Gloria Lopez

  • LAS ENDECHAS: UNA VOZ QUE TODAVÍA CANTA DESDE LAS ISLAS

    LAS ENDECHAS: UNA VOZ QUE TODAVÍA CANTA DESDE LAS ISLAS

    Hay canciones que se cantan para alegrar la vida y hay otras que nacen cuando la alegría ya no alcanza.

    Las endechas pertenecen a estas últimas. Son canciones breves, hondas, nacidas muchas veces del dolor, de la ausencia, de la despedida y de esa tristeza que uno no sabe explicar de otra manera. En Canarias, las endechas forman parte de una memoria antigua que parece haberse quedado prendida a las piedras, a las montañas y, sobre todo, al mar.

    Yo las imagino así: una tarde que cae lentamente sobre una casa de piedra, una puerta entreabierta, una mujer mirando hacia el camino y alguien que, casi en voz baja, comienza a cantar.

    – ¿Qué cantas?

    – Una endecha.

    – ¿Y por qué es tan triste?

    Quizá la respuesta sería sencilla:

    – Porque hay penas que, si no se cantan, se quedan dentro.

    Por eso, cuando pienso en las endechas canarias, pienso en la ausencia.

    En nuestros pueblos hubo demasiadas despedidas. Hombres que marcharon a Cuba, a Venezuela, a Uruguay, a otras tierras lejanas. Familias que quedaron esperando noticias. Madres que miraban al horizonte. Mujeres que aprendieron a reconocer los barcos desde lejos. Hijos que crecieron con un padre convertido en fotografía y recuerdos… Y también estuvieron las muertes.

    Esa es la razón por la que  la endecha está profundamente relacionada con el lamento y el duelo. Es una forma de decir aquello que cuesta pronunciar cuando alguien querido se marcha para siempre.

    La tradición de las endechas en Canarias tiene raíces muy antiguas y está documentada desde los primeros siglos posteriores a la conquista de las islas. Las fuentes históricas recogen la existencia de cantos de lamento entre los antiguos habitantes de Canarias, y posteriormente la palabra y la forma de la endecha se integraron en la tradición hispánica y europea.

    Uno de los testimonios más conocidos procede de Leonardo Torriani, que a finales del siglo XVI dejó referencias sobre los habitantes de las islas y sus cantos.

    También se han conservado endechas relacionadas con Canarias en recopilaciones y testimonios de la tradición oral y escrita.

    No debemos deducir, sin embargo, que todas las endechas que hoy conocemos pertenecen a una única tradición intacta desde tiempos prehispánicos. La cultura canaria se fue formando mediante encuentros, pérdidas, mezclas y transformaciones.

    La endecha sobrevivió precisamente porque podía adaptarse. Cambió la gente, cambió la lengua, cambió la vida; pero permaneció la necesidad de cantar la pena y quizá eso sea lo más hermoso de ella.

    En estos tiempos en el que intentamos ocultar nuestras tristezas, las endechas nos recuerdan que llorar también puede ser una forma de memoria.

    Entre las fórmulas tradicionales vinculadas a la endecha encontramos versos breves, de tono sencillo y doloroso, en los que la pérdida y la soledad ocupan el centro.

    Un ejemplo documentado en la tradición de las endechas canarias es la siguiente:

    A la sombra de un árbol

    me puse a llorar,

    porque no tenía

    con quién conversar.

    En ella, la fuerza sus versos está precisamente en su sencillez y su sentimiento de pena.

    Por eso cuando escucho hablar de las endechas, no pienso solamente en una forma antigua de poesía popular. Pienso en nuestros muertos, en quienes emigraron, en quienes esperaron, en quienes amaron sin saber si volverían a encontrarse y también en las abuelas que sabían canciones que nosotros ya casi no sabemos cantar y eso me da pena. 

    Y yo, que nací en estas islas y he aprendido a quererlas con sus silencios, les dedico esta endecha que mientras la escribo, mis labios la susurran…

    El océano escucha.

    Nunca responde.

    Pero alrededor de él, las islas permanecen.

    Tenerife, Gran Canaria, La Gomera, El Hierro, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Graciosa…

    Ocho islas mirando al horizonte.

    Ocho tierras rodeadas de agua.

    Y, entre ellas, una memoria que todavía canta.

  • Siglema 575

    Siglema 575

    El Siglema 575 es un tipo de poesía minimalista que consiste de estrofas compuestas de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. 

    Este estilo de poesía fue creado por la escritora y traductora venezolana-alemana Patricia Schaefer Röder y fue publicado por primera vez en su blog en 2011. Más tarde fue publicado en su libro Siglema 575: poesía minimalista.

     El término «siglema 575» está compuesto del principio de la palabra «sigla» y el final de la palabra «poema». El número 575 se refiere al número de sílabas que compone cada verso. 

    Partimos que el título debe ser el tema que se desarrolla. Hay tantas estrofas como letras en el título y cada estrofa debe comenzar con su letra respectiva. Cada estrofa tiene la estructura de un Haiku; se compone de tres versos, el primero de cinco sílabas, el segundo siete sílabas y el último de cinco sílabas. Cada estrofa debe presentar un aspecto definido del poema. En el siglema 575 se pueden aplicar las licencias poéticas y la ley de acento final. 

    En ningún momento nos obliga a seguir un estilo poético particular; al contrario, nos anima a vivir nuestra libertad creadora. Infinitamente versátil, podemos abordar todos los temas que nos mueven de la misma manera en que se gestan, ya sea con metáforas barrocas o con imágenes más elegantes o sencillas, sin acercarnos a los rumbos de la simplicidad, y, sin embargo, regresando a la naturaleza del tema. Sublime y limpio, con su métrica breve, junto con la rima libre, nos deja redefinir nuestra visión de las cosas, concretando figuras que nos llevan directo al grano, siguiendo la tendencia de nuestro tiempo hacia lo puro, el corazón de lo que nos importa, explorando, definiendo y profundizando en cualquier sentimiento, personaje u objeto. Así, el siglema 575 es la bella personificación de la poesía minimalista, “Porque todo se originó de un punto, y todo puede reducirse a un punto”. 

    Para mí, como escritora y poeta, fue todo un descubrimiento. Corría el año 2017 cuando me llegó una invitación para participar en una antología de Siglemas 575. Al principio, al igual que muchas personas dedicadas a la escritura, desconocía esta metodología; pero después de conocer el trabajo de Patricia, me animé y participé en el mismo. De ahí surge el libro “Di lo que quieras decir” en septiembre de ese mismo año, publicado y editado por ediciones Scriba NYC – Soluciones Integrales de Lenguaje, en el que se recogen mis dos siglemas titulados BLUES Y SOL.

    Este certamen se viene convocando desde el año 2014 y actualmente se encuentra activo hasta el 31 de mayo de 2025 en el siguiente enlace, por si nuestros escritores y escritoras desean participar, sumergiéndose en este mundo de los siglemas 575.

    https://patriciaschaeferroder.blogspot.com/2025/01/11-certamen-internacional-de-siglema.html?m=1

    Para terminar este paseo por esta metodología de escritura, les obsequio con mis dos siglemas, que aparecen en la antología del año 2017.


    BLUES
    Balada del alma, arraigada a la tierra de sueños perdidos.
    La melancolía se plasma en sus letras. Dolor en el rictus. 
    Uniendo almas suena con aflicción. Profundas raíces. En el comienzo sonabas en los campos ahora eres urbano. 
    Soul dame al cuerpo. Y todo tiene sentido cuando tú estás… 
    SOL
    Sólo e imponente con estas tardes huyes, nos abandonas.
    Ojalá vuelvas mañana por el día grita el girasol.
    La mariposa vuela buscando calor. Y también yo…