Palimpsesto del sueño de Marcela Barrientos : la poesía como palabra y misterio


Leo con regocijo el libro de mi  amiga Marcela Barrientos, poeta, ensayista y gestora cultural argentina y veo cómo su poesía es  la meditación sobre la palabra. Y cómo no? Barrientos es autora de unos cinco libros de poemas. Como gestora cultural hace un “Homenaje en letras” a ciudades y países que tienen ferias virtuales y/o presenciales e insta a sus compañeras poetas que la acompañan a que honren con sus letras a los lugares visitados. También lleva un programa televisivo, El arte del encuentro, que es una tertulia fascinante donde con sus invitados  discurre sobre los más diversos temas: prensa y censura; el medio ambiente; carnavales. En sus libros, en sus homenajes en letras, en este programa televisivo Marcela Barrientos medita, sopesa, usa las palabras viendo sus ambigüedades, silencios, símbolos y opacidad. 

En Palimpsesto del sueño, que  presenta como un texto meta literario, Barrientos demuestra su amor por la palabra y dedica este libro a los que ven la palabra  y sobre todo la palabra poética como algo más que un signo lingüístico. Cito el  poema que abre el libro y que es dedicado a sus lectores: 

                    Dedicatoria

                A quienes aún creen

                que la poesía es más que adorno;

                que es aguijón y abrigo,

                 fuego y consuelo,

                 grito y caricia.

                 Dedico estas páginas

                 a los que usan el poema

                 como espejo

                y también como lanza;

                a quienes no temen nombrar lo invisible,

                 lo herido, lo silenciado.

                 A los que sospechan

                que un verso puede ser antídoto

                contra la indiferencia

                y bálsamo para el alma despierta.

Barrientos es una mujer culta, que ha leído mucho, y sabe que la palabra, los signos lingüísticos y los poemas son ambiguos, contradictorios, pero son sentimientos y pulsiones que hacen vibrar el alma de quien los lee. De ahí este poema dedicatoria. Desde este poema, la escritora ve la relación dinámica que hay entre palabra/poema, lector y texto. Escribe en “El lector incendia”: 

                 El poema está dormido.

                 Es el lector quien lo despierta.

                 Y al leerlo, lo incendia.

                 Lo convierte en brasas vivas.

                 Cada palabra arde distinta

                 según la piel que la recibe.

                 No hay poema sin lector:

                 hay cenizas, nada más.

                 Leer es prender fuego

                 al silencio ajeno

                 con tu llama íntima. 

Es interesante ver en este poema la palabra o lo escrito como algo que incendia. Incluso como algo doloroso pues para Barrientos, entre muchas cosas,  se escribe al borde del abismo. De hecho una sección de su libro se dedica exclusivamente a reflexionar sobre este hecho:

                «Borde sin retorno»

                Escribir es asomarse al borde del abismo,

                un salto sin red en la noche del lenguaje,

                cada palabra es un paso hacia lo incierto,

               un riesgo que quema la piel del sentido.

              El poema nace en la caída vertiginosa,

             en el vértigo sagrado de la página en blanco,

             donde el yo se disuelve y se fragmenta,

             donde la voz se pierde en el vacío sin fondo.

             Escribir es lanzarse sin miedo al vacío,

             abrazar la nada que todo lo sostiene,

             ser un equilibrista sin red ni destino,

             un cuerpo suspendido entre sombra y luz. 

Barrientos también ve que la ambigüedad del signo lingüístico, del poema, de la palabra tienen su origen en el sueño. Recordemos que este emotivo libro se llama “Palimpsesto del sueño”. Al ser un producto de lo onírico las palabras se yuxtaponen o se superponen en un texto, al igual que en un palimpsesto. Fluyen y se trasmutan. De hecho, habla de la meta ósmosis que ocurre en los textos. Pero veamos un poema donde la autora habla de la importancia del sueño en lo escrito. Apunta en “Borde del sueño”: 

                 El poema habla mientras dormimos,

                 nace del temblor de lo no soñado,

                 se cuela por la grieta del lenguaje

                 como una sombra que se vuelve letra.

                  No lo escribimos: nos escribe.

                  Nos despierta con palabras ajenas,

                  con signos que no sabíamos llevar

                  pero que nos habitan desde siempre.

                   La boca del sueño no pronuncia,

                  invoca.

                 Y en su soplo

                 la poesía se hace carne del deseo. 

Es importante resaltar en este sentido poemario que aunque Barrientos escribe con una palabra directa,  esta comunica emociones y el poemario también tiene símbolos hermosos y acertados  como son  el espejo, el fuego, el calor y símbolos visuales que te hacen ver a esta escritora jugando con las palabras y sus silencios en un papel-lienzo donde traza como pintor las emociones más diversas con su pluma. 🖋️ Esta “hacedora de palabras”, pulsa tu corazón con un poemario bien escrito, organizado, simbólico, onírico.

Diana Guemárez Cruz 

©️De sus textos poéticos, Marcela Barrientos 

©️De esta reseña/prólogo, Diana Guemárez Cruz 

©️Del dibujo a lápiz, Alba Raquel Maldonado 

Palimpsesto del sueño se puede conseguir en formato PDF en Amazon.es. 

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