Ninfa Monasterios. Nace en Maracay, Aragua, Venezuela (1965) Ingeniera agrónoma (UCV) y especialista en trabajo social (UDO-Cuba) Escritora de poesía, cuentos y artículos de opinión. Tallerista y promotora cultural de la poesía. Ha publicado sus poemas en diversos espacios virtuales y en periódicos impresos. Ha participado en varias antologías y ha publicado un libro «Sin mayores pretensiones, como ramito de orégano en flor». Obtuvo el segundo lugar en el concurso Vida y poesía del Ministerio del Poder Popular para el ecosocialismo (2022). Actualmente, prepara los materiales para dos textos propios y una antología. Es parte del equipo aragüeño de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla
Desde la ventana
Transeúnte al igual que tanta gente, a la caza de un asiento con ventana, de un espacio en el autobús que permita divisar a la ciudad en su locura. Mujeres cansadas, agobiadas. Hombres sudados, pensativos. Todas y todos, esclavizados por la rutina. Ir y venir de pasos en penitencia.
Veo nuestros zapatos, algunos sucios, llenos de barro. Otros lustrosos, como de estreno. Y sin embargo, tan tristes todos.
También veo los rostros. Algunos -los más- abotagados Otros, maquillados para parecer que no Pero todos, rostros asalariados.
Suben y bajan esperanzas y tristezas. Entran y salen victorias y derrotas. Todo cabe en ese laberinto con ruedas. Todo sucede en sus entrañas.
Desde una ventana contigua una mano lanza un papel al suelo. Otra dice adiós a algún rostro conocido. Las demás se sostienen, al borde del olvido.
Una y otra vez, se detiene el carromato. Viaje intermitente, vacilante hacia el destino. Un querer y no querer llegar al otro espacio de rutinas. Paradas, viajantes, dinero, pasaje.
Mientras, la vida se hace larga, detenida. Apretujado resabio de calamidades compartidas Roces y contrarroces Resuellos y despedidas,
¡En la parada por favor!
*
Ellas no vuelven. No. Se convierten en lágrimas profundas en rabia mal contenida en junturas de dolor para el reclamo en trazos rotos, de tinta insolente, sobre paredes blancas
Ellas no vuelven Nos dejan un vacío insondable un dolor, tallado a sangre y fuego una tristeza, que no paraliza, impulsa un mensaje de auxilio, por todas las demás una denuncia contra un sistema, que nos mata, por mujeres
Ellas Ellas, no vuelven.
Pantera negra
Transita a la vera de las calzadas Pantera negra Pasos sigilosos, precavidos De huella oscura Historia de sangre, piel y tormento Mirada altiva Orgullo filoso en la mano bandera Pecho expandido Juntura de gritos, sudores y rabias Dolor emotivo Sueños firmes, colectivos, precisos Herencia profunda Renacer de luchas, cantos y arengas De pueblo herido.
Agradecimiento especial a la poeta Carmen Virginia Rodríguez por compartir los textos.
Heba Abu Nada nació en 1991 en La Meca, Arabia Saudita, provenía de una familia refugiada durante la Nakba, el desplazamiento forzado de palestinos a causa de la ocupación israelí en 1948.
El año 2017, ganó (según algunos medios) el premio Sharjah a la Creatividad Árabe por su novela El oxígeno no es para los muertos (en árabe: الأكسجين ليس للموتى). Aunque otros medios informan que obtuvo el segundo lugar.
Abu Nada se graduó en bioquímica en la Universidad Islámica de Gaza, donde ejerció como profesora y completó una maestría en nutrición clínica. En 2021, se ofreció como voluntaria en la enciclopedia virtual de Wikipedia, siendo correctora lingüística de artículos previos a su publicación.
El pasado día 8 de octubre, con los primeros ataques indiscriminados del ejército israelí sobre la población civil en Gaza, Heba Kamal Abu Nada puso a salvo algunos de sus últimos versos que envió en forma de tuit.
La noche en la ciudad es oscura, excepto por el brillo de los misiles; silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo; aterradora, excepto por la promesa tranquilizadora de la oración; negra, excepto por la luz de los mártires. Buenas noches.
El 20 de octubre de 2023, a la edad de 32 años, el Ministerio de Cultura de Palestina confirmó el fallecimiento de Heba Abu Nada en su casa en Khan Yunis, en la franja de Gaza, a causa de un bombardeo por parte de las fuerzas israelíes.
Un día antes, ella escribió:
Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas/del lado de la verdad.
Heba Abu Nada, honramos tu vida y la de todos los seres humanos que están muriendo en este genocidio.
Ming-Chuan Wu también conocida como la chica de la isla, creció con amigos en círculos artísticos y literarios de la ciudad taiwanesa de Kaohsiung. Es descendiente de la tribu aborigen de Dawulong en Pingpu, Liugui Erpi, y ha establecido un taller de joyería de plata PA-IN. Ha participado en muchas actividades artísticas y medioambientales con sus padres. Es hija del famoso novelista Wu Ching-Fa. En los dos últimos años, ha publicado sucesivamente varias obras en el «li Poetry Club» de Taiwán. «Chief Poetry Club». Su primer poema, «Island Girl», se publicó en diciembre de 2021 y su primera colección de relatos, «Chagall’s Starry Sky», en agosto de 2023. Y seguirá escribiendo poemas.
Sueño
Dijiste,
«Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral;
El fuego se apaga
sólo para hibernar.
Abejas y mariposas danzan en la primavera de una mujer,
sintiendo con ligereza las voluptuosas curvas de la juventud».
Pero todo lo que quiero es dormir
en un agujero oscuro y profundo
como un grano de semilla, antes de recibir agua y luz
que sólo vaga en sueños
en la luz y las sombras
buscando tus contornos».
Dijiste,
«Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral,
pero todo lo que quiero es dormir,
convertir los rugidos de los cañones en truenos en el desierto.
Los cuerpos en el barro son muñecas dormidas.
Yo sólo deambulo en sueños.
Mientras los años son como trapos manchados de té
que se extienden sobre mi espíritu y mi cuerpo,
sólo estoy
soñando,
despierto,
teniendo sueños
y despertando de nuevo
como un grano de semilla
que no tiene la certeza de dónde germinar mañana».
5 de abril de 2022
Siega y cosecha
Ella dijo que no se iría
y que se sentaría a esperar
que sonara la campana de la muerte.
Una cierva espera el monzón
en una zona pantanosa de la colina.
Invoca a un cocodrilo hambriento
engulle la cabeza.
No más mujeres líderes
entonces, rompe los miembros
alimenta a los que viven sin armas
Esos cuerpos hinchados
pueden ser totalmente reclamados por la Madre Naturaleza.
ella no se irá
sin embargo, siéntate y espera
codiciando el poder,
el demonio vicioso mira con fijeza para conseguir a los que tienen cuerpos catastróficos
y vidas.
#La alcaldesa de Afganistán que aparece en las noticias no quiere abandonar la patria, a la espera de que los talibanes le quiten la vida a ella y a su familia.
Hay una especie de espíritu
Tocar las campanas de guerra a principios de primavera
es un tabú.
La primavera debería ser la época en que todas las criaturas
abandonan su letargo.
cuando las hembras crían a sus camadas
Pero traen mensajes de primavera con bombas en lugar de petirrojos
extinguiendo la vida a balazos
La primavera temprana debería ser la época en que todas las criaturas
abandonan su letargo
Pero subestimaron
la rosa que brota de la tierra arrasada
es el espíritu de una nación
Ellos sitúan la democracia y la libertad
en vidas.
Pero subestimaron
los mensajes que se deslizaron con la nieve derretida
la gente que adora la democracia y la libertad
vino a defender este país
poniendo a otros por encima de sus vidas
El comienzo de la primavera debería ser el momento en que todas las criaturas
abandonan su letargo
De las ruinas
veo un espíritu que despierta
cegador, hasta un punto que ninguna nación puede ignorarlo
Veo una especie de flor
que encierra la más pura elegancia
floreciendo en los corazones de la gente de todo el mundo.
En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.
Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.
Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.
y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas
me observan
postradas frente la muralla del lavadero
vestidas e luto
pisando la uva en el lagar
me observa
mi bisabuela
con sus ojitos rasgados
-Fragmento de poema Mis Mujeres
Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto
Las Sindicales
proyectos de casas vacías
donde anidan las palomas a sus anchas
donde todavía los portales ostentan
aquella placa metálica
de tétricas flechas negras
-Fragmento del poema Una ramita de laurel
Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.
Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023
Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:
aprehender el color de la piedra
sus diferentes estratos que eran mi carne
hasta llegar a la grasa
de mi cuerpo de niña
-Fragmento del poema Quise
A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.
hundo los brazos en las aguas
de este pantano espeso
a tientas busco a mis muertas
-Fragmento del poema Mis Muertas
Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.
En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean
estoy como el país partida en dos
qué suplicio este silencio
así me dobla la cintura,
y me queda qué lengua
si me arrebataron
la voz
y mi hermana no es mi hermana
ni mi casa es ya mi casa
-Fragmento del poema Rosario
Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.
A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.
a esos que hoy alzan su brazo impunemente
quiero increparles
que me dejen hacer memoria
la memoria de mis mujeres
que solo escribo estos versos
para reconciliarme con mis muertas
-Fragmento del poema La memoria de mis muejres
Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.
Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.
Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.
Yuleisy Cruz Lezcano. Nació en la isla Cuba el 13 marzo del 1973, vive en Marzabotto (Bolonia; Italia). La poeta emigró a Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. En su tiempo libre ama dedicarse a la escritura. Numerosos son los premios literarios donde ha obtenido reconocimientos importantes. Es Jurado de dos importantes premios literarios italianos: Premio Literario de narrativa, ensayo y poesía “Nabokov” y el Premio Literario Internacional “Napoli Cultural Classic” Última obra publicación -L’infanzia dell’erba, 2021.
Fui
Fui primavera, con los cabellos sueltos recogía violetas. Cada hebra de hierba
besaba mis sueños. Fui verano, profundas estrías de oro encendían blancas esperanzas, con notas de Mozart vibrando a cada rayo. Fui el otoño, jugaba sobre la escalera con los racimos de uvas, tibias tardes regalaban dulces sueños. Desde el profundo, el eco, encendía un murmullo de cantos. Soy invierno y miro el paisaje con nostalgia, los sueños son dardos arrojados por la ventana, pero todavía tengo ganas de inventar nuevos sueños.
Te dejaré morir
No te mato, te dejaré morir cuando salga la luna, cuando vendrás un ángel con afilada lama desnudo en el oscuro silencio que mancha tu lecho pálido. Te dejaré morir y sentirás que eyaculas cuando el estertor de muerte baja por tu garganta. El frío entre las piernas llamará sustancias tibias y tu cuerpo perderá todo, menos las cosas que yo amaba. Te dejaré morir para continuar a amar tu fantasma para correr en tu tumba y llevarte la frescura de cálidos jardines, una cruz que haga sombra en la nada.
Huellas sin paso
No habla la arena en el vacío de horizontes y paisajes el sol achica los ojos henchidos por la luz que se propaga en el viento.
El viento que sopla lleva y trae los brazos hermanos de la muerte que no sabe de qué ausencias el vacío está hecho.
El silencio es ya vacío, con paredes de tumbas levantadas que olvidan el lugar donde se esconden los abrazos. La muerte brinda sus espectros llenos de incorpóreas sombras que han olvidado lo que une el hombre a sus promesas. Las sombras bailan en los ojos que miran el oscuro mundo que los llama desde allá donde se pierde la forma exacta de la huella. ¿Dónde, dónde? ¿En qué lugar nos perdimos? Nadie habla, nadie sabe donde estuvimos antes de llegar a este desierto. ¿Dónde se perdió el sueño despierto del hombre que vivía los tiempos del alma que le daba felicidad y alas? Ahora sólo quedan pétalos marchitos y el amor que era un don infinito se perdió en el incógnito mundo que muchos llaman destino. ¿Dónde está el viejo camino de esa palabra usada de quién daba su amor sin pedir nada? El hombre bajo el peso de sus espinas tiene el alma mutilada y el corazón preso que se cierra suicida al beso. Como una semilla de luz apagada el hombre perdió el tiempo del abrazo en el largo camino de pupilas dormidas y perdió también el sentido de la vida en el intento de dejar una huella sin paso.
Yang Geum-Hee nació en 1967 en Jeju (Corea). Ha publicado dos poemarios, «Happiness Account» e «Ieodo, Island of Legend and Existence», así como una colección de ensayos titulada «Happy Companion». Fue la primera presidenta de la Asociación de Literatura de Ieodo, redactora jefe de Jejuin News y trabajó como investigadora en la Sociedad de Investigación de Ieodo. Fue investigadora en el Jeju Sea Grand Center de la Universidad Nacional de Jeju y profesora nombrada especialmente en la Universidad Internacional de Jeju. En la actualidad, es editorialista del New Jeju Ilbo, investigadora especial del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jeju, vicepresidenta del Comité Regional de Jeju del Centro PEN Coreano, ejecutiva del Instituto Jeju para la Unificación de Corea y ejecutiva de la Asociación Coreana de Ética. Ha ganado cuatro premios literarios.
El viento no pregunta el camino
No importa cuánto tiempo pase
el viento nunca envejece
aunque el viento no tenga boca…
siempre dice lo que tiene que decir.
Aunque el Viento no tenga ojos
nunca pierde su dirección
Cuando el viento se enfrenta a un rostro anguloso
siempre sopla hacia otro lado
sin arañar ni herir
El viento nunca se queda
aunque el rostro sea suave
Cuando puede recorre el camino sinuoso de la tierra
sin pedir direcciones.
Nidos de aves
Las aves no construyen sus casas
para sí mismos
sino para sus crías
Construyen nidos en arbustos o huecos de árboles
y comparten calor entre ellos
Con esa fuerza
se convierten en el viento,
se convierten en las nubes,
para abrirse camino hacia el cielo
sabiendo que su destino es volar alto,
los pájaros no construyen nidos para quedarse.
El vuelo de la hoja de hiedra
La bandada en la pared, bañada en el resplandor del atardecer,
danzando y revoloteando con alas de rojo carmesí.
En el escarpado acantilado, en su nido,
orgullosas de sus alas verdes en verano.
Gracias al muro allí erguido,
la pasión hizo aún más radiante la luz del sol.
Como si trenzaran un tejido, las alas se pegaron al muro,
alargándose para un solo vuelo.
Sin saber que iba a ser su vuelo final,
fortalecieron sus alas en medio de la tormenta.
Esas aves,
viviendo dentro del reino del muro,
desean volar más lejos.
Hojas de hiedra elevándose a un mundo diferente,
revoloteando suavemente hacia el suelo,
alcanzando el ápice de la vida a través de un vuelo extático.
Arzu Cura Altunbulak, nació en 1970 en Yalova. Se graduó en el Departamento de METU. Trabajó como Jefa de Grupo de Calidad en el sector manufacturero durante muchos años. En 2022 fundó su propia empresa. Consultoría de Sistemas de Gestión. Además de poesía, ella también escribe letras de canciones. Está casada y es madre de una hija. Ella vive en Yalova. Sus poemas se han publicado en diversas revistas literarias. Su poema “El pecado se agrieta” que escribió para Mahsa Amini y todas las mujeres asesinadas, se publicó en persa en el octavo número de Honar y Jamee, revista de Sociedad y Arte, publicada en Tebriz, Irán.
Pájaros sin alas
Mi rostro era un cielo azul índigo
árbol, niño y nube en mi jardín
pájaros encendidos
mi corazón está en la balanza
¿lleva una pluma mis pecados?
el sol de la tarde con un ala rota vaga por el patio
las penas aterrizan en las ramas
sombras ansiosas se mezclan
recónditos llantos solitarios
las estaciones cambian en el jardín de la vida
los pájaros despegan sin alas
pájaros que son la voz de Dios
Sonido húmedo del otoño
Fue un llanto profundo que se mezcló con el valle
tu amor con el alquitrán de las olas profundas
golpeado en tu cuerpo
el sonido húmedo del otoño se convirtió en un ulular
ruido aislado en el espejo roto
a los brotes viudos de tu pecho
venció su amor en años espinosos
colgó en su red el fino instrumento del destino
esperanzas aladas en una gasa
sentó quemaduras de sol en su hombro
venció su amor en el aire del tiempo
oyó el sonido de la piel de la rosa
las lágrimas golpearon las montañas
nadie murió.
Cuántos rostros tiene el sonido
Tu mirada de hiedra vaga lejos
pasa un carguero desolado, se desgarra azul
cae sobre las olas férreas del sol
en la orilla mi sombra se moja
los barcos se hunden en el recoveco y combaten con el viento
defensas dormidas en un parpadeo
veleta silbante
dime, ¿cuántos rostros tiene la voz?
mis faldas son flores centáureas mis espinas luchan
Con “Abyecciones y amores herejes” nos encontramos con un libro poderoso e intenso que saca a relucir la fortaleza de la mujer y su unión indivisible con la naturaleza y su poder. Explora la magia, tanto en el interior de la mujer como alrededor de ella. En cada sentimiento, en cada lugar.
Refleja, asimismo, la energía de una mujer joven, escritora reflexiva, genuina, determinada, que ha visto y ha vivido más de lo que muchas jóvenes de su edad.
En la obra destaca la prosa poética. Y una forma muy peculiar de presentar su obra.
El deber poético (fragmento)
“Veo cuadrículas en el techo
y me subsumo desde lo absurdo, sintiendo mi cara en otros cuerpos, desdibujados en lo transitorio.
Me cuestiono la vida
a carcajadas de la moralidad
¿tuve un amante un día,
que me hizo abrazar a las caracolas hasta olvidar el tiempo?”
Con una mezcla particular de encantador cinismo y mucha sinceridad, expone ideas muy variadas, cambiando el estilo de escritura y la forma de presentación. Establece, si se quiere, su sello personal, tanto en contenido, como en diseño visual.
“Mientras los fonemas me quepan, los dedos no tienen permitido detener el baile.”
¡Entereza! ¡Seguridad! Un camino: ¡escribir!
Tiene ideas precisas que sabe como transmitir. Su obra rezuma resistencia, perseverancia, a través de metáforas algunas veces y otras totalmente de frente.
“Soy la Niña que sobrevive el volcán y los truenos lavan mi calzada, porque tocó los cielos celestes desbordados de estrellas.” (Fragmento de: Regente)
Es una escritora audaz, franca, atrevida. Aborda temas diversos, sensibles, que otros, quizás no se atreverían.
Su estilo gráfico, la forma de exponer su obra, si bien no llega al nivel de caligrama, es sugerente. Cortar una idea con una palabra vertical u horizontal, en mayúsculas, con espaciado diferente, es un recurso que te mantiene atento, te hace pensar una segunda vez, te hace buscar un “por qué”.
“…edifiqué caminos escondidos al Olimpo
S O Y VIS -CE RAL
BI REAL
VÍC TI MA
de mi suerte cuadriculada pese mi corte oblicuo ondas de arcos…”
Es, en definitiva, un poemario diferente, con un estilo muy particular. 40 poemas para disfrutar, para pensar, para ampliar nuestros horizontes literarios.
Quiero compartir un poema que se convirtió en uno de mis favoritos:
¿Qué hay en la casa?
Un sifón entre mis huesos, justo
arriba de la doceava costilla,
vertiginoso quemando desde la clavícula.
Hay lava fría colgando de mis órbitas, bañando mis pestañas algunas noches.
Cariño, ¿Cómo no se oyen los huracanados volcanes qué me rugen?
¿Cuándo va a detenerse la amenaza de sentirme diminuta?
Hay una gárgola que persigue mi sombra y graba el abandono en su temple.
Tengo la baraja de las palabras que acentúan mi sensación de estorbo, y tus rosas marchitándose en la sala.
Me voy quedando corta,
con ganas de llorar repentinas
con ganas de llorar constantes,
con ganas de llorarnos al miedo.
Es, en definitiva, un poemario fuerte, diferente y digno de explorar.
Karla Cifuentes Irigoyen, nació en Quito, Ecuador, en 1999. Estudió abogacía, mediación y un minor de literatura en la Universidad San Francisco de Quito.
Es coautora del libro: Escrito en la piel: Historias de sobrevivientes a la violencia de género (Fundación Idea Dignidad y la Embajada de Francia, 2021).
Ha formado parte de agrupaciones de difusión política e información global. Escritora de ensayos de Crítica Social.
Raquel Markus – Finckler Periodista, escritora, poeta, investigadora histórica y editora judía venezolana. Primer lugar de Poesía del Certamen Internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”, organizado por la Fundación Universidad Hispana, por el cual recibió la Distinción Doctorado Honoris Causa. Primer Lugar de Poesía del Segundo Encuentro Literario Solidario Internacional Distrital 2021 – 2022, correspondiente a la Coordinación Rotary Club Playa Ancha, Chile. “Poeta Oscar Wilde Venezuela 2022” en el II Premio Internacional de Poesía Oscar Wilde, organizado por el Grupo Editorial Bernavil Internacional. Autora de los poemarios “Escribir para existir” (2022), “Donde reside la belleza” (2022) y “Las horas negras” (2023). Integra antologías poéticas realizadas en Argentina, Colombia, España y Venezuela. Participó como jurado en concursos de cuentos y poesía nacionales e internacionales. Miembro activo del Comité Venezolano de Yad Vashem y del Círculo de Escritores de Venezuela. Su trabajo literario, periodístico y de investigación ha sido publicado en libros y en distintos medios de comunicación social, redes sociales y plataformas informativas.
Eva y la loba
Y aquel día Eva fue expulsada del paraíso
…Por Adam
Se fue caminado sola y desnuda
dejó su piel en el filo de las rocas
torturó su cuerpo al sol abrazador
y ni siquiera podía culpar a Dios
Se fue sin equipaje y sin razón
Se fue cargando a cuestas su condena
Se fue en silencio y sin reclamos
con un pasado a cuestas y un futuro cancelado
Llegó a un río desolado y allí sumergió su cuerpo
quería apagar el fuego
el de afuera y el de adentro
y su angustia se fue convirtiendo en alarido
en su alma convergieron el silencio y el suplicio
Se cubrió de dudas y lamentos
expuesta, adolorida, encadenada
Conmovida, desafiada, aletargada
y sus poros se llenaron de pelambre
y sus manos se volvieron garras
Su cuerpo en cuatro patas emergió de aquellas aguas
bañado de oro, plata y carbón
con la fuerza y la fiereza circulando por sus venas
con una cola larga por timón
Con el instinto aflorando en sus latidos
con un aullido intenso conmovido y prolongado
con un pacto sagrado sellado en plena noche
con el cuerpo de una loba y en su alma una mujer
con la luna por testigo y aquel río por Edén
La culpa
Oscura y silente, agachada y prudente
no la veo y allí está
Nunca la presiento, no avisa su llegada
jamás llama a la puerta
Aparece en medio de la noche
como un naufragio inevitable
Aparece y me conmueve los cimientos
los sacude y los destroza
Aparece y me roba el aliento
la tranquilidad y el sueño complaciente
La verdadera villana de mis cuentos infantiles
La que mueve los hilos en el escenario oscuro
La que asusta más que un lobo
La que sabe dónde duele más
La que elige el lugar exacto para inyectar veneno
La que sabe de ti más que tú misma
la que te adivina
te revela
y te descifra
Siempre oculta y sigilosa
capa tras capa
siempre viva y fulminante
a pesar de esas capas
No hay escape posible de la culpa
es inevitable como el aire
Te rodea el alma con sus garras
te despierta a medianoche
Te hace aullar en sueños
te hace rogarle a Dios
Y un lamento se escapa de tu alma
Un ruego apenas audible
Un llanto quebrado
Un grito ahogado
Un “por favor”
Y rezas en cinco idiomas
inventas una oración
Súplicas por ser absuelta
imploras por un perdón
Pero la culpa no sabe de ruegos
Ella no absuelve, no perdona y no libera
Ella es absurda y volátil
Feroz y caprichosa
Absoluta y pretenciosa
De ella no escapas
ni dormida ni despierta
Allí donde te atrapa
te devora
Belleza en la madriguera
Sigo sin saber en donde reside la belleza
pero allá donde esté
debe sentirse
un poco rota
un poco loca
un poco sola
La hemos convertido en una deconstrucción colectiva
En un basurero postmoderno que lo aguanta todo
Le hemos causado heridas
que van más allá del tiempo y del encanto
Se ha configurado en el espejo distorsionado
que refleja lo que no somos
Aquello que dejamos olvidado en una esquina
lleno de polvo y de telarañas existenciales
Yo llevo una parte de la belleza clavada en mi alma
Selma Pestana, nació en Venezuela, Maracay Estado Aragua. Su formación Académica Superior se desarrolla en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Núcleo Maracay Estado Aragua UPEL, Postgrado Educación Especial. Ha publicado el poemario titulado «Todo lleva tu nombre» Grupo editorial NSB.2016. Venezuela. Ha participado en diversos Festivales Internacionales. Colaboradora en la página cultural de la Prensa el Aragüeño 1982 y otros, publicando poesía. Segundo premio Interliceista de Poesía Narrativa Sergio Medina año 1990, por (Casa de la Cultura de Maracay). Ha participado en diversas Antologías Poéticas.
Perros azules.
Perrunas flores…
empolvadas de cielo. y en invierno
olfateadas
por perros azules.
Sagaces
y mansos
cazan mis pasos.
Se amontan vigilantes
con destellos en sus ojos
,llenos de soles…
Aúllo con ellos,
cruzando
el túnel,ilustrado
por pigmentos,
de la flor,
diente de León.
Pido deseos…
con palabras silvestres,
y la llovizna las humedece.
Resuenan
lejos,
más lejos
que el eco
de todos los puentes.
El Peine.
Y pensar…
que a diario pasas
con tu mordedura
de dientes infalibles,
aposturas el glamour
sobre una nube de memorias
trepandolas como yedras
desde su raíz peinas
hebra por hebra
las ideas peludas
y en una suave honda
trincas con tus garras
la obsesión
desatas las dudas
y la mirada enganchada
de una luz
persistes..
cuando mi pulso te sostiene
y a mis pensamientos
voy despeinada
cualquier símil
no hace nido en aquel cabello,
los liberas como pájaros
y pensar….que eres un objeto inanimado.
Insomne No son amapolas ni dormideras
.tienen las espinas que le lloran
,los parpados perplejos
,apagan sus recuerdos,
se cierran,
a esa hora…. Tiene hijitos
,tienen sombra,
nombres de pila,
y lloronas. Reverendo cielo
de emergencias,
una pausa cenicienta de tiempo,
aletarga la prisa del jaleo.
Es la Patria,
recicla el blasón que ambula,!
por piedad a la calle
¡las espigas se tiznan
por el Este solero,
resiste el papiro,
viste mi pecho de escudo,
y la pulpa de miedo,
son residuos
del rosal de los desvelos.
Agradecimiento especial a la poeta Carmen Virginia Rodríguez por compartir los textos.