Poemas

  • Poemareflexiona con… Arthur Rimbaud

    Poemareflexiona con… Arthur Rimbaud

    ¿Y si siempre creímos o nos hicieron creer que no teníamos ningún don especial?  ¿Y si creímos o nos hicieron creer que éramos uno más del montón? ¿Y si se equivocaban o nos equivocamos? Hay que buscar, hay que encontrar y hay que dedicar energía a encontrar ese don especial que tod@s tenemos o ¿prefieres la hoguera?

    Foto: Herri Bizia (Flickr, CC)

     

  • Poemareflexiona con… Virginia Woolf

    Poemareflexiona con… Virginia Woolf

    El 18 de abril de 1941 se encontró el cuerpo de Virginia Woolf en el río Ouse. Decidió suicidarse días antes, el 28 de marzo, llenando de piedras los bolsillos de su abrigo antes de tirarse al río que se encuentra cerca de la que era su casa.

    Quien nos roba los sueños nos roba la vida / He who robs us of our dreams robs us of our life

    «Orlando»

    Sobran las palabras.

    Foto: under_volcano (Flickr/CC)
  • Las mujeres de los ‘rojos’

    Las mujeres de los ‘rojos’

    La memoria histórica es Paquita Martín, de noventa y tantos años, recitando con una fuerza increíble el poema  ‘Las mujeres de los rojos‘ de Consuelo Ruiz.

    Decencia, dignidad, integridad y valentía de una vida en dos minutos que ponen los pelos de punta. No dejes de verlo.

    Por cierto, aquí os dejamos LA única base de datos unificada de víctimas del franquismo hecha a base de mucho esfuerzo y sin ayudas oficiales por la Asociación Innovación y Derechos Humanos.

    Quisiera escribir un himno

    a un pobre racimo humano:

    las mujeres de los rojos

    que en España nos quedamos,

    para las que no hubo escape,

    Para las que no hubo barco.

    Las que nos quedamos solas

    con sus niños en los brazos.

    Sin más sostén ni más fuerza

    que el que daba el estrecharlos

    como prendas de un amor

    contra nuestros pechos flácidos.

    Todos perdimos la guerra,

    todos fuimos humillados.

    Pero para las mujeres

    el trance fue aún más amargo.

    Largas colas en Porlier

    con nuestros pobres capachos.

    Caminatas bajo el sol

    con los pies semi descalzos.

    Caminatas sobre el hielo

    tiritando en los harapos.

    Largas, duras caminatas

    en busca de algún trabajo.

    Cansancio y humillación

    si lograbas encontrarlo.

    Y si no lo conseguías,

    humillación y cansancio.

    por el pan de nuestros hijos,

    siempre un combate diario.

    ¡Esos días siempre solas,

    esos días largos, largos,

    que fueron semanas, meses,

    que duraron tanto, tanto,

    que entre dolor y entre lágrimas,

    se convirtieron en años!.

    Nuestros hombres en la cárcel,

    nuestros hombres exiliados,

    nuestros hombres cada día

    cayendo como rebaños

    en manos de furia ciega

    de matarifes fanáticos.

    Y las mujeres seguimos,

    a nuestro modo luchando

    y esa guerra, sólo nuestra

    Esa guerra la ganamos.

    Los hijos de nuestros hombres

    Quedaron en nuestras manos

    Y supimos inculcarles

    un culto casi sagrado

    Por los nuestros, los ausentes,

    los padres que les faltaron.

    Se los pusimos de ejemplo

    porque siguieran sus pasos

    y logramos convencerles

    de que eran buenos y honrados,

    aunque en la calle, en la escuela,

    les dijeron lo contrario.

    Éramos pobres mujeres

    y supimos elevarnos

    sobre el dolor, sobre el miedo,

    sobre el hambre y el fracaso.

    Y criamos nuestros hijos

    dignos de sus padres, bravos,

    serios, dignos, responsables.

    Los íbamos cultivando

    pilares para un futuro

    que aún parecía lejano

    y en el que siempre creímos

    con los puños apretados.

    Quisiera escribir un himno,

    grande, estupendo, fantástico,

    de pobres mujeres débiles

    con heroísmos callados,

    de esfuerzos y sufrimientos

    que eran el vivir diario

    Y, a pesar de ello supieron,

    con un esfuerzo titánico

    ir manteniendo la llama

    de amor al padre lejano,

    al padre que estaba preso

    o al que habían fusilado.

    Yo quisiera a voz en grito

    poder entonar un cántico

    Que dijera todo eso,

    que bastante hemos callado.

    Las mujeres de los rojos

    que en España nos quedamos

    creemos tener, al menos,

    el derecho de contarlo.

  • 5 poemas de Frida Kahlo

    5 poemas de Frida Kahlo

    Cuando uno ve su obra por vez primera, no la comprende; al conocer su historia uno puede adentrarse en esas líneas, que son como gotas de sangre de un ser herido; como tragos de vino de esa mujer que se emborracha por aversión, por delirio, por celos, por aquello que le conmueve, pero sobre todo, por amor.

    Un amor sufrido, un amor gris, espinoso, extenso como un valle, pero con muchos trazos obscuros… dulce, intenso, abismal.

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    Un sabor enervante en su escritura, tintes de tanta ternura, propia de una mujer con grandes y profundos sentimientos; un mar surge de su pluma y acaricia en brisa, con sus palabras.

    Frida se autorretrata, porque refleja en ella misma un sufrimiento físico desgarrador, la hiel que atraviesa su garganta, el terrible dolor que la doblega y la Frida que se levanta, edificándose nuevamente.

    Frida se autorretrata porque, es ella misma su única referencia, porque es ella su Norte, porque cae en cenizas y se reinventa una y otra vez.

    Frida se autorretrata porque le hace un homenaje a su propia figura, tan trabajada, tan lacerada, tan amada, tan firme en seguir al ser querido, aun viviendo sus múltiples dolores tanto físicos, como del alma:

    […] Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, NO, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví[…]
    No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te “amputo” de mí, sé feliz y no me busques jamás[…]
    Se despide quien le ama con vehemente locura,
    Su Frida.

    Así reza una parte de una de sus cartas a Diego Rivera, a quién siempre amó con locura, según sus propias palabras.

    Frida nos enseña a vivir a pesar de tanta adversidad y nos regala en sus poesías y en sus cuadros esa descarga de sus ríos. Esos torrentes que, si uno es sensible, lo tocan por dentro y le hacen reflexionar sobre cuánto puede soportar un ser.

    Nos enseña a valorar, a caminar a pesar de los tropiezos, a sanar raspaduras, a festejar la vida en cada trago, pero sobre todo a “amputar” y soltar…

    Es Frida Khalo… por siempre nuestra Frida…

    Extractos de las cartas de Frida a Diego Rivera

    Recuerda que siempre te amaré
    aunque no estés a mi lado.
    Yo en mi soledad te digo,
    amar no es pecado a Dios.

    Amor aún te digo si quieres regresa,
    que siempre te estaré esperando.

    Tu ausencia me mata,
    haces de tu recuerdo una virtud.

    Tu eres el Dios inexistente
    cada que tu imagen se me revela.

    Le pregunto a mi corazón porque tú y no algún otro.
    Suyo del alma mía.

    -Frida Khalo-

    Nada comparable a tus manos,
    ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
    Mi cuerpo se llena de ti por días y días.

    Eres el espejo de la noche.
    La luz violeta del relámpago.
    La humedad de la Tierra.
    El hueco de tus axilas es mi refugio.

    Toda mi alegría es sentir
    brotar la vida de tu fuente-flor
    que la mía guarda para llenar
    todos los caminos de mis nervios que son los tuyos,
    tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne,
    ondas entre nuestras manos.
    Solo tú en el espacio lleno de sonidos.

    En la sombra y en la luz;
    tú te llamarás auxocromo, el que capta el color.
    Yo cromóforo, la que da el color.

    Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.

    Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento.
    Tú llenas y yo recibo.

    Tu palabra recorre todo el espacio y llega
    a mis células que son mis astros y va
    a las tuyas que son mi luz.

    -Frida Khalo-

    Verdad es muy grande
    que yo no quisiera ni hablar,
    ni dormir,
    ni oir,
    ni querer.
    Sentirme encerrada
    sin miedo a la Sangre,
    sin tiempo ni magia
    dentro de tu mismo miedo
    y dentro de tu gran angustia
    y en el mismo ruido de tu corazón.

    Toda esta locura, si te lo pidiera,
    yo sé que sería para tu silencio
    sólo turbación.

    Te pido violencia en la sinrazón
    y tú me das gracias,
    tu luz y calor.

    Pintarte quisiera
    pero no hay colores por haberlos tantos,
    ni mi confusión,
    la forma concreta de mi gran amor.

    -Frida Khalo-

    Nunca fue ni será mío.
    Es de él mismo.
    La vida callada dadora de mundos,
    lo que más importa es la no ilusión.
    La mañana Nace,
    los rojos amigos,
    los grandes azules,
    hojas en las manos,
    pájaros ruideros,
    dedos en el pelo,
    nidos de palomas,
    raro entendimiento de la lucha hermana,
    sencillez del canto de la sinrazón,
    locura del viento en mi corazón.
    Dulce xocolatl del México antiguo,
    tormenta en la sangre que entra por la boca.
    Compulsión,
    augurio,
    risa
    y dientes finos,
    agujas de perla
    para algún regalo de un siete de julio.
    Lo pido,
    me llega,
    canto,
    cantando,
    cantaré desde hoy
    nuestra magia, amor.

    -Frida Khalo-

    Sr. mío Don Diego:
    Escribo esto desde el cuarto de un hospital
    y en la antesala del quirófano.
    Intentan apresurarme
    pero yo estoy resuelta a terminar ésta carta,
    no quiero dejar nada a medias
    y menos ahora que sé lo que planean…

    […]

    Cuando me dijeron
    que habrían de amputarme la pierna
    no me afectó como todos creían,
    NO,
    yo ya era una mujer incompleta
    cuando le perdí, otra vez,
    por enésima vez quizás
    y aún así sobreviví.
    No me aterra el dolor y lo sabes,
    es casi una condición inmanente a mi ser,
    aunque sí te confieso que sufrí,
    y sufrí mucho…

    […]

    No pretendo causarte lástima,
    a ti ni a nadie,
    tampoco quiero
    que te sientas culpable de nada,
    te escribo para decirte que te libero de mí,
    vamos, te «amputo» de mi,
    sé feliz y no me busques jamás.

    -Frida Khalo-

  • Poemareflexiona con… T.S.Eliot

    Poemareflexiona con… T.S.Eliot

    Cambian las circunstancias de la vida, surgen problemas o no, pero la vida sigue por encima de todo.

    Lo bueno y lo bello permanece no por encima o por debajo de lo malo y lo feo sino que con ellos permanece. Es sobre ellos, sobre lo bello y lo bueno, lo malo y lo feo que podemos construir: vivir.

     

  • Subsistir con la poesía de José Robles

    Subsistir con la poesía de José Robles

    José Robles (@Jose_Robles) trae a Poémame una poesía para subsistir en una realidad que a veces se torna surrealista.

    Y es que qué mejor remedio que sus versos para sobrevivir en el laberinto de los pensamientos que se esconden en la cotidiana vida de la que somos pasajeros. José nos contagia con una poesía compleja y, sin caer en la confusión, nos adentra en un sinfín de historias mediante un mensaje sencillo y claro, vivir para subsistir.

    De cómo plantar un globo y no llorar en el intento (Poesía para la mera subsistencia)

    Se desangra la letra
    en impertinentes laberintos
    de estéticas burdas,
    o certeras.
    En autovías de pensamiento sin quitamiedos.
    En expositores de sensibilidad en trágico desborde.
    En las más que absurdas buhardillas
    llenas de objetos y palabras viejas,
    y en oscuros sótanos con cadáver escondido,
    con miles de cajas de cartón cubiertas de polvo,
    llenas de inválidas ideas,
    que me impregnaron.
    Y de las que no consigo desentenderme
    ni un solo momento.
    Ni tampoco deseo dejar de soñarlas. Boquiabierto.
    Se desangra la letra.

    Pero tengo en casa a mi fiel compañera.
    Una macetilla pequeña encima de un mueble.
    Es preciosa,
    y buena gente.
    Si yo no me meto con ella, ella me respeta
    y me deja vivir tranquilo mi vida.
    Lo sabe todo de mí, pero alardea de prudencia.

    La sonoridad de su poema “Seis lunas” nos entrega alegrías y deja un grato sabor de boca por sus cálidas y sencillas estrofas que envuelven su lectura hasta el final:

    Seis lunas

    Caliente caliente
    como agua de la fuente.
    Poemas, estrofas, letras.
    Versos contracorriente.

    Tres de Pi
    cinco de cuatro.

    Ojos de fuego.
    Beso amargo.

    Seis lunas
    miran al gato.

    Rosa tronchada.
    Mudo el piano.

    Tres de Pi
    cinco de cuatro.

    Seis niñas
    mira el gato.

    En su poema “SN4 (no es una fórmula)“, José nos regala unos versos únicos y originales, carismáticos y fáciles de leer, pero que no por ello carecen de un mensaje que, en su cotidianidad, nos lleva a reflexionar desde el surrealismo más audaz de su poesía.

    SN4 (no es una fórmula)

    Maldiciendo el barro,
    el olvido, o el recuerdo.
    ¡Que sé yo!
    Cogiendo el bus
    o encogiendo,
    y no bajándome nunca.
    ¡O bajiéndo!

    Vueltas. Mas vueltas.
    Y vueltas.
    A absurda velocidad
    como de estar parados.
    ¡Corriando! ¡corriendo!
    Viéndola pasar
    ¡O viviando! ¡o viviendo!

    ¿Las otras? ¿La mía?
    ¿La veo?
    Apenas veo nada.
    Vida ciega, de enceguecida.
    Comprometida,
    con la pura existencia
    inconsistente
    pero inconsciente
    sin consistencia, sin consciencia
    solo maquiavélicamente viviente.

    Si tuviera que escoger un poema, me quedo con “Reincidencia”, me gusta su mensaje valiente y real en un surrealismo que nos acompaña todo el tiempo.

    Reincidencia

    Mientras dormito
    escucho los sonidos
    y no puedo dejar de ver
    y oír
    tanto cuerpo destrozado
    por bombas, balas y metralla
    con sus correspondientes gritos
    y aullidos.
    Y estoy sentado en un hot dogs
    cerca del mar
    en una playa de un desasosegado
    pueblecito pervertido.
    Sentido amordazado por tres asesinas
    palabras:
    No te quiero.

    NECESITO DESCUBRIR quién eres
    realmente.
    O más exactamente QUE FUISTE.
    Sigue siendo inhóspito e inhabitable
    para seres muertos como yo.
    Como todas las acostadas desde más de mil años
    me duermo, o eso creo, con la vista infiltrada
    en el inmenso agujero negro, como cabeza de alfiler.
    Una galaxia cercana se ha desplazado
    un trillón de años luz. Desde ayer.

    Empiezo a soñar.
    Y sueño que quizá, después de todo
    hasta puede que sea una persona normal.
    Siento un tremendo escalofrío. Es ya hora
    de despertarse antes de que en verdad
    me duerma.

    Y es el amanecer del mismo día.
    ¡Venga chico! me grita
    ¡Sin miedo!
    ¡ahí, esos valientes!
    ¡conquistadores de reinos con princesas desvalidas!
    Vamos a vivirlo otra vez.
    ¡Ánimo, que solo son 24 horas!
    Todo, y más aún, me grita la mujer china
    de al lado del hot dogs
    empeñada en cazar las águilas al vuelo
    con sus finos palitos de comer.

    Que la poesía siga siendo la mejor catarsis para la vida. José Robles lo entiende así, y lo plasma en cada uno de sus versos con extraordinaria alegría.

    De qué hablamos

    Según los expertos
    en el juego del amor
    existen tantos amores…

    Amores a través del tiempo
    y lejanos, en la lejanía
    los que cruzan mares
    y fronteras
    amores en estado puro
    y algunos de puro saldo.
    Los menos,
    enredados en una canción.

    Luego está el que yo siento.

    Según los expertos
    sin clasificación.

    Estoy dispuesto
    a pasarme la vida entera
    dándote
    una explicación.

  • Poemareflexiona con… Aristóteles

    Poemareflexiona con… Aristóteles

    En todos los continentes de este mundo la historia es falsa. Solo la cuentan los vencedores.

    Hay un proverbio africano que dice: «Mientras que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.»

    ¡Suerte que siempre nos quedará la poesía!

  • Poemareflexiona con… Charles Baudelaire

    Poemareflexiona con… Charles Baudelaire

    ¿Puede la belleza, lo bello, incluir lo feo?, ¿es toda obra de arte bella en sí misma?, ¿se puede considerar arte todo lo que se etiquete como tal?, ¿es exclusivamente un negocio?, ¿y la política, influye en el arte?

    ¿Cuánto de lo que hoy consideramos arte será recordado dentro de 100 años?

    Podéis leer el resto del poema aquí.

    Apunte de una casa con torreón coronado por una luna de Joan Miró -para que no parezca «demasiado musulmán», anota-. Fundación Miró de Palma de Mallorca.

     

    Exposición de cadáveres del Professor Gunther von Hagens. ©Paul Stevenson (Flickr)

  • Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Lo primero que destaca del estilo de Alejandro es su versatilidad: con pasión y dedicación trabaja con habilidad estilos tan distintos como las formas poéticas japonesas, el verso clásico, o la prosa.

    Ha recorrido la senda de la Escuela de la Sociedad Secreta del Haijin, de la que forma parte activa y en la que imparte sus conocimientos como maestro Senpai.

    Chöka (fin de la canción)

    El sol sacude
    su melena de fuego
    ante mortales
    en un planeta azul,
    baila la vida
    la sinfonía cósmica;
    paciente espera
    la oscura muerte trágica
    el fin de esa canción.

    Estricto y paciente, siempre en busca de la perfección, aborda con disciplina el verso clásico, respetando sus anclajes métricos y dominando los vértices de sus acentos melódicos, para terminar coronando con maravillosos estrambotes.

    Es que a dónde se esconde, lo infinito me hastía,
    mi señora maldita, mi final tan bendito
    podadora de vida, sembradora de ruinas.

    Putrefacta la espina
    corroyendo mi esencia, putrefacta aureola
    coronando el abismo, revolcando las olas.

    De mente inquieta y con una desbordante imaginación, Alejandro es un poeta cósmico en un universo paralelo, y un creador nato de mundos siderales con millones de vidas estelares, más una: la suya y todas las que no se atrevió a vivir.

    o como cuando se apagó el sol
    del ocaso número
    nueve mil novecientos noventa y nueve
    ─en alguna de todas esas vidas que aún no he vivido─
    y qué de aquella vez que expiré
    al caer aquella hermosísima estrella fugaz…

    __ y siempre,
    ____ en ese último instante,
    ______ estaba,
    ________ pensando en ti…

    Os invito a subir al tren de su intrépida poesía con estos cuatro vagones que he seleccionado para la ocasión. Comenzad el viaje.


    Nos rasgamos la piel y nos la erizamos en las profundidades de este primer intenso vagón de versos:

    Oscuridad

    Oscura está la habitación de mi alma.
    Hasta los silencios huyeron despavoridos
    antes de cerrar la última ventana.

    El arce desfallece y se abraza
    con sus atribuladas ramas secas,
    esta mañana sacrificó
    su última hoja de esperanza.
    Se la dió al otoño gris
    que me obsequió
    su última sonrisa ocre ilusión.

    Tengo el paladar marchito,
    trago saliva de un pozo seco
    al que no le quedan gotas de fe.

    El futuro es una bola disforme
    de sueños fracturados.

    Afiladas dagas caen del techo,
    con tino mortífero
    se incrustan en cada poro,
    en cada herida mortecina,
    de la calcinada piel
    que cubre mi pusilánime figura.

    En esta extensa planicie de oscuridad
    ni mi sombra me hace compañía,
    se quedó allá afuera,
    columpiándose del neumático
    de una vida ancestral
    en la que quizás, fui feliz.

    El reloj de arena
    en el centro de mi habitación,
    es una silueta difusa
    con contornos de mujer ardiente.
    Cada grano de arena que cae
    me recuerda la cuenta reversa
    e irreversible de la vida
    que se me escapa a borbotones.

    Quiero vivir,
    quiero ver el sol,
    quiero oler la primavera,
    abrir las ventanas de mi alma
    tan solo una vez más.

    Desnudo me arrastro a cuclillas
    por kilometros interminables de oscuridad,
    en el aire respiro cristales de muerte,
    imposible llegar al lindero de mi alma.

    Quiero llorar un río de tristeza,
    mas la fuente de mi alma
    es un árido desierto
    sin agua salina para las lágrimas.

    Nada queda, solamente…

    Oscuridad.

    Arrancamos las agujas al reloj, y con ellas entre las manos y la vida de segundos fulminantes entre los barrotes del tiempo, vamos en busca de la llave que esta prosa poética esconde.

    La celda

    Estoy atrapado en una celda de barrotes de oxígeno inoxidable. Mis carceleros son segundos mudos e implacables. Me cambian los carceleros a cada instante; cada que volteo a ver, se han ido los anteriores y vienen unos nuevos; más implacables y más mudos que sus predecesores.

    Subyugado a la tiranía del presente, desde esta celda invisible; soy incapaz de caminar a la habitación contigua, la del ayer; sólo se me permite verla desde un cristal a prueba de balas atemporales.

    Enfrente, observo constantemente, la habitación del mañana; pero no lo distingo claramente; hay una cortina de bruma que me la desdibuja. Por ratos la veo soleada, asombrosa y esperanzadora; por ratos la veo sombría, quejumbrosa y aterradora.

    Cada vez que despierto, tengo la sensación de despertar en lo que parecía la habitación del mañana; pero la observo a detalle, veo el papel tapiz, los cuadros de arte abstracto que cuelgan de sus paredes, el color y textura del piso; el techo, esa misma mancha en una de sus esquinas, esa misma gotera que tanto me desespera; y concluyo, que sigue siendo la habitación del presente.

    Durante el día, me siento en un banco de circunstancias; tiene tres patas desiguales; con mucho trabajo mantengo el equilibrio. Desde mi banco veo los segundos pasar; tan mudos, nunca me dicen nada, ni me saludan ni se despiden; tan implacables, de reojo me miran con desdén. Desfilan instante a instante frente a mí. La otra vez quise sujetar uno de ellos de una de sus piernas; era tan escurridizo y resbaloso; se me escapó en un segundo el muy taimado.

    Tengo esta lista de cosas por hacer en este presente constante, y se me va la vida en hacer y hacer. A veces estoy tan ocupado en el hacer, que ni veo los segundos pasar; solo tengo esa sensación de que son multitud de ellos los que se han ido y han llegado, casi sin dejar huella en mi celda del ahora.

    Después de un tiempo, empiezo a notar en carne propia, lo verdaderamente implacables que han sido (esa infinidad de segundos que han pasado).
    ¡Mira como me van dejando el cuerpo! Todo gastado, cada vez más marchito y mallugado; segundos desalmados.

    Y sigo aquí, con mi lista del hacer; haciendo, deshaciendo y volviendo a hacer. Sin notar el ejercito de segundos que desfila frente a mi celda; sin sentir el daño que le hacen a mi cuerpo, a mi alma. Luego de un buen tiempo me doy cuenta, que la verdad; es que me están matando de a poquito, haciéndome pequeñito.

    Un día desperté con esa sensación, clavada como puñal en el centro de mi corazón; ya no habrían más segundos para ver pasar, mi cuota estaba por alcanzar. La promesa contínua (que siempre se cumplió) de seguir viendo el mañana, se había acabado. Ese día quise contemplar el mañana a través de la bruma; mas una cortina de hierro me separaba de él. La cortina estaba recubierta de espadas de dos filos de distintos tamaños; en cada espada caminaban, a cada lado, escorpiones ponzoñosos de aspecto formidable. Infranqueable.

    Me senté en mi banco de circunstancias. Miré mi lista de cosas por hacer, estaba vacía; del asombro casi me caigo de mi banco, al perder el equilibrio. Me parecía que los segundos pasaban más lento, casi se congelaban; y en ese momento observé sus rostros con todo detalle; cada uno tenía un rostro diferente, pero era obvio que todos, eran los rostros de la muerte.

    El último segundo que llegó, tenebrosamente enmudecido; tenía los mil rostros de la muerte. Llevaba una túnica negra muy larga, parecía tan antigua. Su cuerpo parecía totalmente atemporal, desprovisto de temperatura; sin embargo, daba la sensación de estar envuelto en llamas ancestrales; pero las llamas no abrasaban, todo lo contrario, eran tan terriblemente frías; como salidas de un invierno recalcitrante, desde el origen de los tiempos de todos los universos. Llevaba un aro muy grande de plata, del cual pendían miles de millones de llaves de eternidad (no sé como le cabían tantas). Tomó una, la introdujo en el cerrojo de mi celda del ahora y la abrió.

    ─Eres libre ─me dijo─ ¡Todo ha terminado!

    Nos lanzamos la flecha de cupido y nos dejamos enamorar con las notas carmesí que fluyen del corazón de estas sextillas.

    El placer en tu arte

    Reflexiono al desnudarte
    que en tu piel de porcelana
    habita un dulce misterio;
    trazos gráciles del arte
    en azul, en negro y grana,
    dioses de un antiguo imperio.Y no puedo sino amarte,
    hacerte mi ansiada diana.
    Mis ojos en cautiverio
    no hacen sino desearte.
    Y si la belleza es vana,
    no estoy para un monasterio.Aunque mi mirada te harte,
    te besa, le viene en gana.
    Sufro cualquier vituperio
    para poder contemplarte.
    Tu hermosura brota y mana,
    cual fuego sacro, sahumerio.Grácil pincel te dibuja
    una forma caprichosa,
    figuras despampanantes;
    tejiéndote con aguja
    la intensa tinta dichosa
    sobre carnes abundantes.Hay un grafo que me embruja
    en tu figura de diosa,
    y ya no soy el que era antes.
    Un deseo me apretuja
    por tu estampa voluptuosa
    con acertijos fragantes.Mi alma se desarrebuja
    ante la vista gloriosa
    de curvaturas vibrantes.
    Usando la tientaguja
    explorando tierra y rosa
    de colores tan brillantes.Eres sublime visión,
    ríos de extensa locura,
    tu alucinante esplendor
    hace estallar mi pasión
    y alza mi temperatura.
    Contigo soy soñador.Va en aumento mi ambición,
    tus colores son mi cura,
    te idolatro con fervor.
    Tu arte va a ser mi canción,
    tus círculos verdad pura
    y tus labios mi temblor.

    Te entrego mi rendición,
    mi alma lealtad te jura,
    lo hace sin ningún temor
    así sea perdición.
    Te voy a amar sin mesura
    a ti, a tu arte y a tu amor.

    Y llegamos  al último vagón  de este tren poético de distancias cortas para quedarnos a vivir aquí “congelados” en esta preciosa estampa de invierno que este Haibun de raíces japonesas nos obsequia y del que yo personalmente me siento cautiva por las bellas sensaciones que logra  transmitir y por el origen de su inspiración.

    Noches blancas

    Se asoma la noche con su blanquísimo abrigo sorprendiendo al farol en su amena charla con los árboles de su barrio. Conversan sobre caprichosos copos de nieve, y de niños juguetones que construyen sus blancos muñecos, con escobas, sombreros, y pipas viejas. Hablan de parejas de enamorados que se sientan en las bancas del parque a jurarse sus amores eternos. De lejos se asoma el viento, silbando cánticos de invierno y danzan los árboles tomados de las manos de sus níveas ramas. El farol prende su antorcha y los pajarillos acurrucados en sus nidos cantan nanas a sus hijos hasta verlos dormidos. Una manta de bruma lo envuelve todo, envuelve al viento, su silbido, a los pajarillos y a sus hijos dormidos. Tan gélida es la noche que ni la blanca luna asoma su redonda cara, se queda en cama, recostada sobre almohadas de esponjosas nubes en cubiertas de nieve.

    Duerme la nieve
    sobre los fríos árboles.
    Vela el farol.


    Amigo, poeta y, en muchas ocasiones, maestro al que admiro y al que tengo especial cariño, gracias Alejandro por compartir este año de viajes aquí, en este, nuestro bar de letras, y que nunca falten.

    ¡Feliz aniversario!

  • 7 poemas para celebrar el Día Internacional de la Poesía

    7 poemas para celebrar el Día Internacional de la Poesía

    Era el año 1997 cuando el poeta y editor Antonio Pastor Bustamante propuso a la UNESCO la creación del Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de impulsar este género y la comunicación a través de la palabra y la creatividad. Tal propuesta fue aprobada casi de manera inmediata. Después de diversas opciones, fue en 1999 que se acordó que el día elegido fuera el 21 de Marzo.


    En Poémame queremos también celebrar este día con una pequeña selección de poemas por y para la Poesía. Decía Violeta Parra, gracias a la vida que me ha dado tanto. Tomamos prestadas sus palabras y damos gracias a la poesía, que nos ha dado tanto.

    Que la disfruten.


    Poesía – @raulrib2

    Refleja un atardecer, o le canta a la luna,
    duerme al recién nacido con su canción de cuna.
    Con una copa, al piano, de su mente al cantante
    le brotan en la noche, las rimas asonantes.
    Y una lánguida dama, suspira enamorada
    si le regalan dulces versos con la mirada.
    Es tan suave y tierna, como pétalos de flor,
    son las bellas palabras que anuncian el amor.
    Es susurro, es arrullo, fontana que te seda,
    rumor que te conforta, murmullo en la arboleda.
    Dar ritmo a la palabra, dictarla con cadencia,
    las musas que te inspiran, del lirismo, su esencia.
    La lágrima, el abrazo, besarte, y la caricia
    de la seda de tu piel, sentirla con delicia.
    Torrente de sentidos, y mucha sutileza,
    es describir la vida, con halo de belleza.
    El delirio de un sueño, volar con fantasía,
    el arduo sentimiento… dime ¿qué es poesía?

    Te celebro enamorada – @DeeDee y @rebktd

    Sin saber si naciste de la vida
    o la vida nació de tu existir
    te celebro con todo mi sentir
    acuarela de magia florecida

    Oleaje de tinta embravecida
    latiendo corazón en tu vivir
    sentimiento palpita en tu vestir
    en fogata de versos encendida

    Pentagrama de dulce melodía
    desnudando mi piel en las entrañas
    de pureza tu esencia me alimenta

    en cascadas te esparces, poesía,
    perfumando con luz a las montañas;
    es de ti que mi mundo se ornamenta.

    Costuras de poeta – @sarrd8r

    Con mis versos en los bolsillos
    el azahar como vaho de mi inspiración,
    renuncio a etiquetas prendidas
    en el pecho de la vanidad.

    Poeta hidalgo de letras
    derramadas en costuras
    como portales de quimera muda.

    Ramos con tejido de poesía
    germinada en pasados de dunas
    como espectros sin cobijo,
    futuros versados en boliche del deseo
    huyendo del presente maduro
    de impúdico granito.

    Bruñir pozos en cada latido,
    sentarme en los ribetes del abismo
    con los pies de mi pluma colgados,
    rasgando la tinta del desvelo.

    Ansío trocar los guijarros de mi juicio
    por alboradas deshaciéndose en lluvia,
    encordar letras cual trampa del tiempo
    donde descanse el ruido de la punzada
    fluyendo en marisma blanca de lutos.

    Y nos llamaste poetas – @Transmisor_d_Sinestesias

    Hasta que viniste
    supe de trazos imposibles

    de la luz
    que surge del agua,
    del iris
    donde nadar

    de la voz
    que lame los poros
    de la noche
    que perfora sentidos

    de desquebrajadas estrellas
    y fantasías en migajas…

    Supe de huecos
    en el cielo,
    de las puertas
    en el pecho

    del disparo
    de una mirada,
    de lo que lloran
    mis soles

    de lo que gritan
    las pupilas,
    de la voz cañón
    de un latido…

    Hasta que te conocí
    supe del cáliz prohibido
    creador de locuras

    de las olas
    en la epidermis
    de las arenas de melancolías…
    y océanos de mente en blanco…

    del elixir de ilusiones
    de pasión y lunas desbordadas

    Hasta que me abrazaste
    supe de cristalinas libertades
    del big bang de sensaciones…

    Madre, musa, maestra
    me ungiste y bautizaste
    como a todos tus hijos
    quizás como el menor de ellos
    y nos llamaste Poetas…

    Me dicen las letras (tlajtokuikayotl) – @MiguelAdame

    Aprendí a respirar en automático
    a disfrutar las flores y suspirar mi aliento
    impregnando de sus eternas fragancias
    a disfrutar del viento cuando más descobijado estaba.

    Nadie me enseñó a vivir en la ausencia
    a querer a plenitud con todas mis fuerzas
    a sentir la muerte con la vida plena
    a curar mis heridas con la nostalgia de las letras.

    Sólo tú me llevaste de la mano
    como fiel regazo en primavera pasada
    soportando el desamor atrincherado
    en un desvelo enfermo y nunca olvidado.

    Fuiste para mí una palabra libre
    el mejor susurro en una tormenta airada
    el calor en la desolación del mismísimo silencio
    con mi mejor razón para versar con calma.

    Eres mi propia revolución
    ante las angustias efímeras y mal sanas
    mi fuerza suprema que sostiene a la cólera incendiada
    más que un montón de ideas que en su dulce galope se escapan.

    Eres mi voz en el ruido que sólo colapsa
    nunca ignoré los versos que me hablan
    nací con ellos en una prematura mañana
    moriría por ellos si sólo fuera un aliento de esperanza.

    Poesía – @EstebanPerezsan

    Por qué llegas silenciosa si mis gritos te conocen
    y te escondes enfrente de los ojos y me tocas,
    caricia alada que en los labios queda
    como hilos de lluvia, como hiedra,
    si huelo tu sed y bebo tu agua,
    por qué llegas así, furtiva en la palabra,
    si te amo con los cinco sentidos, poesía.

    Poesía – @elreflejoderox

    La poesía
    es tinta
    que permanece
    flotando después
    de atravesar una tormenta,
    rastros de rayos
    y centellas,
    locura
    que intenta ser,
    apenas, lo idílico
    de las emociones
    a los ojos
    de un intento de poeta.
    Por eso,
    los grises
    caben en tantos colores,
    el alma
    envuelve las manos,
    una voz
    se escucha en las letras
    y se siente como
    estalla el corazón
    a la sombra de la razón.