Poemas

  • ¿Viajamos a Pessoa? (III)

    ¿Viajamos a Pessoa? (III)

    ¿Viajamos a Pessoa? (I)

    ¿Viajamos a Pessoa? (II)

    Y así he llegado a mi vigésimo octavo cumpleaños sin haber hecho nada en la vida: nada en la vida, nada en las letras o en mi propia individualidad. Hasta el día de hoy, he probado el fracaso hasta sus últimas consecuencias. Ah, ¿hasta cuándo tendré que seguir probándolo?

    Lo habíamos notado: Pessoa tenía el fracaso adherido al paladar. Así lo demuestran estas frases de su diario, el 13 de junio de 1916, cuando cumplía veintiocho años. Ya había nacido Orpheus, su orgullo, su revista, la que trajo revuelo y escándalo y crítica y burla y… fugacidad, porque no olvidemos que solo se publicaron dos números y el intento del tercero fue fallido. Cuando escribe esa nota en el diario, acababa de suicidarse poco tiempo atrás su mejor amigo, Sá-Carneiro. Planificaba futuras ediciones de obras que no verían la luz sino póstumamente. Comenzaba a flirtear con la astrología y tenía la rutina diaria escrita en las calles de la Baixa, de oficina en oficina, de taberna en taberna. ¿Y el amor, dónde quedaba? 

    No veremos en su imagen al típico poeta enamorado que despliega sus versos para hablar de pasión. De hecho, solo se le conoce la relación que mantuvo con Ophélia Queiroz, desde finales de 1919 a finales del 20 y nueve años después, en el verano de 1929, para durar solo unos meses. Fue un intercambio de cartas amorosas donde prima lo extravagante de sus formas. Me habría gustado tener acceso a las que escribió ella. De solo un vistazo a las firmadas por Fernando, me queda en los ojos un mundo de horarios y frases empalagosas que suenan ridículas en un hombre tan serio. Él lo sabía. De ahí el poema de Álvaro de Campos:

    Todas las cartas de amor son 

    ridículas.

    No serían cartas de amor si no fuesen 

    ridículas.

    También en mi tiempo escribí cartas de amor,

    como las demás, 

    ridículas.

    Las cartas de amor, si hay amor,

    tienen que ser 

    ridículas.

    Pero, al final,

    solo las criaturas que nunca escribieron

    cartas de amor

    son las que son

    ridículas.

    No sabemos por qué dejó a Álvaro de Campos ser protagonista de parte de la correspondencia con Ophélia. Así de complejo resultaba el poeta. Y cómo me gusta una frase de la carta que escribiera el 28 de mayo de 1920: El Destino es como una persona y deja de molestarnos si mostramos que no nos importa lo que nos haga.

    Para los románticos (o los cotillas) diré que la relación no llegó a más, según las fuentes, porque el poeta no quiso. Los motivos verdaderos no los sé. Parece que la escritura copaba su existencia, era su savia, pero también su obsesión. Por encima de todo, hasta de sí mismo. Y puede que, también, algún fragmento de una de sus cartas, nos aclare un poco más: “La mayoría de la gente […] considera que aún ama porque contrajo el hábito de sentir que ama. Si así no fuera, no habría gente feliz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque ni pueden creer que el amor dure, ni cuando lo sienten acabado, se engañan confundiéndolo con la estima o la gratitud que él dejó”. ¿Pertenecería él a ese grupo de criaturas superiores?

    A lo largo de esos años y siguientes, participará en distintas revistas: Portugal futurista, Athena, Contemporânea, Presença… y no dejará de escribir, nunca, ni silenciará todas las voces que habitan su persona; tampoco buscará reconocimiento o fama, no era ambicioso ni codiciaba riquezas. Cuanto más lo estudio, más incógnitas surgen entorno a su silueta sombría. ¿Qué esperaba de una vida que no espera nada?

    A los veinte años yo creía en mi destino funesto, hoy conozco mi destino banal. 

    Un corazón latiendo en la literatura. Un espejismo de persona en la vida real. Puso en la boca de otros, inventados para esconderlo a él, las palabras que a diario se callaba un Pessoa reservado. 

    Hice de mí lo que no supe,

    y lo que podía haber hecho de mí no lo hice.

    Vestí un disfraz equivocado.

    De primeras me tomaron por quien no era y no lo desmentí, 

    y me perdí.

    Cuando quise quitarme la máscara

    la tenía pegada a la cara.

    Cuando me la quité y me vi en el espejo

    ya había envejecido.

    Estaba borracho, ya ni sabía llevar el disfraz que no me 

    había quitado.

    No he hablado de la bonita guia que escribió sobre la ciudad de Lisboa, ni de que su ingenio heterónimo llegó a tener nombre de mujer. Tampoco de sus manías (como escribir de pie, apoyado en una cómoda) o sus adicciones (fumaba muchísimo, a la par que bebía). Tendríamos por delante muchos viajes a Pessoa, estudiando a todos los seres que inventó y ni por esas lograríamos sabernos al poeta. ¿Cómo fueron sus últimos años de vida? ¿Cuál fue la causa de su fallecimiento? ¿Qué quedó de él entre nosotros? Intentaremos descubrirlo en el próximo y último artículo.


    Lecturas consultadas:

    • Fernando Pessoa (traducción de Alejandro García, 2016). Cartas a Ophélia. Libros del zorro rojo.
    • Fernando Pessoa (traducción de Martín López-Vega, 2015). Un disfraz equivocado. Nórdica Libros.
    • Fernando Pessoa (traducción de Juan José Álvarez Galán, 2008). Diarios. Gadir editorial S.L.
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2013 ). Un corazón de nadie. Antología poética (1913-1935). Galaxia Gutenbert.
    • García Martín, José Luis (2002). Fernando Pessoa, sociedad ilimitada. Llibros del pexe.
  • 3 poemas de Ann Christine Tabaka, poeta estadounidense.

    3 poemas de Ann Christine Tabaka, poeta estadounidense.

    Ann Christine Tabaka es una poeta y escritora estadounidense con residencia en Delaware. Su obra poética ha sido premiada en varias ocasiones  y sus poemas han sido publicados en diversas revistas literarias y antologías internacionales. En 2017 fue nominada para el Premio Pushcart de Poesía. Obtuvo el premio Spillwords Press 2020 Publicación del Año (Poética). Es autora de 10  poemarios.  Recientemente ha sido publicada en varias antologías de micro-ficción y de narrativa breve (cuentos). Su trabajo literario ha sido publicado recientemente en: The American Writers Review; The Phoenix; Burningword Literary Journal; Muddy River Poetry Review; The Write Connection; Ethos Literary Journal, North of Oxford, Pomona Valley Review, Page & Spine, West Texas Literary Review, The Hungry Chimera, Sheila-Na-Gig, Foliate Oak Review, The Stray Branch, The McKinley Review, Fourth & Sycamore.

    La inmortalidad está escrita en papel, no en las estrellas

    Mi alma es de papel.

    Mi sangre es tinta.

    Escribo las historias de mi corazón.

    El día se hace largo

    y la noche despierta

    los misterios de mi mente.

    La oscuridad llama,

    mi bolígrafo está listo,

    el cuaderno está sobre mis rodillas.

    El papel es mi salvación

    mientras las imágenes se despliegan sobre sus hojas.

    Página tras página

    el drama se profundiza,

    hasta que logra liberarse.

    Cada hoja blanca, se rasga y sale volando,

    como una paloma a la luz de la luna

    buscando una morada para descansar.

    Para legar mis palabras al universo,

    y así seguir viviendo cuando deje de existir.

    ¿De qué color es el viento?

    ¿De qué color es el viento?

    Azul, con olor a sal que viene del mar.

    Púrpura, como la lavanda que florece en el jardín.

    Verde, cuando los pinos adornan mi paseo por el bosque.

    Negro, como la noche se extiende por el cielo.

    Naranja, cuando el sol del atardecer se hunde en el horizonte.

    Oro, cuando cruje a través de los altos juncos.

    Rojo, cuando estás cerca de mí,

    Y me abrazas 

    El viento es el color de mis pensamientos,

    mientras baila detrás de mis ojos cerrados. 

    Procesión

    Junio, julio, agosto,

    el verano aquí y allá.

    Septiembre, octubre, noviembre,

    en la cúspide del invierno.

    Lluvia gélida de diciembre

    cae de un cielo color pizarra.

    Tocado por el frío del invierno,

    el ruiseñor canta

    su estribillo chillón.

    Un  trance profundo supera

    un mundo durmiente sepultado

    en un cristal luminoso.

    Enero, febrero,

    aguardan el regreso del calor.

    Ciclos de arrepentimiento

    aceleran la época de la creación.

    Marzo, Abril, Mayo

    ver más allá del deseo,

    para llevarnos a casa de nuevo.

    * Publicado por Raven Cage, Diciembre 2018

  • Cinco poemas de Patti Smith

    Cinco poemas de Patti Smith

    Cuando uno oye el nombre de Patti Smith, no puede evitar asociarlo con el mundo de la música, pero lo cierto es que puede ser considerada una artista tremendamente completa, puesto que aparte de la música, ha cultivado géneros como la pintura, la fotografía y la literatura. Hoy nos vamos a dar un pequeño paseo por ese lado suyo quizás menos conocido. Hoy nos adentramos un poquito en la poesía de Patti Smith.

    Nació en Chicago, en el año 1946, en el seno de una familia religiosa (su madre era testigo de Jehová), cosa que hizo que recibiera una educación basada en fundamentos religiosos; sin embargo, acabó por abandonar la religión, puesto que le parecía, y más teniendo en cuenta que Patti siempre fue una mujer de mente abierta, demasiado restrictiva y encorsetada.

    Patti Smith y Robert Mappelthorpe, en el Chelsea Hotel

    Se graduó en 1964, pero debido a dificultades económicas familiares, se puso a trabajar en una fábrica y, poco después, se mudó a Nueva York, donde conoció al que sería su amante, su pareja y su amigo hasta el momento de su muerte, Robert Mappelthorpe, fotógrafo con el que convivió una temporada en el mítico Chelsea Hotel. De hecho, las fotos de las portadas de sus discos fueron hechas por Mappelthorpe. Fue en el Chelsea Hotel donde también se produjo su acercamiento a la llamada Generación Beat, donde conoció los poemas de Ginsberg, que a su vez se convirtió también en uno de sus autores favoritos.

    Es a principios de los años 70 que se introduce en el panorama musical, escribiendo como periodista sobre rock en algunas revistas del género.

    Paralelamente, ya cultivaba su faceta literaria, ofreciendo lecturas públicas de sus poemas en el mítico barrio Greenwich Village, de Nueva York, en clubs y en alguna iglesia incluso, a la vez que, de manera esporádica, realizaba las funciones de redactora para publicaciones como Rolling Stones o Cream. De hecho, Patti no tenía intención de dedicarse a la música como cantante, le atraía más el tema de la escritura, y durante esa época se editaron sus primeros libros: Seventh Heaven, Useless Death (un poema largo publicado en capítulos) o Kodak. Sin embargo, su primer disco, Horses, no apareció hasta el año 1975, y fue el que la catapultó a la fama, aunque el año anterior ya hizo algunas actuaciones con la que entonces era su banda, la llamada Patti Smith Group.

    Centrándonos, pero, en su faceta literaria, diremos que Patti adora la poesía desde bien joven. «Escribimos porque no podemos limitarnos a vivir», afirma. La literatura, según ella misma afirma, ha sido siempre el eje principal en el que su vida se sostiene; de muy joven ya devoraba los libros de poesía, y se dice que se introdujo en este género gracias en parte a un libro de Rimbaud llamado Les Iluminations, que recoge diversos poemas del poeta francés; un libro que le trajo en parte cierta salvación, y marcó de algún modo sus letras, introduciendo elementos de la poesía francesa en las almas estadounidenses. De hecho, Rimbaud es un autor que la acompañó toda su vida y el que más la marcó.

    Manuscrito del poema Devotions, de Patti Smith

    No en vano hay numerosas influencias literarias en su música, como por ejemplo su disco Banga (2013), llamado así por el perro que aparece en la novela El Maestro y Margarita, de Mikhaïl Bulgàkov. O el personaje de Jo, de la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott, que le llama la atención por ser distinta a sus hermanas, por su sed ávida de literatura y su apariencia, menos femenina de lo que era habitual en la época en la que se centra la novela.

    Cabe destacar un momento importante en la trayectoria de Patti Smith que tuvo lugar durante su estancia en París, con su hermana, antes de instalarse en el Chelsea Hotel, a principios de los 70, y es que en una visita al cementerio de Père Lachaise, estuvo dos horas sentada frente a la tumba de Jim Morrison, y allí, afirma, tuvo una especie de revelación que le descubrió su ritmo e universo interior, y le marcó hacia dónde quería dirigirse. (Fuente: Jotdown Magazine).

    La producción literaria de Patti está constituida por más de una veintena de libros, de entre los que destaca Just kids, editado en el año 2010, donde relata la etapa, a modo de memorias, en la que convivió con Mappelthorpe.

    En su mayoría libros de poemas, sus libros también recogen, en algunos casos, relatos, dibujos e incluso pequeñas autobiografías, como sería el caso de Woolgathering, de la década de los 90, o Devotion, publicado en el 2017, o recopilaciones de letras (Patti Smith Complete, 1998).

    Son tantos los matices que engloba su poesía, que toda su obra constituye un universo propio e inmenso. En cierto modo, la poesía de Patti es luchadora, humana y justa, basándose en una realidad escrita que busca abrir los ojos y causar un golpe de efecto en el lector.

    Pero también cuenta con un lado fantástico. De joven, tuvo varias temporadas de enfermedad con altas fiebres, que le provocaban alucinaciones. Esto quedó, de algún modo, en su modo poético, junto con su desbordante imaginación, de manera que a veces sus poemas pueden verse como ensoñaciones oníricas, basadas en realidad.

    Transmite con gran maestría el dolor del mundo y la humanidad, marcada por hechos concretos que se expanden en el poema, tocando las emociones y provocando, en cierto modo, una reflexión íntima en el lector.

    […]

    Así es como

    vagamos por el campo helado

    descalzos y con las manos vacías

    apenas humanos.

    Sorteando un desierto

    que aún no conocemos;

    aquí es donde el tiempo se detiene

    y no tenemos adónde ir.

    Pero también se muestra su faceta más tierna. La poesía de Patti Smith es potente en cuanto a sentimiento y emoción se refiere, pasional e intensa, especialmente en los poemas que dedicó a su amigo Mappelthorpe:

    ¿Pero quién cantará de él?

    ¿Quién cantará su bienaventuranza?

    El ojo irreverente, la sonrisa radiante.

    Porque él, su propio mensajero, se ha ido.

    Ha saltado a través del cristal órfico

    para vagar eternamente

    en busca de la pefección.

    Sus tobillos azules tatuados con estrellas.

    Por otro lado, su poesía tiene el poder de ser vital, defiende la juventud como una actutid, no como una etapa de la vida; una postura, puesto que la juventud no tiene que ver con la edad, sino con el espíritu.

    Patti, fotografiada por Sara Kulwrich

    En sus poemas, se puede sentir la influencia de algunos de su autores favoritos, como el ya mencionado Rimbaud, quizás su influencia más notable y el autor que más la ha marcado, pero también Blake, Bolaño, Wilde o Parra entre muchos otros. Sus versos no escapan de esa etiqueta que suele caracterizar la poesía más ‘oscura’, el llamado malditismo, pero lo cierto es que su poesía, a pesar de parecer críptica y oscura, puede llegar a ser transparente y convertirse en una ventana a través de la cual, en ocasiones, podemos ver el lado más oscuro del mundo y la humanidad, en versos de gran belleza.

    Poesía marcada, también, en algunos casos por la muerte de personalidades influyentes para ella, e incluso amigos, como Janis Joplin con la que coincidió en el Chelsea Hotel, Jim Morrison, para ella inspirador y revelador, Frida Kahlo o Jimy Hendrix.

    […]

    Diario. Domingo. 8 de abril. 1973.

    Muere Picasso

    Abril es el mes más cruel etc. ¿Qué queda?

    Los husos de Brian Jones. El amigo Jim Morrison. La bandana

    de Jimy Hendrix. El ángel de la cinta de la frente. La guirnalda de Judie.

    El cuello almidonado de Baudelaire. El birrete

    esculpido de Voltaire. El yelmo de los cruzados como

    un templo en sí mismo. El bolso de viaje de Rimbaud. Su genuflexión

    artificial. Espacio surrealista. Cerebro de pájaro de Brancusi.

    Fragmento de Picasso riendo.

    En líneas generales, es una poesía descarnada y cruda, que no tiene tendencia a dar rodeos, sino que tiene un mensaje directo, con un lenguaje desnudo que deja al descubierto emociones y heridas, sentimientos y vida.

    Para terminar esta pequeña introducción a su poesía, os dejo cinco poemas de Patti. Espero que los disfrutéis y os abra la puerta, si no la conocéis, a su amplio universo poético. Hay mucho, muchísimo por descubrir y disfrutar.

    El muchacho que amaba a Miguel Ángel (A Robert Mappelthorpe)

    El muchacho que amaba a Miguel Ángel

    decían tenía el rostro de un Dios

    otros veían un demonio con sandalias de esparto

    y un zarcillo de vid enredado en los rizos

    venas fluían por su brazos de mármol que cantaban

    esculpiendo montañas como niebla cubriendo

    una grieta en el corazón y la áurea honda

    creaba de una manera que ni soñamos

    cuchilla que raspa el dorso del deseo

    músculo expuesto de un amor no cosechado

    somos el búfalo una raza moribunda

    remolcados en carros huesos augustos

    vergüenza un éxtasis que nadie puede poseer

    esclavos abrazados mientras clama la sapiencia

    volúmenes de nada escritos en piedra

    Al Dalai Lama

    Una pequeña súplica

    puede que no sea nada

    excepto la cáscara de un loto

    llenando de papel la distancia

    para la planta de tus pies

    una piel solitaria

    para levantar y transformarse

    en una gorra para acunar

    tu cabeza reverente

    un oído para oír

    el gran cuerno

    una zapatilla para montar

    los escalones del templo

    una piel solitaria

    desnudando este deseo

    que tus manos

    se llenen de nada

    que tu juguete

    se esparza por el cielo

    pequeños ramilletes amarillos

    explotando estrellas

    como sonrisas

    y la risa de una campana

    Mariposas

    No puedo caminar

    no puedo ver

    más allá de lo que está

    frente a mí

    me recuesto

    pero no lloro

    transportada en el espacio

    por las mariposas

    Sobre mi cama

    otro cielo

    con las alas que enviaste

    a mi vista

    todo el dolor se disuelve

    en otra luz

    transportada a través del tiempo

    por la mariposa

    Me llegó esta cancioncita

    como un pequeño regalo

    mientras me paré

    junto a la cama de Frida

    se las regalo

    con mucho

    amor

    Escrito en su visita a la casa de Frida Kalho

    Arte en el cielo

    Navegando por el terreno cubierto de plumas dejando caer frases como

    he estado en sitios peores

    he estado en mejores

    he andado por ahí…

    Y todo lo que deseas es una mano amiga

    que te saque del lodazal,

    de la belleza,

    que te levante…

    Dejo que las ventanas vuelen, sobre los ríos, el campo y la rama que se dobla.

    A lo largo de la orilla del río unas mujeres cogen agua; otras golpean las camisas de sus maridos con una piedra. Niños medio desnudos muerden frutas extrañas, delicadamente dulces, y cantan.

    Un día todos estaremos muertos.

    Pero los que se siguen moviendo

    rastreando y volviendo sobre sus pasos

    nunca morirán

    Se llamarán

    Rembrandt, Colón,

    Soñé que era una misionera

    Soñé que era una mercenaria

    Mi mochila era un corte de lino

    atado como un globo a un palo.

    Arriba las nubes se forman una y otra vez. Parecen -un embrión, un amigo que se ha ido y descansa horizontal. Sobre un gran brazo, compasivo como un resorte que recibiera la orden de alcanzar y agarrar ese bolso de lino y todo lo que lleva dentro, aunque sólo fuera el alma de una idea- el color del agua, el peso de una colina.

    Devociones. A Arthur Rimbaud

    Él era joven. Él era muy joven.

    Era demasiado maldito.

    Se emborrachó con la sangre de jóvenes muñecas.

    Con el poder de esas risas locas.

    Corriendo codo a codo

    con la visión de su propio demonio.

    Rápidamente penetró a las jóvenes muñecas.

    Clavó alfileres en inocentes cabezas.

    Su tristeza dorada producía una mala semilla.

    Ja ja. Fue el último en reírse.

    Cabellos rubios enredados con tu aliento vital.

    Hidrógeno blanco. Rimbaud.

    Salvador de los científicos olvidados: los alquimistas.

    La alquimia de la palabra.

    El poder de la palabra.

    Los disparos de los rayos del amor

    en las ceremonias obscenas

    no dejan marcas doradas de prueba.

    Detrás, Rimbaud,

    bendito Rimbaud herido Rimbaud

    ángel con mangas de cabello azul (NO) luz sin sombra.

    Rimbaud,

    ¿fue una piedra rodante

    perseguida como todos los profetas?

    Fue un joven demasiado maldito.

  • 3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    Georgina Ramírez, nació en Caracas Venezuela en el año 1972. Actualmente reside en Santiago de Chile. Creadora y directora del movimiento cultural LA PARADA POÉTICA. Sus poemas han sido publicados en las antologías poéticas: El Ojo Errante (Venezuela); La Mujer Rota (México); La voz de la ciudad (Venezuela); Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal (Venezuela); Arte Poética (Argentina); 102 Poetas Jamming (Venezuela); Cien mujeres contra la violencia de género (Venezuela); Aquel invierno que gritamos (España); La Mujer Rota (República Dominicana).Autora de: Piel de Durazno (plaquete de poesía) Taller Editorial El pez soluble; Lo que calla la noche, Ediciones del movimiento; Daño oculto, Oscar Todtmann editores.

    La guerra que no me contaron

    No es la guerra

    niño mío

    quien te borra

    Ese hueco en las entrañas

    no es la bala

    Caes

    con todas las preguntas

    en el rostro

    y todas tus mañanas

    cercenadas

    Es el hambre niño

    es el hambre quien te mata.

    Azores

    Esta isla que hoy habito

    tiene tu nombre

    llegué aquí de tanto naufragio

    contenido en el pecho

    primero fui sirena

    luego sal

    en mar también

    me convirtió tu partida

    un cuerpo

    vestido de ausencia

    de a poco

    el agua fue cesando

    y solo quedó este fragmento de tierra.

    Un poema llamado país

    No es solo partir

    y dejar el hambre en las esquinas

    Es escuchar en tu idioma

    palabras ajenas

    Explicar la miseria que te curte la piel

    y te inunda la mirada

    Defender la dignidad

    de las siete estrellas tatuadas

    Sí

    partir es partirse

    van pedazos de ti

    sin ti

    recorriendo caminos

    que no conducen

    Partes con el hambre de todos

    en la espalda

    y cada bocado duele

    por el que nada

    lleva a la boca

    y buscas algún sabor

    que llene tanto vacío

    Así se parte

    así nos partimos

    mientras vamos en trenes

    que nunca llegarán a casa.

    Estos poemas son inéditos.

  • Angélica Liddell

    Angélica Liddell

    Angélica González más conocida como Angélica Liddell (Figueras, 1966), es una escritora, directora de escena y actriz española que ha recibido numerosos premios entre los que destaca el Nacional de literatura dramática, El León de Plata de la Bienal de teatro de Venecia 2012 y el premio Leteo 2016. En 2017 ha sido nombrada Chevalier de l’Ordre des Arts des Letres por el Ministerio de Cultura de la República Francesa.

    En vez de disparar a alguien, escribo, es una fortuna ¿no?

    En el escenario puedo asesinar con total libertad

    y también puedo suicidarme un millón de veces.

    Para Liddell, arte y vida es escritura y biografía, la creación poética mantiene nexos a la vez evidentes y complejos.

    El dolor es el informe puro , la única representación posible del dolor es el informe puro. El resto es espectáculo.

    Belgrado canta lengua el misterio del cuerpo glorioso

    La violencia tan explícita de sus obras, adquiere una dimensión mitológica, porque ahonda en lo más profundo de la condición humana y nos lleva directamente a nuestras pulsiones más innombrables.

    “No quiero ser hermoso quiero ser el hombre más horrendo sobre la tierra, quiero ser el peor, quiero destruirlo todo.”

    Mateo en el matrimonio palavrakis

    “Por lo tanto si lo convencional en esta sociedad es el sexo liberado, la rebelión llegará desde las cumbres del amor, (soy esclava del señor), desde la poesía de la sombra y el delirio, no desde la prosa en la convención plana y sin artistas”

    El sacrificio como acto poético

    De su libro «Los Deseos en Amhertst», ediciones Trashumante, 2008.

    Intento hacer una soga con las trenzas 

    las arañas me observan desde las esquinas sucias

    desde lo alto,

    nunca me importo tener la casa sucia

    Ni el corazón sucio

    Ni mi vagina sucia

    me duchaba con lejía para no sufrir demasiado

    De su libro «La casa de la fuerza», ediciones la uÑa RoTa, Premio nacional de literatura dramática 2012

    Te haré invencible con mi derrota/Anfaegtelse

    “Por qué esa es la pregunta del dolor

    Por qué

    Por qué  nos cargaste de sufrimiento,

    Si no nos diste  fuerza para soportarlo

    Por qué

    Por qué arrancaré mi carne con mis propios dientes y seguiré amándote

    Por qué

    Por qué no me quitas la rebelión si te has decidido a seguir jodiéndome la vida

    A seguir dándome por el culo

    A seguir humillándome

    A seguir haciéndome daño

    A seguir mintiéndome

    A seguir engañándome

    Porqué no me quitas la rebelión

    Hazme sumisa

    Quítame la rebelión

    Por qué cojones no me quitas la rebelión

    Por qué la gente quiere ayudarme a ser feliz

    No necesito ayuda para ser feliz

    necesito que me dejes en paz

    necesito que te vayas a la mierda

    necesito que dejes de joderme la vida

    eso es lo que necesito para ser feliz

    no necesito ayuda para ser feliz

    necesito la respuesta de Dios

    necesito pelear con Dios necesito los puños de Dios.

    Te haré invencible con mi derrota

    De su  libro Una costilla sobre la mesa marzo 2018. Ediciones La uÑa RoTa S.L

    -Rompimiento de Gloria-

    1.

    Cuando nacemos somos antiguos

    En cuanto nos lavan perdemos antigüedad

    La siguiente necesidad de quedar mudo para siempre.

    Eso es la poesía.

    2.

    Ahora tenemos una costilla sobre la mesa y esta creencia en la prehistoria.

    Sigues recortado en cristal negro sobre la gran página policromada del mundo.

    3.

    No me preocupa que las cenizas tóxicas oscurezcan el sol, no me preocupa que la luz ceda ante la oscuridad, puedo caminar en dirección al volcán hasta que el calor me abrase, ese viaje de ida y vuelta entre la vida y los símbolos no es nada más que la búsqueda instintiva de la fe, la carga del conocimiento enfrentada a la mística de los prodigios. Bajo el símbolo subyace el inconsciente sometido al rigor visible de la liturgia, cuyo resultado es la revelación. El volcán sometido al rigor de la poesía. En la proximidad del volcán, es la proximidad de la muerte lo que transforma nuestras acciones más triviales en símbolos de una fuerza superior al humano. Los hechos más cercanos a nuestra muerte son aquellos que más fuerza simbólica cobran. De ahí la importancia del peligro. Despertarme, acostarme, los alimentos que mi cuerpo rechaza, las aceras, la taza de café, esta vida religiosa, sin necesidad de dogmas y sin perspectiva de salvación, todo adquiere la fuerza sobrehumana  de los símbolos a causa de una proximidad insuperable con el peligro y por supuesto, con el final. El símbolo es libertad pura. Por ejemplo, desde la ventana de mi hotel en Nápoles saco el brazo y señalo el Vesubio, podría correr sin parar hasta la falda de la montaña, libertad pura. No somos capaces de admitir la libertad. SI admitiéramos la libertad, tendríamos que admitir el derecho natural a preferir el Mal al Bien. Precisamente, la tragedia de la libertad consiste en esto,en que se puede elegir entre el Bien y el Mal. De algún modo, pues, debe suceder lo prohibido: el símbolo.

    4.

    Las cenizas escupidas por el volcán oscurecieron el sol.

    Salimos del hotel a caminar bajo ese bautismo de signos.

    Era como si te hubieras esparcido

    en millones de partículas, paleolítico.

    Lo más bello siempre está en el cielo.

    El mundo es una enorme piel cubierta de llagas.

    Los dementes mueren de noche y nos dejan solos.

    No podremos escribir el relato de nuestra propia muerte.

    ¿Eras tú el profeta?

  • 3 poemas de Khosiyat Rustamova, poeta uzbeka

    3 poemas de Khosiyat Rustamova, poeta uzbeka

    Khosiyat Rustamova nació en 1971 en la aldea de Olmos, en el distrito de Chust de la provincia de Namangan. Estudió en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de Uzbekistán (1988-1993) y en la Universidad de Literatura Superior (2001-2004). Desde 2015 es jefa de redacción del periódico El mundo del libro. Ha publicado La casa en el cielo (1997), Rescate (2003), El manto (2004), Un muro (2006), Agosto (2008), Ocupación (2011), 40:0 (2011) , Consolación (2005) y Nubes descontroladas (2019). Sus poemas se han traducido al turco, azerbayano, ruso, alemán, kasajo e inglés. Ha traducido al idioma uzbeko poemas de Marina Tsvetaeva, Eugene Eutushenko, Anna Akhmatova, Boris Pasternak, Rasmiye Sabir, Ramiz Rovshen, Nigar Refibeyli, Riza Khalil, Neguib Fazil Kisakurak y Khusnu Daglarja. Ha recibido algunas distinciones como la medalla Shukhrat – Fama (2004). Obtuvo el premio internacional de Azerbaiyán Mikail Mushfeek (2015). Es miembro de la Unión de Escritores de Uzbekistán.

    ¿Dónde estuviste en el curso de tantos años?

    ¿fue tu vida como un  sueño largo y terrible?

    ¿fue difícil para ti llamar 

    a mi puerta al menos una vez al pasar?

    ahora es arduo permanecer en este mundo,

    y mientras me visto y me preparo para irme,

    te quedas en algún lugar de mi vida

    como un anfitrión que sale a despedirme.

    ¡Me miras!

    ¿Quieres decirme algo?

    tu sombra está frente a mí,

    Luna, a pesar de que te esfuerzas,

    tu sombra se proyecta en mi ventana de todos modos.

    Esto pasa todos los días: antes del amanecer,

    antes de que se aproxime la brisa del alba,

    sin falta, el voluminoso rostro del

    toca todas las ventanas una por una.

    Los jardines comparten todo su amor

    con el mundo entero.

    La mancha del sol permanecerá

    en la ventana que limpié con esmero.

    ¿Te vas ahora?

    sería maravilloso que no lo hicieras.

    Si me dejas

    el mundo se colmará con mi dolor.

    Así que sería maravilloso que te quedaras,

    y hagas que el viento sople con fuerza en este mundo.

    Después de todo, ya está oscuro,

    los caminos están en penumbras.

    El cielo está nublado

    puede que pronto llueva.

    ¡Detente! ¿O quizás debería ir contigo

    para abandonar este mundo para siempre?

    Traducción del inglés al español por Mariela Cordero

  • 4 poemas de Paca Aguirre

    4 poemas de Paca Aguirre

    Francisca Aguirre Benito (Alicante, 27 de octubre de 1930-Madrid, 13 de abril de 2019), también conocida como Paca Aguirre, fue una escritora española, nombrada Hija Predilecta de Alicante en 2012 y Premio Nacional de las Letras en 2018.

    Francisca Aguirre Benito nació en el seno de una familia de artistas. Se formó de manera autodidacta.

    Al finalizar la Guerra Civil, tuvo que irse exiliada a Francia con su familia. Su padre, el pintor Lorenzo Aguirre, fue condenado a muerte por la dictadura franquista y ejecutado a garrote vil en 1942. Con quince años tuvo que empezar a trabajar de telefonista.

    En los años 50 comenzó a frecuentar las tertulias del Ateneo de Madrid y el Café Gijón, donde se relacionó con escritores y poetas como Luis Rosales, Gerardo Diego, Miguel Delibes, Antonio Buero Vallejo, Julio Cortázar, Juan Rulfo…En aquel ambiente literario conoció al poeta Félix Grande con quien se casó en 1963.​. Vivió la militancia política y el mayo del 68. ​Su hija es la poeta Guadalupe Grande.

    A partir de 1971, trabajó en el Instituto de Cultura Hispánica, ejerciendo de secretaria de Luis Rosales, hasta su jubilación en 1994.

    Francisca Aguirre empezó a escribir en la adolescencia. Con veinte años ya leía a Pablo Neruda, Miguel Hernández y Vicente Aleixandre.

    Buscábamos palabras en el diccionario

    con el afán de comprenderlo todo:

    necesitábamos hacer lenguaje.

     Llegó a sus manos una traducción del poema de Constantino Kavafis, “Esperando a los bárbaros”.

    -¿Qué esperamos congregados en el foro?

    Es a los bárbaros que hoy llegan.

    -¿Por qué esta inacción en el Senado?

    ¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?

    Porque hoy llegarán los bárbaros.

    ¿Qué leyes van a hacer los senadores?

    Ya legislarán los bárbaros, cuando lleguen.

    -¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto

    y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,

    está sentado, solemne y ciñendo su corona?

    Porque hoy llegarán los bárbaros.

    Y el emperador espera para dar

    a su jefe la acogida. Incluso preparó,

    para entregárselo, un pergamino. En él

    muchos títulos y dignidades hay escritos.

    -¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron

    hoy con rojas togas bordadas;

    por qué llevan brazaletes con tantas amatistas

    y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;

    por qué empuñan hoy preciosos báculos

    en plata y oro magníficamente cincelados?

    Porque hoy llegarán los bárbaros;

    y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

    -¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores

    a echar sus discursos y decir sus cosas?

    Porque hoy llegarán los bárbaros y

    les fastidian la elocuencia y los discursos.

    -¿Por qué empieza de pronto este desconcierto

    y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)

    ¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían

    y todos vuelven a casa compungidos?

    Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.

    Algunos han venido de las fronteras

    y contado que los bárbaros no existen.

    ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?

    Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

    Según manifestó acerca de ese momento,

    «Quemé las cinco carpetas que tenía con mis anteriores trabajos y empecé con Ítaca».

    Tardó seis años en finalizar  su ópera prima, que se publicó en 1972. Recibió el premio de poesía Leopoldo Panero. En este poemario dio voz a las mujeres de la posguerra y a las personas silenciadas.

    Viuda de certidumbres

    y comprendiendo que

    lo único posible

    es ir muriendo junto a ti

    en una cama o en cualquier lugar,

    y aceptando mi sueño y tu vigilia

    como el aprendizaje

    de un hondo prescindir

    que alguna vez será definitivo.

    Han sido múltiples los poemarios que nos ha dejado y muchos los premios recibidos a los largo de su trayectoria:

    Poemarios

    Ítaca (Premio “Leopoldo Panero” 1971), Cultura Hispánica, Madrid, 1972.

    Los trescientos escalones (Premio “Ciudad de Irún” 1976), Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián, 1977.

    La otra música, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1978.

    Ensayo General (Premio “Esquío” 1995), Sociedad de Cultura Valle-Inclán, Ferrol, La Coruña, 1996.

    Pavana del desasosiego (Premio “María Isabel Fernández Simal” 1998), Ediciones Torremozas, Madrid, 1999.

    Ensayo General. Poesía completa 1966-2000, Calambur, Madrid, 2000.

    Memoria arrodillada. Antología, Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 2002.

    La herida absurda, Bartleby Editores, Madrid, 2006.

    Nanas para dormir desperdicios (Premio Alfons el Magnànim), Hiperión, Madrid, 2008.

    Historia de una anatomía, (Premio Internacional Miguel Hernández-Comunidad Valenciana, Premio Nacional de Poesía, 2011), Hiperión, Madrid, 2010.

    Los maestros cantores, Calambur Editorial, 2011.19​

    Conversaciones con mi animal de compañía (Ed. Rilke), Madrid, 2012.

    Ensayo general. Poesía reunida 1966-2017. Calambur Editorial, 2018.

    «Prenda de abrigo». Antología poética. Olé Libros, 2019.

    Prosa

    Espejito, espejito, libro de recuerdos, Universidad Popular José Hierro, San Sebastián de los Reyes, Madrid, 1995.

    Que planche Rosa Luxemburgo, relatos, (Premio “Galiana”, 1994), Germania, Alcira, provincia de Valencia, 2002.

    Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y valenciano.

    Francisca Aguirre perteneció, por su fecha de nacimiento, a la generación del 50 (Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente…) pero la tardía publicación de su primer poemario supuso que su nombre se viera apartado de las antologías de su generación.

    Como la misma autora decía, “considero que pertenezco a esa Generación del 98 paciente, sin prisas, que como explicaba Antonio Machado, pensaba que el arte es largo y además no importa, porque lo único importante es la vida”.

    Si pudiera morirme sin matarte,

    si al acabarme tú no te acabaras,

    qué descanso esperar de este calvario.

    Ya ves dónde me lleva esto de amarte,

    a no poder morir aunque me odiaras

    y a aferrarme a este amor, a este sudario.

    ********************************************

    Os dejo cuatro poemas de esta magnífica poeta.

    Desmesura

    A Javier Statié

    Dijo que no. Y el Tiempo se quedó sin tiempo.

    Luego, la vida hizo una pausa

    y todo pareció recomponerse

    como esos acertijos infantiles

    en los que sólo falta una palabra,

    una palabra necesaria y rara.

    Pero dijo que no. Cerró los labios

    y escuchó el gorgoteo de las sílabas

    luchando por vivir a la intemperie.

    Dijo que no. Y el tiempo oyó el silencio.

    Luego, la vida hizo una pausa.

    Y todo fue distinto: el dolor fue

    más cauto, más sensato,

    la lujuria lloró en su madriguera.

    Y el tiempo inauguró sus máscaras:

    hubo un pequeño espanto en los rincones,

    temblaron los espejos agobiados

    defendiendo impotentes el azogue.

    Los pájaros callaron esa tarde

    y la luna brilló blanca y sin manchas.

    Ardió la noche como vieja tea

    con la absurda avaricia de la muerte,

    con su luto distante y pegajoso,

    y un rencor resabiado y carcomido

    descargó como lluvia en el desierto.

    Entonces, sólo entonces,

    oyó a su corazón ladrando

    y se volvió despacio a los espejos

    y los vio tiritar con mucho frío

    y pedir compasión desde su escarcha.

    Y no supo qué hacer con tanta desmesura:

    cerró los labios y escuchó al silencio.

    Desde fuera

    ¿Quién sería el extraño que quisiera

    conocer un paisaje como éste?

    Desde fuera, la isla es infinita:

    una vida resultaría escasa

    para cubrir su territorio.

    Desde fuera.

    Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.

    ¿Y quién querría descender al fondo

    de un silencio más vasto que el océano?

    Silencio son sus habitantes,

    silencio y ojos hacia el mar.

    Desde fuera

    las aguas son caminos

    desde la playa son sólo frontera.

    ¿Y quién sería el torpe navegante

    que entraría en un puerto sin faro?

    Desde fuera, los dioses nos contemplan.

    Desde aquí, no hay un pecho

    capaz de cobijarlos:

    los dioses son palabras; con el silencio, mueren.

    ¿Alguna vez la isla fue distinta?

    Quién lo puede saber desde el aturdimiento.

    Sin palabras, sin dioses, Ítaca es sólo el mar.

    Paisajes de papel

    A mis hermanas Suzy y Margara

    Aquella infancia fue más triste.

    Ser niño en el cuarenta y dos parecía imposible.

    Nuestra niñez era una mezcla de comprensión y aburrimiento.

    Éramos serios y aburridos.

    Recuerdo aquellas tardes; eran como el mundo era entonces:

    sin resquicios y tristes.

    Veo a mis pocos años observar con ahínco,

    tras el cristal opaco, la calle larga y gris;

    el sol estaba lejos y era lo único barato,

    lo único que traía alegría sin exigirnos nada.

    Veo a mi niña, adulta y consecuente

    con un programa bien trazado:

    crecer, crecer muy pronto, darse prisa

    —ser niño era una carga demasiado pesada

    para nosotros y para los grandes—.

    Sólo en verano el mundo parecía asequible,

    durante tres o cuatro meses saltar, correr, era la vida.

    Lo gris volvía siempre muy pronto.

    Un día amanecimos lentas, crecidas,

    llenas de miedo, de presente.

    Buscábamos palabras en el diccionario

    con el afán de comprenderlo todo:

    necesitábamos hacer lenguaje.

    Algunos nos miraron con asombro,

    decían que éramos inteligentes.

    Nosotras, durante los dolientes domingos

    dibujábamos inseguros paisajes.

    Durante mucho tiempo ésas fueron todas mis excursiones.

    Salir a un campo que no fuera pintado

    suponía gastar unos zapatos.

    Salir, salir, ése era el sueño,

    abolir a las trenzas, inaugurar la barra de labios:

    ¡mi reino por un trabajo!

    ¿Cómo rendir ahora un homenaje a aquellos días?

    ¿Cómo añorarlos sin desconfianza?

    Se arrugaron, igual que los paisajes de papel,

    mientras crecíamos hacia este desconsuelo que hoy nos puebla.

    Noviembre

    Si lo que un día fuimos ya no existe,

    si es mentira que un pecho salvaguarde,

    si después descubrimos que es tan sólo

    volcán en que se quema hasta la misma llama,

    si advertimos con ira que la vida

    nos asesina con su lóbrego aliento

    y recorre después nuestro cadáver

    con deslumbrante presunción,

    si comprobamos esta angustiosa realidad:

    guadañas hay donde hubo besos reales,

    crisantemos mezclados con las sílabas,

    anticipada muerte, estafa,

    ¿por qué no desprender el suave velo

    y dejarnos al aire toda la mortandad?

    Quizá arrancaríamos también la vida usada

    y empezaríamos a vivir como auténticos muertos.

  • 3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    Néstor Mendoza (Mariara, Venezuela, 1985). Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015) y Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer. Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España.

    SIMULACRO

    I

    Pasífae

    Dédalo, apresúrate. En ti confío. En ti reside mi seducción. Necesito cuero y ubres: hocico y orificio conveniente para su embestida. Madera y carne. No puede fallar el simulacro. Me urge, Dédalo; siento que mis piernas se endurecen y en mis pies resuena ese sonido áspero de cascos. Anatomía salvaje para él, olor de su familia para él. Mis dedos se acomodan a estos pares de pezuñas. Entro en la vestidura. Calzo. Nadie diría que no soy animal. Lo he engañado. Allí viene. Siento el trote en mi quietud inclinada. Me huele, Dédalo. El toro me huele. Sus cuadro patas, bajan; su testa erguida, sube. La unión sucede.

    II

    Dédalo

    Las piezas están dispuestas. He tallado cada hueso. Aquí la tienes: la superficie de vaca, casi de vaca. Se ve como vaca. Sacrifiqué a un animal para retirar su piel. Fino tallado, clavos. Un golpe de martillo te acerca al órgano del toro. Entrarás en esta ropa hecha para la confusión y el acople. Yo comprendo el secreto de la bestia. Tan perfecta es mi creación que casi trota y pasta en el paisaje. Tanto se asemeja a la vaca que un pastor la confundiría en su rebaño. Una vaca sin tripas ni estómagos. Tú serás las entrañas; tu desnudez blanca, disimulada en esa ropa, lo recibirá.

    CONTEMPLACIÓN

    I

    Narciso

    Desconozco mi perfección, la ignoro: solo algunas noches, en siestas entrecortadas, acaricio repetidamente la piel de mis manos y mi cara, en un vano intento de comprender la fascinación de los otros. Ellos me ven y desean tocarme como si tocaran la sábana nupcial de los dioses. Este es mi cuerpo, pretendido cuerpo que vaga entre estos campos y no logra impedir que muchos ojos se posen y traten de adueñarse de él. ¿Por qué tantos me observan? ¿Saben que no soy hombre sino un retrato de carne? Ha llegado la contemplación y el engaño de la fuente. Lo que busco no existe. Amo una ansiedad sin cuerpo, una nariz líquida, empozada, cabellos que se pierden con cada manotazo que doy. Lo que deseo está en mí.

    II

    Eco

    Cuerpo todavía soy, no voz. Lo que mi boca pronuncia se instala en los oídos de quienes me escuchan. Una acción mía me quitará este privilegio —el castigo es rutina entre los dioses—; de pronto, mi lengua pierde la fluidez del arroyo; llega la antorcha que interrumpe el discurso, se va mi canto diario de palabras. Ahora poseo la intermitencia de los finales pronunciados. Lo veo en el bosque, a Él, a la bella criatura que no puede verse a sí misma, que no conoce la elegancia de sus perfiles. Cumplo mi tarea fija de observación: desde este lado tapado del árbol sigo sus pasos. El amor se va abultando con el ojo; se infla, hinchado se eleva. Mis sonidos quieren entrar como carne y como besos. Mis ruidos aspiran a ser matriz tibia, dispuesta, para Narciso. Se avecina el rechazo, lo sé, el ocultamiento y mi inevitable transformación. El aire no me consuela y su fuerza me desliza por vías y montañas. Estoy en todos lados. Mi cuerpo adelgaza —se ha perdido ya— y gobierna el sonido. En el aire, los jugos del cuerpo, todos se pierden.

    LABERINTO

    I

    Minotauro

    Soy mitad hombre, mitad rebaño. Por ahí debe existir mi doble con pies de ganado y rostro de varón. Mi contrario y mi complemento. Soy hermoso de la garganta para abajo. La fealdad está en mi cabeza y en la violencia de mis cuernos. O solo es el encierro y su repetida soledad. Voy y me desplazo y creo en dioses o en la sangre de los sacrificados. Es lo mismo. Pienso en mí, en el hambre que no se termina o declina. Mato en cada embestida, pero en dos patas. Camino como hombre pero soy bestia y pienso como bestia. Ese es mi castigo.

    II

    Teseo

    Estiro el abismo hasta la ruptura de ambos extremos. No se debe romper, solo desplegar. No le exijo profundidad  pero sí extensión. Es una cuerda larguísima, que sube y que baja de mi mano a tu mano. Allí empieza la transformación: ahora es un mecate que frota la polea para extraer agua del pozo. Ya lo había visto antes: ladrillos enmohecidos que rodean el agua. Como no se ve la cara interna de los ladrillos nadie se entristece por ellos; no hay inmolación o sacrificio. La extensión, como las ideas, se ve al salir a flote. También es una cuerda de la infancia junto a los hermanos que no saben saltar. La cuerda de los juegos, el giro de dos manos. Los dos tenemos una punta tensa. Me enseñaron a temerle al abismo, a lo hondo, pero no a la extensión. He crecido y existe el miedo a los acantilados pero no al desierto. No puedo olvidar las cuerdas vocales que me permiten hablar despacio o rápido, según la ocasión; alto o bajo, según el lugar. Así voy atando objetos inútiles a este gran hilo para salir del laberinto y burlar al minotauro.

    Dípticos (inéditos, 2016)

    Fotografía: José Antonio Rosales

  • ¿Viajamos a Pessoa? (II)

    ¿Viajamos a Pessoa? (II)

     

    El 19 de febrero viajamos por primera vez a Pessoa en este artículo. Hoy hacemos una segunda parada en nuestro viaje que no es la última.

    Escoger maneras de no actuar fue siempre la atención y el escrúpulo de mi vida.

    Esa frase entresacada del Libro del desasosiego es la carta de presentación de un poeta que vivió en la penumbra, casi invisible, sin arriesgarse o mostrar atisbo de ambición. Cualquier deseo que albergara quedaba en eso, en un sueño de brazos cruzados, un sueño que acaba pronto. Con esta idea de inacción nos adentramos en la segunda parte de nuestro viaje a Pessoa. Y es que siempre se habla de su persona como de alguien poco resuelto, más bien, parado. Sin embargo, en septiembre de 1905, habiendo cumplido los diecisiete años, vuelve a la tierra que le vio nacer. Me parece una decisión demasiado trascendental, algo determinante en su posterior vida literaria que no llevaría a cabo cualquier timorato. ¿Por qué? La pregunta raja el silencio como el primer trago de ginjinha (o ginja) en una garganta desacostumbrada. Si habéis probado este licor de guindas tan popular en la ciudad lisboeta, sabréis a qué me refiero. Y volviendo a la pregunta: ¿Por qué decidió abandonar la continuación de sus estudios, la estabilidad económica y la vida familiar en Sudáfrica? Hay distintas versiones que lo intentan explicar, dependiendo del autor que las defienda. Nos vamos a quedar con la duda, porque Pessoa nunca lo aclaró, pero si algo tengo claro es que, sea cual sea la razón de aquel punto de inflexión, salieron ganando las letras portuguesas. 

    No debió ser fácil la adaptación al cambio. Los diez años vividos en Sudáfrica lo educaron en otra cultura, otra lengua, otro ambiente. De hecho, como apunta Á. Campos Pámpano en Un corazón de nadie:

    las costumbres de Fernando Pessoa no son las propias de un joven portugués de la época, tiene un “aire de extranjero” que ya no le abandonará con el paso de los años.

    Tampoco se separó del estado de mudanza continua. Vivió con su abuela Dionísia y sus tías maternas, con su madre y su padrastro durante las vacaciones de estos en Portugal  y de nuevo con alguna de sus tías. Más tarde, en habitaciones de alquiler y en los últimos años de su vida, en un apartamento del edificio que acabó convirtiéndose en lo que hoy conocemos como Casa-Museo Fernando Pessoa, en la Rua Coelho da Rocha, número 16.

     ¿Cómo serán esos primeros años de vuelta a Portugal? Nadie mejor para explicarlo que él mismo, a través de su diario. Hallaremos soledad, fracaso, pasividad. El 25 de julio de 1907 escribe:

    Estoy cansado de entregarme a mí mismo, de lamentar mis desgracias, de tener lástima y llorar por mí. […] No tengo a nadie en quien confiar. Mi familia no entiende nada. A mis amigos no puedo incomodarles con estas cosas […] Soy tímido, no me gusta dar a conocer mis preocupaciones.. […] Estoy tan solo como un náufrago en medio del mar. De hecho, soy un náufrago.

    ¿Qué desgracias le perseguían? ¿Y esa sensación de soledad? No tengo respuesta, pero sí descubrí que el joven Pessoa dejó sus estudios universitarios (Curso Superior de Letras) en mayo de 1907, coincidiendo con la vuelta de su madre a Durban y, probablemente, no fuera un abandono sino una expulsión, por su participación en las revueltas estudiantiles contra las medidas políticas del dictador João Franco. En agosto de ese mismo año, morirá su abuela Dionísia y Fernando heredará un pequeño legado que usará para montar la Empresa Ibis-Tipografía a Vapor; pero el negocio no funcionará y en 1908 se verá obligado a cerrarlo. 

    Habiendo perdido la ayuda económica de su madre e invertido el dinero de la herencia en un negocio ruinoso, sobrevive con la renta que recibe de la herencia paterna y, en medio de las turbulencias políticas que azotan al país, vuelve su diario a contarnos cómo lleva el escritor esos acontecimientos:

    Cada día el periódico me trae noticia de hechos que son humillantes para nosotros, los portugueses. Nadie puede concebir cuánto me hacen sufrir. Nadie puede imaginar la profunda desesperación, el agudo dolor que me invade ante estos hechos.

    Nadie podía, desde luego, porque como bien decía:

    hay entre mí y el mundo una niebla que me impide ver las cosas como realmente son: como son para los demás. 

    El principal sustento económico que tendrá, será gracias a su trabajo como redactor y traductor comercial de correspondencia extranjera (en inglés y en francés) para distintas empresas. Entonces, ¿dónde queda la escritura? La poesía (en inglés) firmada por su heterónimo, Alexander Search, entre 1903 y 1909. También, Robert Anon, David Merrick y Fray Mauricio, entre otros, porque seguro que alguno me dejo atrás. Desde su infancia, siempre estuvo acompañado por todas estas vidas inventadas, quizá para abarcar la soledad que lo inundaba o, tal vez, para contestar esas preguntas que dejamos en el aire a la espera de que llueva la respuesta. Tajante y hasta gélido, escribía:

    ¿Por qué soy tan infeliz? Porque soy lo que no debería ser. 

    Será en 1912 cuando empiece a publicar algunos artículos en la revista A Águia (Oporto), representante de la Renascença Portuguesa (un movimiento que pretendía renovar el régimen establecido, la cultura y la sociedad). Octavio Paz utilizó una frase estupenda para resumir aquella época pessoana:

    En esos años se busca; no tardará en inventarse.

    Y será sombra solitaria en cafés y tabernas (A Brasileira, Martinho da Arcada o la desaparecida bodega de Abel Pereira da Fonseca, entre otras) donde mezclará café, alcohol y amistad, conociendo a algunos de sus grandes compañeros: Almada Negreiros (autor de algunos retratos de Pessoa), Mário de Sá-Carneiro (que sería, en realidad, su único amigo), José Coelho Pacheco, Luís de Montalvor, etc. Sin embargo, por entonces no era uno de esos aprendices de poeta que se exhiben en tertulias y recrean en su propia voz, silueta y verso. De hecho, leyendo a José Luis García Martín, encuentro una entrada del diario (15.03.1913) en la que dice:

    De noche, en la Brasileira, hablé con João Correia de Oliveira, después fui con él hasta su casa para recoger Vida Etérea. Allí hasta las doce y media de la noche; hablamos muchísimo, una conversación intensa e interesante. Le recité mis versos, que, según parece, le gustaron bastante. Le sorprendió el hecho de que yo fuera poeta. 

    Llego a 1914 y me encuentro en su diario con una afirmación que aclara o justifica la irrupción de los grandes heterónimos (Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos):

    No sé quién soy, qué alma tengo.

    Pessoa, como todos nosotros, era muchos y ninguno, un cúmulo de reflexiones contrapuestas que, supongo, brotarían según el día, para contradecir lo dicho anteriormente y servir de oposición a lo que venga luego.

    Siento que vivo vidas ajenas, en mí, incompletamente, como si mi ser participase de todos los hombres, incompletamente, individualizado en una suma de no-yoes que se sintetizan en un yo simulado.

    ¿Sería Fernando otra creación de sí mismo? 

    Me quedaré a las puertas de 1915, antes de la publicación del primer número de la revista Orpheu, otro fracaso más para la colección de nuestro poeta. Perdonad el spoiler. A estas alturas, no debería sorprendernos una nueva decepción. También, será el año de la muerte de Alberto Caeiro. Sí, porque los heterónimos tenían su propia biografía, personalidad, estilo. Voy a despedirme con uno de sus poemas, escuchando un último fado, acumulando ganas y ganas; porque, no sé a vosotros, pero a esta servidora ya le pesa el tiempo sin llevarse a la boca un pastel de Belém y un sorbo de una bica lisboeta. Hasta la próxima.

    XVIII
    Ojalá fuera yo el polvo del camino
    y que los pies de los pobres me estuvieran pisando…
    Ojalá fuera yo los ríos que corren
    y que las lavanderas estuvieran en mi orilla…
    Ojalá fuera yo los chopos en las márgenes del río
    y solo tuviera el cielo por encima y el agua por debajo…
    Ojalá fuera yo el burro del molinero
    y que él me golpeara y me quisiera…
    Antes eso que ser el que va por la vida
    mirando tras de sí y sintiendo pena…


     Lecturas consultadas:

    • Fernando Pessoa (prólogo, selección y traducción de Octavio Paz, 1984). Antología. Laia Literatura.
    • Fernando Pessoa (traducción de Juan José Álvarez Galán, 2014). Diarios. Gadir editorial. 
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2013 ). Un corazón de nadie. Antología poética (1913-1935). Galaxia Gutenbert.
    • García Martín, José Luis (2002). Fernando Pessoa, sociedad ilimitada. Llibros del pexe.

  • Pero… ¿Qué es el Shadorma?

    Pero… ¿Qué es el Shadorma?

    Si sigues la poesía en la red seguro que has visto alguna mención al shadorma. Detrás de este exótico nombre se esconde una, aparentemente, nueva forma de poesía, de origen y procedencia desconocidos. Ni siquiera la Wikipedia nos aporta mucha luz:

    El Shadorma es una forma poética que consiste en una estrofa de seis líneas (o sexteto). Se alega que el formulario se originó en España.

    ¿Cómo? ¿El shadorma es de origen español? Es una hipótesis muy improbable. Antonio Quilis, en su Métrica Española, no lo menciona en ningún momento. Y no se encuentra ninguna referencia al shadorma en la poesía en lengua española, si excluimos, claro está la poesía actual en la red.

    El shadorma parece tener más de leyenda urbana -o, mejor dicho, de leyenda de Internet- que de realidad.

    Lo poco que se puede encontrar sobre el Shadorma, es que al parecer puede ser de origen español, pero no se le atribuye a ningún escritor en concreto.

    Recuerda a los poemas japoneses, tales como el haiku o el tanka: versos y poemas cortos, pero con muchas menos reglas y normas.

    Las reglas son muy sencillas:

    • 6 versos en métrica 3/5/3/3/7/5
    • Pueden llevar rima o no
    • Pueden llevar título
    • En teoría se aplica las mismas normas que para cualquier poema de rima y métrica clásica: sinalefas, hiatos, etc… pero no todo el mundo las respeta.

    Se puede decir que quizá es un tanto anárquico, y por tanto cada uno lo escribe un poco a su manera.

    Hay quien prefiere escribir la versión corta y quien escribe una cadena de ellos en forma de poema más extenso.

    Os dejo algunas muestras que ya circulan por las páginas de Poémame.

    Orquídea – shadorma –

    A ratos,

    llora la orquídea

    con ansia

    muy prieta.

    Candoroso anhelar

    de sus rubíes.

    – Marta Garrós

    La noche (Shadorma)

    La noche

    te amplifica

    temores…

    dolores…

    se esconde la luna

    miran tu cuna.

    – Leo  @cosechaTDP

    Receta musical:

    Un beso.
    Lo más sublime…
    Primero
    Muy suave,
    Largo después, profundo…
    ¡Y el cóndor… pasa!

    – Saltamontes

    Claroscuros (Tríptico de shadormas)

    La luz

    resbala lenta

    acuosa

    y lánguida.

    Por el cristal del río

    camina el alba.

    –

    En llamas

    arde el crepúsculo

    las sombras

    se crecen.

    Entre añiles y malvas

    muere la tarde.

    –

    La vida

    sombra aleatoria

    diluye

    momentos.

    Azar de claroscuros

    blancos y negros.

    – María Prieto

    Labios en flor -Shadorma-

    Las lánguidas

    rosas floridas,

    romero

    de te amo

    pellizcando mi esquina,

    abren mis labios.

    Yo te amo

    bajo mi cielo

    de azules

    salvajes,

    en sábanas hambrientas

    tan imperfectas

    Pregunto:

    ¿Por qué mis manos

    se llenan

    de lunas?

    Crece el silencio a veces,

    cantan poesía.

    – Ángeles Torres