Categoría: Poemas

  • 5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    5 poemas de Karoline Günderrode, «Tian»

    Caroline o Karoline Friederike Louise Maximiliane von Günderrode, que usó el pseudónimo de Tian (Karlsruhe, 11 de febrero de 1780 – Winkel, 26 de julio de 1806) fue una poeta alemana del Romanticismo.

    Hija de nobles, ingresa a los dieciséis años como pensionista en el convento de Cronstett. Cinco años después conoce a Bettina Brentano. La relación entre ambas dará lugar a una apasionada correspondencia y a una novela que Bettina escribirá años después, con aquellas cartas: Die Günderrode, 1840 (libro que Karoline nunca verá).

    Karoline Günderrode

    En el verano de 1806, el hombre al que ama, el filósofo Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), decide regresar al lado de su esposa. Karoline, que tiene veintiséis años, se apuñala el corazón y deja su cuerpo a las aguas del Rhin. Como correspondía entonces a los suicidas, no fue enterrada en tierra sagrada.

    Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conociera por el poeta Herder.

    Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.

    Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.

    Y mi padre, el éter, a todos con veneración

    doy gracias; ahí he vivido con vosotros.

    Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.

    Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.

    Creuzer, un erudito renombrado en toda Europa, hizo todo cuanto pudo para evitar que se publicase su obra póstuma, Meleté (Μελετή), una mezcla de verso y prosa donde Karoline relataba su romance con Creuzer, que aparecía bajo el nombre de Eusebio. Hubo que esperar cien años para que su obra fuera publicada en 1906.


    ROJO VIVO

    Tú, rojo fuerte,
    hasta la muerte
    se te parecerá mi amor,
    no palidecerá el color,
    hasta la muerte,
    tú, carmín fuerte,
    se te parecerá mi amor.

    AMOR EN TODAS PARTES

    ¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos?
    Contemplar las coronas de flores de la vida,
    y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna,
    ¿y no debo, además, despertar a la desesperación?

    ¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido?
    ¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras,
    implorar a otros dioses otros placeres,
    acaso pedir nuevas delicias a los muertos?

    Descendí, pero incluso en el reino de Plutón,
    en el lecho de las noches la pasión arde;
    anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.

    Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor,
    e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia,
    en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.

    – Poema enviado a su amiga Bettina, antes de suicidarse.

    AMOR

    ¡Oh, rica pobreza! ¡Dichoso recibir que sólo da!
    ¡En el temor valentía! ¡Prisionera en libertad!
    En el silencio palabras,
    durante el día apocadas
    venciendo, vacilando sin paz.

    Viviente muerte que pasa en dichosa vida,
    leal en oponerse, en la necesidad sibarita.
    Disfrutando de languidecer,
    no terminar nunca de ver
    vida en el sueño, en doble vida.

    ANTES, Y AHORA

    Era Tierra un vericueto escabroso,
    sobre la montaña brillaba Cielo,
    a un lado un precipicio era Infierno,
    y a ellos conducían caminos rigurosos.
    Pero es distinto todo ahora, Cielo
    se ha derrumbado, el precipicio se llenó,
    es fácil de andar cubierto de razón.
    Se demolieron alturas sagradas,
    vence la razón en la tierra plana,
    todo lo mide, por pies y por yardas.

    A CREUZER

    Ay, amigo, la tarde veo enrojecer más hondo en el Oeste,
    con una sonrisa sería, irse apagando con triste sonrisa;
    Oh, debo entonces preguntar por qué se vuelve todo turbio y oscuro.
    Pero guarda silencio y llora en mí burbujas de rocío.


    Referencias

    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)», de Árdora Ediciones, libro de mi biblioteca personal, y de la Wikipedia.

  • 4 poemas de Tarana Turan Rahimli, poeta azerbaiyana

    4 poemas de Tarana Turan Rahimli, poeta azerbaiyana

    Tarana Turan Rahimlies una poeta, escritora, periodista, traductora, crítica literaria, profesora y académica de Azerbaiyán. Es Doctora en Filología, Profesora Asociada de Azerbaiyán y Catedrática de Literatura Mundial de la Universidad Pedagógica Estatal de Azerbaiyán.

    Autora de 7 libros y de aproximadamente 400 artículos, así como editora y revisora ​​de 20 monografías y libros de poesía y miembro activa de la Agencia Literaria Internacional de Turquía, su trabajo se ha publicado en más de 25 países.


    NO FUIMOS CREADOS EL UNO PARA EL OTRO

    Somos seres humanos que provenimos de dos mundos diferentes,

    es oscuro en un mundo, es luminoso en otro.

    Dos corazones diferentes, dos opiniones diferentes,

    no fuimos creados el uno para el otro.

    Mis deseos son como un barco sin velas.

    Tus olas no pueden impulsarme.

    Este amor puede convertirse en una pena como una ruptura,

    no fuimos creados el uno para el otro.

    No quiero que el ardor del amor te calcine

    no puedo soportar las llamas del amor.

    ¿Quién oyó del verano y el invierno juntos?

    No fuimos creados el uno para el otro.

    Creo que todas las personas en mi camino son ángeles,

    pero para ti todas las personas a tu alrededor son estafadores.

    ¿De qué sirve engañarse a sí mismo?

    No fuimos creados el uno para el otro.

    Cada uno de nosotros tiene un espíritu diferente, no nos despedacemos

    no nos empujemos unos a otros en el tren de la vida.

    No tracemos un camino cuyo final se advierta de antemano

    no fuimos creados el uno para el otro.

    VIDA Y MUERTE

    La vida es comenzar a existir

    de la nada.

    La muerte es valorar todo en la vida

    en el último instante de la vida.

    La vida es el camino

    que sabes a donde te lleva.

    El camino está lleno de deseos

    que presionan nuestro endeble corazón,

    El amor es superar la muralla del corazón

    para aproximarse al corazón.

    Cumplir años es

    acercarse a la muerte paso a paso.

    COMO SI ESTE AMOR ESTUVIERA AL BORDE DE LA MUERTE

    Como si este amor estuviera al borde de la muerte.

    Ve, no dejes que tus ojos sean cubiertos de sangre.

    Ahora no existe la costumbre de consolar o esperanzar,

    no te hagas daño, no me desgastes.

    Ahora mis sentimientos han sido congelados,

    no se derretirán ni siquiera si los extiendo al sol.

    Llenaste mi corazón con tanto dolor,

    ningún amor es capaz de penetrar en mi corazón.

    He visto una tumba dentro de tus ojos,

    no insistas en decir «te amo».

    Como si este amor estuviera al borde de la muerte.

    Ve, no dejes que tus ojos se cubran de sangre.

    ESTOY EN UN BOSQUE EXTRAÑO

    Estoy en un bosque extraño,

    las hachas cortan el dolor.

    Quién dice que tengo corazón

    es congoja que punza bajo mi pecho.

    Estoy harta de mí

    cada día descubro un nuevo dolor.

    Cuando quiero dormir

    el desconsuelo cierra mis ojos.

    Estoy dentro del conflicto,

    mi amante me regaló desolación

    Quién dice que estoy llorando.

    Es la pesadumbre la que derrama las lágrimas.

    Traducción: Mariela Cordero.

  • La poesía romántica de Bécquer

    La poesía romántica de Bécquer

    Es inevitable hablar de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer sin pensar en el Romanticismo, o hablar de la poesía romántica española sin pensar en Gustavo Adolfo Bécquer.

    Permitidme recordar un instante que el Romanticismo surge, en parte, en contraposición al movimiento conocido como la Ilustración, donde la razón se tomaba como prácticamente el único medio para explicar y conocer la realidad, y llega marcado por la pasión, la concepción y la visión idealizada de la vida y del mundo, cosa que despierta cierto rechazo hacia el mundo real, y las ansias de libertad y evasión, fruto justamente del desacuerdo y el descontento con la realidad. Bécquer es considerado uno de los máximos exponentes de este movimiento literario en España, (concretamente, del llamado Romanticismo tardío, que ocupó la segunda mitad del s. XIX), tanto en el género poético (Rimas) con en narrativa (Leyendas).

    Nacido en Sevilla, un 17 de febrero de 1836, perdió muy pronto a sus padres, cosa que propició que se uniera mucho a su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, compañero de inquietudes artísticas y experiencias vitales.

    Gracias a su madrina, con quien vivió una temporada, y a su flamante biblioteca, Gustavo Adolfo empezó a desarrollar más su sensibilidad literaria, a la vez que tomaba clases de pintura, pues también tenía arte para esta disciplina, aunque fue inevitable que la literatura acabara conquistando su alma.

    Dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer: El poeta y las musas.

    A mediados de la década de 1850, se trasladó a Madrid, donde publicó algunos de sus escritos en periódicos y revistas, conoció el amor, la idealización, se introdujo en círculos literarios, y se dejó seducir por completo por la poesía, llegando a publicar algunas en revistas literarias. Llegó incluso a preparar un manuscrito con sus poemas que entregó a su amigo González Bravo para que lo leyera e hiciera un prólogo, pero se dice que a raíz de los actos revolucionarios que tuvieron lugar en Madrid en el año 1868, este manuscrito acabó perdiéndose. Bécquer recuperó la mayoría de los poemas de memoria y los recopiló en el llamado Libro de los Gorriones, aunque no fue hasta después de su fallecimiento, en Diciembre de 1870, que sus amigos Narciso Campillo y Augusto Ferrán recopilaron su obra y la publicaron, en el año 1871, bajo el título de Rimas, su poesía, y Leyendas su colección de leyendas y cuentos cortos.

    Portada del manuscrito
    Libro de los Gorriones, 1868.

    La poesía de Bécquer es principalmente, pasión, emoción y sentimiento. Es una poesía marcada por el amor y el deseo, por las ansias de alcanzar lo inalcanzable, pero también por la soledad y el dolor, con paisajes oscuros y nieblas que se confunden con el ánimo del poeta. Pero lo que sí tenía muy claro, es que un poeta no puede escribir si no ha sentido algo especial vibrando dentro, tal como el propio Gustavo Adolfo afirma en una de las Cartas Literarias a una Mujer:

    Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.

    Así, Bécquer escribe desde el sentimiento mas íntimo y profundo, desde la idealización tan propia del Romanticismo, desde ese amor que casi no ha de ser correspondido para no perder esa intensidad tan dolorosa que llega a conmover el alma. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en la Rima XI, donde se presentan diferentes mujeres dispuestas, pero la voz del poeta sólo desea que venga justamente la que no puede amarle, esa mujer idealizada que es imposible encontrar en el mundo real:

    Rima XI

    -Yo soy ardiente, yo soy morena,
    yo soy el símbolo de la pasión;
    de ansia de goces mi alma está llena;
    ¿a mí me buscas? -No es a ti, no.

    -Mi frente es pálida; mis trenzas de oro;
    puedo brindarte dichas sin fin;
    yo de ternura guardo un tesoro;
    ¿a mí me llamas? -No, no es a ti.

    -Yo soy un sueño, un imposible,
    vano fantasma de niebla y luz;
    soy incorpórea, soy intangible;
    no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!

    Leyendo su poesía nos damos cuenta que tiene muchos elementos que la convierten en especial y única. Es una poesía con una desnudez estilística y de forma poco común, con el uso general de la rima asonante en los versos pares (como se puede comprobar en la Rima XI anteriormente citada), dejando libres los impares, cosa que la dota de una musicalidad especial. A su vez, es una poesía que se presenta sencilla, pero no por eso es una poesía simple; la sencillez, en poesía, no significa que sea una poesía fácil, pues no es tarea fácil condensar un inmenso sentimiento en muy pocos versos.

    Rima VIII

    Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
    hoy llega al fondo de mi alma el sol;
    hoy la he visto… la he visto y me ha mirado…
    ¡Hoy creo en Dios!

    La intensidad conseguida en estos cuatro versos es tanta, que al leerlos uno puede llegar a pensar que es imposible amar un poco más. Y esta idea se desprende de un brevísimo poema de, como hemos dicho, sólo cuatro versos.

    Uno de los puntos que definen el movimiento Romántico es la necesidad de evasión, a menudo, usando escenarios llenos de sombras, nieblas, fantasías… el misterio aparece casi como una salida del mundo real, una manera de alejarse de la realidad. No en vano, los artistas románticos sentían una fascinación considerable hacia la Edad Media. Esta huida viene dada principalmente por la búsqueda de un ideal, de una felicidad y una paz casi absoluta.

    Este tipo de escenarios y ambientes cargados de inquietud y misterio, representados a menudo por cementerios, calles viejas y desiertas, criptas, bosques tenebrosos… se pueden apreciar muy claramente en las Leyendas de Gustavo Adolfo; sin embargo, demuestra ser un artista a la hora de incluir estos elementos también en su poesía, descripciones de lugares lúgubres y momentos relacionados con la muerte, instantes y espacios inquietantes abundan en sus poemas.

    Rima LXXIV

    Las ropas desceñidas,
    desnudas las espadas,
    en el dintel de oro de la puerta
    dos ángeles velaban.
     
    Me aproximé a los hierros
    que defienden la entrada,
    y de las dobles rejas en el fondo
    la vi confusa y blanca.


    La vi como la imagen
    que en leve ensueño pasa,
    como rayo de luz tenue y difuso
    que entre tinieblas nada.
     
    Me sentí de un ardiente
    deseo llena el alma;
    como atrae un abismo, aquel misterio
    hacia sí me arrastraba.
     
    Mas ¡ay! que de los ángeles
    parecían decirme las miradas:
    —El umbral de esta puerta
    sólo Dios lo traspasa.


    Rima LXVI

    En la imponente nave
    del templo bizantino,
    vi la gótica tumba a la indecisa
    luz que temblaba en los pintados vidrios.
     
    Las manos sobre el pecho,
    y en las manos un libro,
    una mujer hermosa reposaba
    sobre la urna, del cincel prodigio.
     
    Del cuerpo abandonado
    al dulce peso hundido,
    cual si de blanda pluma y raso fuera,
    se plegaba su lecho de granito.

    De la sonrisa última
    el resplandor divino
    guardaba el rostro, como el cielo guarda
    del sol que muere el rayo fugitivo.

    Del cabezal de piedra
    sentados en el filo,
    dos ángeles, el dedo sobre el labio,
    imponían silencio en el recinto.
     
    No parecía muerta;
    de los arcos macizos
    parecía dormir en la penumbra
    y que en sueños veía el paraíso.
     
    Me acerqué de la nave
    al ángulo sombrío,
    con el callado paso que llegamos
    junto a la cuna donde duerme un niño.
     
    La contemplé un momento,
    y aquel resplandor tibio,
    aquel lecho de piedra que ofrecía
    próximo al muro otro lugar vacío,
    en el alma avivaron
    la sed de lo infinito,
    el ansia de esa vida de la muerte,
    para la que un instante son los siglos…
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    Cansado del combate
    en que luchando vivo,
    alguna vez me acuerdo con envidia
    de aquel rincón oscuro y escondido.
    De aquella muda y pálida
    mujer me acuerdo y digo:
    —¡Oh, qué amor tan callado, el de la muerte!
    ¡Qué sueño el del sepulcro, tan tranquilo!


    El artista romántico puede llegar a considerarse, de algún modo, superior y diferente al resto, con una sensibilidad especial, para sentir y ver en su interior emocional, como no tienen otros; esto lo hace distinto a los demás y, a su vez, lo aísla buscando su propia soledad, pues siente que no encaja de ningún modo en el mundo en el que vive, que no es comprendido. De ahí podría nacer un punto también destacado de esta corriente literaria como es el Culto al yo, la exaltación de uno mismo.

    Rima VIII

    ¡Cuando miro el azul horizonte
    perderse a lo lejos,
    al través de una gasa de polvo
    dorado e inquieto;
    me parece posible arrancarme
    del mísero suelo
    y flotar con la niebla dorada
    en átomos leves
    cual ella deshecho!
     
    Cuando miro de noche en el fondo
    oscuro del cielo
    las estrellas temblar como ardientes
    pupilas de fuego;
    me parece posible a do brillan
    subir en un vuelo,
    y anegarme en su luz, y con ellas
    en lumbre encendido
    fundirme en un beso.
     
    En el mar en la duda en que bogo
    ni aún sé lo que creo;
    sin embargo estas ansias me dicen
    que yo llevo algo
    divino aquí dentro.

    Pero si algo destaca en el Romanticimo y, por consiguiente, en la poesía de Gustavo Adolfo, son las ansias; ansias de huir, ansias de aquello que no se puede conseguir, ansias que llevan a un descontento con el mundo real, ansias que rozan la desesperación. Este sentimiento, en parte de frustración, lo vemos en la Rima LXVII, donde Bécquer habla de diferentes placeres de la vida tales como un precioso amanecer, una buena siesta, un buen banquete…. pero el alma siempre estará vacía, siempre precisará de algo más que es imposible de conseguir.

    Rima LXVII

    ¡Qué hermoso es ver el día
    coronado de fuego levantarse,
    y a su beso de lumbre
    brillar las olas y encenderse el aire!
     
    ¡Qué hermoso es tras la lluvia
    del triste otoño en la azulada tarde,
    de las húmedas flores
    el perfume aspirar hasta saciarse!
     
    ¡Qué hermoso es cuando en copos
    la blanca nieve silenciosa cae,
    de las inquietas llamas
    ver las rojizas lenguas agitarse!
     
    ¡Qué hermoso es cuando hay sueño
    dormir bien… y roncar como un sochantre…
    y comer… y engordar…! ¡y qué fortuna
    que esto sólo no baste!

    A su vez, ligeramente atada con esta desesperación y esta desolación, tenemos la Rima LXVI, que reúne también diversos elementos significativos, que remarca un pesimismo absoluto, una falta de fe hacia el mundo y la vida. La desolación es casi palpable en este poema, ese sentimiento que roza el desengaño con todo lo que rodea al al autor y con uno mismo:

    Rima LXVI

    ¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
    de los senderos busca;
    las huellas de unos pies ensangrentados
    sobre la roca dura,
    los despojos de un alma hecha jirones
    en las zarzas agudas,
    te dirán el camino
    que conduce a mi cuna.
     
    ¿Adónde voy? El más sombrío y triste
    de los páramos cruza,
    valle de eternas nieves y de eternas
    melancólicas brumas.
    En donde esté una piedra solitaria
    sin inscripción alguna,
    donde habite el olvido,
    allí estará mi tumba.
     

    Un poema que cabe destacar de toda la obra de Bécquer es la Rima LXXIII. Y lo destaco por la maestría con la que el autor nos describe un duelo de manera extremadamente gráfica, como si de un cuadro se tratara, de una secuencia de imágenes que casi configuran un cuento, y que van tomando forma en la mente del lector, de una manera nítida y clara. Esta descripción, desde el fallecimiento de la niña, hasta que el cuerpo es sepultado, lleva al poeta, espectador de todo el proceso, a reflexionar sobre la muerte y, a su vez y de manera inevitable, sobre la vida.

    Rima LXXIII

    Cerraron sus ojos
    que aún tenía abiertos,
    taparon su cara
    con un blanco lienzo,
    y unos sollozando,
    otros en silencio,
    de la triste alcoba
    todos se salieron.
     
    La luz, que en un vaso
    ardía en el suelo,
    al muro arrojaba
    la sombra del lecho,
    y entre aquella sombra
    veíase a intérvalos
    dibujarse rígida
    la forma del cuerpo.
     
    Despertaba el día,
    y a su albor primero
    con sus mil ruidos
    despertaba el pueblo.
    Ante aquel contraste
    de vida y misterio,
    de luz y tinieblas,
    yo pensé un momento:
    ¡Dios mío, qué solos
    se quedan los muertos!!
     
     
    De la casa en hombros
    lleváronla al templo,
    y en una capilla
    dejaron el féretro.
    Allí rodearon
    sus pálidos restos
    de amarillas velas
    y de paños negros.
     
    Al dar de las Ánimas
    el toque postrero,
    acabó una vieja
    sus últimos rezos,
    cruzó la ancha nave,
    las puertas gimieron,
    y el santo recinto
    quedóse desierto.
     
    De un reloj se oía
    compasado el péndulo
    y de algunos cirios
    el chisporroteo.
    Tan medroso y triste,
    tan oscuro y yerto
    todo se encontraba,
    que pensé un momento:
    ¡Dios mío, qué solos
    se quedan los muertos!!
     
     
    De la alta campana
    la lengua de hierro
    le dio volteando
    su adiós lastimero.
    El luto en las ropas,
    amigos y deudos
    cruzaron en fila
    formando el cortejo.
     
    Del último asilo,
    oscuro y estrecho,
    abrió la piqueta
    el nicho a un extremo:
    allí la acostaron,
    tapiáronle luego
    y con un saludo
    despidióse el duelo.
     
    La piqueta al hombro
    el sepulturero,
    cantando entre dientes,
    se perdió a lo lejos.
    La noche se entraba,
    el sol se había puesto.
    Perdido en las sombras
    yo pensé un momento:
    ¡Dios mío, qué solos
    se quedan los muertos!!
     
     
    En las largas noches
    del helado invierno,
    cuando las maderas
    crujir hace el viento
    y azota los vidrios
    el fuerte aguacero,
    de la pobre niña
    a veces me acuerdo.
    Allí cae la lluvia
    con un son eterno;
    allí la combate
    el soplo del cierzo.
    Del húmedo muro
    tendida en el hueco,
    ¡acaso de frío
    se hielan sus huesos!…
     
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     
    ¿Vuelve el polvo al polvo?
    ¿Vuela el alma al cielo?
    ¿Todo es vil materia,
    podredumbre y cieno?
    No sé; pero hay algo
    que explicar no puedo,
    que al par nos infunde
    repugnancia y duelo
    ¡al dejar tan tristes,
    tan solos los muertos!
     

    Para terminar, quiero dejar dos de las Rimas más conocidas de Gustavo Adolfo, de aquella que, por mucho que el tiempo pase, jamás dejarán de repetirse cuando se hable de poesía, cuando se hable de Bécquer. Porque podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.

    Rima IV

    No digáis que, agotado su tesoro,
    de asuntos falta, enmudeció la lira; 
    podrá no haber poetas; pero siempre 
            habrá poesía.
     
    Mientras las ondas de la luz al beso 
            palpiten encendidas, 
    mientras el sol las desgarradas nubes 
            de fuego y oro vista, 
    mientras el aire en su regazo lleve 
            perfumes y armonías, 
    mientras haya en el mundo primavera, 
            ¡habrá poesía!
     
    Mientras la ciencia a descubrir no alcance 
            las fuentes de la vida, 
    y en el mar o en el cielo haya un abismo 
            que al cálculo resista, 
    mientras la humanidad siempre avanzando 
            no sepa a dó camina, 
    mientras haya un misterio para el hombre, 
            ¡habrá poesía!
     
    Mientras se sienta que se ríe el alma, 
            sin que los labios rían; 
    mientras se llore, sin que el llanto acuda 
            a nublar la pupila; 
    mientras el corazón y la cabeza 
            batallando prosigan, 
    mientras haya esperanzas y recuerdos, 
            ¡habrá poesía!
     
    Mientras haya unos ojos que reflejen 
            los ojos que los miran, 
    mientras responda el labio suspirando 
            al labio que suspira, 
    mientras sentirse puedan en un beso 
            dos almas confundidas, 
    mientras exista una mujer hermosa, 
            ¡habrá poesía!

    Rima VII

    Del salón en el ángulo oscuro,
    de su dueña tal vez olvidada,
    silenciosa y cubierta de polvo,
    veíase el arpa.
     
    ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
    como el pájaro duerme en las ramas,
    esperando la mano de nieve
    que sabe arrancarlas!
     
    ¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
    así duerme en el fondo del alma,
    y una voz como Lázaro espera
    que le diga «Levántate y anda»!

  • Las batallas internas del alma en la poesía de Enid Rodríguez

    Las batallas internas del alma en la poesía de Enid Rodríguez

    No hace muchos días publiqué en la sección “Slam” de la plataforma “Poemame”, una breve reseña sobre la poetisa mexicana afincada en Ciudad del Álamo (Texas), Enid Rodríguez Isáis. Ahora quisiera profundizar un poco más. No quito ni una coma de lo que expuse sino, lo contrario, añado y extiendo dicha reseña que es la que sigue:

    La lucha encarnizada y romántica entre el ser propio y el ente divino dan a la poesía de Enid Rodríguez Isáis (@EnidIsáis) un carácter fuerte y tenaz, hasta tal punto de que considera en uno de sus poemas que “las batallas internas del alma son mortales para el ser humano…”. No le importa entrelazar la naturaleza, el amor, lo esotérico y lo banal para darle carácter divino y con sus versos alzarlo a los altares de modo inusitado, como queriendo emular a, según mi parecer, Sta. Teresa de Jesús, de la que denoto un atisbo de influencia. Bienvenido ese delirio mesiánico-poético tan hermoso que sabe plasmar en sus versos. Puro ejemplo de ese alzamiento hacia la divinidad es el siguiente poema, una oda a modo de plegaria en la que espiar sus temores ante un ser divino:

    ¡OH ROSA PERFECTA SIN ESPINAS!

    Tu figura cubierta por la aurora
    trae un nuevo mañana
    una promesa que mantiene
    mi espíritu con esperanza;
    de ese bendito fruto que llevabas
    en tu inmaculado vientre
    ¡Oh rosa perfecta sin espinas!
    que poco se de ti
    y que tanto sabes tú de mí.

    Madre del buen consejo
    que la maldad no me aparte
    del buen camino.
    Sé mi luz inextinguible
    en esta travesía de apegos y vanidades,
    que no se me olvide de dónde vengo
    y a dónde voy,
    ¡Oh rosa perfecta sin espinas!
    regada por el agua viva del Espíritu Santo,
    tráeme de esa fresca brisa,
    para sentir a tu amado hijo también.

    ¿Quién mejor que tú para amarlo?
    si eres madre bondadosa,
    que vela por el mundo entero
    llorando por aquellos que aún crucifican
    las carnes de tu señor,
    ¡Oh rosa perfecta sin espinas!
    y yo muchas veces fallo,
    anidando víboras burlonas
    en mi corazón traicionero,
    por eso no me atrevo a fiar en él.
    Mejor déjame esconderme en el tuyo,
    para encontrar el verdadero tesoro.”

    La poesía de Enid es la exaltación de los colores y de los matices de la naturaleza, la observación de lo esotérico y la ira contra la injusticia; pero al final de cada poema siempre hay algún verso con el que hace las paces con el drama, dándole a cada poema su justa medida de reproche y comprensión.

    CRIATURAS EXTRAÑAS

    Hay un círculo
    de sol azulado
    quemando con sus rayos
    desde el largo de mi cuello
    como un altar de rosas
    que se posan
    en medio de mis pechos.

    Hay una luna pálida
    atada a una roca
    que lagrimea
    cuarzos de leche
    y perlas azucaradas
    por el contorno
    de mi boca.

    Hay delicias y encantos
    en los jardines
    donde cantan mis pájaros
    pues en mis fuentes
    la vida fluye
    en un instante
    al borde de la muerte.

    Hay dientes de sirena
    dedos filosos de ninfa
    listos para cortar
    y devorar corazones
    de tiernos duraznos.

    Hay letras que exhalo
    de noche
    que las siento a solas
    poseerme
    como sí de
    criaturas extrañas
    se trataran.

    Enid trata en sus versos de hacer las paces consigo misma, reconociendo en la adversidad las debilidades de la carne y la influencia del ecosistema que le rodea, redimiéndose con bellos grafemas que te intiman con lo más profundo y a la vez acorazándose detrás de cada poema.

    CAJETILLA DE ESPERANZAS

    Yo sueño con lo prohibido
    lo que jamás será mío
    su boca incitaba alegría
    causando una estela
    rosada y violeta
    que cegaba mi vista
    y el humo de sus dedos
    hacían círculos eternos
    el pulso de la calle danza
    yo me pierdo en sus ojos
    en la noche prolongada
    de su reflejo…

    Yo sueño con la lluvia
    que empape mi cara
    con su ternura infinita
    ¡Oh con su frescura!
    voy caminando en la acera
    con mis pensamientos
    retumbando tan caprichosos
    con sus deseos, recordando…
    lo que quiero ahora
    lo que anhelo mañana
    lo que siento en el alma.

    Yo sueño veredas con su nombre
    pasadizos secretos
    a su dominio de hombre
    bajo llave con tres candados
    de hierro y silencio
    su aura es verde que traspasa
    laberintos de flores empedradas
    Oh y cuando habla
    el pulso de la calle danza
    ¡todos danzan, todos danzan!

    Otra cajetilla de esperanzas
    se acaba mi rosa de escarlata
    sedienta de muchos besos
    respirando un aroma mentol
    sintiendo el sudor que le escurre
    por el pecho aterciopelado y cálido
    saboreando esos dedos de artesano…
    Otra cajetilla y copa me llevo
    soñando tenerlo en mis sábanas
    de hilo plateado y mar de espuma
    ¡Yo sueño, yo sueño, yo sueño!

    Trata el amor como un sentimiento ambiguo, un amor dual entre lo espiritual y lo carnal, ambos con un frenesí y una intensidad inmensos. Te hace sentir como si estuvieras en sus carnes, el escalofrío ascendente de la pasión de sus versos. Ejemplo de ello son los dos siguientes poemas:

    ARDEN EN EL MAR

    Hoy me abrazas con tu luz lunar
    reflejada en mi piedra,
    cegadora de toda razón,
    sentimiento de añoranza
    que invade mi ser.

    Y me dejó llevar por tus corrientes
    armoniosas caricias
    que besan mis caderas
    para ser llevadas hasta el fondo
    de tus secretos.

    Siempre regreso a ti,
    viejo océano de mil sirenas,
    al que quiero entregarme
    para ahogar mi pasión
    en un altar de perlas negras.

    Las llevo colgadas con tu nombre
    detrás de mi espalda,
    como un tatuaje permanente
    en mi piel y mente
    que arden en el mar.

    ARDE TU LLAMA VIVA

    Arde tu llama viva en mis entrañas
    Luz de verdad que ilumina mi cárcel espiritual
    Y aun así sigo huyendo despavorida
    Como el reo no queriendo enfrentar sus delitos
    Oh divino Amor!
    Pero tú no condenas ni apuntas injustamente
    Eres el juez perfecto en su misericordia y justicia;
    Tu juicio se basa en cuanto amor hemos dado
    Al que no se lo merece, al no deseado
    Esa es la belleza y grandeza de seguir tus pasos
    Amor de amores
    Pues entonces ¿Qué esperas?
    ¡Arde tu llama viva!
    Quémame con el fuego santo de tu amor
    Igual como ardió San Juan De La Cruz
    Con pluma y poesía
    Y ese nuevo canto que prometiste
    A quienes te descubrían
    ¡Estoy listo!

    Es como si tuviera un don especial para reconocer el drama o la belleza de las cosas, situaciones o personas, es capaz de ver lo que otros ojos no ven:

    Allá va esa mujer fingiendo sonrisas
    tiene la mirada perdida en su fotografía,
    está ausente de todos y de ella misma,
    se ha maquillado obligada para su pareja,
    pues no la quiere ver acabada, ojerosa y vieja.

    ¡Ay pero a ella le duele el alma!

    Y es que la poetisa da para mucho juego, sin necesidad de intimar con sus poemas, solo hay que leer entre sus líneas para darse cuenta de que convierte esa sensibilidad en un bello arte.

  • 5 poemas en prosa de Stanislas Cazeneuve, poeta francés

    5 poemas en prosa de Stanislas Cazeneuve, poeta francés

    Stanislas Cazeneuve (1976) es un poeta francés. Cursó estudios de Derecho y Filosofía en Toulouse. Sus primeros poemas fueron publicados en la revista Multiple (1993) y (2000), revista creada por Henri Heurtebise. Ha publicado el poemario Tears Qamar, Editions de La Crypte (2016). Es miembro del Comité de Lectura de Éditions de La Crypte y es miembro del jurado del Prix de la Crypte. Próximamente publicará el poemario Origine Horizon en Éditions de La Crypte, del que os presentamos algunos extractos en prosa.

    El poeta francés Stanislas Cazeneuve (Fuente: Facebook)

    Curvas de luz. Al atardecer, el río desciende sobre la noche. Poco a poco, la mirada, que se va con él, ya no sabe más que penetrar en el corazón. Contrario al río, el pensamiento retoma esta mirada otra vez. Allá donde huye el sentido, piensa como la noche. Piensa libre en el espacio de los incomprendidos, libre en la pasividad del sufrimiento. La debilidad de mármol sumada a la realidad. Hasta el retorno de toda certeza.

    El sueño desata su mirada. Pasando el agua de la tierra, él quiere la verdad, el rostro, la vida. Pasando también los lapsos de intuición, los grados del gozo, la inquietud, él mismo, el sueño – y lo que él busca-, raudo para convertirse en realidad, Quiere responder a aquello que no tiene lugar de ser. y que se sostiene allá. Como un sueño de sueño. Como termina la vida. Sin voz. Sin figura.

    La casa se vacía de su noche. Reposa el espacio de lo desconocido, la frontera del día y de sí mismo. Oscila todo lo que se deja en apaciguamiento, el agotamiento de su llama, y su lucidez. Mengua los ojos, los huesos, el silencio, mi diáspora.

    Esta mañana, la luz es el placer. La continuación de las cosas del mundo. En el aura del sueño. Yo me alojo perfectamente en estas leyes indescifrables. Como una salud, una locura, que muere de sí misma. Con el gozo insondable de la materia. La razón única es una preparación al triunfo que nunca llegará. Mientras que el sueño aumenta aquello que es. Soberano como la improvisación de la Naturaleza.

    Parado detrás de tus palabras. Deshago el sobre de un amargo silencio. Quisiera arrojarme a la inmediatez de la risa. Arrojar una luz en la oscuridad. Esta noche. Insomnio de los árboles. Los astros me recuerdan las sensualidades del día. Y aquel amor se apaga como una lámpara.


    Poemas pertenecientes al libro Origine Horizon, Éditions de La Crypte (2019). Traducción del francés al español: Mariela Cordero.

  • 3 poemas de Miao-Yi Tu, poeta taiwanesa

    3 poemas de Miao-Yi Tu, poeta taiwanesa

    Miao-Yi Tu 凃 妙 沂 (1961) es una poeta, escritora, editora y artista taiwanesa. Actualmente es miembro del comité de Literatura Taiwanesa Battlefront. Es asociada del Grupo de Comunicación Internacional de Literatura de Taiwán.

    Trabajó durante ocho años como editora de páginas de literatura en varios periódicos. Obtuvo su título de BT en literatura china en la Universidad Nacional Chung Hsing, Taiwán. Asistió a la Universidad Budista Dharma Realm (Estados Unidos). Forma parte del Movimiento Poetas del Mundo. Participó en el Festival Internacional de Poesía en Chile (2014), Taiwán (2015,2016), Bolivia (2017) y la Cumbre Internacional de Poetas de Dhaka (2018).

    Obtuvo diversos premios literarios, entre ellos Premio Literario Tayouan, el Premio Literario de Taipei, el Premio Literario Lin Rung-san, el Premio Literario Nan-ying, el Premio de Poesía Femenina Ye-hong.  Su ensayo El terreno sigue siendo el jardín 土地 依然 是 花園 obtuvo el primer premio del Premio de literatura Fu-cheng (2007). Obtuvo el Primer premio del Premio de historia corta Wu Cho Liu (2011) Obtuvo el Premio Literario Kathaka (2018). Ha publicado en taiwanés el poemario Yearning 心 悶 (2016). «的 覺醒 The Epiphany of Feet libro de poesía bilingüe mandarín / inglés (2018) y The Black Ghost, libro de cuentos (2019).


    TEMPERATURA EN LA TARDE

    Los barcos aquí abajo, el sol allá arriba,

    Una brisa, al atardecer, sopló ligeramente sobre las copas de los árboles inmóviles.

    Allí, desde lo más profundo de mi mente, un paisaje dorado

     Emergió poco a poco sobre un lienzo pálido.

    Las sombras moviéndose aquí, las historias fluyendo allá,

    Pinturas, una tras otra, colgadas en una pared con colores desvaídos,

    Algunos hablan con pasión, otros guardan silencio.

    Has oído

    ¿La melancolía originada por los capullos que caen al suelo?

    Los tintes mostrados aquí, la temperatura soplada allá,

    Trazos reacios a irse para siempre

    Se muestran renuentes a abandonar los sueños de la soledad de la primavera.

    Así como el polvo que se eleva durante el atardecer hacia el anochecer

    Temporalmente

    Desaparece en el esplendor único del puerto.

    UN CAMINO

    La reminiscencia es un océano que no tiene fondo.

    Remembrando un segundo, una flor se intoxica levemente;

    Remembrando un minuto, una flor se silencia;

    Remembrando un momento, una flor se marchita;

    Remembrando un día, una flor arde;

    Remembrando una noche, una flor se torna en ceniza.

    Cuando dos amantes se distancian uno del otro,

    Una milla está marcada por la belleza;

    Cien millas significan soledad;

    Mil millas están pavimentadas con los trozos de un corazón roto;

    Diez mil millas se acumulan, inesperadamente, en un poema.

    El camino que dejaste atrás

    Rima mi poema con cada uno de tus pasos.

    DISTANCIA

    Cuanto más imprecisa luce tu cara

    Cuanto más incierta se torna tu voz.

    Para conservar una incesante evocación de ti,

    Sigo escribiéndote sin cesar

    Así puedo atesorar en realidad mis memorias de ti.

    Algún día podríamos encontrarnos de nuevo en la calle.

    ¿Cómo no rozarnos el uno al otro?

    Una línea incesante de transeúntes ha encontrado mi presencia;

    En ella no se encuentra tu rostro.

    He convertido tus fotos a color en blanco y negro.

    Pero, ¿quién ha convertido los recuerdos de ti en blanco y negro?

    El mensaje en blanco que dejaste mientras trabajabas

    Se asemeja a nuestra relación que se ha convertido en un espacio en blanco.

    Sigo escribiéndote sin cesar

    De modo que las palabras suman mil o diez mil.

    Se convierten en un cruel destino que nos distancia

    Innumerables palabras escritas por mi mano

    No logran superar la brecha entre nosotros.


    Traducción al inglés: Hsueh-Ming Liao. Traducción al español: Mariela Cordero.

  • 7 poemas de León Felipe

    7 poemas de León Felipe

    Felipe Camino Galicia de la Rosa, más conocido como León Felipe, nació en Tábara – Zamora – España el 11 de abril de 1884 y murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.

    A caballo entre la generación del 98 y la del 27, por su situación histórica está más cerca de la del 98, pero se le consideró dentro de la del 27 por tener más afinidad con este grupo.

    León Felipe fue un poeta de estilo muy personal, con una poesía difícil de calificar, de la que se dice que es un canto a la libertad. Una poesía plagada de cierto énfasis religioso popular pero anticlerical, independiente de todas las corrientes literarias de la época y por ello difícil de encajar en un estilo específico.

    Como lectora, destaco ese grito por ser libre, una poesía que es casi una conversación con la vida, un deseo o necesidad de exponer las cosas de manera distinta a las convenciones de la época y a lo preestablecido. Un grito de humanidad,  por y para la humanidad. Una necesidad de reivindicar la independencia del ser humano con respecto a organizaciones o políticas. Su vida de hombre inquieto y trashumante (primero por el teatro y después por el exilio), le llevó a vivir y estar en muchos lugares, de ahí que su poesía tengo poco de patria y mucho de mundana.

    ¿Y si la historia no la hiciese el reloj?

     Ni el de la cocina ni el del parlamento…

     Si la Historia, señor Profesor…

     no la hiciese el tiempo.

    Tiene carácter y fuerza, reivindicativa, plagada de voz clara y pocos adornos.

    Escucha…

    escucha esa ruido de alas rotas…

    ¿de dónde viene ese ruido…?

    ¡Oh, el hombre, el hombre!

    Y esa mirada de candor y de súplica…

    ¿de dónde viene esa mirada…?

    ¡No hay luz!

    ¡Oh, el divorcio lascivo

    de la arcilla y el viento!

    Farmacéutico de profesión para conformar a su padre, León Felipe recorrió el país como cómico en una compañía de teatro. Republicano. Admirador del poeta estadounidense Walt Whitman, considerado el padre del verso libre, quien escribiera el “Canto a mí mismo”, del que León Felipe realizó una traducción y una paráfrasis en 1941.

    Aquel que camina una sola legua sin amor

    camina amortajado hacia su propio funeral.


    – Walt Whitman

    Permaneció tres años en la cárcel de El Dueso, Santoña, Cantabria, por desfalco.

    «Viví tres años en la cárcel… / no como prisionero político, / sino como delincuente vulgar…»

    He dormido en el estiércol de las cuadras, en los bancos municipales,

    he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos

    y me ha dado limosna —Dios se lo pague—

    una prostituta callejera…

    Viajó a México en 1922 con una carta de Alfonso Reyes poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano-  que le abriría las puertas del ambiente intelectual mexicano.

    El 6 enero de 1968, obsequiaba el poema Carta de viaje a “su pequeño amigo Benito, el Ángel del acordeón”, hijo menor de Luis Echavarría, que más tarde sería elegido presidente de México (1970). El manuscrito de este poema se conserva y comienza así:

    Del libro «Puesto ya el pie en el estribo»

    Pero de este proyectado libro solo pudo escribir apenas unos pocos poemas. Murió en el país que lo acogió, en la Ciudad de México, tan sólo unos meses después.

    He tenido que llegar a la vejez

    para averiguar que el poeta

    es un payaso….el payaso.

    ¡el gran payaso! (¿o el payaso es el poeta?)

    ¿Cómo no me fijé antes?

    – El payaso, León Felipe

    Paso ahora a dejar  7 poemas suyos, para que conozcáis un poco más su obra.


    COLOFÓN

    Luz…

    Cuando mis lágrimas te alcancen

    la función de mis ojos

    ya no será llorar,

    sino ver.

    CON LAS PIEDRAS SAGRADAS

    Con las piedras sagradas

    de los templos caídos

    grava menuda hicieron

    los martillos

    largos

    de los picapedreros analíticos.

    Después,

    sobre esta grava, se ha vertido

    el asfalto negro y viscoso

    de los pesimismos.

    Y ahora… Ahora, con esta mezcla extraña,

    se han abierto calzadas y caminos

    por donde el cascabel de la esperanza

    acelera su ritmo.

    GLORIA

    Y la Gloria última,

    la vida celeste….

    ¿no será el triunfo de la materia

    y de la forma

    que vuelve a hacerse

    luz y espíritu otra vez?

    LA NADA Y LA ETERNIDAD

    Si la Agonía,

    el vestíbulo de la muerte

    de donde no ha tornado nadie

    nunca tampoco… Si la agonía

    no fuese más que un sueño,

    un dulce sueño…

    el último sueño

    en el que, ya, sin angustias

    ni dolores

    vemos una lucecita

    alumbrando dulcemente

    la vida celestial… La vida celestial

    que se pierde en la Nada

    y tiene la misma fuerza que le Eternidad…

    Porque la Nada… ¿no es la Eternidad?

    Y la Nada y la Eternidad

    ¿no son un dulce sueños?

    Reclinada mi cabeza

    sobre la almohada vacía de la Nada

    sueño con la infinita Eternidad.

    REVOLUCIÓN

    Siempre habrá nieve altanera

    que vista el monte de armiño

    y agua humilde que trabaje

    en la presa del molino.

    Y siempre habrá un sol también

    un sol verdugo y amigo—

    que trueque en llanto la nieve

    y en nube el agua del río.

    DAME TU OSCURA HOSTIA

    No te apiades de mí, luz cenicienta.

    Dame tu oscura hostia, tu último pan…

    Un sueño sin retorno y sin recuerdo.

    Déjame hundirme en ese pozo negro,

    más abajo del limo y de la larva…

    Donde la vida es un fantasma verde

    que nadie vio jamás.

    SÉ TODOS LOS CUENTOS

    Yo no sé muchas cosas, es verdad.

    Digo tan sólo lo que he visto.

    Y he visto:

    que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

    que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

    que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

    que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

    y que el miedo del hombre…

    ha inventado todos los cuentos.

    Yo no sé muchas cosas, es verdad,

    pero me han dormido con todos los cuentos…

    y sé todos los cuentos.


    Referencias

    Los datos biográficos y algunas reseñas han sido extraídos de dos de sus libros editados por Visor poesía: Traducción de “Canto a mí mismo” y “Puesto ya el pie en el estribo y otros poemas” (libros de mi biblioteca personal) y de la Wikipedia.

  • Los colores y los aromas en la lírica de Yaneth Hernández

    Los colores y los aromas en la lírica de Yaneth Hernández

    Todos tenemos más o menos claro lo que nos gusta de la poesía, a veces un poema es profundo, otras veces matizado, penetrante, colorido y lleno de metáforas y de una lírica que nos hace volar en cada letra que leemos de un verso.

    Yaneth nos lleva con sus poemas a lugares lejanos, a sabores exóticos, a sentimientos profundos de una manera tan rica y llena de matices y colores que cuesta trabajo escoger un poema o extracto de un poema para sobresaltarse de los demás.

    Latinoamérica y Sudamérica ha sido a través de los años un nicho de poetas de habla hispana, grandes contadores de historias, grandes forjadores del idioma; los matices y el sentimiento en el americano es algo sin comparación. Yaneth es un ejemplo de ello.

    La poesía es y seguirá siendo un extraordinario vehículo para expresar lo que sentimos, con matices y maravillosas maneras de describir sentimientos y sazones.

    Muchas gracias Yaneth por hacerme amar la retórica, la metáfora y la lírica.

    Deleitémonos con algunos extractos de sus mejores poemas y disfrutemos de la lectura.


    MALABARES

    Hay tantas rocas en el fondo de mis manos

    que mis tendones se doblan,

    no pretendo librarme de ellas

    sería sucumbir en vano.

    Acaso tendré que desangrarme para que entiendas

    cada lágrima vertida por los días

    que pienso en los poros de tu piel

    en tus latidos ajenos

    y en las frases inconclusas de tu mirada,

    no te prometo continuar haciendo

    malabares mientras decides matarme o dejarme con vida.

    Quizá alguna madrugada lance las rocas

    al mar para ahogar

    los kilómetros de ternura

    que se resisten a desaparecer

    o tal vez huya para no compartir

    las mismas agonías que una vez nos unieron.

    INQUIETUDES

    La melancolía es una leyenda

    para los estoicos,

    para mis días es una canción que pareciera emerger

    del último teclado de Chopin

    al compás de un par de recuerdos inútiles

    que abren zanjas a mi costado,

    pero la necedad del inconsciente

    tiene más temple que la razón

    al insistir arrancarte a dentelladas

    de mis pensamientos.

    Con cada amanecer se afianza

    la necesidad de escuchar tus estrépitos

    el contoneo de tus dudas

    y esa caricia malhumorada de tus manos.

    AL MEJOR ESTILO DE BUKOWSKI

    Si nada de lo que se cuenta y se siente

    de ambos lados de la orilla no tiene ningún

    tinte real y honesto, qué sentido tendría

    seguir en la cuerda floja para saber

    lo que de antemano conocemos.

    Nos seguiremos encontrando bajo diferentes

    armaduras, con historias distintas

    con la maldición de escondernos detrás de una inusitada,

    oscuridad para intentar que la una capture a la otra,

    un juego de mucha seducción psicológica que nos mantendrá

    al filo de lo intangible y con final nada predecible.

    Y el amor aquí no tiene cabida,

    sería morir en masoquista lentitud.

    ¿QUÉ OPRIME AL MUNDO?

    ¿Qué oprime al mundo?

    ¿La egocéntrica sed de poder?

    ¿El individualismo?

    ¿La carencia de una conciencia más coherente?

    ¿El desuso de los valores?

    ¿La pleitesía que se le rinde a la vileza?

    El infinito cobija una bandera

    clama por alianzas que desarticulen

    a los enemigos y por otro lado

    las grandes potencias

    en silencio, escalofriante,

    ignoran los cuervos que extirpan ojos.

    Los grandes portadores de la salvación

    desgarran sus vestiduras piden

    unión a los pueblos, cadenas de plegarias

    a un cielo que hace mutis y ¿qué aportan

    ellos cuando tienen en sus manos

    la guerra o la conciliación?

    NO SABÍA

    No sabía

    que tus ojos lloraban

    luciérnagas.

    No sabía

    que el lenguaje

    de tus manos, era triste. 

    No sabía

    que tu sonrisa

    vivía en duelo.

    No sabía

    que tu soledad

    era una bastilla

    en muerte flemática.

    Aspirabas salvación

    y un planeta de sueños desnudos.

    No sabía

    que a tu mundo le faltaran mariposas

    un campo de dulces aromas

    y una mañana sin lluvia.

    No sabía

    cuando, acaricie tu pelo

    la demencia que destilabas.

    No sabía

    qué hablabas con las sombras

    del amor que me profesas.

    DÍAS DE LLUVIA SOLITARIA

    Siempre que pronuncio tu nombre

    las luces se espantan

    y una suerte de enjambre,

    enreda mi garganta, supongo que haber sido,

    abandonada no podría producir

    otro efecto en mis cuerdas vocales.

    Me siento a contemplar los graznidos

    del silencio y una cofradía de mariposas azules

    alientan mis labios a sonreír

    la realidad es que mi ánimo

    está distorsionado y concebir

    un ápice de alegría es imposible.

    A veces quisiera, entender esos amores

    que andan en derrumbe sin embargo

    cada noche sus pieles se bautizan

    de saliva y lenguas sumariales

    maúllan como gatos poseidos

    mientras yo me conformo con Mendelssohn.

    CREO ESCUCHAR LA OCTAVA SINFONÍA DE TU DISTANTE BESO

    En una noche escrita por Benedetti mis lágrimas corrían.

    Caminé bajo la luna preñada de luz y me desnudé de melancolía.

    Te encontré en un templo llamado estrella parecías lúcida

    como un cristal que gira en el fondo de un joyero dormías.

    Abrace el silencio que en tus ojos agonizaba

    tenías la piel de nácar y una mirada que espantaba el alba

    sentí la lluvia de tu aliento, la tesitura de tus cabellos,

    comprendí que era un espejismo una lastimosa agonía.

    Me vacié el alma de aquello que me ahogaba

    y al escuchar el latido del viento en las gárgolas

    y la señal mustia de una sombra en la enredadera

    dejé volar el último sonido de mi respiro.

    Es de noche de nuevo y Benedetti la conjuga con un verso lejos.

    Tú ya no apareces, sólo un par de luciérnagas sin dueño.

    Aún creo escuchar la octava sinfonía de tu distante beso.

    EL SILENCIO DEJA SUS SANDALIAS

    De repente la noche se hace hiedra

    en los bordes de tu respiro

    y la canela de tus labios,

    aromatiza mi aliento,

    en volutas de miel.

    El lucero busca el tálamo

    en la luna nupcial,

    espera ver las corolas de tus ojos

    como lámparas que acompañan los desiertos.

    Y tu pecho, exhala una rosa púrpura

    mezclada con el fuego

    que germina en tus arterias.

    POR TI SERÉ…

    Cascadas de astros sobre

    un lago de perla marroquí;

    el zazen de una mañana sánscrita;

    el molino quieto en el numen de los cielos;

    la sabiduría de una lágrima mártir.

    Por ti seré…

    el pincel del Greco deslizándose

    en el mítico tiempo de la oscuridad;

    templos a orillas del mundo;

    el sudario de los caídos.

    Por ti seré…

    ánforas en el Universo;

    el destino de la luz;

    la paz que reposa en las comisuras

    eternas de Gibrán.

    Por ti seré…

    una franquicia del Paraíso;

    sonetos calcados en cometas de espejos;

    la tibieza de unas alas de arcángel

    y un remanso perpetuo de alabanzas.

  • 5 haikus de Kobayashi Issa

    5 haikus de Kobayashi Issa

    Kobayashi Issa, o tan sólo Issa, tal y como firmó sus haikus. Un nombre sencillo para un hombre sencillo, pero terriblemente golpeado por la vida. Y es que el conocimiento de su biografía nos hace reflexionar, y mirar de otro modo su obra.

    Issa nació con el nombre Kobayashi Nobuyuki, aunque era llamado siempre Yataro. Era la primavera de 1763 en la ciudad de Kashiwabara, en la antigua provincia japonesa de Shinano. Su familia se dedicaba a la agricultura, algo habitual en el Japón feudal del siglo XVIII.

    Kobayashi Issa

    Las desgracias empezaron pronto, muy pronto, para Yataro. Cuando contaba pocos años, su madre falleció. Pasó a estar a cargo de su abuela y fue entonces cuando el pequeño conoció por vez primera el haiku, de la mano de un poeta del pueblo llamado Shimpo.

    Sin embargo, su padre tardó poco en contraer matrimonio de nuevo, un matrimonio terriblemente infeliz. Los problemas con su madrastra no tardaron en aparecer, y tampoco las palizas: Yataro recordaría haber sido golpeado “más de 100 veces en una misma noche”. La situación se hizo aún más insoportable cuando su madrastra dio a luz a su hermanastro.

    Por fin, a la edad de 14 años, una ventana de esperanza se abrió para el joven Kobayashi. Marchó a Edo, la actual Tokyo, enviado por su padre. La nueva ciudad, un mundo desconocido repleto de nuevas gentes y nuevos paisajes debió fascinar a aquel adolescente.

    Sabemos que fue allí donde retomó el contacto con el haiku. Sus días se alternaban entre su trabajo en un templo budista y sus estudios con los poetas Mizoguchi Sogan y Norokuan Chikua, en la escuela de haiku Katsushika. Su talento no tardó en salir a la luz y Seibi Natsume se convirtió en su mecenas.

    Por aquel entonces Issa aún no existía. Sus poemas iban firmados con los seudónimos Kobayashi Ikyo o Nirokuan Kikumei. Fue en 1792 cuando abandonó definitivamente el nombre de Yataro y adoptó el nombre literario de Issa. “Con la primavera / Yataro renació / convertido en Issa”, reza uno de sus haikus.

    Lejos quedaba la traumática infancia en la granja de Kashiwabara y así parecía sugerirlo su nuevo nombre. Tras un viaje por el suroeste del Japón en 1795, Issa publicó su libro de poemas “Tabishui”. En los años posteriores vivió en diferentes ciudades, conoció la legendaria Kyoto, Osaka, Matsuyama, Nagasaki y otras muchas. Pero si bien su fama como poeta se acrecentaba, Issa conoció durante muchos años la pobreza. Años en los que se vio obligado a trabajar duramente y a realizar frecuentes y penosos viajes. Incluso volvió alguna vez a su tierra natal.

    Allí, en Kashiwabara, su padre falleció víctima de la fiebre tifoidea. Los problemas volvieron a surgir con su madrastra y su hermanastro, que le impidieron durante 13 años heredar las propiedades que su padre siempre deseó que fueran para él. En el “Diario de la muerte de mi padre” (1801) relata los pleitos y los emotivos detalles de la enfermedad de su padre. De él dice que, a pesar de la enfermedad que le devoraba, “sonreía alegre a todo el que le ofrecía veneno, y despreciaba al que le obligaba a tomar medicinas”. El cuerpo fue incinerado de acuerdo con los ritos budistas, e Issa guardó sus huesos.

    En los comienzos de 1810 decidió instalarse definitivamente en Kashiwabara y se casó con una joven del pueblo. Tenía ya 50 años pero desgraciadamente no le esperaba un feliz retiro, al contrario aquella fue la época más terrible de su vida.

    En los 10 años siguientes vio morir a sus 4 hijos, y también a su mujer en el parto del último de ellos. Volvió a casarse, ya con 62 años, pero se divorció a los pocos meses. Aún se casó por tercera vez. Entonces su casa se incendió, y volvió a la más absoluta pobreza.

    Los últimos meses de su vida los pasó en un almacén con piso de tierra. Murió en el invierno de 1827, sin llegar a ver el nacimiento de su última hija.

    Hace ya doscientos años de esta historia, pero el fruto de ella, los emocionantes haikus que Issa nos legó, sigue celebrando los sencillos placeres de la vida que tanto le faltaron, y el amor hacia la naturaleza.


    Hasta mis pies
    ¿cuándo y cómo has llegado,
    caracolillo?

    Tampoco yo
    he encontrado un hogar.
    Tarde de otoño.

    Huye el rocío.
    En este mundo sucio
    no hago yo nada.

    De no estar tú,
    demasiado enorme
    sería el bosque.

    Donde haya hombres
    habrá moscas, y habrá
    Budas también.

    (Artículo publicado originalmente en «Los mejores haikus en la red» y en Wikipedia, 2005; traducción de los haikus de Antonio Cabezas)

  • 3 poemas de Nenad Trajković, poeta serbio

    3 poemas de Nenad Trajković, poeta serbio

    Nenad Trajković (1982) es un poeta, ensayista, crítico literario, editor y traductor serbio. Egresado de la Facultad de Leyes de la Universidad de Kragujevac, ha publicado tres libros de poesía: Trazos (2008), Te llevé al museo (2011) y Viento desde la lengua (2016). Sus trabajos ha sido publicados en diversas antologías, revistas y diarios. Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, polaco, macedonio, ruso, búlgaro, español, griego y romano. Ha traducido y editado El héroe de la clase olvidada (poemas de Zvonko Taneski), Cartas secretas (poemas de Slavica Gadžova) y Camino a la Gentileza (poemas de Jovica Tasevski). Ha sido galardonado con el premio búlgaro Melnik (2013) y el premio serbio al mejor manuscrito de poesía Rade Atomic (2015).


    Corazón azul3

    Lúgubres habitaciones,

     hogar de justos convictos.

    Sodoma todavía dispara en el mal

    y hay rostros inocentes distorsionados en la ausencia de esperanza.

    – La vida es miedo y es todo culpa mía

    las voces de las chicas muertas susurran

    algunos muros respiran con placer enfermizo

    espejos sin reflejo y un polen maldito

    la flor crece. Algunas veces ellas piensan

    mientras sufren con inocencia – la vida no existe,

    y si volviera a nacer sería

    un pájaro que no tiene pareja y que no vive entre los humanos.

    – Al otro lado, en el bosque donde las palabras no pueden penetrar

    crece mi tumba de la que naceré de nuevo

     déjame resucitar y ser un pájaro

    he sufrido por todos

    lo que nunca nadie debería pasar.

    Vientos y mundos expulsados siguen murmurando

    e interfieren con la vida cotidiana. Todos rezan

    al mismo Dios y la lucha contra el mal pertenece a unos pocos.

    Chicas en habitaciones sombrías,

    donde sólo las paredes respiran, se desvanecen lentamente

    en el pasar de cada ordinario transeúnte.

     3 campaña en contra del tráfico sexual

    Fraude de marketing

    es bueno que existan comerciales

    acerca de grandes cosas nuevas

    donde tu conciencia viaja hacia

    lo remoto desde el coraje de la decisión

    alguien más toma tu decisión

    y te dice que creas en cada palabra

    que se paga por segundo de duración

    es bueno que existan comerciales

    que te digan cómo saber qué comprar

    incluso cuando no compras nada

    porque el comienzo de todos los comienzos

    se basa en mentiras

    avaritia est radix omnium malorum

    En el alambre

    en el pueblo de donde viene mi padre

    los baños estaban afuera

    su papel estaba puesto en un alambre oxidado

    cuando entré por primera vez

    encontré a Emily Bronte

    a quien mi abuelo había tratado de colgar allí

    era desagradable estar allí con una dama

    así que la saqué en mis brazos

    Por la mañana me enseñaron una maleta llena

    de escritores convictos

    listos para colgar

    y estas fueron las primeras personas

    que he liberado.


    Traducción al inglés: Danijela Trajković.

    Traducción del inglés al español: Mariela Cordero.