Categoría: Poemas

  • 3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    Néstor Mendoza (Mariara, Venezuela, 1985). Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015) y Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer. Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España.

    SIMULACRO

    I

    Pasífae

    Dédalo, apresúrate. En ti confío. En ti reside mi seducción. Necesito cuero y ubres: hocico y orificio conveniente para su embestida. Madera y carne. No puede fallar el simulacro. Me urge, Dédalo; siento que mis piernas se endurecen y en mis pies resuena ese sonido áspero de cascos. Anatomía salvaje para él, olor de su familia para él. Mis dedos se acomodan a estos pares de pezuñas. Entro en la vestidura. Calzo. Nadie diría que no soy animal. Lo he engañado. Allí viene. Siento el trote en mi quietud inclinada. Me huele, Dédalo. El toro me huele. Sus cuadro patas, bajan; su testa erguida, sube. La unión sucede.

    II

    Dédalo

    Las piezas están dispuestas. He tallado cada hueso. Aquí la tienes: la superficie de vaca, casi de vaca. Se ve como vaca. Sacrifiqué a un animal para retirar su piel. Fino tallado, clavos. Un golpe de martillo te acerca al órgano del toro. Entrarás en esta ropa hecha para la confusión y el acople. Yo comprendo el secreto de la bestia. Tan perfecta es mi creación que casi trota y pasta en el paisaje. Tanto se asemeja a la vaca que un pastor la confundiría en su rebaño. Una vaca sin tripas ni estómagos. Tú serás las entrañas; tu desnudez blanca, disimulada en esa ropa, lo recibirá.

    CONTEMPLACIÓN

    I

    Narciso

    Desconozco mi perfección, la ignoro: solo algunas noches, en siestas entrecortadas, acaricio repetidamente la piel de mis manos y mi cara, en un vano intento de comprender la fascinación de los otros. Ellos me ven y desean tocarme como si tocaran la sábana nupcial de los dioses. Este es mi cuerpo, pretendido cuerpo que vaga entre estos campos y no logra impedir que muchos ojos se posen y traten de adueñarse de él. ¿Por qué tantos me observan? ¿Saben que no soy hombre sino un retrato de carne? Ha llegado la contemplación y el engaño de la fuente. Lo que busco no existe. Amo una ansiedad sin cuerpo, una nariz líquida, empozada, cabellos que se pierden con cada manotazo que doy. Lo que deseo está en mí.

    II

    Eco

    Cuerpo todavía soy, no voz. Lo que mi boca pronuncia se instala en los oídos de quienes me escuchan. Una acción mía me quitará este privilegio —el castigo es rutina entre los dioses—; de pronto, mi lengua pierde la fluidez del arroyo; llega la antorcha que interrumpe el discurso, se va mi canto diario de palabras. Ahora poseo la intermitencia de los finales pronunciados. Lo veo en el bosque, a Él, a la bella criatura que no puede verse a sí misma, que no conoce la elegancia de sus perfiles. Cumplo mi tarea fija de observación: desde este lado tapado del árbol sigo sus pasos. El amor se va abultando con el ojo; se infla, hinchado se eleva. Mis sonidos quieren entrar como carne y como besos. Mis ruidos aspiran a ser matriz tibia, dispuesta, para Narciso. Se avecina el rechazo, lo sé, el ocultamiento y mi inevitable transformación. El aire no me consuela y su fuerza me desliza por vías y montañas. Estoy en todos lados. Mi cuerpo adelgaza —se ha perdido ya— y gobierna el sonido. En el aire, los jugos del cuerpo, todos se pierden.

    LABERINTO

    I

    Minotauro

    Soy mitad hombre, mitad rebaño. Por ahí debe existir mi doble con pies de ganado y rostro de varón. Mi contrario y mi complemento. Soy hermoso de la garganta para abajo. La fealdad está en mi cabeza y en la violencia de mis cuernos. O solo es el encierro y su repetida soledad. Voy y me desplazo y creo en dioses o en la sangre de los sacrificados. Es lo mismo. Pienso en mí, en el hambre que no se termina o declina. Mato en cada embestida, pero en dos patas. Camino como hombre pero soy bestia y pienso como bestia. Ese es mi castigo.

    II

    Teseo

    Estiro el abismo hasta la ruptura de ambos extremos. No se debe romper, solo desplegar. No le exijo profundidad  pero sí extensión. Es una cuerda larguísima, que sube y que baja de mi mano a tu mano. Allí empieza la transformación: ahora es un mecate que frota la polea para extraer agua del pozo. Ya lo había visto antes: ladrillos enmohecidos que rodean el agua. Como no se ve la cara interna de los ladrillos nadie se entristece por ellos; no hay inmolación o sacrificio. La extensión, como las ideas, se ve al salir a flote. También es una cuerda de la infancia junto a los hermanos que no saben saltar. La cuerda de los juegos, el giro de dos manos. Los dos tenemos una punta tensa. Me enseñaron a temerle al abismo, a lo hondo, pero no a la extensión. He crecido y existe el miedo a los acantilados pero no al desierto. No puedo olvidar las cuerdas vocales que me permiten hablar despacio o rápido, según la ocasión; alto o bajo, según el lugar. Así voy atando objetos inútiles a este gran hilo para salir del laberinto y burlar al minotauro.

    Dípticos (inéditos, 2016)

    Fotografía: José Antonio Rosales

  • ¿Viajamos a Pessoa? (II)

    ¿Viajamos a Pessoa? (II)

     

    El 19 de febrero viajamos por primera vez a Pessoa en este artículo. Hoy hacemos una segunda parada en nuestro viaje que no es la última.

    Escoger maneras de no actuar fue siempre la atención y el escrúpulo de mi vida.

    Esa frase entresacada del Libro del desasosiego es la carta de presentación de un poeta que vivió en la penumbra, casi invisible, sin arriesgarse o mostrar atisbo de ambición. Cualquier deseo que albergara quedaba en eso, en un sueño de brazos cruzados, un sueño que acaba pronto. Con esta idea de inacción nos adentramos en la segunda parte de nuestro viaje a Pessoa. Y es que siempre se habla de su persona como de alguien poco resuelto, más bien, parado. Sin embargo, en septiembre de 1905, habiendo cumplido los diecisiete años, vuelve a la tierra que le vio nacer. Me parece una decisión demasiado trascendental, algo determinante en su posterior vida literaria que no llevaría a cabo cualquier timorato. ¿Por qué? La pregunta raja el silencio como el primer trago de ginjinha (o ginja) en una garganta desacostumbrada. Si habéis probado este licor de guindas tan popular en la ciudad lisboeta, sabréis a qué me refiero. Y volviendo a la pregunta: ¿Por qué decidió abandonar la continuación de sus estudios, la estabilidad económica y la vida familiar en Sudáfrica? Hay distintas versiones que lo intentan explicar, dependiendo del autor que las defienda. Nos vamos a quedar con la duda, porque Pessoa nunca lo aclaró, pero si algo tengo claro es que, sea cual sea la razón de aquel punto de inflexión, salieron ganando las letras portuguesas. 

    No debió ser fácil la adaptación al cambio. Los diez años vividos en Sudáfrica lo educaron en otra cultura, otra lengua, otro ambiente. De hecho, como apunta Á. Campos Pámpano en Un corazón de nadie:

    las costumbres de Fernando Pessoa no son las propias de un joven portugués de la época, tiene un “aire de extranjero” que ya no le abandonará con el paso de los años.

    Tampoco se separó del estado de mudanza continua. Vivió con su abuela Dionísia y sus tías maternas, con su madre y su padrastro durante las vacaciones de estos en Portugal  y de nuevo con alguna de sus tías. Más tarde, en habitaciones de alquiler y en los últimos años de su vida, en un apartamento del edificio que acabó convirtiéndose en lo que hoy conocemos como Casa-Museo Fernando Pessoa, en la Rua Coelho da Rocha, número 16.

     ¿Cómo serán esos primeros años de vuelta a Portugal? Nadie mejor para explicarlo que él mismo, a través de su diario. Hallaremos soledad, fracaso, pasividad. El 25 de julio de 1907 escribe:

    Estoy cansado de entregarme a mí mismo, de lamentar mis desgracias, de tener lástima y llorar por mí. […] No tengo a nadie en quien confiar. Mi familia no entiende nada. A mis amigos no puedo incomodarles con estas cosas […] Soy tímido, no me gusta dar a conocer mis preocupaciones.. […] Estoy tan solo como un náufrago en medio del mar. De hecho, soy un náufrago.

    ¿Qué desgracias le perseguían? ¿Y esa sensación de soledad? No tengo respuesta, pero sí descubrí que el joven Pessoa dejó sus estudios universitarios (Curso Superior de Letras) en mayo de 1907, coincidiendo con la vuelta de su madre a Durban y, probablemente, no fuera un abandono sino una expulsión, por su participación en las revueltas estudiantiles contra las medidas políticas del dictador João Franco. En agosto de ese mismo año, morirá su abuela Dionísia y Fernando heredará un pequeño legado que usará para montar la Empresa Ibis-Tipografía a Vapor; pero el negocio no funcionará y en 1908 se verá obligado a cerrarlo. 

    Habiendo perdido la ayuda económica de su madre e invertido el dinero de la herencia en un negocio ruinoso, sobrevive con la renta que recibe de la herencia paterna y, en medio de las turbulencias políticas que azotan al país, vuelve su diario a contarnos cómo lleva el escritor esos acontecimientos:

    Cada día el periódico me trae noticia de hechos que son humillantes para nosotros, los portugueses. Nadie puede concebir cuánto me hacen sufrir. Nadie puede imaginar la profunda desesperación, el agudo dolor que me invade ante estos hechos.

    Nadie podía, desde luego, porque como bien decía:

    hay entre mí y el mundo una niebla que me impide ver las cosas como realmente son: como son para los demás. 

    El principal sustento económico que tendrá, será gracias a su trabajo como redactor y traductor comercial de correspondencia extranjera (en inglés y en francés) para distintas empresas. Entonces, ¿dónde queda la escritura? La poesía (en inglés) firmada por su heterónimo, Alexander Search, entre 1903 y 1909. También, Robert Anon, David Merrick y Fray Mauricio, entre otros, porque seguro que alguno me dejo atrás. Desde su infancia, siempre estuvo acompañado por todas estas vidas inventadas, quizá para abarcar la soledad que lo inundaba o, tal vez, para contestar esas preguntas que dejamos en el aire a la espera de que llueva la respuesta. Tajante y hasta gélido, escribía:

    ¿Por qué soy tan infeliz? Porque soy lo que no debería ser. 

    Será en 1912 cuando empiece a publicar algunos artículos en la revista A Águia (Oporto), representante de la Renascença Portuguesa (un movimiento que pretendía renovar el régimen establecido, la cultura y la sociedad). Octavio Paz utilizó una frase estupenda para resumir aquella época pessoana:

    En esos años se busca; no tardará en inventarse.

    Y será sombra solitaria en cafés y tabernas (A Brasileira, Martinho da Arcada o la desaparecida bodega de Abel Pereira da Fonseca, entre otras) donde mezclará café, alcohol y amistad, conociendo a algunos de sus grandes compañeros: Almada Negreiros (autor de algunos retratos de Pessoa), Mário de Sá-Carneiro (que sería, en realidad, su único amigo), José Coelho Pacheco, Luís de Montalvor, etc. Sin embargo, por entonces no era uno de esos aprendices de poeta que se exhiben en tertulias y recrean en su propia voz, silueta y verso. De hecho, leyendo a José Luis García Martín, encuentro una entrada del diario (15.03.1913) en la que dice:

    De noche, en la Brasileira, hablé con João Correia de Oliveira, después fui con él hasta su casa para recoger Vida Etérea. Allí hasta las doce y media de la noche; hablamos muchísimo, una conversación intensa e interesante. Le recité mis versos, que, según parece, le gustaron bastante. Le sorprendió el hecho de que yo fuera poeta. 

    Llego a 1914 y me encuentro en su diario con una afirmación que aclara o justifica la irrupción de los grandes heterónimos (Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos):

    No sé quién soy, qué alma tengo.

    Pessoa, como todos nosotros, era muchos y ninguno, un cúmulo de reflexiones contrapuestas que, supongo, brotarían según el día, para contradecir lo dicho anteriormente y servir de oposición a lo que venga luego.

    Siento que vivo vidas ajenas, en mí, incompletamente, como si mi ser participase de todos los hombres, incompletamente, individualizado en una suma de no-yoes que se sintetizan en un yo simulado.

    ¿Sería Fernando otra creación de sí mismo? 

    Me quedaré a las puertas de 1915, antes de la publicación del primer número de la revista Orpheu, otro fracaso más para la colección de nuestro poeta. Perdonad el spoiler. A estas alturas, no debería sorprendernos una nueva decepción. También, será el año de la muerte de Alberto Caeiro. Sí, porque los heterónimos tenían su propia biografía, personalidad, estilo. Voy a despedirme con uno de sus poemas, escuchando un último fado, acumulando ganas y ganas; porque, no sé a vosotros, pero a esta servidora ya le pesa el tiempo sin llevarse a la boca un pastel de Belém y un sorbo de una bica lisboeta. Hasta la próxima.

    XVIII
    Ojalá fuera yo el polvo del camino
    y que los pies de los pobres me estuvieran pisando…
    Ojalá fuera yo los ríos que corren
    y que las lavanderas estuvieran en mi orilla…
    Ojalá fuera yo los chopos en las márgenes del río
    y solo tuviera el cielo por encima y el agua por debajo…
    Ojalá fuera yo el burro del molinero
    y que él me golpeara y me quisiera…
    Antes eso que ser el que va por la vida
    mirando tras de sí y sintiendo pena…


     Lecturas consultadas:

    • Fernando Pessoa (prólogo, selección y traducción de Octavio Paz, 1984). Antología. Laia Literatura.
    • Fernando Pessoa (traducción de Juan José Álvarez Galán, 2014). Diarios. Gadir editorial. 
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2013 ). Un corazón de nadie. Antología poética (1913-1935). Galaxia Gutenbert.
    • García Martín, José Luis (2002). Fernando Pessoa, sociedad ilimitada. Llibros del pexe.

  • Pero… ¿Qué es el Shadorma?

    Pero… ¿Qué es el Shadorma?

    Si sigues la poesía en la red seguro que has visto alguna mención al shadorma. Detrás de este exótico nombre se esconde una, aparentemente, nueva forma de poesía, de origen y procedencia desconocidos. Ni siquiera la Wikipedia nos aporta mucha luz:

    El Shadorma es una forma poética que consiste en una estrofa de seis líneas (o sexteto). Se alega que el formulario se originó en España.

    ¿Cómo? ¿El shadorma es de origen español? Es una hipótesis muy improbable. Antonio Quilis, en su Métrica Española, no lo menciona en ningún momento. Y no se encuentra ninguna referencia al shadorma en la poesía en lengua española, si excluimos, claro está la poesía actual en la red.

    El shadorma parece tener más de leyenda urbana -o, mejor dicho, de leyenda de Internet- que de realidad.

    Lo poco que se puede encontrar sobre el Shadorma, es que al parecer puede ser de origen español, pero no se le atribuye a ningún escritor en concreto.

    Recuerda a los poemas japoneses, tales como el haiku o el tanka: versos y poemas cortos, pero con muchas menos reglas y normas.

    Las reglas son muy sencillas:

    • 6 versos en métrica 3/5/3/3/7/5
    • Pueden llevar rima o no
    • Pueden llevar título
    • En teoría se aplica las mismas normas que para cualquier poema de rima y métrica clásica: sinalefas, hiatos, etc… pero no todo el mundo las respeta.

    Se puede decir que quizá es un tanto anárquico, y por tanto cada uno lo escribe un poco a su manera.

    Hay quien prefiere escribir la versión corta y quien escribe una cadena de ellos en forma de poema más extenso.

    Os dejo algunas muestras que ya circulan por las páginas de Poémame.

    Orquídea – shadorma –

    A ratos,

    llora la orquídea

    con ansia

    muy prieta.

    Candoroso anhelar

    de sus rubíes.

    – Marta Garrós

    La noche (Shadorma)

    La noche

    te amplifica

    temores…

    dolores…

    se esconde la luna

    miran tu cuna.

    – Leo  @cosechaTDP

    Receta musical:

    Un beso.
    Lo más sublime…
    Primero
    Muy suave,
    Largo después, profundo…
    ¡Y el cóndor… pasa!

    – Saltamontes

    Claroscuros (Tríptico de shadormas)

    La luz

    resbala lenta

    acuosa

    y lánguida.

    Por el cristal del río

    camina el alba.

    En llamas

    arde el crepúsculo

    las sombras

    se crecen.

    Entre añiles y malvas

    muere la tarde.

    La vida

    sombra aleatoria

    diluye

    momentos.

    Azar de claroscuros

    blancos y negros.

    – María Prieto

    Labios en flor -Shadorma-

    Las lánguidas

    rosas floridas,

    romero

    de te amo

    pellizcando mi esquina,

    abren mis labios.

    Yo te amo

    bajo mi cielo

    de azules

    salvajes,

    en sábanas hambrientas

    tan imperfectas

    Pregunto:

    ¿Por qué mis manos

    se llenan

    de lunas?

    Crece el silencio a veces,

    cantan poesía.

    – Ángeles Torres

  • 3 poemas de Đặng Thân, poeta vietnamita

    3 poemas de Đặng Thân, poeta vietnamita

    Đặng Thân es un poeta bilingüe, escritor de ficción y ensayista de Vietnam. Como «la típica figura de la literatura Post-Doi Moi», es también «el mejor humorista de todos los tiempos». Lamentablemente, sus obras fueron consideradas «perjudiciales» por las organizaciones de publicación gubernamentales. Entre sus numerosas antologías de poesía, sólo se publicó una titulada No Sense (2014). La revista Poets & Writers, con sede en Nueva York, escribió: «Dang es alabado por su prosa idiosincrática y su estilo rebelde». Sus obras de varios géneros literarios, han creado el punto de inflexión importante en el estilo de escritura de la literatura vietnamita. Como representante de una forma completamente nueva de discurso con recursos léxicos alternativos. Es pionero en la poesía de aliteración vietnamita y en un nuevo estilo llamado «phac-nhien» que puede significar en parte lo verdaderamente natural.

    Madre

    ¡Madre! cómo fluyen mis lágrimas cuando  

    recorres mi mente

    distingo el sudor de toda una vida de trabajo

    que fluye al costado del tiempo

    día tras día, nada era nuevo para ti –

    una extenuante rutina… –

    ¡te marchaste antes de vivir lo mejor!

    ¿cómo puedo derramar suficientes lágrimas dulces

    para igualar el sudor del sacrificio de tus cincuenta años?

    1989

     

    Nueva Primavera

    La primavera llega, la primavera se va, y aquí llega la primavera otra vez

    muchas cosas han perecido, y otras permanecen

    en invierno el frío es tan afilado como un cuchillo

    tan silencioso, tan ensordecedor como el fluir de la vida

    hombres, ustedes queman lo que alguna vez adoraron

    rinden culto a lo que quemaron – nadie se los reveló

    así es como eligen – sin piedad

    adoradores sin creatividad

    deseaba ser un pintor colorido

    pero nací bajo revestimientos negros y fríos

    así que no pude hallar la alegría en mi arte

    lo que me dejó sin un lugar para comenzar

    busco verdes de armonioso timbre

    para llevar conmigo al espacio -tiempo púrpura

    nuestras vidas son tan profundas como los mares son fríos

    como los agujeros negros-  y la enorme materia que contienen

    1990

     

    El primero de los primeros.

    Veo el primer rocío

    en la hoja

    de tu ojo

    que llora por las víctimas de los tsunamis ordenados por el creador

    tal como lo prometió

    escucho la primera canción

    desde el corazón

    de tu lengua

    que disminuye el poder de la oscuridad antes del surgimiento de Eva

    en este día de año nuevo

    ahora siento el cambio

    en mis células

    a profundidad

    algo empuja el primer vuelo de mi elección por vivir con autenticidad

    el primero de los primeros.

    Traducción del inglés al español por Mariela Cordero.

  • ‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

    Zel Cabrera es una joven poeta mexicana nacida el seis de febrero de 1988 en Iguala de la Independencia, Guerrero.

    Licenciada como periodista por la Escuela Carlos Septién, obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven en el 2013, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, en el área de poesía, durante el periodo 2014-2015 y becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero, durante el 2012-2013. En 2019, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Tijuana.

    Cuando abrí su poemario Cosas Comunes, publicado por Ediciones Liliputienses en su colección Centrifugados en enero de 2020, la cita de Sharon Olds, poeta californiana, me dio muy buena impresión. De Olds conservo un grato recuerdo que proviene del año 2005: la Primera Dama Laura Bush la invitó al Festival Nacional del Libro en Washington, D.C. Olds le contestó en una carta abierta publicada el 10 de octubre de 2005, donde le dijo a Bush: Muchísimos estadounidenses que sintieron orgullo por nuestro país, ahora sienten angustia y vergüenza por este régimen vigente de sangre, heridas y fuego. Pienso en el lino limpio de tu mesa, los cuchillos brillantes y las llamas de las velas, y no podría digerirlo.

    Cosas comunes es el tercer poemario de Zel Cabrera tras Una jacaranda en medio del patioLa arista que no se toca. Empieza a ser una poeta relevante entre la nueva generación de jóvenes poetas mexicanas que reivindican y defienden su presencia en un mundo eminentemente masculino.

    En este poemario, Cabrera destaca lo doméstico, la memoria familiar y las pequeñas tragedias de lo cotidiano a pesar de estar lleno de soledades, silencios, miradas hacia atrás…

    Cabrera tiene un estilo sencillo que hace que su poesía sea atractiva. Entre más sencilla, mejor. Para muestra, aquí tenéis el poema con el que comienza:

    Mi madre dice que mujeres como yo

    sin traza para labores hogareñas

    nunca encontrarán marido

    con corbata y mancuernillas.

    Varias veces me ha dictado

    instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína,

    cómo quitarle el sarro al inodoro,

    también me recuerda

    que levante mi cabello después de la ducha.

    Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma;

    soy el molde en el que amasa sus virtudes.

    Pero yo demoro el proceso,

    dejo secar las pequeñas plantas

    que compro para adornar mi departamento,

    recojo un mes después los abrigos que dejo en la tintorería,

    pago el gas en días extemporáneos

    y pocas veces como ensalada.

    Porque es muy probable que no tenga un marido

    que acuda con puntualidad

    a las liturgias del domingo.

    Porque las mujeres como yo se casan con sombras

    y polvo que se consuela entre los libros,

    porque no sé tejer bufandas,

    ni rebanar pimientos

    y hasta hace un día, aprendí a usar la lavadora. (Instrucciones maternas)

    Aunque escritos cronológicamente antes que Una jacaranda en medio del patio o La arista que no se toca, la voz de Zel muestra una prosa poética que revela lo obvio “porque no es bueno pronunciar amor / cuando el silencio es la palabra” (Garabato).

    Escribo que tengo 27 años y todavía le temo

    a las escaleras sin barandal, todavía

    dejo prendida la luz de la sala,

    por las noches, todavía

    me aferro a las costumbres

    de las palabras sobre el papel. (Bitácora de nada)

    Y es que la poeta sabe que, a fin de cuentas, «Somos pasajeros / que lloramos en el autobús / porque el autobús / no para, no transpira preocupaciones /…/ Volvemos a casa / con el olor del aire acondicionado / en el abrigo / … / Mintieron al decir / que los viajes enriquecen: / nadie se vuelve millonario / viajando en tercera clase/ … / A veces la luz se apaga / y todos los pasajeros somos accidentes.» (El camino)

    Cosas comunes de Zel Cabrera, otra pequeña gran joya extraída de la mina extremeña Ediciones Liliputienses el 16 de enero de 2020.

  • 3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    Alejandro Rodríguez Morales (Caracas, Venezuela) ha publicado los libros de poemas “Mapa de vuelo” (CreateSpace Publishing, 2016), “La suma de todos los elementos” (CreateSpace Publishing, 2015), “Te habías secado el pelo y empezó a llover” (Editorial Luhu, 2014) y “Oración errante” (Ediciones Publicarte, 2013), así como el chapbook “Las ventajas de ser un fantasma” (El sótano del cielo ediciones, 2012). Ganador del I Concurso de Aproximación al Haikú organizado por la Revista de Literatura Círculo de Poesía (2013). Sus poemas han aparecido en diferentes publicaciones y antologías, entre ellas la Revista Literaria “The Hoot and Hare Review” No. 2 (2013) y la antología “La Voz de la Ciudad” (Ediciones Publicarte, 2012). En Internet ha publicado poemas y traducciones en Cráneo de Pangea, Revista Letralia, Los Poetas del Cinco, QueLeer, Mala Digestión Fanzine, Por Qué Tiemblan Fanzine, Despolarizadas, Zoozobra Magazine, Guayoyo en Letras y Círculo de Poesía.

    Releer

    “Releo, lúcido, lentamente, trecho a trecho,

    todo cuanto he escrito. Y creo que todo es nulo

    y más valiera que no lo hubiese hecho”

    Bernardo Soares (heterónimo de Fernando Pessoa)

    Vuelvo una y otra vez

    al párrafo 94

    del libro de Bernardo Soares,

    sé que estas palabras

    y todas las palabras anteriores

    que me atreví a escribir

    son meras divagaciones;

    apenas dicen

    que no tuve el temple necesario

    para dejarlas intactas

    hermosas

    libres

    eternas,

    fuera de las páginas.

    Cuando todavía no se ha escrito

    Cuando todavía no se ha escrito

    el poema es canción

    que escuchamos dentro de nosotros

    y, a veces, durante tanto tiempo

    que no podemos evitar

    tocar su partitura

    de modo que otros

    también la escuchen;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es la cabeza de un fósforo

    y el papel en que se escribirá, lija,

    quien lo lee lo enciende en el mismo acto

    y entonces sus palabras iluminan;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema vuela y canta

    y comparte con otros pájaros

    que también vuelan y cantan

    de manera rítmica,

    si llega a escribirse

    es sólo que ha decidido posarse,

    en un instante eterno,

    sobre la página;

    cuando todavía no se ha escrito

    el  poema es suspiro posible,

    abrazo futuro,

    hallazgo repentino;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es el único vacío repleto

    capaz de llenar a quien lo lea

    luego de que otro lo escriba;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es todos los poemas,

    todas las lenguas, todos los sonidos,

    todos los acentos,

    todas las herencias,

    todos los afectos,

    todas las nostalgias,

    todos los silencios,

    todos los estruendos,

    toda la poesía.

    Dolor alarma

    Luego de que mi hermana me contara sobre

    la importancia neurológica del dolor.

    Si lo que pasa es lo mejor

    por qué el dolor,

    por qué la nostalgia

    que se torna dolor,

    por qué las hipótesis

    que se tornan dolor,

    por qué los planes

    todavía no cumplidos

    que se tornan dolor,

    por qué los sueños

    que se tienen despierto

    y que se tornan dolor.

    Porque sólo el dolor es golpe,

    sólo el dolor, aullido,

    sólo el dolor, alarma.

    Si hay dolor, todavía se está vivo,

    de lo contrario

    quizá ni siquiera

    notaríamos la cortada,

    moriríamos inevitablemente

    desangrados.

    Estos poemas pertenecen al libro “Pájaros y drones” (de próxima publicación por Ediciones El Drago, España)

  • Mercedes Halfon – Lámparas ideales (Ed.Liliputienses)

    Mercedes Halfon – Lámparas ideales (Ed.Liliputienses)

    Mercedes Halfon nació en Buenos Aires en 1980.

    Se dedica a la práctica e investigación de artes escénicas y literatura. Es Licenciada en Artes (UBA), Magíster en Escritura creativa (UNTREF), periodista cultural, crítica de teatro y poeta. Escribe en el suplemento Radar de Página/12. Ganó el Premio Estímulo de Tea al periodismo gráfico. Fue becada para perfeccionarse en escritura por la Fundación Gabriel García Márquez de Colombia en 2008, en Artes Vivas por Goethe Institut en Bogotá en 2015 y por el centro de creación contemporánea Matadero Madrid en 2017. Es curadora del ciclo teatral Invocaciones, en el Centro Cultural San Martín. Actualmente filma un documental sobre la poesía en Buenos Aires. Ha publicado textos breves de narrativa, una novela en colaboración y poesía. En 2017 salió su primera novela, El trabajo de los ojos, por Editorial Entropía.

    También ha publicado:

    Dormir con lo puesto (Zorra Poesía, 2008), Un paisaje que nunca vi (Color pastel 2010), en formato Epub “Tres Islas” (Determinado rumor 2011), Hebilla de pasto (vox 2012) y Un fuego cualquiera (Editorial Neutrinos de Santa Fe, 2015)

    Esta es una breve biografía de la persona que está detrás de este precioso libro de poemas, que lleva por título “Lámparas Ideales” editorial Liliputiense.

    Empezaré dejando aquí el poema con el que comienza su libro:

    No voy a ningún lugar en especial

    sólo salí a mira el color del cielo

    no es un momento hecho para durar

    es la hora en que los bebés  empiezan a llorar

    y los perro pasean con sus dueños.

    Veo el papel de un alfajor

    arrastrado por el viento

    por el viento, por el viento.

    Poema de palabras y versos sencillos que nos cuenta un momento único y mil veces repetido en la vida. Este poema tiene la fuerza de la palabra asequible al servicio de una poesía sin adornos literarios, para ceder el puesto al claro y limpio concepto de un momento único y múltiple al mismo tiempo.

    En general la poesía de este libro es así, de palabras y versos naturales,  con metáforas muy contadas y cuidadas. Dejándonos ver la imagen del día a día de la poeta, en momentos muy comunes y reales.

    Así comienza otro de sus poemas.

    Estoy tomando nafta con una amiga

    es normal

    es algo que la gente hace en un país como este…

    Y unos versos más abajo nos dice

    …los bolsillos son sigilosos

    no recuerdo donde guardé

    las plantas que estaban vivas…

    Mercedes nos regala una imagen real y muy poética al mismo tiempo.

    Yo digo que la vida es poesía, está en cada rincón, en cada parque y en la próxima esquina, si queremos verla. Ella la ve, le lleva pegada en la retina de los ojos, y nos la regala con elegancia.

    Versos de mirada profunda, mostrándonos ese mundo que los poetas vemos más allá de la superficie de las cosas.

    Trazos melancólicos en algunas ocasiones, que traspasan piel, se mezclan con la cotidianidad del ser humano.

    Llevo un año triste

    sin escribir un solo poema

    entre las piernas tres bolsas

    en una verdura, en otra las cosas del trabajo

    en la última un cuaderno y una bombacha

    resiste la imagen del palacio de cristal…

                    (fragmento de un poema)

    Utiliza lo tangible, lo asequible y lo convierte en una hermosa metáfora.

    El poemario tiene dos partes (aunque apenas son 40 páginas). La primera son 19 poemas  y en la segunda parte llamada “II Richter”, los temblores se propagan por todos los versos, siendo el propio temblor un poema más.

    Nos tiemblan los pilotes de la casa

    con la fuerza del río en su corriente

    tiemblan los cubiertos en el cajón

    y se afilan, nos tiembla el corazón…

                    ********

    …La escala de Richter se mide

    en la cabeza del bóxer que sigue

    al chico que corre en la plaza

    percibe el temblor y decide

    volver corriendo a casa…

    Un libro bonito, una poesía que acaricia y toca, una lectura muy recomendable.

  • Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Neus Gili es una deportista y amante de la naturaleza. Esto no escapa a sus poemas, que se encuentran tintados de colores brillantes, agua, sueños ocres, aromas… salpicado de elementos naturales que, de alguna manera, se entremezclan con los sentimientos, haciendo de su poesía un paraíso emocional e idílico. Pero no todo es paraíso, hay otro lado en todo esto, un lado ligeramente más oscuro, que se debe tener en cuenta…

    Reverso se presenta ante nosotros, en parte, como una ventana abierta al mundo y a la humanidad, poniendo de manifiesto la parte más brillante y la parte más oscura de ambos.

    Se contraponen la belleza natural del mundo, de los paisajes, incluso de las mismas personas, con el mal hacer de la humanidad que poco a poco va destruyendo lo que encuentra a su paso.

    El poema Abalorios es un buen ejemplo de una de las idea que sobrevuela el poemario: la importancia que se da a las cosas materiales, a aquello que se adquiere con dinero, cuando lo esencial es todo lo contrario, aquellas cosas que el mundo nos regala, aquellas cosas que no se pueden comprar y, a veces, ni ver ni tocar:

    Abalorios

    Collares, collares,

    de cuentas incontables.

    Colores, colores,

    lucía abalorios a montones

    Pulseras, pulseras,

    superpuestas en las muñecas.

    Pendientes, pendientes,

    con aros pendejos en sus orejas.

    Anillos, anillos,

    lleva la señora hasta en los nudillos.

    El bolso del mismo tono que los zapatos,

    de negro, el color que combina con todo.

    Su cara igual que una estampa,

    la mujer vestía ropaje floreado

    de amapolas y rosas, rojos los labios,

    como sus mejillas sin ser pintadas.

    Ni plata de ley, como una reina

    de ausencia su oro deslumbrara

    bajo ningún quilate, ¡qué disparate!

    Le pesaba más su caduca chatarra barata,

    que todo lo que tenía de valor humano en la casa.

    Queda de manifiesto una de las grandes ideas del poema, los auténticos valores de la vida que se dejan de lado, que se pierden, que se olvidan.

    Siguiendo esta línea de crítica, podemos encontrar poemas realmente duros como Rompehielos, donde expone temas lamentablemente tan en auge hoy en día como el racismo, el valorar las personas por su origen, la poca solidaridad de muchos frente a otros muchos:

    Un blanco pulcro descansado, la nieve,

    sobre azul marino de frío, helada,

    donde el agua clara yace encerrada

    y sobrevive pura, sabiendo que no hay nada.

    A la vista no divisa horizontes, ni límites,

    ni alcances, ni ningún monte donde subir a su alto.

    Solo un gran llano cautivo al baldo, bajo un cielo

    espejo de su espejismo, del reflejo de lo idéntico.

    […]

    Y no fue Dios, ¡fue la Humanidad!

    que de maldad quiso exterminar las especies, a una tierra

    donde el color nunca quiso confundir a otros;

    un rompehielos abre brecha.

    Al fijarse a fondo en los poemas que configuran el libro, una se da cuenta que están llenos de esas pequeñas cosas tan importantes que a veces escapan a los ojos, perdidos en el propio egoísmo y las rutinas diarias.

    Reverso, de Neus Gili Massagué

    Asimismo, se convierte a su vez en una defensa poética de las buenas acciones, de la parte más sana de la vida, del dar en lugar de recibir, de la empatía que tanta falta hace… En definitiva, es un poemario que a primera vista ofrece paisajes, historias, escenas de la vida, pero detrás van cargados de valores que a veces olvidamos y que son los que realmente hacen que la vida y el mundo funcionen.

    Tomemos como ejemplo el poema El pan nuestro:

    Si el trabajo al hombre y mujer dignifica,

    quienes de mucho bregar se creen de oro

    por un sin vivir de horas que mortifica,

    se olvidan que es la familia el gran tesoro.

    De nuevo hallamos en estos versos una crítica feroz hacia el valor que se suele dar a las cosas materiales.

    Reverso es un poemario que defiende la vida, defiende el mundo y su propia belleza ante los actos destructivos de la humanidad. En ese sentido, llama mucho la atención el poema Géiser, donde nos deja ver que, de alguna manera, la naturaleza intenta llamar nuestra atención, produciendo actos en defensa propia. Eso lo vemos muy claro en los últimos versos del poema:

    […]

    Aun así siempre será justicia,

    cuando la naturaleza estalla sin malicia,

    en su clamar por la existencia.

    Para hacernos una idea genérica del poemario, podríamos decir que muestra el lado más precioso de la vida y que más olvidado parece estar. Defensa de la naturaleza, de la pureza de los sentimientos, de los buenos actos, y crítica hacia todo aquello negativo que nos va tragando poco a poco, del valor desmesurado que se da a las cosas materiales frente a aquello intangible que, al fin y al cabo, sostiene la vida.

    Todo ello nos aparece escrito en cincuenta poemas que son capaces de emocionar por las verdades que cuentan, por la sensibilidad emocional que destilan.

    Si queréis abrir los ojos por dentro, si queréis encontrar historias que enseñan que hay que dejar el mundo en su paz, convivir con él y no masacrarlo, si queréis llenaros la mirada de la belleza real de la naturaleza y de las más sensibles emociones, del sentimiento más puro, sin duda Reverso es un libro necesario, que abre una ventanita a otra manera de ver la vida; a pausar el tiempo, a recapacitar y darnos cuenta de lo que realmente necesitamos para vivir.

    Neus Gili Massagué (Vallbona d’Anoia, 1966) ha sido galardonada en diversos certámenes de relatos cortos, colabora de manera habitual en la revista local El Xop y, en el año 2018, obtuvo el Premio Sant Jordi en su localidad. También aparece en la antología solidaria 50 Poetes de la terra. Reverso es su segundo poemario, después de Depulla’m a versos, en lengua catalana, que incluye también un audio de sus poemas, puesto que Neus es una rapsoda destacada, como podréis comprobar en su propio canal de Youtube Veu en vers.

  • 5 poemas de Juana Castro

    5 poemas de Juana Castro

    Juana Castro Muñoz es una poeta viva que todavía quiere seguir naciendo, como explica en uno de sus versos. Se podría decir que el primero de sus nacimientos fue en Villanueva de Córdoba, el 20 de febrero de 1945. Tuvo una infancia apegada a la vida del pueblo, al entorno rural que describió en algunos de sus poemas, donde destapa la conciencia del papel que representaba la mujer del campo, silenciada y oprimida. A esas mujeres les leía ella de pequeña, en verano y en voz alta, mientras cosían en el cortijo. Galardonada en numerosas ocasiones, traducida a varios idiomas, hay un premio de poesía en su honor.

    La vida de los poetas se descubre a partir de sus obras o, dicho de otro modo, en sus obras están contenidas las experiencias y emociones que conforman su existencia. Por eso, en la poesía de Juana Castro aparece el dolor del fallecimiento de su hijo; el autoritarismo de su padre, la gratitud hacia su madre y las consecuencias del Alzheimer que ambos padecieron; la vida de los campesinos, sobre todo, de las campesinas; la maternidad, el amor, la reflexión feminista.

    Cinco poemas, solo cinco poemas para comenzar, para descubrir, para conocer a Juana Castro.

    Amor mío

    Antonia buena chica ingresó ya cadáver,
    Carmen muy educada vaqueros blusa beis
    y Raquel silenciosa es el amor.

    Amor de amoratarse amor que es amoldar
    y amancillar.
    Amor de amenazar amor de amurallar
    amor de amartillar
    y de amasijo.

    Amor de amortajar.
    Rosa Lola María
    Inés Luisa mi amor.
    Compañero mi amigo
    mi enemigo.

    Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle,
    José Pablo dos hijos divorciado
    y Raúl empresario gran sonrisa el amor.

    Es el amor que amengua que amuralla
    que amortece y amarra.
    Amor de amuñecar amor que es amputar
    amor de amilanar
    y de ambulancia.

    Amor de amordazar.

    Manuel Félix Cristóbal
    Jaime Isidro mi amor.

    Mi señora mi dueña
    mi rehén.

    Amor mío mi amor.

    El anillo no sabe no sabía.
    El anillo.
    El cuchillo.

    Alicia desposada

    Era blanca la boda: un milagro
    de espuma, de azahar y de nubes.
    Cenicienta esperaba.
    Las muchachas regaban cada día
    los frágiles cristales de su himen.
    Blancanieves dormía.
                                          Al galope
    un azul redentor doraba la espesura
    y la Bella Durmiente erguía su mirada.
    Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
    en las noches de invierno,
    derramaban sus cuentos de guirnaldas,
    de besos y de príncipes.
    Era largo el cabello, eran frías las faldas
    por las calles de hombres.
    Las fotos de las bodas
    irradiaban panales de violines
    y era dulce ser cóncava
    para el brazo tajante y musculoso.
    La boda les cantaba por el cuerpo
    como un mar de conjuros.Y a la boda se fueron una tarde
    con su mística plena. Y cambiaron
    la hora de su brújula
    por el final feliz de los cuentos de hadas.

    Disyuntiva

    La tentación se llama amor
                        o chocolate.
    Es mala la adicción.
            Sin paliativos.
    Si algún médico, demonio o alquimista
    supiera de mi mal
                         cosa sería
    de andar toda la vida por curarme.
    Pues tan sólo una droga,
                         con su cárcel
    del olvido me salva de la otra.
    Y así, una vez más, es el conflicto:
    O me come el amor,
    o me muero esta noche de bombones.

    La era

    Mi padre y yo dormimos
    en la era, y la paja
    nos es lecho de estrellas. Se sienten
    las culebras cruzar toda la noche
    los haces de cebada, y ratas como gatos
    nos roban en el trigo. Me estremezco
    y no grito, porque mi padre ronca
    bebiéndose la luna, y en el aire
    cantan grillos de arena.

    Retablo de maravillas

    Los cien grillos cantando por la lluvia
    —el sol, motos, mi frente—
    y un gamo de colores corriendo la pizarra.
    Mi jaula de mil pájaros,
    mi retablo sin fin de maravillas,
    mi ciempiés enredado,
    y yo sin poder darle
    puerta al campo ni flor
    a la llovizna.

    Lecturas consultadas

    • CASTRO, JUANA. Cóncava mujer (1978), Alada mía (1996), Del color de los ríos (2000), La jaula de los mil pájaros (2004).
    • HERMOSILLA ÁLVAREZ, Mª ÁNGELES (2017). Juana Castro o la voluntad de una escritura femenina. Tropelías, revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, número extraordinario 1.

      SÁNCHEZ GARCÍA, M.R., LANSEROS SÁNCHEZ, R. (2017). La construcción identitaria en la poesía de Juana Castro. Compromiso e indagación, claves para una educación literaria. Lectura y signo, revista de literatura, número 12.
    • VALVERDE OSÁN, ANA (2017). Juana Castro: el pensamiento de la diferencia o la política de lo simbólico. Revista de la Anle, número 11, volumen 6.
  • ‘Gàngsters, ploma i vaudeville’ de Marta Pérez i Sierra (Ed.Gregal 2018)

    ‘Gàngsters, ploma i vaudeville’ de Marta Pérez i Sierra (Ed.Gregal 2018)

    La solapa del poemari, té un text biogràfic escrit per en Gabriel Sicilia que diu així: «En Pere i la Marta són els Bonnie i Clyde de la literatura del Raval i el Gòtic. Ella, llicenciada en filologia catalana, es va fer amb el Premi Jordi Pàmias 2010 de poesia i no para d’editar poemaris si l’un bo, l’altre millor. Els últims han estat Un segon fora del dubte, Ostatge i Llavors, els peixos. Ell, amb estudis teatrals i musicals, presenta el seu espectacle Hoy tu pluma brillará el 2010 a l’Artèria Paral·lel, que passa després pel Llantiol i la Sala Fènix. És molt esmunyedís, ja que tant el pots trobar en un teatre, en una editorial (il·lustra llibres infantils i juvenils encara que a les nits dibuixa vedets, pits i cuixes), en una sala d’exposicions, fent classe o produint un festival. La seva vida és un veritable vodevil. 

    La Marta i en Pere van començar les seves trifulgues junts de ben joves amb l’autoedició del conte infantil El senyor de la clenxa i en l’àmbit editorial aquesta és la segona col·laboració, essent la primera Sexe Mòbil singular, SMS il·lustrat. També són els artífexs del Contrapunt Poètic, unes trobades líriques de petit format tan eclèctiques com ells.» 

    Pere Cabaret és l’il.lustrador del llibre de la poeta Marta Pérez i Sierra que ressenyem avui, Gàngsters, ploma i vaudeville, editat per l’editorial de Maçanet de la Seva, Gregal l’any 2018.

    De la Marta Pérez i Sierra ja n’hem parlat a la revista. El poeta Albert Planelles va ressenyar el seu poemari Un segon fora del dubte, també de l’editorial Gregal.

    Gàngsters,… està dividit en tres parts: Gàngsters, Ploma i Vaudeville. A la primera, la noia té el poder, il.lustrat amb una pistola (amb la seva simboligia fàlica incorporada), i decideix sobre la seva vida privada. Ella és la gàngster del Bronx novaiorquès.

    A Ploma, la segona part, la gàngster és la vedet amb les seves plomes i la seva intimitat sexual. La vedet de la postguerra espanyola que havia de suportar una lluita clandestina i anònima fora del glamour ‘polític’ i de saber que si eres artista, homosexual o trans, segur que acabaries a la presó en qualsevol moment.

    Finalment, les vedets del Paral·lel barceloní ens mostren la seva soledat a Vaudeville. Són persones que se situen fora dels tòpics i ens mostren la vedet que tots portem dins.

    És un poemari poc convencional i això és el que li dona valor i gràcia. Amb unes atrevides i provocadores il.lustracions que combinen tres colors, blanc, negre i vermell, i que el fan més atractiu. És un poemari vodevil, “aquest subgènere dramàtic que consisteix en una comèdia frívola, lleugera i picant que dóna lloc a situacions còmiques, en les quals s’alternen parts cantades amb números musicals”, tal i com ens indiquen a l’inici del llibre.

    Quan arribem al final del llibre, en un epíleg la Marta Pérez i Sierra ens informa de la història, real, sembla ser, de la Lizza (1903-1982) que ha inspirat el tríptic Gàngsters, ploma i vaudeville.

    Sigui veritat o no, el cert és que la Marta i en Pere ens mostren un treball literari molt imaginatiu, inèdit i arriscat que és un cant a viure i estimar-se amb tolerància malgrat la combinació de solituds, dols i sentiments de pèrdua amb alegries, goig i imaginació que això comporta.

    Recordeu, és un llibre únic que s’ha de comprar, llegir i gaudir.

    Totes les flors eren altes, Lizza.
    Acaronaven els núvols
    perquè volien ser blanques.
    I amb el seu pol·len maquillar-te.
    Ets una d’elles,
    tija espigada,
    corol·la d’aigua vermella.
    Mans i rostre talment de pètals.

    No sap amb qui se les heu,
    el tafur de mots enrogallats
    de qui t’has enamorat.

    M’he vestit amb guants

    de pell, fins a mig braç,

    per llevar-te la vida.

    La que volies tenir

    amb bocins de mi.

    Encaix. La pell s’obre

    sense dolor.

    Que n’hem fet, de bestieses!

    Fes-me un altre petó!

    Empassa’t tot el mar violeta

    colgat en el meu melic,

    que jo desfaig els nusos

    de les algues del teu estómac

    i allibero els crustacis

    de les roques dels fons del teu cos.

    Encaix de sorra i sal,

    de mar i amor, encaix.

    T’he besat la memòria.