Poemas

  • 3 poemas de Carmen Cristina Wolf #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Carmen Cristina Wolf #PoesíaVenezolana

    Carmen Cristina Wolf nació en Caracas, Venezuela, en 1953. Es poeta, ensayista, editora y correctora de estilo. Directora del Círculo de Escritores de Venezuela, su obra poética publicada comprende Fragmentos de isla, Prisión abierta, Canto al Hombre, Canto al Amor Divino, Atavios, Escribe un poema para mí, Huésped del Amanecer, La Llama Incesante. Ensayos: Vida y Escritura; Sobre el Apocalipsis (entrevista a Josefina Chacín Ducharme). En co-autoría: Travesía del alma (Doce escritoras con Teresa); Santa Teresa de Ávila (Poemario en conmemoración del quinto centenario de su nacimiento).


    PROMESA

    Traje conmigo algunas piedras de la ciudad perdida
    y un puñado de versos sin destino
               
    Respirar  lo imposible, sin esperar noticias
    recrearse en la experiencia de la sed
    El oleaje aparenta una  conversación con las otras máscaras        
     
    Mejor no oír su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar
    Si los sueños dejaran de serlo se  perdería el gozo de la promesa
               
    La espera, un eterno comienzo
     
    Miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través de la vidriera
     
    Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo
     
    El  vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.
     
    El oficio, aguardar
    en la ciudad que se abre al horizonte

    AUSENCIA

    Los minerales permanecían mudos
    sus contornos buscaban las formas

    −aún no había tonos verdes

    El germen de conciencia
    se dejaba ceñir por los océanos

    Él se acercó, tenía atisbos de aurora en su mirada
    mis manos fueron el refugio exacto de sus cabellos
    un temblor de sangre abrasó mis entrañas

    Desde entonces −cuando regreso al mundo−
    Vuelvo a sentir los pasos de su ausencia

    ATAVÍO DE LA MEMORIA

    Él nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa

    su porte recordaba el vuelo del albatros y el tornasol del tigre

    Íbamos los dos solos intensamente unidos

    Desde entonces, asistí innumerables veces a nuestro nacimiento
    Alguna vez vuelve el esplendor

    Espero que regrese su mirada de mineral profundo


    Poemas pertenecientes al libro Atavíos, Editorial El Pez Soluble, 2006. 

  • 5 poemas de Gabriela Mistral

    5 poemas de Gabriela Mistral

    Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga nació en Chile, el 7 de abril de 1889. Todavía no era Gabriela Mistral, pero no tardaría mucho en adoptar ese seudónimo. Sería en 1908, a partir de su poema «Del pasado», cuando decidió combinar ambos hasta ser conocida mundialmente por Gabriela Mistral, transmutándose. Quizá, más que un seudónimo, fuera su heterónimo, como apunta Ana Pizarro en su libro “Gabriela Mistral: el proyecto de Lucila”.

    No es difícil encontrar información sobre su vida y su obra, por tanto, no pretende el artículo hacer un recorrido por toda su trayectoria, personal y laboral. Sobrarán unas nociones básicas, brochazos, apuntes destacables de esta escritora, como personaje histórico y simbólico en el mundo de la literatura. Simplemente, un puñado de datos que animen a quien lo lea a seguir indagando en ella. 

    Gabriela Mistral sobrevivió a un hogar difícil durante su infancia. Fue autodidacta, amante de la naturaleza, apasionada por la enseñanza y de una gran conciencia social que reflejó en sus obras, donde también sería una constante la ternura hacia los niños.  En 1914 ganó el concurso de Juegos Florales con los «Sonetos de la muerte», que la convirtieron en una joven promesa de la literatura chilena. Gracias a este premio, comenzó a adquirir fama y visibilidad. 

    Su historia estuvo marcada por la literatura, pero también por una bella labor social. Enamorada de la pedagogía, luchó por los derechos educativos de las mujeres y de los más desfavorecidos. En 1945 recibió el Premio Nobel de Literatura, el primero para las letras latinoamericanas y el quinto para una mujer. También fue la primera mujer chilena en ocupar un cargo diplomático. 

    Murió en Nueva York, Estados Unidos, el 10 de enero de 1957; pero nos dejó sus obras, que no entienden de fronteras y han sido traducidas a más de veinte idiomas. 

    La selección de poemas que he realizado no es más que un antojo personal y cinco ventanas desde las que poder observar el enorme mundo mistraliano. A partir de ahí, cada cual elija lanzarse, seguir mirando o correr la cortina. 

    PIECECITOS

    Piececitos de niño,
    azulosos de frío,
    ¡cómo os ven y no os cubren,
    Dios mío!

    ¡Piececitos heridos
    por los guijarros todos,
    ultrajados de nieves
    y lodos!

    El hombre ciego ignora
    que por donde pasáis,
    una flor de luz viva
    dejáis;

    que allí donde ponéis
    la plantita sangrante,
    el nardo nace más
    fragante.

    Sed, puesto que marcháis
    por los caminos rectos,
    heroicos como sois
    perfectos.

    Piececitos de niño,
    dos joyitas sufrientes,
    ¡cómo pasan sin veros
    las gentes!

    YO NO TENGO SOLEDAD

    Yo no tengo soledad
    Es la noche desamparo
    de las sierras hasta el mar.
    Pero yo, la que te mece,
    ¡yo no tengo soledad!

    Es el cielo desamparo
    si la luna cae al mar.
    Pero yo, la que te estrecha,
    ¡yo no tengo soledad!

    Es el mundo desamparo
    y la carne triste va.
    Pero yo, la que te oprime,
    ¡yo no tengo soledad!

    TODAS ÍBAMOS A SER REINAS

    Todas íbamos a ser reinas,
    de cuatro reinos sobre el mar:
    Rosalía con Efigenia
    y Lucila con Soledad.

    En el valle de Elqui, ceñido
    de cien montañas o de más,
    que como ofrendas o tributos
    arden en rojo y azafrán.

    Lo decíamos embriagadas,
    y lo tuvimos por verdad,
    que seríamos todas reinas
    y llegaríamos al mar.

    Con las trenzas de los siete años,
    y batas claras de percal,
    persiguiendo tordos huidos
    en la sombra del higueral.

    De los cuatro reinos, decíamos,
    indudables como el Korán,
    que por grandes y por cabales
    alcanzarían hasta el mar.

    Cuatro esposos desposarían,
    por el tiempo de desposar,
    y eran reyes y cantadores
    como David, rey de Judá.

    Y de ser grandes nuestros reinos,
    ellos tendrían, sin faltar,
    mares verdes, mares de algas,
    y el ave loca del faisán.

    Y de tener todos los frutos,
    árbol de leche, árbol del pan,
    el guayacán no cortaríamos
    ni morderíamos metal.

    Todas íbamos a ser reinas,
    y de verídico reinar;
    pero ninguna ha sido reina
    ni en Arauco ni en Copán…

    Rosalía besó marino
    ya desposado con el mar,
    y al besador, en las Guaitecas,
    se lo comió la tempestad.

    Soledad crió siete hermanos
    y su sangre dejó en su pan,
    y sus ojos quedaron negros
    de no haber visto nunca el mar.

    En las viñas de Montegrande,
    con su puro seno candeal,
    mece los hijos de otras reinas
    y los suyos nunca-jamás.

    Efigenia cruzó extranjero
    en las rutas, y sin hablar,
    le siguió, sin saberle nombre,
    porque el hombre parece el mar.

    Y Lucila, que hablaba a río,
    a montaña y cañaveral,
    en las lunas de la locura
    recibió reino de verdad.

    En las nubes contó diez hijos
    y en los salares su reinar,
    en los ríos ha visto esposos
    y su manto en la tempestad.

    Pero en el valle de Elqui, donde
    son cien montañas o son más,
    cantan las otras que vinieron
    y las que vienen cantarán:

    «En la tierra seremos reinas,
    y de verídico reinar,
    y siendo grandes nuestros reinos,
    llegaremos todas al mar.»

    DAME LA MANO

    Dame la mano y danzaremos;
    dame la mano y me amarás.
    Como una sola flor seremos,
    como una flor, y nada más…

    El mismo verso cantaremos,
    al mismo paso bailarás.
    Como una espiga ondularemos,
    como una espiga, y nada más.

    Te llamas Rosa y yo Esperanza;
    pero tu nombre olvidarás,
    porque seremos una danza
    en la colina y nada más…

    EL PAVO REAL

    Que sopló el viento y se llevó las nubes
    y que en las nubes iba un pavo real,
    que el pavo real era para mi mano
    y que la mano se me va a secar,
    y que la mano le di esta mañana
    al rey que vino para desposar.

    ¡Ay que el cielo, ay que el viento, y la nube
    que se van con el pavo real!


    Referencias bibliográficas

  • 5 poemas de Patrick Williamson, poeta inglés

    5 poemas de Patrick Williamson, poeta inglés

    Patrick Williamson es un escritor y poeta inglés que vive cerca de París. Sus poemas han sido publicados en revistas literarias como: Blue Nib Press, Paris LitUp y Mediterranean Poetry. Ha publicado Traversi, un poemario bilingue inglés-italiano (Samuele Editore). Ha sido también traductor y editor de The Parley Tree, una antología de poetas del África francófona y del mundo árabe (Arc Publications). Es miembro fundador de la agencia literaria transnacional Linguafranca.

    El poeta inglés Patrick Williamson. Foto: Dino Ignani.

    Más alto

    Somos más altos que tú

    no te rías, esto será así

    pero siempre nos sobrepasas

    Siempre ha sido así

    bueno, casi.

    Escala lunar

    Delicadamente perfumado

    es el contorno de la sombra

    que emites

    claridad que traspasa el marco

    de la ventana

    Esta luz intocable.

    Oscurece, el suelo

    de seda no tiene centro

    el campo resplandece no antes

    no después de la cerca.

    Horizontes eliminados

    el claro alivio

    de siluetas retorcidas

    evidencia

    la existencia de la luz

    se nubla por un instante.

    Mirando

    La luz cae sobre los libros,

    el escritorio, y de repente,

    una sombra cruza

    el jardín de rosas

    mira rápidamente, revisa

    mira hacia atrás,

    las fotos que son una crónica

    de todas nuestras etapas

    yo, de pelo rizado

    cerca del lugar donde él dormitaba-

    Yo plantaré

    una nueva especie de rosa.

    Epílogos

    Toma el hacha en la pared

    aplasta tu puño en la mesa de cristal,

    Siempre voy a amarte

    Corta la rigidez, deja que

    el lenguaje se quiebre en fragmentos

    incómodo, retenido.

    Atraviesa un campo minado

    de sutilezas, elige tus palabras.

    Quiero embriagarme y volar

    en el valle colmado de luz

    lejos de Phoenix,

    a la fuente del ser.

    Mañana

    Detrás de mí, la puerta se cierra,

    El viento se ha ido, fragmentos de luz.

    Escudriño a través de lentes empañados,

    Mi madre tiene una respuesta vívida, se tensa

    Tomo nota de todas las posibles intrigas.

    La primera copa negra como el carbón golpea los sentidos.

    Mi madre habla un lenguaje fibroso,

    Yo ondulo como el océano, postrado.

    Soy tu heredero en esta tierra.

    Guardián de tu memoria, enterrado en lo más hondo

    de tu historia, de tu amor.


    Traducción: Mariela Cordero.

  • 3 poemas de Moraima Guanipa  #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Moraima Guanipa #PoesíaVenezolana

    Moraima Guanipa (1961) es poeta, periodista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con una Maestría en Literatura Venezolana. Por más de dos décadas ejerció como periodista especializada en información cultural y como colaboradora en diversos diarios y revistas venezolanos. Es autora del libro Hechura de silencio: Una aproximación al Ars Poética de Rafael Cadenas (Fondo Editorial Humanidades y Educación, UCV, 2002) y su trabajo poético ha sido publicado en los libros La jaula de la sibila (Editorial Eclepsidra, 2001), Bogares (Fondo Editorial 60 años Contraloría General de la República, 1998), y las plaquettes Bodegones (Editorial La Espada Rota, 2011), Voces de Sequía (Editorial La Espada Rota, 1999) y Ser de agua (1997).

    La poeta venezolana Moraima Guanipa

    BOGARES

    En esta noche de luna huida
    tú la inventas con tu cuerpo
    desnudo
    erizado en el frío que no sientes.
    Tu pálpito dejó de ser de esta tierra.
    Has ganado la levedad de lo nocturno,
    su silencio.
    Lenguas mudas lamen sin prisa las arenas,
    luces dubitativas saben cortar el perfil de un ave,
    rumores de hojas se deslizan como cuchillos afilados sobre las piedras.
    La luz se vuelve polvo para amarte.
    Cierra los ojos a la vida insatisfecha de los bosques,
    seca tu sudor,
    cede a las palpitaciones, no de las ninfas engañosas,
    a las del torrente que nace en tus sienes.
    Entrégate a este bogar
    que habrá de llevarte
    corrientes abajo
    hacia el lecho definitivo.
    El temido abismo
    mostrará tu imagen sumergida
    ajena a las flores y al tiempo.
    Desnudo ya, desembarazado de ti
    Ya.

    LECCIÓN DE ESTRELLAS

    Para que la noche nos diga
    de la ruina y el embeleso
    hemos de callar
    y
    como los poetas
    prestarle oídos
    a las constelaciones.
    Aquella estrella,
    su resplandor agónico
    tiembla desde sus años luz.
    Ser como ellas,
    morir
    y permanecer.
    Ser
    brillo perenne esta noche,
    mañana, presencia efímera.
    Sólo el temblor nos resguarda.

    *

    Y yo en ti
    prendida
    y yo en ti
    ardida
    toda susurros
    aire leve que la luna envidia
    rumor de hojas que la noche levanta.
    Y yo en ti
    amanecida
    y yo en ti
    escrita.


    Poemas del libro Bogares (Fondo Editorial 60 años de la Contraloría General de la República, Caracas, 1998)

  • 3 poemas de Tendai Rinos Mwanaka, poeta zimbabuense

    3 poemas de Tendai Rinos Mwanaka, poeta zimbabuense

    Tendai Rinos Mwanaka es un poeta, editor, traductor, artista visual y músico zimbabuense. Ha publicado alrededor de treinta libros. Escribe en inglés y en shona. Su obra literaria aparece en más de 400 revistas y antologías de más de 30 países. Sus poemas han sido traducidos al español, serbio, macedonio, albano, turco, bengalí, húngaro, francés y alemán. Los poemas Amor en esta página y Estrellas forman parte de su poemario Logbook Written by a Drifter (2018). El poema Refugiados apareció por primera vez en Voices From Exile (2010), reeditado por Mad Bob Republic.

    El poeta zimbabuense Tendai Rinos Mwanaka

    AMOR EN ESTA PÁGINA

    Amor, un abrazo

    que habla

    una voz que golpea en mi corazón

    exclama con lentitud

    signos de exclamación

    en la iluminación de la primera estrella

    no es puntual.

    los signos de puntuación

    no responden

    las interrogantes

    de su corazón sin torceduras

    soy su nota a pie de página

    ¿cuándo me transformé en esto?

    pero ella sigue siendo el texto

    una nube deshilachada

    dora mi corazón

    despojado

    en mi mente, de

     todas las cosas necesarias

    estoy en un nuevo texto con extraños

    símbolos

    raras señales

    estoy girando en aguas turbulentas.

    ESTRELLAS

    Mi amor tuvo la melodía

    de las estrellas

    en el llanto de los espíritus de los huesos

    de las estrellas

    resplandece el nogal de plata

    resplandece con intensidad

    frío, como un corazón vacío,

    su corazón estaba congelado

    y azul, estrellas

    estrellas en la oscura frialdad

    cielos vacíos.

    en la media luz de las estrellas

    las blandas rocas grises

    de mi corazón

    eran como esas estrellas

    que se quiebran

    contra la oscuridad

    de la noche

    minúsculos insectos son

    los navíos de la gran esperanza

    añorando la luz

    incluso muriendo por ello

    odiándolo

    como la polilla

    en el fuego.

    REFUGIADOS

     Incluso las águilas tienen opciones

    en grandes y amplios círculos

    por encima y por debajo de ellos

    ¡pero ellas nunca luchan con el viento!

    fuera de los caminos y puentes, de las chozas del pueblo

    fuera de los campos de refugiados, de los sucios contenedores

    fuera de los pueblos fantasmas

    nuestros fantasmas arden en nuestro interior sin culpa

    fuera de las luces de neón de las afueras

    fuera de las chicas convertidas en prostitutas para sobrevivir

    fuera del miedo, la furia y los corazones envenenados

    fuera de los hombres convertidos en bastardos asesinos

    fuera del escalofrío de las noches de invierno

    fuera de los incendios, inundaciones, y las vidas perdidas

    fuera de las cáscaras vacías, vidas vacías y seres vacíos

    fuera de las cepas por los policías en los foráneos

    fuera de los camiones de la policía que nos transportan de vuelta a Zimbabue

    el arma del policía me está apuntando.

    su compañero me agrede

    bestias curiosas olfateando por un soborno

    esta guerra ilegal contra los inmigrantes

    fomenta el patriotismo sin límites de los ciudadanos contra los extranjeros

    ellos quieren reventar nuestros cráneos

    ellos quieren quemarnos vivos

    reír y regocijarse entorno a nuestra muerte

    ellos quieren matar a cada extranjero

    cortar el cordón de nuestro vientre

    chupar la sangre de nuestros cadáveres

    ellos quieren comer nuestra carne

    ellos quieren violar a nuestras mujeres

    ellos quieren caminar sobre nuestros bebés

    ellos quieren cavar nuestras tumbas

    y quemar nuestros huesos

    para que no podamos vivir nunca más

    no podemos morir de nuevo

    nuestra debilidad es una afrenta para ellos

    siempre siendo cuantificados, medidos

    y etiquetados makwerekwere, makwerekwere.

    quizás la próxima vez ellos nos molerán

    nos empacarán y nos distribuirán

    y pienso que esto sería más instructivo

    más eficiente y más rentable.

  • 2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    2 poemas de Verónica Forrest Thomson

    Veronica Elizabeth Marian Forrest Thomson (1947-1975) fue una poeta y teórica crítica inglesa. Una atmósfera de misterio envuelve a esta poeta, que creció en Glasgow (Escocia) pues quienes la conocieron guardaron siempre celosamente cualquier dato biográfico o personal acerca de ella. Estudió en la Universidad de Liverpool y en Girton College, Cambridge, y enseñó en las Universidades de Leicester y Birmingham.

    Será maldecida la raza de los poetas, porque ha herido.

    – Veronica Forrest Thomson

    Veronica murió mientras dormía el 26 de abril de 1975 a la edad de 27 años, como resultado de una sobredosis de drogas recetadas y alcohol. Estuvo casada con el escritor y académico Jonathan Culler desde 1971 hasta 1974, quien gestionaría su patrimonio literario. En 2013, el poeta y académico Gareth Farmer organizó el establecimiento del Archivo Veronica Forrest Thomson en la Biblioteca de Girton College.

    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson
    La poeta inglesa Veronica Forrest Thomson

    Dos volúmenes publicados con posterioridad a su muerte, En la periferia (1976) y Artificio poético: una teoría de la poesía del siglo XX (1978) reúnen, respectivamente, su producción poética y sus trabajos teóricos.

    Comparto en este breve artículo dos de sus poemas: originalidad en El Libro Marrón y despliegue, derroche y amplio repertorio de sentires y sentimientos en el extenso Cordelia o «un poema no debería significar sino ser»


    EL LIBRO MARRÓN

    Pero en un cuento de hadas la marmita también puede oír y ver
    y ayudar al héroe en su tarea
    de alentar algo hasta convertirlo en sus propios pensamientos,
    Noms de Personnes, Noms de Pays

    como Proust enseñó le tout Paris
    su pequeña frase
    intentando conseguirlo entre el dolor y su expresión.
    La vida yace entre Combray y Illiers.

    No es imposible que las reflexiones en torno a una magdalena
    iluminen una mente,
    pero un hombre que quiere detalles concretos
    grita de dolor

    con la superficie afásica de los objetos y sucesos
    de un día,
    sólo puede elegir la boca con la que dice:
    debería haberme gustado escribir un buen libro.

    Eso no ha ocurrido
    pero ya pasó el tiempo en que podía mejorarlo.

    CORDELIA O «UN POEMA NO DEBERÍA SIGNIFICAR SINO SER»

    A aquellos que besan en el temor de no volver a besar nunca
    A aquellos que aman con el temor de no volver a amar nunca
    A ellos dedico esta rima y lo que tenga.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano
    Se resuelve, y me gusta, en refrán
    Sobre todo porque puedo, ahora y luego, repetirlo
    Que estribillo es el uso, sustancial, del refrán.
    Yo pretendo, sin vuelo medio, dejar clara la verdad
    De honor, verdad y amor trasnochado que resurge
    Es un hecho que el amor cuando vuelve aburre.
    Puede que yo no entienda de dioses pero sé
    Que Eros es dios, poderoso y púrpura.
    Y que llegando a un punto, el incesto se convierta en
    Traición. No lo digo de forma literal;
    No amo a mi hermano o él me ama.
    Hemos estado evitándonos mutuamente
    Durante años así seguiremos.
    Hasta sé de palabras cruzadas.
    Lo que necesitamos es Dante.
    Dijo que amaba a Beatriz. Hiciera lo que hiciere
    No amó a Beatriz. Al menos, no
    A la Beatriz Portinari que menciona la historia.
    La conocía. Y lo que ocurre con todos esos
    Florentinos es que todos se ocupaban en
    Matarse unos a otros o en morir de tuberculosis
    Galopante. Beatriz murió; Rosetti la pintó
    Omitiendo a Dante en la calle. Boticelli
    Pintó el resto: Simonetta Vespucci
    Murió de tuberculosis galopante (edad, 23)
    Giuliano Cavalcanti murió en el exilio (edad, 35)
    Dante dei Aligieri murió en el exilio (edad, 90)
    Lorenzo dei Medici, que vive para siempre
    Puesto que allí estuvo, encargando
    Cuadros, poemas y estatuas,
    Si también encargó muertes
    Yo no se lo reprocho. No se sintió
    Muy magnífico cuando su hermano
    Fue asesinado en el santuario.
    Hay que comprender que quien lo hiciere
    Había de ser excomulgado si, eso es, si
    No hubiere asesinado también al enviado pontificio,
    Su mejor amigo.
    He vivido lo suficiente para observar una cosa;
    Que el término tiene un final.
    Oscurecía en el andén de ninguna parte
    Cuando llegué a ti ansiosa y triste.
    Ajena a la lluvia. Ajena al sonido del frío
    Viento que sopla antes y después y
    Hasta en Provenza se conoce.
    Y por lo que respecta a esta línea, la robo de T.S. Eliot
    Y de Ezra Pound y de A.C.Swinburne. Todos excelentes
    Poetas para robar porque los tres han muerto.
    El amor que es siempre, ha de guardar
    Seña de amor que fue, fuera de su dolor cual fuere.
    Jugamos a encajar las piezas que embozan los desagües.
    Escúchame. Oh Mister Poster, yo sé
    Que me cociste demasiado oscura, que debes hervirme de nuevo.
    Ni noción tienes de la delicia que sería
    Que nos cogieran y arrojaran al mar con las langostas.
    Amor mío, es la alondra y no el ruiseñor.
    Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano.
    Ella quiso y buscaba gente que quisiera
    Yo creía que quería y ahora sé que no quiero.
    Amor mío es la alondra y no el ruiseñor.
    Por cierto que nunca escuché a una ni a otro
    Pero la gente dice que suenan lo mismo o casi.
    De qué pasta hicieron a ese Romeo y a esa Julieta
    Que perdieron su postrer momento
    Escuchando a los pájaros. Ah
    A mí me gusta sorprender a las alondras.
    Sorprender los juegos. Así obran casi todos los poetas
    J.H Prynne incluso, el memorable poeta
    Que se alegra al decir que U.L.
    Tiene su apellido intermedio equivocado.
    Pretende que la H sustituye a Hola
    Pero todo tiene un límite. Y yo me las sé todas.
    Adivina adivinanza, en un mar
    Verde de mocos gira y rueda cuando
    Nos cogen, cuando nos echan a la mar
    Junto a los Joyces.
    Cuéntanos el cuento de la derrota de Troya.
    A todos nos habría gustado estar allí.
    Infernal Ulises. Él es, él era, hiel turbia
    de envidia y revancha, destruye
    A la diosa-madre de mujeres. y a Swinburne
    le chifló el dolor pero a mí no
    Porque a mí me pegan.
    Me gustaría no seguir sonando como Ricardo Tercero.
    Claro que, si no, tiendo a sonar
    Como Ricardo Segundo. Y quién quiere ese.
    Supongo que debo sonar como Ricardo Primero.
    ¿Y él, qué hizo?
    Nada, me imagino.
    Me divierte sorprender con el pie a los ruiseñores.
    Prynne dice que si no regreso
    A salvo a Sicilia para el treinta de abril
    Enviarán un destacamento.
    Marzo es la estación más cruel
    Para enfrentarte a los camorristas.
    ¿Te asustaba realmente que pudieran violarte?
    No. Pensé que habría serias dificultades.
    Y no sólo porque estuviera yo en franca oposición,
    Que así estaba cualquiera, hombre, mujer o niño,
    Que viajara en ese tren.
    Me asustaba que pudieran matarme.
    Puedo parecer estúpida pero no lo soy
    hasta el extremo de pensar que tu nombre
    Es Elisabeth Brown. Bueno. De acuerdo,
    Mi nombre es Verónica Forrest Thomson.
    Agamenón era rey de los aqueos por aquel entonces,
    Príamo de los troyanos, Teseo de los atenienses.
    Y están muertos, como todos los buenos reyes.
    En mis tiempos era costumbre tomar partido
    por los troyanos, por la simple razón de su
    Fracaso. Pero yo siempre apuesto por
    Los ganadores, cada vez.
    Mary Shelley podría irse al infierno
    Porque pensó que iba a ninguna parte
    Y se llevó consigo a Frankincienso.
    Quiero a su marido, vivito y coleando.
    También a él lo mataron, por supuesto.
    Casi ni extraña que él tuviera la costumbre
    De leer a Aiscylos mientras navegaba.
    No leía a Aiscylos cuando se ahogó
    Fue incinerado como un rey pagano.
    No así Agamenón, quien -como dije- era rey por entonces
    Y perdió, asesino de su hija
    Asesinado por su mujer y por su otra hija.
    Asesinado por su muerte asesina de su vida.
    Apuñalado por la espalda en su baño.
    Lo pienso cada vez que tomo un baño.
    Aunque no siento simpatía alguna
    Hacia esa hija y ese hijo.
    Pienso que no es justo que Helena
    Lo tuviera todo, belleza inmortal,
    Amantes, ciudades destruidas y batallas
    Libradas por su causa. Ni que volviera a casa
    Y pudiera pasearse tranquilamente como mujer de Menelao
    Mientras su hermana gemela, Clitemnestra
    Era asesinada por su hijo y por su hija.
    Y los atenienses los frecuentaban.
    Nación de sofistas, ¿por qué no habían de hacerlo?
    Perpetuos traidores de aliados, torturadores
    De mujeres y niños y esclavizadores de gentes
    Hasta a Sócrates mataron, su hombre bueno y sin par
    Entonces fue cuando platón intentó convertirse en un filósofo rey.
    Le esclavizaron a causa de sus dolencias.
    Desearía que le hubieran mantenido esclavizado.
    Escapó, claro está, y escribió libros
    Sobre cómo lo haría mejor,
    De ser él responsable. Todos los poetas hacen eso.
    Son tan incompetentes como el resto
    Si intentan poner orden en las cosas.
    Como testigo de mis esfuerzos en ese sentido
    O los de mi avatar, Agamenón,
    Quien, como dije, volvió a casa y fue asesinado en su baño
    Asesinando a su mujer y a su hija.
    Y si no conocéis la historia, debéis conocerla.
    Leedla en la Ilíada, leedla en la Odisea.
    No la leáis en Freud, se equivoca siempre
    Aunque ni Freud merecería un hijo como Lacán.
    Pero de comienzo y de final, leedme a mí, amada,
    Asesinada en la matanza general
    Pero revive de nuevo con John Donne
    (Leedle también) Yo, Helena, Isolda, Yo, Ginebra,
    Yo, Clitemnestra y otras muchas que están al llegar.
    Yo lo hice, yo misma, lo hice matando al rey mi hermano.
    Es la sorpresa, mi amor, y no el ruiseñor
    Que a mí me chifla sorprenderme
    Pero no me gusta dar coces.
    Ellos tienen la potestad de herir y hieren
    Sin que los maldiga Shakespeare u otro cualquiera.
    De todos modos será maldecida
    La raza de los poetas, porque ha herido. De todos modos
    Es productivo el lindo proceso
    Especialmente si uno puede ser fontanero a la vez que poeta
    Y desatasca al mismo tiempo poesía y sumidero
    Artificio Poético «El dolor detuvo el partido» y
    Otros muchos libros, incluso poemas
    1974 y Todo lo demás (lo digo en serio)
    Yo, Verónica, lo hice. Entrecortada, buscada verdad
    Hurgada en el estiércol consigue la victoria.
    Los guerreros se escondieron en un caballo, ¡claro!
    Pretendían traer la paz
    Y no quisieron dirigirme la palabra, emboscados en lo oscuro
    Como un puñado de necios que escucharan la voz de la diosa
    En una ciudad ajena, yo hablo tu lengua en mi ciudad
    Cambridge o Camelot, y no me escucharéis
    Prevenidos como estáis por Odioseo, pretendiente, traidor,
    Y cuando hubieron matado a todos los hombres,
    Violado a todas las mujeres… etc.
    Agamenón volvió a casa y, como dije, fue apuñalado por su mujer
    En su baño. De todos modos mi amor, es la alondra,
    Y no el ruiseñor. Sigo los sagrados pasos de
    Hipólita, bendita tú, lo mejor
    Que ha sido dicho o bien expresado en lengua alguna
    Leed a John Donne – el memorable acreedor
    No leáis a Mathew Arnold; es un estúpido
    Yo no soy el príncipe Tomás de Aquino F.H.Elliot
    Tampoco soy servidor de lores
    Yo soy el rey que vive.
    La primavera nos sorprendió atravesando la plaza del mercado
    Y al salir el sol seguimos hacia la biblioteca universitaria
    Y tomamos yogur y hablamos durante una hora.
    Tú, tú, coge las riendas.
    Bebe cuanto puedas y ama cuanto puedas
    Y trabaja cuanto puedas
    Que nada de esto podrás hacer cuando estés muerto.

    Presta atención al refrán de este poema
    Y ponlo en práctica:
    Mientras estés aquí, no desperdicies y no eches en falta
    Los posibles júbilos.


    Datos biográficos extraídos del libro “Antología de poetas suicidas (1770-1985)» de  árdora ediciones, libro de mi biblioteca personal y de Wikipedia.

  • Un hotel de cinco estrellas sobre un cementerio, de Ale Oseguera

    Un hotel de cinco estrellas sobre un cementerio, de Ale Oseguera

    El pasado 15 de mayo, fuimos invitados a asistir a la entrega de premios de los XII Premios literarios de ediciones Oblicuas que tuvo lugar en El Rouge de Barcelona. Estos premios tienen dos categorías:

    NARRATIVAS OBLICUAS:
    (Novela, novela corta o conjunto de relatos)

    LA NUNCA POESÍA:
    (Poesía maldita y de la frontera: postromanticismo, decadentismo, simbolismo,vanguardias, deconstrucción, postestructuralismo, etc.)

    En la categoría de narrativa, el ganador fue el relato LA CIENCIA DEL VACÍO, de Javier Barraca. Relato escrito casi como un tratado en que se hubieran insertado, de forma calculada, unos puntos de fuga poéticos que dan sentido a toda la narración, tal como indicó el editor.

    En la categoría poética, UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS SOBRE UN CEMENTERIO, de Ale Oseguera fue el poemario ganador. Según el presentador, «el poemario está escrito desde los aledaños del lenguaje, desde ese lugar limítrofe en que las palabras coquetean con el más allá de sí mismas para acabar devorando el propio espacio que habitan. Es un poemario escrito desde las entrañas con sorprendentes metáforas que buscan iluminar una certeza que se sabe perdida«.

    Ale Oseguera. Foto de Víctor Hondartzape.

    Somos inciertos.

    Los únicos infalibles

    son los muertos.

    La poeta Ale Oseguera ya fue entrevistada en estas páginas como integrante y cofundadora del grupo de poesía musicalizada Las Hermanas del Desorden y posteriormente cuando asistimos a una de sus actuaciones de Polipoesía & Rock’n’roll . Ale Oseguera nació en México y vive en Barcelona desde 2006, donde ha trabajado como periodista, locutora de radio y gestora cultural. Es autora de Tormenta de Tierra (Neopàtria, 2016, España), (La Zonámbula, 2017, México). Sus textos han sido publicados en diferentes antologías y ha colaborado como articulista en diferentes revistas como Quimera o Replicante.

    Javier Barraca, Ale Oseguera y Alberto Trinidad (Ed.Oblicuas)

    UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS SOBRE UN CEMENTERIO es un poemario que explora emociones y sentimientos que no son disfrutables. Poemas que surgen del duelo por la muerte del padre de la poeta.

    Abrazo tus anchas camisas de cuadros

    colgadas una tras de otra en el armario,

    lloro sobre lo que sería tu hombro y dejo

    la marca pesada de mis lágrimas…

    Camisas

    Poemas que hablan solos y nos muestran de su dolor un lugar habitable del que saca belleza. Son metáforas en construcción y muchas de las imágenes que se pueden ver entre las líneas de sus versos tienen que ver con el hecho de que su padre se había dedicado al mundo de la construcción.

    He llorado sobre la cama

    hasta que las sábanas

    han podido apagar el incendio.

    La poeta ha hecho un esfuerzo de saber vivir en el sufrimiento puesto que a la muerte de su padre se añadió que un año antes había muerto el padre de su compañero. Dos muertes seguidas que le obligaron a descubrir cómo vivir con esas ausencias. Lo descubrió explorando su dolor a través de la poesía, de metáforas, de palabras, no con pastillas. La poesía como herramienta no como el resultado de una espera a la presunta visita de la ‘musa’.

    … Y nada se compara

    con el invierno eterno

    que arrastras tú pegado a los huesos.

    Este tobogán nevado que es la soledad

    Hay que reconocer que tenemos ante nosotros un buen poemario con unos textos que están muy trabajados y que no se han improvisado en una noche de dolor.

    ¡Y cuán hermosa es la esquina rota de mi tristeza!

    Tan salvaje, tan indómitamente hilvanada

    con las venas lianas de todos mis muertos.

    La belleza de un cementerio

    Ale Oseguera y José L. Regojo. El poeta Rafa Aranda al fondo. Foto de Víctor Hondartzape

    UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS SOBRE UN CEMENTERIO es fiel reflejo del empeño de Ediciones Oblicuas por estar a la vanguardia de lo que acontece literariamente hablando en la realidad que nos circunda, una editorial que tiene la vocación de estar en permanente contacto con sus lectores y con posibles autores noveles con dificultades para publicar. Por esta razón, la editorial pone a su disposición todos los medios de contacto posibles para mantener esa comunicación indispensable. Por cierto, si queréis participar en los XIII premios literarios de ediciones Oblicuas, tenéis tiempo hasta el 21 de octubre de 2019.


  • 3 poemas inéditos de Graciela Bonnet #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Graciela Bonnet #PoesíaVenezolana

    Graciela Bonnet (Córdoba, Argentina, 1958) es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones para editoriales de Venezuela así como para la Biblioteca Nacional y el Consejo Nacional de la Cultura de ese país.

    Graciela Bonnet

    Escritora fantasma, realizó investigaciones en diversas áreas humanísticas para crear libros, tesis y monografías por encargo. En 1991 Editorial Eclepsidra publicó su poemario En caso de que todo falle y, en 1993, la Editorial Lector Cómplice editó el poemario Libretas doradas, lápices de carbón. Trabajó como asistente de artista y gallery attendant en Pittsburgh, es dibujante amateur y actualmente vive en la ciudad de Houston, Texas.


    LAS NUBES

    Nos acostamos de espaldas en el piso de cemento. Era una tarde de verano, casi inmóvil, no se escuchaba un solo rumor. Las hojas de los árboles se batían suavemente, en armonía perfecta.

    Durante horas estuvimos viendo el cielo altísimo y las nubes que corrían una tras otra con la brisa leve.

    Pensé otra vez que el cielo era el océano, y las nubes, las olas que se repetían idénticas una tras la otra, como el tiempo que no importa si existe o es una invención.

    El vértigo me atrapó y lo recibí con gozo. Era agradable sentirse caer hacia arriba, hacia lo insondable. Estaba por fin en esa playa serena, donde nada ocurría. No podía haber nada mejor o peor, sólo estar en ese lugar, caminando en la arena, hundiendo apenas los pies en la orilla húmeda, dibujando mis huellas.

    De vez en cuando una sirena me llamaba desde lo lejos y yo le respondía, alegre como una niña pequeña.

    PEZ GIRASOL

    Vienes de la noche, desde el medio del sueño, dices ser el pez girasol que emerge mostrando una cola de arena, la punta de la aleta, que también es un pétalo, que también es una hoja.

    Vienes desde el otro extremo del cuarto, que en la madrugada es un espacio infinito, un desierto como nunca, la desolación completa, la resolana de los párpados cerrados, las sábanas superpuestas que son puertas sólidas cerradas a la otra realidad, la que viene del sueño, girando en miles de imágenes superpuestas, mientras dices ser el pez girasol que está enterrado en la arena del jardín, entre la tierra revuelta que espera semillas, humedecida para que estalle en un espinar de hojas.

    Ya no importa lo que estuvo escondido detrás de esas puertas de la memoria, ya no existe. Si las abres por fin, no habrá nada oculto, así que nada podrá herirte.

    Y mañana cuando amanezca rezaremos a las olas del patio, a las que pasan por encima de nuestras cabezas, muy arriba, arriadas por el viento, las que se van nadando volteadas al revés, te veré esconderte nadando, huir entre las nubes, pez girasol, hasta la resolana, hasta los ojos cerrados, hasta nunca jamás.

    YA LLEGARON LOS CUERVOS

    Ya llegaron los cuervos. Se lanzan en picada sobre los tendidos eléctricos y allí se quedan un rato, mirando el paisaje helado de mi calle.

    Mientras camino y veo el cielo altísimo y limpio, nada se mueve en la desolación del invierno.

    La tierra ha girado otra vez y completa su ciclo interminable. Ahora sol, ahora noche.

    Nos toca ver el tiempo del recogimiento, la tregua. Muchos pequeños animales morirán con la estación de las heladas. Otros, los que tengan alas, se irán lejos.

    Nosotros hemos reunido algunas ramas secas para calentar una fogata. Como acostumbramos hacer desde hace siglos, nos sentaremos en círculo y esperaremos. Cantaremos una canción que hable de lo hermosa que es la vida.

    Realmente lo es. El fuego aviva el recuerdo y nos ayuda a imaginar que vendrá el sol otra vez y que mientras tanto debemos alimentar nuestra esperanza, tejer coloridas cobijas, hacer nudos de buenos augurios entrelazados, crear sueños fantásticos, ahora luz, ahora oscuridad.

    ¿Recuerdas el invierno anterior? Subimos al puente y desde allí vimos el río congelado. Nada podía ser más sublime ni más conmovedor que la vida detenida en apariencia.

    Ven, pon en esta cazuela las nueces que encontraste al pie del árbol. Yo añadiré miel y avena, olorosas especias que guardé a la sombra durante el verano. Celebraremos la espera como lo hemos hecho desde siempre, desde que éramos otros, cobijados por la bendición de estar vivos.

  • Ángeles Torres Torres, poeta de palabras desnudas

    Ángeles Torres Torres, poeta de palabras desnudas

    Comenzaré esta reseña sobre la poesía de Ángeles Torres con unos versos de su poema “Vive”:

    Desnudo mis palabras,
    perfundidas de sílabas,
    y noto como crece,
    la alteración estática
    de las cuerdas que lloran
    dentro de mi garganta…

    Así es la poesía de Ángeles. Crece con cada palabra, llora los versos o los convierte en sonrisa  y carcajada. Esculpe y cincela la poesía. Desnuda el alma y nos la muestra en bandeja de plata. Hermosa, profunda y pasional.

    Ángeles Torres Torres (mi otra castilla como nos autodenominamos) pertenece a ese grupo de poetas de Poémame que resulta imprescindible para entender la esencia de este espacio.

    La imagen puede contener: 1 persona, exterior
    La poeta Ángeles Torres

    Verso ligero, ágil e inteligente.  Lirismo exquisito unas vece, sencillo y cálido en otras. Difícil de clasificar, de encajar en un estilo que no sea ella misma. Personal, muy viva y elocuente.

    Más que escribir palabras, parece que despliega alas, alza el vuelo y empapa de poesía lo que toca. Destila poesía a su paso.

    Dibuja con las palabras imagines oníricas, que transmiten al lector una imagen clara de lo que quiere transmitir. Poeta de piel, con versos para la piel.

    Luna de piel de mandarina,
    con cada poro surtido
    de espacio y tiempo,
    me seccionas
    en gajos pequeños
    de dudas…

    Delicadeza y delicia en metáforas que enriquecen lo que dice y como lo dice.

    Por querer ser lluvia
    me hice pañuelo de lágrimas,
    y las nubes ensortijadas
    desmenuzaban mi melena…

    De versos profundos como cuchillos que se clavan en la conciencia de quien lee.

    Alguna vez, te has sentido
    prisionera en las tejas
    de tu propia saliva,
    te has pintado
    de apatía gris tus pupilas,
    te has colocado
    cintas sin amaneceres,
    has dejado encendida
    tu sonrisa?

    Ángeles nos invita a un viaje de sensaciones, sentido y sensibilidad.

    Te has ido
    como espuma de cerveza,
    dejando los amaneceres
    llenos de arrugas
    en mis sábanas.

    Poeta imprescindible de este universo “poemaniano” que entre todos hemos ido dando forma. No dejes de pasar por su rincón.

    Para terminar la reseña os dejo un par de poemas suyos:

    NUESTRA TAZA DE CAFÉ

    Besos evaporados
    en nuestras miradas,
    el café nos espera,
    nos siente, nos palpa,
    nos escucha, nos desvela,
    y yo, me dejo observar
    por el vaho que desprende.

    Entre aromas expandidos,
    mis ojos se escapan
    buscando los tuyos,
    entre el aire,
    un halo de luz, nos envuelve,
    dibujando en tu retina, mi mirada,
    bebiendo, lluvia de café
    suspendida en suave
    cielo, por morada.

    Café, oloroso, cremoso, calentito,
    tu café y el mío
    bebiendo primaveras juntos,
    rozando nuestros labios,
    aún dormidos.

    Palomas exaltadas,
    danzan sus picos al viento,
    instantes pausados,
    sin tiempo para los sueños.

    Te huelo el aliento,
    y saboreo, sorbo a sorbo,
    tu dulce contexto,
    de meloso moscatel
    suspendido en el tiempo.

    Vapor, desordenado e incoherente,
    buscando nuestra sintaxis,
    nadando entre silencios
    de oraciones dormidas,
    inhalas la cafeína de mis deseos.

    Te miro, como el agua
    que bebe mi carne,
    y noto tu tallo
    de rama verde.

    VIVIR SIN AIRE

    Ojalá, pudiera desvestirme
    de tu piel,
    si supiera, como desprenderme
    de arrugas vividas,
    vaciaría las mareas
    de puntos suspensivos
    que apagan mis labios cianóticos,
    sacudiría los años que muerden,
    llenos de luces y sombras.
    Vivir sin aire, no es vivir.

    Ojalá, pudiera liberar
    la poca existencia,
    que aún me queda,
    escribir en colores
    alegrías dispersas,
    borrando los patéticos
    blancos y negros,
    que derivan
    mi existencia.

    Ojalá, me dejes vivir,
    sin arrugas impuestas,
    borrar arrugas desgastadas,
    en pergaminos de selvas muertas,
    que condenan mi razón,
    y mi cuerpo atormenta,
    que aniquila toda belleza
    de mi alma eterna.

    Miedo a qué caiga
    el telón de mis párpados,
    y se consuman
    en la oscuridad sin nombre,
    sin luz de amparo,
    a la que me sometes.
    Vivir sin aire,
    me ahoga.

    Ojalá, te atrape la noche,
    y te lleve de vuelta,
    a otra isla.
    Ojalá, mi historia aletargada,
    deje de echar pulsos
    que exhuman lágrimas,
    ojalá, me dejes vida.

  • 4 poemas de Stanley H. Barkan, poeta estadounidense

    4 poemas de Stanley H. Barkan, poeta estadounidense

    Stanley H. Barkan es un poeta y editor estadounidense con residencia en Brooklyn, Merrick, Long Island, Estados Unidos. Es el director de Cross-Cultural Communications, una pequeña editorial, que comenzó como un Instituto en LIU’s Brooklyn Center en 1971. Hasta la fecha ha editado unos 450 libros y 500 impresos y postales en 59 idiomas diferentes. Se considera a sí mismo un poeta judío, no sólo un poeta de origen judío. Su poesía ha sido traducida a 28 idiomas diferentes y publicada en 25 antologías, varias de ellas bilingües (búlgaro, chino, italiano, kurdo, polaco, rumano, ruso, siciliano y español). Ha publicado As Still as a Broom / Tan quieto como una escoba, traducido al español por Isaac Goldemberg (2018); More Mishpocheh (2018); y Wiersze wybrane[Poemas seleccionados], traducido al polaco por Tomasz Marek Sobieraj.  Fue el Profesor de Poesía del Año de la ciudad de Nueva York en 1991 (otorgado por la Casa de los Poetas y la Junta de Educación) y el ganador en 1996 de The Best of the Small Presses. En 2017, fue galardonado con la Medalla Europea Homero de Poesía y Arte.

    El poeta Stanley H. Barkan

    PRIMER NACIMIENTO

    Cubierta de hojas
    ella emerge de la tierra.
    ella primero,
    no Adán.
    Cuánto más probable
    (más demostrable),
    es que él surgió de la misericordia de ella
    y no que ella provino de la costilla de él.
    Fue un hombre
    el que escribió el mito.

    AÚN NO NACIDO

    Oh, ser Adán
    de nuevo
    con todas sus costillas
    ansiando a una mujer
    que aún no ha nacido,
    boca libre
    del sabor de las manzanas,
    oídos libres
    del silbido de las serpientes,
    inconsciencia de
    desnudez y vergüenza
    en el jardín
    de amables criaturas
    que esperan por un nombre.

    HOJAS DE HIGO

    Las hojas de higo
    los cubrían en su desnudez,
    escondiendo la vergüenza de sus ojos abiertos.

    Estaban tan cerca, esas hojas dichosas,
    a la fuente del dolor y el placer
    a la seguida expulsión del jardín.

    Tal vez sea por eso que el propio higo
    -cuando se abre- se expande para recibir
    la lengua que se deleita en la exploración.

    Suculenta fruta, abierta a las bocas ávidas,
    tan colmada de solaz transitorio, de gozo momentáneo,
    abriéndose y cerrándose a los curiosos.

    INMORTALIDAD

    (una «nota al pie» después de Donald Lev)

    Salté desde
    el puente de Brooklyn.
    Dos veces.
    Pero fallé.
    Yo no morí.
    El Libro Guinness de los Récords Mundiales
    me llamó,
    dijo que debería intentarlo de nuevo:
    si yo viviera,
    haría un récord.
    Así que salté por tercera vez
    y tuve éxito.
    Por fin he conseguido…
    ¿La Inmortalidad?