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  • 5 poemas de Juana Castro

    5 poemas de Juana Castro

    Juana Castro Muñoz es una poeta viva que todavía quiere seguir naciendo, como explica en uno de sus versos. Se podría decir que el primero de sus nacimientos fue en Villanueva de Córdoba, el 20 de febrero de 1945. Tuvo una infancia apegada a la vida del pueblo, al entorno rural que describió en algunos de sus poemas, donde destapa la conciencia del papel que representaba la mujer del campo, silenciada y oprimida. A esas mujeres les leía ella de pequeña, en verano y en voz alta, mientras cosían en el cortijo. Galardonada en numerosas ocasiones, traducida a varios idiomas, hay un premio de poesía en su honor.

    La vida de los poetas se descubre a partir de sus obras o, dicho de otro modo, en sus obras están contenidas las experiencias y emociones que conforman su existencia. Por eso, en la poesía de Juana Castro aparece el dolor del fallecimiento de su hijo; el autoritarismo de su padre, la gratitud hacia su madre y las consecuencias del Alzheimer que ambos padecieron; la vida de los campesinos, sobre todo, de las campesinas; la maternidad, el amor, la reflexión feminista.

    Cinco poemas, solo cinco poemas para comenzar, para descubrir, para conocer a Juana Castro.

    Amor mío

    Antonia buena chica ingresó ya cadáver,
    Carmen muy educada vaqueros blusa beis
    y Raquel silenciosa es el amor.

    Amor de amoratarse amor que es amoldar
    y amancillar.
    Amor de amenazar amor de amurallar
    amor de amartillar
    y de amasijo.

    Amor de amortajar.
    Rosa Lola María
    Inés Luisa mi amor.
    Compañero mi amigo
    mi enemigo.

    Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle,
    José Pablo dos hijos divorciado
    y Raúl empresario gran sonrisa el amor.

    Es el amor que amengua que amuralla
    que amortece y amarra.
    Amor de amuñecar amor que es amputar
    amor de amilanar
    y de ambulancia.

    Amor de amordazar.

    Manuel Félix Cristóbal
    Jaime Isidro mi amor.

    Mi señora mi dueña
    mi rehén.

    Amor mío mi amor.

    El anillo no sabe no sabía.
    El anillo.
    El cuchillo.

    Alicia desposada

    Era blanca la boda: un milagro
    de espuma, de azahar y de nubes.
    Cenicienta esperaba.
    Las muchachas regaban cada día
    los frágiles cristales de su himen.
    Blancanieves dormía.
                                          Al galope
    un azul redentor doraba la espesura
    y la Bella Durmiente erguía su mirada.
    Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
    en las noches de invierno,
    derramaban sus cuentos de guirnaldas,
    de besos y de príncipes.
    Era largo el cabello, eran frías las faldas
    por las calles de hombres.
    Las fotos de las bodas
    irradiaban panales de violines
    y era dulce ser cóncava
    para el brazo tajante y musculoso.
    La boda les cantaba por el cuerpo
    como un mar de conjuros.Y a la boda se fueron una tarde
    con su mística plena. Y cambiaron
    la hora de su brújula
    por el final feliz de los cuentos de hadas.

    Disyuntiva

    La tentación se llama amor
                        o chocolate.
    Es mala la adicción.
            Sin paliativos.
    Si algún médico, demonio o alquimista
    supiera de mi mal
                         cosa sería
    de andar toda la vida por curarme.
    Pues tan sólo una droga,
                         con su cárcel
    del olvido me salva de la otra.
    Y así, una vez más, es el conflicto:
    O me come el amor,
    o me muero esta noche de bombones.

    La era

    Mi padre y yo dormimos
    en la era, y la paja
    nos es lecho de estrellas. Se sienten
    las culebras cruzar toda la noche
    los haces de cebada, y ratas como gatos
    nos roban en el trigo. Me estremezco
    y no grito, porque mi padre ronca
    bebiéndose la luna, y en el aire
    cantan grillos de arena.

    Retablo de maravillas

    Los cien grillos cantando por la lluvia
    —el sol, motos, mi frente—
    y un gamo de colores corriendo la pizarra.
    Mi jaula de mil pájaros,
    mi retablo sin fin de maravillas,
    mi ciempiés enredado,
    y yo sin poder darle
    puerta al campo ni flor
    a la llovizna.

    Lecturas consultadas

    • CASTRO, JUANA. Cóncava mujer (1978), Alada mía (1996), Del color de los ríos (2000), La jaula de los mil pájaros (2004).
    • HERMOSILLA ÁLVAREZ, Mª ÁNGELES (2017). Juana Castro o la voluntad de una escritura femenina. Tropelías, revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, número extraordinario 1.

      SÁNCHEZ GARCÍA, M.R., LANSEROS SÁNCHEZ, R. (2017). La construcción identitaria en la poesía de Juana Castro. Compromiso e indagación, claves para una educación literaria. Lectura y signo, revista de literatura, número 12.
    • VALVERDE OSÁN, ANA (2017). Juana Castro: el pensamiento de la diferencia o la política de lo simbólico. Revista de la Anle, número 11, volumen 6.