Reseñas

  • «Que el quererte no sea en vano», de Angi Expósito (Círculo Rojo)

    «Que el quererte no sea en vano», de Angi Expósito (Círculo Rojo)

    El amor no hace girar el mundo, el amor es lo que le da sentido al giro.

    No conozco un solo poeta al que no se le haya preguntado “¿Porqué escribe?”. En mi humilde opinión y por experiencia, gran parte de los escritores y poetas ―y es también mi caso― escribieron su primer verso o línea por amor, más bien por la ausencia o el exceso de él. Y en este primer libro de Angi Expósito, «Que el quererte no sea en vano» (Círculo Rojo), el amor y la ausencia están tan cerca como lejos, están fundidos en un horizonte que parece al alcance de la mano o de los labios, sin saber dónde empieza uno y termina el otro y que, como todo horizonte, cada vez que nos acercamos a él se aleja, retrocede varios pasos:

    Tu sola presencia me deja sin aliento,
    tu simple recuerdo me deja sin voz.

    Apareces como un elemento espontáneo,
    sutil e indeciso. Cuatro sonrisas –unas más tímidas que otras,
    unas más alegres quizás- te siguen en una fila horizontal
    poco equilibrada.

    El primer libro de un autor siempre es imperfecto, y así debe ser, pero al tratar de un amor de juventud todo es perdonado, y si además es un libro de desamor, no correspondido, entonces resulta más atractivo, porque el desamor enamora, el desamor es algo que todos, en algún punto de nuestra existencia, hemos conocido o está por conocer en todo su desgarro y dolor, febril y breve como una gripe, y que aunque resulta efímero, es, por naturaleza, inolvidable:

    Tengo una pequeña historia metida en el bolsillo
    y el autobús guardado en la cartera.

     Leer este libro ha sido para mí fue recuperar un lugar, un pequeño rincón romántico, sentir de nuevo ese hueco que todos dejamos a nuestros sueños por cumplir: ése sentimiento de juventud, ése primer relámpago de inspiración que nunca debemos perder los escritores, porque por muchos libros que se publiquen, cada libro hay que tomárselo como si fuera el primero, con la misma inquietud e ilusión:

    Cuando hayamos bajado al infierno, recuérdame
    que te recuerde todo lo que hemos escuchado.

    Estás justo enfrente de los libros
    que más me emocionaron,
    aquellos que me llegan profundamente al alma
    del mismo modo con que lo hiciste tú.

    Que el quererte no sea en vano es, en su forma, un libro en apariencia sencillo que recupera en el tiempo ―y le rinde respetuoso homenaje―, las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Los textos, sin título, son estructurados mediante números, y puede leerse así el poemario siguiendo una línea cronológica y argumental de la historia. Pero dicha disposición de los fragmentos de prosa poética no impide leer al azar cualquier escrito y descubrir que tienen una historia individual, de la misma manera que los días que suceden nos aportarán algo distinto cada mañana. Son pequeños poemas que cuentan una emoción aislada, porque el libro rezuma soledad:

    Cerré la puerta con llave y ésta la tiré al Río del Olvido:
    no quería volver a abrirla nunca más.
    Nada ni nadie se atrevió a acercarse a mi fortaleza
    hasta que un buen día me llamaron.

    Si bien los poemas siguen una línea expresiva clara y sencilla, un tono y vocabulario coloquial accesible a todo tipo de lectores, de repente, un giro inesperado en la frase, una palabra que no esperas aparece en el momento adecuado y le da un nuevo matiz al sentimiento expuesto y lo enriquece:

    Quiero estar contigo eternamente porque, por nada,
    ya formas parte de mí.

    Amor, soy un huracán y un huracán lleva mi nombre.

    Angi Expósito ha empezado con este libro de prosa poética, un camino, el difícil camino de la poesía, siempre desvalorada, la hermana pobre de la literatura. Pero tiene un arma poderosa a su favor: su juventud, intacta de locuras e iniciativas, de lucha y de esperanzas. Espero que siga escribiendo y pronto nos deleite con un nuevo poemario, que la escritura en su vida sea correspondida siempre, y que seas paciente cuando las palabras no lo sean. Porque la escritura es también una relación de amor, y a veces mira para otro lado, otras veces parece no abandonarnos nunca. Siempre aconsejo a los nuevos poetas que no abandonen, que pese a todo lo que pase a su alrededor, jamás dejen que nadie se interponga entre ellos y las palabras, y también sus silencios. Porque la escritura, como el amor, nunca es en vano.

  • «De l’animal que s’imposa»: poemario de Ismael Pelegrí i Pons

    «De l’animal que s’imposa»: poemario de Ismael Pelegrí i Pons

    La librería La impossible de Barcelona acogió el 23 de febrero la presentación del poemario, escrito en catalán de Menorca, De l’animal que s’imposa del poeta menorquín Ismael Pelegrí que sale por primera vez de su isla para presentar su gran poema de 43 estrofas de diez versos heptasílabos, sin puntuación ni mayúsculas  que, tal y como nos explicó, se puede leer seguido o por separado.

    Pelegrí hizo la presentación intercalando agradecimientos y lecturas de poemas.

    tot acceptant la vergonya
    de qui veu el seu reflex
    al mirall d’uns altres ulls
    hi ha el mal sabor de boca
    d’un túnel sense sortida
    d’un miracle inexistent
    a les parets esfondrades
    davant les quals només resta
    reafirmar el curtcircuit
    que t’esgarrapa la carn

    Éste es un poemario que se gestó en dos años y que Pelegrí lo considera como «la victoria y el triunfo del ego y el narcisismo de cualquier poeta» y más si el poeta es de la ‘periferia de la periferia de la literatura catalana’: Menorca.

    La primera sección nos lleva al inicio de la Divina comedia en una ruta desde los ‘vergers’ de Sant Joan hasta el paisaje montañoso de la Garrotxa, También hay más referentes literarios entre sus versos: Baudelaire, Proust, San Juan de la Cruz, Bartomeu Rosselló-Pòrcel, la Bíblia, etc.

    Agradeció a su editor Pau Vadell, de l‘Editorial AdiA, la confianza que siempre tuvo en sus versos, incluso más que él mismo. Continuó la sesión de agradecimientos a sus lectores-críticos antes de que se publicara la obra: Pau Janer, presente en el acto, Pere Gomila, que le ha acompañado en las presentaciones de Menorca y a Jordi Florit.

    Entre medio de la intervención de Alegrí, se ‘coló’ Jordi Florit, con su intermezzo. Confesó que no había vuelto a leer el libro desde que acabó de escribir el intermezzo. Tal y como explicó, no quiso escribir ni un prólogo ni un epílogo, por eso escribió un ‘interlogo’ que aparece en la parte central del poemario y es un buen momento para hacer una pausa en la lectura del poema. Siguió  elucubrando tanto durante su intervención que perdí el hilo de lo que quería decir. Afortunadamente, poco después Pelegrí continuó leyendo sus poemas y también confesó que no lo había vuelto a leer entero desde que lo entregó a la editorial.

    Ismael Pelegrí acabó su presentación agradeciendo a su mujer e hijos la paciencia que tuvieron durante el proceso de redacción de L’animal que s’imposa.

    per açò és molt més pràctic
    a la fita equidistant
    reduir els maldecaps
    al regust d’una glopada
    i trepitjar ferm la terra
    en emprendre el camí recte
    quan glateix sense mesura
    l’anhel roent de l’instint
    endut pel gest primigeni
    de l’animal que s’imposa

    Finalmente, la presentación acabó con el recital de un poema inédito dedicado a las personas refugiadas, estructurado en cinco partes y que tiene el título de ‘El rapte d’Europa‘.

    No olvidó unas palabras solidarias con el rapero Valtonyc condenado a tres años y medio de prisión, a quien ya nos referimos en el Poemareflexiona con … Matilde Campilho y pintó los versos de su narración de color amarillo recordando a los políticos presos y a la falta de libertad de expresión que se va extendiendo por toda España.

    Lector, lectora, os recomiendo la lectura De l’animal que s’imposa más de una vez, la primera en el orden en que está publicado. La segunda, empezando por el Intermezzo y volviendo a leer los poemas, los apreciarás de forma diferente.

  • «De profundis», de Juan Antonio Carrasco Lobo (Punto Rojo)

    «De profundis», de Juan Antonio Carrasco Lobo (Punto Rojo)

    «De profundis. Relatos y poemas de un hijo pródigo» (Punto Rojo, 2016), de Juan Antonio Carrasco Lobo, psicólogo, poeta y escritor gaditano, es un libro que a primera vista puede engañarnos. La edición está demasiado cuidada para lo que es habitual en las primeras publicaciones de quienes quieren abrirse paso en el reconocimiento como poetas. Hay un prólogo muy bien escrito por otra escritora, de Sevilla, que se enfrasca en una reseña no menos elaborada que ésta. Sin embargo, en un vistazo rápido, se ven muchas fotos del mar, de Cádiz, mucha prosa o poesía sin métrica ni rima, hecha con frases largas, sin aparente dificultad interpretativa. Últimamente, parece que muchos poetas, cuando se esfuerzan en acompañar sus textos de imágenes llamativas, suele ser porque el texto no es lo suficientemente bueno para llamar la atención por sí mismo. Teniendo en cuenta la cantidad de miles y miles de libros de poesía de calidad dudosa que se publican, los prejuicios podrían llevarnos a error en la calificación de este libro.

    «De profundis. Relatos y poemas de un hijo pródigo», de Juan Antonio Carrasco (Punto Rojo, 2016).

    La realidad es que a través de las líneas que Carrasco escribe, sin necesidad de encriptamientos ni artificios retóricos (que los hay en su justa medida, como veremos a continuación), se vislumbra una profunda experiencia vital y literaria. No dejan de compararlo con Bécquer -con ciertas razones-, cuando en realidad puede decirse, en la línea de la crítica postromántica de Croce, que se trata de una obra única e incomparable, en el sentido de que pertenece a un estilo personal, sin que siga claramente ninguna estela marcada.

    El libro De profundis hace honor a su título por la naturaleza profunda de lo que se cuenta en él, sin que por ello tenga que mostrar una apariencia oscura ni críptica. A Carrasco le interesa ser comprendido, como proponía Lope de Vega. Pero, además, en el intento (o logro) de comprenderse a sí mismo, expresa lo que retóricamente ha descubierto como “verdad” en el lenguaje plano y sencillo con que lo ha comprendido, es decir, deja caer sus pensamientos sobre el papel tal cual le salen. “Autenticidad”, que decía Salinas. No es escritura automática, pero sí que se otorga la licencia de priorizar el contenido frente a la forma. Por eso no hay ni una estrofa clásica, ni regularidad métrica en ningún poema. Lo cual no significa que no haya suficiente calidad retórica.

    Por ejemplo, en el nivel fónico, aparecen rimas internas, prácticamente ocultas, pero que producen cierta eufonía mientras lo leemos sin que nos demos cuenta. En el poema que abre el libro, “Confesiones del hijo pródigo”, los finales de párrafo tienen todos rima oxítona, aunque mezclando consonancia y asonancia: amistad, sal, falsedad, honestidad, mar. Hay rimas internas, como en “Divina poesía”: grandeza y reza, en el segundo párrafo, o profano y mundano, en el tercero. Hay que fijarse; pero esas rimas sutiles salpican muchos de sus poemas. Incluso hay algún acierto métrico que sólo captan lectores experimentados, como los endecasílabos de longitud oracional en el mencionado poema: “A lo bello le dicen poesía”; “Bendita esta traición a lo prosaico”.

    En el nivel morfológico, hay un gran dinamismo verbal y muy poca adjetivación, lo cual revela que su intención comunicativa tiene más que ver con acciones que con descripciones estáticas. Pero el género es lírico, en el que no cabe la narración, si no es para hechos breves, por lo cual estos verbos van a expresar más bien emociones, razonándolas (quizá por la faceta de psicólogo del autor), de ahí que se necesiten verbos. Llama la atención el uso en infinitivo, que hace que un verbo cobre la calidad de concepto: dormir, despertar. Pero más a menudo aparecen con un pronombre enclítico hacia un tú lírico, en una expresión autodiegética, que hace al lector partícipe ineludible de las emociones expuestas: …sentirte, olerte, escucharte… (“Inexplicable”); pensarte, soñarte, encontrarte, olvidarte… (“Tu recuerdo”); …no es lo mismo morir por amor que amar muriendo (“Prisas por amar”). Hay una larga tradición en el uso de pronombres en segunda persona, desde Garcilaso, pasando por los románticos y recuperada con vitalidad en el 27 con Salinas (La voz a ti debida). No hay yo lírico sin tú lírico, hecho que Carrasco ha sabido manejar al no ensimismarse demasiado en el “yo”.

    Juan Antonio Carrasco Lobo

    Otra forma verbal que llama la atención es el imperativo. Como decía Searle, hay una relación entre la forma lingüística de una expresión y la fuerza ilocutiva del acto de habla. El imperativo, junto con las interrogaciones o el futuro de hacer promesas, son actos puramente ilocutivos. Hay en el libro bastantes imperativos, como en “La fórmula de la felicidad”: apúntala, resta, multiplica… y precisamente hay un poema llamado “La promesa”, donde se emplea el futuro con toda la fuerza que implica en ese caso. El resto de los verbos está en presente, en muchos casos gnómico: Le dicen escalofríos cuando la piel se enerva (“Escalofríos”); A lo bello le dicen poesía (“Divina poesía”).

    En el nivel sintáctico, no construye oraciones demasiado enrevesadas, en su ánimo por ser comprendido, muy lejos del gongorismo y muy cerca del lenguaje corriente. En muchos poemas hay mayor parataxis que hipotaxis, al yuxtaponerse oraciones o sintagmas en sucesiones o enumeraciones, o bien con nexos coordinados: Te veo y te siento (“Génesis”); El alma llora, palpita, grita (“Heridas”). Pero depende del estilo de cada poema, ya que algunos cuyos conceptos trata de explicar precisan subordinadas de relativo: El ser que alaba su grandeza, que la adora…

    Los recursos estilísticos que más resueltamente utiliza son las anáforas, con sus inseparables paralelismos. Los comienzos anafóricos de cada secuencia de oraciones (más que de versos, porque sus poemas son prácticamente prosa poética) inciden en el concepto o idea que se quiere remarcar, que ha de entrar en el lector con insistencia: El amor es… (“El amor es…”); Le dicen escalofríos… (“Escalofríos”), Te voy a… (“Besar a versos”), “El encuentro”, etc. Los paralelismos sintácticos a comienzo de verso, oración o párrafo son muy abundantes, creando un patrón fijo en la lectura que conduce al lector por el caudal de ideas que se expresa. Este frecuente uso de paralelismos nos lleva a la intertexualidad: ¿Bécquer? Sí, Carrasco Lobo adquiere estructuras de Bécquer: Rima LIII, “Volverán las oscuras golondrinas”; Rima XIII, “Tu pupila es azul”, etc. Pero las anáforas se han utilizado en numerosas épocas: Y paso largas horas… (Dámaso Alonso, “Insomnio”); Escribo… (José Ángel Valente, “Sobre el tiempo presente”), etc. Las estructuras paralelísticas existían ya en la Edad Media, en la lírica popular, recurso de la función poética del lenguaje de gran musicalidad y eficacia en cuanto a la recepción de la idea que se repite, presentada bajo distintas formas insistentemente. Es un recurso que nunca pasará de moda.

    Hay otro par de figuras retóricas muy presentes en todas las épocas que se echan en falta en Carrasco, debido a su declarado estilo libre, con sus pros y sus contras, que son el hipérbaton y el encabalgamiento. Como no escribe realmente en verso, sino en secuencias de oraciones a menudo largas, o en pequeños párrafos, no tiene sentido buscar sirremas ni pausas versales. En cuanto a hipérbatos, recurre a ellos con cautela para no caer en oscurantismos: de sentimientos es mi artillería (“Soldado de letras”). Carrasco decide apostar por un estilo de poesía moderno, una poesía que parezca lengua hablada.

    Sabe mantener el equilibrio entre el lenguaje poético y el lenguaje coloquial, natural, sin artificios lingüísticos ni complicadas metáforas. Son recursos cuyos nombres pocos conocen, pero que usamos en el habla sin darnos cuenta. Por ejemplo, en “El pretérito de amar” encontramos una elegante derivación, al reunir en el mismo contexto toda una serie de palabras derivadas de un mismo lexema, “amar, amor, amaba…”, más poderosa que un ocasional políptoton, al que también recurre: “Vuelve el caminante al camino”. En “Génesis”, tenemos una perfecta anadiplosis con concatenación, la repetición de una palabra o corta secuencia al final de un verso y principio del siguiente: “Te siento y te quiero. / Te quiero y te deseo”. De las enumeraciones ya hemos hablado, también muy frecuentes en su obra (“Poema inacabado”, “Una lágrima”, etc.) y en la tradición literaria, llegando a la música, que también bebe de la tradición y nos la ofrece revivida: “Nos sobran los motivos” y otras muchas canciones de Joaquín Sabina basadas en enumeraciones.

    Todo esto en cuanto a la forma, porque en cuanto a contenido el prólogo de Concha R. Worth nos describe un panorama bastante completo: reflexiones sobre el amor, sobre la poesía y sobre la nostalgia de Cádiz, básicamente. Dice el prólogo: “[…] es la manera, extremadamente personal, de entender la distancia, de abrazar lo nuevo, de comprender el amor, o el desamor, en un simple concepto […]”. Véase qué cantidad de isotopías relacionadas con el entendimiento: “entender”, “comprender”, “concepto”, lo que confirma esa actitud reflexiva del autor, que pretende comprender el mundo a través de la poesía, con una función más gnoseológica, incluso didáctica, que estética. Hay incluso algo de educación emocional en los poemas “imperativos”, como “La fórmula de la felicidad” o “Despierta”.

    Su tendencia a la prosa prácticamente preanuncia lo que va a ser la segunda mitad del libro: relatos cortos, también de gran presencia lírica. Al ceñirse a la brevedad, como es inherente a la lírica, mantienen unidad temática, hay poca polifonía y suelen tener finales intensos. Para ser breves, hay considerable abundancia de la descripción, que le sirve para delimitar, ralentizar y ornamentar. Incluso la descripción toma una formidable función simbólica en el relato homodiegético “Hojas”, cuyo decorado revela el estado anímico del narrador.

    De modo que, concluyendo, lo que podría decirse que determina al libro de Carrasco es la intención de comprenderse a sí mismo y, consecuentemente, hacer que los demás también lo intenten, que el lector participe en esas búsquedas, que las traslade a su experiencia. La poesía que por antonomasia surge de la posición más personal, si es realmente poesía, tiene que ser universal. La experiencia de Carrasco, con sus preguntas sin respuesta, al ser plasmada en forma de poesías o prosas poéticas nos lleva a preguntarnos qué pretende darnos este libro, qué nos dice realmente esa voz poética.

    Cuando un autor entra a plantear y describir razonamientos, como en este caso, a veces se le cataloga como “conceptista”, con lo que se distancia de la experiencia real para enfrascarse en pensamientos, con el riesgo de hacernos ver una realidad que sólo existe en su mente. Viene al caso una cita de González Muela en el prólogo de La voz a ti debida de Pedro Salinas, ed. Castalia: “No creemos que, como dice Spitzer, el poeta escruta a la amada “para conocerse a sí mismo”. No; eso se dará por añadidura; lo que está buscando el poeta es el poema”. De ahí que abarque también la metapoesía, reflexionando sobre la creación poética. La experiencia vital, con todos sus vaivenes, dolores, presagios, desastres, melancolía, no deja de ser un pretexto para lo que realmente le importa a un escritor, ya sea poeta, prosista, narrador o ensayista, y es hacer lo que Aristóteles llamaba “el arte que imita con palabras”, es decir, literatura.

  • Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos (Kriller71 ediciones)

    Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos (Kriller71 ediciones)

    China es todavía un país desconocido por occidente más allá de sus tópicos. Desde las páginas de la revista de Poémame hemos intentando acercarnos a su cultura poética a través de la caligrafía con dos entrevistas a las poetas calígrafas españolas: Tere Vila Matas y Paloma Fadón; esta última saldrá próximamente.  Hoy lo hacemos a través de la poesía escrita contemporánea gracias a la valentía de la editorial Kriller71 de Barcelona.

    ‘Solsticio de invierno’, Han Dong

    Alguien quema fajos de papel en la calle:
    es solsticio de invierno otra vez
    Las llamas iluminan los árboles de las veredas
    los vivos se transforman en sombras
    para acercarse a los muertos
    Al costado de la calle, al pie de un muro,
    en el patio donde vivieron los seres queridos
    la pérdida y la culpa nos dejan presentir otro mundo
    tan oscuro como este mundo
    tan flexible y cálido como las llamas

    Un país mental reúne 108 poemas de 19 poetas chinos contemporáneos, entendiendo por contemporáneos a los autores nacidos al menos una década después de la fundación de la República China y cuya producción está marcada, en relación a la milenaria tradición anterior, por nuevas maneras de expresar lo poético. Si bien el tema del budismo continúa apareciendo, se manifiestan en sus obras características esencialmente nuevas como el hermetismo, el absurdo, un marcado surrealismo, los modos coloquiales, y las tradiciones extranjeras.

    La magistral selección y traducción ha corrido a cargo del poeta y traductor Miguel Angel Petrecca (Buenos Aires, 1979), autor de los libros de poesía El gran furcio (Buenos Aires, Gog y Magog, 2004), El Maldonado (Gog y Magog, Buenos Aires, 2007), La voluntad (Bajo la luna, Buenos Aires,  20011) y El recuerdo de una pared (n direcciones, Buenos Aires, 2011). Es autor asimismo de un libro de ensayos y crónicas sobre Pekín (Pekín, Pre-textos, 2017). Como traductor de literatura china ha publicado, además de esta antología,  Murciélagos al atardecer (Xi Chuan, Bajo la luna, 2017),  El invisible (Ge Fei, Adriana Hidalgo, 2016) y Después de Mao. Narrativa china de hoy (AAVV, Adriana Hidalgo, 2015), entre otros. Un país mental se publicó primero en Gog y Magog (2011), y luego en Lom (Santiago de Chile, 2013). Actualmente vive en París, donde lleva adelante la librería Cien Fuegos, especializada en literatura hispanoamericana en castellano. Aquí os incluimos una entrevista con el traductor.

    Fragmento del poema ‘Consecuencia’, Sun Wenbo

    ¿Es lícito escribir poesía insípida?
    Podéis decir que no, pero yo digo: ¿por qué no?
    Y declaro que el canto no es ninguna obligación.
    Este poema es un método; su significado: el más superficial posible.

    Esta colección nos muestra una serie de poemas que no apelan a ningún mundo interior, a ninguna escuela poética específica; simplemente son poemas tiernos, simples, urbanos, humanos y terrenales.  Poemas con una pátina de poesía budista clásica y de realismo marxista sazonados con algo lejano de literatura occidental. De hecho lo maravilloso de estos poemas debe de estar en su lectura en el idioma original, teniendo en cuenta la sonoridad rítmica y tonal del chino: eso sí que debe de ser una experiencia poética.

    De los veintitrés poetas, destaco a Luo Fu, Duo Duo, Han Dong, Bai Hua, Zhai Yongming, Xiaoo Kaiyu, Sun Wenbo, Yang Jian, Lan Lan, Meng Jiasheng y Xi Chuan.

    La humildad es la única virtud incapaz de conquistar el amor. La paciencia termina por convertirse en un edificio deshabitado.

    Fragmento de ‘K01704’, Xi Chuan.

    Para finalizar, cabe destacar que esta antología consigue que podamos leer poesía china actual sin caer en el ‘chinerío’ del ‘Todo a 1€‘. Porque, tal y como dice Miguel Luis Álvarez, crítico de la revista literaria Oculta,  ‘la poesía china no necesita nada de eso para deleitarnos‘.

  • «Dejar de ser», de Carlos Asensio Alonso (Ed. Chiado)

    «Dejar de ser», de Carlos Asensio Alonso (Ed. Chiado)

    Mudar de piel siempre es una tarea compleja para el poeta, pues a diferencia del hombre moderno, sienta unos pilares a veces inamovibles construidos a base de versos. La dificultad reside en abandonar un pasado atemporal, un oxímoron en toda regla que genera una deriva de incertidumbre destinada a desembocar en un mar de vacío. A veces no se puede ser otra cosa, solo entonces queda dejar de ser, y que sea la propia contradicción la que genere un nuevo ser.

    Dejar de ser, poesía de Carlos Asensio (Chiado, 2017)

    «Dejar de ser» (2017), de Carlos Asensio Alonso (Ed. Chiado)

    Carlos Asensio (Mallorca, 1986) escribe entre los años 2012 y 2016 su primer poemario en un triángulo geográfico limitado por Londres, León y Madrid. Una obra llena de particularidades con la que el poeta saca a relucir un estilo propio, sólido y ameno. Sus largos versos en ocasiones pueden dar la sensación de estar ante un libro de prosa poética; de cualquier modo, Dejar de ser es un libro que guarda uno de los talismanes de la poesía: todo en él es armónico y nada entre sus páginas sobra.

    De este libro emana una lucha constante entre un pasado que no cesa en su intención de ser presente, y un futuro sobre el que no se tiene control. Hasta que el tiempo nos dé caza/ y nuestra voz ya no sea audible. La desnudez de estas palabras son probablemente la fuente de riqueza de la obra. Unos versos narrados en primera persona facilitan la lectura y comprensión, aunque sean necesarias segundas y terceras lecturas para poder extraer más belleza del papel, de esos poemas, de esas confesiones.

    Porque ahora, mientras rememoro escenas de una pasión al aire libre,
    comprendo que,
    en aquel mítico instante,

    yo no era.

    La estructura está compuesta por un prólogo a manos de Niño de Elche, una introducción del poeta (tal vez necesaria, dada la atmósfera ontológica en la que nos quiere introducir) y nueve poemas. Es justo destacar este aspecto por el orden y la pulcritud que transmite, no ya la edición, sino el trabajo del autor tras escribir la obra y decidir el lugar idóneo para dejar caer el punto y final.

    …

    Era, de nuevo, el momento de las despedidas. Pero, antes de irte, jugamos por última vez a recoger hechos y sembrar palabras.

    …

    Al tiempo, cuando regresábamos, encontrábamos que «miedo» había dado lugar a un arbusto magnífico, descomunal, atemorizante. Con forma de planta carnívora, nutriéndose del recuerdo y el olvido.

    Otras palabras, como «deseo», se erguían en voluptuosas ramas, que se entrelazaban de forma infinita en pliegues de una obscenidad impensable y artificial.

    En cambio, otras nunca llegaban a germinar.

    …

    Ahora, mientras aguardo tu vuelta, yazco sobre un mausoleo de hayas centenarias.

    Brotadas de la palabra «espera».

  • Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Jócquei, de Matilde Campilho: Todo lo que respira, brota.

    Matilde Campilho (Lisboa, 1982), poeta portuguesa desconocida para el público hispano, pertenece al grupo de la «nueva poesía portuguesa». Vivió  en Rio de Janeiro desde el año 2010 hasta el 2013 cuando volvió a Portugal. Ha publicado diversos textos y poemas en diarios y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos de Norteamérica.

    El libro que tratamos hoy, Jócquei, fue publicado por primera vez en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Se podía encontrar alguna traducción al castellano por internet, pero hasta hoy no podemos tener el gusto de leer el libro completamente traducido por Aníbal Cristobo y publicado por Kriller71.

    Matilde Campilho, poeta medio portuguesa y medio carioca, huye en este poemario de las rigideces que imponen los signos de puntuación (los puntos, en muchos poemas, no aparecen hasta el final), no se ciñe a una sola lengua a la hora de escribir y las mezcla con naturalidad. Es una poesía valiente para lectores valientes, lectores que buscan nuevas formas de poesía, que no buscan clasicismo. Está en una línea similar a la de otro poeta que ya hemos conocido en Poémame como Luca Argel y de otro que conoceremos próximamente, Ricardo Domeneck.

    La poesía de Campilho no es para leer deprisa, hay que saborearla. Mi experiencia con la lectura de este poemario ha sido doble y he descubierto una faceta que no había experimentado antes: leerla y escucharla por Youtube. La lectura me fue gustando poco a poco, pero cuando compaginé la lectura en castellano con sus poemas leídos en portugués, fue tremendo, un éxtasis. Sentado en el sofá, solo, con el libro, los auriculares y el ordenador conectado a las lecturas de Matilde Campilho de Youtube. Probadlo, ha sido un descubrimiento, al menos para mi. ¡Impresionante! Poesía que te hace levitar.

    Os dejo como ejemplo el poema ‘Cocotal’ y Campilho recitándolo aquí: Coqueiral.

    La nostalgia es un golpe que estalla así

    veintiocho veces desde mi hombro tatuado

    de desastre hasta la rosa colgada de tu boca

     

    Y el amor, en este caso específico, es una zambullida

    sin miedo que proviene casi siempre de una nota

    climática sólo para convergir en el hueso frontal

    del cráneo del rey de la ilusión – tierno es su rostro

     

    Señor, los huesitos del mundo son de miel y oro.

    Jócquei es muchas cosas a la vez: vida, música, melancolía, tragedia, belleza, trabajo, … como un poema de Whitman a quien se refiere en el poema ‘Paz, palabra útil’.

    En algunos de sus poemas, suponemos que Campilho juega con los silencios. De ahí la importancia de oírlos, de autoleerlos para escucharnos a nosotros mismos y así escuchar esos silencios que sólo con la lectura no aparecen.

    En otros poemas, la poeta mezcla dos niveles de ‘cultura’, la callejera y la burocrática, la popular y la oficial:

    Algunas veces, durante el cómputo de estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que se firmara una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage.»

    ‘Noticias garabateadas al borde de la carretera’

    Es una poesía que no solo elimina los signos de puntuación, también elimina las fronteras:

    Ya no sé lo que cree el brasileño porque hoy creo que brasileño o argelino son precisamente la misma cosa: todo lo que respira, brota. Creo que la ternura es importante.
    ‘Tiger balm’

    Matilde Campilho

    Como joven poeta de su generación, no siente nostalgia de ningún tiempo pasado y por eso vive en un mundo multilingüe, multicultural y multicontinental.

    Aprenderé a amar las casas

    cuando entienda que las casas

    están hechas de gente

    que fue hecha por gente

    y que contienen en sí la posibilidad

    de hacer gente.

    ‘Two-lane blacktop’

    Finalmente, quiero destacar un comentario de Arancha Nogueira, quien firma el prólogo del libro que nos atañe: «Las voces de Jócquei son a veces perversas, malencaradas, superficiales; otras veces son únicas, generosas, estupendas. Son tan humanas que son a veces todo y otras veces nada, y se aburren… Nos incita a saber mirar todo lo que queda detrás de la sorpresa. También lo que hay detrás del tedio.»

  • 18 libros de poesía para empezar 2018

    18 libros de poesía para empezar 2018

    El fin de año es un buen momento para repasar y pensar sobre las lecturas que hemos realizado y nos han marcado durante todo este periodo. Son cuantiosas y dispares las múltiples listas de obras que se ofrecen en medios y redes con motivo del final del 2017 y, en este caso, os ofrezco la mía. La mayor parte de los libros que expongo a continuación no han sido publicados durante este año, sino que responden a varias fechas y a estilos y temáticas diversos.

    De igual manera, la elección de estas lecturas responde únicamente a mi gusto personal, con lo que pretendo decir que el único objetivo de la elaboración de este listado es dar a conocer estas obras para quien puedan resultar interesantes, lejos de verter una opinión absoluta y dogmática. Aquí las tenéis por orden de lectura:

    Ombligo, mundo y raíz de Iris Almenara (Ediciones Babilonia, 2017)

    El primer poemario de Iris Almenara es desgarrador y sencillo a la vez. A través de imágenes rutinarias la autora ofrece una voz tranquila y fuerte que nos habla de las imperfecciones, del dolor, de la ciudad… Es un proyecto muy personal y que, como opera prima de la poeta, bien representa el tono y los temas que aborda en su obra general.

    Miro alrededor y todos los rostros son conocidos.
    Hijos de la desesperanza.
    No recuerdo cuando se nos hizo tarde
    así viven las luciérnagas
    en los ojos del que tengo enfrente.
    Ellas me hablan del mundo
    como un tarro vacío que se cierra después de guardar
    amor, sal y aceitunas negras.

    El arca de Wislawa de Lluïsa Lladó (Torremozas, 2017)

    La obra de Wisława Szymborska resulta clave para comprender mejor la creación y trayectoria poética de Lluïsa Lladó. En el cuarto poemario de la mallorquina se produce un constante redescubrimiento. Como bien apunta una cita de Szymborska incluida en el libro, «mis señas personales son el entusiasmo y la desesperación». Bien podrían ser también las de la autora, señas que viven en los poemas junto a otras como el ritmo, la frescura y un lenguaje sencillo, rico y eficaz lleno de imágenes y símbolos.

    Y el ser supremo
    procedente de otro hemisferio de planetas
    tomó la caja hembra y el cajón hombre,
    y creó a su imagen y semejanza
    el futuro: el mueble.

    Armario, cómoda, mesita de noche,
    consola, ménsula, escritorio,
    archivador, librería, tocador,
    secreter, plumier, joyero,
    instrumento musical, cohete y mujer.

    Ascendiendo a lo hondo de Javier Vayá (El Petit Editor, 2017)

    Pensamientos íntimos que conviven en el poeta transcurren en la ciudad, gris e insignificante, pero que acoge modestamente esta amalgama de reflexiones. Javier Vayá ofrece en este poemario un baile entre el sueño y la resignación de las calles, entre el deseo y el mundo frío en el que este habita. Ascendiendo a lo hondo es un relato en cinco partes que pretende ser un espejo, una descripción, una intimidad.

    Solo
    cuando dejes de preocuparte
    de si tendrás aliento para subir
    o valor para dejarte caer,
    eres capaz de admirar
    la belleza intrínseca y demoledora
    de tu posición en mitad del precipicio.

    Altazor; Temblor de cielo (Cátedra, 2005), Vicente Huidobro. Antología (El País. Colección de poesía, 2008) y Poesía última (Renacimiento, 2015) de Vicente Huidobro

    Mientras Vicente Huidobro. Antología ofrece una breve selección de algunos de los poemas que abarcan toda su trayectoria, los otros dos volúmenes mencionados recogen las cuatro obras del poeta chileno Altazor, Temblor de cielo, El ciudadano del olvido y Últimos poemas, cuyos originales nacieron, respectivamente, en 1931, 1932, 1941 y 1948. Vicente Huidobro es un autor apasionante, cuyos versos recurren, mientras se desarrollan, a nuevos símbolos pero también a algunos que permanecen constantes: el mar, el horizonte, las estrellas… Siendo Altazor considerada la obra más destacable del autor, esta ha suscitado diversas y conflictivas interpretaciones: para algunos lectores es una intensa obra metafísica; para otros, un ingenioso juego de palabras. Para todos, sin embargo, es un texto tan admirable como desconcertante. Tal es su encanto y el desafío que propone al lector. En mi opinión Huidobro es, si no el mejor, uno de los mejores poetas que he tenido el gusto de leer.

    Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
    Se debe escribir en una lengua que no sea materna.
    Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte.
    Un poema es una cosa que será.
    Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
    Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
    Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.
    Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.

    La herida en la lengua de Chantal Maillard (Tusquets, 2015)

    Los versos de este poemario de Chantal Maillard, el cual nació después de siete años sin la escritora publicar ningún otro, constan de múltiples referencias al dolor y a la fragilidad. Habla de la conciencia del alma a través del cuerpo y el uso de la escritura como herramienta liberadora. El dolor se desprende e impregna las páginas mientras la caída y la inercia son constantes.

    Lo que del mí
    hace al yo: el peso de su historia.
    La inercia que conduce
    siempre
    al mismo punto.

    La creencia en el punto.

    Poemas del manicomio de Mondragón (Poesía Hiperión, 1992) y Agujero llamado Nevermore (Catedra, 2000) de Leopoldo María Panero

    Leopoldo María Panero es, sin duda, uno de los poetas españoles más irreverentes y particulares. Sus obras están bañadas con esa condición de poeta maldito y de locura y sus versos hablan por sí solos mientras desnudan el horror de lo rutinario. Poemas del manicomio de Mondragón es un breve poemario que surgió de las vivencias psiquiátricas del autor. Por otra parte, Agujero llamado Nevermore es una antología que incluye poemas escritos entre 1968 y 1999.

    Jamás me pudieron encontrar. Dije: estaré
    siempre en el bosque, perdido,
    en el bosque donde nací. Llueve,
    llueve sobre el sexo de una mujer. Y bajo
    el sol, rodeado de muchos, tengo frío. Y dije:
    «Ese que va allí,
    ese que corre, que
    al volverme hace una mueca,
    soy yo.
    Ácido disuelto
    en agua caída sobre el papel».

    Paisaje con grano de arena de Wislawa Szymborska (Lumen, 2005)

    Paisaje con grano de arena está formado por cien poemas y es el primer volumen publicado de la autora en español. Es una excelente muestra de la trayectoria de la poeta polaca, a quien se le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 1996. En su obra se destapa la totalidad de la nada y la desolación del paso del tiempo, cómo la imposibilidad de algunos deseos tuerce el camino. Parece empeñarse en distinguir la cruda realidad del sueño y expone las posibilidades que están presentes, sencillamente, por su carácter de ausentes.

    El bien y el mal.
    Poco sabían de ambos y lo sabían todo:
    cuando el mal triunfa, se esconde el bien;
    cuando el bien se manifiesta, el mar aguarda al acecho.
    Uno y otro son invencibles,
    imposible desterrarlos más allá de donde hay retorno.
    Por eso, no existe alegría sin una sombra de miedo,
    y no hay desaliento sin un atisbo de esperanza.
    La vida, por larga que sea, siempre será muy breve.
    Demasiado breve para añadirle algo.

    Últimos poemas de amor de Paul Éluard (Hiperión, 2010)

    Paul Éluard fue uno de los protagonistas, en el ámbito literario, de las vanguardias del siglo XX. Su obra se relaciona con corrientes como la dadaísta y la surrealista, aunque Últimos poemas de amor fue su última obra y perteneció a la etapa comunista. Como bien indica su nombre, son versos que cantan a este sentimiento mas también al dolor que este le comportó en momentos como la muerte de su esposa Nusch.

    Los sentimientos aparentes
    Ligereza del acercarse
    La cabellera de las caricias

    Sin preocupación, sin sospechas
    Tus ojos se entregan a lo que ven
    Son vistos porque ellos miran

    Confianza de cristal
    entre dos espejos
    Tus ojos se pierden en la noche
    para añadir el insomnio al deseo.

    Antología de Sylvia Plath (Visor, 2003)

    Sylvia Plath es una de las poetas del siglo XX más admiradas y sobre las que más se habla. Pese a sus pocos años de actividad dejó un legado de obras de una gran sensibilidad y riqueza. En estos versos que representan la trayectoria de Plath se adivinan las preguntas que ella misma se realizaba y que la atormentaron durante toda su vida. Todo ello llevó al dramatismo y angustia que empapan su obra, el dolor que no pudo curar y que emanan sus versos.

    No confío en el espíritu. Huye como vapor en mis sueños,
    por la boca o por los ojos. No puedo impedírselo.
    Un día se irá para no volver. Así no son las cosas.
    Permanecen, sus luces idóneas se calientan
    en mis manos frecuentes. Ronronean casi.
    Cuando se enfrían las suelas de mis pies, los ojos azules,
    mi turquesa, me darán solaz. Déjame
    mis cacharros de cobre, déjame los cacharros de afeites,
    que florezcan en torno a mí como flores nocturnas, aulentes.
    Me envolverán en vendas, almacenarán mi corazón
    bajo mis pies, bien envuelto.
    Conoceréme a mí misma. Seré noche
    y el relucir de tantas cosas será más dulce que el rostro de Istar.

    Un disfraz equivocado de Fernando Pessoa (Nordica, 2015)

    Un disfraz equivocado es una breve recopilación de algunos de los poemas de Fernando Pessoa que, si bien no es extensa, sí es ampliamente representativa sobre lo que significó la obra del autor. Pessoa, voz de múltiples personalidades que habitaban en él, creó multitud de heterónimos y de todos ellos escribió poemas. Pessoa es otro poeta que me apasiona y fascina por su figura enigmática, su búsqueda constante y su intento de mirar el mundo de forma múltiple.

    Si recuerdo quién fui, a otro veo,
    y el pasado es un presente en el recuerdo.
    Quien fui es alguien que amo,
    aunque sea tan sólo en ese sueño.

    La nostalgia que aflige la mente
    no es mía ni del pasado conocido,
    sino de quien habito
    tras los ojos ciegos.

    Nada, salvo el instante, me conoce.
    Mi mismo recuerdo es nada, y siento
    que quien soy y quien fui
    son sueños diferentes.

    Desde los meses más al sur de Ana María Arroyo (Unaria, 2017)

    A partir de una poesía sencilla Ana María Arroyo crea un universo propio en el que da vida a su misma fortaleza de mujer, a su redención a través del poema, salvador indiscutible. Inocula el amor y la esperanza en el día a día. Los versos, mientras nacen tímidamente, mientras se crean y mientras se expulsan a través del lenguaje, vibran en el núcleo de la poeta y liberan el alma y el cuerpo.

    Si a pesar del papel, eres un ser algo insólito.
    Algo extraño en plena transformación,
    que se mece en los brazos, para quedar muy lejos.
    Si a pesar de estar “de muda”, sigues (aún así) siendo.
    Ni totalmente el mismo.
    Ni desnudo diferente.
    Ni margen que pueda alinearte sobre mí.
    Si eres como mi inquietud:
    somos lo mismo.

    Entre paréntesis: Casi cien haikus (Ediciones La Baragaña, 2013) y Las sumas y los restos (Devenir, 2013) de Ana Pérez Cañamares

    En Entre paréntesis Ana Pérez Cañamares utiliza la forma y la riqueza del haiku para acercar al lector a la naturaleza que la envuelve: al sol, a las montañas, al agua del riachuelo y de la lluvia. Es una buenísima opción para presentar a quien no lo conoce el haiku, poema japonés de tres versículos los cuales son de cinco, siete y cinco versos (en este orden) y que nace del asombro y la emoción que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Por otro lado, Las sumas y los restos es un poemario en el que la poeta se expone a través de los días: alcanza la salvación en medio de la rutina; a través del pensamiento y la relación de ella con el poema descifra el mundo que la rodea. Son versos que hablan del paso por la vida y de la evolución, recurriendo a elementos como la infancia, la familia o el hogar.

    Recuerdo todo lo que olvidé.
    Lo que olvidé palpita
    leve en la memoria
    como bajo el dedo la cicatriz
    de lo que fue herida.
    Cuanto olvide todo lo que he olvidado
    mi memoria será pasto de la oscuridad.
    Y seré libre, y ya no seré nadie.
    Donde ayer sangraban heridas
    y hoy florecen cicatrices
    sólo habrá un agujero:
    una ventana a la noche.

    El libro de Gloria Fuertes (Blackie Books, 2017)

    Poco queda por decir de la obra y figura de Gloria Fuertes después de este año, en el que hemos celebrado el centenario del nacimiento de la madrileña. Los eventos y trabajos publicados durante este tiempo han servido para ilustrar su papel en la poesía española más allá de la literatura infantil que también trabajó. El libro de Gloria Fuertes ha resultado ser un regalo para todo aquel interesado por Gloria: una edición maravillosa que, además de casi los trescientos poemas que recopila, contiene también biografía, imágenes y curiosidades de la vida de la autora.

    Asusta que la flor se pase pronto.
    Asusta querer mucho y que te quieran.
    Asusta ver a un niño cara de hombre,
    asusta que la noche…
    que se tiemble por nada,
    que se ría por nada asusta mucho.
    Asusta que la paz por los jardines
    asome sus orejas de colores,
    asusta porque es mayo y es buen tiempo,
    asusta por si pasas sobre todo,
    asusta lo completo, lo posible,
    la demasiada luz, la cobardía,
    la gente que se casa, la tormenta,
    los aires que se forman y la lluvia.
    Los ruidos que en la noche nadie hace
    –la silla vacía siempre cruje–,
    asusta la maldad y la alegría,
    el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
    asusta ser feliz, asusta el fuego,
    sobrecoge la paz, se teme algo,
    asusta todo trigo, todo pobre,
    lo mejor, no sentarse en una silla.

    Poesía y escucha. Voces del extremo / València 2017 de varios autores (Asamblea de Voces del Extremo de Valencia, 2017)

    Voces del Extremo Valencia 2017 se planteó este año como un alto en el camino, un replanteamiento real de las responsibilidades del arte y la poesía. Más que como un festival, se llevó a cabo como una ocasión para convivir y escuchar, y con ello nació este tomo en el que conviven los movimientos sociales de base de la ciudad y un juicio oportuno sobre toda aquella poesía que se pretende política y revolucionaria. El volumen no está a la venta pero su difusión y reproducción es libre siempre que no sea con ánimo de lucro.

    Hay
    pieles de mujer
    más viscosas que el olor a escamas
    Hay
    manos femeninas que van directas al estómago
    sin saber cómo vaciar sus entrañas
    Hay
    sangre que se acumula en los delantales
    Hay
    peces que tienen la mirada del marido
    Hay
    branquias que se arrancan a jadeos
    Hay
    cuerpos con temblor de olas
    Hay
    quienes se acuestan con la mar
    como si lo hicieran con un amante infiel
    Hay
    mujeres que arrancan la cabeza al pescado
    como si fuera la propia

    Y hasta aquí mis lecturas de poesía de 2017. Como propósito para 2018 establezco mi compromiso de continuar leyendo cada vez más para seguir aprendiendo de este gran don que maravillosas personas poseen y que es la capacidad de crear poesía de una manera mágica, veraz e inspiradora. Para estar al tanto de todos los libros que leo os invito a consultar mi hashtag en Instagram #loslibrosdeAitana, mediante el que voy creando mi propia lista, en imágenes y breves reseñas, de las obras que leo y disfruto. Además de poesía también encontraréis narrativa, ensayo y teatro. Dicho esto, solo me queda desearos una feliz entrada en el 2018 y, sobre todo, unas felices lecturas. ¡Que la poesía os acompañe!

  • Haiku desde la trinchera: «Cien visiones de guerra», de Julian Vocance (Renacimiento)

    Haiku desde la trinchera: «Cien visiones de guerra», de Julian Vocance (Renacimiento)

    A veces, al leer a un autor desconocido, nos impacta desde las primeras líneas. Me ha sucedido con muchos autores de haiku clásicos y actuales, pero deseo referirme ahora de un caso particular, el de Julien Vocance (cuyo nombre auténtico era Joseph Seguin, 1878-1954), a quien descubrí a través de la obra de Fernando Rodríguez-Izquierdo “El haiku japonés”, editado por Hiperión. Él cita a Vocance en el capítulo 9 titulado “Fortuna del haiku en la literatura universal”, dentro del subtítulo: “El haiku en francés”.

    Cien visiones de guerra, de Julian Vocance, trad. Susana Benet (Renacimiento, 2017)

    Pero ¿qué tiene de particular este autor?, ¿lo que escribe son haikus en el sentido más puro? , ¿la traducción debe ser literal?

    Trataré de responder a estas cuestiones desde mi modesto punto de vista. En primer lugar me impresionó leer sus “Cien visiones de guerra” porque nunca había leído haikus dedicados a este difícil tema. Pero lo que más me admiró fue la sencillez y naturalidad con que Vocance nos muestra el terrible escenario de la Gran Guerra, los acontecimientos dramáticos que contempló y que, con serenidad y concisión, fue trasladando al papel como breves instantáneas poéticas. ¿Y por qué se valió del haiku para hacerlo? Vocance formaba parte de un grupo de poetas franceses que a principios del S. XX se interesaron por la estrofa oriental. De este grupo formaban parte Paul Louis Couchoud, Paul Éluard y Jean Paulhan. Habiendo descubierto el haiku, se valió de la breve estrofa para componer un relato sobre sus vivencias en las trincheras. Estos haiku, o haï-kaï como los llamaban en Francia, fueron posteriormente publicados en la Grande Revue (París, 1916) con gran éxito de crítica.

    Cuando leemos a los autores clásicos, no nos encontramos habitualmente con temas bélicos, aunque existen ejemplos. Recientemente, la editorial Hiperión ha publicado “Haikus de guerra” de Seiko Ota y Elena Gallego. Desde una postura ortodoxa, estos tercetos no son haikus a la manera tradicional, son poemas impregnados de sabor a haiku porque nos relatan de manera sencilla y directa sucesos, vivencias, observaciones basados en la propia experiencia, sin añadir elementos artificiales.

    Sabía que el tema era arriesgado y que mi conocimiento del francés es muy básico, pero sentí la intensa necesidad de traducirlos, de dar a conocer este testimonio que, más o menos fiel a los principios de haiku tradicional, trata de relatar, denunciar y poner ante nuestros ojos la crueldad que supone cualquier enfrentamiento bélico. De este modo me comprometí emocionalmente con este soldadito desconocido, casi anónimo, cuyo coraje me conmovió. Y, además, conté con el apoyo de la editorial Renacimiento, que decidió publicar el libro dentro del centenario de la Primera Guerra Mundial.

    En cuanto a la forma, he procurado transmitir con la mayor fidelidad las terribles visiones, sin apartarme demasiado de la forma literal, pero modificando a veces el contenido para poder ajustarlo lo más posible a la métrica tradicional del haiku, aunque en muchas ocasiones esta tarea me ha resultado imposible.

    En cuanto a lo que el haiku trata de transmitir, es decir, las impresiones captadas por los sentidos, hay una buena cantidad de ejemplos en este libro, apuntes de lo que sucede en torno al observador, aquello que irrumpe de una forma violenta, amenazante.

    Encontramos imágenes visuales que describen el panorama siniestro que el ojo contempla desde su escondite.

    Quince días a ras de suelo,
    mi ojo conoce los más leves montículos,
    las mínimas hierbas.

    Si ves en el cielo copos de humo
    busca el avión…
    Por otro lado.

    Una ametralladora ensangrentada,
    antes de morir, esparció
    su abanico de cadáveres.

    Cuando se trata de sensaciones auditivas, estas llegan a ser inquietantes y brutales, tal como él las experimenta.

    A ras de las trincheras
    los bufidos de gato furioso
    de los Minenwerfer*.

    * Mortero, lanzador de minas alemán

    Mi oído inquieto analiza los sonidos:
    nuestros… de los Boches… 77… 120*
    a la derecha… enfrente… arriba… ¡Tocado!

    * Cañón alemán de calibre 120

    Perros lejanos aúllan a la muerte…
    Se acercan…
    Y pasan de largo…

    En otros momentos lo que Vocance nos muestra es la vulnerabilidad de los cuerpos, sometidos a duras condiciones físicas, a la enfermedad, a las heridas, a los parásitos.

    En su franela
    sus uñas van picoteando
    a los bichitos.

    Con la tierra
    sus cuerpos celebran
    nupcias sangrientas.

    A trocitos,
    un abanico en torno a él,
    su carne esparcida.

    Sin embargo, aun enfrentado a la amenaza continua, contemplando a su alrededor las terribles secuelas de cada bombardeo, los cuerpos abatidos sobre el barro, el dolor y la fatiga de los que sobreviven, el poeta es capaz de encontrar un breve espacio para el humor o la observación banal, tal vez como única manera de sobrellevar el espanto.

    A mí me dio en la nalga,
    a ti en el ojo.
    Tú eres un héroe, yo casi.

    Si doy mi pellejo por ti
    -campesino rapaz-
    dame leña para mi sopa.

    La tez rubicunda,
    el vientre desabrochado:
    cocinero de oficiales.

    Vocance sobrevivió a la guerra, fue condecorado por su valor. Perdió un ojo.

    Aunque conocido por estas visiones de guerra, que tan aplaudidas fueron por el público de su época y que ahora tratamos de rescatar del olvido, Vocance escribió otros tercetos sobre la guerra, así como poemas más extensos sobre temas variados, en un volumen publicado en 1983 por Les Compagnons du Livre bajo el título: “Le livre des Haï-Kaï” y “Le héron huppé”, También se han reeditado en Francia, recientemente, sus “Cien visiones de guerra”.

    Mi deseo, al realizar este proyecto, ha sido contribuir a la difusión de la obra de este poeta apenas conocido en nuestro país. Se trata de mi homenaje personal a este soldado, como a todos los que padecieron y padecen los horrores de la guerra.

  • L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser (El Gall Editor)

    L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser (El Gall Editor)

    L’ocell matiner i altres poemes es la primera traducción del inglés al catalán de una selección de treinta y un poemas de los dos libros más significativos de Ted Kooser (Iowa, 1939): Delights & Shadows (2004) y Splitting an Order (2014) publicada en 2017. Tanto la selección como la traducción ha corrido a cargo de los poetas y traductores Miquel Àngel Llauger (Palma, 1963) y Jaume Subirana (Barcelona, 1963).

    L’ocell matiner i altres poemes es una traducción hecha a cuatro manos, tal como nos informan los traductores en la introducción. Eso significa que no es una suma de versiones, lo cual nos asegura el éxito del resultado final. La editorial que se ha arriesgado a tal empresa es El Gall Editor, con sede en Pollença, Mallorca, una de esas pequeñas editoriales a las que queremos dar voz desde las páginas de la Revista Poémame. Editoriales que, de manera pausada y silenciosa, van ofreciendo pequeños grandes tesoros en forma de poesía que los grandes medios ignoran.

    Con Jaume Subirana, ya tuve el placer de trabajar en otra traducción al catalán de una selección de poemas de Gary Snyder, Les muntanyes són la teva ment, de Tushita edicions y no tengo la más mínima duda de su categoría como traductor. A Miquel Àngel Llauger no lo conozco personalmente, pero he leído parte de su obra poética y es de lo más interesante que se puede encontrar hoy en día en las islas Baleares.

    Ted Kooser representa al escritor arraigado a su pueblo, a su tierra. Es un poeta local y está orgulloso de ello. Nació en Iowa, como sus padres, donde pasó su infancia antes de trasladarse a Nebraska. Vive en Garland dedicado a sus libros e impartiendo todavía algunas clases universitarias. No ha viajado nunca a Europa. Desde Nebraska, y escribiendo sobre Nebraska y Iowa, Kooser hace poesía universal, sin fronteras. Vive en esa zona de los Estados Unidos que los norteamericanos solo conocen por verla desde la ventanilla del avión, los estados flyover. En la zona donde vivieron, antes de ser exterminados, los indios sioux y lakota.

    Kooser es el decimotercer poeta laureado por la Biblioteca del Senado de 2004 a 2006 y premio Pulitzer en 2005 con su poemario Delights and Shadows, que ha llegado a vender más de 100.000 ejemplares.

    La poesía de Ted Kooser está hecha de pequeñas historias accesibles al lector. Versos que nos hablan del amor, de la familia, del paso del tiempo con un lenguaje aparentemente sencillo, sin exceso de palabrería o de páginas innecesarias. Algunos lectores pueden llegar a creer que su poesía es fácil por esa aparente sencillez, pero nada más lejos de la realidad porque a veces un poema pasa, hasta darlo por terminado, por 40 o 50 borradores.

    Ted Kooser es el permanente asombro frente a lo aparentemente pequeño o insignificante: las cosas de la casa que nos hacen amable nuestro día a día o las personas sencillas que son el universo que nos rodea.

    La malalta mira sota la seva divertida gorra de llana com cada peu s’arrossega endavant, un darrere l’altre sota el seu pes.

    The sick woman peers from under her funny knit cap to watch each foot swing scuffing forward and take its turn under her weight.

    Los lectores de Kooser se encontrarán con poemas como ‘Tattoo/Tatuatge’, ‘Mother/Mare’, ‘A Jar of Buttons/Un pot de botons’, ‘Applesauce/Compota de poma’, ‘Mother/Mare’, ‘Father/Pare’… entre otros, que se mueven entre la anécdota contada, el ínfimo detalle y el golpe directo a la emoción del lector. Por ejemplo, los poemas dedicados a su madre y a su padre, el de ella escrito al mes de su fallecimiento y el del padre a los veinte años de su pérdida son de una intensa y contenida emotividad que me han transportado a la tierna canción de Pare Meu/Padre Mío de Silvia Pérez Cruz.

    Aquest dia, cada any, t’encantava contar
    que just quan vas néixer
    la teva mare va mirar per la finestra
    i va veure lilàs florits. (Pare)

    On this day each year you loved to relate
    that at the moment of your birth
    your mother glanced out the window
    and saw lilacs in bloom. (Father)

    La naturaleza también juega un papel importante en la poesía de Kooser; en el poema Mans que preguen / Praying hands es capaz de ligar detalles mundanos como el de unas manos que rezan con la imagen de una mariposa cerrando sus alas en el momento de descansar entre flores.

    D’aquesta forma tanca les ales una papallona
    quan descansa entre flors.

    A butterfly presses its wings like that
    as it rests between flowers.

    En otros poemas, Kooser ha visto historias de gente anónima, con una imagen de vulnerabilidad y de dignidad que ha querido plasmar en sus poemas para que no pasen desapercibidas y olvidadas por el paso del tiempo.

    Una dona jove en cadira de rodes,
    amb un ponxo de niló negre esquitxat de pluja,
    avança empenyent-se pel matí…
    Has vist els pianistes
    corbar-se de vegades endavant per tocar les tecles…
    És així com aquesta dona
    toca les rodes,i alça els dits blancs i llargs,
    els deixa flotar… (Un matí de pluja)

    A young woman in a wheelchair,
    wearing a black nylon poncho spattered with rain,
    is pushing herself through the morning…
    You have seen how pianists
    sometimes bend forward to strike the keys…
    Such is the way this woman
    strikes at the wheels, then lifts her long white fingers,
    letting them float… (A rainy morning)

    Ted Kooser, a su derecha Miquel Àngel Llauger y a su izquierda Jaume Subirana.

    El universo de Kooser son los sesenta metros cuadrados del local, una antigua tienda, donde trabaja: libros de poesía, fotografías de familia en blanco y negro, un caballete con pinturas, objetos de su entorno rural, todo en su sitio, como sus poemas. Mirando a través de la ventana se puede ver escrito: “Poetry made and repaired”. El sentido del humor que no falte.

    Lean a Kooser, merece la pena, denle una oportunidad. Lean a Kooser porque es un poeta oculto en el mundo rural, alejado de las élites literarias y que gracias a Jaume Subirana y a Miquel Àngel Llauger hemos descubierto y hemos disfrutado. Pero antes de acabar, les quiero dejar dos regalos por haber llegado hasta aquí, la voz de dos poetas:

  • «La luna siempre miente», de Sierra Castro (Séneca)

    «La luna siempre miente», de Sierra Castro (Séneca)

    Bien sabe quién escribe poesía que un libro debe guardar el punto y final cuando siente que han abandonado los actores el escenario, y un tupido telón se cierra para siempre tras una oleada de aplausos, llantos y sonrisas. Recorre entonces un rumor de conclusiones abiertas haciéndose notar por los silencios del poeta; todo lo anterior es, entonces, un libro cerrado. Y para eso escriben, para marcar de algún modo los ciclos señalados en un lírico y personal mapa astral. Al igual que la luna, epitafio de Heráclito y su cambio eterno, pasear por el cielo y ser, cada noche, una realidad distinta vista desde nuestros ojos.

    «La luna siempre miente» (2016), de Sierra Castro (Séneca)

    La poeta de Hornachuelos (Córdoba) nos brinda unos versos cargados de lucidez en su segunda antología ─previamente publicada en 2013, Paraísos perdidos─ con la que logra hablar de los grandes temas de la literatura dejando al lector con los pies en la tierra entre la magia de sus palabras y el orden perfecto que las articula.

    Sierra Castro (Foto: Editorial Séneca)

    La clarividencia del verso y la total armonía entre estructura, estética y relato, hacen de esta obra todo un ejemplo del desarrollo actual de la poesía urbana y de la experiencia.

    Es cierto que para hablar del tiempo, del amor y el desamor, de habitaciones vacías y sillas abandonadas hay que tener la cadencia y elegancia suficiente como para poder hablar de ello, pero más valor debe acumular quien empuña la pluma para escribir, por ejemplo, sobre economía. Sierra Castro logra así hacer poesía de la frialdad de los mercados y sus fríos movimientos estratégicos en el poema Sin seguro a todo riesgo. Este fragmento es útil para entender la madurez en cuanto a la cadencia. Se percibe el ritmo solo con leerlo; la rima interna se hace sentir como si naciera casi sin querer en el cuaderno de la autora. Aparece entonces la distinción respecto del resto de poemas publicados hoy, gracias, precisamente, al baile perfecto de palabras que permite hacer de estos poemas un agradable recital.

    …

    Invierte en las acciones que te eleven.
    Procura los activos poderosos
    para que se dispare el interés
    y solo sea la piel letra de cambio.
    Gestionemos el fondo tuyo y mío.
    Y en los fondos
    que las manos liquiden el deseo,
    que solo sea tu tacto el incentivo,
    que se anude con vértigo a mi olfato.

    …

    El anhelo de que todo lo pasado fue siempre mejor que lo vivido entonces también está presente en el poemario. Sin maquillaje, repleto de mesura y realidad, la poeta evoca el recuerdo del modo más bello posible en Encuentro.

    Encuentro

    Yo no sé si es amor pero te tuve.
    Yo no se si es amor y ya te has ido
    y no anestesia eso mi deseo
    de repetir contigo los vientos y el paisaje,
    el imantado espacio entre las bocas,
    la piscina cubierta de tus brazos,
    una noche cualquiera de este mundo
    ─aunque solo sea un día en esta existencia─
    que nos haga sentir que nos amamos.

    Accesible, de vanguardia, con voz propia… Así es la obra de Sierra Castro, unas confidencias que bien podrían ser cuidadas epístolas de un pasado vago al futuro que le sigue lento e inmortal. Encontramos en sus poemas un icono oculto en el panorama nacional de la poesía que, sin embargo, representa y está a la altura de lo que se ha llamado poesía de la experiencia y urbana. Por último, todos los beneficios que genere esta obra serán donados a la Fundación Dharana para colaborar con el proyecto O Couso en el mantenimiento y creación de casas de acogida, escuela y comunidad.