Poemas

  • Zenobia Camprubí Aymar, mucho más que la mujer de un poeta

    Zenobia Camprubí Aymar, mucho más que la mujer de un poeta

    Zenobia Camprubí Aymar (Malgrat de Mar, 31 de agosto de 1887-San Juan de Puerto Rico, 28 de octubre de 1956) fue una escritora, traductora y lingüista española. Perteneció a la edad de plata de las ciencias y las letras españolas. Fue la primera traductora hispánica de Rabindranath Tagore y llegó a traducir veintidós volúmenes, ​ al tiempo que desarrolló múltiples actividades, entre ellas la de docente.

    Su familia tenía una buena posición económica. Su abuelo era un comerciante norteamericano y su abuela pertenecía a una familia de corsos afincados en Puerto Rico. Su padre era catalán, ingeniero de caminos, y conoció a su madre en Puerto Rico durante una estancia allí por razones de trabajo.

    Como escritora se estrenó con un cuento que aparecido en una revista neoyorquina en 1901. Durante los primeros años del siglo XX, la familia realizó varios traslados y mudanzas. Mientras vivió en  Valencia, donde se hace cargo de la casa familiar, publica varios trabajos literarios y obtiene un premio. Durante esa etapa se separan sus padres y ella se marcha a vivir a Estados Unidos donde se matricula en la Universidad de Columbia. Regresa a España con su padre en 1909 y se instalan en La Rábida, en Palos de la Frontera, Huelva, donde trabaja como maestra de niños.

    En 1913 coincide con Juan Ramón en una conferencia de José María de Cossío organizada por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones. En 1914 empiezan a colaborar en distintos proyectos. El 12 de febrero de 1916 se casa con Juan Ramón Jiménez.

    Durante su vida, ya como mujer de Juan Ramón Jiménez,  Zenobia sigue traduciendo y publicando sus propios textos y colaborando con su marido en la versión española de la obra de Rabindranath Tagore. Funda en Madrid en 1918 la asociación La Enfermera a Domicilio junto a otras voluntarias como María de Maeztu o Rafaela Ortega y Gasset. También funda el Comité para la concesión de becas a mujeres españolas en el extranjero.

    En la Residencia conoció a Federico García Lorca, con quien el matrimonio emprendió un viaje a Granada en el verano de 1924. Años después y ya en el exilio Juan Ramón Jiménez transformó en libro aquel viaje: Olvidos de Granada.

    Miembro destacada del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad,  es considerada como una de las pioneras del feminismo español.

    En 1926 Zenobia es nombrada secretaria del Lyceum Club Femenino Español. Durante la Guerra Civil mantiene su compromiso social con los desfavorecidos  acogiendo a menores huérfanos de guerra. Ante el  empeoramiento de la situación política, el matrimonio abandona España y comienza un exilio que será definitivo. Recorrerán Cuba, Estados Unidos, Buenos Aires y Puerto Rico.  Trabaja haciendo traducciones, artículos, publicaciones y conferencias. En Puerto Rico consigue  un contrato como profesora en la Universidad. Fueron años difíciles, en los que  Zenobia sigue atendiendo su trabajo y colaborando sin descanso con Juan Ramón. En 1951 es operada de cáncer en Boston, una enfermedad que reaparecerá años después. Muere en Puerto Rico el 28 de octubre de 1956, tres días después de que Juan Ramón recibiera el Premio Nobel.

    ____________

    Zenobia dejó un pequeño legado poético, 27 poemas inéditos.

    “Brindo por ti, amor

     Brindo por mi amor por ti, amor

     Brindo por las hazañas que haré, amor

     Para mostrar que mi amor es verdadero amor”.

    ***********

    “Es el actor no la acción,

    lo que cuenta en cada actuación.

    Los poetas en este mundo son más raros

    que los artistas aunque los últimos sean más bellos.

    No soy un poeta, como ves

    sino

     Zenobita Camprubí”.

    *****************

    El centinela muerto

    Con tu cuerpo, centinela,

    estás la puerta guardando.

    Cuerpo tendido y sonrisa,

    parece que esté soñando.

    Cara de niño y sonrisa,

    pareces un ángel blanco.

    Por los caminos del sol,

    ya no volverás cantando.

    ****************

    Con los pies desnudos

    Con los pies desnudos

    y el cabello suelto,

    oía la música

    en mi pensamiento.

    Sentía la música

    latiéndome dentro

    y también latía

    mi corazón muerto.

    *Imagen de cabecera: Retrato de Zenobia pintado por Sorolla y fotografía del día de su boda con Juan Ramón Jiménez

  • 3 Poemas de Julio Bolívar #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Julio Bolívar #PoesíaVenezolana

    Foto de José Amador Martín

    Julio C. Bolívar. Escritor, editor independiente. Docente en Literatura (UPEL) y Estudios de Maestría en Literatura Hispanoamericana Contemporánea U.S.B. Maestría en Estudios Literarios en la UCV. Especialización en gestión de proyectos (Universidad Monte Ávila). Es autor de Guía del promotor de la lectura. Ensayos. (Varios autores). (1994). Lectura y censura en la Literatura para niños y jóvenes. (1995). Catálogo, poemas (1998). Poesía. Cuaderno Literario El Arco y la Flecha. Fundador y Miembro del Comité Editorial de la Revista Cuadernos Nuevo Sur. (SUDACA). Lo Bello y lo útil de Lara. (ensayos sobre el estado Lara) Imaginar la distancia. (Antología) Poesía larense del siglo XX. Compilación Yeo Cruz. Ediciones de la Asociación de escritores del Edo: Lara (ASELA) Desarrollo cultural y gestión en centros históricos. Editor: Fernando Carrión. (Varios autores.) Ciudadanía, democracia cultural y gestión de políticas en centros históricos. Las identidades cinéticas. (2000). El libro de Adrián. Antología de Maltiempo editores. (2011) Corazones de paso. (2012). Premio de la Bienal José Rosa Acosta en Pampatar Isla de Margarita, 2017 con el Libro Tocar la puerta (2017). Hay vida más allá de los polos. (Conversación sobre otra Venezuela). Josu Landa/ Julio Bolívar. (2019).

    Nocturno en el hospital

    A César Panza

    Lenta, en gris

    con tormenta adentro

    llega la noche

    con luna en Cáncer y

    Marte en las mareas

    mi sangre

    sube hacia el corazón

    en la suave y eterna vigilia del insomnio

    Un pez ebrio nada en el vino

    cabalga sobre los cristales

    del accidente escrito

    del fin de los días

    en la tierra y en el cielo deseado

    Ya no habrá más albas

    ni cantos de gallos

    solo, conmigo y las manos torpes

    Las tinieblas torcidas de la postración

    y la silla de ruedas.

    Almas suspendidas

    Los queridos difuntos

    deudos y finados que quisiste

    viven sentados en la esquina de la cama

    Cuentan sin parar

    su viaje imposible

    Dicen que no pueden vivir bajo tierra

    que no pueden dormir en paz

    Lentamente

    se inclinan sobre nuestro pecho

    para oír esta canción

    que no deja de sonar

    Que los encadena

    a los vivos

    demorando su viaje.

    Variaciones sobre enero

    I

    Otro mes nació dentro del año

    y sucedió el nacimiento del alma

    despertó una luna y otro sol

    Las piedras solas en la tierra

    sin la fuerza de la sangre

    y la otra piedra tallada

    en el dolor del error y la ilusión

    No había nada, solo la respiración lenta del día

    solo el aire envenenado

    del pozo oscuro del poder

    anidado en la piedra

    II

    Un universo pensado 

    en el corazón de la niebla

    sucedió un día

    Había días despiertos

    y días dormidos

    Oscuras rocas, tierra y árboles

    Un cielo diario de vida y muerte

    de piedras talladas

    para dormir sin el aire del cielo

    III

    Llegó otro mes y otro poblador.

    y sucedió después el alma

    con sus cuentas y sus signos para poder leer de nuevo

    piedras acompañadas de las manos 

    2019, Los Chaguaramos, enero.CCS

  • 3 Poemas de Lidice Megla, poeta cubana

    3 Poemas de Lidice Megla, poeta cubana

    Lidice Megla (1968) Camajuaní, Villa Clara, Cuba. Reside en Canadá desde 1999.Licenciada en Educación, especialidad Lengua Inglesa. Máster en Traducción (VCC). Ganadora del Primer Lugar del Décimo Concurso Internacional de Poesía, “El mundo lleva alas” 2018, Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida y Primer Lugar del Concurso Internacional de Poesía “Arte con palabras”, Art Emporio, Miami. Educadora, traductora y poeta. Miembro del Registro de Escritores Hispanistas Canadienses, sus poemas aparecen en revistas y antologías internacionales. Ha publicado: Tú la Bestia, 2018. Totémica Insular, 2019. Mujer Sin Paredes, 2020.

    Omni

    Dejéme amontonar entre los rayos

    entre las manadas infra rojas del calor

    entre el plumaje de la clorofila,

    con los peces tibios sin grieta sobre su lomo

    respirando el día

    hasta quedar hinchada como

    un bote junto al sol.

    Misterio                  

    A los entrañables bosques canadienses, y del mundo…

    Sé que los bosques guardan en sus sombras

    el secreto escondido de la Tierra,

    que bajo sus cáscaras duermen ríos de raíces

    viajeras.

    Sé que los bosques se hablan.

    Ignoro su lenguaje como ignoro todo lo demás,

    pero sé, cual sea el nombre de dios, está en sus bocas.

    Sakura
    Escucho estremecida de la ola al tronco ir el golpe:

    es el mar que parte con tu belleza
    Frente a ti me veo al fondo de un teatro banal,
    espíritu semejante a un torreón que sucumbe,

    corazón: un bloque rojo,
    cráneo: una termita silenciosa…
    Dulce Sakura, hoy eres la fiesta que viste de lujosa gasa,
    mañana recuerdos…hojarasca…

    Del poemario Totémica Insular, 2019.

  • 3 Poemas inéditos de María Luisa Lázzaro #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de María Luisa Lázzaro #PoesíaVenezolana

    María Luisa Lázzaro Caracas (1950). Profesora Titular, Esc. Letras, ULA. Magíster, Licenciada Letras (1978) y Lic. Bioanálisis (1971). Profesora Cátedra Histología, Facultad de Medicina (1972-1978). Premio Alfonsina Storni, Buenos Aires,1978. Mención Concurso Cuentos El Nacional (1981). Premio “El cuento feminista latinoamericano” (Chile, 1988). Finalista Concurso novela Planeta Latinoamericana “Miguel Otero Silva” (Tantos Juanes o la venganza de la Sota) 1990. Premio Nacional Canción inédita con “Atrincherada” en XIII Festival Nacional de la Voz Universitaria (Valencia, 2000). Premio Poesía y Narrativa Seccional Profesores Jubilados APULA 2003 y 2005. Mención de Honor Resurrección del ángel, Premio “Reinaldo Arenas, Creatividad Internacional, Miami, 2017. Invitada a universidades: Complutense (Madrid), Puerto Rico (Mayagüez), El Salvador, Bucknell (Bloomsburg Pennsylvania) y Northridge (Los Ángeles, California. Publicaciones: Poemas de agua (1978), Fuego de tierra (1981), Árbol fuerte que silba y arrasa (1988), Nanas a mi hombre para que no se duerma (2004), Escarcha o centella, bebe conmigo (2004). Del agua al fuego (2012). Miniguerra tarea de los cuerpos (LectorCómplice, 2013). Novelas; Habitantes de tiempo subterráneo (Pomaire, 1990) y Tantos Juanes o la venganza de la Sota (Planeta, 1993). Crítica literaria: (Viaje inverso: sacralización de la sal (1985), La inquietud de la memoria en el caos familiar (1995), Dos lecturas, una novela Mis parientes, de Hernando Track (2016). Narrativa: ¿Cómo contarlo? (2006) y Junta de hijas y otras peri-especias (2008). Infanto-juvenil: Mamá cuéntame un cuento que no tenga lobo (1984), El niño, el pichón y el ciruelo (1990); Parece cuento de Navidad, Darlinda (1994), Para qué sirven los versos (1995), Una mazorca soñadora (1995), Un pajarito, una pajarita y la casualidad (1995), La almohada muñeca (1996), Cuentos para el sofá (2011). Autora de 5 “poemas musicalizados” (Atrincherada, Licor de amor, No duermas ahora, Llueve amor, Ixtlán).


    Tiempo de Brote

    La capuchina azulada está pudriendo sus hojas,

    sólo tengo que darle tiempo

    a que rebroten sus raíces y se enrame.

    Es el temblor mismo que brota de las ventanas de la piel.

    No son lancetas,

    son restos tímidos de follaje aún verde… 

    anhelando.

    Reconstituida la palabra

    La palabra también se enferma, y enferma.

    Le da viruela y carcinoma, hace pústulas y costras.

    Alguna emotividad le carcome las líneas expresivas,

    sus nervios se alteran, y alteran.

    Sus simientes se socavan,

    su balaustre deja de movilizar las vértebras,

    adelgaza, se va haciendo almagre,

    se desploma, empalidece,

    entra en agonía sin óleos mágicos que consuelen

    amable su fin.

    Velada, sollozada,

    se acomoda en la caja de herramientas en desuso. 

    Intenta resurgir de los silencios,

    renacer simple, alma.

    Tener un ángel es bueno.

    Es bueno tener un ángel

    que no tenga rostro ni boca, ni voz que retumbe

    como la conciencia hecha de mármol y leyes.

    Silencioso y crudo como el espejo

    deja que transcurra el devenir equivocado o no,

    pero creciendo.

    Observa cómo se afinan o desafinan

    las cuerdas de la vida o de la muerte cotidiana.

    Y no interviene…

    No juzga, no exige; acompaña, espera.

    Sabe que en cualquier momento…

    una ráfaga… lleva a perder ganando o viceversa.

    Silencioso espejo de todos los días.

    Los poemas pertenecen al libro inédito Resurrección del ángel

  • 3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    Ender Rodríguez (San Cristóbal – Venezuela. 1972). Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica Española, 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca –  cuentos grotescos (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017), Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020), y VISO Poesía visual, objetual y collages en Venezuela (SABERULA, 2020),  entre otros libros publicados en internet, y en físico como coautor.

    Bitácora de día

                                                                                      A Yahn por siempre

    Conocí a un hombre que no moría

    se llamaba cabeza volcán

    porque en vidas pasadas

    se volaba la sien

    en faenas pirotécnicas

    Conocí a una mujer con agujeros en los dedos

    le llamaban aguacero

    por lo líquido de su alma rota

    en forma de equis

    Conocí a un anciano que se convertía en tigre

    saltando levitaba entre piedras

    y curaba la enfermedad de trocar el olvido en pus

    Una vez caminé mutilado sobre agua

    y salían burbujas rojas de mis manos de venas de navaja

    al igual que las de mi madre y la suya

    Una vez no logré conocer a un niño brujo que nació en una alberca

    con barbas grises y juncos secos en sus piernas,

    él era un ser que hacía chasquear sus huesos con solo juntar los brazos

    Una vez morí y no fue tan divertido

    no se detenía el espíritu

    y giraba muy extrañamente lanzando bocanadas de luz verde

    al parecer radioactiva

    Cuando sé que volveré a morir

    ato un rayo del techo de la casa

    hasta que se desvanezca el silbido

    No he vuelto a morir

    como antes

    cuando no sabía que no dolía morirdespierto

    en las almas huecas que esconde el espejosin nombre

    donde no sé volver

    como los niños perdidos

    que habitan la nada como nadie.

    Como Pessoa

    A Daniel Arella

    Como Pessoa

    me pongo

    a pensar en una piedra,

    veo la piedra

    y me acuesto a su lado

    Le miro por el rabillo del ojo,

    le hablo

    y espero a que me hable

    No lo hace la muy piedra

    Y me percato que quizá no tenga deseos de hablar pistoladas

    como otras piedras que sí hablan pistoladas

    o como algunas que cuentan historias vulgares muy divertidas

    Pienso en cómo se sentirá

    o cuanto frío o calor tendrá la piedra en su alma

    me pregunto ¿cómo hará el amor?

    si beberá wiskie o si deseará ser una famosa piedra

    que se dedica al espectáculo para piedras

    Pienso en que su lengua debe ser rugosa

    y tendrá piedras enemigas y depresión

    o querrá irse a vivir lejos

    y comprar un auto, un perro, y debe imaginar

    que puede sembrar mucha marihuana

    y de repente no querrá trabajar más nunca esta piedra

    que no me habla

    No soy esquizofrénico

    bueno tal vez, un poco

    en cambio soy algo pesado como Pessoa

    pensando en piedras

    Certeza

    Los hombres vaca saben

    que la tierra es redonda.

    como las olas impúdicas

    de Peter Pan

    ¿Quién puede asegurar que los reptilianos

    nos tendrían atrapados en máquinas mentales

    para convertirnos

    en sexo gratis y coca cola?

    Yo en cambio

    después de morir sin la matrix

    pienso en levitar

    como las piedras de orín

    de un marsupial

    sin antes tener que

    orar a Zeus

    -Los niños son más feroces

    que los dioses

    y no son tragamonedas-

    le dije a mi padre

    -La historia no sabe

    lo que otros tampoco

    y nadie

    puede engañarla tanto como

    un agujero blanco en una parca-

    recalcó mi padre

    Yo prefiero declarar que

    hay demasiada ceguera

    dentro de las locomotoras del alma

    de un vidente poeta cojo

    que no sabe ni firmar

    con rimas

    Todo pasará

    igual que el tren de las 5 o las 6

    -No sufras por el ocaso-

    lo dijeron a Marilim

    y se agrietó

    como una tumba sin flores

    en Alaska

    Me volteé a escuchar el olvido

    y entonces

    Marilim me dijo

    susurrando:

    -Siempre alguien

    nos engaña la razón

    justo al pasar el último tren-

    Me cambié de vagón

    vehementemente

    para esperar a los hombres vaca

    con boleto en mano

    hacia donde solo llega

    el absurdo.

  • ¿Viajamos a Pessoa? (IV y final)

    ¿Viajamos a Pessoa? (IV y final)

    ¿Viajamos a Pessoa? (I)

    ¿Viajamos a Pessoa? (II)

    ¿Viajamos a Pessoa? (III)

    Cuarta y última entrega de los artículos dedicados a Fernando Pessoa.

     Que la muerte nos acompaña desde que nacemos (hay quien dirá que nos acecha) es algo que ignoramos a conciencia, sobre todo, cuando la juventud reina en la piel y cubre con vitalidad la mirada hacia un futuro lleno de anhelos. Entonces, parece que la vida no ha empezado, no del todo, todavía. Aunque siempre hay excepciones y Pessoa no era ajeno a la muerte, cercana e indudable. Será por eso que nos invita a vivir el momento, a través de Ricardo Reis: 

    Nada nos falta porque nada somos.

    No esperamos nada

    Y sentimos frío al sol.

    Mas tal como es, gocemos el momento,

    Solemnes en la alegría levemente,

    Y aguardando la muerte como quien la conoce.

    Para este último artículo, me he sumergido más que nunca en sus letras, buscando registro, constancia, lo que fuera que pudiera contarme cómo vivió sus últimos años un hombre entregado a la escritura, dueño de proyectos inacabados, de montones de historias atrapadas en un baúl. Todos esos folios quedaron huérfanos de obra, y algunos de ellos, se han incorporado a publicaciones póstumas; pero solo tres libros fueron publicados en vida del poeta: Antinous e 35 sonets, English Poems I-II-III, en inglés; Mensagem, en portugués. Miles de papeles dejan constancia de su huella literaria y, sin embargo, poco nos queda del hombre que fue. El 30 de noviembre de 1935, a los 47 años, fallecía en el Hospital de los franceses. Se dice que una cirrosis hepática fue la causante, algo que no me extraña si tengo en cuenta su famosa amistad con el alcohol, tan estrecha que llegaba a fundirse con su existencia, como contaba Bernardo Soares: 

    Cada cual tiene su alcohol. Tengo alcohol suficiente con existir. Borracho de sentirme, vagabundeo y voy seguro. 

    Pero, volviendo a la pregunta que me hacía al inicio , ¿cómo vivió la última etapa de su vida? Porque sabemos que la relación con Ophélia Queiroz tuvo un segundo intento, nueve años después de la ruptura en 1920; pero también sabemos que fue algo efímero, abocado al fracaso desde el principio. Pessoa, solo podía estar comprometido con su obra literaria… y ni eso:

    Manufacturamos ideales. La materia prima sigue siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto, otro sentimiento.

    También nos dice:

    Nunca amamos a nadie. Amamos, tan solamente, a la idea que nos hacemos de alguien. Es a un concepto nuestro —en suma, a nosotros mismos— a lo que amamos. 

    Así, abrazado a la escritura, fumando sin descanso y bebiendo a la par, fue consumiendo los días este “hombre-envoltorio” de una pluralidad de poetas. Diría Sophia de Mello en uno de sus versos a Fernando Pessoa:

    Tu afanoso atreverse a no ser nadie.

    Era todos y ninguno. Dedicado a muchas cosas sin concluir nada. Mediocre y excelente. Joven y viejo. Sencillo y complejo. Un fracasado y, a la vez, un prodigio de las letras portuguesas. Raro, como él solo. He querido zambullirme en la ficción creada por Antonio Tabucchi en la que recrea cómo fueron los tres últimos días de la vida de Pessoa, partiendo de algunos datos bibliográficos. Acompañado en todo momento de sus heterónimos, el poeta reconoce: 

    …vivir mi vida ha sido vivir miles de vidas, estoy cansado, mi vela se ha consumido

    Sabía que su muerte estaba cerca y nos ayuda en un poema a resumir lo que fue:

    Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía,

    Nada sería más simple.

    Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y

    la de mi muerte.

    Entre una y otra todos los días me

    pertenecen.

    Soy fácil de describir.

    He vivido como un loco.

    He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.

    Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego.

    Incluso escuchar para mí fue nada más que un complemento del ver.

    Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra:

    Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.

    Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas

    todas iguales.

    Un día me sentí dormido como un niño.

    Cerré los ojos y dormí.

    Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.

    Un día antes de su muerte, dicen que pidió sus gafas, papel y lápiz y escribió: I know not what tomorrow will bring (No sé lo que el mañana me traerá). 

    Un séquito de admiradores, Fernando, eso es lo que te sigue trayendo el mañana desde el día en que te fuiste.

    Lecturas consultadas:

    • Antonio Tabucchi (1994). Sueños de sueños y Los últimos días de Fernando Pessoa. Anagrama.
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 1999). Odas de Ricardo Reis. Unidad Editorial.
    • Fernando Pessoa (traducción de Juan José Álvarez Galán, 2008). Diarios. Gadir editorial S.L.
    • Fernando Pessoa (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2013 ). Un corazón de nadie. Antología poética (1913-1935). Galaxia Gutenberg.
    • Fernando Pessoa (traducción de Perfecto E. Cuadrado, 2013). Libro del desasosiego. Acantilado.
    • Fernando Pessoa (traducción de Alejandro García, 2016). Cartas a Ophélia. Libros del zorro rojo.
    • Sophia de Mello Breyner Andresen (traducción de Ángel Campos Pámpano, 2019). Lo digo para ver. Galaxia Gutenberg.
  • 3 Poemas de H S Shiva Prakash, poeta indio.

    3 Poemas de H S Shiva Prakash, poeta indio.

    H S Shiva Prakash (n.1954) es un poeta, dramaturgo, traductor, columnista y crítico literario kannada. Su obra es conocida por su compromiso espiritual, social y político. Ha publicado 9 poemarios, 13 obras de teatro y  también ha publicado varios libros en inglés, que incluyen un libro de haikus. Su traducción al inglés de Kannada vachanas, ‘I Keep Vigil of Rudra’, fue publicado en la editorial Penguin, Colección de clásicos. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas de la India, además de inglés, francés, español e italiano. Fue galardonado con el Premio Sahitya Akademi (2012) y el Premio Sangit Natak Akademi (1997).

    Atenuación.

    La nube que se escondía detrás

    De esa colosal colina

    Comenzó a nadar en el cielo azul

    Las aguas doradas del Tunga,

    La arena bruñida de la orilla,

    La cúpula del templo bañándose en la luz del sol…

    Todo esto está en calma, atenuado

    Las vastas sombras de las nubes

    En una tarde de sol

    Me recordaron a la oscuridad subterránea

    Cuando una inmensa nube

    Comenzó a nadar en el cielo azul

    La oscuridad cubrió mi mundo

    (1999)

    Despedida.

    La gran ciudad -la guarida de los insomnes-

    estaba en la cama

    Con la diosa del sueño oscuro

    Medio cubierta por el sari

    de las farolas encendidas

    Me despedí de mi amada prisión

    Para entrar

    En la impenetrable jungla de

    rugientes torrentes de lluvia

    Donde me encontré

    Con las flores relampagueantes

    Y los frutos del trueno

    (2003)

    Metamorfosis

    La buganvilla roja

    Yacía en la cerca de alambre de púas

    Como un asceta hastiado del verano

    Sólo una hoja verde se rebeló y maldijo:

    ‘Al diablo con tu ascetismo estéril ’

    Transformándose en una mariposa verde

    Se fue volando

    Hacia la libertad

    (2007)

    Traducción al español por Mariela Cordero.

  • Carmina , Ophelia.riu : la paraula…

    Carmina , Ophelia.riu : la paraula…

    Carmina ( ophelia.riu  ) lleva en Poémame desde agosto de 2017. Escritora tanto en  lengua catalana como en castellano.

    No suele escribir diariamente en nuestro espacio, pero con solo un poema nos regala un ramillete de sensaciones que da para mucho sentir y mucho pensar. Desde que comienzas a leer atrapa y engancha.

    De lenguaje ágil, versátil y locuaz. Su poesía es un regalo para los sentidos.

    Metáforas hermosas y sencillas casi siempre, que se despliegan y te dejan un regusto a poesía desperezada. Verso fluido.

    Hay un bosque vistiendo palabras

    y enhebrando pistilos sin prisa,

    su atavío se nutre de trajes

    de un color entre hisopo y glicina…

    Describe un submundo de sensaciones que engrandece la lectura y arrastra.

    Ningún poema, de los que he leído, me ha dejado indiferente. Cuando lees un poema, este te invita a leer de nuevo, una sola lectura es poco. Quieres volver a leer para volver a sentir.

    com un astre rebel…

    errívol de la llum,

    el prisma transparent

    travessa en siena pur

    el llenç del firmament…

     —————

    Como un astro rebelde,

    equívoco de la luz,

    el prisma transparente

    atraviesa en siena puro

    el lienzo del firmamento

    Es fácil viajar con sus versos y ver un poco más allá de lo que las palabras dicen. Es ver no solo lo que sus palabras dicen, lo que ella quiere decir. Escritura desplegada, abierta y en vuelo.

    Vengan las mujeres de brillo infugaz…

    Lleguen con las mieses las hijas de Mab,

    Vengan del desorden aquellas hermanas…

    expectantes dríadas batiéndose aladas

    a robar, acróbatas, al astro derviche

    que espía las aguas…

    Aquí os dejo algunos de sus poemas. No dejéis de pasar por su rinconcito        :

    paraula…

    paraula que respira…

    de vegades la paraula porta ira

    paraula que suplica un copet a l’espatlla

    o una infusió de sàlvia

    paraula que s’asfixia

    paraula de la euga quan renilla,

    paraula de gavina

    paraula degollada

    per la ploma assassina

    que mai no van ser prou

    aquells vint anys i un dia

    que no hi ha més oprobi

    que gàbia dins un foli

    una presó prohibida

    amb barrots de quartilla

    l’escoliosi aguda

    de llengua compulsiva

    de llengua que s’enterca

    que s’enfila

    trífida i desabrida

    com un infaust trident

    a reventar esclatant

    tot el ventre del cel

    i de la boca maconda

    diluvi aiguat superb

    de totes les paraules

    que son fruita del temps

    i anar deletrejant

    la veu de la sement

    ——————-

    Palabra…

    palabra que respira…

    a veces la palabra lleva ira

    palabra que suplica una palmadita en la espalda

    o una infusión de salvia

    palabra que asfixia

    palabra de la yegua cuando relincha,

    palabra de gaviota

    palabra degollada

    por la pluma asesina

    que nunca fueron suficientes

    esos veinte años y un día

    que no hay más oprobio

    que jaula en un folio

    una cárcel prohibida

    con barrotes de cuartilla

    la escoliosis aguda

    de lengua compulsiva

    de lengua que se atiesa,

    que trepa

    trífida y desabrida

    como un infausto tridente

    a reventar explotando

    todo el vientre del cielo

    y de la boca maconda

    diluvio aguado soberbio

    de todas las palabras

    que son fruto del tiempo

    e ir deletreando

    la voz de la simiente

    Por el altocerro

    Por el altocerro

    humillado de rosas

    balbucea el viento

    un amor sumergido…

    secreto idiolecto

    el de las mariposas

    que aletea tierno

    corazón herido…

    Por el caminito

    de las amapolas

    huera la quebrada

    soñando sonido,

    sobrevuela el baile

    que hermana las Somas

    párvula de ecos

    la hembra que cimbro,

    -ahogada niebla

    que acuna las hojas-

    la bruñe de eclipse,

    pezuña y cuchillo…

    Por la aldaba boca

    del reino perdido

    maldita la puerta

    que selló destinos,

    dónde los desvanes

    han guardado antiguos

    detrás de los sueños

    los versos que escribo…

    .

    .

    (Traducción del catalán al castellano @ze_pequenho)

  • 3 Poemas inéditos de Aleisa Ribalta, poeta cubana.

    3 Poemas inéditos de Aleisa Ribalta, poeta cubana.

    Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998. Es poeta y coordinadora cultural. Ha publicado Talud (ekelecuá ediciones, 2018), Talús / Talud (bokeh, 2018) y Tablero (Verbo desnudo, 2019). Tiene en proceso de edición el poemario Cuaderna, bao y regala, y los cuadernos inéditos Poemas Intersexuales y Los hijos de Gengis Kan. Coordina la bitácora digital La libélula vaga, donde se publica poesía de todo el mundo.

    En su cabeza se oía el mar

    ”A veces aún puedo escuchar batir el mar

    la extensión de los campos

    ¡inmensos!”

    Chus Pato

    En su cabeza se oía el mar

    como una daga

    como el grito

    como la última mano

    que separa, dice adiós

    no devuelve los préstamos

    no recuerda que un día

    fueron siameses

    y jugaron

    una partida

    a ganar

    los dos

    perdiendo

    allí, juntos.

    (observa cómo los animales plásticos de la granja

    se colocan a su antojo ya sin poder evitar el caos)

    En su cabeza se oía el mar

    como un suspiro

    como el sueño

    como lo que regresa

    de muy lejos

    cargado de misterios

    se revela

    deja cubierto

    de una inescrutable

    nata de artilugios

    varios

    desconocidos

    toda la costa.

    (viste por primera vez la coca-cola en forma

    de botellas vacías flotando hacia la nada)

    En su cabeza se oía el mar

    como un diluvio

    como el llanto

    como el que llega

    por fin de donde nunca

    partió, sigue las invisibles

    huellas de

    lo imaginado.

    (ves al niño que fuiste que pregunta

    quién nos va a devolver estos años)

    Y allí, del otro lado

    de ti mismo

    solo quieres

    una vuelta

    en bote

    por los cayos

    vacíos

    del recuerdo.

    (y cruje el pargo que se quedó intacto

    sin freír en la nevera de qué tiempo)

    Ojo de agua

    Un rumor peregrino, el percolar del tiempo,

    por debajo iba el río, silencioso, certero,

    buscando la llamada del curso de la vida

    La montaña sabía, los hombres no aceptaban

    la presencia muda de aquel fantasma vivo,

    como un gorgoriteo de lluvia en la memoria

    venido de muy lejos. ¿Y qué traía consigo?

    ¿Por qué tan cantarina la entrega de lo andado?

    Esto no puede ser, dijeron,

    el pueblo necesita un acueducto

    y no este tintinear sin fin de los demonios.

    Lo tapiaron, consiguieron los fondos

    y tuvieron por fin, esplendor y acueducto.

    Un día, de las entrañas mismas de la tierra

    vieron salir rugiendo al fantasma,

    el Ojo de agua, cerrado al Tiempo, reventó,

    grieta tras grieta se rajó la mentira.

    En aquel pueblo hoy corre, sin poder detenerla,

    el agua de una sed nunca saciada.

    La montaña lo supo, los hombres no entendieron.

    A tiras y embadurnada 

    (Del libro Tablero) 

    «y ahora alumbra tu oficio

    con su silencio fugitivo,

    en son sereno como de agua a mediodía.»

    Claudio Rodríguez

    ¡Que Catarina ésa, la Fagunda! No se lo creería ni Dios.

    Decían los marineros que iban a verle los tersos muslos

    ¡que hembra, cómo arponea la bestia, menudas ancas

    pero que pobres brazos!, ¿cómo es posible tanta fuerza?

    Ballenas surcan los mares de Terranova,

    ahí va la hija de Joao, arpón de la casa Álvarez Fagundes,

    mano tibia y púber, de casi niña,

    hasta que entierra dura, y el lomo sangra…

    Dicen que la ballena herida se hunde

    mientras se desangra muy despacio

    que sale varias veces a respirar,

    y que el soplo es tenebroso.

    Sola entre mozos, embadurnada de aquella sangraza

    con manteca, dentro de una chalupa que se bandea

    y se va a pique. Toda vida de mar es sin garante, dice el padre,

    y lo sabe pues está a punto de sucumbir en un charco rojo. 

    La Fagunda cierra los ojos, entierra más,

    piensa en los tres hijos que un día tendrá,

    en cuántas bocas pueden comer de una tira de carne,

    en el aceite de la cámara que necesita más lumbre,

    en su padre que viaja de punta a punta

    del océano fundando islas con su nombre. 

    Cierra los ojos porque sabe que la derrota

    es del que suelte el arpón

    esta vez no será ella, se dice, a oscuras…

    sola con la voz de un poeta del que le separan siglos.

    Como soplo de ballena, indescifrable

    vuela en el tiempo el mejor consejo

    a la niña asustada que todavía es:

    «Y no mires al mar porque todo lo sabe

    cuando llega la hora«.

  • La poeta Louise Glück gana el Nobel de Literatura 2020.

    La poeta Louise Glück gana el Nobel de Literatura 2020.

    Louise Glück. Fuente: Louise Glück, Premio Nobel de Literatura 2020, artículo de El Cultural.

    “Miramos el mundo una vez, en la infancia.
    El resto es memoria”. Louise Glück.


    La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020 ha sido la poeta estadounidense Louise Glück.

    La estadunidense fue seleccionada por delante de otros favoritos como la francesa Maryse Condé, la rusa Liudmila Ulítskaya, la canadiense Margaret Atwood o el japonés Haruki Murakami. También a la estadounidensecaribeña Jamaica Kincaid, el keniano Ngugi wa Thiong’o, la poetisa canadiense Anne Carson, el húngaro Peter Nadas o el francés Michel Houellebecq.

    Nacida en 1943 en Nueva York, vive en Cambridge, Massachusetts y es profesora de inglés en la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut). Las obras de Glück, que ha publicado doce colecciones de poesía y algunos volúmenes de ensayos sobre poesía, se caracterizan por un esfuerzo por la claridad, según destacó la Academia Sueca.

    La edición de 2020 no tendrá ceremonia de entrega de premios por primera vez desde 1944, debido a la pandemia de coronavirus, que mantiene sumida a Europa en una segunda ola menos mortífera que la primera, hace seis meses, pero con casos en aumento. Louise Glück fue, no obstante, directamente invitada a la ceremonia que se celebrará el año que viene.


    Leamos una muestra de su poesía.

    EL DILEMA DE TELÉMACO

    “Nunca me decido
    sobre qué poner
    en la tumba de mis padres. Sé
    lo que él quiere: él quiere
    amado, lo que ciertamente resulta
    muy exacto, sobre todo
    si contamos a todas esas
    mujeres. Pero
    eso dejaría a mi madre
    en la intemperie. Ella me dice
    que en realidad no le importa
    lo más mínimo; ella prefiere
    ser descrita
    por sus logros. No tendría yo mucho
    tacto si les recordara
    que uno
    no honra a sus muertos
    perpetuando sus vanidades, sus
    auto-proyecciones.
    Mi propio criterio me recomienda
    exactitud sin
    palabrería; son
    mis padres y, en consecuencia,
    los visualizo juntos,
    a veces me inclino por
    marido y mujer, a veces por
    fuerzas contrarias “

    Para mi padre

    Voy a vivir sin ti
    como aprendí una vez
    a vivir sin mi madre.
    ¿Crees que no lo recuerdo?
    Toda la vida he pasado intentando recordar.
    Ahora, después de tanta soledad,
    la muerte no me asusta,
    ni tu muerte, ni aun la mía.
    Y esas palabras, la última vez,
    no tuvieron poder sobre mí. Lo sé
    el amor intenso siempre lleva al duelo.
    Por una vez, tu cuerpo no me asusta.
    De vez en cuando, paso mi mano por tu cara
    ligeramente, como un paño sobre el polvo.
    ¿Qué me puede sorprender ahora? No siento
    ninguna frialdad que no pueda explicarse.
    Contra tu mejilla, mi mano está tibia
    y llena de ternura.

    Un mito sobre la inocencia

    Un verano sale al campo, como de costumbre,
    se para un momento en el estanque donde suele
    mirarse para ver si detecta algún cambio.
    Ve a la misma persona, la túnica horrible
    de su condición de hija aún sobre sus hombros.

    En el agua el sol parece estar al lado.
    Ella piensa: Otra vez mi tío que me espía.
    Todo en la naturaleza es, de algún modo, su pariente.
    Piensa: Nunca estoy sola
    y hace del pensamiento una plegaria.
    La muerte viene así, como respuesta a una plegaria.

    Nadie puede ya entender lo hermoso que él era.
    Perséfone sí lo recuerda, y que él la abrazaba allí,
    delante de su tío.
    Recuerda el reflejo del sol en sus brazos desnudos.

    Eso es lo último que recuerda claramente.
    Después el dios oscuro se la llevó.

    Recuerda también, de un modo menos claro,
    la terrible intuición de que ya jamás podría
    vivir sin él.


    Amante de las flores

    En nuestra familia, todos aman las flores.
    Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:
    sin flores, sólo herméticas fincas de hierba
    con placas de granito en el centro:
    las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras
    llena de mugre algunas veces…
    Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

    Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
    una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre
    a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de
    ladrillo.
    Cada primavera, espera las flores.
    Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
    que es mi madre quien paga; después de todo,
    es su jardín y cada flor
    es para mi padre. Ambas ven
    la casa como su auténtica tumba.

    No todo prospera en Long Island.
    El verano es, a veces, muy caluroso,
    y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.
    Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
    eran tan frágiles…