Categoría: Poetas mujeres

  • Ana María Fagundo Guerra

    Ana María Fagundo Guerra

    Ana María Fagundo Guerra nació en Santa Cruz de Tenerife un 13 de marzo del año 1938 y murió en Madrid el 13 de junio de 2010. En 1950, ingresó en la Escuela Profesional de Comercio de su ciudad natal y en 1955 obtuvo el título de Perito Mercantil. Tres años más tarde embarcó rumbo a California a ampliar sus estudios. En 1963 se graduó en las especializaciones en Literatura Inglesa y Española. Pasó luego a estudiar en las Universidades de Illinois y Washington, obteniendo de esta última el Doctorado en Literatura Comparada (1967). En Riverside ejerció la docencia de Literatura Española desde 1967 a 2001, año en que se jubiló.

    A lo largo de estos años publicó numerosos trabajos sobre literatura española, hispanoamericana y norteamericana. En 1972 publicó Vida y Obra de Emily Dickinson, uno de los ensayos más completos y rigurosos que se había hecho hasta el momento sobre la escritora estadounidense. Pero hemos de decir además, que la labor investigadora y docente no le impidió desarrollar una trayectoria poética más que destacada. Sus poemarios publicados son:

    Brotes, La Laguna (Tenerife), Maype, 1965.

    Isla adentro, Santa Cruz de Tenerife, Gaceta Semanal de las Artes, 1969.

    Diario de una muerte, Madrid, Agora, 1970.

    Configurado tiempo, Madrid, Oriens, 1974.

    Invención de la luz, Barcelona, Vosgos, 1978 (Premio Carabela de Oro, 1977).

    Desde Chanatel, el canto, Sevilla, Ángaro, 1981 (Finalista del premio Ángaro, 1981).

    Como quien no dice voz alguna al viento, Santa Cruz de Tenerife, Caja de Ahorros de Canarias, 1984.

    Retornos sobre la siempre ausencia, Riverside (California), Alaluz, 1989.

    El sol, la sombra, en el instante, Madrid, Vérbum, 1994.

    Trasterrado marzo, Sevilla, Ángaro, 1999.

    Palabras sobre los días, El Ferrol, col. Esquío, 2004.

    Materia en olvido, Santa Cruz de Tenerife, Idea, 2008.

    Le editaron en dos ocasiones sus obras completas:

    Obra poética: 1965-1990, intr. Candelas Newton, Madrid, Endymion, 1990.

    Obra poética (1965-2000), ed. Myriam Álvarez, 2 vols., Madrid, Fundamentos, 2002.

    Y publicó también un libro de relatos en 1994, La miríada de los sonámbulos, su única obra narrativa.

    Tuvo mucha relevancia, también, la revista de ensayo, narración y poesía que fundó y dirigió: Alaluz. Esta revista, que tuvo un alcance internacional entre la intelectualidad europea y americana, funcionó desde 1969 (desde Riverside al mundo) hasta 2001, año en que cesó toda su actividad investigadora. Según cuenta ella misma en una entrevista concedida a Victoria Urbano “la fundé en la Universidad de California en 1969 y la publico dos veces por año. Da cabida a poetas y narradores españoles e hispanoamericanos. Tiene una sección de reseñas de libros recientes y últimamente estoy dedicando unos breves estudios seguidos de antología de poetas ya con una obra poética hecha. En cuanto a los recursos, no son muchos. La Universidad de California me da una modesta ayuda y las suscripciones son también otro medio de financiar los considerables gastos de este tipo de revistas”. (Ana María Fagundo, Victoria Urbano, Letras Femeninas, Vol. 10, No. 2 (1984), pp. 74-81 (8 páginas))

    Por sus páginas pasaron Alejandra Pizarnik, a quien Ana María descubrió por casualidad y le fascinó. (Afirma Ana María Fagundo que “entre las colaboraciones recibidas en los primeros años en que fundé en la Universidad de California (campus de Riverside) la revista de poesía, narración y ensayo Alaluz (1969-2001) hubo una que me llamó poderosamente la atención. Se trataba de una poeta argentina, para mi desconocida en ese momento, cuya poesía sobresalía por la intensidad expresiva, por la fuerza de los versos, por la desnudez punzante de su decir. Sin duda, me encontraba ante una mujer a la que le dolía profundamente el vivir”. CVC. Alejandra Pizarnik. Testimonios. «Alejandra Pizarnik y «Alaluz»», por Ana María Fagundo. (cervantes.es)). Jorge Guillén, Cristina Peri Rossi, Gabriel Celaya, Ernestina de Champourcín, Blas de Otero, Josefina Aldecoa, Concha Lago, Carmen Conde, Clara Janés… y también nombres insulares como Pedro García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo, Chona Madera o José María Millares, Pino Ojeda, Carlos Pinto Grote o Sebastián de la Nuez, Pino Betancor, Pilar Lojendio, Alberto Omar, Sabas Martín y muchos otros.

    Pero pasemos a su faceta creativa: La poesía de Fagundo, según ella, es «afirmar vida pese al vacío”. Esa afirmación la hace permanentemente en torno unos ejes identitarios en su poesía:

    1. El paisaje isleño. Paisaje como enclave del ser, que se siente isla como persona, como ente que respira en un entorno que la abriga y le regala belleza (“Altas, señeras cumbres de Anaga/ apuntados tajinastes del Teide/ tabaibas de mis laderas/ arenas negras de mis playas”). Me pregunto si hay aquí un preludio del ecofeminismo… Su Chanatel es el Comala de Rulfo o el Macondo de García Márquez. El espacio físico y literario de dimensiones mágicas que enmarcan a la poeta en su lugar amado, desde siempre y por siempre, pese a los golpes, pese a las ausencias:

    Chanatel es la marcha y el regreso, es el confinar al tiempo entre dos extremos que no se tocan, aunque la mano palpe la aurora de las sábanas y haya un olor a lumbre por la casa y hasta los pasos de la ciudad se sientan dentro de la sangre. Chanatel es esta marcha y retorno que no cesan, es la vida que corta hojas, que tala ramas, que arranca raíces, que violenta vientos, que siembra, siembra siempre mientras cercena con golpes ciertos los brotes más tiernos.

    2. El segundo eje es el mundo femenino. La poeta canta a la mujer, en primer lugar, por su capacidad de crear vida. En segundo lugar, con la conciencia de ser el segundo sexo, que diría Bouvoir. En este sentido, la propia autora reconoce “que existe una cierta idea de que la escritora, de alguna manera, no alcanza el nivel del escritor. ¿Dónde están las grandes novelistas mujeres del XX o las grandes poetas o autoras dramáticas? Y la verdad es que habría que hablar de lo que hace la promoción para crear a los «grandes» de esto o de aquello. A la mujer escritora, creo que no se le promociona como al hombre. (Mi) modesta contribución (consiste en dar) asignaturas dedicadas a la mujer escritora del siglo XX español siempre que puedo en mi cátedra de la Universidad de California y a través de mi revista ALALUZ he hecho, creo, una buena labor de promoción también”. (Ana María Fagundo, Victoria Urbano, Letras Femeninas, opus cit.)

    En esta misma línea se avanza ya desde 1998 en un estudio realizado en la Universidad de California, donde podemos leer que “su discurso poético expone el discurso patriarcal a la contradicción y a la diferencia presentando modelos alternativos de subjetividad basados en una apertura a lo otro y al cuerpo. En él hay pautas de la decibilidad de su experiencia y de su lugar de enraizamiento en el mundo, como así también, el reconocimiento de ser parte de una historia y de un tiempo en el que se inserta, se pone nombre e identidad. Esto se logra de tres modos fundamentales dentro de su poesía, que, aunque se estudien independientemente, forman parte de un mismo proceso.

    En primer lugar, Fagundo parte del hecho que el origen de la palabra, como el del ser humano, está en el cuerpo femenino, y es en femenino que concibe al verbo poético. Segundo, la autora presenta a la palabra como espejo del yo. A través de ella piensa, siente y se siente ser. En ella habita, se refleja, se articula y se perpetúa. En tercer y última instancia, la poeta es poseedora de y poseída por la palabra, con cuya luz se lanza a configurar, a ponerle hechura y a preservar el mundo.

    Con ella va tejiendo la vida, ordenando su cauce, vertigineando al tiempo, siempre en pos de negar la destrucción, de llenar la ausencia. Palabra y cuerpo femeninos tienen la capacidad de significar y de dar sentido al mundo, de elaborar símbolos y comunicar sobre y desde sí mismos. Dichos cuerpos y el goce de los mismos, así dados a luz, son centrales en la obra de Fagundo. Es lógico, por tanto, que en esta poesía, cuyo universo simbólico celosamente guarda la experiencia vital de su autora, la figura materna sea de suma importancia, pues el eje esencial de ese universo corresponde al origen de la existencia, que la poeta articula en su relación con la madre y con la palabra, destacando el lazo indestructible que la une a ambas” ( Silvia Rolle-Rissetto (CALIFORNIA STATE UNIVERSITY), LA RESTITUCIÓN DE LO FEMENINO EN EL DISCURSO POÉTICO DE ANA MARÍA FAGUNDO. Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Tomo II). Así describe la muerte de la madre:

    La palabra intenta el lugar de la ternura,

    la brisa salvadora del recuerdo

    pero el sol roto y disperso

    deja su apenas luz,

    su apenas calor,

    en resquicios de nieve,

    en grutas húmedas,

    en áridos parajes sin historia

    y se disuelven sus rayos

    cegados por palabras que no son,

    palabras que no pueden ya ser.

    3. En tercer lugar, están la palabra y el tiempo. El verbo como la materialización de la vida, de la luz, del aliento mismo de quien escribe, la huella de la existencia, instantánea y eterna a la vez. “Afirmar pese al vacío”. El suyo es un canto optimista que huye hacia adelante para negar la nada. Su palabra canta el instante mágico que constituye la totalidad de la existencia: ni pasado ni futuro, sino el presente absoluto de la palabra.

    El paso no tiene norte preciso.

    Van a su ritmo de plata las cosas.

    Fríos cometas inmensos

    trazan sus flechas certeras

    en el infinito.

    Y ese es el triunfo, el monumento que yergo

    con mis manos, desde mi sangre,

    desde el hondón de mi poema,

    para decir que sí, que fui, que soy,

    que estas son mis señas,

    mis huellas,

    mi única posible identidad para la sombra

    y para la luz;

    para la brisa suave de los tactos

    y para el aguijón agudo de los gritos.

    Este es mi triunfo:

    palabra siempre viva,

    palabra siempre en ciernes.

    Su último libro fue Materia de olvido. Un poemario que la propia autora, enferma ya, reconoció como su testamento vital:

    “MATERIA EN OLVIDO es mi testamento poético y, por tanto, es mi última voluntad, es decir, en él se encuentran mis conclusiones después de una ya dilatada vida y es, por ello, que ya no deseo publicar ningún poemario más […] Vine a esta extraña y extraordinaria dimensión que llamamos VIDA a escribir mi poema y a darlo a los cuatro vientos […] Ahora solo falta que el ciclo vital se complete y el silencio se cierna sobre el ser que ahora escribe estas páginas; que la materia cumpla con su inescapable destino de ser polvo perdido entre el polvo de los siglos”. (Palabras pertenecientes a su“Diario”, que permanece inédito, pero del que se puede leer en parte en El Tablón, una página de internet con novedades que mantiene la Biblioteca de la Universidad de La Laguna (Tenerife), y en la que a fines de junio de 2010 se anunció el fallecimiento de Fagundo.)

    En efecto, Ana María da otra vuelta de tuerca a su poética para volver adonde ha estado siempre, a la búsqueda de la eternidad en los instantes efímeros y eternos de ser, de existir, de sentirse materia que acaba pero queda, inscrita en el verbo, en la palabra:

    La respuesta

    estaba en la materia,

    era todo materia.

    Materia en ebullición,

    creando y creándose,

    siéndose y dejando de ser.

    […]

    continuadamente,

    persistentemente,

    ciegamente,

    en roca, mar,

    aire, fuego,

    carne.

    Gloria, afirmación y podredumbre,

    con una sola y única meta: serse,

    afirmarse y

    no serse

    para volver a serse,

    para volver a afirmarse,

    para volver a no serse.

    Ese era el secreto de los secretos,

    (…)

    la palabra,

    el pincel,

    el cincel,

    y el pentagrama:

    nuestras huellas de que habíamos habitado

    la materia.

  • 3 Poemas de Gisela Cappellin #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Gisela Cappellin #PoesíaVenezolana

    Gisela Cappellin. (Caracas, 1959). Educadora, poeta, narradora y editora. Cursó estudios de Educación en la Universidad Metropolitana y de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. En 1983 funda el Centro Infantil Vizcaya, institución educativa aún se destaca por  su excelencia en educación Preescolar y la cual dirigió por cuarenta años. Las letras siempre han sido medio de expresión de su mundo interior, el cual ha encontrado lugar y reflejo en sus libros. Ha publicado: Roraima: cuaderno de viaje (2005). En Poesía: Sicalipsis (2007), Poemitas. Palabras de estimulación sensorial (2016). En narrativa: La cena (2009), Primavera en Berlín (2010), Espacios privados (2013), Lunas compartidas (2021).  En su sello editorial Gisela Cappellin Ediciones ha publicado a importantes autores venezolanos como la reconocida poeta y editora Carmen Verde Arocha con su libro de poesía Canción gótica(2018); al productor musical, cronista escénico y libretista Federico Pacanins con sus Haikus caraqueños (2019); a la poeta María Dolores Ara y la diseñadora gráfica Elena Terife con una obra titulada Recetas infalibles para sufrir con propiedad (2020); al reconocido profesor y académico Rafael Arraiz Lucca con un libro para niños titulado El árbol y los pájaros (2022) y más recientemente al periodista y crítico de cine Rodolfo Izaguirre con el libro Lo que queda en el aire (2023).

    Deja que este amor

    sea un obsequio

    ha de ser la saturación

    de lo desértico

    generaré desvanecida

    el agua

    gota a gota

    como quien se desangra

    para complacerte.

    Hablaré de amor con sencillez

    con la inocencia de la voz interior

    la íntima libertad de yacer contigo

    y este deseo en secreta gloria

    creciendo en el olor personal

    en la memoria del tiempo sediento

    idéntico a nosotros mismos.

    Sin saber he descubierto

    mi cuerpo que trasciende

    en un grito asfixiado

    mis labios tiemblan

    por la ambición de caricias

    y un río interminable

    de añoranza

    atraviesa la vigilia silente

    al traer

    no sé de donde

    tu recuerdo.

    Estos poemas pertenecen a Sicalipsis. Gisela Cappellin (2007)

    Fotografía M. Sardá

  • 3 Poemas de Victoria Marín Fallas, poeta costarricense

    3 Poemas de Victoria Marín Fallas, poeta costarricense

    Victoria Marín Fallas. Nació en San José, Costa Rica. Es filóloga clásica. Se desempeña como profesora de lectoescritura en la UCR. Dirige la plataforma literaria Revista Virtual Quimera y es jefa de redacción de la EEUCR. Es compiladora de Anábasis, antología de narrativa fantástica y ficción histórica (Nacimiento, CR, 2020) y editora de El Legado y de Los Hijos del Fuego, de próxima aparición. Ganó el XIV Concurso de Escritura Creativa en Lenguas Extranjeras (UCR) en la categoría de poesía en lengua portuguesa. En 2022 publicó su primer poemario La Edad de Hierro (Medusa Editores), el cual fue presentado ese mismo año en la Feria Internacional del Libro de Chihuahua. Actualmente, coordina el Círculo de Lectura Literatura Contemporánea en la UCR, en conjunto con la AEF y Tolle Lege.

    ( Oίοι νύν βροτοί)

    Confieso que mi distracción favorita

    es correr tras la esperanza de morir en otro mundo,

    ejercer contra el espejo la cortesía

    o el castigo más grande.

    Para descifrar el dolor

    hay que beber la sangre

    de quienes se rehúsan a morir.

    Su vértigo está en los pantanos,

    en las esquinas que nadie hurga,

    sepultado bajo la esperanza y el luto del pobre

    —quizás también del hombre recto—.

    Con sus manos debes abrirte la cabeza y mirar,

    prestar oídos —los suyos—

    al canto de la mujer desangrada por el tedio

    que yace en el fondo del estanque.

    Ella sabrá dar con el ser más triste

    para que puedas amarlo ferozmente,

    agotando los deseos y la ira

    hasta quedar en los huesos.

    Entonces, será necesario

     canjear tu vista por la suya

    y darle una puñalada limpia,

    respirar revestida de él o de ella

    y engendrar sola un vacío blanco,

    absoluto e invencible,

    que se tragará

    el sol y la plata de tus días.

    No pensé que hubiera amor

    en un color distinto

    en la barca que fluye

    hacia mi naufragio.

    Estos poemas pertenecen al libro La Edad de Hierro. Medusa Editores.

  • 3 Poemas de Haingsook Kim 행숙  김, poeta surcoreana

    3 Poemas de Haingsook Kim 행숙  김, poeta surcoreana

    Haengsook Kim 행숙  김 nació en Paju (Corea del Sur). Ha publicado seis poemarios, entre ellos ≪Our Spring Day≫ (2015), y una colección de ensayos, ≪The Road to the Sea≫. Actualmente, es miembro de la Asociación Coreana de Escritores, directora de la Asociación Coreana de Poetas Contemporáneos, directora de la Asociación Coreana de Escritores, etc. Ha recibido el 28º Premio de Literatura Cristiana de Corea, el 16º Premio de Literatura de Ewha, etc. Actualmente, es editora representante de la revista de poesía Instituto de Simbología. Kim muestra el mundo más profundo y rico de significado con el menor número de palabras. Su obra, que parece perseguir la unidad del lenguaje y la existencia, parece desentrañar la Ariadna de la metáfora, que encarna la esquematización de la materia (hyle) que implica tiempo y espacio, o la materialización del esquema. Es una poeta extraordinaria cuya flecha del lenguaje atraviesa siempre el corazón de la existencia. (poeta  Byeon Euisu)

    Una sombra

    Poco a poco

    va siendo borrada

    incluso el color

    incluso la luz

    se desvanece

    la puerta oculta

    donde me embriagué en un largo sueño

    hasta nacer como pétalo.

    El Camino

    Pesada

    masa de flores

    embriagada con ese color

    mirando hacia atrás

    se retuerce

    el hambre

    este lugar

    desconoce la opacidad

    la gente del pueblo

    en la fiesta, comen y beben juntas.

    Este día

    Incluso de noche

    el sol

    no duerme

    despierta

    deambula

    amplio y

    ancho cielo

    la brillante

    puesta de sol

    lo que queda

    gente

    bajar las cortinas

    borrar

    el tiempo y

    el sol. 

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 , poeta surcoreana

    3 Poemas de Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 , poeta surcoreana

    Ji-nyeo Kim 김지녀 시인 nació en 1978 en Yangpyeong (Corea del Sur) y apareció en el World Literature en 2007. Entre sus poemarios figuran ≪The Emotions of a Seesaw≫ (2009), ≪The Sociology of Sheep≫ (2014) y ≪I Just Heard a Strange Birdsong≫ (2020). Ha recibido el Premio Literario Pyunun, el Premio Kim Chun-soo de Poesía y el Premio Kim Kwang-hyeop de Literatura.Kim Ji-nyeo es la poeta a seguir, cuyo fascinante mundo poético recrea lo  existencial en un espacio místico pintando imágenes fantásticas con frases muy articuladas. (poeta  Byeon Euisu)

    Instalarse

    En mi cuaderno escribí el título del libro que leí en el barco

    eso es todo lo que dice el registro

    el cuaderno está abierto,

    Esto ocurrió un mes después

    me di cuenta de que esta isla era grande para mí

    siendo difícil describirla

    porque siendo tan simple

    la costa era compleja

    Venir a esta isla fue bueno

    por lo que ya había

    una isla

    sosteniendo un tiempo que no recuerdo

    haciendo un callejón angosto y humilde

    y flotando en el mar como un barco a punto de naufragar

    su sola existencia me hizo estremecer

    Acabo de oír el extraño canto de un pájaro

    pues no vi ningún pájaro

    era como música

    Durante más de un mes, en un cuaderno que contenía

    sólo el título del libro, escribí: Isla.

    La isla ha crecido, ligeramente distorsionada

    sería más preciso decir que se ha alargado.

    la isla está hecha de infinitos puntos

    una sola línea fue trazada a través del cuaderno.

    Cuando ha pasado un mes

    he completado un único borde de la ventana.

    Lu y Ro

    Lu saluda a Ro emergiendo de la oscuridad 

    en lengua india

    Lu llegó tropezando

    sosteniendo las patatas

    descalzo

    Lu se arrodilló y tendió una mano a Ro.

    La mano estaba cubierta de un líquido pegajoso

    Lu recuperando el aliento

    cortó las patatas en dados

    hervía la sopa

    Lu le pregunta a Ro

    que tan puntiagudo era el triángulo en su corazón 

    instándole a no ser tan opaco

    contándole a Lu

    dándoles el lugar de una sombra

    Ro de pie junto a Lu

    de pie en una colina contra el viento

    Lu y Ro

    miraron juntos

    el lugar por el que pasaron

    El rompecabezas

    Debido a una intervención fallida del elemento

     que distingue el lado derecho del cielo

    el cielo se superpone constantemente

    donde debería haber un sofá

    no está

    un pequeño progreso

    en la duodécima vuelta alrededor del patio

    el cielo empieza a hundirse

    siempre,

    decisiones fáciles

    que llevan a más arrepentimientos

    sin un solo trozo hermoso de puesta de sol, eventualmente

    la luz de la calle se enciende.

    La puerta que no encaja después de abrirse

    no se ha cerrado bien.

    Traducción al inglés por Byeon Euisu

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Ercilia Brito Letelier, Iquique 1899, conocida en sus primeras publicaciones como Tilda Brito, y posteriormente adoptando el nombre por el cual se la conocería ampliamente en el mundo literaio, María Monvel, nombre que empieza a usar en la correspondencia que mantuvo, cuando era joven, con el poeta Julio Munizaga Ossandón, fue una de las voces literarias más destacadas de Chile.

    Empezó publicando poemas en folletines y revistas, pero un hecho importante es su carrera como poeta fue su aparición en la recopilación de poesía chilena editada en el año 1917, Selva Lírica, contando Tilda con solamente 18 años, y apareciendo a lado de autores como Pedro Pardo o Vicente Huidobro.

    Cuando se trasladó a Santiago, siendo poco más que adolescente, acabó siendo directora de la revista Para todos, editada por la Editorial Zig-Zag. Era una mujer que destacaba por su cultura y empuje, y por sus ideas, consideradas adelantadas a su tiempo, defendiendo los derechos y las libertades de la mujer y atacando, abiertamente, las actitudes machistas.

    En su labor de traductora, destaca por la traducción de obras de Goethe o los sonetos de Shakespeare, los cuales tradujo estando ya enferma, y que publicó en un libro llamado Últimos Poemas

    Publicó seis libros de poesía, el primero en el año 1918, Remansos de ensueño, y una antología que ella misma preparo, llamada Sus mejores poemas, que incluye su obra poética a lo largo de diez años.

    Según Gabriela Mistral, tenía un estilo donde destacaba el “verso fácil que rebalsa la copa llena de sentimiento”, usando un lenguaje claro y directo, pero con intensidad y cierto punto introspectivo y reflexivo.

    Falleció en Santiago, en 1936, después de una larga enfermedad.

    -CINCO POEMAS DE MARÍA MONVEL

    Juega como los pájaros y el viento

    Juega como los pájaros y el viento

    y yo, como los pájaros y el viento

    le traje a mí cuando me di al amor.

    Juega como los pájaros y el viento

    porque toda la tierra es su elemento

    aunque la cerquen ya muerte y dolor.

    No podrá defenderlo tu ternura!

    Es bello el sol, pero la tierra es dura…

    ¡Teme al amor! Huye al amor, mujer!

    La nube es clara, pero el hombre es fiera

    y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera

    que bello es ser, pero es mejor no ser.

    A pesar

    Hay en tus labios un acento puro

    de amor y de verdad.

    Tal vez como me quieres, nunca nadie

    me ha querido jamás;

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Hay en tu mano al estrechar la mía

    un no sé qué de dulce y de leal

    que es como una caricia y un amparo;

    algo de amor con algo de piedad…

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Tus ojos en mis ojos se han posado

    llenos de ensueño y de humildad,

    pero los ojos míos no se alegran…

    ¡están tan habituados a llorar!

    y aquí en mi pecho, el corazón inquieto

    a pesar mío está!

    Tu sol, no puede florecer mis rosas:

    se ha helado mi rosal…

    Ya no podrán tus labios sonrosarme

    los lirios muertos de la faz.

    La vida toda me anegó en acíbar…

    Tu amor no me valdrá,

    porque a pesar de todo, aquí en el pecho,

    mi corazón inquieto… inquieto está!

    El muerto cruel

    Suena su voz que murió

    en mi oído nuevamente.

    Para que nunca te olvide

    tú retornas de la muerte.

    Tocas mi memoria infiel

    y te marchas de esta vida.

    Muerto de mal corazón

    ¡los muertos nos resucitan!

    Retrato de ella

    Retrato de ella,

    que me acompañas sin mirarme,

    que me acaricias sin hablarme,

    retrato de ella…

    Sobre mi mesa estás

    en su actitud, gracia infinita,

    como una rubia margarita

    sobre mi mesa estás.

    Dulce dulzura mía

    ensimismada en su delirio,

    pálida y triste como un lirio,

    dulce dulzura mía.

    De tu inquietud, de tu locura,

    toda mi vida está pendiente,

    labios cerrados y dolientes,

    ojos transidos de ternura…

    Retrato de ella…

    Ella se marcha, tú, jamás!

    Tú siempre me acompañarás

    retrato de ella…

    Madrigal de mujer

    La fortuna te dio su escaso privilegio.

    Van sus cadenas áureas a tus manos prendidas

    tornándote más bello su extraño sortilegio…

    ¡Y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Los honores doblaron en reverencia grave

    su multitud de frentes a tu valer rendidas.

    Besó tus pies la gloria con su gran beso suave

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    En tus venas elásticas la sangre azul circula.

    Ni una gota bastarda halló en ellas cabida.

    Tu escudo en campo azur el de un infante emula

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Alabardas ha puesto a tus cuarenta años

    la juventud, para salvaguardar erguida

    tu frente, donde no ay surcos de desengaños

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Se clavó la belleza como un sol en tus ojos.

    Dio la luna a tus dientes esa luz desvaía

    y ha agonizado el día en tus cabellos rojos…

    ¡y tú ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Mi corazón estruja tu mano despiadada

    y me es dulzura y miel esta mortal herida.

    Mujer, como una niña me muero enamorada

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

  • 3 Poemas de Emina Đelilović-Kevrić, poeta bosnia

    3 Poemas de Emina Đelilović-Kevrić, poeta bosnia

    Emina Đelilović-Kevrić (nacida el 12 de diciembre de 1989 en Travnik) vive actualmente en Vitez, Bosnia y Herzegovina. Tras estudiar lengua y literatura B/C/S (bosnio/croata/serbio) en la Facultad Filosófica de Zenica, obtuvo un máster sobre el tema «La construcción de la memoria en la comunidad interlineal eslava del sur: modelos típicos de la experiencia de los campos de guerra en la literatura». Es autora de la colección de poesía «Este tiempo sin historia» (Dobra knjiga, 2016) y de la colección de relatos cortos «Vidas borradas» (Dobra knjiga, 2021).  Su colección de poemas «Mi hijo y yo» ha sido premiada por la Fundación Editorial de Bosnia y Herzegovina en 2021. También es autora del libro infantil «Cuento sobre el niño Adi y el ordenador». Ha ganado numerosos premios literarios y ha participado en muchas antologías.

    Rosas

    La miro arrancar las pequeñas espinas de las rosas.

    Desde mi perspectiva, el jardín se ve al revés

    ella espera tanto a que alguien toque el timbre y traiga rosas

    rosas rojas y un puñado de mala poesía

    el jardín se ríe

    ella arranca una con un vestido de pelusa

    la huele y admira el aroma que no existe

    yo sólo siento el sudor de su impotencia como un mero observador

    ella encontró su rosa sin espinas

    hay algo demoníaco en ella

    cierro las ventanas y las puertas de mi casa

    huyendo de la mujer que no está ahí abajo.

    Muerte de Miss Virginia

    La reconstrucción de la muerte de Miss Virginia dicta que su cuerpo

    sea ensamblado con papel collage multicolor

    sustituir sus ojos por dos lunas del jardín

    poner una lámpara azul en lugar de su cabello

    poner un bolígrafo negro en su mano

    no temas, ella dibujará su propia boca.

    será negra y de ella saldrán pájaros primaverales.

    Los que olvidaron la primavera

    escribirán cartas a través del lago con letras perfectamente precisas

    como diciendo adiós a la puesta de sol

    nunca podrá decir me voy de forma más bella

    era como si en una mesa redonda ella estuviera cortando limpiamente las palabras con las que se creaban las canciones

    ese concepto siempre fue un sueño inalcanzable para ella.

    como todas las ciudades e idiomas que no conocía

    y que se marchitaron en el rubor de su vientre asustado

    Virginia, el viento sopló y los restos de las plantas de la casa y del bosque se pegaron a tu piel de collage

    la muerte se ha convertido en una simple nota.

    Querida, durante años me dejé violar por los oscuros átomos de la inquietud existencial.

    Jacqueline

    Una mujer de nuestro barrio

    anoche cayó accidentalmente del séptimo piso

    dicen que ella lo amaba con locura

    dicen que su apartamento siempre olía mejor.

    que su baño siempre estaba desinfectado

    cada semana usaba dos Domestos y dos ácidos clorhídricos.

    Sonreía a todo el mundo y les daba los buenos días.

    Los niños siempre estaban limpios, ordenados y educados.

    Cocinaba por la mañana y luego los llevaba al parque.

    Los ponía a dormir, luego cocinaba, luego los llevaba al parque otra vez.

    Jacqueline solo leía los catálogos del supermercado.

    Miraba los descuentos y pensaba qué comprar

    con esos diez o veinte marcos que él deja.

    Jacqueline tenía las cejas torpemente dibujadas,

    y unos ojos que conseguían examinar por la noche

    alguna serie turca, y mañana por la mañana la vuelven a contar con facilidad

    a algún vecino que encuentran por el camino.

    Ella tenía sus actores favoritos y él que casi nunca estaba.

    Jacqueline sólo a veces no sabía qué hacer.

    Se limitaba a asomarse al balcón y observar a los pájaros.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Christiane Dimitriades #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Christiane Dimitriades #PoesíaVenezolana

    Christiane Dimitriades. Venezolana, de origen griego, nace en Egipto, El Cairo (1953). Llega a Venezuela a los tres años de edad. Licenciada en Filosofía y luego profesora de Estética en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado poesía y ensayos de arte y filosofía en diversos periódicos y revistas especializadas (Revista Imagen, Revista Nacional de Cultura, Lamigal, Revista M, Revista iberoamericana Casapaís, Revista checa Plav, Revista El Cautivo, Papel Literario de El Nacional, diario El Universal, entre otros) y ha escrito textos en varios catálogos sobre artistas visuales nacionales. Autora de los poemarios Del eterno retorno (La Draga y el Dragón, Caracas, 1987) y de Encuentros del poeta con el psicoanalista (Fundarte, Caracas, 1991). En 1997 publica una novela: Sabath (Grijalbo, Caracas). En 2001 realiza la compilación de Mínima antología de estética (Caracas, Fondo Editorial de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela). Voz de fondo (Oscar Todtmann Editores, Caracas, 2019) reúne tres poemarios escritos entre 2003 y 2019, a saber: Todos los bordes, Hablo una lengua y Voz de fondo. El cuarto jugador Dcir ed., Caracas, 2020. Verdad dice quien sombra dice es su último libro de poesía publicado por El Taller Blanco Ediciones. Cali, Colombia, 2023.  Y Los sueños (inédito) 2023-24.

    Soy esto

    que impertinente

    observa, se entromete

    y me escolta

    Esto que fisga y me sabotea

    Esto que desvirtúa lo que digo y lo enrarece

    Pura permanencia abúlica

    Enorme ojo encadilado por la luz

    *

    Es la  hora  del crepúsculo

    dato  ingenuo que se ofrece a mis sentidos

    Hay   agua  retenida en un pozo cercano,

    ilusión cercenada

    reflejando aquella tarde

    en la que también vimos caer el sol

    Pero era otro el horizonte:

    Todavía existía    la esperanza

    *

    amarte cuando

    mi cuerpo se extingue

    paradoja despiadada

    mueca inclemente

    en las fauces de una existencia

    incapaz de concederme el indulto.

    De Voz de fondo, Caracas, 2019

  • Luisa Carvajal y Mendoza , poeta mística.

    Luisa Carvajal y Mendoza , poeta mística.

    Luisa Carvajal y Mendoza -Jaraicejo – Cáceres, 2 de enero de 1566​ o 1568 (según diferentes fuentes, no se sabe exactamente el año de su nacimiento) ​− Londres, 2 de enero de 1614, fue una poeta mística española.

    De familia noble, su padre fue Francisco de Carvajal y su madre María de Mendoza, hermana de Francisco Hurtado de Mendoza, primer marqués de Almazán. Fue la única niña (tenía cinco hermanos varones). Con seis años de edad perdió primero su madre y casi inmediatamente después, su padre. La separaron de sus hermano y la enviaron a vivir a Madrid con su tía abuela materna, María Chacón, quien había sido aya de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela.

    En 1576, muere su tía y es enviada a vivir a Soria con su tío materno, Francisco Hurtado de Mendoza, marqués de Almazán, junto su esposa y  primas. Allí recibió una educación doméstica e intelectual esmerada: lecciones de latín, lectura de los clásicos, conocimientos cristianos y la práctica de la caridad, una de las ocupaciones más importantes de las mujeres nobles.

    Su tío, marqués de Almazán, fue nombrado en 1579 virrey de Navarra y se marchó a vivir a Pamplona. Al cumplir Luisa Carvajal los trece años, su tío la mandó llamar y ella se mudó a Pamplona  con su tío. Ella sola, sin su tía y primas. En un manuscrito acerca de su vida espiritual, que más adelante dirigió a su confesor,  Luisa Carvajal no llega a explicar  qué sucedió con su tío, pero deja entrever que éste la sometió a sádicas «penitencias».

    En 1592 fallecieron sus tíos (el marqués y su esposa). Carvajal reclamó su herencia paterna y la donó a los jesuitas, con quienes había estrechado lazos.

    En 1598 escribió: «Procuraré, cuanto me sea posible, buscar todas las ocasiones de martirio que no sean repugnantes a la ley de Dios». En esta época empezó a escribir acerca de sus experiencias místicas y desarrolló la mayor parte de su producción poética. Contrajo una enfermedad contra la cual tuvo que luchar el resto de su vida y por la que decidió abandonar sus experimentos de pobreza.

    En 1601, se mudó a Valladolid, donde se había instalado la corte real. En 1602 realizó allí los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola. En 1604 hizo escribir su testamento, dispuesta al martirio.

    En mayo de 1605 y a la edad de treinta y nueve años, Luisa de Carvajal y Mendoza, a quien Serrano y Sanz llamara «la más ilustre poetisa religiosa de cuantas florecieron en España durante el siglo diecisiete,» parte hacia Inglaterra con el firme propósito de luchar contra la opresión de los católicos y de convertir a los herejes ingleses. Llegó en el peor momento: justo antes de la llamada Conspiración de la Pólvora (Gunpowder Plot), en que un grupo de católicos intentó volar por los aires el Parlamento inglés para derrocar el Gobierno del rey Jacobo I. En esta época Carvajal se dedicó a la peligrosa tarea de proteger a estos acusados. Desde Inglaterra escribiría un abundante epistolario.

    En Londres, el superior de los jesuitas, Enrique Garnet, intentó disuadirla de sus deseos de martirio y el embajador español Alonso de Velasco la tuvo bajo su protección. Para llevar a cabo su clandestina labor misionera («al servicio de Dios y de la Sagrada Virgen») aprendió el idioma inglés. Visitaba a sacerdotes y laicos católicos presos en las cárceles inglesas, realizaba misiones evangelizadoras y fundó la Compañía de la Soberana Virgen María, Nuestra Señora, para mujeres.

    En 1608 fue encarcelada por primera vez. Pudo salir indemne gracias al apoyo diplomático de la embajada española en Londres.

    El 9 de diciembre de 1610, «la dama española Donna Luisa de Carvajal» preparó un banquete en la prisión de Newgate para veinte condenados católicos, entre los que se encontraba el monje benedictino católico John Roberts (c. 1576-1610). En el agasajo ella presidió la mesa y John Roberts fue el invitado de honor. Al día siguiente él fue colgado y descuartizado en Tyburn. Carvajal pudo recuperar un dedo, que se conserva en la abadía de Downside.

    En 1613, el arzobispo de Canterbury George Abbot la encarceló por segunda vez junto a tres de sus compañeras, ya que algunos creían que estaba conspirando contra el rey Jacobo I. Esto provocó un verdadero conflicto diplomático. Una vez más, el embajador español ―esta vez Diego Sarmiento de Acuña, I conde de Gondomar― logró liberarla. A raíz de este nuevo encarcelamiento, la corte madrileña del rey Felipe III dictó una orden en la que exigía que Carvajal volviera inmediatamente a la península ibérica.

    En pleno invierno, Luisa Carvajal salió enferma de la cárcel. Antes de poder cumplir con la orden de su rey, falleció en casa de Gondomar el 2 de enero de 1614, el mismo día en que cumplía los 48 de edad. Sus restos volverían a España en agosto de 1615, siendo enterrada en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid.

    Su obra:

    De sus poemas no existen ejemplares originales. Algunos de ellos se conocen por la publicación que terceras personas hicieron de ellos. En el Real Monasterio de la Encarnación se conservan 178 cartas, así como todos sus manuscritos, incluido su testamento.

    La temática de toda su obra es religiosa. En poesía, ensayó todas las formas que se usaban en el barroco, o sea, las tradicionales letrillas, décimas, romances, liras, redondillas, villancicos, octavas reales y sonetos.

    • Cartas.
    • Poesías espirituales (o Poesías espirituales de la venerable doña Luisa de Carvajal y Mendoza).
    • Muestras de su ingenio y de su espíritu (publicado en 1885).

    Un soneto

    ¿Cómo, di, bella Amari, tu cuidado

    estimas en tan poco, que, olvidada,

    de quien con tanto amor eres amada,

    te empleas en el rústico ganado?

    ¿Hate la vana ocupación comprado?

    ¿Qué nigromántica arte embelesada

    te trae, y de tu bien tan trascordada?

    ¡Ay, alevosa fe! ¡Ay, pecho helado!

    Vuelve, Amari, repara que perdiendo

    vas de amor el camino, digo, atajo.

    Y ese que llevas, ancho y deleitoso,

    suele mañosamente ir encubriendo

    entre las florecillas, y debajo

    de verde hierba, el paso peligroso.

    Nota

     Fuera de los apuntes de Serrano y Sanz, existen muy pocos estudios de la vida de Luisa de Carvajal. El más completo es el del jesuita Camilo María Abad, quien también tuvo a su cargo el tomo 179 de la Biblioteca de Autores Españoles. Véase, además, el artículo de Milagros Ortega Costa y el mío sobre la poesía religiosa.

    *Información sacada de la Wikipedia y del Instituto Cervantes.

    Imagen de cabecera: De Juan de Courbes-Biblioteca Nacional de España – http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000031728&page=1, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=125905437

  • 3 Poemas de Heo Yunjeong, poeta surcoreana

    3 Poemas de Heo Yunjeong, poeta surcoreana

    Heo Yunjeong. Nació en Sancheong-gun, Corea. Comenzó su carrera cuando publicó poemas en la revista literaria tradicional «Literatura Contemporánea»en 1980. Fue editora y directora de la revista de poesía «Mack»  durante 11 años. Es directora de PEN Literatura en Corea, miembro del comité de planificación de la Asociación de Poetas Coreanos y del Comité de Intercambio Sur-Norte. del Comité de Intercambio Sur-Norte de la Asociación de Escritores Coreanos.  Ha publicado varios libros de poesía entre ellos «A Seorae Village Woman» y «One Hundred of One-Line-Poem». Recibió el 1er Premio de Arte Baekja, el 1er Premio Literario Sinsaimdang, el Premio Internacional PEN de Literatura (2016) y el XX Premio de la Asociación Coreana de Escritores (2023). «En particular, Heo Yunjeong es la poeta representativa que escribe ‘poemas de una línea’. También es la primera poeta que escribe un poema y ha publicado la colección de poemas utilizando el algoritmo de la metáfora. En ese sentido, es muy significativo y valioso en la historia de la poesía coreana que la poeta Heo Yunjung haya trabajado en ‘Cien poemas de una línea’» (poeta y crítico Byeon, Euisu).

    Día 13

    El reflector

    desgarrado por una navaja

    El sol llevando una cresta

    El asesinado piano

    La mancha de sangre es

    música bailable

    Un punto de inflexión es

    el cruce erupcionado de espinas

    Un papel sensibilizado hace sonar una sirena

    La  narración de la cámara.

    Un montaje se ríe.

    El Diseñador

    ata el sol con una cuerda

    La luz

    es delirante

    Traducción al español por Mariela Cordero.