@SatanasIsAlive aterrizó en Poémame a principios de junio para revolucionar el Bar de Poémame con su poesía absolutamente cautivadora.
Adentrarse en sus versos, es introducirse en un universo dotado de cierto romanticismo crudo, mucho sentimiento, madrugadas, frío, cuerpos y con un sello personal indiscutible que los convierte una red en la que el lector queda atrapado sin apenas darse cuenta.
Dice que le frustra no saber dar un final correcto a sus escritos, pero lo cierto es que sus poemas tienen un principio y un final que se dan la mano para hacer un poema cerrado y redondo. Os ofrezco un repaso por algunos de sus poemas, para saborear los diferentes colores, emociones y matices que se encuentran en sus versos.
Hay poemas que traen un frío que nada es capaz de aliviar:
Olvídate de las flores bajo la aurora de tu mirada,
olvídate del calor del café de la mañana,
deja atrás al fantasma del pasado,
ponle el cerrojo al corazón cuando salgas por la puerta.
Porque olvidas besos y te quedas con los versos, que se ahogaron en tu boca
y lloraron en tu mirada.
Porque floreces cuando amaneces pero relampagueas de lluvia bajo el insomnio.
Porque siendo fuerte te haces frágil,
porque siendo frágil aprendes a ser fuerte,
pero para ese rancio corazón ya no es fácil,
olvidar querer, sin querer la vida ni la muerte.
Has bailado sola,
las manos del tiempo han dado arrugas de brisa a tu piel,
la mirada de las nubes han dicho,
que no has aprendido a caminar,
por primero querer correr.
Y desde entonces caminas en arrabales de sentimientos marchitos,
donde los corazones vacíos se ahogan en mares de ron,
donde la cura es el dolor y la sed de aliento es insaciable,
donde mueres sin ser tú, sin ser nada, sin ser nadie.
A veces plasma el amor en las letras de una manera casi musical, ese besar los versos, ese perder el corazón en un poema, dejando claro que alma con sus suspiros es poesía.
Hice de versos rimas,
condené la vida en un escrito perverso,
asesiné al tintero sin conocer la vida,
enterré el cadáver entre el paréntesis de un verso.
Respiré en el cuello de una línea,
besé las letras de una piel como mejor lienzo.
Naufragué en una boca como Joaquin Sabina,
en un retazo de papel le di la vuelta a un universo.
Desde entonces
ha de condenarme
la mirada de una rima,
la bocanada de un papel,
escrito en un viejo recordatorio
en los recónditos lugares,
donde habitan los retazos de una piel.
El alma de un libreto vaga entre prosas,
las hojas pasaron a ser muchas cosas,
pasó a no ser lo que parecía,
perdió el suspiro del alma y dejo de ser poesía.
Hay poemas que aparecen marcados por una herida triste que sólo la lluvia y la luna pueden mitigar.
Se dice que en el amanecer de una noche,
se dejaron besos empapados en el ombligo de un cuerpo,
se dice que bajo el infierno de la luna y el capó de un coche,
las mariposas hicieron ríos de un mar muerto.
El renacimiento
al tintero del tiempo
cobró vida,
los corazones
posan cada noche
en las miradas
que nunca tocaron,
de los abrigos de seda
sin despedida.
Las nubes
levantan sus faldas,
consienten las almas
de vidas perdidas,
al caer la noche
bajo la falda
no hay abrigo
tampoco almas,
está la lluvia
de su lado y la luna,
aliviando la grieta
de la herida.
Las ojeras del viento,
posaron en los rostros del tiempo,
y las dudas del pasado,
no saciaron el arrepentimiento.
En el matiz oscuro
de un cielo gris
hubo una historia
con principio sin fin
donde el amor,
por noches lo decide
el viento de los sentimientos
del refugio,
y la voluntad,
era olvidada
en la gaveta de una habitación.
En algunos poemas es capaz de meter el universo entero en un solo verso.
A veces el universo
se atasca en un abismo,
ese que deja muda a la letra,
ciego al sentimiento,
a veces el universo
se atasca en las orillas
del recuerdo.
A veces el universo
suplica piedad
de las almas,
y pide clemencia por las mismas.
A veces el universo
va de la mano,
con otro universo,
a veces hace de sí
mismo lluvias,
e inunda mares,
donde creía
haber desiertos.
A veces el universo
se llena de dudas,
y rompe en letras
las penas que viven
dentro de sus sentimientos.
A veces el universo,
es solo otro universo,
y de vez en cuando,
cabe el mismo,
en la escritura de un verso.
Para acabar este breve recorrido por los poemas, os dejo un poema que sobresale por su exquisita belleza y esperanza, puesto que después de cualquier tormenta, siempre, siempre escampa.
Ya no llueve,
ya el cielo no nubla
sus arrabales
de montañas rosadas,
las viejas miradas
han dejado de ser
tan grises,
la lluvia ha dado
espacio al sol
sobre las mejillas.
El Jazz acampa
en los oídos,
de los apasionados
escritores,
que dan vida
a las letras en versos
de su universo.
El sol
ha dejado de quemar
la lluvia
ha dejado de doler.
las mañanas,
el pasto fresco,
el «Buenos días»
de una madre,
las ganas
de querer,
el querer poder.
Las mañanas
ya son frescas,
las tardes
han caído
cálidas,
y la noche
se ha vuelto nuestra.
Ya no hay escombros
en el cementerio de
recuerdos,
al son del fuego
se han vuelto cenizas,
se han ido
sin decir adiós,
el tiempo pasó,
y al mal
se lo llevó la brisa.
Ya
la falda de la luna
no baila sola,
y el sentimiento
olvidado
ha tomado vida
como recuerdo,
ya
la vida no va
tan lenta,
va rápida
para el loco
que fingió ser
feliz,
cuando siempre
habitó
en la mente
de un cuerdo.
Pero escampa,
para los ojos
que llovieron,
y ahora,
sale el sol
por las mañanas,
con su abrigo de piel,
para el corazón
que supo naufragar
algún vano
sentimiento perverso.
¡¡¡Shhh!!! ¿Lo oís ? ¿Oís la percusión de esas manos? ¿Escucháis el palpito de las yemas desnudas? ¿Sentís el latido que se entrelaza el alma con la sensibilidad del poeta? ¿La fusión de unas palmas abiertas que hace vibrar el corazón al ritmo de unos bongos que derraman tinta?
Estalla la granada emocional
y cada una de sus esquirlas
se acuna dentro la piel
Ojos cerrados
sangran imágenes
recuerdos de archivo
Penden del cuello
un par de tragos
gruesos cortantes
y la añoranza
de un fuerte remedio etílico
para sanarles
Manos entreabiertas
no terminan la oración
cuándo se acercan al pecho
para ayudar a las pulsaciones
a coserle nostalgias
Remiendan la piel
mientras cada poro
recita un dolor
por cada felicidad
La herida se ama
cómo regalo de vida…
La esquirla se atesora
cómo un punto de no retorno…
Camino de nuevo
con el plexus sangrante
la vista perdida
y la mente anclada
en un horizonte quebrado
que traga mis soles uno a uno
trayendo cada noche
la gratitud impregnada
en los latidos de un corazón intacto…
En un cajón yace
la caricia extraviada
flujos de sol alumbran
los restos de una esperanza
que se cansó de beber frialdadNo hay nieve
que haga hervir un alma
no hay silencio
que haga brotar palabras
no hay distancia
que haga sentir el latido…
misterio del abrazo
En un viejo zaguán
se refugia un último recuerdo
salpicado por intensa lluvia
de pretextos…
en la alcantarilla
está atorado
el barco de papel
de una tarde de sonrisas
a punto de ser tragado
por la corriente
de lo cotidiano…
Manos lastimadas no cierran
no retienen el amanecer
de la caricia suprema
la garganta traga los cristales
que ciento once lágrimas
dejaron entre los labios…
En algún punto
entre pecho y espalda
queda extraviada la daga
con que noche a noche
se lacera la carne
cuando el corazón duerme
entre tus memorias…
Carlos Alberto es un poeta de pluma suave y tinta intensa, enamorado de las décimas espinelas y de pie forzado, es admirable su maestría para bordarlas:
Quisiera desde la luna
mirar esos negros ojos
quitándole los cerrojos
a esta tremenda infortunaSi pudiera desprenderme
de este dolor tan amargo
salir de este cruel letargo
para en tus noches perderme.
No sé si vuelvas a verme
navegando tu laguna
fundiéndome con alguna
brisa suave de tu vuelo
vigilar siempre tu cielo
Quisiera desde la luna
Acompañar a tu ocaso
paseando en tus mejillas
ser esa luz con que brillas
ser refugio, ser tu abrazo;
Cortar ese fuerte lazo
que sujeta los antojos
mientras postrado de hinojos
al fuego del corazón
encuentra el alma razón:
mirar esos negros ojos
La piel acciona al momento
no existe paz en tus mares
tus silencios son majares
que suprimen al tormento.
Tu espíritu es elemento
con aura de intensos rojos
fríos se vuelven despojos
libera tantas pasiones
llegando hasta sus prisiones
quitándole los cerrojos
Uno queda así cautivo
atrapado en tu torrente
convirtiéndose en demente
en ese ritmo abusivo.
Tu proceder adictivo
tu fuerza, como ninguna,
tu luz, regazo que acuna,
tu esencia tan ejemplar
que ya comienza a eclipsar
a esta tremenda infortuna
Cuando el silencio habla a través de la tinta , el eco se escucha en el alma y las letras besan los ojos.
Que este silencio repose,
añejado entre razones,
mientras ambos corazones
hacen que la intriga goce;
hagamos pues el desglose,
desmenucemos el celo…
tu argumento lanza al vuelo
si No estás arrepentida,
que sea el dolor bebida
y que embriague este desvelo…Porque no podré negarme
a mi mismo, que te extraño,
si ya he causado algún daño
no te culpo por odiarme.
Mas, si puedes perdonarme
quiero pedirte un favor :
¡Bésame! sin más pudor
y si ya no sientes nada,
aléjate así confiada…
puedes marcharte… mi Amor…
Algunos venden su alma al diablo, Carlos Alberto nos vende su corazón con la sensibilidad y originalidad de estos versos:
La podredumbre
invade la epidermis
hongos nacen
musgo venenoso
que agria el aguaCalavera que dirige un barco
aire pestilente
que parte las fosas nasales
Soportar el viaje
esperando el corte en el cuello
navego involuntariamente
traído por algún capricho de un ego
Una caravana de sinsabores
rodean el paso
el destino baja la mirada
tragando lágrimas
que refrescan sus llagas
saca un sollozo
que se sujeta a la otra orilla…
en la mano
se dibuja la ruta inevitable
y en la frente
marca su hierro
el misterio,
ese centinela de la vida…
En la madrugada del 28 de junio de 1969, el Escuadrón de Moral Pública de la Policía de Nueva York llevó a cabo una redada en el pub Stonewall, uno de los pocos lugares de la ciudad para personas transexuales, travestis y transgénero donde se permitía bailar.
Estas redadas eran comunes y contaban con el beneplácito de las autoridades. Sin embargo, la resistencia de las personas arrestadas aquella noche derivó en una serie de manifestaciones espontáneas de protesta que actualmente se consideran el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBT en Estados Unidos y en todo el mundo. En el primer aniversario de los disturbios de Stonewall se celebró la primera marcha del orgullo gay de la historia, que recorrió 51 manzanas de Nueva York hasta Central Park.
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En Poémame hemos querido recordar y reivindicar los derechos de las personas LGTB con esta selección de textos que nos hablan de luchas y de sueños, de incertidumbres, de amor y de diversidad y, sobre todo, de libertad.
Contacto de pupilas y mi apocalipsis
se congela.
Las agujas del reloj se atrancan,
mi invierno se para
y me plantas primavera en la tierra de mis lunares.
Floreces de antemano en mis semillas
más estériles y muertas;
previenes mi sequía.
Pintas paisajes sobre mis hojas de otoño
apunto de resquebrajarse
y así das color a una estación que creía perpetua.
Mientras tanto nuestras raíces se entrelazan,
una arrebolada nos abraza
y me siento inefable.
Yo intento compensar tus chubascos
llevándote unos cuantos sobre mis hombros
—como tú con los míos—,
ya que el fuego compartido causa menos incendio.
Te escribo poesía desde los tallos
hasta los pétalos;
lluvia de ósculos,
poco a poco,
aún con ese reloj estático,
dejando que la tormenta truene lo que quiera
porque ahora mandan más nuestras fuerzas.
Amor, gracias por ser llovizna en plena ola de calor.
Juro que siempre seré rocío en cualquiera
de tus desiertos.
Vivo sencillamente porque el amor tiene formas y colores
Porque en silencio somos muchos
Y porque en la vida cabe más que un solo reino y un solo discurso
Yo soy la manifestación de algo especial
Y así de especial es mi orgullo y lo que siento
Un hilo de carne viva que por ser de carne, se arrastra con miedo en el suelo
La esencia de mis deseos formando algún tejido
Para envolver mi mente, para envolver mi cuerpo
Para cuidarme mientras miro al sol a través de la seda
Respiro poco y sueño
Que soy valiente y conquisto el cielo.
Quiero preparar un acto a través de lo que a veces quiero decir y no puedo
Porque me gusta vestirme extraño, simple
Desnudarme frente al espejo y saber qué quiero
Para cuando la crisálida o el clóset a mi alrededor se abran
Y me pose en la ventana viendo el reflejo de mis alas
Cuando encuentre el momento exacto en el viento
Para saber qué tan fuerte es mi pulso y el corazón que llevo dentro
Para cuando me precipite desde las alturas
Para cuando ya no tenga miedo
Para cuando pueda probarme, y probarles
Que no tenía una mejor opción que el vuelo
No somos distintos a las mariposas
No somos un misterio
La carne puede ser débil o bastante fuerte
Los cromosomas pueden ser como los de ellas o como los nuestros
Pero la magia, la metamorfosis
Lo que mueve tus alas y el sentimiento
No tienen genero
No tienes por qué saberlo y por qué entenderlo
Pero las mariposas nacieron para conquistar el cielo
Nacieron para conquistar el arte y nuestras paredes
El mismo tiempo si nos detenemos
A verlas
Desde el instante en que se atreven, hasta el instante en el que mueren
Después de tanta belleza
Buscando la luz, o de las flores el nectar
Llevando sus cuerpos quién sabe a dónde, y dejándonos el regalo de sus alas
Sus colores, y el recuerdo de su amor, que como cualquier otro amor, es perfecto.
Los convencionalismos más arraigados se hicieron inertes
Ante tu presencia, Luna, que te llenas de sueños
Y te borras como un milagro que no encuentra su lugar
Entre tantos desperdicios que se humillan para lograr lo imposible
Quise contar hasta dos momentos con ella, Luna
Pero solo pude reunir los tres octavos de un beso
Todo por permanecer ajenas al único reproche
Que miles de voces quisieron cargar a nuestras espaldas
Tan enamorada estaba que dejé que se exprimiese de gusto
Con las tres últimas gotas de mi saliva
Me envolvió con una manta hecha con las guerras ++++++++++++++++++++que acabamos ganando
Y juntas construimos otra realidad para vivirnos más libremente
Llevaba tanto tiempo sin dividirme en cuatro estrofas
Que me desangré por completo al verme tan hermosa, Luna
Pese a haber sido atravesada por quienes quisieron acallarnos
Es hora de volver a levantarnos y romper con los límites
Luna, tú sabes que la cruz grabada en mi espalda
Adquirió finalmente la forma de sus iniciales
Su nombre es mi único Testamento
Y nadie lloraría si yaciese entre espinas, profundamente dormida
Ante tu mirada compasiva, llena de azucenas que tratan de abrirse
Para nosotras, para seguir luchando, para desgastarnos entre ellas…
Ante tu luz superlativa, Luna
Ante tu figura, tan altiva como serena.
Sonríes y te humedeces el labio:
Mi estómago se revuelve y comienza a arder
porque formas la revolución en mi cuerpo
y prendes todas mis necesidades a la vez.
Y despierto con el verso
alimentándose de mis ganas de ti
entre mis labios.
Llevas toda la noche atormentándome
gritando que te escriba,
pero para ello debo desvelarme
sin ti.
Y no estoy dispuesta.
Vuelves a reír
como un destello entre mis párpados
cerrados
y el nudo en mi garganta crece
y mis manos sostienen el papel.
Otra noche más soñando contigo
y mi poemario pertenecerá a las estrellas
y a los deseos más incandescentes.
Tu suave piel,
tu tacto tan cálido,
y tu sonrisa
son todo a lo que abarca mi mente
y no soy capaz de respirar
sin recordarte.
Ahora te acercas a mi y me abrazas
y no sé si sueño
o vivo
pero sea lo que sea,
lo prefiero.
Los pequeños rizos de tu pelo
y el rocío que parece posarse sobre ellos
después de mojarlo,
te molestan.
Así decides ponerte mi gorra
impregnarla de tu olor
y cogerme de la mano,
para asegurarme que no sueño
cuando caen delicadas gotas
de tu pelo a mi piel.
Y produces otros cientos de noches más
desvelándome a las tres y media
de la mañana
recordando todo lo que hemos pasado
y lo que volvemos a pasar
porque los primeros amores no se olvidan,
y cuando vuelven,
joder cariño,
cuando vuelven son un sueño
del que no quiero despertar.
Un día, le dijeron que aquello era inconcebible y que nunca sería feliz. Luego la llamaron puta y se rieron de su interior desarmado y lleno de luces apagadas. Lloró hasta que no le quedaron lágrimas, hasta que se le despellejó la nariz de sonársela. Siempre a escondidas, para no preocuparlos a todos, porque todos la querían, pero nadie la entendía.
Ella sentía tanto, que sentía doble. Le gustaba experimentar y poner a prueba sus propios sentidos. Le encantaban las personas, conocerlas, observarlas, pero lo que realmente adoraba era dejarse llevar por los sentimientos. Se subía en el barco de las emociones y dejaba que las olas provocadas por el/la otrx la llevaran a cualquier puerto.
Llevaba cuatro años de relación con él. Se querían, se adoraban. Se hacían fotos a cada rato, riendo, comiendo, besándose en cada estación y en cada despedida. Su vida era un contínuo de despedidas agridulces. Y ponía de nuevo el reloj a contar hasta la próxima.
Un día lo conoció. Conoció a aquel huracán que provocó olas de hasta 10 metros de amor y la hizo encayar en la orilla de un sitio en el que nunca antes había estado, pero del que siempre había oído hablar. Y se enamoró. Como una niña pequeña, sin sentido ni percepción de su propia realidad.
En su vida, todo era doble. Se comía dos tostadas para desayunar, las plumas de su agapornis eran bicolor, se ponía dos pinzas en el pelo para arreglarse, miraba dos veces hacia atrás antes de subir al autobús y, cómo no, estaba enamorada de dos personas.
Todxs criticaban sus decisiones, pero nadie se preocupaba por su estado de ánimo. Y la flor que navegaba al son de la vida se marchitaba día tras día, sin freno, arrastrada por la corriente de la incomprensión.
Aquellas dos personas estaban en puertos diferentes, muy alejados entre sí, tanto que no podían ni verse. Ella intentó acercarlos, pero la obligaron a autoconvencerse de que tan solo se puede remar en una dirección.
Pero ella sabía que había desarrollado la capacidad de dividir su corazón, de entregar un pedazo a cada uno de ellos, para que comprendiesen su forma de entender el amor o, como ella lo llamaba, el poliamor.
Desde entonces, cada noche coge su barca y rema hasta llegar primero a una orilla y luego a otra. Y así termina ella, cansada de direcciones, de confusiones y de encontrar dificultades donde todas las personas le cortan las alas que la convierten en ángel.
Uno de los lectores de Poémame solicitó ayuda para encontrar un poema de la escritora venezolana Ida Gramcko a partir de un par de versos. No ha sido fácil, pero aquí está el resultado.
Al mismo tiempo, en el mismo foro se generó un debate sobre la felicidad. Ambas cosas juntas nos llevaron al poema original que nos habla del deseo de morir, el vivir con fuerza y la plenitud de la tristeza mientras sueña… aristas diferentes de la felicidad.
Sólo por el gusano
la rosa es pura y bella.
Paradoja mortal. Quizá milagro
o miseria.
Alimento el deseo de morir
por alguien o por algo de la tierra,
para vivir
con fuerza.
Ola, sin mar, llevando el mar en sí.
Blanda llama espectral en mi existencia.
Si mis mejillas sangran
y mis pupilas siembran
lágrimas
de luz, en las tinieblas,
no digáis que mi alma
pierde la plenitud por su tristeza.
Mientras solloza, canta
la vida, y mientras sueña.
La semana pasada os mostramos en el artículo Fútbol y poesía I, una serie de poemas de poetas reconocidos que los habían escrito teniendo presente el llamado deporte rey, el fútbol. También hicimos una pequeña reflexión sobre los derechos humanos en Rusia.
Antes de pasar a la lectura de cinco poemas más dedicados al #EquipoValiente del que formas parte, vamos a repasar todas las violaciones de los derechos humanos que se siguen cometiendo en Rusia mientras los jugadores van marcando goles y el mundo se calla.
Si estáis interesados en este tema, aquí tenéis unas pinceladas para no aburriros con estos pequeños detalles:
Cambios legislativos que permiten a las autoridades privar de la nacionalidad rusa a quienes la hayan adquirido “con la intención de amenazar las bases del orden constitucional [ruso]”
Ley que despenaliza los actos de violencia intrafamiliar cometidos por “familiares cercanos” que causen dolor pero no heridas o pérdida de capacidad para trabajar.
Miles de personas que se manifiestan pacíficamente, así como transeúntes y periodistas, son detenidas; otras son sometidas a tratos crueles, inhumanos y degradantes, detención arbitraria prolongada y juicios injustos en los que se imponen cuantiosas multas y “detenciones administrativas” de varios días.
61 ONG rusas contra la ley de “agentes extranjeros”, que califica su trabajo como ‘actividad política’ hasta que dejan de recibir financiación del extranjero.
La mayoría de los medios de comunicación siguen sometidos en la práctica al control del Estado y las autoridades los utilizan para difamar a defensores y defensoras de los derechos humanos, opositores políticos y otras voces disidentes.
Los grupos religiosos minoritarios continúan sufriendo hostigamiento, que incluye su prohibición, el bloqueo de sus sitios web y la inclusión de sus publicaciones en la lista federal de material de contenido extremista.
Persiste la discriminación y la persecución promovidas por el Estado contra las personas LGBTI, y se aplica de forma activa la “ley de propaganda” de corte homofóbico.
Desapariciones forzadas, detenciones ilegítimas, tortura y otros malos tratos a personas detenidas, y ejecuciones extrajudiciales en el Cáucaso Septentrional.
Violaciones sistemáticas del derecho a un juicio justo en vistas penales y administrativas, incluidas las causas contra manifestantes pacíficos. La mayoría de los juicios administrativos se basan principalmente en informes de la policía, ampliamente cuestionados, como única prueba.
Persisten las noticias sobre tortura y otros malos tratos en prisiones y centros de detención de toda Rusia.
Rusia utilizó cinco veces su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear resoluciones con las que se habrían impuesto sanciones por la fabricación y el uso de armas químicas en Siria.
Rusia sigue devolviendo a personas solicitantes de asilo o refugiadas a países en los que corren peligro de sufrir tortura y otros malos tratos.
A continuación os podéis relajar con los cinco poemas que os prometí al principio del artículo, uno de ellos, el de Joan Company es un poema que acaba de obtener el noveno premio en un festival poético en Argentina:
Qué desmadre. Mundo; todo lo futbolero, pelotas
y patas, se jerarquiza hasta la cresta
del Aconcagua: ¿metáfora
de patear por patear, o exhibición
de cuero del Testículo
en el césped hinchado así: Mayúsculo: que eyacula y
hace eyacular
estadios enteros y salpica
retórica y grasa por
satélite en
los idiomas todos; el maya,
el etrusco incluso?
Pensar
que hubo toreros, gladiadores
en la apuesta, y ritmo. Píndaro
hubiera llorado.
Estadio de noche – Günter Grass (traducción de Miguel Sáenz)
Lentamente ascendió el balón en el cielo.
Entonces se vio que estaba lleno el graderío.
En la portería estaba el poeta solitario,
pero el árbitro pitó fuera de juego.
Por velar el arco
del verde campo del fútbol,
por aquel del universo
sumo ser animado,
como los aires, la piedra o las aguas semejante,
e inerte, fijo, sin vida, tres palos colocados
en los linderos del orbe por donde se entra o se sale
ya mañana, tarde, noche, de estación en estación,
tu desdeñas fríamente,
sin pensar jamás dos veces,
el peso del centroforward
que el cielo te reservaba p
or ser hijo primogénito de la familia terrestre
y elaborado en el seno de los gérmenes supremos,
con óptimo patrocinio y el mayor de los primores,
tal si fueras destinado a vivir eternamente.
y te olvidas por completo
de ti mismo y de tus deudos,
que están vivos y no son
este arco que tu vigilas,
que nunca ríe y no habla y no se mueve un centímetro,
para siempre indiferente a tus mil preocupaciones
en tomo al balón ferroso de los mal aviesos hados,
en tanto ayunan contigo tus deudos en las tribunas,
mirándote todos mustios
como velas noche a noche
tu arco más inanimado
que la piedra, el agua o el aire.
Soneto a Lionel – Joan Company i Arpa
Erase un hombre a un balón pegado
rápido y preciso como ninguno.
Se multiplica en la cancha, oportuno,
supera siempre al rival, desquiciado.
Trata al esférico con tal cuidado
que la hierba que pisa no ve al huno,
sino a un rey de los otros veintiuno,
capaz de hacer gritar al más callado.
Apenas habla y domina el lenguaje,
rompe algún récord siempre que respira:
Fútbol de antología, su equipaje.
Acumula goles que el mundo admira;
títulos y premios, del oficio, gaje.
Luce en la espalda el diez, con Dios conspira.
Antes de finalizar este artículo, os quiero recomendar el poemario con el que la colección Visor de poesía celebró su número 800 el año 2012:Un balón envenenado.Poesía y fútbol. Una recopilación de algunos de los mejores versos que el fútbol ha inspirado. La selección ha corrido a cargo del poeta Luis García Montero y del editor Chus Visor.
Ahora que el Mundial de fútbol de Rusia ha apagado las informaciones sobre el barco de los refugiados de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, Aquarius, es un buen momento para recordar el poema Casa/Home de la poeta somalí Warsan Shire del que ya hablé en el blog de José Luis Regojo el 7 de septiembre de 2015.
casa
nadie se va de casa salvo
que la casa sea la boca de un tiburón
solo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo también
tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento ensangrentado en sus gargantas
el niño con el que fuiste a la escuela
que te besó aturdido detrás de la vieja fábrica de hojalata
lleva una pistola más grande que su cuerpo
solo te vas de casa
cuando la casa no te deja quedarte.
nadie se va de casa salvo que la casa te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
es algo que nunca pensaste que harías
hasta que el filo quemó amenazas en
tu cuello
e incluso entonces llevaste el himno
entre dientes
solo rompiste el pasaporte en el baño de un aeropuerto
sollozando mientras cada bocado de papel
dejaba claro que no ibas a regresar.
tienes que entender,
que nadie mete a sus hijos en un barco
salvo que el agua sea más segura que la tierra
nadie se quema las manos
bajo trenes
debajo de vagones
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos salvo que las millas recorridas
signifiquen algo más que viaje.
nadie se arrastra debajo de vallas
nadie quiere que le peguen
que sientan lástima de él
nadie elige campos de refugiados
o registros sin ropa donde te dejan
el cuerpo dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un guardia de la prisión
en la noche
es mejor que un camión lleno
de hombres que se parecen a tu padre
nadie podría soportarlo
nadie podría aguantarlo
ninguna piel sería lo bastante dura
los
volveos a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
exprimiendo nuestro país
negratas con las manos fuera
huelen raro
salvaje
destrozaron su país y ahora quieren
destrozar el nuestro
cómo es que las palabras
las miradas sucias
caen rodando de vuestras espaldas
quizá porque el golpe es más blando
que un miembro arrancado
o las palabras son más tiernas
que catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que escombros
que huesos
que tu cuerpo infantil
en pedazos.
quiero ir a casa,
pero la casa es la boca de un tiburón
la casa es el cañón de la pistola
y nadie se iría de casa
salvo que la casa te persiga hasta la costa
salvo que la casa te diga
que muevas más deprisa las piernas
deja la ropa atrás
arrástrate por el desierto
vadea los océanos
ahógate
sálvate
sé hambre
mendiga
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante
nadie se va de casa hasta que la casa es una voz sudorosa en el oído
que dice:
vete,
huye de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí.
no one leaves home unless
home is the mouth of a shark
you only run for the border
when you see the whole city running as well
your neighbours running faster than you
breath bloody in their throats
the boy you went to school with
who kissed you dizzy behind the old tin factory
is holding a gun bigger than his body
you only leave home
when home won’t let you stay.
no one leaves home unless home chases you
fire under feet
hot blood in your belly
it’s not something you ever thought of doing
until the blade burnt threats into
your neck
and even then you carried the anthem under
your breath
only tearing up your passport in an airport toilets
sobbing as each mouthful of paper
made it clear that you wouldn’t be going back.
you have to understand,
that no one puts their children in a boat
unless the water is safer than the land
no one burns their palms
under trains
beneath carriages
no one spends days and nights in the stomach of a truck
feeding on newspaper unless the miles travelled
means something more than journey.
no one crawls under fences
no one wants to be beaten
pitied
no one chooses refugee camps
or strip searches where your
body is left aching
or prison,
because prison is safer
than a city of fire
and one prison guard
in the night
is better than a truckload
of men who look like your father
no one could take it
no one could stomach it
no one skin would be tough enough
the
go home blacks
refugees
dirty immigrants
asylum seekers
sucking our country dry
niggers with their hands out
they smell strange
savage
messed up their country and now they want
to mess ours up
how do the words
the dirty looks
roll off your backs
maybe because the blow is softer
than a limb torn off
or the words are more tender
than fourteen men between
your legs
or the insults are easier
to swallow
than rubble
than bone
than your child body
in pieces.
i want to go home,
but home is the mouth of a shark
home is the barrel of the gun
and no one would leave home
unless home chased you to the shore
unless home told you
to quicken your legs
leave your clothes behind
crawl through the desert
wade through the oceans
drown
save
be hunger
beg
forget pride
your survival is more important
no one leaves home until home is a sweaty voice in your ear
saying-
leave,
run away from me now
i dont know what i’ve become
but i know that anywhere
is safer than here.