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  • 13 preguntas y un poeta, Miquel Osset: «Aspiro a aportar belleza al mundo»

    13 preguntas y un poeta, Miquel Osset: «Aspiro a aportar belleza al mundo»

    Miquel Osset es una persona multidisciplinar: químico, escritor, editor, padre, poeta, … Acaba de publicar su séptimo poemario El llanto de los peces (Colección Prima Materia, Editorial Emboscall 2018). Un poemario que no pude dejar de leer hasta que lo acabé y me motivó para ponerme en contacto con él y hacerle esta entrevista.

    El llanto de los peces es un poemario que ha seguido el modelo de Sharon Olds, escritora y poeta estadounidense premio Pulitzer de poesía en 2012 por su volumen de poesía Stag’s leap. Una crónica de un proceso de separación matrimonial por etapas llegando finalmente a una cierta redención facilitada en el caso de Miquel Osset por el contacto con la naturaleza.

    Es un poemario dividido en cuatro secciones: La llegada del invierno, Dolor, Redención y finalmente, La página en blanco.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El llanto de los peces, de Miquel Osset.

    Nací en Barcelona en 1963, de una familia de «inmigrantes del interior» (Castellón y Zamora). Cursé estudios de Química y Filología hispánica y he dedicado buena parte de mi dedicación profesional al mundo de la empresa privada química, mayoritariamente en España pero también en Alemania, China, México, Croacia, etc…..    Mi actividad literaria ha transcurrido siempre paralelamente a mi dedicación profesional y se ha centrado en el mundo de la poesía (siete libros hasta la fecha), del libro infantil (tres) y en el ámbito de la divulgación de los Derechos Humanos (cinco). Tras muchos años de dedicación intensa en el terreno del voluntariado para la defensa de los Derechos Humanos, en 2008 puse en marcha la editorial Proteus, especializada en la divulgación de la ética entre adultos y niños, y los Premios Proteus de Ética.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas, aunque muy amplias y heterogéneas, pronto se centraron en un interés predominante por buena parte de los poetas de la Generación de la República (mal llamada «Generación del 27»), muy especialmente, por la poética de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre.  Y también, como contraste, por ciertos poetas de posguerra: Angel González, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Gil de Biedma, etc…

    Escribí algo al respecto

    Era una premonición tal vez

    pero el gesto era claro:

    todas las caricias

    se llenaron

    repentinamente de silencio

    Agonizaba septiembre, sección La llegada del invierno.

     ¿Cómo definiría a su poesía?

    No la definiría, aunque sí pretendo lograr una cierta síntesis entre la poética de la experiencia y la poética del conocimiento. Aspiro a sugerir al lector la existencia de verdades revelables a partir de la práctica cotidiana, especialmente amorosa.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Hay elementos que se mantienen a lo largo de los años, como es la experiencia amorosa como tema frecuente, pero con una progresiva condensación y sintetización. He practicado también la poesía experimental, combinando el lenguaje ideogramático con el poético, la poligénesis poética o el monólogo poético en clave de escritura automática. No he abandonado la intención de seguir explorando ciertos límites de la expresividad poética.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Dejo que transcurra un tiempo razonable entre la escritura y la corrección. El tiempo hace que se modifique mi papel como autor y me transforme en lector, y ese tránsito me proporciona una subjetividad diferente que me facilita la tarea de corrección.

    Te veo y no estás

    aquí y ahora

    pero en realidad

    siempre estás

    y esa es la cuestión

    Te veo pero no estás, sección Dolor.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Aspiro a aportar belleza al mundo, que es tal vez la tarea más noble que el ser humano puede concebir.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Remiten al origen de la poesía. En un inicio, la poesía fue oral, no escrita. Y, a mi juicio, la poesía ha de conservar siempre un cierto tono de oralidad para ser fiel a sí misma. Ha de ser escuchada además de leída para poder ser juzgada plenamente.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Todos los nuevos canales son bienvenidos, siempre y cuando se mantenga la finalidad básica, a mi juicio, de la poesía: desvelar conocimiento aportando belleza.

    y observo cuidadosamente

    la silueta precisa de los pétalos

    como manos extendidas

    pidiéndome un abrazo

    y observo cuidadosamente, sección Redención.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Muchos. Tal vez por una cuestión biográfica o sentimental, «La voz a ti debida» de Pedro Salinas

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Siempre combino varios libros de poesía simultáneamente. En la actualidad, los últimos poemas de Leonard Cohen; «Ensayo general», de Francisca Aguirre; y una recopilación de poesía de Ida Vitale.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho primero, que aprenda de los buenos poetas, y luego que indague en sí mism@ las verdades que desea revelarnos.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Como siempre: saludablemente mal. Mueren editoriales y librerías y surgen otras. Es un mundo proteico, imprevisible, y que desmiente tozudamente todos los malos presagios que, racionalmente, se abaten sobre ella desde hace años.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría contestar a la pregunta «¿por qué escribe poesía?» con la respuesta que proporcionó a esa pregunta Patti Smith: porque no basta con vivir.

    Acabaremos con unos versos del único poema que conforma la última sección, La página en blanco:

    Gracias por las certezas

    Gracias por las dudas

    Gracias por el espacio iluminado

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

  • Reflexiona con un poema de Juan Gelman

    Reflexiona con un poema de Juan Gelman

    Poema que dejó escrito el poeta Juan Gelman, padre y abuelo de desaparecidos por la dictadura de las Juntas Militares argentinas.

    El capitalismo es lo contrario de la poesía: no entiende de metáforas, todo es mercancía; toda emoción o sensación es un producto, una marca. Nos roba la vida y nos la vuelve a vender en pequeñas dosis. Por eso necesitamos la poesía para reclamar y recuperar aquello que nos ha sido robado y necesitamos a Poémame como red que articula poetas de ciudades y continentes diversos desde abajo.

  • Mujeres y generación Beat

    Mujeres y generación Beat

    Hace años asistí a un recital poético en California en el que tuve la suerte de charlar con poetas de la talla de Allen Ginsberg, Gary Snyder, Peter Orlovsky y una mujer que no conocía, Denise Levertov.

    De Gary Snyder ya hemos hablado en la revista en tres artículos diferentes:

    Es cierto que cuando alguien se refiere a la Generación Beat surgen los nombres de siempre, pero siempre hombres. ¿Y las mujeres? Poco se habla de las mujeres que también se sumaron al movimiento Beat ¿dónde están esas beatniks? ¿Su poesía? ¿Sus palabras, sus pensamientos? 

    Para aclararnos estas dudas, hemos querido compartir un artículo muy interesante publicado el 4 de noviembre en el blog «la otra poesía» bajo el título: ‘Mujeres de la generación Beat. Sí, también hubo mujeres.’

    Cuando hayáis acabado de leer el artículo anterior os recomiendo que hagamos un viaje de vuelta y volvamos a la España actual donde también tenemos mujeres poetas beat. Una de las principales exponentes es Mónica Caldeiro: poeta, anarcobudista y beat. No os perdáis esta entrevista que le realizó Beatriz García para The Objective donde explica muy bien su trayectoria.

  • 13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    Javier Gil debe ser de las personas que no espera que la suerte le vaya a buscar a casa, en cuanto pasa cerca le echa el lazo y se la arrima. Así fue con esta entrevista. Aquí la tenéis. No os defraudará.

    El poeta Javier Gil es un apasionado de la escritura al que le gusta contar historias, perfilar personajes con sus contradicciones pero también, en ocasiones ser directo y ahí es donde llega el verso.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi nombre es Javier Gil, barcelonés de nacimiento y republicano de corazón. Nací el mismo año que Franco murió. Soy profesor de primaria y autor de las novelas Aunque sea un rato, Esta ausencia a la que te pareces y el poemario (Siempre) Serás casa en mis bolsillos. Colaboro en la sección de cultura del diario El Cotidiano, escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales.
    Desde hace cuatro años, presento por salas y teatros dos proyectos paralelos músico poéticos junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y otro con el músico Sergio Marín llamado Los tiempos no están cambiando

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
    Mi adolescencia la pasé en Sevilla. En el instituto teníamos un profesor de Literatura que nos dio a conocer a Machado y Gil de Biedma. Me fascinó ese mundo, esa manera de expresar los sentimientos. Por otro lado, recuerdo utilizar poemas de Luis García Montero y Rafael Alberti para conquistar a las chicas de clase diciendo que eran míos. La mentira de vez en cuando es necesaria si la causa es buena.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Intento no estructurarla mucho. No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón. Eso sí, el poeta ha de jugar con las palabras. Añadir los vocablos exactos en el renglón exacto. En definitiva, el poema es un encuentro entre el lector y su lectura.
    Mi poesía gira en torno al que yo creo es el sentimiento universal: el amor. Alrededor de él, se construye la humanidad y las relaciones entre las personas. En ocasiones, cura y en otras te asesina.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Lo que es cierto es que revisando los textos de hace años, el léxico y las ideas no son las mismas que ahora. Cuando te enfrentas al folio o a la pantalla del ordenador has de escribir de las cosas que pasan a tu alrededor, has de hacerlo tuyo. A mi entender, el poeta ha de crecer con la edad que tiene. Yo no puedo ni debo hablar de mozas con coletas sino que intento narrar historias de amor adulto. Más adelante, tengo pensado crear un poemario de temas sociales.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Un poema nunca acaba, es infinito. Cada día intento observar cuando paseo, cuando voy al médico, en mi trabajo. El oficio de poeta es observar y escuchar y al llegar a casa envolver eso como un regalo y adornarlo. Según el poema, corrijo poco. Soy un ser inmediato. No concibo la vida ni la escritura de otro modo. ¿Por qué corregir la tormenta?

    GIGANTE

    Mi gigante. Lo imprevisible eres tú. Lo imposible no lo esperaba.
    Quemaste esta ciudad y mi habitación.
    Te hallé en la lucha inevitable de mis letras, de mis fantasmas.
    Fuiste durante horas esa parte del día y la herida de mi botiquín particular.
    Un día como hoy regresaremos a este aeropuerto,
    dentro de un tiempo ganaremos el combate de vernos, de recordarnos.
    Me llamarás, te llamaré, cuídate, cómo estás, nene y aquí te mentiré.
    Me callaré. Tragaré saliva y contestaré que los planes siguen en pie.


    Y continuaré engañándote. No te contaré mi hambre de encontrarte,
    la rabia del perdedor, la ternura de tu maquillaje,
    el poso de la taza que dejaste cada vez que amaneciste conmigo,
    mi temor a ser más valiente o que, quizá, tus besos cuelgan de aquellas fotos
    que nos hicimos en el salón.
    Mientras espero tu vuelta,
    ordenaré los champús del cuarto de baño, del más grande al más pequeño,
    pondré solución a mis ojeras, sobreviviré al sarcasmo del capitán Haddock
    y recitaré para otras sabiendo que en sus alientos estás tú.


    La lucha armada, lo inasequible, lo que mayor quiero ser,
    el cogerte de la mano, el anillo que olvidaste en algún rincón,
    la metralla de cada metro cuadrado, el suspiro al otro lado del teléfono,
    el huracán coherente, pasión que nadie entiende,
    mis ganas de matar, las canciones que cantamos,
    tu cintura en forma de soneto, el próximo poema que pierda…


    Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces.
    Imposible vivir sin creer en ti,
    imposible no apostar por este gigante.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que no quiero que me pase es como a muchos escritores: que reconozcan mi obra una vez muerto. Me parece injusto y denigrante. El objetivo de mis libros y recitales es sencillo: remover conciencias, contar historias y que el lector o el público se emocione, bastantes cosas tenemos en el día a día que nos hielan el corazón. La vida es una y hay que sentirla a borbotones.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Mi compañera me dice siempre que yo escribo para recitar en público y creo que no le falta razón. Mi sueño frustrado es ser cantante de una banda de rock and roll, quizá la monté junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y Sergio Marín con los dos proyectos poéticos. Encima de los escenarios soy yo, fuera de ellos soy un personaje. Las lecturas en vivo son necesarias aunque peligrosas: te expones demasiado. Es una manera de llegar a un público que no es lector de poesía. Personalmente, es un orgasmo cada vez que leo e interpreto un poema.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay medios de comunicación y medios de comunicación. En algunos se palpa el amor hacia la cultura, hacia la palabra. En otros, se huele la moda, el dinero y los mercenarios de la escritura. Está claro, que en la época que vivimos el mundo digital ha arrasado y uno ha de saber convivir con ellos. Es el medio más importante para promocionar tu obra aunque echo de menos las cartas, los carteles en las paredes de las ciudades…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay tantos… Me quedo con dos: “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de
    Biedma y “Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero. Creo que deberían ser obligatorios en nuestro sistema educativo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Álex de Pierre Lemaitre y La familia del Prado de Juan Eslava Galán. Me
    parecen una delicia.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, escribe, escribe y sé valiente sin avergonzarse. Observa mucho y sé
    libre.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el día de Sant Jordi ¿qué libros son los más vendidos? En las librerías,
    ¿qué espacio se le ofrece a los poetas? La respuesta es clara ¿no? Intento ser crítico y realista con los tiempos que corren. El capitalismo no quiere un pueblo formado ni leído; eso asusta y la poesía tiene el efecto contraria: abrirnos los ojos.

    Por otro lado, grandes editoriales están publicando poesía de personas que vienen de la música, no por creer en ellos, ni por su calidad sino porque en las redes sociales les sigue mucha gente y son una fuente de dinero. Ya veremos qué pasa con todo ello, pasado el tiempo… ¿papel mojado?

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué la poesía es un arma cargada de futuro?

    Siempre necesitamos oír la voz del poeta antes de despedirnos, por eso hoy vamos a ver y a oír a Javier Gil leyendo en el poema que os copio a continuación:

    EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE TU PRESENCIA

    Me acabas de decir un ahora vengo.
    Haría falta una lluvia violenta para detenerte,
    casi nunca te gustó ir a comprar tabaco sola.
    Debería nevar sobre ti
    que vas sin jersey, sin el manto de mis manos.
    Desplomarse los semáforos aún tintados
    de las manifestaciones de ayer,
    los comerciantes, las niñas que sonríen a tu paso,
    aquellas mariposas y ese frío que detestas,
    eso haría falta.

    Afrodita, por momentos, se vuelve ridícula después de irte
    y aprovecho para hacer la colada. 
    Deseando saber la respuesta
    cuando te pregunte: ¿Ya estás aquí?
    Mientras ordeno los cojines del sofá,
    las zapatillas errantes que circulan por el salón,
    celebraré conocerte y no pretender escaparme.

    Me asomo al balcón buscando tu complicidad,
    aquella que extraño en las tardes de colegio.
    No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera,
    ni un amor de verano a golpes de caricias,
    para luego ser la canción del olvido.
    El teléfono hace presencia en esta soledad breve.
    ¿Queda pan para los desayunos? 
    Compra también todos los contigo, los presente
    y una pizca de todavía. ¿Vienes ya? Sonríes.
    El perfume de tu pijama perdura,
    adolescencia empañada en mi escritorio,
    la vecina del quinto discute con otra mujer,
    los libros viejos que decoran la mesita de noche
    y el pupitre de tu mirada
    se dejan convencer durante esta ausencia
    de que lo coherente es imaginar
    los te quiero que nos decimos.

    Los minutos van pasando, finalmente llegas.
    ¿Todo bien por aquí? 
    Compartimos manta y cubro tu cuerpo con ella.
    Hubiera hecho falta un ejército de besos
    para no decirte la verdad.
    Y es que el tiempo, a veces, debería detenerse
    y proponernos dejar de fumar.

    Antes de marcharnos, podéis echar un vistazo al blog de Javier Gil y ver qué escribe y publica por ahí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.

     Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).

    Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía
    experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa
    (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.

    Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi
    segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.

    En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en
    leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.

    EL CAOS Y EL MIEDO

    Me asomo a la ventana:
    soy siempre el último que me acuesto,
    el último de la calle, el de mi casa.
    El caos es visible: los papeles
    sobre la mesa como un enfermo anestesiado,
    rayajeados, escritos con diferentes colores;
    montones de libros en el suelo.
    Todo está oscuro y miro la vida
    con los ojos de la noche.
    Y siento el miedo de no saber
    si con la luz del día siguiente
    yo mismo seré capaz de amanecer.


    – Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues
    entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero
    mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.

    MAR DE EGEO III

    la playa de erizos
    ha dibujado tu cadavérica
    silueta… un golpe de estado
    del mar… te ha borrado
    la arena

    – Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado.
    Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.

    ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente
    despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.

    Marchita su belleza en esquinas oscuras,
    su cuerpo corrompido de gusanos de noche,
    asediado de heridas, temblores y tumores
    ya no quiere vivir, desnudo y desterrado
    se aleja de los suyos. Agobiado de grietas
    es difícil mirarse en el espejo
    y ver una carroña sin forma ni esplendor,
    pergamino sonoro su piel en de profundis,
    la cicatriz de la barbarie iluminada.
    Imposible salvarse de esta guerra
    nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas,
    poniendo contrafuertes a su cuello,
    sus vidrieras borrosas de luz ronca,
    un nido de serpientes reptando por su nuca.
    ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,
    de vender su hermosura a tener que comprarla,
    de ser incendio a estar petrificado,
    rebosante de vida a sentirse cadáver?
    Se sienta en la muralla del recinto,
    antes fortificado y defendido,
    esconde los juguetes venenosos,
    acaricia la miel de las ventanas
    y mirando la torre enmudecida,
    la gran plaza vacía, espera al enemigo,
    ya perdida la llave del deseo,
    que regrese de noche y fusile a traición
    su sangre sulfurada de metralla roída.

    – In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.

    Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Crónica del II recital poético trilingüe Poémame en el Raval de Barcelona

    Crónica del II recital poético trilingüe Poémame en el Raval de Barcelona

    13 de diciembre 2018, 20h. Café de las Delicies, Rambla del Raval 47, Barcelona.

    Tras el éxito del recital piloto en enero y el primero de la nueva serie ‘Poémame en el Raval’ en octubre, asistimos al segundo recital y último del año 2018. Este recital contó con la asistencia de medio centenar de personas y tuvimos como novedad la presentación en la sección de micrófono abierto de una representación del grupo poético angloparlante Poets Abroad.

    El II recital poético trilingüe ‘Poémame en el Raval’ contó con la presencia de:

    Albert Planelles Vellvé CATALÀ. Poeta que ya fue entrevistado en nuestra revista en la sección ‘13 preguntas y un poeta…» el pasado 14 de marzo. Planelles nos leyó versos de su nuevo poemario Raig, publicado por Témenos editorial. Nos avanzó que en enero saldrá publicado un nuevo dietario y otro poemario para la primavera.

    Rafa Aranda CASTELLANO. Poeta que también fue entrevistado en nuestra revista en la sección ‘13 preguntas y un poeta...» el pasado 18 de abril. Nos avanzó que tiene un nuevo poemario que saldrá a la luz en la primavera del año 2019.

    Michael Bunn ENGLISH. Poeta que ha publicado diversos relatos breves y no se ha decidido a publicar su poesía rica en matices y llena de humor. Fue editor adjunto del diario Catalonia Today.

    Posteriormente, en la sesión de micro abierto contamos directamente desde Dublín con Frances Browner de Poets Abroad y otros miembros del mismo grupo residentes en Barcelona: Dick Edelstein y José L. Regojo. Tras ellos tuvimos el placer de escuchar a una serie de nuevos e interesantes poetas que participaron en el micro abierto y que se propusieron volver en febrero cuando celebremos el tercer recital.

    Finalmente, los organizadores del acto, Dick Edelstein y José L. Regojo nos avanzaron algunos de los poetas que vendrán en el recital de febrero y en el de abril.

    Como es habitual en estos recitales, el dinero recaudado en la caja de solidaridad (68€) entre los asistentes se dedicó a la defensa letrada del español condenado a muerte en los EEUU, Pablo Ibar, coincidiendo con el juicio que se está celebrando estos días en Florida. 

    En los dos anteriores recitales (50€ y 30€) se dedicó al área de personas refugiadas y migrantes de la Fundación BarcelonActua.

    Sobre Pablo Ibar

    El 4 de febrero de 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló el juicio en el que Pablo Ibar fue condenado a muerte en el año 2000 porque no tuvo una defensa letrada eficaz. Por ello fue condenado a muerte con pruebas “escasas” y “débiles“. El Tribunal Supremo ordenó que se repitiera el juicio. Por ello es esencial garantizarle una defensa letrada eficaz en el nuevo juicio, que se está realizando en estos momentos. Del 1.300.000$ que cuesta su defensa, ya se ha recaudado el 84% a base de microdonaciones. Te pedimos que participes en esta campaña de crowdfunding. Si quieres saber más.

  • 13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.

    Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El poeta mallorquín Llorenç Vidal

    Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca /  Al algarrobo de Sa Barraca’

    Garrover ample,
    fores nostro refugi
    durant sa guerra.

    Algarrobo amplio
    fuiste nuestro refugio
    mientras la guerra.

    A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i  Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.

    En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:

    -Diguès: ¿Què cerques
    en aquesta nit màgica?
    -Estels i boires…

    -Dime: ¿Qué buscas
    en esta noche mágica?
    -Nubes y estrellas…

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:

    Soy un poeta menor
    de una literatura minoritaria.
    Me atrae el fuego del día,
    la magia de la palabra
    y los ensueños ocultos
    en los rincones del alma…

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:

    Anacoreta
    de Santa Poesía,
    rezo y contemplo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:

    Simple y austero,
    escritor de poemas,
    introvertido…

    Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. Por eso os dejamos la poesía de Llorenç Vidal y un e-book del mismo poeta de regalo.

  • 13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    A través de la sección Slam de la web de Poémame supe de la edición del poemario Mirlo Blanco, recuerdo azul (Ed. Camelot, 2018) de Soraya Benítez. Éste llega después de Mi mejor abril (Ediciones Mouse, 2018), su primer poemario, fruto de un blog homónimo donde Soraya escribe, según sus propias palabras, «para no perder el sur. Una suma de poemas que resta dolor, nostalgia y soledad, plasmando las inquietudes que hacen temblar a la primavera y al corazón. Un paracaídas fabricado con versos."

    Soraya Benítez es una diplomada en Magisterio de Educación Física y licenciada en Psicopedagogía apasionada de los libros, de los viajes, de la naturaleza, de la música, de la actividad física, de la comida… De todo lo que da un soplo de vida y te hace respirar. Tiene una novela a punto de ser publicada y otra en proceso de ebullición.

    Antes de empezar la entrevista, vamos a escucharla recitar uno de sus poemas, “Si quieres que te olvide”

    Este poema pertenece a Mi mejor abril. Es uno de sus poemas preferidos, porque «se suele hablar mucho del olvido, pero poco de las ganas reales de olvidar. Cuesta olvidar, claro que cuesta, aunque hay ocasiones en las que se hace más difícil porque, lo reconozcamos o no, no queremos hacerlo

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay mucho que contar, mi biografía se va haciendo más sencilla y austera conforme pasa el tiempo. Nací en Córdoba, en el verano que inauguró la década de los ochenta y, actualmente, resido en Gijón. Entre lo uno y lo otro, he vivido. Se podría decir que, en ese recorrido por los años, la literatura ha sido una compañera inseparable, en forma de lectura o de folio en blanco a la espera de que volcara en él mis inquietudes, mis temores, mis preguntas.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron? 

    Mis primeros encuentros con la poesía fueron triviales o, al menos, así los recuerdo. No me acerqué yo a ella sino ella a mí, en forma de obligación escolar. Conocí a Juan Ramón Jiménez, a Bécquer o a Antonio Machado, entre otros. 

    Muchos años después, volvió a acercarse a mí, no ya como obligación sino a través del amor. Llegó Neruda, Pedro Salinas, Lorca, Cernuda… A partir de ese momento, no he dejado de ser yo la que acuda en su búsqueda, como terapia, respuesta y sosiego. 

    Aparte de los ya nombrados, supongo que cualquier autora o autor que caiga en mis manos, deja algo suyo en mí, aunque siempre recaigo en la lectura de Cristina Peri Rossi, Ángel González, Felipe Benítez Reyes, Fernando Pessoa o Anne Sexton.

    Mirlo blanco, recuerdo azul, de Soraya Benítez (Ed. Camelot, 2018).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía habla de mí y de todo aquello que me emociona. No sabría definirla, pero sí tengo claro lo que me gustaría conseguir con ella: me encantaría que aquello que cuento en mis poemas, no fuera solo mío, que pudiera servir a otros para sentirse identificados, acompañados y entendidos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que debería evolucionar en su escritura. Decir que se mantiene inalterable sería como afirmar que no se ha visto salpicada e influida por los acontecimientos que ha ido viviendo, las personas que ha ido conociendo, las lecturas que han pasado por sus ojos… Creo que todo eso actúa sobre nuestra manera de ver las cosas y, por supuesto, repercute en nuestro estilo y nuestro lenguaje poético. El mío ha ido cambiando a lo largo de los años, quiero pensar que progresando, gracias a no decaer en el hábito de la lectura y a la búsqueda constante de mejora, siendo autodidacta.

    Al final  del puente de Brooklyn

    El sol se abre paso entre gigantes
    que me acechan, desde lejos, cuando avanzo lentamente, como pez serpenteante
    por las aguas del East River.
    Amanece y tengo sueño.
    Me adormecen los gruñidos de madera,
    de pisadas más precoces que las mías
    con el rumbo de memoria aprendido
    en la planta de sus pies.

    Tiemblan los brazos de acero cuando bosteza la brisa, soplo marmóreo que vaga
    a mi alrededor.

    Sin duda, Lorca también temblaría sobre esta lengua inagotable.
    ¿Qué encontraré al final,
    cuando llegue?

    ¿Quién más habrá?

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    A veces, hago un esfuerzo para dar por concluida la corrección de un poema. Siempre encuentro una expresión o una palabra que defina mejor lo que quiero contar. Me resulta indispensable tener a mano un diccionario y suelo recitar en voz baja el poema, buscando una melodía que me guste, el ritmo adecuado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Hice referencia a ello anteriormente, creo que no hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector, esa especie de reflejo. Al final, es como un guiño, te sientes  acompañada o entendida por otra persona, allá donde esté. Esa empatía es fantástica. 

    Mi mejor abril, de Soraya Benítez (Ed. Mouse, 2018)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Prácticamente, no he participado en ellas, aunque no me desagradan. Son otra forma más de expresión y comunicación. La voz del poeta, sus gestos, su forma de recitar… enriquecen el poema. Otras formas más teatrales como las Poetry Slam, también me parecen estimulantes y necesarias. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece estupendo. No deja de ser una adaptación a la era tecnológica que vivimos. Es normal que se adapten los medios y las técnicas utilizadas para hablar sobre poesía, para escribirla, para leerla. Puede que haya a quien le guste que la poesía sea un género incomprendido, para una minoría privilegiada, sin embargo, con Internet se rompen muchas barreras y el deseo de unos pocos poco importa.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay muchos que me han gustado mucho, pero… si tuviera que recomendar uno, diría Advertencia, de Felipe Benítez Reyes. No tiene desperdicio y lo interpreto, desgastando la ironía que subyace en la poesía de Felipe. 

    Advertencia (recitado por el propio poeta)

    Si alguna vez sufres -y lo harás-
    por alguien que te amó y que te abandona,
    no le guardes rencor ni le perdones:
    deforma su memoria el rencoroso
    y en amor el perdón es sólo una palabra
    que no se aviene nunca a un sentimiento.
    Soporta tu dolor en soledad,
    porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
    está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
    no apostando sólo por el amor que te entregaba
    su esplendor inocente, sus intocados mundos.

    Así que cuando sufras -y lo harás-
    por alguien que te amó, procura siempre
    acusarte a ti mismo de su olvido
    porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
    Y aprende que la vida tiene un precio
    que no puedes pagar continuamente.
    Y aprende dignidad en tu derrota,
    agradeciendo a quien te quiso
    el regalo fugaz de su hermosura.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me pone nerviosa leer solo un libro. Necesito tener empezados cinco, seis, siete… a la vez. Y así, pasa, que tardo la vida para acabarlos. Actualmente, estoy haciendo más hincapié en Dime quién soy, de Julia Navarro, una novela maravillosa.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No soy quien para dar consejos a nadie. Al fin y al cabo, los consejos son maneras de contar nuestra experiencia, para que sirva de referencia o punto de apoyo y no de dogma. Y mi experiencia en el mundo de la poesía no es tan dilatada. Eso sí, considero fundamental leer mucho y escribir mucho. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con ojos de escritora novata, desconozco el mundo editorial como para opinar con datos y argumentos bien formados. No obstante, me da la impresión de que una editorial es más empresa que nunca y busca beneficio, por encima de todo. 

    Noviembre, última forma de amar

    Noviembre, enfrías las manos dejando lágrimas sobre las hojas de los árboles que han llorado esta mañana.

    Suspiras y cortas los labios,
    agrietas la cara, instauras desorden
    en cada peinado, asustas ventanas
    y alzas el vuelo de las servilletas
    que llevan escritos mis últimos versos.

    Noviembre, roba domingos,
    piel de otoño que llena la nada de niebla, tardes de marco plomizo.
    Al otro lado, se oye el eco de un recuerdo que, todavía, no he tenido.

    Cómo va a cantar el mirlo en otoño…

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No me ha preguntado nada acerca de nuestro parnaso, nuestro bar de letras de Poémame, como lo bautizamos desde un principio, @Pequenho_Ze y yo. Creo que es mucho más que una plataforma literaria virtual para los apasionados de la poesía. Escaparate, verbena, palestra… y, sobre todo, punto de encuentro donde, a veces, es posible que surja la magia.

    Ahora, antes de acabar toca el regalo a nuestros lectores. Si os ha gustado la poesía de Soraya no podéis dejar de visitar su blog Mi mejor abril.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    Hilario Barrero nació en Toledo en 1946, Profesor Emérito de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), tiene una larga y productiva trayectoria que infunde mucho respeto. No os vamos a abrumar con una larga lista, solo vamos a señalar aquellas publicaciones de los últimos diez años:

    • PoesíaAgua y Humo (2010), Libro de familia (2011), Educación nocturna (2017), Blending (2018).
    • NarrativaUn cierto olor a azufre (2009). Dirección Brooklyn (2009), Brooklyn en blanco y negro (2011), Nueva York a diario (Impronta, 2013), Diarios 2012-2013 (La isla de Siltolá, 2015).
    • TraducciónDelicias y sombras, de Ted Kooser (2009), El amante de Italia, de Henry James (2009), Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés (2011), La esperanza es una cosa con alas, de Emily Dickinson (2017); Luces y sombras y otros poemas de Nueva York, de Sara Teasdale (2018); A quien pueda interesar Antología bilingüe (2018).

    A lo anterior podríamos también añadir los textos suyos presentes en numerosas compilaciones y antologías.

    A su faceta de escritor, hemos de añadirle la de pintor, fotógrafo y editor de “Cuadernos de Humo” que es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York), por la que han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    Antes de empezar con las preguntas, vamos a leer su poema titulado ‘Pregunta‘:

    Pregunta

    En la mañana
    la luz hablaba a gritos,
    la sombra muda.En el atardecer
    el miedo a reflejarse
    sin saber
    si es la sombra del cuerpo
    la que quema
    o es el fuego del alma
    que se extingue.

    Ya con la oscuridad te haces la pregunta
    que no tiene respuesta:
    ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada?

    Noche clara del cuerpo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde 1978 vivo en Nueva York. Enseñé español en la Universidad de Princeton. En paralelo a mi labor académica, he escrito varios libros intentando conjugar diversos géneros: poesía, traducción y colaboro habitualmente en revistas literarias como Clarín, Hélice, Poesía española, Turia y en periódicos como Abc. Edito Cuadernos de Humo.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño Campoamor, Gabriel y Galán; siempre, los clásicos; en la universidad la Generación del 27, especialmente Cernuda, Salinas y Guillén. Y Brines. Y más tarde la poesía americana.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Un poema más que un arma para el futuro es una navaja del pasado, una mano abierta para el presente y una eternidad basada en el instante de un amor para el futuro. Estoy en deuda con Góngora al que siempre hay que volver, con Quevedo, con Aldana, con la poesía contemporánea en inglés (Auden, Ginsberg, O’Hara, Schuyler, Frost…). Toda buena poesía, toda poesía seria debe tener algo de maldición y algo de misterioso. Todo poema, como la vida, debe ser en cierto modo, oscuro y maldito. La oscuridad le da al poema una distancia y le hace minoritario e inalcanzable: un coto privado de belleza, sólo reservado a un grupo minoritario y privilegiado. Leer un poema debe ser un acto de reflexión, una comunicación con lo espiritual, un ritual, un sacrificio, un ejercicio de la mente y el corazón. Una comunión entre el poeta, el oficiante, y el lector.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    El hombre cambia, el estilo queda. Puede cambiar el tono, la estructura, el léxico, la forma del poema, pero si uno es un poeta con “personalidad” se le debe reconocer. Igual que se reconoce al Greco, a Velázquez, a Picasso o a Brahms, Beethoven o Arvo Part.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El poema está terminado cuando el lector lo hace suyo. Yo tardo mucho en escribir un poema. Cuando lo termino lo dejo en el cajón que descanse. Y suelo corregir poco. Si hay que corregir, es mejor olvidarlo. “No la toquéis ya más / que así es la rosa…”

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Iluminar la soledad, llenar un vacío, dar muerte a la muerte, encender una vida… Dar a la palabra el “otro” significado, el que nadie ha usado, el que solo conocen los poetas.

    Código

    Para ellos,
    eres el nombre
    que te dieron
    dentro de su legalidad:
    un signo solamente.
    Tu otro nombre,
    el elegido en la noche
    de la boca de lobo,
    es solo mío.
    Un sonido animal.
    Y así te escucho.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Como vivo en USA solo voy a lecturas cuando presento algún libro en España. A veces me invitan comunidades hispanas de aquí o universidades a dar lecturas y siempre es una grata experiencia.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay compañeros que piensan que estar en la red no es cosa de un escritor. A mí me parece la octava maravilla. Yo tengo un blog “por hache o por be”, Facebook, Twitter, Instagram…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cualquier soneto de Quevedo, de Góngora, de Lope, de Aldana… Me gusta “Mi vaquerillo” de Gabriel y Galán. Mi madre nos dormía cantándonoslo.

    He dormido esta noche en el monte
    con el niño que cuida mis vacas.
    En el valle tendió para ambos
    el rapaz su raquítica manta
    ¡y se quiso quitar-¡pobrecito!-
    su blusilla y hacerme almohada!
    Una noche solemne de junio,
    una noche de junio muy clara…
    Los valles dormían,
    los búhos cantaban,
    sonaba un cencerro,
    rumiaban las vacas…
    y una luna de luz amorosa,
    presidiendo la atmósfera diáfana,
    inundaba los cielos tranquilos
    de dulzuras sedantes y cálidas.
    ¡Qué noches, qué noches!
    ¡Qué horas, qué auras!
    ¡Para hacerse de acero los cuerpos!
    ¡Para hacerse de oro las almas!
    Pero el niño ¡qué solo vivía!
    ¡Me daba una lástima
    recordar que en los campos desiertos
    tan solo pasaba
    las noches de junio
    rutilantes, medrosas, calladas,
    y las húmedas noches de octubre,
    cuando el aire menea las ramas,
    y las noches del turbio febrero,
    tan negras, tan bravas,
    con lobos y cárabos,
    con vientos y aguas!…
    ¡Recordar que dormido pudieran
    pisarlo las vacas,
    morderle en los labios
    horrendas tarántulas,
    matarlo los lobos,
    comerlo las águilas!…
    ¡Vaquerito mío!
    ¡Cuán amargo era el pan que te daba!
    Yo tenía un hijito pequeño
    -hijo de mi alma,
    que jamás te dejé si tu madre
    sobre ti no tendía sus alas!-
    y si un hombre duro
    le vendiera las cosas tan caras!…
    Pero ¿qué van a hablar mis amores,
    si el niñito que cuida mis vacas
    también tiene padres
    con tiernas entrañas?
    He pasado con él esta noche,
    y en las horas de más honda calma
    me habló la conciencia
    muy duras palabras…
    Y le dije que sí, que era horrible…,
    que llorándolo el alma ya estaba.
    El niño dormía
    cara al cielo con plácida calma;
    la luz de la luna
    puro beso de madre le daba,
    y el beso del padre
    se lo puso mi boca en su cara.
    Y le dije con voz de cariño
    cuando vi clarear la mañana:
    -¡Despierta, mi mozo,
    que ya viene el alba
    y hay que hacer una lumbre muy grande
    y un almuerzo muy rico… ¡Levanta!
    Tú te quedas luego
    guardando las vacas,
    y a la noche te vas y las dejas…
    ¡San Antonio bendito las guarda!…
    Y a tu madre a la noche le dices
    que vaya a mi casa,
    porque ya eres grande
    y te quiero aumentar la soldada…

    – Autor: José María Gabriel y Galán

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son dos: The Great Fires, de Jack Gilbert (un poeta que he traducido y que recomiendo) y open eye, open heart, de Ferlinghetti, que me parece un timo.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea a los clásicos, que no tenga prisa, que no se crea que es la divina pomada, que vaya a la universidad, si puede, que piense que un poema es un universo, un mundo, una obra maestra y que como tal necesita tiempo, espacio, fondo, forma, ritmo, musicalidad, metáforas, encabalgamientos… Que el adjetivo que no da vida, mata. Que menos es más, que cada palabra es un diamante, que no la gasten…

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Floreciente y saludable. Siempre se ha publicado mucho y siempre el tiempo ha cribado. De los cientos de poetas de hoy solo quedaran cinco o seis.

    Postdata

    Me arrimo a ti
    en una calle estrecha
    y dejo pasar la sombra
    que nos viene siguiendo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Posiblemente acerca de “Cuadernos de Humo”, qué tipo de música clásica me gusta y mi opinión sobre mi pintura.

    Algunas de esas preguntas las dejaremos para una próxima entrevista, ahora vamos a hacer un triple regalo a nuestros lectores:

    Ejemplo de obra pictórica

    Cuatro poemas

    Un poema

    En qué pozo se esconde, de qué montaña llega, de qué torrente nace, dónde queda escondido el metal de su aliento, en qué túnica de humo se bautiza, qué desnudez la suya, en qué tierra de nadie proclama su inocencia, si pura, qué sangre anima el fuego de su sexo, si es un cuerpo de guerrero bello e inaccesible qué bronce mal fraguado en la hoguera de Apolo le tizna con un virus de moho su torso amoratado, la belleza intocable de un mármol de lujuria, la rúbrica del óxido firmando su sentencia, una rosa agrietada en su esplendor de mayo por la ferocidad sin freno del olfato cobarde, dudando si llamarla con nombre de batalla o con signo de tregua, bautizada de almendra, con el velo nupcial apuntalado de hambrientas gaviotas, o dejar que su sombra se refleje en el hospicio fundiendo los aceros de la tarde, cuando ansías su lengua de muchacha te ofrece la amargura de su boca de fruta no madura, su saliva vinagre, agrios sus labios con bozales de espuma, cuando esperas en noches de tormenta que llueva en la ventana del poema te ofrece la sequía abacial de la cuaderna vía, sudario de la rima condenada, consonantes de polvo y de ceniza, cuando piensas en ella, cuando esperas su aroma de Tedeum triunfal te entona un deprofundis de silencios, encendida la lámpara del aceite esperas su llegada, virgen prudente y necia, beata del incienso que perfuma sus pechos, que llegue cuando quiera, que juegue con tu pelo, que caliente tu boca, que te ayude, que desnude tus ojos, que te envuelva tus manos en tules congelados, que le dé al corazón una armadura de soldado vencido, en tu sien un disparo de pólvora nevada, siempre la incertidumbre de no saber si vuelve, si olvidó mi costumbre de acariciar sus muslos, siempre teniendo miedo de ser tan sólo un siervo que no le da placer a su látigo húmedo, perro que solo bebe de su lluvia oxidada de musgo, de ser tan sólo un hombre sin simiente para su corazón de madre, de ser una mujer para la ambigüedad de su mirada y ofrecerle un orgasmo en la falsa bandeja de mi voz de castrato para su colección de autógrafos sin nombre, y siempre la amargura, la duda, el desaliento de que no me conozca, que me ignore, que no vuelva jamás y si me deja ¿cómo vivir sin el sonido de su voz, sentir sin el cuchillo de su aliento, respirar sin el aroma de su muerte?

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y tenemos otro regalo para los que resisten. Si queréis el PDF del Cuaderno de Humo nro. 23 que saldrá el 7 de diciembre, pedidlo como comentario a este artículo y os lo haremos llegar de alguna manera.

    Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    La Biblioteca Nacional de España y el poeta José Hierro

    En una entrada anterior mencionábamos a la Biblioteca Nacional de España a cuenta del III Día de las escritoras. Pues bien, esta semana hará dos meses desde que la Biblioteca Nacional recibiera el archivo personal y la biblioteca del poeta José Hierro (1922-2002), Premio Cervantes de 1998 como donativo de parte de sus herederos: su viuda, sus hijos y sus nietas.

    Toda la donación comprende más de 3.500 documentos de distinta naturaleza entre los que se encuentran más de 600 manuscritos, destacando el de su novela inédita La vida es el fin, así como una variada correspondencia del poeta y más de 700 recortes de sus artículos y críticas artísticas.

    La BNE también nos informa que además, incluye su biblioteca personal, compuesta por alrededor de 2.000 ejemplares que recopilan ediciones de sus poemarios, sus obras de referencia y libros de algunos de sus amigos, como una copia dedicada de la obra de Vicente Aleixandre La destrucción o el amor.

    José Hierro fue un poeta que nació en Madrid y pasó su juventud en Santander, donde cursó estudios de perito industrial, interrumpidos en 1936 por la Guerra Civil. Al final de la guerra fue encarcelado hasta 1944. Tras dos años en Valencia, donde participa en las tertulias del café El Gato Negro, regresó a Santander, y comenzó a trabajar como crítico de arte en el diario Alerta, labor que continuará ejerciendo en otros medios de comunicación como Radio Nacional de España y el diario Arriba.

    Evocación

    Hoy sé que los quebrados son olivos
    cercados en el área de la escuela.
    Hoy sé que llevan remo y blanca vela
    los amados balandros adjetivos.

    Hoy sé que aquellos tiempos están vivos,
    que cada asignatura es centinela
    que vigila un recuerdo y lo revela
    con gesto y con presencia redivivos.

    Me encontré solitario, inerte, ciego,
    sin risueño pasado, sin el juego
    alegre entre los vientos del verano,

    y yo busqué en los álamos mi vida
    y al no encontrarla la creí perdida,
    y estaba aquí, al alcance de la mano.
    (De Prehistoria literaria, 1939)

    Tal y como nos hace ver el comunicado de la BNE, Hierro dirigió las publicaciones de la Cámara de Comercio y de la Cámara Sindical Agraria hasta 1952, año en el que se instaló definitivamente en Madrid, fundó la revista Proel y reanudó su carrera de escritor. Trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en la Editora Nacional. Además, colaboró en las revistas poéticas Corcel, Espadaña, Garcilaso, Juventud creadora, Poesía de España y Poesía Española, entre otras.

    José Hierro fue un trabajador lento y minucioso, tenía la superstición de no poder escribir en su propia casa, por lo que numerosos cafés de Madrid fueron testigos directos de la creación de su obra. La trayectoria poética de José Hierro fue laureada con hasta quince premios, llegando a recibir dos veces el Premio Nacional de Poesía (1953 y 1999) y en tres ocasiones el Premio de la Crítica (1958, 1965 y 1998). En 1981 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1998 recibió el Premio Cervantes, máximo galardón de la literatura en lengua española.

    Las nubes

    Inútilmente interrogas.
    Tus ojos miran al cielo.
    Buscas, mirando a las nubes,
    huellas que se llevó el viento.

    Buscas las manos calientes,
    los rostros de los que fueron,
    el círculo donde yerran
    tocando sus instrumentos.

    Nubes que eran ritmo, canto
    sin final y sin comienzo,
    campanas de espumas pálidas
    volteando su secreto,

    palmas de mármol, criaturas
    girando al compás del tiempo,
    imitándole a la vida
    su perpetuo movimiento.

    Inútilmente interrogas
    desde tus párpados ciegos.
    ¿Qué haces mirando a las nubes,
    José Hierro?

    (De Cuanto sé de mí, 1957-1959)

    Según los críticos, Hierro pertenece a la poesía desarraigada de la generación de posguerra, sus primeros versos aparecieron en distintas publicaciones del frente republicano. Su paso por la cárcel marcó de forma indeleble su poesía y cuando reapareció en los años cuarenta con dos libros casi simultáneos, lo hizo urgido por un amargo poso autobiográfico, que dota a su poesía de una madurez poco frecuente en poetas jóvenes. Así, en 1947 se publicaron Tierra sin nosotros y Alegría. Este último poemario le otorgó el Premio Adonais.

    Otras obras del autor son: Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42(1953), Cuanto sé de mí (1957), Libro de las alucinaciones (1964), Agenda (1991), Emblemas neurorradiológicos (1995) y, a finales de los años noventa, Cuaderno de Nueva York (1998), considerada esta última una obra maestra contemporánea.

    Como señala la BNE en el comunicado que hemos adaptado, el gesto de la familia de José Hierro permitirá conservar todo su legado y difundirlo, favoreciendo la investigación de la poesía de la generación de la posguerra.

    En son de despedida

    No vine sólo por decirte
    (aunque también) que no volveré nunca,
    y que nunca podré olvidarte.

    Emprendo la tarea
    (imposible, si es que algo hay imposible)
    de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
    aquellas fábulas y hechizos
    que gracias a ti fueron realidad.

    Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
    y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
    seguro
    dónde estaba el principio y dónde el fin).

    Estoy cansado, muy cansado.
    Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
    “Soy viejo porque tengo más de setenta años,
    que es mucha edad para un español”.
    (Sin comentarios).

             He vivido días radiantes
    gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían
    cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.

    Fue un tercer grado carcelario:
    regresas a la cárcel por la noche,
    por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre.
    Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
    arrebatarme tanta felicidad.

    Yo no he venido ―te lo dije―
    para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos,
    y eso que yo soñaba ser todo para ti
    como tú lo eres todo para mí.
    ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!

    No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas).
    Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
    la última margarita en “Santa Fe”,
    rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
    en la que ya no queda nada que fue mío.
    Desisto de adentrarme en su recinto,
    no tengo fuerzas para celebrar
    la melancólica liturgia de la separación
    Sólo deseo ya dormir, dormir,
    tal vez soñar…

    (De Cuaderno de Nueva York, 1998)