Categoría: Reseñas

  • Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (3/3)

    Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (3/3)

    El pasado 10 de marzo publicamos el primero de los tres artículos dedicados a la antología poética Decir mi nombre editado por la Editorial Milenio y el segundo una semana más tarde. Con este de hoy acabamos la serie de tres artículos que le hemos dedicado a esta interesante muestra de poetas nativas digitales.

    Entre los dos artículos hemos repasado el trabajo de Cherie Soleil, Sandra Santana, Silvia Nieva, Camino Román, Uxue Juárez, María Sotomayor, Mónica Caldeiro, Lola Nieto, Blanca Llum Vidal y Berta García Faet.

    Hoy vamos a ver el trabajo del resto de poetas, experimentales y respetuosas de la tradición, investigando también la obra y la memoria de sus maestras o antecesoras, tan larga e injustamente soterradas, en palabras del antólogo Martín Rodríguez-Gaona.

    María Yuste (Murcia, 1988) es una poeta que rechaza definir su poesía y que intenta ser sincera y honesta a través de sus poemas. Sus poemas son un interesante conjunto de relatos. Aquí Verano.

    Soledad fingía dormir junto al profesor de piano de Emma. Se habían conocido trabajando para la familia y habían salido juntos un par de veces. A las madres del vecindario les gustaba pensar que se parecía a Ashton Kutcher, pero no era cierto, y cuanto más vino había bebido la noche anterior, menos se lo había estado celebrando un cumpleaños mientras «Ashton» le había dado los peores besos de su vida. Ahora, tirada en una cama con la ropa de ayer y restos de semen resecos en el pelo pensaba en ello y en cómo habría preferido estar con Dolores en casa riéndose de alguna película cutre en vez de en medio de aquel intento desesperado y fallido por sentirse parte de la ciudad.


    Natalia Castro Picón (Menorca, 1989) es una poeta poco constante en su estilo pero en constante formación que elige lo plural y lo efímero como una vía de reparación y escape. Nada mejor que leer su Carta de presentación.

    Soy el gusano de la manzana que quiso saberse anaconda. Soy otro de los tantos hijos del desierto, sin raza ni leche ni nombre. Soy la sombra agotada del tren que me huye y arrastra. Soy la bombilla, mi fulgor fuerte temiendo su última hora. Soy los cinco sentidos del asco, sabor a muerte, olor a muerte, tacto de muerto, la imagen del abandono y la música que hace una puerta al cerrarse. Soy la figura del infeliz perfilada según la simbología de un artista borracho. Soy una uña larga rasgando un calcetín sucio, en el fondo del hombre, las bases del hombre, su raíz. Soy la flor que arrancaste para aquella chica, descompuesta, seca, ya marrón. Soy el dolor del parto que no recuerdas, tu primer alarido de odio. Soy la mueca del golpe en la frente, la mueca en la caída, la mueca espasmódica a la llegada inesperada de la piedra.

    Sara Torres (Gijón, 1991) escribe una poesía que celebra el deseo lesbiano. Sus poemas intentan representar la existencia del misterio.

    EL LENGUAJE ES UN ACTO CON CONSECUENCIAS. El éxito del hechizo no depende únicamente del sujeto que lo pronuncia. Existen unas condiciones de enunciación que se extienden en el tiempo y exceden el momento en el que el ritual está teniendo lugar.

    FUE entonces que

    llovió en la rosa

    sola del olivo

    claquetearon las cuentas

    del ábaco

    al caer y restarse

    miró al otro lado

    vacío de la mesa

    sin soltar su taza

    Dijo lagarto

    encogiendo los hombros

    y no ocurrió nada

    la voz le venía

    gota a gota

    entretanto…

    Emily Roberts (Ávila, 1991) es una poeta que está en el mundo escribiendo con un lenguaje sencillo y fluido. A través de su escritura se conoce a ella misma y al mundo que la rodea. Leamos Lugar de paso.

    Siempre se tarda en caer.

    El recorrido cambia entre el suelo

    y el bordillo.

    Todas las cosas que dijiste están ahí:

    arañando el viento.

    Todo el aire está aquí: entre esta mano

    y este colchón.

    Como un enfermo recitas

    cada parte de la cama.

    Gata Cattana (Córdoba, 1991) es una poeta, rapera y politóloga conocida también como Ana Sforza, aunque su nombre original es el de Ana Isabel García Llorente. Falleció en Madrid el año 2017 por una insuficiencia cardíaca. Fue una poeta rebelde que siempre buscó su independencia y que ahora es legendaria. Leamos un fragmento de Tu oficio.

    Tu oficio, poeta,

    no es almacenar palabras

    eruditas,

    rimbombantes,

    ornamentales.

    No es disponerlas en su

    orden yámbico,

    en perfecto soneto gongorino

    ni siquiera clasificarlas

    burdamente en función

    de la terminación

    y la rima.

    Porque tú nunca

    fuiste matemático, poeta.

    Tú nunca fuiste geógrafo ni físico

    y no entiendes de distancias

    ni unidades de medida

    y no entiendes de lógica pura

    ni de leyes invictas.

    Porque tú nunca

    fuiste científico, poeta,

    y por eso mismo

    no entiendes de estadística

    ni de cuántica avanzada

    ni de biopolítica

    y no es tu oficio

    establecer las fórmulas del cosmos.

    Tu oficio, poeta,

    es dignificar la especie.

    Escoger las palabras

    que pondrías en tu lápida.

    Decir, por ejemplo:

    «No todos eran prescindibles».

    Merecerte la vida

    hasta tal punto,

    que tu muerte parezca

    una injusticia.

    Y dejarte ir,

    como si nada,

    como todos

    (poetas o no)

    hacia la larga

    y aburrida

    eternidad.

    Yasmín C. Moreno (Madrid, 1993) es una poeta que intenta escribir una poesía honesta, sincera, visceral y directa. En sus versos el silencio tiene un papel importante.

    PRIMERO hay que llenarse para vaciarse por dentro. El silencio purifica la garganta, como el hambre hace con los huesos.

    DOLOR de niño creciendo durante la fiebre

    así

    brotaban

    las hojas

    Antes de finalizar esta tercera entrega quiero volver a destacar el papel de Martín Rodríguez-Gaona, autor de los textos críticos que preceden a todos los poemas de las autoras, la selección final y el prólogo.

  • Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (2/3)

    Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (2/3)

    El pasado 10 de marzo publicamos el primero de tres artículos dedicados a la antología poética Decir mi nombre publicado por la Editorial Milenio.

    En aquel primer artículo comentamos cómo un grupo de mujeres poetas trabajan con riesgo y ambición la palabra escrita y la poesía oral con el fin de explorar y compartir sus intuiciones y proyectos sobre la identidad femenina. 

    Dimos un repaso a la obra de Cherie Soleil, Sandra Santana, Silvia Nieva y Camino Román. Hoy os vamos a presentar a seis mujeres poetas más.

    Uxue Juárez (Pamplona, 1981) es una poeta que ha jugado y disfrutado de la escritura hasta encontrar un estilo propio con un objetivo claro: alejarse de la imposición lingüística actual.

    ME sangra la nariz y siento que, por lo menos, algo cambia; esta vez el rojo alcanza el suelo.

    Me vacío. Nadie dice nada. Hunden la cabeza en los libros de texto. Fundido a rojo.

    Por la tarde, me siento en la cocina, abro la boca y engullo una falange. Después, otra y otra. Llego a la altura del codo y ahí me detengo. Un trozo de piel se me queda atrapado entre el canino y el incisivo lateral. Lo despego. Un tajo y alcanzo el húmero. Con la mano izquierda (aún ilesa) aparto los hilillos de carne que cuelgan de los premolares.

    Acto seguido, friego los platos y doy de comer a los peces.

    María Sotomayor (Madrid, 1982). Poeta íntima y feminista que indaga a través de su poesía en la belleza para decirla y contarla. Cree que hay una brecha generacional y trabaja con las palabras y las imágenes por su eliminación. Leed su poema De madera se hacen casas.

    Es una casa de pájaros de madera supongo que de golpe estoy

    sentada dentro

    y escucho el ruido que hacen las personas al andar la lluvia por la

    calle

    pero hace sol

    y yo solo quiero una casa de pájaros en el balcón

    después sería como todo

    dejar trocitos de pan y que ellos vinieran

    a taparse el hambre para luego irse

    y yo

    limpiaría los días

    como se limpian las cosas chiquitas de los jardines

    quiero morir en una casa de pájaros con un poco de sangre en las

    mejillas de tan feliz

    por eso conservo pan y un beso tapándome la cintura

    a ver cómo explico

    seguir sonriendo a los astros que se han cambiado de sitio para

    siempre

    en los balcones de la gente sin ojos.

    Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984). Poeta beat a la que ya dedicamos un artículo en esta misma revista: Mujeres y generación Beat. Escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

    +++

    poesía fértil de tierra donde los ángeles

    aran para buscar su sexo

    donde el verso ha conspirado para volverse

    L ABE R IN T O

    habitado en las motas de luz del etéreo

    esa luminosidad

    pasa por la boca / laringe

    dirigiendo del líquido seminal

    defecando

    más tarde

    el origen

    de la vida

    PASA POR EL CUERPO DICE EL BARDO

    NO PASA

    SINO POR EL CUERPO

    la Belleza objetiva

    habita la histeria encendida

    de un mordisco crudo/vivo/despierto

    sobre un pedazo de carne

    todavía más hambriento

    que la Belleza misma

    Lola Nieto (Barcelona, 1985) es una poeta de difícil adscripción. Creo que lo mejor es que ella misma se defina «intento acercarme a un animal cuando escribo. Vivir un atravesamiento de todos los sonidos y seres que me hacen y deshacen. Palpo acaso un agujero de voces y cuerpos cuando escribo. Pequeño monstruo.» Interesante escritora, ¿verdad? Aquí unas cuantas estrofas de uno de sus poemas.

    PERSÉFONE cajón adentro

    cuartea rastros

    come esquina don

    de

    dónde

    si persiste dónde animal y ternura

    para él

    *

    oblicua y persiana

    aclimatando ombligojo

    a la torcedura del cajón

    perséfone saliva a tierra

    minucia que a borbotones

    *

    perséfone/tiene mentira/

    mece oscura y/no decir/

    arranca lenta

    trocitos/supura/rodilla y late

    *

    mira y no se atreve ¿qué es

    salir?

    recupera postura anterior

    animalito bicho bola perséfone

    ovillo aguanta miedo

    – – – – –

    ¿qué es salir?

    Blanca Llum Vidal (Barcelona 1986). Es una poeta que intenta hacer mundo con sus poemas compartiendo experiencias y atando la memoria a la vida. Escribe en catalán. Los poemas en este libro han sido traducidos al castellano por Berta Garcia-Faet.

    Amigas del mundo, de la frontera,

    si os encontráis con la gacela, devolvedle el desierto

    y decidle que es ella

    quien multiplica el retiro y la reyerta.

    ¿Y qué tiene tu antílope

    de charca marinera, vuelta belicosa,

    que tiene la raíz tan extensa,

    que es mucho más que un amante,

    que con tan poco significa?

    Mi amigo hace triángulo con los dedos

    y me atalmuda la noche sin rito ni ruego.

    Si su cabeza regresa a la rosa, recupera a nadie.

    En sus rizos, que debían remover

    como insolente glicina o como cinco libros primeros,

    yo no estaba -y nacía.

    Berta García Faet (Valencia, 1988) es una poeta culta que va evolucionando según sus lecturas y sus experiencias. En estos momentos está dirigiendo sus esfuerzos poéticos en volver a producir una verdad íntima. Leamos Cortejo y sufrimiento.

    Anoche agonizaste, expiraste

    al depilarte las ingles. Torquemada en el bidet.

    Calma, hay talco. Luego vinieron las cejas,

    las axilas. También te rasuraste: pensaste

    intensamente en por si acaso…

    Y te flagelaste los muslos con crema hidratante

    de soja y, como es natural,

    llevas relleno. Enero. Tres grados. La mini

    te duele. Aún hay que llegar al restaurante Lucio.

    Te escuecen los ojos. Alergia. Se hinchan,

    granates. Pero el rímel los dignifica.

    Pestañeas despacio a lo Lauren Bacall,

    y las manos te sudan: te las secas en la trenca

    por si él decide darte alguna de las suyas…

    Y no te ríes: hay que esconder las encías

    y esas palas indomables desde siempre,

    y te obstinas en ponerte tú a la izquierda,

    para que no vea más que tu lado bueno,

    y si te pregunta algo te aclaras la voz

    y respondes débilmente. Tienes

    que ser femenina y tierna. Y los tacones

    de once centímetros (y cien unidades

    monetarias), esos fusiles de corazones,

    esos hijos de Dior, te pasean un puñal

    por los pies, sanguinarios y elegantes.

    Basta, piensas, basta. Y entonces te dice

    al oído: estás preciosa. Así que show

    must go on. Bella y ridícula, le das las gracias

    con el primer beso de la noche. El carmín

    no se ha borrado, tal y como prometía Yves Rocher.

    ¿Son o no son unas poetas que asumen riesgos lingüísticos, rompedoras? Os lo dije al principio y en la primera entrega de esta trilogía.

    Ahora os remito a la tercera parte de esta antología arriesgada y potente de jóvenes mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital.

  • Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (1/3)

    Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales (1/3)

    Este es el primero de tres artículos en los que vamos a hablar de una antología de 16 poetas contemporáneas desde el entorno digital. La selección ha sido hecha por el poeta y ensayista Martín Rodríguez-Gaona en un volumen titulado Decir mi nombre publicado por la Editorial Milenio en la colección Nandibú dirigida por Alba Besora.

    Este libro desborda energía, ruptura y sorpresa. No es un libro al uso. De entrada, hay que felicitar a la editorial por el riesgo que comporta publicar un libro de estas características. El denominador común de todas las poetas es su independencia y valentía por asumir un estilo poético arriesgado y espontáneo. A través de esta antología, conocemos a un grupo de poetas que pueden ser la semilla de una renovación poética generacional liderada por mujeres.

    Son poetas que han vivido al margen de las grandes editoriales pero que han convertido las calles de sus ciudades en hervideros de poesía con los recitales que han organizado y las micro editoriales que han sacado adelante. Mientras leía el libro, recordé aquel grupo de mujeres poetas marginadas por los hombres de la Generación del 27 del cual ya hablé hace dos años en uno de mis dos blogs: Las sinsombrero. En este libro podemos intuir la que será la revolución que marcará el siglo XXI: el feminismo.

    Decir mi nombre, selección de poetas nativas digitales nacidas a finales de los años 70 presenta a cada autora con una foto y un breve currículum, a continuación cada poeta contesta un cuestionario seguido de una breve explicación de su poesía y una muestra poética de cada una de ellas. No hay que olvidar en absoluto el erudito ensayo de Martín Rodríguez-Gaona que prologa el libro y nos ayuda a ponernos en situación.

    Hemos creído conveniente escribir tres artículos de esta antología para no hacer una reseña extremadamente larga y así poder disfrutar de cada poeta con tranquilidad.

    La primera poeta de esta antología es Cherie Soleil (Madrid, 1977). Poeta impulsiva que escribe desde su posicionamiento como mujer en el mundo. Me llega de lleno al corazón, poeta universal al estilo ‘Whitman’ que ya con su primer poema Gleichnisse me subyuga y traslada a Hojas de hierba con su rebeldía sin límites. Una rebeldía que continúa en sus otros poemas. Destacamos unos versos de Retrato.

    Mi indocilidad no consistía en salirme del encuadre, en rechazar el foco, en no soportar la pose, en prender fuego al estudiado escenario, en el cual morir exacta y semejante a aquella otra que ya estaba en camino.

    Mi rebeldía no era esconder la sonrisa, ser la aberración que muta los colores y las sombras, escapar al barrido, no querer formar parte de aquel collage de muertos y tristezas…

    Sandra Santana (Madrid, 1978), poeta exigente consigo misma que va definiendo su escritura a medida que escribe. Es una funambulista entre la filosofía y la poesía. De ella destaco un poema con un título casi tan largo como el mismo poema: ZOILA AUGUSTA EMPERATRIZ CHÁVARRY DEL CASTILLO, MÁS CONOCIDA COMO YMA SUMAC, ALCANZA CINCO OCTAVAS Y ABRE UNA SELVA DONDE LOS PIES ADQUIEREN LIGEREZA Y BRÍO.

    Estar aquí y estar allí. Ese es el secreto de la gran pista de baile del espíritu: que donde el cuerpo no, allí sí. Allí, donde todo es verde y frondoso y no molestan los insectos, ni la lluvia acatarra, ni la tierra hiere la piel descalza. Liberarse de la cárcel del texto sin atravesarlo. Quedarse en él, bailando enloquecidamente y sin propósito en los cientos de caminos que lo cruzan a la vez en varias direcciones.

    La tercera poeta es Silvia Nieva (Madrid, 1979). Fundadora de Poetry Slam de Madrid. Poeta a la que no le gusta definir su poesía porque no quiere ‘dirigir’ al público lector, es la libertad que quiere dar a quien la lea. Esa negativa a definirse en su día a día, por imposición social, la lleva a cuestionar en sus poemas los roles materno-familiares. Su blog: http://silvianieva.wordpress.com.

    La cena.

    Despertar, preparar, y la cena.

    Hoy, después, y la cena.

    No preguntes más por el pasado de las moscas,

    la urgencia contenida en cinco calendarios.

    Mi miércoles lleva el acento,

    tardes de cine barato,

    ilusión entre las piernas.

    Recuérdame escribir en la lista de la compra

    que quiero gomas de bolígrafo.

    Recuérdame partir sin llorar las cebollas,

    plegar los dedos,

    acercarlos al cuchillo del miedo a otra vez.

    Puedo decir gafas, llámame, bastón y pelo.

    Puedo decir que no puedo,

    y diré solo palabras.

    Puedo pensar: difícil, silencio, luego,

    y seguir sonriendo en mi dureza de piel de caracola.

    Sueno como el mar

    para distraer tormentas creciéndome en los dedos,

    huelo como las flores y plantas

    que dejo sin regar en la escalera.

    Abro las puertas

    y te caes.

    Mi corazón es una fosa común

    de huesos y cabos sueltos

    sin religión ni santuario.

    Salvar la piel, es la propuesta,

    el pulso de la espera,

    coronar las noches, lo que pudo ser,

    y velatorio.

    Convocadas aquí todas las vecinas,

    inquilinas que comparten tus horas libres,

    clavadas las peinetas,

    los pañuelos llorarán.

    Al otro lado,

    colgarán llamadas.

    En un piso cuarto

    una de ellas ha escrito una línea

    que contiene la llave de las esposas,

    la tapa con la manga

    y duerme encima.

    La cuarta y última poeta de esta primera entrega es Camino Román (León, 1981). Poeta que se dedica a jugar con las palabras. Poemas que son simplemente un punto de vista más sobre el lenguaje y las cosas utilizando un estilo simple y coloquial. Veamos un ejemplo de su poesía en el poema ‘Desayuno

    Los sonidos que se producen mientras preparo

    el desayuno parecen una tormenta

    Es una composición sonora ensayada durante años

    Poco conocida eso sí

    Soy yo la que toca, soy yo el público

    Privada, íntima, ordenada, poco abierta a las

    emociones

    Lo novedoso como la leche que se derrama

    Está controlado.

    Por hoy lo dejamos aquí, aún nos quedan doce poetas más que vendrán en los próximos dos artículos. Os aviso con tiempo, ya podéis ir encargando este libro para el próximo 23 de abril en vuestra librería de barrio habitual.

  • “Fronteras” de José Luis Regojo

    “Fronteras” de José Luis Regojo

    El pasado viernes 8 de febrero se presentó el poemario “Fronteras”, de José Luis Regojo, en la Librería Animal Sospechoso, en Barcelona y publicado por la editorial Autografía.

    José Luis (Caracas, Venezuela, 1958) es poeta, escritor, traductor al español y catalán de la obra de Gary Snyder, y activista por los derechos humanos. También es miembro del equipo editorial de esta revista.
    De la presentación se ocupó Safia Elaaddam, “hija de inmigrantes” como ella se define. Safia, nos habló de su inexplicable situación, no le conceden la nacionalidad a pesar de haber nacido, vivido y estudiado aquí, y nos explicó las dificultades con las que se encuentran los recién llegados, que ella conoce bien por su labor de voluntariado y su activismo en defensa de sus derechos.
    Fue una presentación en clave política por deseo expreso del autor, que definió ‘Fronteras‘, como “un poemario político. Poesía social y política. Poesía de los olvidados y rechazados”.
    También fue política la intervención de José Luis. Pero, y ahí está su mérito, la política a través de sus poemas, se hizo poesía.

    Fronteras” nace como fruto de la indignación por la crisis de los refugiados de 2.015 y reúne poemas de denuncia que invitan a la reflexión. Como El cortejo de los refugiados

    Un cortejo de refugiados
    pasa pidiendo aprobación,
    la Santa Compaña entre ellos
    No la conocen.
    Una piara de empresarios
    se refocila en su pocilga
    para decidir.
    Una recua de políticos,
    unos tras otros,
    legisla.
    Tú y yo obedecemos.

    En un segundo apartado del poemario el autor nos ofrece diecisiete Haikus, que como bien señala no son haikus puros, sino que sólo se limita a seguir su estructura silábica, pero que sorprenden por su contundencia.

    VII
    En la patera,
    en las vallas cortantes,
    cruzan las sombras.


    José Luis no deja títere con cabeza. Su ADN de activista en favor de los derechos humanos está presente en sus poemas. Como en la parte dedicada a Europa, donde la indignación inspira cada uno de sus versos denunciando la pasividad de los estados y hasta de la iglesia.

    Europa IV

    El tamaño del dolor
    no tapa
    las vergüenzas europeas
    ni los cadáveres sobre sus playas.
    El sonido de los llantos
    no apaga
    las palabras huecas de los políticos.
    Las barrigas llenas
    adormecen
    a sus ciudadanos.
    El viejo reloj está triste
    y su sonido huero.

    Europa VI

    ¡Hasta Dios miente
    copulando con engaños!
    Pariendo mentiras despiadadas
    de esperanzas vacías,
    de promesas incumplidas,
    de lágrimas sin llanto,
    de locuras inmóviles,
    de ignorancia programada.
    ¿Nadie ve la falta de pastor
    en las ovejas sin papeles?
    Mudos y callados
    seguimos con nuestras plegarias
    en el altar de la ignorancia.

    Lectura muy recomendable donde una vez más, la poesía sirve de vehículo para la denuncia. Para mostrar la indignación y sacudir conciencias. Y en este caso, José Luis lo consigue sobradamente llegando a provocar sentimientos y reflexión. En mi caso, incluso un ápice de culpa por formar parte de este circo. Sin duda, esa debe ser la misión de la poesía y “Fronteras” una interesante apuesta de su autor.

    Por último, si queréis un ejemplar dedicado por el propio autor, la representante editorial comentó al final de la presentación que se puede solicitar a la editorial Autografía directamente.

  • Crónica de un sueño cumplido: Versos de mimbre, de Verónica Teja

    Crónica de un sueño cumplido: Versos de mimbre, de Verónica Teja

    El pasado domingo veinticinco de noviembre, a las seis y media de la tarde, estaba programada la presentación de «Versos de mimbre» (Ediciones Camelot, 2018), el primer poemario de Verónica Teja. Fue en La libre, una librería asociativa y autogestionada, situada en la ciudad de Santander. 

    Media hora antes del comienzo, aparecieron los primeros asistentes, familiares y amigos incondicionales. A partir de ese momento, los nervios de la poeta dieron paso a una enorme sonrisa que no se separaría de su boca en toda la tarde. Abrazos, intercambio de saludos y miradas cómplices, completaron el reloj hasta las siete menos veinte. Aforo, prácticamente completo, después de las últimas llegadas intermitentes. 

    Presentación del poemario «Versos de mimbre», en Santander (España).

    Abrió el acto Josué, un representante de La libre que, durante unos minutos, explicó los fundamentos del proyecto que sostiene el centro social. Tras esto, Soraya Benítez, una servidora, intervino como presentadora del evento, agradeciendo a los presentes su compañía; al equipo de La libre, el espacio donde reunirnos; y a Ediciones Camelot, la oportunidad concedida a un poemario cargado de emociones. Un breve preámbulo donde no faltó admiración hacia los versos de Verónica, a su estilo, a sus formas. Después y, por fin, habló la poeta. 

    Ya lo dijo ella: hoy vengo a poner voz a ese paño de palabras que forman mis versos de mimbre. Y vaya si lo hizo. Pasó de ser la mujer silenciosa y rezagada, la desapercibida, a comerse el momento. Empezó y acabó con Gloria Fuertes, abrió las ventanas de su pecho y aireó pasado, presente y los días venideros. Citó a Facundo Cabral, a Virginia Woolf. Habló de la infancia, de los sueños, de los miedos, de las batallas perdidas, del dolor… Tuvo tiempo para todo, hasta para bordar con maestría los últimos minutos, dejando en el ambiente una sensación de alivio, mezclada con calma y esperanza. Magia. Eso queda en los oídos cuando Verónica recita. 

    «Versos de mimbre», al igual que el material que le da nombre, es flexible, frágil y, al mismo tiempo, robusta. Versos de mimbre repasa la existencia para servirnos de espejo, mostrándonos nuestra propia sonrisa, nuestra tristeza, sueños, miedos… todas las emociones de lo cotidiano. Una compilación capaz de almacenar lo más delicado: un amor profundo a la infancia, a la naturaleza, a las personas, a las cosas, a todo. Capaz de sostener con la fibra de sus versos la dureza del día a día, el sabor desangelado del olvido, el grito indignado y la valentía descalza, a pecho descubierto. 

    Versos de mimbre, de Verónica Teja (Ed. Camelot, 2018).

    Podía haber sido uno de esos poemarios de naturaleza orgánica que se presenta como mar en calma y orden, viento ausente. Sin embargo, Verónica Teja (Cantabria, 1981), hace de Versos de mimbre un oleaje bravío. Despistada o tan solo queriendo que lo pensemos: —Espera… ¿Llegó el otoño?—, da la impresión de ser la sombra de una barca a la deriva, que vivió lo suficiente y ya está harta: Por favor, no me despiertes; parece hundida, derrotada. Incluso, se palpa la asfixia en sus letras: Me falta el aire./Mis pulmones/adoptan la forma de las flores/que buscan el cielo dorado/dulce y tenaz/en las ventanas abiertas. Y cuando creemos que no quedan latidos en su haber, que acabó ya el tormento, nos damos cuenta de que no ha hecho más que comenzar la rueda de arañazos y esperanza: Deja que vuele de esta forma/tan pasional y suicida,/mi voz hasta tus brazos./Aún hay viento…/Aún no es tarde. Se alarga el último suspiro hasta SuicidioLa inercia del dolor y ¿De qué me sirve entonces? Sabe que la suerte estará en quitarse la venda de los ojos y vivir sin girar la mirada hacia el pasado. A ratos, como Almas soñadoras o haciendo del camino una ilusión en Para ser viento contigo. Una noria de corrientes. Quedémonos con la belleza del resurgir necesario, el poema que cierra la obra y una etapa: Flores en el camino. Para entonces, ya estaremos enganchados a las mareas de esta gran poeta.

    Os dejo con la miel de los versos en los labios, hasta que su libro decore vuestra estantería particular:

    Sólo el amor te salvará de la lluvia 

    Tanto es el esfuerzo por buscar en el mundo 

    el patrón exacto que nos define
    sumergidos por completo
    en una tormenta de emociones, 

    que es difícil asimilar el duro golpe del fracaso 

    si hallas el dolor como respuesta. 

    Los ratos donde hilvanas el valor con la locura,
    los desgarros de soledad que obtienes
    ante el triunfo de tus manos
    al rozar unas emociones que jamás serán compartidas, 

    son parte del diluvio que te cala hasta los huesos. 

    Eres arrasado por el sueño
    de una mariposa errante que proclama la utopía, 

    cuando muestras sin miedo tus heridas inundadas. 

    Y es en las entrañas,
    allí donde velamos el alma con el último suspiro 

    cuando te das cuenta,
    de que solo será el amor lo que te salve de la lluvia. 

    Ventanas abiertas

    Siendo una niña,
    me gustaba, recién levantada, 

    abrir la ventana a la vida
    y bailar con los visillos,
    ser cometa. 

    Recuerdo las nubes,
    —¡qué dulce besan!— . 

    Recuerdo silbar al almendro 

    que nunca dio fruto,
    solo flores. 

    Imaginaba en pleno vuelo 

    dónde duermen los veleros, 

    pintaba la ribera del río, 

    contaba las amapolas… 

    soñaba que era otoño 

    para siempre. 

    Vivía como si supiera, 

    sonreía, por supuesto;
    una margarita es pura alegría, 

    con plumas blancas
    y olor a primavera…
    —¿No es cierto?—. 

    Siendo inocencia, 

    descubrí mi hogar
    en las ventanas abiertas. 

    No quiero convertirme
    en ruinas por tantos recuerdos… 

    ¿Será mi deseo 

    pedir un milagro 

    al paso del tiempo? 

  • Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    Poemario “Versos de ocasión” de Eva Mascarell y Eduardo Margaretto

    El pasado viernes 9 de noviembre se presentó en la Llibrería Calders, en Barcelona, el poemario “Versos de ocasión”, del dueto EM & EM’S, binomio compuesto por Eva Mascarell, fotógrafa y rapitenca de nacimiento, y Eduardo Margaretto, poeta, traductor y rapitenc de corazón.

    Me confieso admirador de Margaretto desde que hace un par de años compartí con él una jornada “fantiana” con motivo de la presentación de la obra que escribió sobre el autor: “John Fante. Vida y obra. Como un soneto sin estrambote.”

    En el acto del viernes, Anna Zaera, periodista, fue la encargada de introducir la obra, desgranando los puntos en común de Eva y Eduardo, y la complicidad que se transmite en el poemario.

    Seguidamente, Pilar Romera, escritora, crítica literaria y autora del prólogo, dijo no querer hablar de poesía, sino de sentimiento. Nos habló de su amistad con Eduardo, “Edi”, y de la ternura que se esconde en sus poemas. Y al hacerlo, sus sinceras palabras provocaron precisamente eso, sentimiento. Pilar no habló de poesía, pero su intervención, lo fue. Como suele suceder entre amigos.

    Eva Mascarell también es poesía. Poesía visual. No perdió la sonrisa en todo el acto, (tengo la sensación de que esta chica nunca puede dejar de sonreír). Tal vez por eso, y por su juventud, me sorprendió la madurez de sus fotografías, cómplices de los poemas de Eduardo.

    Por último, Eduardo Margaretto, oculto tras su disfraz de eterno rebelde, lanzó sentencias como, “no sé si esto es poesía, pero no me importa. Yo escribo, y ya está”, que, pudiendo parecer lanzadas sin sentido, en el caso de Eduardo son su auténtica esencia. “se trata de contar algo, el formato es lo de menos”, nos dijo. Él es así. No en vano, es corrector, lector, guionista, colaborador de revistas y periódicos, autor de guías de viaje, además de traductor, biógrafo, activista cultural, y yo añado, poeta. Porque sólo un poeta es capaz de escribir como él lo hace.

    Cometes poesía (fragmento)

    Cuando tienes frío y estás perdido
    evaporado en el polvo de un caballo blanco
    en uno de los muchos agujeros de la noche
    con una necesidad tremenda de ternura
    cuando desde el quinto piso buscas
    la serenidad que ha perdido una generación
    en lo más oscuro del día

    cometes
    de nuevo
    poesía.

    En “Versos de ocasión”, fotografías y poemas nos trasladan de Malasaña a La Rápita, mientras Margaretto nos muestra su trayectoria vital, la que le ha traído hasta aquí.

    Obra imprescindible para los amantes de la poesía, y no lo digo por admiración o amistad, que también.

  • Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Poesia a la narrativa de Josep Masanés

    Jo tenia deu oliveres, Premi Vila de Lloseta de Narrativa 2018, El Gall Editor, Pollença, Mallorca

    Josep Masanés és un poeta/novel.lista catalano-menorquí que té al seu haver un bon grapat de publicacions i de premis tant en poesia com en prosa. Ja va ser entrevistat el mes d’octubre de 2017 a la nostra revista.

    Té un poemari que es titula Radiació de fons, publicat a Pagès editors l’any 2017 del qual ja vam fer una ressenya aquí.

    Fa un any aproximadament, li vaig demanar si volia participar amb un poema a l’Antologia poètica a favor de les persones refugiades Versos d’Acollida que es va publicar a la Fundació BarcelonActua amb la col.laboració de Poémame. La casualitat va fer que ell ja estigués acabant el primer esborrany d’aquesta novel.la. Em va dir que sí i em va enviar un poema que podeu trobar a l’antologia que gairebé és un resum de la novel·la.

    El diumenge dia 11 de novembre vaig tenir la sort de fer la presentació del llibre a la Llibreria Documenta de Barcelona amb la presència de l’autor.

    En aquest cas, en Josep Masanés dona veu a la Dalita, una mestra d’Alep, per expressar la tragèdia que va suposar l’esclat de la guerra d’Irak l’any 2011. ‘Jo tenia deu oliveres’ és un relat en veu de dona, un relat d’una persona sensible que ha triat a una dona per explicar-nos la història de la seva família. Les dones, de totes maneres, tenen molta força a la novel.la i en els seus diàlegs:

    • ‘L’home no és el centre de l’univers’ (52),
    • ‘la sexualitat de la dona no ha estat mai una part de la nostra llibertat, han estat els homes qui han dictat com havíem d’emprar-la’ (54).
    • ‘I aquest és el nostre màxim terror. Que ens cosifiquin.’ (67)

    Les dones també són les grans oblidades de les guerres (només es parla dels que maten).

    Dalita mai deixa de ser mestra i mare amb els seus fills i ho demostra compartint un tros de pa amb una veïna en un moment on era molt difícil trobar-lo. L’autor ens confessa que aquesta anècdota la va viure quan ell era petit.

    En Josep Masanés desgrana el dia a dia de la guerra, de tot el que es va perdent de mica en mica, adonar-te’n que t’és igual el teu país, la teva nacionalitat, només vols sobreviure tu i la teva família. Per aconseguir veracitat a la seva història va seguir el compte de Twitter d’una nena de deu anys que va narrà la situació a Síria a cop de piulades fins que una bomba la va silenciar.

    El marit de la Dalita, l’Aram, va a la guerra i a través d’ell i d’altres personatges podem veure i, fins i tot a vegades sentir el patiment, la por, el desconcert, la separació, la mort i molts altres sentiments que sorgeixen al voltant de la guerra.

    El llenguatge que utilitza Josep Masanés és auster, telegràfic, et va donant cops de puny a mesura que vas llegint i et fa qüestionar el nostre dia a dia. Paràgrafs curts que donen rapidesa i vitalitat a la lectura. És un estil cinematogràfic, vibrant.

    Intercala la veu del poeta en petits detalls

    • el professor Hadidi acaronant un llibre enmig dels bombardeigs,
    • la mort per inanició d’un rellotge al qual ningú li donarà corda (94),
    • les teranyines a les finestres (55),
    • la papallona groga (87),
    • les mirades dels personatges (106),
    • la soledat (107),
    • els arbres despullant-se (121).

    També trobem un petit gran homenatge als voluntaris civils que van a ajudar com la Rasha, el noi amb la nina a les mans, la Paula.

    La música. És un tema que surt reiteradament a la novel.la: l’ària de Lascia (24), Stravinsky (41) o la cançó City of Stars (46). En Josep Masanés ens confessa que la inspiració li va venir de quan va conèixer a la ciutat de Palma una cantant d’òpera que havia hagut de marxar del seu país i es dedicava a cantar pels carrers.

    És una novel.la molt treballada en els més petits detalls:

    • El blau a la pell per disparar amb un Kalashnikov (33),
    • com va vestida la gent abans i durant la guerra,
    • els bigotis dels homes,
    • com van sortint les canes als personatges a mesura que passa el temps (117),
    • el fet de colpejar les parets amb masses quan els militars entren a les cases (29),
    • el canvi de presentadora de TV (34),
    • l’absurditat de planxar la roba (35),
    • la roba cosida a trets mentre s’està eixugant al sol (61), …

    Els lectors també rebem missatges directes de les víctimes que pateixen:

    • ‘rebels o terroristes’? El nom no fa la cosa. (27)
    • en temps convulsos cal mimetitzar-te amb el que t’envolta per sobreviure. (29)
    • com és la naturalesa humana (33)
    • ‘guiat pel cor, no per principis filosòfics, …’ (88)
    • ‘la venjança no canvia el passat, cal oblidar, cal perdonar… no deixis que els records no et deixin viure’ (90)
    • ‘el combat sempre és vil’ (21)
    • ‘nosaltres els sirians érem gent normal, els desastres són històrics’ (22)
    • ‘per què darrere dels grans discursos no hi ha més que misèria moral i interessos espuris?’ (14)

    De tant en tant en Josep Masanés, que ja va escriure un llibre sobre la Guerra Civil espanyola ‘La vall de la matança’ amb el que va guanyar el premi XXIX de narrativa de Ribera d’Ebre, ens deixa detalls per a qui els vulgui entendre:

    • les víctimes de cunetes: “homes que ningú servarà el record fins d’aquí a molts anys, quan el seu record ja no pugui fer mal als botxins ni als seus descendents” (32)
    • les coses que passen i que no es parlen (el silenci de la postguerra) tant per part dels civils com dels militars. (83,84,103)

    La portada del llibre és una olivera seca, talada però amb les arrels ben posades, com si fos una imatge de la Dalita i la seva família. I per una altra banda, la contraportada és negra, com la guerra.

    És una novel.la plena d’esperança, fàcil i agradable de llegir malgrat el tema i que aconsegueix dues coses: plaer per la lectura i reflexionar sobre la societat en què vivim. Us la recomano.

     

  • Eunice Odio, la apátrida celeste

    Eunice Odio, la apátrida celeste

    «Y de pronto llegaste,
    huésped de mi alegría,
    y me poblé de islas
    con tu brillante dádiva».

    Eunice Odio fue una poeta costarricense –luego nacionalizada guatemalteca y, más tarde, mexicana– prácticamente desconocida en el canon literario actual. Nacida en 1922 y con una obra a caballo entre el romanticismo apasionado, el vanguardismo y un complejo simbolismo, Eunice cultivó una poética muy propia salpicada por una dosis de misticismo inigualable.

    Los elementos terrestres y otros poemas, Eunice Odio (Ediciones Torremozas, 2018)

    Este triple cambio de nacionalidad –nació en Costa Rica, vivió en Guatemala y falleció en México– hizo que fuera bautizada como «la apátrida celeste» por Alicia Miranda de Hevia, una de las investigadoras de su obra. Un apodo muy bien pensado para una mujer que, como una vagabunda de la literatura, fue transitando por todo el continente americano buscando su lugar en el mundo.

    Ediciones Torremozas, en un nuevo ejercicio de recuperación de la genealogía literaria femenina, ha reeditado este mismo año uno de sus libros capitales, Los elementos terrestres, obra reconocida en el año 1947 con el Premio Centroamericano de Poesía «15 de septiembre».

    El libro, un canto pasional al cuerpo, a la mística y al amor, nos descubre a una poeta de una exuberancia y una capacidad dramática muy relevantes. A lo largo de los ocho poemas de la obra, Eunice traza un intenso viaje a través de una riqueza verbal y lírica apabullante, plena de sensibilidad.

    Los elementos terrestres, publicado inicialmente en Guatemala ante la total indiferencia en su país natal por su obra, supone un primer acercamiento de Eunice Odio al erotismo más descarnado, una oda casi anatómica a la entrega física entre los enamorados.

    Yo haré que de tus muslos
    bajen manojos de agua,
    y entrecortada espuma,
    y rebaños secretos.

    En palabras de Rima de Vallbona, Catedrática de Español, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y una de las mayores expertas mundiales en la obra de Odio:

    «La riqueza polivalente de sus poemas, dominio de los recursos líricos, universalidad temática y cosmovisión mítica que ensancha los contornos espacio-temporales de sus textos, obligan al estudioso de la poesía de Eunice Odio a darle un lugar prevalente en las letras hispanas».

    Eunice Odio es dueña de una poesía anclada en el cuerpo, en la exploración del eros, en el goce y el deseo. A través de un precioso simbolismo, Odio mezcla sin ningún rubor naturaleza, pasión y sexo:

    Tú me conduces a mi cuerpo,
    y llego,
    extiendo el vientre
    y su humedad vastísima,
    donde crecen benignos pesebres y azucenas
    y un animal pequeño,
    doliente y transitivo.

    Así, la poética de Eunice en torno al cuerpo supone una suerte de autoafirmación, de reivindicación de la sexualidad, donde la mujer –ella misma– aparece como el sujeto de la acción, y no como mero objeto. Como una fuente de pasión desatada, como la búsqueda de amor físico y espiritual definitiva.

    Ven
    Amado
    Te probaré con alegría.
    Tú soñarás conmigo esta noche.
    Tu cuerpo acabará
    donde comience para mí
    la hora de tu fertilidad y tu agonía.

    El libro, al final, no es sino un fiel reflejo de la propia vida de la autora, una mujer que basculó entre la luz y la oscuridad, el absoluto y la nada, la vida y la muerte. Una mujer que pasó sus últimos días viviendo en México D.F., entre fiestas en casa, alcohol y una profunda soledad.

    Fue tanta la soledad que la acompañaba que, cuando falleció en 1974, su cadáver tardó varios días en ser hallado, en parte gracias al fuerte olor a putrefacción y, sobre todo, gracias al aviso de una de las pocas amigas que aún mantenía, Asunción Lazcorreta. En sus palabras:

    «Alguien publicó que se había suicidado. Me indigné. Eunice amaba locamente la vida. Desbordaba vida, aunque se iba consumiendo cada hora. ¡Pobre Eunice, entre todos la empujaron a su destrucción!».

    ¿Pudo Eunice disfrutar finalmente de esa vida que tan locamente amaba? ¿Murió frustrada por el poco reconocimiento de su obra? ¿Fue feliz durante su última época? ¿Se sintió querida en México? Son cuestiones sobre las que solo podemos conjeturar algunas respuestas. Quizás estos versos de Los elementos terrestres fueran como un triste anticipo de su aciago final:

    Al borde estoy de herirme y escucharme
    ahora que me lleno de retoños y párpados tranquilos (…)
    Sollozante y sangrando a media altura,
    sobre lo detenido
    descubierto
    y recobrado.

    Gracias, Torremozas, por ayudarnos a descubrir, una vez más, a una poeta olvidada –aunque de calidad extraordinaria– en nuestra increíble tradición poética castellana.

  • La jodida intensidad de vivir, de Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    La jodida intensidad de vivir, de Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    Poemario, diario y novela, La jodida intensidad de vivir (Vaso Roto) es la obra que Beltrán compone después de treinta años, no sólo como desahogo como veremos más adelante.

    ¿Cómo se puede resistir el miedo cuando la muerte ha dejado de ser una abstracción?

    Creo que me salvé porque no tuve más remedio que buscar la autenticidad en cada palabra. Esta era la única salida posible.

    A Esteban Beltrán (Madrid, 1961) le conocí antes de que escribiera su primer poemario y de esto hace más de 30 años. El próximo 7 de junio a las 19h estaremos juntos presentando el segundo, La jodida intensidad de vivir, en la librería Laie de Barcelona. Ya veis, el chico trabaja a fuego lento.

    El primero, Marian o la muerte que no admite olvido, fue publicado por Félix Grande en Cuadernos Hispanoamericanos en la década de los 80. El segundo, éste, ahora en Vaso Roto.

    Estos poemas funcionan como una especie de conjuro. Me interesan especialmente los contrastes entre lo ordinario y lo extraordinario, y el modo de reunir los miedos existenciales con los sucesos más simples

    – Belén Gopegui

    También es profesor de derechos humanos en universidades de España y Argentina; el año 2009 publicó con Debate el ensayo Derechos torcidos: tópicos, medias verdades y mentiras sobre pobreza, política y derechos humanos. Además, Esteban se dedica a identificar y tratar de someter a la justicia a verdugos y apoyar a sus víctimas a través de su trabajo como director de Amnistía Internacional donde le conocí y trabajamos años muy duros hace 36 años.

    La jodida intensidad de vivir es un buen título para este libro, para este poemario, diario y novela. Os lleváis tres libros al precio de uno.

    Él mismo nos dice que este libro es una forma de hacer visible el caos dentro de sí y hacerse la ilusión de que lo manejaba. Todo ocurrió a la vez:

    • la insensatez de amar a quien idolatraba lo instantáneo y deseaba morir (de forma real), Polonia;
    • la muerte inesperada de un inmortal amigo de la infancia, V;
    • seis meses de agonía consciente junto a la mujer de su vida, M.

    Muchos de mis lectores ya conocéis mi inclinación hacia el mundo oriental por muchos de los detalles que voy dejando aparecer en mis artículos. Yo, que llevo años trabajando la caligrafía china, la influencia oriental en mi poesía no publicada y mi dedicación a la obra de Gary Snyder, creo que puedo definir a Esteban como un producto kintsugi.

    La historia del kintsugi se remonta a finales del siglo XV cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a China dos de sus tazones de té favoritos para ser reparados. Los tazones volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los hacían desagradables a la vista. El resultado no fue de su agrado, así que buscó artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas, convertida en arte. Esta técnica y arte de reparación de los objetos fue tan apreciada que algunos llegaron al punto de ser acusados de romper cerámica para luego poderla reparar con dicho método, dándole así un nuevo valor. El kintsugi forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.

    La jodida intensidad de vivir, Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)

    Por eso Esteban es el resultado del kintsugi. Un Esteban roto por sus vivencias, ha reparado parte de su historia personal con un libro prosapoético, La jodida intensidad de vivir.  El autor post este poemario tiene más valor que el primero, el original, porque ha tenido el coraje de desnudar sus sentimientos ante el público lector.

    La jodida intensidad de vivir es un texto al que el lector se ha de enfrentar sin convencionalismos, sin prejuicios. Es una poesía clara y sencilla, sin florituras ni metáforas. Poesía con una prosa brutal. Los poemas son difíciles de entender individualmente, todos están dentro de un contexto, una especie de novela poetizada, prosa versificada que explica la relación con Polonia, la pérdida de V y los seis meses de agonía con M.

    La jodida intensidad de vivir es un poemario dividido en tres partes:

    1. Lo extraordinario como siempre: el testamento a Lucia.
    2. Lo ordinario como siempre: el amor como locura y cómo se deteriora.
    3. UCI: amor, muerte y esperanza.

    En definitiva, La jodida intensidad de vivir no es un libro reflexión, es un libro escrito en directo mientras van sucediendo las cosas. En este libro, también descubrimos que Esteban Beltrán no es un escritor vocacional, lo es por necesidad. Utiliza los recursos lingüísticos para domar, dominar, domesticar los demonios de sus recuerdos. Es un libro que sale de las tripas.

    Antes de finalizar, no quiero que os llevéis una idea negativa o pesimista del libro, todo lo contrario, La jodida intensidad de vivir es un libro sobre el que la esperanza sobrevuela y finalmente llega al lector.


    Si vivís en Barcelona (Cataluña), no dejéis de asistir a la presentación del libro el jueves día 7 de junio a las 19h en la Librería Laie.

  • La ferida – La mancadura, de Berta Piñán Suárez (El Gall Editor)

    La ferida – La mancadura, de Berta Piñán Suárez (El Gall Editor)

    El viernes 4 de mayo fuimos invitados a la presentación del poemario ‘La ferida’ de la escritora asturiana Berta Piñán en la librería Laie de Barcelona, traducción al catalán hecha por Jaume Subirana de un poemario escrito en asturiano, ‘La mancadura’ y editado por una editorial mallorquina, El Gall Editor en su colección Trucs i baldufes.

    La periferia de la periferia del panorama poético ‘ibérico’.

    Idiomes

    En volviendo d’Alemania
    compró pisu nuevu y muebles
    de primera. Quería que too
    fuera como enantes pero
    meyor, con perres y tiempu
    pa gastalo. Pero nada yera
    yá lo mesmo. Cuando ella decía
    güerta, los fíos repetíen
    Gemüsegarten. Cuando ella decía
    ríu, monte, ellos pronunciaben
    FlüssGebirge.
    Cuando ella decía casa,
    ellos miraben, roceanos,
    pa otra parte.

    Berta Piñán Suárez (Caño, Cangas de Onís, 26 de marzo de 1963) es una escritora reconocida como una de las voces fundamentales de la literatura moderna asturiana. Desde 2008 es miembro de número de la Academia de la Lengua Asturiana. Es también docente de lengua y literatura.

    Tal y como explicó la autora, gran parte de los poemas de este libro están sacados de historias familiares, reconstruidas, mezcladas y reinventadas desde la memoria poética. También los nombres y los paisajes que los acompañan hacen referencia a una Asturias rural con una historia, lengua y cultura propias.

    Herencia

    Deprendióme los secretos del arte
    culinariu:
    cómo bater la clara pa qu’esponxe,
    qué facer pa que nun pique nos güeyos
    la cebolla,
    el sal y el formientu n’armonía
    entemecío, los caciellos de zúcare
    por persona y el puntu exactu
    del aceite.
    Esa foi la so herencia:
    pesos, medides, proporciones,
    tiempos de coción, trucos y
    recetes de cocina.
    Nun falamos muncho más
    ella y yo toos esos años
    nos que tuviemos xuntes.
    Si esperaba otra cosa,
    nada hubo. Nenguna señal
    d’aprobación o siquiera
    de reproche.
    La nuestra fue, como tantes,
    una historia de silencios.
    Toles palabres nun diches
    quedaren ellí, referviendo
    a fueu lentu.

    Nos encontramos ante una poeta que hace años que trabaja para demostrar que la literatura asturiana tiene una identidad propia que se ve ninguneada por las culturas e identidades que la rodean. Quizás ese sea el motivo por el cual cada palabra escrita en asturiano nos transmite ese mensaje de resistencia ante el olvido.

    Por último, no olvidemos que esta editorial ya nos deleitó con otro libro de poemas que reseñamos en estas mismas páginas hace unos meses, L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser, traducido por Miquel Àngel Llauger y Jaume Subirana.

    Antes de finalizar, queremos avisar al público lector en lengua castellana que no tendrá problema para entender el asturiano, por eso, el hecho de estar escrito en esta lengua no ha de ser un obstáculo para comprar el libro. Si a ello le añadimos la excelente traducción al catalán del poeta Jaume Subirana, la compra del mismo debería ser de obligado cumplimiento para todos aquellos amantes de la poesía.