Categoría: Poetas mujeres

  • ‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

    Zel Cabrera es una joven poeta mexicana nacida el seis de febrero de 1988 en Iguala de la Independencia, Guerrero.

    Licenciada como periodista por la Escuela Carlos Septién, obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven en el 2013, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, en el área de poesía, durante el periodo 2014-2015 y becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero, durante el 2012-2013. En 2019, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Tijuana.

    Cuando abrí su poemario Cosas Comunes, publicado por Ediciones Liliputienses en su colección Centrifugados en enero de 2020, la cita de Sharon Olds, poeta californiana, me dio muy buena impresión. De Olds conservo un grato recuerdo que proviene del año 2005: la Primera Dama Laura Bush la invitó al Festival Nacional del Libro en Washington, D.C. Olds le contestó en una carta abierta publicada el 10 de octubre de 2005, donde le dijo a Bush: Muchísimos estadounidenses que sintieron orgullo por nuestro país, ahora sienten angustia y vergüenza por este régimen vigente de sangre, heridas y fuego. Pienso en el lino limpio de tu mesa, los cuchillos brillantes y las llamas de las velas, y no podría digerirlo.

    Cosas comunes es el tercer poemario de Zel Cabrera tras Una jacaranda en medio del patioLa arista que no se toca. Empieza a ser una poeta relevante entre la nueva generación de jóvenes poetas mexicanas que reivindican y defienden su presencia en un mundo eminentemente masculino.

    En este poemario, Cabrera destaca lo doméstico, la memoria familiar y las pequeñas tragedias de lo cotidiano a pesar de estar lleno de soledades, silencios, miradas hacia atrás…

    Cabrera tiene un estilo sencillo que hace que su poesía sea atractiva. Entre más sencilla, mejor. Para muestra, aquí tenéis el poema con el que comienza:

    Mi madre dice que mujeres como yo

    sin traza para labores hogareñas

    nunca encontrarán marido

    con corbata y mancuernillas.

    Varias veces me ha dictado

    instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína,

    cómo quitarle el sarro al inodoro,

    también me recuerda

    que levante mi cabello después de la ducha.

    Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma;

    soy el molde en el que amasa sus virtudes.

    Pero yo demoro el proceso,

    dejo secar las pequeñas plantas

    que compro para adornar mi departamento,

    recojo un mes después los abrigos que dejo en la tintorería,

    pago el gas en días extemporáneos

    y pocas veces como ensalada.

    Porque es muy probable que no tenga un marido

    que acuda con puntualidad

    a las liturgias del domingo.

    Porque las mujeres como yo se casan con sombras

    y polvo que se consuela entre los libros,

    porque no sé tejer bufandas,

    ni rebanar pimientos

    y hasta hace un día, aprendí a usar la lavadora. (Instrucciones maternas)

    Aunque escritos cronológicamente antes que Una jacaranda en medio del patio o La arista que no se toca, la voz de Zel muestra una prosa poética que revela lo obvio “porque no es bueno pronunciar amor / cuando el silencio es la palabra” (Garabato).

    Escribo que tengo 27 años y todavía le temo

    a las escaleras sin barandal, todavía

    dejo prendida la luz de la sala,

    por las noches, todavía

    me aferro a las costumbres

    de las palabras sobre el papel. (Bitácora de nada)

    Y es que la poeta sabe que, a fin de cuentas, «Somos pasajeros / que lloramos en el autobús / porque el autobús / no para, no transpira preocupaciones /…/ Volvemos a casa / con el olor del aire acondicionado / en el abrigo / … / Mintieron al decir / que los viajes enriquecen: / nadie se vuelve millonario / viajando en tercera clase/ … / A veces la luz se apaga / y todos los pasajeros somos accidentes.» (El camino)

    Cosas comunes de Zel Cabrera, otra pequeña gran joya extraída de la mina extremeña Ediciones Liliputienses el 16 de enero de 2020.

  • Mercedes Halfon – Lámparas ideales (Ed.Liliputienses)

    Mercedes Halfon – Lámparas ideales (Ed.Liliputienses)

    Mercedes Halfon nació en Buenos Aires en 1980.

    Se dedica a la práctica e investigación de artes escénicas y literatura. Es Licenciada en Artes (UBA), Magíster en Escritura creativa (UNTREF), periodista cultural, crítica de teatro y poeta. Escribe en el suplemento Radar de Página/12. Ganó el Premio Estímulo de Tea al periodismo gráfico. Fue becada para perfeccionarse en escritura por la Fundación Gabriel García Márquez de Colombia en 2008, en Artes Vivas por Goethe Institut en Bogotá en 2015 y por el centro de creación contemporánea Matadero Madrid en 2017. Es curadora del ciclo teatral Invocaciones, en el Centro Cultural San Martín. Actualmente filma un documental sobre la poesía en Buenos Aires. Ha publicado textos breves de narrativa, una novela en colaboración y poesía. En 2017 salió su primera novela, El trabajo de los ojos, por Editorial Entropía.

    También ha publicado:

    Dormir con lo puesto (Zorra Poesía, 2008), Un paisaje que nunca vi (Color pastel 2010), en formato Epub “Tres Islas” (Determinado rumor 2011), Hebilla de pasto (vox 2012) y Un fuego cualquiera (Editorial Neutrinos de Santa Fe, 2015)

    Esta es una breve biografía de la persona que está detrás de este precioso libro de poemas, que lleva por título “Lámparas Ideales” editorial Liliputiense.

    Empezaré dejando aquí el poema con el que comienza su libro:

    No voy a ningún lugar en especial

    sólo salí a mira el color del cielo

    no es un momento hecho para durar

    es la hora en que los bebés  empiezan a llorar

    y los perro pasean con sus dueños.

    Veo el papel de un alfajor

    arrastrado por el viento

    por el viento, por el viento.

    Poema de palabras y versos sencillos que nos cuenta un momento único y mil veces repetido en la vida. Este poema tiene la fuerza de la palabra asequible al servicio de una poesía sin adornos literarios, para ceder el puesto al claro y limpio concepto de un momento único y múltiple al mismo tiempo.

    En general la poesía de este libro es así, de palabras y versos naturales,  con metáforas muy contadas y cuidadas. Dejándonos ver la imagen del día a día de la poeta, en momentos muy comunes y reales.

    Así comienza otro de sus poemas.

    Estoy tomando nafta con una amiga

    es normal

    es algo que la gente hace en un país como este…

    Y unos versos más abajo nos dice

    …los bolsillos son sigilosos

    no recuerdo donde guardé

    las plantas que estaban vivas…

    Mercedes nos regala una imagen real y muy poética al mismo tiempo.

    Yo digo que la vida es poesía, está en cada rincón, en cada parque y en la próxima esquina, si queremos verla. Ella la ve, le lleva pegada en la retina de los ojos, y nos la regala con elegancia.

    Versos de mirada profunda, mostrándonos ese mundo que los poetas vemos más allá de la superficie de las cosas.

    Trazos melancólicos en algunas ocasiones, que traspasan piel, se mezclan con la cotidianidad del ser humano.

    Llevo un año triste

    sin escribir un solo poema

    entre las piernas tres bolsas

    en una verdura, en otra las cosas del trabajo

    en la última un cuaderno y una bombacha

    resiste la imagen del palacio de cristal…

                    (fragmento de un poema)

    Utiliza lo tangible, lo asequible y lo convierte en una hermosa metáfora.

    El poemario tiene dos partes (aunque apenas son 40 páginas). La primera son 19 poemas  y en la segunda parte llamada “II Richter”, los temblores se propagan por todos los versos, siendo el propio temblor un poema más.

    Nos tiemblan los pilotes de la casa

    con la fuerza del río en su corriente

    tiemblan los cubiertos en el cajón

    y se afilan, nos tiembla el corazón…

                    ********

    …La escala de Richter se mide

    en la cabeza del bóxer que sigue

    al chico que corre en la plaza

    percibe el temblor y decide

    volver corriendo a casa…

    Un libro bonito, una poesía que acaricia y toca, una lectura muy recomendable.

  • Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Neus Gili es una deportista y amante de la naturaleza. Esto no escapa a sus poemas, que se encuentran tintados de colores brillantes, agua, sueños ocres, aromas… salpicado de elementos naturales que, de alguna manera, se entremezclan con los sentimientos, haciendo de su poesía un paraíso emocional e idílico. Pero no todo es paraíso, hay otro lado en todo esto, un lado ligeramente más oscuro, que se debe tener en cuenta…

    Reverso se presenta ante nosotros, en parte, como una ventana abierta al mundo y a la humanidad, poniendo de manifiesto la parte más brillante y la parte más oscura de ambos.

    Se contraponen la belleza natural del mundo, de los paisajes, incluso de las mismas personas, con el mal hacer de la humanidad que poco a poco va destruyendo lo que encuentra a su paso.

    El poema Abalorios es un buen ejemplo de una de las idea que sobrevuela el poemario: la importancia que se da a las cosas materiales, a aquello que se adquiere con dinero, cuando lo esencial es todo lo contrario, aquellas cosas que el mundo nos regala, aquellas cosas que no se pueden comprar y, a veces, ni ver ni tocar:

    Abalorios

    Collares, collares,

    de cuentas incontables.

    Colores, colores,

    lucía abalorios a montones

    Pulseras, pulseras,

    superpuestas en las muñecas.

    Pendientes, pendientes,

    con aros pendejos en sus orejas.

    Anillos, anillos,

    lleva la señora hasta en los nudillos.

    El bolso del mismo tono que los zapatos,

    de negro, el color que combina con todo.

    Su cara igual que una estampa,

    la mujer vestía ropaje floreado

    de amapolas y rosas, rojos los labios,

    como sus mejillas sin ser pintadas.

    Ni plata de ley, como una reina

    de ausencia su oro deslumbrara

    bajo ningún quilate, ¡qué disparate!

    Le pesaba más su caduca chatarra barata,

    que todo lo que tenía de valor humano en la casa.

    Queda de manifiesto una de las grandes ideas del poema, los auténticos valores de la vida que se dejan de lado, que se pierden, que se olvidan.

    Siguiendo esta línea de crítica, podemos encontrar poemas realmente duros como Rompehielos, donde expone temas lamentablemente tan en auge hoy en día como el racismo, el valorar las personas por su origen, la poca solidaridad de muchos frente a otros muchos:

    Un blanco pulcro descansado, la nieve,

    sobre azul marino de frío, helada,

    donde el agua clara yace encerrada

    y sobrevive pura, sabiendo que no hay nada.

    A la vista no divisa horizontes, ni límites,

    ni alcances, ni ningún monte donde subir a su alto.

    Solo un gran llano cautivo al baldo, bajo un cielo

    espejo de su espejismo, del reflejo de lo idéntico.

    […]

    Y no fue Dios, ¡fue la Humanidad!

    que de maldad quiso exterminar las especies, a una tierra

    donde el color nunca quiso confundir a otros;

    un rompehielos abre brecha.

    Al fijarse a fondo en los poemas que configuran el libro, una se da cuenta que están llenos de esas pequeñas cosas tan importantes que a veces escapan a los ojos, perdidos en el propio egoísmo y las rutinas diarias.

    Reverso, de Neus Gili Massagué

    Asimismo, se convierte a su vez en una defensa poética de las buenas acciones, de la parte más sana de la vida, del dar en lugar de recibir, de la empatía que tanta falta hace… En definitiva, es un poemario que a primera vista ofrece paisajes, historias, escenas de la vida, pero detrás van cargados de valores que a veces olvidamos y que son los que realmente hacen que la vida y el mundo funcionen.

    Tomemos como ejemplo el poema El pan nuestro:

    Si el trabajo al hombre y mujer dignifica,

    quienes de mucho bregar se creen de oro

    por un sin vivir de horas que mortifica,

    se olvidan que es la familia el gran tesoro.

    De nuevo hallamos en estos versos una crítica feroz hacia el valor que se suele dar a las cosas materiales.

    Reverso es un poemario que defiende la vida, defiende el mundo y su propia belleza ante los actos destructivos de la humanidad. En ese sentido, llama mucho la atención el poema Géiser, donde nos deja ver que, de alguna manera, la naturaleza intenta llamar nuestra atención, produciendo actos en defensa propia. Eso lo vemos muy claro en los últimos versos del poema:

    […]

    Aun así siempre será justicia,

    cuando la naturaleza estalla sin malicia,

    en su clamar por la existencia.

    Para hacernos una idea genérica del poemario, podríamos decir que muestra el lado más precioso de la vida y que más olvidado parece estar. Defensa de la naturaleza, de la pureza de los sentimientos, de los buenos actos, y crítica hacia todo aquello negativo que nos va tragando poco a poco, del valor desmesurado que se da a las cosas materiales frente a aquello intangible que, al fin y al cabo, sostiene la vida.

    Todo ello nos aparece escrito en cincuenta poemas que son capaces de emocionar por las verdades que cuentan, por la sensibilidad emocional que destilan.

    Si queréis abrir los ojos por dentro, si queréis encontrar historias que enseñan que hay que dejar el mundo en su paz, convivir con él y no masacrarlo, si queréis llenaros la mirada de la belleza real de la naturaleza y de las más sensibles emociones, del sentimiento más puro, sin duda Reverso es un libro necesario, que abre una ventanita a otra manera de ver la vida; a pausar el tiempo, a recapacitar y darnos cuenta de lo que realmente necesitamos para vivir.

    Neus Gili Massagué (Vallbona d’Anoia, 1966) ha sido galardonada en diversos certámenes de relatos cortos, colabora de manera habitual en la revista local El Xop y, en el año 2018, obtuvo el Premio Sant Jordi en su localidad. También aparece en la antología solidaria 50 Poetes de la terra. Reverso es su segundo poemario, después de Depulla’m a versos, en lengua catalana, que incluye también un audio de sus poemas, puesto que Neus es una rapsoda destacada, como podréis comprobar en su propio canal de Youtube Veu en vers.

  • 5 poemas de Juana Castro

    5 poemas de Juana Castro

    Juana Castro Muñoz es una poeta viva que todavía quiere seguir naciendo, como explica en uno de sus versos. Se podría decir que el primero de sus nacimientos fue en Villanueva de Córdoba, el 20 de febrero de 1945. Tuvo una infancia apegada a la vida del pueblo, al entorno rural que describió en algunos de sus poemas, donde destapa la conciencia del papel que representaba la mujer del campo, silenciada y oprimida. A esas mujeres les leía ella de pequeña, en verano y en voz alta, mientras cosían en el cortijo. Galardonada en numerosas ocasiones, traducida a varios idiomas, hay un premio de poesía en su honor.

    La vida de los poetas se descubre a partir de sus obras o, dicho de otro modo, en sus obras están contenidas las experiencias y emociones que conforman su existencia. Por eso, en la poesía de Juana Castro aparece el dolor del fallecimiento de su hijo; el autoritarismo de su padre, la gratitud hacia su madre y las consecuencias del Alzheimer que ambos padecieron; la vida de los campesinos, sobre todo, de las campesinas; la maternidad, el amor, la reflexión feminista.

    Cinco poemas, solo cinco poemas para comenzar, para descubrir, para conocer a Juana Castro.

    Amor mío

    Antonia buena chica ingresó ya cadáver,
    Carmen muy educada vaqueros blusa beis
    y Raquel silenciosa es el amor.

    Amor de amoratarse amor que es amoldar
    y amancillar.
    Amor de amenazar amor de amurallar
    amor de amartillar
    y de amasijo.

    Amor de amortajar.
    Rosa Lola María
    Inés Luisa mi amor.
    Compañero mi amigo
    mi enemigo.

    Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle,
    José Pablo dos hijos divorciado
    y Raúl empresario gran sonrisa el amor.

    Es el amor que amengua que amuralla
    que amortece y amarra.
    Amor de amuñecar amor que es amputar
    amor de amilanar
    y de ambulancia.

    Amor de amordazar.

    Manuel Félix Cristóbal
    Jaime Isidro mi amor.

    Mi señora mi dueña
    mi rehén.

    Amor mío mi amor.

    El anillo no sabe no sabía.
    El anillo.
    El cuchillo.

    Alicia desposada

    Era blanca la boda: un milagro
    de espuma, de azahar y de nubes.
    Cenicienta esperaba.
    Las muchachas regaban cada día
    los frágiles cristales de su himen.
    Blancanieves dormía.
                                          Al galope
    un azul redentor doraba la espesura
    y la Bella Durmiente erguía su mirada.
    Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
    en las noches de invierno,
    derramaban sus cuentos de guirnaldas,
    de besos y de príncipes.
    Era largo el cabello, eran frías las faldas
    por las calles de hombres.
    Las fotos de las bodas
    irradiaban panales de violines
    y era dulce ser cóncava
    para el brazo tajante y musculoso.
    La boda les cantaba por el cuerpo
    como un mar de conjuros.Y a la boda se fueron una tarde
    con su mística plena. Y cambiaron
    la hora de su brújula
    por el final feliz de los cuentos de hadas.

    Disyuntiva

    La tentación se llama amor
                        o chocolate.
    Es mala la adicción.
            Sin paliativos.
    Si algún médico, demonio o alquimista
    supiera de mi mal
                         cosa sería
    de andar toda la vida por curarme.
    Pues tan sólo una droga,
                         con su cárcel
    del olvido me salva de la otra.
    Y así, una vez más, es el conflicto:
    O me come el amor,
    o me muero esta noche de bombones.

    La era

    Mi padre y yo dormimos
    en la era, y la paja
    nos es lecho de estrellas. Se sienten
    las culebras cruzar toda la noche
    los haces de cebada, y ratas como gatos
    nos roban en el trigo. Me estremezco
    y no grito, porque mi padre ronca
    bebiéndose la luna, y en el aire
    cantan grillos de arena.

    Retablo de maravillas

    Los cien grillos cantando por la lluvia
    —el sol, motos, mi frente—
    y un gamo de colores corriendo la pizarra.
    Mi jaula de mil pájaros,
    mi retablo sin fin de maravillas,
    mi ciempiés enredado,
    y yo sin poder darle
    puerta al campo ni flor
    a la llovizna.

    Lecturas consultadas

    • CASTRO, JUANA. Cóncava mujer (1978), Alada mía (1996), Del color de los ríos (2000), La jaula de los mil pájaros (2004).
    • HERMOSILLA ÁLVAREZ, Mª ÁNGELES (2017). Juana Castro o la voluntad de una escritura femenina. Tropelías, revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, número extraordinario 1.

      SÁNCHEZ GARCÍA, M.R., LANSEROS SÁNCHEZ, R. (2017). La construcción identitaria en la poesía de Juana Castro. Compromiso e indagación, claves para una educación literaria. Lectura y signo, revista de literatura, número 12.
    • VALVERDE OSÁN, ANA (2017). Juana Castro: el pensamiento de la diferencia o la política de lo simbólico. Revista de la Anle, número 11, volumen 6.
  • ‘Gàngsters, ploma i vaudeville’ de Marta Pérez i Sierra (Ed.Gregal 2018)

    ‘Gàngsters, ploma i vaudeville’ de Marta Pérez i Sierra (Ed.Gregal 2018)

    La solapa del poemari, té un text biogràfic escrit per en Gabriel Sicilia que diu així: «En Pere i la Marta són els Bonnie i Clyde de la literatura del Raval i el Gòtic. Ella, llicenciada en filologia catalana, es va fer amb el Premi Jordi Pàmias 2010 de poesia i no para d’editar poemaris si l’un bo, l’altre millor. Els últims han estat Un segon fora del dubte, Ostatge i Llavors, els peixos. Ell, amb estudis teatrals i musicals, presenta el seu espectacle Hoy tu pluma brillará el 2010 a l’Artèria Paral·lel, que passa després pel Llantiol i la Sala Fènix. És molt esmunyedís, ja que tant el pots trobar en un teatre, en una editorial (il·lustra llibres infantils i juvenils encara que a les nits dibuixa vedets, pits i cuixes), en una sala d’exposicions, fent classe o produint un festival. La seva vida és un veritable vodevil. 

    La Marta i en Pere van començar les seves trifulgues junts de ben joves amb l’autoedició del conte infantil El senyor de la clenxa i en l’àmbit editorial aquesta és la segona col·laboració, essent la primera Sexe Mòbil singular, SMS il·lustrat. També són els artífexs del Contrapunt Poètic, unes trobades líriques de petit format tan eclèctiques com ells.» 

    Pere Cabaret és l’il.lustrador del llibre de la poeta Marta Pérez i Sierra que ressenyem avui, Gàngsters, ploma i vaudeville, editat per l’editorial de Maçanet de la Seva, Gregal l’any 2018.

    De la Marta Pérez i Sierra ja n’hem parlat a la revista. El poeta Albert Planelles va ressenyar el seu poemari Un segon fora del dubte, també de l’editorial Gregal.

    Gàngsters,… està dividit en tres parts: Gàngsters, Ploma i Vaudeville. A la primera, la noia té el poder, il.lustrat amb una pistola (amb la seva simboligia fàlica incorporada), i decideix sobre la seva vida privada. Ella és la gàngster del Bronx novaiorquès.

    A Ploma, la segona part, la gàngster és la vedet amb les seves plomes i la seva intimitat sexual. La vedet de la postguerra espanyola que havia de suportar una lluita clandestina i anònima fora del glamour ‘polític’ i de saber que si eres artista, homosexual o trans, segur que acabaries a la presó en qualsevol moment.

    Finalment, les vedets del Paral·lel barceloní ens mostren la seva soledat a Vaudeville. Són persones que se situen fora dels tòpics i ens mostren la vedet que tots portem dins.

    És un poemari poc convencional i això és el que li dona valor i gràcia. Amb unes atrevides i provocadores il.lustracions que combinen tres colors, blanc, negre i vermell, i que el fan més atractiu. És un poemari vodevil, “aquest subgènere dramàtic que consisteix en una comèdia frívola, lleugera i picant que dóna lloc a situacions còmiques, en les quals s’alternen parts cantades amb números musicals”, tal i com ens indiquen a l’inici del llibre.

    Quan arribem al final del llibre, en un epíleg la Marta Pérez i Sierra ens informa de la història, real, sembla ser, de la Lizza (1903-1982) que ha inspirat el tríptic Gàngsters, ploma i vaudeville.

    Sigui veritat o no, el cert és que la Marta i en Pere ens mostren un treball literari molt imaginatiu, inèdit i arriscat que és un cant a viure i estimar-se amb tolerància malgrat la combinació de solituds, dols i sentiments de pèrdua amb alegries, goig i imaginació que això comporta.

    Recordeu, és un llibre únic que s’ha de comprar, llegir i gaudir.

    Totes les flors eren altes, Lizza.
    Acaronaven els núvols
    perquè volien ser blanques.
    I amb el seu pol·len maquillar-te.
    Ets una d’elles,
    tija espigada,
    corol·la d’aigua vermella.
    Mans i rostre talment de pètals.

    No sap amb qui se les heu,
    el tafur de mots enrogallats
    de qui t’has enamorat.

    M’he vestit amb guants

    de pell, fins a mig braç,

    per llevar-te la vida.

    La que volies tenir

    amb bocins de mi.

    Encaix. La pell s’obre

    sense dolor.

    Que n’hem fet, de bestieses!

    Fes-me un altre petó!

    Empassa’t tot el mar violeta

    colgat en el meu melic,

    que jo desfaig els nusos

    de les algues del teu estómac

    i allibero els crustacis

    de les roques dels fons del teu cos.

    Encaix de sorra i sal,

    de mar i amor, encaix.

    T’he besat la memòria.

  • ‘¿Tienes quien te cuide la mula?’ de Thaís Espaillat (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘¿Tienes quien te cuide la mula?’ de Thaís Espaillat (Ed. Liliputienses, 2020)

    Una de las voces más recientes y rompedoras de la poesía dominicana. Utiliza el sarcasmo y la simplicidad de las cosas sencillas. Mujer nacida el año 1994 y, como ella dice, varada en Santo Domingo, República Dominicana, una isla que por suerte tiene internet. Estudió Comunicación Publicitaria para no dedicarse a ello. 

    Es poeta, editora y artista visual. Su trabajo poético tiende a centrarse en documentar el mundo (interior y exterior) para luego digerirlo y entenderlo. Edita y diseña zines desde su pequeñísima editorial, Hacemos Cosas. Es una experta catadora de mandarinas que cuando tenía siete años casi se ahoga en el Atlántico y, según ella misma dice, la gota de agua salada que le entró por la oreja todavía le regala poemas. Publica intermitentemente en su blog, https://saltedeaqui.wordpress.com/

    Su poesía muestra su única filosofía de vida: el surrealismo punk. Así, este libro de poemas, ¿Tienes quien te cuide la mula?, es otra de esas gratas sorpresas con la que José María Cumbreño y su editorial Liliputienses nos deleita, esta vez desde la colección Fundación Obra Pía de los Pizarro. Poesía de alto voltaje que abarca desde la violencia machista y la sexualidad disidente, hasta la sororidad y la rabia. Unos poemas que nos despiertan las normalizadas neuronas a lo políticamente correcto.

    Thaís Espaillat es energía pura que pasa de la palabra y las normas escritas en sus poemas. En este, su tercer libro, no se pierdan los poemas que, en palabras de la propia poeta, nacieron de una serie de eructos en su hipocampo.

    Escribí esto ayer

    Hola mundo cruel,
    te escribo para decirte
    que te hice un bizcocho
    que le da vueltas a la Tierra
    aproximadamente tres veces y un cuarto
    con su suspiro de plata
    y su relleno de sal azul.

    Lo partí en veinte pedazos desiguales
    en forma de bote gris.
    Todos se llaman Dolores
    y cuentan hasta el Infinito

    Que es una ciudad
    que dejé en el horno

    También te escribo para decirte
    que todo se siente tan vacío
    como muela de cangrejo desmembrada
    que baila
    y baila en sol
    como edificio suicida.

    Ojalá no hayas cambiado de dirección
    porque esto es un secreto
    y de llegar a las manos equivocadas
    el bizcocho se comería todas mis playas.
    Y no quiero.

    Telegrama

    Pequeña lista de imágenes en orden aleatorio:

    Una fuente que se desborda
    en un parque con luces naranjas,

    una funda roja huyendo de los carros
    en medio de la carretera
    (nota al margen: parece un ramo de rosas),

    un jardín que crece
    en un techo rojo, al lado de una pared casi blanca,

    una muralla morada y verde
    del lado derecho, siempre del derecho,
    que no deja salir al Sol,

    unos insectos intentando besarse
    en la luz de una lámpara,

    unas manos que buscan algo
    en una mesa,

    unas alas cayendo
    en el agua,

    una mano que agarra un papel que dice:
    “esto todavía me hace sentir sola.”

    Esta almohada no es lo suficientemente grande para taparme toda la cara

    La brisa no hace otra cosa
    que no sea
    traerme preguntas
    que no puedo responder.
    Como, por ejemplo,
    por qué sigo
    haciendo estas cosas.
    No sé,
    si te soy sincera.
    Me gusta mirar
    las luces doradas en las hojas
    y pretender
    que tengo esas mismas luces dentro,
    que esas son las cosas que suben
    bajan
    van a todos lados.
    No sólo reacciones químicas
    malpuestas
    por la evolución,
    la falta de cueva,
    de fuegomaderaceniza,
    de autocontrol.

    Te pregunto, brisa
    viento sereno,
    ¿quién inventó el control?
    ¿Dónde hemos firmado todos
    para saber que hay cosas
    que sólo se hacen
    para poder sentirnos culpables?
    La culpa como recordatorio
    de que me siguen importando las cosas.
    ¿De que estoy viva?
    De que la crianza católica
    no se va jamás.

    ¿Eres tú, Dios, el que me habla
    en la brisa?
    El Papa manda un fax
    en una nube
    desde tan lejos
    hasta aquí.
    Las luces doradas
    son reflejos de su trono.

    No vuelvo a mirar por la ventana.

  • Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    Una poeta romántica olvidada: 5 Poemas de Carolina Coronado

    “Yo de niña en mi espíritu sentía

    vaga melancolía

    de secreta ansiedad, que me agitaba;

    mas, al romper mi canto,

    cien veces, con espanto,

    en la mente infantil lo sofocaba.

    Que entonces, en mi tierra, parecía

    la sencilla poesía

    maléfica serpiente cuyo aliento

    dicen, que marchitaba

    a la joven que osaba

    su influjo percibir sólo un momento.”

    Nació el 2 de diciembre de 1820 en Almendralejo (Badajoz), en una familia adinerada y de ideología progresista. Su padre y su abuelo fueron perseguidos por el régimen a causa de sus ideas políticas. Su vida transcurrió en uno de los periodos históricos más convulsos de la historia de España, en poco menos de 100 años la política, la economía y la sociedad experimentaron grandes cambios.

    A la edad de 4 años, su familia se trasladó a Badajoz y allí fue educada según la tradición de las niñas de su época: costura, labores del hogar… Pese a lo cual, ya desde pequeña muestra un acusado interés por la literatura, lee libros de cualquier género u obra que podía conseguir y de manera autodidacta, comienza a componer versos con mucha facilidad, pero con errores léxicos.

    Mis estudios fueron todos ligeros porque nada estudié sino las ciencias del pespunte y del bordado y del encaje extremeño…” (Fragmento de una carta escrita en 1909.)

    Sin conocer el castellano, aprendí, sola, el francés y el italiano, y subí de un vuelo a leer a Tasso, Petrarca y Lamartine”.

    Con esta temprana afición literaria, escribió su primer poema a los diez años y tenía trece cuando Espronceda le dedicó unos versos:

    “Dicen que tienes trece primaveras

    y eres portento de hermosura ya,

    y que en tus grandes ojos reverberas

    la lumbre de los astros inmortal…”

    Se casó con Justo Horacio Perry, diplomático norteamericano, secretario de la embajada de su país. Su casa en la calle de Lagasca se convirtió en lugar importante de la vida literaria madrileña, famosa por las tertulias de escritores que en ella se realizaban y fue también refugio de políticos en esos años convulsos del XIX.

    Fue una mujer apasionada, con una elocuencia e intensidad poco frecuentes entre las damas de aquella época. Desarrolló una gran actividad como anfitriona, primero en Madrid, después en Lisboa, adonde se trasladaron a vivir. Por su salón pasaron personalidades progresistas de la altura del Duque de Rivas, Quintana, Zorrilla o Castelar.

    Es muy probable que influyera en su temperamento romántico la afección de catalepsia crónica que padecía, llegando a «morir» varias veces, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida.

    En 1844 se publica la noticia de su falsa muerte. Entonces escribe “Dos muertes en una vida”, que se publicaría tras su fallecimiento. Ya entonces había sido admitida en el Instituto Español y en casi todos los Liceos de España.

    Carolina falleció el 15 de enero de 1911 en Lisboa. Y su cuerpo, junto con el de su marido, fue trasladado y enterrado en Badajoz.

    Escritora y poeta, dejó su impronta en el siglo XIX pues fue pionera de la igualdad y abrió las puertas del mundo intelectual a las mujeres. Amante del progreso y de los inventos, amiga de la reina Isabel II y cortejada por la élite política y literaria. Famosa por su belleza y elegancia (lo prueba el retrato que le pintó Federico Madrazo y que se conserva en el Museo del Prado), su talento y sus ideas anticonformistas. Con sus escritos y con la denuncia de sus versos, se rebeló ante las injusticias. Y su voz pudo oírse al otro lado del océano cuando, simpatizando con la causa del presidente Lincoln, abanderó la abolición de la esclavitud en América.

    Junto a Gertrudis de Avellaneda, fue representante de la poesía femenina de la segunda oleada del Romanticismo en España en el siglo XIX, en unos años en que el espacio poético femenino lo llenaba una figura de tanta fuerza como la de Rosalía de Castro, que casi no deja sitio para ninguna más.

    La producción más importante de Coronado es la poética. Sus poemas fueron recogiéndose poco a poco en revistas, y más tarde, en 1843, se recopilaron en un volumen (Poesías) con prólogo de Hartzenbusch. En las posteriores ediciones de 1852 y 1872 se incorporaron nuevos poemas. Sin embargo, hasta hace poco no se ha podido conocer la totalidad de su obra.

    Sus poemas más conocidos fueron recogidos en Poesías (1843) o Poesías de la señorita Carolina Coronado (1850).

    Su talento como escritora, no estuvo exento de sinsabores por su condición de mujer, en una época en la que las poetas eran consideradas poco menos que “trastornadas”. Fue una figura relevante en su tiempo a la que se le asignó la incómoda etiqueta de miembro del grupo de “poetas menores”.

    En su poema, “La poetisa en el pueblo”, recoge las burlas y el sentimiento de rechazo que genera en una sociedad provinciana el hecho de que una mujer escriba poesía:

    “¡Ya viene, mírala! ¿Quién?

    – Esa que saca coplas.

    –Jesús que mujer más rara.

    –Tiene los ojos de loca (…)”.

    “Más valía que aprendiera

    a barrer que a decir coplas.

    -Vamos a echarla de aquí.

    -¿Cómo? -Riéndonos todas.”

    En prosa escribió un total de quince novelas y algunas obras teatrales.

    Desde el punto de vista temático, su obra poética es muy diversa: la contemplación e interpretación subjetiva de la naturaleza, el amor, la religión, el compromiso cívico, social e incluso político, y un naciente feminismo, que es uno de los temas más personales y constantes en su obra.

    Hay una secta de hombres implacables que con su odio colectivo a todas las mujeres ilustres, antiguas y modernas, se han armado de la sátira, del desprecio y de la calumnia”.

    (Fragmento de La Sigea.)

    Según el profesor y filólogo, Juan Senís, su historia no brilla en los manuales literarios y la apasionada Carolina es una gran desconocida para el gran público, a pesar de que muchos de sus poemas son de una indiscutible calidad. Rosalía de Castro dominando el panorama literario del siglo XIX, casi no deja sitio para ninguna más. Quizás en otra situación su obra hubiera tenido otra suerte…

    Estos 5 poemas que he elegido de su obra tienen una marcada afinidad con el romanticismo y el naturalismo. No solo están impregnados de una enorme sensualidad y belleza, sino también de compromiso social y reivindicación. La mayoría de sus poemas son muy extensos, por lo que algunos de los seleccionados son fragmentos.

    Que disfruten estos versos de su hermosa y apasionada poesía.

    “CANTAD, HERMOSAS”

    Las que sintáis, por dicha, algún destello

    del numen sacro y bello,

    que anima la dulcísima poesía,

    oíd: no injustamente

    su inspiración naciente

    sofoquéis en la joven fantasía.

    Si en el pasado siglo intimidadas

    las hembras desdichadas,

    ahogaron entre lágrimas su acento,

    no es en el nuestro mengua,

    que en alta voz la lengua

    revele el inocente pensamiento.

    Do entre el escombro de la edad caída,

    aun la voz atrevida,

    suena, tal vez, de intolerante anciano,

    que en áspera querella

    rechaza de la bella

    el claro ingenio, cual delirio insano.

    Mas ¿qué mucho que sienta la mudanza

    quien el recuerdo alcanza

    de la edad en que al alma femenina

    se negaba el acento,

    que puede, por el viento,

    libre exhalar la humilde golondrina?

    Aquellas mudas turbas de mujeres,

    que penas y placeres

    en silencioso tedio consumían,

    ahogando en su existencia

    su viva inteligencia,

    su ardiente genio, ¡cuánto sufrirían!

    ¡Cuál de su pensamiento la corriente,

    cortada estrechamente

    por el dique de bárbaros errores,

    en pantano reunida,

    quedara corrompida

    en vez de fecundar campos de flores!

    ¡Cuánto lozano y rico entendimiento,

    postrado sin aliento,

    en esos bellos cuerpos juveniles,

    feneció, tristemente,

    miserable y doliente–,

    desecado en la flor de los abriles!

    ¡Gloria a los hombres de alma generosa,

    que la prisión odiosa

    rompen del pensamiento femenino!

    ¡Gloria a la estirpe clara

    que nos guía y ampara

    por nuevo anchurosísimo camino! (…)

    “LA ROSA BLANCA”

    Antes que por la lluvia fecundada

    arde la tierra al sol de primavera,

    que apresurando su veloz carrera,

    muestras la luz de mayo anticipada;

    queda la yerba mísera abrasada

    antes de desplegarse en la pradera

    y, como niño que en la cuna muere,

    seco el pimpollo al rayo que lo hiere.

    Para su breve curso el arroyuelo:

    la fuente agota su caudal mezquino;

    de la desnuda acacia al muerto espino

    lleva la joven mariposa el vuelo;

    el polvo lame del estéril suelo

    la oveja hambrienta, y fijo en el camino.

    A lo lejos contempla los sembrados

    el labrador con ojos desolados…

    ¿A qué viene la niña de la aldea

    a recorrer los campos cuidadosa

    si no ha de hallar en ellos ni una hermosa

    flor, que de su cabello ornato sea?

    Siempre cuando la mansa luna ondea,

    al acabarse el día, presurosa

    desciende murmurando a la ribera

    y se mira en el agua placentera.

    Y alza de entre los juncos de su orilla

    una flor de blancura reluciente

    y una por una cuenta ansiosamente

    las hojas de su corola sencilla:

    y cuantas menos son, más gozo brilla

    en la faz de la niña, más latiente

    siente su pecho, y en el onda pura

    mira con más cuidado su hermosura. (…)

    “A UNA GOTA DE ROCÍO”

    Lágrima viva de la fresca aurora,

    a quien la mustia flor la vida debe,

    y el prado ansioso entre el follaje embebe;

    gota que el sol con sus reflejos dora;

    Que en la tez de las flores seductora

    mecida por el céfiro más leve,

    mezclas de grana tu color de nieve

    y de nieve su grana encantadora:

    Ven a mezclarte con mi triste lloro,

    y a consumirte en mi mejilla ardiente;

    que acaso correrán más dulcemente

    las lágrimas amargas que devoro

    mas ¡qué fuera una gota de rocío

    perdida entre el raudal del llanto mío…!

    “¡OH, CUÁL TE ADORO!”

    ¡Oh, cuál te adoro! Con la luz del día

    tu nombre invoco, apasionada y triste,

    y cuando el cielo en sombras se reviste

    aun te llama exaltada el alma mía.

    Tú eres el tiempo que mis horas guía,

    tú eres la idea que a mi mente asiste,

    porque en ti se encuentra cuanto existe,

    mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

    No hay canto que igualar pueda a tu acento

    cuando mi amor me cuentas y deliras

    revelando la fe de tu contento;

    tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,

    y quisiera exhalar mi último aliento

    abrasada en el aire que respiras.

    “EL MARIDO VERDUGO”

    ¿Teméis de ésa que puebla las Montañas

    turba de brutos fiera el desenfreno?…

    ¡más feroces dañinas alimañas

    la madre sociedad nutre en su seno!

    Bullen, de humanas formas revestidos,

    torpes vivientes entre humanos seres,

    que ceban el placer de sus sentidos

    en el llanto infeliz de las mujeres.

    No allá a las lides de su patria fueron

    a exhalar de su ardor la inmensa llama;

    nunca enemiga lanza acometieron,

    que otra es la lid que su valor inflama.

    Nunca el verdugo de inocente esposa

    con noble lauro coronó su frente:

    ¡Ella os dirá temblando y congojosa

    las gloriosas hazañas del valiente!

    Ella os dirá que a veces siente el cuello

    por sus manos de bronce atarazado,

    y a veces el finísimo cabello

    por las garras del héroe arrebatado.

    Que a veces sobre el seno transparente

    cárdenas huellas de sus dedos halla;

    que a veces brotan de su blanca frente

    sangre las venas que su esposo estalla.

    ¡Y que ¡ay! del tierno corazón llagado

    más sangre, más dolor la herida brota,

    que el delicado seno macerado,

    y que la vena de sus sienes rota!

    Así hermosura y juventud al lado

    pierde de su verdugo; así envejece:

    así lirio suave y delicado

    junto al áspero cardo arraiga y crece.

    Y así en humanas formas escondidos,

    cual bajo el agua del arroyo el cieno,

    torpes vivientes al amor uncidos

    la madre sociedad nutre en su seno.

    REFERENCIAS:

    Datos de la biografía de la autora extraídos de:

    Wikipedia

    Un siglo de vida y poesía.

    EcuRed Carolina Coronado

  • Reto Poético 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

    Reto Poético 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

    Para celebrar el día de la mujer, desde Poémame queremos plantearos un bonito reto-juego.

    Nuestro mundo es la poesía, por ello hemos pensado en poesía escrita por mujeres, que hable de la mujer.

    La idea es que, partiendo de un poema preseleccionado, os animéis a dar réplica al mismo, continuarle o crear uno nuevo basándoos en él.

    También podéis seleccionar un poema distinto, siempre que cumpla con los requisitos:

    • Escrito por una mujer
    • Temática  “la mujer”

    REQUISITOS:

    1 -Debéis publicarlo en Poémame, en la sección habilitada para ello: RETO8M

    2 -En el poema que escribáis, lo primero debéis incluir el título del poema y la autora que sirve de referencia. Tenéis de plazo desde hoy 4 hasta el 7 de marzo, y el día 8 publicaremos los más votados.

    Podéis escribir todos los poemas que queráis: a más poemas enviados, más poetas mencionadas y mas poemas descubiertos.

    A continuación os dejo el poema que hemos seleccionado:

    Y Dios me hizo mujer de Gioconda Belli

    Y Dios me hizo mujer,

    de pelo largo,

    ojos,

    nariz y boca de mujer.

    Con curvas

    y pliegues

    y suaves hondonadas

    y me cavó por dentro,

    me hizo un taller de seres humanos.

    Tejió delicadamente mis nervios

    y balanceó con cuidado

    el número de mis hormonas.

    Compuso mi sangre

    y me inyectó con ella

    para que irrigara

    todo mi cuerpo;

    nacieron así las ideas,

    los sueños,

    el instinto.

    Todo lo que creó suavemente

    a martillazos de soplidos

    y taladrazos de amor,

    las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

    por las que me levanto orgullosa

    todas las mañanas

    y bendigo mi sexo.

  • Seis poemas de Idea Vilariño

    Seis poemas de Idea Vilariño

    En el hogar donde nació Idea Vilariño (Montevideo, 1920 – 2009) se respiraba arte. Sus padres, Leandro Vilariño y Josefina Romaní, tenían pasión por la literatura y el arte, y siempre fomentaron la faceta más artística de sus cinco hijos, inculcándoles el amor por la poesía y la cultura en general. De hecho, a sus cinco hijos les pusieron nombres que delatan esa inclinación poética, pues los hermanos de Idea se llamaron Numen, Alma, Azul y Poema.

    Poeta, ensayista, traductora, Idea, aunque también se acercó a la música, componiendo algunas piezas y tocando el piano y, posteriormente el violín, siempre se vio atraída por las letras. Su primera obra poética, La suplicante, sale a la luz en el año 1945, cuando ella tiene veinticinco años, aunque sus primeros poemas aparecen cuando sólo cuenta diecisiete años, siendo ya poemas maduros y profundos, que muestran una intensidad y una madurez extraordinarios.

    […]

    Sola,

    sola y triste, lejos de todas las almas,

    de todo lo tierno, de todo lo suave.

    Silencio, tristeza, la muerte más cerca

    en el marco triste y sin luz de la tarde.

    Estos versos datan de 1937, y son una muestra clara de los elementos que marcarán su poesía a lo largo de su vida: la soledad, la tristeza, el desencanto, el desgarro, la muerte.

    Fue profesora de literatura a la vez que tomaba parte en diversos proyectos literarios, como la fundación, junto con otros literatos y artistas, de las revistas Clinamen, durante su época de estudiante, y Número, junto a Manuel Arturo Claps (escritor Argentino que se afincó en Uruguay) y Emir Rodríguez Monegal (profesor, crítico, literario y ensayista). De hecho, Emir Rodríguez fue quien ideó el nombre de Generación del 45, también llamada Generación Crítica, de la que Idea también formaba parte, para englobar a una serie de escritores uruguayos, a raíz del abandono que, en cierto modo, la literatura sufría en ese país. Sin duda, esta Generación fue tremendamente creativa y crítica. Carlos Maggi, escritor, historiador y dramaturgo, perteneciente a este grupo explica que por entonces no había ni editoriales, y este grupo sirvió para dar un empuje y marcar un camino que, a día de hoy, todavía permanece muy presente en la cultura uruguaya.

    La infancia de Idea fue una época feliz, pero la temprana muerte de su padre y su hermano mayor, hicieron que su vida se cubriera por un espeso velo de tristeza y desgarro emocional que nunca la abandonó. Estos dos hechos vitales se sumaron a los problemas de salud que sufrió durante toda su vida, pues padecía asma y eccemas que le afectaban la piel: «La piel se me necrosaba todos los días. Entonces me metían en una bañera llena de agua con no sé qué producto hasta que la piel se ablandaba. Esa piel caía y yo quedaba con una piel tan frágil que si me movía se rompía.” (Vilariño, en Gilio y Domínguez, 1993: 230).

    Como consecuencia, su poesía siempre aparece teñida de ese aire depresivo y triste que jamás puedo eliminar. La vida carecía de sentido, la vida era simplemente un esperar la muerte, mientras los días iban sangrando el dolor y el sufrimiento incansable. Afortunadamente, Idea canalizó ese sufrimiento con la poesía, dejando tras de sí gran cantidad de poemas que, para ella, probablemente fueron su salvación.

    Su obra también aparece marcada por la relación de amor-odio que tuvo con Juan Carlos Onetti, escritor y periodista al que conoció en una de las reuniones de la revista Número. Se veían de manera esporádica, se amaban intelectualmente, se juntaban, se separaban… en definitiva, un amor intenso, poético e inolvidable para ambos. Esta relación dejó una imborrable marca en los versos de Idea, en los que el dolor y el amor se entremezclan, y uno de los poemas más hermosos de la poeta, Ya no:

    Ya no seá

    ya no

    no viviremos juntos

    no criaré a tu hijo

    no coseré tu ropa

    no te tendré de noche

    no te besaré al irme

    nunca sabrás quién fui

    por qué me amaron otros.

    No llegaré a saber

    por qué ni cómo nunca

    ni si era verdad

    lo que dijiste que era

    ni quién fuiste

    ni qué fui para ti

    ni cómo hubiera sido

    vivir juntos

    querernos

    esperarnos

    estar.

    Ya no soy más que yo

    para siempre y tú

    ya

    no serás para mí

    más que tú. Ya no estás

    en un día futuro

    no sabré dónde vives

    con quién

    ni si te acuerdas.

    No me abrazarás nunca

    como esa noche

    nunca.

    No volveré a tocarte.

    No te veré morir.

    Idea falleció el 28 de Abril de 2009, dejando tras de sí más de diez poemarios, intercalados con numerosos ensayos y traducciones, de entre las que cabe destacar las traducciones que hizo de Shakespeare, e incluso algunas piezas musicales compuestas por ella misma.

    A su funeral acudieron diez personas, y ella dejó escritas las instrucciones:

    Nada de cruces

    Nombre: Idea Vilariño

    Llamar a Forestier Pose o a Martinelli y decir allí:

    Murió Idea Vilariño

    Socia Agadu 3540

    Socia de Coop. Magisterial 3114

    Cuidar nada de cruces (en los avisos, etc.)

    No morí en la paz de ningún señor, etc.

    Cremar

    Os dejamos a continuación una pequeña selección de sus poemas. No dudéis en bucear por su maravillosa obra, no os dejará indiferentes.

    El amor

    Amor, amor

    jamás te apresaré

    ya no sabré cómo eras.

    No habré vivido un día

    una noche de amor

    una mañana

    no conocí jamás

    no tuve a nadie

    nunca nadie se dio

    nada fue mío

    ni me borró del mundo con su soplo.

    Lo que hubo fue dolor

    lo solo que hubo

    que fue colmado atestiguó fue cierto

    pero dónde quedó

    qué consta ahora.

    Hoy el único rastro es un pañuelo

    que alguien guarda olvidado

    un pañuelo con sangre semen lágrimas

    que se ha vuelto amarillo.

    Eso es todo. El amor

    dónde estuvo

    cómo era

    por qué entre tantas noches no hubo nunca

    una noche un amor

    un amor

    una noche de amor

    una palabra

    No

    No debiera escribirlo

    no debiera quedarme

    sufriendo aquí

    sintiendo

    el horror del vacío

    dejando que yo

    que esto

    se haga vértigo

    náusea.

    Tendría que volverme

    tendría que reírme

    y de una vez

    dejarlo.

    *

    Tuve que ir

    sin dudas

    sin reproches

    y entregada

    sin nombre

    ya sin mí

    ya sin nada

    poner de buena gana

    la cabeza en el tajo.

    Se está solo

    Solo como un perro

    como un ciego loco

    como una veleta girando en su palo

    solo solo solo

    como un perro muerto

    como un santo casto

    como una violeta

    como una oficina de noche

    cerrada

    incomunicada

    no llegará nadie

    ya no vendrá nadie

    no pensará nadie en su especie de muerte

    no llamará nadie

    nadie escucharía sus gritos de auxilio

    nadie nadie nadie

    no le importa a nadie.

    Como una oficina o un santo o un palo

    incomunicado

    solo como un perro en su caja doble

    golpeando la tapa y aullando

    y en casa

    los deudos ingieren neurosom y tilo

    y por fin se acuestan

    y al otro la muerte le tapa la boca

    se calla como un muerto como un perro como

    una veleta girando en su palo

    solo solo solo

    Qué fue la vida

    Qué fue la vida

    qué

    qué podrida manzana

    qué sobra

    qué deshecho.

    Si era una rosa

    si era

    una nube dorada

    y debió florecer

    liviana

    por el aire.

    Si era una rosa

    si era

    una llama feliz

    si era cualquier cosa

    que no pese

    que no duela

    que se complazca en ser

    cualquier cosa

    cualquier

    que sea fácil

    fácil.

    No pudo consistir en corredores

    en madrugadas sórdidas

    en asco

    en tareas sin luz

    en rutinas

    en plazos.

    No pudo ser

    no puedo.

    No eso

    lo que fue

    lo que es

    el aire sucio de la calle

    el invierno

    las faltas varias las

    miserias

    el cansancio

    en un mundo desierto.

    El reloj

    Nada dice el violín

    nada la flauta

    nada las lanzaderas

    rumorosas del agua

    ni el mar sonando entero

    ni el viento por las ramas.

    Tampoco esas porfiadas

    patitas sin sosiego

    que hace tanto

    hace tanto

    pisotean el tiempo.

  • Mujeres poetas andaluzas

    Mujeres poetas andaluzas

    Porque siempre se ha hablado de Andalucía como tierra de poetas, vengo a hablaros de ellas, de las mujeres que pusieron protesta, alegría y tristeza, en sus versos. Hoy porque es hoy, 28 de febrero, día de Andalucía; pero a una que extraña la tierra, que añora el sol, las casas encaladas y el paisaje de acebuches, le sirve cualquier excusa para poner sobre la memoria y bajo la reflexión, la poesía de nuestras mujeres. Como sería imposible citarlas a todas, daré solo un aperitivo, un entrante minúsculo, un poema o un bocado (dulce o de hiel) por cada una de las ocho provincias andaluzas. Ocho mujeres. Por dar nombres, daría decenas, tendríamos un extenso artículo diciendo nada. Prefiero decir poco, diciendo algo. Dejando constancia de todas las que faltan y de haber elegido a las que me han parecido oportunas, sin tener en cuenta el renombre, lo prolífico o la corriente a la que representan. En cuanto al orden de exposición, recurriré a los años de escuela y, a modo de cantinela, recitaré: Jaen, Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería. Que aproveche.
    Jaén. Erika Martínez (1979).

    El guardapelo de las poetisas.
    Para que nunca se les olvide, las poetas llevan colgando del cuello el guardapelo vacío de las poetisas.
    ¿Qué hacer con su moño resignado y su croché, sus juegos sin apuesta y sus remilgos, con esa manía tan suya de escribir y tirarse de la enagua?
    Me prometí quitarles a sus nombres la tachadura, como quien sabotea un cepo con un palo; no juzgarlas ni juzgar tampoco a quienes consintieron la demencia por un equívoco romántico.
    Esto último me cuesta mucho.
    Confesando que me gustan las isas y los ismos, y también sin medida lo contrario, me pregunto cuánto quedará en nosotros de su amor por la nadería.
    En inglés isabelino llamaban nothing a lo que ellas tenían entre los muslos.

    Córdoba. María Sánchez (1989). 

    II
    Algo así tiene que ser el hogar:
    Oír fandangos mientras las ovejas van
    tras sus corderos
    Rebuscar con los dedos las raíces
    Ofrecer a los tubérculos los tobillos
    Convertir la voz en ternura
    y en presa
    Prometerme una y otra vez
    que nunca escribiré en vano
    un libro con las mismas manchas

     Sevilla. Julia Uceda (1925).

    A Edith Piaf.
    Te han condenado.
    Una oración,
    como limosna insuficiente,
    ha caído
    sobre la tapa de tu féretro.
    Te han condenado, Edith,
    por no querer ser
    la excepción que confirma
    la regla. Porque
    querías,
    tú, gorrión
    de la calle, ser
    la regla. Porque
    intentabas salirte de la calle.
    Te han condenado como
    si Dios no fuese amor. El dedo
    ejemplar
    -una uña sucia, como
    si lo viera- se alzó
    sobre tu frente
    y mostró al mundo
    que sólo esa limosna— por sí acaso…—
    merecías. 

    De nuevo a la intemperie.
    Esta vez » a la calle»
    te han dicho.
    A la calle amarilla
    de los muertos, sin Senas,
    sin flores, sin guitarras. 

    Pero tú, Edith, sonreirás.
    Tuviste ya tu infierno
    al borde de la cuna: sabes
    lo que un niño criado con alcohol.
    Edith, mystère Piaf, rezabas
    no al morir, al cantar;
    y sin saber por qué,
    por quién acaso. Ahora
    es cuando cantas en la inmensa calle
    de Dios, alegremente,
    Edith, mystére Piaf.    

    Huelva. Estela Rengel (1987).

    Todos los gemidos que tienes pendientes.
    Quiero rodearte con mis palabras
    y que todas las onomatopeyas de deseo que conozcas
    salgan disparadas por tus poros
    cuando el roce de mi pecho desnudo por tu espalda
    sea lo más casto que nos propongamos en toda la noche. 

    Que tu sudor haga en mi piel
    la más bella obra de arte
    y mi alimento durante días
    sea el aire que respiras en mi boca
    al pedirme entre besos que no pare. 

    Y parar es lo que menos se me ocurre
    cuando tus labios me llaman
    de esa maldita forma en que solo ellos saben
    y mis manos, a veces torres,
    consiguen arrancarte de la piel
    todos los gemidos que tienes pendientes.

    Cádiz. Josefa Parra (1965).

    Contagio.
    He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo,
    su peso, su evidencia,
    su impotencia de carne que quisiera ser sueño,
    esa mortalidad que lo delata
    incluso en el recuerdo.
    Me ha contagiado un cuerpo de nieve su dolencia
    y ando por tanto exceso
    agotada, rendida, con apenas las fuerzas
    para arrastrar la piel y la mirada
    lejos de su influencia.

    Málaga. María Victoria Atencia (1931).

    Mar.
              Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
    comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
    Rozaría una jábega con descolgar los brazos
    y su red tendería del palo de mesana
    de este lecho flotante entre ataúd y tina.
    Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas. 

              Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
    pone olor de Guinea en la ropa mojada,
    pone sal en un cesto de flores y racimos
    de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
    pone hechido el insomnio, y un larguero entonces
    me siento con mi sueño a ver pasar el agua.

    Granada. Mariluz Escribano (1935).

    Cuando me vaya.
    Dejaré un silencio en el recuerdo,
    sonidos de una voz que fue muy joven,
    y un aroma de sándalo y cipreses
    para que no me olvides.  

    Y ahora, cuando el sol desaparece,
    y hay promesa de una noche clara,
    las estrellas se esconden
    y están muertas de tanta nívea luz.  

    Dejaré abierta la ventana.
    Un gorrión divulgará mi huida,
    y un frescor de mañana
    anunciará mi marcha,
    con trémula voz para llamarte. 

    Cuando me vaya
    perderé las praderas,
    los bosques encendidos de noviembre,
    el verde del jardín en primavera,
    la tenue luz de los planetas,
    la sonrisa de un niño,
    el calor de un amigo,
    lágrimas de dolor por los caminos
    que transité tan alta,
    la caricia de un perro
    que dio fuego a mis manos. 

    Cuando me vaya
    habré perdido tantas cosas,
    que creceré en trigal
    por no morirme.

     Almería. Aurora Luque (1962).

    La muerte al otro lado de la cámara.
    Acodada en la barra o la terraza
    me miro desde lejos como dicen
    que se miran los que han estado muertos:
    un fulgor en el vaso
    me resume lo helado de los años.
    Vértigo de un rodaje discontinuo,
    fotogramas vacíos que huyen.
                                                                   Eso sí,
    gastó el maquillador tiempo y pericia.
    Desde esta muerte actriz y fingidora,
    la vida es un depósito en penumbra
    de máscaras usadas hacia dentro.