Etiqueta: poetas mujeres

  • Silla amarilla, Olga González Latapi (Ed. Valparaíso, 2025)

    Silla amarilla, Olga González Latapi (Ed. Valparaíso, 2025)

    Trece instantes configuran este primer poemario de Olga González Latapi. Trece instantes en los que una se sienta en esa silla amarilla que espera, dentro de nosotras, a que nos atrevamos a iniciar ese volar hacia adentro que durará apenas unos instantes, hasta que volvamos a sentarnos.

    En esos instantes, abrimos los ojos por dentro y encontramos, en esta soledad, la más pura esencia de las distintas emociones que configuran este poemario. Escrito en verso libre, con una libre disposición de las palabras (el espacio también es parte del poema), estos poemas invitan a una reflexión sincera, sin distracciones. Una silla que abre lo que más adentro llevamos.

    En esos instantes, abrimos los ojos por dentro y encontramos, en esta soledad, la más pura esencia de las distintas emociones que configuran este poemario. Escrito en verso libre, con una libre disposición de las palabras (el espacio también es parte del poema), estos poemas invitan a una reflexión sincera, sin distracciones. Una silla que abre lo que más adentro llevamos.

    Creo que hay que ser valiente para enfrentarse a este poemario; ser valiente, como lo ha sido Olga a la hora de desnudar esas emociones tan intensas, esa soledad que le ha permitido bucear en sí misma y, por extensión, el lector se verá arrastrado a su propia soledad analizadora de su propia esencia.

    Creo que hay dos verbos que rigen el poemario de principio a fin: ser y estar. En el momento en que aceptas sentarte en esa silla, eres y estás contigo. Y ahí es cuando empezamos a descubrir algo que quizás ni imaginábamos. Nuevos caminos en nuestra memoria, nuevos caminos en nuestra piel, nuevos caminos en nuestros ojos que, quizás por primera vez, miran de verdad hacia adentro. Esa soledad que nos rodea, la masticamos despacio mientras nos vamos (re)descubriendo.

    todos los días escucho afuera de mi puerta

    voces de descanso

    una ciudad lejana

    residuos sobre mi ventana

    el constante de mi cerebro

    dentro de este espacio

    ahora escucho el día

    -Fragmento del poema Pasos fantasmas.

    La autora, con sólo trece poemas, hace una muestra de su dominio del lenguaje, de la capacidad de traspasar la piel del lector y hacerle dar la vuelta para verse desde dentro. Y sentir. Sobre todo sentir y palpar cada una de las emociones que se describen.

    Personalmente, este poemario me ha parecido una manera de bucear en una misma y hablar directamente con las propias emociones. Son poemas que necesitan ser leídos más de una vez, abandonándonos a la reflexión sin miedo, sin tapujos ni distracciones; con una desnudez emocional que debemos afrontar. Son poemas realmente profundos, que no me parecen de fácil lectura, pero el esfuerzo de adentrarnos en ellos tiene una grandísima recompensa: descubrir, conocer, aceptar. Y como no, darnos el gusto de conocer una voz poética diferente, directa, que ha sido capaz de remover, con trece poemas, lo más puro de nosotras mismas.

    Personalmente, este poemario me ha parecido una manera de bucear en una misma y hablar directamente con las propias emociones. Son poemas que necesitan ser leídos más de una vez, abandonándonos a la reflexión sin miedo, sin tapujos ni distracciones; con una desnudez emocional que debemos afrontar. Son poemas realmente profundos, que no me parecen de fácil lectura, pero el esfuerzo de adentrarnos en ellos tiene una grandísima recompensa: descubrir, conocer, aceptar. Y como no, darnos el gusto de conocer una voz poética diferente, directa, que ha sido capaz de remover, con trece poemas, lo más puro de nosotras mismas.

  • Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Cinco poemas de Rosario de Acuña

    Nacida en 1850, Rosario de Acuña fue una escritora, poeta, pensadora y periodista considerada una adelantada en el proceso de la igualdad entre hombres y mujeres, y la en la lucha por los derechos de los más débiles.

    Desarrolló una enfermedad ocular que le ocasionaba la pérdida intermitente de visión, cosa que hizo que su enseñanza y educación difería en cierto modo de la enseñanza oficial que se daba a las mujeres, siendo educada en su propia casa, con un pleno contacto con la naturaleza, y al cuidado de unos padres dedicados totalmente a Rosario, como hija única que era. Esta educación despertó en ella un interés por la Historia y por las Ciencias Naturales, adquiriendo, en parte también gracias a sus estancias en Roma, en tierras andaluzas o a la vera del Cantábrico, un conocimiento tremendo del mundo animal y vegetal. Sus periódicos viajes al extranjero, París, Bayona, Roma, alimentaron su curiosidad por el mundo que la rodaba y su cultura, así como su talante libre pensador y republicano.

    Cuando apenas contaba veinticinco años, se estrena en el mundo literario ni más ni menos que en el Teatro Español de Madrid, siendo la segunda mujer que lo lograba, después de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Después de este magnífico estrenó, que le brindó el aplauso del público asistente, con una obra, Rienzi el Tribuno, que se centraba en ser una crítica a la tiranía y un grito a la libertad. A su vez, inevitablemente, también levantó las críticas de algunos sectores.

    Se casó poco después, trasladándose a vivir a Zaragoza, pero el matrimonio no duró demasiado y Rosario decidió abandonar a su marido por sus repetidas infidelidades; otra muestra más de que Rosario era una mujer adelantada y valiente, puesto que en esa época no que la mujer abandonara al marido era algo casi inconcebible.

    Paralelamente, no abandonó su producción literaria, publicándose, en 1874, el largo poema Ecos del Alma, que le abrió las puertas a diversas revistas como La Mesa revuelta, o El imparcial.

    A mediados de los años 1880, fue la primera mujer en ocupar la tribuna del Ateneo de Madrid, realizando una lectura poética y, posteriormente, también en el Fomento de las Artes, centro de acogida de escritoras liberales. Por su obra y su manera de ser, se ganó la simpatía de las corrientes y sectores librepensadores del país, grupos cercanos a la ideología republicana y defendiendo la separación de la iglesia y el estado, así como en la intromisión de la iglesia en la intimidad de las conciencias. Siguiendo su pensamiento, ingresó en una Logia masónica, y estuvo igualmente vinculada a otras dos logias más, Las Hijas del progreso, de Madrid, y la Logia Jovellanos, en Xixón.

    Sus ideas, su obra y su valentía la convirtieron en una de las primeras mujeres en vivir el éxito y abrirse camino en un mundo dominado por los hombres, clamando a viva voz por la igualdad de derechos. Una muestra podría ser el estreno de su obra El padre Juan, una de las más polémicas de su carrera, puesto que presentaba en escena los falsos valores de la religión católica, las deformadas creencias religiosas y el fanatismo, contraponiéndolos con personajes que encarnan la razón, la bondad y la justicia. La obra fue un escándalo para la época e incluso llegó a prohibirse, cerrando las puertas del teatro.

    Decidió abandonar la capital e instalarse en un pueblito de Cantabria, convirtiéndose en una experta avicultora, destacando igualmente en esta faceta, por su labor como investigadora y difusora de la industria avícola. Rescindido el contrato de su vivienda en cántabra, se trasladó a Asturies, donde habitó hasta su muerte en el año 1910. Allí continuo con sus ataques contra el conservadorismo y los estamentos más convencionales, con diversas publicaciones en distintos medios, siempre fieles al librepensamiento, denunciando el maltrato a las mujeres, la situación de los obreros y la dureza de la vida en algunos sectores más oprimidos. Y allí fue donde finalmente se estrenó su obra El padre Juan, gracias a la Sección Artística Obrera del Ateneo, siendo representada en el Teatro Robledo de Xixón. Falleció en el año 1923, en Asturies, por una embolia cerebral.

    Es importante también su faceta como periodista, la cual se centró en la denuncia de las desigualdades existentes entre la mujer y el hombre, destacando sus colaboraciones en Las Dominicales del Libre Pensamiento, un periódico que ya gozaba de bastante crítica y con multitud de denuncias por su contenido.

    En definitiva, Rosario fue una mujer adelantada a su tiempo, valiente, que se enfrentó a diversos sectores del conservadorismo, viviendo incluso la amenaza de entrar en prisión, cosa que la llevó a exiliarse durante un tiempo a Portugal. Su obra es una muestra de su manera de pensar, de su lucha y de su ideología.

    Su obra como dramaturga es quizás la más destacada de toda su producción, logrando un éxito hasta entonces casi sin precedentes por una mujer, pero aquí os vamos a compartir cinco poemas suyos. Esperamos que los disfrutéis.

    La eternidad

    Cuando resbala doloroso aliento

    de nuestro corazón entumecido

    y se torna la voz en un quejido

    eco triste de horrible sufrimiento,

    levantando su vuelo, el pensamiento

    así percibe el eco de un sonido

    que, de esperanza sacrosanta henchido,

    desciende del crespón al firmamento.

    «¡Mírala allí brillar!», dícele el alma

    señalando la azul inmensidad:

    «Para lograr tu inmarcesible palma

    sólo debieras ver la eternidad:

    allí la vida se desliza en calma,

    que el imperio es aquel de la verdad»

    Oh, libertad

    ¡Oh!, libertad, fantasma de la vida,

    astro de amor a la ambición humana

    el hombre en su delirio te engalana,

    pero nunca te encuentra agradecida.

    Despierta alguna vez, siempre dormida

    cruzas la tierra, como sombra vana;

    se te busca en el hoy para el mañana,

    viene el mañana y se te ve perdida.

    Cámbiase el niño en el mancebo fuerte

    y piensa que te ve ¡triste quimera!

    Con la esperanza de llegar a verte

    ruedan los años sobre la ancha esfera

    y en el último trance de la muerte

    aun nos dice tu voz, ¡espera, espera!

    En la escalera de mi casa

    Sube sin vacilar, si bajas llega

    adonde todo se le ofrezca llano,

    que solamente el ignorante o vano

    altura o fondo con empeño niega;

    alma o conciencia depravada o ciega

    podrá dudar del fin del ser humano

    y de que arriba existe un soberano

    que en los abismos su poder despliega.

    No reposes jamás, que entendimiento

    tienes, mortal, y en él está la ciencia,

    sube o baja sin dudas ni lamentos:

    que es una escala eterna la existencia

    por donde sube al cielo el pensamiento

    para bajar a hundirse en la conciencia.

    Los apóstatas del pueblo

    Nacieron entre restos de impudicia,

    o ejemplos de alcoholismo y de miseria;

    no brillando en su noche de laceria

    otro rastro de luz que la codicia:

    bajo este impulso de virtud ficticia

    buscan del pueblo la sublime arteria

    -¡Libertad!- dicen con palabra seria,

    y pretenden guiar la gran milicia.

    Bajo su aspecto de héroes, centellea

    su raza vil, y su ambición impura.

    Que triunfen una vez, y como sea

    de modo que vislumbren una hartura,

    ¡cuán fácilmente se cambiarán de idea

    tornando contra le pueblo su bravura!

    Un sueño de Satanás

    Durmiose Satanás, ansiando goces

    forjó en su mente ensueño deleitoso

    viose de nuevo arcángel venturoso

    y oyó su voz entre celestes voces.

    ¡Gracias, Señor, por fin me reconoces

    hijo tuyo, por fin, seré dichoso»

    -le dijo a Dios- «Espera, vanidoso

    -le contestó el Señor- «No te alboroces»

    «¿Odias?» -«No, ya del odio me he curado

    y de los siete vicios capitales»

    «¿Te curaste también del egoísmo?»

    «Él es mi vida» -dijo el condenado.

    «¡Pues huye de las huestes celestiales,

    vuelve a rondar al infernal abismo!»


  • Cinco poemas de Susana Thenón

    Cinco poemas de Susana Thenón

    Susana Thenón llegó al mundo en el año 1935. De familia judía, desde bien pequeñita estuvo rodeada por el mundo de la cultura y el arte. Formó parte del grupo de jóvenes actores del Teatro Cervantes, y estudió la Licenciatura en Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Contaba solamente 23 años cuando se publicó su primer libro de poesía, Edad sin tregua, en el año 1958 y, al año siguiente, salió a la luz Habitante de la nada.

    Junto con otros autores argentinos, como Alejandra Pizarnik o Alejandro Vignati, fundó la revista literaria Agua Viva, y quedó plenamente introducida en el mundo de la poesía. Se dedicó durante algunos años, aproximadamente a partir de mediados de la década de los 60, a la traducción de textos y fue entonces cuando publicó su tercer poemario, De lugares extraños, en el año 1967.

    A pesar de ser parte de algunos círculos intelectuales, lentamente se fue separando alejándose en cierto modo del mundo literario, tomando su propio camino, siendo fiel a las voces de su interior para sacar a la luz una poesía cruda, desnuda e incluso a veces hiriente.

    En la década de los 60, centró su atención en su faceta fotográfica, fotografiando a la que fue su pareja, la bailarina Iris Scaccheri. De hecho, su obra como fotógrafa se consolidó con diversas exposiciones en diferentes Galerías de Europa, e incluso logró el Premio de Fotografía Parisien, con su serie Humor Blanco Humor Negro. No publicó nada más de poesía hasta el año 1984; de hecho, su última obra publicada fue Ova completa, en el año 1987, pero a pesar de casi no publicar nada, siguió escribiendo y eso se muestra en la publicación de obras póstumas como La morada Imposible I y II, compilada por la poeta María Negroni, o Paraíso de Nadie.

    Falleció también en Buenos Aires, en el año 1991.

    Su poesía aborda temas como la soledad, la oscuridad, el deseo negado cosa que la llevó a ser, en cierto modo, comparada con la poesía de Pizarnik. Lo ausente está paradójicamente muy presente en su poesía, lugares extraños, sombras e imposibles. Es una poesía casi tangible que parte de su propio yo más íntimo para adentrarse en el mundo del lenguaje, de la oscuridad y del extravío. Su poesía contaba con un punto irreverente, despojada de adornos, directa y con un lenguaje afilado; lo que pretendía Thenón no era adaptarse a las corrientes literarias de su época, sino ser fiel a su yo más íntimo.

    A continuación os dejamos una selección de cinco poemas, no sin antes recomendaros que profundicéis un poco más en su obra. La poesía de Thenón ha sido en cierto modo injustamente eclipsada por otros autores argentinos de gran renombre, pero es una poesía que no dejará indiferente a nadie y podría incluso ser una poesía, a pesar de los años, de lo más actual.

    Juego

    Despojémonos de todo aquello

    seguro

    que se proyecta al exterior

    con trazos lentos

    y definitivos.

    Todos empleados en la tarea

    de ser, vivir, sentir

    sin otros lazos.

    Y quien no atine a sofocar

    su amor por lo prohibido,

    reclame su derecho al dolor,

    su penitencia.

    Despojémonos de todo cuanto

    nos conformó a imagen y semejanza

    nuestra

    y gustemos sabiamente para el recuerdo

    el minuto absurdo y libre.

    No

    Me niego a ser poesía

    por palabras, por jaulas,

    por geometrías abyectas.

    Me niego a ser

    encasillada,

    rota,

    absorbida.

    Sólo yo sé cómo destruirme,

    cómo golpear mi cabeza

    contra la cabeza del cielo,

    cómo cortar mis manos y sentirlas de noche

    creciéndome hacia adentro.

    Me niego a recibir esta muerte,

    este dolor,

    estos planes tramados, inconmovibles.

    Sólo yo conozco el dolor

    que lleva mi nombre

    y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

    Verdugo

    Una voz cercana

    me repite: descansa,

    y yo

    descansar no podría

    sino como en sueño

    latente,

    como flecha que reposa

    en su carcaj.

    Cada día

    mis horas

    se tornan más agudas,

    más ásperas,

    desde que no respiro

    y el sol me arde.

    Conozco las palabras

    a cuyo sonido

    las puertas vuelan como plumas

    y el cielo es un cojón a los pies.

    Conozco el castigo.

    Conozco todos los castigos.

    Pero hoy amanecí verdugo.

    No es un poema

    Los rostros son los mismos,

    los cuerpos son los mismos,

    las palabras huelen a viejo,

    las ideas a cadáver antiguo.

    Esto no es un poema:

    es un grito de rabia,

    rabia por los ojos huecos,

    por las palabras torpes

    que digo y que me dicen,

    por inclinar la cabeza

    ante ratones,

    ante cerebros llenos de orín,

    ante muertos persistentes

    que obstruyen el jardín del aire.

    Esto no es un poema:

    es un puntapié universal,

    un golpe en el estómago del cielo,

    una enorme náusea

    roja

    como era la sangre antes de ser agua.

    Oración

    Cuándo dejará la luna

    de preferir a esos pocos

    que tanto a media noche

    como al alba

    gritan su ardor sin freno.

    Cuándo será definitivo

    el derecho a soñarse

    sin verificar números,

    papeles rotos, sexos,

    velocidad sin prisa en la sangre.

    Cuándo morirá el cielo

    -sus castigos-

    y el rayo será un niño

    entre las hojas.

    Cuándo arderán los vientos

    sepultados.

  • Seis poemas de Audre Lorde

    Seis poemas de Audre Lorde

    Audre Lorde, fue, como ella misma se definía, una guerrera, poeta, feminista, negra y lesbiana nacida en pleno barrio de Harlem, Nueva York, en el año 1934, hija de inmigrantes caribeños, con los que no tenía una excelente relación, puesto que había cierto distanciamiento y Audre era una chiquilla más bien introvertida y de altas capacidades intelectuales. Encontró en la poesía una salida y una manera de comunicar sus ideas y pensamientos, desarrollando un gran don para esta disciplina literaria ya desde bien jovencita.

    Se graduó en Literatura y Folosofía en el Hunter College, donde acabó, con los años siendo profesora. Sufrió discriminación y homofobia a lo largo de su vida, como cuando quiso introducirse en la asociación de escritores Harlem Writers Guild, en los años 50, pero esto, lejos de hacerla desistir, afianzó su fuerza y su lucha para enfrentarse a la discriminación, a las injusticias, y reafirmó todavía más su identidad como mujer, negra y lesbiana. Su vida, de hecho, fue una constante lucha contra toda la opresión que vivía la sociedad norteamericana.

    Audre Lorde. Fuente The poetry Foundation.

    Por ejemplo, fundó la editorial The kitchen table, para editar a escritoras de color, fundó también organizaciones para ayudar y asistir a víctimas de abusos sexuales o de violencia de género, y fue codirectora del periódico lésbico Chrysalis.

    Estuvo unos años en México, durante los cuales asistió a la Universidad Autónoma de México, y se integró en círculos de exiliados norteamericanos y fue en este período que reafirmó su identidad como personal y artístico como poeta y lesbiana.

    Después de obtener un Máster de biblioteconomía en la Universidad de Columbia, trabajó como bibliotecaria durante años, pero poco después se afianzó como profesora universitaria, siendo contratada como poeta residente por el Tougaloo College, donde conoció la que fue su pareja durante 19 años, Frances Louise Clayton.

    También vivió ocho años en Berlín, donde obtuvo un importante reconocimiento en Alemania y en Europa siempre sin abandonar su lucha y organizando el movimiento de africanos y afrodesdecientes en Alemania.

    A lo largo de su vida, Audre fue muy consciente de la opresión que existía en el mundo, por diversas vertientes, el color, la sexualidad, el género, y eso hizo que su obra destilara rabia e ira, y fuera parte de su lucha contra estas injusticias. Usó el lenguaje como una fuerza y arma de resistencia.

    En el año 1987 se le diagnosticó un cáncer de mama que la llevó a tener que realizarse una mastectomía, para después sufrir un cáncer hepático. De ahí salió una de sus obras más importantes, The Cancer Journals, pulicado en el año 1981, donde habla íntimamente sobre sus viviencias con esta enfermedad; una obra muy recomendada para mujeres que la sufren o la han sufrido.

    Respecto a su obra, marcada especialmente por su incansable lucha contra las injusticias, las opresiones, destaca su primer libro de poesía, publicado en el año 1968, The First Cities, aunque su obra más conocida es Sister Outsider, que es una colección de ensayos sobre la lucha contra el racismo, el machismo y la opresión heteronormativa.

    Os dejamos a continuación seis poemas de Audre.

    Quién dijo que era fácil

    Tiene tantas raíces el árbol de la rabia

    que a veces las ramas se quiebran

    antes de dar frutos.

    Sentadas en Nedicks

    las mujeres se juntan antes de marchar,

    hablan sobre las chicas problemáticas

    que contratan para ser libres.

    Un empleado casi blanco ignora

    a un hermano que espera para atenderlas primero

    y las damas no se dan cuenta y rechazan

    los pequeños placeres de su esclavitud.

    Pero yo que estoy limitada por mi espejo

    como por mi cama

    como también en el sexo.

    y me siento acá preguntándome

    cuál de mis yoes sobrevivirá

    a todas estas liberaciones.

    Oaxaca

    Bajo el pedazo de madera que labra

    se mueve lentamente la tierra.

    Pero los relámpagos se acercan.

    Cultivando su secreto en la tierra ocre

    tendida como una mujer

    la osadía es una labor agotadora

    para hombres de ojos inmóviles

    que cuidan sus semillas

    y una dura vigilia en la estación sin lluvia.

    Pero en el fino y brillante borde del día,

    más allá del arado partido, miran hacia las colinas

    los relámpagos que se incuban

    pues la tormenta es conocida.

    Se mueve lentamente la tierra.

    Aunque la víspera del relámpago

    puede romper con un destello

    la cara de una montaña, frágil como el vidrio,

    la tierra se mueve lentamente.

    Toda la fuerza de un hombre en brazos de su hijo

    por tal de esculpir un surco

    en duro suelo desafiante,

    y la tendida tierra aguarda.

    Largo y lento el arado

    a través de la ocre estación seca,

    y se mueve lentamente la tierra.

    Pero los relámpagos se acercan.

    Letanía de la supervivencia

    Para las que vivimos en la orilla

    paradas sobre el borde constante de la decisión

    cruciales y solas

    para las que no nos podemos permitir

    los sueños pasajeros de la elección

    las que amamos en los umbrales yendo y viniendo

    en las horas entre los amaneceres

    mirando hacia dentro y hacia fuera

    al mismo tiempo antes y después

    buscando un ahora que pueda engendrar

    futuros

    como el pan en la boca de nuestros hijos

    para que sus sueños no reflejen

    la muerte de los nuestros;

    Para las que

    fuimos marcadas por el miedo

    como una suave línea en el medio de nuestras frentes

    aprendiendo a tener miedo con la leche de nuestra madre

    porque con esta arma,

    la ilusión de poder encontrar más seguridad,

    los torpes esperaban silenciarnos.

    Para todas nosotras

    este instante y este triunfo

    No se suponía que íbamos a sobrevivir.

    Y cuando el sol sale tenemos miedo

    de que no permanezca ahí

    cuando el sol se pone tenemos miedo

    de que tal vez no salga en la mañana

    cuando nuestros estómagos están llenos tenemos miedo

    de la indigestión

    cuando nuestros estómagos están vacíos tenemos miedo

    de nunca volver a comer

    cuando nos aman tenemos miedo

    de que el amor desaparezca

    cuando estamos solas tenemos miedo

    de que nunca vuelva el amor

    y cuando hablamos tenemos miedo

    de que nuestras palabras no se escuchen

    de que nuestras palabras no se escuchen

    pero cuando estamos calladas

    todavía tenemos miedo

    Así que es mejor hablar

    recordando.

    No se suponía que íbamos a sobrevivir.

    Carbón

    «Yo»

    es el negro completo,

    algo hablado del interior de la Tierra.

    Hay muchas clases de «abierto»-

    como un diamante se vuelve en nudo de llama,

    como un sonido se vuelve una palabra,

    coloreado por quien-paga-cuál para hablar.

    Algunas palabras son abiertas

    como un diamante sobre ventanas de cristal,

    cantando en alto dentro del choque pasajero del sol.

    También hay palabras como

    apuestas grapadas en un libro perforado

    (cómpralo, fírmalo, y depedázalo)

    y pase-lo-que-pase anhela todas las oportunidades;

    queda el boleto, y un diente extraído (incorrectamente)

    con un borde desigual.

    Unas palabras viven un mi garganta,

    engendradas como culebras.

    Otros conocen el sol,

    buscando como gitanos sobre mi lnegua

    para explorar a través de mis labios

    -como gorriones jóvenes que brotan de su cáscara.

    Hay ciertas palabras

    que me importunan.

    «Amor» es una palabra -y una otra clase de «abierto».

    Así como un diamante se vuelve en nudo de llama,

    yo soy «Negro» – porque me origino del interior de la tierra.

    Ahora: toma mi palabra -como una joya-en tu luz abierta.

    Poema de amor

    Canta, tierra, y bendíceme con lo que es más rico

    haz que el cielo haga fluir la miel de mis caderas

    rígidas como las montañas

    tendidas sobre un valle

    carcomido por la boca de la lluvia.

    Y supe cuando entré en ella que yo era

    viento alto en el hueco de sus bosques

    susurrando sonido los dedos

    miel derramada

    de la copa partida

    empalada en una lanza de lenguas

    en las puntas de sus pechos de su ombligo

    y mi aliento

    aullando en sus entradas

    a través de sus pulmones doloridos.

    Codiciosa como una gaviota

    o como una  niña

    me balanceo sobre la tierra

    una vez

    y otra.

    Libro de cuentos en la mesa de la cocina

    La matriz dolorosa de mi madre escupió algo: yo.

    Escupió “yo”

    en su arnés incómodo de desesperanza,

    en sus engaños,

    donde la ira me concibió (una segunda vez),

    perforando mis ojos, como flechas

    señaladas por su pesadilla de la “ella” que yo no me volvía.

    Y ella, yendo, dejó en su lugar

    unas doncellas de hierro que me protegieran;

    y mi comida fuera

    la leche arrugada de leyenda

    donde yo, envuelta de pesadillas,

    vagabundeaba a través de las habitaciones aisladas de la tarde.

    Las pesadillas llegaron de los

    Libros de las Hadas

    en colores de

    Naranja y Rojo y Amarillo,

    Púrpura y Azul y Verde.

    En esos libros

    las brujas blancas gobernaron

    la mesa vacía de la cocina;

    y ellas ni lloraron ni ofrecieron de oro a nadie

    – nunca –

    y ningún encantamiento cálido por

    la madre desaparecida de una niña negra.

  • Cinc poemes de na Joana Raspall.

    Cinc poemes de na Joana Raspall.

    Joana Raspall va néixer l’any 1913 al barri barceloní de la Barceloneta, tot i que la seva família provenia del Masnou. Tanmateix, quan tenia tres anys, es van traslladar a la localitat de Sant Feliu de Llobregat, on hi va viure tota la seva vida i on va morir amb cent anys, l’any 2013.

    La seva activitat literària no podria tenir un any d’inici donat que ho duia a la sang, però podem considerar que és en plena dictadura de Primo de Rivera, a la dècada dels anys 20, que comença en ferm la seva activitat ja no només literària, sinó també cultural i activista catalana, escrivint poesia, prosa i teatre, publicant a revistes com El Eco del Llobregat o Camí i Claror, alhora que inicia una campanya per obrir una biblioteca infantil a Sant Feliu, on ella viu. Animada per aquest fet, comença els estudis de bibliotecària fins acabar aconseguint una feina a la Biblioteca de Vilafranca del Penedès. És a les acaballes de la Guerra Civil que ho ha de deixar no sense abans, amb l’ajuda d’una companya, treure i salvar molts exemplars de llibres, especialment catalans, de caure en mans dels nacionals, duent-los a la Biblioteca de Catalunya.

    Acabada la guerra, la Joana continua amb la seva activitat literària, publicant en mitjans clandestins i fugint de la censura, sense abandonar mai l’activisme actiu en favor de la llengua catalana; fet que a la llarga va fer que fos guardonada amb la Creu de Sant Jordi l’any 2006, com a reconeixement per la seva lluita en favor sempre de la llengua i la cultura catalanes. Fins i tot, quan l’ensenyança del català era prohibida, ella feia classes al seu domicili de manera clandestina.

    Joana Raspall. (Font: Núvol)

    Un fet curiós és que la Joana recopilava fitxes de paraules i sinònims; passió que va desembocar en l’edició, juntament amb Jaume Riera, del Diccionari de Sinònims, l’any 1972. Posteriorment, la seva faceta de lingüista la va dur a editar el Diccionari de Locucions i Frases Fetes, l’any 1984, i el Diccionari d’homònims i parònims, amb Joan Martí.

    L’obra de Joana Raspall és terriblement extensa i variada. La poesia infantil és potser la vessant que la va fer més reconeguda, considerant-la, en certa manera, una de les primeres autores, si no la primera, en fer poesia i literatura infantil i juvenil, però sense menysprear gens ni mica la seva poesia per a adults, les seves obres de teatre infantil, que la van dur a obtenir un reconeixement, o la narrativa, arribant a publicar també una novel·la, Diamants i culs de gots, l’any 2006, i un recull de narracions.

    La seva extensa obra, doncs, inclou més d’una vintena de llibres de poesia infantil i juvenil, set poemaris de poesia per a adults, una trilogia de teatre infantil, així com narravita, tan infantil i juvenil com per a adults.

    Joana Raspall fou una dona que mai no va abandonar la lluita per la llengua i la cultura del seu país, especialment en temps convulsos i difícils per aquesta cultura, activa i amb empenta i amb una vessant creativa infinita.

    Feta aquesta petita introducció, us compartim a continuació cinc poemes de la Joana Raspall. Esperem que els gaudiu!

    Podries

    Si haguessis nascut

    en una altra terra,

    podries ser blanc,

    podries ser negre…

    Un altre país

    fóra casa teva,

    i diries «sí»

    en una altra llengua.

    T’hauries criat

    d’una altra manera.

    Més bona, potser.

    Potser més dolenta.

    Tindries més sort

    o potser més pega…

    Tindries amics

    i jocs d’altra mena;;

    duries vestits

    de sac o de seca,

    sabates de pell

    o tosca espardenya,

    o aniries nu

    perdut per la selva.

    Podries llegir

    contes i poemes,

    o no tenir llibres

    ni saber de lletra.

    Podries menjar

    coses llamineres

    o només crostons

    secs de pa negre.

    Podries… podries…

    Per això pensa

    que importa tenir

    les mans ben obertes

    i ajudar qui ve

    fugint de la guerra.

    fugint del dolor

    i de la pobresa.

    Si tu fossis nat

    a la seva terra

    la tristesa d’ell

    podria ser teva.

    I la mare mira el cel

    -Mare, què vol dir, Nadal?

    (A la boca, ni una engruna…)

    -Mare, què vol dir, la pau?

    (A l’entorn, tot foc i runa…)

    -Mare, on són els homes bons?

    (Es barallen com les feres…)

    -Mare, per què no respons?

    (Prou paraules mentideres!)

    I la mare mira el cel

    (bombarders en lloc d’Estel)

    tot cercant la llum més alta.

    Li fa un bes a cada galta

    i, voltats de tant de mal

    fill i mare són Nadal.

    Endavant!

    Respira fort, que l’aire és teu

    i l’aire no te’l poden prendre.

    Un cop ja l’hagis respirat

    és carn com tu,

    és alè que no es pot vendre.

    Respira fort, que l’aire és teu.

    Trepitja fort, que el lloc és teu!

    On hi ha el teu peu no n’hi ha cap altre.

    La terra té per a tothom

    camins oberts.

    Fuig de qui vulgui entrebancar-te.

    Treptija fort, que el lloc és teu!

    Parla ben clar, que el mot és teu

    i el pensament ningú no el mana.

    Si creus la teva veritat

    llança-la al vent

    i que s’arbori con la flama.

    Parla ben clar, que el mot és teu!

    Les paraules

    Si al bosc tinguéssim set,

    quina font buscaríem?

    La de l’aigua més clara,

    més viva i més brillant.

    I de l’arbre fruiter,

    quina peça voldríem?

    La més madura i dolça,

    suau al paladar.

    I quin ramell de flors

    a l’amor donaríem?

    El de colors més bells,

    més fresc i perfumat.

    Per als amics i amigues,

    ¿no triarem paraules

    entre les més boniques

    que al món s’han inventat?

    No volem l’aigua bruta,

    ni la fruita tarada,

    ni fer rams d’esbarzers…

    i en la nostra conversa

    volem belles paraules

    i no pas mots grollers.

    La perla

    Voldria ser una perla al fons de l’aigua

    feta de nacre i salabror de mar,

    irisada, com un esquitx de lluna

    caigut dins de la petxina per atzar.

    Potser un pescador amb pell de bronze,

    forçut de braços i nedant lleuger,

    en veure’m resplendir s’acostaria

    i jo… el deixaria que em prengués.

    Després, ell em vendria: la fillada

    no passaria un hivern tan fred.

    …I una noia gentil potser em tindria

    per la més bella del seu collaret.

  • Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Cinco poemas de María Monvel, poeta Chilena.

    Ercilia Brito Letelier, Iquique 1899, conocida en sus primeras publicaciones como Tilda Brito, y posteriormente adoptando el nombre por el cual se la conocería ampliamente en el mundo literaio, María Monvel, nombre que empieza a usar en la correspondencia que mantuvo, cuando era joven, con el poeta Julio Munizaga Ossandón, fue una de las voces literarias más destacadas de Chile.

    Empezó publicando poemas en folletines y revistas, pero un hecho importante es su carrera como poeta fue su aparición en la recopilación de poesía chilena editada en el año 1917, Selva Lírica, contando Tilda con solamente 18 años, y apareciendo a lado de autores como Pedro Pardo o Vicente Huidobro.

    Cuando se trasladó a Santiago, siendo poco más que adolescente, acabó siendo directora de la revista Para todos, editada por la Editorial Zig-Zag. Era una mujer que destacaba por su cultura y empuje, y por sus ideas, consideradas adelantadas a su tiempo, defendiendo los derechos y las libertades de la mujer y atacando, abiertamente, las actitudes machistas.

    En su labor de traductora, destaca por la traducción de obras de Goethe o los sonetos de Shakespeare, los cuales tradujo estando ya enferma, y que publicó en un libro llamado Últimos Poemas

    Publicó seis libros de poesía, el primero en el año 1918, Remansos de ensueño, y una antología que ella misma preparo, llamada Sus mejores poemas, que incluye su obra poética a lo largo de diez años.

    Según Gabriela Mistral, tenía un estilo donde destacaba el “verso fácil que rebalsa la copa llena de sentimiento”, usando un lenguaje claro y directo, pero con intensidad y cierto punto introspectivo y reflexivo.

    Falleció en Santiago, en 1936, después de una larga enfermedad.

    -CINCO POEMAS DE MARÍA MONVEL

    Juega como los pájaros y el viento

    Juega como los pájaros y el viento

    y yo, como los pájaros y el viento

    le traje a mí cuando me di al amor.

    Juega como los pájaros y el viento

    porque toda la tierra es su elemento

    aunque la cerquen ya muerte y dolor.

    No podrá defenderlo tu ternura!

    Es bello el sol, pero la tierra es dura…

    ¡Teme al amor! Huye al amor, mujer!

    La nube es clara, pero el hombre es fiera

    y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera

    que bello es ser, pero es mejor no ser.

    A pesar

    Hay en tus labios un acento puro

    de amor y de verdad.

    Tal vez como me quieres, nunca nadie

    me ha querido jamás;

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Hay en tu mano al estrechar la mía

    un no sé qué de dulce y de leal

    que es como una caricia y un amparo;

    algo de amor con algo de piedad…

    pero a pesar de todo, aquí en el pecho

    mi corazón inquieto está.

    Tus ojos en mis ojos se han posado

    llenos de ensueño y de humildad,

    pero los ojos míos no se alegran…

    ¡están tan habituados a llorar!

    y aquí en mi pecho, el corazón inquieto

    a pesar mío está!

    Tu sol, no puede florecer mis rosas:

    se ha helado mi rosal…

    Ya no podrán tus labios sonrosarme

    los lirios muertos de la faz.

    La vida toda me anegó en acíbar…

    Tu amor no me valdrá,

    porque a pesar de todo, aquí en el pecho,

    mi corazón inquieto… inquieto está!

    El muerto cruel

    Suena su voz que murió

    en mi oído nuevamente.

    Para que nunca te olvide

    tú retornas de la muerte.

    Tocas mi memoria infiel

    y te marchas de esta vida.

    Muerto de mal corazón

    ¡los muertos nos resucitan!

    Retrato de ella

    Retrato de ella,

    que me acompañas sin mirarme,

    que me acaricias sin hablarme,

    retrato de ella…

    Sobre mi mesa estás

    en su actitud, gracia infinita,

    como una rubia margarita

    sobre mi mesa estás.

    Dulce dulzura mía

    ensimismada en su delirio,

    pálida y triste como un lirio,

    dulce dulzura mía.

    De tu inquietud, de tu locura,

    toda mi vida está pendiente,

    labios cerrados y dolientes,

    ojos transidos de ternura…

    Retrato de ella…

    Ella se marcha, tú, jamás!

    Tú siempre me acompañarás

    retrato de ella…

    Madrigal de mujer

    La fortuna te dio su escaso privilegio.

    Van sus cadenas áureas a tus manos prendidas

    tornándote más bello su extraño sortilegio…

    ¡Y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Los honores doblaron en reverencia grave

    su multitud de frentes a tu valer rendidas.

    Besó tus pies la gloria con su gran beso suave

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    En tus venas elásticas la sangre azul circula.

    Ni una gota bastarda halló en ellas cabida.

    Tu escudo en campo azur el de un infante emula

    ¡y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Alabardas ha puesto a tus cuarenta años

    la juventud, para salvaguardar erguida

    tu frente, donde no ay surcos de desengaños

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Se clavó la belleza como un sol en tus ojos.

    Dio la luna a tus dientes esa luz desvaía

    y ha agonizado el día en tus cabellos rojos…

    ¡y tú ambición recela que es poco aun, mi vida!

    Mi corazón estruja tu mano despiadada

    y me es dulzura y miel esta mortal herida.

    Mujer, como una niña me muero enamorada

    y tu ambición recela que es poco aun, mi vida!

  • Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Sanando en verso, de Rosa Frías. (Ed. Autografía, 2023)

    Fuego, agua, tierra y aire. Estos son los cuatro pilares que, en su debido equilibrio, sostienen los poemas de este libro de Rosa Frías; un camino claro por diferentes etapas y emociones que, dejando atrás todo aquello que enturbia la vista, se queda con lo esencial de la vida y de los sentimientos. Aquello que nos conduce a la pureza de nosotros mismos.

    Fuego – «La pasión que abrasa, pero también la chispa que nos empuja a ponernos en acción.»

    La primera parte del poemario, Fuego, engloba diez poemas que nos lleva a la pasión, a la intensidad y al recuerdo vivo. Imágenes concretas, hechos específicos devienen símbolo de un tiempo en el que la pasión encendida se hacía sentir en cada gesto. Y no me estoy refiriendo a la pasión amorosa, sino a la pasión por la vida, a las ganas de sentir la intensidad de las emociones en todo su esplendor. Casi podríamos pensar en la juventud y esa fuerza irrefrenable que guía nuestros pasos cuando queremos comernos el mundo. Recuerdos de intensos pedacitos de vida.

    Nos arrimamos a la intensidad

    sólo para olvidar que un día

    más tarde o más temprano

    seremos sólo hueso,

    para ignorar

    que a veces resulta errático, inhabitable

    eso que llaman realidad.

    -Fragmento de El sueño de la vida.

    Agua – «La emoción sanadora sin embargo las aguas desbordadas nos ahogan.»

    En esta segunda parte, de algún modo, sentimos más dolor. El dolor de la pérdida, el dolor de perderse a uno mismo, el dolor de los recuerdos, el dolor de la realidad. El agua, personaje recurrente en los poemas que configura esta parte, aparece como aquello sanador, aquello que limpia y pule para dejar brillante la esencia y las emociones que ahora importan. Despojarse de lo que no es necesario y ver con claridad lo que de verdad tenemos entre las manos. Pero para ver, hay que cerrar los ojos antes, valorar, antes hay que perder, hay que llorar para limpiar. De ahí el camino en parte doloroso, que nos lleva a la pureza del agua y nos hace revivir de nuevo.

    Y un día después de la tormenta

    tendimos las mentiras al sol

    sobre los juntos del delta,

    y despojados de velos

    nos adentramos en el océano.

    -Fragmento de Aguas Sabias.

    Tierra – «El silencio balsámico pero sin la palabra no hay diálogo ni entendimiento.»

    Cierta paz asoma en esta tercera parte del poema. La paz del recuerdo, el Yoga, la figura del padre… pequeños elementos de la vida que la configuran y la hacen grande, entre silencios. El silencio es la columna vertebral de esta parte, el silencio que debemos aprender a escuchar, porque el él a menudo se encuentra la paz que tanto anhelamos.

    Pasado el fuego y el llanto, nos queda ese silencio de tierra, ese espacio nuestro que nadie puede romper, donde nos encontramos con nosotros mismos y aprendemos que casi todo lo importante de la vida lo tenemos dentro, y nos ha sido dejado a través de los días, a través de los recuerdos preciosos que atesoramos. El estar en paz a menudo pasa por conocer, amar y abrazar ese silencio.

    Pero el silencio,

    sostenido en el tiempo

    en terciopelo entre mis dedos,

    suave brisa sobre mi pelo,

    luz del ocaso en mi pecho.

    Porque en nuestra guerra

    las palabras eran cadena

    y los minutos, hueca espera.

    -Fragmento de El silencio de un imperio devastado.

    Aire – «El poder de la libertad, no obstante, sin los límites de la responsabilidad destruye tanto como un incendio.»

    Esta última parte me lleva inevitablemente a la libertad. Al vuelo libre y escogido. Despojados de todo aquello que nos llena de cosas innecesarias, darnos cuenta que tenemos una esencia libre que quiere se parte de nuestra vida. Aprender de lo que ocurre, vivirlo y sacar la enseñanza que nos permita ser libres de nuevo.

    Que no se llenen tus alas

    con el plomo del pesado sueño frustrado

    sólo así podrás volar alto…

    Sanando en verso, es un poemario que nos descubre el título una vez terminado. Podría considerarse una especie de guía poética para darnos cuenta que debemos descubrir lo que somos en realidad, quedarnos con lo bueno y ser libres dentro de nuestra propia esencia.

    Es un poemario curioso que invita a la introspección, que enseña y acompaña. Creo que es un libro cuyos poemas deberían irse leyendo de vez en cuando, para no olvidar que todo lo que nos ocurre, a veces oscurece lo que realmente somos. Volver a la esencia, comprender el fuego, amar el agua, escuchar la tierra y alzar el vuelo.

    Rosa Frías en ingeniera, inquieta, apasionada del conocimiento y con un alto interés en la psicología y la literatura. Estos dos intereses, en cierto modo, se traducen en este primer poemario que publica, convirtiéndose en una herramienta casi básica para comprender la vida, nuestra vida, y a nosotros mismos. Poemas y reflexiones en prosa que nos ayudarán a cerrar y abrir los ojos. Cuenta con unas hermosas ilustraciones hechas por Crisbel Robles, que reondean la belleza de libro.

  • Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.

    Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.

    Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.

    y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas

    me observan

    postradas frente la muralla del lavadero

    vestidas e luto

    pisando la uva en el lagar

    me observa

    mi bisabuela

    con sus ojitos rasgados

    -Fragmento de poema Mis Mujeres

    Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto

    Las Sindicales

    proyectos de casas vacías

    donde anidan las palomas a sus anchas

    donde todavía los portales ostentan

    aquella placa metálica

    de tétricas flechas negras

    -Fragmento del poema Una ramita de laurel

    Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.

    Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023

    Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:

    aprehender el color de la piedra

    sus diferentes estratos que eran mi carne

    hasta llegar a la grasa

    de mi cuerpo de niña

    -Fragmento del poema Quise

    A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.

    hundo los brazos en las aguas

    de este pantano espeso

    a tientas busco a mis muertas

    -Fragmento del poema Mis Muertas

    Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.

    En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean

    estoy como el país partida en dos

    qué suplicio este silencio

    así me dobla la cintura,

    y me queda qué lengua

    si me arrebataron

    la voz

    y mi hermana no es mi hermana

    ni mi casa es ya mi casa

    -Fragmento del poema Rosario

    Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.

    A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.

    a esos que hoy alzan su brazo impunemente

    quiero increparles

    que me dejen hacer memoria

    la memoria de mis mujeres

    que solo escribo estos versos

    para reconciliarme con mis muertas

    -Fragmento del poema La memoria de mis muejres

    Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.

    Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.

    Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.

  • Laisvė, de Natalia Piccinin (Ed. Ópera Prima, 2022)

    Laisvė, de Natalia Piccinin (Ed. Ópera Prima, 2022)

    Laisvė, libertad, es un poemario íntimo, pero colectivo. Dividido en cinco partes, cada una de ellas se centra en una emoción y todo lo que esa emoción puede abarcar, desde un punto de vista individual.

    Así, en la primera parte, introspección, ver el mundo desde dentro, un mundo que ha perdido sus principios, su unión, al tiempo que nos hace ver que hay otro camino, otra luz que debemos encontrar, y quizás debemos empezar a buscarla en nosotras mismas. El mundo, y cuando digo el mundo me refiero a la humanidad, debe cerrar los ojos para ver de verdad. Me hace pensar en la pérdida de los buenos valores, los valores reales y esenciales que son los que realmente sostienen el mundo.

    Me parece una primera parte muy reflexiva, con sentencias sencillas pero brillantes

    el prejuicio mata

    y el desprecio entierra.

    -Versos de Prejuicios

    Llegamos a la segunda parte, enamoramiento. Conocer a esa persona especial nos puede hacer muy felices, pero siempre se sufre. Siempre hay esa duda, el pensar si el sentimiento será correspondido. En estos poemas, la autora empieza a sentir ese enamoramiento, y en los versos casi se puede tocar esa incertidumbre que a la par duele e ilumina, porque una empieza a sentir cosas bonitas, pero

    ¿Resultará?, ¿querrá el destino vernos juntas?

    ¿Será nuestro camino el eterno encuentro?

    Ah, el milagro de se produce, y entonces Natalia nos regala versos de gran intensidad, de pasión y de sentimiento, en su parte más sincera y pura.

    El amor signo infinito sentir,

    obedece a esa ternura y a ese fuego

    que hace de dos.. uno,

    que hace de vos mi espejo.

    Amor, la tercera parte del poemario, quizás la parte más intensa en lo que a este sentimiento se refiere. Se produce la unión de los corazones, de los cuerpos, de las almas. Amor se asienta entre estas dos personas, y a pesar de los posibles temores de pensar si una estará a la altura, si se siente una preparada para amar, el sentimiento es tal, que todo queda relegado a un segundo plano y sólo existe la persona amada y el sentimiento en sí.

    Esa noche desplomaste mi armadura,

    como hace siglos no lo hacías.

    Hoy te digo que tu libre latir

    da sentido a mi vida.

    Un amor incondicional al que la autora se entrega en cuerpo y alma, que aporta plenitud y sentido a la vida.

    Después de esta exaltación amorosa llegamos a la cuarta parte del poemario, desamor.

    Prefiero dejarte ir bonita.

    Por mi entendimiento de humanidad.

    Hoy me rindo ante los sucesos.

    Ni una esperanza queda en libertad.

    El amor se ha ido, la desazón y la culpa pueblan estas páginas en las que la autora nos muestra su herida abierta, su resignación. Denoto cierta crudeza en estos versos y a su vez, un asomo de aceptación; en cierto modo, se siente responsable de esta rotura; en cierto modo, a pesar del dolor, no tiene más remedio que resignarse y dejar ir, porque dejar ir también es una muestra de amor.

    Y tras la herida, llegamos a la parte final del poemario, descubrimiento. Es la parte quizás más reflexiva de todo el poemario.

    Cuando uno es solo sabe

    que las tristezas no se comparten,

    y piensa que la razón es su única compañera.

    Cuando uno es solo…

    El dolor y la tristeza dan paso a estos poemas en los que la autora reflexiona sobre el dejar marchar, sobre la soledad y la penumbra en la que queda el corazón cuando el ser amado desaparece. Es casi el darse cuenta que, al irse, el mundo ha quedado vacío, que no habrá otro amor igual.

    Es un poemario altamente emocional donde cualquier persona puede sentirse identificada, puesto que el puntal de los poemas es el amor y los sentimientos que derivan de él. Un poemario que muestra todas las fases del corazón, desde que ve llegar hasta que ve marchar.

    Un poemario escrito con sencillez, pero con cierta profundidad, donde el amor es el principal protagonista. El amor y la libertad para amar.

    Natalia Piccinin es de Buenos Aires, pero residente en España desde 2018. Licenciada en economía, tiene también un Máster en Dirección Estratégica y Tecnológica, y cuenta con un postgrado en Growth Hacking en IEBS.

    Respecto a su faceta literaria, tienen en su haber más de quinientos poemas escritos bajo el pseudónimo Mihi Lux, se erigió ganadora del concurso ROI con el poema Una historia (Letras del Face 10, Ed. Dunken, 2015, Buenos Aires).  

  • Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Cuando una se introduce en los poemas de Anabel sabe que está a punto de entrar en otro mundo; en el mundo oculto, mágico y soñador que existe, pero que no solemos percatarnos de que está.

    Este poemario desgrana las cuatro fases lunares a través de versos oníricos y plenos; un viaje hacia las partes más vistas y, sobretodo, las más ocultas de la luna, o de nosotras mismas.

    Todos mis cuerpos. Luna Nueva.

    no puedo ser tangible

    (ni real)

    sino certera

    La primera fase lunar, la que marca un comienzo, la que cierra una puerta y abre otra en la que ya empieza el mismo final. Anabel abre las compuertas del reino oculto en el alma y en el cuerpo, y muestra una verdad carnal y a su vez etérea de la persona:

    Que alguien nos muestre el rumbo de lo atávico

    allí donde un final nos da comienzo.

    Volver a los antiguos inicios es también una manera de recomenzar. Esta primera fase lunar se me antoja como cierta presentación, como mostrar esa cara oculta que, como decía Mark Twain, todos tenemos. Pero es una parte oculta onírica, distinta, mágica e inalcanzable. Más allá de la piel y los ojos hay un universo inmenso de luces y tactos que escapan a la realidad empírica. Se inicia un camino que no podemos ver, pero podemos sentir en nuestra propia carne y nuestra propia alma.

    Todo a través de un sentir acuoso que no se puede agarrar ni retener, pero que está, que nos llena y nos completa.

    Reinos de Saliva. Cuarto Creciente.

    Tú no lo sabes

    pero bajo los puentes

    de tus ojos rotos

    una gota de cielo

    remonta el río.

    Deseos y anhelos se dan cita en estos quince poemas que configuran el cuarto creciente. Los cuerpos celestes parecen conjugar para dar pie a una pasión y a una incertidumbre. Anhelos divinos que parten de la propia voz, de la saliva, y comulgan con una espera luminosa donde los cuerpos van más allá de cualquier roce, donde no dependemos de nuestra propia voluntad, sino de aquello divino que vive en nuestras entrañas.

    Querer domar lo indomable es un espíritu de rebeldía que se asocia, en estos poemas, con querer domar el aquello intangible que nos configura, que nos hace ser y, sobretodo, que nos hace elevarnos.

    Especial mención al último poema de esta fase creciente, donde se produce una unión, una comunión del anhelo intangible con el beso que todo lo desata. Y crece.

    Plenilunio. Luna Llena.

    Tenemos el don del mar,

    los de la plenitud del fuego

    los del querer de aire.

    El primer poema ya nos lleva a la plenitud: el don del mar, la plenitud del fuego…  Para mí, la parte más intensa del poemario, la más plena, donde los vuelos llegan más allá de la piel y de la carne, donde los deseos y las sombras se unen por un instante, y todo confluye en un lenguaje mucho mayor y que va mucho más allá de las palabras. Tiene un aire sagrado e íntimo que exalta el ánimo casi sin querer, y ahonda en nosotros mismos, en nuestros sentimientos, para lograr el amor más puro.

    Me parece una fase repleta de anhelos y deseos, de sueños vaporosos y de sombras que circundan las miradas, las almas, hasta dar con el centro más puro, el que late en la garganta, el que vibra en la mirada.

    Muy significativo el último poema de esta fase plena:

    El óxido me traba,

    me escupe, incertidumbre,

    en tu herrumbre

    y vomito tu epitafio,

    mi posdata de fuego

    blanqueando tu fragua.

    -Fragmento del Poema Hefesto.

    Malenconiria. Cuatro Menguante.

    La gota que hundió

    mi barco

    cayó de tus ojos.

    Última fase lunar, última parte del poemario. Poemas breves pero muy intensos, donde ausencias y vacíos se encuentran hiriendo los sueños, regreso al mar, regreso al lugar de origen de todas las emociones y todos los pálpitos.

    La estrella queda clavada en un costado, como el resto de un sueño que nunca olvidamos; la luna es la que lame las heridas, quizás por eso escribir es una manera de curarlas, de recordar ese sueño del que nunca hemos sido capaces de volver.

    La poesía de Anabel tiene un sello muy personal; entre elementos naturales y maleables, agua, estrellas, aire, cielo, barro… el poemario que casi se puede tocar; abre canales que no sabíamos ni que existían, ilumina la mirada y la embriaga. Un poemario que recomiendo para dejarse abrir a una misma, para dejar entrar todas las lunas en el pecho y hallar así la luz del sueño.

    Anabel C. Huertas es escritora y divulgadora. ha sido galardonada en diversos certámenes de poesía, participando a su vez en diferentes antologías de relato breve, relato erótico y poesía. Ha publicado e ilustrado el libro de poesía zen Semilla de Haiku para un tanka en flor, 2016. También es co-autora del precioso libro Hijo de la Luna Nueva, un cuento poético escrito para una serie fotográfica de la artista Irene Cruz, en una preciosa edición artesanal y limitada. Su último libro publicado ha sido la antología poética Ningún violín puede amarte, Editorial Balanceo, 2018.