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El amor delante y detrás del Rock and roll. Esa es la forma más sincera en la que podría resumir este libro. Si tuviéramos que unir la imagen del poeta con la música, probablemente evocaríamos a Dylan, Cohen o Silvio Rodríguez; cantautores y baladas, guitarras y canciones. Muy lejos de lo que es el rock en castellano, al menos en cuanto a forma y estilo, y es aquí de donde nace la peculiaridad de Las vueltas.

Las vueltas, de Félix Vera (1997, 2003) ALAS ediciones

Poemario rock es el subtítulo de esta obra, una etiqueta que le permite al autor distanciarse un poco de la norma en la lírica. El músico decidió plasmar en un libro emociones y decisiones que tal vez no cabían en una canción, una faceta muy interesante del artista que no solemos ver. Antes mencionaba a Silvio Rodríguez, y es que sus cancioneros son muy conocidos en Cuba. Sin embargo, al otro lado del Atlántico apenas se sabe de ellos. No es que esta obra sea un cancionero, sino que es un nexo de unión entre el verso escrito y el que precede a un solo de guitarra.

«Rebelde ante la rima, sumiso al ritmo», afirma Félix sobre su estilo.

Presenta una edición muy visual: en contraste con los versos contemporáneos, el músico juega con la distribución de cada palabra, de cada punto. Si buscas un poemario que rompa con la estética normativa sin dejar a un lado la causa última de la poesía, este podría ser el tuyo. Y esa causa a la que me refiero, es, como decía Luis García Montero, la necesidad de estarle hablando a una silla vacía.

Este libro guarda nombres de mujeres, finales trabajados y una orientación hacia la poesía de la experiencia. Es un paso más allá de las distintas influencias posmodernas que el autor confiesa haber recibido, sin dejar de ser conciso, certero y escueto a la hora de trabajar cada página. Estas características podemos verlas en La última cena, un poema recogido en este libro:

La última cena

Tu cara se distorsiona
detrás de la copa de vino blanco
que un camarero rubio,
vestido con traje típico,
nos acaba de servir.

Estás muy guapa
casi tanto como cuando te ríes
y la línea de maquillaje
que, excepcionalmente,
te has puesto bajo los ojos
me señalan el punto donde reside tu fuerza.

Reímos mientras degustamos
nuestra última gran cena juntos.
No puedo creer que en unos días
vayas a estar tan lejos
que poco importen unos cientos de kilómetros
arriba o abajo.

Me mintieron,
me dijeron que el amor todo lo podía
y lo único que hará será
hacer más difícil la despedida.

Muestra un relato muy íntimo, lleno de viajes y confesiones, de distancias y silencios que el autor plasma en estos poemas. Con los pies en la tierra, romantiza la derrota y la combina con la personalidad atrevida del rockero; combinación que nos permite ver el lado humano, las cábalas, todo eso que, como decía al comienzo, tal vez no tenga espacio en una canción.

Con referencias a otros músicos como Triana Blackie Lawless, y una «banda sonora» a final del libro con otros como Jimi Hendrix Paco Ibáñez, acaba Félix Vera esta obra tan ligada a la faceta lírica del músico, y más concretamente a quienes aman el rock y la poesía. Será toda una simbiosis leer este libro si la melodía de tu vida la marcaron grupos como Metallica AC/DC, aunque no sea un poemario estrictamente lírico, uniforme y cortés en cuanto a la norma, pero, ¿qué es si no el rock and roll?


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