Etiqueta: Hortensia Márquez

  • “Umbra”, la prosa poética hecha novela

    “Umbra”, la prosa poética hecha novela

    Descubrí  a Silvia Terrón por un programa de televisión (“Página 2”,la 2 de tv española), cuando en 2018 publicó su primera novela “Umbra” Caballo de Troya 2018. Me enamoró el planteamiento de su libro:

    “Umbra transcurre en un futuro en que los humanos ya no pueden emitir sonidos y el planeta ha quedado dividido en una región de luz y otra -llamada Umbra– de sombra. Los ecos de las voces de nuestro presente se fosilizaron en un mineral llamado «ecoral», que es la principal fuente de energía”.

    Silvia Terrón (Madrid, 1980). Poeta, periodista y traductora. Dirige la revista literaria bilingüe Alba Paris, dedicada a la difusión de la literatura hispanoamericana en Francia, donde reside y trabaja como especialista en diplomacia pública desde 2009. Sus poemarios son:

    • La imposibilidad gravitatoria, poemas, Ediciones Torremozas, 2009.
    • Doblez, poemas, Ediciones Liliputienses, 2014.
    • Las veces, poemas, La Isla de Siltolá, 2015.

    Invito a leer este poema suyo, que me parece una maravilla, con un lenguaje cuidado y unas hermosas metáforas.

    CIUDAD JARDÍN

    Así, por cabeza

    aprendes a crecer en ángulo.

    Tú, que construías ventanas

    para ahorrar metáforas

    presientes el nido.

    Todo lo que piensas emigra

    y vuelve cada invierno.

    De tanto ir ampliando

    te has vuelto pasillo,

    cada vez más cinturón.

    Alrededor, en tus afueras

    vive tu yo más reciente,

    el que trastoca

    sin decir.

    Sólo melodías y olores

    llaman hacia el centro.

    Buscas

    tu propia ruina, el resto

    del momento pretérito.

    Fantaseas con la Historia,

    mezclando minutos

    y almidón.

    Sólo tú sabes

    que un juguete de plástico

    made in China

    guarda tu alma.

    El imán que recoge

    toda proyección

    para estos años sin tacto.

        

    Pero en esta ocasión de lo que quiero hablar es de su primera novela “Umbra”.

    Adentrarse en “Umbra” es traspasar una barrera donde lo cotidiano se escribe en verso. Un mundo un tanto angustioso y asfixiante de un supuesto futuro oscuro, muy anclado en un pasado perdido.  Es ciencia ficción contada desde el universo lingüístico de una poeta, y eso hace que la novela adquiera una dimensión distinta de lo que el lector de este género, está acostumbrado…estamos acostumbrados.  

    Una novela llena de un lirismo exquisito y  una prosa que te engancha y envuelve:

    Al morir volvemos a la materia para convertirnos en otra cosa. Lo único que escapa a esa metamorfosis es la voz, que se repite y desaparece sin dejar rastro, eludiendo la transformación.

    Umbra es un  libro que no tiene diálogos, es una sucesión de hechos relatados, en una exquisita prosa poética. Los personajes (muy bien expuestos) te llevan de la mano por los acontecimientos de un mundo superficial y vacío, entre situaciones e imágenes que no te dejan indiferente. Todo el libro es rico en matices, que invitan al lector a sumergirse de manera profunda e intensa.

    En los “Coros” despierta una conciencia, en muchas ocasiones dormida, que te lleva a leer y releer, pensar y repensar.

    Coros

    ¡Viva la próspera industria de la voz vaciada! Contemplaos desde lo alto, resultáis admirables. Insectos incansables a los que se les ha confiado una misión: robar, falsificar, transportar, esconder. Cada uno repitiendo incansable el mismo gesto: la mano prensil que se alarga hasta la esfera valiosa y se cierne sobre ella…

       

    Para mí, un gran descubrimiento que seguiré explorando.

    NOTA: Datos biográficos sacados de su novela “Umbra”

           

  • Carmen Cantos: Amante de las letras y los mundos paralelos

    Carmen Cantos: Amante de las letras y los mundos paralelos

    Carmen  Cantos (@Carmen) lleva con nosotros en Poémame, desde febrero de 2018, y ya forma parte importante de la familia “poemaniania”. El título de esta pequeña reseña es la frase de presentación de su rinconcito, y la define a la perfección.

    “Amante de las letras y los mundos paralelos…”

    Solo siendo amante de las letras se puede entender esa forma tan amable y generosa a la hora de escribir. Solo sabiendo viajar por mundos paralelos se puede regalar al lector un viaje en cada poema.

     Aunque la mayoría de sus escritos son poemas, también nos ha deleitado con algún relato:

                    En efecto, ella contaba historias para no enloquecer….

    Lo hacía despacio, acariciando cada estrofa

    hecha de átomos y mareas…

    sintiéndose diosa

    de grandes pájaros rojos devoradores de nubes,

    de pequeños seres de luz temerosos del invierno…

    (fragmento de su relato Contaba Historias )

    Amable, atenta, siempre tiene un momento para leer y comentar.

    Su poesía es suave y dulce, con un lirismo cuidado y exquisito.

    Acaricia las palabras, las une y después las suelta en una sucesión de versos que te envuelve.

    Generosa en metáforas que adornan y engrandecen los poemas.

    A veces sutil y suave, pero con mensaje profundo:

    Sobre la tarde disuelta en lejanía halló una brisa distinta…

    rosadamente liberada de alguna historia de silencios.

    Entonces ella recordó.

    Y fue que una lágrima de abismo y perpetuidad

    recorrió su piel de nácar…

    (fragmento de su poema Sujetando )

    Carmen se desliza por entre las palabras, uniendo con hilo de luz los versos. Los moldea y da forma a su antojo, regalando un poema al poema, y un placer al lector:

    Brilla!

    Las nubes entre versos

    están sedientas…

    libres son las palabras

    que hacen y deshacen,

    que desgarran piedras,

    que se funden

    en pequeñas historias etéreas

    que esculpen emociones.

    Brilla…

    poesía!

    *********************

    —Quizás al otro lado

    esté la luz…

    pueda tocar su esencia…

    se ilumine al fin la noche

    y los días se escurezcan…

    (fragmento de su poema Piensa )

    Solo se conoce al poeta leyendo su poesía, empapándose de ella, por ello no quisiera acabar esta breve reseña sin dejar, para vuestro disfrute, alguno de sus poemas, y ahora que la conocéis un poquito más, os ánimo a que paséis por su rincón y os regaléis los sentidos con su poesía.

    Larga distancia

    Aire y materia,

    voluptuosa tarde

    enmarcada en trance,

    que no despierta…

    Solo acontece lo que es,

    en un trémulo balanceo

    de un árbol y su sombra.

    Cercano está el ocaso

    y el frescor anhelado…

    Larga es aun la distancia

    al punto de no retorno.

    No quiero desistir

    Cuando el alma sobrevive herida,

    se estrechan los confines

    del brillo perseguido,

    alcanzan los desiertos

    los mares más profundos,

    se desvanecen los soles

    cual seres enlutados.

    Todo es borrado

    de adentro hacia afuera,

    todo es apresado…

    rehén de un raciocinio

    que no me atrevo a nombrar…

    pero yo ansío resplandores

    a pesar de tanta realidad

    impresa en las entrañas

    y no quiero desistir de la luna…

    ni del bosque que idolatra su secreto.

    Niebla en tus ojos

    Niebla en tus ojos

    mientras te adentras

    en caminos que te llevan,

    que te alejan,

    que no esperan.

    Denso mundo interior

    que lastima hacia afuera,

    que captura momentos

    y disecciona estrellas.

    Historia no expresada .

    con atisbos de irrealidad pasajera.

    Circunstancias que barajan

    trayectorias estudiadas,

    decisiones concretas,

    percepciones desajustadas.

    Niebla en tu mirada,

    ocaso de realidades banales,

    de deseos carnales,

    de espacios y recorridos trascendentales.

    Penumbra en tus ojos

    solo acariciadas por lenguas de fuerza

    que no atraen tempestades.

    Culto a tus ojos

    en lo alto de una colina solitaria

    que expone recuerdos

    y corazones rotos.

    Devoción por ti…

    por más que me esfuerce

    en buscar el sol

    que no conoces ni pospones

    por no tener ansias de él.

    Borbotones… de momentos únicos,

    de locuras interiores.

    Os invito a conocer un poco más a esta poeta generosa y amable.

  • @raffadurand: Transeúnte volador

    @raffadurand: Transeúnte volador

    Soy de las que disfruta paseando de puntillas por los versos de los recién aterrizados en Poémame, dar la bienvenida (a todo el que puedo) y como a todo el mundo le pasa seguro, unos me llegan, otros no alcanzo y algunos me dan un mazazo en el estómago del alma y me erizan la piel… entonces ahí me paro, me deleito y disfruto del viaje.

    Esto es lo que me pasó con la poesía de @raffadurand:

    Mira cómo cae hoy día la lluvia.
    Cae como nuestra saliva ácida y oscura.

    Es negra y bruta.

    Fragmento de su poema Blanco y negro.

    Aterrizó en nuestro bar de poesía el mes pasado (Septiembre) y con sólo veinticinco poemas publicados, ha creado un universo personal y único.

    No te deja indiferente, es intensa, profunda, oscuramente bella… una ráfaga de vendaval más que viento.

    En otras ocasiones es suave y sutil, dejando un regusto amable y dulce en el paladar de la mente, pero con un mensaje contundente y profundo.

    Hoy palpé los sueños de la luz en una ventana, dorado amanecer en un cuadro rodeado de la incandescencia de una pared tan antigua como mi asombro, polen extasiado en su viaje, encierro de musa, cartas diminutas que se escriben a sí mismas hasta alcanzar, quizás, a un lector sin anteojos, sin manos, traficante de ensoñaciones…

    Fragmento de Luz de la Tarde.

    Algunos poemas son todo un viaje de sensaciones, sentidos, mundos reales mezclados con mundos oníricos. Un tobogán de emociones que deleita los sentidos:

    AMARTE DE DÍA

    Amanecí en Nepal,

    con gafas tornasoladas

    para encontrarme

    escuchando la cascada solar

    de tu cabellera…

    Hace muchos años,

    creyéndome muerto,

    hilvanando mis pasos

    por el tuerto relieve

    de ciertas calles… caí de bruces.

    «Me encontrarás

    siguiendo la ruta del Inca,

    siempre hacia el Sol.»

    Amarte quise

    con el glóbulo infinito

    de una mañana abrasadora,

    líquenes al viento,

    en el desnudo palpitar

    de un sueño

    que permanece

    lo que permanece

    un profundo suspiro.

    Y los peces meando burbujas

    hablaron con la lengua exótica

    de las aguas de oro,

    múltiple cáliz en el pecho,

    azorado encanto,

    sinfonía celeste

    que abarcaba

    todo el espectro cromático.

    Mágicos y distantes panoramas

    daban cauce a nuestro encuentro,

    locas las almas untándose

    una a la otra sin medida,

    piedra de toque de los dioses,

    sin Olimpo,

    viajando en barcas de silicio

    sobre un mar verde,

    húmero licor de mansas frutas.

    Se me hacía realidad

    lo que desde niño vislumbraba,

    atónito y poseído

    por una especie

    de exaltada serenidad,

    en aquella colina que veía

    mientras me alejaba

    de los juegos y los ruidos,

    escondido en un embudo de mallas

    sin pesar en nada,

    sólo «viendo».

    Decidí amarte ante la luz,

    aún masticando los colmilloos

    de las infaustas noches…

    Volverme perfume,

    ansioso recolector de semillas

    en esa tierra que no ha sido

    regada todavía.

    Así.

    Os invito a conocer un poco más a este poeta de mirada en verso profundo y penetrante en su rinconcito de Poémame.

  • Cuestionario de los 100: Hortensia Márquez

    Cuestionario de los 100: Hortensia Márquez

    Esta semana tenemos el cuestionario de Hortensia Márquez. Ya sabes, si has superado los 100 poemas publicados en nuestra web, escríbeme al correo interno de la revista y me pondré en contacto para publicar vuestras respuestas. Gracias.

    El libro que estoy leyendo

    «El ala izquierda» de Mircea Cărtărescu.

    El primer libro que recuerdo haber leído

    Alguno de la colección “Los Cinco” de  Enid Blyton, pero no recuerdo el título.

    El libro que cambió mi vida

    «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry, lo leí siendo adolescente y me planteó muchas cosas. Y leyendo a Miguel Hernández, amé la poesía.

    El libro que más ha influido en mi manera de escribir

    «Cancionero y romancero de ausencias» de Miguel Hernández.

    El libro que me gustaría haber escrito

    «Cancionero y romancero de ausencias» de Miguel Hernández.

    El libro que está (según su criterio) más sobrevalorado

    «El código Da Vinci»  y  «Ángeles y demonios»  de Dan Brown.

    El libro que está (según su criterio) más infravalorado

    Muchos de poesía, la poesía está infravalorada.

    El último libro que me hizo llorar

    «El laberinto de los espíritus» de Carlos Ruiz Zafón.

    El último libro que me hizo reír

    «Memorias de un amante sarnoso» de Groucho Marx.

    El libro que no pude acabar de leer

    «Verónica decide morir» de Paulo Coelho, «El hobbit» de J. R. R. Tolkien y «El almuerzo desnudo» de William Burroughs.

    El libro que me avergüenza no haber leído

    Muchos, sobre todo los grandes clásicos. Tengo pendiente de acabar «El Quijote», le voy leyendo como recomendaba en una entrevista Forges “a sorbitos como un buen vino, es un libro que no se debe leer del tirón” (más o menos esto es lo que dijo).

    ‘Ese’ libro que me encanta y leo a escondidas

    Ninguno.

    El libro que regalo

    Depende de quién sea el obsequiado, el último fue «El laberinto de los espíritus» de Carlos Ruiz Zafón.

    El poema por el que me gustaría ser recordado

    Aún no está escrito, sigo trabajando en ello.

  • Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Jana y la poesía que hace cosquillas en el alma

    Hoy quería acercaros un poco a una autora de Poémame con la que tengo una especial relación, Jana Rivera (@JanaRivera).

    Jana es sin duda un alma inquieta y un remolino de emociones. Transmite mucho sentimiento a través de su poesía. Juega con las palabras hasta moldearlas y hacer con ellas nuevos conceptos y sentidos. Le da un pellizco a los mofletes de la mañana, y se unta una tostada de pan de higo con mermelada de noche. Así es como yo veo su poesía. Una explosión de vida.

    Sin habernos visto nunca, tengo con ella una complicidad que he conseguido con pocas personas. Hemos tenido tardes y noches de risas y versos, porque eso es escribir con ella, momentos únicos de vida en verso. Por eso hoy os invito a que la conozcáis un poquito más a través de su poesía.

    Comerme la vida

    Remuevo conciencias.
    Hiervo las venas.
    Pongo sal a las lágrimas.
    Picante a los besos.
    Dulce al mirar.

    Mezclo caricias.
    Parto condenas.
    Separo rencores.
    Pellizco el caminar.

    Comerme la vida entera. Con sus platos amargos y también sabrosos.

    Ya me vendrá la cuenta. Pero, para entonces, habré amado, reído, llorado y soñado.

    Para entonces, habré decantado infinitos momentos dichosos.

     

    Relámpago

    Entraste por una rendija. Clavel curioso en la solapa del viento.

    Te fuiste como un relámpago. Con carga eléctrica. Puro estruendo.

     

    Tatuajes de tinta y saliva

    Abriéndose paso a base de pespuntes de piel, la aguja inyectaba tinta en un lienzo en blanco.

    Expectativas, ilusiones, historias y abrazos de mil maneras pueden caber en un pequeño dibujo.

    Besos rodados, besos soñados, besos imaginados, besos robados, besos en bucle, uno detrás de otro, se iban grabando en color negro en la memoria.

    Acariciaban las agujas con regusto afilado. Sentada, la impaciencia esperaba, ansiosa, en un banco.

    Al fin se reveló el universo particular. Asomaba al día un diminuto tatuaje. Tan grande que en él cabían deseos, estrellas, ecos, energías, constelaciones. Tan pequeño. Tan poco. Y tanto.

     

    El baile de mis cortinas

    ¡Cortinas al viento se precipitan por la ventana! Se agita mi pelo, asomada a la nada. Observo palomas, mariquitas en rojo y lunares. Nidos de cigüeña haciendo equilibrios entre torres y tejas. Oigo sus picos de percusión, espérame aquí, que ahora vengo.

    Me doy una vuelta por dos melodías y tres batucadas. Qué poco me pesan los huesos, qué fuertes mis alas.

    Sin mochilas a cuestas, bailo y vuelo con los pies en las nubes y las manos en el suelo. Qué mareoooo.

    Pero es genial. Es un aturdimiento placentero. Entro en el juego.

    Dicen que no es el tiempo quien todo lo cura, sino las personas que lo pasan con nosotros. Bienvenida la buena gente, la entusiasta, la sincera, la de las cosas claras, la de las risas a carcajadas.

    Tengo un horizonte cálido, repleto de oportunidades. De sueños tibios y sueños lentos. De sueños agitados y sueños tremendos.

    Irlanda, Escandinavia, Rusia. Este, oeste, norte y vientre meridional, danzando en curva y contracurva. Échale picante. Cálmalo con canela y azúcar.

    Deja que mi ventana siga abierta de par en par. Deja que mis cortinas jueguen entre pasos de baile, que el aire no pare de soplar.

     

    Un bocado de sandía

    Reducida hasta lo más esencial, surqué los mares moleculares. Los golpes de elementos que chocan como por arte de magia. Y el Hidrógeno se enamora del Oxígeno, y en su abrazo implosivo se derriten en agua, y me fluyen como al morder una porción de sandía.

    Con mis ojos bebo clorofila, me destella el verde más refrescante, me eriza toda la piel, es selva, es una sonrisa viva.

    En las plumas de un jilguero despliego el vuelo, serpenteo, planeo, zigzagueo, goteo… ¡Tin-tin-tin!, y me escurro por rocas calizas, mis manos desnudas, la mente vestida.

    Y me acurruco en los labios, suaves dunas en puestas de sol. Me deslizo entre curvas, la boca es un lienzo prohibido a pleno color.

    Que me deslizo, me simplifico, me complico.

    No sé si abrazar lo más pequeño o explotar al compás del universo entero. Igual me doy una vuelta en mi nube de barro, por si llueve chocolate, dulce y amargo.

    [Porque ya sabes que lo pequeñito puede ser realmente espectacular]

     

    Pirata de comisuras

    Era tan pirata sin pata de palo,
    que abordó sonrisas
    sin regalar botín a los ruidos,
    sin dar tregua a los llantos.

    [Dedicado a mi amiga Horten, que lleva por emblema el lado bueno de las cosas.]

     

    Miguitas de magdalenas

    Tenía un abrigo naranja para los días que pesaban. Hacía livianas las penas.

    Los labios vestidos en color frambuesa. Dejaban su marca en las tazas de café, como el que lanza miguitas en el camino para no perderse. Cada sorbo, una huella en el mapa.

    Sentada en la mesa con flores naturales. Madera suave, pulida por el paso de vidas y manos llenas, corazones rotos y sangre en las venas.

    Ella observaba el bullicio de la gente pasar por el ventanal de la cafetería. Era coqueto, el escenario ideal para practicar, con las comisuras rizadas, la magia de la mirada.

    Miraba los gorriones llevándose restos de magdalenas en el suelo. Miraba repartidores de vida agitada. Miraba jardines que aguardan la lluvia.

    Despacito se fijaba en los besos en las esquinas. Los bolsos llenos de rosas sin espinas.

    Miraba caminando vidas desoladas. Preocupaciones a cuestas del que muere en el trabajo. De los que viven en treinta metros cuadrados.

    Miraba cejas sinceras. Extraños que se cruzan y se saludan con la chispa del «buenos días» de verdad.

    Miraba bufandas suaves. Pañuelos al viento. Corazones blanditos y almas que rugen con puro estruendo.

    Miraba el amor del calcetín desemparejado con el que aparece en el otro pie de repente.

    Miraba fuentes incesantes. Gotas de vida. Periódicos altivos y gafas tímidas.

    Y miraba.

    Porque ver no es mirar. Cuando uno mira, le pone el alma. Toca la puerta del pecho. A veces se entra de puntillas. Otras, suenan campanas y se alborota el cabello.

    Déjame que mire, decía. Déjame que me beba el tiempo.

    Jana es la compañera de Poémame con la que más colaboraciones he hecho, y es todo un placer escribir con ella, así que os invito a leer esta. Nuestro compañero Alex richter-boix nos apodó la sal y la pimienta de Poémame, de ahí este poema.

    Risas a la sal y pimienta (colaboración con @horten67)

    Estornudar raudales de risas. Cocinar con sabor los pequeños momentos. Compartir trocitos de regocijo, amasar la amistad, hacer de la vida un feliz revoltijo.

    Poner sabor a la vida, con chispitas que explotan en la boca y hacen cosquillas en el alma. Sonreír juntos, en conjunto y juntando carcajadas y bromas que limpian lágrimas pegadas. Esas que se adhieren, se adueñan e inundan las mañanas nubladas y las noches sin luna.

    Echar carreras a los pájaros en el cielo, a las hormigas en el suelo. Que crujan los bordes de la pizza. Beberse la vida con bien de hielo y un millón de burbujas.

    Y si nos falta color en las mejillas, pellizcos de abuela en los mofletes. Canturrear cuando la voz está quebrada y cantar a pleno pulmón cuando se recupera.

    Y si llueve, botas de goma rojas. Y si nieva, gorros de colores y manoplas calientes.

    Sopa de pan calentita cuando el corazón es mendrugo duro.

    Y silbar en la ducha cuando el agua nos limpie tropiezos y deshaga los barros. Aplaudir los logros y zapatear con fuerza sobre los fracasos. Brindar por la suerte y lanzar hasta Júpiter al hombre del saco.

    Tomar la medida al miedo para hacerle un traje de faralaes, y bailar hasta que se rinda a tus pies. Después descorchar una botella de ganas y beber hasta quedar borracha de vida.

    No hay más vida que una.

    No la pierdas, no la tires ni la malgastes.

    Disfruta cada día como si fuera el primero y el último, y no olvides nunca, que todo sabe mejor CON SAL Y PIMIENTA.

    Estas líneas son fruto de la complicidad que une a personas que no se conocen, pero se conocen: las ganas de espachurrar la vida y de dar rienda suelta al estornudo del alma… la risa.

  • Día de las escritoras

    Día de las escritoras

    Aprovechando que esta semana es el Día de las Escritoras, hemos pensado que es un buen momento para recordar y conocer un poco mejor a las mujeres escritoras que han sido entrevistadas en la Revista de Poémame:

    Iris Almenara

    http://152.228.140.20/2017/03/21/iris-almenara-concibo-la-poesia-como-un-desahogo-pero-tambien-como-una-lucha/

    Alicia Plante

    http://152.228.140.20/2017/12/27/alicia-plante-el-oficio-de-escribir-es-como-un-musculo-que-se-fortalece-con-el-uso-con-la-exigencia/

    Angela Pradelli

    http://152.228.140.20/2018/01/18/13-preguntas-y-una-poeta-angela-pradelli-la-poesia-esta-y-los-poetas-a-veces-pueden-captarla-entenderla-trasladarla-a-la-escritura/

    Tere Vila Matas

    http://152.228.140.20/2018/02/06/13-preguntas-y-una-poeta-tere-vila-matas-poesia-caligrafia-pintura-y-musica-forman-parte-de-un-arte-completo-mediante-el-cual-se-expresan-distintas-dimensiones-de-sensibilidad/

    Victoria Ash

    http://152.228.140.20/2018/02/21/13-preguntas-y-una-poeta-victoria-ash-la-poesia-es-instinto-de-supervivencia/

    Raquel Lanseros

    http://152.228.140.20/2018/03/21/13-preguntas-y-una-poeta-raquel-lanseros/

    Paloma Fadon

    http://152.228.140.20/2018/04/04/13-preguntas-y-una-poeta-paloma-fadon-salazar-llegar-a-pintar-una-poesia-es-muy-arduo-hay-que-sentir-su-presencia-y-su-hacer-bien-dentro

    Pequenho_Ze

    http://152.228.140.20/2018/05/23/13-preguntas-y-una-poeta-ze-pequeno/

    Hortensia Márquez

    http://152.228.140.20/2018/06/28/13-preguntas-y-una-poeta-hortensia-marquez-nunca-he-buscado-ningun-fin-escribo-por-necesidad-y-por-satisfaccion

    Aurora Reyes

    http://152.228.140.20/2018/10/10/13-preguntas-y-una-poeta-aurora-reyes-busquen-y-alimenten-su-poesia-con-las-letras-de-otros-autores-y-aprendan-todo-lo-que-puedan/

  • 13 preguntas y tres poetas de Poémame… (V)

    13 preguntas y tres poetas de Poémame… (V)

    Mes de agosto, mes de calor y de relajo. Tanto que los y las poetas ya no quieren contestar a nuestras preguntas, por eso hemos decidido resumir las que hemos hecho estos últimos meses por si os habéis perdida alguna.

    Mes de agosto, buena oportunidad para leer aquellas que os perdisteis:

    13 preguntas y un poeta, Santiago Arroyo: “Tengo un único fin, erizar los sentidos”

    13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: “Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción”

    13 preguntas y una poeta, Ze Pequeño: “Cuando escribo, siento cierta sensación de liberación”

  • 13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: «Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción»

    13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: «Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción»

    De la generación de poetas descubiertos entre las publicaciones de Poémame, esta es la tercera entrevista que publicamos después de haber conocido mejor a Ze Pequeño, y a Santiago Arroyo. Hoy conoceremos a Hortensia Márquez.

    Hortensia tiene un libro publicado, Derramando palabras, del que vamos a destacar algunos versos sueltos y le oiremos recitar un par de poemas que no son de este poemario:

    Para ponernos en situación, vamos a escuchar cómo Hortensia nos recita su poema Pacto tácito.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en El Barco de Ávila (Ávila) hace 51 años. La cuarta de 6 hermanos (5 chicas y un chico). Mi padre mecánico de maquinaria agrícola y mi madre ama de casa (empezó a trabajar con 8 años y ya no pudo estudiar). Escribo desde que tenía unos 13 o 14 años (aún conservo aquellos primeros poemas de adolescencia). Leer siempre ha sido para mí una necesidad (literatura y poesía), aunque con etapas de menos actividad debido al trabajo y otras ocupaciones. He trabajado en muchas cosas, aunque mi actividad más larga fue de Administrativa en una multinacional. Pero la que recuerdo con más cariño fue un año en una librería. Aprendí, descubrí y me enamoré por completo de la escritura en todos sus géneros. Mi primera colección de libros la hice con el dinero que me daba mi madre los domingos. Siempre hay un libro que estoy leyendo y una larga lista (cada vez más) de libros por leer.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron las que incluía el libro de literatura en el cole. Ya entonces descubrí el placer al leer poesía. Sin lugar a dudas me gustaban muchos poetas (Lorca, Machado, Rosalía de Castro, Teresa de Jesús, Celaya, …), pero destacaba Miguel Hernández. Conecté con su poesía desde el primer momento, yo tenía entonces unos 13 o 14 años. Pero el libro que me marcó y por el que decidí que quería seguir escribiendo fue “Azul” de Rubén Darío. El autor que más me ha influido ha sido Joaquín Sabina. A día de hoy sigo pensando que es el poeta que más me emociona.

    No siempre hay luz

    Inseguridad fugaz, que llegas a veces,

    desordenas mi mundo de palabras

    y me haces nadar sin otros peces.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Difícil definirme…. sencilla, visceral, personal, muy de sentidos y sentimientos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, sin lugar a dudas. Madurar es evolucionar y la vida es posiblemente la maestra que más enseña. Mi poesía actual, aunque le quede poso, no es la misma de hace 20 años. Creo que ni la de hace 10. Mi lenguaje poético se ha enriquecido a lo largo de la vida de leer, de sentir, de absorber todo lo que me emociona o eriza la piel, y eso se transmite en mi poesía. Es una escritura más madura y más segura. Aunque mi peor enemigo sigo siendo yo. Supongo que nunca estaré del todo satisfecha con lo que escribo.

     ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando comienzo a escribir un poema es casi como un impulso. De pronto me surge una palabra o una frase y ahí empiezo. Escribo un pequeño párrafo y leo comprobando que transmito y se entiende lo que quiero decir. Y continúo hasta que siento que ya no quiero decir más. Después releo un par de veces o tres, buscando posibles errores ortográficos y modificando alguna palabra que no sea la que buscaba. Pero tengo que reconocer que los toco poco. Lo que escribo es lo que en ese momento siento que quiero contar y procuro no cambiar mucho. Escribo todos los días, igual que leo todos los días. Esto creo que también me ayuda para escribir.

    Mariposa efímera

    Reivindico mi derecho

    a ser yo, para mí, por mí

    y dejar que el mundo siga viviendo

    como mariposa efímera.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Nunca he buscado ningún fin. Escribo por necesidad y por satisfacción. Si me reporta algo más, bienvenido sea. Pero mi finalidad principal es sólo escribir.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Pues no demasiado importante, no más que la lectura intima. Reconozco que soy más de leer para mí y conmigo. No la descarto y me gusta escuchar cuando alguien sabe leer bien (o cantar bien, que no quiero decir tener buena voz, cantar con sentimiento). Pero lo considero una forma más de transmitir poesía.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Que son la voz de los pequeños escritores. De los que no llegamos a los grandes medios. Para mí ha sido la forma de poder publicar un libro, ya que fue a través de mi blog, como la editorial que me ha publicado me descubrió y por lo que contactó conmigo. Literatura y poesía al alcance de todos y a disposición de todos. Muy a favor.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El poema de un autor desconocido (hasta ahora). Se ha hecho famoso por ganar un programa televisivo de talentos. Lo cual ya dice mucho, que alguien recitando poesía propia gane un concurso de ese tipo, ya es meritorio. Se llama César Brandon, “La relación de amor entre 0 y 1”.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Tengo empezados dos de poesía y una novela. «Sin Coraza» de Javier Hortal, un viaje a través del amor y el dolor de un padre que perdió a su hijo adolescente de cáncer. Muy emotivo el libro y el autor. Al cual tengo el inmenso placer de conocer personalmente. Poeta muy recomendable. «La esencia está en el aire» de nuestra querida compañera de poémame Rebeca Tejedor Díaz. Una maravilla de persona y de libro.

    Una novela que acabo de terminar  es «Las montañas azules» de Begoña Ruiz Hernández. En una época como ésta tan reivindicativa por los derechos de la mujer, este libro habla del papel de la mujer en el medio rural, en torno al año 1932 más o menos. Libro muy recomendable, la dedicatoria es “A mi madre, que no pudo estudiar por ser mujer”. Nos damos cuenta a donde hemos llegado, de dónde venimos y todo lo que aún nos queda por hacer. Y el que empezaré hoy es “La chica de la niebla” de Donato Carrisi.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Ninguno. No me gusta nada dar consejos. La poesía es visceral. Hay que escribir si se siente y se quiere, sin esperar mucho más.

    (Silencio)

    Susurro

    incesante que

    lame despacio y

    eternamente la

    nuca fría,

    curvada del

    instante en que yo

    olvidé vivir.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La verdad es que no sabría que decirte. Hay mucha gente escribiendo mucho, pero siempre oímos hablar de los mismos, y no siempre (para mi) son los mejores.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna en especial, creo que las preguntas hechas están bien. Gracias.

    Siembra poeta

    el terreno vacío

    con versos frescos.

    Gracias a usted. Pero antes de acabar vamos a escuchar a Hortensia recitando un nuevo poema, Rayito que ya no está.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.