Categoría: Poemas

  • Poemareflexiona con… Charles Baudelaire

    Poemareflexiona con… Charles Baudelaire

    ¿Puede la belleza, lo bello, incluir lo feo?, ¿es toda obra de arte bella en sí misma?, ¿se puede considerar arte todo lo que se etiquete como tal?, ¿es exclusivamente un negocio?, ¿y la política, influye en el arte?

    ¿Cuánto de lo que hoy consideramos arte será recordado dentro de 100 años?

    Podéis leer el resto del poema aquí.

    Apunte de una casa con torreón coronado por una luna de Joan Miró -para que no parezca «demasiado musulmán», anota-. Fundación Miró de Palma de Mallorca.

     

    Exposición de cadáveres del Professor Gunther von Hagens. ©Paul Stevenson (Flickr)
  • Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Lo primero que destaca del estilo de Alejandro es su versatilidad: con pasión y dedicación trabaja con habilidad estilos tan distintos como las formas poéticas japonesas, el verso clásico, o la prosa.

    Ha recorrido la senda de la Escuela de la Sociedad Secreta del Haijin, de la que forma parte activa y en la que imparte sus conocimientos como maestro Senpai.

    Chöka (fin de la canción)

    El sol sacude
    su melena de fuego
    ante mortales
    en un planeta azul,
    baila la vida
    la sinfonía cósmica;
    paciente espera
    la oscura muerte trágica
    el fin de esa canción.

    Estricto y paciente, siempre en busca de la perfección, aborda con disciplina el verso clásico, respetando sus anclajes métricos y dominando los vértices de sus acentos melódicos, para terminar coronando con maravillosos estrambotes.

    Es que a dónde se esconde, lo infinito me hastía,
    mi señora maldita, mi final tan bendito
    podadora de vida, sembradora de ruinas.

    Putrefacta la espina
    corroyendo mi esencia, putrefacta aureola
    coronando el abismo, revolcando las olas.

    De mente inquieta y con una desbordante imaginación, Alejandro es un poeta cósmico en un universo paralelo, y un creador nato de mundos siderales con millones de vidas estelares, más una: la suya y todas las que no se atrevió a vivir.

    o como cuando se apagó el sol
    del ocaso número
    nueve mil novecientos noventa y nueve
    ─en alguna de todas esas vidas que aún no he vivido─
    y qué de aquella vez que expiré
    al caer aquella hermosísima estrella fugaz…

    __ y siempre,
    ____ en ese último instante,
    ______ estaba,
    ________ pensando en ti…

    Os invito a subir al tren de su intrépida poesía con estos cuatro vagones que he seleccionado para la ocasión. Comenzad el viaje.


    Nos rasgamos la piel y nos la erizamos en las profundidades de este primer intenso vagón de versos:

    Oscuridad

    Oscura está la habitación de mi alma.
    Hasta los silencios huyeron despavoridos
    antes de cerrar la última ventana.

    El arce desfallece y se abraza
    con sus atribuladas ramas secas,
    esta mañana sacrificó
    su última hoja de esperanza.
    Se la dió al otoño gris
    que me obsequió
    su última sonrisa ocre ilusión.

    Tengo el paladar marchito,
    trago saliva de un pozo seco
    al que no le quedan gotas de fe.

    El futuro es una bola disforme
    de sueños fracturados.

    Afiladas dagas caen del techo,
    con tino mortífero
    se incrustan en cada poro,
    en cada herida mortecina,
    de la calcinada piel
    que cubre mi pusilánime figura.

    En esta extensa planicie de oscuridad
    ni mi sombra me hace compañía,
    se quedó allá afuera,
    columpiándose del neumático
    de una vida ancestral
    en la que quizás, fui feliz.

    El reloj de arena
    en el centro de mi habitación,
    es una silueta difusa
    con contornos de mujer ardiente.
    Cada grano de arena que cae
    me recuerda la cuenta reversa
    e irreversible de la vida
    que se me escapa a borbotones.

    Quiero vivir,
    quiero ver el sol,
    quiero oler la primavera,
    abrir las ventanas de mi alma
    tan solo una vez más.

    Desnudo me arrastro a cuclillas
    por kilometros interminables de oscuridad,
    en el aire respiro cristales de muerte,
    imposible llegar al lindero de mi alma.

    Quiero llorar un río de tristeza,
    mas la fuente de mi alma
    es un árido desierto
    sin agua salina para las lágrimas.

    Nada queda, solamente…

    Oscuridad.

    Arrancamos las agujas al reloj, y con ellas entre las manos y la vida de segundos fulminantes entre los barrotes del tiempo, vamos en busca de la llave que esta prosa poética esconde.

    La celda

    Estoy atrapado en una celda de barrotes de oxígeno inoxidable. Mis carceleros son segundos mudos e implacables. Me cambian los carceleros a cada instante; cada que volteo a ver, se han ido los anteriores y vienen unos nuevos; más implacables y más mudos que sus predecesores.

    Subyugado a la tiranía del presente, desde esta celda invisible; soy incapaz de caminar a la habitación contigua, la del ayer; sólo se me permite verla desde un cristal a prueba de balas atemporales.

    Enfrente, observo constantemente, la habitación del mañana; pero no lo distingo claramente; hay una cortina de bruma que me la desdibuja. Por ratos la veo soleada, asombrosa y esperanzadora; por ratos la veo sombría, quejumbrosa y aterradora.

    Cada vez que despierto, tengo la sensación de despertar en lo que parecía la habitación del mañana; pero la observo a detalle, veo el papel tapiz, los cuadros de arte abstracto que cuelgan de sus paredes, el color y textura del piso; el techo, esa misma mancha en una de sus esquinas, esa misma gotera que tanto me desespera; y concluyo, que sigue siendo la habitación del presente.

    Durante el día, me siento en un banco de circunstancias; tiene tres patas desiguales; con mucho trabajo mantengo el equilibrio. Desde mi banco veo los segundos pasar; tan mudos, nunca me dicen nada, ni me saludan ni se despiden; tan implacables, de reojo me miran con desdén. Desfilan instante a instante frente a mí. La otra vez quise sujetar uno de ellos de una de sus piernas; era tan escurridizo y resbaloso; se me escapó en un segundo el muy taimado.

    Tengo esta lista de cosas por hacer en este presente constante, y se me va la vida en hacer y hacer. A veces estoy tan ocupado en el hacer, que ni veo los segundos pasar; solo tengo esa sensación de que son multitud de ellos los que se han ido y han llegado, casi sin dejar huella en mi celda del ahora.

    Después de un tiempo, empiezo a notar en carne propia, lo verdaderamente implacables que han sido (esa infinidad de segundos que han pasado).
    ¡Mira como me van dejando el cuerpo! Todo gastado, cada vez más marchito y mallugado; segundos desalmados.

    Y sigo aquí, con mi lista del hacer; haciendo, deshaciendo y volviendo a hacer. Sin notar el ejercito de segundos que desfila frente a mi celda; sin sentir el daño que le hacen a mi cuerpo, a mi alma. Luego de un buen tiempo me doy cuenta, que la verdad; es que me están matando de a poquito, haciéndome pequeñito.

    Un día desperté con esa sensación, clavada como puñal en el centro de mi corazón; ya no habrían más segundos para ver pasar, mi cuota estaba por alcanzar. La promesa contínua (que siempre se cumplió) de seguir viendo el mañana, se había acabado. Ese día quise contemplar el mañana a través de la bruma; mas una cortina de hierro me separaba de él. La cortina estaba recubierta de espadas de dos filos de distintos tamaños; en cada espada caminaban, a cada lado, escorpiones ponzoñosos de aspecto formidable. Infranqueable.

    Me senté en mi banco de circunstancias. Miré mi lista de cosas por hacer, estaba vacía; del asombro casi me caigo de mi banco, al perder el equilibrio. Me parecía que los segundos pasaban más lento, casi se congelaban; y en ese momento observé sus rostros con todo detalle; cada uno tenía un rostro diferente, pero era obvio que todos, eran los rostros de la muerte.

    El último segundo que llegó, tenebrosamente enmudecido; tenía los mil rostros de la muerte. Llevaba una túnica negra muy larga, parecía tan antigua. Su cuerpo parecía totalmente atemporal, desprovisto de temperatura; sin embargo, daba la sensación de estar envuelto en llamas ancestrales; pero las llamas no abrasaban, todo lo contrario, eran tan terriblemente frías; como salidas de un invierno recalcitrante, desde el origen de los tiempos de todos los universos. Llevaba un aro muy grande de plata, del cual pendían miles de millones de llaves de eternidad (no sé como le cabían tantas). Tomó una, la introdujo en el cerrojo de mi celda del ahora y la abrió.

    ─Eres libre ─me dijo─ ¡Todo ha terminado!

    Nos lanzamos la flecha de cupido y nos dejamos enamorar con las notas carmesí que fluyen del corazón de estas sextillas.

    El placer en tu arte

    Reflexiono al desnudarte
    que en tu piel de porcelana
    habita un dulce misterio;
    trazos gráciles del arte
    en azul, en negro y grana,
    dioses de un antiguo imperio.Y no puedo sino amarte,
    hacerte mi ansiada diana.
    Mis ojos en cautiverio
    no hacen sino desearte.
    Y si la belleza es vana,
    no estoy para un monasterio.Aunque mi mirada te harte,
    te besa, le viene en gana.
    Sufro cualquier vituperio
    para poder contemplarte.
    Tu hermosura brota y mana,
    cual fuego sacro, sahumerio.Grácil pincel te dibuja
    una forma caprichosa,
    figuras despampanantes;
    tejiéndote con aguja
    la intensa tinta dichosa
    sobre carnes abundantes.Hay un grafo que me embruja
    en tu figura de diosa,
    y ya no soy el que era antes.
    Un deseo me apretuja
    por tu estampa voluptuosa
    con acertijos fragantes.Mi alma se desarrebuja
    ante la vista gloriosa
    de curvaturas vibrantes.
    Usando la tientaguja
    explorando tierra y rosa
    de colores tan brillantes.Eres sublime visión,
    ríos de extensa locura,
    tu alucinante esplendor
    hace estallar mi pasión
    y alza mi temperatura.
    Contigo soy soñador.Va en aumento mi ambición,
    tus colores son mi cura,
    te idolatro con fervor.
    Tu arte va a ser mi canción,
    tus círculos verdad pura
    y tus labios mi temblor.

    Te entrego mi rendición,
    mi alma lealtad te jura,
    lo hace sin ningún temor
    así sea perdición.
    Te voy a amar sin mesura
    a ti, a tu arte y a tu amor.

    Y llegamos  al último vagón  de este tren poético de distancias cortas para quedarnos a vivir aquí “congelados” en esta preciosa estampa de invierno que este Haibun de raíces japonesas nos obsequia y del que yo personalmente me siento cautiva por las bellas sensaciones que logra  transmitir y por el origen de su inspiración.

    Noches blancas

    Se asoma la noche con su blanquísimo abrigo sorprendiendo al farol en su amena charla con los árboles de su barrio. Conversan sobre caprichosos copos de nieve, y de niños juguetones que construyen sus blancos muñecos, con escobas, sombreros, y pipas viejas. Hablan de parejas de enamorados que se sientan en las bancas del parque a jurarse sus amores eternos. De lejos se asoma el viento, silbando cánticos de invierno y danzan los árboles tomados de las manos de sus níveas ramas. El farol prende su antorcha y los pajarillos acurrucados en sus nidos cantan nanas a sus hijos hasta verlos dormidos. Una manta de bruma lo envuelve todo, envuelve al viento, su silbido, a los pajarillos y a sus hijos dormidos. Tan gélida es la noche que ni la blanca luna asoma su redonda cara, se queda en cama, recostada sobre almohadas de esponjosas nubes en cubiertas de nieve.

    Duerme la nieve
    sobre los fríos árboles.
    Vela el farol.


    Amigo, poeta y, en muchas ocasiones, maestro al que admiro y al que tengo especial cariño, gracias Alejandro por compartir este año de viajes aquí, en este, nuestro bar de letras, y que nunca falten.

    ¡Feliz aniversario!

  • 7 poemas para celebrar el Día Internacional de la Poesía

    7 poemas para celebrar el Día Internacional de la Poesía

    Era el año 1997 cuando el poeta y editor Antonio Pastor Bustamante propuso a la UNESCO la creación del Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de impulsar este género y la comunicación a través de la palabra y la creatividad. Tal propuesta fue aprobada casi de manera inmediata. Después de diversas opciones, fue en 1999 que se acordó que el día elegido fuera el 21 de Marzo.


    En Poémame queremos también celebrar este día con una pequeña selección de poemas por y para la Poesía. Decía Violeta Parra, gracias a la vida que me ha dado tanto. Tomamos prestadas sus palabras y damos gracias a la poesía, que nos ha dado tanto.

    Que la disfruten.


    Poesía – @raulrib2

    Refleja un atardecer, o le canta a la luna,
    duerme al recién nacido con su canción de cuna.
    Con una copa, al piano, de su mente al cantante
    le brotan en la noche, las rimas asonantes.
    Y una lánguida dama, suspira enamorada
    si le regalan dulces versos con la mirada.
    Es tan suave y tierna, como pétalos de flor,
    son las bellas palabras que anuncian el amor.
    Es susurro, es arrullo, fontana que te seda,
    rumor que te conforta, murmullo en la arboleda.
    Dar ritmo a la palabra, dictarla con cadencia,
    las musas que te inspiran, del lirismo, su esencia.
    La lágrima, el abrazo, besarte, y la caricia
    de la seda de tu piel, sentirla con delicia.
    Torrente de sentidos, y mucha sutileza,
    es describir la vida, con halo de belleza.
    El delirio de un sueño, volar con fantasía,
    el arduo sentimiento… dime ¿qué es poesía?

    Te celebro enamorada – @DeeDee y @rebktd

    Sin saber si naciste de la vida
    o la vida nació de tu existir
    te celebro con todo mi sentir
    acuarela de magia florecida

    Oleaje de tinta embravecida
    latiendo corazón en tu vivir
    sentimiento palpita en tu vestir
    en fogata de versos encendida

    Pentagrama de dulce melodía
    desnudando mi piel en las entrañas
    de pureza tu esencia me alimenta

    en cascadas te esparces, poesía,
    perfumando con luz a las montañas;
    es de ti que mi mundo se ornamenta.

    Costuras de poeta – @sarrd8r

    Con mis versos en los bolsillos
    el azahar como vaho de mi inspiración,
    renuncio a etiquetas prendidas
    en el pecho de la vanidad.

    Poeta hidalgo de letras
    derramadas en costuras
    como portales de quimera muda.

    Ramos con tejido de poesía
    germinada en pasados de dunas
    como espectros sin cobijo,
    futuros versados en boliche del deseo
    huyendo del presente maduro
    de impúdico granito.

    Bruñir pozos en cada latido,
    sentarme en los ribetes del abismo
    con los pies de mi pluma colgados,
    rasgando la tinta del desvelo.

    Ansío trocar los guijarros de mi juicio
    por alboradas deshaciéndose en lluvia,
    encordar letras cual trampa del tiempo
    donde descanse el ruido de la punzada
    fluyendo en marisma blanca de lutos.

    Y nos llamaste poetas – @Transmisor_d_Sinestesias

    Hasta que viniste
    supe de trazos imposibles

    de la luz
    que surge del agua,
    del iris
    donde nadar

    de la voz
    que lame los poros
    de la noche
    que perfora sentidos

    de desquebrajadas estrellas
    y fantasías en migajas…

    Supe de huecos
    en el cielo,
    de las puertas
    en el pecho

    del disparo
    de una mirada,
    de lo que lloran
    mis soles

    de lo que gritan
    las pupilas,
    de la voz cañón
    de un latido…

    Hasta que te conocí
    supe del cáliz prohibido
    creador de locuras

    de las olas
    en la epidermis
    de las arenas de melancolías…
    y océanos de mente en blanco…

    del elixir de ilusiones
    de pasión y lunas desbordadas

    Hasta que me abrazaste
    supe de cristalinas libertades
    del big bang de sensaciones…

    Madre, musa, maestra
    me ungiste y bautizaste
    como a todos tus hijos
    quizás como el menor de ellos
    y nos llamaste Poetas…

    Me dicen las letras (tlajtokuikayotl) – @MiguelAdame

    Aprendí a respirar en automático
    a disfrutar las flores y suspirar mi aliento
    impregnando de sus eternas fragancias
    a disfrutar del viento cuando más descobijado estaba.

    Nadie me enseñó a vivir en la ausencia
    a querer a plenitud con todas mis fuerzas
    a sentir la muerte con la vida plena
    a curar mis heridas con la nostalgia de las letras.

    Sólo tú me llevaste de la mano
    como fiel regazo en primavera pasada
    soportando el desamor atrincherado
    en un desvelo enfermo y nunca olvidado.

    Fuiste para mí una palabra libre
    el mejor susurro en una tormenta airada
    el calor en la desolación del mismísimo silencio
    con mi mejor razón para versar con calma.

    Eres mi propia revolución
    ante las angustias efímeras y mal sanas
    mi fuerza suprema que sostiene a la cólera incendiada
    más que un montón de ideas que en su dulce galope se escapan.

    Eres mi voz en el ruido que sólo colapsa
    nunca ignoré los versos que me hablan
    nací con ellos en una prematura mañana
    moriría por ellos si sólo fuera un aliento de esperanza.

    Poesía – @EstebanPerezsan

    Por qué llegas silenciosa si mis gritos te conocen
    y te escondes enfrente de los ojos y me tocas,
    caricia alada que en los labios queda
    como hilos de lluvia, como hiedra,
    si huelo tu sed y bebo tu agua,
    por qué llegas así, furtiva en la palabra,
    si te amo con los cinco sentidos, poesía.

    Poesía – @elreflejoderox

    La poesía
    es tinta
    que permanece
    flotando después
    de atravesar una tormenta,
    rastros de rayos
    y centellas,
    locura
    que intenta ser,
    apenas, lo idílico
    de las emociones
    a los ojos
    de un intento de poeta.
    Por eso,
    los grises
    caben en tantos colores,
    el alma
    envuelve las manos,
    una voz
    se escucha en las letras
    y se siente como
    estalla el corazón
    a la sombra de la razón.

  • Poemareflexiona con… Miguel de Cervantes

    Poemareflexiona con… Miguel de Cervantes

    ¿Por qué la gente se cree que puede copiar libremente un poema?

    Si vas a pagar una barra de pan con un poema, te tomarán por chalado y te quedarás sin pan. Si robas la barra de pan, vas a comisaría. No ocurre lo mismo cuando robas diferentes formas de creación artística.

    Existe una confusión entre lo que es poesía libre o poesía gratis o ‘CC’. La poesía libre o estilo libre se refiere al estilo de escritura que no sigue las métricas, y la poesía  ‘Creative Commons’ es aquella a la que el/la poeta renuncia al derecho  de beneficio económico.

    Recuerda que para que el/la poeta no pase hambre, compra poesía y no la fotocopies ilegalmente.

  • Poemareflexiona con… Antonio Machado

    Poemareflexiona con… Antonio Machado

    Cuando miramos Castilla desde la ventanilla del tren o del coche, entramos en un poema de Machado. Es una experiencia íntima, como el intimismo de sus poemas. La vivimos sin buscar nada en ese paisaje.

    Viajando por Castilla, leemos al Machado que nos acompaña, no nos guía, sin necesidad de haber abierto un libro suyo en la vida. Esto también es meditación.

  • 6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    Desde hace muchos años, el 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX; en esa época cada vez más mujeres se incorporaban al trabajo en fábricas, realizando jornadas intensas de doce horas diarias a cambio de un sueldo miserable. Esto provocó que el día 8 de Marzo de 1857 más de un centenar de mujeres salieran a las calles de Nueva York al grito de “Pan y rosas” para reclamar un salario acorde con su trabajo y mejores condiciones de vida.

    No fue hasta principios del siglo XX que en un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, Clara Zetkin, dirigente del partido Social Demócrata Alemán y fundadora del periódico “La Igualdad”, propuso que se estableciera el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, para recordar y homenajear aquellas mujeres que llevaron a cabo las primeras acciones para la defensa de la mujer; si bien es cierto que en varios países se tardaron varios años en reconocerlo.

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    A tal objeto, nos gustaría hacer nuestro pequeño homenaje a la mujer con una pequeña selección de poemas para vosotras. Eso sí, sin olvidar que todavía nos queda mucho camino por recorrer, mucha lucha por ganar y llegar a la plena libertad para las mujeres. No debemos olvidar que aún hay muchos lugares donde la mujer vive sometida, discriminada y sin igualdad de derechos.

    ¡Va por vosotras, luchadoras! Y sobretodo, nos queremos vivas.


    Soneto a mis mujeres – @raulrib2

    «En el Día Internacional de la Mujer, mi pequeño homenaje a mis mujeres… a todas las mujeres»

    Ay mamá, mujer que me diste vida,
    la tuya se evaporó… tan fugaz,
    que sombría quedó la oscuridad
    de una fúnebre noche en tu partida.

    Desconsolada y muy triste, afligida,
    nos quedó otra madre, todo bondad,
    mi abuela, que nos amó de verdad,
    hebra de amor en nuestra piel cosida.

    ¿Quién me cuida? Otra mujer, otra vez,
    aquella que me arrulla en primavera,
    y en el hosco estío calma mi sed.

    Son ellas, madre, abuela y compañera,
    una aquí, otras más allá, en los alcores,
    mujeres de mi vida… mis amores.

    Día Internacional de la Mujer – @EvanHuygens

    Día Internacional de la Mujer
    Que en las calles sacan pecho
    Mas parece que fue ayer
    Cuando carecían de derechos

    Tenaces, luchadoras
    Cual madre mía
    Siempre es vuestra hora
    Y no sólo este día
    Feliz día de la mujer trabajadora

    Mujer – @EPadrón

    Hoy quiero guardar tiempo de silencio,
    por las almas buenas,
    que hoy ya no están.
    Esas que ni tumba alcanzan y penan,
    en la eternidad.
    Recibieron rosas entre golpe y golpe
    y tal vez un beso.
    Fueron engañadas por las risas bellas,
    genuina mentira.
    ¿Y cómo es posible
    que quien dice amarte
    te pueda dañar?
    Miedo que consume,
    tras un puño rudo que causa dolor.
    Terror tras los gritos
    y agresión que escupe tan solo terror.
    Amenaza infame
    que cierra tus puertas
    y tira la llave.
    Que corta ilusiones,
    deseos,
    la vida…
    ¡Eso no es amor!
    El amor es viento apacible y bello,
    que besa y abraza,
    que te ve preciosa, que te quiere libre,
    feliz y triunfante.
    Ese sentimiento no puede dañarte,
    es lo más sublime que puede arroparte.
    Y puedes confiar en quien te respeta,
    protege, valora y te da un lugar:
    el lugar perfecto, el más importante.
    El hombre que te ama comparte tus sueños
    y te hace vibrar,
    es tu luz etérea y cuida de ti,
    como el gran tesoro que pueda tocar.
    Mujer, eres luz.
    Mujer, eres fuerza.
    Mujer, eres vida.
    ¡Atrévete a ser!
    Ámate, mujer.

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    Esclava – @Galilea

    Pesan tus pestañas cubiertas
    por escarcha de lágrimas heladas.
    Mujer esclava, usada y mancillada.
    Mujer que sufres la ignominia
    de una sociedad que calla…
    y acepta… y consiente…

    Trafican con tu cuerpo
    arrancando dignidad y esperanza.
    Y se te hielan las lágrimas entre surcos
    de maquillaje rancio y cuarteado.

    Herida en tu fortaleza y sometida,
    un pozo negro e infame quiere anularte.
    Y el cuerpo se quiebra y el Alma agoniza…
    pero tú te levantas y gritas;
    aúllas dolorida reclamando justicia.

    Ave Fénix que renaces
    desde la inmensidad del sufrimiento,
    delatando en tus ojos
    la hipocresía de quien calla…
    y acepta… y consiente…
    sin transparencia ni sonrojo.

    A mis hermanas – @María_L._Alonso

    Si mis dedos,
    mis pies,
    mis piernas,
    si mi cuello,
    mis ojos,
    mi cabeza,
    si mis manos,
    mis brazos,
    mi espalda,
    si mis pechos,
    mi ombligo,
    mi alma
    fuesen capaces de sentir
    las heridas y cicatrices
    que todas llevamos en los cuerpos,
    despedazaría las cuerdas,
    las cadenas,
    las sogas,
    ahogaría los gritos,
    los golpes,
    el quejido,
    repararía los daños,
    las lágrimas,
    la locura,
    cosería los cortes,
    los quiebres,
    la Historia.

    Sin título – @LiaKarachuri

    Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
    No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
    Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
    otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

    ¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
    ¿Qué culpa tienen nuestros padres?
    ¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
    Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

    Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
    Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
    Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
    Solo quiero la tranquilidad y equidad,
    Quiero la bondad y la paz.

    Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
    Gritar que somos muchas
    Somos la vida
    Somos amor.
    Porque la mujer tiene valor, ¡sí!, el mismo que tienes vos.

  • Reflexiona con un poema de… Alfonsina Storni

    Reflexiona con un poema de… Alfonsina Storni

    Aprovechamos la semana del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para recordar lo mucho que el mundo todavía ha de trabajar y esforzarse para conseguir la equiparación en igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre hombres y mujeres. Y los hombres, principalmente, tenemos una asignatura pendiente en este tema.

    IV Concurso de Graffitis con motivo del Día Internacional de la Mujer (Quito, Ecuador). Foto: Micaela Ayala V./ANDES (CC BY-SA 2.0)

  • Pólvora en los versos de David R.

    Pólvora en los versos de David R.

    Febrero abandona con prisas el calendario, igual que siempre, pero esta vez nos deja con los versos de @David_R en nuestras manos, como un regalo de despedida.

    Recién llegado a Poémame, David, nos muestra un estilo propio con versos cortos que juegan con las palabras dotándolas de ritmo, de mensajes con cierta desesperanza; reivindicando la lucha, el cambio y un futuro de igualdad. Una poesía social fresca y enérgica que despierta los ojos dormidos llenándolos de pólvora.

    El mundo precisa sin falta
    recobrar la normalidad,
    montañas de cimas más altas:
    al mundo le falta igualdad.

    David tiene cierto aire de cantautor rebelde y parece que entona una melodía muy particular con poemas dedicados al amor, mostrando su lado más profundo o afilando sus letras con el fin de identificar al lector con su dolor, de sangrar junto a él y, de esa forma, reparar sus heridas y sentirse comprendido. Así lo transmite en su poema «Al fondo del pecho» o en su prosa poética «Frutos secos«.

    … Me pregunto si antes de la cena habrán servido frutos secos. Con un poco de suerte, a lo mejor te muerdes la lengua y el dolor te recuerda a mí. A mi ausencia.

    La poesía de David es una sorpresa cargada de creatividad, contenido, de anuncio del cambio y con significado, que llega directa a las venas, remueve la sangre y altera los latidos.

     

    Instinto

    Ese animal que revienta los burkas mentales
    y esquiva las verjas de acero más altas,
    ese animal que quebranta las leyes, las normas
    y deja que el miedo se aburra a sí mismo…

    Ese animal que se lanza del barco en la noche
    y grita aun sabiendo que nadie lo escucha,
    ese animal que resiste a la lluvia más densa
    y aprieta los puños de rabia y coraje…

    Ese animal ancestral al que no hay escopeta
    ni dardo moral que lo pueda frenar,
    ese animal imponente que lucha sin tregua
    en mitad de decoros, recato y pudores…

    Bestia ambiciosa que ignora confines y formas,
    que ruge en la aurora primera del tiempo;
    bestia que acecha los prados más verdes y libres,
    que escarba en el pecho el camino a la acción…

    Fiera indomable y certera que habita lo mismo
    las tripas del hombre vulgar y erudito,
    que el vientre del necio, el poeta o el monarca;
    fiera indomable y certera que habita lo mismo…

    Eres el lazo al origen del cielo y la tierra,
    la voz que recuerda que somos salvajes,
    eres la lengua que quiso cortar el poder
    para hacer de nosotros a un perro sumiso.

     

    El éxtasis del ridículo (o la crítica esdrújula)

    Soy contemporáneo de una época
    rica en célebres déficits,
    insípidos ídolos,
    cólera poética
    e hígados cirróticos.

    Cálculo en las vísceras
    este diabólico período
    próspero en cárceles,
    teléfonos móviles
    y héroes erráticos.

    Cráneos del jurásico
    como género modélico
    y bárbaros histéricos
    como bálanos eléctricos;
    es el éxtasis del ridículo.

    Ganaron las fábricas inhóspitas,
    los códigos fácticos,
    los antipáticos cómicos
    y la genética misógina.

    Vencieron los cánceres de esófago,
    los estériles atléticos,
    las diabéticas metáforas
    y los alérgicos a lo auténtico.

    Triunfaron las cópulas inalámbricas,
    la física sin química,
    los clásicos sin micrófono
    y los caóticos crónicos.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Soy contemporáneo de una época
    rica en mórbidas imágenes,
    pacíficos bélicos,
    lágrimas sintéticas
    y brújulas sin ártico.

    Ángulo cóncavo
    este gráfico de la década
    próspero en crítica,
    cómodos líderes
    y cínica política.

    Lo extrínseco a la cáscara
    como límite, cúspide
    y los típicos tópicos
    como sólidas máximas;
    es el éxtasis del ridículo.

    Ganaron los médicos hipocondríacos,
    las búsquedas frívolas,
    el vértigo ortográfico
    y los dentífricos sin éxito.

    Vencieron las soporíferas dialécticas,
    los autócratas de fábula,
    los ávaros filántropos
    y los vehículos fantásticos.

    Triunfaron las clínicas estéticas,
    la ética anoréxica,
    los catedráticos neófitos
    y la música diarréica.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Soy contemporáneo de una época
    rica en póstumos panegíricos,
    periódicos hipócritas,
    tentáculos económicos
    y pólvora informática.

    Película tragicómica
    esta crónica patética
    próspera en estadísticas,
    tétricos retóricos
    y monótonos sábados.

    Oráculos catódicos
    como simpáticos psicópatas,
    y decrépitos prostáticos
    como esperpénticos playboys;
    es el éxtasis del rídiculo.

    Ganaron los estúpidos estrépitos,
    los lúgubres propósitos,
    los demócratas de plástico
    y los discípulos del desánimo.

    Vencieron los créditos escuálidos,
    la gramática equívoca,
    los católicos heréticos
    y la mísera lírica.

    Triunfaron las matemáticas erróneas,
    los alcohólicos anónimos,
    los cónyuges apáticos
    y el pánico a lo artístico.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Es el éxtasis del ridículo.

    O la crítica esdrújula.

     

    Te amo, te quiero; deseo

    Las huellas del tiempo vivido
    rebosan de lluvia agridulce,
    los ecos lejanos resuenan:
    te amo, te quiero; deseo.

    El hondo pesar de tu ausencia
    corroe mi alma constante
    y vivo sumido en un sueño
    que intenta arrastrarme al vacío.

    Camino por néctar ardiente
    descalzo, perdido y sin rumbo,
    bebiendo los soles que nunca
    jamás volverán a dorarme.

    Divinos amores malditos
    cargados de sombras inertes
    que surcan mi cuerpo de llagas;
    anhelo el marfil en los labios.

    Aquellos manteles ajados
    manchados con vinos añejos
    aún se retuercen aullantes:
    te amo, te quiero; deseo.

    Varaste mi carne en el aire,
    golpeas mi mente suicida,
    serás un tañir, unas flores
    y el mármol guardando mis huesos.

    Tus ojos nocturnos, tu verbo
    candente, afilado y rosado;
    tus hondas caricias, tu denso
    sentir en mi cama empapada.

    Te llevo cosida a las tripas
    igual que el sudor en la frente
    del pobre labriego que bate
    sus manos en tierra quemada.

    Habitas en mí para siempre,
    habitas en mí para nunca,
    habitas en mí y te repito:
    te amo, te quiero; deseo.

  • Seis poemas de invierno y nieve

    Seis poemas de invierno y nieve

    Con media España bajo la nieve y prácticamente toda Europa congelada en este invernal mes de febrero, hemos escogido seis poemas de autores de Poémame a los que el invierno y la nieve han servido de inspiración. ¡Esperamos que disfrutéis de su lectura!

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    ¡Nieva! (Raúl Carreras)

    ¡Nieva!
    A través de la ventana,
    de forma grácil, serena,
    miro la nieve cuajada,
    desquiciada primavera.

    ¡Nieva!
    Va cayendo, tan callada,
    copos de nieve ligera,
    la ventisca susurrada
    que da paso a la tristeza.

    ¡Nieva!
    Y se extingue nuestra llama,
    tu mirada se congela,
    y ya no nos queda nada,
    y en las venas…,
    mi sangre también se hiela.

    ¡Nieva!
    El cielo en copos se desgrana
    y se funde con la tierra,
    nuestras vidas se separan
    al terminar la tormenta.

    ¡Nieva!
    Como si una manta blanca
    esté borrando tus huellas,
    y se me derrite el alma
    al marcharte de mi vera.

    ¡Nieva!
    Solo una fugaz nevada
    que se ha quedado deshecha
    entre el barro de una lágrima.
    Y en el invierno
    del corazón… ¡también nieva!

    Hacía color a tu lado (Esteban Pérez Sánchez)

    Hacía color a tu lado
    y el invierno era menos frío,
    la niebla abrazaba los pinceles de hielo,
    como un cristal cortante de piel y vida
    y el té humeaba
    como una chimenea de leña de sentidos,
    dibujaba en tu lienzo de piel un cuadro de nieve,
    con fondo de una noche con halo de luna en tu sexo,
    reposaban mis manos en tus pechos de acuarela,
    como una boca con uñas ardiendo en tus heridas
    y hablabas de una incipiente primavera
    mientras apoyaba mi cara en la hojarasca de tu vientre.
    Fue así ese cuadro inacabado,
    pero hacía color y el invierno era menos frío.

    Descalza sobre la nieve (Verín)

    Elegí la manera de mostrar
    lo que soy ante el mundo;
    con la piel erizada
    y un suspiro en cada mano
    ─mi tisana contra el frío─.

    Me hago añicos en el aire
    con la firme intención
    de caer sobre unas manos
    que deshojen con viveza
    la cellisca del invierno,
    de este invierno perpetuo
    cayendo sobre las huellas,
    sobre la linde que separa
    el desaliento de la entereza.

    Me entrego con vehemencia
    al abrazo, al calor duradero
    que provoque
    el deshielo o la avalancha,
    sin aterir mis pasos
    mientras camino descalza
    sobre la nieve.

    La nieve cayendo de tu voz (Alex Richter-Boix)

    La nieve cayendo sobre tu voz,
    es domingo,
    la noche de un invierno
    lento,
    de conversaciones al borde.

    Caída
    que no ofrece nada,
    descenso arrastrado
    sin horizonte.

    Una manzana que nunca llega al suelo,
    tampoco a la boca.

    Suspendida.

    El sol sube,
    nosotros bajamos,
    el mundo se inclina
    en el vacuo espacio.

    No hay principio,
    retrocedo, rebobino,
    no lo diviso,
    el tiempo está roto.

    La alegría fue,
    hoy es demencia.

    Escucho tus frases
    la nieve cayendo de tu voz:
    Adiós.
    Adiós, adiós.

    Helada (Dee Dee Acosta)

    Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
    y que te bebo en un café,
    porque en la distancia hace frío, y aquí,
    donde dejaste mis huesos sepultados
    a veces te respiro.

    Tu olor se derrite y entibia mi alma,
    le ayuda a deslizarse sobre riscos,
    a escapar de la niebla.
    Por más alto que llegue
    tratando de quemarme en el sol,
    cuando se acaba tu esencia, me congelo.

    Sigo aquí, como me dejaste
    gélida al tacto, de semblante entumecido
    con la piel hecha nieve, los labios quebrados
    y todo el cuerpo estremecido.

    No estás, ni siquiera
    para contarme cómo lo has hecho
    cómo he de romper este hechizo
    o si será mi destino perecer en el hielo.

    Hay esperanza (Edu Gallego)

    En la yema que despunta
    bajo la nieve,
    intacta.
    En el seno que es abrigo
    de la noche
    y amamanta.
    En el ocaso que guarda,
    la semilla de un mañana
    En tu sonrisa de niña,
    feliz y despreocupada,
    hay esperanza.

  • Poemareflexiona con… Federico García Lorca

    Poemareflexiona con… Federico García Lorca

    Vuelve la España negra. Para aquellos lectores y lectoras que no vivan en España les parecerá difícil de creer el retroceso en materia de libertad de expresión que estamos sufriendo: libros censurados, obras de arte censuradas en la Feria Arco 2018, cantantes, tuiteros, poetas procesados, multados, expedientados.

    El miedo se extiende por la red, por toda la sociedad, y eso lleva a la autocensura.

    De hecho, ya hablamos de ello en el Poemareflexiona con…  Matilde Campilho. Por eso, hoy la reflexión va antes del poema, no vaya a ser que lo prohíban en cuanto se publique, a pesar de haber sido publicado por primera vez en 1928 : Romance de la Guardia Civil Española.

    Los caballos negros son.
    Las herraduras son negras.
    Sobre las capas relucen
    manchas de tinta y de cera.
    Tienen, por eso no lloran,
    de plomo las calaveras.
    Con el alma de charol
    vienen por la carretera.
    Jorobados y nocturnos,
    por donde animan ordenan
    silencios de goma oscura
    y miedos de fina arena.
    Pasan, si quieren pasar,
    y ocultan en la cabeza
    una vaga astronomía
    de pistolas inconcretas.

    *
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    En las esquinas banderas.
    La luna y la calabaza
    con las guindas en conserva.
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vió y no te recuerda?
    Ciudad de dolor y almizcle,
    con las torres de canela.
    *
    Cuando llegaba la noche,
    noche que noche nochera,
    los gitanos en sus fraguas
    forjaban soles y flechas.
    Un caballo malherido,
    llamaba a todas las puertas.
    Gallos de vidrio cantaban
    por Jerez de la Frontera.
    El viento, vuelve desnudo
    la esquina de la sorpresa,
    en la noche platinoche
    noche, que noche nochera.
    *
    La Virgen y San José
    perdieron sus castañuelas,
    y buscan a los gitanos
    para ver si las encuentran.
    La Virgen viene vestida
    con un traje de alcaldesa,
    de papel de chocolate
    con los collares de almendras.
    San José mueve los brazos
    bajo una capa de seda.
    Detrás va Pedro Domecq
    con tres sultanes de Persia.
    La media luna, soñaba
    un éxtasis de cigüeña.
    Estandartes y faroles
    invaden las azoteas.
    Por los espejos sollozan
    bailarinas sin caderas.
    Agua y sombra, sombra y agua
    por Jerez de la Frontera.
    *
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    En las esquinas banderas.
    Apaga tus verdes luces
    que viene la benemérita.
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vio y no te recuerda?
    Dejadla lejos del mar,
    sin peines para sus crenchas.
    *
    Avanzan de dos en fondo
    a la ciudad de la fiesta.
    Un rumor de siemprevivas
    invade las cartucheras.
    Avanzan de dos en fondo.
    Doble nocturno de tela.
    El cielo, se les antoja,
    una vitrina de espuelas.
    *
    La ciudad libre de miedo,
    multiplicaba sus puertas.
    Cuarenta guardias civiles
    entran a saco por ellas.
    Los relojes se pararon,
    y el coñac de las botellas
    se disfrazó de noviembre
    para no infundir sospechas.
    Un vuelo de gritos largos
    se levantó en las veletas.
    Los sables cortan las brisas
    que los cascos atropellan.
    Por las calles de penumbra
    huyen las gitanas viejas
    con los caballos dormidos
    y las orzas de monedas.
    Por las calles empinadas
    suben las capas siniestras,
    dejando detrás fugaces
    remolinos de tijeras.
    En el portal de Belén
    los gitanos se congregan.
    San José, lleno de heridas,
    amortaja a una doncella.
    Tercos fusiles agudos
    por toda la noche suenan.
    La Virgen cura a los niños
    con salivilla de estrella.
    Pero la Guardia Civil
    avanza sembrando hogueras,
    donde joven y desnuda
    la imaginación se quema.
    Rosa la de los Camborios,
    gime sentada en su puerta
    con sus dos pechos cortados
    puestos en una bandeja.
    Y otras muchachas corrían
    perseguidas por sus trenzas,
    en un aire donde estallan
    rosas de pólvora negra.
    Cuando todos los tejados
    eran surcos en la tierra,
    el alba meció sus hombros
    en largo perfil de piedra.
    *
    ¡Oh, ciudad de los gitanos!
    La Guardia Civil se aleja
    por un túnel de silencio
    mientras las llamas te cercan.
    ¡Oh, ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vio y no te recuerda?
    Que te busquen en mi frente.
    juego de luna y arena.