Autor: Isabel Macías Galeas

  • Baudelaire: la belleza de la modernidad

    Baudelaire: la belleza de la modernidad

    Baudelaire en el texto El pintor de la vida moderna, señala que la belleza de la modernidad, según el Señor G., es: «La belleza particular, la belleza circunstancial y los rasgos de las costumbre»[1] es decir, que la belleza es la forma en la que está constituida la ciudad, el quehacer diario, la vida parisina y la sociedad. El señor G., encuentra la belleza en la calle, en la gente, en los ambientes superficiales.

    Tomaré como ejemplo la crónica La ciudad nocturna del poeta ecuatoriano Medardo Ángel Silva,  para no descuidar esa belleza particular de la que habla el texto. En este escritor, se evidencia la influencia de Baudelaire, es decir, la idea de la sociedad; una manera de exaltar la belleza de lo horrible y lo horrible de la belleza. Silva se lanza a la calle y su vida recién comienza a medianoche. « ¡La voluptuosidad de la sombra y el silencio! Bien sabía Juan Jacobo, amargado por los hombres, el precio de un paseo solitario, en una noche silenciosa. El día urbano me es odioso, con su desfile de vulgaridades […] Pero ¡que piedad tiene la noche!».[2] Silva no está tan distante del señor G:

    Ahora, a la hora en que los otros duermen, éste está inclinado sobre su mesa, asestando sobre una hoja de papel la misma mirada que dedicaba anteriormente a las cosas, esforzándose con su lápiz, su pluma, su pincel, haciendo saltar el agua del vaso al techo, secando su pluma en su camisa, apresurado, violento, activo, como si temiera que se le escaparan las imágenes, pendenciero aunque solo, y atropellándose a sí mismo. Y las cosas renacen sobre el papel, naturales y más que naturales, bellas y más que bellas, singulares y dotadas de una vida entusiasta como el alma del autor.

    (Baudelaire, 2014: 20)

    Para Baudelaire la modernidad es «lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable»[3]. Baudelaire nos dice, además, «todo pintor antiguo tuvo su modernidad»[4]. Cada época tiene un estilo que la define, una cualidad propia de cada tiempo, y ese estilo, según Baudelaire, es el que se debe representar en la pintura. Entonces, Baudelaire nos presenta dos tipos de pintores: aquel pintor que pinta lo que ve y aquel pintor que vive en la modernidad, que se nutre de ella.

    Si un artista solo reproduce lo que ve en otros artistas es posible que haga una obra falsa, ya que se pierde la memoria del presente, es por esto, que el señor G., se empapa de la contemplación de la vida y a partir de ello empieza a crear. «El señor G. la absorbe sin cesar; tiene la memoria y los ojos llenos».[5]

    La naturaleza «mueve al hombre a matar a su semejante, a comérselo, a secuestrarlo, a torturarlo; pues, en cuanto salimos del orden de la necesidad para entrar en el del lujo y los placeres, vemos que la naturaleza solo puede aconsejar el crimen»[6] Para Baudelaire la naturaleza per se no es solo lo bello; la naturaleza es lo brutal: un animal destrozando los huesos de otro animal y siendo indiferente al hecho de destrozarlo, porque simplemente se está alimentando de él, eso es  natural. La naturaleza tiene la crueldad por sí misma.

    El artista lo que aplica no es la naturaleza sino la razón, porque la razón es la que nos lleva a ver, buscar, construir y transformar ‘algo’; la razón como refinamiento.

    Baudelaire nos presenta a la naturaleza como sinónimo del instinto animal; el artista no solamente se dedica a ver lo bonito o lo agradable, sino que debe buscar desprenderse de lo que nace de su ser: extraer la belleza de esa crueldad natural hacer como hace el señor G. empezar por contemplar, y después ver cómo se la expresa de manera original, a esto, considero que el arte nace como redención de lo monstruoso, del espanto que llevamos dentro.

    En el poema «El Albatros», Baudelaire nos pone en escena un poema donde usa un animal como título, como representación, comparándolo con el poeta, y aquellos marineros de los que habla somos nosotros los observadores en el mundo de la poesía. Tiene 4 cuartetos en donde predomina la  rima consonante. Y lo que llama la atención es que el tema es la concepción del poeta romántico, un poeta que es rechazado y maltratato, viviendo en un lugar que es superior a él.  El poema se transforma en una alegoría al representar realidades distintas.  «El albatros» consta de dos partes: las primeras tres estrofas constituyen la primera parte en la que se refiere al Albatros y la segunda se aclara la alegoría y se refiere al poeta.

    Por distraerse, a veces, suelen los marineros dar caza a los albatros, grandes aves del mar, que siguen, indolentes compañeros de viaje, al navío surcando los amargos abismos. Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas, estos reyes celestes, torpes y avergonzados, dejan penosamente arrastrando las alas, sus grandes alas blancas semejantes a remos. Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil! Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco! ¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa, Aquél, mima cojeando al planeador inválido! El Poeta es igual a este señor del nublo, que habita la tormenta y ríe del ballestero. Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío, sus alas de gigante le impiden caminar.[7]

    Baudelaire a través de la simbología, ha intentado comparar al poeta con el albatros, poniendo énfasis en la libertad, en el brío, en el ímpetu, que tienen ambos para intentar permanecer en su mundo, y olvidarse del mundo materialista. Para el poeta la poesía es su mundo, así como para el albatros el cielo es su mayor destino. Pero ambos se ven obligados a estar en la sociedad.

    Ya que para Baudelaire el mal reside en la naturaleza,  «la virtud, al contrario, es artificial, sobrenatural, pues han hecho falta, en todas las épocas y en todas las naciones, dioses y profetas para enseñarlas a la humanidad animalizada; el hombre, por sí solo, habría sido incapaz de descubrirla»[8] La virtud es artificial, es producto del Arte y del espíritu cultivado.

    Asimismo, el artificio también significa lo bello. En esa época, el maquillaje era símbolo de modernidad. Entiendo que lo importante para Baudelaire es superar a la Naturaleza y para eso recurre a lo artificial. Como ejemplo podría proponer un poema del propio autor: El monstruo o el paraninfo de una ninfa macabra[9]. En este poema, Baudelaire exalta a la belleza de un cuerpo descompuesto. Esto quiere decir, que la fealdad es el nacimiento de la belleza, en donde a través del artificio se puede alcanzar algo más. El diamante, por ejemplo, son «átomos puros de carbono en forma polimorfa y que, bajo condiciones de presión y temperatura extremas se transforman en esta piedra preciosa».[10] Esas condiciones de presión son el artificio que logra la transformación de lo feo a bello.

    Para Baudelaire «lo bello consiste en un elemento eterno, invariable, cuya cantidad es muy difícil determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será, si se quiere, por turno o en su conjunto, la época, la moda, la moral, la pasión».[11] «Lo bello es lo artificial, lo sobrenatural, aquello que proviene de la razón y del cálculo».[12] Lo característico de lo bello, no es que se rechace la belleza, sino el tipo de belleza a la que recurre el autor.

    En El retrato de Dorian Gray, la manera en la que el protagonista es representado, artísticamente, refleja la manera en la que concibe su naturaleza moral. Oscar Wilde toma al dandi de Baudelaire para enfrentarse a las convenciones burguesas de la época. «Lo bello no es sino la promesa de la felicidad»[13], la felicidad consiste en tener un mayor número de sensaciones y mientras más bellas sean, mejor. Salomé, del mismo Oscar Wilde, es un relato decadente donde los personajes simbolizan las pasiones ocultas y lo prohibido.  La pasión es puesta en escena como máxima expresión de la vida[14], si se podría decir, representando la belleza, la pasión y el artificio del que nos habla Baudelaire.

    Baudelaire es sin duda el poeta de la modernidad francesa. Considerado uno de los más grandes poetas del siglo XIX, por la originalidad de su concepción y la perfección de la forma. Representa al poeta de la civilización urbana contemporánea. Con él, la poesía empieza a liberarse delas ataduras tradicionales y despliega nuevos conceptos de creación poética, iniciando una fase diferente, que llega hasta nuestros días.

    Bibliografía

    Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    (Último acceso: jueves 31 de mayo)

    Baudelaire, Charles. El pintor de la vida moderna. Buenos Aires: Taurus, 2014.

    Silva, M. (2004) Obras Completas. Editorial De La Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil. Biblioteca Municipal de Guayaquil.

    Wilde, Oscar.  El retrato de Dorian Gray. Madrid: Edimat, 2011. Prólogo por Rocío Pizarro.

    Wilde, Oscar. Salomé. Universidad de Chile. Librodot.com. Archivo en PDF. En: http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/articles-107059_Archivo.pdf  (Último acceso: jueves 01 de junio)

    Referencias

    [1] Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna. (Murcia: Colección de arquitectura, 1995), 7

    [2] Silva, M. (2004) Obras Completa. Editorial de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil. Biblioteca Municipal de Guayaquil, 514

    [3] Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna. (Murcia: Colección de arquitectura, 1995, 22

    [4] Ibíd.

    [5] Ibíd., 25

    [6] Ibíd., 47

    [7] Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    [8] Ibíd., 47-48

    [9]  Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    [10] Diccionario LNS.

    [11] Ibíd., 10

    [12] Ibíd., 47

    [13] Ibíd., 10

    [14] Wilde, Oscar.  El retrato de Dorian Gray. Madrid: Edimat, 2011. Prólogo por Rocío Pizarro.

  • Roque Dalton: poesía y revolución

    Roque Dalton: poesía y revolución

    Roque Dalton (San Salvador, 1935-1975) es considerado como uno de los escritores más importantes de la Generación Comprometida. Este calificativo de “Generación Comprometida” se le asigna a un movimiento social y literario que surgió en El Salvador durante la década de 1950, en el cual participaron escritores nacionales y escritores de varios países latinoamericanos residentes en El Salvador, exiliados de sus países de origen a efecto de los acosos y persecuciones políticas que resistían en los mismos. Esta Generación Comprometida surge con una evidente fuerza cultural e intelectual, que intentaba crear una revolución a la conciencia de una sociedad intrínsecamente rural de costumbres adormecidas, como era la salvadoreña de mediados del siglo pasado.

    El poeta salvadoreño Roque Dalton

    Este movimiento liberal, buscaba un cambio social y político para la época. Al frente estaba el poeta Ítalo López Vallecillos al núcleo inicial de escritores conformado por personajes que pasaron a la Historia Nacional como sensibles autores con una notoria profundidad social que recogía y denunciaba los problemas de la época que aún siguen vigentes en la sociedad latina, tales como: exclusión, pobreza, corrupción, autoritarismo, etc.

    Demás autores partícipes de este movimiento eran: Irma Lanzas, Álvaro Menéndez Leal, Waldo Chávez Velasco, entre otros. En la “segunda fase” de la Generación Comprometida ocurrió a finales de la Década de los Cincuenta con la creación del Círculo Literario Universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador, integrado a su vez por connotados pensadores y escritores como Roberto Armijo, José Roberto Cea, Manlio Argueta y Tirso Canales, siendo el más destacado y conocido miembro, el poeta Roque Dalton.

    Este poeta, periodista, novelista, ensayista salvadoreño sembró el interés por la historia de su país y un cambio en la estética de su literatura. Conocido como el poeta guerrillero, fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Desde muy joven demostró una insondable conciencia social, militó en los movimientos revolucionarios y luchó por conseguir las reivindicaciones sociales en Centroamérica.

    Roque Dalton se definía así:

    Yo como tú amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poseía de todos.

    Poeta y revolucionario son dos conceptos que en Roque Dalton se relacionaron para demostrar, mediante su temática como escritor y en la vida práctica como intelectual comprometido con las causas justas de su pueblo, que la verdad sí podía ser encerrada en palabras. Dalton manifestaba que mediante la poesía, era posible decirlo todo.

    … Poesía, perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras … agradecido te saludo poesía porque hoy al encontrarte (en la vida y en los libros) ya no eres sólo para el deslumbramiento, gran aderezo de la melancolía. Hoy también puedes mejorarme, ayudarme a servir, en esta larga y dura lucha del pueblo …

    El trabajo poético de este autor, le permitía pronunciar su propia vida, de la que se enunciaba como autor y testigo de su tiempo y de su patria. Sus letras se basaban en la riqueza del uso del lenguaje, y el compromiso político. Con su escritura, en la poesía, rompe con los moldes y usanzas de la época, en donde sus poemas eran elaborados entre elementos disímiles de una lucha lógica de unión y lucha de contrarios. Su visión de la poesía era firme:

    El poeta debe ser, fundamentalmente fiel con la poesía, con la belleza. Dentro del caudal de lo bello debe sumergir el contenido que su actitud ante la vida y los hombres le imponga como gran responsabilidad de convivencia, Y aquí no caben los subterfugios ni la inversión de los términos. El poeta es tal porque hace poesía, es decir, porque crea una obra bella. Mientras haga otra cosa será todo lo que quiera menos un poeta. Lo cual, por supuesto, no implica con respecto al poeta una privilegiada situación entre los hombres, sino tan sólo una exacta ubicación entre los mismos y una rigurosa limitación de sus actividades, que también sería eficaz en el caso de particularizar la calidad de los médicos, los carpinteros, los soldados o los criminales.

    En Dalton lo específico del lenguaje poético se basa en la analogía que existe entre: los discursos oficiales políticos, hasta los discursos situados en el límite de lo permitido, donde no solamente existen sujetos lingüísticos, sino seres que sufren y reflexionan a través de la escritura entre la sociedad y la poesía. Este poeta nos presenta una poesía vuelta contra sí misma, pero al mismo tiempo deconstructiva. Aparece el sujeto en medio de las palabras como un rótulo agudo en la cultura, y la manipulación del lenguaje se vuelve contra el poema para inquietarlo.

    El lenguaje en la poesía de Roque Dalton se sitúa más allá de su uso social y de las limitantes poéticas. Este poeta tiene conciencia de la separación que funciona entre el lenguaje y el mundo. Foucault explica ese acontecimiento para el siglo XVII, pero su aspiración es a retener la función simbólica del lenguaje, el lugar de las revelaciones, donde “la verdad se manifiesta y se enuncia a la vez.” Creo que casi toda la poesía del siglo XX se pregunta por su propia significación, la inquietud por lo metapoético, la autoreferencialidad, que es la prueba de que ningún lenguaje es inocente y que la labor crítica de la literatura consiste no sólo en mirar lo que nos rodea, sino en demostrar las huellas de las palabras.

    En el poema “Taberna” la música es la realidad de los otros, sus pasos, “un sonido” irreproducible por la voz poética, inalcanzable para la palabra:

    Por las calles que aprendo de memoria cuerpos innumerables hacen la eterna música de los pasos -un sonido, he aquí, que jamás podrá reproducir la poesía.

    La poesía de Dalton subsiste unida a las palabras, a los cuerpos. El poeta no hace más que “reproducir” la realidad en palabras a través del lenguaje poético. El autor , dice Dalton en la introducción al poema “Taberna”, solamente ordenó el material y le dio el mínimo trato formal para construir con él una especie de poema-objeto basado a su vez en una especie de encuesta sociológica furtiva.

    La relación entre el poeta y la revolución, el intelectual y la sociedad, se ubicaron como principales temas en Latinoamérica. En la época de Dalton, la cultura se batallaba al borde de las luchas de liberación, a esto se le agrega el hecho de que este poeta salvadoreño tenía un sentido revolucionario y de compromiso social, en donde una guerrilla está más cerca de todo lo que significa la lucha por el futuro. De esta forma, Roque Dalton basaba su poética en la jerarquización de los compromisos y las tareas históricas del escritor dentro de la cultura revolucionaria.

    Para Dalton lo fundamental eran los actos que despertaban la conciencia, todo esto sin dejar de respetar la especificidad literaria, desestimaba las ideas formalistas y elitistas del arte y la cultura, que con el tiempo se transformaban en la cultura de la clase dominante. Su norma estilística se oponía a todas las resistencias ante lo innovador, ya fuera del texto o del tema, mientras ratificaba el compromiso transformado en pantalla de lucha.

    En este sentido la poesía de Roque Dalton no solamente está escrita con palabras o representa a la sociedad, sino que está llena de ideas, de proyectos que muestran que el lenguaje se puede entender con el pensamiento y que las palabras son capaces de articular la verdad. Este poeta revolucionario escribía desde las arduas situaciones de la ocultación en su diálogo con la poesía: “Poesía/ Perdóname por haberte ayudado a comprender/ que no estás hecha solo de palabras”.

    Roque Dalton, con su poesía y su riqueza de ideas en el lenguaje, se enfocó en lo social, lo político y lo ideológico, su poesía llena de zozobra y dolor existencial. Dolor por su pueblo, y de sus relaciones amorosas. Impresionado por la poesía de Vallejo, contiene su expresión de patetismo humano de este poeta peruano del que tanto se siente deudor Dalton, que a su parecer es “la expresión autentica del hombre roto y aniquilado por el capitalismo.”

    El poeta salvadoreño fue quien profundizó la idea de la forma poética que aprehende de la realidad, cuyo principal tema es la modalidad expresiva y estilística llegando a ser poesía conversacional o coloquial. Roque Dalton ubicaba su obra al servicio revolucionario y le impregnaba una fuerte ideologización.

    El tono conversacional en la poesía de Dalton se entiende como diálogo común, pero elaborado con fines literarios y estilísticos. “Un diálogo en el cual el poeta acusa y protesta contra la sociedad de su país.” :

    Ahora me corroen los deberes del acecho que hacen del hijo bueno un desertor, del pavito coqueto un pobre desvelado, del pan de Dios un asaltante hambriento.

    Es por esto, y respondiendo a su poética revolucionaria, que la poesía de Dalton, cuyo principal rasgo va a ser el vigor de su tono conversacional, es multitemática. Su poesía es reflejo, crítica e interpretación de la injusticia social, la acción revolucionaria, el compromiso de la literatura con la sociedad, y de todas las circunstancias sociales de las que nace y en las que vive su poesía.

    La obra de Roque Dalton, toca a muchos con la experiencia humana, a través de su propia experiencia, aunque siempre enfrascado en el tema de su patria que “cae como una pastillita de veneno en sus horas.” Lo político de su lenguaje, nos proporciona instrumentos para la interpretación y a su vez nos ayuda a entender la realidad y transfigurarla por medio de las líneas que construyen la historia de un pueblo a través de la poesía.

    Bibliografía

    • Dalton, Roque. Poemas clandestinos. Lima, Comité Peruano de Solidaridad con el Pueblo   Salvadoreño, 1981.
    • Recopilación de textos sobre Roque Dalton, Casa de las Américas, La Habana, 1986.
    • Dalton, Roque. (En colaboración con R. Depestre, E. Desnoes, R. Fernández Retamar, A. Fornet y C. M. Gutiérrez): El intelectual y la sociedad. (México, Siglo XXI Editores, 1969
    • Retamar Fernández, Roberto. Para una teoría de la literatura hispanoamericana. Santa fe: Letras, 1995
    • Dalton, Roque: Poemas clandestinos, Lima, Comité Peruano de Solidaridad con el Pueblo Salvadoreño, 1981.
    • La musiquilla de las pobres esferas. Poema «Silbido casi tango»
    • Lihn, Enrique. La musiquilla de las pobres esferas. Santiago de Chile. Editorial Universitaria, 1969.
    • Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. Madrid: Siglo XXI Editores, 1993; 1° edición en francés de 1966.
    • Dalton, Roque. Taberna y otros lugares. La Habana, Cuba. Casa de las Américas, 1969.
    • Berrio, Juan Carlos. Roque Dalton: Antología. México: Lizarra, 1995
    • Rojas, Víctor. Roque Dalton, el poeta asesinado. Revista Cultura, 03 de junio del 2015. http://www.magazinlatino.com/index.php/cultura/item/36-roque-dalton-el-poeta-asesinado
  • La poesía en Nietzsche y Platón

    La poesía en Nietzsche y Platón

    Para mostrar el rumbo que ha tenido el papel de la poesía y la literatura, se tratará de identificar a qué tipo de poesía se dirige Platón en su crítica, ya que por parte de Platón se encuentra la llamativa tensión entre poesía, educación y razón. En cambio, Nietzsche en su texto de Zaratustra manifiesta que el poeta experimenta dulces emociones, esto se debe a que muchas veces el poeta no sabe que es capaz de crear e instaurar desde su subconsciente una naturaleza divina que lo empuje al juego que nace de su ser para construir poesía con el lenguaje.

    Platón, en su texto la República, trata de descifrar si acaso la poesía sirve para llegar al conocimiento verdadero o si el conocimiento se adquiere a través de la imitación. La poesía era reconocida no solamente por ser dulce o imaginativa, sino por el conocimiento que pretendía demostrar; además, Platón condena a la poesía por ser un texto ético que cumplía un papel social, por tanto, los poetas se articulaban dentro de la moral pretendiendo ser educadores, algo en lo que Platón no estaba de acuerdo, ya que Platón cuestiona el conocimiento del poeta, porque es un conocimiento alejado de la verdad.

    Platón habla de la educación en el arte, los jóvenes se hallan en una época en que se dejan moldear fácilmente. A través de su libro la República, Platón empieza a condenar a la poesía refiriéndose a los mitos: “Debemos vigilar y rechazar a aquellos forjadores de mitos que pretenden moldear las almas” [1]. El arte no puede adjudicarse el trabajo de moldear el alma, por lo tanto, nos encontramos frente a una separación de la poesía de la filosofía. Para Platón, la poesía tiene una capacidad “dañina”. Pretendiendo este concepto, Platón busca que sea sólo la filosofía la responsable de moldear el conocimiento a través de la belleza del lenguaje; de la manifestación de la razón y la exposición de las ideas. Pero, ¿por qué dañina? Para Platón, la poesía no conoce sobre lo que habla, ya que no despierta lo racional del individuo; solamente muestra “que con palabras, se dan falsas narraciones; mentiras indecorosas y meras imitaciones” [2]. Esta explicación platónica nace acerca del tema de la veracidad de los relatos, ya que para tener una formación espiritual se debe dejar a un lado la mentira porque corrompe al ser humano al engañarlo sobre la naturaleza de las cosas. Es por esto que se refiere directamente a Homero y Hesíodo, en donde tergiversan lo divino; dan falsas imágenes sobre los dioses, tal como lo hace el carpintero con los muebles.

    Entre las características de la poesía está el hecho de que la escritura está escrita en verso, el uso de metáforas predomina al igual que el empleo de figuras míticas y religiosas. Deleuze en su libro Nietzsche y la Filosofía dice que: “para Nietzsche nunca un juego de imágenes ha reemplazado un juego más profundo, el de los conceptos y el del pensamiento filosófico”.

    Antes de Platón no había un Nietzsche. “Hoy en día Platón sólo podría admitir, a lo sumo, la poesía mística como uno de los pocos géneros plausibles. Las obras individuales y personales no serían bienvenidas a menos que el artista refleje una visión de lo eterno y lo divino” [3]. Los jóvenes en esa época sólo se interesaban en el disfrute, y se sentían atraídos por todo aquello que les producía placer, siendo lo menos inmediato el pensamiento y la filosofía, y lo más cercano la poesía y el arte que producían un regocijo debido a la contemplación, el cual es más superficial que el de la indagación y la búsqueda del conocimiento.

    Para Platón, la verdad, la muestra de lo real y lo puro es aquello a lo que llamamos supremo, en donde el arte es simplemente una copia; en cambio, para Nietzsche el arte es “la auténtica actividad metafísica” [4]. Con este concepto sobre el arte como actividad metafísica, se empieza a plantear el problema de la verdad y, sobre todo, a cuestionar el valor de la verdad, no desde la visión de un filósofo, sino más bien de un artista. “Para Platón, el devenir es en sí mismo un devenir ilimitado, un devenir loco, un devenir híbrido y culpable que, para que adopte un movimiento circular, debe sufrir la acción de un demiurgo que le doblegue por la fuerza” [5]. La metafísica en Platón vendría a ser una paralización de la realidad del ser. En cambio, la razón en Nietzsche paraliza el devenir, el crear.

    La creación juega un papel importante ya que quien crea está inmerso en lo nublado, y lo que busca el creador es esclarecer y develar ese misterio que podría ser real. Eso es lo que hace la literatura, revelar, al igual que el papel del filósofo o del poeta, alcanzar la verdad pero de distintas formas. El único medio que tiene la literatura y la filosofía para indagar en la verdad es el lenguaje, por medio de la palabra. “La filosofía es literatura del conocimiento” [6]. La filosofía está inmersa en la escritura, por lo tanto, la literatura se rehabitaliza. “Escribir también es devenir otra cosa que escritor”[7].

    Bibliografía

    [1] Platón, “La República” Traducción por Manuel Fernández. Texto PDF. Pág. 61 Acceso el 25 de noviembre de 2017 http://www.um.es/noesis/zunica/textos/Platon,Republica.pdf

    [2] Íbidem

    [3] Cañas, Quiroz Roberto. “La poesía en Platón”. (Costa Rica: Escuela de Estudios Generales Universidad de Costa Rica).: http://www.inif.ucr.ac.cr/recursos/docs/Revista%20de%20Filosofía%20UCR/Vol.%20XXXVI/No.88-89/La%20poesía%20en%20Platón%20II%20Parte.pdf

    [4]Nietzche, Frederick. “El nacimiento de la tragedia” Acceso el 25 de noviembre de 2017 http://www.maraserrano.com/MS/articulos/nietzsche1_elnacimientotragedia.pdf

    [5] Deleuze, Gilles. “Nietzsche y la Filosofía” Barcelona: Anagrama. 6ta edición. pág. 45.

    [6] Trias, Eugenio. “La filosofía y su poética”. En Archipiélago N°50 , 2002 pag.41

    [7] Deleuze Gilles. “Crítica y clínica” Barcelona: Anagrama: 1996. Pág. 13

    [8] Deleuze, Gilles. “La isla desierta y otros textos” España: Pre-textos, 2005.pág. 127-154

  • Néstor Perlongher y la poesía como difusión de la crítica política en la sociedad

    Néstor Perlongher y la poesía como difusión de la crítica política en la sociedad

    Néstor Perlongher fue un poeta, escritor y militante LGBT argentino radicado en Brasil desde 1982. Fue uno de los fundadores y referente principal del Frente de Liberación Homosexual en Argentina, una de las primeras organizaciones LGBT del mundo. Fue animador de la literatura neobarroca rioplatense, un estilo que él denominó “neobarroso”. Perlongher siempre rechazó el uso comunicacional del lenguaje; prefería deslizarse por sus contorsiones y sonoridades; la sensualidad del texto y el léxico exuberante. Entre sus obras publicadas se encuentran “Alambres”, “Austria-Hungría”, “El cuento de las iluminaciones” y “Prosa Plebeya”. Asimismo participó en diversas antologías y colaboró con numerosos medios periodísticos. Falleció a causa del SIDA en 1992.

    En su inquebrantable compromiso social, Perlongher abrió en 1971 un debate público para lograr que se derogaran las ordenanzas policiales que daban lugar a la detención y maltrato de los homosexuales, y colabora junto a Sabrelli, Matamorros y Puig en la fundación del Frente de Liberación Homosexual. Las repercusiones contra los homosexuales eran sociopolíticas ya que las pautas tradicionales se sustentaban por la religión y eran mantenidas por la cultura legislativa represiva de la sociedad.

    A mediados de 1975, el semanario fascista El Caudillo llama a acabar con los homosexuales y propone lincharlos, haciendo abierta referencia al FLH. En esos momentos, buena parte de los militantes se alejan, proponiendo la disolución; empieza a cundir el terror.

    Perlongher, con el trasfondo social de «ser humano afectado por su condición de homosexual», aparte de las funciones políticas que pudo ejercer estando al mando del Frente de Liberación, usaba su poesía para transmitir mensajes al entorno cultural. Es decir, lo mismo que las protestas, el mismo repudio mostrado para elaborar una crítica social, también lo muestra en sus poemas. La literatura es una búsqueda y un encuentro con nuestros deseos; una manera de afrontar la vida; una salida de las estructuras que el Estado ha impuesto. Perlongher a través de sus poemas ha logrado desterritorializar lo que el lenguaje había territorializado. Se menciona esto porque Perlongher ya no usa un lenguaje que sigue el ritmo de lo establecido en el espacio social, ahora marca violencia en el uso del mismo; a través de las líneas de fuga concibe el mundo del otro; el mundo de la homosexualidad en donde no se sujeta a la política, donde se siente un poco más libre.

    Perlongher era consciente de que el levantamiento homosexual era sólo parte de una mayor crisis social. El Frente de Liberación Homosexual formaba parte de todo el sector social del pueblo que estaba luchando por cambiar la economía, la sociedad y las leyes que mantenía el régimen autoritario. Escribió el siguiente poema en el momento en que se dirigía hacia la lucha por los derechos de los homosexuales y nunca fue incluido en los libros que él mismo editó más adelante, ni siquiera en el primero, «Austria-Hungría».

    Defensa de los homosexuales de Tenochtitlán y Tlatlexlolco (fragmento)

    Mientras
    los homosexuales se acarician en los baños
    viejas arpías hilan largos largos echarpes
    en lo alto de las ciudades
    coloquian en torno a grandes lavarropas azules
    sobre la representación de las tragedias griegas y los principios de la catarsis
    mientras que sus maridos los aztecas
    cazan en sus oficinas para los sacrificios de la cena
    los canarios duermen la siesta de los gusanos (…)

    De estos versos se desprende que, para Perlongher, la sociedad no está definida como un grupo de individuos que comparten solamente costumbres y estilos de vida, sino también un sistema moral y cultural que consideramos reaccionario.

    La poética de Perlongher está fundada en el neobarroco que se propaga en las letras latinoamericanas, y que fue uno de los estilos poéticos que usó el escritor para expresar la voluntad de reflexionar sobre lo que causó la última dictadura militar en Argentina. Esta poética se identifica con el abandono del tono coloquial del discurso poético, y en tono paródico Perlongher acoge el término «neobarroso» para aproximarlo al fango, al barro, y juega con términos de la cultura argentina; uno de ellos es el fondo de barro del río de la Plata en donde las cosas parecen desaparecer pero siempre están.

    (El neobarroco) No funciona como una estructura unificada, como una escuela o disciplina estilística, sino que su juego actual parece dirigido a montar la parodia, la carnavalización sobre cualquier estilo.

    En este caso, Perlongher a través de su poesía neobarrosa recurre al delirio que lo hace salir de la norma establecida del canon literario, y forma a través de su escritura una intervención en el discurso sociopolítico de protesta contra la guerra sucia y la política de exterminio; usando la descomposición de las palabras para recuperar a través del lenguaje una nueva creación sintáctica. En cuanto a la escritura del neobarroso, Perlongher a través de juegos en el lenguaje y figuras literarias, daba diferentes enfoques de lo que sucedía en su entorno, explorando lo superficial y lo banal; la exaltación de los espacios urbanos y del cuerpo son dos rasgos que se recuperan en el neobarroso. El lenguaje solo es el medio para expresar lo que tenemos dentro. “El ser y el significado siempre están unidos entre sí”

    El cubano Severo Sarduy en un artículo sobre «El barroco y el neobarroco», pone de manifiesto la artificialidad que asume el lenguaje en esta nueva estética y la condición paródica que tienen los textos que leemos como neobarrocos. Uno de los poemas bufos de Perlongher en el que asume el término «paródico» reúne al portuñol con lo gauchesco y lo barroco, parodiando la situación política brasileña.

    El que en la cuenta acredita del candidato amigable descubre, cuando ya es tarde, que se le ha ido la guita y que lo que le debían ya no le pueden cobrar, ni siquiera protestar por tamaña tropelía (…)

    Después de la transición totalitaria en Argentina, la poesía promovió el cuestionamiento de la identidad. Perlongher preparó la antología Caribe Transplatino con una introducción a la poesía neobarroca cubana y rioplatense (Iluminarias de San Pablo en 1991), en donde manifiesta que la poesía «no es una poesía del yo, sino la aniquilación del yo» . Con esto el autor nos invita a una lectura que cuestione micropolíticamente la construcción social del individuo como un modo de vivir. Y así, entre la escritura y la poesía, Perlongher fue desafiando las estratificaciones del poder.

    Algunos poetas describieron la dictadura a través de la poesía y funcionó como evidencia de un período en el que la censura cultural reprimía cierta expresión literaria. La poesía expresó todo aquello que no se podía decir abiertamente y a todo público. En palabras de Octavio Paz:

    La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; no pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis.

    En cuanto a la escritura del neobarroso, «usaban juegos de palabras y aliteraciones que daban diferentes enfoques de lo que sucedía, explorando lo superficial y lo banal. La exaltación de los espacios urbanos y del cuerpo son dos rasgos que se recuperan en el neobarroso». Así nace este tipo de «poesía social» que funcionaba como lenguaje testimonial de lo que ocurría a su alrededor.

    El poema «Cadáveres» de Perlongher, escrito al final de la dictadura, tiene un estilo neobarroso en donde nos hace pensar la relación entre poesía, política y memoria, logrando una escritura que causa horror de la realidad. Perlongher, a través del lenguaje poético, le da vida a los cuerpos desaparecidos:

    Bajo las matas, en los pajonales, sobre los puentes, en los canales. Hay cadáveres.

    En palabras de Ignacio Iriarte, la poesía de Perlongher «se centra en lo que sale del cuerpo (sudor, lágrimas, semen, materia fecal), como si la palabra y los flujos fueran lo mismo: constancia simbólica o supuración biológica que comprueba que ese cuerpo existió». Para Perlongher, el cuerpo en su totalidad es natural, y todas las emanaciones y secreciones forman parte del mismo, como extensiones válidas del propio ser, tan válidas como la palabra. El poeta hace una comparación entre esos flujos desechados por el «cuerpo humano» y los homosexuales, marginados y excluidos como restos que secreta el «cuerpo social», de esa forma crítica a la sociedad.

    En el poema «Evita vive» , Perlongher también utiliza el cuerpo para mostrarlo como tema social; desde la voz, las piernas, las miradas, la piel de Evita como figura que infringe la moralidad de las costumbres. Es por eso que creó una «Evita entre los marginados» logrando que aquella mujer rebelde que transgrede entre el goce y el juego alcance una realidad diferente a lo que vivían. Evita vuelve ya no siendo montonera (combatiente que lucha por el socialismo) sino que vuelve para ser una drogadicta que vive entre chupones, bebidas y gemidos; uniéndose con «maricas» para formar parte de aquellos marginados que eran criticados por la sociedad argentina.

    Por qué seremos tan hermosas (fragmento)

    Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
    encantadas de ahogarnos en las pieles
    que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
    fogosos, gigantescos.

    Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
    abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
    tan lánguidas, tan magras.

    Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
    tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
    salpicando, chorreando la felonía de la vida
    tan nauseabunda, tan errática.

    Néstor Perlongher supo captar que los deseos de transformación social están guiados no solo por la pasión de destrucción del mundo tal como se nos presenta, sino por una perspectiva afirmativa, por un profundo deseo revolucionario.

    No es el poder de nombrar lo que confiere la libertad que deriva del discurso del dominio, sino la habilidad de escapar al poder de los significados impuestos por el otro.

    Sin necesidad de recurrir a la deconstrucción de Derrida, se puede ver que es el mismo lenguaje como protagonista el que ocupa el centro de la escritura de Perlongher. Después de la transición totalitaria en Argentina, la poesía originó el cuestionamiento de la identidad. El poeta, el escritor, el revolucionario estaba exiliado del lenguaje; y coloca esa realidad en su escritura.

    En la escritura de Perlongher, el autor muestra la característica central del neobarroso, en donde lo principal es la presencia de lo político y la subjetividad del texto. El mismo autor manifiesta que la poesía “no es una poesía del yo, sino la aniquilación del yo”, esto lo lleva a exiliarse de él mismo, y nos incita a una lectura que cuestione micro políticamente la construcción social del individuo como un modo de vivir. Y así, entre la escritura y la poesía, Perlongher va desafiando las estratificaciones del poder. Es el lenguaje quien tiene el papel más importante. Al escribir, cuando se habla de neobarroso, no solamente es lo estético sino lo político de la literatura que tiene una conexión con lo real y lo simbólico.

    Bibliografía

    Iriarte, Ignacio. «VIII Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria». La Plata en Memoria Académica, 7 de mayo, 2012.

    Perlongher, Néstor. «Prosa Plebeya». Ediciones Colihue S.R.L., 1980.

    Palmeiro, Cecilia. «Locas, milicos y fusiles: Néstor Perlongher y la última dictadura Argentina». Estudios 19:38, julio – diciembre 2008.

    Eagleton, Terry. «Cómo leer un poema». Ediciones Akal, S.A., 2007.