Shurouk Hammoud (1982) es una poeta, periodista y traductora literaria siria. Es Licenciada en Artes y Licenciada en Traducción por la Universidad de Damasco. Ha publicado tres poemarios en idioma árabe y dos poemarios en inglés titulados The night paper y Blind time. Su poesía también se ha publicado en diversas antologías en Francia, Serbia, Países Bajos e India. Ha obtenido diversos premios literarios como el Premio de la Biblioteca Pública de Alejandría (2012), el Premio literario Nazik al Malieka (2012), la Medalla Sylvia Plath (2017) o el Premio Charles Baudelaire Creatividad Poética (2018). Su poesía ha sido traducida al francés, finlandés, mandarín, alemán, italiano e inglés.
Me quiebro
Todo se dobla
como un árbol contra el viento
todo se dobla
el núcleo de la verdad lo hace,
las canciones se doblan por los tristes,
las oraciones se doblan por las nubes,
la muerte se dobla por los mártires.
la sonrisa se doblega por el miedo
y yo me doblo por todos ellos
pero cuando mi patria se dobla
me quiebro.
Carnet de identidad del poeta
soy una hoja amarilla
el viento me olvidó
en el bolsillo de un huracán.
el desconsuelo es mi suegro
desde que me casé con el poema
las nubes alimentan a mis hijos
y muero en una maleta
el aislamiento es el color de mis gafas
soy un silencio ruidoso
buscando un beso
para quebrar la vítrea espera
en los ojos de mi poema
soy yo quien amontonó sus gritos
sobre un papel blanco
para volver sordo a este mundo negro
quién puede
sino yo
seducir a una dama fascinante
llamada paraíso
así que dime
sólo una vez
cómo el poeta ‘mensajero’ podría ser un demonio
mientras que el mensajero de la muerte es llamado ángel…
el psicópata
quien habla consigo mismo frente al espejo.
reprobándola a ella por deformar su rostro …
el psicópata
quien usa el perfume de la humanidad
no es un psicópata real
él es poeta
él es yo
pero desafortunadamente
nadie busca en los protocolos de la ONU
¿las propiedades del poeta en las tierras de la sabiduría?
nadie le dice a platón
que
las ciudades sin poetas
no son más que el infierno
quién puede borrar el pizarrón de la noche
con una palabra
sino el poeta
¿dime quien?
oh esperanza
Realización tardía
Como un imán desagradable
todos los corazones de hierro se sienten atraídos por mí
acumulo sudor, lágrimas y polvo
como una vieja servilleta de usos múltiples.
La lluvia que corteja a los corazones de los amantes
azota mi alma a la que no le queda nada
sólo retazos de espera,
y alardea con su fuerte puño
como un boxeador retirado.
Así que con el sarcasmo de una persona que no tiene nada que perder;
Él mismo lo dice: Poetas, escritores… No soy uno de ellos,/ los respeto mucho como para decir eso. Sin embargo, hemos podido encontrar en los poemas de Jorge Inojosa (@JTricker) un mundo de reflexiones que, a veces, dan la impresión de dejar sobre nosotros un toque agrio, creciente, conforme avanzan los versos (Aferrado y sin acción,/meditando mi contexto, mi situación,/no veo la mano indolente acercándose a mí,/aplastándome y haciéndome incapaz de sufrir./Un charco de sangre que ni siquiera era mía, sino de muchos otros,/es lo que queda de mí, lo que permanece para otros ojos.); y otras veces, nos sacuden la conciencia como para hacernos despertar. Esto último lo vemos en su poema La red:
Estamos todos dentro de esta bien llamada red, como un cardumen de peces sin rostro. Como delata su humanidad esta red, al ser tan versátil, tan sabia, tan útil, y tan perversa. Que pintura tan diversa de la humana naturaleza. Ayer alguien opinó igual que yo, jamás lo conoceré. Hoy jugué con alguien, jamás lo conoceré. Mañana veré una mujer hermosa, jamás la conoceré.
El poeta se muestra crítico consigo mismo, pero también con el resto y nos invita a adoptar esa actitud, a no creernos todo lo que tradición nos pone sobre los ojos. Así los versos: “más vale pájaro en mano, que cien volando”. /Frase derrotista, cobarde, asquerosa y conformista; /no vayas por nada más, aun si las oportunidades vuelan ante ti por cientos, /no vaya a ser que pierdas lo poco que tienes como sustento. Podría parecer que guarda pocas esperanzas, que impregna de negatividad su poesía. Nada más lejos para alguien que ve una nueva oportunidad hasta en un día gris: A muchos les parece triste o deprimente, /mi estado favorito del ambiente. /No hay calor que me moleste. /No hay brillo que me encandile.
O también, su poema La muerte, una declaración de intenciones y, por qué no, un desafío a la vida. Con él os dejo, a la espera de nuevos versos que nos arrastren a lo más profundo de nuestras inquietudes, de nuestros deseos y nuestros miedos.
“Al fin va a descansar”. “Tal vez fue lo mejor”. “Lo mejor es aceptarlo”. “No hay que temer, es natural”. “La muerte no es el final”. Todas frases de consolación, mentiras que nos decimos para lidiar con la muerte, mentiras que incluso yo mismo he dicho y creído alguna vez. La verdad es que pocas cosas generan tanto ruido en mi ser, como ella. Un ruido escandaloso, triste, amargo e iracundo. Estaría mintiendo si digo que no le temo a la muerte, pero sin pretender ser fuerte, no es mi mayor emoción. Son la angustia y la ira las que más invaden mi corazón, pues palidece el temor ante la preocupación y la frustración. Preocupación de no lograr la miseria que como humano puedo permitirme ambicionar. Frustración de que sea una miseria lo que mi condición de humano me permite ambicionar. ¿Qué son cien años o menos? En este mundo de límites tan extremos y de tortuoso avanzar. La muerte hace que mis oportunidades sean más preciosas, para las más importantes cosas podré dos o tres veces fallar. La muerte me separa de mis seres queridos, y personas que admiro, todo me quiere arrebatar. Por esto y muchas cosas más, te odio, maldita muerte, y lo haré hasta mi amargo final.
La poesía nos desnuda, nos reconforta, nos abraza, nos da un refugio en la tempestad, nos hace ver como somos muchas veces en realidad.
La poesía también es amor y a veces pasa de un amor platónico a un amor literal. Solo cuando el verdadero corazón es sincero y la fuerza de la poesía nos descubre, nos enamora, nos cautiva, nos apasiona.
Las historias de amor son verdaderas, de carne y hueso, historias con un final feliz, no todo es solo pasión o locura. El amor verdadero también es solidario, empático y reconfortante.
A veces el verdadero amor navega por los versos de Poémame.
Es cada día al ocaso que me desperezo cuando mis brazos estiro y versos compongo -mientras que el sol deja de verse redondo- y qué de tus labios extraño los besos.
Es al atardecer que suelo buscarte para lazos ardientes construir, es cuando mi corazón deja de latir y sé que me toca en suerte no tenerte.
Es en la madrugada que siento una punzada -que suelo trocar por sueños placenteros-, construimos nuestros lazos imperecederos y tu despedida penetra como una estocada.
Es al alba que la almohada vacía me recuerda que la noche es larga y entonces surge una pena amarga y me dice que tú aún no eres mía.
Es durante la mañana que te sigo y CDMX en metrobús entera recorro, -cual tu sombra aunque haga frío- causando en mi empleo algún engorro.
Es al mediodía en que ambos bromeamos contándonos noticias de Uruguay y México -descubriendo vericuetos de los léxicos- y algún que otro chiste fino cruzamos.
Es durante las veinticuatro horas que el tic tac de mi reloj Casio suena, que mi solitaria alma sigue en pena porque aunque lo disimula, te añora.
Esta noche será especial Mi corazón ha preparado una Velada romántica que nunca los dos podremos olvidar…
El jardín es el lugar perfecto donde las antorchas encendidas, embellecen y adornan el sendero que conducen a tus labios y los míos en un solo sentido.
La mesa con mantel blanco y adornada con un centro de rosas flotantes, son tus ojos que reflejan la inocencia que un día fue robada pero que hoy será rescatada….
La música de fondo que despierta los sentidos, son tus brazos que me llevan a hacerle honor al baile de las estrellas en ese universo que me has prometido…
La distinguida cena, de mis manos con amor ha sido preparada, como lo es mi alma de oro y barro, envuelta en tela de satín, en una promesa a ti entregada…
El vino que alegra el alma, son las caricias de tu palabra dulce y exquisita, que expresa lo que en años fue ignorada…
Y por último, el postre que es anhelado por nuestro húmedo paladar, seducido por el chocolate, como el deseo de que nuestros cuerpos uno a otro en un dulce encuentro, se arrebaten…
¿Cuántos mensajes podría enviarte? ¿Cuántos «te quiero» podría susurrar? ¿Cuántas estrellas te podría bajar? ¿Y todo eso sin temor a atosigarte?
¿Cuántas promesas podría hacer aún antes de tu piel tocar, a tu propia sombra acompañar y por tu sonrisa enloquecer?
¿Cuántas noches hemos compartido manteniéndonos siempre unidos? ¿Cuántos silencios, risas y canciones, poemas, odas, cuentos y desamores?
¿Qué placer encuentro en la historia de Ramsés, Cleopatra y Marco Antonio? ¿Akenatón y Nefertitis, el valle del Nilo, Persia, Esparta, Sumeria y Babilonia?
¿Crees que leí de Voltaire sus Memorias? ¿O que visitaré Cádiz, Bilbao y Logroño? Prefiero a todo eso, ver en tu compañía, de los árboles sus hojas caer, en otoño.
Visitar Tenochtitlán juntos, pero solos; correr bajo la lluvia, reírnos como tontos, contar estrellas fugaces, ver cómo nacen y leer, los versos que para mi tú haces.
Hoy de todo lo que ya hemos hablado a la única conclusión que he llegado, es que de nada sirve ser tan versado, si no estoy pronto en CDMX, a tu lado…
Las noches de Octubre tienen algo peculiar, es la luna, la más bella en sus noches, en un derroche de suavidad en la letra de esta canción:
Tú, cubierto de miel, mi piel es hoja satín, donde escribes y escribes sublimes y exquisitos versos sin fin…
Las noches de octubre, la luna curiosa, es testigo de los trazos que en poesías te entregas completo en mis brazos…
Ven amado mío¡ Deja que tu rocío gotee intensamente, lento pero sin pausa, sobre las flores de mi jardín encantado, con movimientos… delicadamente.
Las noches de Octubre, ya no serán iguales, porque nuestros ojos por fin se mirarán. En el llamado Edén, tú y yo en un beso y aliento fundidos también se perderán…
Tú, cubierto de miel, la luna se ha convertido en mi confidente y aliada,,, también de miel, bañada…
¿Por qué las plantas aman la lluvia? Como el silencio extraña el ruido, como la voz susurra al mismo oído, así reciben el agua toda las alubias.
¿Por qué el can ama a su dueño? Al igual que al otoño sigue el invierno al igual que lo efímero a lo eterno así por el amo el can vela su sueño.
¿Quién puede vivir sin amor? Tan solo las mismísimas piedras, y de ellas se aprovecha la hiedra, también el agua las desgasta hasta que solo se tornan arena.
¿Qué es necesario para ser amad@? Tal vez sonreír, tal vez soñar tal vez todos necesitamos un amo sin llegar a ser su esclav@.
Si pudiera te regalaría el astro rey aunque jamás infringiría una ley. Durante meses tan solo tus palabras han sido un bálsamo para mi alma,
Y ahora, que yaces en mi cama que mis besos tan solo reclamas y que mis manos rocen las tuyas, aparece en ti semejante duda.
Por más que mi vida haya sido ruda prefiero seguir el camino de Buda, cortarme antes ambas manos a con ellas causarte algún daño.
Querernos no fue una estrofa tampoco fue un amor de primavera, fue la cosa más maravillosa que podría habernos sucedido en nuestras vidas enteras.
Fue un viaje en líneas aéreas fue un paseo de una semana fue solaz, fue todo calma; fue al querer despedirnos, dejar completamente el alma.
Por eso estás hoy en mi lecho, princesa mía, mi bienamada; pues sin ti, ¿qué habría hecho? tan solo llorar sin pausa.
¿Quién anidaría en mi pecho? ¿Con quién reiría por nada? ¿Por qué habría ido a México, si no fuera porque me amas?
Tres meses harán ya mañana. Parece toda una eternidad; a veces, solo una semana; será por nuestra afinidad, será porque nunca me regañas.
Te amaré en cada segundo usaré esa hermosa fragancia: el Amor, en toda instancia; viajaré por todo el mundo cuidarte, será mi ganancia.
Lo nuestro no fue un sueño mucho menos, una quimera; sí floreció una primavera, aunque para ti fuera otoño porque pese a todo, el Amor, de veras, no tiene fronteras…
En este valle sombrío donde mis pies andan descalzos de esperanzas mi leal vasallo quien un día prometió su vida dar a cambio de la mía…
Hoy a prueba de fuego se ha sometido. Se encuentra fuera de mi alcoba donde un salto de dolor repentino de negro ha hecho sombra, me ha atravesado el alma.
Él espera pacientemente el momento para entregarme de sus ásperas manos, un ramo de flores silvestres que ha encontrado en su camino a mí.
Ha entrado a mi lecho, donde su sonrisa lo aviva todo y me recuerda donde es el lugar secreto de felicidad. Tomo con debilidad el ramo, con el más grande de los cariños que alguien me haya hecho sentir. Pero estas se marchitan en cuanto a mis manos llegan.
Mis lágrimas las enjuagan Se limpian con el recuerdo de su amor prometido, es el amor puesto en cada verso de sus poemas lo que avivan la esperanza de ver el nuevo y radiante día…
Es la voz de mi dulce Vasallo diciéndome con voz sosegada y pacífica que cada noche por mí en su plegaria pide el momento en que mi alma pueda de nuevo brincar de alegría sin importar el día de mañana.
Solo disfrutar la luz de este Día, pero en su beso tierno y dulce, eternizar su leal cariño, hasta que mi dolor Por fin se extinga… Y juntos recorrer los valles verdes, sin soltarnos de la mano y caminar hasta el fin de los tiempos…
Así mismo lo entendí yo el día en que te conocí; mil y una veces la he oído y seguirá siendo así.
El amor surgió ipso facto, tomar la decisión no demoró: mi corazón pronto se enamoró y lo sellamos con un pacto.
Tu dulce voz, tus palabras, tus caricias y tus besos, me sumieron en un embeleso del que nadie jamás escapa.
No me pediste riquezas, tampoco una estrella, tan solo que te quisiera y lo hice con mi alma entera.
Y así fue como supimos que uno para el otro nacimos por lo que preferí casarme y vivir de tu alma cautivo a la ignominia del contubernio.
Conté cada gota de rocío que caía mientras a mi lado en el lecho dormías, plácida, y entonces supe que contigo
Estaría oyendo la más bella canción de amor, que era el palpitar de tu corazón, y que por el resto de mi vida sería yo el ser más feliz que en esta tierra habitó…
Descubrí el amor de los agapornis, y mis pensamientos se despejaron como el cielo cuando las nubes dejan mirar la sonrisa del rey…
Acaricié la seda de los horizontes donde la voz del viento ennoblece el espíritu y los recuerdos mudos se montan en las alas del olvido…
Encontré la puerta llamada libertad y los colores del agua y la tierra apaciguaron la tormenta, dejando el día gris en manos del arcoíris…
Escuché el sonido de los ríos y los salmones alegres se zambullían a contracorriente para dejar nacer las nuevas ilusiones…
Miré los lirios de la media luna y sus movimientos se mecían con inocencia mientras entre mis labios tu nombre pronunciaba con cadencia…
En tus ojos, tu boca y tus manos, recuperé de aquel paraíso, un rincón. Y mi alma anidó junto a ti, encontrando la paz que un día tuve y había perdido…
SOÑAR (DE @VSMC2002 A @LETIZIA)
Soñar… noche y día; por eso, reto a la vida a que me despierte ahora que la tristeza no me ahoga.
Escuchar…la suave brisa; por eso, tejo silencios donde escucho tus latidos que suenan como una melodía.
Querer… quererte aún más; por eso, me causa gracia que haya quienes digan que lo nuestro duró un día.
Gracias… a ti querida; por eso, tiene sentido mi vida: dicha plena, felicidad y algarabía, troqué dolor por paz y gozo, como si fuese un alquimista.
Besar…besar tu cuerpo; por eso, cada vez que despierto miro como respira tu pecho, y pienso qué haría sin ti, en mi lecho.
Aguardar… aguardar la vejez; por eso, ahora no temo a la muerte, porque, a diferencia de otros he tenido mucho más que suerte.
Apresar… juntos cada instante; por eso, de la poesía soy diletante, me gusta como una afición, prefiero tus labios beber con fruición…
Tatiana Terebinova es una poeta rusa que vive en Otradny Región Samara y Moscú. Egresada de la Academia de Artes y Cultura de Moscú (1989), escribe verso libre y haikus. Obtuvo el Premio del Festival Internacional de Verso Libre de Moscú (1996). Sus poemas han sido publicados en diversas antologías rusas, entre ellas Verso librePROMETEI, Arion (Moscú), Diario POetri (2018, №№ 1 – 3, Moscú), Jour-nal sto-litsa (2018, №3, Moscú). Su nombre se menciona en la enciclopedia de Historia y Cultura de Samara (1995).
UN HOMBRE
Un hombre – el camino del universo
hacia la inspiración de los encuentros.
Alguien llama
a la puerta o
al corazón.
La luna – un jinete sangriento –
lava sus heridas
en las limpias aguas de tu alma.
EN LO PROFUNDO DE LAS PALABRAS
Hoy es tu día de
signos y cambios
las ramas de un manzano te esperan
en los pétalos de libélulas.
Amantes y niños
te reconocen por mirar las estrellas.
El cielo es una misteriosa
espiral del alma.
La deidad de las semillas.
Está madurando de nuevo en las hierbas.
Sombras caen
en los espejos.
La esperanza está buscando una tórtola
En las coronas del alma.
Nace tu espíritu
en el yunque del tiempo.
En lo profundo de las palabras
flamas – arden,
pasos – resuenan
y flechas – caen.
EL CIELO INGRÁVIDO SE SIENTA EN TU HOMBRO
Los jardines florecientes vuelan hacia el abismo refulgente del cielo.
Una gatita roja se durmió en los campos azules.
Y una pequeña serpiente de agua mira hacia las estrellas desde un charco.
Hoy la ciudad es un ala de ángel dormido.
Una vez más, el silencio se ha convertido en Dios, y en Sus ojos.
Todos los tiempos de espera te hablan,
como arroyos bajo un fino trozo de hielo del tiempo.
El cubo de oro de las efusiones de la luna
su oro recubierto de voces extrañas.
Y el cielo ingrávido se sienta en tu hombro.
Y cuando una trémula paloma gris azulada se duerma:
Yolanda Pantin (1954) es una reconocida poeta venezolana, dramaturga, ensayista, autora de libros infantiles y editora. Cursó estudios de Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Cofundadora del grupo literario Tráfico en 1981 y de la editorial de poesía Pequeña Venecia en 1991, en 1989 recibió el Premio Fundarte de Poesía. Ha sido becaria de la Fundación Rockefeller y de la Fundación Guggenheim.
Su obra poética comprende los libros Casa o lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor (1989), El cielo de París (1989), Los bajos sentimientos (1993), La quietud (1998), La épica del padre (2002), Poemas huérfanos (2002), El hueso pélvico (2002), País (2007), 21 caballos (2011) y Bellas ficciones (2016).
En el 2014, la editorial española Pre-Textos publicó País. Poesía reunida (1981-2011). Junto a Ana Teresa Torres, es coautora del libro El hilo de la voz. Antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX (2003), uno de los más importantes estudios que sobre literatura femenina se ha hecho en Venezuela.
HERENCIA
I Pertenezco a este pedazo de la tierra. Reconozco como míos el aire que fue de mi infancia, los relatos de mis padres jóvenes y eternos, cuanto su vista levantó de estos valles donde abreva el deseo.
II Yo soy aquella en la fotografía, de pie, entre el miedo y el deslumbramiento. Le he sido fiel a su memoria a cuanto sus ojos recuerdan de aquel cielo, al lomo de los caballos relucientes. Pero vuelve el recuerdo de aquella ocasión en que quise sustraerme, y no hallé lugar que me resguardara de mis despóticos fantasmas coloniales. Así me hundo en esa putrefacción cálida, Mientras manos que son de nadie me arrancan de cuerpo. [de País, 2007]
Dioce Martínez (2017), investigadora en poesía venezolana, escribirá sobre Pantin: «Consciente de su «Herencia», quiere ser fiel a la memoria de los suyos, a los fantasmas, los mismos que se recostaban en su cama de niña y a los que perseguía hasta el patio: «Pertenezco/a este pedazo de tierra./Reconozco como míos el aire/que fue de mi infancia / los relatos de mis padres/jóvenes y eternos/cuanto su vista levantó/de estos valles (…) Le he sido fiel a su memoria/a cuanto sus ojos recuerdan/de aquel cielo (…)». Y «El mandato» de su abuela que venía de otros cielos (como aparece en el «Somebody Loves You in Turmero (Gottfried Been)») se hace claro y firme y nos dice cómo empezó todo su país: «Mientras registraba en el escaparate,/escuchaba el mandato. Estaba/dentro de las cajas, en esas cosas/que los viejos guardan (…) //Tú me escogiste para hablar por / nuestros muertos (…)»»
SOMEBODY LOVES YOU IN TURMERO (GOTTFRIED BENN) La desdicha del amante es el engaño de lo que vive el amor como un ilusión de presente, cuando todo es pasado.
Tomo un mapa y marco un ciego itinerario. Ayer caminé a lo largo de la avenida George Mandel hasta el bosque de Boloña. En esa ocasión quise creer que el goce se elige, como el sufrimiento. * Miré la fuente y sobre la terraza, la mancha de pálida luz. Sentada en un banco, percibí la voz de una mujer. Presté atención. Una madre reprendía al mayor de sus hijos ¡Philippe!, le decía. Yo escuchaba el mandato venido de otros cielos. Entonces recordé lo que había olvidado. Lo que no podía recordar porque no tenía rostro, ni tiempo, sólo la huella de lo que ha muerto en nosotros, pero está profundamente vivo. No del amor se enamora el amante, ni de nadie, sino de la nostalgia del amor.
–Usted tiene que obedecerme, le dijo la madre al niño.
Yo miraba todo y sentía la herida sobre el labio que ahora sangra.
¿Alguna vez has sentido que un poema te ha salvado la vida?
La poesía de Jaime Sabines nos ha salvado la vida, no encontraremos otra poesía que nos devuelva el ánimo, nos llene de asombro y entusiasmo que las letras de Sabines. Los versos de Sabines provocan a sobrevivir en esta época.
Es inútil vivir, pero es más inútil morir
Jaime Sabines nos llena de enérgica vitalidad creadora y hondura emocional en su obra poética. Lo consigue al atraparnos con sus versos hechos de palabras ordinarias, que logran contagiar las emociones del poeta, y sobre todo el sentido humano de la poesía misma. No le interesó la forma sino el fondo.
Si no hay emoción, no hay poesía para mí. Hay muchos poetas que por eso no me gustan, porque hacen las cosas con el cerebro.
¡Afuera! ¡Lejos, la función trivial, la musiquita, la rima!… Hay que libertarse. El poeta no es un animal de adorno, ni la poesía un arete o un abanico. Somos hombres, antes que poetas. Y lo hondo, lo profundo, lo oscuro, como lo claro y lo concreto del hombre, debe ir al poema, debe hacerlo, construirlo con su mundo aparte… Y es que hacer un poema es llorar.
La creación poética de Jaime Sabines siempre fue basada en experiencias reales. Sabines decía: “La poesía que ‘sí se entiende’ los toma desprevenidos. No entienden nada porque creen entender. Abandonan las cautelas más elementales. Creen que un poema que no ofrece dificultades para ser leído burdamente es un poema burdo. Creen que está escrito a lo fácil lo que leen a lo fácil.”
Deleitemonos con algunos extractos que considero parte de su obra crucial. Sabines ha influenciado y justificado en todo su sentido mi forma de ver la poesía.
No quiero decir nada,
porque no sé, porque no puedo,
porque no quiero decir nada.
Quiero hablar, barbotar, hacer ruido,
como una olla con su escándalo de agua.
Si grito, van a venir las gentes
a socorrerme. No tengo ganas.
Una boca discreta, desdentada,
que no diga nada.
Parla parlaba.
Igual a la del tío agonizante
glogloteando sin palabras.
Aquí lo enterraron. ¡Basta!
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo.
Uno apenas es una cosa cierta
que se deja vivir, morir apenas,
y olvida cada instante, de tal modo
que cada instante, nuevo, lo sorprenda.
Uno es algo que vive,
algo que busca pero encuentra,
algo como hombre o como Dios o yerba
que en el duro saber lo de este mundo
halla el milagro en actitud primera.
¿No se podrá decir lo que el viento y la hora
hacen sentir de anhelo sin fatiga?
¿no podremos hablar de lo que aquí sucede
inadvertidamente, bajo el cielo vulgar de cualquier día,
Gopal Lahiri(Calcuta, India) es un poeta bilingüe, escritor, editor, crítico y traductor literario; su obra poética se ha publicado en bengalí y en inglés. Sus poemas han sido traducidos al francés y al hindi. Ha publicado siete poemarios en bengalí y nueve poemarios en inglés y ha editado conjuntamente una antología de poemas. Su trabajo de traducción del inglés al bengalí de los cuentos de Israel Not Just Sweet and Honey, publicado por National Book Trust (India) es ampliamente reconocido. Su poesía también se ha publicado en varias antologías, así como en revistas de la India y en el extranjero. Obtuvo el Premio Poeta del Año en Destiny Poets, Reino Unido (2016).
HISTORIA DE UNA MADRE
Aquí las mujeres toman la historia de la madre,
la caricia de un dedo, un toque tenue,
La idea de un refugio, el éxtasis silencioso.
en el útero;
Una plaza de la ciudad revive la dicha
de una historia de amor, que habla a través de un muro de hierro,
la antigua parada de autobús ahora es una página en blanco
en el libro, que trae de nuevo el aroma a tabaco,
la ventana de la biblioteca evoca al amante abandonado,
los corredores están colmados de historias,
un pájaro diminuto vuela sobre los tranvías,
y la historia continua,
cruzando puentes que flotan en una bruma,
que lo devora todo
las sombras de sus árboles traen recuerdos
que sangran desolación,
el graffiti en el largo y tortuoso cerco
inventa la celda-divisoria de la multitud,
las madres ahora derraman las lágrimas no dichas.
MOMENTOS
Sé lo que tengo que hacer ahora.
Cada celda exige una pelea ganable,
sin conocer las secuelas,
el crepúsculo se redujo a un rayo magro,
el borde del agua se va desplazando
la hierba alta acaricia los dedos,
el viento del atardecer es como un sanador.
Pero la oscuridad persiste en la columna vertebral, en el iris,
con excelsa promesa y profundo aprendizaje
viene un peligro desconocido,
los recuerdos giran y al final me enseñan
algo que nunca me interesa escuchar.
Sabiendo que los momentos son temporales,
escojo uno por uno y los expulso lejos.
CAPULLO
No hay historias
aquí cada noche es mundana y solitaria.
Las aves nocturnas sin plumas extienden sus alas.
El momento que busco está enterrado,
debajo de la escalera oscura,
pulo cada herida en la piedra secreta que brilla
en falsas luces; también es nostálgico,
y extrañamente cuando un lagarto llora.
La luna se oculta detrás de las nubes,
hay una tibia oscuridad atravesando toda la casa.
Cada nota musical ahora se mantiene en silencio,
la pared rota garabatea las palabras olvidadas.
Los corredores se están llenando con alfabetos escogidos,
un nuevo mundo espera en la cornisa de la azotea.
PASEO EN LA LLUVIA
La calle nunca puede ser más solitaria
que en una noche lluviosa,
luego después de la lluvia,
la hierba recién cortada está buscando madrigueras vacías,
puñados de flores se marchitan en el muro del límite,
los faroles exponen el pavimento desnudo.
Anhelando la luz diurna, pasos, garras y suciedad.
Buscando huellas, la ventana abierta está
tomando profundas respiraciones,
las sombras desmoronan poemas bajo las ramas,
la bruma destila en el silencio,
y puedes dibujarlo, siempre.
Una mancha de tinta contra una cama de luces.
Tararéalo , llévalo a lo largo, de tu herida, de tu soledad.
El futuro camina de puntillas sobre el ruidoso pasado en silencio.
Hija de nobles, ingresa a los dieciséis años como pensionista en el convento de Cronstett. Cinco años después conoce a Bettina Brentano. La relación entre ambas dará lugar a una apasionada correspondencia y a una novela que Bettina escribirá años después, con aquellas cartas: Die Günderrode, 1840 (libro que Karoline nunca verá).
Karoline Günderrode
En el verano de 1806, el hombre al que ama, el filósofo Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), decide regresar al lado de su esposa. Karoline, que tiene veintiséis años, se apuñala el corazón y deja su cuerpo a las aguas del Rhin. Como correspondía entonces a los suicidas, no fue enterrada en tierra sagrada.
Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conociera por el poeta Herder.
Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.
Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.
Y mi padre, el éter, a todos con veneración
doy gracias; ahí he vivido con vosotros.
Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.
Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.
Creuzer, un erudito renombrado en toda Europa, hizo todo cuanto pudo para evitar que se publicase su obra póstuma, Meleté (Μελετή), una mezcla de verso y prosa donde Karoline relataba su romance con Creuzer, que aparecía bajo el nombre de Eusebio. Hubo que esperar cien años para que su obra fuera publicada en 1906.
ROJO VIVO
Tú, rojo fuerte, hasta la muerte se te parecerá mi amor, no palidecerá el color, hasta la muerte, tú, carmín fuerte, se te parecerá mi amor.
AMOR EN TODAS PARTES
¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos? Contemplar las coronas de flores de la vida, y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna, ¿y no debo, además, despertar a la desesperación?
¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido? ¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras, implorar a otros dioses otros placeres, acaso pedir nuevas delicias a los muertos?
Descendí, pero incluso en el reino de Plutón, en el lecho de las noches la pasión arde; anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.
Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor, e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia, en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.
– Poema enviado a su amiga Bettina, antes de suicidarse.
AMOR
¡Oh, rica pobreza! ¡Dichoso recibir que sólo da! ¡En el temor valentía! ¡Prisionera en libertad! En el silencio palabras, durante el día apocadas venciendo, vacilando sin paz.
Viviente muerte que pasa en dichosa vida, leal en oponerse, en la necesidad sibarita. Disfrutando de languidecer, no terminar nunca de ver vida en el sueño, en doble vida.
ANTES, Y AHORA
Era Tierra un vericueto escabroso, sobre la montaña brillaba Cielo, a un lado un precipicio era Infierno, y a ellos conducían caminos rigurosos. Pero es distinto todo ahora, Cielo se ha derrumbado, el precipicio se llenó, es fácil de andar cubierto de razón. Se demolieron alturas sagradas, vence la razón en la tierra plana, todo lo mide, por pies y por yardas.
A CREUZER
Ay, amigo, la tarde veo enrojecer más hondo en el Oeste, con una sonrisa sería, irse apagando con triste sonrisa; Oh, debo entonces preguntar por qué se vuelve todo turbio y oscuro. Pero guarda silencio y llora en mí burbujas de rocío.
Referencias
Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)», de Árdora Ediciones, libro de mi biblioteca personal, y de la Wikipedia.
Tarana Turan Rahimlies una poeta, escritora, periodista, traductora, crítica literaria, profesora y académica de Azerbaiyán. Es Doctora en Filología, Profesora Asociada de Azerbaiyán y Catedrática de Literatura Mundial de la Universidad Pedagógica Estatal de Azerbaiyán.
Autora de 7 libros y de aproximadamente 400 artículos, así como editora y revisora de 20 monografías y libros de poesía y miembro activa de la Agencia Literaria Internacional de Turquía, su trabajo se ha publicado en más de 25 países.
NO FUIMOS CREADOS EL UNO PARA EL OTRO
Somos seres humanos que provenimos de dos mundos diferentes,
es oscuro en un mundo, es luminoso en otro.
Dos corazones diferentes, dos opiniones diferentes,
no fuimos creados el uno para el otro.
Mis deseos son como un barco sin velas.
Tus olas no pueden impulsarme.
Este amor puede convertirse en una pena como una ruptura,
no fuimos creados el uno para el otro.
No quiero que el ardor del amor te calcine
no puedo soportar las llamas del amor.
¿Quién oyó del verano y el invierno juntos?
No fuimos creados el uno para el otro.
Creo que todas las personas en mi camino son ángeles,
pero para ti todas las personas a tu alrededor son estafadores.
¿De qué sirve engañarse a sí mismo?
No fuimos creados el uno para el otro.
Cada uno de nosotros tiene un espíritu diferente, no nos despedacemos
no nos empujemos unos a otros en el tren de la vida.
No tracemos un camino cuyo final se advierta de antemano
no fuimos creados el uno para el otro.
VIDA Y MUERTE
La vida es comenzar a existir
de la nada.
La muerte es valorar todo en la vida
en el último instante de la vida.
La vida es el camino
que sabes a donde te lleva.
El camino está lleno de deseos
que presionan nuestro endeble corazón,
El amor es superar la muralla del corazón
para aproximarse al corazón.
Cumplir años es
acercarse a la muerte paso a paso.
COMO SI ESTE AMOR ESTUVIERA AL BORDE DE LA MUERTE
Como si este amor estuviera al borde de la muerte.
Ve, no dejes que tus ojos sean cubiertos de sangre.
Ahora no existe la costumbre de consolar o esperanzar,
no te hagas daño, no me desgastes.
Ahora mis sentimientos han sido congelados,
no se derretirán ni siquiera si los extiendo al sol.
Llenaste mi corazón con tanto dolor,
ningún amor es capaz de penetrar en mi corazón.
He visto una tumba dentro de tus ojos,
no insistas en decir «te amo».
Como si este amor estuviera al borde de la muerte.
Es inevitable hablar de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer sin pensar en el Romanticismo, o hablar de la poesía romántica española sin pensar en Gustavo Adolfo Bécquer.
Permitidme recordar un instante que el Romanticismo surge, en parte, en contraposición al movimiento conocido como la Ilustración, donde la razón se tomaba como prácticamente el único medio para explicar y conocer la realidad, y llega marcado por la pasión, la concepción y la visión idealizada de la vida y del mundo, cosa que despierta cierto rechazo hacia el mundo real, y las ansias de libertad y evasión, fruto justamente del desacuerdo y el descontento con la realidad. Bécquer es considerado uno de los máximos exponentes de este movimiento literario en España, (concretamente, del llamado Romanticismo tardío, que ocupó la segunda mitad del s. XIX), tanto en el género poético (Rimas) con en narrativa (Leyendas).
Nacido en Sevilla, un 17 de febrero de 1836, perdió muy pronto a sus padres, cosa que propició que se uniera mucho a su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, compañero de inquietudes artísticas y experiencias vitales.
Gracias a su madrina, con quien vivió una temporada, y a su flamante biblioteca, Gustavo Adolfo empezó a desarrollar más su sensibilidad literaria, a la vez que tomaba clases de pintura, pues también tenía arte para esta disciplina, aunque fue inevitable que la literatura acabara conquistando su alma.
Dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer: El poeta y las musas.
A mediados de la década de 1850, se trasladó a Madrid, donde publicó algunos de sus escritos en periódicos y revistas, conoció el amor, la idealización, se introdujo en círculos literarios, y se dejó seducir por completo por la poesía, llegando a publicar algunas en revistas literarias. Llegó incluso a preparar un manuscrito con sus poemas que entregó a su amigo González Bravo para que lo leyera e hiciera un prólogo, pero se dice que a raíz de los actos revolucionarios que tuvieron lugar en Madrid en el año 1868, este manuscrito acabó perdiéndose. Bécquer recuperó la mayoría de los poemas de memoria y los recopiló en el llamado Libro de los Gorriones, aunque no fue hasta después de su fallecimiento, en Diciembre de 1870, que sus amigos Narciso Campillo y Augusto Ferrán recopilaron su obra y la publicaron, en el año 1871, bajo el título de Rimas, su poesía, y Leyendas su colección de leyendas y cuentos cortos.
Portada del manuscrito Libro de los Gorriones, 1868.
La poesía de Bécquer es principalmente, pasión, emoción y sentimiento. Es una poesía marcada por el amor y el deseo, por las ansias de alcanzar lo inalcanzable, pero también por la soledad y el dolor, con paisajes oscuros y nieblas que se confunden con el ánimo del poeta. Pero lo que sí tenía muy claro, es que un poeta no puede escribir si no ha sentido algo especial vibrando dentro, tal como el propio Gustavo Adolfo afirma en una de las Cartas Literarias a una Mujer:
Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.
Así, Bécquer escribe desde el sentimiento mas íntimo y profundo, desde la idealización tan propia del Romanticismo, desde ese amor que casi no ha de ser correspondido para no perder esa intensidad tan dolorosa que llega a conmover el alma. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en la Rima XI, donde se presentan diferentes mujeres dispuestas, pero la voz del poeta sólo desea que venga justamente la que no puede amarle, esa mujer idealizada que es imposible encontrar en el mundo real:
Rima XI
-Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión; de ansia de goces mi alma está llena; ¿a mí me buscas? -No es a ti, no.
-Mi frente es pálida; mis trenzas de oro; puedo brindarte dichas sin fin; yo de ternura guardo un tesoro; ¿a mí me llamas? -No, no es a ti.
-Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz; soy incorpórea, soy intangible; no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!
Leyendo su poesía nos damos cuenta que tiene muchos elementos que la convierten en especial y única. Es una poesía con una desnudez estilística y de forma poco común, con el uso general de la rima asonante en los versos pares (como se puede comprobar en la Rima XI anteriormente citada), dejando libres los impares, cosa que la dota de una musicalidad especial. A su vez, es una poesía que se presenta sencilla, pero no por eso es una poesía simple; la sencillez, en poesía, no significa que sea una poesía fácil, pues no es tarea fácil condensar un inmenso sentimiento en muy pocos versos.
Rima VIII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto… la he visto y me ha mirado… ¡Hoy creo en Dios!
La intensidad conseguida en estos cuatro versos es tanta, que al leerlos uno puede llegar a pensar que es imposible amar un poco más. Y esta idea se desprende de un brevísimo poema de, como hemos dicho, sólo cuatro versos.
Uno de los puntos que definen el movimiento Romántico es la necesidad de evasión, a menudo, usando escenarios llenos de sombras, nieblas, fantasías… el misterio aparece casi como una salida del mundo real, una manera de alejarse de la realidad. No en vano, los artistas románticos sentían una fascinación considerable hacia la Edad Media. Esta huida viene dada principalmente por la búsqueda de un ideal, de una felicidad y una paz casi absoluta.
Este tipo de escenarios y ambientes cargados de inquietud y misterio, representados a menudo por cementerios, calles viejas y desiertas, criptas, bosques tenebrosos… se pueden apreciar muy claramente en las Leyendas de Gustavo Adolfo; sin embargo, demuestra ser un artista a la hora de incluir estos elementos también en su poesía, descripciones de lugares lúgubres y momentos relacionados con la muerte, instantes y espacios inquietantes abundan en sus poemas.
Rima LXXIV
Las ropas desceñidas, desnudas las espadas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban.
Me aproximé a los hierros que defienden la entrada, y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca.
La vi como la imagen que en leve ensueño pasa, como rayo de luz tenue y difuso que entre tinieblas nada.
Me sentí de un ardiente deseo llena el alma; como atrae un abismo, aquel misterio hacia sí me arrastraba.
Mas ¡ay! que de los ángeles parecían decirme las miradas: —El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa.
Rima LXVI
En la imponente nave del templo bizantino, vi la gótica tumba a la indecisa luz que temblaba en los pintados vidrios.
Las manos sobre el pecho, y en las manos un libro, una mujer hermosa reposaba sobre la urna, del cincel prodigio.
Del cuerpo abandonado al dulce peso hundido, cual si de blanda pluma y raso fuera, se plegaba su lecho de granito.
De la sonrisa última el resplandor divino guardaba el rostro, como el cielo guarda del sol que muere el rayo fugitivo.
Del cabezal de piedra sentados en el filo, dos ángeles, el dedo sobre el labio, imponían silencio en el recinto.
No parecía muerta; de los arcos macizos parecía dormir en la penumbra y que en sueños veía el paraíso.
Me acerqué de la nave al ángulo sombrío, con el callado paso que llegamos junto a la cuna donde duerme un niño.
La contemplé un momento, y aquel resplandor tibio, aquel lecho de piedra que ofrecía próximo al muro otro lugar vacío, en el alma avivaron la sed de lo infinito, el ansia de esa vida de la muerte, para la que un instante son los siglos… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Cansado del combate en que luchando vivo, alguna vez me acuerdo con envidia de aquel rincón oscuro y escondido. De aquella muda y pálida mujer me acuerdo y digo: —¡Oh, qué amor tan callado, el de la muerte! ¡Qué sueño el del sepulcro, tan tranquilo!
El artista romántico puede llegar a considerarse, de algún modo, superior y diferente al resto, con una sensibilidad especial, para sentir y ver en su interior emocional, como no tienen otros; esto lo hace distinto a los demás y, a su vez, lo aísla buscando su propia soledad, pues siente que no encaja de ningún modo en el mundo en el que vive, que no es comprendido. De ahí podría nacer un punto también destacado de esta corriente literaria como es el Culto al yo, la exaltación de uno mismo.
Rima VIII
¡Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto; me parece posible arrancarme del mísero suelo y flotar con la niebla dorada en átomos leves cual ella deshecho!
Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar como ardientes pupilas de fuego; me parece posible a do brillan subir en un vuelo, y anegarme en su luz, y con ellas en lumbre encendido fundirme en un beso.
En el mar en la duda en que bogo ni aún sé lo que creo; sin embargo estas ansias me dicen que yo llevo algo divino aquí dentro.
Pero si algo destaca en el Romanticimo y, por consiguiente, en la poesía de Gustavo Adolfo, son las ansias; ansias de huir, ansias de aquello que no se puede conseguir, ansias que llevan a un descontento con el mundo real, ansias que rozan la desesperación. Este sentimiento, en parte de frustración, lo vemos en la Rima LXVII, donde Bécquer habla de diferentes placeres de la vida tales como un precioso amanecer, una buena siesta, un buen banquete…. pero el alma siempre estará vacía, siempre precisará de algo más que es imposible de conseguir.
Rima LXVII
¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire!
¡Qué hermoso es tras la lluvia del triste otoño en la azulada tarde, de las húmedas flores el perfume aspirar hasta saciarse!
¡Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae, de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse!
¡Qué hermoso es cuando hay sueño dormir bien… y roncar como un sochantre… y comer… y engordar…! ¡y qué fortuna que esto sólo no baste!
A su vez, ligeramente atada con esta desesperación y esta desolación, tenemos la Rima LXVI, que reúne también diversos elementos significativos, que remarca un pesimismo absoluto, una falta de fe hacia el mundo y la vida. La desolación es casi palpable en este poema, ese sentimiento que roza el desengaño con todo lo que rodea al al autor y con uno mismo:
Rima LXVI
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura, los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.
Un poema que cabe destacar de toda la obra de Bécquer es la Rima LXXIII. Y lo destaco por la maestría con la que el autor nos describe un duelo de manera extremadamente gráfica, como si de un cuadro se tratara, de una secuencia de imágenes que casi configuran un cuento, y que van tomando forma en la mente del lector, de una manera nítida y clara. Esta descripción, desde el fallecimiento de la niña, hasta que el cuerpo es sepultado, lleva al poeta, espectador de todo el proceso, a reflexionar sobre la muerte y, a su vez y de manera inevitable, sobre la vida.
Rima LXXIII
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron.
La luz, que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho, y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.
Despertaba el día, y a su albor primero con sus mil ruidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
De la casa en hombros lleváronla al templo, y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros.
Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto.
De un reloj se oía compasado el péndulo y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba, que pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo.
Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo: allí la acostaron, tapiáronle luego y con un saludo despidióse el duelo.
La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto. Perdido en las sombras yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!!
En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos!…
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es vil materia, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia y duelo ¡al dejar tan tristes, tan solos los muertos!
Para terminar, quiero dejar dos de las Rimas más conocidas de Gustavo Adolfo, de aquella que, por mucho que el tiempo pase, jamás dejarán de repetirse cuando se hable de poesía, cuando se hable de Bécquer. Porque podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.
Rima IV
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista, mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a dó camina, mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma, sin que los labios rían; mientras se llore, sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos, ¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!
Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga «Levántate y anda»!