Categoría: Poetas mujeres

  • Poemas de Sanda Ristić Stojanović , poeta serbia.

    Poemas de Sanda Ristić Stojanović , poeta serbia.


    Sanda Ristić Stojanović es una poeta y esteticista nacida en Belgrado, en 1974. Publicó más de 15 libros de poesía y es la autora de más de 10 textos filosóficos publicados en colecciones de la sociedad estética de Serbia. Se licenció en filosofía por la universidad de filosofía de Belgrado. Está representada en colecciones de poesía contemporánea y algunas antologías de poesía del siglo XXI. En su juventud vivía en Australia con su abuela. Le gusta viajar y ha visitado numerosos países europeos. Sus poemas están traducidos al francés e inglés y están publicados en libros: Art Poesie Poetry, Draslar, 2019 ( French / English / Serbian )
    This is the 21st century, Draslar, 2021 ( English / Serbian )
    Su poesía está publicada en el sitio de la poesía mundial “Poetas del mundo”. Es miembro de la Sociedad literaria de Serbia, Asociación de escritores de Serbia y Sociedad estética de Serbia.

    EL BANDIDO DE SU TIEMPO

    Soy la curva de la realidad
    salgo volando hacia las consignas de la libertad
    doy discurso vestido de los cuatro puntos cardinales
    doy discurso vestido de la intimidad de la libertad y de mi sangre
    doy discurso en la unidad penitenciaria de todas las injusticias

    doy discurso vestido de mi vida
    doy discurso en el interior de la libertad mía y la tuya
    doy discurso equiparado con nuestra vida
    y nuestra existencia
    doy discurso que salió volando del volcán
    creado por los puntos cardinales del coraje
    doy discurso creado
    por la sangre de nuestra presencia.

    FRUTO DE LA INTIMIDAD

    En la costa del mar de nuestros parecidos,
    el cielo registra nuestros retornos a la realidad,
    la arena expresa varias civilizaciones de nuestro
    retorno a nosotros mismos.

    El día chapotea como el pez de nuestro pasado,
    arraigado entre dos orillas de nuestro reconsiderar.

    No obstante, agarramos el fruto de intimidad
    como la no vilolencia de las formas del mundo que
    nos vuelven a formar,
    como la violencia de la flor de la realidad que brota
    de las grietas de nuestra penetración
    al propio cuerpo de la audacia.

    Sí, el cuerpo de la audacia
    para recoger el fruto de intimidad
    y en el paraíso de nuestras voces Adán y Eva cantan
    su pecado,
    con la madeja de sus miradas.

    SOL XXI

    El Sol juega al ajedrez
    con las manos de las sombras,
    con las palomas de nuestra conciencia,
    con lo incompartible de las decisiones del mundo.

    El sol estigmatiza
    todas las confesiones de la ciudad,
    todas las pasiones de lo inaprensible
    y arrebuja nuestras pleamares y bajamares
    con sus palabras.

    ACTORES

    En el escenario de los bordes de consciencia
    las palabras actúan ser nosotros,
    los corazones se agarran a la videncia de los días alados.
    La vida escoge papeles
    sellados en el arca de las partidas.
    La noche visita sus teatros de la realidad
    y reparte los papeles principales
    a los ojos de nuestros pasos.

    Traducciones de Viktor Stojanović y Dragana Bajić.

  • 3 Poemas de Jennifer García Acevedo, poeta colombiana

    3 Poemas de Jennifer García Acevedo, poeta colombiana

    Jennifer García Acevedo Medellín, Colombia, 1995. Poeta, gestora cultural y tallerista. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas, periódicos y antologías nacionales e internacionales. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía José Santos Soto (2019) y el Premio Internacional IFLAC WORLD Emprendimiento y Poesía, Argentina (2022). Participó en festivales internacionales de cine y literatura.  Ha publicado Estaciones de lo invisible (Sakura ediciones, 2019) Escribir lo invisible (antología personal, nuevas voces editores, 2021) e Incertidumbre del nombrar (Sakura ediciones, 2021). Sus poemas han sido traducidos al inglés, vietnamita, árabe, francés y creole haitiano. Es directora del Festival internacional de Poesía Fredonia. 

    INSISTENCIA EN LO INVISIBLE

    Es preciso insistir en lo invisible, eso que crece más allá del estallido. En la voz terrible de un Dios que abarca todo sin tocarlo, en la imagen detenida detrás de la máscara, en la vibración del objeto a punto de caer. Entre los acontecimientos más tristes que suceden al hombre, está el no poder manipular lo incorpóreo, darle un molde y sostenerlo a su gusto. ¿Qué resultaría de asignarle un rostro al aire, de reunir todas las palabras que se dicen afuera del mundo, o de tomar una fracción de vacío y saltar? Nadie puede extraer lo que está en el fondo de su propia sombra y tal vez por esto, permanecemos a salvo. Pero hay cierta predisposición al peligro, cierta inquietud rodeando lo visible, un lenguaje incierto para nombrar cuanto no vemos, pero presentimos. Algo en nosotros no se resigna, busca, imagina, indaga, extiende su mano abierta, sabe que nunca alcanzará nada, pero aun así la cierra para no perder lo desconocido.

    LLUVIA DE HOMBRES

    Pienso en una pintura de Rene Magritte en la que un grupo de hombres vestidos con trajes idénticos permanecen suspendidos en el aire, sin que sea posible reconocer en sus formas un indicio de ascensión o caída. Pienso en sus pies separados de Dios y de la tierra, en sus voces reveladas a otros e incomprensibles para mí. Pienso que más allá de ese paisaje, donde nadie lanza un grito y todos asumen su destino de animal misterioso, estamos nosotros, tratando de develar el enigma, parados frente a la lluvia de hombres que nos desconoce, preguntándonos si como aquí, allí también las banderas se levantan y ondean sobre un campo de animales heridos.

    CAMILLE CLAUDEL

    Temprano moldeo el barro, y con él, anticipo la palabra puesta en el centro de la miseria, la sombra del ángel condenado al hurto y el exilio, el soplo de los amantes que sobreviven al golpe del hierro. Es medio día y el calor hace brillar las paredes del taller. Junto a un cúmulo de piedras cinceladas, un grupo de hombres inventa la farsa de mi desnudez y prende fuego a mis manos. Giro en desacuerdo, lanzo frases a la muchedumbre, mientras sacudo el vestido hecho harapos, pero ellos revocan el mudo testimonio de mis dedos en llamas. Me avientan a la cama de púas, rodeada por puertas que no se abren. Ahora comprendo que nunca estuve en ningún sitio, siempre fui en otros, y cuando pronuncié las palabras conocidas, eran ellos los que hablaban.   

  • 3 Poemas de Miladis Hernández Acosta, poeta cubana

    3 Poemas de Miladis Hernández Acosta, poeta cubana

    Miladis Hernández Acosta (Guantánamo, Cuba, 1968). Poeta, editora, crítica y ensayista. Licenciada en Historia por la Universidad de Oriente. Ha publicado el ensayo: Las náufragas porfías (Ed. Primigenios. Miami, 2020 y Ediciones Loynaz, Pinar del Río, 2016). Los poemarios: Los blancos territorios. Antología creciente (Ed. Primigenios, 2021), Bosque de Tárnow ( Ilíada Ediciones, Berlín, 2021); La niebla del paraíso (Ed. DMcPherson.Cuba, 2021); Viento de cenizas (Antología Mínima. Ed Primigenios, 2021)  El oro del imperio (Ed. Siglo 21.  España. 2020); La confesión infinita (LP5. Chile, 2020); El fuego del ángel (segunda edición. Ed. Primigenio, 2020), Al sur de los páramos (tercera edición. Ed Primigenios, 2020), La sombra que pasa (Segunda edición. Ed. Primigenios, Miami. 2020); entre otros.Ha obtenido los premios Tomás Savignón 1992 y 1993, Regino E. Boti en poesía 1993, 1995 y 2000 y mención en ensayo en el 2000, Manuel Navarro Luna 1993, José María Heredia (premio 1995 y mención en el 2006), primer accésit en el 6to Concurso Internacional La Puerta de los Poetas (Francia, 1998), premio Santiago 1994; premio Ángel Escobar 2002, mención especial en el Encuentro Iberoamericano sobre la poeta Dulce María Loynaz (2000), mención en el concurso Palma Real (Torino, Italia, 2003) y mención Alcorta 2009. Primera mención certamen Hermanos Loynaz 2016.

    Nigeria/ matanza de cristianos

    Habrá que buscar las pieles o el suelo ennegrecido

    Sin calderas que ofrecen el zumo temerario

    Para que el hambre o el crimen no ocupen la razón.

    Habrá que ajustarse. Asimilar es un acto temerario

    Como el caldo hirviendo dentro del hierro esplendente

    Sin que logre brotar una nueva existencia

    Sustancia progresiva para levantarme

    O darme por vencida cuando ya lo hice

    Antes de que el fuego se prendiera y salieran los sebos

    De cristianos que oraban.

    Solo soy el que se desvive o busca en otra parte

    Lo que no ofrece un ningún mercado.

    Habrá que volver hacia la honda gruta

    Evitar un cisma sin que nada sea tomado por las fuerzas.

    Despedir los efectos de esa hoja insípida

    Con sabor extraño que encuentro en el fondo de una cisterna.

    Habrá que salir del hueco o del rocío

    Sedarse como la nube se deshace

    Sin absorber el agua

    Que no es insular ni sirve solo a los creyentes.

    No soy quien se solaza

    Simplemente no sé dónde se obtiene el pasto más fértil

    Ni una llanura para la nieve

    Ni esa alegría que nunca tuve en mis arterias.

    Cuál es en cuestión el estado natural de un hombre

    [que sobrevive

    Para rastrear el alimento. Sobradas onzas que van

    Por el río o por el camino de las olas

    Hacia esa carpa de los sirvientes

    Donde todos estamos en marchas guerreras

    U otra forma de resquemores

    Contra el pavimento o el contrapeso de esos corazones

    Ajo finisecular o masa de hígados nigerianos

    Como panes cortados en la balanza.

    Hay un hueso viril dentro de la tabla y unas cebollas.

    Alrededor de los mercaderes encuentro ese algodón.

    Café. Aspirinas. Maní tostado

    Restos del sabor que cuece la carestía. Carne viva rebotando

    Resquebraduras brutales o pesca de cosas mortuorias.

    ¿Cómo reiniciarme con esos rayos de sol que envejecen

    [mi cara?

    ¿Cómo sustituir una cabeza de ovejo colgada de un gancho

    Filtrando su última lágrima?

    Cabeza de ovejo que enterramos en la tierra cuando creemos

    Que así sumimos aquello

    Que después de haber dado todo

    En polvo trigo o carnada para los orantes

    Nos han traicionado.

    Libro: La niebla del paraíso.

    Ed. Dmcpherson. 2021.

    De Vancouver a Río de Janeiro

    Siempre le di cierta importancia al hecho de nacer en enero

    Dado que algunas revoluciones comienzan en este mes

    Y crecen como yo bajo el rigor o la amenaza

    En ese raro letargo que producen los domingos

    Donde busco el engranaje de una fábrica

    De extracción de alcohol de caña y no de trigo inflamable

    Un día del cual se denomina: inicio del día ordinario.

    Yo no soy ordinaria ni consumo lágrimas cúpricas

    Pero sí obstinadas como las revoluciones de lágrimas más reales

    Que hacen los dioses. Cangrejos que palpo mientras pasan

    [los días

    Más crueles o menos digerido según el tramo de la cadeneta

    Sobre la zanja que drena han de brotar mosquitos tropicales.

    Supongo que alguien siempre llega con exóticos alcoholes

    A aliviarme en medio de la tormenta y pasa su mano

    [por mi espalda

    O mi ombligo queriendo quitar o poner lo que me falta

    [por x motivos.

    Mi hija me explica cómo un río de otra nación de lengua

    [portuguesa

    Nace en enero y se escapa queriendo unir ese río conmigo

    Como mismo se escapa una bala o una virgen bajan de la tablilla

    Cuando el mundo no es más

    Que una castrante procesión aldeana

    Clamando de un lado a otro

    Por formas comunes de supervivencia

    Ni en el Tíbet ni en Camboya

    Ni en el surco de aldea correctiva

    De insectos o casillas de mis dolores.

    Tengo mis propias doctrinas y un calabazar

    De flores hermafroditas y armazones

    De cosas o cicatrices pegados en los remos cuando espero

    Que las cosas ocurran en ese tramo consentido

    Oraciones o paja de miel silvestre para no descalcificarme

    Ser más puro como flores que se adhieren

    Sobre losas resbaladizas del patio o de esa montaña

    Que subo para hallar al monje que viaja por el río

    Con verdad corpulenta y huesos descalcificados

    Como los míos transitando por ese otro río donde

    Navegaron los vietnamitas con serpientes de aguas dulces

    Como esas que encuentro en el panal de zánganos rojos

    En isla caribeña donde escucho: nada niña en plato llano.

    A lo lejos están los bárbaros y yo me escandalizo

    Por las dobles apariciones del libro que en el Tíbet descubro

    Para lograr que un moribundo desaparezca

    Sin importarme las razones del hilo que se va cortando.

    Yo he hecho esa vigilia con cruces y azul metileno

    Para luego arrepentirme por pedir que una vida se apague

    O las gentes cambien los rumbos concebidos.

    Después que el moribundo alcanza la paz que trae la muerte

    U otras reencarnaciones por no decir estados de putrefacciones

    Como yo me he pasado por conveniencias

    De un lado a otro como el muerto según el monje

    Con uñas duras en forma de hueso. Vuelve a nacer

    Sin saberlo.

  • 3 Poemas de Valbona Jakova, poeta albanesa

    3 Poemas de Valbona Jakova, poeta albanesa

    Valbona Jakova es una poeta y traductora albanesa nacida en Tirana, hija de Frano Jakova, compositor, nieta del dramaturgo Kolë Jakova y de los políticos Tuk y Filip Jakova. Ha traducido del italiano a Pablo Neruda, Giuseppe Ungaretti, Umberto Bellintani, Beppe Costa, Jack Hirschman y algunos textos teológicos del padre Livio Fanzaga en albanés: «¿Por qué creo en Medjugorje?», «El falsificador». En 2010, publicó la colección de poesía «La Tempesta Delle Ore» en Italia, con Albatros Il filo, libro que ganó el segundo premio en el concurso AlberoAndronico 2011, como autor de lengua materna no italiana para libros publicados entre (2005 – 2010). En 2019, ‘Veliero Editrice’ publicó el libro infantil ‘I tre Porcellini e i Porcellini emigranti’. En 2020, publicó el libro de poemas ‘Calling to the Good’ Gilgamesh Edizioni. En Italia, es ganadora de numerosos premios en concursos internacionales. Sus poemas se han publicado en numerosas antologías.

    Cae

    No es un sol inmóvil,

    suspendido en el horizonte,

    un corazón que ralentiza sus latidos

    un cuerpo destripado

    de su ser

    por encima de su cabeza

    un alma que exhala

    dejando el cuerpo atrás.

    Es un amor

    que poco a poco,

    sin lágrimas disminuye

    sin ninguna esperanza de volver

    tropieza, no se levanta,

    sobrepasa el horizonte

    cae y en ese instante

    muere.

    Los venenos del mundo

    Veneno para los que sonríen con los ojos,

    porque ven el azul,

    veneno para los que sonríen con los labios,

    porque hablan un idioma diferente,

    veneno para los que sonríen con todo su ser,

    porque experimentan la alegría,

    veneno a quien sonríe con el alma,

    porque un sol se derrama sobre sus rostros,

    veneno para los que no tienen cara para mostrar,

    porque le han cortado la cabeza,

    veneno para los que hacen el bien,

    pues deben cortarle las manos,

    veneno, mucho veneno para el amor,

    porque inventó la libertad.

     

    El después

    El después fue sólo el largo

    silencio del conquistador.

    Estaba inmerso en el aliento culpable

    anunciado por una razonable

    predicción, ese silencio persistente

    atravesado por días que se remuerden

    sin cansarse y sin romperse,

    dando la razón a la razón.

    pero el tiempo es el enemigo de la vanidad.

    Cegado buscabas a toda costa

    un trofeo, mi dolor, lo alcanzaste,

    lo tocaste y escurrido

    se te escapó de las manos

    como un bálsamo untuoso

    que contiene el principio

    pero no el milagro.

    Tú, odiabas los milagros,

    tú, no querías curarte.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Gloria Mindock, poeta estadounidense

    3 Poemas de Gloria Mindock, poeta estadounidense

    Gloria Mindock es editora de Cervena Barva Press. Es autora de seis libros de poesía, el más reciente, Ceniza, que ganó seis premios de libros. Gloria ha sido traducida y publicada en once idiomas. Su obra ha aparecido en Gargoyle, KGB Lit, The James Dickey Review, 10 X 10, Growth: Journal of Literature, Culture, & Art (Macedonia) y otras. Fue poetisa laureada de Somerville, MA (EEUU) en 2017 y 2018.

    Un día en Ucrania

    Rastrillando las hojas caídas y formando un montón,

    Estoy deseando saltar en ellas,

    lanzarlas al aire.

    Pisarlas, escuchar el crujido,

    el sonido empuja el frescor hacia el suelo.

    Anidan en la tierra,

    encuentran suelo de una manera diferente

    Esto siempre me hace pensar en ti-

    Donde tú estás.

    ¿Ves los colores como

    cambian y caen?

    Casi coinciden con tu uniforme.

    ¿Me observarás mientras envejezco y declino

    hasta que esté en la tierra?

    ¿Habrá alguien que me visite?

    ¿Me encontrarás mientras espero?

    Falso

    No te he visto desde hace años

    Eras sólo una imagen, desvaneciéndose…

    Tu corazón late por la fama.

    El fracaso está ligado a ti.

    No lo vi.

    Estaba todo ahí pero enterrado.

    Rompí nuestras fotos en el baúl.

    Los recuerdos como los sueños se olvidan.

    Se desintegran en el aire.

    Solo brisas que pasan

    sin detenerse en la piel.

    Pérdida

    Hoy, me he tirado

    a la basura.

    Trozos de mí, recuerdos…

    Todo terminará en la basura de todos modos.

    Debo ser yo quien diga adiós.

    Enviar todo en un viaje al incinerador.

    Estoy de luto por los pedazos de mí

    quema

    como si nunca hubiera estado aquí.

    Tal vez me escuches

    llorar por todo lo que dejé ir.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas inéditos de Cristina Gálvez Martos #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Cristina Gálvez Martos #PoesíaVenezolana

    Cristina Gálvez Martos (Caracas, Venezuela, 1987). Licenciada en Letras por la UCV. Ha publicado: Psicopompa (Monte Ávila Editores, 2015); Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016); Fauna de Cal (Casa de los Escritores del Uruguay, 2020) y Animal más oscuro (plaquette antológica digital, Fundarte, 2022). En 2017 obtuvo una mención honorífica en el Concurso Internacional de Poesía Castello di Duino. En 2019 obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Narrativa de la Asociación Uruguaya de Escritores, con su cuento “El niño del agua”. Actualmente se desempeña como docente y traductora. Cursa la Maestría en inglés como lengua extranjera de la UCV.

    Circular

    Circular y concéntrica me buscaba

    sin saber dónde me había dejado.

    Acaso quedé en un café o una vidriera

    o nunca cumplí el trayecto de un punto al otro

    o llevaba una carga pesada y me senté

    u observaba a los paseantes

    o estaba allí como un tótem

    junto a ella, en la otra casa.

    Yo me buscaba y la verdadera

    era la extraviada.

    Celeste

    Nunca estuve más triste y más viva que en el frío del otoño,

    cuando engendré una semilla que regaba al no haber nadie en casa

    cuando fui secretamente amada

    y cortaba en dos la tarde limpia, el pasto verde, el cielo

    con el filo de mi cuerpo.       

    Nunca encontré más horizonte o me sentí más sola

    en esta parte del mundo:

    era invisible, mas todo me miraba

    y la palabra del mar venía hasta mi oído

    y la mano del mar me sujetaba.

    Y el corazón del mar, celeste, se iba tras de mí

    por todas partes.

    Ciudad Río

    Tras la vidriera

    polvo sobre libros apilados

    un gato sucio, hecho ovillo

    olor a moho y humedad en cada recinto:

    en los viejos edificios, cúpulas, balcones.

    Hallé una fuente de palabras

    que guardé en la claridad del papel,

    alguien que llevó la muerte adentro, aun así

    fue a encontrarme.

    Yo he pretendido olvidarla

    mientras,

    su tentáculo me hizo bajar al río.

    En el borde

    retumba

    un cuerpo de agua.

  • 3 Poemas de Ana Stjelja, poeta serbia

    3 Poemas de Ana Stjelja, poeta serbia

    Ana Stjelja nació en 1982 en Belgrado (Serbia). En 2005 se licenció en la Facultad de Filología en el Departamento de Lengua y Literatura Turca. En 2009 obtuvo un máster en Sufismo. En 2012 se doctoró en literatura serbia (con la tesis sobre la vida y la obra de una de las primeras escritoras serbias y viajeras del mundo, Jelena J. Dimitrijevic). Es una galardonada poeta serbia, escritora, traductora, periodista, investigadora científica independiente y editora. Ha publicado más de 30 libros de diferentes géneros literarios. Es autora de numerosos trabajos de investigación y ensayos sobre literatura, feminismo y diversas culturas. En 2021 completó con éxito el taller de escritura creativa de ONU Mujeres Awake Not Sleeping – Reimagining Fairy Tales for a new generation y obtuvo un Certificado de Apreciación. En julio de 2022, completó con éxito el curso de Introducción a la Psicología en la Universidad estadounidense de Yale, donde su profesor fue el catedrático y mundialmente famoso psicólogo (canadiense-estadounidense) Paul Bloom. Vive en Belgrado. En 2018 creó la Asociación Alia Mundi para promover la diversidad cultural. Es miembro de la Asociación de Escritores de Serbia, la Asociación de Traductores Literarios de Serbia, la Asociación de Periodistas de Serbia y la Federación Internacional de Periodistas (FIP)

    El viaje

    A la lejana tierra de Oriente

    quiero navegar

    en un barco de seda pura

    y terciopelo dorado

    para contemplar la alegría de las flores

    y a la brumosa montaña danzando

    al ritmo de las campanas del templo.

    La luna, como el rostro más brillante

    me guía por los oscuros túneles

    de vastos mares y océanos.

    Mis maletas están cargadas

    de recuerdos,

    mi corazón tiene curiosidad

    por los lugares no descubiertos

    de las tierras lejanas, muy lejanas…

    Estoy lista.

    Mi viaje puede comenzar.

    Danza extática

    El reloj está corriendo.

    Se nos acaba el tiempo.

    Las horas, los minutos y los segundos

    se funden en el fuego de la vida.

    Las manecillas del reloj cuelgan

    agotadas por las batallas.

    Debemos forjar una nueva espada,

    hecha de luz pura,

    para que podamos usarla como linterna,

    o antorcha que nos muestre el camino,

    mientras bailamos como chamanes,

    o artistas extáticos

    en el oscuro escenario del nuevo reino.

    Última vez

    Sol, qué hermoso eres

    ¿Te acuerdas de mí?

    tus brillantes rayos

    antes calentaron mi corazón.

    Estrella, qué lejos estás

    ojalá pudiera atraparte

    ojalá pudiera meterte en mi bolsillo

    pero todo es en vano, eres intocable.

    Tierra, negra como la noche, pesada como un pecado

    estás muy cerca; incluso puedo tocarte

    puedo sentir tu voz

    llamas a las almas perdidas, por última vez.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (II)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    (Segunda parte)

    Tal como comentamos en la primera parte, Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Tras haber analizado la primera sección, Las poetas del destierro, a continuación, vamos a comentar la segunda parte del libro, Las poetas que permanecieron en España. Una selección de poemas que detallan escenas vividas que se repetían en la capital asediada, los horrores de la guerra y la nostalgia de la patria abandonada, así como la muerte de seres queridos. Se demuestra el reconocimiento progresivo de los derechos de las mujeres durante la Segunda República hasta el fin de la guerra civil, momento en el cual se implantaron los valores conservadores del Régimen confinando, nuevamente, a las mujeres al hogar. La mayoría de estas poetas escribieron desde el exilio o bajo el anonimato del espacio doméstico.

    Las poetas que permanecieron en España

    Pilar de Valderrama (1889-1979). Madrid. De familia conservadora de la alta burguesía. Guiomar, el amor secreto de Antonio Machado. Casada con el intelectual Rafael Martínez Romarate. La muerte de su hijo, que luchó en el bando nacional, por enfermedad, afectó a su poesía.

    Lucía Sánchez Saornil (1895-1970). Madrid. Telefonista, poeta en las filas del ultraísmo vanguardista y escritora autodidacta. Vivió en Valencia de incógnito. Pareja de América Barroso.

    Ángela Figuera (1902-1984). Bilbao. La principal característica de la poesía de Ángela es su sinceridad durante los duros años del franquismo. Una mujer en un mundo de hombres, madre y abuela que reivindica un papel más activo para la mujeres, una vasca en Madrid. Casada con Julio Figuera.

    Porque es lo cierto que me da vergüenza,

    que se me pare el pulso y la sonrisa

    cuando contemplo el rostro y el vestido

    de tantos hombres con el miedo al hombro,

    de tantos hombres con el hambre a cuestas,

    de tantas frentes con la piel quemada

    por la escondida rabia de la sangre.

    (Fragmento de Belleza cruel)

    Concha Lagos (1907-2007). Córdoba. Editora, escritora y miembro de la Real Academia de Córdoba. Está considerada escritora total, por haber publicado tanto poesía como narrativa, teatro y ensayo. Casada con el arquitecto y fotógrafo Mariano Lagos.

    Carmen Conde (1907-1996). Cartagena (Murcia). Poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Primera mujer elegida como miembro de la Real Academia de la Lengua Española. Fundó, con su marido, el poeta Antonio Oliver, la primera Universidad Popular de Cartagena.

    Pino Ojeda (1916-2002). El Palmar de Teror (Gran Canaria). Escritora y artista plástica que abarcó el campo de la novela, la poesía y la pintura. Fue la primera mujer que fundó una galería de arte en Canarias. Se casó con Domingo Doreste. Su muerte le produjo una depresión y marcó su vida y su poesía.

    Gloria Fuertes (1917-1998). Madrid. Escritora de narrativa, poesía, teatro y prolífica autora de literatura infantil y juvenil. Pertenece al movimiento poético denominado Postismo. El conjunto de su obra se caracteriza por la ironía con la que trata temas tan universales como el amor, la soledad, el dolor o la muerte.

    María Beneyto (1925-2011). Valencia. Escribe en castellano y valenciano. Su carrera profesional tuvo dos etapas separadas por un silencio creativo de casi veinte años: desde  finales de los 70 hasta mediados de los 90 no escribió. Cultivó una sensibilidad muy especial hacia la cuestión de género.

    Acacia Uceta (1925-2003). Madrid. Los bombardeos, el dolor, el hambre y el sufrimiento fueron tema recurrente de su poesía. Directora de la sección de literatura del Ateneo de Madrid; fundadora y vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha y miembro numerario de la Real Academia Conquense de  Artes y Letras (RACAL). Se casó con el periodista Enrique Domínguez Millán.

    Angelina Gatell (1926-2017). Barcelona. Poeta, traductora, actriz de doblaje y mujer comprometida y luchadora que trabajó activamente en la defensa de diversas causas tanto políticas como sociales y culturales. Se casó con el actor Eduardo Sánchez Lázaro.

    Francisca Aguirre (1930-2019). Alicante. Hija Predilecta de Alicante en 2012 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018. Su poesía se mueve como testigo del mundo en el que vive y tiene un marcado carácter existencial. Se casó con el poeta Félix Grande.

    Mariluz Escribano (1935-2019). Granada. Profesora, poeta y narradora. La gran poeta del perdón y la memoria siguiendo la estela de Antonio Machado. Recibió el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio de las Letras Andaluzas y la Bandera de Andalucía por su trayectoria y compromiso ético.

    En la fosa donde pudren sus cadáveres

    se habían puesto a fumar, se habían sentado…

    Llegaron a creer que no hubo muertos,

    llegaron a creer que todo es campo.

    (…)

    Vestidos de soldados, no de ideas,

    vestidos de obediencia a otro mandato,

    sonríen y se van… No van contentos,

    tampoco se rebelan: son rebaño.

    (Carmen Conde. Fragmento de En un mundo de fugitivos)

    Para finalizar, tal como se indica en la introducción, «recuperar los nombres y la escritura de estas poetas supone reconocer su pasado y su puesto en la historia».

    Recuerda comprar y leer esta antología, no te defraudará.

    Si quieres consultar la base de datos de víctimas de la Guerra civil española y el franquismo de la asociación sin ánimo de lucro Innovación y Derechos Humanos, haz click aquí.

  • 3 Poemas de Jeanette Tiburcio, poeta mexicana

    3 Poemas de Jeanette Tiburcio, poeta mexicana

    Jeanette Esmeralda Tiburcio Márquez. Poeta y escritora, arquitecta de formación egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y pedagoga del Centro de Estudios Superiores de Veracruz, con numerosos libros publicados en los géneros de poesía y narrativa, tiene más de 20 títulos de posgrado en diversos campos, estudios de Maestría en Educación Lingüística y en Innovación e Investigación. Recibió ‘El Sol de Oro’ por su destacada contribución a la educación y la cultura. En India ha sido reconocida tres veces con el Premio Internacional Madre Teresa, el Premio de la Paz Mahatma Gandhi  y la Orden de los Héroes Verdaderos, allí también se la llama embajadora de la paz. Es fundadora y presidenta internacional de Mil Mentes por México Internacional, y vicepresidenta del Consejo de Derechos Humanos y Anticorrupción de los Consejos Mundiales de India. Obtuvo el Premio Mundial “César Vallejo” a la Excelencia cultural, Perú, 2021.

    Hamaca

    A la merced de un recuerdo

    Nos colgamos en el tiempo,

    Divisando los momentos

    Luminosos del ayer,

    Donde se tejió la historia

    Esculpida con dolor,

    Donde se vivió la gloria

    Luminosa en el amor Maridada con café.

    Veracruz tierra de Dios

    Templo de mi suspirar

    A pesar del devenir

    Y el camino por fraguar,

    Tu sigues con tu vaivén

    Resistiendo las suradas,

    Tu sigue con tu sonrisa

    Y alegría mi tierra amada,

    Creando lazos de acción

    Con aroma de naranja,

    La poesía de Agustín,

    La propuesta de Zardain

    Y la magia de Papantla.

    Corazón al fuego.

    Dedicada a mi Padre.

    Aprendo a confundirme

    Con la noche y sus silencios

    Abrazando las historias 

    Resilientes del ayer

    Buscando tus ojos

    A las 3 de la mañana

    Me sumerjo en los misterios…

    Y creo… y dudo… recuerdos dogmáticos

    Argumentum ad Verecundiam

    Viviendo la verdad que desconozco.

    Muriendo en las falacias heredadas

    Me aferro a lo que se y recuerdo

    Tratando de anclarme en transparencias del hacer

    Y creo y dudo, 

    Memorias tatuadas

    -No podrás recordar a los muertos

    Si no te queda memoria- decías… 

    Y así dejo un lugar,

    Al final de cada cosa,

    Al final de cada día, 

    Buscando tu presencia Poderosa, 

    Dudando lo Que vivo,

    Te busco en mí,

    Te miro en él…

    Y me pregunto

    ¿Quién arrojó mi corazón al fuego?

    Mujer sin sombra

    Me intercambiaron la dulzura

    Por coraza

    Para proteger mi pecho 

    Y cubrir mi espalda,

    En estos tiempos inciertos

    De malignos celos

    Y tierra infértil,

    De asesinos de cadáveres

    Confundidos, mendigantes

    Que entienden el ser

    A través del poseer.

    Me intercambiaron la rudeza

    Por bondad y entendimiento,

    Para soportar los tiempos

    Y resguardar mi nombre, entendiendo…

    Que nadie puede tener buena reputación

    Cuando pasa el juicio, por la boca de un parlero

    Que perfuma el ego con bálsamo de veneno y ámbar gris.

    Me desplazo en este mundo

    Dejando pasar la luz

    Sin las ansias materiales

    Consciente de la misión,

    Y expectante de los tiempos,

    Confiando, sólo confiando

    En la Física de Dios.

  • Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil (I)

    Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil.(Antología 1936-2013). Edición de Reyes Vila-Belda. Ed. Renacimiento, 2021

    Ellas cuentan la guerra es una antología, coordinada por Reyes Vila-Belda, de diversas escritoras españolas represaliadas y olvidadas del siglo XX. Una selección de poemas que intenta ser un eslabón más en la recuperación de las escritoras olvidadas y sus obras. Mujeres poetas discriminadas por el hecho de ser mujeres libres que se oponían a la concepción paternalista que creía que escribir sobre la guerra era cosa de hombres. Sus vidas se vieron afectadas por la guerra civil y sufrieron muertes, penurias y, algunas de ellas, exilio. Algunas tuvieron que utilizar pseudónimo para poder publicar, e incluso durante la posguerra, sus poemas fueron censurados.

    Un ejemplo de esta invisibilización nos la cuenta Vila-Belda en el prólogo: Entre quienes acompañaban a Antonio Machado en su exilio “figuraba la poeta catalana Clementina Arderiu. Ella y su familia integraban el grupo que cruzó a pie la frontera francesa con Machado la noche fría y lluviosa del 27 de enero de 1939. Arderiu ya había publicado tres colecciones de poesía. Viajaba con su marido, Carles Riba, también poeta y republicano comprometido (…) Pero mientras que los nombres de otros acompañantes de Machado, como Tomás Navarro Tomás o Corpus Barga, figuran en los relatos que narran el éxodo del poeta español, el de Arderiu apenas aparece en las listas de quienes integraban esta dolorosa marcha”.

    Ellas cuentan la guerra es una recopilación dividida en dos grandes secciones: Las poetas del destierro y Las poetas que permanecieron en España con un poema, a modo de preámbulo, de una poeta desconocida, Isabel. Publicamos la reseña en dos partes, que coinciden con las secciones del libro. Presentaremos brevemente a cada poeta y os dejamos a vosotros y vosotras la libertad de elegir el poema o poemas que más os gusten, una vez hayáis comprado y leído la antología.

    Mención especial hay que hacer a Reyes Vila-Belda, compiladora de esta antología y catedrática de Literatura Española Contemporánea en Indiana University (EEUU). Autora de diversos libros, entre los que destacamos aquellos dedicados a las figuras de Antonio Machado y Gloria Fuertes.

    El año 1936 marca el inicio de la guerra y también el de la publicación del poema ¡Alarma! de Rosa Chacel sobre los bombardeos, el primero que se conoce sobre el conflicto.

    Sus alas, rojas o negras,

    veloces el cielo surcan

    con maléficos destellos,

    son claras estelas puras.

    Sus fragorosos alientos

    con ira pasando zumban.

    Lanzas de fuego se arrojan,

    que encendidas se entrecruzan;

    meteoros de la tierra

    brotan, siguiendo su ruta.

    (Fragmento de ¡Alarma! de Versos prohibidos)

    Las poetas del destierro

    Clementina Arderiu (1889-1976). Barcelona. Cruzó la frontera con el grupo de Antonio Machado en 1939. Escribió siempre en catalán poemas que idealizan la vida cotidiana. Se casó con el poeta catalán Carles Riba.

    Rosa Chacel (1898-1994). Valladolid. Más conocida como novelista. Ayudó como enfermera los primeros meses de la guerra. Su poesía se puede catalogar como intelectual, clásica y neoclásica. Se casó con Timoteo Pérez, responsable del traslado de los cuadros del Museo del Prado a Suiza.

    Concha Méndez (1898-1986). Madrid. Mujer moderna, deportista, independiente y creadora de su identidad. Trabajó como maestra en Londres. Su poesía es directa, sincera, sensual, perdurable y romántica. Se casó con el poeta y editor Manuel Altolaguirre en 1932, quien la abandonó en 1944.

    Ernestina de Champourcin (1905-1999). Vitoria-Gasteiz. Única mujer incluida en la antología de Poesía Española Contemporánea de Gerardo Diego, pero en su segunda edición, por lo que su nombre se ha ninguneado como parte de la Generación del 27. Trabajó como enfermera en la retaguardia. Se casó con el poeta Juan José Domenchina, secretario personal de Manuel Azaña.

    Ana Mª Martínez Sagi (1907-2000). Barcelona. Deportista, independiente y feminista luchadora por el voto femenino. Primera mujer miembro de la junta directiva del FC Barcelona en 1934. Corresponsal en la columna Durruti. Poeta calificada como heredera de Rosalía de Castro. Mantuvo una relación con la escritora Elisabeth Mulder.

    María Enciso (1908-1949). Almería. Maestra y delegada del gobierno republicano para recoger niños españoles en los campos de concentración franceses. Poesía que reivindica la libertad e interés por mantener viva la memoria histórica. Divorciada de Francisco del Olmo en 1937. Pareja de Ramón Costa, izquierdista catalán.

    Concha Zardoya (1914-2004). Nacida en Chile de padres españoles. Hablaba en catalán con su madre, a pesar de no ser catalanas. Traductora del inglés, crítica literaria y la poeta que más ha escrito sobre la guerra civil española. Poesía con tono propio basado en la poetización de las cosas sencillas, como forma de indagación en los problemas de la condición humana.

    Es mi única patria la palabra.

    Es el único pan que como a diario.

    ¡Corteza dura masco, miga blanda,

    Dorado candeal que besa el labio!

    (Fragmento de Corral de vinos y muertos)

    Mada Carreño (1914-2000). Madrid. Escritora, periodista y ensayista. Su poesía muestra la voz inconfundible de una mujer libre. Se casó con el periodista y editor Eduardo de Ontañón.

    Julia Uceda (1925). Sevilla. Se exilió en 1959 cuando, viajando a París, se dio cuenta del ambiente opresivo de la posguerra. Ganó el Premio Nacional de Poesía 2003. Sus poemas nos conducen a la reflexión sobre el origen y a la búsqueda en el presente de la herencia del pasado remoto. En la actualidad reside en el valle ferrolano de Serantes.

    Nuria Parés (1925-2010). Barcelona. Poeta, ensayista y traductora. Su poesía, de corte intimista, muestra los problemas de la cuestión identitaria y el reproche hacia sus adultos por no asumir un destierro definitivo, lo que dificultó la plena integración de los más jóvenes en el país de acogida. Se casó con el médico exiliado Carlos Parés.

    Aurora de Albornoz (1926-1990). Luarca (Asturias). Poeta, crítica literaria, profesora y ensayista. Sus poemas insisten en referirse a un pasado infantil marcado por el conflicto civil y las penurias de una posguerra vivida. Su tío abuelo, Álvaro de Albornoz, presidió el gobierno republicano en el exilio.

    Algunas de estas poetas fueron conocidas como Las Sinsombrero, mujeres que, al quitarse el sombrero, símbolo de libertad y de rechazo al papel de esposa y madre que se esperaba de ellas, participaron de tú a tú en la vida intelectual española entre los años veinte y treinta del siglo XX.

    De todas las poetas que se exiliaron se puede destacar un rasgo común, la dificultad de adaptación al volver a España por los cambios políticos y culturales sufridos a consecuencia de la dictadura.

    Espérame en tu cruz, España mías.

    Yo volveré cuando las hojas caigan.

    Espérame en tu blanca luz de nardos,

    y en tu viento amarillo de retamas.

    Que si yo no volviera, como sueño,

    El mar, te llevaría mi esperanza.

    (Fragmento de  De mar a mar, María Enciso)

    Si quieres consultar la base de datos de víctimas de la Guerra civil española y el franquismo de la asociación sin ánimo de lucro Innovación y Derechos Humanos, haz click aquí