Categoría: Reseñas

  • Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Cuando entro en la poesía de Rraffa, tengo la sensación de atravesar un bosque de niebla con luces que aparecen y desaparecen. Estar roedada de una soledad fría y húmeda, pero a su vez, sentir el tacto suave de una mano cálida.

    Rraffa nos lleva hacia su territorio de lluvias, océanos y sueños con poemas terriblemente intensos, creando ambientes que traspasan el papel, rodean nuestro espacio sin darnos cuenta degradando las luces, activando la noche, y abrazando con todo el sentimiento que un poema puede guardar.

    Ya sea en verso libre, ya sea adoptando alguna forma de poesía clásica, incluso métrica japonesa, todos sus poemas cuentan con una cadencia en los versos que parece involuntaria, pero que los dota de una musicalidad y un ritmo que los hace realmente agradables al oído.

    Vientos de olvido

    Una puerta cerrada entre los dos,
    retumba el golpe.
    La escalera se hace eco de tus pasos
    que resuenan con sabor a olvido
    en mis pulmones. Duele la memoria,
    tiemblan los cimientos de la casa.

    Abro la ventana ¿dónde el aire?
    ¿Dónde están las luces de la plaza?
    ¿Dónde las voces de la gente?
    ¿Dónde el mar?
    Sobre todo ¿dónde el mar?

    Burocracia del poema, letra estéril,
    palabras que vuelven al silencio,
    cenizas esparcidas por el suelo
    -se apagó el fuego-

    Al cerrar la puerta del olvido
    se lo llevó todo
    el viento de tus pasos.

    Muerte más allá del amor

    “… polvo serán, mas polvo enamorado”
    Quevedo

    Sí, bien rara es la vida que vivimos,
    no pagamos por sueños ni esperanzas,
    tardamos en armarla y en amarla,
    nada más aprender nos despedimos.

    Ya sé que somos longitud y tiempo,
    dependemos de fuerzas y de masas,
    sabemos que las horas siempre pasan
    y así evitamos todo contratiempo.

    No nos sirven lisonjas ni medallas
    pues seremos materia sin presencia
    en cuanto llegue a buscarnos la parca;

    al menos podremos decir bien alto:
    que la vida vivir hemos vivido
    si un día somos polvo enamorado.

    Algo recurrente en su poesía son los elementos que suelen asociarse al romanticismo, el mar, la lluvia, los sueños, la oscuridad, la nostalgia… pero, a su vez, siempre suelen aparecer con algo contrario que les arroja la luz necesaria; podríamos decir que a pesar de la melancolía que a menudo los suele rodear, siempre hay un pequeño asomo de esperanza, algo que nos dice que todo pasa.

    Así mimo, hay cierta comunión en algunos de sus poemas, entre el paisaje exterior y el estado interior. En este sentido, me parece precioso y muy significativo el poema Nubes, en el que, al leerlo, el lector puede acabar confundiendo el ambiente de fuera con el sentimiento de dentro; llega un momento que se produce tal fusión, que las nubes de fuera pasan a poblarnos por dentro:

    Esos días en que una nube
    anida en tu corazón
    se hace allí un hueco
    y acaba asomando por los ojos.
    No sabes que viento la ha traído;
    alguna melancolía del pasado
    que se escondió entre los pliegues
    de tu vida, espiral de recuerdos
    mal cosidos. Como esa piedra
    que espera en el zapato a qué comiences
    el camino y no te explicas
    como pudo entrar en él.
    Quizás es nube agazapada
    de una tormenta, que escondida,
    asoma al horizonte y la presientes,
    un aire frío recorre tu mirada.
    Esos días en que todo queda lejos.
    Esos días no te mueves,
    en silencio te acurrucas
    en tu mundo adoquinado
    de tristeza,
    a ver si escampa,
    si la nube no derrama
    mucha agua,
    si deja de oprimirte el corazón,
    si el vacío que sientes
    se vacía

    Antes de terminar, me gustaría destacar la capacidad de crear que guarda su poesía: una imagen, una atmósfera, que nos permite casi ver lo que cuenta el poema, a la vez que juega con los sonidos, dejando en sus versos sutiles aliteraciones, para hacernos casi tangibles las emociones que se describen. Pongo como ejemplo los dos primeros versos del poema Soledades: Por las calles vacías, sol, soledad; en los soportales: sombra, oscuridad. El sonido de la s aparece de manera reiterada, marcando cómo el tiempo se arrastra por el suelo en soledad.

    Por calles vacías: sol, soledad;
    en los soportales: sombra, oscuridad.
    Aire irrespirable de mitad de agosto,
    corazón sin agua, paisaje desierto.
    Esquinas, aceras, algún paseante
    llevando tristezas a ninguna parte.
    Pasan autobuses vacíos de aire,
    sin chofer, sin gente, destino al pasado.
    Árboles cansados ya no dan su sombra,
    nadie se cobija, no se ven sus hojas.
    El sol en lo alto al caos no lo ordena,
    cansar su mirada pides a la noche.
    El futuro allá lejos no sabes qué espera:
    está el mar oculto tras un baluarte.
    Buscando otros ojos no encuentras a nadie,
    contienes el caos con cadenas de sueños
    y vives de noche por no ver el cielo.
    Podrías volar, superar las cadenas…
    pero Ícaro es frágil, sus alas de cera

    Si bien su poesía tiene un sello muy personal, creo que marcado en parte por el vocabulario que usa, por la atmosfera que las palabras crean, cabe decir que en toda su poesía podemos encontrar diversidad temática; desde pequeñas lecciones encapsuladas en pequeños poemas:

    Ambición

    Una palabra, henchida de sí misma,
    fue sumando letras orgullosa,
    quiso decirlo todo,
    llegó muy alto…
    y al final calló,
    sin ruido,
    en el silencio.

    poemas inspirados por la propia poesía, en este caso, por un verso de Rilke: «Son como el viento que roza la rama y dice: mi árbol.»

    «Hechuras extrañas» (Rilke)

    ¿Quién dice mío?
    Los que tropiezan con las manos extendidas,
    avaros de sí mismos a pedestal subidos;
    de hechuras extrañas y patrias pequeñas.
    ¿Acaso hay algo nuestro?
    El viento no dice mía
    a la rama que mueve.

    Instantes descritos en los que, una vez más, encontramos cierta conexión entre el ánimo del autor y lo que este contempla:

    Desde mi ventana

    La lluvia esparce su sonido,
    gotas que repican en el agua,
    sonoro silencio repetido.
    Sin sonido se mueven
    las copas de los pinos;
    entre sus ramas, el mar
    y una gaviota bailan
    al son de una canción
    que dibuja en el aire
    melodías transparentes.
    El mar le cuenta historias
    de otras costas, con ríos
    y arenas en la orilla.
    La gaviota sueña,
    imagina nuevos vientos,
    caminos, libertad, otros paisajes.
    Un día partirá,
    verá mares turquesas,
    un aire cálido en sus alas
    sustentará su vuelo;
    otros cielos recogerán
    sus huellas, sus sonidos.
    No volverá…
    Y yo me quedaré
    mirando el mar,
    escuchando el repicar
    silencioso de la lluvia.

    En sus versos, siempre encontraréis complicidad emocional; sin daros cuenta, posando la lectura tras los versos, estaréis asimilando sutiles consejos para lidiar con algunos sentimientos, e incluso con la vida misma, o sintiendo una mano empática y amiga que, de alguna manera, reconforta el alma y hace que nos sintamos un poquito menos solos.

    De todas formas, la mejor manera de sentir la poesía de Rraffa es adentrándonos en ella. A tal objeto, dejamos aquí una pequeña selección de cinco poemas no sin antes, como siempre, recomendaros que deis un paseo por su perfil en la web de Poémame Poesía, Rraffa; pues allí encontraréis herida y cura, soledad y abrazo, caricia, sol y lluvia. Que lo disfrutéis.

    Nostalgia

    Un lagarto,
    desde lo alto de una piedra
    te mira con tristeza,
    reflejo de tus ojos en los suyos;
    la piedra, quemada por el sol,
    certifica la nostalgia.

    Melancolía

    La larga y sutil mano de la niebla
    surge del mar y aprieta mi garganta.
    Olas grises se agitan por la sangre
    y una nube anida en mis pestañas.
    Ya el horizonte es lo que fue,
    un punto en una esfera que se aleja.

    Dureza de las rocas en la orilla
    que hablan de naufragios muy antiguos,
    restos de otras vidas,
    de un tiempo adormecido.

    Del fondo de las aguas
    retornan recuerdos del pasado,
    sueños rotos cubiertos por las algas,
    almas atadas a tablones.
    Melancolía derramada por la playa
    … todo llora con el mar.

    Poesía en Otoño

    Me gusta el comienzo del otoño,
    no es tiempo para poetas malditos
    de calles apagadas y bares de absenta.
    Atrás quedaron ardientes arenas del verano,
    horizontes con sol que no se esconde.
    Lejos se ven inviernos infinitos
    con un frío de nieblas y de mármol.

    El espejo te pregunta ¿tú quién eres?
    olvidando las huellas de tu vida.
    Ya no eres ayer, aún no eres nada;
    ya no tienes frente a ti toda una vida,
    se acabó la incertidumbre del futuro,
    que ahora sabes ( ¿aceptas? ) lo que espera.

    Los relojes caminan con paso tranquilo
    por poemas que te hablan de sueños,
    por sueños que conviertes en poemas.

    Haiku

    El sol, tan grande,
    se pliega en una línea,
    llega la noche.

    Tanka

    Quisiste volar,
    ¡tristes tus alas rotas!
    queda el llanto.
    Recoges las lágrimas,
    haces nubes con ellas.

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    Mamen Solanas, nacida en Guadalajara (España), compagina la docencia con la experimentación y la escritura. Doctorada en Filología Española e Hispanoamericana, sus investigaciones sobre los movimientos de vanguardia la ayudan a indagar en las posibilidades de la palabra como cuerpo y materia. Tiene varios trabajos y artículos publicados sobre poesía contemporánea, la poética de la vanguardia y el verso libre. Ha publicado los poemarios Vudú desde la habitación de al lado (2016) y Poemas del té (2017) con Astrolabio Editorial. 

    Mamen Solanas fue seleccionada en 2016 para el Premio de Poesía Experimental de Badajoz y premiada en el Concurso Nacional de Poesía Villa de Azuqueca 2008.

    Solanas es una escritora y performer que poetiza con palabras y objetos. Trae las vanguardias poéticas a nuestro tiempo pasadas por su personal tamiz de dulzura y alegría. Desgrana en Vudú desde la habitación de al lado su micropoesía construyendo con ella un hermoso relato de lo cotidiano conectado con lo trascendental.

    Sus versos pueden parecer ingenuos, pero no lo son.

    3, 2, 1… La expectativa de la cuenta atrás.

    Contienen el conocimiento y la intensidad de su pasión por vivir. Con un estilo de escritura sencilla y fácil comprensión que dice más con menos.

    De hacer el amor juntos

    me quedaron solamente las agujetas

    Aquí tenéis un pequeño regalo de la poeta para que os hagáis una idea de la pequeña gran joya que es Vudú desde la habitación de al lado, que podéis encontrar en Astrolabio editorial.

  • «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    Hace unas semanas, en el segundo recital de la temporada de #PoémameBcn, José Luis Regojo me obsequió con su nueva propuesta literaria, de la que ya tenía noticias y que esperaba con impaciencia.

    David Sadurní y José L. Regojo

    En este caso, y de la mano de Editorial Autografía, que también publicó su poemario Fronteras, José Luis Regojo (director de Poémame Revista Abierta de Poesía) junto a David Sadurní (Chef del restaurante Piccata de Barcelona), nos ofrecen una fórmula ingeniosa y entretenida que combina relatos escritos por Regojo con recetas explicadas por Sadurní. Recetas, dicho sea de paso, que hasta un inexperto como yo se atrevería a hacer, por la sencillez de la explicación y los consejos que acompaña.

    El libro está organizado en cuatro capítulos, uno por estación. A su faceta de escritor y poeta, José Luis incorpora la de aficionado a la caligrafía china; ese es el motivo por el que ha invitado a cuatro calígrafas para que le acompañen con algunas de las ilustraciones: Tere Vila Matas, Lali Font, Alicia Promio y Mercè González. Pinturas con tinta china sobre papel de arroz que aparecen al inicio de cada uno de los capítulos junto a un pequeño poema en forma de haiku y en la narración final del 29 de febrero.

    Los trece relatos que componen esta obra son un regalo para la imaginación. El autor, en la mayoría de ellos, nos mantiene absortos desde el inicio para acabar con un desenlace inesperado.

    En algunos, como en el titulado “El traductor”, ya en el primer párrafo nos despierta una curiosidad que mantiene hasta el final.

    “Él sabía en su fuero interno que el secreto que no había contado a nadie y del que nadie se había percatado era lo que no le dejaba dormir.”

    Solo a una mente imaginativa como la suya se le puede ocurrir que el Papa Francisco pasee por las calles de Barcelona, o que “el silencio” sea contratado para acabar con Manolo ‘el del bombo’. Y los relatos transcurren con la habilidad propia del autor que consigue que todo parezca creíble.

    Como buen poeta José Luis sabe jugar con las sensaciones. En “Las mujeres mulas” nos muestra la peor cara de la miseria.

    “Pasaban junto a mí, todas juntas como hormigas, chorreando sudor y con la cara gris del polvo del camino.”

    En “La paga de Navidad”, nos muestra esa misma miseria en forma de desigualdad social y en otros como en el titulado “El niño”, llega a un delirio abstracto que nos conduce desde el asco a la sorpresa.

    Por último, el relato titulado “El espejo”, que consta de once capítulos y en el que el protagonista es incapaz de …, pero mejor será que lo descubráis vosotros.

    Mientras escribo esta reseña, me informan que ya está a la venta la segunda edición, y no me extraña. Podéis encontrarla en el restaurante Piccata de Barcelona en la Gran Via de les Corts Catalanes 489 de Barcelona
    y en la web de la Editorial Autografía.   

  • Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Amanda Gamero

    El miércoles día 4 de diciembre de este 2019 presentó la poeta Amanda Gamero, en la biblioteca Andreu Nin de Barcelona, su poemario “Palabras como vértebras” (Ed.Oblicuas).

    Palabras que se engarzan como vértebras que conforman esa invisible columna vertebral que nos sustenta, que nos conforma.

    El poemario está estructurado en cuatro partes, correspondientes a los cuatro elementos, y que se inician con una cita de un poeta: María Zambrano para el aire, Miguel Hernández para la tierra, Gloria Fuertes para el agua y Pablo Neruda para el fuego.

    AIRE: contiene los poemas más intimistas, de reflexión sobre ella misma y que rezuman un cierto dolor existencial.

    TIERRA: como dadora vida y receptora de muerte. Nos habla la autora aquí de las raíces, de la familia, de la amistad; también de esa muerte que
    trasciende la vivencia personal: las guerras, las personas desarraigadas…

    AGUA: donde se hace más patente la presencia nombrada del elemento. Lágrimas, escarcha, rocío, lluvia, lago, río, burbuja, sobre todo lágrimas…
    La tristeza mayor, que contrasta con la cita de Gloria Fuertes: “ Poetas, no perdamos tiempo, que al corazón le llega poca sangre”. Pero ese contraste está en la personalidad de Amanda, mujer de acción, capaz de todas las organizaciones y en quien se vislumbra el deje de un poso esencial de
    tristeza.

    FUEGO: encontramos en estos poemas el amor más pasional, el más disfrutado.

    La poesía de esta autora es clara, directa muchas veces, pero otras se va por los caminos de esa poesía pura de la que habla la cita de María Zambrano, esa poesía que constituye otra forma distinta de comunicación, la única radicalmente verdadera, que utiliza las palabras, sí, pero en la que el
    lenguaje se aparta del orden lógico del pensamiento racional y de su capacidad de engaño. A veces es una imagen:

    “… el silencio es un árbol

    y pone en mis manzanas verdes.”

    “Los ojos sin techo se reflejan

    en un horizonte de luces endiabladas.”

    Otras, un quiebro, como el verso final del poema en el que habla de la muerte de su perro:

    “—Fuimos cristal y nos rompimos—”


    O este en medio del poema “El balcón”:

    “pero a veces sale un balcón

    y te descubre el alma.”

    Otras empapa el poema entero:

    “Una mujer

    vigila tu nombre,

    y en sus pupilas,

    transitan las sílabas

    más bellas del Sahara.”

    Un libro, en suma, que hará disfrutar a las personas amantes de la poesía y convencerá a quienes todavía no la han probado lo suficiente como para contarse entre las filas de aquellas.

  • Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Nurit Kasztelan (Buenos Aires, 1982) es una matemática que escribe versos y que tiene una librería en su propia casa de Buenos Aires.

    Ha publicado Movimientos incorpóreos (Huesos de Jibia, 2007), Teoremas (La propia cartonera, Montevideo, 2010), Lógica de los accidentes (Ed. Liliputienses, 2014, 2015) y en agosto de 2019, Después, también en la editorial extremeña de José Mª Cumbreño, Ediciones Liliputienses.

    Después es un poemario en el que la madre de la poeta es la protagonista de los primeros poemas.

    … La dureza de una madre a medias

    una familia a medias y yo

    qué.

    Cuál es mi pérdida

    Poemas llenos de miedo y gritos ante los que Kasztelan cierra los ojos.

    …y le hubiera cosido los labios

    para que se callara.

    El alhajero

    El resto de temas que se pueden leer en las páginas del poemario también están dañados, no solo la relación con su madre: la infancia, los viajes, el amor… y otros temas secundarios más del día a día.

    … Cada vez hay más distancia

    entre lo que contás

    y lo que en realidad querés decir.

    Después de ver el Monte Fuji

    … Cambiaría tanto

    por tan poco:

    unas horas más de sueño

    que se arregle el calefón

    seguir el orden natural de las cosas

    congelar los recuerdos…

    Intento inútilmente congelar los recuerdos

    No enamorarse.

    Lo sabíamos y jugábamos

    a creer en otra cosa…

    Una sola regla

    En definitiva, Después es un libro lleno de emociones con poemas y versos finales que golpean al lector. Versos de un pasado nublado que han llevado a la poeta a un presente incierto que se encuentra ante un futuro insondable.

    Después es una reflexión a cámara lenta sobre el paso de los años para anunciar ese futuro lleno de caballos galopando que solo será posible si somos capaces de olvidar mucho de lo que aprendimos para confiar en lo que vendrá más tarde, después.

    Me nubla el exceso de paisaje, lo visual

    funciona como un grafismo.

    Hay una sensación de ajenidad

    no en mí

    sino en las cosas.

    El presente es un todavía incierto

    y me imagino un futuro

    lleno de caballos galopando.

    Recuerdos que solo funcionan en formato polaroid

    Un poemario inteligente y emocionante. Aquí lo podéis comprar.

  • Soplo de ceniza, de Eduardo Cerecedo (Unam-Dirección de Literatura)

    Soplo de ceniza, de Eduardo Cerecedo (Unam-Dirección de Literatura)

    La maestría en cuanto al oficio poético que Eduardo Cercedo despliega una y otra vez en cada una de sus obras es cosa aceptada y harto sabida. Por ello, lo primero que me atrevo a celebrar de este su más reciente volumen es la contundencia que despliega desde el título: la concentración del tema resuelto en una sola volátil pero, a la vez, aprehensible metáfora (soplo de ceniza). Si bien la noche unívoca y diversa, esa que es por todos conocida, no dejará de ser galaxia difusa por sí misma y significado del todo múltiple e inasible, por subjetivo y personal, a la vez que universal e infinitamente actualizable.

    Cuando duermo

    huir

    de esta manera

    sucede al sueño la piedra

    al agua,

    suena en equivalencia, la noche

    mi escritura.

    Así, una y otra vez, (y nuevamente) la entidad nocturna vuelve a ser ese todo ambiguo e inabarcable que desde siempre ahí está, y que restituye y complemente la naturaleza de las naturalezas (es decir, de la Creación toda) o de más de unas que otras esencias oscilantes entre el blanco y el negro, la luz y la oscuridad, la hondura y la superficie, el dolor y la muerte, pero siempre en aras de un re-nacimiento.

    Golpea la noche con su aroma mi sangre, en ella canta un caracol a la lluvia, es marzo.

    Ya en otras alocuciones, Arturo Trejo Villafuerte ha indicado que Soplo de ceniza sorprende por su gran complejidad metafórica, pues Cerecedo nos obliga a dialogar poniendo en juego siempre dicotomías plenas, como, por ejemplo, lo físico frente a lo espiritual o lo tangible frente a lo intangible. En tanto que Hans Giébe indica que en este trayecto, este poeta se empeña en evocar lo efímero, la finitud e incluso nuestra mortalidad… Y dicta: «Es este un Soplo de Ceniza que no se va con el viento, sino que se queda entre nosotros como las palabras mágicas que hay que repetir, sobretodo cuando queremos que los hechos prodigiosos sucedan y vuelvan a suceder.»

    El pájaro

    hizo

    canto,

    aquí

    la luz de la flecha,

    la imaginación es parte del reino.

    Armando Oviedo no se queda atrás e incluso destaca las muchas maneras en que la noche de este poeta es plurívoca (como por necesidad y por su naturaleza ha de serlo): noche oscura proclive al descanso y al encuentro (pero también y principalmente al reencuentro, el fundamental con uno mismo), o bien penumbra en la que incluso se pueden evocar todo tipo de seres, éteres o fantasmas (es decir, no necesariamente terroríficos), en tanto que este mismo comentarista, con agilidad pone sobre la mesa o sobre el tapete nocturnal las cuatro emes definitorias con la que Cerecedo crea y se re-crea: la noche mítica (diría incluso que se remonta al científico Big Bang), la noche mitológica (que por lo demás no deja de ser biológica o bien deviene siempre en anecdótica), la noche mística (la del encuentro con uno mismo, con el destino y hasta con el presunto responsable de la creación universal), y la noche mágica (esta infinita también, inagotable, indomeñable, festiva y libérrima)

    La luna nada el pensamiento, aclara el color de las hormigas y la sangre recupera su marea con la luna en la lengua del lagarto.

    Dulces y reparadores vinos y una que otra vianda hay sobre la mesa, dispuestos al lado de todas las historias, añoranzas, remembranzas y fatigas posibles, con una veladora y Vivaldi, y la lluvia u otros resabios de humedades de fondo (mares primigenios inclusive), estaciones que no son, al mismo tiempo, un solo largo poema, y el poeta evoca entonces a la noche y/o sus múltiples momentos, aquellos que, acumulados, trazan el camino hacia el yo más hondo, hacia la iluminación del ser, en tanto que tal noche (noctívaga y vaga), se nos despliega muralmente a fin de que advirtamos sus muchas esencias, fragancias, vericuetos, destellos, deslices, mareos, temperaturas, contextos, musicalidades y murmuraciones.

    Beber la noche significa

    aspirar un puñado de plomo, agujas

    sobre la lengua, tinta, pulpo herido en el cabalgar de las horas vacías;

    de ellas nace ese gusto por deletrear un movimiento,

    el segundo.

    Algo por demás curioso, pero natural también, es que aunque se nos relata incluso con insistencia que el poema se gesta en la ciudad, esta viene a ser casi un mero referente mítico, cuyos espacios y enunciaciones se tornan muy alejados de lo que comúnmente ciframos como urbano. Esto porque Cerecedo, fiel a su estilo ya su esencia de origen, por una parte todo lo ennoblece, mistifica y metaforiza, y por otra parte, porque en cuento a la enunciación opta siempre por buscar vida y revelación en cada espacio (o ser) del entorno. Nos entrega así un poemario pleno de naturaleza, incluso dentro de la urbe –que nunca es del todo (o no sólo) México/Tenochtitlan– y, mejor dicho, de su o sus suburbios; solares y solarios plenos de vida que anima en la sombra (al igual que sucede en los únicamente aparentes desiertos geográficos, donde la actividad a la luz de la luna es mucho más viva que la aparente y cansina calma diurna), y tenemos así una urbe de todos, pero individualizada, persona y también difuminada o diseminada; urbe rural o ciudad invisible o imaginaria, e incluso ciudad imposible a la manera de Ítalo Calvino.

    Pero además del tiempo lejano y cercano, hay aquí la palabra fluida que en todo momento deviene oración y canto; instantáneas que aun así (en su brevedad) aspiran a la permanencia; todo ello configurado, trazado, confinado en también un abierto e infinito triángulo dialéctico, cuyos vértices opuestos vienen a ser la alegría y el sueño, frente al dolor, el cansancio o la realidad, pero como síntesis (y después de gozar lo más larga y plenamente posible a la noche-mujer) nos conducen indefectiblemente hacia la luz y la esperanza.

    Aquí la aventura,

    el camino convierte en río al mismo costado.

    Aquí blancura,

    haz que el sueño admita este ramo de tulipanes en el temblor de la carne. Allegro con fueco ma non tropo.

  • La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    Ediciones Liliputienses, que intenta la cuadratura del círculo en sus publicaciones, dirigida por José María Cumbreño nos presenta su vigesimosegundo número de la Colección de poesía de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, La idea es vivir cerca, pero no encima, de la poeta argentina Sofía de la Vega.

    Sofía de la Vega

    Sofía de la Vega nació en San Miguel de Tucumán, en la provincia de Tucumán en 1993. Es organizadora del Festival Internacional de Literatura Tucumán (FILT) y trabajó como editora en Culiquitaca Ediciones. Ha participado de la residencia para poetas jóvenes en el Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR) en el 2017. Publicó su primer poemario en 2018 Blancas y plateadas, editorial Neutrinos.

    …Me gustan los icebergs porque fueron gotas

    de lluvia o algo así que se volvieron gigantes donde

    está el futuro del agua potable….

    Iceberg

    La idea es vivir cerca, pero no encima es el segundo libro de Sofía de la Vega. A través de su prosa poética, nos habla del miedo a las relaciones estables, al autoconocimiento o a la armonía, la soledad.

    De la Vega, esté donde esté, es una persona que se encuentra fuera de sí misma. Es un poemario triste y solitario

    Me entristecí pero hablé mucho con un amigo que también estaba triste pero siempre lo oculta y también con un amigo que nunca oculta lo que siente pero sí que yo le gusto….

    A la gente la pone triste las cosas tristes, a mí me angustia no distinguirlas.

    Rompecabezas

    Pero me encanta decir que el chocolate no me gusta y que mi gusto favorito de helado es el de chocolate. Es igual a cuando te gusta mucho una persona y te hace daño, entonces, consumís todo lo que la rodea tipo los amigos y sus bares o cafés pero odiás cruzártela o que te cuenten cosas de ella. La idea es vivir cerca pero no encima.

    Conocer cuando va a llover no es lo mismo que salir sin paraguas.

    Helado de chocolate

    Las charlas a miles de kilómetros son la excusa para imaginarse otros mundos a los que no puede llegar …. todavía.

    Estoy hablando por teléfono con un amigo. No hay nadie en casa, puedo escucharlo bien….

    Siento la caída de vajilla amontonada que seguramente no lava hace días. Comenzamos a hablar de la teoría del caos en un sentido romántico….

    Lo que no esperamos parece hostil

    si no tenemos fe en la ciencia.

    Curva de Lorenz

    Se entretiene más con los recuerdos del pasado que con un futuro desconocido que le lleva a encontrarse sola.

    La incomodidad del amontonamiento

    se hace parte de tu vida.

    Como el día que estaba sola con vos

    pero al final nunca te diste cuenta.

    Animales que se arrastran

    Acabaré este repaso al poemario de Sofía de la Vega con una reivindicación a la fuerza de la feminidad.

    …A veces, no sé si mi deseo

    de maternidad es real o es sólo el deseo egoísta

    de sentir un amor inconmensurable….

    …si pensáramos tanto quizás

    la gente dejaría de tener hijos,

    el mundo desaparecería

    o todos nos formaríamos in vitro

    y ni siquiera haríamos el amor para tener un bb.

    Todo hecho en compu parece el futuro.

    Lo bueno es que depende de nosotras.

    Cumpleaños número 2
    Ediciones Liliputienses

    Libro de poemas interesante de una joven poeta que nos dará más alegrías. Las alegrías que ya nos da Ediciones Liliputienses, editorial independiente que difunde en España la mejor poesía latinoamericana actual junto con textos de antropología y feminisno.
    La editorial se encuentra en la Isla de San Borondón, un lugar que existe solo a veces, aunque, como el nulo sentido del humor de las administraciones no admite las identidades intermitentes. Cuenta con una humilde morada en Cáceres, ciudad fantasma que los mapas sitúan en ese atolón interior llamado Extremadura.

    Aquí es donde podéis comprar esta pequeña joya poética de Sofía de la Vega, La idea es vivir cerca, pero no encima.

  • Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Desde las páginas de la revista, siempre hemos tenido muy presentes a las mujeres de la Generación Beat. En enero de 2019 os recomendamos una antología poética de mujeres Beat: Beat Attitude.

    Meses después entrevistamos a la poeta española Beat, Mónica Caldeiro que nos adentró en su obra poética.

    Sabemos que hubieron varias mujeres dentro de la Generación Beat. Pero ¿qué implicó realmente ser Beat en clave femenina?¿Cómo fueron las vidas bohemias y la literatura transgresora de estas mujeres? ¿Quiénes fueron Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov y cómo convulsionaron su contexto sociohistórico?

    Acaba de salir Female Beatness, el nuevo libro de Isabel Castelao-Gómez y Natalia Carbajosa Palmero que retoma el legado de las voces femeninas esenciales en el desarrollo de este movimiento artístico de vanguardia, silenciadas durante décadas. 

    Female Beatness es una monografía en español que apunta a la relación directa entre las trayectorias vitales, sumamente transgresoras, y las aportaciones creativas de las mujeres poetas al universo Beat. 

    Este libro es un necesario e interesante acercamiento crítico, en el mundo académico hispano, a las poetas y artistas de la generación Beat que, junto con los componentes masculinos conocidos del grupo (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Snyder) revolucionarion la escena literaria urbana en la década de los 50 en los EEUU, adelantándose así al cambio de mentalidad que colonizó el mundo de los 60 y los 70. Female Beatness ubica en el canon literario y el devenir histórico a las mujeres que participaron de la efervescencia del excepcional momento creativo Beat y rompieron las barreras, con sus vivencias y sus obras, del papel subsidiario para el que a priori habían sido educadas. Dentro de un enfoque amplio que aúna contexto socio-histórico, teorías de género y análisis textual, el libro pone en el punto de mira a las poetas Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov, explorando de este modo todas las formas posibles, muy diferentes entre sí, de ser Beat… en femenino. Hoy día, más de medio siglo después, su influencia y predicamento siguen absolutamente vigentes.

    Queda mucho por hacer para dar visibilidad a las mujeres en cualquier ámbito de la vida, en el poético también. Un ejemplo de recuperación de la población femenina artística Beat es Female Beatness, así como en su momento lo fue el libro Las SinSombrero respecto a las mujeres poetas españolas de la generación del 27. Desde nuestro recital poético #PoémameBcn también hemos denunciado este olvido de las poetas irlandesas: Fired! Irish Women Poets and the Canon. Antes de acabar no podemos dejar de mencionar el nuevo grupo de mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital a las que se menciona en el libro Decir mi nombre, al cual le dedicamos tres artículos en esta revista.

    Female Beatness está editado por Publicacions de la Universitat de València y disponible desde su página web.

  • Parabellum en flor, de J.I. Pidal Montes (Versos y Reversos, 2017)

    Parabellum en flor, de J.I. Pidal Montes (Versos y Reversos, 2017)

    Parabellum, expresión latina que nos indica que hay que prepararse para la guerra. O bien Parabellum, tipo de munición, calibre 9mm, usada especialmente durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

    Sea como sea, se nos abre una puerta que ya nos pone alerta: esto es una guerra, gente, y está siempre en su máximo apogeo, pero ojo, admitimos que la vida es sinónimo de lucha, pero también hay paz, también hay flores. Y en este libro, vamos a encontrarlas entre toda la crudeza de una realidad expuesta en todo su esplendor, sin filtros, con su mala suerte, con sus cicatrices, con sus sueños, con su dolor… y con su fuerza. Sobretodo, con su fuerza.

    […]

    Alguien que nació limpio, y a quien

    con los años se le fueron adhiriendo

    a cada centímetro de piel

    capas y más capas de tragedias, nicotina

    y combates a muerte…

    Fragmento de Miradas.

    Parabellum en flor es un poemario escrito como el que libra una batalla consigo mismo y todos sus demonios internos. La fuerza, la derrota, la lucha, la caída, la remontada, se dan cita entre estos versos, aderezados con una buena dosis de sinceridad, de pasión y de sensibilidad.

    En la introducción, escrita por el propio autor, se nos indica que la heroína, lo mismo que el opio y la morfina, provienen de la planta de la amapola. No he podido evitar, después de haber leído y releído el poemario, ver que, tras la apariencia suave de una flor, se encuentra a veces esa bala que puede llegar a ser mortal. Ver que la hay una gran fuerza que se esconde a veces tras una aparente fragilidad. Y todo esto me dirige a la portada, y la concibo casi como un buen resumen: armas, flores, corazón – lucha, paz, sentimiento.

    Con esta idea en la mente, abrimos…

    ÉRASE UNA VEZ

    Érase una vez un yonki:

    muy gastado, trallado,

    terminal,

    que dijo

    <<La heroína cuando la tienes

    es como el abrazo de una madre.

    Cuando no la tienes,

    es como el puñetazo de un padre.>>

    Abrázame, madre,

    aunque tus manos hoy

    abracen como las de padre.

    Verso libre y desnudo que nos deja en bandeja la crudeza de la que hará gala en general el poemario. Tenemos la sinceridad, la vulnerabilidad y la fragilidad del ser humano en un breve ‘cuento’. Y a su vez, contamos con la cercanía, la complicidad de alguien que te cuenta algo, que a lo largo del libro explicará cosas que ha vivido, cosas que ha padecido, cosas que ha ganado, cosas que espera. Ese lenguaje coloquial, como ‘de la calle’, para mí, le da ese punto especial de cercanía y confianza entre autor y lector.

    De hecho, el libro es como andar el camino tortuoso de la vida, que poco a poco el autor ha logrado ir allanando a base de esfuerzo, caídas, recaídas y no rendirse jamás. Los poemas aparecen, en su mayoría, introducidos por una cita, versos o fragmentos de alguna cación, a mdida de pequeña introducción. A menudo ocurre que el poema también aparece cerrado por una cita a modo de cierre. Personajes como Mijaíl Bulgákov, Leonard Cohen, José Ángel Buesa o Sofía Castañón aparece abriendo o cerrando poemas, redondeando el sentido del verso.

    Hay dos elementos que, a medida que voy adentrándome en sus poemas, se me van convirtiendo en más esenciales: la sinceridad y cierta sensación de desencanto. Pidal Montes nos habla sin tapujos de vivencias, algunas realmente dolorosas, como la pérdida de seres queridos, de las consecuencias que estas vivencias han tenido, de las ganas de calma, de la dificultad de algunas de las batallas libradas, y todo ello con una nobleza admirable. Por otro lado, el desencanto, quizás porque ha conocido uno de los lados mas oscuros de la vida, quizás porque no supo llorar cuando necesitaba hacerlo, quizás porque en algún momento de su vida alguien, o algo, se llevó sus sueños:

    […]
    Dicen que el hombre del saco
    no existe. Pues sí,
    lleva el saco lleno de sueños.
    Te arrebata las ilusiones
    por pequeñas que sean
    – incluso antes de que aprendas a soñar. –
    También dicen que los ángeles no existen:
    Yo doy fe que sí
    – todas las noches duermo con uno. –

    Fragmento de Si existen.

    A su vez, quiero destacar, como contraposición a ese desencanto, el deje de esperanza que asoma en algunos de sus poemas. Es verdad, hay que prepararse para la guerra si queremos la paz, hay que aprender a esquivar las balas que vuelan sin aviso (algunas incluso a veces disparadas por nosotros mismos), pero tarde o temprano uno se da cuenta que lo importante es ser capaz de seguir el camino, de no rendirse, aunque sea arrastrando las botas por el barro, pero seguir caminando.

    Hay rayos de sol que
    ni todos los inviernos del mundo
    lograrían nunca apagar.

    J. I. Pidal Montes

    Parabellum en flor es, sin duda alguna, un libro que emociona. Creo que es muy necesario profundizar en todos y cada uno de sus poemas para lograr sentir en la propia piel esa sensibilidad, esa ternura, que en parte son algunas de las emociones que sujetan los poemas. La parte más emocional del individuo se nos muestra tras versos que son auténticas declaraciones. Y ya no me refiero sólo al amor, que también,

    […]
    Luego, ya a salvo del peligro,
    hasta me sentí inmune a las balas:
    Aunque seguí sintiéndome vulnerable ante cualquier beso
    depositado con dulzura en mis sedientos labios.

    Fragmento de Lázaro.

    Son recurrentes en el poemario emociones tan intensas como la nostalgia, los recuerdos, la tristeza y la pérdida. Esa fotografía es uno de los poema más sinceros, más duros y más bellos del libro, en el que se conjugan todos estos elementos con tal perfección y a su vez, con tal cercanía, que es imposible no sentir cierta empatía:

    Me emociona recordar que
    en aquellos años de niñez
    éramos felices cabalgando
    en nuestras bicicletas <<BH>>.
    […]
    Recuerdo a nuestro amigo Eduardo
    aún vivo, con aquella facilidad
    de palabra con la que embelesaba
    a todas las niñas de vestidos
    de flores y pechos incipientes.
    […]
    Pero ahora a mis cuarenta
    me acuerdo casi a diario
    del bueno de Eduardo.
    Y me jode al mismo tiempo
    que me rompe por dentro,
    el recordar esos últimos días…

    Las imágenes juegan un importante papel en los poemas de Pidal Montes. A menudo nos encontramos fragmentos que dibujan en la mente del lector, paisajes, instantes, lugares, de una manera tan concreta y gráfica, que se hacen reales frente a nuestros ojos. La oscuridad desde la que a veces escribe es casi palpable, en parte, por un excelente uso del vocabulario, palabras que crean un ambiente, que visten el poema; observamos, por ejemplo, en su poema Ya estaré, un remarcado contraste entre el exterior, aquello que en cierto modo le es ajeno, y el interior, el lugar donde él se encuentra:

    …Si alguna vez pasas ante mi puerta
    ─ esa con el perpetuo cartel de Se vende ─
    mira hacia ella y levanta
    tu nívea mano para saludarme.
     
    Yo estaré tras las remendadas cortinas
    como siempre, borracho de ruina.
    Yo estaré tras los rotos cristales
    como siempre, embriagado de dolor.

    Me llama la atención la palabra nívea, que parece iluminar todo el exterior y, en cambio, en el siguiente párrafo, donde se encuentra él, se hace oscuro, ruinoso, desolado. Y desde ahí, desde esa parte quizás más oscura y herida, es desde donde suelen brotar los más preciosos y sinceros versos, como los que configuran este libro.

    Parabellum en flor es el tercer poemario del asturiano J.I. Pidal Montes (1970, el Fadiellu, Bimenes). Un libro intenso y emocional, escrito con el corazón y las venas abiertos, que enseña, golpea y abraza como la vida misma. Considero que es un libro que hay que leer, y releer, para poder llegar a su fondo y descubrir toda la emoción y belleza que esconde, para sujetarnos cuando creemos que estamos a punto de caer, y aprender que nunca es tarde para volver a alzarse.