Hija de nobles, ingresa a los dieciséis años como pensionista en el convento de Cronstett. Cinco años después conoce a Bettina Brentano. La relación entre ambas dará lugar a una apasionada correspondencia y a una novela que Bettina escribirá años después, con aquellas cartas: Die Günderrode, 1840 (libro que Karoline nunca verá).
Karoline Günderrode
En el verano de 1806, el hombre al que ama, el filósofo Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), decide regresar al lado de su esposa. Karoline, que tiene veintiséis años, se apuñala el corazón y deja su cuerpo a las aguas del Rhin. Como correspondía entonces a los suicidas, no fue enterrada en tierra sagrada.
Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conociera por el poeta Herder.
Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.
Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.
Y mi padre, el éter, a todos con veneración
doy gracias; ahí he vivido con vosotros.
Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.
Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.
Creuzer, un erudito renombrado en toda Europa, hizo todo cuanto pudo para evitar que se publicase su obra póstuma, Meleté (Μελετή), una mezcla de verso y prosa donde Karoline relataba su romance con Creuzer, que aparecía bajo el nombre de Eusebio. Hubo que esperar cien años para que su obra fuera publicada en 1906.
ROJO VIVO
Tú, rojo fuerte, hasta la muerte se te parecerá mi amor, no palidecerá el color, hasta la muerte, tú, carmín fuerte, se te parecerá mi amor.
AMOR EN TODAS PARTES
¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos? Contemplar las coronas de flores de la vida, y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna, ¿y no debo, además, despertar a la desesperación?
¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido? ¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras, implorar a otros dioses otros placeres, acaso pedir nuevas delicias a los muertos?
Descendí, pero incluso en el reino de Plutón, en el lecho de las noches la pasión arde; anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.
Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor, e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia, en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.
– Poema enviado a su amiga Bettina, antes de suicidarse.
AMOR
¡Oh, rica pobreza! ¡Dichoso recibir que sólo da! ¡En el temor valentía! ¡Prisionera en libertad! En el silencio palabras, durante el día apocadas venciendo, vacilando sin paz.
Viviente muerte que pasa en dichosa vida, leal en oponerse, en la necesidad sibarita. Disfrutando de languidecer, no terminar nunca de ver vida en el sueño, en doble vida.
ANTES, Y AHORA
Era Tierra un vericueto escabroso, sobre la montaña brillaba Cielo, a un lado un precipicio era Infierno, y a ellos conducían caminos rigurosos. Pero es distinto todo ahora, Cielo se ha derrumbado, el precipicio se llenó, es fácil de andar cubierto de razón. Se demolieron alturas sagradas, vence la razón en la tierra plana, todo lo mide, por pies y por yardas.
A CREUZER
Ay, amigo, la tarde veo enrojecer más hondo en el Oeste, con una sonrisa sería, irse apagando con triste sonrisa; Oh, debo entonces preguntar por qué se vuelve todo turbio y oscuro. Pero guarda silencio y llora en mí burbujas de rocío.
Referencias
Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)», de Árdora Ediciones, libro de mi biblioteca personal, y de la Wikipedia.
Tarana Turan Rahimlies una poeta, escritora, periodista, traductora, crítica literaria, profesora y académica de Azerbaiyán. Es Doctora en Filología, Profesora Asociada de Azerbaiyán y Catedrática de Literatura Mundial de la Universidad Pedagógica Estatal de Azerbaiyán.
Autora de 7 libros y de aproximadamente 400 artículos, así como editora y revisora de 20 monografías y libros de poesía y miembro activa de la Agencia Literaria Internacional de Turquía, su trabajo se ha publicado en más de 25 países.
NO FUIMOS CREADOS EL UNO PARA EL OTRO
Somos seres humanos que provenimos de dos mundos diferentes,
es oscuro en un mundo, es luminoso en otro.
Dos corazones diferentes, dos opiniones diferentes,
no fuimos creados el uno para el otro.
Mis deseos son como un barco sin velas.
Tus olas no pueden impulsarme.
Este amor puede convertirse en una pena como una ruptura,
no fuimos creados el uno para el otro.
No quiero que el ardor del amor te calcine
no puedo soportar las llamas del amor.
¿Quién oyó del verano y el invierno juntos?
No fuimos creados el uno para el otro.
Creo que todas las personas en mi camino son ángeles,
pero para ti todas las personas a tu alrededor son estafadores.
¿De qué sirve engañarse a sí mismo?
No fuimos creados el uno para el otro.
Cada uno de nosotros tiene un espíritu diferente, no nos despedacemos
no nos empujemos unos a otros en el tren de la vida.
No tracemos un camino cuyo final se advierta de antemano
no fuimos creados el uno para el otro.
VIDA Y MUERTE
La vida es comenzar a existir
de la nada.
La muerte es valorar todo en la vida
en el último instante de la vida.
La vida es el camino
que sabes a donde te lleva.
El camino está lleno de deseos
que presionan nuestro endeble corazón,
El amor es superar la muralla del corazón
para aproximarse al corazón.
Cumplir años es
acercarse a la muerte paso a paso.
COMO SI ESTE AMOR ESTUVIERA AL BORDE DE LA MUERTE
Como si este amor estuviera al borde de la muerte.
Ve, no dejes que tus ojos sean cubiertos de sangre.
Ahora no existe la costumbre de consolar o esperanzar,
no te hagas daño, no me desgastes.
Ahora mis sentimientos han sido congelados,
no se derretirán ni siquiera si los extiendo al sol.
Llenaste mi corazón con tanto dolor,
ningún amor es capaz de penetrar en mi corazón.
He visto una tumba dentro de tus ojos,
no insistas en decir «te amo».
Como si este amor estuviera al borde de la muerte.
Es inevitable hablar de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer sin pensar en el Romanticismo, o hablar de la poesía romántica española sin pensar en Gustavo Adolfo Bécquer.
Permitidme recordar un instante que el Romanticismo surge, en parte, en contraposición al movimiento conocido como la Ilustración, donde la razón se tomaba como prácticamente el único medio para explicar y conocer la realidad, y llega marcado por la pasión, la concepción y la visión idealizada de la vida y del mundo, cosa que despierta cierto rechazo hacia el mundo real, y las ansias de libertad y evasión, fruto justamente del desacuerdo y el descontento con la realidad. Bécquer es considerado uno de los máximos exponentes de este movimiento literario en España, (concretamente, del llamado Romanticismo tardío, que ocupó la segunda mitad del s. XIX), tanto en el género poético (Rimas) con en narrativa (Leyendas).
Nacido en Sevilla, un 17 de febrero de 1836, perdió muy pronto a sus padres, cosa que propició que se uniera mucho a su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, compañero de inquietudes artísticas y experiencias vitales.
Gracias a su madrina, con quien vivió una temporada, y a su flamante biblioteca, Gustavo Adolfo empezó a desarrollar más su sensibilidad literaria, a la vez que tomaba clases de pintura, pues también tenía arte para esta disciplina, aunque fue inevitable que la literatura acabara conquistando su alma.
Dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer: El poeta y las musas.
A mediados de la década de 1850, se trasladó a Madrid, donde publicó algunos de sus escritos en periódicos y revistas, conoció el amor, la idealización, se introdujo en círculos literarios, y se dejó seducir por completo por la poesía, llegando a publicar algunas en revistas literarias. Llegó incluso a preparar un manuscrito con sus poemas que entregó a su amigo González Bravo para que lo leyera e hiciera un prólogo, pero se dice que a raíz de los actos revolucionarios que tuvieron lugar en Madrid en el año 1868, este manuscrito acabó perdiéndose. Bécquer recuperó la mayoría de los poemas de memoria y los recopiló en el llamado Libro de los Gorriones, aunque no fue hasta después de su fallecimiento, en Diciembre de 1870, que sus amigos Narciso Campillo y Augusto Ferrán recopilaron su obra y la publicaron, en el año 1871, bajo el título de Rimas, su poesía, y Leyendas su colección de leyendas y cuentos cortos.
Portada del manuscrito Libro de los Gorriones, 1868.
La poesía de Bécquer es principalmente, pasión, emoción y sentimiento. Es una poesía marcada por el amor y el deseo, por las ansias de alcanzar lo inalcanzable, pero también por la soledad y el dolor, con paisajes oscuros y nieblas que se confunden con el ánimo del poeta. Pero lo que sí tenía muy claro, es que un poeta no puede escribir si no ha sentido algo especial vibrando dentro, tal como el propio Gustavo Adolfo afirma en una de las Cartas Literarias a una Mujer:
Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.
Así, Bécquer escribe desde el sentimiento mas íntimo y profundo, desde la idealización tan propia del Romanticismo, desde ese amor que casi no ha de ser correspondido para no perder esa intensidad tan dolorosa que llega a conmover el alma. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en la Rima XI, donde se presentan diferentes mujeres dispuestas, pero la voz del poeta sólo desea que venga justamente la que no puede amarle, esa mujer idealizada que es imposible encontrar en el mundo real:
Rima XI
-Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión; de ansia de goces mi alma está llena; ¿a mí me buscas? -No es a ti, no.
-Mi frente es pálida; mis trenzas de oro; puedo brindarte dichas sin fin; yo de ternura guardo un tesoro; ¿a mí me llamas? -No, no es a ti.
-Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz; soy incorpórea, soy intangible; no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!
Leyendo su poesía nos damos cuenta que tiene muchos elementos que la convierten en especial y única. Es una poesía con una desnudez estilística y de forma poco común, con el uso general de la rima asonante en los versos pares (como se puede comprobar en la Rima XI anteriormente citada), dejando libres los impares, cosa que la dota de una musicalidad especial. A su vez, es una poesía que se presenta sencilla, pero no por eso es una poesía simple; la sencillez, en poesía, no significa que sea una poesía fácil, pues no es tarea fácil condensar un inmenso sentimiento en muy pocos versos.
Rima VIII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto… la he visto y me ha mirado… ¡Hoy creo en Dios!
La intensidad conseguida en estos cuatro versos es tanta, que al leerlos uno puede llegar a pensar que es imposible amar un poco más. Y esta idea se desprende de un brevísimo poema de, como hemos dicho, sólo cuatro versos.
Uno de los puntos que definen el movimiento Romántico es la necesidad de evasión, a menudo, usando escenarios llenos de sombras, nieblas, fantasías… el misterio aparece casi como una salida del mundo real, una manera de alejarse de la realidad. No en vano, los artistas románticos sentían una fascinación considerable hacia la Edad Media. Esta huida viene dada principalmente por la búsqueda de un ideal, de una felicidad y una paz casi absoluta.
Este tipo de escenarios y ambientes cargados de inquietud y misterio, representados a menudo por cementerios, calles viejas y desiertas, criptas, bosques tenebrosos… se pueden apreciar muy claramente en las Leyendas de Gustavo Adolfo; sin embargo, demuestra ser un artista a la hora de incluir estos elementos también en su poesía, descripciones de lugares lúgubres y momentos relacionados con la muerte, instantes y espacios inquietantes abundan en sus poemas.
Rima LXXIV
Las ropas desceñidas, desnudas las espadas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban.
Me aproximé a los hierros que defienden la entrada, y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca.
La vi como la imagen que en leve ensueño pasa, como rayo de luz tenue y difuso que entre tinieblas nada.
Me sentí de un ardiente deseo llena el alma; como atrae un abismo, aquel misterio hacia sí me arrastraba.
Mas ¡ay! que de los ángeles parecían decirme las miradas: —El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa.
Rima LXVI
En la imponente nave del templo bizantino, vi la gótica tumba a la indecisa luz que temblaba en los pintados vidrios.
Las manos sobre el pecho, y en las manos un libro, una mujer hermosa reposaba sobre la urna, del cincel prodigio.
Del cuerpo abandonado al dulce peso hundido, cual si de blanda pluma y raso fuera, se plegaba su lecho de granito.
De la sonrisa última el resplandor divino guardaba el rostro, como el cielo guarda del sol que muere el rayo fugitivo.
Del cabezal de piedra sentados en el filo, dos ángeles, el dedo sobre el labio, imponían silencio en el recinto.
No parecía muerta; de los arcos macizos parecía dormir en la penumbra y que en sueños veía el paraíso.
Me acerqué de la nave al ángulo sombrío, con el callado paso que llegamos junto a la cuna donde duerme un niño.
La contemplé un momento, y aquel resplandor tibio, aquel lecho de piedra que ofrecía próximo al muro otro lugar vacío, en el alma avivaron la sed de lo infinito, el ansia de esa vida de la muerte, para la que un instante son los siglos… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Cansado del combate en que luchando vivo, alguna vez me acuerdo con envidia de aquel rincón oscuro y escondido. De aquella muda y pálida mujer me acuerdo y digo: —¡Oh, qué amor tan callado, el de la muerte! ¡Qué sueño el del sepulcro, tan tranquilo!
El artista romántico puede llegar a considerarse, de algún modo, superior y diferente al resto, con una sensibilidad especial, para sentir y ver en su interior emocional, como no tienen otros; esto lo hace distinto a los demás y, a su vez, lo aísla buscando su propia soledad, pues siente que no encaja de ningún modo en el mundo en el que vive, que no es comprendido. De ahí podría nacer un punto también destacado de esta corriente literaria como es el Culto al yo, la exaltación de uno mismo.
Rima VIII
¡Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto; me parece posible arrancarme del mísero suelo y flotar con la niebla dorada en átomos leves cual ella deshecho!
Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar como ardientes pupilas de fuego; me parece posible a do brillan subir en un vuelo, y anegarme en su luz, y con ellas en lumbre encendido fundirme en un beso.
En el mar en la duda en que bogo ni aún sé lo que creo; sin embargo estas ansias me dicen que yo llevo algo divino aquí dentro.
Pero si algo destaca en el Romanticimo y, por consiguiente, en la poesía de Gustavo Adolfo, son las ansias; ansias de huir, ansias de aquello que no se puede conseguir, ansias que llevan a un descontento con el mundo real, ansias que rozan la desesperación. Este sentimiento, en parte de frustración, lo vemos en la Rima LXVII, donde Bécquer habla de diferentes placeres de la vida tales como un precioso amanecer, una buena siesta, un buen banquete…. pero el alma siempre estará vacía, siempre precisará de algo más que es imposible de conseguir.
Rima LXVII
¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire!
¡Qué hermoso es tras la lluvia del triste otoño en la azulada tarde, de las húmedas flores el perfume aspirar hasta saciarse!
¡Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae, de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse!
¡Qué hermoso es cuando hay sueño dormir bien… y roncar como un sochantre… y comer… y engordar…! ¡y qué fortuna que esto sólo no baste!
A su vez, ligeramente atada con esta desesperación y esta desolación, tenemos la Rima LXVI, que reúne también diversos elementos significativos, que remarca un pesimismo absoluto, una falta de fe hacia el mundo y la vida. La desolación es casi palpable en este poema, ese sentimiento que roza el desengaño con todo lo que rodea al al autor y con uno mismo:
Rima LXVI
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura, los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.
Un poema que cabe destacar de toda la obra de Bécquer es la Rima LXXIII. Y lo destaco por la maestría con la que el autor nos describe un duelo de manera extremadamente gráfica, como si de un cuadro se tratara, de una secuencia de imágenes que casi configuran un cuento, y que van tomando forma en la mente del lector, de una manera nítida y clara. Esta descripción, desde el fallecimiento de la niña, hasta que el cuerpo es sepultado, lleva al poeta, espectador de todo el proceso, a reflexionar sobre la muerte y, a su vez y de manera inevitable, sobre la vida.
Rima LXXIII
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron.
La luz, que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho, y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.
Despertaba el día, y a su albor primero con sus mil ruidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
De la casa en hombros lleváronla al templo, y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros.
Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto.
De un reloj se oía compasado el péndulo y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba, que pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo.
Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo: allí la acostaron, tapiáronle luego y con un saludo despidióse el duelo.
La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto. Perdido en las sombras yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos!…
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia y duelo ¡al dejar tan tristes, tan solos los muertos!
Para terminar, quiero dejar dos de las Rimas más conocidas de Gustavo Adolfo, de aquella que, por mucho que el tiempo pase, jamás dejarán de repetirse cuando se hable de poesía, cuando se hable de Bécquer. Porque podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.
Rima IV
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista, mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a dó camina, mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma, sin que los labios rían; mientras se llore, sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos, ¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!
Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga «Levántate y anda»!
No hace muchos días publiqué en la sección “Slam” de la plataforma “Poemame”, una breve reseña sobre la poetisa mexicana afincada en Ciudad del Álamo (Texas), Enid Rodríguez Isáis. Ahora quisiera profundizar un poco más. No quito ni una coma de lo que expuse sino, lo contrario, añado y extiendo dicha reseña que es la que sigue:
La lucha encarnizada y romántica entre el ser propio y el ente divino dan a la poesía de Enid Rodríguez Isáis (@EnidIsáis) un carácter fuerte y tenaz, hasta tal punto de que considera en uno de sus poemas que “las batallas internas del alma son mortales para el ser humano…”. No le importa entrelazar la naturaleza, el amor, lo esotérico y lo banal para darle carácter divino y con sus versos alzarlo a los altares de modo inusitado, como queriendo emular a, según mi parecer, Sta. Teresa de Jesús, de la que denoto un atisbo de influencia. Bienvenido ese delirio mesiánico-poético tan hermoso que sabe plasmar en sus versos. Puro ejemplo de ese alzamiento hacia la divinidad es el siguiente poema, una oda a modo de plegaria en la que espiar sus temores ante un ser divino:
¡OH ROSA PERFECTA SIN ESPINAS!
Tu figura cubierta por la aurora trae un nuevo mañana una promesa que mantiene mi espíritu con esperanza; de ese bendito fruto que llevabas en tu inmaculado vientre ¡Oh rosa perfecta sin espinas! que poco se de ti y que tanto sabes tú de mí.
Madre del buen consejo que la maldad no me aparte del buen camino. Sé mi luz inextinguible en esta travesía de apegos y vanidades, que no se me olvide de dónde vengo y a dónde voy, ¡Oh rosa perfecta sin espinas! regada por el agua viva del Espíritu Santo, tráeme de esa fresca brisa, para sentir a tu amado hijo también.
¿Quién mejor que tú para amarlo? si eres madre bondadosa, que vela por el mundo entero llorando por aquellos que aún crucifican las carnes de tu señor, ¡Oh rosa perfecta sin espinas! y yo muchas veces fallo, anidando víboras burlonas en mi corazón traicionero, por eso no me atrevo a fiar en él. Mejor déjame esconderme en el tuyo, para encontrar el verdadero tesoro.”
La poesía de Enid es la exaltación de los colores y de los matices de la naturaleza, la observación de lo esotérico y la ira contra la injusticia; pero al final de cada poema siempre hay algún verso con el que hace las paces con el drama, dándole a cada poema su justa medida de reproche y comprensión.
CRIATURAS EXTRAÑAS
Hay un círculo de sol azulado quemando con sus rayos desde el largo de mi cuello como un altar de rosas que se posan en medio de mis pechos.
Hay una luna pálida atada a una roca que lagrimea cuarzos de leche y perlas azucaradas por el contorno de mi boca.
Hay delicias y encantos en los jardines donde cantan mis pájaros pues en mis fuentes la vida fluye en un instante al borde de la muerte.
Hay dientes de sirena dedos filosos de ninfa listos para cortar y devorar corazones de tiernos duraznos.
Hay letras que exhalo de noche que las siento a solas poseerme como sí de criaturas extrañas se trataran.
Enid
trata en sus versos de hacer las paces consigo misma, reconociendo en
la adversidad las debilidades de la carne y la influencia del
ecosistema que le rodea, redimiéndose con bellos grafemas que te
intiman con lo más profundo y a la vez acorazándose detrás de cada
poema.
CAJETILLA DE ESPERANZAS
Yo sueño con lo prohibido lo que jamás será mío su boca incitaba alegría causando una estela rosada y violeta que cegaba mi vista y el humo de sus dedos hacían círculos eternos el pulso de la calle danza yo me pierdo en sus ojos en la noche prolongada de su reflejo…
Yo sueño con la lluvia que empape mi cara con su ternura infinita ¡Oh con su frescura! voy caminando en la acera con mis pensamientos retumbando tan caprichosos con sus deseos, recordando… lo que quiero ahora lo que anhelo mañana lo que siento en el alma.
Yo sueño veredas con su nombre pasadizos secretos a su dominio de hombre bajo llave con tres candados de hierro y silencio su aura es verde que traspasa laberintos de flores empedradas Oh y cuando habla el pulso de la calle danza ¡todos danzan, todos danzan!
Otra cajetilla de esperanzas se acaba mi rosa de escarlata sedienta de muchos besos respirando un aroma mentol sintiendo el sudor que le escurre por el pecho aterciopelado y cálido saboreando esos dedos de artesano… Otra cajetilla y copa me llevo soñando tenerlo en mis sábanas de hilo plateado y mar de espuma ¡Yo sueño, yo sueño, yo sueño!
Trata el amor como un sentimiento ambiguo, un amor dual entre lo espiritual y lo carnal, ambos con un frenesí y una intensidad inmensos. Te hace sentir como si estuvieras en sus carnes, el escalofrío ascendente de la pasión de sus versos. Ejemplo de ello son los dos siguientes poemas:
ARDEN EN EL MAR
Hoy me abrazas con tu luz lunar reflejada en mi piedra, cegadora de toda razón, sentimiento de añoranza que invade mi ser.
Y me dejó llevar por tus corrientes armoniosas caricias que besan mis caderas para ser llevadas hasta el fondo de tus secretos.
Siempre regreso a ti, viejo océano de mil sirenas, al que quiero entregarme para ahogar mi pasión en un altar de perlas negras.
Las llevo colgadas con tu nombre detrás de mi espalda, como un tatuaje permanente en mi piel y mente que arden en el mar.
ARDE TU LLAMA VIVA
Arde tu llama viva en mis entrañas Luz de verdad que ilumina mi cárcel espiritual Y aun así sigo huyendo despavorida Como el reo no queriendo enfrentar sus delitos Oh divino Amor! Pero tú no condenas ni apuntas injustamente Eres el juez perfecto en su misericordia y justicia; Tu juicio se basa en cuanto amor hemos dado Al que no se lo merece, al no deseado Esa es la belleza y grandeza de seguir tus pasos Amor de amores Pues entonces ¿Qué esperas? ¡Arde tu llama viva! Quémame con el fuego santo de tu amor Igual como ardió San Juan De La Cruz Con pluma y poesía Y ese nuevo canto que prometiste A quienes te descubrían ¡Estoy listo!
Es como si tuviera un don especial para reconocer el drama o la belleza de las cosas, situaciones o personas, es capaz de ver lo que otros ojos no ven:
Allá va esa mujer fingiendo sonrisas tiene la mirada perdida en su fotografía, está ausente de todos y de ella misma, se ha maquillado obligada para su pareja, pues no la quiere ver acabada, ojerosa y vieja.
¡Ay pero a ella le duele el alma!
Y es que la poetisa da para mucho juego, sin necesidad de intimar con sus poemas, solo hay que leer entre sus líneas para darse cuenta de que convierte esa sensibilidad en un bello arte.
Stanislas Cazeneuve (1976) es un poeta francés. Cursó estudios de Derecho y Filosofía en Toulouse. Sus primeros poemas fueron publicados en la revista Multiple (1993) y (2000), revista creada por Henri Heurtebise. Ha publicado el poemario TearsQamar, Editions de La Crypte (2016). Es miembro del Comité de Lectura de Éditions de La Crypte y es miembro del jurado del Prix de la Crypte. Próximamente publicará el poemario OrigineHorizon en Éditions de La Crypte, del que os presentamos algunos extractos en prosa.
Curvas de luz. Al atardecer, el río desciende sobre la noche. Poco a poco, la mirada, que se va con él, ya no sabe más que penetrar en el corazón. Contrario al río, el pensamiento retoma esta mirada otra vez. Allá donde huye el sentido, piensa como la noche. Piensa libre en el espacio de los incomprendidos, libre en la pasividad del sufrimiento. La debilidad de mármol sumada a la realidad. Hasta el retorno de toda certeza.
El sueño desata su mirada. Pasando el agua de la tierra, él quiere la verdad, el rostro, la vida. Pasando también los lapsos de intuición, los grados del gozo, la inquietud, él mismo, el sueño – y lo que él busca-, raudo para convertirse en realidad, Quiere responder a aquello que no tiene lugar de ser. y que se sostiene allá. Como un sueño de sueño. Como termina la vida. Sin voz. Sin figura.
La casa se vacía de su noche. Reposa el espacio de lo desconocido, la frontera del día y de sí mismo. Oscila todo lo que se deja en apaciguamiento, el agotamiento de su llama, y su lucidez. Mengua los ojos, los huesos, el silencio, mi diáspora.
Esta mañana, la luz es el placer. La continuación de las cosas del mundo. En el aura del sueño. Yo me alojo perfectamente en estas leyes indescifrables. Como una salud, una locura, que muere de sí misma. Con el gozo insondable de la materia. La razón única es una preparación al triunfo que nunca llegará. Mientras que el sueño aumenta aquello que es. Soberano como la improvisación de la Naturaleza.
Parado detrás de tus palabras. Deshago el sobre de un amargo silencio. Quisiera arrojarme a la inmediatez de la risa. Arrojar una luz en la oscuridad. Esta noche. Insomnio de los árboles. Los astros me recuerdan las sensualidades del día. Y aquel amor se apaga como una lámpara.
Poemas pertenecientes al libro Origine Horizon, Éditions de La Crypte (2019). Traducción del francés al español: Mariela Cordero.
Trabajó durante ocho años como editora de páginas de literatura en varios periódicos. Obtuvo su título de BT en literatura china en la Universidad Nacional Chung Hsing, Taiwán. Asistió a la Universidad Budista Dharma Realm (Estados Unidos). Forma parte del Movimiento Poetas del Mundo. Participó en el Festival Internacional de Poesía en Chile (2014), Taiwán (2015,2016), Bolivia (2017) y la Cumbre Internacional de Poetas de Dhaka (2018).
Obtuvo diversos premios literarios, entre ellos Premio Literario Tayouan, el PremioLiterario de Taipei, el Premio Literario Lin Rung-san, el Premio Literario Nan-ying, el Premio de Poesía Femenina Ye-hong. Su ensayo El terreno sigue siendo el jardín 土地 依然 是 花園 obtuvo el primer premio del Premio de literatura Fu-cheng (2007). Obtuvo el Primer premio del Premio de historia corta Wu Cho Liu (2011) Obtuvo el Premio Literario Kathaka (2018). Ha publicado en taiwanés el poemario Yearning 心 悶 (2016). «的 覺醒 The Epiphany of Feet libro de poesía bilingüe mandarín / inglés (2018) y The Black Ghost, libro de cuentos (2019).
TEMPERATURA EN LA TARDE
Los barcos aquí abajo, el sol allá arriba,
Una brisa, al atardecer, sopló ligeramente sobre las copas de los árboles inmóviles.
Allí, desde lo más profundo de mi mente, un paisaje dorado
Emergió poco a poco sobre un lienzo pálido.
Las sombras moviéndose aquí, las historias fluyendo allá,
Pinturas, una tras otra, colgadas en una pared con colores desvaídos,
Algunos hablan con pasión, otros guardan silencio.
Has oído
¿La melancolía originada por los capullos que caen al suelo?
Los tintes mostrados aquí, la temperatura soplada allá,
Trazos reacios a irse para siempre
Se muestran renuentes a abandonar los sueños de la soledad de la primavera.
Así como el polvo que se eleva durante el atardecer hacia el anochecer
Temporalmente
Desaparece en el esplendor único del puerto.
UN CAMINO
La reminiscencia es un océano que no tiene fondo.
Remembrando un segundo, una flor se intoxica levemente;
Remembrando un minuto, una flor se silencia;
Remembrando un momento, una flor se marchita;
Remembrando un día, una flor arde;
Remembrando una noche, una flor se torna en ceniza.
Cuando dos amantes se distancian uno del otro,
Una milla está marcada por la belleza;
Cien millas significan soledad;
Mil millas están pavimentadas con los trozos de un corazón roto;
Diez mil millas se acumulan, inesperadamente, en un poema.
El camino que dejaste atrás
Rima mi poema con cada uno de tus pasos.
DISTANCIA
Cuanto más imprecisa luce tu cara
Cuanto más incierta se torna tu voz.
Para conservar una incesante evocación de ti,
Sigo escribiéndote sin cesar
Así puedo atesorar en realidad mis memorias de ti.
Algún día podríamos encontrarnos de nuevo en la calle.
¿Cómo no rozarnos el uno al otro?
Una línea incesante de transeúntes ha encontrado mi presencia;
En ella no se encuentra tu rostro.
He convertido tus fotos a color en blanco y negro.
Pero, ¿quién ha convertido los recuerdos de ti en blanco y negro?
El mensaje en blanco que dejaste mientras trabajabas
Se asemeja a nuestra relación que se ha convertido en un espacio en blanco.
Sigo escribiéndote sin cesar
De modo que las palabras suman mil o diez mil.
Se convierten en un cruel destino que nos distancia
Innumerables palabras escritas por mi mano
No logran superar la brecha entre nosotros.
Traducción al inglés: Hsueh-Ming Liao. Traducción
al español: Mariela Cordero.
Felipe Camino Galicia de la Rosa, más conocido como León Felipe, nació en Tábara – Zamora – España el 11 de abril de 1884 y murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.
A caballo entre la generación del 98 y la del 27, por su situación histórica está más cerca de la del 98, pero se le consideró dentro de la del 27 por tener más afinidad con este grupo.
León Felipe fue un poeta de estilo muy personal, con una poesía difícil de calificar, de la que se dice que es un canto a la libertad. Una poesía plagada de cierto énfasis religioso popular pero anticlerical, independiente de todas las corrientes literarias de la época y por ello difícil de encajar en un estilo específico.
Como lectora, destaco ese grito por ser libre, una poesía que es casi una conversación con la vida, un deseo o necesidad de exponer las cosas de manera distinta a las convenciones de la época y a lo preestablecido. Un grito de humanidad, por y para la humanidad. Una necesidad de reivindicar la independencia del ser humano con respecto a organizaciones o políticas. Su vida de hombre inquieto y trashumante (primero por el teatro y después por el exilio), le llevó a vivir y estar en muchos lugares, de ahí que su poesía tengo poco de patria y mucho de mundana.
¿Y si la historia no la hiciese el reloj?
Ni el de la cocina ni el del parlamento…
Si la Historia, señor Profesor…
no la hiciese el tiempo.
Tiene carácter y fuerza, reivindicativa, plagada de voz
clara y pocos adornos.
Escucha…
escucha esa ruido de alas rotas…
¿de dónde viene ese ruido…?
¡Oh, el hombre, el hombre!
Y esa mirada de candor y de súplica…
¿de dónde viene esa mirada…?
¡No hay luz!
¡Oh, el divorcio lascivo
de la arcilla y el viento!
Farmacéutico de profesión para conformar a su padre, León Felipe recorrió el país como cómico en una compañía de teatro. Republicano. Admirador del poeta estadounidense Walt Whitman, considerado el padre del verso libre, quien escribiera el “Canto a mí mismo”, del que León Felipe realizó una traducción y una paráfrasis en 1941.
Aquel que camina una sola legua sin amor
camina amortajado hacia su propio funeral.
– Walt Whitman
Permaneció tres años en la cárcel de El Dueso, Santoña,
Cantabria, por desfalco.
«Viví tres años en la cárcel… / no como prisionero político, / sino como delincuente vulgar…»
He dormido en el estiércol de las cuadras, en los bancos municipales,
he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos
y me ha dado limosna —Dios se lo pague—
una prostituta callejera…
Viajó a México en 1922 con una carta de Alfonso Reyes poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano- que le abriría las puertas del ambiente intelectual mexicano.
El 6 enero de 1968, obsequiaba el poema Carta de viaje a “su pequeño amigo Benito, el Ángel del acordeón”, hijo menor de Luis Echavarría, que más tarde sería elegido presidente de México (1970). El manuscrito de este poema se conserva y comienza así:
Del libro «Puesto ya el pie en el estribo»
Pero de este proyectado libro solo pudo escribir apenas unos pocos poemas. Murió en el país que lo acogió, en la Ciudad de México, tan sólo unos meses después.
He tenido que llegar a la vejez
para averiguar que el poeta
es un payaso….el payaso.
¡el gran payaso! (¿o el payaso es el poeta?)
¿Cómo no me fijé antes?
– El payaso, León Felipe
Paso ahora a dejar 7 poemas suyos, para que conozcáis un poco más su obra.
COLOFÓN
Luz…
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.
CON LAS PIEDRAS SAGRADAS
Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora… Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.
GLORIA
Y la Gloria última,
la vida celeste….
¿no será el triunfo de la materia
y de la forma
que vuelve a hacerse
luz y espíritu otra vez?
LA NADA Y LA ETERNIDAD
Si la Agonía,
el vestíbulo de la muerte
de donde no ha tornado nadie
nunca tampoco… Si la agonía
no fuese más que un sueño,
un dulce sueño…
el último sueño
en el que, ya, sin angustias
ni dolores
vemos una lucecita
alumbrando dulcemente
la vida celestial… La vida celestial
que se pierde en la Nada
y tiene la misma fuerza que le Eternidad…
Porque la Nada… ¿no es la Eternidad?
Y la Nada y la Eternidad
¿no son un dulce sueños?
Reclinada mi cabeza
sobre la almohada vacía de la Nada
sueño con la infinita Eternidad.
REVOLUCIÓN
Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también
un sol verdugo y amigo
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.
DAME TU OSCURA HOSTIA
No te apiades de mí, luz cenicienta.
Dame tu oscura hostia, tu último pan…
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva…
Donde la vida es un fantasma verde
que nadie vio jamás.
SÉ TODOS LOS CUENTOS
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.
Referencias
Los datos biográficos y algunas reseñas han sido extraídos de dos de sus libros editados por Visor poesía: Traducción de “Canto a mí mismo” y “Puesto ya el pie en el estribo y otros poemas” (libros de mi biblioteca personal) y de la Wikipedia.
Todos tenemos más o menos claro lo que nos gusta de la poesía, a veces un poema es profundo, otras veces matizado, penetrante, colorido y lleno de metáforas y de una lírica que nos hace volar en cada letra que leemos de un verso.
Yaneth nos lleva con sus poemas a lugares lejanos, a sabores exóticos, a sentimientos profundos de una manera tan rica y llena de matices y colores que cuesta trabajo escoger un poema o extracto de un poema para sobresaltarse de los demás.
Latinoamérica y Sudamérica ha sido a través de los años un nicho de poetas de habla hispana, grandes contadores de historias, grandes forjadores del idioma; los matices y el sentimiento en el americano es algo sin comparación. Yaneth es un ejemplo de ello.
La poesía es y seguirá siendo un extraordinario vehículo para expresar lo que sentimos, con matices y maravillosas maneras de describir sentimientos y sazones.
Muchas gracias Yaneth por hacerme amar la retórica, la metáfora y la lírica.
Deleitémonos con algunos extractos de sus mejores poemas y disfrutemos de la lectura.
Kobayashi Issa, o tan sólo Issa, tal y como firmó sus haikus. Un nombre sencillo para un hombre sencillo, pero terriblemente golpeado por la vida. Y es que el conocimiento de su biografía nos hace reflexionar, y mirar de otro modo su obra.
Issa nació con el nombre Kobayashi Nobuyuki, aunque era llamado siempre Yataro. Era la primavera de 1763 en la ciudad de Kashiwabara, en la antigua provincia japonesa de Shinano. Su familia se dedicaba a la agricultura, algo habitual en el Japón feudal del siglo XVIII.
Kobayashi Issa
Las desgracias empezaron pronto, muy pronto, para Yataro. Cuando contaba pocos años, su madre falleció. Pasó a estar a cargo de su abuela y fue entonces cuando el pequeño conoció por vez primera el haiku, de la mano de un poeta del pueblo llamado Shimpo.
Sin embargo, su padre tardó poco en contraer matrimonio de nuevo, un matrimonio terriblemente infeliz. Los problemas con su madrastra no tardaron en aparecer, y tampoco las palizas: Yataro recordaría haber sido golpeado “más de 100 veces en una misma noche”. La situación se hizo aún más insoportable cuando su madrastra dio a luz a su hermanastro.
Por fin, a la edad de 14 años, una ventana de esperanza se abrió para el joven Kobayashi. Marchó a Edo, la actual Tokyo, enviado por su padre. La nueva ciudad, un mundo desconocido repleto de nuevas gentes y nuevos paisajes debió fascinar a aquel adolescente.
Sabemos que fue allí donde retomó el contacto con el haiku. Sus días se alternaban entre su trabajo en un templo budista y sus estudios con los poetas Mizoguchi Sogan y Norokuan Chikua, en la escuela de haiku Katsushika. Su talento no tardó en salir a la luz y Seibi Natsume se convirtió en su mecenas.
Por aquel entonces Issa aún no existía. Sus poemas iban firmados con los seudónimos Kobayashi Ikyo o Nirokuan Kikumei. Fue en 1792 cuando abandonó definitivamente el nombre de Yataro y adoptó el nombre literario de Issa. “Con la primavera / Yataro renació / convertido en Issa”, reza uno de sus haikus.
Lejos quedaba la traumática infancia en la granja de Kashiwabara y así parecía sugerirlo su nuevo nombre. Tras un viaje por el suroeste del Japón en 1795, Issa publicó su libro de poemas “Tabishui”. En los años posteriores vivió en diferentes ciudades, conoció la legendaria Kyoto, Osaka, Matsuyama, Nagasaki y otras muchas. Pero si bien su fama como poeta se acrecentaba, Issa conoció durante muchos años la pobreza. Años en los que se vio obligado a trabajar duramente y a realizar frecuentes y penosos viajes. Incluso volvió alguna vez a su tierra natal.
Allí, en Kashiwabara, su padre falleció víctima de la fiebre tifoidea. Los problemas volvieron a surgir con su madrastra y su hermanastro, que le impidieron durante 13 años heredar las propiedades que su padre siempre deseó que fueran para él. En el “Diario de la muerte de mi padre” (1801) relata los pleitos y los emotivos detalles de la enfermedad de su padre. De él dice que, a pesar de la enfermedad que le devoraba, “sonreía alegre a todo el que le ofrecía veneno, y despreciaba al que le obligaba a tomar medicinas”. El cuerpo fue incinerado de acuerdo con los ritos budistas, e Issa guardó sus huesos.
En los comienzos de 1810 decidió instalarse definitivamente en Kashiwabara y se casó con una joven del pueblo. Tenía ya 50 años pero desgraciadamente no le esperaba un feliz retiro, al contrario aquella fue la época más terrible de su vida.
En los 10 años siguientes vio morir a sus 4 hijos, y también a su mujer en el parto del último de ellos. Volvió a casarse, ya con 62 años, pero se divorció a los pocos meses. Aún se casó por tercera vez. Entonces su casa se incendió, y volvió a la más absoluta pobreza.
Los últimos meses de su vida los pasó en un almacén con piso de tierra. Murió en el invierno de 1827, sin llegar a ver el nacimiento de su última hija.
Hace ya doscientos años de esta historia, pero el fruto de ella, los emocionantes haikus que Issa nos legó, sigue celebrando los sencillos placeres de la vida que tanto le faltaron, y el amor hacia la naturaleza.
Hasta mis pies ¿cuándo y cómo has llegado, caracolillo?
Tampoco yo he encontrado un hogar. Tarde de otoño.
Huye el rocío. En este mundo sucio no hago yo nada.
De no estar tú, demasiado enorme sería el bosque.
Donde haya hombres habrá moscas, y habrá Budas también.
(Artículo publicado originalmente en «Los mejores haikus en la red» y en Wikipedia, 2005; traducción de los haikus de Antonio Cabezas)
Nenad Trajković(1982) es un poeta, ensayista, crítico literario, editor y traductor serbio. Egresado de la Facultad de Leyes de la Universidad de Kragujevac, ha publicado tres libros de poesía: Trazos (2008), Te llevé al museo (2011) y Viento desde la lengua (2016). Sus trabajos ha sido publicados en diversas antologías, revistas y diarios. Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, polaco, macedonio, ruso, búlgaro, español, griego y romano. Ha traducido y editado El héroe de la claseolvidada (poemas de Zvonko Taneski), Cartas secretas (poemas de Slavica Gadžova) y Camino a la Gentileza (poemas de Jovica Tasevski). Ha sido galardonado con el premio búlgaro Melnik (2013) y el premio serbio al mejor manuscrito de poesía Rade Atomic (2015).
Corazón azul3
Lúgubres habitaciones,
hogar de justos convictos.
Sodoma todavía dispara en el mal
y hay rostros inocentes distorsionados en la ausencia de esperanza.
– La vida es miedo y es todo culpa mía
las voces de las chicas muertas susurran
algunos muros respiran con placer enfermizo
espejos sin reflejo y un polen maldito
la flor crece. Algunas veces ellas piensan
mientras sufren con inocencia – la vida no existe,
y si volviera a nacer sería
un pájaro que no tiene pareja y que no vive entre los humanos.
– Al otro lado, en el bosque donde las palabras no pueden penetrar
crece mi tumba de la que naceré de nuevo
déjame resucitar y ser un pájaro
he sufrido por todos
lo que nunca nadie debería pasar.
Vientos y mundos expulsados siguen murmurando
e interfieren con la vida cotidiana. Todos rezan
al mismo Dios y la lucha contra el mal pertenece a unos pocos.
Chicas en habitaciones sombrías,
donde sólo las paredes respiran, se desvanecen lentamente
en el pasar de cada ordinario transeúnte.
3campaña en contra del tráfico sexual
Fraude de marketing
es bueno que existan comerciales
acerca de grandes cosas nuevas
donde tu conciencia viaja hacia
lo remoto desde el coraje de la decisión
alguien más toma tu decisión
y te dice que creas en cada palabra
que se paga por segundo de duración
es bueno que existan comerciales
que te digan cómo saber qué comprar
incluso cuando no compras nada
porque el comienzo de todos los comienzos
se basa en mentiras
avaritia est radix omnium malorum
En el alambre
en el pueblo de donde viene mi padre
los baños estaban afuera
su papel estaba puesto en un alambre oxidado
cuando entré por primera vez
encontré a Emily Bronte
a quien mi abuelo había tratado de colgar allí
era desagradable estar allí con una dama
así que la saqué en mis brazos
Por la mañana me enseñaron una maleta llena
de escritores convictos
listos para colgar
y estas fueron las primeras personas
que he liberado.
Traducción al inglés: Danijela Trajković.
Traducción del inglés al español: Mariela Cordero.