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  • 13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    13 preguntas y un poeta, José Antonio Fernández, “Pradoalto”: “La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente esa búsqueda…”

    En esta ocasión, entrevisto a un compañero de nuestra Comunidad de Poetas Poémame, José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto”, como gusta llamarse.

    A punto de cumplir un año con nosotros, lleva ya compartidos más de doscientos poemas en su perfil de autor. También se le dedicó, anteriormente, otro artículo en nuestra revista con motivo de ser nominado como “Poeta del mes”.

    Así se define él mismo:  “…diré que soy granadino ya casi sesentón y que, desde muy joven, fui seducido por las artes literarias, a las que me he rendido como un fiel servidor y he tenido la osadía de entregar alguna obra poética, creo yo , por lo menos, legible. Soy, por consiguiente, aprendiz eterno de poeta que, al recalar en la Universidad de Mayores de la Universidad de Granada y en su Aula de Poesía que dirige nuestro poeta y maestro Luis de la Rosa, he emprendido esta aventura poética con mayor brío y dedicación. Todo lo demás es algo accesorio.”

    En febrero, con un poema dedicado a Antonio Machado, resultó ganador del I Premio Nacional de Poesía ALUMA, dirigido al alumnado de los Programas Universitarios de las Aulas de Mayores.

    1- ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi vida literaria ha sido, de alguna manera, una labor solitaria y subterránea, siempre al compás que marcaba la vida laboral y familiar. Soy un abuelo y padre de familia con residencia en Granada, aunque pasé mis primeros años en Navarra, adonde me siento muy unido.

    Publiqué de muy joven en algunas revistas de escasa tirada y duración, aunque alejado de las corrientes y los modelos literarios que imperaban en ese momento y me convertí en un poeta que escribe a solas, tomándose el pulso, descifrando la vida, la sociedad…pero, sobre todo, la profunda vida interior.

    Desde hace tres años, al incorporarme al Aula de Mayores de la Universidad de Granada, participo en una tertulia poética donde he comenzado a leer y publicar en su revista. Ya en febrero de este año fui premiado en la I edición de Poesía Nacional de Aluma, que ya ha recogido la revista, y que me ha servido para reiniciar mi trabajo poético.

    2 -¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas se circunscriben principalmente a los poetas de la Generación del 27 y a la Generación del 50; pero son dos los poetas me han marcado principalmente, el primero Juan Ramón Jiménez y más tarde José Hierro, su poesía narrativa y su contraste con las alucinaciones han sido muy importantes en la evolución de mi poesía. Y, por supuesto, la obra de D. Antonio Machado por su referente moral y por la calidad excelsa de su poesía.

    3.- ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía tiene dos vertientes, la del conocimiento como una fórmula para entender la vida, una poesía íntima y frágil, donde las respuestas a los interrogantes y los misterios del ir viviendo, contrastan con otra inquisitiva, socarrona, que pretende despertar las conciencias aletargadas y denunciar las formas más indecorosas de esta sociedad. La única premisa que me condiciona a la hora de escribir es el rigor en las formas y la calidad literaria: decir, pero de forma cuidada y artística.

    4 – ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    El poeta evoluciona a la par que su existencia, el aprendizaje continuo, las vivencias, lecturas…conforman el poema que el escritor va configurando a lo largo de su devenir.

    En mi caso, mis primeros poemas estaban influidos por Alberti o Lorca, con un lenguaje más expansivo, con temática variada y sin tener un estilo definido que luego fue perfilándose con años de paciente trabajo solitario. Hoy en día mi estilo pretende ser escueto, que no ramplón, donde la belleza recorra los versos, y que las imágenes poéticas y el desarrollo del poema conlleve la mayor información con el menor número de palabras, siempre con el mayor rigor y el más cuidado estilismo.

    5 -¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Ese es mi talón de Aquiles y la principal causa de mi alejamiento a la hora de publicar, debido a mi exigencia a la hora de considerar un poema terminado. Generalmente, después de un primer borrador, dejo reposar unos días el poema, al que vuelvo, posteriormente, para una lectura reposada y en ese momento, decido si está terminado o regresa a la “sala de espera”. Por ejemplo, el poema “A unos lirios (apunte)” publicado en la Comunidad el 25 de febrero, tuvo su primera redacción en 1990. Mi forma de corregir es de esta manera, muy exhaustiva y metódica.

    6 -¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    La misión poética se reduce a dar otra visión del mundo, otro conocimiento, una ontología que nos dé respuestas, o nos aleje de ellas, pero que aliente a esa búsqueda. Otro fin, reivindicar en la poesía contemporánea las formas clásicas (soneto, silva, lira, romance…) si acaso, para darles otra vuelta de tuerca y que los poetas más jóvenes recuperen esa materia prima que siempre ha estado ahí.

    7-¿Qué lugar ocupan, para un poeta como usted, las lecturas en vivo? ¿Y los premios literarios?

    Las lecturas en vivo son un estímulo para el lector, acercan el mundo poético, tan lejano a veces al pueblo al que deberían ir destinados. Así mismo, dan a conocer a los poetas, a su obra y trayectoria poética.

    Los premios son un acicate para los creadores porque dan un sentido al poeta que escribe en soledad, y que desconoce el calado que su obra tiene entre los lectores y la sociedad. Es un reconocimiento tácito para seguir escribiendo.

    8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs…?

    Son, o deberían ser, una forma de recuperar la poesía, de volver a hacerla plebeya, y no prisionera de la cátedra y la crítica literaria. El problema radica en la calidad de algunas de estas plataformas, que pueden perjudicar esta recuperación.

    He participado, anteriormente, en otras plataformas y el rigor y la calidad han brillado por su ausencia. Aquí, en Poémame, me siento reconfortado, puesto que se me exigió una mínima calidad para entrar a formar parte de este magnífico proyecto.

    9 -¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Recomiendo el poema de José Hierro, “Historia para muchachos”. Un poema que, desde un aparente prosaísmo, ahonda en las circunstancias biográficas y espirituales de un poeta en un tiempo determinado. Bello y gran poema.

    10-¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ahora mismo estoy leyendo, con dedicación, “Cuaderno de Nueva York” de José Hierro, además de los diarios de D. Manuel Azaña, ya en otro apartado.

    11.- ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    El mejor consejo es la lectura atenta y cuidadosa del poema; aprender las nociones básicas de versificación clásica (rima, métrica, estrofas…) y, sobre todo, mucho trabajo. Escribir sin descanso, sin un fin determinado. Es la mejor receta que se puede dar.

    12.- ¿Ha publicado algún libro? ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    De momento no tengo ningún libro publicado, salvo la experiencia en revistas y comunidades como esta, aunque ya estoy con un poemario terminado y en proceso de revisión.

    La industria editorial, la tradicional, no apuesta con la suficiente energía en dar a conocer otras corrientes distintas a las oficiales. Y, tímidamente, otro tipo de editoriales o la autopublicación parecen paliar, de alguna manera, esa otra poesía no adscrita. El futuro está lleno de alternativas.

    13.- ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    El cuestionario es muy exigente y exhaustivo, poco podría añadir yo, solo dar las gracias por permitirme mostrar la cara del poeta de a pie. Un cordial saludo.

    Y para terminar la entrevista, este hermoso soneto autobiográfico recitado por el autor: Biografía”.

    Gracias por tu buena disposición y amabilidad para hacer la entrevista, José Antonio. Mucha suerte, compañero. Que sigas cultivando esta maravillosa pasión poética y que pronto se haga realidad ese proyecto de poemario, que estás preparando con tanto mimo y dedicación.

    Y a los lectores, amantes de la Poesía, muchas gracias por leer, espero que hayáis disfrutado de la entrevista.

  • Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Pradoalto: “Edifiqué tan lenta biografía, con sólido cimiento de agua oscura…”

    Casi finalizando el mes de enero, arribó a Poémame un poeta granadino de verso firme, grave y potente. Dotado de un lirismo claroscuro, hondo y bello, que se percibe madurado en su quehacer poético por años de lectura y escritura.

    “Ternura, lirio, azucena

    esculpiéndose en mi carne.

    Grito.”

    Un poeta prolífico que, en apenas dos meses, nos ha regalado más de cien poemas. Se trata de José Antonio Rodríguez Fernández, “Pradoalto” para todos los compañeros de nuestra comunidad poética. Él mismo se dibuja en su perfil con estas palabras:
    “Aprendiz de poeta desde joven y quizá demasiado hipercrítico conmigo
    mismo.”
    A lo que yo le añadiría (después de leer su hermosa obra compartida) “amante del verso clásico y la mitología griega”, que cultiva, dotando a sus versos de una gran belleza y profundidad.

    “Faunos”

    “Algo sembró de miedo

    el recuerdo insondable de la laguna,

    el esfuerzo por sostener la mirada,

    tibia, de aquellos faunos de ensueño.

    Catedral enigmática del cieno.”


    Admirador declarado de la obra machadiana, de “Don Antonio”, como él le llama. Y ello se refleja en algunos de sus poemas:

    “Las verdinegras alamedas

    como guardianes del sonido

    danzan al viento esbeltas copas

    hienden el tan altivo cielo

    con su aleve viento encendido”

    Así nos traza, en unos cuantos rasgos, su transitar por la vida atravesando el tiempo y el olvido…

    “Del que fui y sigo ocultándome

    apenas si queda una ebria ceremonia

    en la ceniza de todos los versos o quizá

    quede un promontorio de cristales

    y alientos y desmemorias

    y un oculto deseo de esconderme.”

    Sus poemas abarcan también, lo efímero y la fugacidad de la vida…

    “Un hombre arruinado cruza

    por las calles más estrechas

    de los años

    y piensa

    que nada de lo suyo

    fue hecho para durar

    tan sólo

    un instante

    más de lo necesario.”


    Su voz poética cuenta con muchos y muy diversos matices tanto en la forma, como en el contenido de sus letras.

    Practica tanto el verso libre como el clásico. Y lo dota de imágenes de un bello y contundente lirismo, a veces crudo o enigmático. La naturaleza, el ser y sus circunstancias, el paso del tiempo, el dolor, el amor, la muerte, la memoria, la soledad, lo mitológico o lo social…son algunos de los grandes temas recurrentes en sus poemas; imágenes o realidades que sugieren un significado profundo de las cosas.

    Aderezado todo ello con excelentes figuras literarias y una larga lista de recursos estilísticos.

    Como muestra en verso libre, estos tres poemas:

    “Ciprés”

    “Ciprés delgado como savia

    de piel encendiendo silencio

    Ciprés adormecido carne

    envenenada como tumba

    Como nieve ciñendo olvido.”


    “Versos de atardecida”

    “El olmedal tan bravo

    donde circundan

    las olas su quejido

    el cilicio de luz

    que desteje las tardes

    finales del otoño

    estas hojas quemadas

    que entre la niebla

    se pueblan de misterio.”


    “Un día de furia”

    “Como roto jeroglífico de la noche,

    como un jirón de misericordia y sueño

    te espero, vida mía, en el hueco podrido

    del espejo.

    Como cierto énfasis idiota

    que observo en la cintura de los armarios

    y en el grueso tapiz de las palabras,

    grasa derretida del tiempo

    y la fe que ahora he perdido, tal vez,

    para siempre.”

    Y ya, para finalizar, os dejo una pequeña selección de composiciones clásicas en las que reluce, con un brillo especial, el soneto. La verdad, es que no ha sido fácil para mí, hacer dicha selección de poemas, todos tienen algo y son dignos de aparecer en la reseña. Por ello, os invito a pasar por su rincón en Poémame para conocerlo un poco más a través de su poesía. Merece una visita por la gran calidad que se aprecia en sus textos.


    “Pinos Genil (soneto)

    “Son lentas las mañanas del estío,
    el sonoro tapiz de la armonía
    que teje la desnuda algarabía
    de las aves que endulzan este río.

    Despacio van danzando por umbrío
    barranco donde surca el agua fría
    caricias demoradas, profecía
    de hadas por remolino tan sombrío.

    Un ave suspendida en el paisaje
    contiene en su cadencia ese reverso,
    donde espacio y memoria dan encaje

    al susurro del sauce que está inmerso
    en ecos y sonidos, equipaje
    donde ejerce el verano su universo.”


    “Madrigal clásico”
    A M.M.R

    “Deliciosa quimera de tus ojos,
    donde demoro la tarde y sus rojos
    islotes donde llueve la armonía,
    tristeza y melodía,
    en tus labios rubís como cerezas,
    mientras la tarde gime su belleza;
    y un gesto de tu mano desordena
    el hondo suspiro, tierna condena
    entre la llovizna, fría, y la nada
    que desgarra mi alma atormentada.”


    “Biografía” (soneto)

    Edifiqué tan lenta biografía
    con sólido cimiento de agua oscura;
    de enturbiadas columnas, luz impura,
    en una misteriosa astrología.

    El oscuro arquitrabe sostenía
    la indigna letanía, la amargura
    del tiempo que, falaz, ya me asegura
    que el palacio a la muerte ya me guía.

    El tiempo que, por fin, se ha detenido,
    las estancias desiertas ya nos muestran
    esa ardiente ceniza del olvido

    donde algunos recuerdos me demuestran
    el único motivo con sentido:
    tus ojos que a la muerte defenestran.