Poemas

  • Poemareflexiona con… Miguel de Cervantes

    Poemareflexiona con… Miguel de Cervantes

    ¿Por qué la gente se cree que puede copiar libremente un poema?

    Si vas a pagar una barra de pan con un poema, te tomarán por chalado y te quedarás sin pan. Si robas la barra de pan, vas a comisaría. No ocurre lo mismo cuando robas diferentes formas de creación artística.

    Existe una confusión entre lo que es poesía libre o poesía gratis o ‘CC’. La poesía libre o estilo libre se refiere al estilo de escritura que no sigue las métricas, y la poesía  ‘Creative Commons’ es aquella a la que el/la poeta renuncia al derecho  de beneficio económico.

    Recuerda que para que el/la poeta no pase hambre, compra poesía y no la fotocopies ilegalmente.

  • Poemareflexiona con… Antonio Machado

    Poemareflexiona con… Antonio Machado

    Cuando miramos Castilla desde la ventanilla del tren o del coche, entramos en un poema de Machado. Es una experiencia íntima, como el intimismo de sus poemas. La vivimos sin buscar nada en ese paisaje.

    Viajando por Castilla, leemos al Machado que nos acompaña, no nos guía, sin necesidad de haber abierto un libro suyo en la vida. Esto también es meditación.

  • 6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    6 poemas feministas para reivindicar el Día Internacional de la Mujer

    Desde hace muchos años, el 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX; en esa época cada vez más mujeres se incorporaban al trabajo en fábricas, realizando jornadas intensas de doce horas diarias a cambio de un sueldo miserable. Esto provocó que el día 8 de Marzo de 1857 más de un centenar de mujeres salieran a las calles de Nueva York al grito de “Pan y rosas” para reclamar un salario acorde con su trabajo y mejores condiciones de vida.

    No fue hasta principios del siglo XX que en un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, Clara Zetkin, dirigente del partido Social Demócrata Alemán y fundadora del periódico “La Igualdad”, propuso que se estableciera el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, para recordar y homenajear aquellas mujeres que llevaron a cabo las primeras acciones para la defensa de la mujer; si bien es cierto que en varios países se tardaron varios años en reconocerlo.

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    A tal objeto, nos gustaría hacer nuestro pequeño homenaje a la mujer con una pequeña selección de poemas para vosotras. Eso sí, sin olvidar que todavía nos queda mucho camino por recorrer, mucha lucha por ganar y llegar a la plena libertad para las mujeres. No debemos olvidar que aún hay muchos lugares donde la mujer vive sometida, discriminada y sin igualdad de derechos.

    ¡Va por vosotras, luchadoras! Y sobretodo, nos queremos vivas.


    Soneto a mis mujeres – @raulrib2

    «En el Día Internacional de la Mujer, mi pequeño homenaje a mis mujeres… a todas las mujeres»

    Ay mamá, mujer que me diste vida,
    la tuya se evaporó… tan fugaz,
    que sombría quedó la oscuridad
    de una fúnebre noche en tu partida.

    Desconsolada y muy triste, afligida,
    nos quedó otra madre, todo bondad,
    mi abuela, que nos amó de verdad,
    hebra de amor en nuestra piel cosida.

    ¿Quién me cuida? Otra mujer, otra vez,
    aquella que me arrulla en primavera,
    y en el hosco estío calma mi sed.

    Son ellas, madre, abuela y compañera,
    una aquí, otras más allá, en los alcores,
    mujeres de mi vida… mis amores.

    Día Internacional de la Mujer – @EvanHuygens

    Día Internacional de la Mujer
    Que en las calles sacan pecho
    Mas parece que fue ayer
    Cuando carecían de derechos

    Tenaces, luchadoras
    Cual madre mía
    Siempre es vuestra hora
    Y no sólo este día
    Feliz día de la mujer trabajadora

    Mujer – @EPadrón

    Hoy quiero guardar tiempo de silencio,
    por las almas buenas,
    que hoy ya no están.
    Esas que ni tumba alcanzan y penan,
    en la eternidad.
    Recibieron rosas entre golpe y golpe
    y tal vez un beso.
    Fueron engañadas por las risas bellas,
    genuina mentira.
    ¿Y cómo es posible
    que quien dice amarte
    te pueda dañar?
    Miedo que consume,
    tras un puño rudo que causa dolor.
    Terror tras los gritos
    y agresión que escupe tan solo terror.
    Amenaza infame
    que cierra tus puertas
    y tira la llave.
    Que corta ilusiones,
    deseos,
    la vida…
    ¡Eso no es amor!
    El amor es viento apacible y bello,
    que besa y abraza,
    que te ve preciosa, que te quiere libre,
    feliz y triunfante.
    Ese sentimiento no puede dañarte,
    es lo más sublime que puede arroparte.
    Y puedes confiar en quien te respeta,
    protege, valora y te da un lugar:
    el lugar perfecto, el más importante.
    El hombre que te ama comparte tus sueños
    y te hace vibrar,
    es tu luz etérea y cuida de ti,
    como el gran tesoro que pueda tocar.
    Mujer, eres luz.
    Mujer, eres fuerza.
    Mujer, eres vida.
    ¡Atrévete a ser!
    Ámate, mujer.

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    Esclava – @Galilea

    Pesan tus pestañas cubiertas
    por escarcha de lágrimas heladas.
    Mujer esclava, usada y mancillada.
    Mujer que sufres la ignominia
    de una sociedad que calla…
    y acepta… y consiente…

    Trafican con tu cuerpo
    arrancando dignidad y esperanza.
    Y se te hielan las lágrimas entre surcos
    de maquillaje rancio y cuarteado.

    Herida en tu fortaleza y sometida,
    un pozo negro e infame quiere anularte.
    Y el cuerpo se quiebra y el Alma agoniza…
    pero tú te levantas y gritas;
    aúllas dolorida reclamando justicia.

    Ave Fénix que renaces
    desde la inmensidad del sufrimiento,
    delatando en tus ojos
    la hipocresía de quien calla…
    y acepta… y consiente…
    sin transparencia ni sonrojo.

    A mis hermanas – @María_L._Alonso

    Si mis dedos,
    mis pies,
    mis piernas,
    si mi cuello,
    mis ojos,
    mi cabeza,
    si mis manos,
    mis brazos,
    mi espalda,
    si mis pechos,
    mi ombligo,
    mi alma
    fuesen capaces de sentir
    las heridas y cicatrices
    que todas llevamos en los cuerpos,
    despedazaría las cuerdas,
    las cadenas,
    las sogas,
    ahogaría los gritos,
    los golpes,
    el quejido,
    repararía los daños,
    las lágrimas,
    la locura,
    cosería los cortes,
    los quiebres,
    la Historia.

    Sin título – @LiaKarachuri

    Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
    No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
    Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
    otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

    ¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
    ¿Qué culpa tienen nuestros padres?
    ¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
    Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

    Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
    Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
    Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
    Solo quiero la tranquilidad y equidad,
    Quiero la bondad y la paz.

    Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
    Gritar que somos muchas
    Somos la vida
    Somos amor.
    Porque la mujer tiene valor, ¡sí!, el mismo que tienes vos.

  • Reflexiona con un poema de… Alfonsina Storni

    Reflexiona con un poema de… Alfonsina Storni

    Aprovechamos la semana del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para recordar lo mucho que el mundo todavía ha de trabajar y esforzarse para conseguir la equiparación en igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre hombres y mujeres. Y los hombres, principalmente, tenemos una asignatura pendiente en este tema.

    IV Concurso de Graffitis con motivo del Día Internacional de la Mujer (Quito, Ecuador). Foto: Micaela Ayala V./ANDES (CC BY-SA 2.0)

  • Pólvora en los versos de David R.

    Pólvora en los versos de David R.

    Febrero abandona con prisas el calendario, igual que siempre, pero esta vez nos deja con los versos de @David_R en nuestras manos, como un regalo de despedida.

    Recién llegado a Poémame, David, nos muestra un estilo propio con versos cortos que juegan con las palabras dotándolas de ritmo, de mensajes con cierta desesperanza; reivindicando la lucha, el cambio y un futuro de igualdad. Una poesía social fresca y enérgica que despierta los ojos dormidos llenándolos de pólvora.

    El mundo precisa sin falta
    recobrar la normalidad,
    montañas de cimas más altas:
    al mundo le falta igualdad.

    David tiene cierto aire de cantautor rebelde y parece que entona una melodía muy particular con poemas dedicados al amor, mostrando su lado más profundo o afilando sus letras con el fin de identificar al lector con su dolor, de sangrar junto a él y, de esa forma, reparar sus heridas y sentirse comprendido. Así lo transmite en su poema «Al fondo del pecho» o en su prosa poética «Frutos secos«.

    … Me pregunto si antes de la cena habrán servido frutos secos. Con un poco de suerte, a lo mejor te muerdes la lengua y el dolor te recuerda a mí. A mi ausencia.

    La poesía de David es una sorpresa cargada de creatividad, contenido, de anuncio del cambio y con significado, que llega directa a las venas, remueve la sangre y altera los latidos.

     

    Instinto

    Ese animal que revienta los burkas mentales
    y esquiva las verjas de acero más altas,
    ese animal que quebranta las leyes, las normas
    y deja que el miedo se aburra a sí mismo…

    Ese animal que se lanza del barco en la noche
    y grita aun sabiendo que nadie lo escucha,
    ese animal que resiste a la lluvia más densa
    y aprieta los puños de rabia y coraje…

    Ese animal ancestral al que no hay escopeta
    ni dardo moral que lo pueda frenar,
    ese animal imponente que lucha sin tregua
    en mitad de decoros, recato y pudores…

    Bestia ambiciosa que ignora confines y formas,
    que ruge en la aurora primera del tiempo;
    bestia que acecha los prados más verdes y libres,
    que escarba en el pecho el camino a la acción…

    Fiera indomable y certera que habita lo mismo
    las tripas del hombre vulgar y erudito,
    que el vientre del necio, el poeta o el monarca;
    fiera indomable y certera que habita lo mismo…

    Eres el lazo al origen del cielo y la tierra,
    la voz que recuerda que somos salvajes,
    eres la lengua que quiso cortar el poder
    para hacer de nosotros a un perro sumiso.

     

    El éxtasis del ridículo (o la crítica esdrújula)

    Soy contemporáneo de una época
    rica en célebres déficits,
    insípidos ídolos,
    cólera poética
    e hígados cirróticos.

    Cálculo en las vísceras
    este diabólico período
    próspero en cárceles,
    teléfonos móviles
    y héroes erráticos.

    Cráneos del jurásico
    como género modélico
    y bárbaros histéricos
    como bálanos eléctricos;
    es el éxtasis del ridículo.

    Ganaron las fábricas inhóspitas,
    los códigos fácticos,
    los antipáticos cómicos
    y la genética misógina.

    Vencieron los cánceres de esófago,
    los estériles atléticos,
    las diabéticas metáforas
    y los alérgicos a lo auténtico.

    Triunfaron las cópulas inalámbricas,
    la física sin química,
    los clásicos sin micrófono
    y los caóticos crónicos.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Soy contemporáneo de una época
    rica en mórbidas imágenes,
    pacíficos bélicos,
    lágrimas sintéticas
    y brújulas sin ártico.

    Ángulo cóncavo
    este gráfico de la década
    próspero en crítica,
    cómodos líderes
    y cínica política.

    Lo extrínseco a la cáscara
    como límite, cúspide
    y los típicos tópicos
    como sólidas máximas;
    es el éxtasis del ridículo.

    Ganaron los médicos hipocondríacos,
    las búsquedas frívolas,
    el vértigo ortográfico
    y los dentífricos sin éxito.

    Vencieron las soporíferas dialécticas,
    los autócratas de fábula,
    los ávaros filántropos
    y los vehículos fantásticos.

    Triunfaron las clínicas estéticas,
    la ética anoréxica,
    los catedráticos neófitos
    y la música diarréica.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Soy contemporáneo de una época
    rica en póstumos panegíricos,
    periódicos hipócritas,
    tentáculos económicos
    y pólvora informática.

    Película tragicómica
    esta crónica patética
    próspera en estadísticas,
    tétricos retóricos
    y monótonos sábados.

    Oráculos catódicos
    como simpáticos psicópatas,
    y decrépitos prostáticos
    como esperpénticos playboys;
    es el éxtasis del rídiculo.

    Ganaron los estúpidos estrépitos,
    los lúgubres propósitos,
    los demócratas de plástico
    y los discípulos del desánimo.

    Vencieron los créditos escuálidos,
    la gramática equívoca,
    los católicos heréticos
    y la mísera lírica.

    Triunfaron las matemáticas erróneas,
    los alcohólicos anónimos,
    los cónyuges apáticos
    y el pánico a lo artístico.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Es el éxtasis del ridículo.

    Es el éxtasis del ridículo.

    O la crítica esdrújula.

     

    Te amo, te quiero; deseo

    Las huellas del tiempo vivido
    rebosan de lluvia agridulce,
    los ecos lejanos resuenan:
    te amo, te quiero; deseo.

    El hondo pesar de tu ausencia
    corroe mi alma constante
    y vivo sumido en un sueño
    que intenta arrastrarme al vacío.

    Camino por néctar ardiente
    descalzo, perdido y sin rumbo,
    bebiendo los soles que nunca
    jamás volverán a dorarme.

    Divinos amores malditos
    cargados de sombras inertes
    que surcan mi cuerpo de llagas;
    anhelo el marfil en los labios.

    Aquellos manteles ajados
    manchados con vinos añejos
    aún se retuercen aullantes:
    te amo, te quiero; deseo.

    Varaste mi carne en el aire,
    golpeas mi mente suicida,
    serás un tañir, unas flores
    y el mármol guardando mis huesos.

    Tus ojos nocturnos, tu verbo
    candente, afilado y rosado;
    tus hondas caricias, tu denso
    sentir en mi cama empapada.

    Te llevo cosida a las tripas
    igual que el sudor en la frente
    del pobre labriego que bate
    sus manos en tierra quemada.

    Habitas en mí para siempre,
    habitas en mí para nunca,
    habitas en mí y te repito:
    te amo, te quiero; deseo.

  • Seis poemas de invierno y nieve

    Seis poemas de invierno y nieve

    Con media España bajo la nieve y prácticamente toda Europa congelada en este invernal mes de febrero, hemos escogido seis poemas de autores de Poémame a los que el invierno y la nieve han servido de inspiración. ¡Esperamos que disfrutéis de su lectura!

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    ¡Nieva! (Raúl Carreras)

    ¡Nieva!
    A través de la ventana,
    de forma grácil, serena,
    miro la nieve cuajada,
    desquiciada primavera.

    ¡Nieva!
    Va cayendo, tan callada,
    copos de nieve ligera,
    la ventisca susurrada
    que da paso a la tristeza.

    ¡Nieva!
    Y se extingue nuestra llama,
    tu mirada se congela,
    y ya no nos queda nada,
    y en las venas…,
    mi sangre también se hiela.

    ¡Nieva!
    El cielo en copos se desgrana
    y se funde con la tierra,
    nuestras vidas se separan
    al terminar la tormenta.

    ¡Nieva!
    Como si una manta blanca
    esté borrando tus huellas,
    y se me derrite el alma
    al marcharte de mi vera.

    ¡Nieva!
    Solo una fugaz nevada
    que se ha quedado deshecha
    entre el barro de una lágrima.
    Y en el invierno
    del corazón… ¡también nieva!

    Hacía color a tu lado (Esteban Pérez Sánchez)

    Hacía color a tu lado
    y el invierno era menos frío,
    la niebla abrazaba los pinceles de hielo,
    como un cristal cortante de piel y vida
    y el té humeaba
    como una chimenea de leña de sentidos,
    dibujaba en tu lienzo de piel un cuadro de nieve,
    con fondo de una noche con halo de luna en tu sexo,
    reposaban mis manos en tus pechos de acuarela,
    como una boca con uñas ardiendo en tus heridas
    y hablabas de una incipiente primavera
    mientras apoyaba mi cara en la hojarasca de tu vientre.
    Fue así ese cuadro inacabado,
    pero hacía color y el invierno era menos frío.

    Descalza sobre la nieve (Verín)

    Elegí la manera de mostrar
    lo que soy ante el mundo;
    con la piel erizada
    y un suspiro en cada mano
    ─mi tisana contra el frío─.

    Me hago añicos en el aire
    con la firme intención
    de caer sobre unas manos
    que deshojen con viveza
    la cellisca del invierno,
    de este invierno perpetuo
    cayendo sobre las huellas,
    sobre la linde que separa
    el desaliento de la entereza.

    Me entrego con vehemencia
    al abrazo, al calor duradero
    que provoque
    el deshielo o la avalancha,
    sin aterir mis pasos
    mientras camino descalza
    sobre la nieve.

    La nieve cayendo de tu voz (Alex Richter-Boix)

    La nieve cayendo sobre tu voz,
    es domingo,
    la noche de un invierno
    lento,
    de conversaciones al borde.

    Caída
    que no ofrece nada,
    descenso arrastrado
    sin horizonte.

    Una manzana que nunca llega al suelo,
    tampoco a la boca.

    Suspendida.

    El sol sube,
    nosotros bajamos,
    el mundo se inclina
    en el vacuo espacio.

    No hay principio,
    retrocedo, rebobino,
    no lo diviso,
    el tiempo está roto.

    La alegría fue,
    hoy es demencia.

    Escucho tus frases
    la nieve cayendo de tu voz:
    Adiós.
    Adiós, adiós.

    Helada (Dee Dee Acosta)

    Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
    y que te bebo en un café,
    porque en la distancia hace frío, y aquí,
    donde dejaste mis huesos sepultados
    a veces te respiro.

    Tu olor se derrite y entibia mi alma,
    le ayuda a deslizarse sobre riscos,
    a escapar de la niebla.
    Por más alto que llegue
    tratando de quemarme en el sol,
    cuando se acaba tu esencia, me congelo.

    Sigo aquí, como me dejaste
    gélida al tacto, de semblante entumecido
    con la piel hecha nieve, los labios quebrados
    y todo el cuerpo estremecido.

    No estás, ni siquiera
    para contarme cómo lo has hecho
    cómo he de romper este hechizo
    o si será mi destino perecer en el hielo.

    Hay esperanza (Edu Gallego)

    En la yema que despunta
    bajo la nieve,
    intacta.
    En el seno que es abrigo
    de la noche
    y amamanta.
    En el ocaso que guarda,
    la semilla de un mañana
    En tu sonrisa de niña,
    feliz y despreocupada,
    hay esperanza.

  • Poemareflexiona con… Federico García Lorca

    Poemareflexiona con… Federico García Lorca

    Vuelve la España negra. Para aquellos lectores y lectoras que no vivan en España les parecerá difícil de creer el retroceso en materia de libertad de expresión que estamos sufriendo: libros censurados, obras de arte censuradas en la Feria Arco 2018, cantantes, tuiteros, poetas procesados, multados, expedientados.

    El miedo se extiende por la red, por toda la sociedad, y eso lleva a la autocensura.

    De hecho, ya hablamos de ello en el Poemareflexiona con…  Matilde Campilho. Por eso, hoy la reflexión va antes del poema, no vaya a ser que lo prohíban en cuanto se publique, a pesar de haber sido publicado por primera vez en 1928 : Romance de la Guardia Civil Española.

    Los caballos negros son.
    Las herraduras son negras.
    Sobre las capas relucen
    manchas de tinta y de cera.
    Tienen, por eso no lloran,
    de plomo las calaveras.
    Con el alma de charol
    vienen por la carretera.
    Jorobados y nocturnos,
    por donde animan ordenan
    silencios de goma oscura
    y miedos de fina arena.
    Pasan, si quieren pasar,
    y ocultan en la cabeza
    una vaga astronomía
    de pistolas inconcretas.

    *
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    En las esquinas banderas.
    La luna y la calabaza
    con las guindas en conserva.
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vió y no te recuerda?
    Ciudad de dolor y almizcle,
    con las torres de canela.
    *
    Cuando llegaba la noche,
    noche que noche nochera,
    los gitanos en sus fraguas
    forjaban soles y flechas.
    Un caballo malherido,
    llamaba a todas las puertas.
    Gallos de vidrio cantaban
    por Jerez de la Frontera.
    El viento, vuelve desnudo
    la esquina de la sorpresa,
    en la noche platinoche
    noche, que noche nochera.
    *
    La Virgen y San José
    perdieron sus castañuelas,
    y buscan a los gitanos
    para ver si las encuentran.
    La Virgen viene vestida
    con un traje de alcaldesa,
    de papel de chocolate
    con los collares de almendras.
    San José mueve los brazos
    bajo una capa de seda.
    Detrás va Pedro Domecq
    con tres sultanes de Persia.
    La media luna, soñaba
    un éxtasis de cigüeña.
    Estandartes y faroles
    invaden las azoteas.
    Por los espejos sollozan
    bailarinas sin caderas.
    Agua y sombra, sombra y agua
    por Jerez de la Frontera.
    *
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    En las esquinas banderas.
    Apaga tus verdes luces
    que viene la benemérita.
    ¡Oh ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vio y no te recuerda?
    Dejadla lejos del mar,
    sin peines para sus crenchas.
    *
    Avanzan de dos en fondo
    a la ciudad de la fiesta.
    Un rumor de siemprevivas
    invade las cartucheras.
    Avanzan de dos en fondo.
    Doble nocturno de tela.
    El cielo, se les antoja,
    una vitrina de espuelas.
    *
    La ciudad libre de miedo,
    multiplicaba sus puertas.
    Cuarenta guardias civiles
    entran a saco por ellas.
    Los relojes se pararon,
    y el coñac de las botellas
    se disfrazó de noviembre
    para no infundir sospechas.
    Un vuelo de gritos largos
    se levantó en las veletas.
    Los sables cortan las brisas
    que los cascos atropellan.
    Por las calles de penumbra
    huyen las gitanas viejas
    con los caballos dormidos
    y las orzas de monedas.
    Por las calles empinadas
    suben las capas siniestras,
    dejando detrás fugaces
    remolinos de tijeras.
    En el portal de Belén
    los gitanos se congregan.
    San José, lleno de heridas,
    amortaja a una doncella.
    Tercos fusiles agudos
    por toda la noche suenan.
    La Virgen cura a los niños
    con salivilla de estrella.
    Pero la Guardia Civil
    avanza sembrando hogueras,
    donde joven y desnuda
    la imaginación se quema.
    Rosa la de los Camborios,
    gime sentada en su puerta
    con sus dos pechos cortados
    puestos en una bandeja.
    Y otras muchachas corrían
    perseguidas por sus trenzas,
    en un aire donde estallan
    rosas de pólvora negra.
    Cuando todos los tejados
    eran surcos en la tierra,
    el alba meció sus hombros
    en largo perfil de piedra.
    *
    ¡Oh, ciudad de los gitanos!
    La Guardia Civil se aleja
    por un túnel de silencio
    mientras las llamas te cercan.
    ¡Oh, ciudad de los gitanos!
    ¿Quién te vio y no te recuerda?
    Que te busquen en mi frente.
    juego de luna y arena.

  • «Para ser viento contigo», un poema para tres poetas (y viceversa)

    «Para ser viento contigo», un poema para tres poetas (y viceversa)

    Lo hemos dicho en más de una ocasión, que sin duda lo más maravilloso que ha ocurrido en Poémame es la comunidad de poetas que se ha creado en torno a este espacio de poesía en la red. Fruto de ello son los numerosas colaboraciones poéticas que han surgido. Voces poéticas diversas que se enlazan unas con otras, como en un abrazo, o un beso. Poemas escritos a cuatro, seis ¡y hasta ocho manos!

    Hoy sin embargo compartimos con vosotros una creación aún más especial: un poema de la poeta Verónica Teja titulado «Para ser viento contigo«, al que Soraya Benítez pone su voz  y Arturo Carballo su música. Os invitamos a disfrutar de su escucha y de su lectura.

    Para ser viento contigo

    A veces te imagino
    como un viento cálido,
    llegando a todos los rincones
    desde algún paraíso del sur,
    despeinando el océano,
    acariciando los campos,
    bailando entre las montañas
    soplos de melodías
    como si fueras un ángel.

    Llegas a la orilla del mar
    haciendo cantar a las caracolas,
    y tanto ellas, como yo,
    no paramos de susurrarte al oído.
    No sé qué tienes,
    pero tampoco me importa.

    Agarro tu cabello
    como a las recias crines
    de un caballo salvaje,
    caballo de brisa
    con alas de sueños…
    y me haces volar.

    Por fin soy liviana,
    soy de aire y me elevo.
    Ya no tengo miedo.
    -¿Cómo darte las gracias?-

    Ahora me siento segura
    sabiendo que mis suspiros
    no son más
    que las letras de tu nombre,
    que se escapan de mi boca
    para ser viento contigo.

  • Poemareflexiona con… Octavio Paz

    Poemareflexiona con… Octavio Paz

    La imagen que se tiene del acto de escribir poesía es una imagen que nos sitúa en un café en París y que nos saca de la cocina de casa, de la cama o de estar con los hijos. Las consecuencias para la vida práctica son tremendas, pues de esa imagen se deriva que no se puede escribir poesía en cualquier lugar.

    Afortunadamente no funciona así. Algunos escribimos en el metro, en la cama antes de levantarnos, en el trabajo, escuchando alguna frase en el supermercado, leyendo cualquier tontería, a través de los recuerdos, limpiando los mocos de un niño, en brazos del amor. El problema está en que no le damos importancia a esos poemas porque creemos que son poemas de segunda, porque no cuentan con el escenario de rigor.

    Tenemos que reivindicar el lugar de la poesía en la vida cotidiana para ser capaces de generar nuevas dinámicas poéticas. Una sociedad abierta a la poesía es una sociedad que se enriquece con cada uno de los poemas de sus individuos.

    Los poemas están ahí para escucharlos, mimarlos y darles voz,  es así cómo se olvida uno de las penurias de la rutina diaria.

  • Poemareflexiona con… Lao Tse

    Poemareflexiona con… Lao Tse

     

    Leyendo La España vacía. Viaje por un país que nunca fue de Sergio del Molino, Turner publicaciones, 2016, encuentro esta cita y unos comentarios suyos que me hacen reflexionar.

    ¿Os acordáis de la película Perros de paja de Sam Peckinpah? A mí me impresionó cuando la vi y nunca la he olvidado. Una historia de violencia rural contra el de fuera, el de la ciudad que se queda con la chica guapa del pueblo.

    Una violencia como la que se puede encontrar en toda pequeña comunidad, lejos del romanticismo que le damos desde la capital. Una violencia nacida del aburrimiento, de la moral de vía estrecha, de la envidia, de la falta de futuro y expectativas; técnicamente se llama heterofobia o miedo al otro. El nosotros versus el ellos como amenaza: el pueblo vs la ciudad, el blanco vs el negro, el hombre vs la mujer, la región vs el estado, el hetero vs el homo, …

    ¿Sabemos vivir fuera de nuestra tribu, del nosotros?, ¿quién es nuestra tribu?, ¿sabemos aceptar al diferente, al ellos?

    La ironía es que todos nosotros en algún momento de nuestra vida somos el nosotros amenazado; y también el ellos, la amenaza.