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Hoy entrevistamos a Santiago Arroyo Dorado que acaba de publicar el poemario El Donante de Sentidos en ediciones Mouse. Poeta malagueño que trabaja de vigilante de seguridad en hospitales de Málaga y padre de dos hijos. Él mismo se define así:

Solo necesito una ajada mochila, un lápiz roído por la constancia y un cuaderno con los renglones torcidos, porque hay demasiado mundo y poco cielo.

Antes de entrar de lleno en la entrevista, le tengo que comentar que me ha sorprendido mucho que todos sus poemas acaben con ‘Amén’, ¿por qué?

Es muy sencillo, mis poemas nacen de mis vísceras, como si fueran oraciones, una vez terminé uno de esa forma con un amén al final, lo he guardado como seña de identidad.

Perfecto, pues hablando de señas de identidad, vamos a comenzar la entrevista. ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

Pues verás, tengo 56 años, hijo de emigrantes andaluces, en la actualidad vivo en Málaga desde el año 1974. Aunque nacido en Vitoria, Álava, el 30 de noviembre de 1961, soy malagueño, porque los malagueños nacemos donde queremos. Hijo de emigrantes de una pedanía de la provincia de Córdoba, Albendín, llevo residiendo en Málaga desde 1974 tras vivir en diferentes ciudades en mi infancia: Vitoria, Reims (Francia) y Pamplona.

Mi actividad literaria empezó muy tarde, en el año 2003. A raíz de la muerte inesperada de una amiga en accidente de moto escribí mi primer poema, muy básico. Después de aquel suceso, no podía dejar de escribir, de hecho llegué a pensar que todo era como resultado de algún tumor cerebral que me oprimía alguna parte del cerebro… ja ja ja es broma. Pero es cierto que estaba enormemente sorprendido, ya no decir mi entorno más próximo. Mi mujer me conoce desde 1986 y sabía que no había escrito nunca, hasta el punto que al principio pensó que hacía copio-pego de diferentes cosas navegando por Internet. Hasta que, en el aniversario de boda del 2004, estábamos cenando en un Mesón, llovía, frente a mi había una ventana de medio punto y empecé a mascullar letras. Al llegar a casa escribí todas aquellas sensaciones que me produjeron los elementos y ahí se convenció. He seguido escribiendo, muy espaciadamente, hasta que en noviembre del año pasado encontré Poémame y desde entonces es una eclosión de letras y evolución en mi forma de escribir que me han llevado a publicar mi primer libro “El Donante de Sentidos”

Poeta vagabundo de versos,
títere de silencios,
en su soledad de musa
anheló sanar su inspiración
renegada de palabras y letras.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

Mis primeras lecturas fueron Federico García Lorca, Miguel Hernández y sobre todo Gustavo Adolfo Bécquer.

¿Cómo definiría a su poesía?

Bufff quizás eso lo debería definir los lectores, pero si hay una palabra es intimista, una gran amiga me dijo una ocasión que escribo como si yo fuera la única persona que fuera a leerlo.

¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

Sí claro que evoluciona y debe hacerlo si no quiere desaparecer como poeta. He evolucionado en mis figuras poéticas, básicamente, en transgredir ésas figuras con escritura un tanto abstracta en ocasiones.

¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

Depende, en ocasiones liberado, otras agotado…. no sé depende de cómo o por qué haya escrito. No soy de corregir mucho, cuido que no se repitan palabras, expresiones, repaso las comas hecho que para mí son muy importantes porque creo que le dan fuerza a los poemas.

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Un único fin, transmitir, no dejar indiferente, erizar los sentidos.

Vida que transita por una vía
con estación en el olvido,
vida escrita, sangrada,
con renglones arrugados.

¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

No siempre el poeta es buen trovador de sus propias letras, pero sí es cierto que un buen poema bien expresado en voz alta es una pequeña obra de arte.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

Pues que son una maravilla, poder hacer llegar a lugares y personas, que de otra forma sería impensable no solo hacerles llegar mis poemas, sino incluso conocerlos, hablar con personas de cualquier parte del mundo.

¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

Como no podría ser de otra forma, de Poémame, tengo un elenco de poetas a los que soy afín, pero mi debilidad, mi espejo es Ze Pequeño, conocida en las redes como @pequenho_ze y el primer poema de mi admirada amiga que hizo que deseara quedarme a vivir entre sus versos es “En crujidos

¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

Releyendo “Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena.

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

Que se olvide de encorsetar sus poemas, que los sangre, que crezcan manteniendo sus sentidos receptivos a toda forma de escritura.

El amor perdurable
es el no paladeado,
sobrevive anudado al deseo,
a la ausencia de recuerdos.

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

Un desastre y la poesía totalmente abandonada por parte de la industria.

¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

Por qué escribo….

Buscar el silencio
en el ruido de tu ausencia,
cerrar los ojos
para mirarte en cada verso.

Por último, y fuera del cuestionario, nos gustaría que se autograbase recitando un poema que usted haya escrito y sea especial por algún motivo y nos explicase el motivo para nuestro canal de Youtube.

Voy a recitar Bandera blanca, un poema escrito a tres manos en Poémame con @pequenho_ze y @hotel_k:

Bandera blanca

Las riendas aprietan
el polvo de los zapatos,
el corazón emparedado
en la última despedida,
ha amordazado todos los ünguentos
que tenía preparado,
para la posible caída sin red
desde este extraño trapecio.

La importancia del camino
ha cedido a las paredes,
y todo son muros pesados que se ciernen
a ambos lados
de mi complementariedad.

De latidos absortos,
paralizados en laberintos,
ladrillos de silencios con los que
se alimentaron nuestros diques,
sima de nuestro perdón bastardo,
hoquedad de cielos y promesas.

¿Y ahora qué?,
no se pueden levantar imperios
cuando la fractura se ha extrapolado
en un no volver.

Me cosí ambas manos a la espalda
para no desgarrar las distancias
-cada vez más largas-
con besos de aire,
con una ineludible culpabilidad
que se esconde tras una dignidad
demasiado canalla para ser certera.

Levantando estaciones
donde esperarnos,
sin renunciar al billete de vuelta
a la casilla de salida.

Será mejor hacer ovillos de silencio
y tomar carreteras secundarias
con los ojos vendados.

Muerdo las penas para conservar
el sabor de la última palabra,
y me quedo a observar cómo arden
las últimas fuerzas.

Quemando mis naves
como acto desesperado
de habitar en tu isla,
clavar mi bandera blanca,
derribar despedidas,
recolectando esperanza
para plantarla en tu orilla.

Amén

Muchas gracias, Santiago. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


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