Reseñas

  • Elegías de Duino o la terrible belleza del Ángel (Rainer Maria Rilke)

    Elegías de Duino o la terrible belleza del Ángel (Rainer Maria Rilke)

    “Nos desbocamos continuamente hacia aquellos que nos precedieron, hacia nuestro origen, y hacia aquellos que presumiblemente vendrán tras nosotros…. Es nuestra tarea dejar en nosotros la impronta de esta tierra temporal y perecedera, tan profunda, tan dolorosa y apasionadamente, que su esencia pueda alzarse nuevamente de manera invisible en nuestro ser. Somos las abejas de lo invisible. Recolectamos salvajemente la miel de lo visible, para almacenarlo en la gran colmena dorada de lo invisible”. [carta de Rainer Maria Rilke a su traductor Witold Hulewicz en Noviembre 1925]

    Contexto histórico

    Los años entre los que vivió Rainer María Rilke (1876-1926) estuvieron marcados por grandes cambios sociales y culturales tales como la primera guerra mundial, la revolución rusa, el tratado de Versalles, la desmembración del Imperio austro – húngaro y los años del hambre. Los movimientos o corrientes artísticas se suceden con una gran rapidez, reflejo de una sociedad marcada por cambios radicales.

    Rilke (biografía y obra)

    (Praga, 1875 – Valmont, 1926) Escritor checo en lengua alemana. Sin un oficio en concreto, se dedica plenamente a la literatura. Visitó Italia y Rusia donde conoció a León Tolstói y entró en contacto con la mística ortodoxa.

    Se instaló en París, donde durante ocho meses trabajó como secretario privado de Auguste Rodin. A raíz de una crisis interior, inicia un largo periplo por África del Norte (1910-1911) y luego a España (1912-1913). En 1911 y 1912, invitado por la princesa Marie von Thurn und Taxis, residió en el castillo de Duino (Trieste), donde darán a luz las Elegías de Duino que finalizará tras la guerra, en el castillo de Muzot. Víctima de una larga y dolorosa agonía, Rainer Maria Rilke murió de leucemia en el sanatorio suizo de Valmont.

    Algunas de sus obras:

    Leben und Lieder (Vida y canciones) (1894)

    Larenopfer (Ofrenda a los lares) (1895)

    Traumgekrönt (Coronado de sueños) (1897)

    Das Buch vom mönchischen Leben (El libro de la vida monástica) (1899)

    Das Buch von der Pilgerschaft (El libro del peregrinaje) (1901)

    Neue Gedichte (Nuevos poemas) (1907)

    Duineser Elegien (Elegías de Duino) (1923)

    Comentarios a Los Sonetos a Orfeo

    Rilke es uno de los poetas que más me ha sorprendido, y muy gratamente sorprendido, todo hay que decirlo. Sin duda, no es un poeta fácil de leer o de comprender, su lenguaje lleno de simbolismo, de diversos juegos de palabras (lo que convierte en ardua la labor del traductor) va más allá de una lectura por puro placer de leer.

    Exigente, pidiendo tu atención plena, una lectura libre de condicionamientos y prejuicios. Exige, al igual que toda obra de arte, una visión virgen y una mente y corazón abiertos. Rilke no puede dejar a nadie indiferente. Viajero incesante no solo a través del mapa geográfico sino también del de las emociones; sensibilidad a flor de piel, ese es el Rilke que he descubierto con ocasión de una de serie de lecturas organizada por el Centre d’Estudis de les Tradicions de Saviesa y dirigida por CésarArjona, profesor de ESADE en Barcelona.

    Solo desarrollaré unos breves comentarios a la última sección de las Elegías, fugaces atisbos de «revelación», limitados por este lenguaje que hemos creado (pobre imitación del canto del Ángel * que en nosotros se encuentra en potencia, pero oculto y silenciado); un lenguaje que intenta interpretar un mundo en el que en palabras de Rilke no nos sentimos muy seguros, al contrario que los animales …

    Animales de silencio se abrieron paso, salieron

    Del claro bosque libre, de lechos y guaridas;

    Y se vio que no era por astucia

    Ni por miedo por lo que estaban tan callados

    Sino para escuchar.

    Y es que como bien insiste una y otra vez nuestro poeta, solo el silencio nos permite «escuchar», pues del silencio surgen las cosas; pero también nos permite «escuchar» nuestro decir, nuestro canto interior, nuestro verdadero ser, nuestro Ángel.

    Todo quiere flotar en el aire. Y nosotros andamos errantes como los que pesan,

    Nos ponemos en todo, fascinados por el peso;

    Qué voraces maestros somos nosotros para las cosas,

    Porque en ellas triunfa eterna niñez.

    Somos incapaces de vivir la vida sin intentar manipularla, medirla, nombrarla, vamos cargando nuestra mochila incansablemente y la seguimos llevando a cuestas incluso cuando ya no la necesitamos.

    Una y otra vez por nosotros abierto, rasgado,

    El dios es el lugar que cura.

    Tenemos un filo pues queremos saber,

    Él, en cambio es un ser alegre, sereno y repartido.

    Creamos dogmas, castigos y penitencias, nos regocijamos y nos empecinamos en vivir muchas veces en el recuerdo del dolor y olvidamos la espléndida luminosidad y calidez de la vida.

    Canta, corazón mío, los jardines que tú no conoces;

    Jardines como en cristal metidos, claros, inalcanzables.

    Agua y rosas de Ispahan o de Esquira,

    Canta tu felicidad, ensalzándolos; nada con ellos se compara.

    ….

    Sea cual sea la imagen con la que esté tu interior unida

    (incluso aunque sea un momento doliente de vida)

    Siente que se trata de todo el tapiz, glorioso.

    Y es que, en la urdimbre de la vida en la que nos vamos cruzando, cierto es que hay luces y sombras, nudos e hilos de seda, y por ello

    Temerosos buscamos un soporte,

    Para lo viejo algunas veces jóvenes

    Y viejos para lo que nunca fue.

    Justos tan sólo allí donde alabamos

    pues, ay, el hierro somos y la rama

    Y el dulzor del peligro que madura.

    Pero la esperanza queda si dejamos de vivir en el pasado y dejamos de lanzarnos hacia el futuro, el presente, el ahora, es el punto justo, ese punto en el que nos damos cuenta de todo lo que tenemos y por ello, agradecemos.

    * La figura del Ángel en Rilke, se remite al de la tradición islámica, el malak y, yo diría también al de la zoroastriana, a la figura del daēnā, tan citado y apreciado por el filósofo francés Henry Corbin. Esa consciencia que es intuición y revelación a la vez, ese aspecto más sutil de nuestro propio ser.

  • Camí de Cavalls, de Noemí Morral (Voliana Edicions, 2019)

    Camí de Cavalls, de Noemí Morral (Voliana Edicions, 2019)

    A Camí de Cavalls, la poeta Noemí Morral i tres amigues més, amb motxilla i botes noves, recorren el camí antic que encercla l’illa de Menorca. Un Camí que es va aconseguir gràcies a una llarga lluita d’activistes mediambientals i a les reivindicacions que es van dur a terme durant anys.

    L’illa de Menorca és molt més que sol i platges, és un entorn ple de natura i de béns etnològics, arqueològics i paisatgístics on es pot observar la diversitat de la flora i la fauna menorquines. Noemí Morral, poeta de Vic, ens narra aquest viatge pels bells paisatges de l’illa, amb poemes curts i potents, plens de bellesa, d’emoció i d’humanitat, senzills i alhora amb una força brutal juntament amb uns dibuixos que desgranen la essència de la ruta emprada.

    La brisa 
    bressola la teva espera.
    El mar
    la fa més lleugera.

    Des de la sortida a Cala Mesquida, l’autora i les seves amigues fan un recorregut ple de sensacions, pensaments i emocions mentre gaudeixen del goig de les caminades, dels espais i els seus colors, de la llum i del vent. Cal destacar que gràcies al poemari de la Noemí Morral, nosaltres, lectors i lectores, podrem sentir i assaborir Menorca sense sortir de casa, tot gaudint pas a pas del seu paisatge, els seus ullastres, les seves cales, els seus pobles, la seva gent i el seu vent. Aquest llibre té l’afegitó de convidar-nos a reprendre el camí cap a la consciència del moment present i la connexió amb la natura.

    A la vida
    vull tenir
    mirada de talaia
    per no perdre’m
    la màgia
    ​de cap instant.

    Noemí Morral va captar la poesia del camí de cavalls i l’ha sabuda transmetre en aquest llibre.

    Noemí Morral va dedicar la seva activitat professional a l’economia, però l’any 2015, arran d’un procés de dol per la pèrdua del seu espòs, va sentir la necessitat d’escriure i de dibuixar. Es va retirar una temporada al Marroc i d’aquesta experiència va sorgir el llibre Finestra poètica a Essaouira, al qual seguiria Tornar (2018) quan la poeta s’instal·là a Barcelona. Si voleu tenir més informació, aneu al seu blog: Noemí Morral.

    Podeu aconseguir Camí de Cavalls a la web de Voliana Edicions.

  • ‘Un segon fora del dubte’ de Marta Pérez i Sierra (Editorial Gregal, 2016)

    ‘Un segon fora del dubte’ de Marta Pérez i Sierra (Editorial Gregal, 2016)

    UNA REFLEXIÓ SOBRE LA MORT

    COM A CANT A LA VIDA

    Marta Pérez i Sierra sempre ha estat una poeta que sap transmetre la vitalitat que la caracteritza a través de la poesia. Una poesia d’imatges lluminoses, de metàfora colorista i eficaç. A Un segon fora del dubte, l’autora acarà un record personal dolorós. L’octubre de 1984 moria el seu amic Jordi Gamundi, que no va poder superar una llarga malaltia. Pérez enfronta la mort des de la reflexió poètica per expressar el garbuix d’emocions que provoca aquesta experiència. La ràbia, la impotència, la tristesa, la desesperació de l’inevitable. Fins a l’acceptació des de la cruesa. La pròpia autora diu quan saps que has de morir, dubtes de diversa índole et turmenten; sobretot, en el cas del Jordi, dubtes sobre l’altra vida.

    Compartir el camí dolorós de la mort, però volent sentir-se viu fins al darrer moment, gaudint del plaer de viure, esgarrapant-ne qualsevol engruna. El títol del poemari el trobem al poema Ens llegíem la pell. Fugir del dolor i del dubte, encara que només sigui un segon, sense angoixa, copsar la plenitud de la vida quan se’ns escapa. Al capdavall, convertir el poemari en una exaltació de la vida.

    Sols teníem ara.

             No vindria cap demà.

             . . .

             Teníem viures pendents.

    L’obra de Marta Pérez està organitzada en tres parts i té l’acompanyament de les fotografies en blanc i negre d’ Enric Maciä. La primera, El jardí blanc, amb 19 poemes, rememora l’amor a l’amic, les estades a l’hospital i l’espera d’un donant per al transplantament i conté quatre fotografies. A la segona part, Aquell octubre abatut,  el silenci és el protagonista del llibre. No hi ha versos, sinó cinc fotografies introduïdes amb aquestes paraules:

                              Aquell octubre abatut

                              desaparegueren les paraules

                              i quedaren sols les imatges

    El silenci parla i esdevé un trànsit del dolor a la memòria. La tercera  part, Roques i alzines, consta de 26 poemes i dues fotografies que obren i tanquen la secció. Tenen com a marc emocional la desaparició de l’amic. Hi destaquen tres poemes en cursiva. Negació del comiat, una desesperada elegia de la pèrdua, i ja al final del recull Paraules de comiat i Darrer comiat. Dues elegies més que sintetitzen el pas de la incomprensió a l’acceptació de la realitat despietada

    escric adéu a la llosa

    en relleu sobre el temps

    adéu

    canten laudes les granotes

    i una fura escatinya

    una altra tomba

    Amb la tristesa, Un segon fora del dubte és també, repetim-ho, un cant de vida

    Les lletres, amb delit, una dins l’altra,

    amb passió de carn i dolor amb accent,

    han obert totes les poncelles,

    les verges, les més tendres,

    les que són aigua i només aigua;

    tot i això t’escriuré un poema,

    agafaré un pètal, el faré lliscar amb compte

    per les meves cuixes morenes,

    i diré que això era el teu amor.

             Llegiu un Segon fora del dubte, poesia de la tendresa i la rudesa, la malenconia i l’amor, del glop de vida que és també la mort, i la presència de l’absent. La pèrdua que martelleja els sentits:

                               Llepa’m,

    ni que sigui els poemes.

    Un cop més, els poemes de la Marta Pérez ens arrosseguen amb una força punyent, amb la claredat de la seva expressió alhora dolça i dura, que no defuig les ferides, des d’una malenconia esmolada pel pas del temps. Llegiu un Segon fora del dubte, hi trobareu el caliu i tota la potència de l’alta poesia.

  • “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “SI LA POETA hablara

    el trino azul se diluiría

    entre las piedras del río desnudo

    para colgar puentes

    de cristalina fragilidad

    en el incipiente comienzo del día.”

    María José Viz Blanco nació en Vila de Cruces, Pontevedra. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela. Bibliotecaria de profesión. Sus comienzos en la escritura literaria parten de la Microliteratura, micropoemas a los que se aficionó y fueron el germen de su lenguaje lírico, según ella, por su pasión por lo breve y lo conciso.

    De esa manera surgen “Creaciones Mínimas” (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e “Instantes hallados” (Ojos Verdes Ediciones, 2017). Ambas obras están compuestas por micropoemas y microrrelatos (predominando estos últimos en la segunda) publicados previamente en obras colectivas o en la Red y participaciones en el Concurso de micropoemas “Cuenta 140”, promovido por El Cultural. La autora señala que en este concurso nació como poeta. Las ilustraciones del segundo libro fueron realizadas por su hermana Margarita.

    En 2018 publica su primer poemario completo, “Los abrazos líquidos” (Ojos Verdes Ediciones). La obra gira en torno al concepto simbólico del abrazo y es el origen de la obra que presento hoy.

    “Mar de chuvia seca” es su segundo poemario publicado por la Editorial Neopatria en enero de 2020, con ilustraciones de su hermana Margarita Viz Blanco.

    Se trata de una edición bilingüe en castellano y en gallego. Con ella rinde homenaje a la hermosa lengua de la tierra donde nació, acercándose con su poesía al mundo literario y cultural de Galicia, donde próximamente llevará a cabo la presentación de este poemario.

    Su título, “Mar de chuvia seca”, ya nos va señalando entre las olas la marejada intrincada y revuelta de sus versos; una visión del mundo intensa, dolorosa, inhóspita, a veces nihilista… a la que se enfrenta y ante la que sucumbe en ocasiones.

    “ECOS del caótico y visceral océano

    se acercan, en volutas displicentes, para decirme:

    párate, no pases de largo.

    Yo escéptica,

    giro mi espalda humedecida

    por tantos llantos y  dolor sobrevenido,

    y arrastro hacia el fango

    mi vida entera, invocada

    por este insolente mar embrutecido,

    que me reclama entre remolinos,

    queriendo aniquilar la soledad incrustada

    en mi perdido y vacuo ser.”

    Una hermosa lluvia seca que no moja, pero que cala hondo, que nos empapa y conmueve por dentro…

    “PERDIDA no barro,

    descalza de vida,

    de ollos conxelados,

    sen refuxio, sen parede,

    con infinda sede

    de abrazos.”

    En este nuevo libro sus poemas adoptan de nuevo, sobre todo en la primera parte, la estructura del poema breve o micropoema (sencillo en la forma, pero complejo en su construcción) en el que condensa en pocos versos todo un mundo de sentimientos, de pensamientos y sensaciones explícitas o contenidas; la crudeza y la lucha que se mantiene entre ese mundo exterior que la asfixia o acongoja y su íntimo y particular yo.

    Ese yo lírico, la subjetividad, la introspección, están presentes en la mayoría de sus poemas, escritos en primera persona y en femenino, lo que les dota de una gran veracidad y autenticidad, acercándolos así más al lector.

    “ACUBILLADA no lombo da túa sombra,

    espero a prolongación de meu ser,

    baixo o manto turbio que alumea, con tenue luz,

    os pasos da miña vellez implacable(…)”

    Tampoco llevan título alguno, no lo necesitan. Las palabras iniciales van presentando al poema remarcadas en mayúsculas y anticipando su contenido. Todos están escritos a doble página en las dos versiones: gallego y castellano.

    Su estilo es rico en todo un listado de figuras literarias y recursos fónicos, semánticos o morfológicos: aliteraciones (“Truenos anunciando / un apocalipsis de llanto”), metáforas (“solo soy un juguete descompuesto”), anáforas (a tus abrazos de angustia y lejanía / a tus ojos vacíos…”), hipérboles (“aplastada por los recuerdos que aniquilan”), epítetos (“bruñidas mañanas”, “cegadora luz”)…

    Todas estas imágenes contribuyen a crear su particular y hermoso universo lírico. Sin embargo y a pesar de ello, sus poemas no resultan sobrecargados, una sencillez estilística se vislumbra en sus versos.

    “Alforjas de miedo

    alimentan

    la nada.”

    El libro está estructurado en dos partes:

    1. A LA DERIVA.

    Esta primera parte está compuesta por 28 poemas. En ellos, lo oscuro, los sentimientos ahogados se hacen casi palpables. La poeta se desnuda en unos versos desgarrados, desolados, que retratan magníficamente esa deriva que parece llevarla, a veces al naufragio. Y en él, diluirse, desaparecer…

    “DESAPARECER tras o veo esquecido.

    Conectarse co infinito.

    Ser lembranza e ser latexo.”

    “DESAPARECER tras el velo olvidado.

    Conectarse con el infinito.

    Ser recuerdo y ser latido.”

    Y nos transmite de forma directa sus impresiones y sus reflexiones; enfrentándose a ese mar revuelto de su vida, al mundo agresivo y hostil que parece rodearla; desafiándolo o protegiéndose de él.

    “ME HUNDO en una litera de delirios.

    El miedo anquilosa mi belleza caduca

    e intento poner el pie en el estribo de mi universo.

    Mi sinrazón se quiebra bajo su propio desconcierto.

    Los buitres suspiran.

    Días soleados de afectos moribundos acuden a mí.

    Prisionera, busco una salida.

    Soy una fiera enjaulada

    entre nigromantes perdidos.”

    Todo ello aderezado con unas hermosas imágenes poéticas y un vocabulario que nos introduce en esa atmósfera, en ese mundo poético donde habita la oscuridad, la tristeza, la nada… (afectos moribundos, llantos y dolor sobrevenido, espectro senil, vuelo de muerte, aleteo estéril, libertad amputada, soledad inhóspita…)

    “LÁGRIMAS deslizándose veloces

    buscan poner fin a la nada,

    al inefable desapego.

    Derrotada, mi hundimiento aflora

    en este túnel sin escapatoria.”

    El desaliento, el desencanto también están presentes…

    “ESMAGADA polos recordos que aniquilan

    en puídas mañás de desencanto,

    agardo

    a que a lousa humillante

    de flores murchas

    sobre o durmido alento

    faga borrar a túa memoria.”

    El miedo, la amargura, la derrota, el desamparo, la ausencia…son temas recurrentes en este micromundo de sus versos, dotándolos de un clima ciertamente pesimista.

    “BANCARROTA de caricias

    que se alejan, esquivas,

    arrastrándome al feroz abismo,

    anclado en tu ausencia.”

    2. EN DIQUE SECO.

    En esta segunda parte, compuesta por 23 poemas, se van alternando algunos de mayor extensión con los micropoemas.

    La temática gira, preferentemente, en torno a la soledad, la ausencia de los afectos, o la imposibilidad amorosa. Un dique seco más anhelado que real, según se señala en el libro.

    “SINTIÉNDOME prendida a tu vuelo

    sigo culpando a las águilas altivas

    de la callada sinfonía de tu alejamiento.” (…)

    SENTÍNDOME prendida ao teu voo,

    sigo culpando as aguias altivas

    de calada sinfonía do teu afastamento.” (…)

    Poema tras poema, en el horizonte se va vislumbrando una luz indecisa que no acaba de refulgir, pero está allí, lejana aún.

    Y poco a poco, la soledad no deseada es aceptada, se va transformando en compañía, en consuelo, en una búsqueda de la paz y la armonía.

    “(…) En esta senectud alienante,

    la soledad me llena de calma,

    mecida por brisas suaves,

    deslizándose por interminables pendientes

    en pos de la luz sombría del túnel.”

    Y todavía, en medio de la oscuridad, de la aflicción o la desolación nos va llevando en busca del abrazo, de los afectos lejanos.

    “EMULSIÓN de abrazos con oxígeno vital.

    Pasión rebozada en carcajadas desordenadas.

    Cóctel de miradas furtivas.

    Escarbo, ahora, la memoria

    de sonidos y risas que nos arrebata

    la conjunción de nuestros astros desterrados.”

    A medida que vamos avanzando en esta segunda parte, el pesimismo desgarrador de los primeros poemas se va transformando en un cierto optimismo sereno, contenido…

    “Quiero convertir la niebla en luz

    y disipar el azul del cielo borrascoso

    para abochornar al arrogante sol.” (…)

    “Quero converter a néboa en luz

    e disipar o azul do ceo borrascoso

    para avergonzar ao fachendoso sol.” (…)

    La poeta expone sus sentimientos más personales e íntimos, sus ansias de sobrevivir, de salir por fin de las sombras y lo oscuro.

    Para ir acabando con hermosos versos donde subyace el deseo de un profundo renacer a la vida, la salvación propia.

    APAGAR instantes

    que se encienden,

    anegados de maleza.

    Renacer, oculta tras las alas,

    de una salvación soñada,

    todavía lejos de ser alcanzada.

    Retener la vida

    y descansar en la volátil copa del árbol

    que anhela mi abrazo.

    Y ser rama.

    Y ser pájaro.

    Y ser vuelo.”

    La voz de María José alcanza unos niveles de madurez, sensibilidad y personalidad poética enormes en este nuevo libro. Un sello muy personal y un estilo que refleja claramente ese pesimismo vital que, creo, caracteriza su poesía, aunque no exento de esperanza y renovación personal.

    En definitiva, una obra en la que abundan las ricas imágenes líricas y lo más importante: que te cala hondo por la profundidad de su temática y la expresión de los sentimientos de la propia autora. Ese sentir poético que socava sus cimientos, que plasma maravillosamente en sus escritos  y del cual me ha hecho partícipe como lectora.

    Creo que es una hermosa lluvia de palabras que te va impregnando hasta llegar al alma. Dejándote, a veces en el paladar, un cierto regusto a barro seco y, así mismo, el dulzor del disfrute en su lectura.

    El poemario termina con estos versos llenos de belleza y esperanza que transforma esa lluvia seca, en otra lluvia fértil que abre la puerta a la vida, a la salvación, a la recuperación de todos esos sueños perdidos que un día quedaron en el largo camino recorrido…

    “EN ESTE MAR de lluvia seca

    empapo mis alas de pájaro débil

    aguardando la luz del amanecer.

    Una catarata de caricias doradas

    resbalará por mi piel

    y haré mi nido en el árbol hermoso,

    aquel que esconderá mi desasosiego

    bajo sus ramas azules y blancas.

    Ahora emprendo mi vuelo

    de ave peregrina e inquieta

    para encontrar mis sueños perdidos

    en el mundo que me aguarda.”

    “NESTE MAR de chuvia seca

    enchoupo as miñas ás de paxaro feble

    agardando a luz da alborada.

    Unha fervenza de aloumiños dourados

    esvarará pola miña pel

    e farei o meu niño na árbore fermosa,

    aquela que acochará o meu desacougo

    baixo as súas ramas azuis e brancas.

    Agora emprendo o meu voo

    de ave peregrina e inqueda

    para atopar os meus soños perdidos

    no mundo que me está a agardar.!

    María José Viz Blanco también forma parte de nuestra comunidad poética, POÉMAME, donde publica regularmente algunos de sus poemas.

    La presentación de “Mar de chuvia seca” tendrá lugar el sábado 7 de marzo de 2020 a las 18:30 en RIQUELA CLUB, Rúa do Preguntoiro 31 de Santiago de Compostela. A Coruña.

  • ‘La fortalesa del gram’ de l’Albert Planelles (Témenos edicions)

    ‘La fortalesa del gram’ de l’Albert Planelles (Témenos edicions)

    Albert Planelles i Vellvé nasqué a Barcelona el 14 de desembre de 1955. Està jubilat des del desembre de 2015, però no ens el creiem perquè no ha parat d’escriure i publicar. Els professors i els poetes no es jubilen mai. És llicenciat en Història moderna i contemporània i Catedràtic de Llengua i Literatura Catalanes a l’Institut Montserrat de Barcelona. El mes de març de l’any 2018 ja el vam entrevistar a la nostra revista.

    «He escrit -confessa- des dels divuit anys, però desordenadament i amb interrupcions molt llargues. Quan tenia els fills petits no escrivia». Ara, no té aturador, afortunadament: el 2012, Parnass Edicions publicà Converses amagades, el 2013, Tèmenos Edicions El camí que desa les hores. La mateixa editorial el 2015 edita Els ulls de l’ombra, el 2017 Quadern de nit. El setembre de 2018, Tèmenos Edicions publicà Raig dins de la col·lecció Lai. Podem trobar poemes seus a la Terra sagna. L’u d’octubre dels poetes, publicat el 2018 per Edicions de l’Albí i a Versos de acogida/Versos d’acollida, sobre la crisi de les persones refugiades, editat també el 2018 per la Fundació BarcelonActua.

    La fortalesa del gram, publicat per Témenos edicions a les acaballes de l’any 2019, parla, en paraules de n’Albert Planelles, del revers humà, l’altra cara d’allò que es veu. El revers viu en l’ambivalència, no és unívoc, sinó un gresol de contradiccions. És el terriori de l’ombra, de les ombres que ens acompanyen, l’esquerpitud i les recances. En aquest magma bullent, també hi nia la memòria personal, la munió de records de la vida.

    El llibre està dividit en dues parts: El temps esquerp (el revers 1) amb 21 poemes i Cançons de gesta (el revers 2) amb 21 poemes més. Un pròleg de Marta Pérez i Sierra i una part final de Comentaris i endreces.

    Ja a l’inici, el poeta ens aclareix el significat de ‘gram’ en el context del seu poemari: Herba de la família de les gramínies, amb llargs estolons, beines foliars piloses i de dos a set espigues reunides al capdamunt de la tija fent una inflorescència digitada, molt comuna en camps i terrenys abandonats, preferentment humits, que forma part de les gespes dels jardins.

    Els seus poemes, en aquest llibre, són el revers de les monedes, són recerques d’allò amagat, allò que costa arrencar, com el gram: els dubtes, les incerteses, la memòria, els records.

    Arrapat al cos amb la fortalesa

    de l’arrel i els sentits

    viu el so

    dels recolzes del desig.

    La veu muda que s’alça

    en el revers constant.

    L’esperança immutable,

    les flames del càntic.

    Els braços del silenci

    abracen els límits de l’infinit.

    La fortalesa del gram gira, com tota la seva poesia, al voltant de la vida mateixa: la mort, la solitud, l’enyorança, l’incertesa; temes eterns des de l’inici dels temps.

    Plovisquejava

    pessigolleig d’agulles,

    sagetes blanes.

    Les gotes com paraules

    amb duresa de culpa.

    Malgrat que la natura és un element freqüent a la seva poesia, ell es considera un nen de pis del Guinardó, d’una època grisa en què les coses no es podien dir ni als pares, en què l’escola fou sempre un lloc de por i angúnia, de patiment. Va ser gràcies a les excursions amb la seva família als Pirineus que va descobrir la natura. Una natura no com a un espai ideal o mític, sinó com una porta d’entrada a la reflexió personal a través de la poesia. Una poesia que li serveix per repensar la vida i dir allò que no pot, ni vol, expressar en la llengua estàndard.

    El mar fa olor

    de cel tebi i gust de menta…

    La segona part, el segon envers, ens situa en els records tendres de la família i la natura barrejats amb els malsons de l’infantesa a l’escola de l’època franquista.

    De vegades, la vida era una por,

    una roda de sínia

    o un eco que rebotia

    per totes les parets de casa…

    Durant la seva lectura, em vaig sentir identificat amb un poema que em transportà a la meva època escolar i la imatge del capellà del col.legi.

    Escrius amb el pervers

    enginy de la plumilla

    en els pupitres blanc i negre.

    Cel soterrani amb esgarips

    gravats a la paret

    -camins de fred-

    i esglais de sutge.

    El bufó es fixava en tu

    i la llum era al carrer.

    Burot, ulleres fosques,

    el bigotet franquista

    juga al petit dictador estarrufat,

    al sublim sacrifici

    d’enfortir ànimes porugues.

    Llegir la poesia de l’Albert Planelles és sempre un valor segur, el seu ús del llenguatge és impecable i té una riquesa que et fa gaudir de les paraules més enllà del seu significat. Aprofiteu-lo, no és fàcil trobar escriptors d’aquesta categoria.

    Un darrer suggeriment, compreu i llegiu La fortalesa del gram, no us decebrà.

  • Bacs de vidre, de Carles Alòs (Ed. Germania, 2012)

    Bacs de vidre, de Carles Alòs (Ed. Germania, 2012)

    Bacs de vidre és un poemari viu que alhora explica la vida de manera transparent i senzilla; cada poema, una petita perla quotidiana i interna que esdevenen, en conjunt, un paisatge global i únic que configura un mapa emocional i sensible, que arriba a tocar l’ànima amb una suavitat paradoxalment intensa i sacsejadora.

    Els instants s’asseuen amb calma en cadascun dels seus versos, mostrant diferents emocions que hom pot arribar a sentir al llarg de la vida, en cada vivència que potser podria passar desapercebuda en una rutina massa accelerada, però en Carles sap agafar aquests instants i eternitzar-los en el bagul de les emocions i els sentiments.

    XIX

    Els abellons regolfaven aigua.

    Duiem el parabrisa trencat.

    Arribaren els veïns amb una estranya tendresa.

    La pedra queia amb violència,

    el vent xiulava indecís.

    La porta estava junta,

    ens era difícil entrar.

    Dúiem les mans plenes de pecats;

    la luxúria i la ira destacaven.

    Les mans plenes de fang,

    quina gran dissort!

    No érem nosaltres els que reflectia l’espill.

    L’hivern arribava a la seua fi,

    el sol entrava amb timidesa.

    Posàrem unes flors a l’estació d’Algemesí,

    mai més no tornaríem a veure’t.

    Malgrat semblar potser a primer cop de vista un poemari de records o instants, les emocions en els poemes más molt més enllà; entren dins la pell fins arribart a acariciar l’ànima amb una suavitat serena i a la vegada intensa. Versos com Els teus cabells, els teus dits, els teus pits. Tot cabia a les meues butxaques, ens mostren una tendresa i una immensitat que apareix de manera recurrent en tot el poemari.

    La importància del tacte, dels sentits, pren forma de manera subtil però amb una magnificència que arribar a esborronar l’ànima: El collar era un pretexte per acaronar-te el coll, per afonar els dits al fang primigeni, perquè sovint el tacte gairebé imprecís pot arribar a eriçar la pell.

    Observem, per exemple, en el poema XXI, com un petit mos engloba la magnitud de l’amor en un gest, en un petit mos:

    XXI

    Em vaig pegar la volta, sense adonar-me em pegares un mos.

    Em xorrava un riuet de sang, símptoma de la meva vivesa.

    Els claudàtors s’obriren, la rosada fou molt suau.

    Em pegares un mos i et vaig demanar que me’n pegares un altre,

    tots els camins de la vida en un bri de sang.

    Tots els itineraris.

    Sensualitat, desig, tacte, sentits, amor… tot això es dóna cita en aquest poema de sis versos. Una mostra de la destresa del poeta a l’hora de mostrar els sentiments i les emocions.

    Bacs de vidre. Germania, 2012

    Una cosa que em crida l’atenció, i crec que cal destacar, és la barreja de temps que es produeix en alguns dels poemes; passat i present es donen la mà a través del vincle dels sentiments i la part més humana de la persona:

    […]

    La teua cara reflectia el pesar,

    l’enyorança,

    la por a la partida.

    Què m’espera més enllà,

    què ens espera a tots!

    (Fragment del poema XXII)

    […]

    El vespre estava a punt d’arribar,

    ens vàrem adormir.

    Sabíem que no estàvem destinats a estar junts,

    una llàgrima es vessava pel teu rostres.

    Mai tornarem a ser com abans.

    (Fragment del poema XVII)

    Temps en passat i temps en present es barregen en els poemes, marcant la continuïtat del sentiment. I afegiria aquí, la connexió entre l’autor i el lector, i la resta dels humans, que podria venir donada pel canvi de la primera persona del singular a la primera del plural: tots sentim, tots sabem què se sent, l’autor introduiex al lector en el poema. Potser això és part de la màgia de la seva poesia, que ens hi veiem identificats i, poc a poc, anem fent irremeiablement, una mica nostres els poemes.

    La bellesa dels versos és innegable, les paraules justes voltades d’un lirisme que no decau al llarg del poemari, ans al contrari, ens va captivant poema a poema, fent-nos entendre que la vida està feta de petits tresors emocinals que, a vegades, poden portar-nos un somriure melancòlic, però també un deix de tristor o amargura. Això ens ho mostra de manera magistral en el poema LII, el poema que tanca el llibre:

    LII

    El parabrisa s’havia trencat,

    els cristalls plens de petites gotes.

    La tronada ens engolia;

    l’aire humit, el cel tapat.

    Un presagi, tal volta?

    El nostre amor surava enlaire,

    anava avalotat, violent.

    Les sureres immòbils,

    la boira espessa.

    L’atmosfera carregada,

    les agulles elèctriques.

    On és tot el que he deixat enrere?

    Barrancas, verdolagues, mots, pitets.

    La meua mà s’acomiada.

    Adéu-siau. Camins, pedres,

    caixons, fanals, cistells.

    No me’n puc estar de tancar aquesta petita ressenya amb dos dels poemes que més m’han captivat del llibre on, d’alguna manera, es pot sentir lleugerament tot el que el poemari té per oferir.

    II

    Tenia molta febre,

    el metge no arribava.

    Estàveu tots al meu dormitori,

    una cerimònia de defunció.

    Era menut, pregava

    amb totes les meues forces.

    M’entrareu un got de llet calenta,

    algunes galetes.

    Aquell hivern

    la mort vingué a visitar-me.

    Els llavis unflats,

    la cara enverdida.

    No tot degué ser silenci,

    un fosc presagi,

    la tensió trepidant.

    Em vaig posar de costa

    perquè no m’abastaren

    els vostres ulls.

    La tensió es mastegava,

    ploraven les parets.

    Ni una pedra, ni un bagul,

    ni una espasa.

    Ningú a qui adreçar-me,

    ningú que m’eixugarà les llàgrimes.

    XXXVI

    Arribava la tardor,

    amb el su estol de fulles caigudes.

    Fórem els monarques dels carrers,

    els arbres ens guarien.

    Un dit sobre l’altre, un amor pagà.

    Les nostres passes espantaven els anhels

    (la foscúria dormitava)

    Una mà sobre un cor,

    una matança impune.

    Bacs de vidre, en definitva, és un poemari madur, sincer, obert, i sentit que recomano sense cap mena de dubte. No us quedeu amb aquest article, el llibre va molt més enllà.

    Carles Alòs és professor de valencià, poeta i traductor. Bacs de vidre va ser el seu primer poemari. Regularment publica interessants entrades sobre poesia en el seu blog. No deixeu de visitar-lo.

  • ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    José María Cumbreño, editor de Ediciones Liliputienses, nos ha vuelto a ofrecer desde su isla de San Borondón, otra pequeña gran joya poética desde Uruguay, una vez más, y de la mano de Claudio Burguez.

    Burguez, nacido en Santa Lucía, Uruguay, es escritor, poeta, artista visual, diseñador gráfico y director de arte. Estudió Bellas Artes, guión cinematográfico y edición. Le gusta coleccionar las gafas que va cambiando: «voy por mi séptimo par de lentes. Los conservo todos». Desde 1992 ha fundado varias bandas o colectivos artísticos: Los Malditos, Los Negros, Transitiva y Mondorocko.

    Ha publicado: Finlandia, 2006. El gran Algo, 2010. Perro de Aeropuerto 2011 (Estuario Editora en Uruguay) y en 2019 en (Ediciones Liliputienses). Las cosas que quiero no se quieren entre sí, narrativa 2019 (Pez en el hielo). La sangre, narrativa 2019 (Pez en el hielo).

    Organizó el FILBA (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) edición Montevideo en 2014 y 2015. Participó en el Mundial de Poesía Montevideo en el 2013, 2015 y 2017. Coordina el laboratorio de escritura: campomagnetico.net.

    Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, empieza mostrándonos a nosotros mismos en la piel de Kiro, un pastor alemán. No es un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde en el aeropuerto de Málaga. Así nos muestra de inicio Burguez, torturados y desorientados.

    Así comienza el poemario. A continuación, paseamos por habitaciones de hotel, escuchamos palabras junto a una botella de vino, que la soledad nos invita a consumir, llegamos a edificios de apartamentos donde la gente se ama o discute a gritos, oímos llantos nocturnos en Londres, nos sentamos en la playa a observar a las personas a nuestro alrededor o acabamos enviando por mensajería Fedex una hebra de pelo.

    Os animo a comprar para leer Perro de aeropuerto porque sus textos os sorprenderán gratamente por su misterio,

    Hoy la gente no es fruta, es insecto

    por su dureza ante el fin de una vida,

    La cosa más frágil es ver a tu padre que se va

    peleando con todo su esfínter para no perder ese taxi.

    por su ternura

    Mi padre (85) le propone a mi madre (75)

    deshojar una margarita

    luego de una comida familiar

    en el jardín de mi casa.

    (la quiere mucho, poquito y nada)

    Mi madre oculta su emoción y yo de lejos

    testigo único, también…

    Es un libro cuya interpretación dependerá de dónde pongas tu cámara, tu lectura, tal y como dice uno de sus versos:

    Abuelo, o me fui o llegué

    depende dónde pongas la cámara.

    En palabras de Claudio Burguez, «Para qué flotar si podés volar», yo os digo que con la lectura de Perro de aeropuerto vais a volar flotando si seguís la última recomendación del poeta

    Yo no caigo en la tentación,

    me tiro.

  • Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Cuando entro en la poesía de Rraffa, tengo la sensación de atravesar un bosque de niebla con luces que aparecen y desaparecen. Estar roedada de una soledad fría y húmeda, pero a su vez, sentir el tacto suave de una mano cálida.

    Rraffa nos lleva hacia su territorio de lluvias, océanos y sueños con poemas terriblemente intensos, creando ambientes que traspasan el papel, rodean nuestro espacio sin darnos cuenta degradando las luces, activando la noche, y abrazando con todo el sentimiento que un poema puede guardar.

    Ya sea en verso libre, ya sea adoptando alguna forma de poesía clásica, incluso métrica japonesa, todos sus poemas cuentan con una cadencia en los versos que parece involuntaria, pero que los dota de una musicalidad y un ritmo que los hace realmente agradables al oído.

    Vientos de olvido

    Una puerta cerrada entre los dos,
    retumba el golpe.
    La escalera se hace eco de tus pasos
    que resuenan con sabor a olvido
    en mis pulmones. Duele la memoria,
    tiemblan los cimientos de la casa.

    Abro la ventana ¿dónde el aire?
    ¿Dónde están las luces de la plaza?
    ¿Dónde las voces de la gente?
    ¿Dónde el mar?
    Sobre todo ¿dónde el mar?

    Burocracia del poema, letra estéril,
    palabras que vuelven al silencio,
    cenizas esparcidas por el suelo
    -se apagó el fuego-

    Al cerrar la puerta del olvido
    se lo llevó todo
    el viento de tus pasos.

    Muerte más allá del amor

    “… polvo serán, mas polvo enamorado”
    Quevedo

    Sí, bien rara es la vida que vivimos,
    no pagamos por sueños ni esperanzas,
    tardamos en armarla y en amarla,
    nada más aprender nos despedimos.

    Ya sé que somos longitud y tiempo,
    dependemos de fuerzas y de masas,
    sabemos que las horas siempre pasan
    y así evitamos todo contratiempo.

    No nos sirven lisonjas ni medallas
    pues seremos materia sin presencia
    en cuanto llegue a buscarnos la parca;

    al menos podremos decir bien alto:
    que la vida vivir hemos vivido
    si un día somos polvo enamorado.

    Algo recurrente en su poesía son los elementos que suelen asociarse al romanticismo, el mar, la lluvia, los sueños, la oscuridad, la nostalgia… pero, a su vez, siempre suelen aparecer con algo contrario que les arroja la luz necesaria; podríamos decir que a pesar de la melancolía que a menudo los suele rodear, siempre hay un pequeño asomo de esperanza, algo que nos dice que todo pasa.

    Así mimo, hay cierta comunión en algunos de sus poemas, entre el paisaje exterior y el estado interior. En este sentido, me parece precioso y muy significativo el poema Nubes, en el que, al leerlo, el lector puede acabar confundiendo el ambiente de fuera con el sentimiento de dentro; llega un momento que se produce tal fusión, que las nubes de fuera pasan a poblarnos por dentro:

    Esos días en que una nube
    anida en tu corazón
    se hace allí un hueco
    y acaba asomando por los ojos.
    No sabes que viento la ha traído;
    alguna melancolía del pasado
    que se escondió entre los pliegues
    de tu vida, espiral de recuerdos
    mal cosidos. Como esa piedra
    que espera en el zapato a qué comiences
    el camino y no te explicas
    como pudo entrar en él.
    Quizás es nube agazapada
    de una tormenta, que escondida,
    asoma al horizonte y la presientes,
    un aire frío recorre tu mirada.
    Esos días en que todo queda lejos.
    Esos días no te mueves,
    en silencio te acurrucas
    en tu mundo adoquinado
    de tristeza,
    a ver si escampa,
    si la nube no derrama
    mucha agua,
    si deja de oprimirte el corazón,
    si el vacío que sientes
    se vacía

    Antes de terminar, me gustaría destacar la capacidad de crear que guarda su poesía: una imagen, una atmósfera, que nos permite casi ver lo que cuenta el poema, a la vez que juega con los sonidos, dejando en sus versos sutiles aliteraciones, para hacernos casi tangibles las emociones que se describen. Pongo como ejemplo los dos primeros versos del poema Soledades: Por las calles vacías, sol, soledad; en los soportales: sombra, oscuridad. El sonido de la s aparece de manera reiterada, marcando cómo el tiempo se arrastra por el suelo en soledad.

    Por calles vacías: sol, soledad;
    en los soportales: sombra, oscuridad.
    Aire irrespirable de mitad de agosto,
    corazón sin agua, paisaje desierto.
    Esquinas, aceras, algún paseante
    llevando tristezas a ninguna parte.
    Pasan autobuses vacíos de aire,
    sin chofer, sin gente, destino al pasado.
    Árboles cansados ya no dan su sombra,
    nadie se cobija, no se ven sus hojas.
    El sol en lo alto al caos no lo ordena,
    cansar su mirada pides a la noche.
    El futuro allá lejos no sabes qué espera:
    está el mar oculto tras un baluarte.
    Buscando otros ojos no encuentras a nadie,
    contienes el caos con cadenas de sueños
    y vives de noche por no ver el cielo.
    Podrías volar, superar las cadenas…
    pero Ícaro es frágil, sus alas de cera

    Si bien su poesía tiene un sello muy personal, creo que marcado en parte por el vocabulario que usa, por la atmosfera que las palabras crean, cabe decir que en toda su poesía podemos encontrar diversidad temática; desde pequeñas lecciones encapsuladas en pequeños poemas:

    Ambición

    Una palabra, henchida de sí misma,
    fue sumando letras orgullosa,
    quiso decirlo todo,
    llegó muy alto…
    y al final calló,
    sin ruido,
    en el silencio.

    poemas inspirados por la propia poesía, en este caso, por un verso de Rilke: «Son como el viento que roza la rama y dice: mi árbol.»

    «Hechuras extrañas» (Rilke)

    ¿Quién dice mío?
    Los que tropiezan con las manos extendidas,
    avaros de sí mismos a pedestal subidos;
    de hechuras extrañas y patrias pequeñas.
    ¿Acaso hay algo nuestro?
    El viento no dice mía
    a la rama que mueve.

    Instantes descritos en los que, una vez más, encontramos cierta conexión entre el ánimo del autor y lo que este contempla:

    Desde mi ventana

    La lluvia esparce su sonido,
    gotas que repican en el agua,
    sonoro silencio repetido.
    Sin sonido se mueven
    las copas de los pinos;
    entre sus ramas, el mar
    y una gaviota bailan
    al son de una canción
    que dibuja en el aire
    melodías transparentes.
    El mar le cuenta historias
    de otras costas, con ríos
    y arenas en la orilla.
    La gaviota sueña,
    imagina nuevos vientos,
    caminos, libertad, otros paisajes.
    Un día partirá,
    verá mares turquesas,
    un aire cálido en sus alas
    sustentará su vuelo;
    otros cielos recogerán
    sus huellas, sus sonidos.
    No volverá…
    Y yo me quedaré
    mirando el mar,
    escuchando el repicar
    silencioso de la lluvia.

    En sus versos, siempre encontraréis complicidad emocional; sin daros cuenta, posando la lectura tras los versos, estaréis asimilando sutiles consejos para lidiar con algunos sentimientos, e incluso con la vida misma, o sintiendo una mano empática y amiga que, de alguna manera, reconforta el alma y hace que nos sintamos un poquito menos solos.

    De todas formas, la mejor manera de sentir la poesía de Rraffa es adentrándonos en ella. A tal objeto, dejamos aquí una pequeña selección de cinco poemas no sin antes, como siempre, recomendaros que deis un paseo por su perfil en la web de Poémame Poesía, Rraffa; pues allí encontraréis herida y cura, soledad y abrazo, caricia, sol y lluvia. Que lo disfrutéis.

    Nostalgia

    Un lagarto,
    desde lo alto de una piedra
    te mira con tristeza,
    reflejo de tus ojos en los suyos;
    la piedra, quemada por el sol,
    certifica la nostalgia.

    Melancolía

    La larga y sutil mano de la niebla
    surge del mar y aprieta mi garganta.
    Olas grises se agitan por la sangre
    y una nube anida en mis pestañas.
    Ya el horizonte es lo que fue,
    un punto en una esfera que se aleja.

    Dureza de las rocas en la orilla
    que hablan de naufragios muy antiguos,
    restos de otras vidas,
    de un tiempo adormecido.

    Del fondo de las aguas
    retornan recuerdos del pasado,
    sueños rotos cubiertos por las algas,
    almas atadas a tablones.
    Melancolía derramada por la playa
    … todo llora con el mar.

    Poesía en Otoño

    Me gusta el comienzo del otoño,
    no es tiempo para poetas malditos
    de calles apagadas y bares de absenta.
    Atrás quedaron ardientes arenas del verano,
    horizontes con sol que no se esconde.
    Lejos se ven inviernos infinitos
    con un frío de nieblas y de mármol.

    El espejo te pregunta ¿tú quién eres?
    olvidando las huellas de tu vida.
    Ya no eres ayer, aún no eres nada;
    ya no tienes frente a ti toda una vida,
    se acabó la incertidumbre del futuro,
    que ahora sabes ( ¿aceptas? ) lo que espera.

    Los relojes caminan con paso tranquilo
    por poemas que te hablan de sueños,
    por sueños que conviertes en poemas.

    Haiku

    El sol, tan grande,
    se pliega en una línea,
    llega la noche.

    Tanka

    Quisiste volar,
    ¡tristes tus alas rotas!
    queda el llanto.
    Recoges las lágrimas,
    haces nubes con ellas.

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    Mamen Solanas, nacida en Guadalajara (España), compagina la docencia con la experimentación y la escritura. Doctorada en Filología Española e Hispanoamericana, sus investigaciones sobre los movimientos de vanguardia la ayudan a indagar en las posibilidades de la palabra como cuerpo y materia. Tiene varios trabajos y artículos publicados sobre poesía contemporánea, la poética de la vanguardia y el verso libre. Ha publicado los poemarios Vudú desde la habitación de al lado (2016) y Poemas del té (2017) con Astrolabio Editorial. 

    Mamen Solanas fue seleccionada en 2016 para el Premio de Poesía Experimental de Badajoz y premiada en el Concurso Nacional de Poesía Villa de Azuqueca 2008.

    Solanas es una escritora y performer que poetiza con palabras y objetos. Trae las vanguardias poéticas a nuestro tiempo pasadas por su personal tamiz de dulzura y alegría. Desgrana en Vudú desde la habitación de al lado su micropoesía construyendo con ella un hermoso relato de lo cotidiano conectado con lo trascendental.

    Sus versos pueden parecer ingenuos, pero no lo son.

    3, 2, 1… La expectativa de la cuenta atrás.

    Contienen el conocimiento y la intensidad de su pasión por vivir. Con un estilo de escritura sencilla y fácil comprensión que dice más con menos.

    De hacer el amor juntos

    me quedaron solamente las agujetas

    Aquí tenéis un pequeño regalo de la poeta para que os hagáis una idea de la pequeña gran joya que es Vudú desde la habitación de al lado, que podéis encontrar en Astrolabio editorial.