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  • 13 preguntas y un poeta, José Luis Regojo: «No me gusta el negocio engañoso de algunas editoriales de autoedición con gente ansiosa por publicar»

    13 preguntas y un poeta, José Luis Regojo: «No me gusta el negocio engañoso de algunas editoriales de autoedición con gente ansiosa por publicar»

    José Luis Regojo, nacido en Caracas (Venezuela), vive en Barcelona (España) desde pequeño. Ha sido catedrático de inglés en un instituto público de Barcelona y profesor de inglés en la Universidad de informática Tomás Cerdá del grupo universitario Gimbernat.

    Aparte de la literatura, el voluntariado también ha influido mucho en su vida. Años de militancia en Amnistía Internacional, en sindicatos, en asociaciones de padres y madres de alumnos y otros colectivos han influido en su obra tanto poética como de relatos breves.

    Su obra literaria abarca desde la publicación de diversos libros sobre gestión de entidades sin ánimo de lucro, hasta el álbum ilustrado Max y su sombra (Proteus, 2012), pasando por el poemario Fronteras (Autografía, 2018) y el libro Recetas y relatos de un año bisiesto (Autografía, 2019). En el campo de la traducción se ha especializado en la obra del ecopoeta beat e intelectual anarcobudista norteamericano Gary Snyder del cual ha publicado varios libros de ensayos y poesía tanto en catalán como en castellano.

    Desde principios del año 2018 organiza el recital poético bimensual #PoémameBcn y desde septiembre de 2019 es el Director de esta revista.

    Vamos a ver cómo nos responde al cuestionario que él mismo ha presentado a decenas de poetas con anterioridad.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    La literatura siempre ha estado presente en mi vida, pero nunca me había decidido a publicar. De hecho, lo primero que publiqué fue en una revista de poesía internacional, Prism, de la University of La Verne en California. Posteriormente publiqué libros sobre gestión de entidades sin ánimo de lucro para que mi experiencia fuera útil a las generaciones que me seguían. El año 2012 me publicaron el álbum ilustrado Max y su sombra y a partir de entonces, se puede decir que entre traducciones y material propio he publicado prácticamente un libro por año.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Entré en la poesía de Cervantes, Góngora o Quevedo a través de la música, Paco Ibáñez. De ahí a la poesía de García Lorca, Alberti y los latinoamericanos Benedetti, Cardenal. La música de Lluís Llach me introdujo a Martí i Pol en catalán. En la universidad conocí la poesía de Gary Snyder y de ahí fui a parar a Walt Whitman, Emerson, Thoreau y la poesía china.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que es básicamente poesía social, militante, de resistencia.

    Un gran poeta y amigo menorquín, Ponç Pons me dijo un día una frase de Camus que me quedó grabada: «escribir no es un pasatiempo solitario, sino un medio para conmover al mayor número posible de personas.» Eso es lo que intento.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Sí, por supuesto. Cuánto más leo, más cambia mi lenguaje poético.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Primero lo escribo y lo dejo reposando en la ‘nube’. Vuelvo a él diversas veces y voy ajustando lo que creo que se puede afinar poco a poco. No lo considero definitivo hasta verlo publicado en papel y el lector o lectora lo hace suyo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Reflexionar sobre lo que nos rodea para mejorarlo. Pensar qué sociedad queremos dejar a nuestros hijos e hijas.

    En definitiva, llevar a la práctica el mensaje de Confucio, para unos, o de Amnistía Internacional para otros que dice: ‘más vale encender una vela que maldecir la oscuridad’.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Son interesantes y te ayudan a estar en contacto directo con tus lectores. Por eso he querido organizar las lecturas de #PoémameBcn, para que la gente pueda estar en contacto directo con poetas nuevos y, en mi caso, no encorsetados en un único idioma.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece fantástico. Es una forma de democratizar la poesía y hacerla más accesible fuera de los ‘guettos’ culturales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho? 

    For the children (Turtle Island) de Gary Snyder

    The rising hills, the slopes,

    of statistics

    lie before us.

    the steep climb

    of everything, going up,

    up, as we all

    go down.

    In the next century

    or the one beyond that,

    they say,

    are valleys, pastures,

    we can meet there in peace

    if we make it.

    To climb these coming crests

    one word to you, to

    you and your children:

    stay together

    learn the flowers

    go light

    ‘Para los niños’ Las altas colinas, las cuestas, / de estadísticas/ están ante nosotros. / la subida escarpada / de todo, sube, / sube, mientras todos nosotros / bajamos. / / El siglo que viene / o el siguiente, / dicen, / habrá valles, pastos, / nos podemos encontrar allí en paz / si llegamos. // Para subir estas cumbres venideras / una palabra para ti, para / ti y para tus hijos; // estad juntos /aprended las flores / id ligeros. (La isla de la tortuga, Kriller71 ediciones)

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo varios, de poesía en castellano estoy con diversos poemarios de jóvenes poetas latinoamericanos publicados por Ediciones Liliputienses; en inglés con Charles Wright y una antología de su poesía, ‘Oblivion Banjo’. También me he aficionado a leer relatos cortos y voy combinando relatos en castellano, catalán e inglés.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Leer a los clásicos, tener paciencia y que escriba lo que quiera y le guste. Sobre todo que huya de las modas.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Veo que hay una eclosión de pequeñas editoriales independientes que auguran un buen presente y futuro a la poesía y eso está muy bien, a diferencia de las editoriales multinacionales que publican según el número de seguidores que tienes en las redes sociales. No me gusta el negocio engañoso de algunas editoriales de autoedición con gente ansiosa por publicar.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué me metí en Poémame y le dedico tantas horas a la Revista? Exclusivamente por placer. No puedo dejar que acabe la entrevista sin agradecer a Óscar David Sánchez la creación de la plataforma Poémame y la oportunidad que me dio para dirigir esta revista.

    Muchas gracias José Luis por contestar a las preguntas y esperamos que sigas tan activo tanto social como literariamente.

  • «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    Hace unas semanas, en el segundo recital de la temporada de #PoémameBcn, José Luis Regojo me obsequió con su nueva propuesta literaria, de la que ya tenía noticias y que esperaba con impaciencia.

    David Sadurní y José L. Regojo

    En este caso, y de la mano de Editorial Autografía, que también publicó su poemario Fronteras, José Luis Regojo (director de Poémame Revista Abierta de Poesía) junto a David Sadurní (Chef del restaurante Piccata de Barcelona), nos ofrecen una fórmula ingeniosa y entretenida que combina relatos escritos por Regojo con recetas explicadas por Sadurní. Recetas, dicho sea de paso, que hasta un inexperto como yo se atrevería a hacer, por la sencillez de la explicación y los consejos que acompaña.

    El libro está organizado en cuatro capítulos, uno por estación. A su faceta de escritor y poeta, José Luis incorpora la de aficionado a la caligrafía china; ese es el motivo por el que ha invitado a cuatro calígrafas para que le acompañen con algunas de las ilustraciones: Tere Vila Matas, Lali Font, Alicia Promio y Mercè González. Pinturas con tinta china sobre papel de arroz que aparecen al inicio de cada uno de los capítulos junto a un pequeño poema en forma de haiku y en la narración final del 29 de febrero.

    Los trece relatos que componen esta obra son un regalo para la imaginación. El autor, en la mayoría de ellos, nos mantiene absortos desde el inicio para acabar con un desenlace inesperado.

    En algunos, como en el titulado “El traductor”, ya en el primer párrafo nos despierta una curiosidad que mantiene hasta el final.

    “Él sabía en su fuero interno que el secreto que no había contado a nadie y del que nadie se había percatado era lo que no le dejaba dormir.”

    Solo a una mente imaginativa como la suya se le puede ocurrir que el Papa Francisco pasee por las calles de Barcelona, o que “el silencio” sea contratado para acabar con Manolo ‘el del bombo’. Y los relatos transcurren con la habilidad propia del autor que consigue que todo parezca creíble.

    Como buen poeta José Luis sabe jugar con las sensaciones. En “Las mujeres mulas” nos muestra la peor cara de la miseria.

    “Pasaban junto a mí, todas juntas como hormigas, chorreando sudor y con la cara gris del polvo del camino.”

    En “La paga de Navidad”, nos muestra esa misma miseria en forma de desigualdad social y en otros como en el titulado “El niño”, llega a un delirio abstracto que nos conduce desde el asco a la sorpresa.

    Por último, el relato titulado “El espejo”, que consta de once capítulos y en el que el protagonista es incapaz de …, pero mejor será que lo descubráis vosotros.

    Mientras escribo esta reseña, me informan que ya está a la venta la segunda edición, y no me extraña. Podéis encontrarla en el restaurante Piccata de Barcelona en la Gran Via de les Corts Catalanes 489 de Barcelona
    y en la web de la Editorial Autografía.