesía clara y sencilla, sin florituras ni metáforas. Poesía con una prosa brutal. Los poemas son difíciles de entender individualmente, todos están dentro de un contexto, una especie de novela poetizada, prosa versificada que explica la relación con Polonia, la pérdida de V y los seis meses de agonía con M.

    La jodida intensidad de vivir es un poemario dividido en tres partes:

    1. Lo extraordinario como siempre: el testamento a Lucia.
    2. Lo ordinario como siempre: el amor como locura y cómo se deteriora.
    3. UCI: amor, muerte y esperanza.

    En definitiva, La jodida intensidad de vivir no es un libro reflexión, es un libro escrito en directo mientras van sucediendo las cosas. En este libro, también descubrimos que Esteban Beltrán no es un escritor vocacional, lo es por necesidad. Utiliza los recursos lingüísticos para domar, dominar, domesticar los demonios de sus recuerdos. Es un libro que sale de las tripas.

    Antes de finalizar, no quiero que os llevéis una idea negativa o pesimista del libro, todo lo contrario, La jodida intensidad de vivir es un libro sobre el que la esperanza sobrevuela y finalmente llega al lector.


    Si vivís en Barcelona (Cataluña), no dejéis de asistir a la presentación del libro el jueves día 7 de junio a las 19h en la Librería Laie.

  • Slam Poetry y la memoria histórica de España

    Slam Poetry y la memoria histórica de España

    Ahora hace casi un año, el mes de junio de 2017, se celebró la final del Slam Poetry España en Ciudad Real. Allí un chaval de Jaén, el poeta José Flores, consiguió alzarse con el primer premio con un poema, en el minuto 22:40 sobre su abuelo enterrado en una cuneta, la tan reivindicada memoria histórica.

    Flores nos habló de “los huesos que quedan por desenterrar de las cunetas de nuestra memoria” y acabó su lectura con un alegato que puso la piel de gallina a buena parte del público.

    Abrid una fosa y abrid otra puta fosa, cerrad esta herida y devolvedme su honra porque no podéis devolverme su vida.

    Un Slam Poetry es un torneo de poesía en el que los participantes se enfrentan a micrófono abierto implicando al público que es el que vota. Se hace por rondas donde cada poeta tiene tres minutos para leer su poema y aquellos que reciben las mejores notas pasan a la siguiente ronda.

    Otra característica de los slams, al ser poesía oral interpretada, es que muchos poetas no publican sus trabajos porque no son completos sin la interpretación.

    Para saber más de este evento, leed este artículo del Diario digital Ciudad Real.

    Además, si queréis saber si alguien de vuestra familia está entre las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, podéis consultar esta base de datos con referencias a documentación y archivos que ha elaborado la asociación Innovation and Human Rights. La tenéis aquí.