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Cuando uno oye el nombre de Patti Smith, no puede evitar asociarlo con el mundo de la música, pero lo cierto es que puede ser considerada una artista tremendamente completa, puesto que aparte de la música, ha cultivado géneros como la pintura, la fotografía y la literatura. Hoy nos vamos a dar un pequeño paseo por ese lado suyo quizás menos conocido. Hoy nos adentramos un poquito en la poesía de Patti Smith.

Nació en Chicago, en el año 1946, en el seno de una familia religiosa (su madre era testigo de Jehová), cosa que hizo que recibiera una educación basada en fundamentos religiosos; sin embargo, acabó por abandonar la religión, puesto que le parecía, y más teniendo en cuenta que Patti siempre fue una mujer de mente abierta, demasiado restrictiva y encorsetada.

Patti Smith y Robert Mappelthorpe, en el Chelsea Hotel

Se graduó en 1964, pero debido a dificultades económicas familiares, se puso a trabajar en una fábrica y, poco después, se mudó a Nueva York, donde conoció al que sería su amante, su pareja y su amigo hasta el momento de su muerte, Robert Mappelthorpe, fotógrafo con el que convivió una temporada en el mítico Chelsea Hotel. De hecho, las fotos de las portadas de sus discos fueron hechas por Mappelthorpe. Fue en el Chelsea Hotel donde también se produjo su acercamiento a la llamada Generación Beat, donde conoció los poemas de Ginsberg, que a su vez se convirtió también en uno de sus autores favoritos.

Es a principios de los años 70 que se introduce en el panorama musical, escribiendo como periodista sobre rock en algunas revistas del género.

Paralelamente, ya cultivaba su faceta literaria, ofreciendo lecturas públicas de sus poemas en el mítico barrio Greenwich Village, de Nueva York, en clubs y en alguna iglesia incluso, a la vez que, de manera esporádica, realizaba las funciones de redactora para publicaciones como Rolling Stones o Cream. De hecho, Patti no tenía intención de dedicarse a la música como cantante, le atraía más el tema de la escritura, y durante esa época se editaron sus primeros libros: Seventh Heaven, Useless Death (un poema largo publicado en capítulos) o Kodak. Sin embargo, su primer disco, Horses, no apareció hasta el año 1975, y fue el que la catapultó a la fama, aunque el año anterior ya hizo algunas actuaciones con la que entonces era su banda, la llamada Patti Smith Group.

Centrándonos, pero, en su faceta literaria, diremos que Patti adora la poesía desde bien joven. «Escribimos porque no podemos limitarnos a vivir», afirma. La literatura, según ella misma afirma, ha sido siempre el eje principal en el que su vida se sostiene; de muy joven ya devoraba los libros de poesía, y se dice que se introdujo en este género gracias en parte a un libro de Rimbaud llamado Les Iluminations, que recoge diversos poemas del poeta francés; un libro que le trajo en parte cierta salvación, y marcó de algún modo sus letras, introduciendo elementos de la poesía francesa en las almas estadounidenses. De hecho, Rimbaud es un autor que la acompañó toda su vida y el que más la marcó.

Manuscrito del poema Devotions, de Patti Smith

No en vano hay numerosas influencias literarias en su música, como por ejemplo su disco Banga (2013), llamado así por el perro que aparece en la novela El Maestro y Margarita, de Mikhaïl Bulgàkov. O el personaje de Jo, de la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott, que le llama la atención por ser distinta a sus hermanas, por su sed ávida de literatura y su apariencia, menos femenina de lo que era habitual en la época en la que se centra la novela.

Cabe destacar un momento importante en la trayectoria de Patti Smith que tuvo lugar durante su estancia en París, con su hermana, antes de instalarse en el Chelsea Hotel, a principios de los 70, y es que en una visita al cementerio de Père Lachaise, estuvo dos horas sentada frente a la tumba de Jim Morrison, y allí, afirma, tuvo una especie de revelación que le descubrió su ritmo e universo interior, y le marcó hacia dónde quería dirigirse. (Fuente: Jotdown Magazine).

La producción literaria de Patti está constituida por más de una veintena de libros, de entre los que destaca Just kids, editado en el año 2010, donde relata la etapa, a modo de memorias, en la que convivió con Mappelthorpe.

En su mayoría libros de poemas, sus libros también recogen, en algunos casos, relatos, dibujos e incluso pequeñas autobiografías, como sería el caso de Woolgathering, de la década de los 90, o Devotion, publicado en el 2017, o recopilaciones de letras (Patti Smith Complete, 1998).

Son tantos los matices que engloba su poesía, que toda su obra constituye un universo propio e inmenso. En cierto modo, la poesía de Patti es luchadora, humana y justa, basándose en una realidad escrita que busca abrir los ojos y causar un golpe de efecto en el lector.

Pero también cuenta con un lado fantástico. De joven, tuvo varias temporadas de enfermedad con altas fiebres, que le provocaban alucinaciones. Esto quedó, de algún modo, en su modo poético, junto con su desbordante imaginación, de manera que a veces sus poemas pueden verse como ensoñaciones oníricas, basadas en realidad.

Transmite con gran maestría el dolor del mundo y la humanidad, marcada por hechos concretos que se expanden en el poema, tocando las emociones y provocando, en cierto modo, una reflexión íntima en el lector.

[…]

Así es como

vagamos por el campo helado

descalzos y con las manos vacías

apenas humanos.

Sorteando un desierto

que aún no conocemos;

aquí es donde el tiempo se detiene

y no tenemos adónde ir.

Pero también se muestra su faceta más tierna. La poesía de Patti Smith es potente en cuanto a sentimiento y emoción se refiere, pasional e intensa, especialmente en los poemas que dedicó a su amigo Mappelthorpe:

¿Pero quién cantará de él?

¿Quién cantará su bienaventuranza?

El ojo irreverente, la sonrisa radiante.

Porque él, su propio mensajero, se ha ido.

Ha saltado a través del cristal órfico

para vagar eternamente

en busca de la pefección.

Sus tobillos azules tatuados con estrellas.

Por otro lado, su poesía tiene el poder de ser vital, defiende la juventud como una actutid, no como una etapa de la vida; una postura, puesto que la juventud no tiene que ver con la edad, sino con el espíritu.

Patti, fotografiada por Sara Kulwrich

En sus poemas, se puede sentir la influencia de algunos de su autores favoritos, como el ya mencionado Rimbaud, quizás su influencia más notable y el autor que más la ha marcado, pero también Blake, Bolaño, Wilde o Parra entre muchos otros. Sus versos no escapan de esa etiqueta que suele caracterizar la poesía más ‘oscura’, el llamado malditismo, pero lo cierto es que su poesía, a pesar de parecer críptica y oscura, puede llegar a ser transparente y convertirse en una ventana a través de la cual, en ocasiones, podemos ver el lado más oscuro del mundo y la humanidad, en versos de gran belleza.

Poesía marcada, también, en algunos casos por la muerte de personalidades influyentes para ella, e incluso amigos, como Janis Joplin con la que coincidió en el Chelsea Hotel, Jim Morrison, para ella inspirador y revelador, Frida Kahlo o Jimy Hendrix.

[…]

Diario. Domingo. 8 de abril. 1973.

Muere Picasso

Abril es el mes más cruel etc. ¿Qué queda?

Los husos de Brian Jones. El amigo Jim Morrison. La bandana

de Jimy Hendrix. El ángel de la cinta de la frente. La guirnalda de Judie.

El cuello almidonado de Baudelaire. El birrete

esculpido de Voltaire. El yelmo de los cruzados como

un templo en sí mismo. El bolso de viaje de Rimbaud. Su genuflexión

artificial. Espacio surrealista. Cerebro de pájaro de Brancusi.

Fragmento de Picasso riendo.

En líneas generales, es una poesía descarnada y cruda, que no tiene tendencia a dar rodeos, sino que tiene un mensaje directo, con un lenguaje desnudo que deja al descubierto emociones y heridas, sentimientos y vida.

Para terminar esta pequeña introducción a su poesía, os dejo cinco poemas de Patti. Espero que los disfrutéis y os abra la puerta, si no la conocéis, a su amplio universo poético. Hay mucho, muchísimo por descubrir y disfrutar.

El muchacho que amaba a Miguel Ángel (A Robert Mappelthorpe)

El muchacho que amaba a Miguel Ángel

decían tenía el rostro de un Dios

otros veían un demonio con sandalias de esparto

y un zarcillo de vid enredado en los rizos

venas fluían por su brazos de mármol que cantaban

esculpiendo montañas como niebla cubriendo

una grieta en el corazón y la áurea honda

creaba de una manera que ni soñamos

cuchilla que raspa el dorso del deseo

músculo expuesto de un amor no cosechado

somos el búfalo una raza moribunda

remolcados en carros huesos augustos

vergüenza un éxtasis que nadie puede poseer

esclavos abrazados mientras clama la sapiencia

volúmenes de nada escritos en piedra

Al Dalai Lama

Una pequeña súplica

puede que no sea nada

excepto la cáscara de un loto

llenando de papel la distancia

para la planta de tus pies

una piel solitaria

para levantar y transformarse

en una gorra para acunar

tu cabeza reverente

un oído para oír

el gran cuerno

una zapatilla para montar

los escalones del templo

una piel solitaria

desnudando este deseo

que tus manos

se llenen de nada

que tu juguete

se esparza por el cielo

pequeños ramilletes amarillos

explotando estrellas

como sonrisas

y la risa de una campana

Mariposas

No puedo caminar

no puedo ver

más allá de lo que está

frente a mí

me recuesto

pero no lloro

transportada en el espacio

por las mariposas

Sobre mi cama

otro cielo

con las alas que enviaste

a mi vista

todo el dolor se disuelve

en otra luz

transportada a través del tiempo

por la mariposa

Me llegó esta cancioncita

como un pequeño regalo

mientras me paré

junto a la cama de Frida

se las regalo

con mucho

amor

Escrito en su visita a la casa de Frida Kalho

Arte en el cielo

Navegando por el terreno cubierto de plumas dejando caer frases como

he estado en sitios peores

he estado en mejores

he andado por ahí…

Y todo lo que deseas es una mano amiga

que te saque del lodazal,

de la belleza,

que te levante…

Dejo que las ventanas vuelen, sobre los ríos, el campo y la rama que se dobla.

A lo largo de la orilla del río unas mujeres cogen agua; otras golpean las camisas de sus maridos con una piedra. Niños medio desnudos muerden frutas extrañas, delicadamente dulces, y cantan.

Un día todos estaremos muertos.

Pero los que se siguen moviendo

rastreando y volviendo sobre sus pasos

nunca morirán

Se llamarán

Rembrandt, Colón,

Soñé que era una misionera

Soñé que era una mercenaria

Mi mochila era un corte de lino

atado como un globo a un palo.

Arriba las nubes se forman una y otra vez. Parecen -un embrión, un amigo que se ha ido y descansa horizontal. Sobre un gran brazo, compasivo como un resorte que recibiera la orden de alcanzar y agarrar ese bolso de lino y todo lo que lleva dentro, aunque sólo fuera el alma de una idea- el color del agua, el peso de una colina.

Devociones. A Arthur Rimbaud

Él era joven. Él era muy joven.

Era demasiado maldito.

Se emborrachó con la sangre de jóvenes muñecas.

Con el poder de esas risas locas.

Corriendo codo a codo

con la visión de su propio demonio.

Rápidamente penetró a las jóvenes muñecas.

Clavó alfileres en inocentes cabezas.

Su tristeza dorada producía una mala semilla.

Ja ja. Fue el último en reírse.

Cabellos rubios enredados con tu aliento vital.

Hidrógeno blanco. Rimbaud.

Salvador de los científicos olvidados: los alquimistas.

La alquimia de la palabra.

El poder de la palabra.

Los disparos de los rayos del amor

en las ceremonias obscenas

no dejan marcas doradas de prueba.

Detrás, Rimbaud,

bendito Rimbaud herido Rimbaud

ángel con mangas de cabello azul (NO) luz sin sombra.

Rimbaud,

¿fue una piedra rodante

perseguida como todos los profetas?

Fue un joven demasiado maldito.


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