Nikola Yozgof-Orbach nació el 08/06/1984 en Safed, al norte de Israel. Yozgof-Orbach es poeta, editor, periodista, investigador, doctor en demografía y literatura. Es miembro del cuerpo docente de la Universidad de Safed y en el instituto Herzl de la Universidad de Haifa. Ha publicado 8 libros de poesía, 5 libros académicos y diversos de artículos académicos, artículos profesionales y artículos de revisión en los campos de Geografía, Demografía, Literatura e Historia.
En medio del monte Carmelo
Hay un pequeño erizo
Oculto entre las hojas revueltas.
Duerme
El eterno sueño invernal
Entre los tocones de los árboles chamuscados.
¿Quién lo despertará cuando se extinga el fuego?
¿Quién se acordará de él anhelando que llegue la primavera?
Foto por Emilio Kabchi. Lena Yau (Caracas, 1968) es narradora, poeta, periodista e investigadora. Especialista en el vínculo entre literatura e ingesta. Licenciada en Letras y Master en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello. Asesora literaria de El sabor de la eñe. Glosario de literatura y gastronomía (Instituto Cervantes, 2011). Autora de los poemarios Trae tu espalda para hacer mi mesa (Gravitaciones, 2015), de Lo que contó la mujer canalla (Kalathos, 2016), y de Bonnie Parker o la posibilidad de un árbol (Utopía portátil, 2018); de la novela Hormigas en la lengua (Sudaquia, 2015) y del libro de relatos Bienmesabes (2018). Sus cuentos y poemas han figurado en antologías (Fundavag, Mantis y Pre-textos). Reside en Madrid.
Bonnie Parker y la posibilidad de un árbol
El árbol tiene su casa
en jardines ajenos
lo trepas
lo abrazas lo salvas
de palabras que hachean
él hace memoria
tú giras en sus aros
pidiendo cántame el mar
Ya entonces volabas, Bonnie Parker.
Quizás por eso
eres madera
percutora de zarcillos
frente en ritual.
En la sombra del jabillo
lago lunar sobre el asfalto
te iniciaste.
Supongo que todos nacemos
en el camino más espinoso.
Bonnie Parker o la posibilidad de un árbol . Utopía portátil, 2018.
La conjura de la necia
Yo, porque ese es el orden de los pronombres, la que naufraga agotando lejanías.
Tú, porque aunque me niegues estás en la almohada fría que abrazo después del sexo sin ti.
Él, porque tal es la historia, el que sabe pero calla.
Ella, por la misma razón, la que disfruta de tus ganas intensas e irresolutas.
Nosotros, las palabras que buscan conjurar ausencias.
Vosotros, corifeos ciegos, ojos mudos.
Ellos, los testigos del fracaso estrepitoso de nuestro intento de amor.
Desbravar fue el verbo irregular que nos acompañó.
No supimos, no pudimos, no debimos.
Escupo mi sombra en un vano intento de olvido.
De Lo que contó la mujer canalla. Editorial Kalathos. 2016. Caracas.
Catara
El corazón caminaba.
La tierra se abrió.
Cayó.
(Desde la grieta, grita)
Ahora es tubérculo que guarda ponzoña.
Clarea.
Ralla.
Comprime.
Haz líquido.
Reserva.
El dolor: animal clavado con alfileres en una pared.
(Palpita en silencio) Un exoesqueleto en vivisección.
Descarta pies, cabeza, piedad. Retira cuidadosamente el abdomen. Aceita un hierro candente.
Lancea sin dudar.
Su presencia: enfermedad del cuerpo.
(Escalofríos. Temblor dental)
Una quemadura de vapor.
Rajas de ají chirel con venas y semillas.
Jugo del tubérculo corazón. Insecto dolor mutilado y tostado. Mezcla sin agitar.
Él está:
En la hoja en blanco.
Sal.
En la hoja escrita.
Pimienta.
En la letra invisible.
Limón.
En las oquedades del discurso.
Reposo.
(Todo lo que somos es lo que no somos).
Unta el preparado en cada parte que reclame su huella.
Espera a que el nombre se infle en ampolla. Deja que crezca y reviente por cuenta propia.
Levanta la piel para barrer debajo.
Barrerlo de ti.
Repite el proceso hasta la cicatriz.
Reza estas instrucciones en su memoria.
De Trae tu espalda para hacer mi mesa. Editorial Gravitaciones. España. 2015
José Luis Ochoa (Valle de La Pascua, Venezuela, 1965). Poeta, ensayista, psiquiatra, y docente universitario. Ha publicado los libros De viajes y Encuentros (Fondo Editorial Pequeña Venecia – Fundación CELARG, 1994), Poemas (Editorial La Tinta del Alcatraz, México, 1994), Cantos hiperrealistas (Editorial Eclepsidra, 1997) y Ruinas vivas (Editorial Eclepsidra, 2013). Fue ganador del Premio de Poesía “Fernando Paz Castillo” otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) en 1992. Sus poemas y ensayos han aparecido en diarios y revistas literarias nacionales y extranjeras. Su obra poética ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana e internacional. Fue miembro del Grupo literario Eclepsidra, de Caracas y de Maltiempo Editores, Grupo literario y editorial de Barquisimeto. Es profesor de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)
Amarú Vanegas (Venezuela). Poeta, ingeniera, actriz y productora de teatro. Magister e investigadora en Literatura. Fundó Catharsis Teatro y Fundación Cultural Púrpura. Ha realizado tertulias artísticas desde el 2012 en Venezuela, Ecuador, Colombia, Chile, Uruguay y Argentina. Publicaciones: Mortis, monólogo (2001); El canto del pez (2007); Criptofasia Premio V Concurso de Relatos SttoryBox, España (2016); Dioses proscritos, Premio Internacional de Poesía Candelario Obeso, Colombia (2016); Añil, Premio Internacional de Poesía Alfonsina Storni, España (2019) y Cándido cuerpo mío, España (2019). Textos suyos han sido incluidos en antologías y revistas internacionales.
Desprendimiento
Algún asesino más poderoso
más fuerte
me interceptó cuando cruzaba
el callejón de los cuchillos
y me atajó. (Miyó Vestrini)
Laque cuenta sus caídas
está dispuesta a contar
sobre las aguas que la atraviesan.
Ríos de mercurio trajeron sombras
y otros pánicos a nuestras bocas.
Amontonaron sus sonidos en idiomas esquivos.
Es que las bocas quizá
fueron obra de cuchillos sembrados
en todas las partes del cuerpo
y cada grieta habla una lengua
al interior de la herida.
Así saltaron también nuestras manos quemadas,
pieles grises remontaron los cauces
donde ningún árbol se persigna.
Todas fuimos ofrendadas al apocalipsis
en medio de la plaga y los excesos.
Golpes de fiebre, oro, fluidos corporales
y el corazón intacto en las orillas.
Se sigue abriendo el hueco,
un efímero vacío que grita sus deseos.
Se entierran los hachazos,
se aprieta el puño,
se apunta el arma.
Y esas fuerzas vigorosas hostigan,
reclaman el tributo de las fosas.
Machete y bala sostienen su armonía
orquestando el contrapunto.
Contamos las caídas, sí.
Pero también respiramos la paz de la sonrisa.
Perdonen nuestras ofensas
y que el peso de estas carnes
haga inclinar sus balanzas.
Ofelia
Soñé con Ofelia.
Exprimía la muerte en sus velos,
sonreía y cantaba.
Dando pasos cada vez más corpóreos
hilvanaba sus últimas horas
y los antiguos caminos devolvían el tiempo.
En toda ella, blanca y exacta,
festejaba la corriente,
ya que Ofelia misma era el río.
Algunos hablarían de la caducidad
de los fantasmas, pero sus aguas
rechazaron la insolencia de la muerte.
La infantil sombra asomó los verbos iniciáticos
reclamó lo que otros habían robado.
Observó a los dioses con indiferencia
hasta precipitar sus templos.
Y al decirse viva invocó las fuerzas naturales,
y el agua se tornó cuerpo,
y el cuerpo transmutó en habla
y así; portando la palabra precisa,
con la tierra en las uñas, la mujer erigió un continente.
Hernán Zamora Rapale Arquitecto (USB, 1988). MSc en Diseño Arquitectónico (UCV, 2011). Doctor en Arquitectura (UCV, 2013). Profesor Asociado en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela, donde también es Coordinador y profesor de la Maestría en Diseño Arquitectónico.Ganador del XIII premio de poesía Fernando Paz Castillo y autor de diez poemarios publicados, entre ellos: Desde el espejo del baño (Maracay: La liebre libre, 2000), No somos nuestros (Caracas: La nave va, 2003), La casa de las hormigas (Caracas: El pez soluble, 2004), 39 grados de cielo en la tierra (Caracas: OT Editores, 2015; y Orfeado insilio (OT Editores y Amazon KDP, 2019; disponible en amazon.com ).
CRISIS
Dice que atraviesan una tempestad
Se sujeta con fuerza al mástil del navío en el que se prometieron
La escucha en silencio
No le confiesa su embeleso por el canto lunar que le serena por la voz que sin amarras le atrae
¡Que la tempestad no lo dirija hacia esa gruta!
¡Que no se arroje a su oscuridad para alcanzarla!
TODA LA AMARGURA DEL MUNDO
Se detiene frente a él
Trae
toda la amargura del mundo
Vomita
Moriría
si no lo hiciese
En sus miasmas
él se disuelve
Apolo niño
se acerca
La abraza
Ella se vuelve silencio
La besa
Hechos luz se alejan
Huirán hacia el sueño
donde él no los refleja.
SALUDOS
La alegría se detuvo un rato sobre mi mesa plegada blanca vuelta garabatos besos y saludos
Un hallazgo desde entonces me tiene tonto de tan dichoso
Descubrí que para pronunciar su nombre mis labios deben sonreír
Estos poemas pertenecen a la selección inédita Devaneos.
Conocí a esta poeta norteamericana en 1981, cuando vino a dar la ponencia en la ceremonia de graduación en mi universidad que, en aquel momento, era de mujeres. No nos congratuló por nuestros títulos, sino que nos advirtió de lo mucho que nos tendríamos que afrontar en el mundo real que nos esperaba. Concluyó su discurso con estas palabras “Ladies, this editorial was written in 1864 under tremendous pressure. You are living in a world and going out into a world that has much more pressure. And yet, you can do it. You must do it. You must take responsibility for the time you take up and the state you occupy. Seize it, this world, as yours. Yours to change. Yours to increase. Yours to improve. You are phenomenal,”[1] y acabó recitando su poema “Phenomenal Woman.” A estas alturas, no recuerdo sus palabras – las cito – pero sí recuerdo lo mucho que me impresionaron, lo mucho que ella me inspiró a la hora de buscar la mujer fenomenal que llevaba dentro.
Nacida Marguerite Johnson en St. Louis, Missouri en 1928, Maya Angelou murió en Carolina del Norte en 2014. A lo largo de su vida fue cantante, bailarina, actriz, compositora y la primera directora de cine afroamericana de Hollywood, además de escritora, editora, guionista, poeta y activista (con Martin Luther King Jr. y Malcolm X). En 2000, Angelou recibió la National Medal of Arts del presidente Bill Clinton, para cuya inauguración presidencial escribió y recitó On the Pulse of Morning (un fragmento del cual reproduzco a continuación) y en 2010 recibió el mayor honor civil de Estados Unidos, la Presidential Medal of Freedom, de manos del presidente Barack Obama.
Hasta el momento, en España sólo existía la traducción, de Carlos Manzano, de su primer tomo autobiográfico, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, pero ahora por fin hay una traducción, de Nieves García Pardos, de su Poesía completa, publicada este año por ed. Valparaiso. Para conocer sus datos biográficos, hay una página de Wikipedia en castellano, y una más amplia en inglés en la fantástica web de la Poetry Foundation, cuyos enlaces encontrarán al final de esta entrada.
He elegido cinco poemas que considero ofrecen una iniciación a la grandeza de la obra de esta mujer singular, además de tener cada uno un lugar en mi trayectoria poética íntima y personal. El primero, y quizás más famoso, se titula Caged Bird (Pájaro enjaulado) y antecede a su autobiografía I Know Why the Caged Bird Sings.
Source: The Complete Collected Poems of Maya Angelou (Random House Inc., 1994)
El segundo, Still I Rise, es mi poema favorito, y aquí dejo un video de ella recitándolo en inglés, junto con una traducción ‘guerrera’ que hice yo hace unos años.
Source: The Complete Collected Poems of Maya Angelou (1994)
El tercero es un fragmento publicado en Poetry Foundation de su largo poema, encargado por Bill Clinton en su primera inauguración como presidente de los Estados Unidos, On the Pulse of Morning (el enlace es al poema entero en inglés).
Source: The Complete Collected Poems of Maya Angelou (Random House Inc., 1994)
Incluyo el cuarto poema, Remembering, porque he encontrado su versión castellana en internet, y porque me encanta el título del libro del que procede: Just Give Me A Cool Drink Of Water ‘Fore I Diiie.
El quinto y último poema es uno de los que me envió mi hija menor, estudiante universitaria en EEUU. Mientras estemos lejos la una de la otra, la poesía de Maya Angelou nos mantiene en contacto. Con The Telephone nos rinde homenaje a las mujeres que esperamos, remendando todo lo que hay a nuestro alcance, a que suene ese aparato que hace de carabina de nuestra vida, entre nuestras necesidades y nuestra necesidad.
The Telephone
It comes in black
and blue, indecisive
beige. In red and chaperons my life.
Sitting like a strict
and spinstered aunt
spiked between my needs
and need.
It tats the day, crocheting
other people’s lives
in neat arrangements,
ignoring me,
busy with the hemming
of strangers’ overlong affairs or
the darning of my
neighbors’ worn-out
dreams.
From Monday, the morning of the week,
through mid-times
noon and Sunday’s dying
light. It sits silent.
Its needle sound
does not transfix my ear
or draw my longing to
a close.
Ring. Damn you!
Source: The Complete Collected Poems of Maya Angelou (Random House Inc., 1994)
Eden Soriano Trinidad es una poeta y traductora filipina. Ha sido galardonada con el premio a la trayectoria en el 12º Festival Internacional de Poesía de Guntur y Poesía sobre Ruedas, celebrado en Guntur, Andra, Pradesh e Hyderabad, India, (2019).
Su libro Her Eden Blooms, fue traducido y publicado por el Dr. Lanka Siva Rama Prasad. Tradujo al idioma filipino un libro de poesía épica del Dr. L Sr Prasad, titulado «El féretro del bermellón», las colecciones de poemas zen de Krishna Prasai, la Era de la Basura de Mai Van Phan y el Cómo creció el gemelo del Dr. Milutin Djurickovic. Todos los sábados sus poemas son traducidos, recitados y transmitidos por el programa de la Radio online Visión Universal de México en los idiomas inglés y español. Sus obras se publican en el Instituto de Literatura y Escritura Creativa de la Universidad de Filipinas, Panitikan.ph.
Oh palma
Ella… le ofreció una flor…
La palma de su mano lo exaltó de forma inusitada
Lucía demasiado bien para la poesía.
Quería bañarla con besos
Y tocarla con ternura.
La palma de su mano lo hace delirar
Y sentir su sensualidad
La encuentra tan encantadora,
Y desea… desposarse con ella
El pino de palma se yergue hasta el cielo,
No me toques, las mejillas arden con timidez.
¡Oh, Palma!
Te amo tanto.
Eres tan hermosa como las flores que tocas,
como las que encuentras a lo largo del camino de la vida.
“Porque semos asina, semos pardos, del coló de la tierra”
Mi primer contacto con este hermoso libro, tuvo lugar en la clase de Lengua y Literatura Española en el instituto de Enseñanza Media de Badajoz, donde cursaba el bachillerato. Y fue el profesor que impartía esta asignatura, el que me enseñó a amarlo, a entenderlo, a descubrir la ternura, la belleza y el lirismo que encerraban sus poemas, escritos en ese habla o dialecto extremeño que a mí no me sonaba extraño, por haber nacido y transcurrrido mi infancia, en un pequeño pueblo del sur de la provincia. Desde entonces, lo conservo como si fuera un pequeño tesoro que releo de vez en cuando para no olvidarme de mis raíces castúas.
Corrían los primeros años del siglo XX cuando este poeta extremeño, Luis Chamizo Trigueros, trasladó al papel las vivencias, costumbres y sentimientos de la gente de su tierra, reproduciendo en sus poemas el habla popular característica y propia de aquella época en un entorno campesino y humilde. Con ello inauguraba un nuevo estilo de belleza en las letras con el decir de la gente de Extremadura. Volcó en sus poemas todo un caudal de ideas, sueños, sentimientos… Y nos dejó escrito en verso, un patrimonio lingüístico que de otra manera hubiera quedado en el olvido.
Luis Chamizo nació en1894 en Guareña (Badajoz) en el seno de una familia humilde y trabajadora de Extremadura. Muy joven se trasladó a Madrid para cursar el bachillerato. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid y en la de Murcia. En esos años de estudiante, asistió con asiduidad a las numerosas tertulias literarias de los cafés y dio sus primeros e importantes pasos en el mundo de la poesía.
Contactó con el movimiento modernista a través de algunos poetas como Salvador Rueda, Francisco Villaespesa o Amado Nervo. Conoció a Federico García Lorca, probablemente a Rafael Alberti y a otros intelectuales y poetas de entonces. Coetáneo de la generación del 27 prefirió quedarse en el camino de la poesía regionalista, siguiendo los pasos del poeta José María Gabriel y Galán.
En 1818, la muerte de su padre, tinajero en su pueblo natal, le obligó a volver a su tierra de origen para proseguir con el negocio familiar y ese contacto con la gente humilde de su tierra le hizo profundizar en el conocimiento de la idiosincrasia y la forma de hablar extremeña.
En 1921 publica el libro de poesía por el que fue más conocido: “El Miajón de los Castúos”, en el que intentaba reflejar y transcribir el habla rural. Pronto, el libro se convirtió en un verdadero fenómeno literario y Chamizo en un poeta de referencia en el mundo literario de Extremadura.
El poeta llama al conjunto de sus versos “el miajón de los castúos”.
Dos vocablos muy característicos de la tierra:
“Miajón”: la esencia, la miga, el jugo…del pueblo extremeño.
“Castúo”: voz derivada de “castizo”, lo genuino, lo más auténtico.
A partir de su publicación, se generalizó la palabra “Castúo”. Y con el tiempo, dicha denominación, se hizo popular para denominar las hablas regionales extremeñas en general.
(…) Vusotros qu’atendéis a las lerturas y séis tan sabijondos de las cencias que quizás nus larguéis de carrerilla y en romances jazañas extremeñas que los nuestros ejaron sin contaglas endispués de jaceglas.
Y sus dirá tamién cómo palramos los hijos d’estas tierras, porqu’icimos asina: jierro, jumo y la jacha y el jigo y la jiguera.(…)
En esta obra, supo trasladar al verso toda la fuerza expresiva del lenguaje autóctono, que transmite el saber popular de generación en generación. Y en sus versos, canta a la vida cotidiana del hombre extremeño, que habita un medio rural, que ama y a la vez le condiciona. Todo ello en medio de difíciles circunstancias, avatares políticos y sociales y unas duras y precarias condiciones de vida propias de los comienzos del siglo XX, con el campo extremeño en manos de las oligarquías terratenientes y caciquiles. Sin embargo en sus versos, no hay una denuncia social explícita como tal, seguramente por la censura de aquellos años, más bien llevan implícitos cierta resignación y fatalismo vital.
(…)“Y tamién sus dirá que semos güenos, que nuestra vida es güena en la pas d’un viví lleno e trebajos y al doló d’un viví lleno e miserias: ¡el miajón que llevamos los castúos por bajo e la corteza!”(…)
Los temas del libro son los propios del regionalismo: la nostalgia de un pasado mejor, la vida rural y campesina, los oficios tradicionales, las costumbres de los ancestros, la vivencia de la naturaleza y el paisaje sometido por la mano del hombre…Y dan lugar a descripciones de gran lirismo y fuerza expresiva.
Las características de su poesía se corresponden con la Extremadura que él redescubre al volver: sencillez, austeridad, gravedad, reciedumbre, ternura y sentido dramático.
Según el académico José Ortega Bonilla, que escribe el prólogo “Todo es grande, fuerte, potentísimo…El libro de Chamizo no es de los que se dejan dormir en la estantería de la biblioteca. Quien comience la lectura, la continuará y la dará fin y no se olvidará más de ella.”
El libro está integrado por once extensos poemas y uno inicial que hace de introducción: “Compuerta”
Dada su larga extensión, solo dejo de muestra este poema sobre el nacimiento de un hijo de un matrimonio de campesinos, en mitad del campo. Todo un bello canto lírico a la Vida, a la Madre Naturaleza, que aunque sea recia, hostil, dura…también es acogedora y muy hermosa.
Monumento a La Nacencia. Parque de la Legión. Badajoz.
LA NACENCIA
I Bruñó los recios nubarrones pardos la lus del sol que s’agachó en un cerro, y las artas cogollas de los árboles d’un coló de naranja se tiñeron.
A bocanás el aire nos traía los ruíos d’allá lejos y el toque d’oración de las campanas de l’iglesia del pueblo. Íbamos dambos juntos, en la burra, por el camino nuevo; mi mujé, mu malita, suspirando y gimiendo. Bandás de gorrïatos montesinos volaban, chirrïando, por el cielo, y volaban pal sol, qu’en los canchales daba relumbres d’espejuelos.
Los grillos y las ranas cantaban a lo lejos, y cantaban tamién los colorines sobre las jaras y los brezos; y, roändo, roändo, de las sierras llegaba el dolondón de los cencerros.
¡Qué tarde más bonita! |Qu’anochecer más güeno! ¡Qué tarde más alegre si juéramos contentos!…
—No pué ser más —me ijo—, vaite, vaite con la burra pal pueblo, y güérvete de prisa con l’agüela, la comadre o el méico. Y bajó de la burra poco a poco, s’arrellanó en el suelo, juntó las manos y miró p’arriba, pa los bruñíos nubarrones recios.
¡Dirme, dejagla sola, dejagla yo a ella sola com’un perro, en metá de la jesa, una legua del pueblo… eso no! De la rama d’arriba d’un guapero, con sus ojos reondos me miraba un mochuelo; un mochuelo con ojos vedriaos como los ojos de los muertos…
¡No tengo juerzas pa dejagla sola; pero yo de qué sirvo si me queo!
La burra, que roía los tomillos floridos del lindero, careaba las moscas con el rabo; y dejaba el careo, levantaba el jocico, me miraba y seguía royendo. ¡Qué pensará la burra si es que tienen las burras pensamientos!
Me jui junt’a mi Juana, me jinqué de röillas en el suelo, jice po recordá las oraciones que m’enseñaron cuando nuevo. No tenía pacencia p’hacé memoria de los rezos… ¡Quién podrá socorregla si me voy! ¡Quién va po la comadre si me queo!
Aturdío del tó gorví los ojos pa los ojos reondos del mochuelo; y aquellos ojos verdes, tan grandes, tan abiertos, qu’otras veces a mí me dieron risa, hora me daban mieo. ¡Qué mirarán tan fijos los ojos del mochuelo?
No cantaban las ranas, los grillos no cantaban a lo lejos, las bocanás del aire s’aplacaron, s’asomaron la luna y el lucero, no llegaba, roando, de las sierras el dolondón de los cencerros… ¡Daba tanta quietú, mucha congoja! ¡Daba yo no sé qué tanto silencio…!
M’arrimé más pa ella: l’abrasaba el aliento, le temblaban las manos, tiritaba su cuerpo… y a la lus de la luna eran sus ojos más grandes y más negros. Yo sentí que los míos chorreaban lagrimones de fuego. Uno cayó roando, y, prendió d’un pelo, en metá de su frente se queó reluciendo. ¡Qué bonita y qué güeña, quién pudiera ser méico!
Señó: tú que lo sabes lo mucho que la quiero. Tú que sabes qu’estamos bien casaos, Señó, tú qu’eres güeno; tú que jaces que broten las simientes qu’echamos en el suelo; tú que jaces que granen las espigas, cuando llega su tiempo; tú que jaces que paran las ovejas, sin comadres ni méicos… ¿por qué, Señó, se va morí mi Juana, con lo que yo la quiero, siendo yo tan honrao y siendo tú tan güeno?…
¡Ay! qué noche más larga de tanto sufrimiento: ¡qué cosas pasarían que decilas no pueo! Jizo Dios un milagro; ¡no podía por menos!
II
Toíto lleno de tierra le levanté del suelo; le miré mu despacio, mu despacio, con una miaja de respeto. Era un hijo, ¡mi hijo!, hijo de dambos, hijo nuestro… Ella me le pedía con los brazos abiertos. ¡Qué bonita qu’estaba llorando y sonriendo!
Venía clareando; s’oían a lo lejos las risotás de los pastores y el dolondón de los cencerros. Besé a la madre y le quité mi hijo; salí con él corriendo, y en un regacho d’agua clara le lavé tó su cuerpo. Me sentí más honrao, más cristiano, más güeno, bautizando a mi hijo como el cura bautiza los muchachos en el pueblo.
Tié que ser campusino, tié que ser de los nuestros, que por algo nació baj’una encina del caminito nuevo.
Icen que la nacencia es una cosa que miran los señores en el pueblo: pos pa mí que mi hijo la tié mejor que ellos, que Dios jizo en presona con mi Juana de comadre y de méico.
Asina que nació besó la tierra, que, agraecía, se pegó a su cuerpo; y jue la mesma luna quien le pagó aquel beso… ¡Qué saben d’estas cosas los señores aquellos!
Dos salimos del chozo; tres golvimos al pueblo. Jizo Dios un milagro en el camino: ¡no podía por menos!
Aquí pueden ver y escuchar el poema, recitado en castúo por Fernando González:
Hoy quiero presentaros a una amiga y paisana que se llama Begoña Ruiz Hernández. Su primer libro, “Las montañas azules” (Ed. Cuadernos del Laberinto), es un viaje por esa España de preguerra civil. Se ha convertido en uno de mis libros preferidos y os recomiendo su lectura. Es absolutamente precioso.
No os hablaré más de ella, prefiero que lo haga ella misma con este cuestionario.
1 – ¿Podrías contarnos un poco de tu vida y actividad literaria?
Nací en El Losar del Barco, un pueblo muy pequeño en la provincia de Ávila. En mi casa no había libros y en mi pueblo no había biblioteca, solo una escuela donde los alumnos estábamos mezclados desde párvulos a quinto de EGB. La maestra nos tenía copiando todo el día entero como si fuéramos amanuenses y al mínimo ruido nos castigaba sin comer. Nos dejaba encerrados, solos, en la escuela desde la una hasta las tres, que empezaban las clases vespertinas. En esos castigos descubrí unos cuentos intocables en el armario y empecé a leerlos clandestinamente. Nunca olvidaré ese placer prohibido.
Poco tiempo después, me regalaron un libro de cuentos donde leí “la princesa triste” y pensé: “ojalá yo fuera capaz de hacer sentir lo mismo que yo he sentido”, entonces empecé a escribir historias que más tarde tiré a la basura.
Durante la adolescencia y mis años de facultad leí mucho, pero me olvidé de escribir. Lo retomé cuando murió mi hermano, Ciri. Entonces, me di cuenta que la vida se acaba y es mejor dedicarla a hacer lo que realmente deseas.
En 2013 gané un concurso de relatos y a partir de ahí ya no solo escribía para mí, sino también para el público. Gané otros concursos de relatos, empecé a escribir la columna “El reloj de arena” en El Diario de Ávila y en 2016 publiqué mi primera novela “Las montañas azules”.
2 – ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas y qué autores te influyeron?
Como ya he dicho anteriormente, los cuentos clásicos fueron mis primeras lecturas. En la adolescencia devoré las novelitas de Corín Tellado y luego, gracias a los profesores del instituto, conocí a los clásicos. Posteriormente, estudié filología inglesa y entonces empecé a leer autores que no olvidaré y a los que recurro con frecuencia: Las hermanas Brönte, Jane Austen, Orwell, Huxley… también me gusta la literatura Hispano-Americana: García Márquez, Juan Rulfo, Cortazar, Vargas Llosa, Isabel Allende…
3.- ¿Cómo definirías a tu escritura? Háblanos un poco de tu último libro.
Es difícil definirse a uno mismo, pero por si alguien quiere acercarse a mis libros, tratan de personajes que les ha tocado vivir en tiempos difíciles, atrapados en costumbres incomprensibles contra las que tienen que luchar. Los escenarios suelen ser pueblos pequeños, porque allí han ocurrido grandes historias que merecen ser contadas. También intento rescatar un vocabulario autentico que se está perdiendo.
El último libro, publicado ha sido “Las montañas azules”. Ocurre en 1933, Dioni la protagonista quiere estudiar, algo bastante difícil para una mujer en esa época. Al pueblo llegan unos alemanes que están haciendo un trabajo filológico y Dioni los ayuda a cambio de que ellos la lleven a hacer los exámenes de bachillerato. La novela tiene una parte histórica: a través de las cartas y conversaciones de los alemanes, el lector asiste a la llegada de Hitler al poder; al mismo tiempo, en España, están ocurriendo grandes cambios durante la 2ª República: reparto de tierras, derecho a voto para la mujer…
El último libro escrito es otra novela que saldrá el año que viene.
4 -¿Crees que el escritor “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado tu lenguaje a lo largo de los años?
Sí, creo que evolucionamos en todos los aspectos de la vida, si no la existencia sería un “déjà-vu” absurdo. En la escritura crecemos. Espero que mi lenguaje sea más rico y creo que mis personajes van siendo más osados y complejos.
5 – ¿Te gusta la poesía? ¿Has pensado en escribir poesía alguna vez? ¿Algún poeta preferido?
Sí, me gusta mucho la poesía. En Las Montañas Azules, hay un romance que escribí sobre unos enamorados que fueron devorados por los lobos.
Me gusta Lorca y su romancero gitano, también Benedetti ahora que se han oído tanto sus poemas como “no te rindas” y Hortensia Márquez con su libro “Derramando palabras” que es muy variado en el que expresa diferentes sentimientos con los que coincido.
6 – ¿Cuál es el fin que te gustaría lograr con tus novelas?
Me gustaría que las leyera mucha gente y que les ayudara, de alguna manera, en su vida, como a mí me han ayudado otros libros. Los libros son muy buenos amigos. Al mismo tiempo los personajes resucitan cada vez que alguien los lee y me los imagino andando por otros mundos, entrando en las vidas de otras personas.
7- ¿Qué lugar ocupa, para una escritora como tú, las presentaciones de libros y la firma de ejemplares?
Cuando empecé con las presentaciones lo pasaba fatal, porque me sentía abrumada delante del público, pero yo creo que ya lo he superado. El cara a cara tiene su parte buena, los lectores me comentan lo que han sentido al leer mi novela o incluso algunos me preguntan por personajes como si fueran de mi familia “¿Qué fue de Andresito?” “¿y de Flora?” y me cuentan historias similares que les han ocurrido a ellos. Por lo tanto, es una comunicación muy activa.
8 – ¿Qué opinas de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc…?
Me parece muy bien, los tiempos cambian y hay que adaptarse. La tecnología nos permite acercarnos a muchos autores que de otra forma no leeríamos, por ejemplo yo conocí a “poémame” a través de las redes; Julio Collado publica artículos y poemas en Facebook que leo con mucho gusto. Las redes sociales ofrecen una gran variedad y amplían nuestros círculos.
9 – ¿Podrías recomendarnos un libro de otro/a autor/a que te haya gustado mucho?
Poesía: Derramando palabras de Hortensia Márquez.
Relatos: Mala baba de Pablo Garcinuño.
Ensayo: Heterodoxos y olvidados de Adolfo Yáñez.
Novela: Patria de Aramburu.
10 – ¿Qué libro estás leyendo en la actualidad?
Estoy leyendo “La madre de Frankenstein” de Almudena Grandes y al mismo tiempo releo a viejos amigos como El Gran Gatsby de Fitzgerald.
11.-¿Qué consejos le darías a un/a joven escritor/a que se inicia en este camino?
El único consejo que puedo darle es que escriba y no deje de hacerlo. A veces no sale el relato o el poema como lo hemos imaginado, pero la creación lleva un tiempo y hay que ser paciente.
12.-¿Cómo ves tú actualmente la industria editorial?
La industria editorial está como cualquier otra industria actualmente. Las grandes empresas o marcas, ya sean de comida, coches o libros, acaparan todos los negocios.
Una pequeña empresa no puede alcanzar las mismas vías de distribución que una grande. Conseguir que una gran editorial publique un libro de autor desconocido es casi imposible, dado que su objetivo es mercantilista e invierten en algo seguro. Sin embargo, la calidad de un libro no depende de la editorial que lo publique, solo el tiempo es honesto con el arte.
13.-¿Cuál es la pregunta que te gustaría que te hubiera hecho y no te la he hecho?
Me has hecho muchas preguntas y muy interesantes todas. Muchas gracias, ha sido hermoso para mí rememorar mi amor por los libros en esta entrevista.
Mariela Casal, Caracas 1967. Poeta, compositora, intérprete, artista plástica. Ha publicado: La Fosa, Hábito Angularis, Almácigo, De-lirio, Curare-Curaré-Cantaré y Hotel.
Integra toda su creación como un sólo cuerpo lírico. Ofrecemos su poema: La piedad y su canción: El regreso.
III EL APRENDIZ REPITE SIEMPRE EL MISMO MANUSCRITO APRENDER ES UNA PRÁCTICA
IV EL APRENDIZ VIVE EN SU CAVERNA EL VIAJE FIJA SU DIRECCIÓN
V EL AMOR EL AMOR ES EL FIN DE LAS PALABRAS
Del libro inédito EL ORO VIENTO DEL BAMBÚ Trilogía. Héroes míos, Dunas, Oro: Taller Aprendiz