8 poemas para Federico

Mural en Fuente Vaqueros, Granada, localidad natal de Federico García Lorca. Foto: Spencer Means (Flickr/BY-SA 2.0)
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El 18 de agosto de 1936, Federico García Lorca fue fusilado por los franquistas en un camino de Granada. Moría en ese momento uno de los autores más representativos de la Generación del 27 y de la literatura española en general.

Principalmente poeta y dramaturgo, Lorca, en sus años más jóvenes, pareció interesarse más por la música que por la literatura, llegando a ser incluso alumno de Manuel de Falla y manteniendo con este compositor una gran amistad. Pero finalmente su época de estudios en la Residencia de Estudiantes hizo que se relacionara estrechamente con intelectuales y escritores y se decantara más por la literatura, sin dejar del todo de lado la música, puesto que en su obra se pueden encontrar numerosas referencias musicales.

A pesar de arrebatársela tan joven, su vida fue altamente intensa. Alrededor del año 1920, Lorca ya había publicado diversos libros de poemas así como algunas piezas teatrales, pasó unos meses en Nueva York, también La Habana, para finalmente regresar a Madrid en el 1930 e incluso dirigió una compañía de teatro llamada La Barraca.

Su cuerpo, a día de hoy, sigue todavía en algún lugar cercano al camino donde fue fusilado, en una fosa común que hasta ahora no se ha podido encontrar.

Este pasado 5 de junio se cumplieron ciento veinte años de su nacimiento, y en Poémame lo recordamos con una selección de poemas dedicados al maestro.


Lorca Federico – @PiedehierroR

A Lorca:

Una paloma blanca con cuello azul metalizado
revolotea por la Alhambra, buenos días cielo.

Federico, las fuentes de Granada lloran lágrimas de princesa destronada y por el Sacromonte los gitanos bailan entre calderos de bronce y plata, hazaña que solo ellos saben sacar de su alma.

Los pétalos caen de una buganvilla en la
ventana, la bulla a lo lejos se confunde con la alborada
prodigio de la naturaleza
puya acerada.

Después del crepúsculo
la mortífera metralla.

Llenó el horizonte de dolor y olvido
quejidos del alma.

El silencio lapidado la palabra
el creador y la escritura.

Fundirse como injerto en el árbol, por la mañana.

 

A F. García Lorca – @Fernandogallego

¡Ay, madrugada despierta
de luna grande escarlata ¡
Enardecen los luceros,
las azucenas se apagan.
Los lirios del río bajando
el verde plañir del agua;
porque ha muerto Federico,
el poeta de Granada.
Fusileros de aguardiente
entre la frente se clava
peces con luces de vidrio
bajo los ojos del agua
la luna mira a los niños,
la luna llora y se apaga;
y los luceros del alba,
vestidos de banderillas
de rosa, oro y escarcha
alumbran a las estrellas
en el llanto de las fraguas.
Porque ha muerto Federico
está de luto Granada.
Entre la sal y el jengibre,
del albaicín a la alhambra
van los gitanos descalzos
con un nardo de esperanza
gritando entre los sollozos
tu muerte desconsolada.
¡Ay, Federico García ¡
La pena negra se jacta
de descargas de fusiles
la madrugada borracha.
Con tus manos de aceitunas
y tu vientre de esmeralda;
rodando estás por el suelo
de la Vega de Granada.
Tu sangre de limonero
vertiendo la vega baja
cubriéndose de amapolas
un silencio de mortaja.
¿Dónde tu flor de corpiño?
¿Dónde tu fuente dorada?
¿Dónde los rizos vacíos
de los destellos del agua?
¿Dónde Mariana Pineda?
¿Dónde el lucero del alba?
¿Dónde Antoñito el Camborio?
¿Dónde tu prieta navaja?

Parad el tropel de luto
que está la noche cerrada.
Ya oscurece, el cielo turbio,
las heridas se desangran

¡Ay, Federico García ¡
Tu cara verde gitana
se besa con las estrellas
al filo de la mañana.
porque ha muerto Federico,
el poeta de Granada.

 

Asesinaron los sueños – @Robert_Allen_Goodrich

A Federico García Lorca.

Con armas en mano
aquellos críminales y asesinos
acabaron con los sueños
de un gran poeta y escritor
un dramaturgo como pocos
un poeta extraordinario
uno de los grandes de todos los tiempos.

¿Por qué?
¿por su sexualidad?
¿por sus pensamientos?
¿por su inteligencia?
¿por qué no dejo que comprarán su conciencia?
¿por qué no pudieron silenciarlo a la buena?
¿por qué?
¿quizás?
porqué él era mucho mejor que ellos
le tenían miedo a la verdad.

El duende
el ruiseñor
el poeta
el dramaturgo
aquel que escribía bajo la lluvia
con la luz de la luna
iluminando su sendero
y su visión de tiempo y espacio.

Un hombre culto y lleno de esperanzas
lleno de sueños e ilusiones
un maestro de la prosa y el verso
un dramaturgo como pocos
el padre de todos
el maestro, el amigo
el escritor y soñador
el duende mágico y culto.

El romántico y soñador
ese que escribió los dramas más extraordinarios
aquellas «Bodas de Sangre»
«En la casa de Bernarda Alba»
allá junto a «La zapatera prodigiosa»
bajo «el maleficio de la mariposa»
allá junto a Doña Rosita
con la fuerza de la sangre
bajo la intensa lluvia de la aurora
y la luz de la luna.

Fusilado cobardemente
cuyos restos fueron enterrados
como si se tratase de un animal cualquiera
sin darse cuenta de que aquel día
enterraban al más grande de los poetas de su generación.

Decían que era un homosexual
que era un masón
que era un socialista
puras excusas para acabar con su vida
con los sueños de un poeta.

Federico tu gente te recuerda
hoy más que nunca.

 

¡Que no has muerto, Federico! – @moonlighting85

Federico,
hoy, ¿por qué no has venido?
antes del cañón sonoro
y del eco muerto del río.

Federico sabio,
el mas brillante amigo;
amigo de todos
los que vivieron contigo;
los que contigo vivir
hubiésemos querido,
y tras tu silencio pedido,
contigo prestos morimos…

Dueles, Federico.
Dueles de cerca
al huerto;
dueles de lejos
a la tierra sangrante
de la lunulata de Tages,
adivina de tu destino.
Dueles a causa del llamado
a tu arribo sordo.
Duele la ausencia
de las seis cuerdas.
Duele la sombra de tu alma…
Dueles antes
porque no dueles,
pero dueles siempre, Federico.

Tus pasos
vagan incesantes
al reflejo de tu sombra
por el fortín de oro;
por el cielo impetuoso
donde tu Luna
entona cada noche
el cante hondo
de tu amor y tu lloro.

Granada,
tu andaluz guía
luciendo viva
por ti ha muerto de a poco;
por la ausencia de tus manos
en sus muros;
de tus letras
recitadas
en los versos
de algún loco,
va lamentándose
ante la inerte
crueldad de tus despojos.

Federico,
ayer, di,
¿por qué no has venido?
a cosechar historias
de las nochebuenas;
a brindar con agave
y burlar a la parca
con tu recitar límpido,
franco, suave…

Federico,
corazón del corazón y la azucena,
¿por qué, genio?
¿por qué no has venido
dispuesto a cobijarte
bajo las alas
del águila real?
pa’ contarle
de la espera
por tu niña amarga;
de la verde carne,
de tu amor oscuro
o del sonámbulo romance.

Federico.
Suyo.
Nuestro.
Mío.
El niño gitano.
El hombre herido…
¡Anda!
dile al amante perdido,
cuéntale a la tristeza
por qué no has venido.

Aquí,
sin ti, sobrevivimos
los que ya te conocemos;
los que te cantamos
el desconsuelo
cuando a la memoria regresas
al Soneto de la dulce queja, 
desde el mundo aquel
donde se conocieran;
donde quizás nos encontremos.
En el mundo secreto
de las almas perpetuas…
esas que duermen
por un rato,
un minuto,
un siglo…
Esas que nos dicen,
esas que te dicen
aunque no hayas venido,
aunque te volvieses
por la tiniebla
de la muerte
sobre el mismo camino
en tu Pequeño poema infinito…

Aunque no hayas venido
nos dices con tu voz de Madrigal:

¡Silencio!
que no querías llantos…

¡A callar, has dicho!

¡Que no has muerto!
¡Que no has muerto,
Federico!

 

 

Lorca – @Letrasquesemuev

Dame tu sed
que a las escaleras de tus libros
junto a ella beberé.
Azuzan recorrerte,
como aguas del Darro,
el Albaicín de aljibes.
Dame tu atlas
que con él caminaré
por reencuentros
de un tiempo que perderé.
Crujen agujas de reloj,
de la Alhambra a las bellas Alpujarras
que divagando en ellas veo
tus ventanitas de oro
cuando te leo.
Que hasta el alba triste lloró
por lo que,
quienes hoy te quieren oculto,
te hicieron.
Verdugos del pueblo
que te asesinaron ayer.
Duerme Lorca,
duerme en tu serena
noche del alma,
para siempre oscura
y bella.

 

Los gitanos van llorando – @EscritorJesus

Los gitanos van llorando
en sus carromatos de feria.
A paso corto, los lagartos
les acompañan en su pena.
No tienen poeta payo
que les escriba de tristezas.
Ya Granada va de luto,
ya Andalucía se quiebra.
Quién consolará a los gitanos,
quién a los lagartos su pena.
Federico mientras tanto,
en una cuneta cualquiera.

 

Las palabras del agua – @useggb

(Al Federico García Lorca,
del poema: Manantial)

Tu, Megisto nigromante
de los mitos andaluces.
Con el corazón en llamas,
y sin la paz del amante,
con las nieblas en el ojo,
no leíste atentamente
el mensaje de tu chopo.

Las fuentes lo van lamiendo,
y va cantando con ellas
las palabras de la vida,
palabras vivas sonrientes
que le suben por su torso.
Porque la vida es alegre,
aunque tu estuvieras triste.
Y fue por esa tristeza,
Gran Megisto nigromante,
que el mensaje no entendiste.

No son palabras oscuras.
Son palabras de la vida,
palabras vivas y alegres.
Esas son, las que hablan,
ya que si puedes oírlas,
los manantiales y fuentes.
Para leer no hacen falta
los chorros de cometas,
ni torrentes de luceros;
ni como gigante extenderte,
de la raíz a las ramas
escrutándoles los nervios;
para así escuchar las fuentes.

Solo sintiendo la vida
con un sentimiento alegre,
conseguirás de tu chopo
esa comprensión tan viva.

Ya no tendrás que morir
ni romper jamás tus ramas.
Todo sonido del agua
es un repicar de loas
al corazón de la vida.
Como chorros de cometas
y torrentes de luceros
cada uno de los átomos
de las alturas al suelo.

 

La muerte le habla – @FVieiraAutor

Duerme en tu yunque
de plata gitana
que la luna te aguarda
para llevarte verde a su cama,
a dormir con ella
en el reflejo del agua,
donde naranjas camborias navegan
y ella se peina de fría plata.

Mil claveles rojos cubren tu pecho
y adornan tu hermosa cara.
Miles de voces en silencio
te lloran desde Granada.

Duerme en tu yunque
de alma gitana
mientras los negros,
con sus martillos,
te rezan, lloran y callan.


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Ze Pequeño

Ze Pequeño, también conocida como Gemma Rabaneda Sureda, nacida una fría Nochebuena en Barcelona. Autora de los poemarios ‘Poetitzant-te’, Editorial Neopàtria (2014) y 'Setenta Lunas de Abril y un baile póstumo', Balanceo Poesía (2018).

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